«Amado Señor, enséñanos a sufrir contigo; haz que el sufrir por amor a ti, sea dulce para nosotros, y santifica con tus méritos todos nuestros sufrimientos. A ti, Jesús, fuerza y sostén del universo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén» J.H. NewmanEste blog se crea con el objetivo de que todos los que formamos parte de de la comunidad cristiana, podamos expresar nuestras opiniones, consultar nuestras dudas y, sobre todo, ayudarnos unos a otros en este caminar con Jesús y hacia Jesús. Anímate y participa
lunes, 28 de junio de 2010
AMAR A DIOS
«Amado Señor, enséñanos a sufrir contigo; haz que el sufrir por amor a ti, sea dulce para nosotros, y santifica con tus méritos todos nuestros sufrimientos. A ti, Jesús, fuerza y sostén del universo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén» J.H. NewmanSeguir a Jesús
"Y se fueron a otro pueblo. Mientras iban caminando, uno le dijo: Te seguiré adondequiera que vayas. Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza. A otro dijo: Sígueme. Él respondió: Déjame ir primero a enterrar a mi padre. Le respondió: Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios. También otro le dijo: Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa. Le dijo Jesús: Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios."Leyendo este evangelio parece que Jesús es demasiado duro. Pero Jesús conoce la naturaleza del hombre, sabe que a veces nos dejamos llevar por un entusiasmo momentáneo y nos sentimos capaces de hacer cualquier cosa por El, pero poco a poco se va enfriando nuestro entusiasmo y nos quedamos con un amor tibio.
Otras veces estamos dispuestos a seguirle a medias, nos quedamos con lo que nos interesa del evangelio. Nos hacemos una religión a nuestra medida, seguimos a Jesús por el camino llano y sin embargo cuando llegan las cuestas y las piedras del camino encontramos disculpas para desviarnos.
Jesús es exigente, quiere que le sigamos de verdad, sin dudas, sabiendo que tenemos que dejar atrás algunos comportamientos, El quiere generosidad, decisión y un amor verdadero. Nuestra entrega debe ser total.
El sabe hasta dónde nos puede pedir que lleguemos, solo tenemos que decir: SI.
¿Seremos capaces?
H de Carmen
viernes, 25 de junio de 2010
San Juan Bautista
Nos enseña a cumplir con nuestra misión que adquirimos el día de nuestro bautismo: ser testigos de Cristo viviendo en la verdad de su palabra; transmitir esta verdad a quien no la tiene, por medio de nuestra palabra y ejemplo de vida.
lunes, 21 de junio de 2010
Fuentes que confirman la existencia de Jesús. Catholic.net
La historia, no sólo cristiana, sino también pagana, da testimonio de que Jesucristo realmente existió. Es de coherencia humana aceptar los hechos históricos. El seguir la doctrina y el mensaje de Jesús ya requiere, por una parte, fe y, por otra, voluntad
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Fuentes cristianas.
¿Existen documentos históricos que corroboren la veracidad de la figura de Jesús?
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A mi me ha parecido interesante, espero que a vosotros también.
MEMM
viernes, 18 de junio de 2010
Madre Teresa
" Nosotros predicamos un Dios bueno, comprensivo, generoso y compasivo.Pero ¿lo predicamos también a través de nuestras actitudes?Si queremos ser coherentes con lo que decimos, todos deben poder ver esa bondad, ese perdón y esa comprensión en nosotros"
A mi siempre me ha dado mucho que pensar lo difícil que es ser coherentes con nuestras creencias y me imagino que a muchos de nuestros amigos también.
Es muy fácil decir que amamos a Dios, pero, ¿amamos a nuestro prójimo?, es decir, ¿vemos a Jesús en nuestro vecino?, ¿en el compañero de trabajo que no nos trata demasiado bien?, ¿ en el empleado de la limpieza?, ¿en el pobre que está en la puerta de nuestra iglesia?
Es muy complicado, pero seguro que Dios no nos pide algo que no podamos hacer, seguramente lo que nos pide es que lo intentemos, que intentemos imitarle a Él que es el Amor. Que intentemos perdonar a nuestros hermanos, pero que lo intentemos de verdad, pidiendo siempre su ayuda.
Hay que ser confiados, debemos mirar al cielo y descubrir a un Padre que nos mima, que nos arropa, que nos acompaña, que nos ama y que nos salva.
Que Dios nos guarde y nos ayude a seguir el buen camino.
MEMM
domingo, 13 de junio de 2010
Queremos tu Perdón, Señor
De la misma forma, cuando nos ofenden o nos hacen daño debemos perdonar. El no perdonar además de separarnos de otras personas también nos separa de Dios.
Nosotros también ofendemos al Señor de muchas formas y tenemos la necesidad de recibir Su Perdón.
Sabemos que cuando nos arrepentimos somos completamente perdonados porque Jesucristo pagó por nuestros pecados cuando Él murió en la cruz.
viernes, 11 de junio de 2010
lunes, 7 de junio de 2010
SIEMPRE CERTERO E INQUIETANTE SAN AGUSTÍN
La eucaristía es un banquete en el que comemos con Cristo, comemos a Cristo, y somos comidos por Cristo.
San Agustín de Hipona
Es una forma perfecta de explicar que en la comunión se realiza una unión íntima con Cristo Jesús: "Lo mismo que me ha enviado el Padre, que vive, y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí" (Jn 6, 57).
Al tomar la Eucaristía nos unimos más estrechamente a Cristo. Así también, Cristo nos une a todos los fieles en un solo cuerpo: La Iglesia
MEMM
domingo, 6 de junio de 2010
Corpus Crhisti

Hoy es un día grande para ti, para nosotros, para tu Iglesia. Es la solemnidad donde se exalta y glorifica la presencia de tu Cuerpo, tu Sangre y tu Divinidad en el Sacramento de la Eucaristía.
¡HOY ES CORPUS CHRISTI !
Tu Cuerpo, tu Sangre.... y tu Divinidad. ¿Qué te podemos decir, Señor? Tan solo caer de rodillas y decirte: - ¡Creo en ti, Señor, pero aumenta mi fe!
Tu lo sabes todo, mi Dios, mi Jesús, y sabías cuando te quedaste en el pan y vino, - aparentemente tan solo de pan y vino -, con el único deseo de ser nuestro alimento, que aunque no te corresponderíamos como tu Corazón desea, no te importó y ahí te quedaste para ser nuestro refugio, nuestra fuerza para nuestras penas y dolores, para ser consuelo, para ser el cirineo que nos ayuda a cargar con la cruz de nuestro diario vivir, a veces demasiado pesada y dolorosa, que nos puede hacer desfallecer sin tu no estás.... y también para bendecirte en los momentos de alegría, para buscar que participes en los momentos en que nuestro corazón está feliz.... ¡ahí estás Tu!...¡ Bendito y alabado seas!
Solo a un Dios locamente enamorado de sus criaturas se le podía ocurrir semejante ofrenda... por que no sabemos corresponder a ese amor, no, Jesús, no te acompañamos en la soledad de tus Sagrarios, no pensamos en tu gran amor .... somos indiferentes, egoístas, muchas veces solo nos acordamos de ti cuando te necesitamos porque las cosas no van, ni están, como nosotros queremos...
Señor... ¡haznos dóciles siempre a tu amor pero especialmente en este hermosísimo día de Corpus Christi!
Catholic net
Gracias Señor, por quedarte con nosotros, gracias por poder alimentarnos de ti cada día, gracias por que entras en nuestro corazón cada vez que comulgamos, gracias por hacernos sentir muchísimo mejor cada vez que te recibimos.
martes, 1 de junio de 2010
Oración de entrega. San Ignacio de Loyola
En la Oración ante el Santísimo del día 15 de abril rezamos esta oración:Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad,
mi memoria, mi entendimiento
y toda mi voluntad; todo mi haber y mi poseer.
Vos me disteis, a Vos, Señor, lo torno.
Todo es Vuestro: disponed
de ello según Vuestra Voluntad.
Dadme Vuestro Amor y G.acia,
que éstas me bastan.
La Santísima Trinidad

sábado, 29 de mayo de 2010
Oración del enfermo. Juan Pablo II

Tu conoces mi vida
Congregación para la doctrina de la fe. Enfermedad
La victoria mesiánica sobre la enfermedad, así como sobre otros sufrimientos humanos, no se da solamente a través de su eliminación por medio de curaciones portentosas, sino también por medio del sufrimiento voluntario e inocente de Cristo en su pasión y dando a cada hombre la posibilidad de asociarse a ella. En efecto, "el mismo Cristo, que no cometió ningún pecado, sufrió en su pasión penas y tormentos de todo tipo, e hizo suyos los dolores de todos los hombres: cumpliendo así lo que de Él había escrito el profeta Isaías (cf. Is 53, 4-5)".(4) Pero hay más: "En la cruz de Cristo no sólo se ha cumplido la redención mediante el sufrimiento, sino que el mismo sufrimiento humano ha quedado redimido. (…) Llevando a efecto la redención mediante el sufrimiento, Cristo ha elevado juntamente el sufrimiento humano a nivel de redención. Consiguientemente, todo hombre, en su sufrimiento, puede hacerse también partícipe del sufrimiento redentor de Cristo". (5)
Sin embargo, es en el Nuevo Testamento donde encontramos una respuesta plena a la pregunta de por qué la enfermedad hiere también al justo. En su actividad pública, la relación de Jesús con los enfermos no es esporádica, sino constante. Él cura a muchos de manera admirable, hasta el punto de que las curaciones milagrosas caracterizan su actividad: "Jesús recorría todas las ciudades y aldeas; enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanado toda enfermedad y toda dolencia" (Mt 9, 35; cf. 4, 23). Las curaciones son signo de su misión mesiánica (cf. Lc 7, 20-23). Ellas manifiestan la victoria del Reino de Dios sobre todo tipo de mal y se convierten en símbolo de la curación del hombre entero, cuerpo y alma. En efecto, sirven para demostrar que Jesús tiene el poder de perdonar los pecados (cf. Mc 2, 1-12), y son signo de los bienes salvíficos, como la curación del paralítico de Bethesda (cf. Jn 5, 2-9.19.21) y del ciego de nacimiento (cf. Jn 9).
La Iglesia acoge a los enfermos no solamente como objeto de su cuidado amoroso, sino también porque reconoce en ellos la llamada "a vivir su vocación humana y cristiana y a participar en el crecimiento del Reino de Dios con nuevas modalidades, incluso más valiosas. Las palabras del apóstol Pablo han de convertirse en su programa de vida y, antes todavía, son luz que hace resplandecer a sus ojos el significado de gracia de su misma situación: "Completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia" (Col 1, 24). (6) Precisamente haciendo este descubrimiento, el apóstol alcanzó la alegría: "Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros" (Col 1, 24)". Se trata del gozo pascual, fruto del Espíritu Santo. Y, como San Pablo, también "muchos enfermos pueden convertirse en portadores del "gozo del Espíritu Santo en medio de muchas tribulaciones" (1 Ts 1, 6) y ser testigos de la Resurrección de Jesús".(7)
viernes, 28 de mayo de 2010
Jesucristo, Sacerdote, Profeta y Rey

Cristo Como Sacerdote.
El sacerdote del Antigüo Testamento era un hombre consagrado divinamente para representar a los hombres delante de Dios. Para poder conseguir el favor divino para los representados, el sacerdote ofrecía sacrificios. Cristo se ofreció a sí mismo como "El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" para reconciliar a los hombres con Dios. Su ministerio sacerdotal no ha terminado. (Heb. 7:25). El es nuestro actual Sacerdote, quien intercede al Padre a nuestro favor.
Cristo como Profeta.
El profeta traía el mensaje de Dios a los hombres por predicación y por predicción de acontecimientos futuros. Cristo hizo estas dos cosas. (Mat. 5 al 7 comparado con Mat. 24) Moisés profetizó de Cristo como El Profeta. (Hech. 3:22-26 comparado con Mat. 21:10-11) ¿Quién entre lo sabios, filósofos, patriarcas o profetas, jamás habló como El? En la majestad de su incomparable superioridad abanza, ararncando de sus enemigos este elogio involuntario: "Nunca ha hablado hombre así como este habla" (Juan 7:46)
Cristo como Rey.
Los judíos, basados especialmente en las profecías de David y de Daniel, creían que el Mesías sería un rey y estaban en lo cierto, con la única diferencia de que "su reino no era de este mundo". Jesús declara ante Pilato Su posición de Rey. (Juan 18:36-37) El ladrón arrepentido le reconoció como rey y le pidió lugar en su reino. (Luc.23:42) Los cristianos esperamos su segunda venida en la cual se manifestará como "Rey de Reyes y Señor de Señores". (I Tim. 6:14-16) Es el deber de los siervos de Dios predicar Su Palabra y hacer súbditos para este reino mientras el Señor viene, sabiendo que El pagará a cada uno conforme a su labor,
Nosotros, los bautizados también debemos actuar como sacerdotes, ofreciendo sacrificios y culto a Dios, pidiendo perdón e implorando la paz y la gracia. Como profetas, transmitiendo la voluntad divina y viviendo de manera que seamos ejemplo y realicemos nuestra acción evangelizadora. Como reyes, intentando cambiar el mundo a través de nuestro testimonio.
Necesitamos la ayuda del Espíritu Santo para poder acercarnos a lo que Dios quiere de nosotros.
MEMM





