sábado, 18 de febrero de 2017

18 de febrero: beato Juan de Fiesole O.P., Fra Angélico


Cuando fue beatificado por Juan Pablo II el 3 de octubre de 1982, Fray Angélico fue declarado patrón de las artes nobles y muy especialmente, de los pintores. Un título bien merecido pues, como explica Vito T. Gómez García, Postulador General de la Orden de Predicadores, en Nuevo Año Cristiano, (Edibesa), la pintura de Fra Angélico tiene «un atractivo especial, porque en ella volcó el delicado espíritu que Dios le regaló, sensible por demás a las bellas artes».
«En sus cuadros proyectó, por encima de todo», prosigue Gómez García, «un alma modelada por medio de la divina gracia y el trato asiduo con el Señor en la contemplación de sus misterios, así como por la comunión de los santos, sus amigos, destacando entre todos la Santísima Virgen María y Santo Domingo».
Nacido hacia 1400 en Toscana, el joven Guido di Piero -su nombre en el mundo- ingresó muy pronto en la Orden de Predicadores junto a su hermano Benedetto. Tomó definitivamente los hábitos hacia 1420 en el convento San Domingo de Fiesole, lugar en el que no tardó en evidenciar sus dotes artísticas: ni durante su etapa de formación teológico-filosófica dejó de pintar. Entre la abundante producción pictórica de esta época destacan una Madonna -hoy colgada en la Pinacoteca Vaticana- y una Virgen en el trono con el Niño entre dos coros de ángeles.
Con una reputación que se consolidaba, Fra Angélico dejó en 1445 su Toscana natal y emprendió el camino de Roma, llamado por Eugenio IV, se instaló en el convento de Santa María sopra Minerva, lugar en el que se celebró el cónclave que eligió a Nicolas V, que siguió contando con él, hasta su vuelta a Fiesole. Durante tres años fue prior de su convento de origen. Es un aspecto importante, pues Fra Angélico, pese a su estatus, siempre se ajustó a la disciplina de los conventos en los que residió, no pidiendo ni gozando nunca de un trato de favor.
Cumplido su mandato al frente del convento, el monje artista volvió a Roma con la intención de decorar el claustro de Santa María sopra Minerva. Sin embargo, la muerte truncó su proyecto. Era el 18 de febrero de 1455. Rendía su alma a Dios un genio de la pintura universal y sobre todo, en palabras del dominico Clérissac, un monje cuyo arte «consistía en infundir, en las imágenes de los santos, la vida interior que dominaba y embelesaba su alma».
J.M. Ballester Esquivias (@jmbe12)
Alfa y Omega

LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR POR BENEDICTO XVI




Queridos hermanos y hermanas:  

Ayer por la mañana concluyó la semana de ejercicios espirituales, que el patriarca emérito de Venecia, cardenal Marco Cè, predicó aquí, en el palacio apostólico. Fueron días dedicados totalmente a la escucha del Señor, que siempre nos habla, pero espera de nosotros mayor atención, especialmente en este tiempo de Cuaresma. Nos lo recuerda también la página evangélica de este domingo, que propone de nuevo la narración de la transfiguración de Cristo en el monte Tabor.
Mientras estaban atónitos en presencia del Señor transfigurado, que conversaba con Moisés y Elías, Pedro, Santiago y Juan fueron envueltos repentinamente por una nube, de la que salió una voz que proclamó:  "Este es mi Hijo amado; escuchadlo" (Mc 9, 7). 

Cuando se tiene la gracia de vivir una fuerte experiencia de Dios, es como si se viviera algo semejante a lo que les sucedió a los discípulos durante la Transfiguración:  por un momento se gusta anticipadamente algo de lo que constituirá la bienaventuranza del paraíso. En general, se trata de breves experiencias que Dios concede a veces, especialmente con vistas a duras pruebas. Pero a nadie se le concede vivir "en el Tabor" mientras está en esta tierra. En efecto, la existencia humana es un camino de fe y, como tal, transcurre más en la penumbra que a plena luz, con momentos de oscuridad e, incluso, de tinieblas. Mientras estamos aquí, nuestra relación con Dios se realiza más en la escucha que en la visión; y la misma contemplación se realiza, por decirlo así, con los ojos cerrados, gracias a la luz interior encendida en nosotros por la palabra de Dios. 

También  la Virgen María, aun siendo entre todas las criaturas humanas la más cercana a Dios, caminó día a día como en una peregrinación de la fe (cf. Lumen gentium, 58), conservando y meditando constantemente en su corazón las palabras que Dios le dirigía, ya sea a través de las Sagradas Escrituras o bien mediante los acontecimientos de la vida de su Hijo, en los que reconocía y acogía la misteriosa voz del Señor. He aquí, pues, el don y el compromiso de cada uno de nosotros durante el tiempo cuaresmal:  escuchar a Cristo, como María. Escucharlo en su palabra, custodiada en la Sagrada Escritura. Escucharlo en los acontecimientos mismos de nuestra vida, tratando de leer en ellos los mensajes de la Providencia. Por último, escucharlo en los hermanos, especialmente en los pequeños y en los pobres, para los cuales Jesús mismo pide nuestro amor concreto. Escuchar a Cristo y obedecer su voz:  este es el camino real, el único que conduce a la plenitud de la alegría y del amor.

BENEDICTO XVI, ÁNGELUS 12 DE MARZO DE 2006

"ESTE ES MI HIJO AMADO, ESCUCHADLO"





Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,2-13):

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, subió aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.

Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

No sabía qué decir, pues estaban asustados.

Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube:

«Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo».

De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.

Cuando bajaban del monte, les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Esto se les quedó grabado y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos.

Le preguntaron: «¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?».

Les contestó Él: «Elías vendrá primero y lo renovará todo. Ahora, ¿por qué está escrito que el Hijo del hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? Os digo que Elías ya ha venido y han hecho con él lo que han querido, como estaba escrito acerca de él».

Palabra del Señor

Papa: Custodiemos la paz, basta a las guerras de los potentes

La guerra comienza en el corazón del hombre, por esto todos somos responsables y debemos custodiar la paz. Lo subrayó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice puso de manifiesto el tema del sufrimiento de tantos pueblos que son arrollados por las guerras queridas por los potentes y por los traficantes de armas. Y relató cómo vivió, siendo niño, la noticia del fin de la guerra.
La paloma, el arcoíris y la alianza. El Papa Bergoglio se detuvo sobre estos tres puntos. Tres imágenes presentes en la Primera Lectura, tomada del Libro del Génesis, que narra que Noé libera a la paloma tras el diluvio. Esta paloma, que regresa con la ramita de olivo, es “el signo de aquello que Dios quería después del diluvio: la paz, que todos los hombres estuvieran en paz”.  “La paloma y el arcoíris – dijo el Santo Padre – son frágiles”. “El arcoíris – añadió – es bello después de la tempestad, pero después viene una nube y desaparece”. También la paloma – prosiguió – es frágil. Y recordó cuando hace dos años, a la hora del Ángelus dominical, una gaviota mató a dos palomas que había liberado junto a dos niños desde la ventana del Palacio Apostólico.
La gente muere por las guerras queridas por los potentes y los traficantes de armas
“La alianza que Dios hace es fuerte – comentó el Obispo de Roma – pero nosotros la recibimos, la aceptamos con debilidad. Dios hace la paz con nosotros, pero no es fácil custodiar la paz”. “Es un trabajo de todos los días  – añadió – porque dentro de nosotros está todavía aquella semilla, aquel pecado original, el espíritu de Caín quien, por envidia, celos, codicia y deseo de dominación, hace la guerra”. Francisco observó además que, hablando de la alianza entre Dios y los hombres, se hace referencia a la “sangre”: “De su sangre – se lee en la Primera Lectura – yo les pediré cuentas; pediré cuentas a cada ser vivo y pediré cuentas al hombre de la vida de su hermano”. Y observó que nosotros “somos custodios de los hermanos y cuando hay derramamiento de sangre, hay pecado, y Dios nos pedirá cuentas”:
“Hoy en el mundo hay derramamiento de sangre. Hoy el mundo está en guerra. Tantos hermanos y hermanas mueren, también inocentes, porque los grandes, los potentes, quieren un pedazo más de tierra, quieren un poco más de poder o quieren obtener más ganancias con el tráfico de armas. Y la Palabra del Seños es clara: ‘De su sangre, o sea de su vida, yo pediré cuentas; pediré cuentas de esto a cada ser vivo y pediré cuentas de la vida del hombre al hombre, a cada uno de sus hermanos’. A nosotros también  nos parece que estamos en paz aquí. Pero el Señor pedirá cuentas de la sangre de nuestros hermanos y hermanas que sufren la guerra”.
Custodiar la paz: la declaración de guerra comienza en cada uno de nosotros
“¿Cómo custodio yo a la paloma?”, se preguntó Francisco. “¿Qué hago para que el arcoíris sea siempre una guía? ¿Qué hago para que no se derrame más sangre en el mundo?” Todos nosotros – reafirmó – “estamos implicados en esto”. La oración por la paz “no es una formalidad, el trabajo por la paz no es una formalidad”. Y reveló con amargura que “la guerra comienza en el corazón del hombre, comienza en casa, en las familias, entre amigos y después va más allá, a todo el mundo”. ¿Qué hago yo “cuándo siento que llega a mi corazón algo que quiere destruir la paz?”:
“La guerra comienza aquí y termina allá. Las noticias, las vemos en los periódicos o en los telediarios… Hoy tanta gente muere y aquella semilla de guerra que produce la envidia, los celos, la avidez en mi corazón, es la misma – germinada, hecha árbol –  que la bomba que cae sobre un hospital, sobre una escuela y mata a los niños. Es lo mismo. La declaración de guerra comienza aquí, en cada uno de nosotros. De ahí la pregunta: ‘¿Cómo custodio yo la paz en mi corazón, en mi intimidad, en mi familia?’. Custodiar la paz, no sólo custodiarla: hacerla con las manos, artesanalmente, todos los días. Y así lograremos hacerla en el mundo entero”.
El recuerdo de un niño del fin de la guerra
“La sangre de Cristo – puso de manifiesto el Papa  – es la que hace la paz, pero no la sangre que los traficantes de armas o los potentes hacen que se derrame en el mundo. Y compartió un recuerdo personal de cuando era niño:
“Recuerdo: comenzó a sonar la alarma de los Bomberos, después de los periódicos y en la ciudad… Esto se hacía para llamar la atención sobre un hecho o una tragedia y otra cosa. E inmediatamente oí a la vecina de casa que llamaba a mi mamá: ‘¡Señora Regina, venga, venga, venga!’. Y mi mamá salió un poco asustada: ‘¿Qué ha sucedido?’. Y aquella mujer, del otro lado del jardín, le decía: ‘¡Terminó la guerra!’ y lloraba”.
Francisco recordó el abrazo de las dos mujeres, el llanto y la alegría porque la guerra había terminado. Y concluyó diciendo: “Que el Señor nos dé la gracia de poder decir: ‘La guerra ha terminado’ y llorando. ‘Ha terminado la guerra en mi corazón, ha terminado la guerra en mi familia, ha terminado la guerra en mi barrio, ha terminado la guerra en mi lugar de trabajo, ha terminado la guerra en el mundo’. Así será más fuerte la paloma, el arcoíris y la alianza”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

viernes, 17 de febrero de 2017

El Papa en Sta. Marta: La paloma, el arco iris y la alianza, fortalecerlos es responsabilidad de todos


Todos tenemos la responsabilidad de custodiar la paz, porque la guerra inicia en el corazón del hombre. Lo ha asegurado el santo padre Francisco en la homilía de la misa que ha celebrado este jueves 16 de febrero de 2017, en la Casa santa Marta.
La paloma, el arco iris y la alianza, en estos tres puntos presentes en la primera lectura del Génesis, se detuvo el Santo Padre. La alianza que Dios hace es fuerte, aseguró Francisco, “pero no es fácil custodiar la paz”.
Es un trabajo de todos los días –señaló– porque dentro de nosotros está esa semilla, aquel pecado original, el espíritu de Caín que por envidia, celos, avidez y querer dominar, hace la guerra”.
Por eso se lee en la primera lectura “pediré cuenta al hombre de la vida del hombre, a cada uno, de su hermano”.
“Hoy en el mundo hay derramamientos de sangre. Hoy en el mudo hay guerras. Tantos hermanos y hermanas mueren, también inocentes, porque los grandes, los potentes quieren un pedazo de tierra, más poder o ganar más con el tráfico de las armas”.
“Y también a nosotros, aunque aquí nos parece estar en paz, el Señor pedirá cuentas sobre la sangre de nuestros hermanos y hermanas que sufren la guerra”, dijo.
Cómo se preocupa uno y cuida uno el arco iris y la paloma de la paz, “¿qué hago para que el arco iris sea siempre una guía?”, porque “todos nosotros estamos involucrados en esto”.
La oración por la paz “no es una formalidad, el trabajo por la paz no es una formalidad”, y señaló que “la guerra inicia en el corazón del hombre, en la casa, en las familias, entre amigos y de allí a todo el mundo”.
Cuando miramos el diario o los noticieros, ¿somos sensibles a las noticias de las bombas que caen en un hospital, una escuela o que matan a los niños? La paz “no solo hay que custodiarla, sino construirla con las manos, artesanalmente, todos los días”.
El Papa recordó un hecho que vio en su niñez: “Inició a sonar la alarma de los bomberos, después en los diarios y en la ciudad. Esto se hacía para llamar la atención sobre algún hecho, tragedia u otra cosa. Y sentí a la vecina que llamaba a mi mamá: ‘Señora Regina, venga, venga, venga. Mi madre salió un poco asustada: ¿Qué paso?. Y esa señora de la otra parte del jardín le decía: ‘¡Ha terminado la guerra’!, y lloraba.
“Que el Señor nos de la gracia de decir: ‘ha terminado la guerra y llorando. Ha terminado la guerra en mi corazón, en mi familia, en mi barrio, en mi trabajo, ha terminado la guerra en el mundo”. Así será más fuerte la paloma, el arco iris y la alianza.
Zenit

Los obispos de la frontera EE. UU.-México exigen que se respeten los derechos de los migrantes



Ante el momento difícil por el que atraviesan los migrantes en Estados Unidos, los obispos de Texas y las diócesis mexicanas que limitan con este estado han decidido ampliar su encuentro bianual con la participación de otros obispos de la frontera. Tras conocer distintas realidades durante este miércoles, afirmaron en un comunicado conjunto que muchas veces los migrantes «se encuentran entre la espada y la pared ante la violencia, la criminalidad, las políticas inhumanas de los gobiernos y la indiferencia del mundo»
Encabezados por el actual nuncio apostólico en Washington, el arzobispo Christophe Pierre –quien anteriormente fuera nuncio en México—los obispos de Texas y de las diócesis de México que colindan con esa entidad, se reunieron en Brownsville, en esta ocasión con la enorme sombra de la política migratoria del nuevo gobierno de Estados Unidos.
Son diez los obispos de Texas y nueve los mexicanos que toman parte en esta reunión que se celebra cada año, desde 1986, pero ahora con la necesidad de establecer un criterio conjunto para que los migrantes sean respetados por el derecho internacional que les asiste.
En un comunicado firmado por los prelados establecieron el hecho de que muchas veces los migrantes «se encuentran entre la espada y la pared ante la violencia, la criminalidad, las políticas inhumanas de los gobiernos y la indiferencia del mundo».
La reunión binacional que se efectúa en San Juan Del Valle, diócesis de Brownsville, reúne no nada más a los obispos y al nuncio sino que también asisten a ella laicos y sacerdotes, así como religiosas que atienden a los migrantes en ambos lados de la frontera.
En la reunión se han compartido diversas «inquietudes del momento actual, tan difícil y apremiante que están viviendo nuestros hermanos migrantes, en ambos países», señaló el obispo Alfonso Miranda, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
Los prelados han querido dejar en claro que «independientemente de su condición migratoria, los migrantes, como toda persona, poseen una dignidad humana intrínseca que debe ser respetada».
Y es que, como parte de su encuentro, los obispos y el arzobispo Pierre visitaron el albergue de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, en Brownsville, y el centro de detención de migrantes indocumentados en la vecina ciudad de McAllen.
Al contemplar la situación de los migrantes refugiados o detenidos, los obispos acordaron mantener su presencia en sitios de detención, casas y centros de asistencia a los migrantes centroamericanos desde la frontera sur de México hasta todo el territorio de Estados Unidos.
Así mismo, como parte muy importante de lo que se está viviendo al interior de las comunidades católicas hispanas en el país del norte, liderados por la presencia del nuncio en Washington, los prelados acordaron seguir brindando atención integral, legal, familiar y espiritual a las personas en tránsito hacia Estados Unidos y en ese mismo país.
En el comunicado de la reunión de los obispos Texas-México, éstos señalaron que es común que los migrantes «sean sujetos a leyes punitivas y al maltrato por parte de las autoridades, tanto de los países de origen, como de los países de tránsito y destino».
Por ello, concluyeron, «es necesaria la adopción de políticas gubernamentales que respeten los derechos básicos de los migrantes indocumentados».
Jaime Septién / Aleteia.org

El cardenal Amigo: «La Semana Santa ayuda a la cohesión social»



La Semana Santa de Medina de Rioseco, de Interés Turístico Internacional, desembarcó este jueves en Madrid para darse a conocer de la mano de uno de sus hijos ilustres, el cardenal arzobispo emérito de Sevilla, que la presentó en un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum. Allí, el purpurado vallisoletano reivindicó que la Semana Santa contribuye en nuestro país «a la cohesión social».
«El pueblo vive y expresa conforme a su forma de ser. El libreto siempre es el mismo, el Evangelio, pero la música, la cultura, la pone cada pueblo. Y el mismo libreto se canta por sevillanas o por jota castellana. En mi pueblo se canta, sobre todo, en silencio», afirmó.
Al cardenal Amigo lo presentó otra vallisoletana, la ministra de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, que le definió como «una de las personalidades más importantes de la Iglesia católica».
A su brillante exposición sobre la Semana Santa de Medina de Rioseco, una localidad de 5.000 habitantes y 4.000 cofrades, siguieron las preguntas de los asistentes que versaron «sobre lo divino y lo humano», según dijo el moderador. Le preguntaron por la monarquía en nuestro país y su respuesta se limitó a un «Que Dios salve al rey»; también por la gestación subrogada: «El hijo no puede ser un rehén de los caprichos de sus padres»; por las reformas del Papa Francisco y las resistencias: «¿La oposición en la Iglesia? ¿No han oído hablar de las historia de las herejías? No saben lo caro que salen los aplausos en la Iglesia y en la vida pública»; y sobre los que quieren poner fin a los acuerdos entre la Estado y la Santa Sede: «¿Es que queremos ser la excepción del mundo mundial?».
Fran Otero
Alfa y Omega

Obispo de Italia elimina padrinos de Bautismo y Confirmación por grave razón

El obispo de Melfi-Rapolla-Venosa, monseñor Gianfranco Todisco, ha sorprendido con la drástica decisión de eliminar por tres años, mediante un decreto ad experimentum, los padrinos y las madrinas de Bautismo y Confirmación. El decreto indica como razón que a menudo falta la «responsabilidad de transmitir la fe con el testimonio de vida» entre los elegidos.
En el decreto, firmado en octubre de 2016 pero difundido en los últimos días, el obispo explica que los párrocos de su jurisdicción no pueden garantizar la idoneidad de los candidatos a padrinos que presentan los feligreses.
«Muchos padrinos y madrinas, pese a ser buenas personas, no tienen plena conciencia del papel que deben desarrollar testimonio de la fe porque son elegidos con criterios familiares, amicales o sociales», indica el decreto.
Ante la polémica decisión, monseñor Piero Amenta, prelado auditor del Tribunal de la Rota Romana, declaró a ACI Stampa (agencia italiana del Grupo ACI), que según el Código de Derecho Canónico la presencia del padrino o la madrina «no es del todo necesaria ni del todo indispensable».
El punto 872 del Código de Derecho Canónico establece que «en la medida de lo posible, a quien va a recibir el bautismo se le ha de dar un padrino, cuya función es asistir en su iniciación cristiana al adulto que se bautiza, y, juntamente con los padres, presentar al niño que va a recibir el bautismo y procurar que después lleve una vida cristiana congruente con el bautismo y cumpla fielmente las obligaciones inherentes al mismo».
Según monseñor Amenta, el obispo de Melfi utiliza un decreto que «suspende la vigencia del canon, que por otro lado ya relativizaba la figura del padrino y de la madrina», sin embargo el experto de la Rota considera que la decisión podría confundir.
En su opinión, «hubiese sido mejor una carta a todo el clero en la que el Obispo hubiera podido explicar que, así como el canon lo hace facultativo, se ha tomado la decisión de evitar los padrinos al menos para garantizar una uniformidad de comportamiento de parte de los párrocos».
Monseñor Amenta está de acuerdo con la necesidad de decisiones valientes para renovar la pastoral sacramental pero se pregunta si la suspensión de los padrinos sea la solución adecuada.
Según el experto, se debería buscar «conferir el sacramento del Bautismo y de la Confirmación pidiendo también a los padres un tipo de recorrido de fe. Tener también la valentía de rechazar un sacramento si se dan cuenta de que la familia en la que crecen los niños y jóvenes no está en grado de transmitir ni si quiera un vago sentido de la fe».
ACI

Si la cruz es una cruz sin Jesús, no es cristiana, el Papa



Humildad, docilidad, generosidad: este es el estilo cristiano, un camino que pasa por la cruz, como hizo Jesús, y es un camino que lleva a la alegría. Lo dijo el Papa Francisco en la homilía pronunciada en la mañana del jueves durante la Misa en la Casa de Santa Marta.
En el Evangelio propuesto de la liturgia del jueves posterior al Miércoles de Ceniza, Jesús dice a los discípulos: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga.” Éste – subrayó el Papa - es “el estilo cristiano” porque Jesús fue el primero que recorrió “este camino”:
“No podemos pensar en la vida cristiana fuera de este camino. Existe siempre este camino que Él hizo primero: el camino de la humildad, también el camino de la humillación a sí mismo, para luego resurgir. Este es el camino. El estilo cristiano, sin cruz no es cristiano, y si la cruz es una cruz sin Jesús, no es cristiana. El estilo cristiano toma la cruz con Jesús y va adelante. No sin cruz, no sin Jesús”.
Jesús “dio el ejemplo” – continuó el Santo Padre – y, “siendo igual a Dios”, “se humilló a sí mismo, se hizo siervo por todos nosotros”:
“Y este estilo nos salvará, nos dará alegría y nos hará fecundos, porque este camino de humillarse a sí mismo es para dar vida, está en contra del camino del egoísmo, de ser apegado a todos los bienes sólo para mí … Este camino está abierto a los demás, porque aquel camino que ha hecho Jesús, de humillación, aquel camino ha sido hecho para dar vida. El estilo cristiano es precisamente este estilo de humildad, de docilidad, de mansedumbre”.
“Quien quiera salvar la propia vida, la perderá” – repite Jesús – porque “si el grano no muere, no puede dar fruto”. Y “esto, con alegría – afirmó el Obispo de Roma - porque la alegría nos la da Él mismo. Seguir a Jesús es alegría, pero seguir a Jesús con el estilo de Jesús, no con el estilo del mundo”. Seguir el estilo cristiano significa recorrer el camino del Señor, “cada uno como pueda”, “para dar vida a los demás, no para dar vida a sí mismo. Es el espíritu de la generosidad”. Nuestro egoísmo nos empuja a querer parecer importantes ante los demás. En cambio, el libro de la Imitación de Cristo – observó Francisco - “nos da un consejo bellísimo: ‘Ama no ser conocido y ser juzgado como nada’. Es la humildad cristiana, aquello que Jesús fue el primero en practicar”:
“Y esta es nuestra alegría, y esta es nuestra fecundidad: ir con Jesús. Otras alegrías no son fecundas; sólo piensan – como dice el Señor – en ganar el mundo entero, pero al final pierden y arruinan la vida. Al inicio de la Cuaresma pidamos al Señor que nos enseñe un poco este estilo cristiano de servicio, de alegría, de humillación de nosotros mismos y de fecundidad con Él, como Él la quiere”.´(RV-RC)
2014-03-06,  Papa Francisco 

EL QUE QUIERA VENIR DETRÁS DE MÍ, TOME SU CRUZ Y ME SIGA




Lectura del santo evangelio según san Marcos (8,34–9,1):

En aquel tiempo, llamando a la gente y a sus discípulos, Jesús les dijo:

«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque, quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará. 

Pues ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma? ¿O qué podrá dar uno para recobrarla? 

Quien se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga con la gloria de su Padre entre sus santos ángeles».

Y añadió:

«En verdad os digo que algunos de los aquí presentes no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios en toda su potencia».

Palabra del Señor

jueves, 16 de febrero de 2017

El Papa solicita a Europa que proteja la cultura cristiana y viva el Evangelio



- Los santos patronos de Europa: Cirilo, monje y  Metodio, obispo, “todavía hoy recuerdan a Europa y a todos nosotros la necesidad de mantener la unidad de la fe, la tradición, la cultura cristiana y de vivir cada día el Evangelio”. Y concluyó: “A todos los que afrontan estos retos, sosteniéndolos con las plegarias, imparto de corazón mi bendición”.
Lo indicó el papa Francisco hacia el final de la audiencia de hoy miércoles, al saludar a los fieles y peregrinos de diversos países presentes en el Aula Pablo VI entre ellos los polacos, los francófonos procedentes de Francia y Suiza y los de habla inglesa llegados de Reino Unido, Dinamarca y Estados Unidos.
De los santos Cirilo y Metodio volvió a hablar cuando se dirigió a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. “Que su ejemplo les ayude queridos jóvenes –dijo- a convertirse en cada ambiente en discípulos misioneros. Que su tenacidad nos aliente, queridos enfermos, a ofrecer los sufrimientos por la conversión de los alejados y que su amor por el Señor nos ilumine, queridos recién casados, para hacer del Evangelio la regla fundamental de vuestra vida familiar”.
Entre los de lengua española dio la bienvenida en particular a los formadores y alumnos del seminario diocesano de Orihuela-Alicante. “Monseñor Murgui –dijo refiriéndose a su obispo- tiene un buen seminario”.
Un saludo especial fue al grupo de párrocos católicos y evangélicos de lengua alemana, provenientes de Carinzia y acompañados por monseñor Alois Schwarz y entre los de lengua árabe a los procedentes de Oriente Medio.

Zenit

La pistola que borró los ejercicios de matemáticas


Catalina se alistó en las FARC con 13 años. Huía de su padrastro, que abusaba de ella. Manuel vivía en la calle desde los 8 y a los 15 se alistó en la guerrilla seducido por el poder y las armas. El documental Alto el fuego de Misiones Salesianas cuenta su historia y muestra el trabajo de los salesianos en Medellín, que han recuperado física y emocionalmente a 2.000 niños huidos de las filas de la guerrilla colombiana
Catalina no celebró los famosos 15, no se puso un vestido largo ni tuvo sesión de fotos. Ese cumpleaños lo pasó vestida de camuflaje, pegando tiros y contando el dinero de las vacunas –dinero procedente de las extorsiones que pagaban los amenazados–. Cuatro años después dejó a todos los periodistas boquiabiertos en Madrid cuando, al finalizar la rueda de prensa de presentación del documental Alto el fuego de Misiones Salesianas, se levantó con su bonita chaqueta plateada y afirmó que «ya no es la hora de empuñar un arma, sino de coger un cuaderno, y prepararme para ser el futuro de mi país». A continuación pidió al auditorio que recordase siempre que «la paz sale de dentro, del corazón. Muchos hablan de paz, pero lo hacen solo de boquilla».
Así a priori esta petición puede parecer un lugar común. Pero cuando quien lo dice es una niña que a los 13 años quiso suicidarse porque su padrastro la pegaba con palos ardiendo y quiso violarla; una niña que tenía una madre que encubría al abusador; una niña que se alistó en las FARC y empuñó un arma más grande que ella una semana más tarde, la dimensión de la situación cambia.
Las primeras noches en el bosque Catalina no podía dormir. Luego conoció a un chico. Se hicieron novios. Una noche, durante un bombardeo, él murió protegiéndola. «Aún conservo la cadenita que me dio», recuerda la niña que nunca pudo ser niña. Estuvo tres años alistada en las FARC. En uno de los bombardeos que sufrió su batallón murieron 22 niños. Ella resultó herida: «El brazo se me iba y llegó un momento en que no podía moverlo, estaba llena de sangre». Tardaron cinco días en curarla con inyecciones. «Tenía metralla en el brazo y en la cabeza». Cicatrices, señala risueña, «que ahora servirán para enseñárselas a mis nietos».
«Chino, cuídese»
Manuel tiene 19 años. Acompaña a Catalina en su tour por Europa –ya han pasado por Roma y Bruselas– para dar a conocer el documental y, con él, su historia. A los 8 años se escapó de casa con su hermano, y a los 15 ambos entraron en la guerrilla seducidos por el uniforme, el poder y los fusiles. «Le perdí el miedo a algo tan grande como quitarle la vida a otro. Al final era lo normal».
Todo cambió cuando los guerrilleros mataron a su hermano por incumplir las normas. «Me dejaron despedirme de él. Me abrazó y me dijo: “Chao, Chino, cuídese”. Se lo llevaron del campamento para matarlo. Para mí era como un padre y una madre».Manuel no pudo más y decidió abandonar la guerrilla. Según cifras de la Organización Internacional de las Migraciones, aún quedan en Colombia entre 8.000 y 13.000 niños soldado.
Las difíciles secuelas psicológicas
Cuando cruzan el umbral del Centro de Atención Especializada (CAE) atendido por los salesianos de Ciudad Don Bosco en Medellín los niños llegan con un profundo estrés postraumático. «Viven en el temor constante porque creen que van a ser reconocidos por la guerrilla y asesinados por haber desertado», afirma Rafael Bejarano, salesiano y director del centro. Son adolescentes, con 14 o 16 años, «pero llama la atención cómo los muñecos de peluche son su mejor compañía cuando están enfermos, viendo la televisión o para dormir, lo que demuestra los traumas y las carencias afectivas que han sufrido», añade Bejarano.
Otro de los rasgos de los niños a su llegada es «la férrea disciplina militar con la que llegan. Cuando saben que cometen algún error te buscan con la cabeza agachada y te piden que los castigues. Este es para nosotros uno de los momentos más dolorosos, porque no nos encontramos con seres humanos libres, sino con seres humanos encadenados».
Para restablecer los derechos de estos jóvenes y recuperar su autoestima, los salesianos les ofrecen una pedagogía de la confianza «donde establecemos vínculos de cercanía y reconocimiento mutuo», explica Bejarano. El segundo paso es la pedagogía de la esperanza, «etapa en la que se restauran vínculos afectivos». La tercera parte es la pedagogía de la alianza, donde culminan el proceso de autonomía personal y social. «En esta etapa los adolescentes ya cuentan con las herramientas suficientes para reintegrarse y tienen un mínimo riesgo de reincidencia en el reclutamiento».
La compañía de un sacerdote
Además de estas herramientas, «el acompañamiento de los sacerdotes es crucial para su recuperación», explica Bejarano. Fue el caso de Catalina que, sin ningún tipo de cultura religiosa –venía de hecho influenciada por supersticiones y creencias en espíritus– «tras el estrellón inicial de toparme con lo religioso, hablé con un padre, me preguntó si sentía paz en mi corazón y ahí todo cambió». Ahora, asegura, no es muy practicante, «pero soy creyente y estoy en el proceso de pedir perdón y perdonarme a mí misma». El sacramento de la Reconciliación es crucial «para que los chicos reinicien su propia existencia y tomen un camino que les ayuda a elaborar un proceso de salvación», dice el sacerdote. Catalina se está preparando para ser enfermera y quiere ser abogada y una líder de la paz. Incluso ha vuelto a ver a su madre.
Manuel llegó a la Ciudad Don Bosco «sin creer ni confiar en nadie. Ni siquiera hablaba, era muy cerrado». Pero gracias a los salesianos «participo en los eventos religiosos y he conocido cosas de mi que no sabía que existían. Olvidar algo es condenarte a repetirlo. Quiero superar el pasado y mejorar para un nuevo futuro». Ahora estudia mecánica, vive independiente en un apartamento de alquiler y sueña con ser libre en un país «donde se pueda caminar sin estar rodeado de violencia».
Cristina Sánchez Aguilar
@csanchezaguilar

Alfa y Omega

Carta del cardenal arzobispo de Madrid: Manos Unidas para ser reflejo de su luz


No puedo dejar a mi hermano. Tengo que responder con compromiso y ello me exige dar y darme en la totalidad de lo que soy y lo que tengo
Os cuento lo que este fin de semana he vivido. Me ha dado luz y creo que os puede iluminar y ofrecer un camino realizado por testigos del compromiso con los demás. Lo he vivido con los niños. Ellos, con esfuerzo, en una barriada donde no abunda el dinero, han sido capaces de decirnos con su vida y con sus obras que es cierto lo que el lema de la campaña de este año de Manos Unidas nos expresa: El mundo no necesita más comida. Necesita más gente comprometida. Se pusieron manos a la obra y han sido capaces de movilizar a todos para unir las manos, el corazón y su pensamiento hacia esos 800 millones de seres humanos que padecen hambre, entre los que se encuentran muchos niños como ellos. Así nos demuestran que si somos solidarios, si experimentamos y hacemos ver a todos eso que decimos en el padrenuestro –que somos hermanos y que lo que tenemos en nuestra familia es para todos–, podemos hacer un mundo diferente. ¡Qué bueno es vivir haciendo la voluntad de Dios! ¡Qué grande es el ser humano cuando busca hacer esa voluntad con todo su corazón! ¡Qué hondura tiene la vida cuando la construimos en y desde el Señor, que es donde adquiere firmeza y seguridad para uno mismo y para los demás! ¡Qué belleza la del ser humano cuando le pide a Dios que nos facilite abrir los ojos y contemplar las maravillas que Él quiere hacer a través de nosotros!
Los niños de esta parroquia a la que me refiero, a lo largo del año, han querido hacer un gesto y una obra significativa. Tenían una hucha de cartón en su casa e iban poniendo sus ahorros en la misma, pensando que lo suyo era para otros que estaban peor, pasando hambruna y miseria, y que ellos podían aportar algo. Y ese algo era su compromiso, su solidaridad. Ellos saben que esto es lo que cambia el mundo. Por algo el Señor dijo¬: «Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis». La atención que Él muestra en el Evangelio por los niños tiene su razón de ser. Son los que tienen más limpios los oídos para escuchar y más limpios los ojos para ver las necesidades de los demás. ¡Qué fácil es ver cómo un niño entiende esas palabras de Jesús en las que nos muestra que Él está en cada uno de los que nosotros ayudamos: «Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis». Gracias por hacernos sentir en lo más profundo del corazón el deseo de revelar y mostrar con obras el amor mismo de Jesús a todos los hombres con un cambio de corazón y con la preocupación por hacer que esta tierra sea una gran familia de hermanos, donde todos nos ayudamos y nadie pase necesidad. 800 millones de seres humanos que padecen hambre pueden desaparecer. Si somos solidarios, pueden comer. Hay en esta tierra riqueza y medios para todos. Hagamos posible esto.
El escándalo del hambre, que padecen tantos millones de personas, no puede dejarnos impasibles. ¡Cómo no sentir la dicha y la necesidad de caminar en la voluntad del Señor que quiere que los hombres vivamos como hermanos! ¡Cómo no guardar sus deseos en el corazón: «Amaos los unos a los otros, como yo os he amado»! ¡Cómo no hacer el bien, viviendo y cumpliendo su Palabra! ¡Cómo no vamos a decirle al Señor desde lo más profundo de nuestro corazón: «Señor ábreme el corazón, los ojos, el pensamiento para que vea las necesidades de mis hermanos»!
El Señor nos hace tres invitaciones:
1. A acoger la sabiduría de Dios. Que nos hace ver cuáles son los mandatos de Dios que más se hunden en la profundidad de nuestro corazón, para cambiarlo. Con la sabiduría de Dios, distinguimos perfectamente la elección que Él desea que hagamos. Tenemos delante de nosotros «muerte y vida». Él nos invita a vivir de su gracia. Es su deseo que demos siempre vida. Solamente lo podemos hacer con esa sabiduría que viene de Dios, que nos revela Jesucristo con su vida entre nosotros y que nos impulsa a cambiar este mundo y las relaciones entre los hombres. Se da ese cambio cuando se transforma el corazón, y nos hace ver que no puedo dejar a mi hermano, que tengo que responder con compromiso y ello me exige dar y darme en la totalidad de lo que soy y de lo que tengo.
2. A vivir desde el horizonte que Dios da a nuestra existencia y que se nos regala en Jesucristo. Nos ha preparado el ser uno en Él. Ser su Cuerpo, que se mueve y conmueve con obras y palabras que son las de Jesucristo. ¡Qué hondura tiene vivir en comunión con el Señor! ¿Puede un ser humano desentenderse de quien está a su lado si dice que su vida es la del mismo Cristo? Por supuesto que no. La relación y la vida de Cristo en nosotros crea tal comunión con el hermano que no puede permanecer impasible ante quien no tiene lo necesario para vivir con la dignidad que Dios mismo le reconoce, al «ser su imagen».
3. A escuchar siempre a Dios y a vivir según lo que somos, «imagen de Dios». Como tal acogemos el deseo del Señor: «Habéis oído que se dijo, pero yo os digo». ¡Qué novedad nos trae Jesucristo! Creo que se puede resumir en estas realidades:
a) Cambio de las relaciones entre los hombres, pues «se dijo no matarás, yo os digo mucho más, ni siquiera tener cólera e insultos»: matamos cuando no reconocemos en quienes nos encontramos la imagen de Dios, cuando dejamos que se estropeen esas imágenes por falta de los medios necesarios para subsistir o por otros motivos. Regalemos esa imagen que somos: regalad vida, entrega, esperanza, ilusión, verdad, fortaleza, generosidad. Ofreceos para ser puentes, distanciaos de ser muros. Sed mediadores para que todos los hombres puedan desvivirse por los demás sin imposiciones ni proposiciones que nada tienen que ver con construir una vida digna.
b) Regalemos siempre perdón. Esto debe ser tu ofrenda y tu pasión: vivir la reconciliación con el hermano. La ofrenda que debes hacer es tu vida entera a tu hermano. Antes él que tú.
c) Construyamos la cultura del encuentro que se inicia desde el mismo momento de la Encarnación. Hemos sido creados para encontrarnos y, por ello, para ocuparnos y preocuparnos por los demás.
d) Necesidad de hacer un trasplante de los ojos, el corazón y el pensamiento: hemos de aprender y pedir como regalo la mirada de Jesucristo que es ternura, compasión, misericordia. Que nunca nos adueñemos de lo que no nos pertenece. Que nunca sean los impulsos instintivos los que muevan nuestra vida, pues destruyen las relaciones. Devolvamos la dignidad de las personas, algo que se consigue cuando amamos sin reservas y no convertimos al otro en un objeto. No nos dejemos contaminar por la mentira, la ambigüedad de las palabras, el doble sentido y la falsedad.
Con gran afecto, os bendice,
+Carlos Card. Osoro Sierra, arzobispo de Madrid
Alfa y Omega

Tú eres el Mesías. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho


Lectura del santo Evangelio según san Marcos 8, 27-33

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino, preguntó a sus discípulos:
«¿Quién dice la gente que soy yo?».
Ellos le contestaron:
«Unos, Juan el Bautista; otros, Ellas; y otros, uno de los profetas».
Él les preguntó:
«Y vosotros, ¿quién decís que soy?».
Tomando la palabra Pedro le dijo:
«Tú eres el Mesías».
Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto.
Y empezó a instruirlos:
«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días».
Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro:
-« Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!».
Palabra del Señor.

El Papa Francisco resume en español su catequesis de hoy sobre la esperanza.