sábado, 10 de septiembre de 2016

Francisco a los obispos misioneros: "El diablo intenta destruir la Iglesia desde dentro con las divisiones y con el dinero"


El Papa ha invitado a los obispos a prestar atención a la preparación de los sacerdotes que están en los años del seminario y a ser ejemplos "concretos y tangibles" para ellos, durante el discurso que ha dirigido a los participantes del foro de actualización para los Obispos de Territorios en Misión, promovido por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.
"Traten de participar con ellos en los principales momentos formativos, teniendo siempre cuidado también de la dimensión personal", ha pedido Francisco.
Asimismo, ha señalado que el dinamismo del sacramento del orden, la vocación misma y la misión episcopal, así como el deber de seguir atentamente los problemas y las cuestiones concretas de la sociedad a evangelizar "piden a cada obispo tender hacia la plenitud de la madurez de Cristo".
"Cada obispo está llamado a manifestar con la vida y el ministerio episcopal la paternidad de Dios, la bondad, la misericordia, la dulzura. Y junto a la autoridad de Cristo que vino para dar vida, hacer de todos los hombres una sola familia, reconciliada en el amor del Padre", ha recordado.
Recordando la diversidad de los territorios de misión, Francisco destacó el privilegio y la responsabilidad que implica el estar en primera fila en la evangelización. Y en este sentido destacó que "a imagen del Buen Pastor" los obispos son enviados a cuidar del rebaño, ir a la búsqueda de las ovejas "especialmente aquellas alejadas o perdidas" y a "buscar nuevas modalidades para anunciar, para salir al encuentro de las personas", "para que los creyentes tibios o no practicantes descubran nuevamente la alegría de la fe".
"En primer lugar, corresponde al Obispo la tarea de alentar, acompañar y estimular todos los intentos y esfuerzos que ya se realizan para mantener viva esperanza y fe", dijo Santo Padre invitándolos además a prestar particular atención en la preparación y acompañamiento de los presbíteros. "Sepan ofrecerles, dijo, un ejemplo concreto y tangible".
En las palabras del Obispo de Roma el llamado a vigilar "atentamente para que todo lo que se realiza para la evangelización" "no sea dañado o frustrado por divisiones ya presentes o que se pueden crear".
"Las divisiones son el arma que el diablo tiene más a mano para destruir la Iglesia desde adentro". "La otra es el dinero".
"Las diferencias debidas a las varias etnias presentes en un mismo territorio no deben penetrar en la comunidad cristiana hasta prevalecer sobre su bien". Porque "la Iglesia, aseguró, está llamada estar más allá de toda connotación tribal-cultural y el Obispo, visible principio de unidad, tiene la tarea de edificar incesantemente la Iglesia particular en la comunión de todos sus miembros".(RD/Ep/RV)

¿Por qué me llamáis «Señor, Señor», y no hacéis lo que digo?


Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 43-49
En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
«No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.
El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca.
¿Por qué me llamáis "Señor, Señor", y no hacéis lo que digo?
Todo el que viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificó una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo derribarla, porque estaba sólidamente construida.
El que escucha y no pone en práctica se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó desplomándose, y fue grande la ruina de aquella casa».
Palabra del Señor.

Homilía del Papa: evangelizar no es una función, es testimonio de vida

No hay que reducir la evangelización a un irse de paseo, a un funcionalismo, ni a un proselitismo. Es la advertencia del Papa Francisco en su homilía matutina en la Santa Misa, en Capilla de la Casa de Santa Marta. Subrayando la importancia del testimonio de vida, puso en guardia contra la tentación de intentar convencer con las palabras.
Con la primera lectura, de la Carta de San Pablo a los Corintios, el Obispo de Roma reflexionó sobre qué significa dar testimonio de Cristo. Empezando por lo que no quiere decir evangelizar: reducir la evangelización a una función.
Evangelizar no es una vanagloria, ni un mero funcionalismo
Lamentando que aun hoy hay cristianos que viven el servicio como una función, el Papa señaló que hay laicos y sacerdotes que se vanaglorian por lo que hacen:
«Vanagloriarse… me vanaglorio… Es reducir el Evangelio a una función o a una vanagloria: voy a evangelizar y llevo a la Iglesia a tantos… Hacer proselitismo: esto también es vanagloria. Evangelizar no es hacer proselitismo. Es decir, evangelizar no es irse de paseo, ni reducir el Evangelio a una función, ni hacer proselitismo. Es lo que nos dice Pablo aquí: ‘no lo hago para gloriarme’ – y añade-  ‘al contrario, es para mí una necesidad imperiosa’. Un cristiano tiene la obligación, con esta fuerza, como una necesidad, de llevar el nombre de Jesús, desde su mismo corazón».
Reiterando que anunciar el Evangelio no puede ser vanagloria, sino como nos exhorta San Pablo, una ‘obligación’, el Papa habló del ‘estilo’ de la evangelización… ¿Cómo estar seguros de que no sea un simple paseo, de que no sea hacer proselitismo y de que no se reduzca la evangelización a un funcionalismo? La respuesta está – afirmo el Santo Padre – en que el estilo sea el ‘hacerse todo para todos’. El estilo es ir y compartir la vida de los demás, acompañar en el camino de la fe, hacer crecer en el camino de la fe».
Evangelizar es dar testimonio, sin demasiadas palabras
Tenemos que ponernos en la condición del otro: ‘si está enfermo, acercarme, no atosigarlo con argumentos’. Acercarse, asistir, ayudar. Se evangeliza con la actitud de la misericordia y con el testimonio de nuestra vida. En este contexto, el Papa recordó una pregunta que le planteó un chico en el almuerzo con los jóvenes en la JMJ de Cracovia: le preguntó qué le puede decir a un amigo ateo:
«¡Qué buena pregunta! Todos conocemos a personas que se alejaron de la Iglesia: ¿qué les tenemos que decir? Yo le respondí: ‘¡escucha, la última cosa que tienes que hacer es decirle algo!’ Empieza a hacer y él verá lo que haces y te preguntará. Y cuando te pregunte tú dile…’ Evangelizar es dar testimonio: yo vivo así, porque creo en Jesucristo. Despierto en ti la curiosidad de una pregunta… ¿por qué haces eso? Porque creo en Jesucristo y anuncio a Jesucristo, no sólo con la Palabra – se debe anunciar con la Palabra - sino también con mi vida».
 a Cristo es vivAnunciarir la fe, donando gratuitamente el amor de Dios
En el día de la memoria litúrgica de San Pedro Claver, el Papa evocó su apostolado misionero: fue a anunciar el Evangelio, compartiendo su vida con los ‘descartados’ de ese tiempo, con los esclavos, los negros, que llegaban desde África para ser vendidos:
«Este hombre no se fue de paseo diciendo que evangelizaba. No redujo la evangelización a un funcionalismo, tampoco a un proselitismo. ¡Anunció a Jesucristo con los gestos, hablando con los esclavos, viviendo con ellos, viviendo como ellos! ¡Y como él hay tantos en la Iglesia! Tantos que se anonadan a sí mismos para anunciar a Jesucristo. También todos nosotros, hermanos y hermanas, tenemos la obligación de evangelizar, que no quiere decir llamar a la puerta del vecino, de la vecina,  decir: ¡Cristo ha resucitado!’. Es vivir la fe, es hablar con mansedumbre, con amor, sin querer convencer a nadie, sino gratuitamente. Es dar gratis lo que Dios me ha dado gratis a mí: esto es evangelizar»
(CdM – RV)
(from Vatican Radio)

viernes, 9 de septiembre de 2016

Homilía del Papa: paz en el corazón, para la paz de la humanidad


Como se había anunciado, en la fiesta de la Natividad de la Virgen María, el 8 de septiembre, después de la pausa del verano romano, el Papa Francisco reanudó la celebración de la Santa Misa matutina, en la Capilla de la Casa de Santa Marta, con la participación de algunos fieles.

Mientras «estamos viviendo en guerra y todos piden la paz», el Santo Padre reiteró que la paz no se construye tanto en los grandes encuentros internacionales. La paz es un don de Dios que nace en lo pequeño de cada día. Como en el corazón, o en un sueño, como le pasó a San José, cuando un ángel le dijo que no temiera en recibir a María, su esposa, porque ella donará al mundo al Emanuel, «el ‘Dios con nosotros’: ¡Él es la paz!».

«Que todos podamos crecer en la unidad y en la paz». Con la oración colecta, hizo hincapié en que la paz es un don, en el que debemos crecer y que debemos hacer crecer. Un don que «tiene su camino de vida» y que cada uno tiene que trabajar para hacer que crezca:

«Y este camino de santos y pecadores nos dice que nosotros también debemos acoger el don de la paz y hacerle camino en nuestra vida, hacer que entre en nosotros, hacer que entre en el mundo. La paz no se hace de un día para el otro; la paz es un don, pero un don que debe ser trabajado cada día. Por ello, podemos decir que la paz es un don que se vuelve artesanal en las manos de los hombres. Somos nosotros, los hombres, los que tenemos que dar un paso hacia la paz, cada día: es nuestro trabajo. Es nuestro trabajo con el don recibido: hacer la paz».

La importancia de lo que puede parecer más pequeño

Con la liturgia del día en que se celebra la Natividad de María, el Papa destacó que si no hay paz en el corazón, en lo pequeño de nuestro día a día, no puede haber paz en el mundo:

«La paz es un don, es un don artesanal que todos debemos trabajar, todos los días, pero trabajarlo en las cosas pequeñas: en lo pequeño del día a día. No bastan los grandes manifiestos por la paz, los grandes encuentros internacionales, si luego esta paz no se hace en lo pequeño. Aún más, puedes hablar de la paz con palabras estupendas, dar una gran conferencia… Pero si en lo pequeño de tu vida, en tu corazón no hay paz, en tu familia no hay paz, en tu barrio no hay paz, en tu puesto de trabajo no hay paz, tampoco habrá paz en el mundo».

Para que pueda haber paz en el mundo, pacificar primero nuestro corazón, antes de hablar de la paz.

El Papa invitó a plantearnos algunas preguntas:

«¿Cómo está tu corazón hoy? ¿Está en paz? Si no está en paz, antes de hablar de paz, primero haz que haya paz en tu corazón. ¿Cómo está tu familia hoy? ¿Está en paz? Si no eres capaz de llevar adelante en paz a tu familia, a tu presbiterio, a tu congregación, no bastan palabras de paz para el mundo. Ésta es la pregunta que quisiera presentar hoy: ¿cómo está el corazón de cada uno de nosotros? ¿Está en paz? ¿Cómo está la familia de cada uno de nosotros? ¿Está en paz? Es así ¿no? Para llegar al mundo en paz».

(CdM – RV)

(from Vatican Radio)
  

Fernando Sebastián: "Amoris Laetitia no es ambigüedad, sino realismo y misericordia, y si me apuran, justicia"


Sinceramente, no entiendo cómo mentes tan preclaras dicen que la exhortación de Francisco sobre la familia es ambigua. Dice claramente lo que quiere decir. Lo que pasa es que dice lo que algunos no pueden aceptar porque no lo entienden.
El Papa repite varias veces la doctrina católica sobre el matrimonio y la familia. Insiste en el carácter institucional e irrevocable del matrimonio. Explica preciosamente por qué este, siendo una institución del orden de la creación, es a la vez sacramento, signo e instrumento de la unión con Cristo y de la gracia de Dios, alianza de amor irrevocable, camino de purificación y santificación.
Presenta su indisolubilidad como un don de Dios por el cual los cónyuges llegan a ser el uno para el otro signo y presencia del amor irrevocable y fiel de Dios para cada uno de nosotros.
Pero, a la vez, el Papa piensa en los muchos cristianos y no cristianos que no perciben la grandeza del matrimonio ni su valor humano y religioso; y piensa también en los muchos cristianos que han fracasado en su matrimonio, han rehecho su vida como han podido y, al atardecer de la vida, quieren ponerse a buenas con Dios y la Iglesia. ¿Qué hacemos con ellos? ¿Los mandamos al infierno?
Ante esto, el Papa recomienda atención y misericordia. Las situaciones personales son muy diferentes. No bastan las normas generales ni las absoluciones generales, pero tampoco las condenas generales. Hay que tener en cuenta las circunstancias concretas, atenuantes o agravantes, que puede haber en cada historia.
Lo de las circunstancias atenuantes también es doctrina tradicional de la Iglesia. Siempre nos lo han enseñado así. Pero ahora el Papa nos invita a aplicar esta doctrina de siempre a la vida matrimonial, teniendo en cuenta la confusión en que viven muchas personas estas cuestiones de la sexualidad y del matrimonio. Esto no es ambigüedad, sino realismo y misericordia, y si me apuran, justicia.
Fernando Sebastián, en Vida Nueva 

¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?


Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 39-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:
« ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?
No está un discípulo sobre su maestro, sí bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Hermano, déjame que te saque la mota del ojo", sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano».
Palabra del Señor.

jueves, 8 de septiembre de 2016

El Papa en Santa Marta: ‘La paz en el mundo empieza en nuestra familia, en el barrio y en el trabajo’

 En la festividad de la Natividad de la Virgen María, el papa Francisco retomó las misas en la residencia Santa Marta, suspendidas por la pausa de las vacaciones de verano.
En la homilía, la palabra “paz” fue repetida diversas veces por el Santo Padre y reiteró el llamado que hizo ayer miércoles al concluir la audiencia en la plaza de San Pedro: debemos ser ‘artesanos de la paz’, una tarea que nos compete a todos.
“La paz es un don que se vuelve artesanal en las manos de los hombres” afirmó el Pontífice, dando una dimensión diversa a una idea que parece casi inalcanzable, excepto para algunos potentes de la tierra.
En cambio no es así, explica Francisco, porque la paz es un don de Dios que nace en lugares pequeños: “No sirven grandes cumbres internacionales si después no se hace la paz en las cosas pequeñas”, o sea en familia, en el barrio, en el lugar de trabajo, en el corazón. ¿Si en estos ‘pequeños ambientes’ se hace la guerra, cómo puede haber paz en escala mundial?
Por este motivo el Santo Padre exhortó a pedir a Dios la ‘sabiduría’ de construir la paz en las cosas cotidianas. Más aún, el Papa usa el verbo ‘crecer’, porque explica la paz es un don “que tiene su camino” y por lo tanto cada uno tiene que trabajar para desarrollarlo.
Como tantos “santos y pecadores”, también nosotros “tenemos que tomar este don de la paz y volverlo un camino en nuestra vida, hacerlo entrar en nosotros, en el mundo”. Y subraya que “la paz no se consigue de un día al otro” sino que “es un don que tiene que ser tomado y trabajado cada día”.
Y se trabaja en la ‘pequeñez’, como indica la liturgia del día de la Natividad de la Virgen María, “en la pequeñez de Belén, tan pequeña que ni siquiera aparece en los mapas”.
Al concluir su homilía el Papa invitó a interrogarse: ¿Cómo está tu corazón hoy? ¿Está en paz? Y si no está en paz, antes de hablar de paz ordena tu corazón y ponlo en paz. ¿Eres capaz de llevar adelante tu familia, tu presbiterio, tu congregación en paz?”. Para así poder llegar a un mundo en paz.
Zenit

Peter Seewald: Quien quiera intrigar contra Francisco con Benedicto «muerde granito»


Uno de los motivos de que Benedicto XVI accediera a que se publicasen en vida suya las entrevistas al periodista Peter Seewald es que «quizá tenía miedo de que sin unas últimas palabras de él sobre su renuncia quedara una sombra que oscureciera su trabajo» de anunciar a Cristo
Benedicto XVI contestó a las preguntas de sus últimas entrevistas con «una inocencia y una apertura sin precedentes». Lo cuenta al suplemento de religión del diario alemán “Die Zeit” Peter Seewald, autor de Últimas conversaciones. Este libro-entrevista con el Papa emérito se publica este viernes en muchos países, aunque en España no llegará hasta octubre de la mano del grupo de comunicación Loyola.
La revelación que ha causado más revuelo de la entrevista de Seewald es que, cuando era estudiante, Joseph Ratzinger «se enamoró… de forma muy seria» y «tuvo mucha lucha por ello». Este tema –aclara– no está incluido en el libro. Se lo contó un compañero del joven Ratzinger. El futuro Papa «era un joven apuesto, un esteta que escribía poesía y leía a Herman Hesse. Impresionaba bastante a las mujeres, y viceversa. La decisión de optar por el celibato no fue fácil para él».
«Este libro no debería existir»
Seewald es buen conocedor de Benedicto XVI, al que ya entrevistó en los libros Dios y el mundo y Luz del mundo. En el diálogo con Christ und Welt –suplemento de Die Zeit–, confiesa que «este libro no debería existir. Mi entrevistado no estaba a favor». Seewald pidió las entrevistas para su biografía, y Benedicto XVI accedió, pero no quería que se publicaran en vida.
«Al transcribir las grabaciones me quedó claro que esto era más que comentarios o añadidos a su currículum, era un documento histórico. Aquí estaba una vez más Ratzinger para escucharle sin la distorsión de los medios, especialmente sobre la renuncia». Por ello, era necesario publicarlas.
«Intenté convencerle de ello», argumentando que «en tres años se ha deslizado una lectura que me enfada: Joseph Ratzinger fue una elección equivocada como Papa, y lo mejor del pontificado fue su renuncia. Se trataba de mantener el acceso directo al mensaje y la inspiración de Benedicto. Desde mi punto de vista era de vital importancia para el futuro de la fe, la Iglesia y la sociedad». El Papa emérito aceptó. «Quizá realmente ha tenido miedo de que sin unas últimas palabras de él sobre su renuncia quedara una sombra que oscureciera su trabajo», que para él es importante no por ser obra de Joseph Ratzinger, sino como «proclamación de Cristo».
«Me fui porque no estaba bajo presión»
Pero puso una condición: que «el Papa Francisco diera su permiso». La relación con su sucesor y la renuncia son, por tanto, uno de los ejes centrales de Últimas conversaciones. Seewald explica que dentro de su total lealtad a Francisco, con quien mantiene un contacto continuo, Benedicto XVI no oculta sus diferencias de temperamento, y reconoce sus propias debilidades. Por ejemplo, que las cuestiones organizativas no son su fuerte. Por tanto, quienes quieran utilizar a Benedicto para intrigar contra Francisco, «muerden granito».
«La afirmación central de Benedicto –explica Seewald– es: me pude ir porque no estaba bajo presión. Estaba debilitado, física y mentalmente, lo describe vívidamente, pero no se sentía bajo presión política. Porque bajo esa presión, dice, uno no debe ser débil».
«Vive en oración y para la oración»
El periodista alemán cuenta la tranquila rutina diaria de Benedicto XVI, y cómo durante las entrevistas no quería beber ni siquiera agua. Su único «placer mundano» es ver las noticias de la tarde en la televisión y las películas de Don Camilo y Peppone. «Mi impresión es que ahora realmente vive en oración y para la oración».
Seewald recuerda que cuando le preguntó al Papa emérito si llegaría a celebrar su 90º cumpleaños, en abril próximo, contestó: «Esperemos que no». «Puedes ver –añade– que ha vivido su vida. No quiero decir que esté cansado de la vida, pero ya lo ha dado todo. Y sentía el anhelo de entrar ahora en esa nueva esfera, que con tanta frecuencia había anticipado en su pensamiento, de estar más cerca de su Jesús».
Benedicto XVI –cuenta su entrevistador– «no pensaba vivir mucho después de su renuncia. Pero tiene la habilidad de recuperarse. Un día piensas que es la última visita, y la próxima vez te das cuenta de que ha cogido nuevas fuerzas».
Crítica a la Iglesia alemana
Este jueves, varios medios se hacen eco de algunos fragmentos del libro de Seewald. El también alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung recoge, por ejemplo, las críticas del Papa emérito contra la Iglesia alemana, similares a las que esbozó en su viaje de 2011 a su país natal. En él, hay demasiada «burocracia espiritual» y demasiada poca «dinámica de fe», debido al gran número de asalariados de la Iglesia. «Tenemos este catolicismo establecido y bien pagado, con frecuencia con católicos empleados que entonces entran, en su relación con la Iglesia, en una mentalidad comercial».
«Hay que prepararse para la muerte»
También el periódico italiano Il Corriere della Sera recoge varios párrafos. En uno de ellos, afirma que «no me ha afectado lo más mínimo» que «mi sucesor no quisiera ponerse la muceta. En vez de eso lo que me ha afectado es que ya antes de salir a la logia ha querido llamarme por teléfono, pero no me ha localizado porque justo en ese momento estábamos delante de la televisión». El Papa emérito también confiesa que, aunque conocía a Bergoglio, «no pensaba que estuviera en el restringido grupo de candidatos».
En estos fragmentos Ratzinger cuenta además cómo preparó el texto de su renuncia, su percepción de los últimos cambios en la Iglesia, compara sus habilidades con las de Francisco. Y concluye afirmando que «hace falta prepararse para la muerte. No en el sentido de cumplir ciertos actos, sino de vivir preparándose a superar el último examen frente a Dios».


María Martínez López,  Alfa y Omega.

Blázquez: "Falta un Gobierno estable desde hace demasiado tiempo"


El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, ha pedido este jueves a los partidos políticos que busquen "bien común" y esté por encima de los "intereses particulares" porque falta un Gobierno estable desde hace "demasiado tiempo".
Así lo ha asegurado el prelado vallisoletano durante la homilía que ha pronunciado en la Misa celebrada este jueves en honor a la patrona de Valladolid, la Virgen de Nuestra Señora San Lorenzo.
Blázquez hacía así alusión a una cuestión que, según ha dicho, "inquieta a la sociedad desde hace tiempo" como es la "ausencia de diálogo y acuerdos" entre los distintos partidos políticos tras las elecciones del pasado 20 de diciembre y que "ha privado durante demasiado tiempo a la sociedad de un Gobierno estable".
Por ello, el arzobispo ha pedido al Señor, por medio de Nuestra Señora de San Lorenzo, "que mueva los corazones de todos hacia la mutua escucha" de forma que "por encima de los intereses particulares miren a lo que concierne a todos" y que prime la búsqueda del bien común del pueblo.
Blázquez también ha dedicado unas palabras al desempleo "tan alto y prolongado" de los jóvenes y ha reclamado "el acierto, el esfuerzo, la generosidad y la colaboración de todos".
Frente a exclusiones y descartes, el cardenal ha destacado que frente a "tantas formas de corrupción", lo que se necesita es "honradez personal, fortalecimiento de los valores morales y controles que las eviten y corrijan".
Por último, el arzobispo se ha acordado de los niños, que están "en una etapa de educación y formación que es fundamental para la maduración de su persona y la preparación de su futuro profesional y de capacitación para cumplir con competencia y dedicación servicios a la sociedad" antes de pedir "¡Qué la Virgen, educadora de Jesús en Nazaret, acompañe a alumnos y profesores en este curso que está empezando!".
El prelado ha asegurado que el egoísmo, el orgullo y la indiferencia "repliegan" a los hombres sobre sí mismos y ha pedido que la virgen María enseñe a todos "a vencer esas formas de empobrecimiento personal y de desentendimiento" de quienes necesitan ayuda.

8 de septiembre: La Natividad de la Virgen María

No se trata en esta fiesta del nacimiento de Jesús; tampoco hablamos de la Inmaculada Concepción de la Virgen; sí hablaremos del nacimiento de la que habría de ser la Madre de Dios ocurrido nueve meses después. La Iglesia quiso destacar esta fiesta mariana, dentro de sus celebraciones, y la situó en el 8 de septiembre.
Los cristianos, enamorados, han mostrado siempre una curiosidad razonable a la hora de conocer detalles en torno al nacimiento de la Señora; han estudiado, investigado, escrito y predicado sobre su nacimiento; pero, como los datos aportados sobre santa María por los evangelistas son parcos porque lo que les interesa es transmitir los dichos y los hechos de Jesucristo, ya adelanto el resultado: no se sabe nada de él. Los santos indagaron sobre la Natividad de la Virgen: Epifanio, Juan Damasceno, Germán de Constantinopla, Anselmo, Eutimio, etc., y quieren abundar los teólogos medievales y los mariólogos posteriores. Pero, a falta de datos revelados, solo se llega a un «posible» por parecer verosímil. Repetimos, como conclusión última, el resultado de tanto esfuerzo: Dios no quiso decirnos nada sobre la Natividad de la Señora. Y lo aceptamos con humildad.
Sí se puede hacer un paseo por los evangelios apócrifos, nunca oficiales y jamás reconocidos; son libros pletóricos de divagaciones e inexactitudes, llenos de figuras, amantes de lo maravilloso y plenos de imaginación. Acerca de la Natividad de María es conveniente el recurso al Evangelio de Santiagoque fue el que consiguió entre los apócrifos mayor difusión.
Sobre sus PADRES. Claro que algún nombre habían de tener; los que han prevalecido fueron los de Joaquín y Ana; pero no es seguro. Los apócrifos hablan de que eran estériles, de sangre real y muy ricos. Claro que todo esto, antes de concederlo, es buena cosa matizarlo.
¿Estériles? Que fueran piadosos y santos parece que es bueno y justo concederlo por el modo habitual de obrar Dios. Pero la idea difundida de que eran ancianos y estériles carece de fundamento revelado y quizá se expuso para resaltar la maravillosa intervención divina al estilo de Isaac o del Bautista. Un asunto solo posible.
¿De sangre real? Que Jesús es de la estirpe de David es cierto por el testimonio de los evangelios de verdad y porque en él se cumplieron las profecías. Pero la conexión con la familia real davídica de igual modo le pudo venir a Jesús por línea materna, como por el matrimonio verdadero de María con José, que era el padre legal de Jesús. Desde luego, las genealogías a quien mencionan es a José; otra cosa es que se preste atención a la opinión que afirma la costumbre que tenían los jóvenes de contraer matrimonio con miembros de la misma tribu y hasta de la misma familia.
¿Tan ricos como para llegar a pagar el doble de los impuestos? Parece que esta sugerencia contrasta con el hecho de la pobreza real sufrida en Belén al nacer Jesús donde no tuvieron ni un pariente, ni una casa. La riqueza que dejó David nueve siglos antes fue la promesa del Mesías, y el hecho de casarse María con un artesano parece contradecir la suposición de potentados a los padres de la Virgen. Por este capítulo, parece que hay que afirmar que la supuesta riqueza de los padres de Joaquín y Ana más que una realidad, es un deseo (A no ser que se sugiera de modo figurado otro tipo de riqueza: la sobrenatural).
Con respecto al resto de la FAMILIA, parece que el evangelista san Juan quiso dar algún dato en el que se apoyaron elocuentes predicadores y sabios escritores para afirmar que la Virgen tuvo una «hermana», la mujer de Cleofás. Pero, a pesar de la claridad de la afirmación joánica, no está tan claro el asunto de su parentesco con la Virgen.
Verás. Es cierto que la afirmación del evangelista puede interpretarse como que fuera hija de Joaquín y Ana, y entonces fuera hermana de sangre de la Virgen; pero ¿no resulta algo extraño que llevaran dos hijas el mismo nombre –María–, dentro de la misma familia? También pudiera interpretarse el dato evangélico como hermana «política» y, en ese caso, Cleofás sería un hermano de sangre de María, hijo de Joaquín y de Ana, o también sería posible que Cleofás fuera hermano de José, o que ella misma lo fuera. El resultado es: inseguridad.
¿Que cómo fue concebida? Era la pregunta que se hacían muchos por aquello de que su concepción fue Inmaculada, es decir, sin el pecado original. A falta de otro dato, queda afirmar que fue concebida de modo natural, que es lo previsto, querido por Dios y hecho santificador en la vida de los esposos. Atreverse a afirmar que fue concebida mediante «un ósculo de paz» responde a torcida y equivocada concepción del matrimonio, con resabios maniqueos. Decir, afirmando, que nació «en altísimo éxtasis» de santa Ana no pasa de ser ficción y no tiene sentido asegurarlo como muy probable, aunque se haga con el intento de enseñar que fue parida sin dolor.
Los teólogos quisieron saber más. Pensaron –sesudos ellos– en asuntos profundos sobre la situación del alma de la Virgen cuando nació: ¿tuvo, o no tuvo, pleno uso de razón?, y ¿ciencia infusa?, y ¿plena libertad?, y ¿fue confirmada en gracia desde su nacimiento, o solo desde la Anunciación? ¡Sutilezas de enamorados ansiosos de saber más para amar mejor! Sí que es dogma –y por tanto verdad– que «llena de gracia» afirma plenitud: virtudes infusas, dones del Espíritu Santo, ausencia de pecado original, y tanta gracia que ni los ángeles, ni ningún santo llegó a poseer por estar en dependencia del amor a Dios y unión con Él.
Aún seguían preguntando los curiosos por el ubi, en el intento de conocer lo más posible sobre el nacimiento –Natividad– de la Madre de Dios: ¿DÓNDE nació? Los santos padres antiguos se inclinaban por Jerusalén, por aquello de que es la ciudad del Templo. Otros dijeron que Nazaret, el lugar de la Anunciación, donde vivió. Alguno habló de Séforis. Sin saber lugar concreto, todos miramos a Oriente donde esa estrella nació y donde, probablemente, fue atendida por las mujeres vecinas y parientes que la lavaron en agua caliente, la frotaron con sal, la perfumaron con hierbas y la aseguraron con vendas según la usanza habitual, sin saber que el misterio les rondaba en aquella labor feliz y normal.
Mucho han hecho los artistas para plasmar el acontecimiento de la Natividad de María; después del códice del siglo XI en la Biblioteca Vaticana, cabe resaltar a Giotto en la Edad Media y a Filippo Lippi en el Renacimiento.
Archimadrid.org

La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 1,1-16.18-23
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
-«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta:
«Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel, que significa "Díos-con-nosotros"».
Palabra del Señor

miércoles, 7 de septiembre de 2016

"Pidamos el don de la fe para ser instrumentos de misericordia", el Papa en la catequesis

Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!
Hemos escuchado un pasaje del Evangelio de Mateo (11,2-6). El intento del evangelista es aquel de hacernos entrar más profundamente en el misterio de Jesús, para recibir su bondad y su misericordia. El episodio es el siguiente: Juan Bautista envía a sus discípulos a Jesús –Juan estaba en la cárcel- para hacerles una pregunta muy clara: «¿Eres tú quien debe venir o debemos esperar a otro?» (v. 3). Era justo en el tiempo de la obscuridad…
El Bautista esperaba con ansias el Mesías y en su predicación lo había descrito con colores fuertes como un juez que finalmente habría instaurado el reino de Dios y purificado a su pueblo, premiando a los buenos y castigando a los malos. Él predicaba así: «El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles: por eso el árbol que no produce buen fruto será cortado y arrojado al fuego» (Mt 3,10). Ahora Jesús ha iniciado su misión pública con un estilo distinto; Juan sufre y en la doble obscuridad –en la obscuridad de la cárcel, en la obscuridad de la celda, y en la obscuridad del corazón no comprende este estilo y quiere saber si es Él el Mesías, o si más bien debe esperar a otro.
Y la respuesta de Jesús parece a primera impresión que no corresponde a la solicitud del Bautista. Jesús, de hecho, dice: «Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres. ¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de escándalo!». (Lc 7, 22-23). Esta es la respuesta de Jesús.
Aquí queda claro el intento del Señor Jesús: Él responde que es el instrumento concreto de la misericordia del Padre, que va al encuentro de todos llevando la consolación y la salvación, y de este modo manifiesta el juicio de Dios. Los ciegos, los paralíticos, los leprosos, los sordos recuperan su dignidad y no son más excluidos por su enfermedad, los muertos vuelven a vivir, mientras que a los pobres le es anunciada la Buena Noticia. Y esta se convierte en la síntesis del actuar de Jesús, que en este modo hace visible y tangible el actuar mismo de Dios.
El mensaje que la Iglesia recibe de esta narración de la vida de Cristo es muy claro. Dios no ha mandado a su Hijo en el mundo para castigar a los pecadores ni para aniquilar a los malvados. A ellos, en cambio, se les dirige la invitación a la conversión de modo que, viendo los signos de la bondad divina, puedan reencontrar el camino de regreso. Como dice el Salmo: «Si tienes en cuenta las culpas, Señor, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero en ti se encuentra el perdón, para que seas temido» (Salmo 130,3-4).
La justicia que el Bautista colocaba al centro de su predicación, en Jesús se manifiesta en primer lugar como misericordia. Y las dudas del Precursor no hacen más que anticipar el desconcierto que Jesús suscitará a continuación con sus obras y sus palabras. Se comprende, entonces, la conclusión de la respuesta de Jesús. Dice: «Feliz aquel para quien yo no sea motivo de escándalo!». Escándalo significa “obstáculo”. Por eso Jesús advierte sobre un particular peligro: si el obstáculo a creer es sobre todo sus acciones de misericordia, eso significa que si tiene una falsa imagen del Mesías. Bienaventurados en cambio aquellos que, de frente a los gestos y a las palabras de Jesús, dan gloria al Padre que está en los cielos.
La amonestación de Jesús es siempre actual: también hoy el hombre construye imágenes de Dios que le impiden disfrutar su presencia real. Algunos se recortan una fe que “cada uno hace a su medida” y que reduce a Dios en el espacio limitado de los propios deseos y de las propias convicciones. Pero esta fe no es conversión al Señor que se revela, más bien, impide el provocar nuestra vida y nuestra conciencia. Otros reducen a Dios a un falso ídolo; usan su santo nombre para justificar los propios intereses o incluso el odio y la violencia. Para otros todavía Dios es solamente un refugio psicológico para ser tranquilizados en los momentos difíciles: se trata de una fe plegada en sí misma, impermeable a la fuerza del amor misericordioso de Jesús que empuja hacia los hermanos. Otros todavía consideran a Cristo solo un buen maestro de enseñanzas éticas, uno entre tantos de la historia. Finalmente, hay quien sofoca la fe en una relación puramente intimista con Jesús, anulando su impulso misionero capaz de transformar al mundo y la historia. Nosotros cristianos creemos en el Dios de Jesucristo, y su deseo es aquel de crecer en la experiencia viva de su misterio de amor.
Por lo tanto, comprometámonos a no interponer algún obstáculo al actuar misericordioso del Padre, pero pidamos el don de una fe grande para ser también nosotros signos e instrumentos de misericordia. Gracias.
(Traducción del italiano Mercedes De La Torre – RV).
(from Vatican Radio)

Con la Virgen María y Santa Teresa de Calcuta, misioneros de misericordia, pide el Papa a peregrinos del mundo

- En su primera audiencia general de septiembre, en la víspera del día en el que la Iglesia Universal celebra la Natividad de la Virgen María, el Papa Francisco invitó a los peregrinos de tantas partes del mundo a rogar la intercesión de la Madre de Dios, para que dejándonos asombrar por la misericordia de su Hijo, que transforma el mundo, seamos misericordiosos:
«Mañana festejaremos la Natividad de la virgen María. Los invito, por su intercesión, a asombrarse ante las obras de misericordia que Jesús cumple en nuestras vidas, para convertirnos y llegar a ser nosotros mismos artesanos de misericordia.
Encomendándolos al amor compasivo de Dios Padre, rezo para que colmados de paz y alegría, se conviertan en misioneros de la misericordia de Jesús hacia todos, en sus hogares y comunidades».
Una vez más el Papa hizo hincapié en el Jubileo de la Misericordia, con sus mejores deseos para los peregrinos jubilares:
«Queridos amigos, les deseo que esta peregrinación reavive en ustedes la fe en el Dios de Jesucristo, que nos enseña que la misericordia es más poderosa que cualquier pecado.
A todos deseo que su peregrinación jubilar sea rica en frutos espirituales, para que, pasando con fe por la Puerta Santa, obtengan la indulgencia para ustedes, para sus seres queridos y para los difuntos.
Hermanos y hermanas, en particular durante este Año del Jubileo extraordinario de la Misericordia, abramos nuestros corazones a los dones de la bondad divina, del amor y del perdón. Roguemos por el fortalecimiento de nuestra fe, para llegar a ser signos e instrumentos de misericordia».
Y en la alegría que sigue vibrando en los corazones por la canonización de la Fundadora de las Misioneras y de los Misioneros de la Caridad, el Papa saludó y alentó a los jóvenes a los enfermos y a los recién casados:
«El Domingo pasado celebramos la canonización de la Madre Teresa de Calcuta. Queridos jóvenes, sean como ella artesanos de misericordia. Queridos enfermos, sientan su cercanía compasiva, en especial en la hora de la cruz. Y, ustedes, queridos recién casados, invóquenla para que nunca falte en las familias el cuidado y la atención hacia los más débiles».
(CdM – RV)
(from Vatican Radio)

Papa Francisco recibe 3 millones de oraciones gracias a aplicación de móvil



La aplicación gratuita para teléfonos móviles (IOS y Android) Rezar por el Papa rompió el récord de más de 3 millones de oraciones provenientes de 120 países, las cuales fueron dirigidas al Papa Francisco.
Esta iniciativa nació de la red social MayFeelings.com, un lugar donde personas de distintas partes del mundo rezan las unas por las otras.
Rezar por el Papa permite rezar por el Santo Padre todos los días. Los creadores recuerdan que con esta aplicación buscan responder al constante pedido que hace el Papa Francisco desde el inicio de su pontificado, algo que también solicita a las personas con quienes se encuentra y que solía hacer cuando era arzobispo de Buenos Aires: «Recen por mí».
Para descargar la aplicación para rezar por el Papa se puede acceder a este enlace.

Osoro: "Santa Teresa de Calcuta fue portavoz del grito más necesario: 'Amaos los unos a otros'"


Cientos de madrileños han abarrotado este lunes la catedral de Santa María la Real de la Almudena para celebrar la fiesta de santa Teresa de Calcuta, canonizada el domingo por el Papa Francisco. Dirigiéndose especialmente a las misioneras de la Caridad presentes en el templo, quienes no pudieron acudir a Roma para celebrar el ascenso a los altares de su fundadora, y a una representación de las personas que estas acompañan en Madrid, el arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, ha recordado que madre Teresa fue «portavoz del grito más necesario para los hombres de parte de Dios: "Amaos los unos a otros"».
«Nos dice con su vida y con sus obras que lo que más necesita el hombre es amar y ser amado» y al hacerlo cambiaba a todos los que se acercaban a ella, «sin distinción de ningún tipo». Nos mostró que «el amor es entrega, sangre derramada, paciencia, sonrisa, compañía, escucha, comprensión», palabras que «tantas veces ella utilizó» y encarnó «sin ningún límite».
Según ha incidido el prelado, madre Teresa se convirtió en «profeta del siglo XXI» al advertir de que «las fronteras, la división, los motivos de enfrentamiento, no son más que la consecuencia de que el hombre ha abandonado a Dios» y mostrar precisamente el rostro de este en su trabajo diario y el de la congregación que impulsó. «No hay alternativa a la caridad. Lo hemos escuchado en el Evangelio que hemos proclamado -dedicado a las obras de misericordia-, nuestra vocación de discípulos de Cristo es la caridad», ha abundado monseñor Osoro.
Por su parte, una misionera de la Caridad ha agradecido al arzobispo y a los numerosos asistentes a la celebración que hayan compartido con ellas la «alegría» que sienten tras la canonización de su fundadora. «Dejemos que el amor de Jesús posea nuestros corazones como a ella», ha aseverado.
Han concelebrado el arzobispo castrense, monseñor Juan del Río; el obispo auxiliar de Madrid, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, SJ; el secretario general de la Conferencia Episcopal Española, José María Gil Tamayo; un consejero de la Nunciatura en representación del nuncio de Su Santidad en España; varios vicarios episcopales y numerosos presbíteros.
En términos similares a los empleados por monseñor Osoro, hace unos días, en una entrevista en el programa El Espejo de la Cadena COPE, el coordinador del Movimiento Corpus Christi para sacerdotes en España, delegado diocesano de Misiones y capellán de las Misioneras de la Caridad en Madrid, José Mª Calderón, subrayó que «para la madre Teresa mucho más pobre que el que no tiene pan, es el que ha perdido el amor, y por lo tanto la misericordia es devolverle esa dignidad».