jueves, 27 de octubre de 2016

Papa: Dios llora por las calamidades naturales y las guerras


 También hoy ante las calamidades naturales, ante las guerras hechas para “adorar al dios dinero”, ante los niños asesinados, Dios llora. Lo subrayó el Papa en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.
“Hoy Dios llora – dijo Francisco – por la humanidad que no comprende “la paz que Él nos ofrece, la paz del amor”.
En el Evangelio del día, Jesús define a Herodes “zorro”, después de que algunos fariseos le han referido que quiere matarlo. Y dice lo que sucederá: “Se prepara a morir”. Después, Jesús se dirige a la “Jerusalén cerrada”, que mata a los profetas que le son enviados.
Entonces cambia de tono – subrayó el Santo Padre – y “comienza a hablar con ternura”, “la ternura de Dios”. Jesús “mira a su pueblo, ve la ciudad de Jerusalén”. Y aquel día “lloró por Jerusalén”. “Es Dios Padre el que llora aquí en la persona de Jesús: ‘¡Tantas veces he querido reunir a tus hijos como una clueca a sus polluelos bajo las alas y ustedes no han querido!’”:
Alguien dijo que Dios se ha hecho hombre para poder llorar, llorar por lo que habían hechos sus hijos. El llanto ante la tumba de Lázaro es el llanto por el amigo. Éste es el llanto del Padre”.
Y mientras el llanto ante la tumba de Lázaro – dijo Francisco – es por el amigo, “éste es el llanto del Padre”. Después su pensamiento fue al padre del hijo pródigo, cuando le pide la herencia y se va. Aquel padre no fue a lo de sus vecinos a decir: “¡Mira, mira qué cosa me ha sucedido! ¡Qué me he hecho este pobre desgraciado! Yo maldigo a mi hijo…”. No hizo esto, prosiguió diciendo el Pontífice. “Esto seguro de que tal vez haya ido a llorar solo a su habitación”:
“¿Y por qué digo esto? Porque el Evangelio no dice esto, dice que cuando el hijo volvió lo vio desde lejos: esto significa que el Padre continuamente subía a la terraza a mirar el camino para ver si el hijo regresaba. Y un padre que hace esto es un padre que vive en el llanto, esperando que el hijo vuelva. Éste es el llanto de Dios Padre. Y con este llanto el Padre recrea, en su Hijo, toda la creación”.
Por último, el pensamiento del Papa Bergoglio se detuvo en el momento en el que Jesús, con la cruz, va al Calvario, y dice a las mujeres piadosas que lloraban que no lo hicieran por Él, sino por sus propios hijos. Por tanto – dijo –  un “llanto de padre y de madre, y Dios también hoy sigue llorando”:
“También hoy ante las calamidades, ante las guerras que se hacen para adorar al dios dinero, ante tantos inocentes asesinados por las bombas que tiran los adoradores del ídolo dinero, también hoy, el Padre llora, también hoy dice: ‘Jerusalén, Jerusalén, hijitos míos, ¿qué están haciendo?’. Y lo dice a las víctimas, pobrecitas, y también a los traficantes de armas y a todos aquellos que venden la vida de la gente. Nos hará bien pensar que nuestro Padre Dios se ha hecho hombre para poder llorar, y nos hará bien pensar que nuestro Padre Dios hoy llora: llora por esta humanidad que no termina de entender la paz que Él nos ofrece, la paz del amor”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (13,31-35)



“En las lecturas de hoy hay dos cosas que impresionan... El amor del Señor era el centro de la vida de san Pablo. En las persecuciones, en las enfermedades, en las traiciones, pero, todo eso que él vivió, todas estas cosas que le pasaron en su vida, nada de esto pudo alejarlo del amor de Cristo. Era el centro de su vida, la referencia: el amor de Cristo. 

Y sin el amor de Cristo, sin vivir de este amor, reconocerlo, nutrirnos de ese amor, no se puede ser cristiano: el cristiano, quien se siente mirado por el Señor, con esa mirada tan bella, amado por el Señor y amado hasta el final. 

El cristiano siente que su vida ha sido salvada por la sangre de Cristo. Y esto hace el amor: esta relación de amor. Eso es lo primero que me ha impactado mucho. 

La otra cosa que me impresiona es esta tristeza de Jesús cuando contempla Jerusalén. «Pero tú, Jerusalén, que no has comprendido el amor». 
No comprendió la ternura de Dios, con esa imagen tan bella, que dice Jesús. 

No entender el amor de Dios: lo contrario de lo que sentía Pablo. Sí, Dios me ama, Dios nos ama, pero es algo abstracto, es algo que no me toca el corazón y yo me arreglo como puedo en la vida. Allí no hay fidelidad. 

Y el llanto del corazón de Jesús por Jerusalén es este: «Jerusalén, tú no eres fiel; tú no te has dejado amar; y tú te has fiado de muchos ídolos que te prometían todo, te decían que te daban todo, luego te abandonaron». El corazón de Jesús, el sufrimiento del amor de Jesús: un amor no aceptado, no acogido. 

Estas dos imágenes hoy: por una parte, la de Pablo que permanece fiel al amor de Jesús hasta el final, allí encuentra la fuerza para seguir adelante, para soportar todo. Él se siente débil, se siente pecador, pero tiene la fuerza del amor de Dios, en ese encuentro que tuvo con Jesucristo. 

Por otra parte, la ciudad y el pueblo infiel, no fiel, que no acepta el amor de Jesús, o peor aún, ¿eh?, que vive este amor pero a mitad: un poco sí, un poco no, según las propias conveniencias. 

Miremos a Pablo con su valor que viene de este amor, y miremos a Jesús que llora ante esa ciudad que no es fiel. Miremos la fidelidad de Pablo y la infidelidad de Jerusalén, y en el centro contemplemos a Jesús, su corazón, que tanto nos ama. ¿Qué podemos hacer por Él? 

La pregunta: ¿me parezco más a Pablo o a Jerusalén? Mi amor a Dios, ¿es tan fuerte como el de Pablo o mi corazón es un corazón tibio como el de Jerusalén? Que el Señor nos ayude a responder a esta pregunta. Así sea”.

(Papa Francisco, homilía del 31 de octubre de 2013)

Robo y profanación en la basílica del monte Tabor: «Parece delincuencia común»


Un grupo de desconocidos irrumpieron en la noche del domingo al lunes en la basílica de la Transfiguración del monte Tabor, en Israel. Los asaltantes robaron varios cálices y una caja con las ofrendas de los fieles. También esparcieron sagradas formas por el suelo y dañaron los iconos. Una imagen de la Virgen en bronce fue hallada en el jardín, presumiblemente después de que los ladrones la abandonaran por su peso.
Monseñor Giacinto-Boulos Marcuzzo, vicario patriarcal de Jerusalén, ha explicado a AsiaNews que no creen que la profanación y el robo sean parte de un ataque confesional. «Parece más probable que se trate de un caso de delincuencia común, sobre el cual por el momento hay sólo sospechas, pero nada más que eso».
Monseñor Marcuzzo hizo estas declaraciones después de desplazarse hasta la basílica para comprobar los daños. «Fue realmente una fuente de dolor y pena asistir a estos estragos», explicó. Subrayó que se trata de un incidente «grave» que muestra «la falta de sentido de lo sagrado, de lo divino», de los autores. Por el contrario, este respeto es algo que habitualmente está «muy presente en esta tierra», y no solo entre los cristianos, sino también entre los judíos y los musulmanes.
Sin pintadas judías
La hipótesis del robo desvincula este incidente de la violencia y los ataques de índole confesional realizados en el pasado por extremistas y colonos judíos. En los últimos años, estos radicales han atacado la iglesia cercana al Cenáculo, la basílica de Nazaret y otros lugares de culto católicos y ortodoxos, así como mezquitas. En estos casos, suelen dejar en las pareces dibujos y leyendas ofensivas, que no había en la basílica del monte Tabor.
«Ya hemos llevado a cabo una pequeña oración de reparación, con un nuevo acto de consagración» concluye el prelado, que anuncia «un acto oficial de reparación que se llevará a cabo en las próximas semanas. Un gesto que confirma nuestro amor por el lugar, nuestro sentido de lo sagrado y la devoción a la Virgen. Serán invitados todos aquellos que tienen un nexo con este lugar, incluyendo, obviamente, a los musulmanes».
Alfa y Omega

No cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén



Lectura del santo Evangelio según san Lucas 13, 31-35

En aquel día, se acercaron unos fariseos a decir a Jesús: «Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte». Jesús les dijo:
-«ld y decid a ese zorro: "Mira, yo arrojo demonios y realizo curaciones hoy y mañana, y al tercer día quedará consumada.
Pero es necesario que camine hoy y mañana y pasado, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén”.
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían!
¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos bajo las alas, y no habéis querido.
Mirad, vuestra casa va a ser abandonada.
Os digo que no me veréis hasta el día en que digáis: "¡Bendito el que viene en nombre del Señor!"».
Palabra del Señor.

Urge compromiso de los cristianos a acoger a quien huye de la guerra. El Papa en la catequesis

En la tradicional Audiencia General en el último miércoles de octubre, luego de reflexionar sobre el Evangelio de Mateo, Capítulo 2, versículos 13-15 que narra la huída del Señor a Egipto, el Santo Padre Francisco siguió meditando sobre las obras de misericordia. En esta ocasión, centró su catequesis en otras dos de las obras de misericordia corporales: dar posada al peregrino y vestir al desnudo. 
Después de saludar a los fieles y peregrinos presentes en la plaza de San Pedro y de anunciar la reflexión del día, Francisco recordó que el Señor nos ha entregado las obras de Misericordia "para mantener siempre viva y dinámica nuestra fe", y que ellas evidencian que nosotros, los cristianos, no estamos cansados ni perezosos en la espera del encuentro final con el Señor, sino que cada día vamos a su encuentro, "reconociendo en su rostro el de tantas personas que piden ayuda". "La historia de la humanidad es una historia de migraciones" dijo, y "el compromiso de los cristianos es urgente hoy como en el pasado". 

Papa: “La única vía de solución es la de la solidaridad”

Durante la audiencia general del último miércoles de octubre – celebrada en la Plaza de San Pedro y en la que participaron varios miles de fieles y peregrinos procedentes de numerosos países –  el Papa Francisco prosiguió sus reflexiones acerca de las obras de misericordia corporales, que Jesús nos ha dado para que mantengamos la fe siempre viva y dinámica. “Obras que hacen evidente – dijo el Santo Padre hablando en italiano – que los cristianos no son negligentes” en espera del encuentro final con el Señor, sino que constantemente salen a su encuentro, reconociéndolo en el rostro de tantas personas que piden ayuda.
Deteniéndose en esta ocasión en las palabras del Maestro: “Estaba de paso y me alojaron; desnudo, y me vistieron” (Mt 25, 35-36), el Obispo de Roma recordó que en nuestro tiempo es más actual que nunca esta obra que se refiere a los extranjeros.  “Las crisis económicas, los conflictos armados y los cambios climáticos – afirmó – impulsan a tantas personas a emigrar”. Sin embargo, Francisco destacó que “las migraciones no son un fenómeno nuevo”, sino que pertenecen a la historia de la humanidad.  De modo que –  dijo el Papa – “es falta de memoria histórica” pensar que las migraciones sean propias sólo de estos años.
Después de referirse a los numerosos ejemplos concretos que la Biblia nos ofrece sobre este tema, el Papa Bergoglio  volvió a recordar  que la misma Sagrada Familia se vio obligada a emigrar para escapar a la amenaza de Herodes, tal como nos lo refiere el Evangelio – “José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. Allí permaneció hasta la muerte de Herodes” (Mt 2, 14-15) –. De ahí que el Pontífice no haya dudado en reafirmar que “la historia de la humanidad es historia de migraciones: en toda latitud, no hay pueblo que no haya conocido el fenómeno migratorio”.
El Sucesor de Pedro señaló que hoy, lamentablemente, el contexto de crisis económica favorece las actitudes de cerrazón y de falta de acogida, tanto es así que en algunos países surgen los muros y las barreras, que no representa la solución al problema, sino que termina favoreciendo los tráficos criminales. Por esta razón el Papa añadió con fuerza que “la única vía de solución es la de la solidaridad”. Y que el empeño de los cristianos en este ámbito hoy es tan urgente como en el pasado.
Tras llamar a todos a acoger a los hermanos que huyen de la guerra, del hambre, de la violencia y de condiciones de vida deshumanas, Francisco dijo que “todos juntos somos una gran fuerza de apoyo” para cuantos han perdido su patria, su familia, su trabajo y su dignidad.
Y concluyó su catequesis pidiendo que no caigamos en la trampa de encerrarnos en nosotros mismos, indiferentes ante las necesidades de los hermanos y preocupados solamente por nuestros propios intereses.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

miércoles, 26 de octubre de 2016

Cuando se va el Daesh, vuelve la vida



Los iraquíes vuelven a sus aldeas y a sus casas, liberadas de los yihadistas; muchas han sido destruidas, otras se mantienen en pie, aunque devastadas en su interior
La toma de Mosul avanza «más rápido de los planeado», según el Pentágono y las autoridades iraquíes, pero sobre el terreno se percibe una batalla pueblo a pueblo, casa a casa. Husein Ali ha tardado dos años en regresar a la suya en la aldea de Sheikh Mir, a escasos kilómetros del último puesto de control levantado en Bartella, que marca la frontera con el califato. Los peshmerga kurdos vigilan ahora el acceso principal a Sheikh Mir a la sombra de un blindado del Ejército de Irak reventado por los yihadistas. Saludan al pasar y señalan al cielo con una sonrisa, pero no es una señal de agradecimiento a Dios. El zumbido de los aviones de la coalición que lidera Estados Unidos es constante y a lo lejos se escuchan fuertes explosiones.
Sheikh Mir, como el resto de localidades arrebatadas al grupo yihadista Daesh en la última semana, es una zona muerta. Solo la familia de Husein se ha decidido a traer un camión e intentar rescatar todo lo rescatable de su casa. «Salimos a la media noche con lo puesto y nos fuimos lo más rápido que pudimos», recuerda Husein mientras insiste en mostrar el diván de la vivienda. El espacio reservado a la recepción de visitas en las casas de esta zona Daesh lo convirtió en un gimnasio. Máquinas de musculación, mancuernas, esterillas para abdominales… un gimnasio completo con el que no sabe qué hará, pero «ni rastro de nuestros sofás, televisión panorámica y reloj de pared, se lo llevaron con ello».
Un paseo por el resto de habitaciones muestra los lugares de descanso de los yihadistas, de los que parece que también tuvieron que salir corriendo porque dejaron sus botas. En el suelo de las habitaciones hay ejemplares del semanal «Nabah« (que significa noticia, en árabe), en los que informa de las «continuas conquistas de Daesh» y trípticos de propaganda para convencer a los milicianos de las virtudes de la guerra santa.
«Han dejado las casas vacías, pero al menos la mía está en pie, hay otras que no», se consuela Husein mientras saca muebles y colchones y los sube al camión. El suelo está repleto de casquillos. Su intención es «volver lo antes posible, pero para eso es imprescindible tener seguridad. Confiamos en las fuerzas kurdas y esperamos que logren llegar lo antes posible a Mosul», apunta este vendedor de pollos que, como los peshmerga de la entrada, señala al cielo y se le dibuja una gran sonrisa cuando el zumbido de los aviones estadounidenses parece más próximo, «eso es bueno, muy bueno para nosotros».
Conflicto con Turquía
Los civiles avanzan junto a las tropas iraquíes y kurdas y se plantan en cada puesto de control a la espera de que les permitan pasar para llegar cuanto antes a sus casas y ver cómo están. Yamil Suleyman Sultán se acerca al nutrido grupo de periodistas apostado en la trinchera de Bartalla para pedirles que le dejen mirar por una cámara a ver si puede ver su casa y su cosechadora. «Dos años, dos años llevo alejado de mis tierras y no puedo más, no me muevo de aquí hasta que me dejen pasar», asegura desesperado este agricultor mientras mira por uno de los objetivos, pero no tiene éxito. Lo que le muestra cámara es lo mismo que ha visto en las aldeas ya liberadas, destrucción y más destrucción. La imagen que le espera, aunque no la quiera ver.
La artillería dispara también de vez en cuando, pero los presentes ya ni se inmutan. Los soldados de Irak y los peshmerga están juntos en el puesto de control, pero no mezclados. Los hongos de humo se elevan a lo lejos después de cada detonación. Pueden ser iraquíes, kurdos o turcos ya que, desde el domingo, el Gobierno de Ankara asegura que respalda a los peshmerga kurdos en la toma de Bashika, localidad situada a escasos kilómetros de este puesto de control de Bartalla. El mando de Operaciones de Irak, sin embargo, negó que la artillería turca estuviera tomando parte en la ofensiva. La tensión entre iraquíes y turcos aumenta según se avanza hacia Mosul y supone todo un desafío para el futuro político de la ciudad tras el colapso del «califato».
Civiles como Husein están muy lejos del choque de intereses entre Ankara y Bagdad, ellos quieren que esto acabe cuanto antes. Pasar página y poder empezar a trabajar cuanto antes en la recuperación de sus vidas anteriores a la llegada de la pesadilla de Daesh.
Mikel Ayestarán/ABC

26 de octubre: san Evaristo, Papa y mártir

Nació por los años 60, de una familia judía asentada en tierras griegas. Recibió educación judía y aprendió en los liceos helénicos.
No se conocen datos de su conversión al cristianismo, pero se le ve ya en Roma como uno de los presbíteros muy estimados por los fieles que, lleno de celo, eleva el nivel de la comunidad de cristianos de la ciudad, entregándose por completo a mostrarle a Jesucristo. Amplio conocedor de la Sagrada Escritura, es docto en la predicación y humilde en el servicio.
Muerto mártir el Papa Anacleto, sucesor de Clemente, la atención se fija en Evaristo. Por humildad se resistió con todas las fuerzas posibles a asumir la dignidad que comportaba tan alto servicio. El día 27 de julio del año 108 tuvo la Iglesia por Papa a Evaristo.
Atendió cuidadosamente las necesidades del rebaño: Defiende la verdadera fe contra los errores gnósticos; establece normas que afectan a la consagración y trabajo pastoral de los Obispos y de los diáconos; manda la celebración pública de los matrimonios; se ocupa de la vida de los fieles, esbozándose ya una cierta administración territorial, para su mejor atención y gobierno. También escribió cartas a los fieles de África y de Egipto.
Murió mártir, siendo Trajano emperador, hacia el 117.
En su tiempo, la Iglesia cada día crece en número, pero está perseguida por las leyes; es silenciosa y fuerte en la fe, oculta y limpia en las obras; vive dentro del Imperio en estado latente, desplegando poco a poco su potencialidad al soplo del Espíritu.
Archimadrid.org

COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (13,22-30) POR EL PAPA FRANCISCO



“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

 La página evangélica de hoy nos sugiere meditar sobre el tema de la salvación. 

El evangelista Lucas narra que a Jesús, viajando a Jerusalén, durante el recorrido se le acerca uno que le formula esta pregunta: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?» (Lc 13, 23).   Jesús no da una respuesta directa sino que traslada el debate a otro plano, con un lenguaje sugestivo, que al inicio tal vez los discípulos non comprenden: «Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán» (v. 24).   Con la imagen de la puerta, Él quiere que sus interlocutores entiendan que no es cuestión de número —cuántos se salvarán—, no importa saber cuántos, sino que lo importante es que todos sepan cuál es el camino que conduce a la salvación.  
Tal recorrido prevé que se atraviese una puerta. Pero, ¿dónde está la puerta? ¿Cómo es la puerta? ¿Quién es la puerta? Jesús mismo es la puerta. Lo dice Él en el Evangelio de Juan: «Yo soy la puerta» (Jn 10, 9). Él nos conduce a la comunión con el Padre, donde encontramos amor, comprensión y protección.   

Pero, ¿por qué esta puerta es estrecha?, se puede preguntar. ¿Por qué dice que es estrecha? Es una puerta estrecha no porque sea opresiva; sino porque nos exige restringir y contener nuestro orgullo y nuestro miedo, para abrirnos con el corazón humilde y confiado a Él, reconociéndonos pecadores, necesitados de su perdón. Por eso es estrecha: para contener nuestro orgullo, que nos hincha.   La puerta de la misericordia de Dios es estrecha pero ¡siempre abierta de par en par para todos! 

Dios no tiene preferencias, sino que acoge siempre a todos, sin distinción. Una puerta estrecha para restringir nuestro orgullo y nuestro miedo; una puerta abierta de par en par para que Dios nos reciba sin distinción.   Y la salvación que Él nos ofrece es un flujo incesante de misericordia que derriba toda barrera y abre interesantes perspectivas de luz y de paz. La puerta estrecha pero siempre abierta: no se olviden de esto.  

Jesús hoy nos ofrece, una vez más, una apremiante invitación a dirigirnos hacia Él, a pasar el umbral de la puerta de la vida plena, reconciliada y feliz. Él nos espera a cada uno de nosotros, cualquiera que sea el pecado que hayamos cometido, para abrazarnos, para ofrecernos su perdón. Solo Él puede transformar nuestro corazón, solo Él puede dar un sentido pleno a nuestra existencia, donándonos la verdadera alegría.   Entrando por la puerta de Jesús, la puerta de la fe y del Evangelio, nosotros podremos salir de los comportamientos mundanos, de los malos hábitos, de los egoísmos y de la cerrazón. 

Cuando hay contacto con el amor y la misericordia de Dios, hay un auténtico cambio. Y nuestra vida es iluminada por la luz del Espíritu Santo: ¡una luz inextinguible!   Quisiera hacerles una propuesta. Pensemos ahora, en silencio, por un momento, en las cosas que tenemos dentro de nosotros y que nos impiden atravesar la puerta: mi orgullo, mi soberbia, mis pecados. 

Y luego, pensemos en la otra puerta, esa abierta de par en par por la misericordia de Dios que al otro lado nos espera para darnos su perdón.   

El Señor nos ofrece tantas ocasiones para salvarnos y entrar a través de la puerta de la salvación. Esta puerta es una ocasión que no se debe desperdiciar: no debemos hacer discursos académicos sobre la salvación, como el que se había dirigido a Jesús, sino que debemos aprovechar las ocasiones de salvación. Porque llegará el momento en que «el dueño de casa se levantará y cerrará la puerta» (cf. Lc 13,25), como nos lo ha recordado el Evangelio.   Pero si Dios es bueno y nos ama, ¿por qué llegará el momento en que cerrará la puerta? Porque nuestra vida no es un videojuego o una telenovela; nuestra vida es seria y el objetivo que hay que alcanzar es importante: la salvación eterna.  A la Virgen María, Puerta del Cielo, pidamos que nos ayude a aprovechar las ocasiones que el Señor nos ofrezca para pasar el umbral de la puerta de la fe y entrar así en un ancho camino: es el camino de la salvación capaz de acoger a todos aquellos que se dejan incluir por el amor.   Es el amor que salva, el amor que ya en la tierra es fuente de bienaventuranza de cuantos, en la mansedumbre, en la paciencia y en la justicia, se olvidan de sí mismos y se entregan a los demás, especialmente a los más débiles”. (Papa Francisco, Ángelus del 21-8-2016)

ESFUÉRCENSE EN ENTRAR POR LA PUERTA ESTRECHA



Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,22-30):

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando.

Uno le preguntó: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?»

Jesús les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. 

Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: "Señor, ábrenos"; y él os replicará: "No sé quiénes sois." 

Entonces comenzaréis a decir: "Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas." 

Pero él os replicará: "No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados." Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. 

Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.»

Palabra del Señor

martes, 25 de octubre de 2016

Homilía del Papa: el Reino de Dios crece con la docilidad, no con organigramas


Para que el Reino de Dios crezca, el Señor nos pide a todos la docilidad. Fue la exhortación que el Papa Francisco dirigió a los fieles en la Misa matutina en la Casa de Santa Marta. Poniendo en guardia contra el excesivo apego a las estructuras y los organigramas, el Santo Padre señaló que el Reino de Dios está en camino.
Dichosos los que caminan en la Ley del Señor
El Papa Francisco comenzó su homilía subrayando que la Ley no está sólo para estudiarla, sino para ‘caminarla’
El Reino de Dios no es una estructura fija, está siempre en camino
La Ley ‘es para la vida, para ayudar a hacer el Reino, a hacer la vida’, reiteró el Papa, añadiendo que «hoy el Señor nos dice que también el Reino está en camino»:
«¿Qué es el Reino de Dios? Quizá, el Reino de Dios es una estructura bien hecha, toda en orden, organigramas bien hechos, todo… y lo que no entre allí, no está en el Reino de Dios. No. Con el Reino de Dios pasa lo mismo que puede pasar con la Ley: el ‘fijismo’, la rigidez… La Ley está para caminarla, el Reino de Dios está en camino. No está estancado. Aún más: el Reino de Dios ‘se hace’ todos los días».
Recordando que Jesús habla en sus parábolas de ‘cosas de la vida diaria’: la levadura, que no queda como simple levadura, sino que se mezcla con la harina, ‘está pues en camino y hace el pan’. Luego el grano de mostaza, que no se queda en grano, sino que muere y da vida a un arbusto. «La levadura y el grano están en camino para hacer algo», pero para hacer eso «muren». «No es problema de pequeñez, es pequeño… poca cosa… o algo grande. Es problema de camino y en el camino se produce la transformación»:
Para que el Reino de Dios crezca, debemos ser dóciles al Espíritu Santo
Uno que se queda en la Ley y no camina, tiene actitud de fijismo, de rigidez:
«¿Cuál es la actitud que el Señor nos pide, para que el Reino de Dios crezca y sea pan para todos y también hogar para todos? La docilidad. El Reino de Dios crece con la docilidad a la fuerza del Espíritu Santo. La harina deja de ser harina y se vuelve pan, porque es dócil a la fuerza de la levadura y la levadura se deja amasar con la harina… no sé, la harina no tiene sentimientos, pero dejarse amasar, podría hacer pensar en algún sufrimiento allí, ¿no? Y, luego se deja cocinar ¿no? Pero también el Reino… el Reino crece así y al final es alimento para todos».
«La harina es dócil a la levadura», crece y el Reino de Dios «es así». «El hombre y la mujer dóciles al Espíritu Santo crecen y son don para todos», reiteró el Papa, añadiendo que «también el grano es dócil para ser fecundo y pierde su entidad de semilla y se vuelve otra cosa, muy grande: se transforma». Así es el Reino de Dios: «en camino». En camino «hacia la esperanza, en camino hacia la plenitud».
El que es rígido tiene sólo patrones, pero no un padre
El Reino de Dios «se hace cada día, con la docilidad del Espíritu Santo, que es el que une nuestra pequeña levadura o pequeño grano a la fuerza y los transforma para hacer crecer». Pero, si no caminamos, nos volvemos rígidos y «la rigidez nos hace huérfanos, sin Padre:
«El rígido sólo tiene patrones, no un padre. El Reino de Dios es como una madre que crece fecunda, se dona a sí mismo para que los hijos tengan alimento y morada, según el ejemplo del Señor. Hoy es un día para pedir la gracia de la docilidad al Espíritu Santo. Tantas veces somos dóciles a nuestros caprichos, a nuestros juicios. ‘Yo hago lo que quiero…’… Así no crece el Reino, no crecemos nosotros. Será la docilidad al Espíritu Santo la que nos hará crecer y transformar como la levadura y el grano. Que el Señor nos dé a todos la gracia de esta docilidad»
(CdM – RV)
(from Vatican Radio)

El Vaticano negará las exequias a quien esparza sus cenizas por razones contrarias a la fe


La Congregación para la Doctrina de la Fe ha publicado un documento en el que explica que no está «permitida la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos». El texto establece también que está totalmente prohibida «la conservación de las cenizas en el hogar»
El Vaticano ha reafirmado su preferencia por la sepultura del cuerpo y ha prohibido expresamente la conservación de las cenizas en el hogar en el caso de cremación, al igual que esparcirlas por el aire o el mar, según el nuevo documento publicado este martes 25 de octubre.
La regulación, redactada por la Congregación para la Doctrina de la Fe que está presidida por el Cardenal Gerhard Müller, reafirma las razones doctrinales y pastorales que optan por la sepultura de los cuerpos y de las que emanan las normas relativas a la conservación de las cenizas en caso de la cremación.
En este sentido, recuerda que «la Iglesia recomienda insistentemente que los cuerpos de los difuntos sean sepultados en los cementerios u otros lugares sagrados», pero establece que no hay «razones doctrinales» para censurar la práctica de la cremación.
La cremación no impide la resurrección
Así, la Iglesia establece ahora que «cuando razones de tipo higiénicas, económicas o sociales lleven a optar por la cremación, ésta no debe ser contraria a la voluntad expresa o razonablemente presunta del fiel difunto». «La Iglesia no ve razones doctrinales para evitar esta práctica, ya que la cremación del cadáver no toca el alma y no impide a la omnipotencia divina resucitar el cuerpo y, por lo tanto, no contiene la negación objetiva de la doctrina cristiana sobre la inmortalidad del alma y la resurrección del cuerpo», ha señalado.
Sin embargo, se puntualiza que «la Iglesia sigue prefiriendo la sepultura de los cuerpos porque con ella se demuestra un mayor aprecio por los difuntos». En todo caso, precisa que la cremación no está prohibida, «a no ser que haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina cristiana». Además, avisa de que se deberá tener cuidado de caer en alguna expresión que pueda causar «escándalo o indiferencia religiosa».
Además, advierte que «en el caso de que el difunto hubiera dispuesto la cremación y la dispersión de sus cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana, se le han de negar las exequias».
El nuevo documento agrega que «si por razones legítimas se opta por la cremación del cadáver, las cenizas del difunto, por regla general, deben mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o, si es el caso, en una iglesia o en un área especialmente dedicada a tal fin por la autoridad eclesiástica competente».
Conservación en lugares sagrados
El texto establece además que la conservación de las cenizas en un lugar sagrado puede ayudar a reducir el riesgo de sustraer a los difuntos de la oración y el recuerdo de los familiares y de la comunidad cristiana. Así, además, se evita la posibilidad de olvido, falta de respeto y maltrato a los restos, que pueden sobrevenir sobre todo una vez pasada la primera generación, así como prácticas inconvenientes o supersticiosas.
Excepciones para conservar las cenizas en casa
En cualquier caso, la doctrina de la fe señala que está totalmente prohibida «la conservación de las cenizas en el hogar». «Sólo en casos de graves y excepcionales circunstancias, dependiendo de las condiciones culturales de carácter local, el sacerdote, de acuerdo con la Conferencia Episcopal o con el Sínodo de los Obispos de las Iglesias Orientales, puede conceder el permiso para conservar las cenizas en el hogar», se especifica.
Pero alerta de que las cenizas no pueden ser divididas entre los diferentes núcleos familiares y se les debe asegurar respeto y condiciones adecuadas de conservación.
El Papa Francisco también ha aprobado que «para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista, no sea permitida la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos». En esta línea, señala que hay que tener en cuenta que para estas formas de proceder no se pueden invocar razones higiénicas, sociales o económicas que pueden motivar la opción de la cremación.
Extendida en muchos países
La Doctrina de la Fe destaca que la cremación se ha extendido «notablemente en muchos países» y que, al mismo tiempo, «también se han propagado nuevas ideas en desacuerdo con la fe de la Iglesia». El Vaticano también explica que «la inhumación es en primer lugar la forma más adecuada para expresar la fe y la esperanza en la resurrección corpórea».
«Enterrando los cuerpos de los fieles difuntos, la Iglesia confirma su fe en la resurrección de la carne y pone de relieve la alta dignidad del cuerpo humano como parte integrante de la persona con la cual el cuerpo comparte la historia», destaca el texto.
La Iglesia advierte que «no puede permitir, por lo tanto, actitudes y rituales que impliquen conceptos erróneos de la muerte, considerada como anulación definitiva de la persona, o como momento de fusión con la Madre naturaleza o con el universo, o como una etapa en el proceso de re-encarnación, o como la liberación definitiva de la “prisión” del cuerpo».
La nueva instrucción especifica finalmente que «mediante la sepultura de los cuerpos en los cementerios, en las iglesias o en las áreas a ellos dedicadas, la tradición cristiana ha custodiado la comunión entre los vivos y los muertos, y se ha opuesto a la tendencia a ocultar o privatizar el evento de la muerte y el significado que tiene para los cristianos».
Europa Press/Alfa y Ome

Francisco: "Si quieres vocaciones abandona la sacristía"


"Si quieres vocaciones abandona la sacristía". Esta es una de las frases que les ha dicho el Papa Francisco, el 21 de octubre, a los reunidos en una conferencia organizada por la Congregación del Clero, en Roma. La gente joven está buscando dar sentido a sus vidas y la mejor respuesta que podemos darles es salir a su encuentro, pararse a su lado y escucharles. Una vez hecho esto llamarles al seguimiento de Cristo.
La gente que trabaja en la Iglesia debe de estar siempre en movimiento y utilizar la frase que Jesús utilizó con sus discípulos:"Seguidme". "El deseo de Jesús es que las personas estén siempre en camino, que se muevan desde una postura sedentaria y mortal para la vida, rompiendo la ilusión de que se puede vivir feliz estando confortablemente sentado encima de sus seguridades", les dijo el Papa.
La búsqueda y el deseo son magnitudes que tiene los jóvenes naturalmente y "es el tesoro que el Señor coloca en sus manos y que deben cuidar y cultivar para que florezca". El cuidado es esencial. Requiere habilidades para "el discernimiento que debe acompañar a la persona y que supone no hacerse con su voluntad o con la pretensión de controlar la gracia de Dios".
La promoción de las vocaciones, que es la misión de todos los católicos, debe seguir los pasos que utilizó Jesús cuando interactuaba con personas. "Jesús se paró y miró, sin prisas. Es lo que convirtió su mirada en fascinación". No se quedó resguardado en su fortaleza sino que se internó por las ciudades y los pueblos, parando para escuchar a las personas que encontraba conociendo "los deseos de la gente que le buscaba, las desilusiones de unan de pesca infructuosa, la sed ardiente de una mujer que fue al pozo a buscar agua o el deseo imperioso de cambiar de vida".
"De la misma manera, en lugar de reducir la fe a un libro de recetas o a una colección de normas, podemos ayudar a la gente joven a preguntarse las cuestiones fundamentales, ponerse en camino y descubrir la alegría del evangelio". Todos los pastores, especialmente los que están involucrados en que los jóvenes católicos hagan discernimiento de sus vocaciones, deben tener un estilo pastoral que sea "atento, no precipitado, dispuesto a parar y a profundizar, a entrar en la vida del otro sin que él o ella se sientan juzgados o amenazados".
El Papa Francisco les dijo a los participantes en la conferencia que a él nunca le ha gustado hablar de pastoral vocacional, como una oficina en la cancillería diocesana o en la sede de una orden religiosa. No es una oficina o un proyecto, ya que se trata de ayudar a alguien que cumpla con el Señor y responder a su llamada. "Aprender del estilo de Jesús, que fue a los lugares de la vida cotidiana, se detuvo sin prisas y, mirando a sus hermanos y hermanas con misericordia, de esta forma los llevó a un encuentro con Dios el padre", dijo el Papa. Mientras miran a los jóvenes con piedad, los animadores vocacionales y los obispos también deben evaluar a los candidatos para el sacerdocio con "cautela, sin ligereza o superficialidad", dijo.
"Especialmente a mis hermanos obispos les digo: vigilancia y prudencia", terminó diciendo el Papa. "La iglesia y el mundo necesitan sacerdotes maduros y equilibrados, pastores que sean intrépidos y generosos, capaces de cercanía, de escucha y de misericordia". El trabajo de promoción de las vocaciones puede ser frustrante y desalentador, añadió, "pero si no nos encerramos en quejas y seguimos adelante a anunciar el Evangelio, el Señor estará con nosotros y nos dará la fuerza para lanzar las redes de nuevo, incluso cuando estemos cansados y decepcionados por haber pescado nada".
(Isabel Gómez Acebo).

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (13,18-21)




“Jesús se dirigía a quienes le escuchaban con palabras sencillas, que todos podían entender. Habla a través de breves parábolas, que hacen referencia a la vida cotidiana de la gente de esa época. (...) 

¿Qué es el reino de los cielos? Jesús no se preocupa por explicarlo. Lo enuncia desde el comienzo de su Evangelio: «El reino de los cielos está cerca» —también hoy está cerca, entre nosotros—. Sin embargo nunca lo deja ver directamente, sino siempre de manera indirecta... 

Prefiere dejarlo intuir, con parábolas y semejanzas, manifestando sobre todo los efectos: el reino de los cielos es capaz de cambiar el mundo, como la levadura oculta en la masa; es pequeño y humilde como un granito de mostaza, que, sin embargo, llegará a ser grande como un árbol”.

“Esta parábola utiliza la imagen del grano de mostaza. Aun siendo la más pequeña de todas las semillas, está llena de vida y crece hasta hacerse «más alta que las demás hortalizas» (Mc 4, 32). Y así es el reino de Dios: una realidad humanamente pequeña y aparentemente irrelevante. 

Para entrar a formar parte de él es necesario ser pobres en el corazón; no confiar en las propias capacidades, sino en el poder del amor de Dios; no actuar para ser importantes ante los ojos del mundo, sino preciosos ante los ojos de Dios, que tiene predilección por los sencillos y humildes. 

Cuando vivimos así, a través de nosotros irrumpe la fuerza de Cristo y transforma lo que es pequeño y modesto en una realidad que fermenta toda la masa del mundo y de la historia.

De estas dos parábolas nos llega una enseñanza importante: el Reino de Dios requiere nuestra colaboración, pero es, sobre todo, iniciativa y don del Señor. 

Nuestra débil obra, aparentemente pequeña frente a la complejidad de los problemas del mundo, si se la sitúa en la obra de Dios no tiene miedo de las dificultades. La victoria del Señor es segura: su amor hará brotar y hará crecer cada semilla de bien presente en la tierra. 

Esto nos abre a la confianza y a la esperanza, a pesar de los dramas, las injusticias y los sufrimientos que encontramos. La semilla del bien y de la paz germina y se desarrolla, porque el amor misericordioso de Dios hace que madure.
Que la santísima Virgen, que acogió como «tierra fecunda» la semilla de la divina Palabra, nos sostenga en esta esperanza que nunca nos defrauda”.
(Papa Francisco, homilía del 26 de julio de 2014 y Ángelus del 14-6-2015)

EL REINO DE DIOS




Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,18-21):

En aquel tiempo, decía Jesús: «¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas.»

Y añadió: «¿A qué compararé el reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.»

Palabra del Señor