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viernes, 21 de abril de 2017
COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (21,1-14) POR SAN PEDRO CRISÓLOGO, DOCTOR DE LA IGLESIA
«Después de su Pasión, donde la confusión invadió a la tierra, impresionado el cielo, sorprendido los siglos, desolado el infierno, el Señor viene a la orilla del mar y ve a sus seguidores vagando en la noche, en las olas oscuras. El sol se ha ido, ni el resplandor de la luna ni las estrellas podrán calmar la angustia de esta noche...
El mundo entero fue arrojado a la confusión y no duda que la muerte del Creador le ha hundido en el abismo y en el caos (Gen 1.2). Pero de repente, a la luz de su resurrección, el Señor trae el día y devuelve al mundo su rostro familiar.
Resucita con Él y en su gloria a todos aquellos que ha visto tristemente abatidos..."Cuando amaneció, Jesús apareció en la orilla". En primer lugar para llevar a su Iglesia... a la firmeza de la fe.
Encontró a sus discípulos faltos de fe, desposeídos de la fuerza del hombre... Estaba Pedro, quien le negó, Tomás que dudó, Juan que huyó; por eso no les habla como a valientes soldados sino como a niños asustados...: "Muchachos, ¿tenéis algo que comer?". Así su humanidad les devuelve a la gracia, el pan a la confianza, el alimento a la fe.
Ellos no creían, en efecto, que había resucitado con su cuerpo a no ser que le vieran sometido a las necesidades de la vida y la comida. Es por esto por lo que el Señor, que es la abundancia de todos los bienes pide alimentarse. Come pan porque tiene hambre, no de alimentos, sino del amor de los suyos: "Muchachos, ¿tenéis algo que comer?". "Ellos le responden: no". ¿Qué poseían, ellos que no tenían a Cristo —aunque estaba entre ellos— y no veían todavía al Señor, aunque se les apareció delante?. "Les dijo: Tirad la red a la derecha de la barca y encontrareis".
"El discípulo que Jesús amaba le dijo a Pedro: ¡Es el Señor!" Aquel que es amado será el primero en ver; el amor provee una visión más aguda de todas las cosas; aquel que ama siempre sentirá de modo más vivaz...
¿Qué dificultad convierte el espíritu de Pedro en un espíritu tardo, y le impide ser el primero en reconocer a Jesús, como antes lo había hecho? ¿Dónde está ese singular testimonio que le hacía gritar: "Tú eres Cristo, el hijo de Dios vivo"? (Mt 16,16) ¿Dónde está? Pedro estaba en casa de Caifás, el gran sacerdote, donde había escuchado sin pena el cuchicheo de una sirvienta, pero tardó en reconocer a su Señor.
"Cuando él escucho que era el Señor, se puso su túnica, porque no tenía nada puesto". ¡Lo cual es muy extraño, hermanos!... Pedro entra sin vestimenta a la barca, ¡y se lanza vestido al mar!... Como Adán, hoy Pedro desea cubrir su desnudez por su fallo; ambos, antes de pecar, no estaban vestidos más que con una desnudez santa.
"Él se pone su túnica y se lanza al mar". Esperaba que el mar lavara esa sórdida vestimenta que era la traición. Él se lanzó al mar porque quería ser el primero en regresar; él, a quien las más grandes responsabilidades habían sido confiadas (Mt 16,18s). Se ciñó su túnica porque debía ceñirse al combate del martirio, según las palabras del Señor: "Alguien más te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras" (Jn 21,18)...
Los otros vinieron con la barca, arrastrando su red llena de pescado. Con gran esfuerzo entre ellos llevan una Iglesia que fue arrojada a los vientos del mundo. La misma Iglesia que estos hombres llevan en la red del Evangelio con dirección a la luz del cielo, y a la que arrancaron de los abismos para conducirla más cerca del Señor».
EVANGELIO DE HOY: ¡ES EL SEÑOR!
Lectura del santo evangelio según san Juan (21,1-14):
En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice: «Me voy a pescar.» Ellos contestan: «Vamos también nosotros contigo.» Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada.
Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: «Muchachos, ¿tenéis pescado?» Ellos contestaron: «No.» Él les dice: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.»
La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: «Es el Señor.»
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces.
Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: «Traed de los peces que acabáis de coger.»
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice: «Vamos, almorzad.» Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.
Palabra del Señor
Los pastorcitos Francisco y Jacinta serán canonizados el 13 de mayo
El Papa canonizará a Francisco y Jacinta Marto el 13 de mayo en Fátima, el día del centenario de las apariciones de la Virgen María, durante su Viaje Apostólico.
Lo anunció hoy el Papa Francisco en el Consistorio Ordinario Público convocado también para la canonización de otros 35 beatos, añadiendo que
el 15 de octubre será canonizados:
Andrés de Soveral, Ambrosio Francisco Ferro, sacerdotes diocesanos, Mateo Moreira, laico, y 27 Compañeros mártires, de Brasil
Cristóbal, Antonio y Juan, adolescentes mártires, de México
Faustino Míguez, sacerdote escolapio, fundador del Instituto Calasancio de las Hijas de la Divina Pastora, español
Ángel de Acri, sacerdote profeso, de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, italiano
(CdM – RV)
(from Vatican Radio)
jueves, 20 de abril de 2017
Roma amanece empapelada con carteles de apoyo a Francisco, "un Papa de amor, tolerancia y misericordia"
"¡Gracias Papa Francisco! Por tu compromiso verdaderamente cristiano con el amor y la misericordia, tantas veces reclamado por Jesús en la Biblia". Este es el mensaje que ha aparecido esta semana en un millar de carteles, que han sido colgados por las calles de Roma y el Vaticano durante la Pascua.
Se trata de un proyecto de la Global Tolerance Initiative, organización que acaba de nombrar al Pontífice "Campeón Mundial de la Tolerancia" con ocasión de esta Semana Santa.
Además del elogio por su mensaje auténticamente evangélico, los letreros también celebran la sabiduría del actual Papa, tantas veces demostrado en estos cuatro años de su pontificado.
"Que todos los cardenales, obispos y sacerdotes lean nuestra Santa Biblia con los ojos, corazones y mentes abiertos y sigan con amor tus sabios consejos", reza el texto, escrito tanto en italiano como en inglés.
"Oremos todos por ti y por la Iglesia con 'corazones que piensan y mentes que aman'", se lee al final del mensaje, que además va acompañado de tres fotos del obispo de Roma en blanco y negro, tomadas durante su viaje a Tierra Santa en 2014.
Según ha explicado la Global Tolerance Initiative, además de estos 300 carteles desplegados en varios puntos de la Ciudad Eterna, otros 700 más han sido distribuidos entre sacerdotes, obispos, estudiantes, medios y activistas. La "acción de arte callejera", como la definen, forma parte de un proyecto más amplio en el que recuerdan a héroes "olvidados y escondidos de diferentes culturas", como el Dalái Lama, la joven activista pakistaní Malala Yousafzai o el obispo William Shomali, vicario patriarcal del Patriarcado Latino de Jerusalén.
"Celebramos con esta acción un Papa de amor, tolerancia y misericordia", declaró el fundador de la Global Tolerance Initiative, Hubertus Hoffmann, a la web Globalo. "Representamos a la mayoría de la gente, no solo católicos, que admiramos al Papa por su visión clarísima del cristianismo, con su hermoso rostro sonriente de profunda humanidad", prosiguió. "En tiempos de tantas crisis, guerras, refugiados y odio, es nuestro Faro de Esperanza de Semana Santa 2017, seas cristiano o no".
A diferencia con los carteles anónimos anti-Francisco que aparecieron en la capital italiana a principios de febrero, los nuevos rótulos cuentan con todos los permisos de las autoridades romanas, quienes han permitido, además, que sigan colgados hasta el día 22 de este mes.
La nueva alabanza de su "promoción creíble del amor y de la tolerancia", como explica la Global Tolerance Initiative, también se ajusta más a la realidad de estos cuatro años de la "primavera" de Francisco. Tiempo en el que el Papa no se ha cansado de repetir su mensaje de acogida, acompañamiento y misericordia para todos.
«El cristianismo no es una ideología ni un sistema filosófico. Nace de un hecho: Jesús está vivo»
En su catequesis de la audiencia general de este miércoles, el Papa Francisco ha recomendado a los creyentes «ir a nuestro sepulcro: todos tenemos un poco dentro. Ir ahí, y ver como Dios es capaz de resucitar de ahí. Aquí hay felicidad, aquí hay alegría, vida, donde todos pensaban que había solo tristeza, derrota y tinieblas»
«Ser cristianos significa no partir de la muerte, sino del amor de Dios por nosotros, que ha derrotado a nuestra acérrima enemiga. Dios es más grande que la nada, y basta solo una luz encendida para vencer la más oscura de las noches». En su primera audiencia general tras la celebración de la Pascua, el Papa Francisco ha centrado su catequesis en el resurrección como fundamento de la esperanza cristiana.
Refiriéndose a la I Carta de San Pablo a los Corintios, el Santo Padre ha explicado que el apóstol «parte de un dato indudable», que no es fruto de la reflexión sino «un simple hecho que ha intervenido en la vida de algunas personas. El cristianismo no es una ideología, no es un sistema filosófico, sino es un camino de fe» que nace del kerigma: Jesús murió por nuestros pecados, fue sepultado, resucitó al tercer día y se apareció a Pedro y a los Doce. «Es decir: Jesús está vivo. Este es el núcleo del mensaje cristiano».
Si Jesús no hubiera resucitado, sería un héroe, pero de ahí no nacería la fe. «La fe nace de la resurrección –ha continuado el Pontífice–. Aceptar que Cristo ha muerto, y ha muerto crucificado, no es un acto de fe, es un hecho histórico. En cambio, creer que ha resucitado sí. Nuestra fe nace en la mañana de Pascua», y del testimonio de la resurrección que dan numerosos testigos que san Pablo enumera.
Un hombre realizado y orgulloso… e irrumpe la sorpresa
Entre ellos se encuentra él mismo. Su fe se basa en esta afirmación: «¡Yo he visto que Jesús está vivo! ¡Yo he visto a Jesús resucitado!». En la vida de este hombre, «perseguidor de la Iglesia, orgulloso de sus propias convicciones, un hombre realizado con una idea muy clara de cómo es la vida con sus deberes», cuando iba camino a Damasco ocurrió algo «absolutamente imprevisible» que cambió el sentido de su vida y lo transformó en apóstol.
En el cristianismo –ha continuado Francisco–, no es el hombre el que busca a Dios de forma incierta, sino que «Jesús nos ha tomado, nos ha atrapado, nos ha conquistado para no dejarnos más. El cristianismo es gracia, es sorpresa, y por este motivo presupone un corazón capaz de maravillarse. Un corazón cerrado, un corazón racionalista es incapaz de la maravilla».
Por eso, en Pascua el Papa recomendó «ir a nuestro sepulcro: todos tenemos un poco dentro. Ir ahí, y ver como Dios es capaz de resucitar de ahí. Aquí hay felicidad, aquí hay alegría, vida, donde todos pensaban que había solo tristeza, derrota y tinieblas».
María Martínez López
Frei Betto: "Francisco es amado por muchos, pero no por los conservadores"
La oposición intraeclesial al papa Francisco es cada vez más enconada. El cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación del Culto Divino, responsable de la vida litúrgica de la Iglesia Católica, atacó abiertamente el año pasado el rito de la misa adoptado por el Concilio Vaticano II.
En carta enviada a un encuentro litúrgico que defiende la restauración de la misa tridentina (rezada en latín y con el celebrante de espaldas a los fieles), el prefecto del Culto Divino criticó el ritual vigente de la misa: "No podemos cerrar los ojos a los desastres, las devastaciones y las guerras que han causado los promotores modernos de una liturgia viva al remodelar la liturgia de la Iglesia de acuerdo con sus ideas."
El cardenal africano no se da cuenta de que las tradiciones oriundas del Concilio de Trento (1545-1563) también representaron en su época innovaciones en la liturgia católica, muchas de las cuales se apartaban de los ritos iniciales de la Iglesia.
De modo nada sutil, el cardenal Sarah ataca al papa Francisco al expresar en la carta que "muchos creen y declaran en alto y a toda voz que el Concilio Vaticano II produjo una real primavera en la Iglesia (...). En realidad, un número cada vez mayor de líderes eclesiales consideran que esa ‘primavera' es un rechazo, una renuncia a su herencia milenaria". Según él, existe una "tendencia sacrílega" en la Iglesia después de Vaticano II. El empleo de la expresión "primavera" no fue casual. Ha sido utilizada para definir el clima en la Iglesia después de la elección de Francisco.
El actual pontífice es amado por muchos, pero no por todos, principalmente los conservadores, que actúan a fin de debilitar la autoridad papal. El hecho más mediático ocurrió en Roma, en febrero último, cuando en calles próximas al Vaticano aparecieron carteles apócrifos con críticas a Francisco.
En los carteles aparecía una foto del papa con expresión seria, y textos referentes a actitudes que ha tenido en relación con quienes se oponen a su modo de dirigir la Iglesia: "Francisco, destituyó a jefes de congregaciones, relevó a sacerdotes, decapitó la Orden de Malta, la de los Franciscanos de la Inmaculada e ignoró a cardenales. ¿Dónde está su misericordia?", decía el texto, cubierto horas después por la prefectura de Roma con la inscripción "publicidad ilegal".
En esa misma época, algunos cardenales de Roma recibieron una versión apócrifa de L'Osservatore Romano, el periódico del Vaticano. En la primera plana aparecía una lista de preguntas al papa hechas por cardenales conservadores, y la respuesta era siempre sic et non (sí y no).
Francisco incomoda. Electo en marzo de 2013, tras una serie escándalos que afectaron la imagen de la Iglesia e indujeron al papa Benedicto XVI a renunciar, el nuevo papa adoptó medidas drásticas como realizar una auditoría de las finanzas vaticanas, sancionar a los corruptos de la Curia Romana y a los pedófilos, producir una apertura en lo relativo a las cuestiones de género y sexualidad, criticar el capitalismo, etc.
A los tradicionalistas supuestamente puritanos les resulta inaceptable que el papa admita que los divorciados que se vuelven a casar puedan recibir los sacramentos, y los homosexuales ser acogidos en el seno de la Iglesia.
"El papa es el vicario de Cristo en la Tierra, pero no es Cristo. Puede errar, pecar y hasta ser corregido. No concuerdo con su modo de gobernar. La Iglesia está hoy inmersa en la confusión y la desorientación: los fieles necesitan certezas, pero no logran encontrarlas. Corremos el riesgo de una escisión", afirma Roberto de Mattei, presidente de la Fundación Lepanto, que aboga por "la defensa de los principios y las instituciones de la civilización cristiana".
Se sospecha que los seguidores de de Mattei fueron quienes divulgaron los carteles ofensivos sobre Francisco. Él se defiende: "No sé quiénes son los autores [de los carteles], pero no fuimos nosotros. En Roma se percibe un clima de miedo típico de los regímenes totalitarios. Estamos en presencia de una monarquía absoluta que emplea la colaboración de cardenales y obispos, pero les da poca autonomía. Al papa le encanta nombrar comisionados especiales para muchos asuntos y así poder siempre ser él quien decide al final", declaró de Mattei.
El historiador Massimo Faggioli, profesor de Teología de Villanova University (EE. UU.), opina que es posible identificar tres tipos de oposición al papa: teológica, institucional y política. "La teológica parte de algunos sectores de la Iglesia que creen que el papa es demasiado moderno en cuestiones como el matrimonio y la familia. Es una oposición pequeña, que procede de forma respetuosa", afirma el profesor.
En esa trinchera se destacan cuatro cardenales ultraconservadores: Walter Brandmüller y Joachim Meisner, de Alemania; Carlo Cafarra, de Italia; y Raymond Burke, de los Estados Unidos. En septiembre de 2016 solicitaron, en una carta abierta, que el papa corrigiera "errores doctrinarios" de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia (Alegría del Amor), una guía para la vida en familia que predica la aceptación por parte de la Iglesia de comportamientos propios de la sociedad contemporánea.
En la oposición institucional se encuentran quienes insisten en mantener el status quo. "Algunos cardenales tienen miedo a perder privilegios o a un cambio en los mecanismos para el nombramiento de los obispos", dice Faggioli.
El historiador considera que la mayor oposición a Francisco tiene que ver con sus actitudes políticas: "El papa habla sobre vivir juntos, construir puentes en vez de muros. Son cuestiones ‘inconvenientes' para la política global actual, pues contrastan con las ideas de la derecha francesa, italiana y norteamericana. Se las tiene por una amenaza. El papa puede lidiar con las dos primeras oposiciones, pero la política es la más difícil", afirma.
La reacción contra el papa no se concentra solo en Italia y Europa. El periodista italiano Nello Scavo, autor del libro Los enemigos de Francisco, dice que hay grupos en los Estados Unidos empeñados en debilitar el liderazgo papal: "Hay grupos financieros, fabricantes de armas y multinacionales que quieren que el papa pierda poder. Su retórica es muy anti-establishment. Ha afirmado que nuestra economía mata, condenó el capitalismo y se ha hecho oír sobre cuestiones ecológicas", dice Scavo citando críticas a Francisco realizadas por el centro de estudios conservador American Enterprise Institute (AEI).
El AEI cuenta entre sus dirigentes con varios antiguos integrantes del gobierno de George W. Bush, entre ellos el exvicepresidente Dick Cheney. "Cheney forma parte de AEI, fue miembro del consejo de Lockheed Martin, el principal fabricante de sistemas de defensa del mundo, y uno de los principales financiadores de AEI es Halliburton", afirma el periodista, refiriéndose a la multinacional de servicios para la exploración de petróleo.
Matteo Ciofi, periodista de la emisora católica canadiense Salt and Light, dice que la oposición teológica es, en realidad, la que menos debe preocupar al papa. "No es posible que un cardenal africano y uno europeo tengan la misma visión sobre la familia. Forma parte de las diferencias culturales, es normal que haya críticas. El problema dentro de la Iglesia se concentra en quienes no quieren perder sus privilegios", dice.
Al papa Francisco se aplica lo que le dice a María el viejo Simeón refiriéndose a Jesús: "[este es] señal que será contradicha" (Lucas 2, 34).
Frei Betto es autor, entre otros libros, de Um homem chamado Jesus (Rocco).
Carta del cardenal arzobispo de Madrid: Año Santo Lebaniego, llamada a la conversión y a la misión
Hagamos una peregrinación exterior que termine en esa peregrinación interior donde celebramos la misericordia con la Reconciliación y la Eucaristía
Nuestro Señor Jesucristo, a través de la Iglesia, nos regala un año santo en mi querida diócesis de origen, Santander. El Año Santo Lebaniego es una gracia para toda la Iglesia. Pero, como podéis comprender, siento un profundo agradecimiento hacia la Iglesia particular que nos ofrece durante este año esta gracia inmensa que nos invita a la conversión y a la misión. Es la Iglesia particular que, en nombre de Jesucristo, me acercó y me dio la Vida de Cristo por el Bautismo, me invitó a participar por primera vez en la Eucaristía, me hizo el regalo del sacramento de la Confirmación y me incorporó al presbiterio diocesano regalándome el ministerio sacerdotal. Os invito a todos a vivir y participar en el Año Santo Lebaniego. Estoy seguro de que allí sentiremos más y mejor la urgencia que los hombres tenemos de dar una versión nueva a nuestra vida y de salir a la misión para anunciar la Buena Noticia que mueve y conmueve todo lo que existe.
En el monasterio de Santo Toribio, muy cerca de los Picos de Europa, se conserva desde el siglo VIII la famosa reliquia del Lignum Crucis. Gracias a esa presencia tan preciada, desde hace siglos es un importante centro espiritual de peregrinaciones y alimento de religiosidad popular. ¡Cuántos años fui, por razón de mi ministerio como vicario general de la diócesis de Santander, a las reuniones mensuales de los sacerdotes de Liébana que se celebraban en el monasterio! A 1181 se remonta la constitución de la cofradía de la Santísima Cruz, a la que pertenezco desde que soy sacerdote. Los obispos de la época en que se constituyó, Juan de León, Raimundo de Palencia, Rodrigo de Oviedo y Martín de Burgos, se tomaron en serio esa religiosidad que hizo posible que conservemos hasta hoy el trozo más grande de la Cruz de Nuestro Señor y que la región haya dado tanta gente buena y santa. Según la tradición, pudiera ser la cofradía más antigua erigida en la Iglesia con este motivo. El Papa Julio II, el 23 de septiembre de 1512, autorizó para que se siguiera celebrando el Jubileo de Santo Toribio. En ese querido monasterio el monje Beato defendió la fe católica y escribió los célebres Comentarios al Apocalipsis que han tenido una importancia decisiva en la cultura y en el arte, ya que fueron copiados y miniados entre los siglos IX y XIII.
El Año Santo Lebaniego invita a que celebremos la conversión y la misión. La Cruz y el sepulcro vacío, es decir, la Muerte y Resurrección de Cristo, son inseparables. La Cruz es expresión del triunfo sobre las tinieblas. Mientras estamos preparando el próximo Sínodo de los Obispos dedicado a los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, ahora que nos encontramos en la fase de aproximar nuestras preocupaciones, opiniones y tareas, tenemos la gracia de que se abra en la Iglesia que camina en Cantabria este año santo. Como muy bien dice el obispo de la diócesis de Santander, monseñor Manuel Sánchez Monge, en su carta pastoralNuestra gloria, Señor, es tu Cruz, «el amor misericordioso del Padre y del Hijo hacia nosotros alcanza su cima contemplado el misterio de la Cruz […], en la Cruz entendemos que los caminos de Dios no son nuestros caminos». El Año Santo Lebaniego es un acicate nuevo con el que el Señor derrama su gracia sobre nosotros para hacernos la misma invitación que al apóstol Pedro: «rema mar adentro».
El Año Santo Lebaniego nos urge, nos llama e invita a «presentar el mensaje desde el corazón del Evangelio que es la belleza del amor salvador de Dios, manifestado en Jesucristo, muerto y resucitado» (EG36). «Con estilo misionero sabe centrar el anuncio en lo esencial y simplificar la propuesta» (EG35). Impliquémonos con la gracia del Señor en el dinamismo que engendra el pasar por la Puerta Santa que es Cristo, meta de la historia, único Salvador del mundo, que ha dado la vida por todos los hombres. Por la Cruz nos ha llegado la salvación a los hombres. Es en la Cruz donde se sintetiza para nosotros, los cristianos, el misterio de la Encarnación y de la Redención, de la Pascua plena de Jesús, Hijo de Dios e Hijo de María; el misterio de su pasión y muerte, de su resurrección y glorificación. En el misterio de la Cruz se encuentra el secreto y el principio vital que hace de la Iglesia casa de Dios, y la columna y el fundamento de la verdad. ¡Qué fuerza tiene la contemplación de la Cruz! En dicha contemplación nos penetra el misterio de la infinita piedad de Dios hacia nosotros, que llegó hasta las raíces más escondidas de nuestra iniquidad.
Pasemos por la Puerta Santa que es Cristo. ¿Cómo hacerlo en este Año Santo Lebaniego? Hay signos que son necesarios y que la Iglesia pone a nuestro alcance. Para recibir la gracia de las indulgencias y celebrar este Jubileo tenemos un lugar: el monasterio de Santo Toribio de Liébana, donde se encuentra el trozo más grande de la Cruz en la que muere Nuestro Señor. Hagamos una peregrinación exterior, pero que termine en esa peregrinación interior donde la perdonanza y la misericordia la celebramos con el sacramento de la Reconciliación y la celebración de la Eucaristía. El Año Santo Lebaniego nos va a dar oportunidad de ver la infinita piedad y amor de Dios hacia los hombres, que sigue suscitando en el corazón y en el alma de cada ser humano un movimiento de conversión y de redención que impulsa hacia la reconciliación. El cristiano, puesto delante de la Cruz, acoge el misterio, lo contempla y saca de él la fuerza suficiente para ir a la fuente que es el mismo Jesucristo, donde puede renovar su vida desde la raíz para vivir según el Evangelio.
Este Año Jubilar de Santo Toribio de Liébana, para mí como arzobispo de Madrid, se nos presenta como una oportunidad más de gracia que el Señor nos entrega, para que se hagan realidad aquellas palabras del apóstol san Pablo: «Pues yo, hermanos, cuando fui a vosotros, no fui con el prestigio de la palabra o de la sabiduría a anunciaros el misterio de Dios, pues no quise saber entre vosotros sino a Jesucristo, y este crucificado. Y me presenté ante vosotros débil, tímido y tembloroso. Y mi palabra y mi predicación no tuvieron nada de los persuasivos discursos de la sabiduría, sino que fueron una demostración del Espíritu y del poder para que vuestra fe se fundase, no en sabiduría de hombres, sino en el poder de Dios» (1Cor 2,1-5). Doy gracias a Dios por este tiempo de gracia y de sabiduría que el Señor nos regala a través de la Iglesia, y te invito a profundizar, reflexionar e incorporar tres realidades:
1. Contemplar la Cruz. ¿A qué y a quién te remite? ¿Te remite a los demás? ¿Para qué?
2. Vivir ante la Cruz de la que vino la salvación a los hombres, ¿te introduce en el ámbito de la misericordia y del amor a todos o te mantiene en la indiferencia?
3. Anunciar. ¿Descubres que el Sacramento de la Penitencia o de la Reconciliación en tu vida te sitúa en la verdad? ¿Valoras ponerte delante del Señor, reconociendo tu verdad, para que Él por amor te entregue su Verdad, que es gracia?
Con gran afecto, os bendice,
+Carlos Card. Osoro Sierra, arzobispo de Madrid
Sin paz, hasta lo pequeño es imposible
Que el Señor se apareciera a los suyos diciendo “Paz a vosotros” no es baladí. Podría haber usado un procedimiento más brillante, una aparición luminosa con banda sonora, no sé, lo que provocara una impresión de sobrecogimiento acompañada de un “eh, despertaos, poneos en marcha, es hora de evangelizar y hablar de quién soy verdaderamente”. Pero el Señor usa un insólito preámbulo que se ha convertido en la marca de la casa del cristiano: la paz. Sin paz no se construye nada, es más, sin el sosiego del primer encuentro con Cristo uno pierde identidad, porque seguirá a merced de sus pasiones y de la excitabilidad cotidiana. Sin paz, el mundo nos va deglutiendo poco a poco y nos volvemos una pieza más del engranaje de la vida.
Qué bien lo entendió Juan de la Cruz, “oh dichosa ventura, salí sin ser notada, estando ya mi casa sosegada, a oscuras y segura…” Habla del alma que va a la busca de su Amado. Si la casa no anda sosegada, el alma sale del hogar haciendo ruido y tirándolo todo, tropezándose con la cacharrería que encuentra en las habitaciones. En fin, que el Señor dice “paz a vosotros” y no sólo queda en el aire una frase, sino que con ella llega una emulsión de gracia inmediata.
He conocido a mucha gente con paz, y hacen mucho bien. Y ojo, que no hace falta morirse para que los amigos te digan que ya descansas en paz. Parece que marcharse de este mundo es la única solución para apagar el tráfago de lo cotidiano. Piénsalo un momento, si no tienes el alma con paz porque crees que deberías hacer un millón de cosas más, y cuando te quedas solo la casa se te viene encima, te conviertes en carne de cañón para conocer superficialmente al Señor, sólo por fuera. Te aprenderás frases preciosas del Evangelio, estupendo, pero ni siquiera habrás tocado la orla de su manto. Sin soledad y sin silencio, que deberían ser nuestros hermanos de sangre, el hombre no se pone a tiro de la paz de Cristo.
Conozco a muchos enfermos que tienen paz y no fingen, son los que mejor pueden dar testimonio de la presencia de Cristo en un mundo imposible, como es el del dolor. Muchos no hablan de resignación sino de conformidad, y rezan porque no quieren dejar de lado a su Señor. Sin paz, nada de nada.
Archidiócesis de Madrid
Así estaba escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día
Evangelio según San Lucas 24,35-48.
Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes".
Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu,
pero Jesús les preguntó: "¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas?
Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo".
Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies.
Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: "¿Tienen aquí algo para comer?".
Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; él lo tomó y lo comió delante de todos.
Después les dijo: "Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos".
Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y añadió:
"Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados".
Ustedes son testigos de todo esto.
miércoles, 19 de abril de 2017
Una esperanza en medio de la tragedia humana
La confesión sorprendió a todos. «Ayer llamé por teléfono a un joven con una enfermedad grave para darle un signo de fe». Pero el Papa, que buscaba consolar, terminó conmovido por una simple constatación del enfermo: «A mí no me preguntaron si quería asumir esto». Ese episodio resumió todo el mensaje de Francisco en esta Pascua. Ante la tragedia del mundo, ante la violencia y la sinrazón, la Iglesia anuncia un mensaje sencillo pero poderoso a la vez: Jesús ha resucitado. Por ello existe un horizonte, existe esperanza
El Pontífice dijo palabras improvisadas el Domingo de Resurrección ante miles de personas congregadas en la plaza de San Pedro. No estaba previsto que predicase. Ya tenía preparada su bendición urbi et orbi, que pronunciaría después de la Misa. Pero algo lo impulsó a hablar y contó la anécdota de aquella llamada del Sábado Santo que lo conmovió. «Llamé para dar un signo de fe a un joven culto, un ingeniero. Le dije: “No existen explicaciones para lo que te sucede; mira a Jesús en la cruz, Dios hizo esto con su Hijo. No existe otra explicación”. Él me respondió: “Sí, pero preguntó a su Hijo, y su Hijo dijo sí. A mí no me preguntaron si quería asumir esto”. Esto nos conmueve. A ninguno de nosotros nos preguntan: ¿Estás contento con lo que ocurre en el mundo? ¿Estás dispuesto a llevar esta cruz? Pero la cruz sigue adelante. Y la fe en Jesús cae», constató.
Es el misterio del mal en el mundo. El mal que toca muy de cerca. Si Cristo ha resucitado, ¿cómo pueden suceder tantas desgracias, enfermedades, tráfico de personas, guerras, destrucciones, mutilaciones y odio?, cuestionó Francisco. Y él mismo respondió, advirtiendo que la resurrección «no es una fantasía», sino la historia de la piedra descartada que se convirtió en el fundamento de toda la existencia humana. Es la ambivalencia de la cruz: la muerte que da sentido a la vida.
Esa dualidad, muerte y esperanza, pareció marcar los oficios de Semana Santa presididos por el Papa. El mal y el bien se fundieron en la Misa in coena domini que celebró la tarde del Jueves Santo en la cárcel de Paliano, a las afueras de Roma. Allí, saludó, uno por uno, a cerca de 70 detenidos, dos de ellos en régimen de aislamiento y otros diez que padecen tuberculosis. La mayoría de ellos son «colaboradores de la justicia», es decir arrepentidos con beneficios judiciales. Muchos de ellos son exmafiosos.
Volvió a lavar los pies a mujeres
El Papa Francisco mantuvo la tradición que él mismo inauguró en 2013: lavó los pies también a las mujeres. En este caso fueron nueve hombres y tres mujeres. Durante la homilía aseguró que Cristo lavó los pies de sus discípulos para demostrar que él era Dios y estaba dispuesto a amar hasta el final.
«Hoy, cuando llegué, había mucha gente que saludaba. “Eh, que viene el Papa, el jefe de la Iglesia…”. Pero cuidado, el Jefe de la Iglesia es Jesús. Aunque el Papa es la imagen de Jesús y yo quisiera hacer lo mismo que Él hizo», aclaró. Las imágenes de Francisco con los encarcelados conmovieron. Este hombre de 80 años no tuvo problemas para arrodillarse, lavar, secar, besar y sonreír.
El mismo jueves el Papa tuvo tiempo de almorzar con diez sacerdotes de Roma en el apartamento del sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano, Giovanni Angelo Becciu. Después pasó a saludar al Papa emérito, Benedicto XVI, al convento Mater Ecclesiae, en el que reside. Le felicitó por partida doble: por la Pascua y por su 90 cumpleaños.
Esperanza y vergüenza
El Viernes Santo lo vivió con intensidad. Por la tarde, la adoración a la santa cruz comenzó con Francisco postrado en el suelo en gesto de humildad. Lo hizo de cuerpo entero, revestido de rojo. No tomó la palabra, tan solo escuchó al predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa. El sacerdote capuchino citó al Cristo de San Juan de la Cruz, obra del pintor surrealista Salvador Dalí, para explicar el impacto de la crucifixión también en la actualidad, en una «sociedad líquida», en el tiempo de la «nube atómica». «Hay esperanza, porque encima de ella está la cruz», apuntó.
Esperanza y vergüenza fueron las palabras clave del vía crucis en el Coliseo romano. Una ceremonia blindada por la Policía y el Ejército, como todas las que celebró el Pontífice en estos días santos. Con un fondo de sutil temor al terrorismo. Fue un vía crucis con toque femenino. La biblista francesa Anne-Marie Pelletier, encargada de redactar las meditaciones, introdujo nuevas estaciones en el texto del camino al Calvario. Así, aparecieron pasajes como Jesús es negado por Pedro, Jesús y las hijas de Jerusalén y Jesús en el sepulcro y las mujeres.
Al final, el Papa clamó vergüenza por la sangre derramada cada día de mujeres, niños, inmigrantes y personas perseguidas por el color de su piel, por su pertenencia étnica yufragio. Por los hombres y mujeres «quebrados por la guerra». social, por su fe en Cristo. Vergüenza por las imágenes de devastación, de destrucción y de na
«Vergüenza por todas las veces que nosotros, obispos, sacerdotes, consagrados y consagradas escandalizamos y herimos tu cuerpo, la Iglesia […]. Vergüenza por nuestro silencio ante las injusticias, por nuestras manos perezosas al dar y ávidas de arrancar y conquistar. Por nuestra voz chillona al defender nuestros intereses y tímida al hablar de los intereses de otros. Por nuestros pies veloces en el camino del mal y paralizados en el del bien», precisó.
Pero también empujó a la esperanza. La esperanza de la cruz, capaz de transformar los corazones endurecidos y convertirlos en corazones de carne que sueñen, perdonen y amen. «Transforma esta noche tenebrosa de tu cruz en alba refulgente de tu resurrección», pidió.
Mujeres que sostienen el peso de la injusticia
Una noche tenebrosa que dio paso a la vigilia pascual, a la bendición del fuego nuevo en el atrio de la basílica de San Pedro y al cirio que iluminó el templo a oscuras. Durante la celebración, el Papa bautizó, confirmó y dio la comunión a once catecúmenos, seis varones y cinco mujeres, entre ellos la española Alejandra Cacheiro Bofarull, de 19 años.oscuras. Durante la celebración, el Papa bautizó, confirmó y dio la comunión a once catecúmenos, seis varones y cinco mujeres, entre ellos la española Alejandra Cacheiro Bofarull, de 19 años.
El Papa centró su reflexión en las mujeres que fueron al sepulcro y lo encontraron vacío. Mujeres abrumadas por la muerte de Jesús, pero que aguantaron y resistieron al sabor amargo de la injusticia como tantas madres de la actualidad, abuelas, niñas y jóvenes que resisten el peso y el dolor de la injusticia inhumana. «En ellas también vemos el rostro de aquellos que sufren el desprecio por ser inmigrantes, huérfanos de tierra, de casa, de familia; […] el rostro de tantas madres que lloran por ver cómo la vida de sus hijos queda sepultada bajo el peso de la corrupción, que quita derechos y rompe anhelos bajo el egoísmo cotidiano que crucifica y sepulta la esperanza de muchos, bajo la burocracia paralizante y estéril que no permite que las cosas cambien», agregó.
Bendición urbi et orbi
Pero la resurrección trae esperanza, aclaró Francisco. Esperanza concreta para los lugares martirizados de la tierra y para las situaciones que atormentan al ser humano. De ellas pasó revista, en su bendición urbi et orbi del Domingo de Resurrección.
Asomado al balcón central de la basílica de San Pedro, instó a llevar alivio a Siria, «martirizada por la guerra y el horror». Apremió a buscar la paz en Ucrania, Sudán del Sur, Somalia y la República Democrática del Congo. Imploró por las víctimas de los trabajos inhumanos, del tráfico de personas, de la explotación y discriminación, de las graves dependencias y de quien tiene el corazón herido por las violencias que padece dentro de los muros de su propia casa.
Lamentó las tensiones políticas y sociales en América Latina que, en algunos casos, han sido sofocadas con la violencia. Y solicitó que «se construyan puentes de diálogo, perseverando en la lucha contra la plaga de la corrupción y en la búsqueda de soluciones pacíficas válidas ante las controversias, para el progreso y la consolidación de las instituciones democráticas, en el pleno respeto del estado de derecho».
Y concluyó: «Este año los cristianos de todas las confesiones celebramos juntos la Pascua. Resuena así a una sola voz en toda la tierra el anuncio más hermoso. Es verdad, ha resucitado el Señor. Él, que ha vencido las tinieblas del pecado y de la muerte, de paz a nuestros días. Feliz Pascua».
Andrés Beltramo Álvarez
Ciudad del Vaticano
Ciudad del Vaticano
Las cuatro pruebas de la resurrección de Jesús
«Jesús resucitó hace dos mil años, y sigue vivo entre nosotros»: Laureano Benítez es un investigador español que se ha dedicado en los últimos años a estudiar todo lo relacionado con la muerte y con la resurrección de Cristo. Fruto de ello son sus libros Crucifixio y Resurrectio, ambos en la editorial Sekotia, en los que aporta datos que prueban lo sucedido durante la pasión y la resurrección del Señor.
«La resurrección fue un hecho real avalado por datos históricos y científicos», afirma. Este jueves ofrece sus conclusiones en una conferencia en el Foro Juan Pablo II, de la parroquia de la Concepción de Nuestra Señora, en Madrid, a las 20 horas. Además de aportar pruebas que desmienten las «teorías descabelladas acerca del final de la vida terrena de Jesús –que no murió en la Cruz, que su tumba está en Cachemira…–», Laureano Benítez ofrece cuatro evidencias que demuestran la resurrección como un hecho cierto.
«La primera de ellas es el sepulcro vacío. Los mismos evangelios afirman que los judíos difundieron el bulo de que sus discípulos habían robado el cuerpo, lo cual evidencia de manera clara que el sepulcro estaba vacío y que este hecho estaba aceptado por todos, no lo negaba nadie», señala.
Además, «está la Sábana Santa. Algo le pasó al cadáver para que recibiera la impresión que muestra. Ahí hay una radiación extraña que se puede asociar con la resurrección. Y además, que la resurrección fue la de Jesús, no la de otra persona, al cotejar los datos que dan los evangelios sobre la pasión con las heridas que aparecen en el lienzo».
Junto a ello, «tenemos el cambio experimentado por los Apóstoles, un grupo de timoratos que de repente se lanza a comunicar al mundo la buena noticia de Jesús, hasta el punto de dar su vida. Algo muy fuerte les tuvo que pasar para que actuaran así».
Por último, hay que añadir «el triunfo de la Iglesia, que después de 2.000 años sigue aquí, señal que hay un energía viviente dentro de ella, un ser viviente que le da impulso».
Todas las evidencias muestran que Jesús resucitó, «y además sigue vivo, entre nosotros. Tantos mártires de ayer y de hoy lo prueban también. Jesús está vivo, y sigue con nosotros hasta el fin del mundo, una fuerza que vive dentro de cada uno por la gracia, una persona que lucha en nosotros contra las dificultades, contra el pecado. No es algo del pasado, es Alguien que vive con nosotros hoy».
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Alfa y Omega
El fundamento de nuestra fe nace de un acontecimiento histórico, afirmó el Papa en la catequesis
En la liturgia de estos días de Pascua oímos a san Pablo presentar la resurrección de Jesús como el fundamento de nuestra fe y esperanza. En efecto, el apóstol aborda el tema de la Resurrección de Jesús, y lo hace a partir del testimonio apostólico de los primeros discípulos de Cristo:
“Nos encontramos hoy, en el contexto de la Pascua, que hemos celebrado y seguimos celebrándola en la liturgia, - dijo Francisco en nuestro idioma. Cristo resucitado es nuestra esperanza. El cristianismo es un camino de fe que nace de un evento, testimoniado por los discípulos de Jesús. Como nos dice San Pablo: Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado, resucitó al tercer día y se apareció a Pedro y a los Doce. Si todo hubiese terminado con la muerte de Jesús, sólo tendríamos en él un ejemplo de entrega y generosidad, pero no sería suficiente para generar nuestra fe, porque la fe nace en la mañana de Pascua”.
En la Audiencia General del miércoles de la Octava de Pascua, al proseguir con el ciclo de catequesis sobre la esperanza cristiana, el Santo Padre meditó sobre el anuncio del gran pregonero de Jesucristo, y reiteró que la fe cristiana no es una ideología ni un sistema filosófico, fruto de una reflexión de algún hombre sabio, sino un acontecimiento concreto que tiene inicio en la mañana de Pascua con la tumba vacía, y, más tarde, con la aparición de Jesús resucitado:
“San Pablo, al relatarnos la experiencia de las personas que han entrado en contacto con el Resucitado, hace referencia primero a Cefas, luego a los Doce, después a más de quinientas personas, a Santiago y por último se cita a sí mismo. Jesús quiso salir al encuentro de Pablo, perseguidor de la Iglesia, cuando iba camino de Damasco, y para el Apóstol ese fue un acontecimiento que cambio su vida”.
Se trata de una cuestión de hecho, un acontecimiento concreto aquel relatado por el apóstol, quien nos posiciona históricamente junto a las personas que han entrado en contacto con Jesús resucitado, a partir de Cefas: “Jesús ha muerto, fue sepultado, resucitó y se apareció, es decir, Jesús está vivo. Éste es el centro del mensaje cristiano”, proclamó el pontífice.
“También el Señor quiere hacerse presente en nuestras vidas para conquistarnos y no abandonarnos jamás. Ser cristianos significa reconocer y abrazar el amor que Dios tiene por nosotros, que vence el pecado y la muerte”.
El Obispo de Roma explicó que el cristianismo no es sólo la búsqueda titubeante que nosotros hacemos de Dios, sino aquella que Él hace de nosotros, porque Jesús nos ha aferrado para no dejarnos jamás. Por eso el cristianismo es una gracia, una sorpresa, y presupone un corazón que sea capaz de maravillarse, porque “un corazón cerrado, un corazón racional, es incapaz de maravillarse y no puede comprender lo que es el cristianismo. El cristianismo en una gracia y la gracia sólo se percibe, es más, se encuentra, en el estupor del encuentro”.
Con la invitación a llevar en estos días de Pascua, el gozo de la resurrección del Señor, el Papa concluyó su catequesis augurando que “podamos comunicar con nuestra vida que él está aquí y vive en medio de nosotros”.
(Griselda Mutual - Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)
Apertura oficial de la causa de beatificación del P. Jacques Hamel
El Arzobispo de Rouen (Francia), Mons. Dominique Lebrun, confirmó la apertura oficial de la causa diocesana de beatificación del sacerdote Jacques Hamel, asesinado por extremistas mientras celebraba la misa en la iglesia de St. Etienne du Rouvray, en Normandía. El arzobispo lo anuncio durante la Misa Crismal que presidió este Jueves Santo, en la Catedral de la ciudad.
Una causa que inicia gracias a la autorización que llega sea desde la Congregación por la causa de los santos, que desde el papa Francisco, que ha permitido de suspender la regla canónica que impone un tiempo de al menos cinco años antes de abrir el proceso de canonización.
Con el padre Hamel son tres los casos que en los tiempos recientes vieron la suspensión de los cinco años necesarios. La más rápida fue la de Juan Pablo II fallecido el 2 de abril de 2005, autorizada por Benedicto XVI 26 días después de su muerte. Siguiendo todos los pasos del procedimiento, la beatificación fue el 1 de mayo de 2011, seis años después, y la canonización el 27 de abril de 2014, 9 años después.
El otro caso se refiere a Madre Teresa fallecida el 5 de septiembre de 1997. Juan Pablo II autorizó el inicio de la causa a los 4 años. Otros dos años y Juan Pablo II la proclama beata. La canonización fue 19 años después de su muerte, el 4 de septiembre de 2016, durante el Jubileo de la Misericordia.
Por su parte la Conferencia Episcopal Francesa difundió la oración oficial para pedir la intercesión del P. Jacques Hamel
Padre Jacques Hamel,
¡Concédenos el favor de presentar nuestra oración a Dios
Padre, Hijo y Espíritu Santo!
Tú que consagraste tu vida a Él:
que Dios nos ayude a cumplir su voluntad,
simple y fielmente cada día.
Tú que le has ofrecido el pan y el vino:
que Dios nos ayude a abrir nuestras vidas para su gloria y la salud del mundo.
Tú que has desenmascarado a Satanás, el divisor:
que Dios nos ayude a repeler sus tentaciones
en acogida al espíritu de amor y de perdón.
Tú que has muerto en los hábitos de la oración:
que Dios nos ayude a dar testimonio de Jesús y de su Evangelio hasta el final.
También presenta a Dios
esta intención particular: (se menciona la intención).
Por último, presenta a Dios con insistencia la petición
de la diócesis de Rouen por la juventud
que consagra su vida a Él.
¡P. Jacques Hamel, ruega por nosotros!
¡Concédenos el favor de presentar nuestra oración a Dios
Padre, Hijo y Espíritu Santo!
Tú que consagraste tu vida a Él:
que Dios nos ayude a cumplir su voluntad,
simple y fielmente cada día.
Tú que le has ofrecido el pan y el vino:
que Dios nos ayude a abrir nuestras vidas para su gloria y la salud del mundo.
Tú que has desenmascarado a Satanás, el divisor:
que Dios nos ayude a repeler sus tentaciones
en acogida al espíritu de amor y de perdón.
Tú que has muerto en los hábitos de la oración:
que Dios nos ayude a dar testimonio de Jesús y de su Evangelio hasta el final.
También presenta a Dios
esta intención particular: (se menciona la intención).
Por último, presenta a Dios con insistencia la petición
de la diócesis de Rouen por la juventud
que consagra su vida a Él.
¡P. Jacques Hamel, ruega por nosotros!
Zenit
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