miércoles, 2 de agosto de 2017

El Vaticano advierte que las vacaciones no pueden ser "pretexto ni para la irresponsabilidad ni para la explotación"

"El tiempo de vacaciones no puede ser... pretexto ni para la irresponsabilidad ni para la explotación". El Vaticano ha aprovechado el "tiempo noble" de las vacaciones veraniegas del hemisferio norte para insistir así en la importancia del turismo sostenible -el "turismo con rostro humano"- como instrumento imprescindible para el crecimiento de la economía y dignidad humanas.
"El turismo sostenible como instrumento de desarrollo" es el título del texto difundido este martes por la Santa Sede y preparado con motivo de la Jornada Mundial del Turismo, convocada por la Organización Mundial del Turismo (OMT) para el próximo 27 de septiembre.
La carta firmada por el cardenal Peter Turkson, presidente del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral del Vaticano, consideró que el turismo puede ser un instrumento importante para el crecimientoy para la lucha contra la pobreza.
"Esto significa que debe ser responsable, no destructivo ni perjudicial para el ambiente ni para el contexto socio-cultural sobre el que incide, particularmente respetuoso con las poblaciones y su patrimonio, orientado a la salvaguardia de la dignidad personal y de los derechos laborales, al tiempo que atento a las personas más desfavorecidas y vulnerables", indicó.
"El tiempo de vacaciones no puede ser, de hecho, pretexto ni para la irresponsabilidad ni para la explotación: es más, éste es un tiempo noble, en el que cada uno puede enriquecer su propia vida y la de los demás", agregó.
Precisó, además, que el turismo sostenible puede convertirse en un instrumento de desarrollo también para las economías en dificultad si se convierte en vehículo de nuevas oportunidades y no en fuente de problemas.
Más adelante, recordó que según el Barómetro de la OMT referido a 2016, suman mil 235 millones de viajes turísticos internacionales en el mundo al año, un sector que representa el diez por ciento del PIB a nivel global y el siete por ciento de las exportaciones.
Por eso llamó a reflexionar sobre las consecuencias de estos movimientos masivos en los turistas, los emprendedores, los trabajadores, los gobernantes y las comunidades locales.
"Es ésta una reflexión abierta. Invitamos a todas las personas implicadas a comprometerse en un serio discernimiento y a promover prácticas (positivas), acompañando comportamientos y cambios en los estilos de vida hacía un nuevo modo de situarse en relación con el otro", estableció.
"El turismo sostenible como instrumento de desarrollo"

- Mensaje del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral

1. Con ocasión de la Jornada Mundial del Turismo, que cada año se celebra el 27 de septiembre, la Iglesia se une a la sociedad civil en la aproximación a este fenómeno, desde el convencimiento de que toda actividad genuinamente humana debe encontrar eco en el corazón de los discípulos de Cristo.1
Por primera vez, este mensaje es publicado por el nuevo Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, como parte de su propia misión.
La Asamblea general de las Naciones Unidas ha proclamado el 2017 "Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo". Oportunamente, la Organización Mundial del Turismo (OMT) ha hecho suya esta decisión eligiendo como título para la Jornada de 2017 "El turismo sostenible como instrumento de desarrollo".
2. Cuando hablamos de turismo, nos referimos a un fenómeno de gran importancia, tanto por el número de personas implicadas (viajeros y trabajadores), como por los numerosos beneficios que puede ofrecer (tanto económicos como culturales y sociales), pero también por los riesgos y peligros que en diversos ámbitos puede suponer.
Según el último Barómetro de la Organización Mundial del Turismo, referido a 2016, asciende a unos 1.235 millones el número de llegadas turísticas internacionales. A nivel mundial, el sector representa el 10% del PIB y el 7% del total de las exportaciones, teniendo en cuenta que uno de cada 11 puestos de trabajo se encuentra en el turismo. Éste ocupa por tanto un lugar relevante en las economías de los diversos Estados y en las políticas dirigidas a alcanzar el desarrollo inclusivo y la sostenibilidad ambiental a nivel global.

Pasillos humanitarios: Osoro cree que es tiempo de "actuar" y no quedarse solo en "ideas"

La Iglesia española sigue dialogando con el Gobierno para ofrecer a los inmigrantes un refugio seguro a través de los llamados pasillos humanitarios. Así se desprende de declaraciones del presidente de Cáritas Española, Manuel Bretón, quien asegura estar trabajando "codo a codo" con el Ejecutivo en tal proyecto, y del cardenal Carlos Osoro, quien ha defendido que la situación de los refugiados es lo "suficientemente grave" para "actuar" y no quedarse solo en las "ideas".
"Estamos abordando este tema activa y positivamente, de hecho bajo las directrices de la Conferencia Episcopal, codo a codo con el Gobierno y otras organizaciones humanitarias de Iglesia, como es Sant'Egidio, en la elaboración de un plan que pueda ir resolviendo este reto en forma de pasillos humanitarios, como ya se viene realizando en países como Italia o Francia", ha explicado el presidente de Cáritas Española, Manuel Bretón, en una entrevista con Europa Press.
La novedad del proyecto de los corredores humanitarios es que ayuda a refugiados que permanecen bloqueados en campos en origen, como Líbano, Etiopía y Marruecos, a los que se traslada a Europa en avión evitando que se pongan en manos de mafias o que arriesguen su vida en el mar.
Precisamente, el pasado mes de abril se intensificaron las negociaciones con el Gobierno para poner en marcha en España estos corredores humanitarios que en Italia han permitido la llegada de casi mil refugiados y que el pasado mes de marzo también echó a andar en Francia, donde ya han aterrizado los primeros 89. Si bien, en España aún están a la espera del visto bueno del Gobierno, según informa a Europa Press la responsable de la Comunidad de Sant'Egidio en Madrid, Tíscar Espigares.
Espigares asegura que se trata de un proyecto a "coste cero" para el Ejecutivo, que no repercute en los cupos asumidos por cada país de la Unión Europea y que además garantiza la integración de los refugiados ya que el proceso de acompañamiento no termina mientras las familias acogidas sigan necesitando apoyo. Así, se les facilitarían las clases de español, la escolarización de los niños, el transporte o la convalidación de estudios.
La disposición de la Iglesia española por ayudar a los refugiados y colaborar con el Gobierno para facilitar su acogida se ha reflejado en reuniones como la mantenida el pasado 8 de septiembre de 2015, entre el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), José María Gil Tamayo, el director de la Comisión Episcopal de Migraciones de la CEE, José Luis Pinilla, el entonces presidente de Cáritas Española, Rafael del Río, y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.
En dicho encuentro, que se enmarcaba en una ronda de contacto con entidades y asociaciones sobre la gestión de solicitudes de refugiados procedentes de países en conflicto, la Conferencia Episcopal manifestó que la acción de toda la Iglesia con los inmigrantes se encauzaría a través de Cáritas Española.
En todo caso, algunos prelados se han implicado personalmente en estas negociaciones como es el caso del cardenal Carlos Osoro que defiende en declaraciones a Europa Press que la Iglesia "nunca ha permanecido impasible ante la tragedia de los refugiados" y añade que han hecho "ofertas concretas" a los gobernantes como esta de los corredores humanitarios que ya están en marcha en Italia y Francia y que espera que también se implanten en España.
"No solo es traer por traer, hay que saber hacerlo y yo he visto en Italia una experiencia de la Comunidad de Sant'Egidio que es exportable para cualquier sitio, pues ayuda a los refugiados a integrarse, descubrir y valorar el lugar donde llegan, a adaptarse a las costumbres; no es traerles y desentenderse, dándoles solo un suelo para pisar", ha precisado Osoro.
A la realidad de los refugiados se suma la de los migrantes indocumentados -más de 10.000 han entrado en España en lo que va de año- y casi 300 murieron el año pasado intentando llegar a España. Osoro califica esta situación de "suficientemente grave" para "actuar" y no quedarse solo en las "ideas".
En esta línea, el presidente de Cáritas recuerda que los migrantes y refugiados "salen de sus países para buscar protección legal o un futuro mejor para ellos y sus familias". Por ello, Bretón asegura que Cáritas está involucrada "a fondo" en dar respuesta a los problemas relacionados con la movilidad humana de forma "global e integral", acompañando a los migrantes en todas las fases del proceso: en sus países de origen con proyectos de desarrollo; en tránsito, con programas de acompañamiento y en los lugares de destino, con programas de acogida e integración.
(C.D./Ep)

Potenciar el laicado, reinventar la parroquia


La Acción Católica anima a las parroquias a repensarse para ganar en cercanía a las personas y en eficacia evangelizadora
Más que una asamblea al uso, el Encuentro de Laicos de Parroquia que acoge Santiago del 3 al 6 de agosto (precedido de la peregrinación que arranca este viernes) va a aportar los instrumentos para una renovación del papel del laicado y de la propia parroquia. La cita será seguida con gran atención desde otros países. Porque la Acción Católica General (ACG) española ha sido históricamente un referente. Y porque desde hace varios años trabaja de cerca con los obispos en unas líneas de actuación que han resultado encajar a la perfección con la «conversión pastoral» que impulsa el Papa Francisco.
La ACG aspira a transformar la dinámica de las parroquias, ofreciendo itinerarios de acompañamiento y formación a los laicos e impulsándolos a la misión, en forma de compromiso en el barrio, en el trabajo, en la política… Sin dejar de ser el lugar en el que se dispensan los sacramentos (pero no solo para que acudan los de siempre), la parroquia se concibe como epicentro de una Iglesia en salida que busca «sin miedo» el diálogo con la sociedad, como pedía el Papa a la AC italiana a finales de abril. Se trata de un planteamiento –acababa de exponer Francisco ante los participantes en el II Congreso Internacional de la AC– que no es para unos pocos «exclusivos», ya que «todos tienen derecho a ser evangelizadores», cada uno en su propio ámbito.
La renovación implica, por un lado, una conversión personal y un cambio de actitudes, también en forma de cierta desburocratización y desclericalización de las parroquias. La ACG va a animarlos desde Santiago a repensar qué están haciendo y cómo, para ganar en cercanía a las personas y en eficacia evangelizadora. Sobre la mesa está también la propuesta de que cada parroquia tenga su grupo de AC, similar al de Cáritas. No se trata de repartir carnés de socio ni de entrar a competir con otras realidades asociativas, sino de darle al apostolado seglar el protagonismo que los tiempos demandan. Pero para que este proyecto realmente salga adelante hará falta después el apoyo decidido de los obispos y los párrocos. De lo contrario, el encuentro de Santiago quedará solo en bonitas palabras.
Alfa y Omega

Vende todo lo que tiene y compra el campo

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 44-46
En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.
El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra».
Palabra del Señor.

martes, 1 de agosto de 2017

El tweet del Papa: como San Ignacio, ponerse al servicio del prójimo


 El Papa Francisco envió hoy un mensaje en su cuenta Twitter, en el día en que la Iglesia recuerda a San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús: “Como San Ignacio de Loyola, dejémonos conquistar por el Señor Jesús y guiados por Él, nos coloquémonos al servicio del prójimo”.
Siempre hoy, el venezolano Arturo Sosa, prepósito general de la orden religiosa, en una entrevista a Radio Vaticano habló de los dos grandes desafíos de la Compañía de Jesús:
“Me gustaría sintetizar los desafíos de la Compañía en dos grupos. El primero es cómo podemos entender nuestra mejor contribución a la misión de reconciliación de la Iglesia”. Añade que “la contribución tiene un fundamento y el fundamento es la fe. Por lo tanto, el primer desafío es discernir dónde Dios trabaja en este momento de la historia humana y cómo lo hace, para ser sus instrumentos y para colaborar con lo que Él hace”.
El P. Arturo Sosa afirma que hay que mirar a los crucifijos del mundo de hoy, marcado por la desigualdad y la pobreza. “Sin justicia social, la reconciliación no es posible”, afirma, añadiendo que hay que entender las causas de la injusticia y pensar en modelos alternativos de convivencia humana. “El desafío que tenemos ante nosotros es buscar reconciliar estos proceso, para garantizar a las futuras generaciones una vida mejor de la que tenemos hoy en medio de la desigualdad y la pobreza”.
El segundo gran grupo de desafíos identificado por el Prepósito es adaptar la Compañía de Jesús a los tiempos actuales, “poner a la Compañía en condiciones de ofrecer una colaboración más eficaz a estos desafíos”. Para el sacerdote venezolano, esto comienza con la conversión personal, con la conversión de la vida comunitaria y la más difícil, la conversión institucional.
ZENIT

San Alfonso María de Ligorio – 1 de agosto


Este gran maestro de la vida espiritual, cuyo ejemplo ha movido a tantos a perseguir ala santidad, nació en Marianella, quinta cercana a Nápoles, Italia, el 27 de septiembre de 1696. Primogénito de siete hermanos, seguramente ni su padre, capitán de galeras del rey, ni su madre, perteneciente a la aristocracia, olvidaron el vaticinio de san Francisco de Jerónimo, quien al nacer el niño les advirtió que llegaría a ser obispo y que moriría longevo habiendo dado gloria a la Iglesia. Esta profecía del jesuita se cumplió rigurosamente. De manos de su madre Alfonso recibió la instrucción cristiana y la ejercitó junto a su familia con actos cotidianos de piedad. Su inteligencia era tal que a los 16 años, algo verdaderamente excepcional, se graduó por doble vía como doctor en derecho civil y canónico complementando así su gran preparación artística, científica y musical. No eran menos notables sus cualidades espirituales que desarrolló con religiosos de san Felipe Neri y con los padres filipenses.
Siendo flamante abogado, con una importante clientela, compareció en Nápoles ante un tribunal dando pruebas fehacientes de su conocida elocuencia. La fama y el éxito le precedían por su brillante capacidad para salir victorioso de todos los casos que defendió. Pero erró en el pleito que sostuvo contra el duque de Toscana debido a una vil escaramuza ajena a él. Permaneció sumido en llanto en su aposento, colgó la toga, cerró el bufete, puso su espada a los pies de María y se olvidó de la profesión. Las visitas al Hospital de Incurables y la lectura de vidas de santos, junto a la oración que realizaba ante el Santísimo expuesto en las Cuarenta Horas, fueron su único consuelo. Un día, mientas atendía a los enfermos, escuchó: «Deja el mundo y entrégate del todo a Mí», locución que se repitió cuando abandonaba el hospital. Antes había dejado al arbitrio de Dios la respuesta acerca de un matrimonio con la hija de un príncipe. Él le llamaba para sí y conmovido, manifestó: «Dios mío, demasiado he resistido a vuestra gracia; aquí me tenéis; haced de mí lo que queráis». Este fíat particular lo ratificó ante María y después lo comunicó a sus allegados. Su padre no entendía su decisión, y su madre se deshizo en lágrimas. Pero Alfonso, venciendo toda resistencia, lo cual no fue fácil, después de cursar los estudios correspondientes, en 1726 fue ordenado sacerdote cuando tenía 30 años. Su progenitor comenzó por negarle la palabra. Después, pensando en los honores que su hijo podía obtener, se reconcilió con él.
Sin perder tiempo comenzó la evangelización por los barrios marginales de Nápoles. Era un rayo de luz brillando en medio de la sordidez en la que muchos malvivían. Malhechores, prostitutas, los que carecían de lo elemental para sostenerse dignamente, rezaban de forma comunitaria y se familiarizaban con la Palabra de Dios bajo la dirección de Alfonso y de otros sacerdotes. Les animaba a vivir la santidad. Cuando llegó a oídos del arzobispo de Nápoles esta sorprendente labor, cómo daba a conocer la fe al aire libre logrando que trabajadores y personas de escasos recursos pudieran recibir esa gracia, autorizó que se reunieran en las capillas; así nacieron las famosas «capillas del Atardecer». Los jóvenes del lugar se fueron incorporando a la dirección de esta fecunda actividad.
Su anhelo era misionar en China (se había alojado en el Colegio de los Chinos), y morir allí por Cristo. Pero, agotado por su intensa actividad fue a Scala para recuperarse. Al tomar contacto con la gente del lugar y apreciar su deficiente formación religiosa, se sintió llamado a erigir una nueva fundación dirigida a las zonas rurales. El 9 de noviembre de 1732 con un grupo de sacerdotes fundó la Congregación del Santísimo Redentor. Tras muchas penalidades, en 1749 fue aprobada por Benedicto XIV. Paralelamente, y con el fin de proporcionar adecuada formación a los seminaristas, Alfonso comenzó a redactar tratados de Moral. Su obra se fue incrementando con más de un centenar de textos de espiritualidad y de teología universalmente reconocidos. Entre otros se hallan las Máximas Eternas, Las Glorias de María y la Práctica de amor a Jesucristo. Están escritos con un lenguaje sencillo y ameno, accesible para los que no tenían especial preparación.
Cristo, el evangelio y la oración, junto con su devoción por María, la meditación sobre los misterios de la Encarnación y de la Pasión fueron algunos de los pilares de su vida espiritual. Respecto a la oración, hizo notar: «Quien reza se salva». Aseguró también: «Dios no niega a nadie la gracia de la oración, con la que se obtiene la ayuda para vencer toda concupiscencia y toda tentación. Y digo, replico y replicaré siempre, durante toda mi vida, que toda nuestra salvación está en el rezar».
Designado obispo de Sant’Agata dei Goti, se negó en varias ocasiones a aceptar la misión, aunque finalmente fue consagrado en 1762. Los trece años de ejercicio pastoral tuvieron el sello de su exquisita caridad. En 1775 se retiró a Pagani, Salerno. Padecía una dolorosa artrosis deformante que mantenía su espalda curvada, y que se fue agudizando. Pasó años llenos de sufrimientos a todos los niveles, físicos y espirituales, algunos creados por el devenir de la congregación y otros muchos problemas internos. Hasta llegó a ser alejado de la Orden por voluntad de Pío VI en 1780, hecho que acogió con su proverbial sentido de unidad y respeto a la Sede Apostólica. Murió el 1 de agosto de 1787; tenía cerca de 91 años. Pío VII lo beatificó el 15 de septiembre de 1815. Gregorio XVI lo canonizó el 26 de mayo de 1839. En 1871 Pío XI lo proclamó doctor de la Iglesia. Y en 1950 Pío XII lo nombró patrono de los confesores y moralistas. Juan Pablo II dijo de él: «San Alfonso es una figura gigantesca no solo de la historia de la Iglesia, sino de la misma Humanidad».
ZENIT

Guerra mundial por el agua


Se preguntaba el Papa en febrero si en medio de esta «tercera guerra mundial a pedacitos» que estamos viviendo, no vamos hacia una gran guerra mundial por el agua.
Francisco no exagera. Más de 1.300 millones de personas carecen de acceso adecuado al agua potable y más de 2.600 millones no disponen de servicios de saneamiento adecuados. El 80 % de los problemas de salud en el Tercer Mundo (están relacionados con esta carencia. La gran mayoría de fallecimientos por muerte no natural del mundo son por falta de agua potable, por sed o por las enfermedades causadas por la contaminación del agua.
Sin embargo, el problema no es la falta de este recurso: la totalidad de las fuentes y distribución de agua en el mundo son públicas, pero se han convertido, de hecho, en un bien privatizado debido a los contratos de concesión para construir pantanos, extraerla, distribuirla, purificarla, embotellarla y operar y facturar los servicios.
En la encíclica Laudato si el Papa nos recuerda que «el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la supervivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos». Y nos avisa de que «es previsible que el control del agua por parte de grandes empresas mundiales se convierta en una de las principales fuentes de conflictos de este siglo».
Nunca entendí que haya personas en su sano juicio, y menos cristianos que, clamando por el derecho a la vida de los nacidos, habiéndoseles atravesado la palabra ecología como un tabú, se burlen de las llamadas del magisterio de la Iglesia a cuidar la creación y procurar agua potable para todos. En Madrid tendremos en septiembre, por segunda vez, un gesto significativo para celebrar, el 2 de septiembre, la Jornada Mundial de Oración para el cuidado de la Creación 2017, promovida por el Papa Francisco y el Patriarca Ecuménico Bartolomé, que ojalá tenga la repercusión y la respuesta que se merece. Un gesto doblemente solidario: ecuménico, porque lo organiza la Comisión Mixta Ortodoxo-Católico Romana, y ecológico social, porque tiene como fin el que nos comprometamos todos a ser custodios del agua y promotores para que todos los seres humanos tengan derecho al agua potable para poder vivir.
Manuel María Bru

Un Vía crucis migratorio en el santuario de Loyola


La huerta del santuario de Loyola es el escenario en el que se ha instalado una exposición a modo de Vía crucis, compuesta por imágenes de gran tamaño del fenómeno migratorio, citas bíblicas que invitan a la oración y textos que informan y mueven a la reflexión y al compromiso. Se trata de una iniciativa del Santuario de Loyola en colaboración con la ONG jesuita Alboan
El Santuario de Loyola, en Azpeitia, acoge desde el 21 de julio la exposición Un lugar en el mundo, que ofrece «un recorrido oracional a través de la contemplación de las imágenes en un paralelismo entre el Vía crucis y el éxodo de las personas migrantes», señalan los organizadores. Para facilitarlo, los paneles se acompañan de referencias bíblicas y textos que acercan al visitante a las causas y consecuencias de los procesos migratorios. El objetivo del santuario y la ONG Alboan, coorganizadores de la muestra, es «invitar a los visitantes a caminar junto a las personas migrantes en su viaje».
La primera estación muestra a personas desplazadas por la guerra en Masisi, al este de la República Democrática del Congo. «La imagen nos recuerda que las migraciones forman parte de la historia de la humanidad y que todas las personas somos descendientes de inmigrantes», explican desde la organización. La segunda estación muestra a personas refugiadas por la guerra en Siria a su paso por Hungría rumbo a Alemania: «Son el reflejo de los más de 1.000 millones de personas que se han visto obligadas a abandonar su tierra de nacimiento en las últimas décadas». Así hasta la undécima estación donde podemos contemplar a una mujer desplazada burundesa en el campo de desplazados internos de Kiyange, Burundi. «Ella, con su alegre vestido de colores, representa el peligro del tránsito migratorio para las mujeres».
A las catorce estaciones tradicionales se ha añadido una última. Representa la Resurrección. «La imagen muestra una manifestación en Barcelona a favor de la acogida de personas refugiadas. La cita bíblica, tomada de Mateo 25, recuerda: “… tuve hambre y me disteis de comer (…), era inmigrante y me acogisteis”».
Un código QR permite, a través del móvil, realizar un itinerario espiritual con el Vía crucis o hacer un recorrido más centrado en la dimensión social. El proyecto se completa con 15 pequeñas imágenes situadas en el ángulo inferior izquierdo. Muestran el Vía crucis hecho por el jesuita camerunés Engelbert Mveng (1930-1995) –publicado por este semanario en la semana de Pascua–. La obra original, que se encuentra en Nairobi, ha sido fotografiada por Benedict Mayaki para este proyecto de Loyola, en el que se unen espiritualidad, justicia, arte y naturaleza.
Alfa y Omega

Cardenal Osoro: El verano «es buen tiempo para aprender a ser hermanos »Vídeo


El arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, ha grabado un mensaje de verano para todos lo madrileños, tanto para los que dejan estos días la ciudad como para los que se quedan, en el que anima a aprovechar el tiempo de verano para acercarse al Señor, aprender a ser hermanos y descansar poniendo los agobios ante Él
El arzobispo de Madrid, en su mensaje de verano para los fieles madrileños, desea un verano diferente «con tres expresiones que el Señor nos dicen en el Evangelio: “Venid a mí”, “Aprended de mí”, “Encontraréis vuestro descanso”». A todos, a los que «os marcháis de la ciudad a otros lugares», y a los que «os quedáis en Madrid por enfermedad o falta de medios para salir por diferentes circunstancias», el cardenal Osoro pide lo mismo: «Id al Señor, escuchad su Palabra y, si tenéis oportunidad de encontrar un santuario cercano, id un ratito a estar junto al Señor». La clave, añade, es «aprender, ante la imagen de la Virgen que encontréis en la iglesia», a decirle al Señor: «Aquí estoy».
En segundo lugar, el arzobispo invita a «aprender de la misericordia, entrega, servicio y amor desinteresado del Señor», que tiene «el corazón abierto para todos los hombres». Este mes de agosto, tiempo de verano,  «es buen tiempo para aprender a ser hermanos», quitando «lo que nos hace indiferentes hacia ciertas personas, porque es verdad que hacemos diferencias».
Finalmente, el cardenal pide a sus fieles que «descansen en el Señor los agobios. En esta oportunidad de encontrarse con la familia y los amigos, reclinad la cabeza en el hombro del Señor. A veces el agobio ,la dificultad y desesperanza no se arreglan con otra medicina que poner la cabeza en el hombro del Señor».

Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al final de los tiempos


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 36-43
En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa.
Los discípulos se le acercaron a decirle:
«Acláranos la parábola de la cizaña en el campo».
Él les contestó:
«El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles.
Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al final de los tiempos: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su reino todos los escándalos y a todos los que obran iniquidad, y los arrojarán al horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».
Palabra del Señor.

lunes, 31 de julio de 2017

El Papa retoma sus audiencias públicas en el Aula Pablo VI

 Finaliza el mes de julio, históricamente inhábil en la Ciudad del Vaticano. Como viene siendo costumbre, el Papa Francisco ha disminuido su ritmo público de trabajo, pero no ha tomado vacaciones. Este miércoles, regresan las audiencias públicas, pero el "ferragosto" romano obliga a que éstas se celebren en el Aula Pablo VI.
Francisco no ha ido a Castel Gandolfo (nunca lo hará), y Benedicto se desplazará a la residencia veraniega de los papas en las próximas horas. Frente a lo que parecería, estos meses no son de vacaciones, aunque sí de algo de descanso.
El Papa suspende sus audiencias públicas -no las privadas, pues sigue recibiendo a sus colaboradores y tiene encuentros personales- y continúa trabajando, con tres prioridades clave: la reforma de la Curia -la salida de Müller y la "excedencia" de Pell son una oportunidad para ello-, los próximos viajes -en septiembre, Colombia; en noviembre, Bangladesh y Birmania; y en enero, Perú y Chile-; y la conclusión de varios textos, alguno de los cuales podría concluir en una encíclica que varias fuentes apuntan podría girar en torno al drama de los perseguidos y olvidados, los "descartados" del mundo de hoy.
Con todo, este miércoles regresan las audiencias públicas. No serán en la plaza de San Pedro, por el intenso calor romano. La sequía, que ha llevado a apagar las fuentes del Vaticano, tampoco ayuda. Al menos las audiencias del 2 y del 9 de agosto serán en el Aula Pablo VI, a pocos metros de la residencia pontificia de Santa Marta.
Mientras aprovecha el descanso romano conocido tradicionalmente como "Ferragosto" para avanzar con la preparación de los discursos que dará en su visita a Colombia entre el 6 y el 11 de septiembre, Francisco ya tiene confirmado que no hará la audiencia del miércoles 16.
Un día antes, rezará el Ángelus desde la ventana del Palacio Apostólico para conmemorar la fiesta de la Asunción de María.
En caso de que las temperaturas alivien para la segunda mitad del mes, las fuentes consultadas por Télam aseguraron que las audiencias generales de los miércoles 23 y 30 podrían hacerse nuevamente en la Plaza San Pedro, donde la capacidad es casi 10 veces mayor que la del Aula Pablo VI.
 Jesús Bastante

"El mayor obstáculo para la conversión que quiere el Papa es la actitud de parte del clero"

"El mayor obstáculo para la conversión que el Papa Francisco quiere para la Iglesia es, en cierta medida, la actitud de buena parte del clero". El profesor Giulio Cirignano ha escrito un artículo en L'Osservatore Romano en el que denuncia las actitudes de "cerrazón y hostilidad" de algunos sacerdotes ante las reformas que impulsa Bergoglio.
El artículo, titulado "Costumbre no es fidelidad", constata cómo "gran parte de los fieles ha entendido el momento favorable, el kairos que el Señor está dando a su comunidad", mientras que algunos "pastores poco iluminados se mantienen dentro de un horizonte viejo, el horizonte de las prácticas habituales, el lenguaje anticuado, el pensamiento repetitivo y sin vida".
En el artículo Cirignano compara a los sacerdotes con los discípulos dormidos en el Huerto de los Olivos. Un "hecho desconcertante" que "debe ser examinado a fondo", y que se debe, entre otras razones, a "el modesto nivel cultural de parte del clero". "En muchos sacerdotes, por desgracia, la cultura teológica es pobre, y aún menor la preparación bíblica", sostiene el profesor quien no obstante advierte que "no se puede generalizar. Hay muchas excepciones".
En su opinión, las aulas de Teología se han de llenar de estudiantes que "no han abandonado el deseo de pensar" y de "ejercer un mínimo de sentido crítico". "Los años de preparación para el sacerdocio deben alimentar la conciencia acerca de la necesidad del ministerio como un trabajo de verdad", finaliza Cirignano, quien recuerda que, "al igual que todas las personas, incluso el cura trabaja para ganarse la vida".
 (Jesús Bastante)

31 de julio: san Ignacio de Loyola, fundador


El fundador de la Compañía de Jesús nació en la casa-castillo de Loyola (Azpeitia, Guipúzcoa), en 1491. Fue Íñigo el último hijo que hacía el número decimotercero de los hermanos. Otoño medieval con restos feudales, pero ya se vislumbraban ciertos rasgos de humanismo renacentista convertidos pronto en ansias de aventuras con los horizontes nuevos que abrió el descubrimiento del Nuevo Mundo. Vivió con los entresijos políticos de Carlos V y Felipe II; le tocaron profundamente los problemas de la Reforma y las fórmulas de Trento. Su casa y familia fue profundamente religiosa; allí gustó de las utopías caballerescas, plenas de imaginativa aventura, plasmadas en el anónimo Amadís de Gaula. Íñigo pasó a ser paje –desde poco antes de morir su padre– de Don Juan Velázquez de Cuéllar, caballero encargado de las finanzas del rey, amigo de la familia, y que podía ir educándolo en palacio hasta que se presentara la ocasión de poder entrarlo en la corte. Al tiempo que adquiría la mejor educación y porte en las nuevas circunstancias, le sirvió esta temporada para visitar y conocer todos los sitios por donde andaba el rey o los que mandaban: Arévalo en Ávila, Medina del Campo, Valladolid, Tordesillas, Segovia y Madrid.
Una bala de cañón lo hirió las piernas en la defensa del castillo de Pamplona, en el ataque francés del 20 de mayo de 1521, cuando la revuelta de las Comunidades. Su pesada y lenta convalecencia le llevó a leer –por no haber de caballería– libros como Vidas de los santos y Vida de Cristo. Con ellos empezaron las contradictorias luchas interiores entre desolaciones y consuelos, basculando entre el deseo de imitar sus hazañas y la consideración de lo que necesitaba quedarse atrás.
En 1522 montó un viaje a Jerusalén pensado como peregrinación. Comenzó en Montserrat donde cambió de indumentaria, hizo confesión general y se consagró a la Virgen. En los alrededores de Manresa (en la provincia de Barcelona) estuvo un año dedicado a la oración, a la penitencia, al apostolado y a la visita a los enfermos en los hospitales. En la cueva tomó apuntes de su trayectoria espiritual que, con retoques posteriores, será el esbozo de los Ejercicios Espirituales. Luego sigue su proyectado viaje –siempre mendigando– de Barcelona a Roma, de Venecia a Chipre, Palestina y los Santos Lugares.
A la vuelta consideró que eran necesarios los estudios. Se le ve en las universidades de Alcalá y Salamanca. En 1528, está en la de París consiguiendo grados académicos; pero, más que eso, encontró a Fabro, Javier, Laínez y Salmerón, Rodríguez y Bobadilla que serán, además de los primeros discípulos en los que ha prendido el hambre de almas, los pilares de su futuro quehacer apostólico. Todos hicieron voto de apostolado en pobreza y castidad y se marcharon a Roma a ponerse a total disposición del Papa.
En 1537, tuvo Iñigo –en Storta– una experiencia mística de donde salió con la convicción de fundar una compañía de apóstoles que debía llevar el nombre de Jesús. La Compañía de Jesús había nacido. En Roma se ordenó sacerdote (1538). Pablo III aprueba en 1540 aquel nuevo estilo de monacato innovador por la bula Mare magnum, la declarada exenta de jurisdicción episcopal y de tributación. Un año después, Loyola fue elegido primer general de la orden. Y mientras sus hijos se esparcen por Europa en cumplimiento de distintas misiones pontificias, e inundándolo de colegios, Ignacio –que así se llama ahora– se queda en Roma escribiendo cartas (cerca de 7000), predicando, dando ejercicios espirituales y visitando los hospitales. Preocupado por la formación del clero, fundó el Colegio Romano (1551) y el Colegio Germánico (1552). Comienza a mandar misioneros a tierras de infieles en India, Japón y Abisinia. Se quema activamente en contrarrestar la Reforma protestante y se ocupa del peligro que supone la media luna ante Carlos V y Felipe II.
El genio práctico y organizador, santo, político, soldado conquistador, romántico vehemente y enamorado místico se había puesto en juego, pleno de ideales humanos y sobrenaturales, para rendir en la pelea de conquista del Reino. Y lo hizo con una fuerza y empuje tal, que la Iglesia entera no pudo menos de mirar a Ignacio y a sus hijos como puntos de referencia de lo que había que hacer y en tanto tiempo no se había hecho: Predicación abundante y sólida, de la que no deja resquicios a la duda, la que llama al desorden pecado, a la obediencia virtud, al sacrificio medio y remedio, al misterio don, a la pobreza entrega, a la penitencia servicio, a Dios padre, a Jesús rey, a la Virgen madre, y al Espíritu necesidad para el camino; atendió y mandó atender mucho al confesonario; patrocinó el empleo de la imprenta, libros y libretos; pidió exigente piedad, ciencia profunda y hasta marcó un estilo jesuítico de arquitectura sacra nuevo.
Murió en Roma el 31 de julio de 1556 y fue canonizado por el papa Gregorio XV en 1622.
Con él había nacido el inmenso personaje de la historia humana, uno de los hacedores del mundo moderno, símbolo de una Iglesia que no se resigna a unos andares cansinos, pasivos y lentos. Cierto que la Compañía de Jesús sería, como ella, alabada arriba en el candelero y pisada abajo en donde se ensucian los cuerpos.
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El grano de mostaza se hace un árbol hasta el punto de que los pájaros del cielo anidan en sus ramas

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 31-35
En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola al gentío:
«El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno toma y siembra en su campo; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un árbol hasta el punto de que vienen los pájaros a anidar en sus ramas».
Les dijo otra parábola:
«El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta para que todo fermenta».
Jesús dijo todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les hablaba nada, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta:
«Abriré mi boca diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo».
Palabra del Señor.

Un asombroso hallazgo: la casa de la Virgen en Éfeso

En 1891, la superiora de una comunidad en Esmirna, la actual Turquía, pidió a su capellán que comprobara en Éfeso las descripciones que había hecho la beata de Emmerick sin salir de Westfalia. Al poco tiempo, la improvisada expedición dio con la casa de la Virgen
No tiene sentido. Acompañar a alguien hasta las puertas de la muerte, que ese alguien te haga depositario de su última voluntad, y que la misma te entre por un oído y te salga por el otro, después de habértela jugado por permanecer a su lado. Eso es lo que no tiene sentido. Por tanto, es absurdo pensar que, tras aguantar hasta el final a los pies de la Cruz, Juan, el discípulo amado, hiciese oídos sordos a las palabras de Cristo referidas a la Virgen: «He aquí a tu Madre». Con lo que cabe concluir que es verdad, que desde aquel momento, Juan tomó consigo a María.
La pregunta es adónde exactamente se llevó el apóstol consigo a la Virgen y una posible pista la encontramos a pocas páginas del pasaje arriba relatado, en los Hechos de los Apóstoles. Allí se cuenta que, a la muerte de Cristo, se desató en Jerusalén una persecución contra los cristianos.
Fue también entonces que los apóstoles llevaron a término el mandato de su Maestro –«Id por todo el mundo y predicad el Evangelio»–, situando distintos autores y fuentes a Juan en Asia Menor, cuya capital era Éfeso. Fue precisamente en el concilio que tuvo lugar en Éfeso, en 431, donde se definió el dogma de la maternidad divina de María. Es mucho suponer que para tan alta ocasión la Iglesia eligiera Éfeso al azar, obviando la carga simbólica del lugar. De hecho, la iglesia donde se celebró el concilio fue la primera de la cristiandad puesta bajo la advocación de la Virgen.
Las visiones de Ana Catalina de Emmerick
Sin embargo, no fue aquella edificación, sino otra cercana, la que dicen que vio con sus propios ojos Ana Catalina de Emmerick, monja agustina del siglo XIX que en su vida salió de su patria chica, Westfalia, y quien nunca adquirió la instrucción suficiente para situar en el mapa la ciudad de Éfeso. ¿Cómo fue capaz entonces de describir con todo detalle unas ruinas a miles de millas de distancia? Porque las mismas se le representaron por medio de visiones.
Nada extraño, por otro lado, para alguien que, a lo largo de su vida, se vio bendecida con los más sobrenaturales dones; por ejemplo, el de reproducir en su cuerpo los estigmas de Cristo; o la cardiognosis o capacidad de leer los corazones de quienes la visitaban, aunque fuera la primera vez que los veía; o la inedia o facultad de alimentarse durante años solo con el pan de la Eucaristía y unos sorbos de agua; o… Cada cual es libre para creer lo anterior o no, pero ha de saberse que en vida de Emmerick tres instituciones tan dispares como la Iglesia católica, el invasor napoleónico y la autoridad imperial prusiana impulsaron sendas y exhaustivas investigaciones cuyo objeto era la monja, y que si bien cada una partía de una motivación y llegaba a unas conclusiones distintas, las tres coincidieron en descartar el fraude.
Cómo han llegado aquellas visiones hasta nuestros días, eso se debe a la pluma de Clemens Brentano, estrella de los salones literarios del Berlín de la época, y quien quedó subyugado por Emmerick tan pronto la conoció, erigiéndose, sin consultarlo con nadie, ni siquiera con ella, en su fedatario. El problema era que no se limitó a transcribir las visiones, muchas y muy distintas, sino que las enriqueció, en el sentido de que las dotó de un contexto, histórico y literario, nada extraño, por otra parte, en un investigador de su categoría. Que por esta razón la Iglesia dejara fuera las visiones del proceso de beatificación –porque Emmerick fue beatificada– no significa necesariamente que las tuviera por falsas, como enseguida se verá.
El hallazgo de la Casa de la Virgen
En 1891, una monja de muy determinada determinación, sor Marie de Mandat Grancey, superiora de una comunidad en Esmirna, la actual Turquía, pidió al padre Jung, su capellán, que comprobara in situ, en la no muy lejana Éfeso, si la descripción de la casa de la Virgen que Emmerick le había hecho supuestamente a Brentano se correspondía o no con el terreno. Al poco tiempo, con la bendición de sus superiores, la improvisada expedición de la que formaban parte el propio Jung, otro sacerdote y dos laicos, hallaba, y con la sola ayuda del texto de las visiones y una brújula, la casa de la Virgen.
Al hallazgo de las ruinas, siguió la sorpresa del obispo del lugar, quien ordenó una comisión interdisciplinaria, la cual concluyó con la constatación de la semejanza entre lo relatado en las visiones y lo encontrado, todo con el refrendo de la pequeña comunidad ortodoxa del lugar, que llevaba siglos peregrinando hasta allí el día de la Asunción. Con el tiempo y hasta hoy, millones de peregrinos de todo el mundo se les unirían, entre ellos, tres Papas de Roma: el beato Pablo VI en 1967, san Juan Pablo II en 1979 y Benedicto XVI en 2006.
Gonzalo Altozano
Éfeso