sábado, 11 de noviembre de 2017

PAPA FRANCISCO: LOS ESTADOS GASTAN EN ARMAS EN VEZ DE LUCHAR CONTRA LA POBREZA Y PROMOVER LA SANIDAD, LA EDUCACIÓN Y LA PAZ


El Papa Francisco recibió esta mañana a los participantes en el congreso internacional “Por un mundo libre de las armas nucleares y por el desarme integral”, que se está celebrando en el Vaticano. Participan en esta reunión once Premios Nobel de la Paz, altos cargos de la ONU y la OTAN, diplomáticos, representantes de los Estados, entre ellos Rusia, Estados Unidos, Corea del Sur, Irán. 





En su discurso, el Papa Francisco dijo, entre otras cosas: 

“Es un hecho que la espiral de la carrera armamentista no se detiene y que los costos de modernización y desarrollo de las armas, no solamente las nucleares, representan un gasto considerable para las naciones, hasta el punto de dejar en segundo plano las prioridades reales de la humanidad que sufre: la lucha contra la pobreza, la promoción de la paz, la realización de proyectos educativos, ecológicos y sanitarios, y el desarrollo de los derechos humanos.

Además, no podemos por menos que sentir una aguda inquietud si consideramos las catastróficas consecuencias humanitarias y ambientales derivadas de cualquier empleo de las armas nucleares. 

Por lo tanto, considerando incluso el riesgo de una detonación accidental de esas armas, tenemos que condenar enérgicamente la amenaza de su uso, así como su posesión, precisamente porque existen en función de una lógica del miedo que no concierne solamente a las partes involucradas en el conflicto, sino a todo el género humano. 

Las relaciones internacionales no pueden estar dominadas por la fuerza militar, la intimidación mutua o la ostentación de los arsenales bélicos. Las armas de destrucción masiva, en particular las atómicas, no generan nada más que una engañosa sensación de seguridad y no pueden constituir la base de la convivencia pacífica entre los miembros de la familia humana, que debe inspirarse en una ética de la solidaridad...

Es necesario, en primer lugar... ocuparse de las personas y de los pueblos que sufren las desigualdades más dolorosas, a través de una labor que dé prioridad, con paciencia, a los procesos solidarios en vez de al egoísmo de los intereses... Debemos promover lo humano en su unidad inseparable de cuerpo y alma, de contemplación y acción”.

La conferencia ha sido organizada por el el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano. Participan también miembros de las Conferencias episcopales católicas; representantes de otras religiones; y delegaciones de profesores y estudiantes de universidades de Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea.

Papa Francisco: Si hay algo que el cristiano no puede permitirse es ser ingenuo

Durante la Misa celebrada en la Casa Santa Marta este viernes 10 de noviembre, el Papa Francisco advirtió contra la tentación de caer en la corrupción, y señaló que los cristianos no pueden permitirse ser ingenuos: «ante la astucia de la corrupción se debe responder con la astucia cristiana».
El Santo Padre reflexionó sobre los orígenes y consecuencias de la corrupción a partir del Evangelio del día en el que San Lucas habla del administrador corrupto.
Francisco advirtió sobre el poder que tienen los corruptos y el mal que pueden hacer. «Son poderosos. Cuando tienden las redes de la corrupción se vuelven poderosos, van hasta el fondo de su corrupción e incluso pueden terminar desarrollando actitudes mafiosas».
La historia del administrador corrupto que figura en el Evangelio «no es una fábula, no es una historia que podamos encontrar solamente en los libros de historia antigua. La encontramos todos los días en los periódicos, todos los días», lamentó.
«Es algo que sucede también hoy, sobre todo entre aquellos que tienen la responsabilidad de administrar los bienes del pueblo, no sus propios bienes, si no los bienes de los demás. Con los bienes propios, nadie es corrupto», ironizó.
El Papa destacó cómo el Evangelio es actual incluso cuando describe a los «corruptos de guante de seda», cuando al administrador se le descubren sus irregularidades, en vez de actuar con honestidad decide actuar con deslealtad, pero con astucia y gentileza para tratar de mantener su trabajo. Y se preguntó: «¿Qué ocurre si la astucia de los corruptos se vuelve más efectiva que la astucia de los cristianos?».
«Bueno, no diría astucia de los cristianos, porque también hay muchos corruptos que se definen cristianos –se corrigió–, digamos más bien qué pasaría si los corruptos son más astutos que los hijos fieles a Jesús».
Para evitar que la corrupción entre en los cristianos fieles el Papa indicó que «existe una actitud para aquellos que quieren seguir a Jesús de forma que no terminen mal, que no terminen devorados vivos por los demás. O como decía mi madre, que no terminen ‘comidos crudos’».
«¿Cuál es esa astucia cristiana, esa astucia alejada del pecado y que sirve para llevarme hacia el servicio al Señor y la ayuda del prójimo?», se preguntó. «En el Evangelio se explica cuál es esa estrategia cristiana para ir adelante sin caer en las redes de la corrupción. Lo dice Jesús cuando habla de ser ‘astutos como las serpientes y sencillos como la paloma’. ¿Y eso cómo se hace?».
Lo primero es «tener una sana desconfianza que permita estar vigilantes ante los que prometen demasiado, los que hablan demasiado, como aquellos que te dicen: ‘Invierte en mi banco y te daré el doble de interés’».
Lo segundo es «reflexionar, ante las seducciones del diablo que conoce nuestras debilidades, meditar con la oración».
«Si hoy rezamos, el Señor que nos dará la gracia de ser cristianos astutos, de poseer esa astucia cristiana. Si hay algo que el cristiano no puede permitirse, es ser ingenuo», destacó. «Como cristianos, tenemos un tesoro dentro: el Espíritu Santo. Debemos custodiarlo. El ingenuo deja que le roben el Espíritu. Un cristiano no puede permitirse el ser ingenuo», finalizó su homilía. 
ACI

viernes, 10 de noviembre de 2017

El cardenal Osoro en la fiesta de la Almudena: «Sin Dios la realidad se falsifica»




«Es María nuestra Madre la que nos hizo percibir que excluir a Dios del horizonte no nos hace ver la realidad; es más, sin Dios esta se falsifica». Esta es la advertencia que ha lanzado el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, en su homilía en la tradicional Misa en honor a la patrona de Madrid, Santa María la Real de la Almudena
En una plaza Mayor abarrotada de fieles y autoridades –entre ellas, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, que ha renovado el Voto de la Villa, y la presidenta regional, Cristina Cifuentes–, el purpurado ha denunciado que «el gran error de las tendencias dominantes en este siglo pasado fue falsificar la existencia, haciendo una amputación de la realidad fundante y decisiva que es Dios»; al tiempo que ha agradecido a la Virgen que nos acerque su verdadero rostro.
En la «época que se fragua ya» –ha explicado– es necesario conocer a un Dios que no es «pensando o hipotético», sino «el Dios de rostro humano», «el Dios del amor hasta la Cruz» que «nos dijo que somos hijos de Dios y, por eso mismo, hermanos de todos los hombres». «Bien sabe Ella que, cuando el discípulo acoge en su vida a este Dios que no es una idea, sino una Persona que nos “ama hasta el extremo”, no podemos dejar de responder si no es con un amor semejante y decir: “Te seguiré adonde vayas”», ha aseverado.
La Iglesia –ha subrayado el arzobispo de Madrid– tiene que mostrar este rostro de Dios en el mundo y «buscar siempre las condiciones más humanas, fomentando una cultura de la vida, de su respeto desde el inicio hasta la muerte; la cultura del encuentro entre los hombres, la eliminación de toda forma de violencia, la creación de condiciones para vivir la fraternidad en el respeto, en la entrega de unos a otros».
«Danos tu mirada, abraza nuestros pies y toca nuestro corazón»
Para llevar a cabo esta tarea, que el cardenal Osoro también ha hecho extensible «a todos los hombres y mujeres de buena voluntad», la propia Virgen de la Almudena puede ser un referente. Fijándose en la imagen de la patrona de Madrid, el purpurado ha incidido en que «mira a Dios y, por eso, a todos los hombres». «Solamente desde un encuentro radical con Dios podemos salir, mirar, acercarnos, curar, vendar, prestar nuestra vida a todos los hombres sin excepción, y no desentendernos de nadie», ha explicado.
Luego se ha fijado en las manos de la Virgen, que tocan los pies y el corazón de su Hijo. Como agarra sus pies con la mano derecha, «abraza nuestros pies para que caminemos, para que no dejemos de estar con todos los hombres, por el camino que sea». Y al tocar el corazón de Jesús con su mano izquierda pide que «tengamos la osadía y el atrevimiento de dejar que nuestro corazón palpite al unísono con el de Cristo».
«Santa María de la Almudena, danos tu mirada, abraza nuestros pies y toca nuestro corazón. Haz que los que creemos en tu Hijo caminemos como Él. Y que quienes, por los motivos que fuere, no creen, viendo a tus hijos se pregunten: ¿por qué nos miran como hermanos? ¿Por qué entran en todos los caminos? ¿Por qué tiene un corazón en el que caben todos los hombres? ¿Por qué?», ha concluido.
Junto al cardenal arzobispo de Madrid han concelebrado el arzobispo emérito de Madrid, cardenal Antonio María Rouco Varela; el nuncio de Su Santidad en España, monseñor Renzo Fratini; el arzobispo castrense, monseñor Juan del Río; el obispo auxiliar de Madrid, monseñor Juan Antonio Martínez Camino; el obispo auxiliar de Getafe, monseñor José Rico Pavés; los vicarios generales de Madrid, Getafe y Alcalá; vicarios episcopales, y numerosos presbíteros.
Además de la alcaldesa y la presidenta de la Comunidad de Madrid, han participado en la Eucaristía la presidenta de la Asamblea, Paloma Adrados; miembros de la Corporación municipal y de la Cámara autonómica; autoridades militares; representaciones diplomáticas, y numerosos miembros de las congregaciones de la Almudena, hermandades y cofradías.
Infomadrid/R. Pinedo

10 de noviembre: san León Magno


San León Magno fue Papa y es doctor de la Iglesia. Luchó incansablemente en la promoción del primado de Roma. Enseñó que la liturgia cristiana no es el recuerdo de tiempos pasados, sino la actualización de realidades invisibles que actúan en la vida de cada uno. Frenó la invasión de los hunos de Atila y evitó que Roma fuera quemada por los vándalos de Genserico
San León Magno nació en la Toscana a finales del siglo IV. En torno al año 430 fue nombrado diáconode la Iglesia de Roma, de la que llegó a ocupar un puesto importante. Diez años después de su nombramiento fue enviado a la Galia para poner paz en la región pero esta misión solo duró un año. El Papa Sixto III falleció y San León fue nombrado su sucesor.
San León fue nombrado Santo Padre el 29 de septiembre del año 440. Su pontificado duró más de 21 años y es recordado como uno de los más importantes de la historia de la Iglesia. Tuvo lugar en una época histórica sumamente difícil en la que predominaban las invasiones salvajes. Tuvo que hacer frente a las invasiones bárbaras, lo que no impidió que consiguiera aumentar la importancia y el prestigio de la Sede de Pedro. San León apoyó y promovió incansablemente el primado romano.
Hay dos episodios en la vida de san León que han contribuido a ensalzar su figura como hombre de paz y con gran autoridad moral y política. En el año 452, los hunos de Atila se acercaban a Roma arrasando todo a su paso. San León salió al encuentro del Atila y lo convenció para que no continuara su invasión, con la que ya había arrasado gran parte del norte de Italia. Atila accedió y así el Papa logró salvar el resto de Italia. Tres años después otra invasión acechaba de nuevo Roma. En esta ocasión san León, que salió para intentar convencer al invasor de que frenara su barbarie, no consiguió evitar que los vándalos de Genserico saquearan durante dos semanas la ciudad. Lo que sí evitó el Santo Padre es que la ciudad fuera incendiada y que fueran saqueadas las basílicas de San Pedro, San Pablo y San Juan, en las que estaban refugiadas gran parte de la población.
Pero san León no sólo salvó a Roma de los bárbaros, también salvó a los católicos de la herejía de Eutiques, que negaba la verdadera naturaleza humana del Hijo de Dios. Esta herejía fue combatida en el Concilio de Calcedonia que afirmó la unión de las naturalezas humana y divina en una única Persona, sin confusión ni separación.
Consciente del momento histórico en el que vivía y de la transición que estaba produciéndose de la Roma pagana a la cristiana -en un período de profunda crisis-, san León Magno supo estar cerca del pueblo y de los fieles con la acción pastoral y la predicación. Impulsó la caridad en una Roma afectada por las carestías, por la llegada de refugiados, por las injusticias y por la pobreza. Se enfrentó a las supersticiones paganas y a la acción de los grupos maniqueos. Vinculó la liturgia a la vida diaria de los cristianos: por ejemplo, uniendo la práctica del ayuno con la caridad y la limosna, sobre todo con motivo de las cuatro témporas, que marcan en el transcurso del año el cambio de las estaciones.
Una de las enseñanzas más importantes de san León Magno es que la liturgia cristiana no es el recuerdo de tiempos pasados, sino la actualización de realidades invisibles que actúan en la vida de cada uno.
San León murió el 10 de noviembre del año 461. Entonces fue sepultado junto a la tumba de San Pedro. Sus reliquias se conservan todavía hoy en uno de los altares de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.
En 1754 un sucesor, Benedicto XIV, le nombró doctor de la Iglesia. San León fue el primer pontífice del que se conserva la predicación que hacía al pueblo, y también es el primero en la lista de los sucesores de Pedro que se puso el nombre de León. Posteriormente otros doce pontífices más utilizaron el mismo nombre.
Benedicto XVI / José Calderero @jcalderero

El Papa reza todos los días a esta advocación de la Virgen María


El Papa Francisco posee un pequeño icono ucraniano de la Señora de la Ternura, de gran tradición entre los ucranianos, «que conservo con especial veneración. Le rezo todos los días».
Así lo afirmó ante seminaristas y sacerdotes del Pontificio Colegio Ucraniano de Roma, a los cuales recibió en audiencia con motivo de los 85 años de su construcción impulsada por el Papa Pio XI.
El Santo Padre explicó que el icono fue un regalo del Arzobispo Mayor de la Iglesia greco-católica ucraniana «cuando estábamos en Buenos Aires. Cuando vine aquí, a Roma, pedí que me lo trajeran».
En su discurso, Francisco invitó a los sacerdotes y seminaristas a abrirse al Evangelio, a poner la mirada en horizonte amplios para convertirse en «verdaderos pastores de su comunidad», y contribuir así a la paz y a la justicia en Ucrania, afectada por la guerra desde hace años, donde deberán regresar tras finalizar sus estudios.
El Santo Padre se refirió al origen del Colegio, que se construyó para «proporcionar a los fieles provenientes de zonas de sufrimiento o persecución un lugar en Roma donde sentirse como hijos amados y vivir en una casa en la que puedan crecer preparándose para la misión apostólica como diáconos y sacerdotes».
Francisco recordó cómo «en los últimos años de su pontificado, Pío XI debió afrontar muchos desafíos, a pesar de lo cual siempre llevó su voz con fortaleza en la defensa de la fe, de la libertad de la Iglesia y de la dignidad trascendente de toda persona humana».
«Condenó con claridad, mediante discursos y cartas, las ideologías ateas e inhumanas que ensangrentaron el siglo XX. Del mismo modo, indicó a la Iglesia el camino maestro del Evangelio, poniéndolo en práctica en la búsqueda de la justicia social, dimensión imprescindible para el rescate plenamente humano de los pueblos y de las naciones».
En este punto, aprovechó para dirigirse a los sacerdotes presentes e invitarles a «estudiar la Doctrina social de la Iglesia y mantener el discernimiento y el juicio sobre la realidad social en la cual estarán llamados a trabajar».
«También en nuestros días el mundo está herido por las guerras y la violencia. En particular, en vuestra querida nación ucraniana, de la cual proceden y a la cual regresarán tras finalizar vuestros estudios en Roma, se experimenta el drama de la guerra que generan grandes sufrimientos, sufrimientos que, sobre todo en las zonas afectadas por el conflicto, se agravarán con la llegada del invierno».
En Ucrania, señaló Francisco, «es fuerte la aspiración de justicia y paz que ponga fin a toda forma de prevaricación, corrupción social o política de las cuales los pobres son siempre los principales perjudicados».
A los sacerdotes y seminaristas les recordó que «amando y anunciando la Palabra se convertirán en verdaderos pastores de la comunidad que se os ha confiado, y esa será la lámpara que ilumine vuestro corazón y vuestra casa».
«Desde la colina del Gianicolo, donde se encuentra el Colegio, podéis disfrutar de un bellísimo panorama de Roma, y tal vez, hace unos días, pudisteis contemplar el arcoíris tras el temporal, cuando el sol atravesaba las nubes más espesas. De ese modo os invito a actuar, de modo que vuestro corazón se abra siempre hacia horizontes más amplios hasta abarcar el mundo entero, por donde muchos hijos e hijas de Ucrania se han esparcido en el transcurso de los siglos».
«Amen y custodien sus tradiciones, pero siempre evitando toda forma de sectarismo –exhortó–. Custodien siempre, en vuestro país y fuera, el sueño de la Alianza entre Dios y la humanidad, los puentes que, como el arco de luces sobre las nubes, reconcilien el cielo con la tierra y reclamen a los hombres que no paren nunca de aprender a amarse y a respetarse, abandonando las armas, las guerras y toda forma de abusos», concluyó.
ACI

La diócesis de Madrid presenta sus cuentas con motivo del Día de la Iglesia Diocesana


Somos una gran familia contigo es el lema con el que este domingo, 12 de noviembre, se celebrará el Día de la Iglesia Diocesana. Con este motivo, la diócesis de Madrid ha hecho público un folleto en el que, junto con una carta del cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, presenta las cuentas del ejercicio 2016 –ingresos y gastos– y una memoria de las actividades realizadas en el campo caritativo y asistencial, educativo y cultural.
Según el estado de ingresos y gastos 2016, la diócesis ingresó más de 86 millones de euros en 2016. Los fieles aportaron más de 48,1 millones de euros (55,97 % del total) mediante colectas, suscripciones, donativos, Cáritas parroquiales, herencias y legados; al tiempo que la asignación presupuestaria fue de 17,8 millones de euros (20,75 %).
Entre los gastos sobresalieron las acciones pastorales y asistenciales, a las que se dedicaron 41,9 millones de euros (48,72 %), con entregas a entidades diocesanas como Cáritas Madrid o Manos Unidas por valor de casi 6,2 millones de euros. Además, entre otros gastos, se destinaron casi 22,3 millones de euros a retribuciones; 6,7 millones a centros de formación, y 1,5 millones de euros a conservación de edificios.
1.543 sacerdotes y 481 parroquias
Madrid, según los datos recogidos en la Memoria de Actividades de la Iglesia de 2015, cuenta con 1.543 sacerdotes (de los 18.576 nacionales), 2.136 religiosos (de los 55.367 nacionales), 481 parroquias (de las 22.999 nacionales) y 35 monasterios (de los 827 que hay en toda España). Y dispone de 5.016 catequistas y 247 centros religiosos.
Gracias a ello, en 2015 se celebraron 14.139 Bautizos, 14.434 Primeras Comuniones, 4.831 Confirmaciones y 2.514 Matrimonios.
Asimismo, la diócesis cuenta con 739 centros sociales y asistenciales que solo en 2015 permitieron atender a 135.319 personas; 10.763 voluntarios de Cáritas; 595 proyectos de cooperación al desarrollo... y también con 62 bienes de interés cultural.
Para más información sobre las actividades de la Iglesia se puede visitar la web de Portantos.

Carta del cardenal Carlos Osoro
Somos una gran familia contigo
Queridos hermanos y hermanas:
Verdaderamente la Iglesia es una familia. Es una gran familia donde se nos quiere aunque no lo merezcamos, se nos perdona aunque tengamos el corazón endurecido y siempre somos acogidos incondicionalmente. En ella, se nos cuida en los momentos de debilidad, y se nos da la posibilidad de ser nosotros mismos. Por eso, no es nada forzado el lema del Día de la Iglesia Diocesana elegido por la Conferencia Episcopal Española: Somos una gran familia contigo. En efecto, la Iglesia es una gran familia en la que podemos crecer en armonía, descubrir la verdad, sorprendernos por la belleza, reír limpiamente, sufrir sin estar solos, trabajar por algo que merece la pena y, a través de múltiples experiencias, reconocer la ternura del amor de un Dios que nos abraza a través de los hermanos.
Como en todas las familias (esto lo saben muy bien los padres de familia) hay un aspecto que no es el más importante pero que es necesario y, en gran medida, condiciona las posibilidades materiales de la familia. Los hijos necesitan ser alimentados y vestidos, pero esa comida y esa ropa hay que pagarlas. También necesitan formarse para poder servir mejor a sus hermanos en el futuro, pero esa formación hay que poder costearla. Y así con tantas otras necesidades. Por eso, el lema de nuestro Plan Diocesano de Evangelización, Entre todos, con todos y para todos, es aplicable a la comunión cristiana de bienes. Una Iglesia que es comunión y misión, sal y luz, es una asamblea que se hace corresponsable de las necesidades de «la familia de Dios en la tierra».
En el Día de la Iglesia Diocesana se nos invita a dar gracias a Dios por nuestra familia diocesana, a orar intensamente por ella y a colaborar responsablemente, en la medida de nuestras posibilidades, en el sostenimiento de su economía. Así, gracias a la oración y la ayuda material, la Iglesia en Madrid podrá seguir anunciando el Evangelio y los hijos de Dios tendrán vida, y vida en abundancia.
Con una oración perseverante, mejor que con una plegaria puntual, colaboramos de modo estable al bien de nuestra Iglesia en Madrid que está viva a lo largo de todo el año. Con una suscripción periódica, mejor que con un donativo puntual, colaboramos con una aportación estable a que la Iglesia pueda cubrir los gastos recurrentes que genera una actividad continuada en el tiempo. Con la aportación de nuestro dinero ayudamos a pagar las cosas que cuestan dinero, ni más ni menos. Pero de ese modo posibilitamos que suceda lo que realmente vale infinitamente más que el dinero: que los hijos de Dios, por propia experiencia, descubran en la Iglesia el amor que su Padre les tiene.
¡Feliz Día de la Iglesia Diocesana! Con gran afecto y mi bendición.
Infomadrid

María, eres causa de nuestra alegría


Desde el comienzo de la primera evangelización hasta ahora hemos podido experimentar luces y sombras; ha habido tiempos de gran sabiduría y de enorme santidad, y tiempos mucho más difíciles con acosos y persecuciones, con debilidades e incoherencias que, en algunos casos, desdibujaron la novedad del Evangelio. Hoy, en las circunstancias en las que vivimos, las situaciones por las que están pasando hombres y mujeres, ancianos, adultos, jóvenes y niños, en diversas latitudes de la tierra, nos preocupan y ocupan a quienes creemos en Cristo y sabemos que el misterio de la Encarnación nos mete de lleno en el mundo para dar sabor y luz a la humanidad.
Con motivo de la fiesta de Santa María la Real de la Almudena, vuelvo a ver la importancia de ahondar en la persona de María, precisamente, para dar luz a este momento que vivimos y a las respuestas que se dan en la vida social. Podemos decir que, en general, son de un marcado laicismo, que nada tiene que ver con la sana laicidad; se envía lo religioso al ámbito de lo privado y se neutraliza su posible proyección en el ámbito público. Para los discípulos de Cristo esto no es asumible, pues nuestra vida, llena de la Vida de Jesucristo y con la fuerza del Espíritu Santo, pasa por vivir en y desde el misterio de la Encarnación, en una sana laicidad que nunca enclaustró lo religioso.
En las páginas del Evangelio dedicadas a la Anunciación y a la Visitación (cfr. Lc 1, 26-56), la misma Virgen María legitima nuestra presencia en medio del mundo y nos muestra los pasos necesarios para vivir como Ella y ser causa de la alegría. Son páginas que nos remiten siempre a pensar de nuevo y a relanzar con más profundidad, fidelidad y audacia la misión en las nuevas situaciones que vivimos. Y de las cuales Europa no está exenta; al contrario, no puede replegarse en confusiones, peligros, amenazas, ideologías, agresiones pasadas… Tenemos que saber renovar y revitalizar el Evangelio. María es ejemplo de discípula misionera que acerca esa alegría que viene del Evangelio, de Jesucristo. Ella desborda de gratitud, de dicha; no tiene más prioridad que ser dadora de rostro humano a Dios y hacer sentir su presencia en medio de la historia de los hombres.
Para ser causa de la alegría hay tres tareas que os invito a incorporar a vuestra vida, siendo coherentes con la misión que Jesús entregó a nuestra Madre cuando dijo desde la Cruz: «Mujer, ahí tienes a tu hijo» y que, como señala el Evangelio, «desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio».
1. Acoger a Dios en nuestra vida: siempre me impresionaron las palabras de la Virgen María al ángel, cuando este entró en su presencia. Ofrecen todo un itinerario de acogida de Dios:
a) Amistad con Dios: supone una relación de amistad con Dios vivida y lograda con todas las consecuencias. Se hace presente Aquel a quien hay que acoger; así lo hace Dios a través del ángel: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
b) Elección de Dios: supone una relación profunda vivida con intensidad, que hace consciente de que es elegida: «Has encontrado gracia ante Dios».
c) Entrar en las razones de Dios: no es fácil de entender lo que se pide, por ello se hace una pregunta –«¿Cómo será esto?»– que nace de la profundidad de la vida de María.
d) Disponibilidad para lo que pida Dios: «Para Dios nada hay imposible»; por ello, acoge todo lo que Dios pide, acoge a Dios mismo, prestando la vida para que tome rostro humano. «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» o, dicho de otro modo, «aquí me tienes Señor, hágase lo que Tú quieres».
2. Mantener viva la presencia de Dios en la historia: María, elegida y preservada de todo pecado por Dios, lo ha escogido siempre, ya que es el único que nos propone caminos que nos conducen a la vida y eliminan los de muerte. Dios creó todo, también al hombre y a la mujer, y ellos, en la libertad que Él nos da, optaron por construir un mundo sin Dios y en muchas ocasiones contra Dios, animados por ídolos sustitutivos. María es la mujer nueva que va a dar a luz a quien es Camino de vida verdadera y plena. Ella puso en este mundo a Cristo. Mantener viva la presencia de Dios entre los hombres fue su gran reto, ¡qué grande es nuestra Madre! El reto de María ha sido mostrar la capacidad que Dios da para responder, promover y formar discípulos misioneros que desborden de gratitud y de alegría porque se encontraron con Dios y le dan rostro en este mundo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humildad de su esclava». En la escuela de María aprendemos esto, no es extraño que el discípulo Juan –en nombre de todos nosotros­– hiciese lo que hizo. Aprendamos de la Virgen María a mantener viva la presencia de Dios en la historia, contemos con Ella para hacerlo.
3. Promover acciones que muestren el rostro de Dios: sigamos el itinerario de María en la visitación a su prima Isabel. La presencia de Dios en María la hace misionera. No es fácil el camino, hay dificultades, pero «María se puso en camino de prisa». Urge dar la noticia de un Dios que no es lejano, que se quiere hacer cercano a los hombres y se hace Hombre. Y María es el prototipo de un discípulo misionero, pues muestra que es más fuerte la fuerza de Dios que las fuerzas de los hombres o de la naturaleza. El amor de Dios, acogido en nosotros, nos hace obrar, nos hace entrar en la realidad con acciones que cualifican nuestra presencia de discípulos de Cristo. Tenemos una realidad marcada por grandes cambios que afectan a la vida de las personas, nos sentimos interpelados en todos los ámbitos de la vida social, como la cultura, la economía, la política, las ciencias, la educación, el deporte, las artes y también la religión. De ahí la necesidad de promover acciones significativas que hagan un humanismo verdadero, mostrando el rostro de Cristo. ¡Qué obras hace Dios cuando ocupa nuestra vida! Ved lo que acontece: «Cuando Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre». Se siente y percibe la presencia de Dios. Porque la presencia de Dios mueve la vida, cambia la historia, las direcciones, las propuestas. Su presencia se manifiesta en la vida de quienes se encuentran con María, que valoran y constatan lo que hace Dios en un ser humano. Contemplemos lo que dice Isabel: «¡Bendita tú entre las mujeres!». «Bienaventurada tú que has creído, porque lo que ha dicho el Señor se cumplirá».
            Con gran afecto, os bendice,
            +Carlos Card. Osoro, arzobispo de Madrid   

HOMILÍA DEL JUEVES: EDIFICAR, CUSTODIAR Y PURIFICAR A LA IGLESIA EMPEZANDO POR CADA UNO DE NOSOTROS

"Edificar a la Iglesia, custodiar a la Iglesia y purificar a la Iglesia”, sobre estas tres directivas el Papa Francisco desarrolló su homilía de la Misa celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta el segundo jueves de noviembre, en el día de la dedicación de la Catedral de Roma, “madre de todas las iglesias”, título que  – tal como explicó el Santo Padre – no representa un “motivo de orgullo, sino de servicio y de amor”.
Ante todo – dijo el Papa – hay que “edificare a la Iglesia”. A lo que preguntó ¿cuál es el fundamento de la Iglesia? La respuesta, naturalmente, es Jesucristo recordó el Obispo de Roma.
Jesucristo es la piedra angular de la Iglesia
“Él es la piedra angular en este edificio. Sin Jesucristo no hay Iglesia. ¿Por qué? Porque no hay fundamento. Y si se construye una iglesia – pensemos en una iglesia material – sin fundamento, ¿qué sucede? Se derrumba. Se desploma todo. Si no está Jesucristo vivo en la Iglesia, la Iglesia se derrumba”.
“Y nosotros, ¿qué somos?”, se preguntó Francisco. “Somos piedras vivas” – dijo – no todas iguales, sino que cada una es diferente, porque “ésta es la riqueza de la Iglesia. Cada uno de nosotros – prosiguió diciendo el Santo Padre – construye según el don que Dios nos ha dado. No podemos pensar en una Iglesia uniforme: esto no es Iglesia”.
De manera que hay que “custodiar a la Iglesia”, teniendo conciencia – tal como recomendó el Papa –  del Espíritu de Dios que habita en nosotros. 
El Espíritu Santo es la armonía
“¿Cuántos cristianos, hoy, saben quién es Jesucristo, saben quién es el Padre – porque rezan el Padrenuestro? Cuando tú hablas del Espíritu Santo… “Sí, sí… ah, es la paloma, la paloma”, y terminan allí. Pero el Espíritu Santo es la vida de la Iglesia, es tu vida, mi vida… Nosotros somos templo del Espíritu  Santo y debemos custodiar al Espíritu Santo, hasta el punto de que Pablo aconseja a los cristianos que “no entristezcan al Espíritu Santo”, es decir, que no se tenga una conducta contraria a la armonía que el Espíritu Santo provoca dentro de nosotros y en la Iglesia. Él es la armonía, Él hace la armonía de este edificio”.
En fin – concluyó diciendo el Papa Francisco – hay que “purificar a la Iglesia” a partir de nosotros mismos:
Todos somos pecadores
“Nosotros somos todos pecadores: todos. Todos. Si alguno de ustedes no lo es, levante la mano, porque sería una hermosa curiosidad. Todos lo somos. Y por esto debemos purificarnos continuamente. También purificar a la comunidad: a la comunidad diocesana, a la comunidad cristiana, a la comunidad universal de la Iglesia. Para hacerla crecer”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES, EL PRÓXIMO 19 DE NOVIEMBRE

"A la luz del 'Jubileo de las personas socialmente excluidas' -escribe el Francisco en Misericordia et Misera-, mientras en todas las catedrales y santuarios del mundo se cerraban las Puertas de la Misericordia, intuí que, como otro signo concreto de este Año Santo extraordinario, se debe celebrar en toda la Iglesia, en el XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, la Jornada mundial de los pobres". El Papa explica que "será la preparación más adecuada para vivir la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el cual se ha identificado con los pequeños y los pobres, y nos juzgará a partir de las obras de misericordia (cf. Mt 25,31-46). Será una Jornada que ayudará a las comunidades y a cada bautizado a reflexionar cómo la pobreza está en el corazón del Evangelio y sobre el hecho que, mientras Lázaro esté echado a la puerta de nuestra casa (cf. Lc 16,19-21), no podrá haber justicia ni paz social. Esta Jornada constituirá también una genuina forma de nueva evangelización (cf. Mt 11,5), con la que se renueve el rostro de la Iglesia en su acción perenne de conversión pastoral, para ser testimonio de la misericordia".
El Obispo de Roma ruega :"Que los ojos misericordiosos de la Santa Madre de Dios estén siempre vueltos hacia nosotros. Ella es la primera en abrir camino y nos acompaña cuando damos testimonio del amor. La Madre de Misericordia acoge a todos bajo la protección de su manto, tal y como el arte la ha representado a menudo. Confiemos en su ayuda materna y sigamos su constante indicación de volver los ojos a Jesús, rostro radiante de la misericordia de Dios".

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Catequesis del Papa: Primera de la Eucarístia.


Queridos hermanos:
Comenzamos hoy una serie de catequesis sobre la Eucaristía. Intentaremos comprender mejor su importancia y su significado, y cómo el amor de Dios se refleja en este misterio de fe.
Inspirándose en las palabras de Cristo: «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna», cristianos de todas las épocas no han dudado en entregar su vida por amor a la Eucaristía. El testimonio de los mártires nos cuestiona también a nosotros: ¿Qué importancia le damos al sacrificio de la Misa y a la comunión en la mesa del Señor? ¿Buscamos de verdad esa fuente de "agua viva", que transforma nuestra vida en un sacrificio espiritual de alabanza y acción de gracias? La Eucaristía significa "acción de gracias": acción de gracias a la Trinidad, que nos introduce en su comunión de amor.
El Concilio Vaticano II alentó la formación litúrgica de los fieles, porque la Iglesia vive siempre de la Liturgia y se renueva gracias a ella. Por eso, intentemos conocer mejor este gran don que Dios nos ha dado con la Eucaristía, en la que Cristo se hace presente para que participemos de su pasión y muerte redentora.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina. Pidamos a la Virgen María que interceda por nosotros para que sintamos el deseo de conocer y amar más el misterio de la Eucaristía, sacramento del Cuerpo y la Sangre de su Hijo Jesús. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.
Texto completo de la catequesis del Papa Francisco
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Iniciamos hoy una nueva serie de catequesis, que dirigirá la mirada al "corazón" de la Iglesia, es decir, la Eucaristía. Es fundamental para nosotros cristianos comprender bien el valor y el significado de la Santa Misa, para vivir siempre más plenamente nuestra relación con Dios.
No podemos olvidar el gran número de cristianos que, en el mundo entero, en dos mil años de historia, han resistido hasta la muerte por defender la Eucaristía; y cuantos, aun hoy, arriesgan la vida por participar en la Misa dominical. En el año 304, durante la persecución de Diocleciano, un grupo de cristianos, del Norte de África, fueron sorprendidos mientras celebraban la Misa en una casa y fueron arrestados. El procónsul romano, en el interrogatorio, les pregunto porque lo habían hecho, sabiendo que era absolutamente prohibido. Y ellos respondieron: «Sin el domingo no podemos vivir», que quería decir: si no podemos celebra la Eucaristía, no podemos vivir, nuestra vida cristiana moriría.
De hecho, Jesús dice a sus discípulos: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día» (Jn 6,53-54).
Estos cristianos del Norte de África fueron asesinados por celebrar la Eucaristía. Han dejado el testimonio que se puede renunciar a la vida terrena por la Eucaristía, porque ella nos da la vida eterna, haciéndonos partícipes de la victoria de Cristo sobre la muerte. Un testimonio que nos interpela a todos y pide una respuesta sobre qué cosa signifique para cada uno de nosotros participar en el Sacrificio de la Misa y acercarnos al Banquete del Señor. ¿Estamos buscando esa fuente de donde "brota agua viva" para la vida eterna?, ¿Qué hace de nuestra vida un sacrificio espiritual de alabanza y de acción de gracias y hace de nosotros un solo cuerpo con Cristo? Este es el sentido más profundo de la Santa Eucaristía, que significa "acción de gracias": Eucaristía significa acción de gracias. Acción de gracias a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo que nos envuelve y nos transforma en su comunión de amor.
En las próximas catequesis quisiera dar respuesta a algunas preguntas importantes sobre la Eucaristía y la Misa, para redescubrir, o descubrir, como a través de este misterio de la fe resplandece el amor de Dios.
El Concilio Vaticano II ha sido fuertemente animado por el deseo de llevar a los cristianos a comprender la grandeza de la fe y la belleza del encuentro con Cristo. Por este motivo era necesario sobre todo actuar, con la guía del Espíritu Santo, una adecuada renovación de la Liturgia, porque la Iglesia continuamente vive de ella y se renueva gracias a ella.
Un tema central que los Padres conciliares han subrayado es la formación litúrgica de los fieles, indispensable para una verdadera renovación. Y es justamente este el objetivo de este ciclo de catequesis que hoy iniciamos: crecer en el conocimiento de este gran don de Dios que nos ha donado en la Eucaristía.
La Eucaristía es un evento maravilloso en el cual Jesucristo, nuestra vida, se hace presente. Participar en la Misa «es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor. Es una teofanía: el Señor se hace presente en el altar para ser ofrecido al Padre para la salvación del mundo» (Homilía, Santa Misa en la Capilla de la Domus Sanctae Marthae, 10 de febrero de 2014). El Señor está ahí con nosotros, presente. Pero, muchas veces nosotros vamos ahí, miramos las cosas, hablamos entre nosotros mientras el sacerdote celebra la Eucaristía... pero nosotros no celebramos cerca de él.
¡Pero es el Señor! Si hoy viniera aquí el presidente de la República o alguna persona muy importante del mundo, seguramente todos estaríamos cerca de él, que quisiéramos saludarlo. Pero, piensa: cuando tú vas a Misa, ¡ahí está el Señor! Y tú estás distraído, volteado... ¡Es el Señor! Debemos pensar en esto, ¡eh! "Padre, es que las misas son aburridas" - "Pero que cosa dices, ¿Qué el Señor es aburrido?" - "No, no. La Misa no, los sacerdotes". "Ah, que se conviertan los sacerdotes, pero es el Señor que está ahí, ¡eh!" ¿Entendido? No lo olviden. Participar en la Misa «es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor».
Tratemos ahora de ponernos algunas simples preguntas. Por ejemplo, ¿Por qué se hace el signo de la cruz y el acto penitencial al inicio de la Misa? Una pregunta. Y aquí quisiera hacer un paréntesis. ¿Ustedes han visto como los niños se hacen el signo de la cruz? Tú no sabes que cosas hacen, si es el signo de la cruz o un diseño. Hacen así... Pero, aprender, enseñar a los niños a hacer bien el signo de la cruz, así comienza la Misa, así inicia la vida, así inicia el día. Esto quiere decir que nosotros somos redimidos con la cruz del Señor. Miren a los niños y enséñenles bien a hacer el signo de la cruz. Y esas Lecturas, en la Misa, ¿Por qué están ahí? ¿Por qué se leen el domingo tres Lecturas y los otros días dos? ¿Por qué están ahí, qué cosa significa la Lectura de la Misa? ¿Por qué se leen y que tienen que ver?
O quizás, ¿Por qué a cierto momento el sacerdote que preside la celebración dice: "Levantemos el corazón"?. No dice: "Levantemos nuestros celulares para tomar una fotografía". No, es una cosa fea. Y les digo que a mí me da mucha tristeza cuando celebro aquí en la Plaza o en la Basílica y veo muchos celulares levantados no solo de los fieles, también de algunos sacerdotes y también de obispos. ¡Por favor! La Misa no es un espectáculo: es ir al encuentro de la pasión, de la resurrección del Señor. Por esto el sacerdote dice: "Levantemos el corazón". ¿Qué cosa quiere decir esto? Recuerden: nada de celulares.
Es muy importante regresar a los fundamentos, redescubrir lo que es esencial, a través de aquello que se toca y se ve en la celebración de los Sacramentos. La pregunta del apóstol Santo Tomás (Cfr. Jn 20,25), de poder ver y tocar las heridas de los clavos en el cuerpo de Jesús, es el deseo de poder de algún modo "tocar" a Dios para creerle. Lo que Santo Tomas pide al Señor es aquello del cual todos nosotros tenemos necesidad: verlo y tocarlo para poder reconocerlo. Los Sacramentos van al encuentro de esta exigencia humana. Los Sacramentos, y la celebración eucarística de modo particular, son los signos del amor de Dios, las vías privilegiadas para encontrarnos con Él.
Así a través de estas catequesis que hoy iniciamos, quisiera redescubrir junto a ustedes la belleza que se esconde en la celebración eucarística, y que, una vez revelada, da sentido pleno a la vida de cada uno. La Virgen nos acompañe en este nuevo tramo del camino. Gracias.

Francisco advierte de que "la misa no es un espectáculo" para que fieles, curas y obispos hagan fotos con sus móviles





Con dulleta (hace frío en Roma), el Papa Francisco preside la audiencia de los miércoles. Con un nuevo ciclo de catequesis sobre la eucaristía, que "no es un espectáculo" a fotografiar por files, curas u obispos. También pidió a los padres que enseñen a sus hijos a "hacer bien la señal de la cruz" y a los enfermos a ofrecer sus sufrimientos por "tantos cristianos perseguidos".

P. Antonio Rivero: ¿Tendremos la lámpara de nuestra fe encendida?



P. Antonio Rivero, L.C. Doctor en Teología Espiritual, profesor en el Noviciado de la Legión de Cristo en Monterrey (México) y asistente del Centro Sacerdotal Logos en México y Centroamérica, para la formación de sacerdotes diocesanos.
Idea principal: Dado que es incierto el día en que llegará el Señor para pedirnos cuentas de nuestra vida es de prudentes y sabios vivir en vigilancia perenne ahora, con la lámpara de la fe encendida, llena del aceite de nuestra caridad o buenas obras.
Síntesis del mensaje: el año litúrgico se encamina a su término y la Palabra de Dios nos invita este domingo a dirigir la mirada de la fe hacia “las cosas últimas”. Es de sabios meditar en las cosas venideras (primera lectura). Esta dimensión del más allá (escatológica) tiene que estar siempre en nuestro presupuesto existencial: ¿tendremos a la hora de la muerte la lámpara de nuestra fe encendida, las cuentas exactas y saldadas, y con el aceite de la caridad a tope para alimentar la lámpara y no quedarnos a medio camino? Después de la muerte, ya no podemos llenar la lámpara.
Puntos de la idea principal
En primer lugar, miremos a estas muchachas del evangelio de hoy. Son necias y desprevenidas. Por eso hacen cuatro cosas inútiles: ruegan a las otras que las salven –ya no es tiempo-, salen de noche a buscar vendedores –es absurdo-, llegan a puerta cerrada –obvio- y gritan –sin ser oídas-: “Señor, Señor, ábrenos”. ¿Resultado? “No os conozco”. ¿Moraleja? Tenemos que estar preparados para esta segunda venida de Cristo y no estar perdiendo el aceite de nuestra lámpara durante el camino de la vida por negligencia, por estar jugando en el carrusel de la fortuna y a los dados del placer. Yo, como san Pablo, sí creo en la segunda venida (segunda lectura). Y por eso quiero estar preparado y despierto. Y quiero ayudar a otros a prepararse conmigo. De esta manera, cuando venga el Señor nos encontrará con la lámpara de la fe encendida, con el aceite de la caridad derramándose por esa lámpara, con la conciencia tranquila y con la paz en el alma esperando el abrazo de Dios.
En segundo lugar, miremos a Cristo, aquí presentado como Esposo, pues lo que allá tendremos y saborearemos serán las bodas eternas con nuestro Salvador y sus amigos que se mantuvieron fieles a la alianza. La metáfora de las bodas simboliza la relación de amor, de índole nupcial, que se entabla entre Dios y cada uno de nosotros. ¿Por qué este Esposo Cristo llega tarde, de improviso? ¿Por qué ese grito en la noche? Cristo abre la puerta a las muchachas sensatas que estaban despiertas y tenían todo preparado y entran en la fiesta de bodas. Y, tras ellas, la puerta se cierra. Pudieron ingresar porque llenaron de aceite sus frascos, y así impidieron que la caridad, que es la llama del alma, se extinguiera. No podemos dormir. Un automovilista no puede permitirse el lujo de conducir durmiendo; un médico no puede ausentarse de una operación delicada e irse a dormir; un piloto de avión no puede convertir su cabina en salón dormitorio. Un solo instante de sueño sería fatal para tales personas y causaría un desastre nunca justificable. Así en nuestra vida cristiana.
Finalmente, y a nosotros, ¿qué nos dice esta parábola tan aleccionadora? Justamente esto: primero que estamos en la vida para ir hacia la eternidad, es decir, ese encuentro con Cristo que está ya preparando ese banquete de bodas definitivo, pues aquí en la tierra el banquete de la Eucaristía es a través del signo y del velo del sacramento; no perdamos la ruta; segundo, que tenemos que llenar siempre la lámpara de nuestra fe con el aceite de la caridad y amor, pues sólo así Jesús nos reconocerá y daremos con la puerta en medio de la oscuridad del camino; finalmente, que si no hacemos esto entraremos desgraciadamente dentro del grupo de los necios y fatuos y seremos excluidos del banquete y escucharemos de Cristo: “No te conozco”. Con esto, el Señor nos está alertando que junto con la posibilidad de la salvación final, existe la de la condenación eterna, que muchos hoy quieren negar, escudándose en este sofisma: “Dios es tan bueno, que no permitirá que ninguno se condene”. Dios es serio. “De Dios nadie se burla. Lo que el hombre siembre, eso cosechará” (cf. Gál 6, 7). Si estuvimos jugando con la lámpara de la fe comprando otras velas en el supermercado de las sectas, tal vez se quebrará. Quien no alimenta esa lámpara con la caridad, se apagará.
Para reflexionar: ¿Tengo preparadas las maletas para mi último viaje hacia Dios? ¿Cuido mi lámpara de la fe cristiana y católica, íntegra e incontaminada? ¿Llevo aceite de caridad de repuesto durante el trayecto hacia la eternidad?
Para rezar: Señor, hazme sensato. Señor, ayúdame para no tropezar durante el camino y dejar caer mi lámpara. Señor, que camine feliz y radiante durante el trayecto hacia Ti, ayudando a mis hermanos que me necesiten, repartiendo el aceite de mi fe y amor, antes de que sea ya tarde. ¡Ven, Señor Jesús! Amén.

Juan Pablo I no murió asesinado. Un libro pone fin a las especulaciones



La vice-postuladora de la causa de canonización del Pontífice italiano, Stefania Falasca, revela en el libro Papa Luciani. Crónica de una muerte que Juan Pablo I sufrió un dolor en el pecho el mismo día de su muerte del que nada supieron sus médicos
A los 33 días de ser elegido Papa, Albino Luciani murió repentinamente. Esto dio lugar a un sinfín de conjeturas, algunas de las cuales sugerían incluso que Juan Pablo I había sido asesinado. Este martes 7 de noviembre, la periodista de Avvenire Stefania Falasca ha puesto fin a todas las especulaciones. En el libro Papa Luciani. Crónica de una muerte, publicado hoy, la también vice-postuladora de la causa de canonización del Pontífice italiano desvela, al fin, las circunstancias de la muerte del Pontífice. El cardenal secretario de Estado Vaticano, Pietro Parolin, firma el prólogo.
Falasca ha tenido acceso a archivos secretos de la Santa Sede, a diferentes registros clínicos y ha interrogado a testigos inéditos. Entre ellos, destaca sor Margherita Marin, que trabajó al servicio del Papa y que es quien ha desmentido que el Pontífice tuviera fatiga o que hubiera fallecido agobiado por el peso de la responsabilidad. «Lo vi siempre tranquilo, sereno, lleno de confianza, seguro», ha explicado sor Margherita en el libro.
Dolor pectoral
Entre los documentos secretos, sobresale uno redactado en los días sucesivos a la muerte y en el que se habla de una indisposición que Luciani sintió la misma noche de su muerte, poco antes de la cena, mientras rezaba con el secretario irlandés John Magee. El documento fue escrito por Renato Buzzonetti, primer médico que acudió al lecho de muerte del Papa. En el informe, que envió a la Secretaría de Estado el 9 de octubre de 1979, se habla del «episodio de dolor localizado en la parte superior de la región esternal, sufrido por el Santo Padre hacia las 19:30 del día de la muerte, prolongado durante más de cinco minutos, que se verificó mientras el Papa estaba sentado y preparado para rezar con el padre Magee y retrocedió sin ninguna terapia».
Ante la desaparición del dolor, síntoma del problema coronario que esa misma noche le paró el corazón en 1978, no fue abierta la farmacia del Vaticano, no fue advertida sor Vincenza, enfermera del Papa, y tampoco se alertó al médico del Pontífice, Antonio Da Ros. Fue el padre Magee el que ha contado ahora que fue el mismo Santo Padre el que no quiso advertir al doctor.
Un café envenenado
Antes de conocerse esta afección papal, hubo quien atribuyó la muerte de Juan Pablo I a un café envenenado. Sin embargo, sor Vicenza y sor Margherita, que fueron quienes encontraron el cuerpo sin vida del Obispo de Roma, pudieron comprobar de primera mano que Luciani no había tocado el café que habían dejado para él en la sacristía a las 17:15 y, por eso, entraron en la habitación y descubrieron el cadáver.
Las dudas de los cardenales
Entre los documentos inéditos en el apéndice del libro de Falasca están recogidos también los registros clínicos en los que se evidencia que en 1975, durante un ingreso hospitalario, a Juan Pablo I ya le había sido diagnosticada una patología cardiovascular que entonces se consideró resuelta.
Asimismo, otro de los archivos revela las preguntas que los cardenales hicieron antes del nuevo cónclave convocado a la muerte de Albino Luciani a los médicos que habían atendido al Papa en su embalsamiento. Los purpurados quisieron saber si «el examen del cuerpo» permitía «excluir lesiones traumáticas de cualquier naturaleza», si era correcto el diagnóstico de «muerte repentina» y si «la muerte repentina era siempre natural». Los cardenales no excluían a priori la hipótesis de una muerte provocada. Desmentida, sin embargo, por los médicos.
Virtudes heroicas
El mismo día que en se publica en Italia el libro de Stefania Falasca –este martes 7 de noviembre–, el Vaticano ha celebrado una sesión ordinaria de cardenales y obispos de la Congregación para la Causa de los Santos. En ella, están llamados a pronunciarse sobre «la heroicidad de las virtudes» de Albino Luciani. De esta forma, todo parece indicar que en breve se anunciará la firma del decreto del Papa Francisco que convertirá en venerable al Papa de la eterna sonrisa.
Andrea Tornielli. Vatican insider
José Calderero @jcalderero. Alfa y Omega

Hablaba del templo de su cuerpo


Lectura del santo Evangelio según san Juan 2, 13-22
Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:
«Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre».
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito:
«El celo de tu casa me devora».
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:
«¿Qué signos nos muestras para obrar así?»
Jesús contestó:
«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré».
Los judíos replicaron:
«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?».
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y creyeron a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.
Palabra del Señor.