lunes, 8 de mayo de 2017

La sorprendente conexión entre Nuestra Señora de Fátima y el islam



A medida que nos aproximamos al 100º aniversario de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima, un aspecto que a menudo pasa desapercibido es su sutil conexión con el Islam. La Santísima Virgen María se apareció a los tres jóvenes pastores cerca de la ciudad de Fátima, en Portugal, un lugar cuyo nombre honra tanto a una princesa musulmana como a la hija de Mahoma.
Durante el siglo XII, ejércitos cristianos trataron de tomar ciudades de España y Portugal que habían sido ocupadas por fuerzas musulmanes. En este periodo, un caballero de nombre Gonzalo Hermigues y sus compañeros capturaron a una princesa musulmana de nombre Fátima.
Algunas historias dicen que, tras su captura, Fátima se enamoró de Gonzalo y que poco después se comprometieron. Antes de su matrimonio, Fátima fue bautizada en la fe cristiana y recibió el nombre de Oureana. Se dice que las ciudades portuguesas de Fátima y Ourém reciben su nombre en honor de esta princesa musulmana.
Lo interesante es que la princesa musulmana llevaba el nombre de una de las hijas de Mahoma, Fátima bint Muhammad, mujer de gran reverencia en el islam.
La hija de Mahoma recibió también el título de al-Zahra, «la Brillante», y Mahoma dijo una vez de ella: «Tú serás la más bendita de todas las mujeres en el paraíso, después de María» (aunque los musulmanes no comparten las mismas creencias que los católicos en relación a la Virgen María, sí le guardan el más profundo de los respetos).
Según el sacerdote Miguel Ángel Ayuso, secretario del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, esta conexión puede ser una puerta hacia el diálogo.
Según señaló en el VIII Encuentro de Oración Islámico-Cristiana en 2014, «la Iglesia católica reconoce que los musulmanes honran a María, la Virgen madre de Jesús, e incluso la invocan con piedad. (…) María es mencionada varias veces en el Corán. El respeto por ella es tan evidente que cuando se la nombra en el Islam se añade Alayha l- salam (la paz sea con ella). (…) María, modelo para los musulmanes y los cristianos, es también modelo de diálogo».
El venerable Fulton Sheen establece una interesante conexión entre la reverencia de los musulmanes hacia María y la hija de Mahoma y la aparición de Nuestra Señora en Fátima.
«¿Por qué la Santísima Virgen, en este siglo XX, debió haberse manifestado en un insignificante pequeño pueblo de Fátima, para que a todas las generaciones futuras la conocieran como Nuestra Señora de Fátima? Como nada sucede fuera del cielo sin la delicadeza de todos los detalles, creo que la Virgen escogió ser conocida como Nuestra Señora de Fátima como una promesa y un signo de esperanza para el pueblo musulmán y para asegurar que quienes le muestran gran respeto, algún día también aceptarán a su Divino Hijo».
Sorprendentemente, además de atraer a peregrinos cristianos, el santuario de Fátima también ha atraído a un gran número de musulmanes. Acuden a ver el lugar donde la Virgen María apareció en una ciudad nombrada en honor de una de las mujeres más reverenciadas en el islam.
En definitiva, la Santísima Virgen María en Fátima llamó a los cristianos a rezar por la paz en el mundo. En una época en la que se recurre a la violencia en el nombre del islam, es más necesario que nunca recurrir a Nuestra Señora de Fátima.
Continuemos trabajando por la paz en el mundo y miremos a Nuestra Señora como un puente entre musulmanes y cristianos, supliquémosle que ponga fin al odio que ha causado tantísima violencia en todo el mundo.
Philip Kosloski/Aleteia.org

El Museo de la Catedral de la Almudena desvela la obra de Rupnik



El Museo de la Catedral de la Almudena (plaza de la Almudena) celebra su décimo aniversario. Fue inaugurado el 1 de mayo de 2007 por iniciativa del Cabildo Catedral con la idea de dar a conocer su patrimonio y, de esa forma, hacer partícipes a los visitantes de la historia de la Iglesia en Madrid y sus dos patronos: la Virgen de la Almudena y san Isidro Labrador.
Con un horario de apertura de lunes a sábados de 10 a 14:30 horas, al recorrerlo se puede contemplar la casulla que usó san Juan Pablo II en la consagración de la catedral de Santa María la Real de la Almudena en 1993 o conocer el proyecto original de la misma. También se pueden ver de cerca la custodia de la Real Esclavitud, el cáliz de Pascua usado en la boda de los Reyes en 2004 o los mosaicos del jesuita esloveno Marko Ivan Rupnik; teniendo además la posibilidad de admirar Madrid desde lo alto del templo.
Durante diez semanas, el museo irá revelando algunos de sus secretos en otros tantos vídeos. El primero, hecho público este lunes, está dedicado a la sala capitular y la sacristía mayor, obra del jesuita esloveno Marko I. Rupnik.




Rezar el rosario por la paz, como ha pedido la Virgen de Fátima


«En este mes de mayo», mes de María, el Papa Francisco invita a los católicos del mundo a rezar el rosario por la paz, como lo ha pedido la Virgen María en Fátima a donde El va estos próximos viernes y sábado.
El Papa ha hablado de su peregrinación después de la oración mariana del Regina Coeli, este 7 de mayo del 2017, en la plaza San Pedro y también de la tradicional  «Súplica» a la Virgen María, una oración del santuario de Pompeya (Italia), que se ora en todas las parroquias de Italia. Unas 25.000 personas estaban presentes.
«Mañana haremos la oración de Súplica a la Virgen del Rosario de Pomeya. En este mes de mayo, recemos el rosario en particular por la paz. Yo les pido: recemos el rosario por la paz, como la Virgen lo ha pedido en Fátima, donde iré en peregrinación dentro de unos días con ocasión del centenario de la primera aparición», ha dicho el Papa Francisco.
Después del Regina Coeli, el Papa ha saludado también la beatificación  en Gerona, el sábado 6 de mayo de 7 misioneros del Sagrado Corazón, mártires de la guerra civil española, y el trabajo de la asociación Meter para la protección de los niños. Acababa de ordenar a 10 nuevos sacerdotes en la basílica de San Pedro. Cuatro de ellos, del seminario de Letrán, han dado junto con él la bendición desde la ventana.
He aquí la traducción del francés de esta Súplica a la Virgen María escrita por el beato Bartolo Longo. Se recita tradicionalmente en Italia al mediodía, el 8 de mayo, y el primer domingo de octubre.
Súplica a la Reina del Rosario de Pompeya
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.
Oh Augusta Reina de las Victorias, oh Soberana del Cielo y de la Tierra, en tu nombre se alegran los cielos y tiemblan los abismos, oh Reina gloriosa del Rosario, nosotros tus hijos devotos, reunidos en tu Templo de Pompeya (en este día solemne: el 8 de mayo y el primer domingo de octubre), derramamos las afecciones de nuestro corazón” y con una confianza filial total, te expresamos nuestras miserias.
Tu Trono de clemencia, donde tu estás sentada como Reina, vuelve, oh María, tu mirada compasiva sobre nosotros, sobre nuestras familias, sobre Italia, sobre Europa, y sobre el mundo.
Ten compasión de las angustias y de los tormentos que ensombrecen nuestra vida. Mira oh Madre, mira como los peligros en el alma y el cuerpo lo mismo que las calamidades y aflicciones nos oprimen.
Oh Madre implora sobre nosotros la misericordia de tu divino Hijo y vence por la clemencia del corazón de los pecadores son nuestros hermanos y tus hijos que costaron tanta sangre a Jesús y que entristecieron tu corazón tan sensible. Muéstrate a todos tál y como tu eres , Reina de la paz y del perdón.
Dios te salve María
Es verdad que nosotros, primero aunque seamos tus hijos, por nuestros pecados, te crucificados de nuevo en nuestro corazón Jesús.
Nosotros confesamos: merecemos el más duro castigo, pero tu, acuérdate que en el Gólgota has recogido con la sangre divina, el testamento del Redentor moribundo que ha designado como nuestra Madre, Madre de pecadores. Como nuestra Madre ,tu eres nuestra abogada, nuestra esperanza.  Y nosotros gimiendo, extendemos nuestras manos suplicantes, hacia ti gritamos Misericordia!.
Oh Madre de bondad, ten piedad de nosotros, de nuestras almas, de nuestras familias, de nuestros padres, de nuestros amigos, de nuestros difuntos, y sobre todo  de nuestros enemigos y de todos aquellos que se dicen cristianos y que por tanto ofenden al corazón amable de tu Hijo. Imploramos hoy piedad por las Naciones equivocadas, por toda Europa, por el mundo entero, a fin de que se arrepientan y regresen a tu corazón.
Misericordia para todos, oh Madre de Misericordia!.
Dios te salve María.
Dígnate escucharnos con benevolencia oh María!  Jesús ha puesto en tus manos  los tesoros de sus gracias y de sus misericordias.
Tu estás sentada coronada Reina, a la derecha de tu Hijo, resplandeciente de tu gloria inmortal sobre los Coros de los Ángeles. Tu extiendes tu dominio sobre toda la extensión del cielo y la tierra y todas las criaturas están sometidas a ti.
Tu eres la todopoderosa por gracia, tu puedes ayudarnos. Y si tu no quieres ayudarnos por que nosotros somos hijos ingratos e indignos de tu protección, no sabríamos a quién dirigirnos. Tu corazón de Madre no permitirá ver a tus hijos perdidos. El niño que vemos en tu regazo y la Corona mística que nosotros admiramos en tu mano, nos inspira confianza de que seremos escuchados. Y nosotros tenemos plena confianza en ti, nos abandonamos como débiles hijos entre los brazos de la más tierna de las madres, y, hoy mismo esperamos de ti las gracias tan deseadas.
Dios te salve María.
Pedimos la bendición de María
Una última gracia, te pedimos ahora oh Reina, y tú no puedes rechazarla (en este día tan solemne). Concédenos a todos tu amor fiel y de una manera especial tu bendición materna.
No nos separaremos de ti hasta que tu no nos hayas bendecido. Bendíce oh María en este momento, al Soberano Pontífice. En el esplendor antiguo de tu Corona, en los triunfos de tu Rosario, por la cuál eres llamada Reina de las Victorias,  añade esto oh Maria : concede el triunfo a la religión y la paz Sociedad humana. Bendice a nuestros Obispos, a nuestros sacerdotes, y en particular a todos aquellos que se han dedicado por el honor de tu Santuario. Bendice a todos los asociados de tu Templo de Pompeya y a todos aquellos que cultivan y difunden la devoción del Santo Rosario.
Oh Rosario bendito de María, que nos une a Dios, lugar de amor que nos une a los Ángeles, torre de salvación contra los asaltos del infierno, puerto en el que el naufrago  común, no te dejaremos jamás.
Tu serás nuestro aliento en la hora de la agonía, a ti el último beso de la vida que se extingue.
Y el último acento en nuestros labios será tu suave nombre, oh Reina del Rosario de Pompeya,  oh nuestra querida Madre, oh Refugio de los pecadores, oh Soberana consoladora de los afligidos.
Bendita seas por siempre en la tierra y en el cielo.
Amén.
Salve, oh Reina.
Traducción por Raquel Anillo
Zenit/Anita Bourdin

COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (10, 11-18) POR EL PAPA FRANCISCO:




«El buen Pastor da su vida por las ovejas» (Jn 10, 11): estas palabras se realizaron plenamente cuando Cristo, obedeciendo libremente a la voluntad del Padre, se inmoló en la Cruz. Entonces se vuelve completamente claro qué significa que Él es «el buen Pastor»: da la vida, ofreció su vida en sacrificio por todos nosotros: por ti, por ti, por ti, por mí ¡por todos! ¡Y por ello es el buen Pastor!

Cristo es el Pastor verdadero, que realiza el modelo más alto de amor por el rebaño: Él dispone libremente de su propia vida, nadie se la quita, sino que la dona en favor de las ovejas. En abierta oposición a los falsos pastores, Jesús se presenta como el verdadero y único Pastor del pueblo: el pastor malo piensa en sí mismo y explota a las ovejas; el buen pastor piensa en las ovejas y se dona a sí mismo. 

A diferencia del mercenario, Cristo Pastor es un guía atento que participa en la vida de su rebaño, no busca otro interés, no tiene otra ambición que la de guiar, alimentar y proteger a sus ovejas. Y todo esto al precio más alto, el del sacrificio de su propia vida.

En la figura de Jesús, Pastor bueno, contemplamos a la Providencia de Dios, su solicitud paternal por cada uno de nosotros. ¡No nos deja solos! La consecuencia de esta contemplación de Jesús, Pastor verdadero y bueno, es la exclamación de conmovido estupor que encontramos en la segunda Lectura de la liturgia de hoy: «Mirad qué amor nos ha tenido el Padre...» (1 Jn 3, 1). 

Es verdaderamente un amor sorprendente y misterioso, porque donándonos a Jesús como Pastor que da la vida por nosotros, el Padre nos ha dado lo más grande y precioso que nos podía donar. Es el amor más alto y más puro, porque no está motivado por ninguna necesidad, no está condicionado por ningún cálculo, no está atraído por ningún interesado deseo de intercambio. Ante este amor de Dios, experimentamos una alegría inmensa y nos abrimos al reconocimiento por lo que hemos recibido gratuitamente.

Pero contemplar y agradecer no basta. También hay que seguir al buen Pastor. En particular, cuantos tienen la misión de guía en la Iglesia —sacerdotes, obispos, Papas— están llamados a asumir no la mentalidad del mánager sino la del siervo, a imitación de Jesús que, despojándose de sí mismo, nos ha salvado con su misericordia...

Que María Santísima obtenga para mí, para los obispos y para los sacerdotes de todo el mundo la gracia de servir al pueblo santo de Dios mediante la alegre predicación del Evangelio, la sentida celebración de los Sacramentos y la paciente y mansa guía pastoral. 

(Papa Francisco, Regina Coeli del 26 de abril de 2015)

EVANGELIO DE HOY: EL BUEN PASTOR DA LA VIDA POR LAS OVEJAS

Lectura del santo Evangelio según san Juan 10, 11-18:

En aquel tiempo, dijo Jesús:

«Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.

Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo Pastor.

Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre».

Palabra del Señor.

“En este mes de mayo recemos el Rosario por la paz”, el Papa después del Regina Coeli

“Los mártires españoles, el mes de María y su próxima peregrinación a Fátima”, en el corazón del Papa Francisco al final de la oración mariana del Regina Coeli, del primer domingo de mayo, IV Domingo de Pascua.
Después de la oración a la Madre de Dios, el Santo Padre recordó que, “ayer, en Girona, España, fueron proclamados Beatos: Antonio Arribas Hortigüela y seis compañeros, religiosos de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón”. Estos fieles y heroicos discípulos de Jesús – precisó el Pontífice – fueron asesinados por odio a la fe en un tiempo de persecución religiosa. “Su martirio, aceptado por amor a Dios y por fidelidad a su vocación, suscite en la Iglesia el deseo de testimoniar con fuerza el Evangelio de la Caridad”.
También, el Obispo de Roma saludó a los grupos parroquiales, a las asociaciones y a todos los peregrinos procedentes de Italia y de diversos Países presentes en la Plaza de San Pedro, especialmente a los peregrinos de Varsovia (Polonia), Aalen (Alemania), Liébana (Austria), Chennai (India) y de Texas (Estados Unidos); como también a los profesores y alumnos del “Corderius College” de Amersfoort (Países Bajos).
Así mismo, el Obispo de Roma dirigió un saludo especial a la Asociación “Meter”, que desde hace más de veinte años lucha contra toda forma de abuso sobre los menores. “Gracias por su compromiso en la Iglesia y en la sociedad, dijo el Papa; sigan adelante con valentía”. Además, el Pontífice saludó a los participantes en la reunión nacional del Arma de los Carabineros, la delegación del Sindicato Autónomo de Policía, a los fieles de Pomezia y Palestrina, a la Asociación del Santo Sepulcro de Foligno, a la Filarmónica Valsoldese y a los jóvenes de Modica.
Antes de concluir sus saludos, el Papa Francisco invitó a que mañana dirijamos una “Suplica a la Virgen del Rosario de Pompeya; en este mes de mayo – señaló el Papa – recemos el Rosario en particular por la paz, como lo ha pedido la Virgen en Fátima, a dónde me dirigiré en peregrinación dentro de pocos días, con ocasión del centenario de las primera aparición”. A todos – agregó el Papa – les deseo un buen domingo. Y por favor no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta la vista!
(Renato Martinez – Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)

Papa: Cristo, Buen Pastor, puerta de salvación para la humanidad

 Antes de rezar la oración mariana de este tiempo pascual, es decir el Regina Coeli del primer domingo de mayo, conocido como “Domingo del Buen Pastor”, el Papa Francisco reflexionó con el Evangelio de Juan que nos presenta a Jesús mediante dos imágenes. A saber, la del Pastor y la de la Puerta del corral de las ovejas. El Santo Padre afirmó que todos nosotros somos el rebaño, que conoce la voz del Pastor y se deja conducir por Él.
Sí, porque Jesús, es el pastor bueno y la puerta de las ovejas, es un jefe cuya autoridad se expresa en el servicio, un jefe que para gobernar da la vida y no pide a los demás que la sacrifiquen. De manera que podemos fiarnos de un jefe así, Cristo, que representa una presencia amiga, fuerte y dulce y que al mismo tiempo nos protege, consuela y cura.
El Pontífice invitó a no perder de vista la dimensión espiritual y afectiva de la experiencia cristiana.  Sabiendo que estamos unidos al Señor por un vínculo especial, al igual que las ovejas a su pastor. Y pidió que no racionalicemos demasiado la fe, porque de este modo corremos el riesgo de perder la percepción del timbre de la voz de Jesús Buen Pastor, que anima y fascina. De manera que hoy – dijo el Papa – estamos invitados a no dejarnos distraer por las falsas sabidurías de este mundo, sino a seguir a Jesús, el Resucitado, como único guía seguro que da sentido a nuestra vida.
En esta Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, el Obispo de Roma pidió que invoquemos a la Virgen María para que acompañe a los diez nuevos sacerdotes a quienes ordenó durante la Santa Misa celebrada anteriormente en la Basílica Vaticana, y con el deseo de que sostenga con su ayuda a cuantos el Señor sigue llamando.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
Texto y audio del Santo Padre Francisco antes de rezar a la Madre de Dios:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En el Evangelio de este domingo (Cfr. Jn 10, 1-10), llamado “el domingo del Buen Pastor”, Jesús se presenta con dos imágenes que se completan recíprocamente. La imagen del Pastor y la imagen de la Puerta del corral de las ovejas. El rebaño, que somos todos nosotros, tiene como habitación un corral que sirve de refugio, donde las ovejas viven y descansan después de las fatigas del camino. Y el corral tiene un recinto con una puerta, donde hay un guardián. Al rebaño se acercan diversas personas: está quien entra en el recinto pasando por la puerta y quien “entra por otro lado” (v. 1).
El primero es el pastor, el segundo un extraño, que no ama a las ovejas, quiere entrar por otros intereses. Jesús se identifica con el primero y manifiesta una relación de familiaridad con las ovejas, expresada a través de la voz, con la que las llama, y que ellas reconocen y siguen (Cfr. v. 3). Él las llama para conducirlas afuera, a los prados herbosos donde encuentran buen sustento.
La segunda imagen con Jesús se presenta es la de la “puerta de las ovejas” (v. 7). En efecto dice: “Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará” (v. 9), es decir, tendrá la vida y la tendrá en abundancia (Cfr. v. 10). Cristo, Buen Pastor, se ha convertido en la puerta de la salvación de la humanidad, porque ha ofrecido la vida por sus ovejas.
Jesúspastor bueno y puerta de las ovejas, es un jefe cuya autoridad se expresa en el servicio, un jefe que para gobernar da la vida y no pide a otros que la sacrifiquen. De un jefe así nos podemos fiar, como las ovejas que escuchan la voz de su pastor porque saben que con Él se va a prados buenos y abundantes. Basta una señal, una llamada y ellas lo siguen, obedecen, se encaminan guiadas por la voz de aquel que sienten como una presencia amiga, fuerte y dulce al mismo tiempo, que dirige, protege, consuela y cura.
Así es Cristo para nosotros. Hay una dimensión de la experiencia cristiana que tal vez dejamos un poco en la sombra: la dimensión espiritual y afectiva. El hecho de sentirnos unidos al Señor por un vínculo especial, como las ovejas a su pastor. A veces racionalizamos demasiado la fe y corremos el riesgo de perder la percepción del timbre de aquella voz, de la voz de Jesús Buen Pastor, que anima y fascina. Como les sucedió a los dos discípulos de Emaús, a los que les ardía el corazón mientras el Resucitado hablaba a lo largo del camino.
Es la experiencia maravillosa de sentirse amados por Jesús. Pregúntense: ¿Yo me siento amado por Jesús? ¿Yo me siento amada por Jesús? Para Él jamás somos extraños, sino amigos y hermanos. Y sin embargo, no siempre es fácil distinguir la voz del Pastor Bueno. Estén atentos. Siempre existe el riesgo de estar distraídos por el bullicio de tantas otras voces. Hoy estamos invitados a no dejarnos distraer por las falsas sabidurías de este mundo, sino a seguir a Jesús, el Resucitado, como único guía seguro que da sentido a nuestra vida.
En esta Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones – en especial por las vocaciones sacerdotales, para que el Señor nos envíe buenos pastores – invocamos a la Virgen María: Que Ella acompañe a los diez nuevos sacerdotes a quienes he ordenado hace poco. He pedido a cuatro de ellos, de la diócesis de Roma, que se asomaran para dar la bendición junto a mí. Que la Virgen  sostenga con su ayuda a cuantos están llamados por Él, a fin de que estén listos y sean generosos para seguir su voz.
(from Vatican Radio)


domingo, 7 de mayo de 2017

Nueva relación con Jesús


En las comunidades cristianas necesitamos vivir una experiencia nueva de Jesús reavivando nuestra relación con él. Ponerlo decididamente en el centro de nuestra vida. Pasar de un Jesús confesado de manera rutinaria a un Jesús acogido vitalmente. El evangelio de Juan hace algunas sugerencias importantes al hablar de la relación de las ovejas con su pastor.
Lo primero es «escuchar su voz» en toda su frescura y originalidad. No confundirla con el respeto a las tradiciones ni con la novedad de las modas. No dejarnos distraer ni aturdir por otras voces extrañas que, aunque se escuchen en el interior de la Iglesia, no comunican su Buena Noticia.
Es importante, además, sentirnos llamados por Jesús «por nuestro nombre». Dejarnos atraer por él. Descubrir poco a poco, y cada vez con más alegría, que nadie responde como él a nuestras preguntas más decisivas, nuestros anhelos más profundos y nuestras necesidades últimas.
Es decisivo «seguir» a Jesús. La fe cristiana no consiste en creer cosas sobre Jesús, sino en creerle a él: vivir confiando en su persona; inspirarnos en su estilo de vida para orientar nuestra propia existencia con lucidez y responsabilidad.
Es vital caminar teniendo a Jesús «delante de nosotros». No hacer el recorrido de nuestra vida en solitario. Experimentar en algún momento, aunque sea de manera torpe, que es posible vivir la vida desde su raíz: desde ese Dios que se nos ofrece en Jesús, más humano, más amigo, más cercano y salvador que todas nuestras teorías.
Esta relación viva con Jesús no nace en nosotros de manera automática. Se va despertando en nuestro interior de forma frágil y humilde. Al comienzo es casi solo un deseo. Por lo general crece rodeada de dudas, interrogantes y resistencias. Pero, no sé cómo, llega un momento en el que el contacto con Jesús empieza a marcar decisivamente nuestra vida.
Estoy convencido de que el futuro de la fe entre nosotros se está decidiendo, en buena parte, en la conciencia de quienes en estos momentos nos sentimos cristianos. Ahora mismo la fe se está reavivando o se está extinguiendo en nuestras parroquias y comunidades, en el corazón de los sacerdotes y fieles que las formamos.
La increencia empieza a penetrar en nosotros desde el mismo momento en que nuestra relación con Jesús pierde fuerza o queda adormecida por la rutina, la indiferencia y la despreocupación. Por eso, el papa Francisco ha reconocido que «necesitamos crear espacios motivadores y sanadores [...] lugares donde regenerar la fe en Jesús». Hemos de escuchar su llamada.
4 Pascua - A
(Juan 10,1-10)

07 de mayo 2017
José Antonio Pagola

Fátima: “más que un viaje apostólico será una peregrinación”


“Más que un viaje apostólico será una peregrinación”. Esta observación la hizo el director de la Oficina de prensa de la Santa Sede, Greg Burke, este viernes por la mañana durante una rueda de prensa en la que explicó el viaje del papa al santuario de Fátima el próximo viernes 12 y sábado 13 de mayo, con motivo del centenario de las apariciones. “Este será el 19º viaje apostólico y 28º país visitado”, añadió el portavoz.
Al final de la rueda de prensa participaron también la directora de Comunicación del Santuario de Fátima, Carmo Rodeia, y el sacerdote Nuno Rosário Fernandes, director del Departamento de Comunicación del Patriarcado de Lisboa.
Burke precisó que es la primera vez que el Santo Padre visita Portugal, si bien ya hizo una escala en el país sin salir del aeropuerto. Durante los dos días de la visita, el Papa hará cuatro alocuciones, todas ellas en idioma portugués.
Este viaje coincide además con el de Pablo VI hizo a Fátima 50 años atrás. Y de los predecesores del actual pontífice, Benedicto XVI y Juan Pablo II, quienes visitaron el país tres veces. Greg recordó también que fue un 13 de mayo, en 1981, cuando san Juan Pablo II sufrió el atentado por manos de Ali Agca, del cual el Papa atribuyó haberse salvado por la intercesión de Nuestra Señora de Fátima.
Recordó que el papa Francisco ha sido invitado por el presidente de Portugal y por los obispos. “Es una visita muy natural”, de hecho el papa Francisco va a Fátima con motivo del centenario de las apariciones marianas, pero al mismo tiempo “nada se puede dar por descontado, porque en el aniversario la vista del Papa es un don”. Además porque es una peregrinación mariana en el mes de mayo, mes de María.
Señaló que en santuario estará también el sacerdote más anciano de Portugal, con 104 años, o sea en vida en al época de las apariciones.
Un evento importante es que canonizará a dos de los tres pastorcitos, Francisco y Jacinta, videntes junto a Lucía de las apariciones de María en Fátima, en Portugal, un país donde el 80 por ciento son cristianos, mayoritariamente católicos.
Precisó que acompañarán en el viaje al Papa, además del cardenal Pietro Parolín, el sustituto de la Secretaría de Estado, Angelo Becciu, y los cardenales portugueses Josè Saraiva Martins y Manuel Monteiro de Castro, respectivamente prefecto emérito de la Congregación para las causas de los Santos y el peniteciario mayor emérito.
El sacerdote Nuno Rosário Fernandes, director del Departamento de Comunicación del Patriarcado de Lisboa, por su parte señaló que se espera la llegada de aproximadamente un millón de peregrinos, de los cuales 400 mil entran en la explanada del Santuario.
Sobre el proceso de canonización de la hermana Lucía, recordó que concluyó la fase diocesana y que la documentación ahora está en Roma para proseguir las fases sucesivas.
El huso horario de Portugal es de una hora menos que en Roma, y una más del Gtm.
ZENIT

IV Domingo de Pascua, Domingo del Buen Pastor Jesucristo como puerta y pastor



Desde el libro del Génesis, el primer libro del Antiguo Testamento, la imagen del pastor que conduce el rebaño se encuentra fuertemente arraigada en la Sagrada Escritura. La cultura israelita estaba dominada por una sociedad de pastores. Por eso no será extraño escuchar a lo largo de la Biblia alusiones constantes hacia este oficio. Por una parte, el pastor es el jefe que guía el rebaño. Es un hombre fuerte, capaz de defender a las ovejas contra las fieras. Pero al mismo tiempo se preocupa cuidadosamente por el estado de su rebaño. Se adapta a su situación y, si es oportuno, lleva a las ovejas en sus brazos. Su autoridad se fundamenta, por lo tanto, en el conocimiento, en la entrega y en el amor a su rebaño. Este es el motivo por el cual en el Antiguo Oriente los reyes eran considerados como los pastores de un gran rebaño, al que habían de cuidar. Esta imagen será asumida por la Escritura para describir la relación de Israel con Dios o del pueblo de Dios con Cristo o sus enviados.
Una relación de conocimiento y amor
San Juan considera la Iglesia bajo el cayado de Jesucristo, el único pastor. El evangelista parte de que nadie puede querer lo que no conoce. Para que exista amor verdadero, ha de haber un conocimiento previo. El Evangelio que nos ofrece la liturgia de este Domingo del Buen Pastor trata de describir los rasgos más significativos de la relación entre Cristo-Pastor y su rebaño. La relación es tan profunda que es difícil de romper. Y el fundamento de este vínculo es el conocimiento recíproco y el amor. Y este conocimiento y amor mutuo es capaz de crear una nueva existencia en el hombre. Si se mantiene la relación, se nos garantiza la vida: «He venido para que tengan vida y la tengan abundante», concluye el pasaje de san Juan.
La actitud del rebaño hacia Cristo, el Pastor, es descrita mediante dos verbos: escuchar y seguir. Para seguir al Señor es necesario escuchar su Palabra, para poder alimentar la fe y posibilitar que esta aumente día tras día. Si estamos atentos a la voz del Señor, podemos valorar nuestro obrar, de manera que se adecúe a la voluntad del Señor. A partir de la escucha, podemos seguir al Señor. Pensemos en los discípulos que vivían con el Señor. Para iniciar el camino junto a Jesús tuvieron que escucharlo. Solo a partir de ahí comenzaban un itinerario de vida junto a él.
Pasar por la puerta: el Bautismo y la vida cristiana
Jesús se presenta a sí mismo como el único mediador. Así lo explicita cuando afirma: «Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos». El Señor nos dice que para llegar a conocer a Dios es necesario pasar por Él, que es su hijo y el verdadero pastor del rebaño. Para los cristianos, la puerta se nos abre en el momento del Bautismo. Por eso es útil poner en relación el pasaje evangélico con la primera lectura de hoy, tomada de los Hechos de los Apóstoles. Cuando, tras el anuncio de la resurrección, los judíos preguntan a los apóstoles qué han de hacer, Pedro contesta: «Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús». El Bautismo se presenta como el modo esencial de pasar por la puerta. A partir de ahí, toda la vida del cristiano ha de ser una respuesta al sacramento que ha recibido. Por eso, Cristo es también referencia para la moral cristiana. No vivimos un comportamiento o una moral cristiana sin más, sino porque estamos respondiendo a un don recibido previamente: el de haber sido conocidos y amados por el verdadero y único pastor del rebaño. Si Jesucristo es modelo de vida para nosotros, el seguimiento a su persona consiste en hacer cuanto él hizo.
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid

«La Iglesia debe acercarse a la familia tal y como está»

«Acercarse a las familias como estén» y «salir a los caminos» para encontrarse con tanta gente que necesita ser escuchada son las dos recomendaciones que el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, propuso a los asistentes a la segunda edición de Conversciones PPC –organizadas por la editorial PPC junto con el Instituto Superior de Pastoral–, que en esta ocasión abordó la exhortación apostólica Amoris laetitia y los desafíos pastorales para la Iglesia de hoy.
Un encuentro, continuó el purpurado, que no debe hacerse con «exposiciones impositivas», sino con «exposiciones que hagan posible lo que hizo Jesús en el camino de Emaús: se acercó a aquellos que no le reconocían, pero que sintieron el gozo inmenso de la presencia de alguien que les hacía sentirse a gusto por las cosas que decía».
El cardenal Osoro recordó que el modo de afrontar hoy la situación de la familia es «la pasión de amar a pesar de todo» y citó las palabras del Papa Francisco en su reciente viaje a Egipto, cuando dijo que «el único extremo permitido es la caridad». «Hay que llevar al límite las exigencias del amor», concluyó.
Antes, el director de PPC España, Pedro Miguel García Fraile incidió en que la exhortación Amoris laetitia «es un documento que ha sacudido conciencias y ha recuperado la belleza de la familia». Y añadió: «Amoris laetitia es el gran texto moral que se esperaba desde el Concilio Vaticano II».

El desarrollo de las conversaciones comenzó con el sociólogo y director del Instituto de la Familia de la Universidad Pontificia Comillas, Fernando Vidal, que abordó las propuestas de la exhortación, que definió como «un libro de sabiduría sobre la vida real», pues cuando se lee «habla de cuestiones concretas». E insistió: «La aegría del Amor no va de teorías, va de la vida real».
Destacó del mismo modo virtudes de la institución familia, como la única que se resiste al consumismo y al utilitarismo y también sus problemas, que, en su opinión, «no tienen que ver con los derechos, sino con las heridas». Durante su intervención, Fernando Vidal también recalcó la importancia de que las parroquias sean más familias, «como un lugar de familia».
Tras Vidal, tomó la palabra Pepa Torres, de la Red Interlavapiés y colaboradora de Alfa y Omega, que abordó la cuestión de las mujeres, la pobreza y la familia a la luz de la exhortación papal. «Puso la lupa» sobre realidades de frontera como la de las familias monoparentales, la de la violencia contra la mujer o la de los feminismos y la ideología de género. La jornada se completa, por la tarde, con una mesa redonda y con la intervención del teólogo Marciano Vidal sobre Amoris laetitia: hacia un nuevo paradigma eclesial de matrimonio, con particular atención a las situaciones especiales.
Fran Otero / Fotos: PPC

COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN POR EL PAPA FRANCISCO:


... Contemplando esta página del Evangelio, podemos comprender el tipo de relación que Jesús tenía con sus discípulos: una relación basada en la ternura, en el amor, en el conocimiento recíproco y en la promesa de un don inconmensurable: «Yo he venido —dice Jesús— para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10, 10). Tal relación es el modelo de las relaciones entre los cristianos y de las relaciones humanas.

También hoy, como en tiempos de Jesús, muchos se proponen como «pastores» de nuestras existencias; pero sólo el Resucitado es el verdadero Pastor que nos da la vida en abundancia. Invito a todos a tener confianza en el Señor que nos guía. Pero no sólo nos guía: nos acompaña, camina con nosotros. Escuchemos su Palabra con mente y corazón abiertos, para alimentar nuestra fe, iluminar nuestra conciencia y seguir las enseñanzas del Evangelio.

En este domingo recemos por los pastores de la Iglesia, por todos los obispos, incluido el obispo de Roma, por todos los sacerdotes, por todos... Que el Señor nos ayude a nosotros, pastores, a ser siempre fieles al Maestro y guías sabios e iluminados del pueblo de Dios confiado a nosotros. 

También a vosotros, por favor, os pido que nos ayudéis: ayudarnos a ser buenos pastores. Una vez leí algo bellísimo sobre cómo el pueblo de Dios ayuda a los obispos y a los sacerdotes a ser buenos pastores. Es un escrito de san Cesáreo de Arlés, un Padre de los primeros siglos de la Iglesia. Explicaba cómo el pueblo de Dios debe ayudar al pastor, y ponía este ejemplo: cuando el ternerillo tiene hambre va donde la vaca, a su madre, para tomar la leche. Pero la vaca no se la da enseguida: parece que la conserva para ella. ¿Y qué hace el ternerillo? Llama con la nariz a la ubre de la vaca, para que salga la leche. 

¡Qué hermosa imagen! «Así vosotros —dice este santo— debéis ser con los pastores: llamar siempre a su puerta, a su corazón, para que os den la leche de la doctrina, la leche de la gracia, la leche de la guía». 

Y os pido, por favor, que importunéis a los pastores, que molestéis a los pastores, a todos nosotros pastores, para que os demos la leche de la gracia, de la doctrina y de la guía. ¡Importunar! Pensad en esa hermosa imagen del ternerillo, cómo importuna a su mamá para que le dé de comer.

A imitación de Jesús, todo pastor «a veces estará delante para indicar el camino y cuidar la esperanza del pueblo —el pastor debe ir a veces adelante—, otras veces estará simplemente en medio de todos con su cercanía sencilla y misericordiosa, y en ocasiones deberá caminar detrás del pueblo para ayudar a los rezagados». ¡Ojalá que todos los pastores sean así! Pero vosotros importunad a los pastores, para que os den la guía de la doctrina y de la gracia.

(...) Recemos para que también en este tiempo muchos jóvenes oigan la voz del Señor, que siempre corre el riesgo de ser sofocada por otras muchas voces. Recemos por los jóvenes: quizá aquí... haya alguno que oye esta voz del Señor que lo llama al sacerdocio; recemos por él, si está aquí, y por todos los jóvenes que son llamados.



(Papa Francisco, Regina Coeli del 11 de mayo de 2014)

EVANGELIO DE HOY: JESÚS HA VENIDO PARA QUE TENGAMOS VIDA EN ABUNDANCIA





Lectura del santo evangelio según san Juan (10,1-10):

En aquel tiempo, dijo Jesús: 

«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. 

Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Palabra del Señor

sábado, 6 de mayo de 2017

COMENTARIO DE BENEDICT XVI AL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (6,60-69)



“Queridos hermanos y hermanas:
... Hoy, el Evangelio nos presenta la reacción de los discípulos al discurso sobre el «pan de vida» que Jesús pronunció en la sinagoga de Cafarnaúm, una reacción que Cristo mismo, de manera consciente, provocó. 

Ante todo, el evangelista Juan —que se hallaba presente junto a los demás Apóstoles—, refiere que «desde entonces muchos de sus discípulos se echaron atrás y no volvieron a ir con Él» (Jn 6, 66). ¿Por qué? Porque no creyeron en las palabras de Jesús, que decía: Yo soy el pan vivo bajado del cielo, el que coma mi carne y beba mi sangre vivirá para siempre (cf. Jn 6, 51.54).

Ciertamente, palabras en ese momento difícilmente aceptables, difícilmente comprensibles. Esta revelación —como he dicho— les resultaba incomprensible, porque la entendían en sentido material, mientras que en esas palabras se anunciaba el misterio pascual de Jesús, en el que Él se entregaría por la salvación del mundo: la nueva presencia en la Sagrada Eucaristía.

Al ver que muchos de sus discípulos se iban, Jesús se dirigió a los Apóstoles diciendo: «¿También vosotros queréis marcharos?» (Jn 6, 67). Como en otros casos, es Pedro quien responde en nombre de los Doce: «Señor, ¿a quién iremos? —también nosotros podemos reflexionar: ¿a quién iremos?— Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros hemos creído y sabemos que Tú eres el Santo de Dios» (Jn 6, 68-69). 

Sobre este pasaje tenemos un bellísimo comentario de san Agustín, que dice, en una de sus predicaciones sobre el capítulo 6 de san Juan: 

«¿Veis cómo Pedro, por gracia de Dios, por inspiración del Espíritu Santo, entendió? ¿Por qué entendió? Porque creyó. Tú tienes palabras de vida eterna. Tú nos das la vida eterna, ofreciéndonos tu cuerpo [resucitado] y tu sangre [a ti mismo]. Y nosotros hemos creído y conocido. No dice: hemos conocido y después creído, sino: hemos creído y después conocido. Hemos creído para poder conocer. En efecto, si hubiéramos querido conocer antes de creer, no hubiéramos sido capaces ni de conocer ni de creer. ¿Qué hemos creído y qué hemos conocido? Que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, es decir, que Tú eres la vida eterna misma, y en la carne y en la sangre nos das lo que Tú mismo eres» (Comentario al Evangelio de Juan, 27, 9). Así lo dijo san Agustín en una predicación a sus fieles.

Por último, Jesús sabía que incluso entre los doce Apóstoles había uno que no creía: Judas. También Judas pudo haberse ido, como lo hicieron muchos discípulos; es más, tal vez tendría que haberse ido si hubiera sido honrado. En cambio, se quedó con Jesús. Se quedó no por fe, no por amor, sino con la secreta intención de vengarse del Maestro. 

¿Por qué? Porque Judas se sentía traicionado por Jesús, y decidió que a su vez lo iba a traicionar. Judas era un zelote, y quería un Mesías triunfante, que guiase una revuelta contra los romanos. Jesús había defraudado esas expectativas. El problema es que Judas no se fue, y su culpa más grave fue la falsedad, que es la marca del diablo. Por eso Jesús dijo a los Doce: «Uno de vosotros es un diablo» (Jn 6, 70). 

Pidamos a la Virgen María que nos ayude a creer en Jesús, como san Pedro, y a ser siempre sinceros con Él y con todos.
Benedicto XVI, Ángelus del 26 de agosto de 2012)