miércoles, 21 de septiembre de 2016

HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO SOBRE EL EVANGELIO DE HOY: 

«Celebramos la fiesta del apóstol y evangelista san Mateo. Celebramos la historia de una conversión. Él mismo, en su evangelio, nos cuenta cómo fue el encuentro que marcó su vida, él nos introduce en un “juego de miradas” que es capaz de transformar la historia.

Un día, como otro cualquiera, mientras estaba sentado en la mesa de recaudación de los impuestos, Jesús pasaba, lo vio, se acercó y le dijo: «“Sígueme”. Y él, levantándose, lo siguió».

Jesús lo miró. Qué fuerza de amor tuvo la mirada de Jesús para movilizar a Mateo como lo hizo; qué fuerza han de haber tenido esos ojos para levantarlo. Sabemos que Mateo era un publicano, es decir, recaudaba impuestos de los judíos para dárselos a los romanos. 

Los publicanos eran mal vistos, incluso considerados pecadores, y por eso vivían apartados y despreciados de los demás. Con ellos no se podía comer, ni hablar, ni orar. Eran traidores para el pueblo: le sacaban a su gente para dárselo a otros. Los publicanos pertenecían a esta categoría social.

Y Jesús se detuvo, no pasó de largo precipitadamente, lo miró sin prisa, lo miró con paz. Lo miró con ojos de misericordia; lo miró como nadie lo había mirado antes. Y esa mirada abrió su corazón, lo hizo libre, lo sanó, le dio una esperanza, una nueva vida como a Zaqueo, a Bartimeo, a María Magdalena, a Pedro y también a cada uno de nosotros. 

Aunque no nos atrevemos a levantar los ojos al Señor, Él siempre nos mira primero. Es nuestra historia personal; al igual que muchos otros, cada uno de nosotros puede decir: yo también soy un pecador en el que Jesús puso su mirada. 

Los invito, que hoy en sus casas, o en la iglesia, cuando estén tranquilos, solos, hagan un momento de silencio para recordar con gratitud y alegría aquellas circunstancias, aquel momento en que la mirada misericordiosa de Dios se posó en nuestra vida. Su amor nos precede, su mirada se adelanta a nuestra necesidad. 

Él sabe ver más allá de las apariencias, más allá del pecado, más allá del fracaso o de la indignidad. Sabe ver más allá de la categoría social a la que podemos pertenecer. Él ve más allá de todo eso. Él ve esa dignidad de hijo, que todos tenemos, tal vez ensuciada por el pecado, pero siempre presente en el fondo de nuestra alma. Es nuestra dignidad de hijo. Él ha venido precisamente a buscar a todos aquellos que se sienten indignos de Dios, indignos de los demás. Dejémonos mirar por Jesús, dejemos que su mirada recorra nuestras calles, dejemos que su mirada nos devuelva la alegría, la esperanza, el gozo de la vida.

Después de mirarlo con misericordia, el Señor le dijo a Mateo: «Sígueme». Y Mateo se levantó y lo siguió. Después de la mirada, la palabra. Tras el amor, la misión. Mateo ya no es el mismo; interiormente ha cambiado. El encuentro con Jesús, con su amor misericordioso, lo transformó. Y allá atrás quedó el banco de los impuestos, el dinero, su exclusión. 

Antes él esperaba sentado para recaudar, para sacarle a los otros, ahora con Jesús tiene que levantarse para dar, para entregar, para entregarse a los demás. Jesús lo miró y Mateo encontró la alegría en el servicio. Para Mateo, y para todo el que sintió la mirada de Jesús, sus conciudadanos no son aquellos a los que «se vive», se usa, se abusa. La mirada de Jesús genera una actividad misionera, de servicio, de entrega. Sus conciudadanos son aquellos a quien Él sirve. Su amor cura nuestras miopías y nos estimula a mirar más allá, a no quedarnos en las apariencias o en lo políticamente correcto.

Jesús va delante, nos precede, abre el camino y nos invita a seguirlo. Nos invita a ir lentamente superando nuestros preconceptos, nuestras resistencias al cambio de los demás e incluso de nosotros mismos. Nos desafía día a día con una pregunta: ¿Crees? ¿Crees que es posible que un recaudador se transforme en servidor? ¿Crees que es posible que un traidor se vuelva un amigo? ¿Crees que es posible que el hijo de un carpintero sea el Hijo de Dios? Su mirada transforma nuestras miradas, su corazón transforma nuestro corazón. Dios es Padre que busca la salvación de todos sus hijos. 

Dejémonos mirar por el Señor en la oración, en la Eucaristía, en la Confesión, en nuestros hermanos, especialmente en aquellos que se sienten dejados, más solos. Y aprendamos a mirar como Él nos mira. Compartamos su ternura y su misericordia con los enfermos, los presos, los ancianos, las familias en dificultad. Una y otra vez somos llamados a aprender de Jesús que mira siempre lo más auténtico que vive en cada persona, que es precisamente la imagen de su Padre». 

(Papa Francisco, homilía del 21-9-2015)

21 de septiembre: san Mateo, Apóstol y evangelista



Fue piedra de escándalo para los fariseos y el pueblo. Tenía un oficio nada agradecido; recaudaba impuestos. Y ¡cómo va a agradar al paisano que le tomen su dinero para el fisco! Mucho menos si el cliente es judío y, además, si sabe bien que su contribución va a las arcas romanas y servirá para que sigan dominándoles. Y esto humillaba sobremanera al pequeño, pero soberbio pueblo. Además, él era un jefe, porque parece ser que el cuerpo de recaudadores gozaba de alguna organización, cosa propia, por otra parte, de cualquier actividad que mueve dinero. Se llamaba Leví.
La llamada que le hizo Jesús al apostolado rompía los esquemas de los israelitas piadosos y temerosos de Dios que no habían sido todavía capaces de soltar las amarras de los prejuicios sociales. Porque aquel recaudador estaba considerado a la altura que tenían las prostitutas. Pero él dejó de pronto su puesto, abandonó gozoso los dineros en la mesa y se marchó con el joven rabí; aquel abandono tenía el corte de lo definitivo. Después se confirmará su alternativa en la ladera de la Montaña.
Cuando el Señor marchó al cielo, Mateo se quedó en Palestina predicando a los judíos que Jesús vivía después que murió. Como los primeros cristianos son de la ciudad y sus contornos, va cuidando a la comunidad que surge vigorosa y agradecida. Llega el momento de notar las necesidades nuevas que poco a poco van apareciendo y decide poner por escrito los hechos y dichos de Jesús.
Va a ser el primer evangelista. Recoge las parábolas y sus explicaciones, los discursos, los milagros, los gestos y los mandatos; se recrea en recalcar a los que leerán aquellos pergaminos que Dios no rechaza a los pecadores, sino que los buscó siempre con verdadero apasionamiento y asegura de modo firme y seguro que Jesús llama a todos a su lado para que formen parte del Reino. Y lo hizo en arameo, la lengua vulgar que hablaba Jesús, aunque la versión que nos ha llegado está en griego; allí quedaba resumida la enseñanza de Pedro y Pablo, la de la primitiva Iglesia que estaba balbuceando y se abría paso –con dificultades– entre los judíos, y ya comenzaba a asentarse también entre los paganos.
Sus fieles son principalmente judíos. No rehúye hablar del culto, de las fiestas y mencionará los Libros Sagrados, a Moisés y a los profetas; y, lo que es más, se apoyará en ellos para afirmar que Jesús es el Mesías porque en Él se cumplen las antiguas profecías: la genealogía, su nacimiento de madre virgen, la pasión redentora, la muerte afrentosa con bienes espirituales universales. La misma resurrección de Jesús entra dentro del plan previsto por Dios afirmando que es, definitivamente, el prometido a los Patriarcas y recordado por los profetas. Ya no hay que esperar a otro.
Da una explicación congruente para aclarar por qué Jesús renunciaba a que en público se le llamara Mesías; y es que habían cambiado su misión confundiéndola con una esperanza temporal, política y terrena; solo en algunos pocos –piadosos y santos– se conservaba la verdadera esperanza de salvación que Él traía.
Siempre tuvo la preocupación de transmitir con absoluta fidelidad lo que Jesús hizo y dijo, dejando en penumbra su propia persona de testigo privilegiado, hasta el punto de dar la sensación al lector de que es un miembro gris del colegio apostólico por no transmitirse de él ninguna pregunta, ni queja, ni expresión, ni gesto. Hablará de la Iglesia, fundamentada sobre Pedro, como único camino, y de la necesidad del bautismo para ser cristiano y llegar a la salvación. Probablemente, Mateo tenía impresa en el alma, por su antigua profesión, «ir al grano y dejarse de cuentos».
A partir de estos datos, nada más se sabe como cierto. Entra el amplio e ilimitado campo de la leyenda múltiple diciendo cosas más verosímiles que ciertas. La que prosperó más lo hace presente en Etiopía a donde marchó desde Egipto; dice que confirmó su doctrina con milagros como la curación de una hija del rey etíope Egipo, que se convirtió con toda su familia; y dice también que murió mártir mientras celebraba la Eucaristía a manos del rey Hirtaco y sus sicarios por no conseguir casarse con Epigenia, la hija curada de su antecesor, que había consagrado a Dios su virginidad por consejo de Mateo.
Archimadrid.org

Carlos Osoro organiza la "Fiesta del Perdón y la Misericordia" en Madrid


Los días 22, 23 y 24 de septiembre tendrá lugar en Madrid la Fiesta del Perdón y la Misericordia; tres días de encuentros festivos y culturales, de oración y de celebraciones sacramentales en la plaza de la catedral de la Almudena para extender el abrazo de la Iglesia a todo el mundo y recibir la inmensa gracia de este Año Jubilar de la Misericordia.
Coincidiendo con la recta final del Año de la Misericordia y en el marco de los trabajos del Plan Diocesano de Evangelización, el Arzobispado invita a participar en la Fiesta del Perdón y la Misericordia. En su programación, cuenta con proyecciones de cine, conciertos musicales, teatro, talleres, así como encuentros y momentos de anuncio delperdón y la misericordia divina, de oración y de celebración, fundamentalmente del sacramento de la Reconciliación. Tres días de fiesta para «poner los ojos en Jesús y acoger de nuevo lo que desde lo más profundo de su corazón nos regala: su amor infinito, su ternura entrañable», afirma el arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro.
Los días 22, 23 y 24, a las 20:00 horas, habrá un momento especial de cantos, testimonios y encuentros, mientras sacerdotes estarán disponibles para celebrar el sacramento de la Reconciliación con todos los que lo deseen. Las confesiones se atenderán en diferentes idiomas.
El jueves 22 de septiembre a las 21:30 horas, en la plaza de la Armería (entre la catedral de la Almudena y el Palacio Real), se instalará una inmensa pantalla para disfrutar de unatarde-noche de cine al aire libre con la proyección de la película Cartas de la Madre Teresa, protagonizada por Juliet Stevenson. Esla última cinta que se ha estrenado sobre la Santa recientemente canonizada; ha sido ganadora del premio del público en el Festival del Sedona y del premio a la mejor actriz y director en el Festival Mirabile Dictu del Vaticano.
Inspirados en la vida y obra de madre Teresa, los participantes de la Fiesta del Perdón y la Misericordia que lo deseen pueden llevar la tarde del jueves 22 alimentos no perecederos que recogerán los voluntarios y se donarán a Banco de Solidaridad, una asociación que asiste a familias en situación de necesidad.
El viernes 23, tras la Fiesta del Perdón, donde habrá cantos y testimonios, a las 21:00 horas, en el interior de la catedral de la Almudena, tendrá lugar el concierto Su amor infinito y su ternura entrañable. Música con orquesta, coro y la participación del coro rociero El Encuentro. Será una tarde-noche conmovedora. Entre pieza y pieza, se leerán hermosos textos sobre la misericordia.
El sábado 24, a lo largo de todo el día, se desarrollará la Fiesta del Perdón y la Misericordia. Por la mañana, están invitadas a participar especialmente las familias. Habrá para ellas diferentes actividades: a las 12:00 horas, un encuentro festivo; a las 12:30 horas, una suelta de globos con los deseos de los más pequeños; a las 12:45 horas, unespectáculo de magia y diferentes actividades; a las 13:15 horas, un flashmob y a las 19:00 horas, un taller de flamenco para bailar todos juntos.
La tarde-noche del sábado 24, los jóvenes del grupo de teatro Áncora representarán el musical Los miserables. Una adaptación de la obra de Víctor Hugo que, gracias a las imponentes voces y a la interpretación de los cincuenta miembros del grupo, nos hará disfrutar de esta gran historia que nos habla de perdón y misericordia.
«En este Año de la Misericordia, queremos cantar desde el corazón a todo Madrid que siempre, a pesar de que la oscuridad y las dificultades de la vida, siempre, Dios hace salir el Sol. Es la historia de un hombre que ve con odio al mundo, a Dios, sintiéndose profundamente miserable, que se encuentra con uno que es diferente, que no lo juzga, que se abaja hasta su miseria para levantarle y decirle: Yo te Amo y tras encontrar a Jesús a través de un sacerdote, se levanta y comienza una nueva vida, sembrando amor», explica Fran Pérez, director del musical.
Durante este «tiempo de gracia», los participantes en la Fiesta del Perdón y la Misericordia pueden obtener la indulgencia jubilar al realizar la peregrinación a la Puerta Santa en la catedral de la Almudena o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión. Es necesario, asimismo, recibir el perdón de los pecados -esto puedes ser unos días antes o después de haber realizado la peregrinación-, comulgar, hacer la profesión de fe (recitación del credo) en el templo jubilar y rezar por las intenciones del Papa.
¿Quieres ser voluntario en la Fiesta del Perdón y la Misericordia? Inscríbete en el siguiente enlace.

Sígueme. Él se levantó y lo siguió


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 9, 9-13
En aquel tiempo, vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
«Sígueme».
Él se levantó y lo siguió.
Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos.
Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos:
«¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?»
Jesús lo oyó y dijo:
«No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos.
Andad, aprended lo que significa "misericordia quiero y no sacrificios": que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».
Palabra del Señor.

Paz es el nombre de Dios. Desde Asís, llamamiento por la paz 2016

Hombres y mujeres de distintas religiones hemos venido, como peregrinos, a la ciudad de san Francisco. En 1986, hace 30 años, e invitados por el Papa Juan Pablo II, Representantes religiosos de todo el mundo se reunieron aquí —por primera vez de una manera tan solemne y tan numerosos—, para afirmar el vínculo indisoluble entre el gran bien de la paz y una actitud auténticamente religiosa. Aquel evento histórico dio lugar a un largo peregrinaje que, pasando por muchas ciudades del mundo, ha involucrado a muchos creyentes en el diálogo y en la oración por la paz; ha unido sin confundir, dando vida a sólidas amistades interreligiosas y contribuyendo a la solución de no pocos conflictos. Este es el espíritu que nos anima: realizar el encuentro a través del diálogo, oponerse a cualquier forma de violencia y de abuso de la religión para justificar la guerra y el terrorismo. Y aun así, en estos años trascurridos, hay muchos pueblos que han sido gravemente heridos por la guerra. No siempre se ha comprendido que la guerra empeora el mundo, dejando una herencia de dolor y de odio. Con la guerra, todos pierden, incluso los vencedores.
Hemos dirigido nuestra oración a Dios, para que conceda la paz al mundo. Reconocemos la necesidad de orar constantemente por la paz, porque la oración protege el mundo y lo ilumina. La paz es el nombre de Dios. Quien invoca el nombre de Dios para justificar el terrorismo, la violencia y la guerra, no sigue el camino de Dios: la guerra en nombre de la religión es una guerra contra la religión misma. Con total convicción, reafirmamos por tanto que la violencia y el terrorismo se oponen al verdadero espíritu religioso.
Hemos querido escuchar la voz de los pobres, de los niños, de las jóvenes generaciones, de las mujeres y de muchos hermanos y hermanas que sufren a causa de la guerra; con ellos, decimos con fuerza: No a la guerra. Que no quede sin respuesta el grito de dolor de tantos inocentes. Imploramos a los Responsables de las naciones para que se acabe con los motivos que inducen a la guerra: el ansia de poder y de dinero, la codicia de quienes comercian con las armas, los intereses partidistas, las venganzas por el pasado. Que crezca el compromiso concreto para remover las causas que subyacen en los conflictos: las situaciones de pobreza, injusticia y desigualdad, la explotación y el desprecio de la vida humana.
Que se abra en definitiva una nueva época, en la que el mundo globalizado llegue a ser una familia de pueblos. Que se actúe con responsabilidad para construir una paz verdadera, que se preocupe de las necesidades auténticas de las personas y los pueblos, que impida los conflictos con la colaboración, que venza los odios y supere las barreras con el encuentro y el diálogo. Nada se pierde, si se practica eficazmente el diálogo. Nada es imposible si nos dirigimos a Dios con nuestra oración. Todos podemos ser artesanos de la paz; desde Asís, con la ayuda de Dios, renovamos con convicción nuestro compromiso de serlo, junto a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
(from Vatican Radio)

Sólo la paz es santa y no la guerra. Lo recuerda el Papa despidiéndose de Asís

Santidades, Ilustres Representantes de las Iglesias, de las Comunidades cristianas y de las Religiones, queridos hermanos y hermanas:
Los saludo con gran respeto y afecto, y les agradezco su presencia. Hemos venido a Asís como peregrinos en busca de paz. Llevamos dentro de nosotros y ponemos ante Dios las esperanzas y las angustias de muchos pueblos y personas. Tenemos sed de paz, queremos ser testigos de la paz, tenemos sobre todo necesidad de orar por la paz, porque la paz es un don de Dios y a nosotros nos corresponde invocarla, acogerla y construirla cada día con su ayuda.
«Bienaventurados los que trabajan por la paz» (Mt 5,9). Muchos de ustedes han recorrido un largo camino para llegar a este lugar bendito. Salir, ponerse en camino, encontrarse juntos, trabajar por la paz: no sólo son movimientos físicos, sino sobre todo del espíritu, son respuestas espirituales concretas para superar la cerrazón abriéndose a Dios y a los hermanos. Dios nos lo pide, exhortándonos a afrontar la gran enfermedad de nuestro tiempo: la indiferencia. Es un virus que paraliza, que vuelve inertes e insensibles, una enfermedad que ataca el centro mismo de la religiosidad, provocando un nuevo y triste paganismo: el paganismo de la indiferencia.
No podemos permanecer indiferentes. Hoy el mundo tiene una ardiente sed de paz. En muchos países se sufre por las guerras, con frecuencia olvidadas, pero que son siempre causa de sufrimiento y de pobreza. En Lesbos, con el querido Hermano y Patriarca ecuménico Bartolomé, he visto en los ojos de los refugiados el dolor de la guerra, la angustia de pueblos sedientos de paz. Pienso en las familias, cuyas vidas han sido alteradas; en los niños, que en su vida sólo han conocido la violencia; en los ancianos, obligados a abandonar sus tierras: todos ellos tienen una gran sed de paz. No queremos que estas tragedias caigan en el olvido. Juntos deseamos dar voz a los que sufren, a los que no tienen voz y no son escuchados. Ellos saben bien, a menudo mejor que los poderosos, que no hay futuro en la guerra y que la violencia de las armas destruye la alegría de la vida.
Nosotros no tenemos armas. Pero creemos en la fuerza mansa y humilde de la oración. En esta jornada, la sed de paz se ha transformado en una invocación a Dios, para que cesen las guerras, el terrorismo y la violencia. La paz que invocamos desde Asís no es una simple protesta contra la guerra, ni siquiera «el resultado de negociaciones, compromisos políticos o acuerdos económicos, sino resultado de la oración» (JUAN PABLO II, Discurso, Basílica de Santa María de los Ángeles, 27 octubre 1986: L’Osservatore Romano, ed. semanal en lengua española [2 noviembre 1986, 1]). Buscamos en Dios, fuente de la comunión, el agua clara de la paz, que anhela la humanidad: ella no puede brotar de los desiertos del orgullo y de los intereses particulares, de las tierras áridas del beneficio a cualquier precio y del comercio de las armas.
Nuestras tradiciones religiosas son diversas. Pero la diferencia no es para nosotros motivo de conflicto, de polémica o de frío desapego. Hoy no hemos orado los unos contra los otros, como por desgracia ha sucedido algunas veces en la historia. Por el contrario, sin sincretismos y sin relativismos, hemos rezado los unos con los otros, los unos por los otros. San Juan Pablo II dijo en este mismo lugar: «Acaso más que nunca en la historia ha sido puesto en evidencia ante todos el vínculo intrínseco que existe entre una actitud religiosa auténtica y el gran bien de la paz» (ID., Discurso, Plaza de la Basílica inferior de San Francisco, 27 octubre 1986: l.c., 11). Continuando el camino iniciado hace treinta años en Asís, donde está viva la memoria de aquel hombre de Dios y de paz que fue san Francisco, «reunidos aquí una vez más, afirmamos que quien utiliza la religión para fomentar la violencia contradice su inspiración más auténtica y profunda» (ID., Discurso a los representantes de las Religiones, Asís, 24 enero 2001), que ninguna forma de violencia representa «la verdadera naturaleza de la religión. Es más bien su deformación y contribuye a su destrucción» (BENEDICTO XVI, Intervención en la Jornada de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo, Asís, 27 octubre 2011). No nos cansamos de repetir que nunca se puede usar el nombre de Dios para justificar la violencia. Sólo la paz es santa y no la guerra.
Hoy hemos implorado el don santo de la paz. Hemos orado para que las conciencias se movilicen y defiendan la sacralidad de la vida humana, promuevan la paz entre los pueblos y cuiden la creación, nuestra casa común. La oración y la colaboración concreta nos ayudan a no quedar encerrados en la lógica del conflicto y a rechazar las actitudes rebeldes de los que sólo saben protestar y enfadarse. La oración y la voluntad de colaborar nos comprometen a buscar una paz verdadera, no ilusoria: no la tranquilidad de quien esquiva las dificultades y mira hacia otro lado, cuando no se tocan sus intereses; no el cinismo de quien se lava las manos cuando los problemas no son suyos; no el enfoque virtual de quien juzga todo y a todos desde el teclado de un ordenador, sin abrir los ojos a las necesidades de los hermanos ni ensuciarse las manos para ayudar a quien tiene necesidad. Nuestro camino es el de sumergirnos en las situaciones y poner en el primer lugar a los que sufren; el de afrontar los conflictos y sanarlos desde dentro; el de recorrer con coherencia el camino del bien, rechazando los atajos del mal; el de poner en marcha pacientemente procesos de paz, con la ayuda de Dios y con la buena voluntad.
Paz, un hilo de esperanza, que une la tierra con el cielo, una palabra tan sencilla y difícil al mismo tiempo. Paz quiere decir Perdón que, fruto de la conversión y de la oración, nace de dentro y, en nombre de Dios, hace que se puedan sanar las heridas del pasado. Paz significa Acogida, disponibilidad para el diálogo, superación de la cerrazón, que no son estrategias de seguridad, sino puentes sobre el vacío. Paz quiere decir Colaboración, intercambio vivo y concreto con el otro, que es un don y no un problema, un hermano con quien tratar de construir un mundo mejor. Paz significa Educación: una llamada a aprender cada día el difícil arte de la comunión, a adquirir la cultura del encuentro, purificando la conciencia de toda tentación de violencia y de rigidez, contrarias al nombre de Dios y a la dignidad del hombre.
Aquí, nosotros, unidos y en paz, creemos y esperamos en un mundo fraterno. Deseamos que los hombres y las mujeres de religiones diferentes, allá donde se encuentren, se reúnan y susciten concordia, especialmente donde hay conflictos. Nuestro futuro es el de vivir juntos. Por eso, estamos llamados a liberarnos de las pesadas cargas de la desconfianza, de los fundamentalismos y del odio. Que los creyentes sean artesanos de paz invocando a Dios y trabajando por los hombres. Y nosotros, como Responsables religiosos, estamos llamados a ser sólidos puentes de diálogo, mediadores creativos de paz. Nos dirigimos también a quienes tienen la más alta responsabilidad al servicio de los pueblos, a los Líderes de las Naciones, para que no se cansen de buscar y promover caminos de paz, mirando más allá de los intereses particulares y del momento: que no quede sin respuesta la llamada de Dios a las conciencias, el grito de paz de los pobres y las buenas esperanzas de las jóvenes generaciones. Aquí, hace treinta años, san Juan Pablo II dijo: «La paz es una cantera abierta a todos y no solamente a los especialistas, sabios y estrategas. La paz es una responsabilidad universal» (Discurso, Plaza de la Basílica inferior de San Francisco, 27 octubre 1986: l.c., 11). Asumamos esta responsabilidad, reafirmemos hoy nuestro sí a ser, todos juntos, constructores de la paz que Dios quiere y de la que la humanidad está sedienta.
(from Vatican Radio)

martes, 20 de septiembre de 2016

El Papa en Sta. Marta: “Recemos al Dios de la paz más allá de las divisiones de las religiones”


De rodillas debemos rezarle al Dios de la paz, juntos y “más allá de las divisiones de las religiones” hasta sentir “vergüenza de la guerra” y sin cerrar el oído al grito del dolor de quien sufre.
Con este espíritu el papa Francisco partió hacia Asís, y lo explicó en la homilía de la misa matutina que celebra diariamente en la residencia Santa Marta.
“No existe un dios de la guerra”. La guerra, lo inhumano de una bomba que explota dejando muertos y heridos, cortando los caminos a la ayuda humanitaria, y que no llega a niños, ancianos, enfermos, es obra del maligno que quiere asesinar a todos”. Por esto es necesario rezar y llorar por la paz, todas las religiones unidas en la convicción de que “Dios es el Dios de la paz”.
“Hoy hombres y mujeres de todas las religiones iremos a Asís. No para hacer espectáculo, sino simplemente para rezar por la paz”. Y recordó que hoy ha invitado “a todo el mundo” a realizar “reuniones de oración”, invitando a “católicos, cristianos, creyentes y a todos los hombres de buena voluntad, de cualquier religión, a rezar por la paz”, ya que “el mundo está en guerra y el mundo sufre”.
Nosotros “a la guerra no la vemos”, ha indicado Francisco, si bien nos asustamos cuando sucede algún acto de terrorismo, “pero esto no tiene nada que ver con lo que sucede en aquellos países, en aquellas tierras donde día y noche caen y caen”. Y “asesinan a niños, ancianos, hombres y mujeres…”.
La guerra no está lejos, asegura el Papa, “la guerra nos toca a todos” y porque “la guerra inicia en el corazón”.
“Que el Señor nos de la paz en el corazón, nos quite el deseo de avidez y de lucha. “Más allá de las religiones: todos, todos, todos, porque todos somos hijos de Dios. Y Dios es el Dios de la paz. No existe un dios de la guerra: quien hace la guerra es el maligno, es el diablo, que quiere asesinar a todos”.
Pensemos hoy no sólo en las bombas, los muertos, los heridos; sino también en las personas que no puede obtener ayuda humanitaria para comer. Ellos no pueden obtener los medicamentos. Están hambrientos, ¡enfermos! Porque las bombas lo impiden.

Y hoy mientras rezamos sería bueno que todos se sientan avergonzados. Avergonzados de esto: que los seres humanos, nuestros hermanos, sean capaces de hacer esto. Hoy, día de oración, de penitencia, de invitación a la paz; día para escuchar el grito de los pobres. Este grito que abre el corazón a la compasión, al amor y que nos salva del egoísmo.
Zenit

Retienen a un sacerdote español en Marruecos acusado de proselitismo

Un periodista y un sacerdote melillenses, los hermanos Blasco, han sido detenido este domingo por las fuerzas de seguridad marroquíes durante cinco horas acusados de realizar un reportaje sin permiso y de hacer proselitismo, respectivamente, cuando, según han narrado, habían acudido a tomar algo en Beni-Enzar, ciudad fronteriza con Melilla.
Según ha denunciado públicamente el periodista Jesús Blasco, es la séptima vez que le ocurre un hecho así en Marruecos, a pesar de que iba sin cámara de fotos ni ningún material como periodista, pero en esta ocasión asegura que el trato que le dispensaron fue peor porque dice que fue agredido y zarandeado.
Jesús Blasco de Avellano ha lamentado que si siguen actuando así las fuerzas de seguridad, ya no podrá acercarse a una valla ni pasar al otro de la frontera, porque denuncia que ha sido tres veces detenido en Melilla por la Guardia Civil en los últimos tiempos y siete por las fuerzas marroquíes.
La última este domingo cuando acudió con su hermano a tomar algo en Beni-Enzar. "Es la séptima vez que paso por unos calabozos en Marruecos, pero nunca me había pasado algo así", ha narrado. Así, ha señalado que "iba paseando con mi hermano, que es sacerdote, que el pobre sólo quería pasar la frontera y ver un poco el otro lado..., y nos han abordado más de 30 agentes".
El periodista melillense, que ha sido galardonado varias veces por sus trabajos sobre inmigración y refugiados, ha indicado que "nos han agarrado, arrastrado y metido a la fuerza en una camioneta "calabozo" de esas que tienen las Fuerzas Auxiliares con barrotes y donde transportan a los inmigrantes que capturan en las redadas".
Blasco ha manifestado que "nos han llevado a comisaría nos han encerrado ahí, nos han quitado la documentación, han forcejeado para quitarnos los móviles y las mochilas; insultos, gritos, empujones".
El informador melillense ha explicado que "primero decían que éramos los dos periodistas y que estábamos haciendo ilegalmente un reportaje; pero es que al aclararse que mi hermano era sacerdote ha sido peor: lo querían dejar detenido porque dicen que no puede ir un sacerdote por Marruecos", a pesar de que su hermano iba con ropa de calle y sin hacer ninguna ostentación como religioso cristiano.
Para Jesús Blasco de Avellano, todo ocurrió "con gritos, malas formas,... muy mal, mucha violencia", durante las cinco horas que duró su retención. "Nos han interrogado y tomado declaración hasta en cuatro ocasiones", ha aseverado.
El periodista se ha mostrado muy crítico con el Consulado de España en Nador porque afirma que "sabía desde el principio de nuestra situación y no ha hecho nada por nosotros". También ha pedido a las autoridades de Melilla que intervengan en este caso así como un pronunciamiento de la Asociación de la Prensa de Melilla, para defender el trabajo de los periodistas y el derecho a la libertad de expresión y de información.
(RD/Ep)

Francisco preside una plegaria por la paz en Asís con los líderes de las religiones mundiales


Siguiendo uno de los gestos más valientes e innovadores de san Juan Pablo II, el Papa Francisco se reúne este martes en Asís con los líderes de las grandes religiones mundiales para rezar por la paz. Este nuevo encuentro tiene lugar a los treinta años del primero, convocado por el Papa polaco en 1986 cuando el mundo corría el riesgo de un holocausto nuclear.
Tres décadas más tarde, el peligro del suicidio nuclear ha quedado atrás pero, como dijo el Papa el domingo, «hoy más que nunca tenemos necesidad de paz en esta guerra por todas partes», que responde en buena parte a intereses de las grandes industrias de armamento y a la exportación del wahabismo por Arabia Saudí y Qatar, hasta provocar 65 millones de refugiados, la cifra más alta en la historia de la humanidad.
Tanto el Papa Francisco como el imán de Al Azahar -líder espiritual de los musulmanes sunníes- y los principales líderes religiosos islámicos han desenmascarado como mentirosos a los fundamentalistas que afirman matar en nombre de Dios.
La condena de los crímenes del Estado Islámico es unánime no solo por parte de las autoridades religiosas musulmanas sino también de muchos líderes políticos como el rey Mohammed VI de Marruecos, quien afirmó el pasado mes que «los terroristas que actúan en nombre del Islam no son musulmanes», sino criminales dementes, «individuos perdidos, condenados al infierno para siempre». Más del 95 por ciento de las víctimas del terrorismo fundamentalista islámico son musulmanes.
En vísperas del encuentro, que contará con la presencia de seis premios Nobel de la Paz, Muhammad Sammak, consejero político del Gran Muftí del Líbano, ha afirmado en Asís que «el Papa Francisco se ha constituido en líder espiritual de toda la humanidad al afirmar que ninguna religión es criminal, pero que hay criminales en todas las religiones».
El Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, está ya en Asís, y recibirá al Papa acompañado del jefe de la Iglesia Anglicana, Justin Welby, el patriarca Efrén II de la Iglesia ortodoxa de Siria, cuyo país está siendo reducido a pavesas, así como líderes musulmanes, judíos y el jefe de los budistas de Japón.
Después de un primer encuentro en la basílica de San Francisco de Asís, los líderes religiosos celebrarán un almuerzo fraterno en el que participan 25 refugiados de guerras de varios países, algunos de los cuales presentarán, por la tarde, su testimonio de lo que es un bombardeo o un saqueo.
El programa de la tarde incluye encuentros bilaterales del Papa con los líderes de las grandes religiones mundiales antes de dar comienzo a una hora de oración por la paz en distintos lugares de la basílica. Los cristianos –católicos, ortodoxos y anglicanos- rezarán en la cripta junto a la tumba de san Francisco.
A continuación tendrá lugar la ceremonia por la paz, en la que tomarán la palabra tanto las víctimas de la guerra como los líderes religiosos, incluido Francisco. Al final, se leerá un llamamiento a la paz, que será entregado a niños de varios países y se mantendrá un minuto de silencio por las víctimas de esta locura contemporánea.
A pesar de que fue muy criticado por su primer encuentro de plegaria interreligiosa en 1986, san Juan Pablo II convocó de nuevo en Asís un segundo encuentro para rezar por la paz en los Balcanes en 1993, y un tercero en 2002 a raíz de los atentados del 11 de septiembre del año anterior en Nueva York y Washington.
Benedicto XVI siguió también sus pasos convocando un cuarto encuentro en el 2011, al que invitó no solo a los líderes de las grandes religiones sino también a ateos y agnósticos amantes de la paz.
Juan Vicente Boo/ABC

Más de un centenar de teólogos y expertos exige a Roma un "documento magistral" que avale el uso de anticonceptivos


"La opción del uso de anticonceptivos para la planificación de la familia o con propósitos profilácticos puede ser una decisión responsable y ética e incluso un imperativo moral". Más de un centenar de teólogos y expertos han suscrito un documento, auspiciado por el Wijngaards Institute del Reino Unido, en el que piden que la Iglesia dé marcha atrás en su prohibición de los métodos anticonceptivos "artificiales".
Entre los expertos mundiales que firman este documento, se encuentran seis españoles: Juan Barreto Betancort, Benjamín Forcano, Juan Masiá, Jesús Peláez del Rosal, José María Vigil yEvaristo Villar. La declaración será presentada este martes en Nueva York, en un acto del Fondo de Población de las Naciones Unidas.
Este manifiesto, en su esencia, sostiene que "no hay fundamentos ni en la Biblia ni en la naturaleza que soporten la actual enseñanza oficial católica... [que] el uso de anticonceptivos "artificiales" ... es siempre incorrecto". Los firmantes hacen un análisis crítico de las tesis de la encíclica Humanae Vitae, base de las enseñanzas magistrales sobre la regulación de la natalidad de allá en 1968, cuando fue publicada, a esta parte.
El problema, destacan los académicos, es una cierta confusión entre las esferas científica y teológica, ya que "es incorrecto derivar un requisito moral directamente desde un enunciado factual". Por ejemplo: aunque la relación sexual tenga la capacidad de transmitir la vida, no se puede deducir de tal correlación -que además resulta ser estadística, y no determinística- la existencia de una ley divina que mande tal resultado, que igualmente no habría sido revelada por Dios como verdad eterna.
La reevaluación ofrecida en el manifiesto del Wijngaards Institute de la moralidad de usar anticonceptivos "artificiales" afirma, asimismo, que "la Biblia identifica una variedad de motivos moralmente dignos no dirigidos a la concepción para entablar relaciones sexuales", entre las cuales se encuentran el "placer, amor, consuelo, celebración y compañía". No solo eso, sino que si el uso de anticonceptivos pueden hacer disminuir a la morbilidad y la mortalidad materna, la mortalidad infantil y el aborto -además de facilitar la planificación de una familia- su utilización podría ser considerado ética y moralmente correcto.
Sobre la base de esta reexaminación de la ciencia y ética católica del empleo de los anticonceptivos, los suscritores de la declaración de Wijngaards concluyen con una series de seis recomendaciones que pasarían, entre otras cosas, por que la publicación de un"documento oficial magisterial" que afirma "que el uso de anticonceptivos no-abortivos modernos con fines profilácticos puede ser moralmente legítimo e incluso moralmente obligatorio". Tal documento papal, sugieren los académicos, podría incluir provisiones no solo hacia la distribución de anticonceptivos en hospitales y clínicas católicos, sino también para la relativización de Humanae vitae dentro de la pastoral de la salud, por un lado, y la rehabilitación de académicos católicos censurados por su oposición a la encíclica, por otro.

Comenzó en Asís el encuentro 'Sed de Paz'


El encuentro Sed de Paz que se está desarrollando en Asís fue inaugurado este domingo por la tarde con la presencia de más de 500 líderes religiosos, personalidades del mundo de la cultura y de la política. El evento es organizado por la Comunidad de San Egidio en colaboración con la diócesis de Asís y por las Familias Franciscanas.
El obispo de Asís, Domenico Sorrentino, presidió por la mañana en la basílica superior de San Francisco una solemne liturgia, a la que asistieron numerosas delegaciones de diversas Iglesias y confesiones cristianas.
A todos ellos el obispo les dio la bienvenida y les invitó a seguir el ejemplo de san Francisco y «buscar un diálogo cordial con tantos creyentes» para «construir la paz potenciándolo todo en la fuerza de la oración».
Por su parte el presidente de la Comunidad de San Egidio, Marco Impagliazo, recordó el inicio de este camino de paz en 1986, su subrayando que «aquella voz hoy, después de treinta años es más fuerte y su espíritu se ha difundido y dado coraje a tantas personas en el mundo». E invitó a que «la voz de la paz sea aún más fuerte y audaz», para que resuene «en nombre de quienes no tienen voz porque avasallada por el ruido de la guerra y la violencia».
Hay mucha expectativa por la llegada el día martes del papa Francisco a Asís, quien ayer domingo después de la oración del ángelus invitó a todos a «vivir este día como una Jornada de oración por la paz», para seguir el ejemplo de san Francisco y ofrecer al mundo «un fuerte testimonio de nuestro empeño común por la paz y la reconciliación entre los pueblos».
Zenit/Sergio Mora

El Papa convoca a todos este martes a una 'Jornada de Oración por la Paz'

El papa Francisco invitó a todos a vivir el último día del encuentro de oración por la paz en Asís, el próximo martes 20, como «una Jornada de oración por la paz». La invitación llega después de que el Santo Padre rezó este domingo desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, la oración del ángelus ante la plaza de San Pedro, donde miles de peregrinos y fieles le esperaban.
«El próximo martes iré a Asís para el encuentro de oración por la paz, treinta años después de aquel histórico que convocó san Juan Pablo II», dijo. Y añadió: «Invito a las parroquias, asociaciones eclesiásticas, individualmente a los fieles de todo el mundo para que vivan ese día como una Jornada de oración por la paz».

Porque, aseguró el Santo Padre, «hoy tenemos necesidad de paz en esta guerra que existe en todas las partes del mundo».
«Recemos por la paz –pidió el Papa– siguiendo el ejemplo de san Francisco, hombre de fraternidad y de bondad» porque «estamos todos llamados a ofrecer al mundo un fuerte testimonio de nuestro empeño común por la paz y la reconciliación entre los pueblos». Y concluyó: «Así el martes, todos, unidos en oración. Recemos por la paz».
El encuentro Sed de paz. Religiones y cultura en diálogo, que comenzó este domingo, cuenta con la presencia de líderes mundiales de 9 religiones, 6 Premio Nobel de la paz, representantes del mundo de la cultura, un grupo de 25 refugiados y el martes con la participación del papa Francisco.
En total serán 511 líderes religiosos provenientes desde todo el mundo y unas 12 mil personas podrán seguir los eventos religiosos y las 29 conferencias que se realizarán.
Así 30 años después de la histórica Jornada de Oración por la Paz impulsada por san Juan Pablo II , hombres y mujeres de religiones y culturas diferentes, se reunirán durante 3 días para hablar, confrontarse y orar uno junto al otro en el Espíritu de Asís.

Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra


Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8, l9-21
En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.
Entonces lo avisaron:
«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte».
Él respondió diciéndoles:
«Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».
Palabra del Señor.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Papa: Toda mafia es oscura, no ocultemos la luz de Dios

 
Custodiar la luz de la fe y llevarla adelante, y no permitir que se la oculte. Fue la exhortación de Francisco durante la homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Papa puso en guardia ante toda una serie de comportamientos que hacen que se corra el riesgo de apagar esta luz recibida de Dios: desde la envida hasta las peleas, sin olvidar el hecho de tramar contra el prójimo o posponer el bien. Tramar el mal – dijo el Santo Padre – “es mafioso”. Y “toda mafia – añadió – es oscura”.
Dejar que la luz de la fe se vea y hacerla resplandecer ante los hombres. El Papa Bergoglio se inspiró en un pasaje del Evangelio del día, según San Mateo, para detenerse a considerar la luz de la fe y los peligros que se corren al querer ocultarla. “Custodiar la luz – dijo – es custodiar algo que nos ha sido dado como un don y si nosotros somos luminosos, somos luminosos en este sentido: por haber recibido el don de la luz el día del Bautismo”. El Pontíficerecordó precisamente que “en los primeros siglos de la Iglesia”, como “también en algunas Iglesias orientales”, aún hoy “al Bautismo se lo llama la Iluminación”.
Toda mafia es oscura, no postergar el bien y no aprovecharse del prójimo
Esta luz – añadió Francisco – “no debe ser ocultada”. En efecto, “si cubres esta luz, “te vuelves tibio o sencillamente un cristiano sólo de nombre”. La luz de la fe – prosiguió – “es una luz verdadera, la que nos da Jesús en el Bautismo”, “no es una luz artificial, una luz falsa. Es una luz apacible, serena que no se apaga jamás”. El Santo Padre se detuvo a considerar una serie de comportamientos que hacen que se corra el riesgo de esconder esta luz, recordando los consejos que el Señor nos ofrece precisamente para que esta luz no se oscurezca. Ante todo –  exhortó –  “no hacer esperar a quien tiene necesidades”:
“Jamás postergar: el bien… el bien no tolera el frigorífico: el bien es hoy, y si tú no lo haces hoy, mañana no existirá. No esconder el bien para mañana: este ‘vete, vuelve a pasar, te lo daré mañana’ cubre fuertemente la luz. También es una injusticia… Otro modo – son consejos estos, para no cubrir la luz: no tramar el mal contra tu prójimo mientras él vive contigo. Cuantas veces la gente tiene confianza en una persona o en otra y ésta trama el mal para destruirla, para ensuciarla, para desacreditarla… Es el pequeño trozo de mafia que todos nosotros tenemos a mano. ¡Aquel que se aprovecha de la confianza del prójimo para tramar el mal, es un mafioso! ‘Pero, yo no pertenezco a…’: pero esto es mafia, aprovechar de la confianza… Y esto cubre la luz. Te hace oscuro. ¡Toda mafia es oscura!”.
No envidiar a los poderosos, el poder y los celos cubren la luz
El Papa también se refirió a la tentación de pelear siempre con alguien, el placer de pelear incluso con quien no nos ha hecho “nada de mal”. Y constató que “siempre buscamos alguna cosilla para pelear. Pero al final, pelear cansa –  dijo –  y no se puede vivir así. “Es mejor dejar pasar, perdonar”, “hacer de cuenta que no se ven las cosas… no pelear continuamente”:
“Otro consejo que da este Padre a sus hijos para no tapar la luz: ‘No envidiar al hombre violento y no irritarte por todos sus éxitos, porque el Señor siente horror por el perverso, mientras su amistad – la del Señor – es para los justos’. Y tantas veces nosotros, algunos, tenemos celos, envidias por aquellos que tienen cosas, que tienen éxito, o que son violentos… pero repasemos un poco la historia de los violentos, de los poderosos… Es tan sencillo: los mismos gusanos que nos comerán a nosotros, se los comerán a ellos; ¡los mismos! Al final seremos todos iguales. Envidiar, ¡ah! el poder, tener celos… esto cubre la luz”.
Llevar adelante la luz de la fe recibida gratuitamente de Dios
De ahí – dijo también el Obispo de Roma – el consejo de Jesús: “Sean hijos de la luz y no hijos de las tinieblas; custodiar la luz dada en don el día del Bautismo”. Y, “no esconderla debajo de la cama”, sino “custodiar la luz”. Y para custodiar la luz – reafirmó – están estos consejos que hay que poner en práctica todos los días. “No son cosas extrañas – subrayó – todos los días vemos estas cosas que cubren la luz”:
“Que el Espíritu Santo, que todos nosotros hemos recibido en el Bautismo, nos ayude a no caer en estos hábitos malos que tapan la luz, y nos ayude a llevar adelante la luz recibida gratuitamente, la luz de Dios que hace tanto bien: la luz de la amistad, la luz de la mansedumbre, la luz de la fe, la luz de la esperanza, la luz de la paciencia, la luz de la bondad”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)