lunes, 3 de abril de 2017

EL PAPA REZA POR COLOMBIA, Y HACE UN LLAMIENTO POR VENEZUELA, PARAGUAY Y EL CONGO




Queridos amigos, en su exhortación antes del rezo del Ángelus, el Papa Francisco –que está realizando una visita pastoral a Carpi- ha dicho:

«Estoy profundamente dolido por la tragedia que ha golpeado Colombia, donde una gigantesca avalancha de fango, ocasionada por las lluvias torrenciales, embistió la ciudad de Mocoa, provocando numerosos muertos y heridos. Rezo por las víctimas y aseguro mi cercanía a cuantos lloran la desaparición de sus seres queridos, y doy las gracias a todos los que están trabajando para prestar socorro. 

Tambien siguen llegando noticias de sangrientos enfrentamientos armados en la región de Kasai en la República Democrática del Congo, enfrentamientos que están causando víctimas y desplazamientos que también afectan a la Iglesia... Aseguro mi cercanía a esta nación, y exhorto a todos a rezar por la paz, para que los corazones de los artífices de este tipo de crímenes no permanezcan esclavos del odio y de la violencia, porque el odio y la violencia destruyen siempre.

Además, sigo con gran atención lo que está ocurriendo en Venezuela y Paraguay. Rezo por estas poblaciones, muy queridas para mí, e invito a todos a perseverar sin descanso, evitando cualquier tipo de violencia, en la búsqueda de soluciones políticas».

«Dios es siempre amoroso incluso en las pruebas más duras», el Papa a los afectados por el terremoto en Mirandola

Mensaje del Santo Padre dirigido a las poblaciones afectadas por el terremoto
Queridos hermanos y hermanas:
En esta ciudad, que todavía tiene visibles los signos de una prueba muy difícil, deseo abrazar a ustedes y a los habitantes de las demás localidades azotadas por el terremoto de mayo de 2012. Ya, mi querido predecesor, Benedicto XVI, pocas semanas después del incidente vino a este territorio para traer solidaridad junto con su propia fortaleza y la de toda la Comunidad eclesial. Hoy, estoy entre ustedes para reafirmar el afecto de toda la Iglesia y para dar testimonio a cada uno, de mi cercanía y mi ánimo para el camino que todavía queda por hacer en la reconstrucción. Extiendo un cordial saludo al Pastor de esta Diócesis, Monseñor  Francesco Cavina, al Párroco y demás sacerdotes, al alcalde y al resto de autoridades. Renuevo mi agradecimiento a los voluntarios de Protección Civil y a los que han participado en diversos niveles en las actividades de reconstrucción de las estructuras y recuperación de la vida comunitaria.
Sé bien cuánto el terremoto ha afectado el patrimonio humano y cultural de esta tierra. Pienso en las dificultades que han sufrido: los daños de las casas, las actividades productivas, las Iglesias y otros monumentos, llenos de historia y arte y símbolo de la espiritualidad y de la civilización de un pueblo. Pero pienso sobre todo en las heridas internas: el sufrimiento de aquellos que han perdido a sus seres queridos y de quienes han visto dispersarse los sacrificios de una vida entera. En los días sucesivos al terremoto, se despertó una gran admiración en todo el testimonio de dignidad e ingenio que han demostrado ustedes. Se han esforzado en afrontar con espíritu evangélico la precaria situación causada por el terremoto, reconociendo y aceptando en los hechos dolorosos la misteriosa presencia de un Padre que es siempre amoroso, incluso en las pruebas más duras.
Las heridas han sido curadas, pero permanecen y permanecerán para toda la vida las cicatrices. Mirando estas cicatrices... tengan el coraje de crecer y hacer crecer en sus hijos, en esa dignidad, en esa fortaleza, en ese espíritu de esperanza que ustedes han tenido en el momento de las heridas. 
Mi  deseo es que nunca decaiga la fuerza de ánimo, la esperanza y los dotes de laboriosidad  que los caracterizan. Que permanezca intacta su intención de no ceder al desaliento ante las dificultades que aún permanecen. De hecho, se ha logrado mucho en el trabajo de reconstrucción, pero es más importante aún que se mantenga un decisivo empeño por recuperar también los centros históricos: son los lugares de la memoria histórica y son espacios esenciales de la vida social y eclesial. Estoy seguro de que no faltará la buena voluntad por parte de todos los actores involucrados, para garantizar la rápida realización de estos trabajos necesarios para el bien común.
Delante de esta Catedral, símbolo de la fe y la tradición de este territorio gravemente dañado por el seísmo, elevo con ustedes al Señor una ferviente oración por las víctimas del terremoto, por sus familias y por todos los que todavía viven en situaciones precarias. Que el Señor haga sentir a cada uno su apoyo y consuelo.
Queridos hermanos y hermanas, dentro de dos semanas celebraremos la Pascua de Resurrección. Que la fuerza del Señor resucitado mantenga el empeño de ustedes en completar la reconstrucción y anime sus esperanzas, que la Virgen María y los santos patronos obtengan del Señor la fortaleza para las personas que todavía sufren por esta prueba, otorgando luz y fuerza a las mentes y los corazones para que pronto puedan cumplirse las expectativas de todos. Les agradezco y les imparto de corazón a ustedes aquí reunidos y a la población entera, mi Bendición. 

(from Vatican Radio)

El Papa en el Ángelus: "Confiamos nuestras vidas y el destino de la Iglesia y del mundo a María"

Queridos hermanos y hermanas:
Quiero agradecerles por haber venido a esta Misa: quiero agradecer a todos, a todos los que han trabajado para esta doble maratón: la del domingo pasado y esta... ¡muchas gracias! Y quiero agradecer a ustedes, enfermos: ¡hay cuatro mil enfermos aquí! Gracias a ustedes que con vuestros sufrimientos ayudan a la Iglesia, ayudan a llevar la Cruz de Cristo. Gracias. ¡Muchas gracias a ustedes!
Y al final de esta celebración, nuestro pensamiento se dirige a la Virgen Santa, a la que veneran en la iglesia catedral dedicada a ella. A María le ofrecemos nuestras alegrías, nuestros dolores y nuestras esperanzas. Le pedimos que pose su mirada misericordiosa en quienes de nosotros están sufriendo, especialmente en los enfermos, en los pobres y en quienes están privados de un trabajo digno.
Recordando el ardor apostólico de dos figuras de su tierra, el Beato Odoardo Focherini y la Venerable Marianna Saltini, testigos de la caridad de Cristo, saludo con gratitud, a ustedes, los fieles laicos. Los animo a ser protagonistas de la vida de sus comunidades, en comunión con sus sacerdotes: apunten siempre en lo que es esencial en el anuncio y en el testimonio del Evangelio.
Agradezco a ti, querido Obispo Francesco, y a todos ustedes, Obispos de la Región de Emilia Romaña, por su presencia, y sobre todo, al Pastor de esta diócesis, Mons. Francesco Cavina: los exhorto a estar al lado de sus sacerdotes con la escucha, la ternura y la cercanía atenta.
Por último, quisiera agradecer a todos y cada uno de ustedes, queridos fieles, a los sacerdotes, religiosos y religiosas, a las Autoridades y particularmente a cuantos han colaborado para organizar esta visita, con un pensamiento especial para el AGESCI y el coro, compuesto por todos los coros de la diócesis, que ha animado esta liturgia.
Confiamos nuestras vidas y el destino de la Iglesia y del mundo a María, recitando juntos la oración del Ángelus. Angelus domini...
De aquí el Sucesor de Pedro se traslada al Seminario episcopal para almorzar con los Obispos de la región y los sacerdotes ancianos residentes en la Casa del Clero, y con los seminaristas, y posteriormente celebrará un encuentro con los sacerdotes diocesanos, los  consagrados y los seminaristas.
(Griselda Mutual - Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)

domingo, 2 de abril de 2017

El que amas está enfermo – 5° Domingo de Cuaresma

Ezequiel 37, 12-14: “Les infundiré mi espíritu y vivirán”Salmo 129: “Perdónanos, Señor, y viviremos”Romanos 8, 8-11: “El Espíritu de aquel que resucitó de entre los muertos, habita en ustedes”San Juan 1, 1-45: “Yo soy la resurrección y la vida”.
¿Nos hemos acostumbrado al olor de la corrupción y de la violencia? Hace un año el grupo de familiares en búsqueda de desaparecidos indicaban: “Veracruz apesta a temor y a fosas”. Han pasado los meses y cada día tenemos nuevas noticias de más fosas, de más desaparecidos, de más víctimas y de más corrupción. Dicen que poco a poco nos vamos acostumbrando a los olores al estar en su ambiente, pero los familiares de los desaparecidos continúan su terca búsqueda de sus seres amados sin importar los olores ni las amenazas. Muchos los desalientan haciéndoles caer en la cuenta de la situación en que puedan encontrarlos pero ellos siguen insistentes. A quien de verdad ama no lo detienen los hedores pestilentes del amado, continúa cerca de él y ellos quieren encontrarlos aunque tengan que llevarlos en pedazos.
Cristo de verdad nos ama, a pesar de nuestras pestilencias. El quinto domingo de Cuaresma nos sitúa en una lucha esperanzadora por la vida y en una fe que es capaz de esperar la resurrección de quien ya tiene tres días muerto. Los reclamos a Jesús por parte de Marta, podrían ser los reclamos que ahora muchos pretenden lanzar al cielo porque no se puede entender una cadena de males ante la mirada indiferente de Dios. La degradación que estamos padeciendo sólo se entiende ante la ausencia de Dios, ha sido la expresión de muchos. Pero no podemos reclamar la ausencia de un Dios que hemos expulsado de nuestras familias, de nuestras calles, de nuestros negocios y que lo hemos querido mantener recluido en las sacristías, en eventos sociales, y en dos o tres fiestas folclóricas que sirven de pretexto para excesos más que una verdadera manifestación de nuestra relación personal con Dios. Debemos reconocer que nuestra nación realmente se encuentra enferma e insistirle a Jesús: “Señor, el amigo a quien tanto quieres está enfermo”. Nos urge aceptar y manifestar la enfermedad pero también estar dispuestos a aceptar la curación y las prescripciones para la sanación.
Los muertos y las víctimas se acumulan día tras día. No sólo en el ámbito del narcotráfico sino en todos los espacios, personas inocentes perecen como daños colaterales. Se ha hablado mucho de las incontables extorsiones, de los secuestros y de las drogas que pululan por doquier, pero se ha tomado menos en cuenta la corrupción que a diario invade todos los ámbitos de nuestra vida, que ha penetrado en las familias, en las instituciones y en las estructuras que rigen nuestra patria. Es una corrupción y hedor penetrante al que nos hemos acostumbrado y del que solamente en ocasiones excepcionales somos conscientes. Hemos alejado a Dios de nuestras vidas y hemos optado por otros valores: el placer, el dinero, la ambición, el poder. Cuando descubrimos que se han metido como una grave enfermedad en todo el cuerpo, nos asustamos y quisiéramos echar marcha atrás pero sin dejar de vivir en corrupción. Quisiéramos sanar a base de calmantes, sin aceptar una verdadera curación, un cambio radical de vida y una purificación de todo nuestro ser. El llanto de María y su desesperación bien pudiera representar el llanto de tantas madres y hermanas que lloran por el ser asesinado o desaparecido, por el hijo o la hija sumida en las drogas, por quien ha perdido el camino. Ese mismo llanto nos hace vislumbrar un rayo de esperanza: junto a nosotros, en la misma lucha, con mucho mayor amor y con mucho más poder, camina Jesús. Para Él Lázaro es el amigo a quien tanto ama; para Él todos los que sufren y están atormentados son también su “amigo amado”.
El amor de Jesús se hace presente en las situaciones más difíciles y complicadas. La muerte y la corrupción no logran mantenerlo lejano y su presencia nos llena de una sana esperanza. Ahora, igual que en aquel tiempo, nos ordena quitar la losa que tapa la vida y que confina a la oscuridad. Nos ordena creer y comprometernos con Él que es la vida. A pesar de todos los obstáculos, la invitación de Jesús a creer sigue en pie. Quizás también nosotros estemos tentados a expresarle nuestro pesimismo porque sentimos que ya nada puede hacerse, no encontramos salidas. Nuestro país huele a corrupción, huele a miedo, a terrorismo y a droga, nuestras familias no perciben el aroma de la armonía y del cariño, todo huele mal. Pero cuando todo huele mal, Jesús está ahí cerca del que tanto ama. No le importan sus olores, para Jesús sigue siendo el amigo: “¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?”. De la fe nos lanza a la acción; pero de una verdadera fe, la misma que le ha exigido a Marta. No solamente creer teóricamente en la resurrección, sino experimentar vivamente que Jesús es la resurrección y la vida. Y Jesús no habla de una resurrección allá, lejana, al final, sino que nos manifiesta su compromiso por la vida ahora, aquí, en medio de todo. Para esto se requiere la fe pero también poner a Jesús como fuente de nuestra vida, de nuestras actividades y de nuestro interior.
Ante el pesimismo y el desaliento del pueblo de Israel, Dios por medio de Ezequiel les habla de esperanza y les asegura la apertura de los sepulcros para que salgan de ellos y así conducirlos a nueva tierra. Ahora Jesús hace también realidad esas palabras. Sólo espera nuestra confesión confiada: “Sí, Señor. Creo firmemente que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”. Una confesión que le permite actuar en nuestra vida. Hoy también podremos escuchar las palabras de Jesús, que llenas de amor pero también llenas de autoridad, resuenan con esperanza. También a nosotros nos dice: “Sal de ahí”. Podremos salir de la muerte y corrupción no basados en nuestras propias fuerzas, sino basados en su amor. Confiados en su palabra asumimos el compromiso de desatar, de quitar losas, de acrecentar la fe. “Desátenlo, para que pueda andar”. Es la tarea ingente que debemos asumir todos. La fe es el motor que nos moverá para comprometernos a crear un país mejor. Hay que desatar tantas cadenas de injusticia, hay que quitar tantas losas que oprimen, pero sobre todo necesitamos experimentar una fe viva en Cristo que es “la resurrección y la vida”.
¿Qué corrupciones descubrimos en medio de nosotros? ¿Hemos asumido una actitud pasiva y conformista? ¿Realmente creemos que Jesús es la resurrección y que puede darnos nueva vida? ¿Cómo lo manifestamos?
Señor Jesús, el que amas está enfermo, ya ha perdido la esperanza, ya huele mal. Confiados en tu palabra, habiendo experimentado que Tú eres la resurrección y la vida, nos comprometemos en la búsqueda de la vida plena. Amén.

«La misericordia no fue un paréntesis, continúa; es una revolución cultural»



Tras el jubileo, su departamento prepara ahora la Jornada Mundial de los Pobres del próximo mes de noviembre y colabora en la organización del sínodo sobre jóvenes
Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, no para. Tras la celebración del Jubileo de la Misericordia, cuya organización recayó en su departamento, ahora está inmerso en la preparación del sínodo que el Papa ha convocado sobre jóvenes para octubre de 2018 y, antes, en la organización de la Jornada Mundial de los Pobres, que tendrá lugar el próximo mes de noviembre. Entre medias, acompañará al Papa Francisco en alguna que otra sorpresa.
De viaje en Barcelona para participar en un simposio organizado por el Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) sobre el acompañamiento a jóvenes, atendió a Alfa y Omega. Afable y cercano, miró hacia atrás para hacer balance del Año de la Misericordia: «Todos los obispos, en todo el mundo, hablan de una experiencia extraordinaria de Dios. Ahora que ya ha pasado se puede decir realmente que el Papa tuvo una intuición profética». Reconoce que el tema de la misericordia estaba dentro de todos los fieles, pero que no se había puesto de manifiesto, sacarla afuera, algo que sí ha conseguido la convocatoria del Papa.
Fisichella alude a la iniciativa 24 horas para el Señor, que cada año se va expandiendo por toda la Iglesia y que no es más que «una experiencia de reconciliación, de misericordia», así como a la Jornada Mundial de los Pobres del próximo mes de noviembre.
Por tanto, «la misericordia continúa, no fue un paréntesis en la vida de la Iglesia». De hecho, Fisichella confiesa que se tiene que volver a Roma porque esta tarde el Papa tiene preparado un nuevo gesto de misericordia.
Fran Otero. Barcelona

Así quiero morir yo




Jesús nunca oculta su cariño hacia tres hermanos que viven en Betania. Seguramente son los que le acogen en su casa siempre que sube a Jerusalén. Un día, Jesús recibe un recado: «Nuestro hermano Lázaro, tu amigo, está enfermo». Al poco tiempo Jesús se encamina hacia la pequeña aldea.
Cuando se presenta, Lázaro ha muerto ya. Al verlo llegar, María, la hermana más joven, se echa a llorar. Nadie la puede consolar. Al ver llorar a su amiga y también a los judíos que la acompañan, Jesús no puede contenerse. También él «se echa a llorar» junto a ellos. La gente comenta: «¡Cómo lo quería!».
Jesús no llora solo por la muerte de un amigo muy querido. Se le rompe el alma al sentir la impotencia de todos ante la muerte. Todos llevamos en lo más íntimo de nuestro ser un deseo insaciable de vivir. ¿Por qué hemos de morir? ¿Por qué la vida no es más dichosa, más larga, más segura, más vida?
El hombre de hoy, como el de todas las épocas, lleva clavada en su corazón la pregunta más inquietante y más difícil de responder: ¿qué va a ser de todos y cada uno de nosotros? Es inútil tratar de engañarnos. ¿Qué podemos hacer ante la muerte? ¿Rebelarnos? ¿Deprimirnos?
Sin duda, la reacción más generalizada es olvidarnos y «seguir tirando». Pero, ¿no está el ser humano llamado a vivir su vida y a vivirse a sí mismo con lucidez y responsabilidad? ¿Solo hacia nuestro final nos hemos de acercar de forma inconsciente e irresponsable, sin tomar postura alguna?
Ante el misterio último de la muerte no es posible apelar a dogmas científicos ni religiosos. No nos pueden guiar más allá de esta vida. Más honrada parece la postura del escultor Eduardo Chillida, al que en cierta ocasión le escuché decir: «De la muerte, la razón me dice que es definitiva. De la razón, la razón me dice que es limitada».
Los cristianos no sabemos de la otra vida más que los demás. También nosotros nos hemos de acercar con humildad al hecho oscuro de nuestra muerte. Pero lo hacemos con una confianza radical en la bondad del Misterio de Dios que vislumbramos en Jesús. Ese Jesús al que, sin haberlo visto, amamos y al que, sin verlo aún, damos nuestra confianza.
Esta confianza no puede ser entendida desde fuera. Solo puede ser vivida por quien ha respondido, con fe sencilla, a las palabras de Jesús: «Yo soy la resurrección y la vida. ¿Crees tú esto?». Recientemente, Hans Küng, el teólogo católico más crítico del siglo XX, cercano ya a su final, ha dicho que, para él, morirse es «descansar en el misterio de la misericordia de Dios». Así quiero morir yo.
José Antonio Pagola

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (11,3-7.17.20-27.33b-45)





«La resurrección de Lázaro es el culmen de los “signos” prodigiosos realizados por Jesús: es un gesto demasiado grande, demasiado claramente divino para ser tolerado por los sumos sacerdotes, los cuales, cuando supieron del hecho, tomaron la decisión de matar a Jesús (Jn 11,53).

Lázaro había muerto desde hacía ya tres días cuando llegó Jesús, y a las hermanas Marta y María, Él dijo estas palabras que se imprimieron para siempre en la memoria de la comunidad cristiana: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. (Jn 11,25). 

Sobre esta la Palabra del Señor nosotros creemos que la vida de quien cree en Jesús y sigue sus mandamientos, después de la muerte será transformada en una vida nueva, plena e inmortal. Como Jesús resucitó con su propio cuerpo, pero no volvió a la vida terrena, así nosotros resucitaremos con nuestros cuerpos que serán transfigurados en cuerpos gloriosos. Él nos espera junto al Padre, y la fuerza del Espíritu Santo, que lo resucitó, resucitará también a quién está unido a Él.

Frente a la tumba sellada del amigo Lázaro, Jesús “gritó con gran voz: ‘¡Lázaro, salí afuera! El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto con un sudario. (vv. 43-44)”. Este grito perentorio está dirigido a cada hombre, porque todos estamos marcados por la muerte, todos nosotros; es la voz de Aquél que es el dueño de la vida y quiere que todos “la tengan en abundancia” (Jn 10,10). 

Cristo no se resigna a los sepulcros que nos hemos construido con nuestras elecciones de mal y de muerte, con nuestros errores, con nuestros pecados. ¡Él no se resigna a esto! Él nos invita, casi nos ordena, que salgamos de la tumba en la cual nuestros pecados nos han hundido. Nos llama insistentemente a salir de la oscuridad de la prisión en la que estamos encerrados, conformándonos con una vida falsa, egoísta, mediocre. 

“¡Salí afuera”!, nos dice. “¡Salí afuera”! Es una bella invitación a la verdadera libertad. Dejémonos aferrar por estas palabras que Jesús hoy repite a cada uno de nosotros. Una invitación a dejarnos liberar de las “vendas”, de las “vendas” del orgullo. Porque el orgullo nos hace esclavos, esclavos de nosotros mismos, esclavos de tantos ídolos, de tantas cosas. 

Nuestra resurrección comienza desde aquí: cuando decidimos obedecer a esta orden de Jesús saliendo a la luz, a la vida; cuando de nuestro rostro caen las máscaras - tantas veces nosotros estamos enmascarados por el pecado, ¡las máscaras deben caer! - y nosotros encontramos el coraje de nuestro rostro original, creado a imagen y semejanza de Dios. 

El gesto de Jesús que resucita a Lázaro muestra hasta dónde puede llegar la fuerza de la Gracia de Dios, y por lo tanto, donde puede llegar nuestra conversión, nuestro cambio. Pero escuchen bien: ¡no hay ningún límite a la misericordia divina ofrecida a todos! ¡No hay ningún límite a la misericordia divina ofrecida a todos! Acuérdense bien esta frase. 

El Señor está siempre listo para levantar la piedra tumbal de nuestros pecados, que nos separa de Él, Luz de los vivientes”.

(Papa Francisco, Ángelus del 6 de abril de 2014)

EVANGELIO DE HOY: SEÑOR: YO CREO QUE TÚ ERES EL MESÍAS, EL HIJO DE DIOS




Lectura del santo eEvangelio según san Juan (11,3-7.17.20-27.33b-45):

En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro mandaron recado a Jesús, diciendo: «Señor, tu amigo está enfermo.»

Jesús, al oírlo, dijo: «Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.»

Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba. Sólo entonces dice a sus discípulos: «Vamos otra vez a Judea.»

Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.»

Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.»

Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día.»

Jesús le dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?»

Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.»

Jesús sollozó y, muy conmovido, preguntó: «¿Dónde lo habéis enterrado?»

Le contestaron: «Señor, ven a verlo.»

Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban: «¡Cómo lo quería!» Pero algunos dijeron: «Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?»

Jesús, sollozando de nuevo, llega al sepulcro. Era una cavidad cubierta con una losa. Dice Jesús: «Quitad la losa.»

Marta, la hermana del muerto, le dice: «Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días.»

Jesús le dice: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?»

Entonces quitaron la losa.

Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: «Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que Tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que Tú me has enviado.»

Y dicho esto, gritó con voz potente: «Lázaro, ven afuera.»

El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. 
Jesús les dijo: «Desatadlo y dejadlo andar.»

Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en Él.

Palabra del Señor

sábado, 1 de abril de 2017

Teresa de Jesús, escritora: ‘La mística hecha palabra’

Papa: con la fe y esperanza de Abrahán, desde la Plaza de San Pedro a la del Cielo


Si tenemos hoy nuestro corazón abierto, les aseguro que nos volveremos a encontrar en la plaza del Cielo para siempre… Y ésta es la promesa de Dios. Y ésta es nuestra esperanza».  El Papa Francisco alentó a abrir nuestro corazón a la fe y a la esperanza, al amor de Dios que resucitó a Jesús.
El único precio que nos pide Dios es abrir el corazón como hizo Abrahán
Abrahán es nuestro padre en la fe y también en la esperanza,  dijo el Papa Francisco en su catequesis central en italiano, en su audiencia general del miércoles de la IV semana de la Cuaresma 2017.
El Santo Padre reflexionó sobre «La esperanza contra toda esperanza»  (cfr Rm 4, 16-25), prosiguiendo con su serie de catequesis sobre la esperanza cristiana, con la lectura de un pasaje de la Carta de San Pablo a los Romanos.
Destacando que con el pasaje, que nos presenta a Abrahán, que «creyó contra toda esperanza», el Apóstol nos hace comprender que el patriarca es también nuestro padre en la esperanza, el Obispo de Roma señaló que con su vivencia podemos percibir «un anuncio de la Resurrección, de la vida nueva que vence el mal y la misma muerte».
«Ésta es la experiencia que estamos llamados a vivir también nosotros», señaló el Papa, recordando que «el Dios que se revela a Abrahán es el Dios que salva, el Dios que libera de la desesperación y de la muerte, el Dios que llama a la vida».
Haciendo hincapié en que en Abrahán «todo se vuelve un himno al Dios que libera y regenera, todo se vuelve profecía», el Santo Padre añadió que así es también para nosotros, que reconocemos y celebramos el cumplimiento de todo ello en el misterio de la Pascua: «en efecto, Dios  ‘resucitó a nuestro Señor Jesús’ (Rm 4,24), para que también nosotros podamos pasar en Él de la muerte a la vida».
«Y verdaderamente – reiteró el Papa Francisco - se puede decir que Abrahán es ‘padre de muchas naciones’, pues resplandece como anuncio de una humanidad nueva, rescatada por Cristo del pecado y la muerte e introducida una vez para siempre en el abrazo del amor de Dios».
Con Pablo que nos ayuda a enfocar el vínculo estrechísimo entre la fe y la esperanza, el Papa Francisco alentó a «pedirle al Señor la gracia de permanecer afianzados, no tanto en nuestras seguridades, en nuestras capacidades, sino en la esperanza que mana de la promesa de Dios, como verdaderos hijos de Abrahán. Y entonces nuestra vida asumirá una luz nueva».
(CdM – RV)
(from Vatican Radio)

El Arzobispado de Zaragoza se persona contra la inmatriculación de La Seo

El Arzobispado de Zaragoza ha anunciado su personación en el procedimiento sobre la inmatriculación de la catedral de La Seo y la iglesia de la Magdalena planteado por el Consistorio municipal.
El abogado de la diócesis, Ernesto Gómez Azqueta, ha dudado de la legitimación del Consistorio para reclamar dicha nulidad, así como de la competencia del Gobierno municipal para iniciar el procedimiento administrativo, y ha manifestado su "tranquilidad absoluta" ante este proceso.
El Gobierno de Zaragoza, en virtud de un compromiso de Zaragoza en Común (ZEC) y CHA para esta legislatura, decidió el pasado 27 de marzo reclamar la nulidad de la inscripción en el registro de estos dos templos con el objetivo de que pasaran a ser de dominio público.
Lo hizo pocos días antes de que prescribiera la posibilidad de solicitar la titularidad (el próximo 8 de abril en el caso de la Magdalena y en 2018 para La Seo).
Ante esta situación, la archidiócesis zaragozana ha recurrido a varios expertos para que, "desde su independencia profesional", muestren sus argumentos y rebatan al Ayuntamiento.
En primer lugar, ha dudado de la legitimidad del Consistorio para solicitar la propiedad de estos dos templos, ya que "no vale con decir que te gustaría que fuera de la ciudadanía", sino que hay que demostrar que tiene un título mejor, mientras que la Iglesia ha acreditado que los posee "desde tiempo inmemorial".
Asimismo, ha asegurado que la inscripción fue legal y que en ningún caso hubo fraude de ley, dado que en el momento de la inmatriculación (en 1987 y 1988) el reglamento al efecto establecía una excepción a la inmatriculación para los templos destinados al culto católico por su "notoriedad".
Una excepción que no se entiende en este caso como prohibición sino como que "no hace falta" dicha inscripción y que, de todos modos, quedó eliminada en la reforma del reglamento de 1998, que permite expresamente a la Iglesia inscribir sus bienes.
En ese sentido, de Salas ha recurrido a la Constitución, que dice que el Estado español es aconfesional, por lo que no permitir a la Iglesia católica inscribir sus inmuebles sería "discriminarla".
Por todo ello, ha considerado que se está "retorciendo la ley" con fines "partidistas" y ha alertado de que "se va a acabar discriminando a la Iglesia católica en la propiedad legítima de un bien por una razón ideológica".
Ha criticado también la "visión reduccionista de estos grupos", en referencia a ZEC, que identifican los bienes públicos y la función social con el Estado o un ayuntamiento cuando la propia Iglesia es más antigua que estos y su función social no la lleva a cabo "ninguna" administración.
De Salas ha animado al Gobierno de la ciudad a que pregunte a toda la ciudadanía por este hecho, ya que cree que se llevarían una "gran sorpresa".
Por su parte, Alejandro González-Varas, profesor titular de la Facultad de Derecho de la Universidad de Zaragoza, ha insistido en que la ley en ningún momento ha discutido la propiedad de estos bienes y en que es abundante la legislación que reconoce la titularidad eclesiástica de buena parte del patrimonio artístico español, cuyo mantenimiento y conservación no implica que haya que "quitar" su propiedad a nadie.
Ha citado la Ley 3/1999 de Patrimonio Cultural Aragonés y, especialmente, la propia Constitución de 1978, que estipula en su artículo 16 la libertad religiosa y la obligación del Estado de cooperar con la Iglesia católica y las demás confesiones.
Intentar despojarla de sus titularidades, a su juicio, es "todo lo contrario" al mandato de este precepto constitucional.
Además, ha esgrimido el artículo 46 de la Carta Magna, que insta a los poderes públicos a garantizar la protección del patrimonio español, sea cual sea su régimen o titularidad.
Por otro lado, ante el anuncio de movilizaciones por parte de Movimiento Hacia Un Estado Laico (MHUEL) en las que pretenden entrar en la catedral sin abonar la entrada, el profesor ha subrayado que la ley permite el cobro de esta entrada y que el hecho de que un bien sea declarado de Interés Cultural no justifica que cualquiera pueda entrar "cuando le apetezca y gratis".
En ese caso, los manifestantes podrían incurrir en un "allanamiento de morada", al entrar en una propiedad privada sin consentimiento, ha asegurado.
(RD/Agencias)

Francisco, a los obispos españoles: "Por favor, huyan del carrerismo eclesiástico, es una peste"


"Por favor, huyan del carrerismo eclesiástico, es una peste". El Papa Francisco fue muy claro este mediodía ante varios obispos españoles, durante la audiencia con motivo de los 125 años del Pontificio Colegio español de San José. "No se olviden de esto. El diablo entra por el bolsillo", advirtió Bergoglio.
El Papa, acompañado del cardenal Ricardo Blázquez y varios arzobispos, como los de Toledo o Sevilla, recordó en su discurso la voluntad del Señor, que no es otra que "amar de todo corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas", algo que agradeció a los responsables del Colegio Español.
Con su gratitud a Dios por esta Institución, que nació con "la vocación de ser un referente para la formación del clero" y destacando que "formarse supone ser capaces de acercarse con humildad al Señor y preguntarle: ¿Cuál es tu voluntad? ¿Qué quieres de mí? Sabemos la respuesta, pero tal vez nos haga bien recordarla, para ello les propongo las tres palabras del Shemá con las que Jesús respondió al Levita: amarás al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas (Mc 12,30)".
"Amar de todo corazón, significa hacerlo sin reservas y sin dobleces", recordó el Papa, quien pidió a los eclesiásticos españoles "salir al encuentro del otro, comprendiéndolo, aceptándolo y perdonándolo de corazón".
"Amar con toda el alma es estar dispuestos a ofrecer la vida". En la segunda respuesta de Jesús, señalando que "esta actitud debe persistir en el tiempo, y abarcar todo nuestro ser", como proponía el Fundador del Colegio, el Santo Padre destacó la importancia de la formación integral y del discernimiento que "lleva a la Resurrección y a la Vida" y "permite dar una respuesta consciente y generosa a Dios y a los hermanos". El Obispo de Roma afirmó asimismo que son cuatro las columnas de la formación: académica, espiritual, comunitaria y apostólica
"Finalmente, la tercera respuesta de Jesús, amar con todas las fuerzas, nos recuerda que allí donde está nuestro tesoro está nuestro corazón (cf. Mt 6,21), y que es en nuestras pequeñas cosas, seguridades y afectos, donde nos jugamos el ser capaces de decir que sí al Señor o darle la espalda como el joven rico", recordó el Papa, con la importancia de "estar más cerca de los pobres y débiles", y lo que pedía el Fundador del Pontificio Colegio español de San José y añadiendo un pedido suyo:
"¡Y, por favor, - y esto como hermano, como padre, como amigo- por favor, huyan del carrerismo eclesiástico: es una peste". Quien tenga oídos, que oiga.
Jesús Bastante

El Vaticano tilda de “caos” la situación en Venezuela

"Un caos". Así califica L'Osservatore Romano el dictamen judicial que anuló las funciones de la Asamblea Nacional en Venezuela. El diario vaticano denuncia que la medida "es un duro revés para la democracia".
L'Osservatore también repasó las reacciones en Argentina del presidente Mauricio Macri y las contrapuso a las del gobierno boliviano, uno de los pocos Estados en manifestar su apoyo al régimen de Maduro. También, relató la represión sufrida por manifestantes opositores a manos de la policía.
Por su parte, los obispos de Venezuela han emitido un comunicado en el que invitan a "una seria reflexión" ante "una nueva crisis nacional sumamente grave que lesiona la democracia y la convivencia de los venezolanos".

Para la CEV, "estamos ante unas ejecutorias que desconocen e inhabilitan el órgano público que representa la soberanía popular, en función del ejercicio omnímodo y unilateral del poder, sin tomar en cuenta a la gente. Son decisiones moralmente inaceptables y, por tanto, reprobables".
"Existe una distorsión en el ejercicio del poder en Venezuela", subraya la nota. "La incapacidad para dar solución a la escasez y carestía de los alimentos y medicinas, la creciente violencia, la incitación al odio y el desconocimiento de las normas elementales para una convivencia en paz, son, entre otras, las causas que nos tienen sumidos en un marasmo que entorpece el entendimiento y el progreso".
Para los obispos, la eliminación de la Asamblea Nacional "es un desconocimiento absoluto de que la soberanía reside en el pueblo y de que a él le toca, en todo caso, dar su veredicto. Una nación sin parlamento es como un cuerpo sin alma. Está muerto y desaparece toda posibilidad de opinión divergente o contraria a quienes están en el poder. Se abre la puerta a la arbitrariedad, la corrupción y la persecución, un despeñadero hacia la dictadura siendo, como siempre, los más débiles y pobres de la sociedad los más perjudicados. Por estas razones, repetimos, esta distorsión es moralmente inaceptable".
Finalmente, la nota invita a los cristianos a "tomar conciencia y a actuar de manera pacífica pero contundente ante la arremetida del poder. No se puede permanecer pasivos, acobardados ni desesperanzados. Tenemos que defender nuestros derechos y los derechos de los demás. Es hora de preguntarse muy seria y responsablemente si no son válidas y oportunas, por ejemplo, la desobediencia civil, las manifestaciones pacíficas, los justos reclamos a los poderes públicos nacionales y/o internacionales y las protestas cívicas".
Jesús Bastante

Francisco retoma los viernes de la Misericordia



El Papa retoma unas visitas que marcan un estilo de acercamiento de la Iglesia a las situaciones de mayor dolor y necesidad.

El Papa retomó este viernes sus Viernes de la Misericordia con una visita a un centro que atiende a personas invidentes en Roma, según informó la Santa Sede en un comunicado. Se trata del centro Regional S. Alessio-Margherita di situado próximo al Vaticano, en el que Francisco  conversará con medio centenar de niños y otros tantos pacientes adultos.

La noticia había sido adelantada en la víspera a Alfa y Omega por el arzobispo Rino Fisichella. El presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización participó en el Simposio organizado por el Consejo de Conferencias Episcopales de Europa e informó de que se preparaba alguna «sorpresa».

La noticia había sido adelantada en la víspera a Alfa y Omega por el arzobispo Rino Fisichella. El presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización participó en el Simposio organizado por el Consejo de Conferencias Episcopales de Europa e informó de que se preparaba alguna «sorpresa».

Una biblista francesa prepara las meditaciones para el Vía Crucis en el Coliseo


Las meditaciones para el Vía Crucis que se realiza en el Coliseo este próximo viernes santo -ceremonia que será presidida por el papa Francisco- han sido preparadas por la biblista francesa Anne-Marie Pelletier, docente de Sagrada Escritura y hermenéutica bíblica.
Lo indicó la Fundación vaticana Joseph Ratzinger – Benedicto XVI, señalando su alta estima hacia esta estudiosa, y expresando su «alegría que justamente a ella haya sido confiado este encargo así importante».
Las meditaciones serán leídas el próximo Viernes santo 14 de abril, durante el Vía Crucis, en la tradicional ceremonia que se realiza todos los años. La profesora Pelletier, es una persona que se ha destacado en el catolicismo francés contemporáneo y que en el 2014 ha recibido el premio Ratzinger.
La realización del Vía Crucis inicia con los primeros cristianos en Jerusalén, quienes recorrían los lugares de la pasión de Jesús. San Jerónimos escribió que peregrinos de todo el mundo visitaban en su tiempo los lugares santos. En el transcurso de los siglos esta devoción fue precisando cada una de las 14 estaciones, a las cuales el papa san Juan Pablo II añadió una 15º: la resurrección de Jesús. Se modificó así el Vía Crucis con algunos pasajes bíblicos, sin por ello abolir el tradicional.
Zenit