martes, 3 de octubre de 2017

Advertencia del Papa a Europa: «si miramos a los inmigrantes sin piedad, Dios puede mirarnos sin misericordia»


Durante su viaja a Cesena y Bolonia, en el norte de Italia, el Papa ha hecho un llamamiento a la solidaridad con refugiados e inmigrantes y ha condenado la corrupción política
Francisco ha visitado este domingo un polémico centro de refugiados en las afueras de Bolonia, conocido como El Eje. Dirigido por una organización benéfica, es el hogar de alrededor de 1.000 solicitantes de asilo, la mayoría de los cuales arriesgaron sus vidas cruzando el Mediterráneo de África y Oriente Medio. Allí viven en contenedores grises y otras formas de vivienda temporal mientras esperan decisiones sobre sus solicitudes de asilo para ser trasladados a otras ciudades de Italia.
Muchos de los refugiados e inmigrantes carecen de documentos y llevan una pulsera de plástico amarillo. El Papa llevaba una con su nombre y el número 3900003 en su muñeca derecha. Se la entregó un refugiado africano«Muchos que no os conocen os tienen miedo –les dijo el Pontífice–. Eso hace que piensen que tienen el derecho a juzgaros con frialdad y dureza», o a someterles a «terribles frases e insultos». Pero «si miramos a nuestros vecinos sin piedad, nos arriesgamos a que incluso Dios nos mire sin misericordia», advirtió.
El Papa se refería así a los problemas que afrontan buena parte de los 600.000 inmigrantes y refugiados que han llegado a Italia en menos de cuatro años, sin olvidar a aquellos que «nunca llegaron porque fueron devorados por el desierto o el mar». Más de 13.000 perdieron en este tiempo la vida en el Mediterráneo.
Para prevenir estas tragedias, Francisco reiteró su petición de que los gobiernos faciliten iniciativas como los «corredores humanitarios para los refugiados en las situaciones más difíciles». Se trata de una referencia a programas como los que se llevan a cabo la comunidad de paz Sant’Egidio para traer a refugiados sirios desde campos de refugiados hasta Italia o Francia. Con España todo está a punto de comenzar, sin coste alguno para la Administración, a falta solo del visto bueno del gobierno. Además de una vía de llegada segura, Sant’Egidio facilita después el aprendizaje del idioma, el alojamiento y la integración.
Condena a la corrupción.
Horas antes, el Papa criticó desde Cesena la corrupción, a la que se refirió como «la carcoma de la vocación política», que «no deja que la civilización crezca», y la contrapuso a la buena política, que es aquella que «trabaja por el bien común».
El Obispo de Roma comenzó la visita a Cesena y Bolonia con un encuentro con la población en la primera localidad, en la que habló de cómo «el buen político también tiene su propia cruz cuando quiere ser bueno». El Papa alabó la actitud de quien, sin abandonar sus propias ideas, «las pone en debate con todos para avanzar hacia el bien común». Y señaló que la buena política tiene «una razón de ser: un servicio inestimable al bien de la colectividad». Y abogó por una política que actúe «en nombre y en favor del pueblo, que se reconozca en una historia y en unos valores compartidos» y que fomente «tranquilidad de vida y desarrollo ordenado».
Agencias

lunes, 2 de octubre de 2017

La Iglesia en Cataluña pide «una salida pacífica y democrática»


Los arzobispos de Barcelona y Tarragona consideran «deplorable» «la situación de violencia» vivida en Cataluña durante la celebración del referéndum ilegal
El cardenal arzobispo de Barcelona ha vuelto a apelar al «diálogo» y a la «plegaria», como respuesta a los choques con fuerzas de seguridad del Estado que han provocado varios centenares de heridos durante la celebración del referéndum ilegal convocado por la Generalitat de Cataluña.
El cardenal Juan José Omella pedía en la tarde del domingo «encontrar una salida pacífica y democrática a la situación que estamos viviendo», sumándose a la petición lanzada poco antes por el arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, quien decía que «hace falta que pare ya la violencia y los enfrentamientos».
Omella hacía suya también la frase del arzobispo de Tarragona, según el cual «la situación de violencia que se ha vivido hoy en Cataluña es deplorable».
Agencias

2 de octubre: Santos Ángeles Custodios. Ángel de mi guarda, dulce compañía


«Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, no me dejes solo que me perdería». Millones de niños en todo el mundo han recitado y recitan esta oración junto con sus padres antes de irse a dormir. El 2 de octubre se celebra la fiesta de los Santos Ángeles Custodios, una festividad que se universalizó en el siglo XVII, y que conmemora a los ángeles de la guarda.
Los custodios aparecen ya en el salmo 90: «No te alcanzará ningún mal, ninguna plaga se acercará a tu carpa, porque él te encomendó a sus ángeles para que te cuiden en todos tus caminos». Aunque los primeros vestigios de la fiesta aparecen en el siglo V, en España y Francia, donde ya se celebraba de forma particular.
La historia de los Santos Ángeles Custodios se fue extendiendo poco a poco y apareció de nuevo de forma generalizada en el año 800 en Inglaterra. Fue en 1670 cuando el Papa Clemente X estableció oficialmente el 2 de octubre como el día de la celebración de la fiesta para los Santos Ángeles de la Guarda, la fiesta de los ángeles particulares de cada persona.
Uno de los grandes santos que tuvo un especial peso en la difusión de la fiesta fue san Bernardo, quien en el año 1010 hizo un famoso sermón acerca del Ángel de la Guarda. San Bernardo asegura que los cristianos, sobre los ángeles de la guarda, respetamos su presencia, agradecemos sus favores y confiamos en su ayuda.
José Calderero @jcalderero
Alfa y Omega

«Habéis entregado lo mejor de vuestra vida para mejorar la de quienes son víctimas de trata, víctimas de la explotación y de la esclavitud organizada»



El cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, ha celebrado este domingo una Misa en la parroquia San José de Las Matas con motivo del 75 aniversario de las Religiosas Auxiliares del Buen Pastor-Villa Teresita, que nacieron «para devolver, promover y respetar siempre la dignidad de la mujer».
«Habéis entregado lo mejor de vuestra vida para mejorar la de quienes son víctimas de trata, víctimas de la explotación y de la esclavitud organizada –ha continuado el purpurado–. Vuestra vida y vuestros programas son de redención y liberación. Tenéis un carisma profético: vividlo descubriendo que toda mujer es portadora de amor, maestra de misericordia, constructora de paz, comunicadora de calor y de humanidad en este mundo que con frecuencia juzga el valor de la persona con criterios fríos de explotación y de provechos. Gracias».
Homilía completa
Queridos hermanos sacerdotes, queridas hermanas RR. Auxiliares del Buen Pastor que celebráis el 75 aniversario de vuestra fundación, que desde su nacimiento quiso servir y devolver la dignidad a la mujer explotada. Hermanos y hermanas que estáis presentes aquí en esta parroquia y quienes estáis siguiendo esta celebración de la Misa por TVE:
Como os he dicho, este Domingo, Día del Señor, nos reúne la celebración del 75 aniversario de la fundación de las RR. Auxiliares del Buen Pastor (Villa Teresita) en esta comunidad parroquial a la que os sentís unidas. Doy gracias a Dios por esta celebración, en la que queremos hacer memoria de un instituto que nace en la Iglesia para devolver, promover y respetar siempre la dignidad de la mujer. Nacisteis para poner todos los medios que regala como gracia Jesucristo, para eliminar la explotación de mujeres tratadas como objetos y que sufren tantas faltas de respeto a su dignidad. Nunca podremos hablar de que la paz está asegurada mientras no superemos todas las formas de discriminación que laceran la dignidad personal inscrita por Dios en el ser humano desde el momento mismo de la Creación.
Gracias Auxiliares del Buen Pastor; son 75 años de servicio desde el Evangelio, en nombre de Cristo, a muchísimas mujeres. Habéis entregado lo mejor de vuestra vida para mejorar la de quienes son víctimas de trata, víctimas de la explotación y de la esclavitud organizada. Vuestra vida y vuestros programas son de redención y liberación. Tenéis un carisma profético: vividlo descubriendo que toda mujer es portadora de amor, maestra de misericordia, constructora de paz, comunicadora de calor y de humanidad en este mundo que con frecuencia juzga el valor de la persona con criterios fríos de explotación y de provechos. Gracias.
Habéis escuchado la Palabra de Dios, a todos nos llena de gozo escucharla, pero en vuestro caso parece que el Señor tenía especialmente preparada su Palabra para este día en el que, con solemnidad, celebráis el 75 aniversario de vuestra fundación.
Hermanos, como nos decía el salmo 24, «recuerda, Señor, tu ternura». Él nos la manifiesta siempre, enseñándonos sus caminos, instruyéndonos en sus sendas y haciendo posible que caminemos lealmente en el camino que nos propone y que se nos ha revelado con la máxima claridad en Jesucristo. ¡Qué bueno es ver al Señor caminando a nuestro lado! Contemplamos su ternura y su misericordia, nos perdona siempre, nos acerca su bondad y nos cambia el corazón. Con esa ternura nos enseña su camino. Gracias, Señor.
Hoy el Señor nos muestra tres aspectos de nuestra vida cristiana que son importantes y que deseo acercar a vuestro corazón para que todos juntos los pongamos en práctica en nuestra vida:
1. Invitados a la libertad y a la vida: vivir o morir: con qué fuerza el Señor nos preguntaba: «¿Es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder injusto?». ¿Puede ser injusto el proceder de un Dios que nos dice que su mandato principal es amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo? ¿Puede ser injusto un mandato que pone a la misma altura a Dios y al prójimo? Hermanos, el Señor nos ofrece y nos da la gracia para entrar en el camino de la vida, un camino para vivir, pero nos deja libertad total para elegir el de morir y hacer morir a los demás. Nos hace una oferta de libertad. Una libertad que se alcanza en la conversión, que es entrar en la vida y salir de la maldad, que es dejar de vivir desde nosotros mismos, por y para nosotros mismos, y vivir para los demás. Aceptemos esta oferta que el Señor nos hace, recapacitemos y entremos en el camino de la conversión, de dar una nueva versión a nuestra vida. La que viene de Dios, la que Él nos otorga, la que nos manifiesta en su Palabra. Dios ofrece la vida para que nosotros la ofertemos siempre a los demás. Eso es lo que vosotras, Auxiliares del Buen Pastor o Villa Teresita, hacéis.  
2. Recibiendo el regalo de su compasión, de su pasión por la persona: esta pasión con y por los hombres, queridos hermanos, la vemos en estas consagradas, en su dedicación total a devolver la dignidad de la persona. Sois mensajeras de la pasión que Dios tiene por el hombre y que se nos ha manifestado de tal manera en Jesucristo, que es el Señor, y la fuerza de su Espíritu quien nos impulsa a mantenernos unidos y concordes en buscar siempre el bien del otro y el bien para todos los hombres. Acojamos el regalo de la compasión, es gracia, es tener y vivir de un solo amor, el de Cristo. Un amor que impregna de tal manera toda nuestra vida que es medicina que elimina cualquier rivalidad y nos abre a los intereses de los demás para no cerrarnos en los nuestros. Asumamos los sentimientos de Jesucristo, que se despojó de su rango y se acercó a nosotros para traernos la gloria de Dios. La gloria del hombre es la gloria de Dios
3. Saliendo a anunciar a Cristo siendo testigos con obras y palabras: el Evangelio recoge en una parábola la historia de dos hijos. Ante la invitación de un padre a trabajar en su viña, el primero de los hijos dice: «No quiero», pero después rectifica y va; el segundo dice: «Voy señor», pero al final no va. La falsedad y la hipocresía, la mentira y la incoherencia, la infidelidad a la palabra dada, la doble vida o la doble moral no son aceptables ante Dios. Por eso dice el Señor: «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevarán la delantera en el camino del Reino de Dios». Esta frase es de las más hirientes que pudo decir Jesús a los sacerdotes y fariseos de su tiempo. Eran las dos clases de personas más denigradas y odiadas por las instancias religiosas; Jesús sabía bien lo que decía. Los publicanos cobraban impuestos para los romanos y eran vistos como impuros. Las prostitutas eran consideradas como lo más bajo de la sociedad por poner en venta su cuerpo, tal vez por necesidad. Aunque eran judíos, no eran considerados miembros del Pueblo de Dios y eran rechazados por todos. ¿Por qué esta parábola? Los sacerdotes y fariseos representan al hijo que siempre dice sí a su padre, pero que nunca hace lo que su padre le encarga. Los publicanos y las prostitutas, que inicialmente dijeron no a Dios, son los que ahora acogen esta invitación a la conversión. Dejémonos cuestionar por esta parábola: lo que se opone a la verdadera fe no es la increencia sino la falta de testimonio de nuestra vida. Es una invitación a traducir en hechos la belleza y la alegría del Evangelio. Nuestra adhesión a Jesús necesita ser testimoniada con nuestra vida. San Agustín decía: «Ama y dilo con tu vida». La fe no es algo que se posee, no es conjunto de creencias, es un proceso interior que se traduce en actos, en obras. Gracias, hermanas, porque con vuestro carisma no hacéis distancia entre lo que a menudo decimos con palabras y lo que vivimos en la vida de cada día.
Que el Señor, que se hace realmente presente en el misterio de la Eucaristía, nos ayude a responder bien a la llamada que nos hace a salir a anunciarlo; que no digamos «sí, vamos» y nos mantengamos en la incoherencia de nuestra vida que niega y hace que otros nieguen al Señor. Que en nosotros se dé un proceso de conversión que nos una más y más a Cristo y podamos decir con obras: no soy yo, es Cristo que vive en mí; mi vida, mis obras son las de Cristo. Amén.
Infomadrid

Cardenal Osoro: Fátima manifiesta «la ternura y misericordia de Dios»


Para el cardenal Carlos Osoro, las apariciones de Fátima son una muestra especial de cómo «la ternura y la misericordia de Dios se manifiestan en la Santísima Virgen María». Así lo subrayó el arzobispo de Madrid el pasado sábado, al presidir la Eucaristía en la Capelinha de Cova de Iría, ante un nutrido grupo de peregrinos hispanoparlantes de diversos lugares de España y Latinoamérica. Entre ellos, destacaban los 300 fieles de la archidiócesis de Madrid que formaban parte de la peregrinación diocesana al santuario con motivo del centenario de las apariciones. El cardenal Osoro los acompañó durante el viernes y el sábado.
Al hablar sobre la llamada a la conversión contenida en las lecturas de este domingo, el cardenal Osoro afirmó que Dios «nos invita a dar una versión distinta de la vida», que es «la que la Virgen dio a los pastorcitos: salir de la maldad y el pecado y entrar en la justicia y el derecho» que Dios ha establecido «para que vivamos»María también es –continuó el arzobispo de Madrid– modelo de cómo «acoger el regalo de la compasión que el Señor quiere darnos»; así lo expresa en el canto del Magnificat. Y, al mismo tiempo, ella misma es uno de esos dones con los que Dios nos demuestra que tiene auténtica «pasión por el hombre».
Acoger la misericordia para vivir en unidad
Cuando las personas acogen esta compasión de Dios, pasan también a manifestarla a los demás. Ejemplo de ello son los apóstoles y los primeros cristianos, que vivían «unidos, unánimes y concordes» –recordó–. «La rivalidad no pertenece a la Iglesia fundada por Jesucristo. A esta Iglesia le pertenece la humildad» que manifestó Jesús al hacerse hombre –como canta la segunda lectura del domingo–; «el considerar a los demás superiores, el no encerrarnos en opiniones particulares por mucho que creamos que sabemos más».
En tercer lugar, el arzobispo de Madrid aludió a la parábola del hijo que promete al padre ir a la viña y no va y del que en un principio se niega pero luego acude. «La hipocresía, la doble vida y la moral no son aceptables ante Dios», subrayó. Él quiere que quienes quieran ser su «madre y hermanos» pongan por obra su palabra. «La fe no es algo que se posee, un conjunto de creencias, sino un proceso que se vive y se traduce» en acciones concretas.
Así lo hizo la Virgen, que «llevaba tan dentro al Señor que salió a un camino que no era fácil para anunciárselo a su prima e hizo saltar de gozo a un niño que aún no había nacido».
En relación con esto, cuando «Dios asegura que los publicanos y las prostitutas tienen la delantera» se debe a que son conscientes de lo errado de su modo de vivir. «Por eso, cuando escuchan que alguien les dice de parte de Dios que hay salida, restablecen su amistad con Él».
Cinco millones de madrileños en Fátima
Por la mañana, el cardenal Osoro había presidido el vía crucis que recorre el camino que los pastorcitos hacían al llevar a su rebaño de su aldea, Aljustrel, a Cova de Iría. Al concluir el trayecto, el arzobispo subrayó que «la misión nos lanza a construir siempre el reino de Dios». «En la medida que conocemos más a Jesús, que lo seguimos como María; en la medida en la que damos la mano a nuestra madre, tenemos la necesidad de salir y comunicar lo que hemos visto. ¡Fijaos si tenemos misión en Madrid!».
Este fin de semana en Fátima no están solo los 300 peregrinos madrileños, insinuó el cardenal. «Traemos a mucha gente: en Madrid somos casi cinco millones. No todos creen, pero tenemos la obligación de llegar a todos», y de hacerlo con la misma arma que Jesús y María: el amor. «María quiso a todos los hombres. Incluso a aquellos que veía que estaban matando a su hijo», concluyó.
El viernes, el arzobispo presidió el tradicional rosario y procesión de velas, en los que participaron unos 2.000 peregrinos de países tan diversos como Polonia, Estados Unidos, Uganda, Indonesia y Corea del Sur, además de los participantes en la peregrinación jubilar de sacerdotes portugueses. El estandarte de la Real Esclavitud de Santa María la Real de la Almudena, que encabezaba la hilera de fieles con sus velas.
Infomadrid / Texto y fotos: María Martínez

Sus ángeles están viviendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18, 1-5. 10
En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
«¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?».
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
«En verdad os digo que, si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ese es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge en mí.
Cuidado con despreciar a uno estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial».
Palabra del Señor.

Homilía del Papa en Bolonia: «La Palabra, el Pan y los Pobres: las tres P de referencia para el cristiano»

Celebro con ustedes el primer domingo de la Palabra: la Palabra de Dios hace el arder el corazón (cf. Lc 24,32), porque nos hace sentir amados y consolados por el Señor. También Nuestra Señora de San Lucas, el evangelista, puede ayudarnos a entender la ternura materna de la palabra "viva", y al mismo tiempo "aguda" como en el Evangelio de hoy: de hecho, penetra en el alma (Efesios 4:12) y saca los secretos y las contradicciones del corazón.
Hoy, nos apela a través de la parábola de los dos hijos, que ante el pedido del padre de ir a su viña responden: El primero no, pero luego va; el segundo sí, pero luego no va. Hay, sin embargo, una gran diferencia entre el primer hijo, que es perezoso, y el segundo, que es hipócrita. Intentemos imaginar lo que pasó dentro de ellos. En el corazón del primero, después de decir no, resonaba aún la invitación de su padre; en cambio en el segundo, a pesar del “sí”, la voz de su padre fue enterrada.
Pecadores en camino y pecadores sentados
El recuerdo del padre levantó al primer hijo de la pereza, mientras que el segundo, que tenía una buena predisposición contradijo "el decir con el hacer". De hecho, se había convertido enimpermeable a la voz de Dios y de la conciencia, que de esta forma había abrazado sin problemas la dualidad de la vida. Jesús con esta parábola pone dos caminos por delante de nosotros, que como experimentamos, no siempre estamos dispuestos a decir sí con palabras y obras, porque somos pecadores. Pero podemos elegir entre ser pecadores en camino, que permanecen escuchando al Señor y cuando caen se arrepienten y se levantan, como el primer hijo; o ser pecadores sentados, listos para justificarse siempre y sólo en palabras según aquello que les conviene. 
Estas palabras Jesús las dirije a algunos jefes religiosos de aquel tiempo, que se parecían al hijo de la “doble vida”, mientras que la gente común normalmente se comportaba como el otro hijo. Estos jefes sabían y explicaban todo, en un modo formalmente intachable, como verdaderos intelectuales de la religión. Pero no tenían la humildad de escuchar, el coraje de preguntarse, ni la fuerza de arrepentirse. Y Jesús es muy severo: dice que incluso los publicanos les preceden en el Reino de Dios. Es una reprensión fuerte, porque los publicanos eran los corruptos traidores de la patria. ¿Cuál era entonces el problema de estos jefes? No estaban equivocados en el concepto, sino en el modo de vivir y pensar delante de Dios: eran, en palabras y con los otros, custodios inflexibles de las tradiciones humanas, incapaces de comprender que la vida según Dios es “en camino” y requiere la humildad de abrirse, arrepentirse y recomenzar.
La palabra clave es "arrepentirse"
¿Qué nos dice ésto a nosotros? Que no existe una vida cristiana con reglas fijas, construida científicamente en la cual basta con cumplir algunas normas para tranquilizar la conciencia: la vida cristiana es un camino humilde de una conciencia que nunca es rígida y siempre está en relación con Dios, que sabe arrepentirse y confiarse a Él en su propia pobreza, sin presumir nunca de bastarse por sí misma.
Así se superan las versiones revisadas y actualizadas de aquel mal antiguo, denunciado por Jesús en la parábola: la hipocresía, la doble vida, el clericalismo que se acompaña del legalismo, el alejamiento de la gente. La palabra clave es arrepentirse: es el arrepentimiento lo que permite no endurecerse, el transformar un no a Dios...en un sí, y el sí al pecado...en un no por amor al Señor. La voluntad del Padre, que cada día delicadamente habla a nuestra conciencia, se cumple sólo en la forma del arrepentimiento y de la conversión continua. En definitiva, en el camino de cada uno hay dos caminos: ser pecadores arrepentidos o ser pecadores hipócritas. Porque lo que cuenta no son los razonamientos que justifican e intentan salvar las apariencias, sino un corazón que avanza con el Señor, que lucha cada día, se arrepiente y regresa a Él. Porque el Señor busca a los puros de corazón y no a los "puros por fuera". 
Buscar el encuentro hacia un nuevo equilibrio
Veamos ahora, queridos hermanos y hermanas, que la Palabra de Dios excava en profundidad, “discierne los sentimientos y los pensamientos del corazón” (Eb 4, 12). Pero es también actual: la parábola nos llama incluso a pensar en las relaciones, no siempre fáciles, entre padres e hijos. Hoy en día, a la velocidad con la que se pasa de una generación y a la otra, se advierte con mayor fuerza la necesidad de autonomía del pasado, a veces hasta llegar a la rebelión. Pero después de los encierros y los largos silencios de una parte a la otra, es bueno recuperar  el encuentro, aunque sea vivido entre conflictos ya que estos pueden convertirse en estímulo de un nuevo equilibrio. Como en la familia, así en la Iglesia y en la sociedad: nunca renunciar al encuentro, al diálogo, a la búsqueda de nuevas vías para caminar juntos.
Las tres "P" como referencia en el caminar cristiano
En el camino de la Iglesia surge a menudo la pregunta: ¿hacia dónde caminar, cómo caminar hacia adelante? Quisiera dejarles como conclusión de esta jornada, tres puntos de referencia , tres “P”: La primera es la Palabra, que es la brújula para caminar en la humildad, para no perder el camino de Dios y caer en la mundanidad.
La segunda es el Pan, el pan eucarístico, porque en la Eucaristía comienza todo. Es en la Eucaristía donde se encuentra la Iglesia: no en las habladurías y murmullos, sino aquí, en el Cuerpo de Cristo compartido por gente pecadora y con necesidad, pero que se siente amada  y por tanto desea amar. De aquí se parte y nos reencontramos cada vez; este es nuestro inicio irrenunciable del nuestro ser Iglesia. Lo proclama “ad alta voce”, el Congreso Eucarístico: la Iglesia se congrega así, nace y vive en torno a la Eucaristía, con Jesús presente y vivo para ser adorado, recibido y compartido cada día.
Por último, la tercera P: los Pobres. Aún hoy, lamentablemente muchas personas carecen de lo necesario. Pero también hay tantos pobres de afecto, personas solas, y pobres de Dios. En todos ellos encontramos a Jesús, porque Jesús en el mundo ha seguido el camino de la pobreza, del anulamiento, como dice San Pablo en la segunda lectura: “Jesús se abaja a sí mismo asumiendo una condición de siervo”(Fil 2,7). De la Eucaristía a los pobres, vamos a encontrar a Jesús. Ustedes han reproducido la frase que el cardenal Lercaro amaba ver puesta en el altar: “Si compartimos el pan del cielo, ¿cómo no compartir el pan de la tierra?”. Nos hará bien recordarlo siempre. La Palabra, el Pan y los Pobres: pidamos la gracia de no olvidarnos nunca de estos alimentos- base, que sostienen nuestro camino.
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(SL-RV)
(from Vatican Radio)

El Papa en el Ángelus: “Es tarea de la sociedad entera la preocupación por el trabajo digno”



Queridos hermanos y hermanas, ¡buen domingo!
Los saludo a todos ustedes que pertenecen al mundo del trabajo, en la variedad de sus expresiones. Entre ellas existe lamentablemente también aquella negativa, es decir, la situación difícil, a veces angustiante, de la falta de trabajo. ¡Gracias por su acogida!
Ustedes representan las diversas partes sociales, muchas veces en discusión incluso dura entre ellas, pero han aprendido que solo juntos se puede salir de la crisis y construir el futuro. Sólo el diálogo, en las reciprocas competencias, puede permitir encontrar respuestas eficaces e innovadoras para todos, también en la calidad del trabajo, en particular el indispensable bienestar. Es aquello que algunos llaman el “sistema Emilia”. Traten de llevarlo adelante. Hay necesidad de soluciones estables y capaces de ayudar a mirar al futuro para responder a las necesidades de las personas y de las familias.
En su territorio desde hace tiempo se ha desarrollado la experiencia cooperativa, que nace del valor fundamental de la solidaridad. Hoy esa tiene todavía mucho por ofrecer, también para ayudar a tantos que están en dificultad y tienen necesidad de ese “ascensor social” que según algunos estaría del todo fuera de uso. No dobleguemos jamás la solidaridad a la lógica del provecho financiero, porque así la quitamos – podría decir la robamos – a los más débiles que tienen tanta necesidad. Buscar una sociedad más justa no es un sueño del pasado sino un compromiso, un trabajo, que hoy tiene necesidad de todos.
La situación de la desocupación juvenil e aquella de tantos que han perdido el trabajo y no logran re-inserirse son realidades a las cuales no podemos acostumbrarnos, tratándolas como si fueran solamente estadísticas.
La acogida y la lucha a la pobreza pasan en gran parte a través del trabajo. No se ofrece verdadera ayuda a los pobres sin que puedan encontrar trabajo y dignidad. Este es el desafío apasionado, como en los años de la reconstrucción después de la guerra, que tanta pobreza había dejado. El reciente “Pacto para el trabajo”, que ha visto a todas las partes sociales, y también la Iglesia firmar un común empeño para ayudar en la búsqueda de respuestas estables, no de limosnas, es un método importante que deseo pueda dar los frutos esperados.
La crisis económica tiene una dimensión europea y global; y, como sabemos, esta es también crisis ética, espiritual y humana. A la raíz existe una traición del bien común, de parte sea de los individuos sea de los grupos de poder. Es necesario pues quitar centralidad a la ley del provecho y asignarla a la persona y al bien común. Pero para que esta centralidad sea real, efectiva y no sólo proclamada con palabras, es necesario aumentar las oportunidades de trabajo digno. Este es una tarea que pertenece a la sociedad entera: en esta fase en modo particular, todo el cuerpo social, en sus varios componentes, está llamado a realizar todo esfuerzo para que el trabajo, que es factor primario de dignidad, sea una preocupación central.
Aquí nos encontramos ante San Petronio, recordado como Pater et Protector y representado siempre con la ciudad entre sus manos. De aquí físicamente vemos tres aspectos  constitutivos de su ciudad: la Iglesia, el Municipio y la Universidad. Cuando ellos dialogan y colaboran entre sí, se refuerza el precioso humanismo que ellos expresan y la ciudad – por así decir – respira, tiene un horizonte, y no tiene miedo de afrontar los desafíos que se presentan. Los animo a valorizar este humanismo del cual son depositarios para buscar soluciones sabias y prudentes a los complejos problemas de nuestro tiempo, viéndolas si como dificultades, pero también como oportunidades de crecimiento y de mejoría. Y esto que les digo vale para Italia en su conjunto y para la entera Europa.
Queridos amigos, les soy particularmente cercano, poniendo en las manos del Señor y de la Virgen de San Lucas todas sus ansias y preocupaciones. A Ella, tan venerada por todos los boloñeses, nos dirigimos ahora con la oración del Ángelus.
(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)

domingo, 1 de octubre de 2017


Para comprender con claridad el sentido de las palabras del Evangelio de este domingo es preciso conocer algo sobre los personajes que aparecen en el relato. Jesús dirige sus palabras no a una generalidad de oyentes, sino a un público muy concreto: los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. Esto ayuda a comprender mejor el alcance de la parábola.
Los guías del pueblo
Los sumos sacerdotes constituían la cabeza de la estructura cultual de Israel. Sus funciones se concretaban fundamentalmente en dos: el servicio del culto y el servicio de la palabra. Eran, por tanto, los ministros del culto, los guardianes de las tradiciones sagradas y los portavoces de la divinidad. Su labor principal consistía en ofrecer el sacrificio, en el que aparecía en plenitud su función de mediador, al presentar a Dios la ofrenda de los fieles. También tienen el cometido de oficiar la expiación por el perdón de los pecados y de dirigir cualquier rito de consagración o de purificación. En tiempos de Jesús la misión de la palabra no era ejercida ordinariamente por este grupo, sino por los escribas laicos, pertenecientes en su mayoría al grupo de los fariseos. Los ancianos, por su parte, eran personas que gozaban de gran estima y prestigio por parte del pueblo. No necesariamente eran mayores, pero debían tener una madurez y prudencia que sirviera de referencia para tomar decisiones en una comunidad concreta.
Los dos hijos
Así pues, cuando Jesús narra esta parábola tiene frente a él a la referencia religiosa y moral de Israel. Sin embargo, el Señor no valorará la función del culto ni de la prudencia en las decisiones. Les habla del cumplimiento de la voluntad del Padre. Con este concepto condensa su misión y, por lo tanto, la de quienes están dispuestos a seguirlo. Con la imagen del trabajo en la viña, que representa el trabajo por el reino de los cielos, el Señor presenta dos alternativas: la de quien se muestra dispuesto a esa tarea y la de quien se niega, pero después se arrepiente y va. Sin duda, el Señor se está dirigiendo precisamente a los sacerdotes y ancianos de Israel. La denuncia a las instituciones más sagradas del pueblo no aparece por primera vez en la predicación de Jesús. Ya los profetas, en el Antiguo Testamento hicieron una férrea crítica del culto vacío y de quienes utilizaban el nombre de Dios para provecho propio. Jesús acusa directamente a los sumos sacerdotes y a los ancianos de no mostrar la fe con sus obras, cuando dice: «vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis». Como contrapunto, sitúa al hijo que contestó «no quiero», pero luego se arrepintió y fue. El modelo de esta actitud para el Señor son los publicanos y las prostitutas, los pecadores oficiales en Israel.
El modelo de Cristo: llamada a la humildad
Dado que ninguno de nosotros podemos ponernos como ejemplo de cumplimiento de la voluntad de Dios, el pasaje supone una llamada insistente a la humildad en dos vertientes: en primer lugar, para no creernos superiores a nadie. Los sacerdotes y ancianos se consideraban a sí mismos la referencia religiosa y moral que el Señor desmonta; en segundo lugar, arrepentirnos de corazón, ya que como los publicanos y las prostitutas necesitamos de la misericordia divina. La oración del comienzo de la Misa afirma precisamente: «Oh Dios, que manifiestas tu poder sobre todo con el perdón y la misericordia». Además, la primera lectura afirma del malvado: «si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá». Puesto que el arrepentimiento es un don de Dios, hemos de fijarnos en el «tercer hijo» del Evangelio; el que no se cita; el que aceptó voluntariamente ir y fue. De este, del Señor, nos habla la segunda lectura, cuando dice que «se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz».
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid

Evangelio
En aquel tiempo dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar a la viña”. Él le contestó: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. ¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?». Contestaron: «El primero». Jesús les dijo: «En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».
Mateo 21, 28-32

1 de octubre: santa Teresa del Niño Jesús. La historia de un alma

María Francisca Teresa nació el 2 de enero de 1873 en Francia. Era hija de un relojero y de una costurera. Era la menor de sus hermanas y no muy devota. Su madre falleció cuando Teresa tenía tan solo cuatro años. Corría el año 1877 y su padre tuvo que vender la relojería e irse a vivir a Lisieux.
Cinco años después de la muerte de la madre y del traslado de la familia, Paulina entró en el convento de las carmelitas. La hermana pequeña presintió que ella seguiría los pasos de su hermana. A los catorce años otra de las hermanas de Teresa ingresa también en las carmelitas. Era 1886, Teresa tenía dos hermanas monjas y sufre, durante las Navidades, una gran conversión que recordó para el resto de sus días. Ella misma lo describió así: «En esa noche de Navidad acababa de nacer otra Teresita. Jesús me transformó de tal manera que ni yo misma me conocía».
A raíz de esta conversión decide entrar en el convento pero su padre fue el único que le apoyó. Las monjas, así como el señor obispo de Bayeux pensaban que todavía era muy joven. Teresa tenía 14 años.
La pequeña se había convertido y tenía claro su ingreso en las carmelitas, por eso, aprovechando un viaje a Roma con motivo del jubileo sacerdotal del Papa León XIII, se arrodilló delante del Santo Padre y le pidió su ingreso en la orden. El Pontífice le recomendó seguir las directrices de sus superiores. Se volvió de Roma con la negativa de León XIII pero tres meses después recibió el beneplácito del Papa y con 15 años, el 9 de abril de 1888, entró en el Monasterio del Carmelo de Lisieux.
Su ingreso en el convento supuso un reguero de oraciones y sacrificios ofrecidos por la conversión de los pecadores y por las misiones. En 1893, con tan solo 20 años, Teresa fue nombrada asistente de la maestra de novicias.
En 1897 enfermó de tuberculosis y ya nunca volvió a salir de la enfermería. Sus últimos meses de vida se vieron envueltos entre grandes padecimientos físicos y morales. Lo vivió con santidad pensando que era lo mejor que le podía ofrecer al Señor. Teresa murió el 30 de septiembre de 1897 agarrada a un pequeño crucifijo y exclamando «Dios mío, os amo».
Teresita del Niño Jesús puso su acento en la oración y en las pequeñas cosas del día a día hechas por amor a Dios. Ella lo llamó la pequeña vía como un camino para llegar a la infancia espiritual. Su espiritualidad se recogió en el libro Historia de un alma, una autobiografía que escribió por orden de sus superioras y que se publicó como obra póstuma al morir Teresa. «Yo soy un alma minúscula, que sólo puede ofrecer pequeñeces a nuestro Señor», escribe la santa en el libro.


Fue beatificada en 1923 y canonizada dos años después por el Papa Pío XI. En 1997, el 19 de octubre, fue proclamada Doctora de la Iglesia por san Juan Pablo II.

El Papa tiende puentes al cardenal Burke y le nombra de nuevo a la Signatura Apostólica

Frente a las puñaladas por la espalda, un abrazo por delante. Una vez más, el Papa Francisco ha mostrado su disposición evangélica a poner la otra mejilla y a reconciliarse con sus 'enemigos' -los de los 'dubia' y las 'correcciones filiales'- al nombrar de nuevo el cardenal Raymond Burke, uno de sus críticos más feroces, a la Signatura Apostólica, casi tres años después de que le retirara al purpurado norteamericano del 'Tribunal Supremo' de la Iglesia por oponerse a sus reformas del proceso de anulación de los matrimonios.
La Santa Sede ha anunciado este sábado que el pontífice ha nombrado a Burke al tribunal junto con los cardenales Agostino Vallini y Edoardo Menichelli, el arzobispo Frans Daneels y el obispo Johannes Willibrordus Maria Hendriks. Así, el purpurado de Wisconsin vuelve a la corte de la que fue Prefecto desde 2008 hasta 2014, momento en el que el Papa Francisco le nombró Patrono de la Orden de Malta.
Lejos de la caricatura que pintan de él los católicos de la más extrema derecha -de un Papa hasta autocrático que no duda en tomar represalias contra quienes lo critican, y como tal el responsable de que haya un "clima de miedo" en la Curia- el nombramiento de hoy de Burke es señal de un líder que ha tomado con humildad el consejo de su 'número dos', el Secretario de Estado Pietro Parolin, quien este mismo jueves llamó a más diálogo entre las diferentes posturas teológicas representadas por el Papa Bergoglio y el cardenal Burke.
No solo eso, pero la decisión de hoy de Francisco le retrata de nuevo como un buscador de reconciliación, frente a la división que causaría la "corrección fraternal" de ciertos aspectos de la exhortación apostólica Amoris laetitia con la que Burke ha estado amenazando al pontífice durante casi un año, y que seguiría la "corrección filial" con la que el Papa fue servido el pasado fin de semana. Iniciativa está última que Burke no solo aprueba, según fuentes cercanas a él, sino que siente que le ha fortalecido en su causa contra la reformas de Francisco. 

Por delante de nosotros


Un día, Jesús pronunció estas duras palabras contra los dirigentes religiosos de su pueblo: "Os aseguro que los publicanos y las prostitutas entrarán antes que vosotros en el reino de Dios". Hace unos años pude comprobar que la afirmación de Jesús no es una exageración.
Un grupo de prostitutas de diferentes países, acompañadas por algunas Hermanas Oblatas, reflexionaron sobre Jesús con la ayuda de mi libro Jesús. Aproximación histórica. Todavía me conmueve la fuerza y el atractivo que tiene Jesús para estas mujeres de alma sencilla y corazón bueno. Rescato algunos de sus testimonios.
"Me sentía sucia, vacía y poca cosa, todo el mundo me usaba. Ahora me siento con ganas de seguir viviendo, porque Dios sabe mucho de mi sufrimiento […] Dios está dentro de mí. Dios está dentro de mí. Dios está dentro de mí. ¡Este Jesús me entiende…!".
"Ahora, cuando llego a casa después del trabajo, me lavo con agua muy caliente para arrancar de mi piel la suciedad y después le rezo a este Jesús porque él sí me entiende y sabe mucho de mi sufrimiento […] Jesús, quiero cambiar de vida, guíame, porque tú solo conoces mi futuro".
"Yo pido a Jesús todo el día que me aparte de este modo de vida. Siempre que me ocurre algo yo le llamo y él me ayuda. Él está cerca de mí, es maravilloso […] Él me lleva en sus manos, él carga conmigo, siento su presencia".
"En la madrugada es cuando más hablo con él. Él me escucha mejor, porque en este horario la gente duerme. Él está aquí, no duerme. Él siempre está aquí. A puerta cerrada me arrodillo y le pido que merezca su ayuda, que me perdone, que yo lucharé por él".
"Un día, yo estaba sentada en la plaza y dije: “Oh, Dios mío, ¿será que yo solo sirvo para esto? ¿Solo para la prostitución?” […] Entonces es el momento en que más sentí a Dios cargando conmigo, ¿entendiste?, transformándome. Fue en aquel momento. Tanto que yo no me olvido. ¿Entendiste?".
"Yo ahora hablo con Jesús y le digo: aquí estoy, acompáñame. Tú viste lo que le sucedió a mi compañera [se refiere a una compañera asesinada en un hotel]. Te ruego por ella y pido que nada malo les suceda a mis compañeras. Yo no hablo, pero pido por ellas, pues ellas son personas como yo".
"Estoy furiosa, triste, dolida, rechazada, nadie me quiere, no sé a quién culpar, o sería mejor odiar a la gente y a mí, o al mundo. Fíjate, desde que era niña yo creí en ti y has permitido que esto me pasara. Te doy otra oportunidad para protegerme ahora. Bien, yo te perdono, pero, por favor, no me dejes de nuevo".

¿Qué misterio se encierra en Jesús para tener ese poder en el corazón de las personas? Cómo cambiaría la vida de muchos si le conocieran mejor.
José Antonio Pagola

El Papa en la catedral de Cesena: "Os invito a hacer la revolución de la ternura"

Tras saludar al pueblo en la plaza mayor de Cesena, el Papa se reúne con el pueblo de Dios en la catedral de la ciudad donde nació el Papa Pío VI. Francisco invita a las fuerzas más comprometidas e la Iglesia a activar "la revolución de la ternura", curando las "llagas de Cristo, que son los pobres" e invitando al diálogo entre los jóvenes y los ancianos.
Allí le esperan los consagrados, el clero, los laicos más comprometidos de los consejos pastorales, los miembros de la Curia y los representantes de las parroquias.
En la capilla de la Madonna del Popolo, el Papa adora el Santísimo Sacramento y venera a Nuestra Señora. Después, escucha el saludo de monseñor Regattieri.
Algunas frases del saludo del Papa
"Gracias, por vuestra acogida"
"Anunciar y testimoniar con alegría el Evangelio"
"Corresponsabilidad es una palabra clave en la evangelización"
"Una Iglesia que se esfuerza en caminar en la fraternidad y en la unidad. Si no hay esto, todo lo demás no sirve"
"Salir de uno mismo y descentrarse"
"Las llagas de Cristo permanecen en las personas heridas por la vida, humilladas, en la cárcel o en los hospitales"
"La gracia de ser humildes y generosos, portadores de la fuerza del Evangelio"
"Adentrarse en el mar abierto de la pobreza de nuestro tiempo"
"Reservar adecuado espacio a la oración y a la meditación"
"la oración es la fuerza de nuestra misión"
"La oración es indispensable tanto para los sacerdotes y consagrados como para todas las personas"
"Se trata de recuperar la capacidad de mirar"
"Riesgo de mirar cada vez menos a los ojos de los demás"
"Mirar con respeto y amor a las personas"

Se arrepintió y fue. Los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 21, 28-32
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña." Él le contestó: "No quiero." Pero después se arrepintió y fue.
Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor." Pero no fue.
¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?»
Contestaron:
«El primero».
Jesús les dijo:
«En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».
Palabra del Señor.