sábado, 15 de octubre de 2016

VENID A MI TODOS LOS QUE ESTÁIS CANSADOS Y AGOBIADOS, Y YO OS ALIVIARÉ




Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-30):

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. 

Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. 

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Palabra del Señor

viernes, 14 de octubre de 2016

La visita del Papa a Suecia ya tiene logo

Cristo está en el centro de todo: de la cruz y del banquete al cual están llamados todos los pueblos de la tierra. Este es el motivo inspirador de la imagen del logotipo de la visita que Papa Francisco realizará a Suecia del 31 de octubre al 1 de noviembre, con motivo de los 500 años de la Reforma protestante.
El logo lo dio a conocer el diario vaticanoL'Osservatore Romano, en su edición del miércoles 5 de octubre. La obra pertenece al artista salvadoreño Christian Chavarría Ayala.
En la cruz está representado Dios uno y trino, creador y reconciliador, señala la nota del diario vaticano. En la base, las manos divinas tienen juntas todas las cosas creadas.
Jesucristo, palabra de Dios, que se hace presente en la Eucaristía, es el culmen de toda la vida. Él sostiene toda la creación y renueva la vida del hombre con su muerte y resurrección. El viñedo y la vid representados simbolizan a Cristo y al pueblo de Dios.
La paloma que se ve en tres partes representa el Espíritu Santo. Es la certeza de que la obra de salvación de Dios continúa expresando su potencia en cada tiempo y situación, según la promesa divina.
La fuente bautismal además simboliza el agua viva que regenera al hombre y lo inserta en el cuerpo de Cristo, en la comunión de los santos.
La Eucaristía manifiesta la comunión visible de la Iglesia. Jesucristo, en el centro del banquete, se ofrece como nutrimento para el viaje, para reforzar la unidad y reconciliar a todas las personas derribando los muros de división. La cruz, efectivamente, representa el más profundo deseo de una Eucaristía compartida.

14 de octubre: san Calixto I, primer sucesor de Pedro mártir


Calixto nació siendo esclavo. Trabajó como administrados de los bienes de un funcionario llamado Carpóforo, de religión cristiana. En su trabajo se vio envuelto en una malversación de fondo y fue condenado a trabajos forzosos durante tres años. En 190 consiguió ser liberado y fue entonces cuando se decidió a estudiar el cristianismo a fondo. Se convirtió y empezó a evangelizar a sus vecinos.
El Papa Ceferino le encomendó la tarea de dirigir las catacumbas, lugar donde enterraban a sus hermanos cristianos. Calixto realizó un gran trabajo, ensanchó los túneles y los dispuso de forma muy organizada.
Al morir el Papa, el pueblo lo nombró como nuevo Santo Padre. A su nombramiento se opuso Hipólito, argumentando que el nuevo Papa decía que si un pecador se convertía y hacía penitencia podía volver a ser admitido entre los católicos. Calixto también defendía a los obispos que hubieran cometido pecados y que posteriormente hubieran pedido perdón y hecha penitencia.
Calixto convirtió a muchos de sus contemporáneos romanos al cristianismo y curó a numerosos enfermos. Ayunaba de todo alimento y bebida durante muchos días seguidos. Acostumbró a su cuerpo a ello y cuando lo apresaron por su fe, lo echaron a un pozo para que se desesperase por la hambruna. Sus captores, después de muchos días sin comer ni beber se maravillaron de que no se desesperará y Calixto, con gran calma, les explicó que estaba acostumbrado al ayuno por amor a Cristo.
Estando encarcelado curó con su oración a la esposa del carcelero y éste, con toda su familia, se convirtieron.
Calixto fue el segundo Papa, después de san Pedro, que sufrió el martirio. Su tumba fue descubierta en 1960 y en ella se observan los detalles de su martirio. Calixto I fue bastoneado hasta la muerte y, posteriormente, fue arrojado a un pozo donde hoy se alza la basílica de Santa María en Trastévere, que él mismo fundó.
José Calderero @jcalderero
Alfa y Omega

NO TEMAN A LOS QUE MATAN EL CUERPO, SINO A LA CONDENA DEL ALMA



Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,1-7):

En aquel tiempo, se reunieron miles de personas, hasta el punto de atropellarse unos a otros. Jesús comenzó a decir, dirigiéndose primero a sus discípulos: "Cuídense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.

No hay nada oculto que no deba ser revelado, ni nada secreto que no deba ser conocido. Por eso, todo lo que ustedes han dicho en la oscuridad, será escuchado en pleno día; y lo que han hablado al oído, en las habitaciones más ocultas, será proclamado desde lo alto de las casas.

A ustedes, mis amigos, les digo: No teman a los que matan el cuerpo y después no pueden hacer nada más. Yo les indicaré a quién deben temer: teman a aquél que, despues de matar, tiene el poder de arrojar al infierno. Sí, les repito, teman a ese.

¿No se venden acaso cinco pájaros por dos monedas? Sin embargo, Dios no olvida a ninguno de ellos. Ustedes tienen contados todos sus cabellos: no teman, porque valen más que muchos pájaros."

Palabra del Señor

HEMOS SIDO ELEGIDOS POR DIOS, QUE NOS HA SOÑADO, NOS AMA Y NOS PERDONA



El Papa Francisco desarrolló su homilía de hoy a partir de la Carta de San Pablo a los Efesios, propuesta en la Primera Lectura del día. Y se detuvo a considerar los “rasgos de esta bendición” para un cristiano. A la vez que observó que “el cristiano es una persona elegida”.

Dios nos llama uno a uno, “no como una multitud oceánica”. No – reafirmó el Santo Padre – hemos sido elegidos y esperados por el Padre:

“Pensemos en una pareja cuando espera un niño: ‘¿Cómo será? ¿Y cómo será su sonrisa? ¿Y cómo hablará?’ Yo oso decir que también nosotros, cada uno de nosotros, ha sido soñado por el Padre como un papá y una mamá sueñan al hijo que esperan. Y esto te da gran seguridad. El Padre te ha querido a ti, no a la masa de gente, no: a ti, a ti, a ti. A cada uno de nosotros. Es el fundamento, es la base de nuestra relación con Dios. Nosotros hablamos a un Padre que nos ama, que nos ha elegido, que nos ha dado un nombre”.

Por tanto, el cristiano “es uno elegido, uno soñado por Dios”. Y cuando vivimos así – agregó – “sentimos gran consuelo en el corazón”, no nos sentimos “abandonados”, no se nos dice “arréglate como puedas”. 

El segundo rasgo de la bendición del cristiano es el hecho de sentirse perdonados. “Un hombre o una mujer que no se siente perdonado” – advirtió Francisco – no es plenamente “cristiano”:

“Todos nosotros hemos sido perdonados al precio de la sangre de Cristo. ¿Qué es lo que me ha perdonado el Señor? Haz un poco de memoria y recuerda las cosas feas que tú has hecho, no aquellas que ha hecho tu amigo, tu vecino, tu vecina: las tuyas. ‘¿Qué cosas feas he hecho yo en la vida?’. El Señor ha perdonado estas cosas. He aquí: soy bendecido, soy cristiano". 

Recapitulando: "El primer rasgo: soy elegido, soñado por Dios, con un nombre que Dios me ha dado, amado por Dios. Segundo rasgo: perdonado por Dios”.

Y, tercer rasgo: el cristiano “es un hombre o una mujer en camino hacia la plenitud, hacia el encuentro con Cristo, que nos ha redimido”:

“No se puede comprender a un cristiano detenido. El cristiano siempre debe ir adelante, debe caminar. El cristiano detenido es aquel hombre que había recibido el talento y, por temor a la vida, por miedo a perderlo, por miedo al patrón, por miedo o por comodidad, ha enterrado el talento y lo deja ahí, y él está tranquilo, y pasa la vida sin andar. 

El Santo Padre sintetizó la identidad cristiana con las siguientes palabras: “Bendecidos, porque elegidos, porque perdonados y porque en camino”. 

Nosotros – concluyó – “no somos anónimos, nosotros no somos soberbios”, hasta el punto de no tener “necesidad de perdón”. Y nosotros “no estamos quietos”. “Que el Señor – fue la invocación del Papa – nos acompañe con esta gracia de la bendición que nos ha dado, es decir, la bendición de nuestra identidad cristiana”.

jueves, 13 de octubre de 2016

Mensaje del Papa para la 103ª Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado

Publicado este jueves 13 de Octubre el Mensaje del Papa Francisco para la 103ª Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, que se celebrará el 15 de enero de 2017 sobre el tema “Emigrantes menores de edad, vulnerables y sin voz”. Con este tema el Santo Padre quiere poner al centro de la atención a los más pequeños entre los pequeños, los niños, que a menudo “llegan solos al país de destino, no consiguen hacerse oír y se convierten con facilidad en víctimas de graves violaciones de los derechos humanos”.
La Jornada Mundial en cuestión, se celebró por primera vez en 1914, bajo el pontificado de Benedicto XV, cuyo inicio de pontificado coincidió con el estallido de la primera Guerra Mundial. La Jornada se estableció con el objetivo de sensibilizar a la sociedad sobre el fenómeno de la migración y también para organizar una colecta en favor de las obras pastorales para los emigrantes italianos y la formación de los misioneros que trabajan en este ámbito.
En su mensaje el Papa Francisco recuerda a la comunidad cristiana una enseñanza de Jesús que apasiona y, a la vez, compromete; es decir, resalta la dinámica de la acogida que traza el camino seguro que conduce a Dios, partiendo de los más pequeños y pasando por el Salvador. “Precisamente la acogida es condición necesaria para que este itinerario se concrete – afirma el Pontífice – Dios se ha hecho uno de nosotros, en Jesús se ha hecho niño y la apertura a Dios en la fe, que alimenta la esperanza, se manifiesta en la cercanía afectuosa hacia los más pequeños y débiles”. En este sentido, el Obispo de Roma señala que la caridad, la fe y la esperanza están involucradas en las obras de misericordia, tanto espirituales como corporales, que hemos redescubierto durante el reciente Jubileo extraordinario de la Misericordia.
Por ello, es importante afirma el Papa tener en cuenta la responsabilidad del que actúa en contra de la misericordia y se pregunta: ¿Cómo no pensar en esta severa advertencia cuando se considera la explotación ejercida por gente sin escrúpulos, ocasionando daño a tantos niños y niñas, que son iniciados en la prostitución o atrapados en la red de la pornografía, esclavizados por el trabajo de menores o reclutados como soldados, involucrados en el tráfico de drogas y en otras formas de delincuencia, obligados a huir de conflictos y persecuciones, con el riesgo de acabar solos y abandonados?
Por esto, agrega el Papa Francisco, con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, que se celebra cada año, deseo llamar la atención sobre la realidad de los emigrantes menores de edad, especialmente los que están solos, instando a todos a hacerse cargo de los niños, que se encuentran desprotegidos por tres motivos: porque son menores, extranjeros e indefensos; por diversas razones, son forzados a vivir lejos de su tierra natal y separados del afecto de su familia.
(GM-RV)

El Papa explica el ecumenismo de la sangre: ‘Los terroristas no hacen diferencias entre los cristianos’


El papa Francisco, en su discurso a los participantes de la Conferencia de los secretarios del Christian World Communions, ha recordado que el ecumenismo es “la caridad hacia el prójimo” y esto es “unidad”, “unidad en camino con Jesús”.
En el encuentro, que ha tenido lugar antes de la audiencia general, en unas breves palabras que ha improvisado, el papa Francisco ha abordado dos aspectos haciendo referencia al saludo que había realizado el jefe de la delegación. En primer lugar “Jesús está con nosotros” y en segundo lugar “Jesús está en camino con nosotros”. Estas dos cosas, ha indicado el Papa, plantean dos preguntas: “¿soy capaz de creer que Jesús está con nosotros?”. “¿Soy capaz de caminar con todos, juntos, también con Jesús?”.
Asimismo, ha advertido de que muchas veces pensamos que el trabajo ecuménico es solamente el de los teólogos. Es importante –ha asegurado– que los teólogos estudien, se pongan de acuerdo y expresen el desacuerdo. Pero al mismo tiempo, el Papa ha recordado que “el ecumenismo se hace en camino”. Y “en camino con Jesús, no con mi Jesús contra tu Jesús, sino con nuestro Jesús”.
Al respecto, el Santo Padre ha precisado que el camino es sencillo: se hace con la oración y con la ayuda a los otros. Rezar juntos: “el ecumenismo de la oración, los unos por los otros y todos por la unidad”. Y también está el ecumenismo del trabajo “por los muchos necesitados, por muchos hombres y mujeres que hoy sufren injusticias, guerras”.
Por otro lado ha hablado del ecumenismo de la sangre. Cuando los terroristas o las potencias mundiales persiguen a las minorías cristianas o a los cristianos –ha observado–  no preguntan: ‘¿eres luterano? ¿eres ortodoxo? ¿eres católico? ¿eres reformado? ¿eres pentecostal?’ El enemigo, ha asegurado el Papa, no se equivoca, sabe reconocer dónde está Jesús. “Ellos reconocen solo uno: el cristiano”, ha indicado. Y hoy, ha dicho el Papa, somos testigos de ello. Por ejemplo, Francisco ha querido recordar a los ortodoxos coptos degollados en la playa de Libia, “son nuestros hermanos”, ha reconocido.
ZENIT

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO según san Lucas (11,47-54)



El Papa Francisco centró su homilía en el pasaje evangélico de Lucas (11, 47-54) que relata la advertencia de Jesús a los doctores de la ley —«Ay de vosotros, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia; vosotros no habéis entrado y a los que intentaban entrar se lo habéis impedido»—, asociando a ello la imagen de «una iglesia cerrada» en la que «la gente que pasa delante no puede entrar» y de donde «el Señor que está dentro no puede salir». 

De aquí la referencia a esos «cristianos que tienen en su mano la llave y se la llevan, no abren la puerta»; o peor, «se detienen en la puerta» y «no dejan entrar».

¿Pero cuál es la causa de todo ello? El Santo Padre la identificó en la «falta de testimonio cristiano», que se presenta aún más grave si el cristiano en cuestión «es un sacerdote, un obispo, un Papa». 

Por lo demás, Jesús es muy claro cuando dice: «Id, salid hasta los confines del mundo. Enseñad lo que yo he enseñado. Bautizad, id a las encrucijadas de los caminos y traed a todos dentro, buenos y malos. Así dice Jesús. ¡Todos dentro!».

En el cristiano que asume «esta actitud de “llave en el bolsillo y puerta cerrada”» existe, según el Pontífice, «todo un proceso espiritual y mental» que lleva a que la fe pase «por un alambique» transformándola en «ideología». Pero «la ideología —advirtió— no convoca. En las ideologías no está Jesús. Jesús es ternura, amor, mansedumbre, y las ideologías, de cualquier sentido, son siempre rígidas». Se corre el riesgo de hacer al cristiano «discípulo de esta actitud de pensamiento» antes que «discípulo de Jesús».

Por ello sigue siendo actual el reproche de Cristo: «Vosotros os habéis llevado la llave del conocimiento», pues «el conocimiento de Jesús se ha transformado en un conocimiento ideológico y también moralista», según el mismo comportamiento de los doctores de la ley que «cerraban la puerta con tantas prescripciones». 

El Papa recordó al respecto otra advertencia de Cristo —contenida en el capítulo 23 del Evangelio de Mateo— contra escribas y fariseos que «lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros». Es precisamente a causa de estas actitudes que se desencadena un proceso por el que «la fe se convierte en ideología ¡y la ideología espanta! La ideología expulsa a la gente y aleja a la Iglesia de la gente».

El Papa Francisco definió «una enfermedad grave la de los cristianos ideólogos»; pero se dijo también consciente de que se trata de «una enfermedad no nueva». Ya había hablado de ello el apóstol Juan en su primera carta, describiendo a «los cristianos que pierden la fe y prefieren las ideologías»: su «actitud es hacerse rígidos, moralistas, “eticistas”, pero sin bondad».

Entonces es necesario preguntarse qué provoca «en el corazón de ese cristiano, de ese sacerdote, de ese obispo, o de ese Papa» una actitud así. Para el Papa Francisco la respuesta es sencilla: «Ese cristiano no reza. Y si no hay oración», se cierra la puerta. 

Así que «la llave que abre la puerta a la fe es la oración». Porque «cuando un cristiano no ora, su testimonio es soberbio». Y él mismo es «un soberbio, es un orgulloso, es uno seguro de sí, no es humilde. Busca la propia promoción. En cambio, cuando un cristiano ora, no se aleja de la fe: habla con Jesús».

El Santo Padre puntualizó al respecto que el verbo «orar» no significa «decir oraciones», porque también los doctores de la ley «decían muchas oraciones», pero sólo «para hacerse ver». En efecto, «una cosa es orar y otra es decir oraciones». En este último caso se abandona la fe, transformándola precisamente «en ideología moralista» y «sin Jesús».

Quienes oran como los doctores de la ley —apuntó el Pontífice— reaccionan de igual modo «cuando un profeta o un buen cristiano les reprocha», utilizando el mismo método que se usó contra Jesús: «Al salir de allí los escribas y los fariseos empezaron a acosarlo implacablemente —dijo, repitiendo las palabras del pasaje evangélico— y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, tendiéndole trampas para cazarle con alguna palabra de su boca». Porque —comentó— «estos ideólogos son hostiles e insidiosos. ¡No son transparentes! Y, pobrecitos, ¡son gente ensuciada por la soberbia!».

De ahí la invitación conclusiva a pedir al Señor la gracia de no dejar nunca «de orar para no perder la fe» y de «permanecer humildes» a fin de no transformarse en personas cerradas «que cierran el camino al Señor».
(Homilía del Papa Francisco en Santa Marta el 17-10-2013)

LOS QUE CIERRAN LA PUERTA PARA NO DEJAR ENTRAR A LOS DEMÁS




Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,47-54):


En aquel tiempo, dijo el Señor: «¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, después que vuestros padres los mataron! Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron, y vosotros les edificáis sepulcros. 

Por algo dijo la sabiduría de Dios: "Les enviaré profetas y apóstoles; a algunos los perseguirán y matarán"; y así, a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario. 

Sí, os lo repito: se le pedirá cuenta a esta generación. ¡Ay de vosotros, maestros de la Ley, que os habéis quedado con la llave del saber; vosotros, que no habéis entrado y habéis cerrado el paso a los que intentaban entrar!»

Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, para cogerlo con sus propias palabras.

Palabra del Señor

Apremiantes llamamientos del Papa: cese del fuego en Siria y prevención desastres naturales en el mundo

Una vez más, en la Plaza de San Pedro se elevó la voz del Obispo de Roma para expresar su cercanía a las víctimas inocentes del cruel conflicto en la amada Siria. El Papa Francisco renovó su apremiante llamamiento implorando a los responsables un inmediato cese del fuego para favorecer la ayuda humanitaria:
«Quiero subrayar y reiterar mi cercanía a todas las víctimas del inhumano conflicto en Siria. Consciente de la urgencia, renuevo mi llamamiento, implorando con todas mis fuerzas, a los responsables, para que se provea a un inmediato cese del fuego, que se imponga y respete por lo menos durante el tiempo necesario para consentir la evacuación de los civiles, sobre todo de los niños, que aún están atrapados bajos los cruentos bombardeos»
En la víspera del Día Internacional para la Reducción de los Desastres 2016, el Obispo de Roma alentó la promoción de una cultura de prevención y tutela de nuestra casa común, con especial atención a los más necesitados:
«Mañana, 13 de octubre, se celebra el Día Internacional para la Reducción de los Desastres naturales, que este año propone el tema: ‘Reducir la mortalidad’. En efecto, los desastres naturales se podrían evitar o por lo menos limitar, puesto que sus efectos se deben a menudo a faltas en el cuidado del ambiente por parte del hombre. Aliento, por lo tanto, a aunar los esfuerzos de manera previsora en la tutela de nuestra casa común, promoviendo una cultura de prevención, con la ayuda también de los nuevos conocimientos, reduciendo los riesgos para las poblaciones más vulnerables».
Haciendo hincapié en el Año Jubilar de la Misericordia el Santo Padre recordó la importancia de impulsar la revolución cultural de la caridadque tanto necesita nuestro mundo indiferente:
«Queridos peregrinos, algunos simples gestos de misericordia, a través de la caridad que expresan, pueden cumplir una verdadera revolución cultural de la que nuestro mundo indiferente tiene tanta necesidad. Dejemos que el Espíritu Santo encienda en nosotros el anhelo de brindar  a los demás la ternura y la proximidad de Dios»
Algunas horas antes del II Partido por la Paz organizado en la capital italiana el saludo y aliento del Papa:
«Dirijo un saludo especial a los organizadores y a los participantes en el ‘Partido para la paz y la solidaridad’, que tendrá lugar en el Estadio Olímpico».
El ejemplo, la ternura y dulzura del amor de padre de San Juan XXIII, en las palabras de aliento del Papa Francisco a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados:
«Ayer celebramos la memoria de San Juan XXIII. Invoquen su celeste intercesión, queridos jóvenes, para imitar la dulzura de su amor paternal. Récenle en los momentos de la cruz y del sufrimiento, queridos enfermos, para afrontar las dificultades con su misma mansedumbre. Aprendan de Él, queridos recién casados, el arte de educar a sus hijos con su ternura y ejemplo».
(CdM – RV) 
(from Vatican Radio)

El Papa en la catequesis: “Las obras de misericordia, antídoto contra la indiferencia”

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En las catequesis anteriores nos hemos ido metiendo un poco a la vez en el gran misterio de la misericordia de Dios. Hemos meditado sobre el actuar del Padre en el Antiguo Testamento y luego, a través de las narraciones evangélicas, hemos visto como Jesús, en sus palabras y en sus gestos, sea la encarnación de la Misericordia. Él, a su vez, ha enseñado a los discípulos: «Sean misericordiosos como el Padre» (Lc 6,36). Es un empeño que interpela la conciencia y la acción de todo cristiano. De hecho, no basta tener la experiencia de la misericordia de Dios en la propia vida; es necesario que quien la reciba también se convierta en signo e instrumento para los demás. La misericordia, además, no está reservada solo para los momentos particulares, sino abraza toda nuestra experiencia cotidiana.
Por lo tanto, ¿Cómo podemos ser testigos de misericordia? No pensemos que se trate de realizar grandes esfuerzos o gestos sobre humanos. No, no es así. El Señor nos indica un camino mucho más simple, hecho de pequeños gestos pero que ante sus ojos tienen un gran valor, a tal punto que nos ha dicho que sobre esto seremos juzgados. De hecho, una página entre las más bellas del Evangelio de Mateo nos presenta la enseñanza que podríamos considerar de alguna manera como el “testamento de Jesús” por parte del evangelista, que experimentó directamente en sí la acción de la Misericordia. Jesús dice que cada vez que damos de comer a quien tiene hambre y de beber a quien tiene sed, que vestimos a una persona desnuda y acogemos a un forastero, que visitamos a un enfermo o a un encarcelado, lo hacemos a Él (Cfr. Mt 25,31-46). La Iglesia ha llamado a estos gestos “obras de misericordia corporales”, porque ayudan a las personas en sus necesidades materiales.
Existen también otras siete obras de misericordia llamadas “espirituales”, que se refieren a otras exigencias también importantes, sobre todo hoy, porque tocan el interior de las personas y muchas veces hacen sufrir más. Todos ciertamente recordamos uno que ciertamente ha entrado en el lenguaje común: “Soportar pacientemente a las personas molestas”. ¡Y existen eh! ¡Existen personas molestas! Podría parecer una cosa poco importante, que nos hace sonreír, en cambio contiene un sentimiento de profunda caridad; y así es también para las otras seis, que es bueno recordar: aconsejar a los inciertos, enseñar a los ignorantes, corregir al que se equivoca, consolar a los afligidos, perdonar las ofensas, rezar a Dios por los vivos y por los difuntos. ¡Son cosas de todos los días! “Pero yo estoy afligido…” “Dios te ayudará, no tengo tiempo”. ¡No! ¡Me detengo, lo escucho, pierdo el tiempo y lo consuelo, este es un gesto de misericordia y esto nos es hecho sólo a él, sino es hecho a Jesús!
En las próximas Catequesis nos detendremos sobre estas obras, que la Iglesia nos presenta como el modo concreto de vivir la misericordia. A lo largo de los siglos, muchas personas sencillas las ha puesto en práctica, dando así un genuino testimonio de fe. La Iglesia por otra parte, fiel a su Señor, nutre un amor preferencial por los más débiles. Muchas veces son las personas más cercanas a nosotros las que tienen necesidad de nuestra ayuda. No debemos ir en búsqueda de quien sabe qué acciones por realizar. Es mejor iniciar por aquellas más sencillas, que el Señor nos indica como las más urgentes. En un mundo lamentablemente herido por el virus de la indiferencia, las obras de misericordia son el mejor antídoto. Nos educan, de hecho, a la atención hacia las exigencias más elementales de nuestros «hermanos más pequeños» (Mt 25,40), en los cuales está presente Jesús.
Siempre Jesús está presente allí donde hay necesidad, una persona que tiene necesidad, sea material que espiritual, pero  Jesús está ahí. Reconocer su rostro en aquel que está en necesidad es un verdadero desafío contra la indiferencia. Nos permite estar siempre vigilantes, evitando que Cristo pase a nuestro lado sin que lo reconozcamos. Me viene a la mente la frase de San Agustín: «Timeo Iesum transeuntem» (Serm., 88, 14, 13), “Tengo miedo que el Señor pase” y no lo reconozca, que el Señor pase delante a mí en una de estas personas pequeñas, necesitadas y yo no me dé cuenta que es Jesús. Tengo miedo que el Señor pase y no lo reconozca. Me he preguntado porque San Agustín ha dicho temer el paso de Jesús. La respuesta, lamentablemente, está en nuestro comportamiento: porque muchas veces estamos distraídos, indiferentes, y cuando el Señor pasa a nuestro lado perdemos la ocasión del encuentro, de encuentro con Él.
Las obras de misericordia despiertan en nosotros la exigencia y la capacidad de hacer viva y operante la fe con la caridad. Estoy convencido que a través de estos simples gestos cotidianos podemos cumplir una verdadera revolución cultural, como lo ha sido en el pasado. Si cada uno de nosotros, cada día, hace una de estas, esta será una revolución en el mundo. ¡Pero todos eh! Cada uno de nosotros. ¡Cuántos santos hoy son todavía recordados no por las grandes obras que han realizado, sino por la caridad que han sabido transmitir! Pensemos en Madre Teresa, canonizada hace poco: no la recordamos por las casas que ha abierto en el mundo, sino porque se inclinaba en cada persona que encontraba en medio de la calle para restituirle la dignidad. ¡Cuántos niños abandonados ha abrazado entre sus brazos; cuantos moribundos ha acompañado al umbral de la eternidad sujetándolos por la mano! Estas obras de misericordia son los rasgos del Rostro de Jesucristo que cuida de sus hermanos más pequeños para llevar a cada uno la ternura y la cercanía de Dios. Que el Espíritu Santo nos ayude, que el Espíritu Santo encienda en nosotros el deseo de vivir con este estilo de vida: al menos hacer una cada día. Aprendamos de nuevo de memoria las obras de misericordia corporales y espirituales y pidamos al Señor nos ayude a ponerlos en práctica cada día y en el momento en el cual veamos a Jesús en una persona que está necesitada.
(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)

miércoles, 12 de octubre de 2016

La Corte Suprema de Pakistán revisará el caso de Asia Bibi este jueves «Es un momento clave y se necesita la oración de todos para que Asia pueda ser liberada»


«Se trata de un momento decisivo en el que se necesita la constante oración de todos los cristianos y de todos los hombres de buena voluntad, para que Asia pueda ser liberada», asegura Joseph Nadeem, tutor de la familia de Bibi
La audiencia ante la Corte Suprema para revisar el caso de Asia Bibi, la mujer cristiana condenada a muerte por blasfemia, ha sido fijada para este jueves 13 de octubre.
Es la tercera y última instancia del juicio que se ha fijado para que se examine el caso de la mujer que fue condenada a muerte en 2009, cuya condena fue ratificada en 2014 por la Corte de Apelación y suspendida en 2015 por la Corte Suprema de Pakistán.
Así lo confirma a la Agencia Fides Joseph Nadeem, tutor de la familia de la mujer, que asegura que «se trata de un momento decisivo en el que se necesita la constante oración de todos los cristianos y de todos los hombres de buena voluntad, para que Asia pueda ser liberada».
El caso será presentado por el abogado musulmán Saiful Malook, legal oficial de Asia Bibi, que alberga «una gran esperanza» y señala «los defectos en derecho y las pruebas que demuestran la inocencia de la mujer».
Asia Bibi se encuentra en la cárcel de mujeres de Multan, en una celda individual. La mujer fue detenida en junio de 2009, según la ley de blasfemia, después de una discusión con algunas campesinas, compañeras suyas de trabajo en los campos. Ese mismo año fue condenada a muerte y la condena fue ratificada en 2014 por la Corte de Apelación. Un año después, el 22 de julio de 2015, la Corte Suprema suspendió la sentencia y ordenó un nuevo examen del caso.
Agencia Fides/Alfa y Ome

Pilar de fe


Queridos diocesanos: celebramos un año más las tradicionales fiestas de la Virgen del Pilar, Patrona de Zaragoza, de Aragón y Reina y Madre de la Hispanidad, con un rico programa de actos religiosos, culturales, deportivos y lúdicos. Con esta carta pastoral saludo a todos los diocesanos y visitantes.
El alma de los pueblos es su propia historiay la historia milenaria de Zaragoza está indisolublemente unida al Pilar, que es su esencia. Zaragoza es la ciudad mariana de España. Como Arzobispo Metropolitano de Zaragoza me alegro de poder celebrar con todos los zaragozanos y aragoneses las Fiestas del Pilar.
Año tras año, de generación en generación, fieles de todo el mundo vienen a venerar la sagrada columna y a rezar ante la Virgen del Pilar. Ella es Pilar de fe. "Tenemos por guía una Columna que no faltó delante de su pueblo jamás, ni de día ni de noche". Esta es la inscripción que figura en el centro de la Plaza del Pilar, "salón de la ciudad", y que explica a todos en el umbral del templo la realidad del sagrado Pilar, que se venera en la Santa Capilla.
Herencia de fe mariana
Esta herencia de fe mariana de tantas generaciones - decía el Papa Juan Pablo II en su estancia en Zaragoza, 6 de noviembre de 1982 - ha de convertirse no sólo en recuerdo, sino en punto de partida hacia Dios. Las oraciones y sacrificios ofrecidos, el latir vital de un pueblo, que expresa ante María sus seculares gozos, tristezas y esperanzas, son piedras nuevas que elevan la dimensión sagrada de una fe mariana".
Evocar la historia no es nostalgia del pasado o regodeo narcisista; es vivir el memorial de una tradición que llega viva hasta nosotros y nos impulsa a mirar hacia el futuro con esperanza. Sin atenerse a las raíces del ayer, los pueblos, las instituciones y las gentes no tienen profundidad. La historia viva es lo que otorga espesor y sentido a la existencia humana. No hay proyecto sin historia ni utopía sin memoria.
Una Iglesia en salida y conversión
La Diócesis de Zaragoza, que comienza el curso con una nueva Programación Pastoral 2016-2017, que tiene como lema Una Iglesia en salida y conversión, siente la necesidad de poner de relieve la presencia singular de la Madre de Cristo en la historia de nuestro pueblo de Aragón. La devoción y el culto a la Virgen del Pilar hoy nos empuja a una vida más humana y más evangélica. Ella nos ayuda a no dejarnos dominar por el miedo y la desesperanza, a comprometernos con pasión en la construcción de un mundo en paz, más justo, más fraterno, más solidario.
Una Iglesia en salida implica: tomar la iniciativa; arriesgarse a salir al encuentro; acercarse e ir al paso de los que se encuentran en el camino; aprender a acompañar como Jesús; escuchando, involucrándose con los que acompaña, hablándoles al corazón.
La conversión pastoral no es opcional: es indispensable e impostergable. Sin la renovación y conversión de los discípulos no puede haber discípulos misioneros, ni tampoco habrá misión. La evangelización es un proceso que comienza con la alegría del primer anuncio y luego camina hacia el compromiso de seguir a Jesús y sentir el impulso de su Espíritu.
La Madre del Evangelio viviente es manantial de alegría para nosotros, porque María aprendió a descubrir la profundidad de la presencia y acción del Espíritu en su vida. Nuestra Señora es modelo de evangelizadores, pues es portadora del Salvador como la esclava del Señor, mostrándolo y entregándolo a la comunidad cristiana. Que nos acompañe en nuestro camino de este curso 2016-2017 la poderosa intercesión de la Virgen María.
En estas Fiestas de la Virgen del Pilar bajo su manto protector ponemos nuestra Iglesia diocesana y sociedad de Zaragoza, nuestra tierra, sus pueblos y sus gentes. Bajo su cuidado maternal encomendamos a todos los que sufren, especialmente a los refugiados y migrantes. ¡Feliz Fiestas de la Virgen del Pilar 2016!
Con mi afecto y bendición,
+ Vicente Jiménez Zamora
Arzobispo de Zaragoza

12 de octubre: Nuestra Señora del Pilar

El día 12 de octubre une para la historia a España y a las naciones de habla hispana del mundo impresionantemente multiforme descubierto por Colón en el 1492.
Por la secular tradición, España fue evangelizada por el Apóstol Santiago, en el más bien corto espacio de tiempo entre Pentecostés y su muerte por espada mandada por el rey Herodes –el hijo de Aristóbulo y nieto de Herodes el Grande– en Jerusalén, en el año 44 de la era cristiana. Santiago el Mayor es uno de los hermanos Zebedeo, diferente del otro Santiago, hijo de Alfeo, que menciona la literatura neotestamentaria –recordado como Santiago el Menor– que gobernó la iglesia de Jerusalén hasta su muerte en el año 62 y autor de la carta canónica que lleva su nombre.
Vino, dice la misma tradición, a España –como otros fueron a Siria o a Etiopía– para poner por obra el mandato que Jesús les dio cuando marchó al Cielo, para desparramar por el mundo su doctrina y bautizar a los que creyeran y se salvaran. A pesar de ser Santiago uno de los temibles Boanarges, parece que sufrió el terror del desaliento por el escaso fruto de su actividad como predicador de la Nueva Buena salvadora. Por ello, a darle ánimos vino aún en carne mortal la Virgen María. Le animó en el mal momento y le pidió que hiciera una iglesia donde sería honrado su Hijo y Señor de todos, con la promesa de que no faltarían creyentes –eso encierra como símbolo la columna– en la dura tierra que el apóstol sembraba. Pocas cosas auguraban entonces que los descendientes de aquella pobre y terca gente pudieran disponer en el futuro de uno de los templos más visitados de la Cristiandad.
Las dificultades para aceptar como verdadera y ciertamente histórica esta tradición no han faltado ni son de poca entidad. Unas han nacido de personas que estrictamente requieren la presencia formal de aquellos elementos que postula la rama de saber que se llama Historia; otras dificultades provienen de quienes están llenos de prejuicios racionalistas que, por principio, se cierran a todo lo que tenga un presupuesto sobrenatural y convierten así sus conclusiones en un modo de saber práctico pero corto, por limitar a lo experimentable la verdad.
Solo aparecen documentos escritos en pro de la tradición aludida a partir del siglo IX. Antes de ese tiempo, todo es silencio en los escritores prolíficos Isacio, Orosio, Leandro, Isidoro, Julián de Toledo; no hay mención alguna en la liturgia mozárabe y silencia el origen del culto en el Pilar el mismo Prudencio, que era del terruño. A partir de la segunda mitad del siglo IX se dispone de abundante documentación que atestigua el culto dado a Santa María en el sitio del Pilar en la Hispania celtibérica: donaciones numerosas a Santa María la Mayor de Zaragoza, bula del papa Gelasio II concediendo indulgencias para reconstruir el templo destrozado por el poder musulmán, los reyes aragoneses se ponen bajo su protección, también lo hicieron Sancho el Fuerte de Navarra, el conde Berenguer de Barcelona y un largo etcétera. Cierto que, en apéndice manuscrito del códice gregoriano catedralicioLos Morales de San Gregorio Magno, se encuentra referencia de por qué en ese sitio se da culto a la Madre de Dios, con un lenguaje poco verosímil aunque encantador; se pensaba que el escrito era del siglo VI, pero la rica investigación histórica arrojó agua fría a los defensores a ultranza de la visita de la Virgen en carne mortal por datarlo, según criterios científicos, en el siglo XIII y, por tanto, no viene el códice en ayuda de explicar el tiempo anterior. ¿Es entonces invento de hombres la antigua tradición famosa? La ligereza para afirmarlo sería peligrosa sin tener en cuenta que lo que pudo escribirse también pudo quemarse cuando lo mandó hacer Diocleciano con todos los escritos cristianos de cualquier naturaleza; tampoco ha de extrañar que desaparecieran, de haber existido, con la acción destructora del tiempo (y aquí se estaría hablando del espacio de veinte siglos). También debe quedar claro que lo sobrenatural –en este caso se trataría de una traslación o de una bilocación– no ha de negarse ni afirmarse solo por el hecho subjetivo de que a alguien le parezca verosímil o inverosímil; ocasiones hubo y no pocas en que fue así, teste historia. Una cosa más. ¿Es necesario dejar por escrito como testimonio para la posteridad algo que se posee pacíficamente como verdad? Ni siquiera los archivos civiles que aseguran la referencia de la paternidad existieron desde siempre, y no por ello nacen los hijos sin padre conocido; perdón, sin padres conocidos.
El día que se celebraba en España la fiesta de Nuestra Señora del Pilar fue el mismo día en que la voz de Rodrigo de Triana dio el grito de ¡Tierra! Lo oyó el Almirante y sosegó a los hermanos Pinzón. Ponía fin aquella voz a la desesperación y al agotamiento del peregrinaje por el mar, cuando parecía a todos los expedicionarios que estaban abocados a la perdición sin remedio. La empresa, financiada desde España y mandada por el Almirante Colón, descubrió el 12 de octubre de 1492 para el mundo viejo una tierra nueva desconocida e inmensa. A la acción de gracias siguió la evangelización de sus gentes. A los indios llegó el Padrenuestro, la Salve, la lengua, la cultura, la fe en la Madre de Dios.
La fiesta vieja de España, honrando a la Virgen María del Pilar, por ser Ella y por vigilar su evangelización, se ensancha en Hispanidad nueva, por ser Ella y por velar por la extensión del Evangelio de su Hijo.
Archimadrid.org

COMENTARIO DE BENEDICTO XVI AL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 11,42-46




En el pasaje de hoy, Jesús amonesta a los escribas y fariseos, que en la comunidad desempeñaban el papel de maestros, porque su conducta estaba abiertamente en contraste con la enseñanza que proponían a los demás con rigor. 

Jesús subraya que ellos «dicen, pero no hacen»; más aún, «lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar». Es necesario acoger la buena doctrina, pero se corre el riesgo de desmentirla con una conducta incoherente.

Por esto Jesús dice: «Haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen» (Mt 23, 3). La actitud de Jesús es exactamente la opuesta: Él es el primero en practicar el mandamiento del amor, que enseña a todos; y puede decir que es un peso ligero y suave precisamente porque nos ayuda a llevarlo juntamente con Él (cf. Mt 11, 29-30).

Pensando en los maestros que oprimen la libertad de los demás en nombre de su propia autoridad, san Buenaventura indica quién es el auténtico Maestro, afirmando: «Nadie puede enseñar, ni obrar, ni alcanzar las verdades conocibles sin que esté presente el Hijo de Dios». 

Jesús se sienta en la “cátedra” como el Moisés más grande, que extiende la Alianza a todos los pueblos. ¡Él es nuestro verdadero y único Maestro! Por ello, estamos llamados a seguir al Hijo de Dios, al Verbo encarnado, que manifiesta la verdad de su enseñanza a través de la fidelidad a la voluntad del Padre, a través del don de sí mismo. 

(...) Jesús condena enérgicamente también la vanagloria y asegura que obrar «para que los vea la gente» (Mt 23, 5) pone a merced de la aprobación humana, amenazando los valores que fundan la autenticidad de la persona.

Queridos amigos, el Señor Jesús se presentó al mundo como siervo, se despojó totalmente de sí mismo y se rebajó hasta dar en la cruz la más elocuente lección de humildad y de amor. De su ejemplo brota la propuesta de vida: «El primero entre vosotros será vuestro servidor» (Mt 23, 11). 

Invoquemos la intercesión de María santísima y pidamos, de modo especial, por aquellos que en la comunidad cristiana están llamados al ministerio de la doctrina, para que testimonien siempre con obras las verdades que transmiten con la palabra.
(Benedicto XVI, Ángelus del 30-10-2011)