sábado, 16 de septiembre de 2017

Papa: ofrecer al mundo el ‘buen vino’ del Evangelio de Cristo


El Papa Francisco recibió cordialmente a los participantes en el Capítulo General de los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús, reunidos para «reflexionar sobre su Congregación, rezar para discernir juntos cuáles son los caminos que el Señor les indica para actualizar y dar renovada fecundidad al carisma, que el Espíritu Santo ha donado a la Iglesia y al mundo a través de su Fundador, el sacerdote Jean Jules Chevalier».
«Tú has guardado el buen vino hasta este momento». Con el lema elegido para su reflexión, tomado del Evangelio de Juan (2,10), el Papa destacó el siglo y medio de vida de este Instituto, alentando su renovado impulso misionero en el mundo de hoy:
«En actitud de escucha de cuanto el Espíritu dice hoy a su Iglesia y abiertos a lo que pide la humanidad, ustedes sabrán tomar de la fuente genuina e inextinguible de su carisma un nuevo impulso, opciones valientes, expresiones creativas de la misión que se les ha confiado. Justo las condiciones cambiadas del mundo actual con respecto al pasado y las nuevas instancias del compromiso de evangelización de la Iglesia, son las condiciones que requieren y hacen posible nuevos modos de ofrecer el ‘buen vino’ del Evangelio para donar alegría y esperanza a tantos».
Con la importancia de comprender y actualizar la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, en una variedad de obras y acciones, que testimonian el amor tierno y misericordioso de Jesús a todos, en particular a los más necesitados, cuidando a las ovejas perdidas y heridas, obrando por la justicia y la solidaridad para los más débiles y pobres, dando esperanza a los desheredados y acudiendo dondequiera que un ser humano espera ser escuchado y ayudado, el Santo Padre les recordó la misión que les encomienda la Iglesia:
«Enviándolos como Misioneros en el mundo, éste es el primer evangelio que la Iglesia les encomienda: mostrar en sus propias personas y con sus obras el amor apasionado y tierno de Dios para con los pequeños, los últimos, los indefensos, los descartados de la tierra».
Y, si bien el Instituto de los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús, como otros, ha sufrido cierta disminución de sus miembros el Papa señaló que, sin embargo, el aumento de vocaciones en América del Sur, en Oceanía y Asia podrá garantizar e incrementar la formación cristiana de la juventud, ulterior expresión de su carisma:
«¡Cuán urgente es hoy la tarea de educar y acompañar a las nuevas generaciones a aprender los valores humanos y a cultivar una visión evangélica de la vida y de la historia! Ésta, que muchos definen como una verdadera ‘emergencia educativa’, es sin duda una de las fronteras de la misión evangelizadora de la Iglesia, hacia las cuales toda la comunidad cristiana está invitada a salir».
Con su aliento, el renovado pedido del Papa:
«¡Les ruego que no cedan al mal del clericalismo! Y los hermanos son una gracia, en una congregación los hermanos son una gracia del Señor. No cedan al mal del clericalismo que aleja al pueblo y especialmente a los jóvenes de la Iglesia, como ya pude recordar otras veces. Vivan entre ustedes una verdadera fraternidad, que acoge las diversidades y valoriza la riqueza de cada uno. No teman seguir incrementando la comunión con los laicos que colaboran en vuestro apostolado, haciéndolos partícipes de vuestros ideales y proyectos y compartiendo con ellos las riquezas de la espiritualidad que mana del carisma de vuestro Instituto. Junto con ellos y con las hermanas de la congregación femenina, adquirirá vigor una ‘familia carismática’ más grande, que mostrará mejor la vitalidad y actualidad del carisma de vuestro Fundador».
(CdM – RV)
(from Vatican Radio)

La Iglesia tacha de "cobarde" el atentado terrorista en Londres

El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, aseguró que reza por las víctimas del atentado sucedido este viernes en el metro de Londres, y que al momento ha dejado 22 heridos.
"Estoy rezando por todos aquellos involucrados esta mañana en el incidente terrorista en Parsons Green, y especialmente por aquellos que han sufrido heridas o traumatismos", dijo el prelado anglicano a través de su cuenta oficial en Twitter.
A su vez, la Iglesia de Inglaterra, aseguró que eleva plegarias por las víctimas y los efectivos involucrados en el operativo de emergencia.
Al menos 22 personas resultaron heridas por la explosión de un artefacto de fabricación casera en un vagón del subte de Londres en el suroeste de la ciudad, informó la policía, que afirmó que se trató de un "acto terrorista", el quinto en el Reino Unido en lo que va del año.
El Servicio Nacional de Salud (NHS, siglas en inglés) y el Servicio de Ambulancias de Londres informaron que los heridos fueron ingresados en distintos hospitales, la mayoría de ellos con quemaduras en la cara, brazos y piernas y ninguno con heridas que pongan en riesgo la vida.
El jefe de la unidad antiterrorista de la policía de Londres, Mark Rowley, dijo que cientos de detectives están trabajando con el servicio de inteligencia interno MI5 investigando la explosión y que los agentes estaban analizando imágenes tomadas por cámaras de seguridad.
El cardenal arzobispo de Westminster, "consternado" por el ataque
Por su parte, el cardenal Vincent Nichols, arzobispo de Westminster, ha expresado su "consternación" por lo que ha calificado como un ataque "cobarde" en Parsons Green.
"Estoy consternado por otro ataque cobarde más a gente inocente, incluyendo a niños jóvenes, mientras se desplazaban esta manaña hasta el trabajo o el colegio", dijo el purpurado.
"Rezo por todos los que fueron heridos en la explosión y en la consiguente estampida, y por todos los que están afectados por el incidente. Que Dios nos dé paz a ellos y a todos los londinenses y que nos refuerce nuestra voluntad de oponernos a actos tan malignos".
El arzobispo de Westminster asimismo elogió las labores de socorro no solo de los servicios de emergencia sino también de los vecinos que acudieron al lugar donde se produjo la explosión para ofrecer su ayuda.
"Las acciones generosas de aquellos que se apresuraron a atender a los heridos y a los que estaban en shock demuestran todo lo bueno de la humanidad mientras un número reducido busca dividir nuestra sociedad. Deberíamos estar alerta, a la vez que mantenemos la calma".
(RD/Agencias)

La costumbre de llevar una cruz en el bolsillo



En la fiesta de la exaltación de la Santa Cruz, sobre la costumbre de llevar una cruz en el bolsillo
Entre los jóvenes que participaron en la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011 se repartió una caja de medicina llamada Nadie tiene amor + grande. En el prospecto, en el apartado «Modo de empleo», se recomendaba a los «enfermos» «llevar encima» el crucifijo «del mismo que muchas personas llevan la fotografía de los que aman en su agenda». Y se añadía: «Los que aman a Cristo procuran llevar siempre con ellos su crucifijo, la cruz de Cristo».
El prospecto no hacía más que confirmar una larguísima tradición entre los católicos de llevar una pequeña cruz en el bolsillo. La costumbre, vivida por infinidad de fieles, ha sido seguida incluso por algunos santos. En una entrevista de Cesare Cavalleri sobre san Josemaría Escrivá, el beato Álvaro del Portillo aseguraba que cuando el fundador del Opus Dei «trabajaba en la mesa, se ponía delante un crucifijo, bastante grande –de diez o doce centímetros–, que llevó siempre en el bolsillo».
Pero, ¿y por qué llevar una cruz en el bolsillo? Las respuestas se encuentran en un poema de Verna Mae Thomas publicado originalmente en inglés:
Llevo una cruz en mi bolsillo
un recordatorio de que soy cristiano.
No importa donde me encuentre.
Esta pequeña cruz no es mágica
ni es un talismán de buena suerte.
No esta hecha para protegerme de todo daño.
No es para identificación
para que todo el mundo la vea.
Es simplemente un acuerdo entre mi Salvador y yo.
Cuando meto la mano en mi bolsillo
para sacar una moneda o una llave,
la cruz esta ahí para recordarme que
El se sacrificó por mí.
Me recuerda también dar las gracias
por mis bendiciones diarias
y esforzarme por servir a Dios mejor en todo
lo que digo y hago.
También es un recordatorio diario por la paz
y el bienestar que comparto con quienes
conocen al Señor y se entregan a su cuidado.
Por lo tanto, llevo una cruz en mi bolsillo.
Recordándome a mi solo
que Jesucristo será Señor de mi vida
únicamente con permitirle que lo sea.
Alfa y Omega

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (6,43-49)





Todos conocemos bien la parábola de Jesús sobre aquel hombre que edificó su casa sobre arena, en vez de hacerlo sobre roca. Cuando soplaron los vientos, se derrumbó, y su ruina fue grande. Dios es la roca sobre la que estamos llamados a construir. Él nos lo dice y nos pregunta: «¿Hay un dios fuera de mí?» (Is 44,8).

Cuando Jesús resucitado afirma en el Evangelio: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra» (Mt 28,18), nos está asegurando que Él, el Hijo de Dios, es la roca. No hay otro fuera de Él. Como único Salvador de la humanidad, quiere atraer hacia sí a los hombres y mujeres de todos los tiempos y lugares, para poder llevarlos al Padre. Él quiere que todos nosotros construyamos nuestra vida sobre el cimiento firme de su palabra. 

Este es el encargo que el Señor nos da a cada uno de nosotros. Nos pide que seamos discípulos misioneros, hombres y mujeres que irradien la verdad, la belleza y el poder del Evangelio, que transforma la vida. Hombres y mujeres que sean canales de la gracia de Dios, que permitan que la misericordia, la bondad y la verdad divinas sean los elementos para construir una casa sólida. 

Una casa que sea hogar, en la que los hermanos y hermanas puedan, por fin, vivir en armonía y respeto mutuo, en obediencia a la voluntad del verdadero Dios, que nos ha mostrado en Jesús el camino hacia la libertad y la paz que todo corazón ansía.

Que Jesús, el Buen Pastor, la roca sobre la que construimos nuestras vidas, los guíe a ustedes y a sus familias por el camino de la bondad y la misericordia, todos los días de sus vidas... «Estén firmes en la fe. No tengan miedo». «Porque ustedes pertenecen al Señor».

(De la homilía del 26 de noviembre de 2015)

EVANGELIO DE HOY: QUIEN HACE LO QUE JESÚS DICE CONSTRUYE SÓLIDAMENTE SU VIDA





Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,43-49):

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. 

El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca. 

¿Por qué me llamáis "Señor, Señor", y no hacéis lo que digo? El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida. 

El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó y quedó hecha una gran ruina.»

Palabra del Señor

Papa: Contemplar a Jesús como Nuestra Señora de los Dolores

 En su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, en el día en que la Iglesia recuerda a Nuestra Señora de los Dolores, el Papa Francisco invitó a contemplar a la Bienaventurada Virgen María a los pies de la Cruz.
“Contemplar a la Madre de Jesús, contemplar este signo de contradicción – porque Jesús es el vencedor, pero en la Cruz, en la Cruz. Es una contradicción, no se comprende… Se necesita fe para comprender, al menos para acercarse a este misterio”.
María sabía, y “vivió toda su vida con el alma traspasada”. Seguía a Jesús y oía los comentarios de la gente, a veces a favor, y otras en contra, pero estaba siempre detrás de su Hijo. Y “por esto decimos que es la primera discípula” – subrayó Francisco. María tenía la inquietud que le hacía nacer en su corazón este “signo de contradicción”.
Al final, estaba allí, en silencio, bajo la cruz mirando a su Hijo. Quizás oía comentarios que decían: “Mira a aquella, es la Madre de uno de los tres delincuentes”. Pero ella “mostró el rostro por el Hijo”:
“Esto que yo digo ahora son pequeñas palabras para ayudar a contemplar, en silencio, este misterio. En aquel momento, Ella nos dio a luz a todos nosotros: dio a la luz a la Iglesia. ‘Mujer’ –  le dice su Hijo – ‘he aquí a tus hijos’. No dice ‘madre’: dice ‘mujer’. Mujer fuerte, valerosa; mujer que estaba allí para decir: ‘Éste es mi Hijo: no lo reniego’”.
El pasaje del Evangelio del día es, por lo tanto, más que para reflexionar, para contemplar. “Que sea el Espíritu Santo  – concluyó diciendo el Papa Francisco en su homilía – el que diga a cada uno de nosotros aquello de lo que tenemos necesidad”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

El Papa a los nuevos Obispos: “Discernir con humildad y obediencia con el pueblo y para el pueblo de Dios”

 
“Les pido que tengan escrupulosamente ante sus ojos a Jesús y la misión que no era suya sino del Padre, y ofrezcan a la gente cuanto Él ha sabido dar, es decir, la posibilidad de encontrar personalmente a Dios, de escoger su Vía y de progresar en su amor”, lo dijo el Papa Francisco a los participantes en el Curso de Formación para nuevos Obispos, organizado por la Congregación para los Obispos, en colaboración con la Congregación para las Iglesias Orientales, a quienes recibió en Audiencia la mañana del segundo jueves de septiembre, en la Sala Clementina del Vaticano.
En su discurso, dirigido a los nuevos Obispos ordenados en el curso del año, el Santo Padre agradeció a los responsables de los mencionados Dicasterios, “por el generoso empeño” con el cual han organizado este evento. “Este año – señaló el Pontífice – el programa de sus jornadas romanas ha tratado de penetrar en el misterio del Episcopado mediante una de sus tareas centrales, es decir, el de ofrecer a la grey en medio al cual el Espíritu Santo nos ha constituido como custodios, el discernimiento espiritual y pastoral necesario para que este llegue al conocimiento y a la realización de la voluntad de Dios, en la cual reside toda plenitud”.
En este sentido, el Obispo de Roma les ofreció algunas reflexiones sobre este tema tan importante en nuestros días, paradójicamente marcados por un sentido de autoreferencialidad, que proclama el fin del tiempo de los maestros mientras que, en la soledad, el hombre concreto continúa pidiendo ayuda para afrontar las dramáticas cuestiones de lo afligen. “Es precisamente mediante el auténtico discernimiento – precisó el Papa – que Pablo presenta como uno de los dones del Espíritu y Santo Tomás de Aquino llama ‘la virtud superior que juzga según aquellos principios superiores’, que podemos responder a tal necesidad humana hodierna”.
Primero: El Espíritu Santo, protagonista de todo auténtico discernimiento
Recordando el momento de sus consagraciones episcopales, el Papa Francisco dijo a los nuevos Obispos que la Iglesia ha invocado sobre ellos el “Pneuma hegemonikon”, es decir, el Espíritu que guía y gobierna, la potencia que el Padre ha dado al Hijo y que Ellos han transmitido a los santos Apóstoles. “Solamente quien es guiado por Dios – puntualizó el Santo Padre – tiene título y autoridad para ser propuesto como guía de los demás. Puede enseñar y hacer crecer en el discernimiento sólo quien tiene cercanía con este maestro interior quien, como una brújula, ofrece los criterios para distinguir, para sí y para los demás, los tiempos de Dios y de su gracia”.
Por ello, afirmó el Papa Francisco, el Obispo no puede dar por presupuesto el poseer un don tan alto y trascendente, como si fuera un derecho adquirido, sin declinar en un ministerio sin fecundidad. “Por lo tanto – precisó el Pontífice – es imperativo regresar continuamente en la oración a Gabaón, para recordar al Señor que ante Él somos perennes jóvenes, que no saben cómo guiarse y para implorar no largos días, ni riquezas, ni la vida de los enemigos, sino sólo el discernimiento en el juzgar en medio a su pueblo”. “El discernimiento por lo tanto – afirmó el Papa – nace en el corazón y en la mente del Obispo a través de su oración, cuando pone en contacto a las personas y a las situaciones a él confiadas con la Palabra divina pronunciada por el Espíritu. Es en esta intimidad que el Pastor madura la libertad interior que lo hace fuerte en sus elecciones y en sus comportamientos, sea personales que eclesiales. Sólo en el silencio de la oración se puede aprender la voz de Dios, percibir las señales de su lenguaje, acceder a su verdad, que es una luz distinta, que no está sobre la inteligencia como el aceite que se sobrepone al agua, porque sólo quien conoce la verdad conoce esta luz”.
Segundo: El discernimiento es un don del Espíritu a la Iglesia, al cual se responde con la escucha
Desarrollando el segundo punto de su meditación, el Papa Francisco señaló que el discernimiento es una gracia del Espíritu al santo pueblo fiel de Dios, que lo constituye pueblo profético, dotado del sentido de la fe y de ese instinto espiritual que lo hace capaz de sentir cum Ecclesia. “El discernimiento del Obispo – precisó el Pontífice – es siempre una acción comunitaria, que no prescinde de la riqueza del parecer de sus presbíteros y diáconos, del Pueblo de Dios y de todos aquellos que pueden ofrecerle un aporte útil, también a través de ayudas concretas y no solamente formales”.
Por lo tanto, dijo el Santo Padre, los invito a cultivar una actitud de escucha, creciendo en la libertad de renunciar al proprio punto de vista, para asumir aquel de Dios. Sin dejarse condicionar por la mirada de los demás. “La misión que les espera – agregó el Papa – no es llevar ideas y proyectos propios, ni soluciones abstractamente ideadas por quien considera la Iglesia como un huerto de su casa, sino humildemente, sin protagonismos o narcisismos, ofrecer su concreto testimonio de unión con Dios, sirviendo al Evangelio que debe ser cultivado y ayudado a crecer en esta situación específica. Por lo tanto, discernir significa – subrayó el Pontífice – humildad y obediencia. Humildad respecto a los propios proyectos. Obediencia respecto al Evangelio, criterio último; al Magisterio, que lo custodia; a las normas de la Iglesia universal, que lo sirven; y a las situaciones concretas de las personas, para las cuales no se quiere otra cosa que sacar del tesoro de la Iglesia cuanto es fecundo para su salvación”.
Tercero: Llamados a crecer en el discernimiento
Finalmente, en el tercer punto de su meditación el Papa Francisco señaló que los Obispos deben esforzarse en el crecimiento de un discernimiento encarnado e inclusivo, que dialogue con la conciencia de los fieles que debe ser formado y no sustituido. “Por eso – señaló el Papa – el auténtico discernimiento, si bien es definitivo en cada paso, es un proceso siempre abierto y necesario, que puede ser completado y enriquecido… El Pastor está llamado a hacer disponible a la grey la gracia del Espíritu, que sabe penetrar en los pliegues de la realidad y tener presente sus tonalidades para hacer emerger cuanto Dios quiere realizar en cada momento”.
(Renato Martinez – Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)

viernes, 15 de septiembre de 2017

Estas son las primeras palabras del P. Tom Uzhunnalil tras su secuestro

Ha circulado en las redes sociales un video donde el P. Tom Uzhunnalil da un mensaje a todos los que han rezado a Dios por su liberación tras el secuestro que sufrió a manos del Estado Islámico (ISIS).
Al inicio del video, el P. Tom afirmó que «Dios es grande, su amor es eterno. Su misericordia es infinita. Tiene un propósito para nuestras vidas y por lo que he pasado definitivamente tenía un propósito».
El sacerdote originario de la India aseguró que «he recibido las oraciones y el amor de todos ustedes en mi nombre ante nuestro Dios y Él últimamente ha respondido».
«Soy libre y estoy feliz y agradecido con Dios por cada uno de ustedes, por su amor, por preocuparse por mí, por sus oraciones. Que Dios bendiga a cada uno de ustedes y bendiga a todos aquellos que en Dios han hecho este día posible. Que Dios los bendiga junto con sus seres queridos», expresó.
«Me siento feliz, me siento fuerte en mi mente y alma», añadió.
El presbítero salesiano indicó que todavía necesita recuperarse de sus debilidades físicas y afirmó que no padece una «enfermedad mayor además de mi diabetes. Me visitaron doctores que me ayudaron».
También está convencido de que «Dios me puso de regreso a la misión que quiere para mí hasta cuando Él lo desee».
Manifestó que «últimamente deseo que todos ustedes junto conmigo regresemos y alabemos a Dios en su Reino celestial cuando Él nos llame. Que Dios nos bendiga a cada uno».
El P. Tom concluyó su mensaje volviendo a dar «nuevamente las gracias a cada uno por sus oraciones, su amor y su preocupación».
Este sacerdote salesiano fue liberado el 12 de septiembre tras permanecer 18 meses en poder del Estado Islámico. Fue secuestrado por los terroristas cuando estos atacaron un albergue de ancianos que era administrado por la Misioneras de la Caridad en la localidad de Aden, en Yemen. En el ataque fueron asesinadas cuatro religiosas y doce ancianos.
A través de una carta, el Rector Mayor de los Salesianos, P. Ángel Fernández Artime, indicó que la Congregación Salesiana «no ha pedido el pago de ningún rescate y no tiene noticias de que se haya hecho ningún pago».
También agradeció a «Su Majestad el Sultán de Omán y a las autoridades competentes del Sultanato por la labor humanitaria que han realizado».
La Santa Sede señaló en un comunicado que el P. Tom «será huésped durante algunos días en una comunidad salesiana de Roma antes de volver a la India».
El miércoles 13 de septiembre el sacerdote indio se encontró con el Papa Francisco en el Vaticano. Ambos se abrazaron y el Pontífice le aseguró que seguirá rezando por él como lo ha hecho durante su cautiverio.
El P. Tom le contó que mientras estuvo secuestrado le dolía no poder celebrar Misa, aunque todos los días repetía las palabras de la celebración.
También le dijo que recuerda a las religiosas y ancianos que murieron a manos de los yihadistas.
Por su parte, en una reunión en Roma, el P. Fernández Artime le obsequió al sacerdote su propia cruz como un «signo para decirte que todos los salesianos están contigo ahora y para siempre».
Además, le dijo que la Virgen María y San Juan Bosco «han hecho todo» para que él fuera liberado. Cuando le dijo «no dudo de que la Madre te acompañó todos los días», el P. Tom respondió que sí.
«Mis últimos pensamientos van a tu familia de sangre porque ellos han sufrido tanto, no dudo que serán tiempos bellos donde ellos estarán muy felices con tu presencia», le manifestó el Rector Mayor de los Salesianos.
ACI/María Ximena Rondó

Tienes


Desde pequeño el día de hoy ha sido en mis recuerdos un día de ilusiones y de experiencias de fiesta en mi vida. Las fiestas de mi pueblo son en honor a Nuestra Señora de la Soledad y estos días eran para disfrutar de las celebraciones festivas religiosas, y lo que a un niño y adolescente le aporta sus eventos y una feria con tus amigos y familiares.
Por ello, quizás he entendido mejor el profundo significado de la escena del evangelio de hoy, como el testimonio de San Pablo en el comienzo de la carta a Timoteo. La Cruz supera el dolor y es fuente de amor y de vida para todos aquellos que la acogen y la afrontan con confianza en el Señor. Ellos son los que están con Jesús en esta escena: María, su Madre, algunas mujeres y Juan. Jesús construye su Iglesia, la bendice y llena de relaciones de amor entre los que la forman. La maternidad espiritual y de fe de María en la Iglesia, realizada por Cristo a través de su discípulo amado, nos muestra la riqueza y el misterio de amor que nos salva del dolor, la injusticia y la incomprensión; que nos salva del pecado.
Nunca estaremos solos. Nunca nos abandonará el Señor, ni siquiera cuando nosotros le abandonemos. No nos olvidemos que detrás de la Cruz está la resurrección, el triunfo, la Vida. En la Cruz, el Señor se queda definitivamente y es un Dios que es Padre y Madre a la vez. En Nuestra Señora de los Dolores lo podemos percibir y comprender. María está en primera fila y a su lado en el dolor y el sufrimiento. Por ello, Jesús le concederá la gracia de poder estarlo ahora a nuestro lado.
Por consiguiente, es una fiesta y una alegría gozar de este cuidado y protección de Dios para con nosotros, de tener esta ayuda y consuelo. Algo que sencillamente lo he sentido desde pequeño y doy gracias con nuestra Madre por ello.
Con la Virgen, Madre en el dolor, aprendemos y sentimos que Tu eres, Señor, el lote de mi heredad y me sacias de gozo en tu presencia. Esto es lo que tengo y tienes, ¿cómo lo vives?
Archidiócesis de Madrid

Triste contemplaba y dolorosa miraba del Hijo amado la pena

Lectura del santo Evangelio según san Juan Jn 19, 25-27
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena.
Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre:
«Mujer, ahí tienes a tu hijo».
Luego, dijo al discípulo:
«Ahí tienes a tu madre».
Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.
Palabra del Señor.

15 de septiembre: Nuestra Señora de los Dolores


Siete son los dolores que tipifica la tradición piadosa con base a los datos evangélicos. Por orden son estos: la profecía de Simeón, la huida a Egipto, la pérdida de Jesús cuando tenía doce años en el Templo de Jerusalén, el encuentro con su hijo en la calle de la Amargura, la crucifixión y muerte sucedidas en el Calvario, el descendimiento y, por último, la sepultura. Pero, en realidad, de verdad fueron muchos más. Tuvo ella todos los dolores, ¿o es que puede pensarse que se quedara impasible ante la partida del casto esposo José, o que la intuición de madre no fuera capaz de advertir la animosidad creciente que la figura de Jesús iba despertando –in crescendo– entre los principales rectores de la sociedad que comenzaron poniéndole tropiezos, siguieron llamándole loco, continuaron denigrando su fama porque tenía trato con publicanos y pecadores y acabaron llamándole Belcebú hasta que decidieron tramar su muerte? Los siete enumerados son solo «hechos-clave» que marcan de modo especial su itinerario de dolor; pero fueron muchos más. Quizá el número siete tenga, en este caso un cierto sabor bíblico que indica plenitud.
Federico Ozanan intuyó bien esta afirmación al escribir que «la liturgia católica no tiene nada tan patético» como las estrofas del Stabat mater que compuso el franciscano Jacopone de Todi († 1306).
Y debe de ser cierto. Asociando a los dolores del hijo los de su madre, siempre suscitaron una compasión llena de ternura a los que adoran en Jesús al Hijo de Dios y veneran en María a la Madre de Dios. Así lo hizo Efrén; y tampoco pasaron desapercibidos esos dolores y angustias para Agustín, Antonio, Bernardo e infinitos más. Siempre el pueblo cristiano la invocará con el título de Regina martyrum para hacer ver que, por encima de ellos, la entrega de su vida estuvo adornada con la guirnalda del dolor.
La devoción a los dolores de María fue ampliamente difundida por los servitas, fundados en el siglo XIII por aquellos siete varones florentinos. Felipe Benicio, superior general de la Orden, extendió la devoción del hábito de la Virgen Dolorosa y su escapulario. Llegó a ser fiesta religiosa –fijada para el 15 de septiembre– ya en tiempos de Pío VII, en recuerdo de sus propios sufrimientos durante la cautividad napoleónica. La profundidad del eco despertado en el pueblo –¡quién no tiene dolores!– queda testificada por la incontable profusión de imágenes de «La Dolorosa» que se exhiben con piedad para el culto en los templos y pasean arte por las calles de las ciudades en las procesiones.
Ella supo estar derecha ante el dolor de la cruz, enseñando la realidad brutal que lleva consigo cualquier pecado del hombre.
¡Eia, Mater, fons amoris…! Y es que se necesita la gracia sobrenatural que aúpe el corazón humano y mueve la sensibilidad para poder siquiera rastrear la intensidad de los sufrimientos de Cristo y los de su Madre santa. Sí. Hasta las piedras saltaron hechas pedazos aquel día. Pero sus dolores llevaban promesa de cosecha feraz. Porque el Hijo la miró, sintiéndose ella amada, proponiendo el intercambio inexplicable de filiación y extendía a otros hijos su maternidad. No solo pedía al discípulo Juan la atención a la Madre en compasión para no verla desamparada; se trataba de mucho más. Era –en misterio recibido– la donación al discípulo de su filiación, entendiendo que el cambio de Hijo por discípulo comportaba ya la elevación del creyente hasta la divinidad, salvando por gracia la distancia y nivelando así la desigualdad.
Dolores. Unida a la entrega de su Hijo, se ofreció al Padre cooperando de modo impar e irrepetible con el único Redentor. Corredención. Se aprende el «sí» continuado del día nazareno.
Todo el arte queda como inexpresiva materia inerte, incapaz de manifestar lo interno e íntimo en gracias, amor y dolor de santa María.


Pecado-dolor-amor. Tríptico que abre puerta a la esperanza, después de haber mordido el arrepentimiento.

Reforma del Papa va adelante. La voz al Cardenal Rodríguez Maradiaga

La tarde del miércoles 13 concluyó en el Vaticano la XXI reunión del C9, el Consejo de Cardenales consejeros del Papa Francisco. Como informó la Oficina de Prensa de la Santa Sede, los trabajos se dedicaron a un estudio sobre el estado de las propuestas entregadas por el Consejo al Santo Padre para la reforma de la Curia.
La Curia como instrumento de evangelización y de servicio no solo para el Papa, sino también para las Iglesias locales; la descentralización; el papel de las Nunciaturas Apostólicas; la selección y competencia del personal, menos clerical y más internacional, con el incremento dejóvenes y de mujeres, fueron algunos de los temas tratados.
Asimismo los cardenales han seguido una relectura de los Estatutos del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, constituido el 1. de septiembre de 2016, y el card. Sean O’Malley ha actualizado sobre los trabajos de la Comisión Pontificia para la protección de los menores.
En su participación el cardenal hondureño Óscar Rodríguez Maradiaga se refirió a los textos del Papa relativos a la Reforma. Sobre todo aquellos del acostumbrado encuentro navideño con la Curia Romana, así como también de las intervenciones de Francisco en el Concistorio del 12 febrero de 2015 y del 17 de octubre 2015 con motivo del quincuagésimo aniversario del Sínodo de los Obispos.  Sobre el estado de la Reforma y los temas tratados estos días, nuestra colega Patricia Ynestroza conversó con el card. Rodríguez Maradiaga.  Escuchemos.
(Raúl Cabrera- Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)

«Un pueblo que es capaz de tener hijos y mostrarlos con orgullo es un pueblo que tiene futuro», dijo el Papa en la catequesis

«La misericordia y la verdad se han encontrado, la justicia y la paz se han besado». (Sal 85,11) Con este verso del salmo 85 el Papa Francisco se refirió a lo vivido el pasado viernes en Colombia, durante su viaje apostólico, en el encuentro por la Paz y la Reconciliación del país: “estas palabras proféticas llenas de gracia las vimos encarnadas en las historias de los testigos, que hablaron en nombre de muchos que a partir de sus heridas, con la gracia de Cristo, salieron de sí mismos y se abrieron al encuentro, al perdón, a la reconciliación”, dijo en la catequesis en italiano.
Un viaje, este vigésimo viaje internacional y quinto del Papa Francisco en un país latinoamericano, en el que el pontífice afirmó haber sentido la continuidad con los dos Papas que visitaron Colombia en precedencia, el Beato Pablo VI en 1968 y san Juan Pablo II en 1986. “Una continuidad – expresó -fuertemente animada por el Espíritu, que guía los pasos del Pueblo de Dios en los caminos de la historia”.
“En la catequesis de hoy deseo hacerles partícipes de mi reciente Viaje Apostólico a Colombia. En primer lugar, quiero agradecer desde aquí al Presidente por su invitación a visitar ese país, a las Autoridades y a todos cuantos han colaborado para hacerlo posible, y muy especialmente al pueblo colombiano por su acogida, su alegría y su afecto. El lema del Viaje era «Demos el primer paso», y miraba al proceso de reconciliación que vive hoy Colombia para poder salir de 50 años de conflicto interno. Con mi visita he querido bendecir el esfuerzo de ese pueblo, confirmarlo en la fe y en la esperanza, y recibir su testimonio, que es una riqueza para mi ministerio y para toda la Iglesia”.
El Santo Padre se refirió a las fuertes raíces cristianas de  Colombia y manifestó la evidencia del obrar del maligno, que “quiso dividir el pueblo para destruir la obra de Dios”. Pero destacó además “que el amor de Cristo y su misericordia infinita es más fuerte del pecado y de la muerte”, y este viaje “ha sido llevar la bendición de Cristo y la de la Iglesia, sobre el deseo de vida y de paz que brota del corazón de la nación”.
Sucesivamente hizo un recorrido por las distintas etapas de su viaje, comenzando por Bogotá, en donde el primer encuentro fue aquel con las autoridades, seguido por el encuentro con los jóvenes y los obispos:
“He podido contemplar los deseos de paz y de vida de tantos niños y jóvenes, en quienes exulta la esperanza. He podido encontrar también a los Obispos de esta nación y a los representantes del CELAM, para alentar su labor. En la etapa culminante de mi viaje, Villavicencio, hemos oído el conmovedor testimonio de los mártires y hemos visto el cuerpo mutilado del Cristo de Bojayá, esto nos ha recordado que la paz se funda, ante todo, sobre la sangre de testigos del amor, de la verdad, de la justicia y de la fe. En Medellín Cartagena, el tema ha trascendido a la misión y al servicio, con ejemplos insignes de vocación y de seguimiento de Jesús, que hoy como ayer se entregan a los más pobres y se consagran a la promoción humana integral”.
“Un pueblo alegre entre los muchos sufrimientos, un pueblo con esperanza”. Así definió el Papa Francisco la hermana nación de Colombia, y repitió aquello que dijo en la conferencia de prensa en el avión, que tanto lo impactó de las ciudades que visitó: el ver entre las multitudes, a los papás y las mamás que alzaban  a sus niños para que el Papa los bendijera, que hacían ver los propios hijos como diciendo “éste es nuestro orgullo, ésta es nuestra esperanza”. “Un pueblo – afirmó el Papa - capaz de tener hijos y de hacerlos ver con orgullo, es un pueblo que tiene futuro”.
“Confío a todos a la Virgen de Chiquinquirá, que ella pueda ayudarnos a dar el primer paso hacia un mundo más justo y en paz. Que Dios los bendiga”, concluyó. 
(Griselda Mutual - Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)

jueves, 14 de septiembre de 2017

El Papa Francisco besa las manos del padre Tom, el salesiano secuestrado en Yemen


Nada más terminar la audiencia general de este miércoles, el Papa Francisco recibió al padre Tom Uzhunnalil, secuestrado en Yemen en marzo de 2016 y liberado recientemente. En las fotografías del encuentro se puede ver al Santo Padre besándole las manos y, a modo de bendición, haciéndole la señal de la Cruz en la frente.

El padre Tom llegó este martes al Vaticano y residirá hasta que se recupere en la comunidad salesiana que allí presta servicio, tal y como ha informado el Rector Mayor de los Salesianos, Ángel Fernández Artime. «He pedido a nuestros hermanos que durante algunos días lo acojan allí por múltiples razones, entre otras, la de asegurar un estudio médico y un necesario descanso, así como para poder encontrarlo y abrazarlo en nombre de todos los hermanos salesianos y de toda nuestra familia salesiana. Posteriormente, cuando lo médicos lo indiquen y todo sea oportuno podrá regresar, sin duda, a la India.

Fernández Artime explica, además, que en su liberación han intervenido el Sultanato de Omán, un operador humanitario y las personas que se han ocupado del caso de un modo diverso. Del mismo modo, ha confirmado que a la congregación no se le ha pedido el pago de ningún rescate, ni tenemos noticias de que se haya realizado pago alguno».
Finalmente manifiesta «un gracias a Dios, en su providencia, por este momento feliz que estamos viviendo». Y añade: «Y un gracias también a las miles y miles de personas que en estos 18 meses de Getsemaní de nuestro hermano Tom han orado con tanta fe. El Señor nos ha concedido una gran Gracia. Por eso hemos de seguir respondiendo en el futuro con más fidelidad y autenticidad a su llamada, y al carisma que nos ha confiado y al que ha vivido y entregado al padre Tom».

Alfa y Omega

14 de septiembre: Exaltación de la Santa Cruz


Aquel era uno de los peores suplicios de los muchos que ha ideado la humanidad en su historia. Estaba previsto para el caso de los malvados que no debían vivir; para aquellos que quitarles la vida de un momento hubiera sido considerado como poco castigo. Tardaron tiempo los cristianos en representar a Cristo clavado en la cruz, era tan horroroso aquello… Fue en la puerta de Santa Sabina, en Roma, la primera vez que la piedad y el arte se juntaron y plasmaron el más horripilante de los martirios y el que tuvo mayor eficacia redentora.
El reo, en este caso Jesús, había de terminar en lenta y desgarradora agonía. Bien conocían los «ocupantes romanos» todos los extremos; tanto que recurrieron a los azotes para ver si podían cerrar el expediente de aquel caso nada claro, ante la insistencia feroz del odio de sus paisanos judíos. Algunos lo habían considerado como un chiflado anarquista que les arruinaba la idea de la liberación política que anhelaban, sofocando sin remedio su propio afán de mando con la nube que consideraron pasajera de una redención etérea por los caminos del espíritu. Otros solo lo hicieron por celos de perder su hegemonía en lo religioso; vieron muy, pero que muy en peligro su monopolio espiritual al contemplar la altura de la doctrina y lo portentoso de sus milagros.
Allá lo sacaron a las afueras de la ciudad. Impotente ante la fuerza y callado ante el odio que leía en los ojos turbios y el sarcasmo sonriente de los que se salían con la suya. Clavado, estaba para «ejemplo» de los que sintieran en sus carnes la tentación del mal, porque el miedo ha conseguido muchas veces lo que la buena educación no consiguió, aunque ese no era el caso. Y nadie tuvo una nube de insultos, de mofas y de befa tan densa sobre sí. Lo colocaron en medio del ladrón empedernido y del criminal que admitió su inocencia en diálogo que prometía vida eterna. El papel decía que era el Rey del país; pero Él tenía solo una fea corona de espinas y su rostro estaba maquillado por hilillos de sangre fresca y seca; su cuerpo desvestido estaba plagado de señales de azotes entre negrales cárdenos y heridas sin limpiar, con la carne abierta.
Esa piltrafa humana crucificada, aparente subproducto de la sociedad, es Jesús. El que mandó al mar y al viento que obedecieron en la noche de tormenta, haciéndose mansos. Él quiso hacerse «obediente hasta la muerte y muerte de cruz» para ayudar al hombre, con su ejemplo, en la fidelidad a Dios. Y le rescataba. Y pagaba la deuda. Y restablecía el honor de Dios. Y amaba infinito sin pérdida de dolor.
Ahora es consuelo y lección para el cristiano cuando llega el dolor, ese testigo habitual en el caminar ordinario de todo hombre, ese que puede hacerse más grande en momentos especiales, ese que resulta insufrible o intolerable si fortuitamente se mezcla con abandonos, soledades, traiciones, mentiras, envidias e injusticias. ¡Claro! Siempre queda el recurso bienhechor de saber que no fue en vano el inefable sufrir de Jesús el Nazareno y la verdad sincera de afirmar que «yo mucho malo hice, mientras que Él solo amó».
Enseñó con la entrega de su voluntad propia para que en adelante uno aprenda a no querer algo distinto de lo que quiere Dios, porque el querer divino, se entienda o no se entienda, por ser divino, siempre es lo mejor.
Desprendido de todo, por bueno que sea. ¿No dijo Él aquello –tan difícil y hasta contradictorio– del grano de trigo y lo otro de morir para vivir, o algo así? En la cruz, montado en su íntima desazón total, está tirando para arriba del sano y del enfermo, del culto y del ignorante, del bueno y del malo, del político, del médico, del economista, del tendero, de la madre, del jubilado, del militar, del niño y del viejo; arrastra hacia Sí al tabernero, a la novia, al rey, a la modista y al pedigüeño; da pistas de eternidad al que hace el pan, al de los libros, al deportista, al olímpico y al banquero; transmite esperanza al drogata, a la prostituta, al sidoso, al cura, al del circo y al del convento. Todos ¡y el cosmos universo! Son atraídos con fuerza irresistible incorporados a la cruz que lleva al Cielo: «Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí».
Árbol de la cruz, árbol de la cruz…
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