sábado, 22 de octubre de 2016

COMENTARIO POR SAN AGUSTÍN DEL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (13,1-9)




La higuera se refiere a la raza humana, y los tres años a las tres eras de la humanidad: antes de la ley, bajo la ley y bajo la gracia. 

No es extraño ver a la raza humana en la higuera. El primer hombre después de su pecado, ¿no cubrió su miembros con hojas de higuera? (Gen 3,7) Esos miembros honorables antes del pecado, se convirtieron para él en miembros vergonzosos. Antes del pecado nuestros primeros padres estaban desnudos y no se sonrojaban por ello. ¿Cómo iban a sonrojarse, si estaban sin pecado? ¿Acaso podían ellos tener vergüenza de las obras de su Creador? 

Ciertamente no, porque aún no habían corrompido la pureza con sus malas acciones, no habían todavía tocado el árbol del conocimiento del bien y del mal, que Dios les había prohibido tocar. Fue sólo después de haber pecado, comiendo de aquel “fruto”, que el hombre experimentó la esterilidad…

De este modo, la higuera estéril designa perfectamente a todos los hombres que rechazan constantemente dar frutos y por este motivo son amenazados, poniendo el hacha en las raíces de este árbol ingrato. 

Pero el jardinero intercede, posponiendo la ejecución del hacha y tratando de aplicar un remedio eficaz al árbol enfermo. Este jardinero nos recuerda a todos los santos que oran en la Iglesia por todos aquellos que están fuera de la Iglesia. 

Y, ¿qué piden ellos? «Señor, déjala por este año todavía», es decir, concede un tiempo de gracia, salva a los pecadores, salva a los incrédulos, salva a las almas estériles, salva a los corazones que no producen fruto… «Cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas.»
El Señor volverá a recoger frutos. ¿Cuándo? En el momento del Juicio, cuando vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. La higuera es salvada, como un tiempo de gracia, para que de fruto. 

¿Qué hemos de hacer mientras el Señor vuelve? La respuesta la podemos encontrar en la fosa cavada alrededor del árbol, que significa una exhortación a la humildad y a la penitencia. La fosa en efecto es cavada bajo tierra y allí se debe echar una buena parte de estiércol. 

El estiércol es sucio, pero hace fructificar. El estiércol hace referencia al dolor por nuestros pecados. Si somos llamados a hacer penitencia, hagámoslo con inteligencia y sinceridad, teniendo presente nuestra ignominia. A este árbol misterioso le es dicho: «Conviértete, porque el Reino de los Cielos ha llegado» (Mt 3,2).

PARÁBOLA DE LA HIGUERA QUE NO DABA FRUTO





Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,1-9):

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.

Jesús les contestó: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. 

Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.»

Y les dijo esta parábola: 

«Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?" 

Pero el viñador contestó: "Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas."»

Palabra del Señor

Homilía del Papa: Que los cristianos trabajen por la unidad

Humildad, dulzura, magnanimidad. En su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla  de la Casa de Santa Marta, el Papa Francisco indicó estos tres puntos clave para construir la unidad en la Iglesia. Una vez más, el Santo Padre exhortó a los cristianos a que rechacen los celos, las envidias y las luchas.
“Paz a ustedes”. El Papa Bergoglio desarrolló su homilía subrayando que este saludo del Señor “crea un vínculo”, un vínculo de paz. Un saludo – dijo Francisco – que “nos une para hacer la unidad del Espíritu”. Y observó que “si no hay paz, si no somos capaces de saludarnos en el sentido más amplio de la palabra, tener el corazón abierto con espíritu de paz, jamás existirá la unidad”.
El espíritu del mal siembra guerras, que los cristianos eviten las luchas
Y esto – precisó el Pontífice – vale para “la unidad en el mundo, la unidad en las ciudades, en el barrio, en la familia”:
“El espíritu del mal siembra guerras. Siempre. Celos, envidias, luchas, habladurías… son cosas que destruyen la paz y, por tanto, no puede existir la unidad. ¿Y cómo es el comportamiento de un cristiano en favor de la unidad, para encontrar esta unidad? Pablo dice claramente: ‘Compórtense de modo digno, con toda humildad, dulzura y magnanimidad’. Estas tres actitudes. Humildad: no se puede dar la paz sin la humidad. Donde está la soberbia, hay siempre guerra, siempre el deseo de vencer sobre el otro, de creerse superior. Sin humildad no hay paz y sin paz no hay unidad”.
Redescubrir la dulzura, y soportarse recíprocamente
El Papa constató con ya hemos “olvidado la capacidad de hablar con dulzura, sino que nuestro modo de hablar es gritarnos. O hablar mal de los demás… no hay dulzura”. La dulzura, en cambio, “tiene un núcleo que es la capacidad de soportarse recíprocamente”: ‘Soportándose recíprocamente’, dice Pablo. Es necesario tener paciencia – reafirmó Francisco –, “soportar los defectos de los demás, las cosas que no nos gustan”:
“Primer: humildad; segundo: dulzura, con este soportarse recíprocamente; y tercero: magnanimidad: corazón grande, corazón grandioso que tiene capacidad para todos y no condena, no se achica en las pequeñeces, ‘que se ha dicho esto’, ‘que he oído esto’, ‘que…’: no: grande el corazón, hay lugar para todos. Y esto hace el vínculo de la paz, éste es el modo digno de comportarnos para hacer el vínculo de la paz que es creador de unidad. Creador de unidad es el Espíritu Santo, pero favorece, prepara la creación de la unidad”.
Ayudemos a construir la unidad con el vínculo de la paz
El Obispo de Roma destacó asimismo “el modo digno de la llamada del misterio al que hemos sido llamados, es decir, el misterio de la Iglesia”. De ahí que el Papa haya invitado a releer el capítulo XIII de la Carta a los Corintios que nos “enseña cómo hacer espacio al Espíritu, con qué actitudes nuestras, para que Él haga la unidad”:
“El misterio de la Iglesia es el misterio del Cuerpo de Cristo: ‘Una sola fe, un solo Bautismo’, ‘un solo Dios, Padre de todos, que está por encima de todos’, actúa ‘por medio de todos y está presente en todos’: ésta es la unidad que Jesús ha pedido al Padre por nosotros y que nosotros debemos ayudar a hacer esta unidad, con el vínculo de la paz. Y el vínculo de la paz crece con la humildad, con la dulzura, con el soportarse recíprocamente y con la magnanimidad”.
La invocación conclusiva del Papa fue pedir al Espíritu Santo que nos dé la gracia, no sólo de comprender, sino de vivir este misterio de la Iglesia, que es un misterio de unidad”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

viernes, 21 de octubre de 2016

Mons. Auza: “Los cristianos podrían desaparecer de Oriente Medio”


Es un grito de alarma preocupante el que lanza a la ONU el arzobispo Bernardito Auza, observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas: “Los cristianos y los miembros de otras minorías étnicas y religiosas en Oriente Medio están al borde de la destrucción total. Parar la violencia en nombre de Dios”.
Su llamamiento a la comunidad internacional sobre el peligro que se está corriendo en la zona de Oriente Medio se une al repetido por los obispos y sacerdotes de Siria e Irak. “En Oriente Medio, en una época cuna de integración entre judaísmo, cristianismo e islam, se asiste hoy al total desprecio del derecho humanitario internacional que alcanza niveles alarmantes de deshumanidad”, precisó monseñor Auza, informa la Radio Vaticana. 
“Los cadáveres bajo los escombros y los refugiados errantes son una claro testimonio de este cínico desprecio y pisoteo a las normativas internacionales humanitarias”, aseguró. Asimismo, el observador vaticano recordó el reciente llamamiento del papa Francisco para una tregua inmediata en Aleppo y otras zonas de Siria, para consentir la evacuación civil.
Nosotros continuamos discutiendo –observó monseñor Auza– mientras que los cristianos y los miembros de otras minorías étnicas y religiosas en Medio Oriente están al borde de la destrucción total, con sus iglesias, monasterios, monumentos y objetos de culto, muchos de los cuales ya han sido reducidos a polvo y escombros.
“Para detener el derramamiento de sangre y destrucción es necesaria la colaboración de toda la comunidad internacional”, reconoció. Es necesario –concluyó– interrumpir el flujo de armas y municiones y promover a toda costa el diálogo, las negociaciones, la asistencia humanitaria, solidaridad y respeto de los derechos humanos fundamentales. “No a la violencia en nombre de Dios”, pidió el observador vaticano.
Finalmente, el prelado intervino también sobre el conflicto Israel-Palestina. De este modo explicó que es esencial el nacimiento de un gobierno de unidad en Cisjordania y Gaza, actualmente administradas respectivamente por Fatah y Hamas. El objetivo –precisó– es también el de emancipar a Palestina de las ayudas internacionales destinadas a un población ahora totalmente dependiente de las intervenciones humanitarias.  
 ZENIT

Domund, una oportunidad para no caer en la cultura de la indiferencia


“Sal de tu tierra” es el lema elegido para este Domund 2016. El próximo 23 de octubre la Iglesia universal celebra la Jornada Mundial de las misiones, el tradicional Domund, destinado a recordar a los “13.000 misioneros españoles en todo el mundo”, y a realizar “la colecta dominical destinada a ayudar los 1.111 territorios de misión, (el 37 % de la Iglesia Universal)”. El director nacional en España de OMP, Obras Misionales Pontificias, Anastasio Gil, presentó esta Jornada acompañado por tres misioneros: el padre blanco José María Cantal Rivas, que explicó su trabajo en Argelia; y el matrimonio formado por Juan Carlos García y Virginia Cuenca, que vuelven a salir a la misión tras una larga experiencia misionera.
Cantal Rivas, que lleva muchos años como misionero en el norte de África explicó –indica la nota de prensa– cómo entiende él el lema “Sal de tu tierra”. “Tengo que ir en nombre de mi fe a otra cultura, otra raza, otra religión. Salir de mi zona de confort en nombre de Jesús”, señaló. Asimismo, precisó que ante el temor de muchos que se preguntan si vamos hacia un conflicto global, este misionero acostumbrado a convivir con musulmanes, se alegra de que “la Iglesia le confíe estar allí para trabajar a favor del encuentro”.
Su misión consiste en “promover los valores del Evangelio”, porque “los discípulos de Jesús estamos para construir puentes y no barreras”. El padre Blanco afirma que “los valores del Evangelio que ha recibido de la Iglesia son un patrimonio de la humanidad, que hacen que el mundo sea mejor”. Desde su misión en el “Santuario de Nuestra Señor de África”, en Argel (que recibe unas cien mil visitas al año, el 99% de musulmanes), el padre Cantal explicó la variedad de motivos que lleva a los musulmanes hasta este santuario: desde la madre que va a encender una vela por su hijo que saldrá en patera, hasta el padre que confiesa no saber cómo recibirá a su hijo al salir de la cárcel.
Tras sus destinos anteriores en Honduras, Guinea y Bolivia, y recién llegados de Mozambique, el matrimonio misionero formado por Juan Carlos y Virginia, se prepara ya para su próxima misión en Brasil. Allí trabajarán en la diócesis Sao Gabriel de Cachoeira junto a otro misionero español, el sacerdote Luis Miguel Modino. Como señaló Virginia, los ríos serán para ellos las carreteras que les lleven a las comunidades indígenas, 23 etnias y unas 17 lenguas que no les asustan, “porque el lenguaje de la caridad es comprensible para todos”. No les faltará el trabajo como enfermeros en un lugar donde “muchos niños siguen muriendo a causa de la diarrea, la desnutrición la tuberculosis o la malaria”.
El director de OMP dijo que “el Domund es una oportunidad para no caer en la cultura de la indiferencia” y sentir “cuanto acontece en otros lugares o ámbitos sociales”, especialmente en aquellos que atraviesan mayores dificultades, como “Oriente Próximo, Indonesia, India, Venezuela… y ahora, de nuevo Haití”. Anastasio Gil informó que OMP apoyó, en 2015, a través del Domund, 684 proyectos en 35 países, a los que se destinó una ayuda de más de 13.722.015,39 euros.
Finalmente, el responsable de OMP en España presentó el mapa interactivo en el que se pueden consultar los países del mundo en los que hay presencia de misioneros españoles y las ayudas que los países recibieron de las OMP. Como novedad, en este 90º Aniversario del Domund, OMP presentó también la “Misión 360º”, un recorrido virtual por la Misión de la Iglesia en los cinco continentes, a través de fotografías hechas por los propios misioneros, al que se puede acceder desde cualquier ordenador, tablet o móvil.
 ZENIT

En Lourdes siguen pasando cosas


«En Lourdes, pasa hoy lo mismo que le pasó a santa Bernadette, cuando dijo que la Virgen “me miró como se mira a una persona”. A ella, a quien en el pueblo miraban por encima del hombro, ese detalle de la Virgen la cautivó. Hoy, en Lourdes, María se expresa en la acogida de los pequeños, de los enfermos, de los que tienen la vida rota, de aquellos a quienes todo el mundo mira por encima del hombro». Así lo asegura Guillermo Cruz, el consiliario de la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes de Madrid, recién llegado de la 90 peregrinación de la Hospitalidad al santuario francés, una de las más numerosas de los últimos años. Han sido cerca de 1.200 personas en total: 350 enfermos y 800 hospitalarios distribuidos en equipos, más 50 personas que se han sumado a la peregrinación de manera individual. «Hemos notado especialmente el impulso de este Año de la Misericordia, y los nuevos grupos de voluntarios y enfermos que han nacido en los últimos meses», afirma.
Entre los descartados que menciona el sacerdote ha habido muchos niños con discapacidad mental que han recibido la Primera Comunión estos días, algo que normalmente tienen más difícil porque sobre ellos recae la sospecha de que no saben lo que hacen. De hecho, Guillermo Cruz recuerda a un chico al que en su parroquia negaron la Comunión porque decían que no se iba a enterar, «pero una monja con paciencia y con dibujos poco a poco le fue explicando las cosas. ¡Y a ese niño hay que verle rezar ahora! Cuando les doy la Comunión a estos niños, no me cabe la menor duda de que saben perfectamente a Quién están recibiendo».
Según el consiliario de la Hospitalidad, «si a cualquier persona, para recibir a Jesús, se le pide un mínimo conocimiento de lo que hace, en Lourdes te das cuenta de que la fe con la que lo reciben estos niños muestra un conocimiento incluso más profundo que el de otros niños más capacitados». En Lourdes, ellos lo han tenido más fácil estos días no solo por su fe, sino quizás porque «también a santa Bernadette no le dejaban tomar la Comunión alegando que no se aprendía bien el credo».
Divorciados y no creyentes
Otras personas miradas a menudo con distancia en la sociedad e incluso en la Iglesia son aquellos que están viviendo situaciones matrimoniales irregulares, y que «al venir a Lourdes estos días en peregrinación han descubierto que, aunque no puedan comulgar, en el servicio de la caridad pueden vivir su fe de una manera plena, algo que pocas veces se valora, y es algo que pueden hacer perfectamente: vivir amando y volcándose por ejemplo en un enfermo», atestigua el consiliario.
También los no creyentes tienen un sitio en Lourdes, como el voluntario que llega cada año desde Chile «y me dice que sigue sin creer, ¡pero hay que verle cómo ha acompañado a los enfermos!» O ese joven algo descreído que un día quiso irse al pueblo a tomar algo, pero que al tener que acompañar a un enfermo a la gruta acabó él también poniéndose a rezar.
«¡Yo no me quiero curar!»
En la peregrinación ha habido grupos para niños, otros para más mayores, otros para quienes padecen enfermedades infecciosas, y también ha habido cabida para personas que van a Lourdes no con enfermedades del cuerpo pero sí con una vida muy destruida. Han sido 23 autobuses que han ido allí llenos de historias difíciles, y han vuelto cargados de gracia y de amor de Dios.
Como Concha, en silla de ruedas desde que hace ocho años sufrió un infarto medular y un aneurisma de aorta, mientras se tomaba una cerveza «tan tranquila». Después de varias operaciones a vida o muerte se animó a ir a Lourdes: «Yo antes tenía la curiosidad, pero pensaba que había que ir de voluntario o en silla de ruedas, ¡y al final fui así!», dice. Esa primera peregrinación, hace tres años, la vivió «como un niño la mañana del día de Reyes, con los ojos abiertos y asombrada, viendo todo, cómo te atienden los voluntarios, no podía articular palabra. Este año he vuelto a ir y ha sido como abrir los juguetes, saboreando y gustando todo bien. Ha sido maravilloso».
Para Concha, el principal milagro de Lourdes «es la paz interior y el cariño de la gente». Tanto, que afirma sin dudar: «¡Yo no me quiero curar! Soy feliz en mi silla de ruedas. Dios me ha dado la oportunidad de vivir otra vida, no valía para nada mi vida de antes. Porque yo trabajaba en el mundo de la moda, cogía aviones, dormía en hoteles de cinco estrellas, tenía muchos modelos y mucho glamur, pero ahora me doy cuenta de que todo eso era banal. Lo importante es lo que estoy viviendo ahora, porque estoy creciendo de mí hacia adentro. Yo quiero sana mi alma sana, para poder dar este amor a los demás, ayudando en lo que puedo. Ese es mi milagro de Lourdes. Solo Dios me puede dar esta paz y esta tranquilidad. He vuelto a vivir otra vida. Animo a todos a ir a Lourdes, porque no saben lo que se pierden». Por eso vive esperando la próxima peregrinación: «Acabamos de volver, pero ya queda un día menos para la peregrinación del año que viene».
Sigue marcando a los jóvenes
Del lado de los voluntarios también ha habido historias bonitas, como los hijos de un matrimonio de hospitalarios que el año pasado retrasaron su Primera Comunión y renunciaron a la fiesta habitual para poder recibir a Jesús ahora por primera vez en Lourdes.
Este santuario sigue marcando a los pequeños, a los que son como niños, a los que les ha sido concedido ver con misericordia a aquellos con los que nadie cuenta. Como María, una hospitalaria que de pequeña iba a despedir a su madre, hospitalaria también, al tren de los enfermos: «Siempre le preguntaba cuándo iba a poder ir yo. Veía las caras de los enfermos, cómo me saludaban con mucho cariño, preguntando por mí… Todo eso me atraía». Hasta que pudo ir y desde que empezó no ha dejado de hacerlo: «Crees que vas a dar pero recibes mucho más. Te levantas muy temprano, es mucho trabajo, pero durante estos días se vive un amor inmenso, todo el mundo está con una sonrisa. Te das cuenta de que los enfermos esperan la peregrinación con una necesidad total. Y van chicos muy jóvenes para acompañarlos, con mucho cariño y mucho amor. Eso llama mucho la atención», dice María.
La edad media de esta peregrinación ha sido muy joven, y casi todos repiten. «Todos nosotros venimos –asegura el consiliario de la Hospitalidad– porque encontramos la misericordia de Dios por medio de María, porque nos sentimos amados y queridos como personas –como decía santa Bernadette– en medio de nuestras enfermedades o historias difíciles, y ves que Dios te mira y descubres que tu vida sigue valiendo la pena; que nuestro dolor, que es difícil de abrazar, es acompañado por el dolor de María y de Cristo en la Cruz».
«Los que acompañamos descubrimos qué es lo accesorio y qué es lo esencial. Nos pasamos la vida encerrados en nosotros mismos, en el trabajo, la familia, etc., y de pronto llega hasta ti una persona muy limitada y ves que el sentido de tu vida es la entrega». Para Guillermo, «estos han sido días de muchísima confesión, de hablar en profundidad. «Cuando descubrí Lourdes, para mí fue algo apasionante, pero ahora lo vivo con más respeto si cabe y con mucha oración: “Madre, todo esto es una gracia que me supera”».
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Alfa y Omega

Comentario del Papa Francisco al Evangelio según San Lucas 12,54-59




El Evangelio relata que Jesús habla de los “signos de los tiempos” definiendo hipócritas a quienes saben comprenderlos pero no hacen lo mismo con el tiempo del Hijo del Hombre. 

Los tiempos cambian. Pertenece a la sabiduría cristiana conocer estos cambios, conocer los diversos tiempos y conocer los signos de los tiempos. Lo que significa una cosa y lo que significa otra cosa. Y hacer esto sin miedo, con libertad.

Dios nos ha creado libres y “para tener esta libertad debemos abrirnos a la fuerza del Espíritu y entender bien qué cosa sucede dentro y fuera de nosotros”, usando el “discernimiento”:

“Tenemos esta libertad para juzgar lo que sucede fuera de nosotros. Pero para juzgar debemos conocer bien lo que sucede fuera de nosotros. ¿Y cómo se puede hacer esto? ¿Cómo se puede hacer esto, que la Iglesia llama ‘discernir los signos de los tiempos’? 

Para entender los signos de los tiempos, ante todo es necesario el silencio: hacer silencio y observar. Y después reflexionar dentro de nosotros. Y rezar… Silencio, reflexión y oración. Sólo así podremos comprender los signos de los tiempos, y qué cosa quiere decirnos Jesús”.

“Los tiempos cambian y nosotros los cristianos debemos cambiar continuamente. Debemos cambiar firmes en la fe en Jesucristo, firmes en la verdad del Evangelio, pero nuestra actitud debe moverse continuamente según los signos de los tiempos. 

Somos libres por el don de la libertad que nos ha dado Jesucristo. Pero nuestro trabajo es mirar qué cosa sucede dentro de nosotros, discernir nuestros sentimientos, nuestros pensamientos; y ver qué cosa sucede fuera de nosotros y discernir los signos de los tiempos. Con el silencio, con la reflexión y con la oración ”.

(De la homilía del Papa Francisco en Santa Marta el 23-10-2015)

LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS


Evangelio según San Lucas 12,54-59

Jesús dijo a la multitud:

"Cuando ven que una nube se levanta en occidente, ustedes dicen en seguida que va a llover, y así sucede. Y cuando sopla viento del sur, dicen que hará calor, y así sucede.

¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente? ¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo?

Cuando vas con tu adversario a presentarte ante el magistrado, trata de llegar a un acuerdo con él en el camino, no sea que el adversario te lleve ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y éste te ponga en la cárcel.

Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo."

Palabra del Señor

jueves, 20 de octubre de 2016

Papa: No basta el catecismo para conocer a Jesús, hay que rezar

Para conocer verdaderamente a Jesús tenemos necesidad de oración, de adoración y de reconocernos pecadores. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice subrayó que el catecismo no es suficiente para comprender la profundidad del misterio de Cristo.
“Ganar a Cristo”
El Papa Bergoglio desarrolló su homilía partiendo del pasaje de la Carta de San Pablo a los Efesios, contenido en la Primera Lectura del día. El Apóstol de los Gentiles  – observó – pide que el Espíritu Santo dé a los Efesios la gracia de “ser fuertes, reforzados”, hacer que Cristo habite en sus corazones. “Allí está el centro”.
No se conoce a Jesús sólo con el catecismo, es necesario rezar
El Santo Padre observó que Pablo “se sumerge” en el “mar inmenso que es la persona de Cristo”. Y tras formular las preguntas: “¿Cómo podemos conocer a  Cristo? ¿Cómo podemos comprender el amor de Cristo que supera todo conocimiento”?, Francisco dijo:
“Cristo está presente en el Evangelio. Leyendo el Evangelio conocemos a Cristo. Y todos nosotros hacemos esto. Al menos escuchamos el Evangelio cuando vamos a Misa. Con el estudio del catecismo. El catecismo nos enseña quién es Cristo. Pero esto no es suficiente. Para ser capaces de comprender cuál es la amplitud, la longitud, la altura y la profundidad de Jesucristo es necesario entrar en un contexto, primero, de oración, como hace Pablo, de rodillas: ‘Padre envíame al Espíritu para conocer a Jesucristo’”.
Encontrar al Señor en el silencio de la adoración
Par conocer verdaderamente a Cristo – reafirmó el Obispo de Roma – “es necesaria la oración”. Pero Pablo –  añadió –  “no sólo reza, sino que adora este misterio que supera todo conocimiento y en un contexto de adoración pide esta gracia” al Señor:
“No se conoce al Señor sin esta costumbre de adorar, de adorar en silencio. Adorar. Creo – si no me equivoco – que esta oración de adoración es la menos conocida por nosotros, es la que hacemos menos. Perder el tiempo – me permito decir – ante el Señor, ante el misterio de Jesucristo. Adorar. Y allí en silencio, el silencio de la adoración. Él es el Señor y yo adoro”.
Reconocerse pecadores para entrar en el misterio de Jesús
Tercero –  dijo el Papa al concluir – “para conocer a Cristo es necesario tener conciencia de nosotros mismos”, es decir, tener la costumbre de acusarnos a nosotros mismos, reconociendo que  somos “pecadores”:
“No se puede adorar sin acusarse a sí mismo. Para entrar en este mar sin fondo, sin orilla, que es el misterio de Jesucristo, son necesarias estas cosas. La oración: ‘Padre, envíame al Espíritu para que Él me conduzca a conocer a Jesús’. Segundo: la adoración del misterio, entrar en el misterio, adorando. Y tercero: acusarse a sí mismo. Soy un hombre de labios impuros’. Que el Señor nos dé esta gracia que Pablo pide para los Efesios, también para nosotros, esta gracia de conocer y ganar a Cristo”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

El Papa bendijo una estatua del cura Brochero en la plaza de San Pedro



El Papa Francisco bendijo este miércoles al término de la audiencia general en la plaza de San Pedro una estatua tamaño natural del nuevo santo argentino, conocido como el "cura Brochero".
La estatua, de cerca 2 metros de altura, realizada en fibra de vidrio por el artista Fernando Pugliese, representa al santo José Gabriel Brochero montado en una mula, el medio de transporte con el que el nuevo santo recorrió parte de su país para ayudar a los pobres y enfermos de lepra.
La estatua del llamado "cura gaucho", canonizado por el Papa el domingo en el curso de una ceremonia solemne a la que asistió el presidente argentino Mauricio Macri, permanecerá en el Vaticano.
El religioso argentino, muy popular en su país, cumplió su misión evangelizadora a lomo de mula en las sierras de Córdoba, al norte de Buenos Aires, donde nació en 1840 y murió en 1914, víctima de la lepra.
Se trata del primer santo argentino nacido y fallecido en su país. 
(RD/Agencias)

Frei Betto: "Orar por la paz es comprometerse a luchar por la justicia"


"Sólo las naciones ricas del hemisferio Norte, que tanto hablan de paz, son quienes fabrican artefactos de guerra"

 El Papa Juan Pablo II estableció, el 27 de noviembre de 1986, el Día Mundial de Oración por la Paz. En aquella fecha reunió en Asís, tierra de san Francisco, a 160 representantes de 32 confesiones cristianas y 11 denominaciones no cristianas: hinduismo, sikismo, budismo, judaísmo, islamismo, shintoismo, zoroastrismo, bahaismo y tradiciones de origen africano.
El Papa Francisco repitió la iniciativa el pasado 20 de septiembre, aunque manteniendo la convocatoria para el 27 de octubre.
Este año hay motivos especiales para orar por la paz. Por primera vez en la historia una nación votó democráticamente por la continuación de una guerra que ya dura 50 años: el conflicto en Colombia entre las tropas del gobierno y la guerrilla de las FARC. Se espera que el premio Nobel de la Paz, concedido este mes al presidente colombiano Juan Manuel Santos, fortalezca el acuerdo de paz entre las fuerzas beligerantes.
Según la ONU las guerras del siglo XX segaron la vida de 109,700 millones de personas. La primera Guerra Mundial (1914-1918) dejó el rastro de 15 millones de muertos. En la Segunda (1939-1945) perdieron la vida 50 millones, de los cuales el 62% eran civiles.

Durante el siglo XXI, la guerra de Irak eliminó en siete años cerca de cien mil personas, de las cuales cuatro mil fueron militares norteamericanos. La de Siria, iniciada en el 2011, ya lleva sacrificadas 300 mil vidas, un tercio de las cuales eran civiles, además de obligar a once millones de personas a abandonar sus casas.
No seamos ingenuos. La guerra no es sólo "la continuidad de la política por otros medios", como declaró Clausewitz. Hoy día es, sobre todo, un medio sórdido de obtener un lucro fácil a través de la industria bélica, que factura US$400 mil millones al año, y del contrabando de armas. Sólo las naciones ricas del hemisferio Norte, que tanto hablan de paz, son quienes fabrican artefactos de guerra y promueven intervenciones militares en naciones periféricas. Practican el precepto de "armaos los unos a los otros".
Orar por la paz es comprometerse a luchar por la justicia. Fue el profeta Isaías el primero que advirtió que la paz no se gana con un equilibrio de armas, como piensan los gobernantes actuales envueltos en el conflicto de Siria, sino con la promoción de la justicia.
Ningún animal mata a su semejante, excepto para alimentarse. Sólo nosotros los seres humanos, criaturas de Dios, cargamos con esa perversidad de matar por venganza, ira, prejuicio o ambición de poder.
Orar por la paz es practicar el "amaos unos a otros", o sea la tolerancia, y extirpar del corazón esas energías negativas que nos inducen a desencadenar pequeñas guerras cotidianas que usan como arma el lenguaje ofensivo y las posturas exclusivas.
En el corazón de cada uno de nosotros se engendran guerras que equivocadamente tienen como objetivo a aquellos que no están de acuerdo con nuestras ideas, opiniones e iniciativas. Cuando debiéramos mirar el verdadero objetivo: las desigualdades sociales que son el origen de tantos conflictos, y la pretensión de imponer a los demás, a sangre y fuego, nuestro modo personal de pensar y actuar.
Orar por la paz es erradicar la intolerancia y combatir las causas de las injusticias. Ellas son las fuentes de todas las desavenencias.
Frei Betto 

COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (12,49-53) POR BENEDICTO XVI



“Queridos hermanos y hermanas: 
En el evangelio de este domingo hay una expresión de Jesús que siempre atrae nuestra atención y hace falta comprenderla bien. Mientras va de camino hacia Jerusalén, donde le espera la muerte en cruz, Cristo dice a sus discípulos: "¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división". 

Y añade: "En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra". 

Quien conozca, aunque sea mínimamente, el evangelio de Cristo, sabe que es un mensaje de paz por excelencia; Jesús mismo, como escribe san Pablo, "es nuestra paz" (Ef 2, 14), muerto y resucitado para derribar el muro de la enemistad e inaugurar el reino de Dios, que es amor, alegría y paz.

¿Cómo se explican, entonces, esas palabras suyas? ¿A qué se refiere el Señor cuando dice —según la redacción de san Lucas— que ha venido a traer la "división", o —según la redacción de san Mateo— la "espada"? (Mt 10, 34). 

Esta expresión de Cristo significa que la paz que vino a traer no es sinónimo de simple ausencia de conflictos. Al contrario, la paz de Jesús es fruto de una lucha constante contra el mal. 

El combate que Jesús está decidido a librar no es contra hombres o poderes humanos, sino contra el enemigo de Dios y del hombre, contra Satanás. Quien quiera resistir a este enemigo permaneciendo fiel a Dios y al bien, debe afrontar necesariamente incomprensiones y a veces auténticas persecuciones. 

Por eso, todos los que quieran seguir a Jesús y comprometerse sin componendas en favor de la verdad, deben saber que encontrarán oposiciones y se convertirán, sin buscarlo, en signo de división entre las personas, incluso en el seno de sus mismas familias. 

En efecto, el amor a los padres es un mandamiento sagrado, pero para vivirlo de modo auténtico no debe anteponerse jamás al amor a Dios y a Cristo. De este modo, siguiendo los pasos del Señor Jesús, los cristianos se convierten en "instrumentos de su paz", según la célebre expresión de san Francisco de Asís. No de una paz inconsistente y aparente, sino real, buscada con valentía y tenacidad en el esfuerzo diario por vencer el mal con el bien (cf. Rm 12, 21) y pagando personalmente el precio que esto implica. 

La Virgen María, Reina de la paz, compartió hasta el martirio del alma la lucha de su Hijo Jesús contra el Maligno, y sigue compartiéndola hasta el fin de los tiempos. Invoquemos su intercesión materna para que nos ayude a ser siempre testigos de la paz de Cristo, sin llegar jamás a componendas con el mal”.
Benedicto XVI, Ángelus del 19 de agosto de 2007

HE VENIDO A PRENDER FUEGO EN EL MUNDO




Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,49-53):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! 

Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! 

¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. 

En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»

Palabra del Señor

Siempre hay alguien que tiene hambre y sed y no puedo delegarlo a ningún otro. El Papa en la catequesis

«Supongan que un hermano o hermana andan medio desnudos, o sin el alimento necesario, y uno de ustedes le dice: vayan en paz, abríguense y coman todo lo que quieran; pero no les da lo que sus cuerpos necesitan ¿de qué sirve?» (Sant 2, 15-16) Una de las consecuencias del así llamado 'bienestar' es la de conducir a las personas a encerrarse en sí mismas, volviéndolas insensibles a las exigencias de los demás. En cambio, la realidad debe ser afrontada por lo que es, y hay necesidades urgentes que requieren una respuesta "inmediata y urgente". Entre ellas, el hambre y la sed. De la carta del apóstol Santiago, la reflexión del Papa sobre dos de las obras de misericordia corporales:
“Queridos hermanos y hermanas, como hemos escuchado en la Carta de Santiago, hay situaciones de necesidad entre nosotros que requieren una respuesta inmediata y urgente, como dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento; ambas son obras de misericordia corporales. Es muy dura la experiencia del hambre y la sed, y desgraciadamente es una realidad actual y cercana a nosotros. Cada día encontramos personas que sufren estos males y necesitan nuestra ayuda”.
El derecho a la alimentación y al agua, cumple un papel importante para la consecución de otros derechos. Citando a Benedicto XVI, el Obispo de Roma recordó que dar de comer al hambriento es un imperativo ético para la Iglesia Universal. Cuántas veces los medios de comunicación informan sobre poblaciones que sufren la falta de alimento y de agua con graves consecuencias en especial para los niños. Ante estas noticias la opinión pública se siente tocada y parten las campañas de ayuda. Pero, ¿qué sucede cuando encuentro “en primera persona” al hambriento o al sediento?
“Jesús nos enseña a responder a estas necesidades con su ejemplo, - dijo el Sucesor de Pedro hablando en nuestro idioma. Y nos recuerda que «él es el pan de vida» y «quien tenga sed venga mí». Él mandó a sus discípulos que dieran de comer a la multitud, pero ellos sólo tenían cinco panes y dos peces. Jesús pronunció sobre estos la bendición y los partió, y al distribuirlos, todos quedaron saciados. Su ejemplo nos interpela y nos anima a reconocer que cuando damos nuestro poco al hermano necesitado se hace presente la ternura y la misericordia de Dios”.
La pobreza en abstracto no nos interpela. Fue ésta otra de las afirmaciones del Papa Francisco hablando en italiano. “La pobreza en abstracto nos hace pensar, lamentar…”, dijo,en cambio cuando uno ve la pobreza en la carne de un hombre, de una mujer, de un niño, ¡esto sí que nos interpela! Y es por eso que tenemos la costumbre de ‘huir’ de los necesitados, de no acercarnos, o de “maquillar” la realidad de los necesitados con costumbres a la moda: nos aleja de la realidad.
De ahí la afirmación del pontífice a partir de la narración del Apóstol Santiago: “siempre hay alguien que tiene hambre y sed y que necesita de mi” y “no puedo delegarlo a ningún otro”. “Éste pobre necesita de mí, de mi ayuda, de mi palabra, de mi compromiso”. “Si la fe no está seguida por las obras, está completamente muerta”. Y todos, aseveró el Papa, estamos involucrados en esto.
En la conclusión de su catequesis impartida en nuestro idioma el Sucesor de Pedro lanzó nuevamente una invitación: aquella de salir al encuentro de las necesidades más básicas de los que encontremos en nuestro camino, dando lo poco que tenemos. “Dios, a su vez, les corresponderá con su gracia y los colmará de una auténtica alegría. Muchas gracias”.
(Griselda Mutual - Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)

miércoles, 19 de octubre de 2016

El nuevo general de los Jesuitas: queremos ayudar a una humanidad herida



El nuevo prepósito general de la Compañía de Jesús, el padre Arturo Sosa Abascal, tuvo este martes un primer encuentro con la prensa, en la curia de la Compañía de Jesús, ubicada a pocos pasos del Vaticano. Participaron en la misma el padre Federico Lombardi, nombrado asistente ad Providentiam y Consejero general y el padre Patrick Mulemi, SJ, director de la Oficina de Comunicaciones y portavoz de la Curia General.
El padre Sosa señaló la gran amistad que tiene desde hace años con el papa Francisco y añadió que logra comunicarse fácilmente con él y en profundidad.
Señaló además que la 36 Congregación General la cual se está desarrollando bajo el lema “Remando Mar adentro”, proseguirá para elegir el órgano de gobierno que ayudará al prepósito en su misión.
El nuevo propósito general no señaló el programa de gobierno porque “el trabajo inicia hoy, las etapas serán establecidas en un futuro próximo, así como el equipo de gobierno y los asistentes”. Una cosa es segura: “no se pone en discusión el sentido de nuestra misión, el servicio de la fe y la promoción de la justicia, teniendo presente la diversidad cultural y la importancia del diálogo”.
Entre los objetivos prioritarios figura el servicio a la fe y la formación intelectual, así como contribuir a la reconciliación en tantas áreas del mundo en donde existe división. Y esto es uno de los desafíos que debe enfrentar la Compañía de Jesús, dijo.
Añadió que esperan poder contribuir “al menos con un pequeño esfuerzo a la reconciliación entre los hombres, que al mismo tiempo es reconciliación con Dios y con el Creado”.
Respondiendo sobre su país, Venezuela, el padre Sosa señaló la voluntad de su pueblo de vivir en paz, sin más violencia. Y consideró que la gestión monopolista del petróleo por parte del Estado es un obstáculo a un desarrollo pleno de la democracia.
En otras de las preguntas el padre Sosa respondió que se encuentra sereno en el nuevo encargo, que siente la ayuda de sus hermanos y especialmente del Señor, porque “La Compañía de Jesús es Suya” y por lo tanto “no nos faltará su ayuda”.
Sobre la expresión ‘el papa negro’, señaló que no le gusta, porque justamente ellos están llamados a servir al Santo Padre y a los obispos.
Señaló también que los prepósitos generales lo son por toda la vida, aunque pueden renunciar como lo hicieron los tres últimos cuando se sintieron sin fuerzas. Añadió que para ellos es importante seguir la exhortación del papa Francisco, de ser ‘una Iglesia en salida’. Al concluir el nuevo prepósito señaló la importancia de la comunicación en la evangelización.
La Congregación inició el 2 de octubre, participan 212 religiosos en representación de los jesuitas provenientes de los cinco continentes y además de elegir al nuevo prepósito general, se encuentra en una nueva fase.
ZENIT