lunes, 30 de octubre de 2017

COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (13,10-17) POR EL PAPA FRANCISCO:



El Evangelio del día muestra a Jesús que cura a una mujer en día sábado, provocando la indignación del jefe de la Sinagoga porque ha sido violada la Ley del Señor. Jesús lo acusa de ser hipócrita, una palabra que “repite tantas veces a los rígidos, a aquellos que tienen una actitud de rigidez en el complimiento de la ley”, que no tienen la libertad de los hijos, “son esclavos de la Ley”. En cambio, “la Ley no ha sido escrita para hacernos esclavos, sino para hacernos libres, para hacernos hijos”. Y añadió que “detrás de la rigidez hay otra cosa, ¡siempre! Y por esto Jesús dice: ¡hipócritas!”:

“Detrás de la rigidez hay algo escondido en la vida de una persona. La rigidez no es un don de Dios. La mansedumbre, sí; la bondad, sí; la benevolencia, sí; el perdón, sí. ¡Pero la rigidez no! Detrás de la rigidez hay siempre algo escondido, en tantos casos una doble vida; pero hay algo también de enfermedad. 

¡Cuánto sufren los rígidos: cuando son sinceros y se dan cuenta de esto, sufren! Porque no logran tener la libertad de los hijos de Dios; no saben cómo se camina en la Ley del Señor y no son felices. ¡Y sufren tanto! Parecen buenos, porque siguen la Ley; pero detrás hay algo que no los hace buenos: o son malos, hipócritas o son enfermos. ¡Sufren!”.

El Santo Padre recordó la parábola del hijo pródigo, según la cual, el hijo mayor – que se había comportado siempre bien – se indigna con su padre porque vuelve a acoger con alegría al hijo menor disoluto, pero que había regresado a la casa arrepentido. Esta actitud hacer ver qué hay detrás de cierta bondad: “la soberbia de creerse justo”:

“Detrás de este hacer bien, hay soberbia. El hijo pródigo sabía que tenía un padre, y en el momento más oscuro de su vida acudió a su padre; en cambio, el hermano sólo veía al padre como el patrón, pero jamás lo había sentido como padre. Era uno rígido: caminaba en la Ley con rigidez. El otro dejó de parte la Ley, se fue sin la Ley, contra la Ley, pero en un determinado momento pensó en el padre y regresó. Y obtuvo el perdón. No es fácil caminar en la Ley del Señor sin caer en la rigidez”.

“Oremos al Señor, oremos por nuestros hermanos y nuestras hermanas que creen que caminar en la Ley del Señor es convertirse en rígidos. Que el Señor les haga sentir a ellos que Él es Padre, y que a Él le agradan la misericordia, la ternura, la bondad, la mansedumbre, la humildad. Y que a todos nos enseñe a caminar en la Ley del Señor con estas actitudes”.

(Homilía en santa Marta el 24-10- 2016)

EVANGELIO DE HOY: TODA LA GENTE SE ALEGRABA DE LOS MILAGROS QUE JESÚS HACÍA




Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,10-17):

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga. Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar.

Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad.» Le impuso las manos, y en seguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios. 

Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la gente: «Seis días tenéis para trabajar; venid esos días a que os curen, y no los sábados.»

Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo: «Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata del pesebre al buey o al burro y lo lleva a abrevar, aunque sea sábado? Y a ésta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarla en sábado?»

A estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.

Palabra del Señor

domingo, 29 de octubre de 2017

El mandamiento principal



El Evangelio de este domingo nos recuerda que toda la ley divina se resume en el amor a Dios y al prójimo. Con ello, Jesús, sin añadir un nuevo precepto, cumple la revelación antigua, realizando en sí mismo la síntesis que nos presenta. Es precisamente en la celebración eucarística donde percibimos con mayor nitidez la muestra máxima de amor a Dios y al prójimo que Jesús realiza. Y el Señor no solo muestra este amor, que es entrega máxima, sino que, alimentándonos de su cuerpo y su sangre, nos lo comunica. Únicamente recibiendo esa capacidad de amar, se realiza la verdadera conversión de la que san Pablo nos habla en la segunda lectura de la Misa.
El resumen de la ley de Dios
Por otro lado, el mandato del doble amor nos señala que el amor es el compendio de toda la ley divina. Ciertamente, los fariseos no tenían buenas intenciones al plantear a Jesús la cuestión sobre el principal mandamiento de la ley, ya que «trataban de ponerlo a prueba». Pero, independientemente de su finalidad, la pregunta no carecía en absoluto de sentido. La ley comprendía multitud de preceptos, que a lo largo de los siglos se habían convertido más en una limitación a la libertad que en una ayuda eficaz para la salvación del hombre. Hasta 613 preceptos, de los cuales la formulación comenzaba por «no…» en unos y «harás» o «debes» en otros. Entre tanta disposición no era extraño querer hallar un principio unificador. Por desgracia, aún hoy en día muchos no creyentes y también cristianos practicantes piensan que la Revelación de Dios que Jesucristo nos ha traído consiste en explicarnos un compendio de mandatos y prohibiciones; algo que la Iglesia continuaría, secundando el mandato del Señor. Si reducimos el cristianismo a esto, estamos circunscribiendo la fe únicamente a una lista de reglas morales, perdiéndonos lo esencial de la salvación de Dios.
El precepto del amor a Dios y al prójimo no trata de aniquilar todo lo que se había recogido en la ley y los profetas, es decir en el Antiguo Testamento, pero sí busca presentar la misión de Cristo y, en último término, el designio de Dios, como algo que trata no de coartar, sino de liberar; no crear nuevas normas, sino buscar el sentido y el motor de todas ellas. Frente a la pregunta capciosa de los doctores de la ley, el Señor no elige uno de los múltiples preceptos, sino que, partiendo del amor, unifica bajo este concepto lo que en la Escritura aparecía de manera dispersa, tanto en Deuteronomio 6, 5 (amar a Dios con todo el corazón), como en Levítico 19, 18 (amar al prójimo como a uno mismo).
La concreción del amor
Puesto que el amor es una de los conceptos que puede quedar sin contenido si no se concreta, la primera lectura completa en cierto sentido el pasaje evangélico, poniendo ante nosotros cuatro ejemplos de cómo realizar ese amor: la ayuda al forastero nos impulsa a atender a quien viniendo desde otra tierra necesita de nuestra atención; el mandato de no explotar a la viuda o al huérfano nos recuerda que el amor no es abstracto, sino que se ejecuta precisamente con las personas más desamparadas por la sociedad, como eran estos grupos de personas en tiempos de Jesús y pueden ser otras personas hoy en día (ancianos, quienes viven en soledad); el modo de actuar con el pobre cuando nos pide un préstamo nos advierte que Dios considera como dirigido a sí mismo el trato que damos a estas personas, y que, si un pobre es humillado, Dios mismo es humillado.
No debemos olvidar que el ejemplo supremo de amor nos lo muestra el Señor en la cruz, dando su vida por nosotros. Él mismo nos recuerda asimismo que no solo debemos amar al prójimo como a nosotros mismos, sino que hemos de amar incluso a nuestros enemigos, algo inaudito en aquella época para quienes acompañaban a Jesús.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid

Evangelio
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?». Él le dijo: «“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. En estos dos mandamientos se sostienen toda la ley y los profetas».
Mateo 22, 34-40

Alfa y Omega

El último gesto del Papa y Omella con Catalunya


 Me consta que lo ha intentado. Hasta el último momento. Ha sido uno de los grandes protagonistas silenciosos de este procès que, si nadie lo remedia, acabará en catástrofe. Para todos. El cardenal de Barcelona, Juan José Omella, partió ayer por la mañana hacia Roma convencido de que el president Puigdemont iba a dar marcha atrás y convocar elecciones autonómicas, frenando la aplicación de la DUI y del famoso artículo 155 de la Constitución.
Así se lo había comentado, horas antes, al propio Papa, quien felicitó al purpurado por el trabajo conjunto llevado a cabo con Osoro y la aquiescencia de Blázquez. Pero ya en la Ciudad Eterna, en mitad de la reunión de la Congregación de Obispos, Omella supo que todo se había truncado.
Los teléfonos echaron humo el pasado mediodía. En Barcelona, en Madrid, en Bilbao... también en Roma. Nadie entendía qué había podido pasar, cuando todo estaba medianamente atado. Quienes lo conocen, cuentan que el cardenal de Barcelona está triste, muy triste. Por las decisiones tomadas (o a punto de materializarse) pero, fundamentalmente, por el pueblo catalán. Que va a sufrir, y mucho, por la irresponsabilidad de sus gobernantes.
A media tarde, casi sin proponérselo, Francisco y Omella vieron la posibilidad de hacer un último gesto, probablemente baldío, de amor a Cataluña. Ocurrió durante la visita del Papa a la sede italiana de Scholas Ocurrentes. El cardenal de Barcelona acompañó al Papa para escuchar las conclusiones del último encuentro de esta fundación celebrado en Tarragona, y allí coincidieron, también, con los responsables del F. C. Barcelona, que venían a renovar el acuerdo con Scholas.
Ni cortos ni perezosos, nos cuentan, el director de Scholas, José María del Corral, vio la oportunidad. Y se hizo la foto que preside esta información. Francisco, Omella y el vicepresidente primero del FC Barcelona y de la Fundación, Jordi Cardoner, posaban juntos con una camiseta del Barça con el "10" (el dorsal de Messi), y el nombre de "Papa Francisco" en la zamarra. Un último gesto de seny, una última llamada a la sensatez. Y al "Catalunya t'estimo" por parte de Bergolio y del cardenal que, todavía hoy, continúa tratando de parar el desastre.
Jesús Bastante

Creer en el amor


La religión cristiana les resulta a no pocos un sistema religioso difícil de entender y, sobre todo, un entramado de leyes demasiado complicado para vivir correctamente ante Dios. ¿No necesitamos los cristianos concentrar mucho más nuestra atención en cuidar antes que nada lo esencial de la experiencia cristiana?
Los evangelios han recogido la respuesta de Jesús a un sector de fariseos que le preguntan cuál es el mandamiento principal de la Ley. Así resume Jesús lo esencial: lo primero es "amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu ser"; lo segundo es "amarás a tu prójimo como a ti mismo".
La afirmación de Jesús es clara. El amor es todo. Lo decisivo en la vida es amar. Ahí está el fundamento de todo. Por eso, lo primero es vivir ante Dios y ante los demás en una actitud de amor. No hemos de perdernos en cosas accidentales y secundarias, olvidando lo esencial. Del amor arranca todo lo demás. Sin amor, todo queda desvirtuado.
Al hablar del amor a Dios, Jesús no está pensando en los sentimientos o emociones que pueden brotar de nuestro corazón; tampoco está invitando a multiplicar nuestros rezos y oraciones. Amar al Señor, nuestro Dios, con todo el corazón es reconocer a Dios como Fuente última de nuestra existencia, despertar en nosotros una adhesión total a su voluntad y responder con fe incondicional a su amor universal de Padre de todos.
Por eso añade Jesús un segundo mandamiento. No es posible amar a Dios y vivir de espaldas a sus hijos e hijas. Una religión que predica el amor a Dios y se olvida de los que sufren es una gran mentira. La única postura realmente humana ante cualquier persona que encontramos en nuestro camino es amarla y buscar su bien como quisiéramos para nosotros mismos.
Todo este lenguaje puede parecer demasiado viejo, demasiado gastado y poco eficaz. Sin embargo, también hoy el primer problema en el mundo es la falta de amor, que va deshumanizando una y otra vez los esfuerzos y las luchas por construir una convivencia más humana.
Hace unos años, el pensador francés Jean Onimus escribía así: "El cristianismo está todavía en sus comienzos: nos lleva trabajando solo dos mil años. La masa es pesada y se necesitarán siglos de maduración antes de que la caridad la haga fermentar".

Los seguidores de Jesús no hemos de olvidar nuestra responsabilidad. El mundo necesita testigos vivos que ayuden a las futuras generaciones a creer en el amor, pues no hay un futuro esperanzador para el ser humano si termina por perder la fe en el amor.
José Antonio Pagola

Amarás al Señor tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 22, 34-40
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?».
Él le dijo:
«"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente".
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
"Amarás a tu prójimo como a ti mismo."
En estos dos mandamientos sostienen toda la Ley y los Profetas».
Palabra del Señor.

sábado, 28 de octubre de 2017

Ana, al convento de Iesu Communio con 18 años: «¿Y no es muy joven?»



Ana entrará en Iesu Communio el 5 de noviembre. Con tan solo 18 años, «ha comprendido lo que muchos no entienden en toda su vida», explica su prima. Ha dado respuesta a la pregunta: «¿merece algo tanto la pena como para dar la vida por ello?» «Cristo es su respuesta». «Está enamorada» de Él, y «¿quién no daría la vida por la persona amada? Eso está haciendo ella»
Ana «tiene 18 años, es guapa, lista, le gusta el diseño de moda, viajar, escuchar música y, sí, se mete monja». Lo cuenta su prima ,Teresa García de Santos, en un post en su blog.
La joven ingresará este domingo 5 de noviembre en Iesu Communioun instituto religioso femenino de derecho pontificio aprobado por la Santa Sede el 8 de diciembre de 2010 y cuyas hermanas visten un peculiar hábito de tela vaquera.
En el texto del blog, García de Santos reflexiona, a través de una serie de preguntas que ella misma responde, sobre la juventud y la experiencia de la vida en el marco de la vocación religiosa.
– ¿Ana «es feliz?», se pregunta su prima.
– «Sí, es tremendamente feliz», responde Teresa.
– Y, «¿no es muy joven?»
– «Sí, es tremendamente joven», continúa el diálogo. «Pero eso no le incapacita para tomar una decisión», añade.
– «¿Se es joven para salir con alguien a los 18 años?»
– «Sí, de nuevo, tremendamente joven. Pero eso no te incapacita para amar».
– «¿Y no sería mejor que primero conociese mundo, que viviese más experiencias?»
– «Pero un momento, ¿hace falta salir con todos los chicos del mundo para saber que esa es la persona? ¿Es necesario probar todas las carreras universitarias para darse cuenta de que esa es la tuya? Todos nosotros concluiríamos que no. Cuando uno encuentra aquello, o a aquel, que le hace feliz, ¿para qué posponer la elección?»
Anita, como la llama su prima, «está enamorada de un hombre especial. El más bello, tierno y vulnerable de todos» y este es «el secreto de su felicidad».
Con tan solo 18 años, «ha comprendido lo que muchos no entienden en toda su vida», asegura. Ha dado respuesta a la pregunta: «¿merece algo tanto la pena como para dar la vida por ello?» «Cristo es su respuesta».
Antes de concluir, Teresa García de Santos explica que Ana «está enamorada de Cristo», y ¿quién no daría la vida por la persona amada? Eso está haciendo ella».
José Calderero de Aldecoa @jcalderero
Alfa y Omega

La Conferencia Episcopal reitera su compromiso con la Constitución



El responsable de relaciones exteriores del Vaticano critica «el nacionalismo no sano» y las «divisiones» en Europa
La Conferencia Episcopal Española reitera su compromiso con el orden constitucional. A través de su cuenta en Twitter, el secretario general y portavoz, José María Gil Tamayo, lanzó un mensaje de apoyo al Estado de Derecho tras la declaración unilateral aprobada por los partidos soberanistas catalanes y el anuncio por parte del gobierno de una batería de medidas para restaurar la legalidad en Cataluña.
«Nuestra oración y dolor x acontecimientos de hoy. El respeto del Estado de Derecho y de la Constitución aseguran nuestra convivencia en paz», afirmaba el mensaje.
A este mensaje se había adelantado la diócesis de Palencia, con una nota en la que se calificaba «los recientes acontecimientos vividos en Cataluña» de «una grave quiebra del marco de convivencia del que gozamos los españoles». Frente a ellos, «la Iglesia católica en Palencia y su obispo están con el Estado de Derecho y la Constitución vigente», y elevan oraciones «para que, en este momento, todos conservemos el sentido común y la serenidad, y trabajemos por la unidad en la fraternidad de todos los españoles».
La vorágine de acontecimientos encontró al cardenal de Barcelona, Juan José Omella, en Roma, donde se ha podido encontrar personalmente con el Papa Francisco durante su participación en un congreso sobre el futuro de la UE. Los cardenales Omella y Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, han mantenido una interlocución política al máximo nivel para tratar de facilitar una salida a la crisis política.
Sin referirse expresamente a la situación a Cataluña, que en esos momentos acaparaba las portadas digitales de la prensa europeas, el secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede, Paul Gallagher, decía este viernes que «el nacionalismo no sano se debe siempre rechazar y un populismo como estrategia política es poco aconsejable». Y defendía además una Unión Europea «sin divisiones».
Los obispos catalanes, al menos la inmensa mayoría, esperaba la convocatoria de elecciones autonómicas anticipadas. De este tema hablaron los obispos catalanes durante la reunión de la Conferencia Episcopal Tarraconense celebrada el 24 de octubre en el seminario Conciliar de Barcelona, con asistencia de todos los obispos, incluido el hasta ahora auxiliar de Barcelona, Sebastià Taltavull, que el 19 de noviembre tomará oficialmente posesión como obispo de Mallorca.

Ricardo Benjumea
Alfa y Omega

Cardenal Omella: «Pido al Señor que nos ayude a construir un futuro en paz»


«Amo profundamente Barcelona y Cataluña. Y amo también España y Europa», dice el cardenal arzobispo de Barcelona en un mensaje enviado desde Roma
La vorágine de acontecimientos le ha encontrado a Juan José Omella en Roma, donde participa en un congreso sobre el futuro de la Unión Europea. El Papa Francisco ha podido así en las últimas horas recibir información de primera mano de un cardenal en el que confía especialmente.
La parte dolorosa para Omella ha sido tener que alejarse de su diócesis en estos momentos tan difíciles, tras la declaración de independencia por parte de algunos partidos del Parlamento autonómico, con la consiguiente disolución de la cámara, la destitución del gobierno de la Generalitat y la convocatoria de elecciones el 21 diciembre. La incertidumbre a estas horas reside en el grado de resistencia del independentismo catalán a estas medidas del gobierno central, cuya finalidad es restituir la legalidad.
«En este momento, como pastor de Barcelona, comparto el dolor y el sufrimiento de la gente», dice el cardenal de Barcelona desde Roma, por medio de una grabación de voz difundida a través de la página web del Arzobispado.
Omella hace un llamamiento a «evitar la confrontación y a construir un futuro en paz». E implícitamente pide que la identidad catalana pueda vivirse con naturalidad de forma simultánea con la española, sin contraponer ambas. «Después de dos años que llevo en la diócesis de Barcelona –añade el mensaje– puedo decir que amo profundamente Barcelona y Cataluña. Son gente maravillosa. Y amo también España y amo la Europa a la que pertenecemos».
Ricardo Benjumea

28 de octubre: san Simón y san Judas, apóstoles de Cristo


Apóstoles de Cristo y amigos en la difusión del Evangelio. Ambos fueron martirizados en Persia después de una vida de entrega al Señor. San Judas fue aquél que preguntó al Señor en la última Cena por su manifestación. «El que me ame, observará mi palabra, y el Padre mío le amará, y vendremos a él y haremos nuestra mansión en él», le contestó Jesús
El misal habla así de los dos apóstoles cuya fiesta se celebra de forma conjunta: «Fiesta de san Simón y san Judas, apóstoles, el primero apellidado Cananeo o Zelotas, y el segundo, hijo de Santiago, llamado también Tadeo, el cual, en la última Cena preguntó al Señor acerca de su manifestación recibiendo esta respuesta: El que me ame, observará mi palabra, y el Padre mío le amará, y vendremos a él y haremos nuestra mansión en él».
Simón y Judas fueron apóstoles de Cristo, por el que derramaron hasta su sangre. Su fiesta se celebra de forma conjunta el 28 de octubre porque se dice que siempre se les veía juntos predicando la palara de Dios.
Judas Tadeo evangelizó con gran celo a los paganos. Viajó hasta Mesopotamia para difundir la figura de Cristo. Regresó a Jerusalén para el Concilio de los Apóstoles. Posteriormente volvió a partir en dirección a Libia, donde junto a Simón, difundieron el Evangelio por toda aquella región.
Ambos apóstoles sufrieron el martirio en Persia, en la ciudad de Suanis. A san Judas le cortaron la cabeza después de golpearle con un garrote. Antes de morir Judas escribió una carta incluida en el Nuevo Testamento. Simón, por su parte, fue martirizado con una sierra, que cortó su cuerpo en dos.
Pero la historia de estos dos apóstoles no es solo la historia de su martirio, sino la historia de dos hombres que dejaron todo para seguir muy de cerca a Cristo y que difundieron su figura por muchos de los reinos conocidos entonces.
José Calderero @jcalderero
Alfa y Omega

Escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles




Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 12-19
En aquellos días, tiempo, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Después de bajar con ellos, se paró en una llanura, con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.
Palabra del Señor.

Papa: la precariedad laboral es inmoral, mata la dignidad

El Papa Francisco reiteró que «sin trabajo no hay dignidad», y recordando que ante todo está el bien de la persona, señaló que «no todos los trabajos son dignos». En un vídeo mensaje, con motivo de la Semana social de los católicos italianos, celebrada en Cagliari del 26 al 29 de octubre de 2017, el Obispo de Roma agradece el tema elegido: «El trabajo que queremos: libre, creativo, participativo y solidario», que se inspira en su Exhortación Apostólica Evangelii gaudium (192).
«Hay trabajos que humillan la dignidad de las personas, aquellos que alimentan las guerras con la construcción de armas, que baratean el valor del cuerpo con el tráfico de la prostitución, que explotan a los menores. Ofenden la dignidad del trabajador también el trabajo negro, la contratación ilícita de mano de obra, los trabajos que discriminan a la mujer y no incluyen al que tiene una discapacidad»
Una vez más el Papa denunció con firmeza el trabajo precario
«Es una herida abierta para muchos trabajadores, que viven en el temor de perder el empleo. Tantas veces he oído esta angustia: la angustia de poder perder su propia ocupación: la angustia de aquella persona que tiene un trabajo de septiembre a junio y que no sabe si lo tendrá el próximo septiembre. Precariedad total. Esto es inmoral. Esto mata: mata la dignidad, mata la salud, mata la familia, mata la sociedad. El trabajo negro y el trabajo precario matan».
El Santo Padre expresó preocupación asimismo por los trabajos peligrosos y malsanos, que cada año causan cientos de muertos y de inválidos, por la explotación de los trabajadores y del trabajo infantil. Sin olvidar a los que no tienen empleo y a los subempleados.
«La Iglesia obra por una economía al servicio de la persona, que reduce las desigualdades y tiene como fin el trabajo para todos», reafirmó el Papa, para luego destacar que «la crisis económica mundial comenzó como crisis financiera, que se transformó luego en crisis ambiental y social al mismo tiempo».
Animando «los signos de esperanza» que como una foresta crecen sin hacer ruido, el Papa alienta a «servir a las personas que tienen necesidad» y a «formar comunidades en las que la comunión prevalece sobre la competición»: «¡en el mundo del trabajo la comunión debe vencer sobre la competición!».
Éste es el llamamiento del Papa Francisco:
«Que nada se anteponga al bien de la persona y al cuidado de la casa común, a menudo desfigurada por un modelo de desarrollo que ha producido una grave deuda ecológica. La innovación tecnológica debe ser guiada por la conciencia y por los principios de subsidiariedad y de solidaridad. El robot debe permanecer como medio y no volverse el ídolo de una economía en manos de los poderosos; deberá servir a la persona y a sus necesidades humanas».
(CdM)
(from Vatican Radio)

Que el camino hacia la unidad visible continúe cada día, el Papa a Delegación de la Iglesia de Escocia

Discurso completo del Papa a la Delegación de la Iglesia de Escocia
Querido hermano Moderador,
queridos hermanos y hermanas en Cristo,
Los recibo con alegría y agradezco al Moderador por su significativa intervención y también nuestro encuentro. Vuestra presencia me ofrece la ocasión de transmitir mis afectuosos saludos a todos los miembros de la Iglesia de Escocia.
Este encuentro tiene lugar en proximidad del quinto centenario de la Reforma, a cuya conmemoración  me uní un año atrás en Lund. Agradezcamos al Señor por el gran don de haber podido vivir este año como verdaderos hermanos, no más como rivales, después de demasiados siglos de ajenidad y conflicto. Esto ha sido posible, por gracia de Dios, por el camino ecuménico, que permitió la intensificación de la comprensión, de la confianza y de la colaboración concreta entre nosotros. La reciproca purificación de la memoria es uno de los frutos más significativos de este camino que nos acomuna. Si es verdad que el pasado en sí es inalterable, es también verdad que hoy nos comprendemos finalmente a partir de la mirada de Dios sobre nosotros: somos en primer lugar sus hijos, renacidos en Cristo en el mismo Bautismo, y por eso hermanos. Por tanto tiempo nos hemos observado a distancia con una mirada “demasiado humana”, alimentando sospechas con la perspectiva dirigida a las diferencias y a las equivocaciones y el corazón predispuesto a recriminar acerca de los agravios sufridos.
En el espíritu del Evangelio, continuamos ahora por el camino de la caridad humilde que lleva a la superación de las divisiones y a la curación de las heridas. Hemos entrado en un diálogo de comunión, un diálogo que abraza el lenguaje proprio de quien pertenece a Dios y que es la condición irrenunciable para la evangelización: ¿cómo podemos anunciar a Dios amor  (cfr. 1 Jn 4,8) si no nos amamos entre nosotros? Precisamente en Escocia, en Edimburgo, más de cien años atrás, unos misioneros  cristianos tuvieron el coraje de volver a proponer con renovado impulso la sentida voluntad de Jesús de que “somos una sola cosa para que el mundo crea” (Jn 17,21). Habían comprendido que el anuncio y la misión no son plenamente creíbles si no están acompañados por la unidad. Esto es siempre verdadero, ahora como entonces.
He sabido que en el emblema de la Iglesia de Escocia está representada la zarza ardiente, ante la cual Moisés tuvo la experiencia de Dios viviente. Me impresiona el hecho que en este fundamental texto bíblico el Señor se define, con un nombre que durará en los siglos, “Dios de sus antepasados” (Ex 3, 15). De tal manera, Él nos llama también a nosotros a entrar, como hijos y hermanos, en una historia de relaciones que nos precede, a recibir la vida de fe no de modo aislado y abstracto, sino en el ámbito de una comunidad concreta, de un “nosotros”, porque nadie se vuelve cristiano por sí mismo y nadie puede vivir como cristiano sin los demás. Pertenecemos a la familia de los creyentes, de tantos hermanos y hermanas que han comenzado a caminar en una vida nueva en el Bautismo (cfr. Ro 6,4) y nos acompañan en el mismo camino.
Pienso en particular en los cristianos que hoy enfrentan grandes pruebas, porque sufren y son perseguidos por el nombre de Jesús. Confiesan la fe, llegan al martirio, son tantos los que llevan una cruz pesada. Su testimonio nos impone que vayamos adelante, con amor y coraje, hasta el final. Nuestro diálogo tendiente a la plena unidad, nuestro testimonio y nuestro servicio común, nuestro compromiso en rezar los unos por los otros y a superar las heridas del pasado son respuestas debidas también a ellos, dentro de este grande “nosotros” de la fe.
Rezo y espero que el camino hacia la unidad visible continúe cada día y traiga ricos frutos en el futuro, como sucedió en el pasado reciente. La Iglesia Católica, que en particular a través del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, lleva adelante desde hace decenios una fecunda colaboración con la Iglesia de Escocia y con la Comunión Mundial de las Iglesias Reformadas, desea continuar a avanzar juntos.
Con gratitud por vuestra presencia aquí y en el camino ecuménico, pido al Espíritu Santo que refuerce nuestra comunión en Jesucristo, para la gloria de Dios Padre. Y a Él podemos dirigirnos juntos en la oración los unos por los otros, Padre Nuestro…
(Traducción del italiano: María Cecilia Mutual – RV)
(from Vatican Radio)

Videollamada del Papa Francisco con los astronautas de la Estación Espacial Internacional

El Papa Francisco ha dado comienzo a la comunicación, desde el estudio del Aula Pablo VI del Vaticano, a las 15.00 pm (Hora local en Roma) con el astronauta italiano Paolo Nespoli, quien ha respondido a las cinco preguntas que ha realizado el Santo Padre y traducido las respuestas de sus compañeros. 
Tras un pequeño problema de conexión, el Santo Padre ha saludado a los 6 astronautas: “Queridos astronautas buenos días o buenas tardes. Creo que allí en la Estación Espacial los días pasan de una forma diversa, ¿no?” y seguidamente ha agradecido a todos lo que han hecho posible que se estableciera esta conexión: “agradezco a todos los que han organizado esta conexión, que me da la posibilidad de “encontrarles” y "realizarles algunas preguntas".
Inmediatamente, Francisco les ha dicho “la astronomía nos hace contemplar los horizontes ilimitados del universo y despierta en nosotros algunas preguntas”, es por ello, continúa el Santo Padre, que nos hacemos algunas preguntas como “¿de dónde venimos? o ¿a dónde vamos?”.Tras esta reflexión, el Papa les ha preguntado cuál era, según su pensamiento ¿el lugar del hombre en el universo?
“Es una pregunta complicada, yo me siento una persona técnica, un ingeniero, pero cuando se habla de estas cosas mucho más internas como ¿de dónde venimos?, me quedo yo también perplejo” ha respondido el astronauta italiano Paolo Nespoli, asegurando que su objetivo allí arriba es el de “conocer nuestro ser”“llenar nuestro conocimiento” y “entender lo que nos rodea”. Además, Paolo Nespoli afirma que una de las cosas más interesantes es que “cuanto más conocemos, más nos damos cuenta de lo poco que conocemos”.
El astronauta italiano también ha expresado al Santo Padre su deseo de que personas como él, no sólo ingenieros y físicos, puedan ir al espacio “para explorar que significa que hay un ser humano en el espacio”, asegurando que será algo “posible en el futuro”.
La segunda pregunta del Papa ha sido relaciona con el tapiz que se encontraba a sus espaldas en el estudio del Aula Pablo VI. Un tapiz inspirado en el famoso verso con el que Dante termina la Divina Comedia “El amor que mueve al sol y a las estrellas”. Francisco les ha preguntado qué significado tiene para ellos llamar al amor la fuerza que mueve el universo. Aleksandr Misurkin, un astronauta ruso, ha comentado que en estos días, se está leyendo el libro “El pequeño príncipe” de Saint-Exupéry y hace referencia a la historia de un chico que da o daría voluntariamente la vida “por volver y salvar las plantas y los animales de la Tierra”,“sustancialmente el amor es esa fuerza que te da la capacidad de dar la vida por el otro” asegura el astronauta. El Papa Francisco, sintiéndose de acuerdo con su respuesta ha afirmado que “sin amor, no es posible dar la propia vida por el otro”.
 “No solo las mujeres son curiosas” ha dicho el Papa, y es por ello que con mucha curiosidad les ha preguntado qué es lo que les ha motivado a convertirse en astronautas. El astronauta ruso Sergei Ryazansky ha contestado que su inspiración ha sido “su abuelo”. Su abuelo fue uno de los primeros pioneros del espacio, ha trabajado en el satélite Sputnik, el primer satélite volado sobre la Tierra. “Lo que yo veo desde aquí es una perspectiva increible: es la posibilidad de ver la Tierra un poco con los ojos de Dios, y ver la belleza y la incredibilidad de este planeta” asegura.
“La Tierra es muy frágil” le ha dicho el Papa Francisco, “y usted  ha ido a mirar con los ojos de Dios. El abuelo es Dios, las raíces , nuestra esperanza y nuestra fuerza”. Además les ha invitado a no olvidar las raíces porque "me hace bien” escucharlo afirma, y sobre todo “de ustedes”.
El Papa también les ha pedido un ejemplo significativo de colaboración. El astronauta americano Joe Acaba, de descendencia portorriqueña, ha contestado que cada uno de ellos “aporta una diversidad” y esta diversidad unida “hace un conjunto mucho más grande de lo que sería una persona individual”. “Trabajando juntos” y “con espíritu colaborativo”, “es el modo para nosotros como seres humanos de salir fuera del mundo y continuar este viaje en el conocimiento”.
“Sois un pequeño palacio de cristal” les ha dicho el Papa Francisco. “La totalidad es mayor que la suma de las partes, y este es el ejemplo que nos das”. Por último, y antes de concluir la videollamada, Su Santidad les ha agradecido nuevamente y les ha pedido que no le olviden de rezar por él. 
(Mireia Bonilla para Radio Vaticana)

(from Vatican Radio)

jueves, 26 de octubre de 2017

En camino hacia la unidad


«El gran progreso ecuménico de los últimos decenios», decía Benedicto XVI, fue pasar de la insistencia en las deferencias, a valorar la comunión imperfecta pero real ya existente
El 31 de octubre se cumplen 500 años de la Reforma luterana, cuando aquel monje agustino clavó sus célebres tesis en Witemberg. Lo novedoso y esperanzador de esta conmemoración será el marcado acento ecuménico de los actos en la ciudad sajona, impensable hasta fechas muy recientes. Es el fruto de décadas de diálogo ecuménico, coronadas por los últimos gestos de cercanía del Papa hacia los evangélicos, especialmente su viaje a la ciudad sueca de Lund.
La efeméride llega marcada por el reciente estudio del Centro de Investigación Pew que demuestra que, para muchos fieles, las diferencias doctrinales aducidas hace cinco siglos se han relativizado o prácticamente son inexistentes. Una mayoría de protestantes contradice la doctrina de la justificación y considera que tan importante para la salvación son la fe como las obras. El obstáculo más complejo sigue siendo la concepción de los sacramentos, de lo cual se deriva también una diferente visión sobre el ministerio en las iglesias. Sin embargo, en los últimos tiempos se aprecia un cierto movimiento de regreso de los hijos de Lutero a la Eucaristía. El cisma, en realidad, no cuestionó la presencia real de Cristo en el pan y el vino, pero algunos matices –que resultan hoy tan incomprensibles o más para una mayoría de fieles que los de la doctrina de la justificación– han provocado, de facto, una desacralización de las celebraciones evangélicas y una relativización del sacramento por excelencia.
No es una buena noticia para nadie que la pertenencia a una u otra iglesia tenga a veces más que ver con una herencia cultural que con una convicción personal. Todo lo cual no hace sino reforzar el mensaje lanzado por Benedicto XVI a la comunidad evangélica en Erfurt, asegurando que no es con «tácticas» negociadoras como se logrará la unidad, sino desde la fidelidad a Jesús. «El gran progreso ecuménico de los últimos decenios», aseguró, ha sido pasar de la insistencia en las deferencias, a valorar la comunión imperfecta pero real ya existente, reforzando la oración conjunta y el compromiso de dar «testimonio común del Dios de Jesucristo en este mundo».
Alfa y Omega