sábado, 22 de abril de 2017

Juan José Omella: “No he hablado con el Papa Francisco sobre la independencia de Cataluña”

El arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, no ha hablado con el Papa Francisco sobre el procés o la independencia de Cataluña. En una extensa entrevista con el diario Ara, Omella subraya que "la Iglesia no entra en política", y reclama "trabajar todos juntos por el bien de la sociedad".
"Yo veo que la sociedad está dividida. Tendríamos que procurar evitar todo lo que lleva a la división y al enfrentamiento", subraya el arzobispo, quien reconoce cómo "en la sociedad, unos está a favor y otros en contra". En la Iglesia, añade, "cada uno tiene su opinión, pero como institución tenemos que colaborar en la construcción de la sociedad que ella misma decida. Nosotros vamos con la sociedad, pero no queremos llegar partidos".
¿La Iglesia cree en el derecho de los pueblos a decidir? "La Iglesia no entra en política", responde Omella. "Mi deseo sería que trabajásemos todos por el bien de la sociedad. Como Iglesia queremos la comunión y ofrecemos nuestras manos para trabajar en este línea". El periodista le pregunta, directamente, si ha hablado con Francisco del proceso. "No, no hemos hablado de eso", zanja Omella, quien afirma rezar "por que todo vaya bien. "Deseo un diálogo fecundo, y que se escuche a todas las partes implicadas. El bien común está por encima del bien particular", añade, admitiendo que "la sociedad catalana es una sociedad compleja".
El arzobispo de Barcelona destaca que mantiene una relación "buena y fluida, pero nada más", con los políticos catalanes, y defiende "la separación entre la política y la Iglesia", aunque sí que "debemos colaborar para el bien común. Una sana laicidad es buena, no beligerante contra la Iglesia. No entiendo cuando alguno reacciona atacando a la Iglesia".
En la entrevista, Omella admite sentirse acogido en Cataluña. "Parece que soy de aquí de toda la vida", y aboga por "potenciar la cercanía con la gente, porque si no llegaremos a una sociedad que vive sola". El arzobispo asegura ir en Metro y relata la anécdota de cuando le robaron la cartera. "Me cogí una rabieta... pero después me calmé. Es una prueba de que soy del pueblo, y , como el pueblo, padezco los mismos 'sufrimientos'", sostiene entre risas.
Más en serio, denuncia la "indiferencia que hemos globalizado", y que se refleja "en la política, el trabajo común, el sufrimiento de los que vienen de fuera, las instituciones...". Todo ello, en una sociedad que "ha perdido la alegría, la confianza y la esperanza por un futuro mejor", y que vive una crisis que "no sólo es económica, también social, política, religiosa o de familia".
Preguntado por cómo la Iglesia afronta los abusos sexuales, Omella reclama la importancia de "trabajar en defensa de las víctimas, ayudarlas en sus necesidades espirituales y de reestructuración psicológica". ¿Y pedir perdón? "Es lo que Jesús nos vino a enseñar, porque él murió perdonando. Un cristiano ha de saber pedir perdón". "Poco a poco estamos tomando conciencia de tantas cosas que se han hecho muy mal, y cuando se conocen, se pide perdón".
Sobre la eutanasia, Omella subraya que "la Iglesia no busca alargar una vida innecesariamente, pero la medicina ha avanzado mucho y existen los cuidados paliativos". Sí es tajante en lo tocante al aborto, señalando que "la vida humana no se puede destruir, y menos cuando no se puede defender, que es cuando está en el útero de su madre. Hemos de tener respeto por la vida".
Respecto al celibato, el arzobispo incide en que "no es un problema de casarse o no. Es un problema de fe. Cuando uno descubro a Jesús, es capaz de darlo todo. Como casado o como célibe".
En cuanto a la propuesta de la Iglesia para los jóvenes, la respuesta es clara: "El Evangelio de Jesús. El problema es que nosotros, cristianos, no lo hemos vivido en plenitud y no lo enseñamos a los jóvenes, pero cuando descubren su mensaje, se dejan seducir".
Jesús Bastante

EVANGELIO DE HOY: ID AL MUNDO ENTERO Y PROCLAMAD EL EVANGELIO





Lectura del santo evangelio según san Marcos (16,9-15):

Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando.

Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron.

Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando al campo.

También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron.

Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado.

Y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación».

Palabra del Señor

viernes, 21 de abril de 2017

Benedicto XVI: “Contra el ateísmo y el radicalismo integralista sirve una concepción de Estado que convenza”.


“La contraposición entre las concepciones de un Estado rádicalmente ateo y el surgir de un Estado rádicalmente religioso en los movimientos islamistas, conduce en nuestro tiempo a una situación explosiva, cuyas consecuencias sentimos cada día”. Cuatro años han pasado de la renuncia de Benedicto XVI al pontificado, pero su lúcida visión sigue iluminando.
Con estas palabras el papa emérito se ha expresado en una carta enviada a los participantes a un simposio en su honor, que se realizó ayer 19 de abril, en Varsovia, con el título: “El concepto del Estado en la perspectiva de la enseñanza del cardenal Joseph Ratzinger”. El encuentro ha sido organizado por los obispos polacos y tiene el patrocinio del presidente de Polonia, Andrzej Duda.
Benedicto XVI indicó que sintió conmoción, gratitud y felicidad por este reconocimiento. Y en su carta al hablar de “situación explosiva” a propósito del enfrentamiento entre ateísmo y fundamentalismo islámico hace un llamado a los cristianos: “Estos radicalismos exigen urgentemente que nosotros desarrollemos una concepción de Estado que convenza, que soporte el enfrentarse con estos desafíos y pueda superarlos”.
A quien hoy gobierna las naciones y las instituciones cristianas la tarea es recoger el testimonio de Rátzinger mirando a dos grandes figuras que “Polonia ha dado a la humanidad”: el cardenal Stefan Wyszyński y san Juan Pablo II.
El su mensaje, Benedicto XVI subraya que estos dos hombre de la Iglesia “no solamente han reflexionado sobre tal tema, sino que han cargado sobre sí el sufrimiento y la experiencia viva, y por lo tanto siguen a indicar el camino hacia el futuro”.
Por su parte el papa Francisco apreció el simposio en honor de Benedicto XVI, patrocinado por la Fundación Ratzinger y por la agencia católica polaca Kai, y envió un mensaje firmado por el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, en el que subraya la “benemérita obra de su querido predecesor”. El deseo del papa Bergoglio es que este evento despierte “un renovado empeño por un diálogo respetuoso y fecundo entre Estado e Iglesia, teniendo en vista la construcción de la civilización del amor”.
Los trabajos en Varsovia, de los cuales ha tomado parte entre otros el cardenal Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, fueron abiertos con una relación del padre Federico Lombardi, director emérito de la Oficina de prensa de la Santa Sede y actual presidente de la Fundación Ratzinger. Lombardi indicó que el simposio quiere rendir homenaje a Benedicto XVI y agradecerle por su servicio a la Iglesia, y “mantener viva la herencia de su pensamiento y de su inspiración espiritual”.
Recordó su advertencia en septiembre de 2011 al Parlamento alemán, “sobre las terribles consecuencias” de un ejercicio del poder desvinculado de la conciencia de su naturaleza relativa, y que por lo tanto no se reconoce más responsable de “un orden moral objetivo” o sujeto “a un fundamento superior al poder”.
Benedicto XVI -recuerda aún el ex portavoz vaticano- ha enfrentado estos temas con coraje, señalando como “la negación de Dios o su olvido, la marginación de la religión de la vida pública y de toda perspectiva trascendente de la cultura, son en realidad causas de un proceso muy negativo y de graves riesgos para la vida de la sociedad y la defensa de la dignidad de cada persona humana”.
El papa alemán, lo subrayó varias veces, a costo de no recibir aplausos sino “fuertes oposiciones”, pero “con la convicción de que decir eso era su precisa responsabilidad hacia la actual evolución cultural de la sociedad europea y del rol de Europa ante la historia del mundo”.
Entonces -recuerda nuevamente el padre Lombardi a propósito del pensamiento de Ratzinger- que el Estado y la Iglesia tienen que compartir “el empeño” para llegar a la verdad a través de “la razón humana”. Por lo tanto esta última “no tiene que cerrarse en el límite del positivismo sino, justamente para poder encontrar y hacer justicia y lograr la paz en este mundo, tiene que quedarse con confianza y coraje, abierta a los grandes horizontes de lo humano, de su sentido y de sus fundamentos”. Se trata de una positiva colaboración entre la fe y la razón. “En esto -concluye Lombardi- la fe ofrece a la razón su ayuda, y la razón a su vez tutela a la religión del grave riesgo de los integralismos”.
ZENIT

Historia del cuadro de Jesús Misericordioso, pintado bajo la dirección de santa Faustina


 Este 23 de abril la Iglesia festeja el Domingo de la Divina Misericordia, fecha fijada por san Juan Pablo II recordando la mística polaca santa Faustina Kowalska.
En una de las apariciones Jesús le dijo a sor Faustina: “Pinta una imagen según el modelo que ves,  y firma: Jesús, en Ti confío”. Mientras la religiosa permaneció en Vilna, Lituania, el padre Sopoćko encargó la imagen de Jesús Misericordioso a principios de 1934 al pintor Eugenio Kazimirowski.
La vidente durante unos seis meses fue dos veces por semana al estudio del pintor para darle indicaciones y los detalles que debía tener la imagen y el padre Sopoćko se encargó personalmente de que el cuadro fuera pintado exactamente según sus instrucciones.
Cuando sor Faustina vio el cuadro terminado lloró: ‘no eres tan bello como te veo’, le decía a Jesús. Y el Señor le indicó ‘lo que importa es que gracias a este cuadro todos podrán venir y recibir mi misericordia.
Sor Faustina señaló que el Señor quería que el cuadro sea expuesto en la Iglesia de San Miguel, en Vilna. El 4 de abril de 1937, con el permiso del obispo metropolitano de la ciudad, el arzobispo Romualdo Jalbrzykowski, el cuadro con la imagen del Salvador Misericordioso fue colocado junto al altar principal.
En 1948 cuando el gobierno comunista cerró la Iglesia de San Miguel, el lienzo sin el marco ni la placa con la inscripción fue adquirido secretamente, gracias al empleado lituano que liquidaba las pertenencias del templo. Dos devotas de la Divina Misericordia (una polaca y una lituana) conscientes del peligro y de las consecuencias que habría habido en caso de que se enterasen las autoridades soviéticas, trasladaron la imagen enrollada a un desván donde iba a esperar hasta que pasase el peligro. Más tarde, ellas llevaron el cuadro a la Iglesia del Espíritu Santo, donde quedó depositado todo el mobiliario de la iglesia liquidada.
En 1956, un amigo del p. Sopoćko, el p. Józef Grasewicz volvió a Vilna después de haber sido en­carcelado unos años en un campo de trabajo soviético decidió buscar el cuadro y antes de ir para su trabajo pastoral en Nowa Ruda,  pidió al párroco de la Iglesia del Espíritu Santo que le regalase el cuadro para su parroquia y allí lo colgó en la iglesia donde permaneció unos 30 años,  manteniendo el secreto de sus orígenes.
En 1970 las autoridades locales comunistas de Nowa Ruda decidieron convertir la iglesia en un almacén y el cuadro colgado en la parte superior, permaneció allí por falta de una escalera de longitud suficiente para quitarlo de la pared.
Para que las autoridades comunistas no se alarmasen por los orígenes extraordinarios del cuadro, en una noche de noviembre de 1986, sin que se enterasen los habitantes de Nowa Ruda (que durante muchos años se reunían en la iglesia abandonada para rezar), substituyeron el cuadro original por una copia preparada anteriormente. Con la ayuda de las hermanas de la Madre de la Misericordiosa (de la Puerta de la Aurora) sabedoras del asunto, el lienzo fue quitado del bastidor, enrollado y, esa misma noche, llevado a Grodno primero, y después a la Iglesia de Espíritu Santo de Vilna, donde fue expuesto.
En la Iglesia del Santo Espíritu el cuadro fue restaurado y partes dañadas fueron repintadas. Como resultado, el aspecto del rostro del Señor Jesús cambió notablemente. Al cuadro se añadió una frase en rojo: “Jesús en Ti confio” y se realizaron otras modificaciones.
En julio de 2001 la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso expuso su iglesia esta imagen de Jesús Misericordioso y tras una restauración profunda, el cuadro volvió a ser colocado en la Iglesia de Espíritu Santo, que es la parroquia de los polacos que viven en la capital de Lituania. Desde septiembre de 2005 la imagen de Jesús Misericordioso es venerada en el Santuario de la Divina Misericordia en Vilna.

21 de abril: san Anselmo, arzobispo de Canterbury, doctor de la Iglesia


El borgoñés de hoy es considerado como el mejor teólogo del siglo XI. Tiene el mérito de haber dado un giro a la teología, aportando, como sustrato e instrumento, la filosofía –la razón, la metafísica– al quehacer de los teólogos. Frase suya es «Quiero comprender algo de la verdad que mi corazón cree y ama; no quiero comprender para creer; quiero creer para poder comprender». Así preparó el camino a la síntesis entre razón y fe que habría de hacer otro santo, Tomás de Aquino, casi dos siglos más tarde.
La aportación de Anselmo al saber teológico es notable. Monologio y Proslogio para tratar de Dios y de la Trinidad, apareciendo aquí el famoso argumento ontológico, siempre ligado a su nombre, en el intento de demostrar la existencia divina; libro dialéctico, De Grammatico; De Veritate, De libero arbitrio, Casu Diaboli, De Incarnatione Verbi, De Procesiones Spiritus Sancti, De Concordia Praescientiae, Praedestinationis et Gratiae cum Libero Arbitrio, sobre diversos y variados temas. Los autores están de acuerdo en señalar como su principal obra Cur Deus Homo, en donde intenta acumular razones para pronunciarse acerca de la necesidad de la Encarnación; también presenta originalidades en De Conceptu Virginali et Originali Peccato, donde implícitamente incluye su creencia en la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Además, se conservan de él abundantes MeditacionesOraciones y numerosas Cartas. Esta producción literaria le ha valido el título de Doctor de la Iglesia.
Pero no queda la nota hagiográfica de Anselmo reducida a su sabiduría. El biógrafo Eadmero hace de él un prototipo de defensor de la libertad y derechos de la Iglesia en aquel complicado siglo XI.
Había nacido en el 1034, en Aosta, lugar toscano. Su padre es Gondulfo, rico, altivo, condescendiente con los criterios mundanos y con bastante mal genio; la madre, Emerbenga, compensa con sus virtudes y buen talante para lograr la paz familiar. Anselmo quiso en su juventud entrar en el noviciado benedictino, pero el padre se opuso y con su consabida furia cerró las puertas del convento como perspectiva de futuro para su hijo. Emerbenga murió prematuramente, y a raíz de su sepultura, Anselmo abandonó la casa paterna con su dureza, encaminándose a Francia. Comenzó una vida nada ejemplar ni aconsejable. Se hizo religioso benedictino a los veintisiete años en Normandía, en la abadía de Bec; lo nombraron prior de San Esteban de Caen, y luego abad de Bec. Para negociar asuntos de su comunidad en Inglaterra pasó el mar y allí se quedó porque lo nombraron arzobispo de Cantorbery en 1093.
Con los reyes tuvo su principal punto de fricción. Primero chocó con Guillermo el Rojo. Era la época en la que los reyes se preocupaban de nombrar obispos de su gusto para pagar antiguos favores y llenaban sus arcas vacías con la aportación agradecida de los prelados, que a su vez cobraban los beneficios que otorgaban a sus amigos. Ello era el gravísimo pecado de simonía, agravado por la pérdida de independencia para que el obispo cumpliera con su misión evangelizadora. El piadosísimo monje, humilde y lleno de bondad, se mostrará de hierro en la enconada pugna con el rey que le mandaría al destierro. El nuevo rey y peor que el anterior, Enrique Beauclerc, le exigió que le rindiera homenaje y que consagrase a los obispos nombrados por él; ante la firme resistencia de Anselmo, el rey inglés fue excomulgado por Roma debido a su pertinacia. El sabio arzobispo, a pesar de que no era su punto fuerte la negociación política, supo encontrar la fórmula para evitar el definitivo rompimiento con Roma.
Murió en Canterbury, en la penitencial pobreza de un lecho de cenizas, el 21 de abril de 1109. Fue canonizado en 1163 y declarado doctor de la Iglesia en 1720.
Entre oraciones, escritos, predicaciones y buen gobierno pasó este humilde y bondadosísimo hombre su vida, sirviendo a la Iglesia en una época oscura y dura. Apasionante, ¿verdad?
Archimadrid.org

La belleza de morir por Jesús



La exposición La belleza del martirio arranca este fin de semana en el EncuentroMadrid y recorrerá después distintas ciudades de España
Todos tenemos grabadas en la retina las imágenes de 2015 de 21 coptos vestidos de naranja degollados en una playa de Libia. Fue obra de Daesh, que grabó el asesinato en vídeo y le dio difusión mundial. Las últimas palabras que susurraron antes de morir fueron: «Oh, mi Señor Jesús» (Ya Rabbi Yasou). Sus madres y viudas se sintieron orgullosas por su valentía. «Al principio me dolía mucho verlo, pero luego empecé a dar gracias a Dios por el hecho de que muriera en nombre de Jesús», dijo la esposa de uno de ellos.
Cristine tiene 23 años y es de Kenia. Sobrevivió al atentado en la Universidad de Garissa en abril de 2015. Los terroristas islámicos gritaron entre las aulas: «Cristianos a la izquierda y musulmanes a la derecha», luego acribillaron a balas a los seguidores de Jesús. «Estuve escondida horas en un armario. Tuve un miedo horroroso. Tras el atentado he aprendido que los cristianos tenemos que permanecer fieles a Cristo incluso ante la muerte. Este es el tiempo de la persecución y nuestra fe debe permanecer más fuerte».
Murió por salvar a 200 cristianos
Bashir y Nazbano son los padres de Akash. Su hijo, un joven normal y corriente de Lahore (Pakistán), se ofreció como voluntario para proteger su parroquia ante las amenazas de los yihadistas. Un domingo frenó a un terrorista cargado con explosivos que quería entrar en la iglesia. Había en su interior 200 personas. «Moriré pero no vas a entrar», dijo. Y así fue. Entregó su vida para salvar a los demás. Sus padres han perdonado y rezan «por todos los que nos persiguen y están en contra de nosotros, para que ellos encuentren el camino recto de Dios».
Todas estas historias de hombres, mujeres, hombres, jóvenes normales y corrientes, con nombre y apellidos, de carne y hueso, aparecen en la nueva exposición que presenta Ayuda a la Iglesia Necesitada este fin de semana en el EncuentroMadrid 2017 y que lleva por título La belleza del martirio. Desde África, China, Oriente Medio, Pakistán o Francia, con el asesinato del sacerdote Jacques Hamel, se recogen en un espacio de unos 200 metros cuadrados testimonios de cristianos que aun en la persecución y el martirio han afirmado que su fe es más valiosa que la propia vida. Durante el recorrido, el visitante verá recreados los lugares donde estos cristianos contemporáneos han entregado su vida como la Universidad de Garissa, la playa de Libia, una cárcel china o la pequeña iglesia de Normandía (Francia) donde fue asesinado por la yihad el primer sacerdote en suelo europeo en el siglo XXI.
«La persecución es algo necesario en la Iglesia. ¿Sabes por qué? Porque la verdad es siempre perseguida». Esta cita del beato monseñor Óscar Romero, mártir salvadoreño, abre la pregunta al espectador que contempla esta muestra.
Raquel Martín
Responsable de prensa de ACN-España

COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (21,1-14) POR SAN PEDRO CRISÓLOGO, DOCTOR DE LA IGLESIA



«Después de su Pasión, donde la confusión invadió a la tierra, impresionado el cielo, sorprendido los siglos, desolado el infierno, el Señor viene a la orilla del mar y ve a 
sus seguidores vagando en la noche, en las olas oscuras. El sol se ha ido, ni el resplandor de la luna ni las estrellas podrán calmar la angustia de esta noche...

El mundo entero fue arrojado a la confusión y no duda que la muerte del Creador le ha hundido en el abismo y en el caos (Gen 1.2). Pero de repente, a la luz de su resurrección, el Señor trae el día y devuelve al mundo su rostro familiar.

Resucita con Él y en su gloria a todos aquellos que ha visto tristemente abatidos..."Cuando amaneció, Jesús apareció en la orilla". En primer lugar para llevar a su Iglesia... a la firmeza de la fe.

Encontró a sus discípulos faltos de fe, desposeídos de la fuerza del hombre... Estaba Pedro, quien le negó, Tomás que dudó, Juan que huyó; por eso no les habla como a valientes soldados sino como a niños asustados...: "Muchachos, ¿tenéis algo que comer?". Así su humanidad les devuelve a la gracia, el pan a la confianza, el alimento a la fe.

Ellos no creían, en efecto, que había resucitado con su cuerpo a no ser que le vieran sometido a las necesidades de la vida y la comida. Es por esto por lo que el Señor, que es la abundancia de todos los bienes pide alimentarse. Come pan porque tiene hambre, no de alimentos, sino del amor de los suyos: "Muchachos, ¿tenéis algo que comer?". "Ellos le responden: no". ¿Qué poseían, ellos que no tenían a Cristo —aunque estaba entre ellos— y no veían todavía al Señor, aunque se les apareció delante?. "Les dijo: Tirad la red a la derecha de la barca y encontrareis".

"El discípulo que Jesús amaba le dijo a Pedro: ¡Es el Señor!" Aquel que es amado será el primero en ver; el amor provee una visión más aguda de todas las cosas; aquel que ama siempre sentirá de modo más vivaz...

¿Qué dificultad convierte el espíritu de Pedro en un espíritu tardo, y le impide ser el primero en reconocer a Jesús, como antes lo había hecho? ¿Dónde está ese singular testimonio que le hacía gritar: "Tú eres Cristo, el hijo de Dios vivo"? (Mt 16,16) ¿Dónde está? Pedro estaba en casa de Caifás, el gran sacerdote, donde había escuchado sin pena el cuchicheo de una sirvienta, pero tardó en reconocer a su Señor.

"Cuando él escucho que era el Señor, se puso su túnica, porque no tenía nada puesto". ¡Lo cual es muy extraño, hermanos!... Pedro entra sin vestimenta a la barca, ¡y se lanza vestido al mar!... Como Adán, hoy Pedro desea cubrir su desnudez por su fallo; ambos, antes de pecar, no estaban vestidos más que con una desnudez santa.

"Él se pone su túnica y se lanza al mar". Esperaba que el mar lavara esa sórdida vestimenta que era la traición. Él se lanzó al mar porque quería ser el primero en regresar; él, a quien las más grandes responsabilidades habían sido confiadas (Mt 16,18s). Se ciñó su túnica porque debía ceñirse al combate del martirio, según las palabras del Señor: "Alguien más te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras" (Jn 21,18)...

Los otros vinieron con la barca, arrastrando su red llena de pescado. Con gran esfuerzo entre ellos llevan una Iglesia que fue arrojada a los vientos del mundo. La misma Iglesia que estos hombres llevan en la red del Evangelio con dirección a la luz del cielo, y a la que arrancaron de los abismos para conducirla más cerca del Señor».

EVANGELIO DE HOY: ¡ES EL SEÑOR!





Lectura del santo evangelio según san Juan (21,1-14):

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: 

Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. 

Simón Pedro les dice: «Me voy a pescar.» Ellos contestan: «Vamos también nosotros contigo.» Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. 

Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: «Muchachos, ¿tenéis pescado?» Ellos contestaron: «No.» Él les dice: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.» 

La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: «Es el Señor.»

Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces. 

Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: «Traed de los peces que acabáis de coger.»

Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.

Jesús les dice: «Vamos, almorzad.» Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. 

Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor

Los pastorcitos Francisco y Jacinta serán canonizados el 13 de mayo

El Papa canonizará a Francisco y Jacinta Marto el 13 de mayo en Fátima, el día del centenario de las apariciones de la Virgen María, durante su Viaje Apostólico.
Lo anunció hoy el Papa Francisco en el Consistorio Ordinario Público convocado también para la canonización de otros 35 beatos, añadiendo que
el 15 de octubre será canonizados:
Andrés de SoveralAmbrosio Francisco Ferro, sacerdotes diocesanos, Mateo Moreira, laico, y 27 Compañeros mártires, de Brasil
Cristóbal, Antonio y Juan, adolescentes mártires, de México
Faustino Míguez, sacerdote escolapio, fundador del Instituto Calasancio de las Hijas de la Divina Pastora, español
Ángel de Acri, sacerdote profeso, de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, italiano
(CdM – RV)
(from Vatican Radio)

jueves, 20 de abril de 2017

Roma amanece empapelada con carteles de apoyo a Francisco, "un Papa de amor, tolerancia y misericordia"


"¡Gracias Papa Francisco! Por tu compromiso verdaderamente cristiano con el amor y la misericordia, tantas veces reclamado por Jesús en la Biblia". Este es el mensaje que ha aparecido esta semana en un millar de carteles, que han sido colgados por las calles de Roma y el Vaticano durante la Pascua.
Se trata de un proyecto de la Global Tolerance Initiative, organización que acaba de nombrar al Pontífice "Campeón Mundial de la Tolerancia" con ocasión de esta Semana Santa.
Además del elogio por su mensaje auténticamente evangélico, los letreros también celebran la sabiduría del actual Papa, tantas veces demostrado en estos cuatro años de su pontificado.
"Que todos los cardenales, obispos y sacerdotes lean nuestra Santa Biblia con los ojos, corazones y mentes abiertos y sigan con amor tus sabios consejos", reza el texto, escrito tanto en italiano como en inglés.
"Oremos todos por ti y por la Iglesia con 'corazones que piensan y mentes que aman'", se lee al final del mensaje, que además va acompañado de tres fotos del obispo de Roma en blanco y negro, tomadas durante su viaje a Tierra Santa en 2014.
Según ha explicado la Global Tolerance Initiative, además de estos 300 carteles desplegados en varios puntos de la Ciudad Eterna, otros 700 más han sido distribuidos entre sacerdotes, obispos, estudiantes, medios y activistas. La "acción de arte callejera", como la definen, forma parte de un proyecto más amplio en el que recuerdan a héroes "olvidados y escondidos de diferentes culturas", como el Dalái Lama, la joven activista pakistaní Malala Yousafzai o el obispo William Shomali, vicario patriarcal del Patriarcado Latino de Jerusalén.
"Celebramos con esta acción un Papa de amor, tolerancia y misericordia", declaró el fundador de la Global Tolerance Initiative, Hubertus Hoffmann, a la web Globalo. "Representamos a la mayoría de la gente, no solo católicos, que admiramos al Papa por su visión clarísima del cristianismo, con su hermoso rostro sonriente de profunda humanidad", prosiguió. "En tiempos de tantas crisis, guerras, refugiados y odio, es nuestro Faro de Esperanza de Semana Santa 2017, seas cristiano o no".
A diferencia con los carteles anónimos anti-Francisco que aparecieron en la capital italiana a principios de febrero, los nuevos rótulos cuentan con todos los permisos de las autoridades romanas, quienes han permitido, además, que sigan colgados hasta el día 22 de este mes.
La nueva alabanza de su "promoción creíble del amor y de la tolerancia", como explica la Global Tolerance Initiative, también se ajusta más a la realidad de estos cuatro años de la "primavera" de Francisco. Tiempo en el que el Papa no se ha cansado de repetir su mensaje de acogida, acompañamiento y misericordia para todos.

«El cristianismo no es una ideología ni un sistema filosófico. Nace de un hecho: Jesús está vivo»



En su catequesis de la audiencia general de este miércoles, el Papa Francisco ha recomendado a los creyentes «ir a nuestro sepulcro: todos tenemos un poco dentro. Ir ahí, y ver como Dios es capaz de resucitar de ahí. Aquí hay felicidad, aquí hay alegría, vida, donde todos pensaban que había solo tristeza, derrota y tinieblas»
«Ser cristianos significa no partir de la muerte, sino del amor de Dios por nosotros, que ha derrotado a nuestra acérrima enemiga. Dios es más grande que la nada, y basta solo una luz encendida para vencer la más oscura de las noches». En su primera audiencia general tras la celebración de la Pascua, el Papa Francisco ha centrado su catequesis en el resurrección como fundamento de la esperanza cristiana.
Refiriéndose a la I Carta de San Pablo a los Corintios, el Santo Padre ha explicado que el apóstol «parte de un dato indudable», que no es fruto de la reflexión sino «un simple hecho que ha intervenido en la vida de algunas personas. El cristianismo no es una ideología, no es un sistema filosófico, sino es un camino de fe» que nace del kerigma: Jesús murió por nuestros pecados, fue sepultado, resucitó al tercer día y se apareció a Pedro y a los Doce. «Es decir: Jesús está vivo. Este es el núcleo del mensaje cristiano».
Si Jesús no hubiera resucitado, sería un héroe, pero de ahí no nacería la fe. «La fe nace de la resurrección –ha continuado el Pontífice–. Aceptar que Cristo ha muerto, y ha muerto crucificado, no es un acto de fe, es un hecho histórico. En cambio, creer que ha resucitado sí. Nuestra fe nace en la mañana de Pascua», y del testimonio de la resurrección que dan numerosos testigos que san Pablo enumera.
Un hombre realizado y orgulloso… e irrumpe la sorpresa
Entre ellos se encuentra él mismo. Su fe se basa en esta afirmación: «¡Yo he visto que Jesús está vivo! ¡Yo he visto a Jesús resucitado!». En la vida de este hombre, «perseguidor de la Iglesia, orgulloso de sus propias convicciones, un hombre realizado con una idea muy clara de cómo es la vida con sus deberes», cuando iba camino a Damasco ocurrió algo «absolutamente imprevisible» que cambió el sentido de su vida y lo transformó en apóstol.
En el cristianismo –ha continuado Francisco–, no es el hombre el que busca a Dios de forma incierta, sino que «Jesús nos ha tomado, nos ha atrapado, nos ha conquistado para no dejarnos más. El cristianismo es gracia, es sorpresa, y por este motivo presupone un corazón capaz de maravillarse. Un corazón cerrado, un corazón racionalista es incapaz de la maravilla».
Por eso, en Pascua el Papa recomendó «ir a nuestro sepulcro: todos tenemos un poco dentro. Ir ahí, y ver como Dios es capaz de resucitar de ahí. Aquí hay felicidad, aquí hay alegría, vida, donde todos pensaban que había solo tristeza, derrota y tinieblas».
María Martínez López

Frei Betto: "Francisco es amado por muchos, pero no por los conservadores"


La oposición intraeclesial al papa Francisco es cada vez más enconada. El cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación del Culto Divino, responsable de la vida litúrgica de la Iglesia Católica, atacó abiertamente el año pasado el rito de la misa adoptado por el Concilio Vaticano II.
En carta enviada a un encuentro litúrgico que defiende la restauración de la misa tridentina (rezada en latín y con el celebrante de espaldas a los fieles), el prefecto del Culto Divino criticó el ritual vigente de la misa: "No podemos cerrar los ojos a los desastres, las devastaciones y las guerras que han causado los promotores modernos de una liturgia viva al remodelar la liturgia de la Iglesia de acuerdo con sus ideas."
El cardenal africano no se da cuenta de que las tradiciones oriundas del Concilio de Trento (1545-1563) también representaron en su época innovaciones en la liturgia católica, muchas de las cuales se apartaban de los ritos iniciales de la Iglesia.
De modo nada sutil, el cardenal Sarah ataca al papa Francisco al expresar en la carta que "muchos creen y declaran en alto y a toda voz que el Concilio Vaticano II produjo una real primavera en la Iglesia (...). En realidad, un número cada vez mayor de líderes eclesiales consideran que esa ‘primavera' es un rechazo, una renuncia a su herencia milenaria". Según él, existe una "tendencia sacrílega" en la Iglesia después de Vaticano II. El empleo de la expresión "primavera" no fue casual. Ha sido utilizada para definir el clima en la Iglesia después de la elección de Francisco.
El actual pontífice es amado por muchos, pero no por todos, principalmente los conservadores, que actúan a fin de debilitar la autoridad papal. El hecho más mediático ocurrió en Roma, en febrero último, cuando en calles próximas al Vaticano aparecieron carteles apócrifos con críticas a Francisco.
En los carteles aparecía una foto del papa con expresión seria, y textos referentes a actitudes que ha tenido en relación con quienes se oponen a su modo de dirigir la Iglesia: "Francisco, destituyó a jefes de congregaciones, relevó a sacerdotes, decapitó la Orden de Malta, la de los Franciscanos de la Inmaculada e ignoró a cardenales. ¿Dónde está su misericordia?", decía el texto, cubierto horas después por la prefectura de Roma con la inscripción "publicidad ilegal".
En esa misma época, algunos cardenales de Roma recibieron una versión apócrifa de L'Osservatore Romano, el periódico del Vaticano. En la primera plana aparecía una lista de preguntas al papa hechas por cardenales conservadores, y la respuesta era siempre sic et non (sí y no).
Francisco incomoda. Electo en marzo de 2013, tras una serie escándalos que afectaron la imagen de la Iglesia e indujeron al papa Benedicto XVI a renunciar, el nuevo papa adoptó medidas drásticas como realizar una auditoría de las finanzas vaticanas, sancionar a los corruptos de la Curia Romana y a los pedófilos, producir una apertura en lo relativo a las cuestiones de género y sexualidad, criticar el capitalismo, etc.
los tradicionalistas supuestamente puritanos les resulta inaceptable que el papa admita que los divorciados que se vuelven a casar puedan recibir los sacramentos, y los homosexuales ser acogidos en el seno de la Iglesia.
"El papa es el vicario de Cristo en la Tierra, pero no es Cristo. Puede errar, pecar y hasta ser corregido. No concuerdo con su modo de gobernar. La Iglesia está hoy inmersa en la confusión y la desorientación: los fieles necesitan certezas, pero no logran encontrarlas. Corremos el riesgo de una escisión", afirma Roberto de Mattei, presidente de la Fundación Lepanto, que aboga por "la defensa de los principios y las instituciones de la civilización cristiana".
Se sospecha que los seguidores de de Mattei fueron quienes divulgaron los carteles ofensivos sobre Francisco. Él se defiende: "No sé quiénes son los autores [de los carteles], pero no fuimos nosotros. En Roma se percibe un clima de miedo típico de los regímenes totalitarios. Estamos en presencia de una monarquía absoluta que emplea la colaboración de cardenales y obispos, pero les da poca autonomía. Al papa le encanta nombrar comisionados especiales para muchos asuntos y así poder siempre ser él quien decide al final", declaró de Mattei.
El historiador Massimo Faggioli, profesor de Teología de Villanova University (EE. UU.), opina que es posible identificar tres tipos de oposición al papa: teológica, institucional y política. "La teológica parte de algunos sectores de la Iglesia que creen que el papa es demasiado moderno en cuestiones como el matrimonio y la familia. Es una oposición pequeña, que procede de forma respetuosa", afirma el profesor.
En esa trinchera se destacan cuatro cardenales ultraconservadores: Walter Brandmüller y Joachim Meisner, de Alemania; Carlo Cafarra, de Italia; y Raymond Burke, de los Estados Unidos. En septiembre de 2016 solicitaron, en una carta abierta, que el papa corrigiera "errores doctrinarios" de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia (Alegría del Amor), una guía para la vida en familia que predica la aceptación por parte de la Iglesia de comportamientos propios de la sociedad contemporánea.
En la oposición institucional se encuentran quienes insisten en mantener el status quo. "Algunos cardenales tienen miedo a perder privilegios o a un cambio en los mecanismos para el nombramiento de los obispos", dice Faggioli.
El historiador considera que la mayor oposición a Francisco tiene que ver con sus actitudes políticas: "El papa habla sobre vivir juntos, construir puentes en vez de muros. Son cuestiones ‘inconvenientes' para la política global actual, pues contrastan con las ideas de la derecha francesa, italiana y norteamericana. Se las tiene por una amenaza. El papa puede lidiar con las dos primeras oposiciones, pero la política es la más difícil", afirma.
La reacción contra el papa no se concentra solo en Italia y Europa. El periodista italiano Nello Scavo, autor del libro Los enemigos de Francisco, dice que hay grupos en los Estados Unidos empeñados en debilitar el liderazgo papal: "Hay grupos financieros, fabricantes de armas y multinacionales que quieren que el papa pierda poder. Su retórica es muy anti-establishment. Ha afirmado que nuestra economía mata, condenó el capitalismo y se ha hecho oír sobre cuestiones ecológicas", dice Scavo citando críticas a Francisco realizadas por el centro de estudios conservador American Enterprise Institute (AEI).
El AEI cuenta entre sus dirigentes con varios antiguos integrantes del gobierno de George W. Bush, entre ellos el exvicepresidente Dick Cheney. "Cheney forma parte de AEI, fue miembro del consejo de Lockheed Martin, el principal fabricante de sistemas de defensa del mundo, y uno de los principales financiadores de AEI es Halliburton", afirma el periodista, refiriéndose a la multinacional de servicios para la exploración de petróleo.
Matteo Ciofi, periodista de la emisora católica canadiense Salt and Light, dice que la oposición teológica es, en realidad, la que menos debe preocupar al papa. "No es posible que un cardenal africano y uno europeo tengan la misma visión sobre la familia. Forma parte de las diferencias culturales, es normal que haya críticas. El problema dentro de la Iglesia se concentra en quienes no quieren perder sus privilegios", dice.
Al papa Francisco se aplica lo que le dice a María el viejo Simeón refiriéndose a Jesús: "[este es] señal que será contradicha" (Lucas 2, 34).
Frei Betto es autor, entre otros libros, de Um homem chamado Jesus (Rocco).

Carta del cardenal arzobispo de Madrid: Año Santo Lebaniego, llamada a la conversión y a la misión


Hagamos una peregrinación exterior que termine en esa peregrinación interior donde celebramos la misericordia con la Reconciliación y la Eucaristía
Nuestro Señor Jesucristo, a través de la Iglesia, nos regala un año santo en mi querida diócesis de origen, Santander. El Año Santo Lebaniego es una gracia para toda la Iglesia. Pero, como podéis comprender, siento un profundo agradecimiento hacia la Iglesia particular que nos ofrece durante este año esta gracia inmensa que nos invita a la conversión y a la misión. Es la Iglesia particular que, en nombre de Jesucristo, me acercó y me dio la Vida de Cristo por el Bautismo, me invitó a participar por primera vez en la Eucaristía, me hizo el regalo del sacramento de la Confirmación y me incorporó al presbiterio diocesano regalándome el ministerio sacerdotal. Os invito a todos a vivir y participar en el Año Santo Lebaniego. Estoy seguro de que allí sentiremos más y mejor la urgencia que los hombres tenemos de dar una versión nueva a nuestra vida y de salir a la misión para anunciar la Buena Noticia que mueve y conmueve todo lo que existe.
En el monasterio de Santo Toribio, muy cerca de los Picos de Europa, se conserva desde el siglo VIII la famosa reliquia del Lignum Crucis. Gracias a esa presencia tan preciada, desde hace siglos es un importante centro espiritual de peregrinaciones y alimento de religiosidad popular. ¡Cuántos años fui, por razón de mi ministerio como vicario general de la diócesis de Santander, a las reuniones mensuales de los sacerdotes de Liébana que se celebraban en el monasterio! A 1181 se remonta la constitución de la cofradía de la Santísima Cruz, a la que pertenezco desde que soy sacerdote. Los obispos de la época en que se constituyó, Juan de León, Raimundo de Palencia, Rodrigo de Oviedo y Martín de Burgos, se tomaron en serio esa religiosidad que hizo posible que conservemos hasta hoy el trozo más grande de la Cruz de Nuestro Señor y que la región haya dado tanta gente buena y santa. Según la tradición, pudiera ser la cofradía más antigua erigida en la Iglesia con este motivo. El Papa Julio II, el 23 de septiembre de 1512, autorizó para que se siguiera celebrando el Jubileo de Santo Toribio. En ese querido monasterio el monje Beato defendió la fe católica y escribió los célebres Comentarios al Apocalipsis que han tenido una importancia decisiva en la cultura y en el arte, ya que fueron copiados y miniados entre los siglos IX y XIII. 
El Año Santo Lebaniego invita a que celebremos la conversión y la misión. La Cruz y el sepulcro vacío, es decir, la Muerte y Resurrección de Cristo, son inseparables. La Cruz es expresión del triunfo sobre las tinieblas. Mientras estamos preparando el próximo Sínodo de los Obispos dedicado a los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, ahora que nos encontramos en la fase de aproximar nuestras preocupaciones, opiniones y tareas, tenemos la gracia de que se abra en la Iglesia que camina en Cantabria este año santo. Como muy bien dice el obispo de la diócesis de Santander, monseñor Manuel Sánchez Monge, en su carta pastoralNuestra gloria, Señor, es tu Cruz, «el amor misericordioso del Padre y del Hijo hacia nosotros alcanza su cima contemplado el misterio de la Cruz […], en la Cruz entendemos que los caminos de Dios no son nuestros caminos». El Año Santo Lebaniego es un acicate nuevo con el que el Señor derrama su gracia sobre nosotros para hacernos la misma invitación que al apóstol Pedro: «rema mar adentro». 
El Año Santo Lebaniego nos urge, nos llama e invita a «presentar el mensaje desde el corazón del Evangelio que es la belleza del amor salvador de Dios, manifestado en Jesucristo, muerto y resucitado» (EG36). «Con estilo misionero sabe centrar el anuncio en lo esencial y simplificar la propuesta» (EG35). Impliquémonos con la gracia del Señor en el dinamismo que engendra el pasar por la Puerta Santa que es Cristo, meta de la historia, único Salvador del mundo, que ha dado la vida por todos los hombres. Por la Cruz nos ha llegado la salvación a los hombres. Es en la Cruz donde se sintetiza para nosotros, los cristianos, el misterio de la Encarnación y de la Redención, de la Pascua plena de Jesús, Hijo de Dios e Hijo de María; el misterio de su pasión y muerte, de su resurrección y glorificación. En el misterio de la Cruz se encuentra el secreto y el principio vital que hace de la Iglesia casa de Dios, y la columna y el fundamento de la verdad. ¡Qué fuerza tiene la contemplación de la Cruz! En dicha contemplación nos penetra el misterio de la infinita piedad de Dios hacia nosotros, que llegó hasta las raíces más escondidas de nuestra iniquidad.
Pasemos por la Puerta Santa que es Cristo. ¿Cómo hacerlo en este Año Santo Lebaniego? Hay signos que son necesarios y que la Iglesia pone a nuestro alcance. Para recibir la gracia de las indulgencias y celebrar este Jubileo tenemos un lugar: el monasterio de Santo Toribio de Liébana, donde se encuentra el trozo más grande de la Cruz en la que muere Nuestro Señor. Hagamos una peregrinación exterior, pero que termine en esa peregrinación interior donde la perdonanza y la misericordia la celebramos con el sacramento de la Reconciliación y la celebración de la Eucaristía. El Año Santo Lebaniego nos va a dar oportunidad de ver la infinita piedad y amor de Dios hacia los hombres, que sigue suscitando en el corazón y en el alma de cada ser humano un movimiento de conversión y de redención que impulsa hacia la reconciliación. El cristiano, puesto delante de la Cruz, acoge el misterio, lo contempla y saca de él la fuerza suficiente para ir a la fuente que es el mismo Jesucristo, donde puede renovar su vida desde la raíz para vivir según el Evangelio.
Este Año Jubilar de Santo Toribio de Liébana, para mí como arzobispo de Madrid, se nos presenta como una oportunidad más de gracia que el Señor nos entrega, para que se hagan realidad aquellas palabras del apóstol san Pablo: «Pues yo, hermanos, cuando fui a vosotros, no fui con el prestigio de la palabra o de la sabiduría a anunciaros el misterio de Dios, pues no quise saber entre vosotros sino a Jesucristo, y este crucificado. Y me presenté ante vosotros débil, tímido y tembloroso. Y mi palabra y mi predicación no tuvieron nada de los persuasivos discursos de la sabiduría, sino que fueron una demostración del Espíritu y del poder para que vuestra fe se fundase, no en sabiduría de hombres, sino en el poder de Dios» (1Cor 2,1-5). Doy gracias a Dios por este tiempo de gracia y de sabiduría que el Señor nos regala a través de  la Iglesia, y te invito a profundizar, reflexionar e incorporar tres realidades:
1. Contemplar la Cruz. ¿A qué y a quién te remite? ¿Te remite a los demás? ¿Para qué?
2. Vivir ante la Cruz de la que vino la salvación a los hombres, ¿te introduce en el ámbito de la misericordia y del amor a todos o te mantiene en la indiferencia?
3. Anunciar. ¿Descubres que el Sacramento de la Penitencia o de la Reconciliación en tu vida te sitúa en la verdad? ¿Valoras ponerte delante del Señor, reconociendo tu verdad, para que Él por amor te entregue su Verdad, que es gracia?
Con gran afecto, os bendice,
+Carlos Card. Osoro Sierra, arzobispo de Madrid

Sin paz, hasta lo pequeño es imposible



Que el Señor se apareciera a los suyos diciendo “Paz a vosotros” no es baladí. Podría haber usado un procedimiento más brillante, una aparición luminosa con banda sonora, no sé, lo que provocara una impresión de sobrecogimiento acompañada de un “eh, despertaos, poneos en marcha, es hora de evangelizar y hablar de quién soy verdaderamente”. Pero el Señor usa un insólito preámbulo que se ha convertido en la marca de la casa del cristiano: la paz. Sin paz no se construye nada, es más, sin el sosiego del primer encuentro con Cristo uno pierde identidad, porque seguirá a merced de sus pasiones y de la excitabilidad cotidiana. Sin paz, el mundo nos va deglutiendo poco a poco y nos volvemos una pieza más del engranaje de la vida.
Qué bien lo entendió Juan de la Cruz, “oh dichosa ventura, salí sin ser notada, estando ya mi casa sosegada, a oscuras y segura…” Habla del alma que va a la busca de su Amado. Si la casa no anda sosegada, el alma sale del hogar haciendo ruido y tirándolo todo, tropezándose con la cacharrería que encuentra en las habitaciones. En fin, que el Señor dice “paz a vosotros” y no sólo queda en el aire una frase, sino que con ella llega una emulsión de gracia inmediata.
He conocido a mucha gente con paz, y hacen mucho bien. Y ojo, que no hace falta morirse para que los amigos te digan que ya descansas en paz. Parece que marcharse de este mundo es la única solución para apagar el tráfago de lo cotidiano. Piénsalo un momento, si no tienes el alma con paz porque crees que deberías hacer un millón de cosas más, y cuando te quedas solo la casa se te viene encima, te conviertes en carne de cañón para conocer superficialmente al Señor, sólo por fuera. Te aprenderás frases preciosas del Evangelio, estupendo, pero ni siquiera habrás tocado la orla de su manto. Sin soledad y sin silencio, que deberían ser nuestros hermanos de sangre, el hombre no se pone a tiro de la paz de Cristo.
Conozco a muchos enfermos que tienen paz y no fingen, son los que mejor pueden dar testimonio de la presencia de Cristo en un mundo imposible, como es el del dolor. Muchos no hablan de resignación sino de conformidad, y rezan porque no quieren dejar de lado a su Señor. Sin paz, nada de nada.

Así estaba escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día




Evangelio según San Lucas 24,35-48. 
Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. 
Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes".

Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, 
pero Jesús les preguntó: "¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas? 
Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo". 
Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies.

Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: "¿Tienen aquí algo para comer?".
Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; él lo tomó y lo comió delante de todos. 

Después les dijo: "Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos". 
Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y añadió:

"Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados". 
Ustedes son testigos de todo esto.