viernes, 27 de enero de 2017

Venezuela: «En 14 años he enterrado en la parroquia a 546 personas asesinadas»


Con demasiada frecuencia escucho este grito desgarrador: «¡Me han matado a mi hijo!». En 14 años he enterrado en la parroquia a 546 personas asesinadas, casi todas jóvenes. Venezuela cerró 2016 con más de 30.000 homicidios; ya hemos superado la tasa de 100 asesinatos por cada 100.000 habitantes al año. Hace tres lustros el número de asesinatos era seis veces menor, también inaceptable.
En Venezuela se está desarrollando una verdadera guerra civil inducida para enfrentar a pobres contra pobres: son el 98 % de las víctimas. Interesa destruir la fuerza de los débiles, tenerlos sometidos y divididos para seguir utilizándolos como mano de obra esclava y ciudadanos atemorizados. Si se quisiera, se podría acabar con esta violencia en un cortísimo plazo de tiempo. Pero no conviene.
Sin embargo, el Cordero inmolado ya ha vencido a estas bestias y a su amo, a pesar de que sigan dando coletazos de muerte. El Cordero sigue encabezando su Reino irrefrenable a través de los pobres y humildes convocados a su banquete de bodas, como las madres de la Fundación por la Dignidad Sagrada de la Persona. Mujeres a las que la violencia provocada les ha arrebatado hijos, esposos o hermanos. Todos ellos únicos. En torno a la Eucaristía, inspiradas en el testimonio de lucha de tantos militantes cristianos, ellas viven su duelo convirtiendo el dolor en virtud, como cantaba Rovirosa.
De ellas he aprendido que el dolor es el arma más poderosa del mundo junto a su hermano gemelo el amor. Pero, es un arma de doble filo: o te destruye o te redime. Estas mujeres fuertes quieren redimir con su dolor compartido y transformado en acción permanente. Todos los meses salen a las calles de esta ciudad, la quinta más violenta del mundo, a gritar en silencio que todos tenemos dignidad sagrada, también los asesinos. Gritan con su vida asociada que los victimarios, sobre todo los que se esconden en el anonimato de sus cargos y honores, serán juzgados por el Cordero inmolado. Plantan cruces en la plaza pública, una por cada hermano asesinado anualmente. En 2016 fueron 736 personas, 736 cruces.
Ellas nos enseñan que la historia no es como nos la manipulan, que el cambio de puestos que proclamó en el magníficat aquella otra mujer a la que también asesinaron su Hijo único es real y nos va a poner a todos en su sitio. María es la primera afiliada de la Fundación por la Dignidad Sagrada de la Persona.
Carlos Ruiz
Misionero del Movimiento Cultural Cristiano. Venezuela
Alfa y Omega

Carta del cardenal arzobispo de Madrid: Haz un mundo acogedor y seguro


Hoy los conflictos surgen y se mantienen en diversas partes de la tierra y el miedo se convierte en escaparate del mundo. ¿No seremos capaces de poner otro?
Cuando el pasado 1 de enero celebrábamos la Jornada Mundial de la Paz, pensaba en cómo decir a todos los hombres, y muy especialmente a los más jóvenes, el modo y la manera de construir un mundo más acogedor y seguro. ¿Por qué? Creo que no es muy difícil ver que el clima que estamos viviendo es de incertidumbre, de sufrimiento para muchos pueblos, de angustia para muchas personas que padecen en su propia carne la falta de acogida y de seguridad. Y recordaba al profesor Julián Marías, cuando decía que amar es que el otro sea tu «proyecto de vida». ¿Estamos dispuestos a vivir así? ¿Qué amor es el que tenemos en nuestro corazón? ¿No será ese amor que no es verdadero, y que nace de nuestras inseguridades e incongruencias, de nuestros egoísmos? ¿No será que no conocemos el amor verdadero y nos convertimos en dictadores que deseamos programar la vida de los otros, porque en el fondo queremos ser iguales a Dios y no ponemos en dinamismo lo que somos: imágenes de Dios?
Estas preguntas me hicieron pensar en el tema del Sínodo próximo que el Papa Francisco propone a la Iglesia y que va a tratar sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Entreguemos a los jóvenes las herramientas con las que se puede construir un mundo acogedor y seguro. No vale cualquier herramienta. No valen ni sirven las construidas por los hombres. Regalemos la experiencia de un Dios que nos ha creado, que se hizo hombre por nosotros, que nos ama incondicionalmente. No regalemos ni propongamos programas. Entreguemos y demos la persona de Jesucristo, rostro verdadero de Dios y del hombre.
Hace un siglo, el mundo se encontraba de lleno en una I Guerra Mundial, se sembraba muerte y dolor en este mundo y surgían totalitarismos que produjeron más división y enfrentamiento, que trajeron otro conflicto mundial. Hemos vivido tiempos de bienestar, pero no hemos logrado corazones que acojan y den la seguridad que necesita el ser humano. Quizá donde hemos querido asentar la paz, la verdad, la libertad y el bienestar, ha sido en dioses de barro. Hoy los conflictos surgen y se mantienen en diversas partes de la tierra. Como dice el Papa Francisco, estamos en una III Guerra Mundial «por partes»… Millones de personas viven en conflictos insensatos y el miedo se convierte en escaparate del mundo: violencias, dramas, emigración. ¿No seremos capaces de poner otro escaparate en este mundo, que dé confianza, acogida y seguridad a los hombres de toda la tierra y muy especialmente a los más pobres y a los que sufren en su propia carne los conflictos?
Os propongo algo atrevido, para algunos insensatos, para otros sin sentido, pero para los que más sufren es la solución de los conflictos: utilicemos el arma de amar. Amemos con el amor mismo de Dios. Amemos haciendo del otro el proyecto de mi vida; amándolo como Dios mismo lo ama. Descubriendo que es una imagen verdadera de Dios que no puedo estropear y utilizar a mi capricho. Los que somos discípulos de Cristo, desarrollemos en plenitud en nuestra vida lo que el Señor en el Bautismo nos regaló como gracia: su Vida, su Santidad. Quienes no lo sois o no conocéis a Cristo, deteneos por un momento viendo lo que Él regaló en su vida, pues eso mismo lo podéis hacer dejándoos llenar de su Vida.
Y ahora entenderás quién es un santo y cómo tú también puedes serlo. Porque un santo es quien acepta vivir la vida desde la santidad que Dios le ha regalado, haciéndosela percibir a los demás. Haz del otro el proyecto de tu vida, como lo hizo Jesús mientras estuvo entre nosotros y lo sigue haciendo ahora dándonos su Vida. A todos los que encontraba por el camino les decía: «¿Qué quieres que haga por ti?». A quien se encontraba tirado lo levantaba, y nos alentaba: «Haz tu lo mismo». A todos nos dice: «Lo mismo que os he amado, hacedlo con los demás siempre».
El santo siempre remite a ser sal y luz del mundo: «Vosotros sois la sal de la tierra» (cfr. Mt 5, 13-16). Hay que ser sal y luz del mundo con la propia existencia. Y se es sal y luz solamente cuando encendemos la vida para iluminar a los demás; damos y ponemos sabor cuando sabemos, actuamos, prolongamos en los otros el sabor que da y engendra Jesucristo. De ahí que la gran tarea que os propongo sea dar rostro con nuestra vida a la acogida y seguridad que solamente Jesucristo da, que supone emprender un seguimiento radical de Cristo, conformarnos con su conducta, mirar con su mirada y escuchar con sus oídos, ampliar nuestro corazón al de sus medidas.
Me impresionan unas palabras de san Basilio, que pueden ser elocuentes para nosotros: «Habiendo desaprovechado un tiempo en vanidades, perdiendo casi toda mi juventud en un trabajo inútil al que me aplicaba para aprender las enseñanzas de una sabiduría que aparecía vana a los ojos de Dios, por fin un día, como si despertase de un sueño profundo, volví mis ojos a la admirable luz de la verdad del Evangelio y me di cuenta de lo inútil que resulta la sabiduría de los príncipes de este mundo que son perecederos» (Epístola 223; PG 32, 824ª). En este mundo hay necesidad de santos. Nuestra historia solamente la cambiarán santos. Ante las situaciones que hoy vivimos, como son las perturbaciones que se dan en la vida pública, de tonos muy diversos; la falta de diálogo, los vacíos de existencia; las incertidumbres sobre el futuro a causa del terrorismo, de la crisis económica, de las guerras, de los enfrentamientos entre los pueblos; las desigualdades que se dan entre países ricos y pobres… Qué importante es centrar la vida humana. Por ello te recuerdo que:
1. Tienes que poner en el centro de tu vida a Jesucristo. Él es el centro vital, absolutamente necesario, al que todas las realidades y acontecimientos deben referirse para que puedan adquirir un sentido y una sólida consistencia.
2. Tienes que descubrir el método para centrar la vida y que esta sea así expresión viva de que en verdad eres luz y sal. Ese método está descubierto, es el de siempre y se manifiesta de manera significativa en tu diálogo con el Señor, en la oración.
3. Tienes que atreverte a ser mensajero de la paz en un mundo roto y dividido, de esa paz que es Cristo mismo. Muestra que eres luz y la das. Muestra que das sabor a todo lo que te rodea. Ten el atrevimiento de significar algo para los demás.
4. Tienes que amar siempre la verdad y buscar el método para encontrarla. Se ama la verdad y se encuentra en la Palabra de Dios, pero no te acerques sin piedad y con la pretensión de querer discutirla.
5. Tienes que mostrar que la fuerza de la razón y de la fe cuando van unidas conducen al conocimiento de la verdad, del amor y de la libertad.
Atrévete a ser santo. Déjate provocar por Jesús, por sus palabras, por su vida, por su mensaje, por sus estrategias de comunión y de fraternidad.
Con gran afecto, os bendice,
+ Carlos Card. Osoro Sierra, arzobispo de Madrid

Un hombre echa semilla y duerme, y la semilla va creciendo sin que él sepa cómo

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 4, 26-34
En aquel tiempo, Jesús decía al gentío:
«El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo fruto sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega».
Dijo también:
«¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar a su sombra».
Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.
Palabra del Señor.

jueves, 26 de enero de 2017

Gil Tamayo: "EE.UU. no puede convertirse en un Guantánamo colectivo"

 "EE.UU. no puede convertirse en un Guantánamo colectivo". El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo, lamentó ayer la decisión del nuevo presidente norteamericano, Donald Trump, de construir un muro de separación en la frontera con México y endurecer la llegada de inmigrantes.
"Las civilizaciones que se honran hacen puentes, no muros", recalcó Gil Tamayo, quien defendió la necesida de "acoger a las personas de forma legal, sin política barata de ningún signo", y defendió que "Europa no puede levantar barreras".
Sobre la supuesta violencia de los inmigrantes o refugiados en los países de asilo, el portavoz episcopal denunció que "las armas salen de los países desarrollados y los traficantes de personas. Hay que ser valientes para denunciarlo". Sobre el Estado Islámico, Gil Tamayo recordó que "las primeras víctimas son los propios musulmanes".
En una entrevista en Cope, el secretario general de los obispos habló del pacto educativo, insistiendo en que "hay que buscar el bien en nuestros niños y jóvenes y pensando el futuro de ellos. Un país es según la Educación de sus ciudadanos. Nuestros niveles de desempleo juvenil son insoportables en una sociedad solidaria".
"En la Conferencia Episcopal Española se trabaja al servicio de los obispos. La CEE se crea para ayudar al servicio de la comunión de los obispos para las diócesis", recalcó su portavoz, hablando de la financiación a través del IRPF. "La Iglesia es clara y ha optado por la transparencia porque pedimos para revertir en beneficio de los ciudadanos. Su destinatario es universal, sobre todo, obras sociales y caritativas de la Iglesia. Justo en la crisis se ha demostrado cómo la Iglesia ayuda a los más necesitados", señaló.
Finalmente, y preguntado por los populismos, Gil Tamayo subrayó que "son un fraude a las necesidades verdaderas de los ciudadanos, pues no dan respuesta a los problemas en realidad". "Esto da pie a soluciones simplistas que encandilan. Los populismos son un fraude a las necesidades reales de los ciudadanos. Proponen soluciones simplistas que fracturan", concluyó.
Jesús Bastante

26 de enero: santos Timoteo y Tito, obispos


Timoteo nació en Listra de Licaonia, hijo de padre gentil y de madre judía. Se da por hecho que San Pablo le conoció durante su primera estancia en Listra: allí le bautizó y desde ese momento le hizo partícipe de todos sus viajes por Oriente. San Pablo le dedicó dos cartas, de las que destacan recomendaciones como esta: «Que nadie te desprecie por tu juventud. Muéstrate en todo un modelo para los creyentes, por la palabra, la conducta, la caridad, la pureza y la fe». (1 Tim 4,12).
Y cumplió hasta el final, tanto en la ejemplaridad como en la fidelidad hacia san Pablo: cuando éste le llamó a Roma para que le ayudase en su últimos momentos –sabedor de que su martirio era inevitable y que, además, se sentía abandonado por todos–, Timoteo acudió inmediatamente. San pablo le pidió que siguiese con la predicación y la evangelización, tarea que Timoteo se dedicó con ahínco desde su cargo de obispo de Éfeso, antes de morir –probablemente martirizado– hacia el año 95.
Por lo que respecta a Tito, según la Tradición, san Pablo le llamaba «mi verdadero hijo». Poco se sabe acerca de su nacimiento aunque las investigaciones indican que este podría haber tenido lugar en Antioquía o en Grecia. Sí que consta, en cambio, su presencia junto al Apóstol en el famoso viaje de este último a Jerusalén. Allí, san Pablo se negó a que Tito fuese circuncidado, como símbolo de la de la libertad en relación con la Ley Mesiánica, ganada por Jesucristo para los gentiles. El mismo san Pablo, de paso por Creta, le escribió allí su carta, un documento de gran importancia para entender la vida interna de la Iglesia en aquella época.
J.M. Ballester Esquivias (@jmbe12)

Catequesis completa del papa Francisco


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Entre las figuras de las mujeres que el Antiguo Testamento nos presenta, resalta aquella de una gran heroína del pueblo: Judit. El Libro bíblico que lleva su nombre narra la grandiosa campaña militar del rey Nabucodonosor, el cual, reinando en Nínive, expande los límites del imperio derrotando y conquistando a todos los pueblos de su alrededor. El lector entiende que se encuentra ante un gran e invencible enemigo que está sembrando muerte y destrucción y que llega hasta la Tierra Prometida, poniendo en peligro la vida de los hijos de Israel.
El ejército de Nabucodonosor, de hecho, bajo la guía del general Holofernes, sitió una ciudad de Judea, Betulia, cortando las reservas de agua y debilitando así la resistencia de la población.
La situación se vuelve dramática, al punto que los habitantes de la ciudad se dirigen a los ancianos pidiendo rendirse ante los enemigos. Sus palabras son desesperadas: «Ya no hay nadie que pueda auxiliarnos, porque Dios nos ha puesto en manos de esa gente para que desfallezcamos de sed ante sus ojos y seamos totalmente destruidos. Han llegado a decir esto: “Dios nos ha abandonado”; la desesperación era grande en esa gente. Llámenlos ahora mismo y entreguen la ciudad como botín a Holofernes y a todo su ejército» (Jdt 7,25-26). El fin parece inevitable, la capacidad de confiar en Dios se ha terminado – la capacidad de confiar en Dios se ha terminado. Y cuantas veces nosotros llegamos a situaciones extremas donde no sentimos ni siquiera la capacidad de tener confianza en el Señor. Es una fea tentación. Y, paradójicamente, parece que, para huir de la muerte, no queda más que entregarse en manos de quien asesina. Ellos saben que estos soldados entraran a saquear la ciudad, a tomar a las mujeres como esclavas y luego matar a todos los demás. Esto es justamente “lo extremo”.
Y ante tanta desesperación, el jefe del pueblo intenta proponer un motivo de esperanza: resistir todavía cinco días, esperando la intervención salvífica de Dios. Pero es una esperanza débil, que les hace concluir: «Si transcurridos estos días, no nos llega ningún auxilio, entonces obraré como ustedes dicen» (7,31). Pobre hombre: no tenía salida. Cinco días les son concedidos a Dios – y está aquí el pecado – cinco días les son concedidos a Dios para intervenir; cinco días de espera, pero ya con la perspectiva del final. Conceden cinco días a Dios para salvarlos, pero saben que no tienen confianza, esperan lo peor. En realidad, ninguno más, entre el pueblo, es todavía capaz de esperar. Estaban desesperados.
Es en esta situación que aparece en escena Judit. Viuda, mujer de gran belleza y sabiduría, ella habla al pueblo con el lenguaje de la fe. Valiente, reprocha en la cara al pueblo diciendo: «Ustedes ponen a prueba al Señor todopoderoso, […]. No, hermanos; cuídense de provocar la ira del Señor, nuestro Dios. Porque si él no quiere venir a ayudarnos en el término de cinco días, tiene poder para protegernos cuando él quiera o para destruirnos ante nuestros enemigos. […]. Por lo tanto, invoquemos su ayuda, esperando pacientemente su salvación, y él nos escuchará si esa es su voluntad» (8,13.14-15.17). Es el lenguaje de la esperanza. Toquemos la puerta del corazón de Dios, Él es Padre, Él puede salvarnos. Esta mujer, viuda, arriesga de quedar mal ante los demás. ¡Pero es valiente! ¡Va adelante! Esta es mi opinión: las mujeres son más valientes que los hombres.
Y con la fuerza de un profeta, Judit convoca a los hombres de su pueblo para conducirlos a la confianza en Dios; con la mirada de un profeta, ella ve más allá del estrecho horizonte propuesto por los jefes y del miedo que lo hace aún más limitado. Dios actuará ciertamente – ella lo afirma – mientras la propuesta de los cinco días de espera es un modo para tentarlo y para someterse a su voluntad. El Señor es Dios de salvación – y ella lo cree –, cualquier forma esa tome. Es salvación librar de los enemigos y hacer vivir, pero, en sus planes impenetrables, puede ser salvación también entregar a la muerte. Mujer de fe, ella lo sabe. Luego conocemos el final, como terminó la historia: Dios salva.
Queridos hermanos y hermanas, no pongamos jamás condiciones a Dios y dejemos en cambio que la esperanza venza nuestros temores. Confiar en Dios quiere decir entrar en sus designios sin ninguna pretensión, también aceptando que su salvación y su ayuda lleguen a nosotros de modos distintos a nuestras expectativas. Nosotros pedimos al Señor vida, salud, afectos, felicidad; y es justo hacerlo, pero con la conciencia que Dios sabe traer vida también de la muerte, que se puede experimentar la paz también en la enfermedad, y que puede haber serenidad también en la soledad y alegría también en el llanto. No somos nosotros los que podemos enseñar a Dios aquello que debe hacer, de lo que nosotros tenemos necesidad. Él lo sabe mejor que nosotros, y debemos confiar, porque sus vías y sus pensamientos son distintos a los nuestros.
El camino que Judit nos indica es aquel de la confianza, de la espera en la paz, de la oración y de la obediencia. Es el camino de la esperanza. Sin fáciles resignaciones, haciendo todo lo que está en nuestras posibilidades, pero siempre permaneciendo en el surco de la voluntad del Señor, porque – lo sabemos – ha orado mucho, ha hablado al pueblo y después, valiente, se ha ido, ha buscado el modo para acercarse al jefe del ejército y ha logrado cortarle la cabeza, decapitarlo. Es valiente en la fe y en las obras. Y busca siempre al Señor. Judit, de hecho, tiene un plan, lo actúa con suceso y lleva al pueblo a la victoria, pero siempre en la actitud de fe de quien todo acepta de la mano de Dios, segura de su bondad.
Así, una mujer llena de fe y de valentía devuelve la fuerza a su pueblo en peligro mortal y lo conduce sobre la vía de la esperanza, indicándolo también a nosotros. Y nosotros, si hacemos un poco de memoria, cuántas veces hemos escuchado palabras sabias, valientes, de personas humildes, de mujeres humildes que uno piensa que – sin despreciarlas – fueran ignorantes. Pero son palabras de la sabiduría de Dios. Las palabras de las abuelas. Cuantas veces las abuelas saben decir la palabra justa, la palabra de esperanza, porque tienen la experiencia de la vida, han sufrido mucho, se han encomendado a Dios y el Señor les da este don de darnos consejos de esperanza. Y, recorriendo esas vías, será alegría y luz pascual encomendarse al Señor con las palabras de Jesús: «Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lc 22,42). Y esta es la oración de la sabiduría, de la confianza y de la esperanza.
Traducción del italiano: Renato Martinez/Radio Vaticano

«Judit nos enseña que, ante la dificultad y el dolor, el camino a seguir es el de la confianza en Dios»



El Papa ha afirmado que, desde su punto de vista, «las mujeres son más valientes que los hombres», al reflexionar durante la audiencia general de este miércoles sobre la figura de Judit, a la que ha definido como una persona de «gran belleza y sabiduría que habló al pueblo con el lenguaje de la fe».
«La valiente Judit –ha recordado durante la Audiencia General– se acercó al jefe del ejército y logró cortarle la cabeza, decapitarle. Fue valiente en la fe y en sus obras», ha referido en relación a Santa Juditheroína israelita del Antiguo Testamento.
Francisco ha aseverado que ella es el reflejo de una mujer «llena de fe y de valor, capaz de orientar a los hombres y mujeres de su tiempo, que se enfrentaban a una situación límite y desesperada, hacia la verdadera esperanza en Dios».
Así, ha puesto a Judit de ejemplo ante miles de fieles reunidos en el Aula Pablo VI del Vaticano a los que les ha invitado a mirar más allá de las cosas del aquí y el ahora y descubrir que Dios es un Padre bueno que sabe todo lo que le hace falta a los hombres, mejor que los propios hombres.
«Si hacemos algo de memoria cuántas veces hemos escuchado palabras sabias, valientes de personas humildes, de mujeres humildes, que uno piensa, sin despreciarlas, que son ignorantes. Pero son palabras de la sabiduría de Dios», ha afirmado.
Así, también ha aprovechado la catequesis para referirse a las abuelas, de las que ha destacado que «saben decir la palabra justa, la palabra de la esperanza, porque tienen la experiencia de la vida, han sufrido tanto». «Confiaron en Dios y el Señor les da este don de darnos este consejo de esperanza», ha agregado.
«Judit nos enseña que, ante las situaciones difíciles y dolorosas, el camino a seguir es el de la confianza en Dios, y nos invita a recorrerlo con paz, oración y obediencia, haciendo también todo lo que esté en nuestra mano para superar estas situaciones, pero reconociendo siempre y en todo la voluntad del Señor», ha concluido.
Agencias

Salió el sembrador a sembrar


Lectura del santo Evangelio según san Marcos 4, 1-20
En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al mar. Acudió un gentío tan enorme, que tuvo que subirse a una barca y, ya en el mar, se sentó; y el gentío se quedó en tierra junto al mar.
Les enseñaba muchos cosas con parábolas y les decía instruyéndoles:
«Escuchad: salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; los abrojos crecieron, lo ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno».
Y añadió:
«El que tenga oídos para oír, que oiga».
Cuando se quedó a solas, los que lo rodeaban y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas.
Él les dijo:
«A vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios; en cambio a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que “por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados"».
Y añadió:
«¿No entendéis esta parábola? ¿Pues, cómo vais a conocer todas las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero, en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la simiente como terreno pedregoso; son los que al escuchar la palabra enseguida la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes y, cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumben. Hay otros que reciben la semilla entre abrojos; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la semilla en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno».
Palabra del Señor.

Conclusión de la semana de oración por la Unidad de los cristianos

Fiesta de la Conversión de san Pablo, apóstol. Comentario de san Agustín.



El perseguidor transformado en predicador

      Desde lo alto del cielo la voz de Cristo derribó a Saulo: recibió la orden de no proseguir sus persecuciones, y cayó rostro en tierra. Era necesario que primeramente fuera abatido, y seguidamente levantado; primero golpeado, después curado. Porque jamás Cristo hubiera podido vivir en él si Saulo no hubiera muerto a su antigua vida de pecado. Una vez derribado en tierra ¿qué es lo que oye? «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Te es duro dar coces contra el aguijón." (Hch 26,14). Y él respondió: «¿Quién eres, Señor?». Y la voz de lo alto prosiguió: «Yo soy Jesús de Nazaret a quien tú persigues». Los miembros están todavía en la tierra, es la cabeza que grita desde lo alto del cielo; no dice: «¿Por qué persigues a mis siervos?» sino «¿por qué me persigues?»

      Y Pablo, que ponía todo su furor en perseguir, se dispone a obedecer: «¿Qué quieres que haga?» El perseguidor es transformado en predicador, el lobo se cambia en cordero, el enemigo en defensor. Pablo aprende qué es lo que debe hacer: si se quedó ciego, si le fue quitada la luz del mundo por un tiempo, fue para hacer brillar en su corazón la luz interior. Al perseguidor se le quitó la luz para devolvérsela al predicador; en el mismo momento en que no veía nada de este mundo, vio a Jesús. Es un símbolo para los creyentes: los que creen en Cristo deben fijar sobre él la mirada de su alma sin entretenerse en las cosas exteriores... 

      Saulo fue conducido a Ananías; el lobo devastador es llevado hasta la oveja. Pero el Pastor que desde lo alto del cielo lo conduce todo le asegura: «No temas. Yo le voy a descubrir todo lo que tendrá que sufrir a causa de mi nombre» (Hch 9,16). ¡Qué maravilla! El lobo cautivo es conducido hasta la oveja... El Cordero, que muere por las ovejas le enseña a no temer.

miércoles, 25 de enero de 2017

Manos Unidas: "El mundo no necesita más comida, necesita más gente comprometida"

 Manos Unidas lanza su nueva Campaña anual con el lema "El mundo no necesita más comida, necesita más gente comprometida" (#ComprometeteconManosUnidas) y, para ello, celebrará numerosos eventos en toda España desde el próximo 31 de enero y hasta el domingo 12 de febrero, día en el que se celebrará la Jornada Nacional de Manos Unidas.
Ruth Chaparro Gómez, subdirectora de FUCAI (Fundación Caminos de Identidad) de Colombia y Eugenio López García, misionero Paúl y director de la Escuela de Agricultura de Nacuxa de Mozambique, son los invitados especiales para el lanzamiento nacional de la Campaña. Otros 27 misioneros y expertos en desarrollo y lucha contra la pobreza, recorrerán estos días 51 ciudades españolas para compartir su experiencia de lucha contra el hambre a través de proyectos de desarrollo en algunos de los países más pobres del planeta
Durante todo el año 2017, Manos Unidas hará hincapié en tres cuestiones esenciales y urgentes para acabar con la pobreza y el hambre en el mundo como son el desperdicio de alimentos, la lucha contra la especulación alimentaria y el compromiso con una agricultura respetuosa con el medio ambiente que asegure el consumo local.
Continúa el trienio de lucha contra el hambre
Esta Campaña se enmarca dentro del Trienio de Lucha contra el Hambre (2016-2018) en el que Manos Unidas está trabajando para dar respuesta a las causas y problemas que provocan el hambre en el mundo. Para Manos Unidas, solucionar esta lacra pasa por acompañar a los más pobres, reforzar el derecho a la alimentación de los pequeños productores, contribuir al cambio hacia unos sistemas alimentarios más justos y educar para una vida solidaria y sostenible.
Una semana especial con varias citas importantes
MIÉRCOLES 8 DE FEBRERO a las 11 h.: RUEDA DE PRENSA de presentación NACIONAL DE LA CAMPAÑA DE MANOS UNIDAS: Ruth Chaparro Gómez, subdirectora de FUCAI (Fundación Caminos de Identidad) de Colombia y Eugenio López García, misionero Paúl y director de la Escuela de Agricultura de Nacuxa de Mozambique, compartirán con los periodistas su trabajo en lucha contra el hambre. Ambos estarán compañados por Clara Pardo, Presidenta de Manos Unidas. La Rueda de Prensa tendrá lugar en los Servicios Centrales de Manos Unidas (Barquillo 38, 3ª, Madrid).
JUEVES 9 DE FEBRERO a las 19 h.: en el Auditorio de la Mutua Madrileña (Pº de la Castellana 33, Madrid) tendrá lugar el Acto Institucional de Lanzamiento de la Campaña, en el que los dos invitados contarán sus experiencias a los socios, donantes, voluntarios y colaboradores de la Organización y a todas aquellas personas que quieran asistir. El Acto estará presentado por la periodista de Telecinco, Laura Madrueño y el cierre del acto correrá a cargo de Didi Rodan, Arte con arena.
VIERNES 10 DE FEBRERO: como gesto de apoyo a los casi 800 millones de personas que sufren, cada día, el hambre en el mundo, Manos Unidas celebra el Día del Ayuno Voluntario con eventos en toda España y propone donar el importe de nuestra comida de ese día a los proyectos de desarrollo que realiza la ONG en 60 países.
DOMINGO 12 DE FEBRERO: en las parroquias de toda España se celebrará la Jornada Nacional de Manos Unidas con una colecta única especial en la que se invitará a todos los asistentes a aportar su colaboración a la Organización.

Con los cristianos en el país en el que por citar la Biblia te pueden caer tres años de cárcel


Este lunes el periodista Fernando de Haro ha presentado One, su último documental sobre los cristianos perseguidos. En esta ocasión está dedicado a los cristianos de la India, un país en el que las leyes anti conversión imponen hasta tres años de cárcel si el nuevo cristiano ha sido forzado o seducido a cambiar de religión. «El problema es que casi todo es sospechoso de seducción: citar la Biblia o hacer un gesto de caridad pueden ser considerados como tales»
Las leyes anti conversión de la India imponen hasta tres años de cárcel si el nuevo cristiano ha sido forzado o seducido a cambiar de religión. El problema es que casi todo es sospechoso de seducción: citar la Biblia o hacer un gesto de caridad pueden ser considerados como tales. Lo cuenta el periodista Fernando de Haro en su documental One –sobre la persecución contra los cristianos indios– elaborado con la ayuda del Instituto CEU de Estudios Históricos y la Fundación Hernando de Larramendi y presentado este lunes en la Universidad CEU San Pablo.
Este tipo de leyes pertenecen a lo que De Haro llama «discriminación severa», algo constante en la India. En esta categoría se incluye también la pérdida de beneficios sociales de los dalits hindúes –el estrato más bajo de la sociedad– al convertirse al cristianismo.
Pero los cristianos en la India también sufren una auténtica persecución, «que estalla de forma esporádica». Uno de los casos que más ha impresionado al autor del documental durante la grabación es el de la religiosa Meena Barwa, protagonista de un «inexplicable perdón» tras una violación múltiple sufrida en agosto de 2008.
Otro de los testimonios que De Haro ha retenido especialmente en su memoria es el de una familia hindú, condenados de por vida a una intensa discriminación por pertenecer a la casta de los dalits. «Nadie les quería tocar y nadie se les acercaba porque eran una fuente de impureza». Cuando enfermaron, los únicos que fueron a visitar a esta familia fueron los cristianos del barrio y «por eso se convirtieron. “Yo me he hecho cristiano porque el Dios de los cristianos es un Dios bueno”, me decían. Te das cuenta de la revolución cultural que supone el cristianismo en la India. Al que está en la parte baja del sistema de castas se le considera culpable por haber hecho algo malo en alguna reencarnación previa. La conversión de esta gente es una experiencia de libertad», explica Fernando.
Documentales sobre los cristianos perseguidos
One es la cuarta entrega de una serie de documentales dedicados a los cristianos perseguidos elaborados por Fernando de Haro. El primero de ellos, Walking next to the wall, fue rodado en Egipto y está dedicado a los coptos. El segundo, Nasarah, grabado en el Líbano, está dedicado a los sirios e iraquíes perseguidos por el Daesh. El tercero Aleluya, a Nigeria. Los cuatro están disponibles en la plataforma Vimeo.
El periodista recientemente se ha desplazado a Mosul y otras localidades de la llanura de Nínive –situada al norte de Irak– para un nuevo filme. Allí ha podido entrevistar a cristianos que han sido torturados por el Daesh y ha sido testigo de las barbaridades cometidas por el Isis, entre las que se incluye imágenes decapitadas de la Virgen, cruces destruidas, catedrales convertidas en campos de tiro…
José Calderero @jcalderero
Alfa y Omega

El Papa pide a los medios una «comunicación constructiva», sin «prejuicios contra los demás»


Ante el «sentimiento de disgusto y de resignación» que genera un exceso de malas noticias, el Papa Francisco ha pedido el martes a los medios «una comunicación constructiva que, rechazando los prejuicios contra los demás, fomente una cultura del encuentro que ayude a mirar la realidad con auténtica confianza».
En su mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2017, el Santo Padre no propone falsificar ni edulcorar la realidad, pero sí salir al paso del fuerte desequilibrio en favor de las noticias negativas por motivos comerciales, intereses partidistas o puro pesimismo.
El Papa considera necesario «romper el círculo vicioso de la angustia y frenar la espiral del miedo, fruto de esa costumbre de centrarse en las “malas noticias”, como guerras, terrorismo, escándalos y cualquier tipo de frustración en el acontecer humano». Abusar de ellas amarga la vida y paraliza a lectores y espectadores.
El problema es que, «en un sistema comunicativo donde reina la lógica de que una noticia ha de causar un impacto, y donde fácilmente se hace espectáculo del drama del dolor y del misterio del mal, se puede caer en la tentación de adormecer la propia conciencia o de caer en la desesperación».
Superar el disgusto y la resignación
Recuperar la perspectiva correcta es necesario, según Francisco, para «superar ese sentimiento de disgusto y de resignación que con frecuencia se apodera de nosotros, arrojándonos en la apatía, generando miedos o dándonos la impresión de que no se puede frenar el mal».
En la fiesta de san Francisco de Salespatrono de los periodistas, el Papa les invita a buscar «un estilo comunicativo abierto y creativo, que no dé todo el protagonismo al mal, sino que trate de mostrar las posibles soluciones, favoreciendo una actitud activa y responsable en las personas». En definitiva, responsabilidad profesional y social.
El mensaje del Papa ha sido presentado de un modo novedoso en la Sala de Prensa de la Santa Sede. En lugar de la clásica mesa realzada, tipo antigua universidad, el escenario era una sala de estar con tres sillones, como en las tertulias televisivas.
El jefe de la Secretaría de Comunicación, Dario Viganò, ha participado en un diáogo con la corresponsal de CNN, Delia Gallagher, la viceportavoz del Papa, Paloma García Ovejero, y los periodistas asistentes. Monseñor Viganò ha confirmado que al Papa no le molestan las críticas sino que incluso las agradece, pues sería un desastre estar rodeado de personas que le siguiesen la corriente.
El problema, en cambio, son las falsas noticias con las que intoxican algunas personas hostiles dentro y fuera de la Iglesia. Según Viganò, «las falsas noticias causan sensación pero duran poco. Provienen siempre de los mismos ambientes. No tienen mucho interés».
Juan Vicente Boo/ABC

25 de enero: conversión del Apóstol San Pablo



Así relata el Capítulo 9 del Libro de los Hechos de los Apóstoles, la Conversión del Apóstol San Pablo, hasta entonces llamado Saulo. «Saulo, que todavía respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas para las Sinagogas de Damasco, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los seguidores del Camino del Señor que encontrara, hombres o mujeres. Y mientras iba caminando, al acercarse a Damasco, una luz que venía del Cielo lo envolvió de improviso con su resplandor. Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. El preguntó: “¿Quién eres tú, Señor?”. “Yo soy Jesús, a quien tú persigues”, le respondió la voz. “Ahora levántate, y entra en la ciudad: allí te dirán qué debes hacer”. Los que le acompañaban quedaron sin palabra, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Le tomaron de la mano y le llevaron a Damasco. Allí estuvo tres días sin comer ni beber».
A continuación, el Señor ordenó a Ananías, uno de sus discípulos, que acudiera al lugar donde estaba Pablo. Siguiendo sus órdenes, le impuso las manos: Saulo recobró inmediatamente la vista. De esta forma, empezó el apostolado del principal propagador del Cristianismo.
Sobre la importancia de este hecho fundamental de la fe e historia cristianas, el sacerdote y profesor Senén Vidal aporta en su libro Pablo, de Tarso a Roma, dos precisiones importantes. En primer lugar, «la experiencia revelacional de Pablo coincide, en cuanto a sus sentido y a su estructura fundamentales, con la de todo creyente. Porque, siguiendo la terminología empleada por los textos paulinos, todo creyente puede afirmar que ha recibido la “iluminación”, el “conocimiento”, la “revelación” de Jesús, el crucificado resucitado, como Salvador definitivo».
No obstante -y es la segunda precisión-, Vidal añade que «dentro de esa perspectiva, hay que decir que la revelación experimentada por aquellos primeros cristianos y por Pablo tuvo una función especial e irrepetible en la historia del movimiento cristiano, ya que se convirtió en referencia fundamental para todo el camino posterior de aquel movimiento».
J.M. Ballester Esquivias (@jmbe12)
Alfa y Omega

ID AL MUNDO ENTERO Y PROCLAMAD EL EVANGELIO ( EVANGELIO DE HOY)



Lectura del santo evangelio según san Marcos (16,15-18):

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: 

«ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. 

A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi Nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»

Palabra del Señor