sábado, 23 de septiembre de 2017

23 de septiembre: san Pío de Pietrelcina, religioso capuchino


Es común el vicio de hablar mucho de lo que se sabe poco. Está claro que los que padezcan de insuficiente información sobre un tema estén desautorizados para asegurar algo que no conocen con profundidad en ese ámbito del saber, por muy peritos que sean de otras ciencias, y que la veracidad de sus afirmaciones no quede garantizada. Digo esto porque no es infrecuente oír que hoy no hay santos. Los afirmantes son en ocasiones personas religiosas, aunque con no mucha formación, o bien gente que no suele gastar los suelos de las iglesias. Y lo dicen entre la ironía, el lamento y la desilusión. Algunos –los irónicos–, porque la pretendida carencia de santos con hechos prodigiosos en sus vidas les sirve de disculpa y apoyo para mantener su poca disposición a ser buenos cristianos, y de disculpa para seguir viviendo al estilo agnóstico, como si Dios no existiera. Otros –los del lamento–, porque bien quisieran poder exhibir un buen número de personas entre los contemporáneos que sirvieran como puntos de referencia incuestionables para la fe. Finalmente, los de la desilusión querrían contar con algún botón de muestra en que apoyarse y llegar a descabalgar de la increencia a los que la montan. Contemplar la figura del padre Pío, religioso capuchino, de nuestros días, sacerdote humilde, predicador, y maravillosamente adornado con fenómenos místicos y prodigios inexplicables, les servirá a todos.
Francesco Forgione nació en Pietralcina, pueblecito de la provincia de Benevento (Italia) el 25 de mayo de 1887, se hizo capuchino el 6 de enero de 1903 y se ordenó sacerdote el 10 de agosto de 1910. Residió casi todo el tiempo de su vida sacerdotal en San Giovanni Rotondo –al este de Italia– hasta su muerte ocurrida el 23 de setiembre de 1968.
El día 2 de mayo de 1999, acabándose el segundo milenio cristiano y cuando ya cae a la Tierra la vetusta Estación Mir por obsoleta, se reunió en Roma la mayor multitud de fieles conocida para asistir a la ceremonia de beatificación que realizaría el Papa Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro y que podía seguirse por la televisión del mundo. De esta manera se ha cumplido el vaticinio del propio padre Pío, que llegó a decir que su persona atraería más fieles «muerto que en vida»; y eso que su santuario es visitado anualmente, hasta el momento, por más de siete millones de peregrinos. En la ceremonia de beatificación se reunió toda clase de personas de Italia, Europa y América. Estaban presentes las más altas autoridades del Estado y del Gobierno italiano y el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede.
¿Qué hizo en su vida el Padre Pío para ser tan venerado y para aglutinar a gente tan diversa? La respuesta es clara: llenar su vida de Dios; todo lo que salió hacia el prójimo, tanto lo que se conoce de extraordinario como lo que no pasa de vulgar, no es más que la consecuencia de esa plenitud de fidelidad.
Fue un estigmatizado. Desde la mañana del 20 de setiembre de 1918, en que recibió el don celeste reservado solo a los místicos, llevó en su cuerpo las heridas sufridas por Cristo clavado en la cruz. Las dos manos, los dos pies y el tórax del Padre Pío las llevaron –dolientes y sangrantes– por lo que dura medio siglo.
Pero este fenómeno místico tan llamativo no impedía el ejercicio habitual de su ministerio sacerdotal, sino que más bien lo animaba y alimentaba: predicación, confesiones, ánimo a las almas para subir, liturgia bien realizada y vivida. Oración, penitencia y mucha expiación.
Sus ochenta y un años de vida dieron para mucho más en hechos prodigiosos. Vaticinó el futuro en varias ocasiones; una de ellas –poco mencionada por sus biógrafos– bien la conocía el papa que le elevaba a los altares, porque al mismo Juan Pablo II, cuando solo era un simple sacerdote, le predijo en 1946 que llegaría a papa, que sufriría una violencia física (el atentado de Alí Agca), aunque no moriría por ella.
Pero también tuvo visiones de ángeles y de ánimas.
Además, fue repetidas veces bilocado cuando aún vivía; bien se sabe que el don de la bilocación consiste en dejarse ver por distintas personas al mismo tiempo en diversos y distantes lugares; una de ellas tuvo lugar a dos tripulantes de un bombardero americano durante la Segunda Guerra Mundial con el aviso de que no dejaran caer su carga destructora sobre San Giovanni Rotondo, cosa que se cumplió.
Otro de los fenómenos inexplicables, durante la vida del padre Pío, fue la falta de apetito y de sueño. ¿Cómo podrían explicarse los médicos que pudiera vivir con las escasas cien calorías que ingería cada día?
Ha dejado a la humanidad como testamento, además del Hospital Casa Alivio del Sufrimiento, los Grupos de oración: asociaciones de laicos, reconocidas por la Santa Sede, que hoy se encuentran esparcidas por los cinco continentes. Se trata de fieles que se reúnen bajo la guía de un sacerdote para formarse espiritualmente y llevar una vida cristiana coherente, en obediencia al propio obispo. En el mundo hay más de tres mil grupos con medio millón largo de miembros.
Muchas curaciones se le han atribuido, entre ellas la de la prestigiosa psiquiatra polaca Wanda Poltawska, pero no fue la única; la milagrosa recuperación de una grave enfermedad de Consiglia de Martino ha sido reconocida oficialmente por la Iglesia.
No faltó en la homilía de la pontifical de la beatificación una alusión a lo que supuso el fenómeno estigmático en la vida del Padre Pío: fueron «dones singulares» que suponían «una participación en la Pasión» y llevaban consigo «sufrimientos interiores y místicos» que le permitieron llegar a tener «una experiencia plena y constante de los padecimientos del Señor».
Entre los dones que Juan Pablo II recibió de la Orden Capuchina, había una preciosa reliquia consistente en un estuche que contenía, en marco de plata, uno de los paños con los que el padre Pío enjugaba la sangre que manaba de sus heridas.
Aunque para tener fe y vivir según ella no nos hacen falta más milagros que los del Evangelio, agradecemos rendidamente a Dios que también hoy se prodigue su bondad en algunos hombres y mujeres cuya vida deje boquiabiertos a los listillos de la ciencia, imposibilitados para explicar lo inexplicable, y ponga en pie a los buenos cristianos tanto para no ceder en lo que debe mantenerse con firmeza como para comunicar al mundo confiadamente dónde esta la verdad.
Archimadrid.org

Lo de la tierra buena son los que guardan la palabra y dan fruto perseverancia


Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8, 4-15
En aquel tiempo, habiéndose reunido una gran muchedumbre y gente que salía de toda la ciudad, dijo Jesús en parábola:
«Salió el sembrador a sembrar su semilla.
Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron.
Otra parte cayó en terreno pedregoso y, después de brotar, se secó por falta de humedad.
Otro parte cayó entre abrojos, y los abrojos, creciendo al mismo tiempo, la ahogaron.
Y otra parte cayó en tierra buena y, después de brotar, dio fruto al ciento por uno».
Dicho esto, exclamó:
«El que tenga oídos para oír, que oiga».
Entonces le preguntaron los discípulos qué significaba esa parábola.
Él dijo:
«A vosotros se os ha otorgado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los demás, en parábolas,” para que viendo no vean y oyendo no entiendan”.
El sentido de la parábola es este: la semilla es la palabra de Dios.
Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.
Los del terreno pedregoso son los que, al oír, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan.
Lo que cayó entre abrojos son los que han oído, pero, dejándose llevar por los afanes y riquezas y placeres de la vida, se quedan sofocados y no llegan a dar fruto maduro.
Lo de la tierra buena son los que escuchan la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia».
Palabra del Señor.

Papa: Los católicos que se escandalizan por la Misericordia

“La puerta para encontrar a Jesús es reconocerse pecador”. Lo dijo el Papa en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. En su reflexión del 21 de septiembre, Francisco se refirió a la conversión de San Mateo, en el día en que la Iglesia lo festeja.
Entre las etapas de la vicisitud: el encuentro, la fiesta y el escándalo. Jesús había curado a un paralítico y se encuentra con Mateo, sentado en el banco de los impuestos. Hacía pagar al pueblo de Israel para entregar después la recaudación a los romanos y por esta razón era despreciado y considerado un traidor de la patria.
Jesús lo miró y le dijo: “Sígueme”. Y él se levantó y lo siguió, tal como narra el Evangelio propuesto por la liturgia del día. Por una parte, la mirada de San Mateo, una mirada desalentada: miraba “de lado”, “con un ojo a Dios”, con el otro miraba “al dinero”, “aferrado al dinero como lo pintó Caravaggio”,  y también con una mirada hosca. Por otra parte, la mirada misericordiosa de Jesús que – dijo el Santo Padre – “lo miró con tanto amor”. La resistencia de aquel hombre que quería el dinero “cae”: se levantó y lo siguió. “Es la lucha entre la Misericordia y el pecado”, sintetizó el Papa.
El amor de Jesús pudo entrar en el corazón de aquel hombre porque “sabía que era pecador”, sabía que “nadie lo quería”, que era despreciado. Y precisamente “esa conciencia de pecador abrió la puerta a la Misericordia de Jesús”. Por tanto, “dejó todo y se fue”. Éste es el encuentro entre el pecador y Jesús.
“Es la primera condición para ser salvado: sentirse en peligro; la primera condición para ser curado: sentirse enfermo. Y sentirse pecador es la primera condición para recibir esta mirada de misericordia. Pensemos en la mirada de Jesús, tan bella, tan buena, tan misericordiosa. Y también nosotros, cuando rezamos, sentimos esta mirada sobre nosotros. Es la mirada del amor, la mirada de la misericordia, la mirada que nos salva. No tener miedo”.
Como Zaqueo, también Mateo sintiéndose feliz invitó después a Jesús a comer a su casa. La segunda etapa es, en efecto, precisamente “la fiesta”. Mateo invitó a sus amigos, “los del mismo sindicato”, pecadores y publicanos. Seguramente en la mesa, hacían preguntas al Señor y Él respondía. Al respecto el Papa puso de manifiesto lo que Jesús dice en el Capítulo XV del Evangelio de San Lucas: “Habrá  más fiesta en el Cielo por un pecador que se convierte que por cien  justos que permanecen justos”. Se trata de la fiesta del encuentro con el Padre, la fiesta de la Misericordia”.  En efecto, Jesús “derrocha Misericordia”, por todos, dijo Francisco.
Y el tercer momento: el del “escándalo”. Los fariseos ven que los publicanos y pecadores se sentaron a la mesa con Jesús. Y decían a sus discípulos: “¿Por qué su Maestro come junto a los publicanos y a los pecadores?”. “Siempre un escándalo comienza con esta frase: ‘¿Por qué?’”, destacó el Papa. “Cuando ustedes escuchen esta frase, sepan que huele mal” – subrayó – “detrás viene el escándalo”. Se trataba de la “impureza de no seguir la ley”. Conocían perfectamente “la Doctrina”, sabían cómo ir “por el camino del Reino de Dios”, conocían “mejor que todos cómo se debía hacer” pero “se habían olvidado del primer mandamiento del amor”. Y, por tanto, “fueron encerrados en la jaula de los sacrificios”, tal vez pensando: “Pero hagamos  un sacrificio a Dios”, hagamos  todo lo que se debe hacer, “así nos salvamos”. En síntesis, creían que la salvación venía de ellos mismos, se sentían seguiros. “¡No! Nos salva Dios, nos salva Jesucristo”, reafirmó Francisco.
“Ese ‘cómo es posible’ que tantas veces hemos oído entre los fieles católicos cuando veían obras de misericordia. ¿Por qué? Y Jesús es claro, es muy claro: “Vayan a aprender”. Y los ha enviado a aprender, ¿no? “Vayan y aprendan qué quiere decir misericordia – (aquello que) Yo quiero – y no sacrificios, porque Yo, en efecto, no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”. Si tú quieres que Jesús te llame, reconócete pecador”.
Por último el Pontífice exhortó a reconocerse pecadores, no de modo abstracto sino con “pecados concretos”: con tantos, porque “todos nosotros los tenemos”, dijo. “Dejémonos mirar por Jesús con esa mirada misericordiosa y llena de amor”, pidió. Y deteniéndose una vez más en el escándalo, añadió:
“Hay tantos, tantos… Y siempre, también hoy en la Iglesia. Dicen: “No, no se puede, está todo claro, es todo, no, no… Son pecadores aquellos, debemos alejarlos”. También muchos santos han sido perseguidos y considerados sospechosos. Pensemos en Santa Juana de Arco, condenada a la hoguera porque pensaban que era una bruja. ¡Una santa! Piensen en Santa Teresa, a la que sospechaban de herejía; piensen en el Beato Rosmini. “Misericordia, Yo quiero, y no sacrificios”. Y la puerta para encontrar a Jesús es reconocer cómo somos, la verdad. Pecadores. Y Él viene, y nos encontramos. ¡Es tan hermoso encontrar a Jesús!”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

El Papa a la Comisión para la Protección de los Menores: “La Iglesia lugar de piedad y compasión”

 “La Iglesia está llamada a ser un lugar de piedad y compasión, especialmente para los que han sufrido. Para todos nosotros, la Iglesia Católica sigue siendo un hospital de campo que nos acompaña en nuestro itinerario espiritual”, lo dijo el Papa Francisco en su discurso a los miembros de la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores, a quienes recibió en Audiencia el tercer jueves de septiembre.
En su discurso entregado, el Santo Padre saludó y agradeció a los miembros de esta Comisión Pontificia al comienzo de su Asamblea Plenaria, al mismo tiempo que les manifestó su aprecio por las reflexiones presentadas, ya que ellas, “han expresado muy bien el papel que pensé para la Comisión cuando la formé hace tres años – afirmó el Papa – un servicio que confío en que seguirá siendo de gran ayuda en los próximos años para el Papa, la Santa Sede, los Obispos y los Superiores Mayores de todo el mundo”.
El abuso sexual es un pecado horrible
Hoy, señaló el Pontífice, deseo compartir con ustedes el profundo dolor que siento en el alma por la situación de los niños abusados. “El escándalo del abuso sexual – precisó el Papa – es verdaderamente una ruina terrible para toda la humanidad, y que afecta a tantos niños, jóvenes y adultos vulnerables en todos los países y en todas las sociedades”. Sentimos vergüenza, agregó el Santo Padre, por los abusos cometidos por ministros sagrados, que deberían ser los más dignos de confianza. Pero también, dijo, hemos experimentado un llamado, que viene directamente de nuestro Señor Jesucristo: acoger la misión del Evangelio para la protección de todos los menores y adultos vulnerables. En este sentido, afirmó el Papa, “permítanme decir con toda claridad que el abuso sexual es un pecado horrible completamente opuesto y en contradicción con lo que Cristo y la Iglesia nos enseñan”. Por ello, los animo a seguir alimentando su compromiso personal de hacer todo lo posible para combatir este mal y eliminar esta ruina de entre nosotros.
El principio de “tolerancia cero”
“Hoy – reiteró una vez más el Obispo de Roma – que la Iglesia, en todos los niveles, responderá con la aplicación de las más firmes medidas a todos aquellos que han traicionado su llamado y han abusado de los hijos de Dios”. Las medidas disciplinarias que las Iglesias particulares han adoptado es responsabilidad primordial de los Obispos, sacerdotes y religiosos, de aquellos que han recibido del Señor la vocación de ofrecer sus vidas al servicio, incluyendo la protección vigilante de todos los niños, jóvenes y adultos vulnerables. “Por esta razón – afirmó el Papa – la Iglesia irrevocablemente y a todos los niveles pretende aplicar contra el abuso sexual de menores el principio de tolerancia cero”.
Esfuerzos de la Iglesia para proteger a todos los menores
Durante los últimos tres años, señaló el Papa Francisco, la Comisión ha enfatizado continuamente los principios más importantes que guían los esfuerzos de la Iglesia para proteger a todos los menores y adultos vulnerables. “Me llenó de alegría – dijo el Pontífice – saber que muchas Iglesias particulares han adoptado vuestra recomendación para una Jornada de Oración, y para un diálogo con las víctimas y supervivientes de abusos, así como con los representantes de las organizaciones de víctimas”. También es alentador saber cuántas Conferencias Episcopales y Conferencias de Superiores Mayores han buscado vuestro consejo con relación a las Directrices para la protección de menores y adultos vulnerables en todo el mundo.
La Iglesia lugar de piedad y compasión
Antes de concluir su discurso, el Papa Francisco alentó a seguir llevando adelante las diferentes oportunidades de aprendizaje, educación y formación que realiza la Comisión. En este sentido dijo el Papa, “la Iglesia está llamada a ser un lugar de piedad y compasión, especialmente para los que han sufrido. Para todos nosotros, la Iglesia Católica sigue siendo un hospital de campo que nos acompaña en nuestro itinerario espiritual”. Es el lugar donde podemos sentarnos con otros, escucharlos y compartir con ellos nuestras luchas y nuestra fe en la buena nueva de Jesucristo. Por ello, señaló el Pontífice, confío plenamente en que la Comisión seguirá siendo un lugar donde podamos escuchar con interés las voces de las víctimas y de los supervivientes. Porque tenemos mucho que aprender de ellos y de sus historias personales de coraje y perseverancia.
(Renato Martinez – Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)

viernes, 22 de septiembre de 2017

¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?



Lectura del santo Evangelio según san Mateo 20, 1-16
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.
Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo:
"Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido"
Ellos fueron.
Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:
"¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?".
Le respondieron:
"Nadie nos ha contratado."
Él les dijo:
"Id también vosotros a mi viña".
Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:
"Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros."
Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.
Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:
"Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno."
Él replicó a uno de ellos:
"Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?".
Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».
Palabra del Señor.

Papa: Los católicos que se escandalizan por la Misericordia

“La puerta para encontrar a Jesús es reconocerse pecador”. Lo dijo el Papa en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. En su reflexión del 21 de septiembre, Francisco se refirió a la conversión de San Mateo, en el día en que la Iglesia lo festeja.
Entre las etapas de la vicisitud: el encuentro, la fiesta y el escándalo. Jesús había curado a un paralítico y se encuentra con Mateo, sentado en el banco de los impuestos. Hacía pagar al pueblo de Israel para entregar después la recaudación a los romanos y por esta razón era despreciado y considerado un traidor de la patria.
Jesús lo miró y le dijo: “Sígueme”. Y él se levantó y lo siguió, tal como narra el Evangelio propuesto por la liturgia del día. Por una parte, la mirada de San Mateo, una mirada desalentada: miraba “de lado”, “con un ojo a Dios”, con el otro miraba “al dinero”, “aferrado al dinero como lo pintó Caravaggio”,  y también con una mirada hosca. Por otra parte, la mirada misericordiosa de Jesús que – dijo el Santo Padre – “lo miró con tanto amor”. La resistencia de aquel hombre que quería el dinero “cae”: se levantó y lo siguió. “Es la lucha entre la Misericordia y el pecado”, sintetizó el Papa.
El amor de Jesús pudo entrar en el corazón de aquel hombre porque “sabía que era pecador”, sabía que “nadie lo quería”, que era despreciado. Y precisamente “esa conciencia de pecador abrió la puerta a la Misericordia de Jesús”. Por tanto, “dejó todo y se fue”. Éste es el encuentro entre el pecador y Jesús.
“Es la primera condición para ser salvado: sentirse en peligro; la primera condición para ser curado: sentirse enfermo. Y sentirse pecador es la primera condición para recibir esta mirada de misericordia. Pensemos en la mirada de Jesús, tan bella, tan buena, tan misericordiosa. Y también nosotros, cuando rezamos, sentimos esta mirada sobre nosotros. Es la mirada del amor, la mirada de la misericordia, la mirada que nos salva. No tener miedo”.
Como Zaqueo, también Mateo sintiéndose feliz invitó después a Jesús a comer a su casa. La segunda etapa es, en efecto, precisamente “la fiesta”. Mateo invitó a sus amigos, “los del mismo sindicato”, pecadores y publicanos. Seguramente en la mesa, hacían preguntas al Señor y Él respondía. Al respecto el Papa puso de manifiesto lo que Jesús dice en el Capítulo XV del Evangelio de San Lucas: “Habrá  más fiesta en el Cielo por un pecador que se convierte que por cien  justos que permanecen justos”. Se trata de la fiesta del encuentro con el Padre, la fiesta de la Misericordia”.  En efecto, Jesús “derrocha Misericordia”, por todos, dijo Francisco.
Y el tercer momento: el del “escándalo”. Los fariseos ven que los publicanos y pecadores se sentaron a la mesa con Jesús. Y decían a sus discípulos: “¿Por qué su Maestro come junto a los publicanos y a los pecadores?”. “Siempre un escándalo comienza con esta frase: ‘¿Por qué?’”, destacó el Papa. “Cuando ustedes escuchen esta frase, sepan que huele mal” – subrayó – “detrás viene el escándalo”. Se trataba de la “impureza de no seguir la ley”. Conocían perfectamente “la Doctrina”, sabían cómo ir “por el camino del Reino de Dios”, conocían “mejor que todos cómo se debía hacer” pero “se habían olvidado del primer mandamiento del amor”. Y, por tanto, “fueron encerrados en la jaula de los sacrificios”, tal vez pensando: “Pero hagamos  un sacrificio a Dios”, hagamos  todo lo que se debe hacer, “así nos salvamos”. En síntesis, creían que la salvación venía de ellos mismos, se sentían seguiros. “¡No! Nos salva Dios, nos salva Jesucristo”, reafirmó Francisco.
“Ese ‘cómo es posible’ que tantas veces hemos oído entre los fieles católicos cuando veían obras de misericordia. ¿Por qué? Y Jesús es claro, es muy claro: “Vayan a aprender”. Y los ha enviado a aprender, ¿no? “Vayan y aprendan qué quiere decir misericordia – (aquello que) Yo quiero – y no sacrificios, porque Yo, en efecto, no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”. Si tú quieres que Jesús te llame, reconócete pecador”.
Por último el Pontífice exhortó a reconocerse pecadores, no de modo abstracto sino con “pecados concretos”: con tantos, porque “todos nosotros los tenemos”, dijo. “Dejémonos mirar por Jesús con esa mirada misericordiosa y llena de amor”, pidió. Y deteniéndose una vez más en el escándalo, añadió:
“Hay tantos, tantos… Y siempre, también hoy en la Iglesia. Dicen: “No, no se puede, está todo claro, es todo, no, no… Son pecadores aquellos, debemos alejarlos”. También muchos santos han sido perseguidos y considerados sospechosos. Pensemos en Santa Juana de Arco, condenada a la hoguera porque pensaban que era una bruja. ¡Una santa! Piensen en Santa Teresa, a la que sospechaban de herejía; piensen en el Beato Rosmini. “Misericordia, Yo quiero, y no sacrificios”. Y la puerta para encontrar a Jesús es reconocer cómo somos, la verdad. Pecadores. Y Él viene, y nos encontramos. ¡Es tan hermoso encontrar a Jesús!”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

jueves, 21 de septiembre de 2017

'TRECE' cambia su imagen y apuesta por una televisión más social y menos apegada al PP


La televisión de la Iglesia católica en España, 13TV, desde esta temporada TRECE, ha comenzado un 'lavado de imagen' para dejar esa imagen de "televisión-muralla con un discurso político cerrado que no propone el evangelio y convoca a un público cercano al PP y de edad elevada", tal y como los propios prelados asumieron en junio en un informe interno.
El plan aprobado es muy simple: menos política, más sociedad e información religiosa, menos gastos y aprovechar las sinergias con la cadena Cope. El encargado de llevarlo a cabo es Fernando Giménez Barriocanal, presidente del Grupo Cope y "hombre fuerte" de la comunicación de la Iglesia en España. No en vano, es el único español nombrado por el Papa Francisco para el recién creado dicasterio vaticano de la Comunicación.
Barriocanal ha impuesto sus tesis sobre una minoría episcopal, que pretendía proseguir con la "línea dura" en la programación, cuyos buques insignia eran "La Marimorena", dirigido por Carlos Cuesta ; "El Cascabel", de Antonio Jiménez; y los informativos. En cuanto al primer programa, ha desaparecido de la parrilla, mientras que el espacio nocturno ha visto reducida su tertulia política. Además, han desaparecido algunos de sus tertulianos, mientras que se han fichado otros colaboradores menos afines a la derecha más radical. En lo relativo a los informativos, pasan a depender del director de informativos de Cope, José Luis Pérez.
Junto a ello, se ha incrementado la presencia de la información de contenido social y religioso que, en puridad, son la esencia de una televisión propiedad de una institución que debería defender el Evangelio. Así, habrá mucha más información sobre la vida de los misioneros, Cáritas y la acción social de la Iglesia e, incluso, se fomentarán espacios sociales en prime time.
La primera muestra del viraje fue la entrevista que abrió el curso en "El Cascabel", con Carlos Osoro, cardenal de Madrid y hombre del papa Francisco en España. También, habrá mucha más presencia de la información vaticana, con conexiones en directo con el Centro Televisivo Vaticano y un mayor seguimiento de las actividades y viajes apostólicos del Papa Francisco. Ya se ha visto con la cobertura del reciente viaje de Bergoglio a Colombia.
Objetivo: la supervivencia económica
En definitiva, los obispos, en su reunión del pasado mes de junio, apostaron por menos política y más religión, y dieron manos libres a Barriocanal para hacer y deshacer a su antojo. ¿El plazo? Dos años. ¿El objetivo? La supervivencia económica de TRECE, que en sus cinco años de vida arrastra unas deudas de más de 60 millones de euros.
En este plan, cobra especial importancia las sinergias con la cadena Cope, tanto a nivel informativo como empresarial. Así, muchos de los corresponsales de Cope y delegados diocesanos de comunicación se convertirán, también, en activos de la televisión de la Iglesia, que ha reducido costes sin tener que asumir el número de despidos que preveía el primer plan presentado ante los obispos, y que asumía reducir el 80% de la plantilla. Finalmente, se ha apostado por la no renovación de los contratos de llegaban a su fin, y el despido de algunos colaboradores estrella, y de personajes como Alfredo Urdaci o Nieves Herrero, amén del mencionado Carlos Cuesta. Con esta operación, los responsables de TRECE esperan ahorrar en torno a dos millones de euros.
Con todo, el principal escollo sigue siendo el reparto de la tarta publicitaria. En reiteradas ocasiones, Barriocanal se ha quejado de que el duopolio (A3Media y Mediaset) impone condiciones leoninas para las cadenas minoritarias. Desde la cadena se asegura que si se obtuvieran los fondos vía publicidad que le corresponderían debido a su audiencia (en torno a un 2%), "TRECE daría beneficios". Este año, la cadena ha cambiado de empresa de gestión, y volcará a los responsables de márketing de Cope para intentar obrar un 'milagro' similar al que hace cinco años logró sacar de los números rojos a la emisora de radio.
Por el momento, Barriocanal cuenta con todo el poder para llevar a cabo su plan, aunque los prelados conservadores dudan de que eliminar los programas estrella, o reducir la parte política, podría hacer desplomar la audiencia. Sin embargo, la nueva dirección entiende que muchos católicos quieren más información social, y más moderada; y que el 'target' de televidentes de ultraderecha no tiene otro lugar donde irse, pues, aseguran, "Intereconomía es un cadáver andante".
Sea como fuere, lo cierto es que TRECE arranca curso con nuevo logo, y con una parrilla menos politizada y, en principio, menos sometida a la derecha. Falta por ver si ese 'lavado de cara' no se queda en pura imagen, y si se confirma o no que una televisión propiedad de la Iglesia, con temática social y moderada, tiene cabida en la parrilla española.
Jesús Bastante

Los obispos catalanes apuestan por el diálogo y la sensatez en un momento «delicado»



La Conferencia Episcopal Tarraconense emitió este miércoles un comunicado sobre la situación que vive Cataluña en los últimos días, al hilo del referéndum convocado por la Generalitat, en el que apuestan por el diálogo y el entendimiento frente a la confrontación.
«La Iglesia quiere ser fermento de justicia, fraternidad y comunión, y se ofrece para ayudar en este servicio en bien de nuestro pueblo. Animamos a todos, especialmente a los laicos cristianos, a ser responsables y comprometidos en la vida pública, para avanzar en el camino del diálogo y del entendimiento, del respeto a los derechos y las instituciones y de la no confrontación, ayudando a que nuestra sociedad sea un espacio de fraternidad, de libertad y de paz. Que la sensatez y el deseo de ser justos y fraternos nos guíe a todos», escriben.
Reclaman también a los católicos que recen y pidan la bendición de Dios sobre Cataluña que, añaden, «vive un momento delicado de su historia». «Pedimos también a Dios por todas las personas que tienen la responsabilidad en el gobierno de las diferentes administraciones públicas, de la gestión del bien común y de la convivencia social», concluye la nota.
Alfa y Omega

Nigeria: la persecución de Boko Haram a los cristianos se extiende al sur



Acorralado en su santuario del noreste del país, Boko Haram se sirve de tribus musulmanas para expandir su persecución a los cristianos por el resto del país
«Los terroristas entraron en casa. A mi marido le ataron por no querer aprender árabe. Y cuando se negó a convertirse al islam le cortaron la cabeza», cuenta Esther. Al de Rose «le dispararon en la frente mientras lo veíamos mis hijos y yo. Les había dicho que nació cristiano y moriría cristiano». Agnes no pudo enterrar al padre de sus nueve niños, asesinado en la construcción donde trabajaba, porque «los terroristas no permitieron que nadie recuperara los cadáveres. Dejaron que los cuerpos se pudrieran allí mismo».
Esther, Rose y Agnes, cuyos testimonios ha recogido Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), son tres de las 5.000 cristianas de la diócesis de Maiduguri a las que la Boko Haram ha dejado viudas; una mínima muestra del rastro de muerte y destrucción que ha dejado en el noreste del país una organización leal al Daesh y que, según estimaciones del Gobierno del estado de Borno, ha causado unas 100.000 muertes y dos millones de desplazados. Por estos tristes méritos, Nigeria ocupó en 2016 el tercer puesto –detrás de Irak y Afganistán– del Ranking Global de Terrorismo del Instituto para la Economía y la Paz.
En los últimos años, se ha visto con optimismo un notable repliegue de los terroristas. Han contribuido a ello las luchas intestinas por el liderazgo en su seno, así como una coalición regional en la que participan Níger, Chad y Camerún, fronterizos con Nigeria. La llegada al poder, en 2015, del presidente Muhammadu Buhari también ha sido clave. «Aunque todavía hay ataques dispersos, en este último año están más controlados y su actividad se ha reducido –cuenta a Alfa y Omega el padre Peter Morba, director del único proyecto de los salesianos en el norte del país–. Un gran logro del Ejército fue expulsar a los terroristas de su escondite en el bosque de Sambisa (Borno). La Administración de Buhari ha avanzado mucho porque ha fortalecido a distintos cuerpos de seguridad», cambiando a sus responsables y dotándolos de más fondos.
Un vicepresidente cristiano
Los intentos del nuevo presidente de reducir la corrupción, que también afecta al Ejército, han sido de gran ayuda. Esta epidemia no es una cuestión baladí. El presidente de la Conferencia Episcopal Nigeriana, monseñor Ignatius Ayau Kaigama, la ha calificado de «tan peligrosa» como el terrorismo, pues perpetúa la pobreza y el descontento, que son su caldo de cultivo. Frente al anterior presidente, Goodluck Jonathan, cristiano pero permisivo con esta lacra, la Iglesia mira con buenos ojos a Buhari, más firme frente a los yihadistas a pesar de ser musulmán, y que tiene un vicepresidente cristiano.
Al verse acorralado, el grupo terrorista ha incrementado sus ataques utilizando como suicidas a algunos de los cientos de niños y niñas que sigue teniendo prisioneros. En el primer trimestre de este año –ha alertado UNICEF– ocurrieron 27 ataques así, casi tantos como los 30 de todo 2016.
Además, el brazo del Daesh en Nigeria ha encontrado una correa de transmisión para seguir atacando: los fulani, una etnia de pastores musulmanes enfrentada por la tierra con tribus de campesinos cristianos, disputa similar a las que existen en otros muchos lugares de África.
Pero últimamente «se aprecia claramente en ellos una motivación anticristiana», afirma el obispo de Kafanchan, monseñor Joseph Bagobiri. Los ataques se dirigen con toda precisión contra las iglesias, casas y tiendas de los seguidores de Cristo. En su diócesis, han atacado 53 aldeas, asesinado a un millar de cristianos, herido a 500, y destrozado 2.700 edificios y 16 iglesias. El peligro es tal que a las seis de la tarde se impone el toque de queda. Los fulani –denuncia el obispo– cuentan con armas sofisticadas y financiación, procedente del grupo islamista, y con combatientes infiltrados. «Hoy por hoy, son peores» que el Boko Haram debilitado del norte, se aventura a afirmar. Por ello en marzo pidió a Ayuda a la Iglesia Necesitada que denunciara ante el mundo este nuevo terrorismo.
Con esta estrategia, Boko Haram alarga su mano hacia el centro del país, por donde pasa la línea que lo divide entre el norte, de mayoría musulmana, y el sur, fundamentalmente cristiano. El grupo busca implantar un régimen islámico en todo el territorio; algo que haría temblar todo África. Con 190 millones de habitantes, Nigeria es el país más poblado del continente. Las previsiones demográficas pronostican que de aquí a 2050 pasará de ser el séptimo mundial al tercero. Tiene, además, la mayor reserva petrolífera del África subsahariana.
Misión bajo la sharía
Sin embargo, Boko Haram no es la única amenaza para los cristianos. En 12 de los 19 estados del norte rige la sharía y el control islámico es asfixiante, aunque no haya yihadistas. Es el caso del estado de Níger, donde desde 2015 viven el salesiano Peter Morba y su comunidad de Kontagora. Ya han construido una pequeña escuela para niños y jóvenes, y dan clases de alfabetización básica en 25 poblados cercanos. Algunas autoridades musulmanas los han acogido con tolerancia, cediéndoles tierras siempre que las usen solo para educación, no para evangelizar. Otros líderes y vecinos han sido claramente hostiles. «Un musulmán –cuenta– nos denunció ante el tribunal de la sharía por una disputa por unas tierras, pero apelamos, alegando que al ser cristianos esa corte no nos podía juzgar».
«El proselitismo está prácticamente prohibido –continúa el salesiano–. Si lo haces, pueden quemarte la iglesia o matarte». Hace dos años, un misionero fue secuestrado, y la catedral y residencia sacerdotal de Kontagora, donde están, quemada. Asimismo, la vida del musulmán que se convierte está en grave peligro. Con todo, a pesar de que su testimonio es, a la fuerza, silencioso, en solo dos años algunos musulmanes ya han querido convertirse. «La mayoría han huido a ciudades grandes del sur, como la capital, Abuja, o Lagos».
María Martínez López
Alfa y Omega

21 de septiembre: san Mateo, Apóstol y evangelista


Fue piedra de escándalo para los fariseos y el pueblo. Tenía un oficio nada agradecido; recaudaba impuestos. Y ¡cómo va a agradar al paisano que le tomen su dinero para el fisco! Mucho menos si el cliente es judío y, además, si sabe bien que su contribución va a las arcas romanas y servirá para que sigan dominándoles. Y esto humillaba sobremanera al pequeño, pero soberbio pueblo. Además, él era un jefe, porque parece ser que el cuerpo de recaudadores gozaba de alguna organización, cosa propia, por otra parte, de cualquier actividad que mueve dinero. Se llamaba Leví.
La llamada que le hizo Jesús al apostolado rompía los esquemas de los israelitas piadosos y temerosos de Dios que no habían sido todavía capaces de soltar las amarras de los prejuicios sociales. Porque aquel recaudador estaba considerado a la altura que tenían las prostitutas. Pero él dejó de pronto su puesto, abandonó gozoso los dineros en la mesa y se marchó con el joven rabí; aquel abandono tenía el corte de lo definitivo. Después se confirmará su alternativa en la ladera de la Montaña.
Cuando el Señor marchó al cielo, Mateo se quedó en Palestina predicando a los judíos que Jesús vivía después que murió. Como los primeros cristianos son de la ciudad y sus contornos, va cuidando a la comunidad que surge vigorosa y agradecida. Llega el momento de notar las necesidades nuevas que poco a poco van apareciendo y decide poner por escrito los hechos y dichos de Jesús.
Va a ser el primer evangelista. Recoge las parábolas y sus explicaciones, los discursos, los milagros, los gestos y los mandatos; se recrea en recalcar a los que leerán aquellos pergaminos que Dios no rechaza a los pecadores, sino que los buscó siempre con verdadero apasionamiento y asegura de modo firme y seguro que Jesús llama a todos a su lado para que formen parte del Reino. Y lo hizo en arameo, la lengua vulgar que hablaba Jesús, aunque la versión que nos ha llegado está en griego; allí quedaba resumida la enseñanza de Pedro y Pablo, la de la primitiva Iglesia que estaba balbuceando y se abría paso –con dificultades– entre los judíos, y ya comenzaba a asentarse también entre los paganos.
Sus fieles son principalmente judíos. No rehúye hablar del culto, de las fiestas y mencionará los Libros Sagrados, a Moisés y a los profetas; y, lo que es más, se apoyará en ellos para afirmar que Jesús es el Mesías porque en Él se cumplen las antiguas profecías: la genealogía, su nacimiento de madre virgen, la pasión redentora, la muerte afrentosa con bienes espirituales universales. La misma resurrección de Jesús entra dentro del plan previsto por Dios afirmando que es, definitivamente, el prometido a los Patriarcas y recordado por los profetas. Ya no hay que esperar a otro.
Da una explicación congruente para aclarar por qué Jesús renunciaba a que en público se le llamara Mesías; y es que habían cambiado su misión confundiéndola con una esperanza temporal, política y terrena; solo en algunos pocos –piadosos y santos– se conservaba la verdadera esperanza de salvación que Él traía.
Siempre tuvo la preocupación de transmitir con absoluta fidelidad lo que Jesús hizo y dijo, dejando en penumbra su propia persona de testigo privilegiado, hasta el punto de dar la sensación al lector de que es un miembro gris del colegio apostólico por no transmitirse de él ninguna pregunta, ni queja, ni expresión, ni gesto. Hablará de la Iglesia, fundamentada sobre Pedro, como único camino, y de la necesidad del bautismo para ser cristiano y llegar a la salvación. Probablemente, Mateo tenía impresa en el alma, por su antigua profesión, «ir al grano y dejarse de cuentos».
A partir de estos datos, nada más se sabe como cierto. Entra el amplio e ilimitado campo de la leyenda múltiple diciendo cosas más verosímiles que ciertas. La que prosperó más lo hace presente en Etiopía a donde marchó desde Egipto; dice que confirmó su doctrina con milagros como la curación de una hija del rey etíope Egipo, que se convirtió con toda su familia; y dice también que murió mártir mientras celebraba la Eucaristía a manos del rey Hirtaco y sus sicarios por no conseguir casarse con Epigenia, la hija curada de su antecesor, que había consagrado a Dios su virginidad por consejo de Mateo.
Archimadrid.org

Sígueme. Él se levantó y lo siguió

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 9, 9-13
En aquel tiempo, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
«Sígueme».
Él se levantó y lo siguió.
Y estando en la casa, sentado en la mesa, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaban con Jesús y sus discípulos.
Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos:
«¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?».
Jesús lo oyó y dijo:
«No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa "Misericordia quiero y no sacrificio": que no he venido a llamar a justos, sino a los pecadores».
Palabra del Señor.