domingo, 3 de abril de 2016

El Papa promueve una colecta especial en Europa para ayudar a las víctimas de la guerra en Ucrania

"¡Renovemos el compromiso por un mundo sin minas!", reclama Francisco en el Regina Coeli
Antes del rezo del Regina Coeli, el Obispo de Roma dirigió su cercanía a las poblaciones que en estos momentos tienen tanta necesidad de reconciliación y paz. El Santo Padre se refirió especialmente a la dramática situación que se vive en Ucrania.
"Además de acompañarlos con mi constante pensamiento y con mi oración, he decidido promover una acción de apoyo humanitario a su favor. Con tal fin tendrá lugar una colecta especial en todas las iglesias católicas de Europa el próximo domingo 24 de abril", anunció el Pontífice, invitando a los fieles a unirse a esta iniciativa suya. Al mencionar la Jornada Mundial contra las minas antipersona, el lunes 4 de abril, Francisco recordó que muchos continúan siendo asesinados o mutilados por estas terribles armas. "¡Renovemos el compromiso por un mundo sin minas!", pidió con énfasis el Papa.
El anuncio lo realizó al hablar de la situación que desde hace tiempo se vive en aquél país a causa del conflicto con Rusia y al señalar en concreto que su pensamiento en este día estaba "con todos los pueblos que tienen más sed de reconciliación y de paz".
"Pienso en particular en el drama de los que sufren las consecuencias de la violencia en Ucrania: de cuantos permanecen en las tierras golpeadas por las hostilidades que han causado ya varios miles de muertos, y de cuantos -más de un millón- han sido empujados a dejarlas por la grave situación que perdura".
Francisco pidió especialmente por los "ancianos y niños". "Además de acompañarles con mi constante pensamiento y con mi oración, he decidido promover una ayuda humanitaria en su favor. A tal propósito, tendrá lugar una colecta especial en todas las iglesias católicas de Europa el próximo domingo 24 de abril". "Invito a los fieles a unirse a esta iniciativa del Papa con una generosa contribución", añadió.
El Pontífice manifestó además que "este gesto de caridad, más allá de aliviar los sufrimientos materiales, quiere expresa la cercanía y mi solidaridad personal y de toda la Iglesia hacia Ucrania".
"Deseo vivamente que esto pueda ayudar a promover sin más retraso la paz y el respeto del derecho en esa tierra tan probada".
"Y mientras oramos por la paz -dijo a continuación- recordamos que mañana se celebra la Jornada Mundial contra las minas antipersona. Demasiadas personas continúan siendo asesinadas o mutiladas por estas terribles armas, y hombres y mujeres valientes arriesgan la vida para recuperar los terrenos minados. ¡Renovemos el compromiso por un mundo sin minas!", exclamó.


Jesús Bastante

Homilía del Papa: el Evangelio es el libro de la misericordia de Dios

Con la participación de miles de fieles y peregrinos el Santo Padre Francisco celebró la mañana del II Domingo de Pascua, la Santa Misa en la Fiesta de la Divina Misericordia, tras la solemne vigilia de oración del primer sábado de abril, en que también se recordó a San Juan Pablo II, en el día en que se cumplían once años de su fallecimiento.  

El Pontífice recordó en su homilía que el Evangelio es el libro de la misericordia de Dios, para leer y releer, porque todo lo que Jesús ha dicho y hecho es expresión de la misericordia del Padre. Y añadió que este texto sagrado sigue siendo un libro abierto, en el que se siguen escribiendo los signos de los discípulos de Cristo, gestos concretos de amor, que son el mejor testimonio de la misericordia. De ahí su exhortación a ser, todos nosotros, “escritores vivos del Evangelio, portadores de la Buena Noticia a todo hombre y mujer de hoy”.

El Papa Bergoglio también afirmó que las obras de misericordia, corporales y espirituales, son el estilo de vida del cristiano, puesto que mediante estos gestos sencillos y fuertes, y a veces hasta invisibles, podemos visitar a los necesitados, llevándoles la ternura y el consuelo de Dios, haciendo de este modo lo que hizo Jesús en el día de Pascua, cuando derramó en los corazones de los discípulos temerosos la misericordia del Padre, el Espíritu Santo que perdona los pecados y da la alegría.

Además Francisco puso de manifiesto el contraste entre el miedo de los discípulos que cierran las puertas de la casa y el mandato misionero de Jesús, que los envía al mundo a llevar el anuncio del perdón. Contraste que – dijo – puede manifestarse también en nosotros como una lucha interior entre el corazón cerrado y la llamada del amor a abrir las puertas cerradas y a salir de nosotros mismos.

Tras recordar que Cristo entró a través de las puertas cerradas del pecado, de la muerte y del infierno, y que desea entrar también en cada uno para abrir de par en par las puertas cerradas del corazón, el Obispo de Roma afirmó que el Señor resucitado nos indica una sola vía que va en una única dirección: salir de nosotros mismos, para dar testimonio de la fuerza sanadora del amor que nos ha conquistado.

En cuanto al saludo de Cristo a sus discípulos, “paz a ustedes”, el Papa Bergoglio afirmó que no se trata de “una paz negociada”, no es la suspensión de algo malo: es su paz, la paz que procede del corazón del Resucitado, la paz que venció el pecado, la muerte y el miedo. Es la paz que no divide, sino que une; es la paz que no nos deja solos; es la paz que permanece en el dolor y hace florecer la esperanza.

Por esta razón el Papa concluyó su homilía agradeciendo el amor inmenso que el Señor nos tiene e invitando a pedir la gracia de no cansarnos nunca de acudir a la misericordia del Padre y de llevarla al mundo siendo nosotros mismos misericordiosos, para difundir por doquier la fuerza del Evangelio.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Octava de Pascua: Divina Misericordia

En la Biblia no son indiferentes las citas numéricas, y al igual que hemos vivido la referencia “a los tres días”, “al tercer día”, cifra que contiene un significado pascual de muerte y resurrección; al igual que nos resuena todavía la expresión “el primer día de la semana”, que coincide con nuestro domingo, para señalar el día de la resurrección de Cristo; el octavo día, no solo significa la reiteración del ciclo semanal, sino el día más pleno.
En la noche de Pascua se proclamaba el relato de la creación, y en él se iban desgranando los siete días en los que Dios hizo su obra magnífica, por la que exultó satisfecho, al ver que todo había sido hecho bueno, ¡muy bueno! Los que nos ayudan a comprender las Escrituras, nos enseñan que el día de la resurrección es el octavo día, el día definitivo, con el que Dios ha consumado no solo la creación, sino también la redención, por lo que todo vuelve a ser bueno y amado.
Celebrar el octavo día es celebrar el último día, el día que no acabará hasta que se consume la tierra, mientras dure la representación de este mundo. En este día, celebrar la octava de Pascua nos permite gustar hasta qué extremo se realiza la plenitud en nuestra vida, gracias a la misericordia divina.
Este año jubilar de la Misericordia que nos ha ofrecido el papa Francisco, con las resonancias de la fiesta establecida por san Juan Pablo II, de celebrar en la octava de Pascua la Divina Misericordia, nos posibilita la experiencia restauradora de todas nuestras heridas, al contemplar el gesto de Jesús resucitado, alargando sus manos al discípulo Tomás, para confirmarle que Él estaba vivo. Dijo Jesús a Tomás: - «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.» Contestó Tomás: -«¡Señor mío y Dios mío!»
El Resucitado nos revela la posibilidad de convertir nuestras heridas en testigos proféticos de la Pascua, incluso la herida de la duda creyente, el dolor por la travesía de la noche de la fe; el sentimiento terrible de la falta de esperanza; la soledad más profunda por la ausencia de la persona en la que has confiado y que has querido; la percepción de fracaso y de ruina de una ilusión…
Las llagas de Jesucristo resucitado, que no han desaparecido en su cuerpo glorioso, nos indican que las heridas se convertirán en trofeos, en credenciales, que nos posibilitan la certeza de que nada se pierde, ningún dolor es inútil, no solo porque Jesucristo glorioso se da a conocer mostrando sus manos con las señales de los clavos, sino porque Él viene en ayuda de nuestra debilidad, y llega a proclamar: «Dichosos los que crean sin haber visto.»
Atrévete a esperar, en medio de tus pruebas, la luz de la Pascua, el sentido pleno de tu vida, por la participación en los signos del Resucitado. Y al igual que el discípulo, profesa la fe, que en tu caso lleva ya bienaventuranza, porque no ves ni palpas, pero te atreves a creer, como lo hicieron los amigos de Jesús y tantos otros, a lo largo de la historia.

 Ángel Moreno de Buenafuente

No seas incrédulo sino creyente


La figura de Tomás como discípulo que se resiste a creer ha sido muy popular entre los cristianos. Sin embargo, el relato evangélico dice mucho más de este discípulo escéptico. Jesús resucitado se dirige a él con unas palabras que tienen mucho de llamada apremiante, pero también de invitación amorosa: «No seas incrédulo, sino creyente». Tomás, que lleva una semana resistiéndose a creer, responde a Jesús con la confesión de fe más solemne que podemos leer en los evangelios: «Señor mío y Dios mío».

¿Qué ha experimentado este discípulo en Jesús resucitado? ¿Qué es lo que ha transformado al hombre hasta entonces dubitativo y vacilante? ¿Qué recorrido interior lo ha llevado del escepticismo hasta la confianza? Lo sorprendente es que, según el relato, Tomás renuncia a verificar la verdad de la resurrección tocando las heridas de Jesús. Lo que le abre a la fe es Jesús mismo con su invitación.

A lo largo de estos años, hemos cambiado mucho por dentro. Nos hemos hecho más escépticos, pero también más frágiles. Nos hemos hecho más críticos, pero también más inseguros. Cada uno hemos de decidir cómo queremos vivir y cómo queremos morir. Cada uno hemos de responder a esa llamada que, tarde o temprano, de forma inesperada o como fruto de un proceso interior, nos puede llegar de Jesús: «No seas incrédulo, sino creyente».
Tal vez necesitamos despertar más nuestro deseo de verdad. Desarrollar esa sensibilidad interior que todos tenemos para percibir, más allá de lo visible y lo tangible, la presencia del Misterio que sostiene nuestras vidas. Ya no es posible vivir como personas que lo saben todo. No es verdad. Todos, creyentes y no creyentes, ateos y agnósticos, caminamos por la vida envueltos en tinieblas. Como dice Pablo de Tarso, a Dios lo buscamos «a tientas».
¿Por qué no enfrentarnos al misterio de la vida y de la muerte confiando en el Amor como última Realidad de todo? Esta es la invitación decisiva de Jesús. Más de un creyente siente hoy que su fe se ha ido convirtiendo en algo cada vez más irreal y menos fundamentado. No lo sé. Tal vez, ahora que no podemos ya apoyar nuestra fe en falsas seguridades, estamos aprendiendo a buscar a Dios con un corazón más humilde y sincero.
No hemos de olvidar que una persona que busca y desea sinceramente creer, para Dios es ya creyente. Muchas veces, no es posible hacer mucho más. Y Dios, que comprende nuestra impotencia y debilidad, tiene sus caminos para encontrarse con cada uno y ofrecerle su salvación.

José Antonio Pagola

FELICES LOS QUE CREEN SIN HABER VISTO

Evangelio según San Juan 20,19-31. 

A l atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: "¡La paz esté con ustedes!".  

Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.  
Jesús les dijo de nuevo: "¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes".  

Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: "Reciban el Espíritu Santo.  Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan".  

Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús.  

Los otros discípulos le dijeron: "¡Hemos visto al Señor!". El les respondió: "Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré".  

Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: "¡La paz esté con ustedes!".  

Luego dijo a Tomás: "Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe".  

Tomas respondió: "¡Señor mío y Dios mío!".  

Jesús le dijo: "Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!".  

Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro.  
Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.  

“Dejémonos guiar por el amor y llegaremos a ser misericordiosos como el Padre”, el Papa en la Vigilia de la Divina Misericordia

“En Jesús no sólo podemos tocar la misericordia del Padre, sino que somos impulsados a convertirnos nosotros mismos en instrumentos de su misericordia.”, lo dijo el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro, durante la Vigilia de oración por la Divina Misericordia.
En su discurso, el Santo Padre recordó con alegría que este momento de oración nos introduce en el Domingo de la Misericordia, segundo Domingo de Pascua, solemnidad instituida por San Juan Pablo II, tras las revelaciones a santa Faustina Kowalska.
Después de haber escuchado los testimonios de algunos participantes en la celebración y comentando las lecturas del profeta Isaías, el Pontífice señaló que, “Dios no se cansa nunca de manifestar su misericordia y nosotros no deberíamos acostumbrarnos nunca a recibirla, buscarla y desearla. Siempre es algo nuevo que provoca estupor y maravilla al ver la gran fantasía creadora de Dios, cuando sale a nuestro encuentro con su amor”.
En diferentes pasajes bíblicos, preciso el Obispo de Roma, Dios se ha revelado, manifestando muchas veces su nombre, y este nombre es “misericordia”. Así como la naturaleza de Dios es grande e infinita, agregó el Papa, del mismo modo es grande e infinita su misericordia, hasta el punto que parece una tarea difícil poder describirla en todos sus aspectos. Pero sobre todo, puntualizó el Sucesor de Pedro, “la misericordia es cercanía de Dios a su pueblo. Una cercanía que se manifiesta principalmente como ayuda y protección”.
Antes de concluir su discurso, el Papa Francisco señaló que “no tenemos un Dios que no sepa comprender y compadecerse de nuestras debilidades. Por lo tanto, en Jesús no sólo podemos tocar la misericordia del Padre, sino que somos impulsados a convertirnos nosotros mismos en instrumentos de su misericordia”. Puede ser fácil hablar de misericordia, dijo el Papa, mientras que es más difícil llegar a ser testigos de esa misericordia en lo concreto. Este es un camino que dura toda la vida y no debe detenerse. Jesús nos dijo que debemos ser “misericordiosos como el Padre”.

(Renato Martinez – Radio Vaticano)

sábado, 2 de abril de 2016

Cáritas apoya planes de emergencia contra la hambruna y el terrorismo en Etiopía, Sudán del Sur y Níger


Boko Haram ha obligado a 2,6 millones de personas a abandonar sus hogares.

Cáritas Española está respondiendo a los llamamientos de ayuda de emergencia lanzados por las Cáritas de Etiopía, Sudán del Sur y Níger para garantizar asistencia humanitaria de urgencia a los cientos de miles de damnificados por la crisis de alimentos que asola el Cuerno de África y por la violencia terrorista en el Sahel.
Para ello, se han movilizado sendas partidas de 300.000 euros para apoyar los planes de emergencia contra la hambruna en Etiopía, de 50.000 euros para Sudán del Sur y otros 100.000 para los desplazados a causa de la violencia de Boko Haram en Níger.
Hambruna en Etiopía
La región del Cuerno de África vuelve a ser el escenario de una suma de condiciones climáticas adversas y el enquistamiento de conflictos prolongados en los países de la región, que han dado lugar a una grave carestía de alimentos básicos. La sequía provocada por El Nilo en diferentes regiones de Etiopía, Eritrea, Yibuti y el norte de Somalia está provocando que, a fecha de hoy, unos 20 millones de personas se encuentren en estado de inseguridad alimentaria, lo que supone un incremento del 64% desde el mes de agosto de 2015.
Las dificultades para acceder a alimentos afectan especialmente a Etiopía, un país en el que el 80% de población subsiste de la agricultura y la ganadería, y donde la sequía ha desencadenado una situación alarmante de escasez de agua y alimentos. Las tasas de desnutrición se han disparado y una cuarta parte de los distritos del país han sido declarados oficialmente en situación de crisis nutricional. Respecto al mismo período del año pasado, ha aumentado en un 65% el número de niños que necesitan tratamiento por desnutrición aguda severa, así como los casos de mujeres y niños que precisan alimentación suplementaria.
Se calcula que a lo largo de 2016 un total de 10,2 millones de personas necesitarán ayuda alimentaria en Etiopía.
Con objeto de hacer frente a la emergencia, Cáritas Etiopía ha lanzado una llamada de emergencia a toda la red internacional de Cáritas para recabar los fondos necesarios para poner en marcha un plan de intervenciones inmediatas para garantizar ayuda básica a las comunidades más vulnerables de nueve de las trece diócesis de Etiopía.
Cáritas Española ha comprometido la aportación de 300.000 euros, de los cuales ya se han transferido a Cáritas Etiopía los primeros 100.000 euros. La aportación de Cáritas Española supone el 35% del presupuesto solicitado por la Cáritas Etíope.
Desde hace más de 15 años, Cáritas Española apoya diversos proyectos de desarrollo y acción humanitaria de la Cáritas Etíope. Existe actualmente una estrategia de Cáritas Española centrada en los ámbitos de la seguridad alimentaria, el agua y saneamiento, y la promoción de la mujer en Etiopia las regiones de Oromia, SNNP y Tigray. Toda esta actuación de cooperación fraterna está siendo acompañada en el terreno desde 2014 por Rodrigo Sáez, un cooperante de Cáritas Española con base en Adiss Abeba.
La próxima semana, y con objeto de conocer en el terreno la situación de las comunidades afectadas por la sequía e identificar cuáles son las necesidades prioritarias, se desplazarán a Etiopía la coordinadora de la región de África en el Area de Cooperación Internacional de Cáritas Española, y Beatriz Tavera, técnica de esa misma área.
Sudán del Sur: el hambre afecta a un cuarto de la población
Los efectos de la sequía que afecta a todo el Cuerno de África son también muy graves en Sudán del Sur, donde se estima que 2,8 millones de personas, la cuarta parte de la población del país, necesitan ayuda urgente. Cáritas Internationalis asegura que más de 40.000 personas estarán abocados a una seria hambruna en las próximas semanas.
El padre Jean Waweru, director de la oficina local de Cáritas en Rumbek, una de las áreas más afectadas del país, asegura que "pueden verse los huesos de los niños que sobresalen porque están desnutridos por la falta de alimento. Son ellos los que están sufriendo de verdad". A esto se añade que "el año pasado el conflicto a lo largo de la frontera en el Alto Nilo comportó la pérdida de cultivos y de ganadería, y las personas se vieron forzadas a escapar por sus vidas."
El enfrentamiento bélico en varias áreas del país y la intensificación de la crisis económica están acarreando consecuencias fatales para la capacidad de autoabastecimiento de las comunidades rurales. "La mayoría de estas personas, ya sea agricultores o pastores, no posee los medios para conseguir su propio sustento. Dependen de cualquier tipo de trabajo en la ciudad de Juba y los pueblos necesitan totalmente de la ayuda alimentaria", alerta Gabriel Yai, director ejecutivo de Cáritas Sudán del Sur.
La Cáritas Sursudanesa ha lanzado una llamada de emergencia a toda la red internacional de Cáritas para solicitar fondos con el objetivo de ayudar a 35.000 personas especialmente vulnerables en las zonas de Juba, Rumbek, Tambura-Yambio, Yei y Malakal. El plan de emergencia incluye la perforación de pozos, la distribución de semillas y herramientas, la promoción de salud y la higiene y el suministro de medicamentos y ayuda alimentaria.
Cáritas Española, que cuenta con una larga trayectoria de presencia en la región, se ha sumado a ese llamamiento y ha puesto a disposición de las necesidades de la emergencia una partida de 50.000 euros.
Ayuda para refugiados de Boko Haram en Níger
Otro de los frentes humanitarios abiertos en África para la red Cáritas está en Níger, donde la Cáritas local ha pedido también ayuda urgente para acoger a los miles de personas que están huyendo de los ataques de los combatientes de Boko Haram en el sureste del país.
Entre diciembre y enero pasado, alrededor de 100.000 personas fueron obligadas por los terroristas a abandonar sus hogares y 170 aldeas quedaron abandonadas. Asimismo, otros 100.000 refugiados de Nigeria también han huido a Níger.
Cáritas Internationalis ha lanzado un llamamiento urgente para recaudar los 830.000 euros necesarios para proporcionar víveres, albergue, ayuda básica, agua potable y saneamiento a 15.000 personas, tanto desplazados como comunidades receptoras. Cáritas Española ha respondido a esa llamada con una aportación de 100.000 euros.
A los problemas originados por la violencia, se suma la precariedad causada por la crisis alimentaria que azota Níger y que amenaza a 1,3 millones de niños y a 300.000 madres lactantes.
Los ataques de Boko Haram han dejado un saldo de al menos 17.000 muertos y más de 2,6 millones de personas han tenido que dejar sus hogares desde 2009. Están clasificados como una de las organizaciones terroristas más mortíferas. "La última esperanza de la gente es que se pueda restablecer la paz y la seguridad", dice Raymond Yoro de Cáritas.
(Cáritas Española)

TE DOY GRACIAS, SEÑOR, PORQUE ME ESCUCHASTE Y FUISTE MI SALVACIÓN


Del Salmo 117: 

Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
El Señor es mi fuerza y mi energía,
Él es mi salvación. Escuchad:
hay cantos de victoria en las tiendas de los justos.

Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste

La diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa.
No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.

Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste

Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.
Esta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.
Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.


Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste

ANUNCIEN EL EVANGELIO A TODO EL MUNDO

Evangelio según San Marcos 16,9-15. 

Jesús, que había resucitado a la mañana del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, aquella de quien había echado siete demonios. 

Ella fue a contarlo a los que siempre lo habían acompañado, que estaban afligidos y lloraban. 

Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron. 

Después, se mostró con otro aspecto a dos de ellos, que iban caminando hacia un poblado. Y ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero tampoco les creyeron. 

En seguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado. 

Entonces les dijo: "Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación." 

viernes, 1 de abril de 2016

Juan Carlos Pérez: "En España no hay odio a la religión, pero sí indiferencia"

Los salesianos en España gozan de buena salud, a pesar de la "sequía vocacional" que padecen como otras muchas congregaciones, preparan la visita de su Rector Mayor, el español Ángel Fernández Artime, y reivindican su papel y el de la Iglesia católica en nuestra sociedad. "En España no hay odio a la religión, pero dí indiferencia", explica el nuevo inspector (provincial) de la provincia de Santiago el Mayor, el sevillanoJuan Carlos Pérez Godoy.

Eso sí, el superior salesiano reconoce que, en algunos sectores sociales, siguen vigentes los "prejuicios anticlericales del siglo XIX", en forma de revanchismo o de "querer quitar a Dios de en medio". Cuando la verdad es que"la Iglesia en España nunca ha estado tan bien" y "tanto la Iglesia en general como la vida religiosa viven un momento precioso, con el único handicap de la escasez de vocaciones".

De ahí que el inspector salesiano se queje de"la falta de reconocimiento de la enorme aportación social, cultural, educativa y religiosa que está haciendo la Iglesia española". Una falta de reconocimiento que, a juicio del hermano Pérez Godoy, se plasma, por ejemplo, en el cuestionamiento actual de la enseñanza concertada. "Tenemos que ponernos las pilas para defender la educación concertada, no sólo ni sobre todo porque sea más barata para el Estado, sino porque es un derecho fundamental de los padres". Y añade que, en estos momentos de incertidumbre, "estamos dispuestos a defender el derecho aquilatado de los padres".

Un sistema, el de la educación concertada, que ha dado pruebas sobradas de ser "posible y adecuado" y al que se le suele criticar sin fundamento. Una de las críticas falsas es que acoge a pocos emigrantes en sus aulas, cuando la verdad es que atiende al 25% de los alumnos emigrantes, con un porcentaje que se sitúa en el 6,7% de esta población frente al 7,3% atendido por el sector público.

Ante esta situación, el inspector salesiano pide a la sociedad y, especialmente, a los políticos, "un mayor conocimiento de lo que somos y hacemos los religiosos". Y, sin querer poner a su congregación de ejemplo, el hermano Pérez Godoy enumera algunas de las aportaciones que está haciendo en el mundo y, sobre todo, en España.

El hermano Tom sigue vivo

Los salesianos están trabajando nada menos que en 132 países de todo el mundo. Incluso, en zonas de alto riesgo para sus propias vidas, como El Oriente Medio, Asia o Yemen. Precisamente es actualidad, en estos momentos, el hermano Tom Uzhunnalil, secuestrado el 4 de marzo en Aden (Yemen) por hombres armados no identificados.

"Tenemos razones para creer que sigue vivo", explica el superior salesiano y no quiere añadir más para no poner en peligro su vida. Sí explica que el hermano Tom es uno de los dos salesianos que permanecían en Yemen y que se había refugiado en el convento de las monjas de la Madre Teresa porque "había sufrido un ataque en su parroquia".

El religioso, que se encuentra en Yemen desde 2012, estaba rezando en la capilla, cuando entraron los terroristas, que le secuestraron y mataron a cuatro monjas de la Madre Teresa. Hoy por hoy, "no hay fundamentos para decir que esté muerto", pero Pérez Godoy se queja del "escaso eco que su caso o el de los cristianos masacrados en Pakistán tienen en los medios".

En España, no corren peligro las vidas de los salesianos, pero, también aquí, dedican sus vidas no sólo a dar clases en sus colegios que gozan de un merecido prestigio social, sino a ayudar a los sectores juveniles más desfavorecidos.

Por ejemplo, poca gente sabe que los salesianos, además de tener una gran red de centros de formación profesional, trabajan en le inserción social y gestionan, desde el año pasado, una agencia de colocación, que se llama ASTI, en "una clara apuesta por los jóvenes más necesitados y en riesgo de exclusión social". O su labor con chicos y chicas tutelados, con los que, a veces, conviven en sus propias comunidades religiosas.

(José M. Vidal).-

Los obispos catalanes invitan a los ciudadanos a presionar a la UE para que garantice la acogida de "todos los refugiados"

"Las políticas de la UE no se están mostrando a la altura de su obligación legal y moral"

"Deben ser tratados como hermanos, respetando siempre su dignidad humana"
 Los obispos de las Diócesis catalanas de Tarragona, Barcelona, Urgell, Sant Feliu, Terrassa, Vic, Tortosa, Lleida, Girona y Solsona han firmado conjuntamente un comunicado en el que expresan su solidaridad con los refugiados huidos de Oriente Medios, Asia y África y lamentan las políticas que se están llevando a cabo en Europa que "no se están mostrando a la altura de su obligación legal y moral de proteger y acoger a todos los refugiados".

Los obispos de Cataluña queremos expresar nuestra solidaridad con los millones de personas que han tenido que huir de diferentes países de Oriente Medio, Asia y África a consecuencia de los terribles conflictos armados y de las persecuciones. También con los millones de personas que en el mundo se ven obligadas a emigrar a causa de la pobreza.

En sus desplazamientos, los refugiados y emigrantes sufren a menudo situaciones extremadamente precarias, abusos por parte de organizaciones que trafican con las personas y, a veces, también rechazo social y trato inadecuado por parte de algunas autoridades. No podemos olvidar que son miles, muchos de ellos niños, los que han perdido trágicamente su vida cruzando el Mediterráneo para llegar a Europa. Por todo ello, los obispos imploramos a Dios con esperanza, para que todos los emigrantes y refugiados sean protegidos y tratados de acuerdo con la dignidad que merece toda persona.


Desgraciadamente, nos duele profundamente constatar que algunas políticas desarrolladas por los gobiernos de Europa y la actitud de una parte de las poblaciones europeas no se están mostrando a la altura de su obligación legal y moral de proteger y acoger a todos los refugiados, lo que provoca aún mayores sufrimientos.
Con todo, son de alabar y agradecer los gestos y esfuerzos de solidaridad de buena parte de
la ciudadanía y de organizaciones no gubernamentales que se han multiplicado en todas partes. También en Cataluña hemos visto que son muchas las personas y organizaciones que se han movilizado en iniciativas de salvamento, asistencia humanitaria y sensibilización social. Las instituciones públicas y entidades sociales se han preparado para la acogida e integración de refugiados en nuestro país.
Los obispos apoyamos y alentamos todas estas acciones. Nuestras diócesis, a través de Cáritas y otras entidades católicas, han ofrecido desde el primer momento diversos equipamientos y recursos para la acogida y, de hecho, hace tiempo que atienden a refugiados y ayudan a sensibilizar la opinión pública.
Los cristianos no tenemos que cansarnos de insistir que los refugiados y los emigrantes deben ser tratados como hermanos, respetando siempre su dignidad humana. Debemos hacer nuestro su sufrimiento y superar la tentación de la indiferencia. Es el deseo, tantas veces expresado, de ver una Europa unida y cohesionada, compartiendo los valores democráticos que definen su identidad. El Papa Francisco ha mostrado reiteradamente su preocupación por esta problemática, con múltiples gestos y palabras de denuncia y de solidaridad.
Por todo ello, los obispos de Cataluña queremos hacer un llamamiento a la sociedad catalana a continuar movilizándose y a trabajar en favor de la acogida e integración de los refugiados y también de todos aquellos que, por razones económicas u otras dificultades, llegan a nuestro país con el deseo de poder emprender una vida mejor. Y ofrecemos de nuevo la máxima colaboración de la Iglesia para hacerlo posible.
Asimismo, invitamos a la ciudadanía y a las instituciones a incidir sobre la Comunidad internacional para que se garantice la acogida y protección de la vida y los derechos humanos de todos los emigrantes y refugiados. Es necesario y urgente que se afronten seriamente las causas de esta dura realidad, poniendo fin a los graves conflictos armados, a la inseguridad y la pobreza que provocan la salida de millones de personas de sus países de origen.
Por último, nos queremos dirigir a las comunidades cristianas, pidiendo que intensifiquen la oración y los esfuerzos concretos de solidaridad y hospitalidad ante todos los inmigrantes y refugiados que llegan a nuestro país. El Papa Francisco, en este Año Santo de la Misericordia, nos invita a «despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y entrar todavía más en el corazón del Evangelio» (MV 15).
Tarragona, 31 de marzo de 2016.

Jesús Bastante

SEÑOR, DANOS LA SALVACIÓN; SEÑOR, DANOS PROSPERIDAD


Del Salmo 117: 

 La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.

La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular

La piedra que desecharon
los arquitectos es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.

La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular

Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, Él nos ilumina.


La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular

LA UNCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO. CIRILO DE JERUSALÉN.


Bautizados en Cristo y revestidos de Cristo, habéis sido hechos semejantes al Hijo de Dios. Porque Dios nos predestinó para la adopción, nos hizo conformes al cuerpo glorioso de Cristo. 

Hechos, por tanto, partícipes de Cristo, (que significa Ungido), con toda razón os llamáis ungidos y Dios mismo dijo de vosotros: No toquéis a mis ungidos. 

Fuisteis convertidos en Cristo al recibir el signo del Espíritu Santo: pues con relación a vosotros todo se realizó en símbolo e imagen; en definitiva, sois imagen de Cristo.

Por cierto que Él, cuando fue bautizado en el río Jordán, comunicó a las aguas el fragante perfume de su divinidad y, al salir de ellas, el Espíritu Santo descendió substancialmente sobre Él como un igual sobre su igual. 

Del mismo modo vosotros, después que subisteis de la piscina, recibisteis el crisma, signo del mismo Espíritu Santo con el que Cristo fue ungido. 

De este Espíritu decía el profeta Isaías en una profecía ... que representaba al Señor: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido; me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren.

Cristo, en efecto, no fue ungido por los hombres, su unción no se hizo con óleo o ungüento material, sino que fue el Padre quien lo ungió al constituirlo Salvador del mundo, y su unción fue el Espíritu Santo, tal como dice san Pedro: 'Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo'; y lo anuncia también el profeta David: 'Tu trono, oh Dios, permanece para siempre; cetro de rectitud es tu cetro real. Has amado la justicia y odiado la impiedad: por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido con aceite de júbilo entre todos tus compañeros'.

Cristo fue ungido con el aceite espiritual de júbilo, es decir, con el Espíritu Santo, que se llama aceite de júbilo porque es el autor y la fuente de toda alegría espiritual; pero vosotros, al ser ungidos con ungüento material, habéis sido hechos partícipes y consortes del mismo Cristo. 

Por lo demás no se te ocurra pensar que se trata de un simple y común ungüento. Pues, de la misma manera que, después de la invocación del Espíritu Santo, el pan de la Eucaristía no es ya un simple pan, sino el cuerpo de Cristo, así aquel sagrado aceite, después de que ha sido invocado el Espíritu en la oración consacratoria, no es ya un simple aceite ni un ungüento común, sino el don de Cristo y del Espíritu Santo, ya que realiza, por la presencia de la divinidad, aquello que significa. 

Por eso, este ungüento se aplica simbólicamente sobre la frente y los demás sentidos, para que mientras se unge el cuerpo con un aceite visible, el alma quede santificada por el santo y vivificante Espíritu.
De las Catequesis de Cirilo de Jerusalén
(Catequesis 21 [Mistagógica 3],1-3: PG 33,1087-1091)

¡ES EL SEÑOR!



Evangelio según San Juan 21,1-14. 

Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. 

Sucedió así: estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. 

Simón Pedro les dijo: "Voy a pescar". Ellos le respondieron: "Vamos también nosotros". Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada. 

Al amanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era Él. 

Jesús les dijo: "Muchachos, ¿tienen algo para comer?". Ellos respondieron: "No". 

Él les dijo: "Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán". Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla. 

El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: "¡Es el Señor!". Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua. 

Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla. 

Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan. 

Jesús les dijo: "Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar". 

Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió. 

Jesús les dijo: "Vengan a comer". Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: "¿Quién eres", porque sabían que era el Señor. 

Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado. 

Esta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos.