viernes, 6 de noviembre de 2015

Juan José Omella, nuevo arzobispo de Barcelona con el sello inconfundible del Papa Francisco

"No parece este nombramiento políticamente correcto (...): todos se encontrarán con sorpresas"

"Martínez Sistach deja una iglesia reforzada en la comunión, institucionalmente ordenada, con presencia social"
El nombramiento de Juan José Omella como nuevo arzobispo de Barcelona ha sorprendido aunque ya era oficiosa desde hace quince días su designación. El secreto pontificio en el tiempo del poder de la comunicación también en este caso ha sucumbido, algo que ya ha dejado de extrañarnos con la que está cayendo. No parece este nombramiento políticamente correcto. En plena crisis social, política e institucional entre Cataluña y el Estado español los sectores de horizonte independentista apostaban por un obispo catalán mientras que los sectores que se ubican en la unidad de España ven con buenos ojos alguien que aseguran que será de su cuerda.

Como es justo dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios,probablemente los de una orilla y los de la otra se encontrarán con sorpresasrespecto a sus expectativas. El envío a Barcelona de Juan José Omella ha de ser entendido en clave del momento eclesial y de la apuesta del papa Francisco por una iglesia en salida auténticamente misionera desde el servicio a los pobres con el Evangelio en la mano.

La decisión del papa es por un obispo que tiene una larga trayectoria de sintonía en el espíritu franciscano. No es un teólogo forjado en la academia, tampoco un canonista experimentado en regular la comunión ni en su trayectoria era previsible el encargo de la iglesia de una gran ciudad en un momento complejo como el que vive la sociedad catalana. Sus dedicaciones preferentes han sido la cercanía a las personas, el estilo de pastor que siente pasión por la Palabra dicha desde el corazón como atestiguan sus homilías, la dedicación ministerial a los más pobres como muestra su trayectoria de misionero en Zaire, el hecho de ser consiliario general de Manos Unidas y su presencia en la comisión de pastoral desde su ordenación como obispo en 1996 hasta hoy, que es su presidente, y desde la que ha mantenido una relación constante con Cáritas, también internacionalmente.

Es cierto que, en general, a la iglesia de Barcelona le hubiera gustado un pastor catalán pero también es verdad que es una iglesia comprometida con las propuestas y los caminos que en este momento abre el papa Francisco. Esto hará que sea un obispo bien recibido y poco a poco querido. Además Barcelona tiene en su historia y en su momento actual una fuerte dimensión católica-universal a la vez que una fuerte conexión con la identidad catalana. En este sentido, hay que recordar lo que supone la presencia del nuevo arzobispo como miembro de la Congregación para los Obispos, lugar clave de la reforma. Lo que sin duda ayudará en estos momentos donde construir puentes es tan necesario. 


El hecho de llegar de fuera de la Conferencia Episcopal Tarraconense le impone el reto de situarse en la realidad del país, asunto nada sencillo. Venir de una diócesis como Calahorra y La Calzada-Logroño es pasar de una iglesia de proximidad y cercanía a una iglesia mucho más compleja, con una realidad de secularidad de larga implantación y con unos componentes políticos, institucionales y sociales de gran alcance. Aunque a veces llegar de lejos ayuda a ganar en libertad y arrojo para afrontar los retos y su trayectoria de pastoral social le hace bienvenido en un momento donde la pobreza y la desigualdad encienden señales de alarma.

Los once años largos de episcopado del cardenal Martínez Sistach dejan una iglesia reforzada en la comunión, institucionalmente ordenada, con una presencia social discreta pero apreciada y con posibilidades de llevar adelante Evangelii Gaudium. Aunque también una iglesia minoritaria con necesidad de cambios en las personas y estructuras pastorales para aproximarse a las generaciones de familias jóvenes y de sus hijos, una generación casi ausente en este momento de la vida eclesial.
En la estela de papa Francisco nos pedirá que recemos por él. Lo necesitará.

Francisco: "Un creyente no puede hablar sobre la pobreza y llevar una vida de faraón"

"Santa Marta no es una jaula, pero me falta la calle", confiesa el Papa a un diario holandés


"Me digo a mí mismo: ahora tengo un puesto importante, pero en diez años ya nadie te conocerá"


«La Iglesia debe hablar con la verdad y también con el testimonio: el testimonio de la pobreza. Un creyente no puede hablar sobre la pobreza o sobre los ‘sin techo' y llevar una vida de faraón». En pleno escándalo «vatileaks», con la Iglesia en la mira por el uso «desenvuelto» de las finanzas vaticanas, Papa Francisco responde en una entrevista al periodista holandés Stijn Fens, del diario "Straatnieuws" de la ciudad de Hilversum.
«Yo quisiera -añadió el Pontífice argentino en la entrevista- un mundo sin pobres. Nosotros debemos luchar contra esto. Y la codicia humana siempre existe, la falta de solidaridad, el egoísmo crean a los pobres. Por eso me parece un poco difícil imaginar un mundo sin pobres». «Si usted piensa en los niños explotados por el trabajo esclavo -continuó-, o en los niños explotados para el abuso sexual. Y otra forma de explotación:matar a los niños para quitarles los órganos, el tráfico de órganos. Matar a los niños para quitarles los órganos es codicia. Por esto no sé si podremos hacer este mundo sin pobres, porque el pecado existe siempre y nos lleva al egoísmo. Pero debemos luchar, siempre, siempre...».
Bergoglio insistió sobre el tema de la pobreza: «Jesús vino al mundo sin techo y se hizo pobre. La Iglesia quiere abrazar a todos y decir que es un derecho tener un techo sobre ti. En los movimientos populares se trabaja con tres 't' españolas: Trabajo, Techo y Tierra. La Iglesia predica que cada persona tiene el derecho a estas tres cosas». Pero hay que tener cuidado con dos tentaciones: «la vida de faraón» y hacer acuerdos con gobiernos. Estos últimos «se pueden hacer, pero deben ser acuerdos claros, acuerdos transparentes. Porque siempre existe la tentación de la corrupción en la vida pública. Tanto politica como religiosa». Por ejemplo, indicó, «nosotros administramos este palacio, pero las cuentas son vigiladas para evitar la corrupción».

«Yo recuerdo que una vez, con mucho dolor, vi, cuando la Argentina bajo el régimen de los militares entró en guerras con la Gran Bretaña por las Islas Malvinas, que la gente daba cosas, y vi que muchas personas, incluso católicos, que se encargaban de distribuirlas, se las llevaban a casa. Una vez le hice una pregunta a un ministro de la Argentina, un hombre honesto -continuó el Papa. Uno que dejó su puesto porque no podía estar de acuerdo con algunas cosas un poco oscuras. Le pregunté: ‘Cuando ustedes envían ayuda, sea comida, ropa, dinero, a los pobres y a los indigentes, de eso que envían, ¿cuánto llega allá, tanto en dinero como en gasto?'. Me dijo: ‘El 35%'. Significa que el 65 % se pierde. Es la corrupción: un trozo para mí, otro para mí...».
El Pontífice también habló sobre su vida cotidiana en la Casa Santa Marta, recordando, como en muchas otras ocasiones, que «no es una jaula», pero que «me falta la calle». «No puedo vivir acá -dijo Bergoglio hablando sobre el Palacio Apostólico-, simplemente por motivos mentales. Me haría daño. Al principio parecía una cosa extraña, me pedí quedarme aquí, en Santa Marta. Y esto me hace bien, porque me siento libre. Como en el comedor en donde comen todos. Y cuando llego temprano como con los empleados. Encuentro a la gente, la saludo, y esto hace que la jaula de oro no sea tanto una jaula. Pero me falta la calle».
Marc, uno de los vendedores del periódico holandés por las calles, también hizo algunas preguntas al Papa, después de haberlo invitado a comer una pizza un día a cualquier restaurante («Me gustaría -dijo Francisco- pero no vamos a poder hacerlo. Porque nada más salgo de acá, viene la gente. Cuando fui a cambiarme los lentes, eran las siete de la noche. No había mucha gente en la calle. Me llevaron a la óptica y salí del coche, y ahí había una mujer que me vio y gritó: ‘¡El Papa!'. Y luego yo estaba adentro y afuera toda la gente»). ¿Cuando era pequeño, soñaba con ser Papa? «Cuando era pequeño -reveló Bergoglio-, no había tiendas en las que se vendían cosas. En cambio estaba el mercado, en donde estaba el carnicero, el de la fruta, etcétera... Yo iba con mi mamá y la abuela para hacer la compra. Era chico, tenía cuatro años. Y una vez me preguntaron: ‘¿Qué te gustaría ser de grande?'. Y dije: ‘¡El carnicero!'».
Y en relación con el cambio radical que representó en su vida la elección como Obispo de Roma, Jorge Mario Bergoglio indicó: «Llegó y no lo esperaba. No perdí la paz. Y esto es una gracia de Dios. No pienso tanto en el hecho e ser famoso. Me digo a mí mismo: ahora tengo un puesto importante, pero en diez años ya nadie te conocerá. Sabes, hay dos tipos de fama: la fama de los ‘grandes', que han hecho grandes cosas, como Madame Curie, y la fama de los vanidosos. Pero esta última es como una burbuja de jabón».

(RD/Vatican insider)

Papa: Iglesia y ministros de Jesús, sirviendo a Dios y no al dinero

Todos los cristianos, obispos,  sacerdotes y monjas venzan la tentación de una doble vida, Jesús llama a la Iglesia a servir y no a servirse de, pidamos al Señor esta gracia. Son exhortaciones del Papa Francisco en su homilía en la Misa que celebró en Capilla de la Casa de Santa Marta.
El cristiano está llamado a servir, no a servirse de los demás
Poniendo en guardia contra los ‘trepadores’, ‘apegados al dinero’ que hacen tanto daño a la Iglesia y recordando a los numerosos ‘siervos que sirven’, el Santo Padre habló de la contraposición de dos figuras de siervos. Y destacó la grandeza de San Pablo, que se entregó al servicio siempre, acabando en Roma, donde fue  traicionado por algunos de los suyos. La grandeza del Apóstol de las gentes provenía de Jesús, reiteró el Papa, haciendo hincapié en que Dios le había dado la gracia de ser ministro de Jesucristo, siervo para servir:
«Les digo cuánta alegría me da, que me conmuevo, cuando a esta Misa vienen algunos curas y me saludan: ‘Padre, vine a ver a mi gente, porque desde hace 40 años soy misionero en Amazonia’... O una monja que dice: ‘trabajo desde hace 30 años en un hospital en África…’ O cuando veo siempre sonriendo a una monjita que desde hace 30, 40 años atiende a discapacitados en un hospital. Esto se llama servir, ésta es la alegría de la Iglesia: ir siempre más allá, ir más allá y dar la vida. Esto es lo que hizo Pablo: servir».
No a los trepadores apegados al dinero en la Iglesia, como pide Jesús
El Papa recordó la radicalidad del Evangelio, la llamada de Jesucristo:
«También en la Iglesia hay quienes, en lugar de servir, de pensar en los demás, se sirven de la Iglesia: los trepadores, los apegados al dinero. Y cuántos sacerdotes, obispos hemos visto así. Es triste decirlo ¿no? La radicalidad del Evangelio, la llamada de Jesucristo: servir, estar al servicio de, no detenerse, ir más allá, olvidándose de sí mismos. Y la comodidad del estatus: he logrado un estatus y vivo cómodamente sin honestidad, como esos fariseos, de los que habla Jesús, que se paseaban en las plazas, haciéndose ver por los demás».
Tras reiterar que Jesús nos muestra el modelo de Pablo, alentó a pedir la gracia de vencer toda tentación de una doble vida:
«Sin embargo, cuando la Iglesia es tibia, ensimismada, incluso con afán de negocios sin escrúpulos, no se puede decir que es una Iglesia que ministra, que está al servicio, sino que se sirve de los demás. Que el Señor nos de la gracia que dio a Pablo, ese punto de honor de ir adelante siempre, renunciando a las comodidades tantas veces, y que nos salve de las tentaciones, de estas tentaciones que en el fondo son tentaciones de una doble vida: me hago ver como ministro, como el que sirve, pero en el fondo me sirvo de los demás».
(CdM – RV)

YO BUSCO TU ROSTRO, SEÑOR, NO LO APARTES DE MÍ


Del Salmo 27: 

¡Señor, yo te invoco, apiádate de mí y respóndeme!

Mi corazón sabe que dijiste:
«Busquen mi Rostro».
Yo busco tu Rostro, Señor,
no lo apartes de mí.


¡Señor, yo te invoco, apiádate de mí y respóndeme!

No alejes con ira a tu servidor,
Tú, que eres mi ayuda;
no me dejes ni me abandones,
mi Dios y mi salvador.


¡Señor, yo te invoco, apiádate de mí y respóndeme!

Aunque mi padre y mi madre me abandonen,
el Señor me recibirá.
Indícame, Señor, tu camino
y guíame por un sendero llano.


¡Señor, yo te invoco, apiádate de mí y respóndeme!

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor
en la tierra de los vivientes.
Espera en el Señor y sé fuerte;
ten valor y espera en el Señor.



¡Señor, yo te invoco, apiádate de mí y respóndeme!

Los hijos de este mundo son más astutos con su gente que con los hijos de la luz.



Lectura del santo evangelio según san Lucas 16, 1-8
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes.
Entonces lo llamó y le dijo:
"¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido."
El administrador se puso a echar sus cálculos:
"¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa."
Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero:
"¿Cuánto debes a mi amo?"
Éste respondió:
"Cien barriles de aceite."
El le dijo:
"Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta."
Luego dijo a otro:
"Y tú, ¿cuánto debes?"
Él contestó:
"Cien fanegas de trigo."
Le dijo:
"Aquí está tu recibo, escribe ochenta."
Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.»
Palabra del Señor

jueves, 5 de noviembre de 2015

Homilía del Papa: Dios nos ha incluido a todos en la salvación

El cristiano incluye, no cierra las puertas a nadie, incluso si esto provoca resistencias. Quien excluye, porque se cree mejor, genera conflictos y divisiones y un día rendirá cuentas ante el tribunal de Dios. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta

La actitud de Jesús es incluir

En la Carta a los Romanos San Pablo exhorta a no juzgar y a no despreciar al hermano, porque esto  – afirmó el Papa en su homilía – lleva a excluirlo de “nuestro grupito”, a ser “selectivos y esto no es cristiano”.
En efecto Cristo, “con su sacrificio en el Calvario” une e incluye “a todos los hombres en la salvación”. En el Evangelio los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús, “es decir, los excluidos, todos aquellos que estaban afuera”, y “los fariseos – prosiguió el Santo Padre –  murmuraban”:
“La actitud de los Escribas, de los Fariseos es la misma, excluyen: ‘Nosotros somos los perfectos, nosotros seguimos la ley. Estos son pecadores, son publicanos’. Y la actitud de Jesús es incluir. Hay dos caminos en la vida: el camino de la exclusión de las personas de nuestra comunidad y el camino de la inclusión. El primero puede ser pequeño, pero es la raíz de todas las guerras: todas las calamidades, todas las guerras, comienzan con una exclusión. Se excluye de la comunidad internacional, pero también de las familias, entre amigos, cuántas peleas… Y el camino que nos hace ver Jesús y que nos enseña Jesús es otro, es lo contrario: incluir”.

Hay resistencia frente a la inclusión

“No es fácil incluir a la gente – observó el Papa Francisco –  porque hay resistencia, está esa actitud selectiva”. Por esta razón Jesús relata dos parábolas: la de la oveja perdida y la de la mujer que pierde una moneda. Tanto el pastor como la mujer – dijo el Pontífice –  hacen todo lo posible para encontrar lo que han perdido. Y cuando lo encuentran están llenos de alegría:
“Están llenos de alegría porque han encontrado aquello que estaba perdido y van a ver a los vecinos, a los amigos, porque están tan felices: ‘He encontrado, he incluido’. Esto es el incluir  de Dios, contra la exclusión de aquel que juzga, que expulsa a la gente, a las personas: ‘No, esto no, esto no, esto no…’, y se hace un pequeño círculo de amigos que es su ambiente. Es la dialéctica entre exclusión e inclusión. Dios nos ha incluido a todos en la salvación, ¡a todos! Éste es el inicio. Nosotros con nuestras debilidades, con nuestros pecados, con nuestras envidias, con nuestros celos, siempre tenemos esta actitud de excluir que – como he dicho – puede terminar en las guerras”.

Si yo excluyo, un día estaré ante el tribunal de Dios


Jesús  – afirmó el Papa Francisco al concluir su homilía –  hace como el Padre que lo ha enviado para salvarnos, “nos busca para incluirnos”, “para ser una familia”:
“Pensemos un poco y al menos, ¡al menos!, en nuestra pequeñez hagamos lo propio, no juzguemos jamás: ‘Pero este hace así…’. Dios sabe: es su vida, pero no lo excluyo de mi corazón, de mi oración, de mi saludo, de mi sonrisa, y si la ocasión se presenta le digo una linda palabra. Jamás excluir, ¡no tenemos el derecho! Y como termina Pablo en  la Lectura: ‘Todos, en efecto, nos presentarán al tribunal de Dios. Por tanto, cada uno de nosotros rendirá cuenta de sí mismo a Dios’. Si yo excluyo, un día estaré delante del tribunal de Dios y deberé rendir cuentas de mí mismo. Pidamos la gracia de ser hombres y mujeres que incluyen siempre, ¡siempre!, en la medida de la sana prudencia, pero siempre. No cerrar las puertas a nadie, siempre con el corazón abierto: ‘Me gusta, no me gusta’, pero el corazón está abierto. Que el Señor nos dé esta gracia”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

Gianluigi Nuzzi: "Este Papa está llevando adelante reformas y encuentra muchas dificultades"

El periodista publica "Via Crucis", con multitud de documentos del Vaticano filtrados
"Miembros de la Curia viven en apartamentos de lujo mientras Francisco vive en una habitación de 50 metros"
El autor de 'Vía Crucis', Gianluigi Nuzzi, ha asegurado este miércoles que su nueva obra no está "ni a favor ni contra el Papa" Francisco, sino que simplemente cuenta "hechos". Así se ha expresado Nuzzi, según informa RaiNews, en la rueda de prensa de presentación del libro que ha tenido lugar en Roma. "Creo que este Papa esté llevando adelante reformas y que encuentra muchas dificultades", apuntó.
El también autor de 'Vaticano S.A.' y 'Las cartas secretas de Benedicto XVI' recoge, a partir de la información confidencial, los supuestos problemas y enemigos que el Pontífice estaría encontrando a la hora de llevar a cabo sus reformas.
"Yo no he tenido ningún contacto con el Papa y si lo hubiera tenido, ciertamente, no lo haría público porque habría evidentemente otras instrumentalizaciones y ficciones", ha declarado Gianluigi Nuzzi, antes los periodistas que han asistido a la presentación de su libro.
Preguntado sobre si los escándalos dañan la figura del Papa, Nuzzi ha indicado que no es un "comentarista", sino que se pregunta "si estos escándalos son verdaderos o cuentan algo". Además, ha añadido que, a lo largo de toda la obra, queda a la vista la "reforma que este Papa está tratando de hacer".
Tras la detención del sacerdote español Lucio Vallejo Balda por parte de las autoridades vaticanas acusado de sustracción y divulgación de material reservado, Nuzzi ha contestado: "Decir que una persona, después de una vida dedicada al Evangelio, ha hecho lo que ha hecho decepcionado por no haber recibido un nombramiento me parece demasiado simple".
Por su parte, el director editorial de Chiarelettere, Lorenzo Fazio, ha declarado que "los materiales utilizados por la redacción del libro no son objeto de robo" y ha agregado que "han sido dados libremente por varios sujetos que tuvieron libre acceso a ellos". "Ningún documento ha sido visionado o reproducido ilícitamente", ha señalado, al tiempo que ha zanjado que "todos los documentos son de interés público".
El autor publica en el libro varios documentos, como la carta de uno de los auditores a los que Francisco encargó analizar las finanzas vaticanas y en la que se afirma que "hay una total ausencia de transparencia en los balances de la Santa Sede". En el libro de Nuzzi aparecen también las transcripciones de grabaciones que una de sus fuentes le hizo llegar con conversaciones privadas entre el Papa y algunos cardenales.
"Los gastos de la Curia están fuera de control", advierte el Papa, que explica cómo hay que tener más cuidado con los movimientos que se hacen porque ha sabido que "se han perdido 10 millones en una una inversión equivocada en Suiza". En la grabación Jorge Bergoglio revela que cuando era arzobispo de Buenos Aires descubrió que el ecónomo del arzobispado "había invertido en una sociedad que fabricaba armas".
El libro de Nuzzi documenta además que el dinero que recoge el Óbolo de San Pedro, la institución que gestiona las donaciones al Papa para la beneficencia, va casi en su totalidad "a tapar los números en rojo de la Curia". El libro cuenta de la existencia de alquileres de inmuebles prácticamente a precios regalados o simbólicos y de cómo cardenales y miembros de la Curia viven en apartamentos de lujo que superan los 200 metros cuadrados, "mientras Francisco vive en una habitación de 50", añade Nuzzi.
La atmósfera de "guerra intestina" que se vive en el Vaticano, según Nuzzi, queda reflejada con la publicación de fotos, inéditas, de una caja fuerte desvalijada. Los documentos que había en su interior fueron devueltos anónimamente en abril de 2014 junto a algunas cartas de uno de los llamados banqueros de Dios y que protagonizaron uno de los mayores escándalos financieros de la Santa Sede, el siciliano Michele Sindona, vinculado con Cosa Nostra (mafia siciliana) y que murió envenenado en la cárcel en 1986. "Las cartas de Sindona (son) un claro gesto de intimidación", aseguró Nuzzi.



Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.


Sal 26, 1. 4. 13-14 

Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.
El Señor es mi luz y mi salvación, 
¿a quién temeré? 
El Señor es la defensa de mi vida, 
¿quién me hará temblar?
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.
Una cosa pido al Señor, 
eso buscaré: 
habitar en la casa del Señor 
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor, 
contemplando su templo.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.
Espero gozar de la dicha del Señor 
en el país de la vida. 
Espera en el Señor, sé valiente, 
ten ánimo, espera en el Señor.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.


LOS ÁNGELES DE DIOS SE ALEGRAN POR UN SOLO PECADOR QUE SE CONVIERTE

 Evangelio según San Lucas 15,1-10.

Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo.
Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: "Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos".

Jesús les dijo entonces esta parábola:

"Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla?

Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría,
y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido".

Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse".

Y les dijo también: "Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla?

Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido".

Les aseguro que, de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte".

miércoles, 4 de noviembre de 2015

“En la familia se aprende y se vive el amor y el perdón mutuo”. Catequesis del Papa

En su catequesis de la audiencia general que el Papa Francisco celebró el primer  miércoles de noviembre en la Plaza de San Pedro, y en la que participaron varios miles de fieles y peregrinos de numerosos países, el Obispo de Roma se refirió a la familia como ámbito en el que aprender a vivir el don y el perdón recíproco, sin el cual ningún amor puede ser duradero.

Hablando en italiano Francisco recordó ante todo que la reciente Asamblea del Sínodo de los Obispos reflexionó a fondo sobre la vocación y la misión de la familia en la vida de la Iglesia y de la sociedad contemporánea.

El Santo Padre afirmó que se trató de un evento de gracia, al término del cual los Padres Sinodales le entregaron el texto que contiene sus conclusiones. Texto que, como dijo elPontífice, ha querido que se publicara para hacer partícipes a todos del trabajo de dos años sobre este tema. Y añadió que él mismo debe meditar aún sobre sus conclusiones.

Sin embargo, teniendo en cuenta que mientras tanto la vida no se detiene, y de modo especial la vida de las familias, que están siempre en camino y que sieguen escribiendo continuamente en las páginas de la vida concreta la belleza del Evangelio en su propio ámbito, Francisco dijo a los presentes: “En un mundo que a veces se vuelve árido de vida y de amor, ustedes cada día hablan del gran don que son el matrimonio y la familia”.

Por esta razón, el Papa dedicó su catequesis a subrayar este aspecto, a saber, que la familia es una gran palestra de entrenamiento al don y al perdón recíproco, sin el cual ningún amor puede durar mucho tiempo.

Entre otros aspectos, el Santo Padre destacó que no es posible vivir sin perdonarse las recíprocas equivocaciones debidas a la fragilidad humana,  y volvió a destacar que el secreto para que la familia se vuelva cada vez más sólida, para curar las heridas, reside, precisamente, en no permitir que concluya la jornada sin pedir disculpas, sin que los esposos, los padres y los hijos hagan las paces. De manera que si aprendemos a vivir de este modo en la familia, lo haremos también afuera y por doquier.

Del Sínodo el Pontífice dijo que reavivó nuestra esperanza sobre el hecho de que forma parte de la vocación y de la misión de la familia la capacidad de perdonar y de perdonarse, porque la práctica del perdón no sólo salva a las familias de la división, sino que las hace capaces de ayudar a la sociedad a ser menos mala y cruel.

Y concluyó afirmando que verdaderamente las familias cristianas pueden hacer mucho por la sociedad de hoy y por la Iglesia. “Por esta razón – dijo el Papa – deseo que en el Jubileo de la Misericordia las familias redescubran el tesoro del perdón recíproco”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).