lunes, 15 de agosto de 2016

El Poderoso ha hecho obras grandes por mi; enaltece a los humildes

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-56
En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:
-«¡ Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá».
María dijo:
-«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia - como lo había prometido a nuestros padres - en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.
Palabra del Señor.

“El fuego de Jesús nos ayuda a superar los muros y las barreras de hoy”, el Papa en el Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El Evangelio de este domingo (Lc 12,49-53) forma parte de las enseñanzas de Jesús dirigidas a sus discípulos a lo largo del camino hacia Jerusalén, donde le espera la muerte de cruz. Para indicar el objetivo de su misión, Él se sirve de tres imágenes: el fuego, el bautismo y la división. Hoy deseo hablar de la primera imagen: el fuego.
Jesús lo expresa con estas palabras: «Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo! » (v.49). El fuego del cual habla Jesús es el fuego del Espíritu Santo, presencia viva y operante en nosotros desde el día de nuestro Bautismo. Este – el fuego – es una fuerza creadora que purifica y renueva, incendia toda humana miseria, todo egoísmo, todo pecado, nos transforma desde adentro, nos regenera y nos hace capaces de amar. Jesús desea que el Espíritu Santo arda como fuego en nuestro corazón, porque es sólo partiendo del corazón que el incendio del amor divino podrá desarrollarse y hacer progresar el Reino de Dios. No parte de la cabeza, parte del corazón. Y por esto Jesús quiere que el fuego entre en nuestro corazón. Si nos abrimos completamente a la acción de este fuego que es el Espíritu Santo, Él nos donará la audacia y el fervor para anunciar a todos a Jesús y su consolador mensaje de misericordia y de salvación, navegando en alto mar, sin miedo. Pero el fuego comienza en el corazón.
En el cumplimiento de su misión en el mundo, la Iglesia – es decir, todos nosotros Iglesia – tiene necesidad de la ayuda del Espíritu Santo para no detenerse ante el miedo, para no habituarse a caminar dentro de los confines seguros. Estas dos actitudes llevan a la Iglesia a ser una Iglesia funcional, que no arriesga jamás. En cambio, la valentía apostólica que el Espíritu Santo enciende en nosotros como un fuego nos ayuda a superar los muros y las barreras, nos hace creativos y nos impulsa a ponernos en movimiento para caminar incluso por vías inexploradas o incomodas, ofreciendo esperanza a cuantos encontramos. Con este fuego del Espíritu Santo estamos llamados a convertirnos siempre más en una comunidad de personas guiadas y transformadas, llenas de comprensión, personas con el corazón abierto y el rostro gozoso. Hoy más que nunca se necesita de sacerdotes, de consagrados y de fieles laicos, con la mirada atenta del apóstol, para conmoverse y detenerse ante las dificultades y la pobreza material y espiritual, caracterizando así el camino de la evangelización y de la misión con el ritmo restaurador de la proximidad. Es justamente el fuego del Espíritu Santo el que nos lleva a hacernos “prójimos” de los demás: de las personas que sufren, de los necesitados; de tantas miserias humanas, de tantos problemas; de los refugiados, de los prófugos, de aquellos que sufren. Este fuego que viene del corazón. Fuego.
En este momento, pienso también con admiración sobre todo a los numerosos sacerdotes, religiosos y fieles laicos que, en todo el mundo, se dedican al anuncio del Evangelio con gran amor y fidelidad, e incluso a costo de sus vidas. Su ejemplar testimonio nos recuerda que la Iglesia no tiene necesidad de burócratas y de diligentes funcionarios, sino de misioneros apasionados, devorados por el ardor de llevar a todos la consoladora palabra de Jesús y su gracia. Este es el fuego del Espíritu Santo. Si la Iglesia no recibe este fuego o no lo deja entrar en sí, se hace una Iglesia fría o solamente tibia, incapaz de dar vida, porque está constituida por cristianos fríos y tibios. Nos hará bien, hoy, tomar cinco minutos y preguntarnos: ¿Cómo es mi corazón? ¿Es frío? ¿Es tibio? ¿Es capaz de recibir este fuego? Tomemos cinco minutos para esto. Nos hará bien a todos.
Y pidamos a la Virgen María de orar con nosotros y por nosotros al Padre celeste, para que infunda sobre todos los creyentes el Espíritu Santo, fuego divino que enciende los corazones y nos ayuda a ser solidarios con las alegrías y los sufrimientos de nuestros hermanos. Nos sostenga en nuestro camino el ejemplo de San Maximiliano Kolbe, mártir de la caridad, de quien hoy celebramos la fiesta: él nos enseñe a vivir el fuego del amor por Dios y por el prójimo.
(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)
«Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia»

domingo, 14 de agosto de 2016

LA DENUNCIA PROFÉTICA

Nos puede pasar como en los tiempos antiguos, que embebidos en una cultura del bienestar como absoluto, rechacemos toda voz discordante, y sentenciemos como ingrata e injusta la denuncia posible, que proclama valores y verdades contraculturales, como le pasó, de alguna forma, al profeta Jeremías. “En aquellos días, los príncipes dijeron al rey: -«Muera ese Jeremías, porque está desmoralizando a los soldados que quedan en la ciudad y a todo el pueblo, con semejantes discursos. Ese hombre no busca el bien del pueblo, sino su desgracia.» (Jer).
Y, no obstante, a la corriente embriagante, que convierte el tiempo de vacaciones en un paréntesis, en el que cabe todo, el Autor Sagrado vienen en nuestra ayuda, y la Iglesia se hace portavoz, sin ánimo de aguar la fiesta, de la verdad que supera el tiempo, y que en definitiva libera, consuela, da esperanza.
Jesucristo es siempre el referente autentificador, como señala el autor de la Carta a los Hebreos: “Recordad al que soportó la oposición de los pecadores, y no os canséis ni perdáis el ánimo” (Hbr). Porque podríamos interpretar la invitación al testimonio como una reacción violenta, pero Jesús fue paciente, expuso la verdad, y entregó su vida por defenderla, y llegó a morir por todos, incluso por los que le crucificaron.
Quienes tenemos el don de la fe, nos podemos convertir en profetas, por el modo de vivir, y sin intromisiones violentas, siempre cabe la profecía del testimonio: “Me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios. Muchos, al verlo, quedaron sobrecogidos y confiaron en el Señor” (Sal).
Jesús, en el evangelio, parece que muestra cansancio o impaciencia en el anuncio de la Buena Noticia, y a apela a una imagen terrible: -“He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!” (Lc). Sin embargo, el fuego al que se refiere no es destructor, sino transformador, como se narra en los Hechos de los Apóstoles, cuando se posaron llamas como de fuego sobre los discípulos de Jesús, reunidos en oración con María, la Madre de Jesús, a la espera del Espíritu Santo.
Ante el mensaje que hoy nos ofrece la Palabra, ¿cómo te sientes? ¿Denunciado? ¿Animado a ser testigo? ¿Esperanzado? ¿Con fuerza interior?
No pierdas el ánimo. Como dice el salmista: “Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado”.

Prender fuego


Son bastantes los cristianos que, profundamente arraigados en una situación de bienestar, tienden a considerar el cristianismo como una religión que, invariablemente, debe preocuparse de mantener la ley y el orden establecido.
Por eso, resulta tan extraño escuchar en boca de Jesús dichos que invitan, no al inmovilismo y conservadurismo, sino a la transformación profunda y radical de la sociedad: «He venido a prender fuego en el mundo y ojalá estuviera ya ardiendo... ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división».
No nos resulta fácil ver a Jesús como alguien que trae un fuego destinado a destruir tanta mentira, violencia e injusticia. Un Espíritu capaz de transformar el mundo, de manera radical, aun a costa de enfrentar y dividir a las personas.
El creyente en Jesús no es una persona fatalista que se resigna ante la situación, buscando, por encima de todo, tranquilidad y falsa paz. No es un inmovilista que justifica el actual orden de cosas, sin trabajar con ánimo creador y solidario por un mundo mejor. Tampoco es un rebelde que, movido por el resentimiento, echa abajo todo para asumir él mismo el lugar de aquellos a los que ha derribado.
El que ha entendido a Jesús actúa movido por la pasión y aspiración de colaborar en un cambio total. El verdadero cristiano lleva la «revolución» en su corazón. Una revolución que no es «golpe de estado», cambio cualquiera de gobierno, insurrección o relevo político, sino búsqueda de una sociedad más justa.
El orden que, con frecuencia, defendemos, es todavía un desorden. Porque no hemos logrado dar de comer a todos los hambrientos, ni garantizar sus derechos a toda persona, ni siquiera eliminar las guerras o destruir las armas nucleares.
Necesitamos una revolución más profunda que las revoluciones económicas. Una revolución que transforme las conciencias de los hombres y de los pueblos. H. Marcuse escribía que necesitamos un mundo «en el que la competencia, la lucha de los individuos unos contra otros, el engaño, la crueldad y la masacre ya no tengan razón de ser».
Quien sigue a Jesús, vive buscando ardientemente que el fuego encendido por él arda cada vez más en este mundo. Pero, antes que nada, se exige a sí mismo una transformación radical: «solo se pide a los cristianos que sean auténticos. Esta es verdaderamente la revolución» (E. Mounier).


José Antonio Pagola

No he venido a traer paz, sino división




Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 49-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 

«He venido a prender fuego en el mundo: ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! 

Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! 

¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? 

No, sino división. 

En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra».

Ir al encuentro de la carne llagada de Cristo. “Viernes de la Misericordia” con el Papa

 La tarde del 12 agosto, en el marco de los “Viernes de la Misericordia”, el Santo PadreFrancisco dejó el Vaticano para dirigirse a una filial romana de la “Comunidad Papa Juan XXIII” fundada por don Oreste Benzi, para encontrar a 20 mujeres liberadas de la esclavitud de las mafias de la prostitución. Seis de ellas provenientes de Rumanía, 4 de Albania, 7 deNigeria, y las otras tres respectivamente de Túnez, Italia y Ucrania. La edad media bordea los 30 años. Todas ellas han sufrido graves violencias físicas y ahora viven protegidas.
Esta nueva visita de Francisco es otra llamada de atención a la conciencia del mundo para combatir el tráfico de seres humanos, que el Santo Padre ha definido varias veces como “un delito contra la humanidad”. “Una llaga en el cuerpo de la humanidad contemporánea, una llaga en la carne de Cristo”. El gesto de hoy se suma a los “Viernes de la Misericordia” ya vividos por el Papa a lo largo del Jubileo: en enero el Santo Padre visitó un asilo de ancianos y una casa para enfermos en estado vegetativo en Tor Spaccata; en febrero, una comunidad para tóxico dependientes en Castelgandolfo; en marzo (el Jueves Santo) el Centro de acogida para prófugos (CARA) de Castelnuovo di Porto; en abril fue a encontrar a los prófugos y migrantes en la Isla de Lesbos; en mayo tocó el turno a la comunidad del “Chicco”, en Ciampino, para personas con graves problemas mentales; en junio el Papa visitó dos comunidades romanas para sacerdotes ancianos.
El pasado viernes 29 de julio, durante su viaje a Polonia, el Obispo de Roma también cumplió su “Viernes de la Misericordia” con la oración silenciosa en Auschwitz-Birkenau, su visita a los niños enfermos en el hospital pediátrico de Cracovia y el Via Crucis con los jóvenes de la JMJ, en presencia de tantos chicos y chicas iraquíes, sirios y de otras zonas de guerra y conflicto.
(RC-RV)

sábado, 13 de agosto de 2016

El arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, comparte cena con los sintecho de San Antón

 El arzobispo de Madrid, don Carlos Osoro, compartió ayer una tarde con la comunidad de San Antón, la iglesia que gestiona Mensajeros de la Paz, la ONG del Padre Ángel. Después de oficiar la misa de las 19 h, colaboró en el reparto de las más de doscientas cincuenta cenas que se dan cada día en el centro social dentro del templo.
El arzobispo dijo en la homilía de la misa que los cristianos tienen la obligación de entregar el amor que Dios les dio y regalar a los demás ese amor. Animó a los presentes a que no se separen de Dios y a que trabajen a su favor, pues las obras nos sirven para acercarnos a él.
El padre Ángel recordó las palabras que le dijo hace algunos días el obispo de Callao, José Luis del Palacio, cuando visitó la iglesia y dijo que los pobres "son el tesoro con el que tiene que trabajar la Iglesia". También recordó en sus palabras al cardenal Tarancón, y le entregó al arzobispo una imagen de la Virgen de Covadonga en agradecimiento de su visita.
Tras terminar la misa, don Carlos habló con los fieles que habían participado en la ceremonia, especialmente con algunos de los sintecho que acuden a la iglesia, a los que preguntó por sus circunstancias personales. Saludó en la fila uno por uno a todos los usuarios que guardaban turno para coger la cena y colaboró en el reparto del menú, que estaba compuesto por bocadillo de lomo o vegetal, gazpacho, zumo y melocotón.
Don Carlos confesó al Padre Ángel sentirse de nuevo impresionado por el ambiente sanador y solidario que existe en San Antón. Por su parte, mientras el arzobispo leía los múltiples comentarios registrados en el cuaderno de firmas de la iglesia, el fundador y presidente de Mensajeros de la Paz contó que su amigo el arzobispo Osoro todavía no ha cogido vacaciones de verano. "No para de trabajar, y hoy ha venido a San Antón porque va a dedicar cada viernes a una obra de misericordia especial, como el Papa", detalló el Padre Ángel.
La iglesia de San Antón, en el centro de Madrid (Calle Hortaleza, núm. 63), está abierta las 24 horas y ofrece servicios básicos, atención afectiva y actividades culturales y de ocio a personas sin hogar.
(Mensajeros de la Paz)

La visita del Papa podría provocar una 'revolución franciscana' en la Iglesia polaca


La visita del Papa Francisco a Polonia en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia -evento que reunió a más de dos millones de jóvenes de 187 países, además de 50 cardenales, 850 obispos, 20.000 sacerdotes y 30.000 mujeres religiosas- desencadenará "presión desde abajo", para que la Iglesia "abandone la mala praxis" eclesial y pastoral, que aún persiste en el país, según Malgorzata Glabisz-Pniewska, católica fiel y presentadora de la radio nacional polaca.
Entrevistada esta semana por el corresponsal en Polonia del NCRGlabisz-Pniewska opinó que no es que una posible reforma de la Iglesia polaca se deba a que el papa haya conseguido convencer al episcopado nacional -después de un periplo de solo cinco días- a que abandone su conservadurismo histórico en temas como el aborto, el matrimonio, el divorcio, la homosexualidad o la acogida que se le debe a los refugiados que llegan a Europa.
Más bien, según esta periodista, el hecho de que el pontífice ya haya convencido a mucha gente de a pie, en su paso por Polonia, de su mensaje de misericordia, paz y perdón -o de "memoria, coraje y sembrar para el futuro", como él mismo lo plasmó en su improvisado discurso de despedida de la JMJ- podría hacer "que sea más difícil para los obispos mantener su actitud severa e intransigente" en cuestiones pastorales.
Con esta alusión al pensamiento "en blanco y negro" con el que los obispos polacos siguen enfocando las realidades sociales, Glabisz-Pniewska se refería, en primer lugar, a la lealtad que muchos aún profesan por su hijo predilecto, el papa conservador San Juan Pablo II.
Por otro lado, la inmovilidad de la jerarquía polaca encuentra explicación también en su peculiar interpretación de las líneas en Amoris laetitia al tenor de que "en cada país o región se pueden buscar soluciones más inculturadas" a las situaciones imperfectas en las que viven familias reales, respuestas que sean "atentas a las tradiciones y a los desafíos locales" (AL, 3).
Este es el artículo al que se aferran los obispos polacos como excusa para que todo siga igual, y como "valvula de escape" que les excuse de tener que implementar el cambio hacia el discernimiento y el acompañamiento pastoral que Francisco ha propuesto para toda la Iglesia.
La inercia que se experimenta en la Iglesia polaca se debe, pues, al miedo del episcopado de que el Papa Bergoglio no entienda ni la situación en Polonia ni la de Europa más ampliamente.  O al menos no tan bien como el Papa Wojtyla. Pero como explica Glabisz-Pniewska, ahora que los polacos -católicos o no- se han encontrado con el Francisco de carne y hueso pueden decidir por sí mismos si comprenden bien los desafíos a los que se enfrentan.
Para esta locutora de la radio polaca, todo apunta a que la gente del país sí ha sido receptiva al mensaje y persona del papa argentino. "El papa representa otra mentalidad completamente distinta respecto al lugar de la Iglesia en la vida cotidiana", señaló Glabisz-Pniewska. "Ciertamente habrá atraído a muchos católicos polacos normales. Gente así quedó conmovida por sus palabras y gestos, y sintió que  el Papa entendió sus necesidades", prosiguió en la entrevista al NCR.
Pero más allá del despertar meramente "eclesial" que el papa haya podido inspirar a su paso por Polonia, hay signos de que el mensaje de Francisco sobre la importancia "de acoger a los que huyen de las guerras y del hambre" pueda traducirse en políticas más humanitarias hacia los migrantes por parte del gobierno nacional.
Aunque, de momento, la primera ministra de Polonia, Beata Szydlo, sigue manteniendo que la llamada del pontífice a mantener "el corazón abierto" a los refugiados no significa que haya que asilarlos en el país, no hay nada que impida pensar que si la población polaca -de la cual el 94% se defina como católico- puede presionar a sus obispos para que adopten posturas más compasivas, no pueda hacer lo mismo con sus políticos también.
(Cameron Doody)

Oh Dios, crea en mí un corazón puro.


Sal 50, 12-13. 14-15. 18-19 

Oh Dios, crea en mí un corazón puro.
Oh, Dios, crea en mi un corazón puro, 
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro, 
no me quites tu santo espíritu.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro.
Devuélveme la alegría de tu salvación, 
afiánzame con espíritu generoso. 
Enseñaré a los malvados tus caminos, 
los pecadores volverán a ti.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro.
Los sacrificios no te satisfacen: 
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. 
El sacrificio agradable a Dios 
es un espíritu quebrantado; 
un corazón quebrantado y humillado, 
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

No impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 19, 13-15
En aquel tiempo, le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orase, pero los discípulos los regañaban.
Jesús dijo:
-«Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos».
Les impuso las manos y se marchó de allí.
Palabra del Señor.

viernes, 12 de agosto de 2016

¿Sabías que la Iglesia católica está constituida por 24 Iglesias autónomas?


¡Es así! La Iglesia Católica no se limita al rito romano. Es una gran comunión de 24 Iglesias, siendo 1 occidental y 23 orientales.
La rama occidental está representada por la tradición latina de la Iglesia Católica Apostólica Romana. Es llamada “occidental” debido a la localización geográfica de Roma, y no porque su presencia se restrinja a países de Occidente: en realidad, la Iglesia Católica de rito romano está presente en el mundo entero y tiene diócesis en todos los continentes, de Portugal a Japón, de Brasil a Rusia, de Angola a China, de Canadá a Nueva Zelanda.
Las Iglesias católicas orientales también tienen fieles diseminados por el mundo, pero, por razones históricas, están más fuertemente presentes en los lugares donde surgieron. Poseen tradiciones culturales, teológicas y litúrgicas diferentes, así como estructura y organización territorial propias, pero profesan la misma e única doctrina y fe católica, manteniéndose, por tanto, en comunión completa entre si y con la Santa Sede.
Todas las 24 Iglesias que componen la Iglesia Católica son consideradas Iglesias “sui iuris”, o sea, son autónomas para legislar de modo independiente respecto a su rito y su disciplina, pero no respecto de los dogmas, que son universales y comunes a todas ellas y garantizan su unidad de fe – formando, esencialmente, una única Iglesia Católica obediente al Santo Padre, el Papa, que a todas preside en la caridad.
La legislación de cada Iglesia “sui iuris” es estudiada y aprobada por su respectivo sínodo, o sea, por la reunión de sus obispos bajo la presidencia de su arzobispo-mayor o patriarca. Por ejemplo, la Iglesia Melquita está presidida por Su Beatitud el Patriarca Gregorio III; la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, por Su Beatitud el Arzobispo-Mayor Sviatoslav Shevchuk. El rebaño de los fieles católicos de rito latino está guiado directamente por el Papa Francisco, obispo de Roma, que es también el líder de toda la gran comunión de la Iglesia Católica en sus diversas tradiciones.
Es muy común incluso ahora, en especial en Occidente, confundir la Iglesia Católica con el rito latino, un error que viene teniendo lugar desde hace siglos y que, a lo largo de la historia, ha causado serios daños a los católicos de ritos orientales. Lo que es preciso entender es que todos los católicos latinos son, obviamente, católicos; mero no todos los católicos son católicos latinos. ¡Y esta es una de las muchísimas riquezas del infinito tesoro de la Iglesia que es Una, Santa, Católica y Apostólica!
El Concilio Vaticano II reconoció que todos los ritos aprobados por las Iglesias que forman la Iglesia Católica tienen la misma dignidad y derecho y deben ser preservados y promovidos.
Además, si hablamos de los ritos, otra confusión frecuente es la que se produce entre el rito latino y el rito romano: los términos suelen usarse como sinónimos, pero, técnicamente, además del rito romano, también existen otros ritos latinos de ciertas Iglesias locales, como el ambrosiano o el mozárabe, y los de algunas órdenes religiosas, además del rito tridentino (o forma extraordinaria del rito romano). Pero no están vinculados a Iglesias autónomas “sui iuris“, sino que son diferentes ritos dentro de la misma tradición latina de la Iglesia Católica.
Respecto a los ritos orientales, las diferencias tienen más que ver con la diversidad de tradiciones y tiene vínculos históricos entre los ritos y las Iglesias “sui iuris” específicas que los adoptan: son el alejandrino o copto, el bizantino, el antioqueno o siríaco occidental, el caldeo o siríaco oriental, el armenio y el maronita.
Pero ¿cuáles son, en definitiva, las Iglesias “sui iuris” que forman la Iglesia Católica? Aquí la impresionante lista:
DE RITO OCCIDENTAL
Tradición litúrgica latina:
Rito latino de la Iglesia Católica Apostólica Romana (sede en Roma)
DE RITOS ORIENTALES
Tradición litúrgica alejandrina:
Iglesia Católica Copta (patriarcado; sede en El Cairo, Egipto)
Iglesia Católica Etíope (metropolitanado; sede en Addis Abeba, Etiopía)
Iglesia Católica Eritrea (metropolitanado; sede en Asmara, Eritrea)
Tradição litúrgica bizantina:
Iglesia Greco-Católica Melquita (patriarcado; sede en Damasco, Siria)
Iglesia Católica Bizantina Griega (eparquía; sede en Atenas, Grecia)
Iglesia Católica Bizantina Ítalo-Albanesa (eparquía; sede en Sicilia, Italia)
Iglesia Greco-Católica Ucraniana (arzobispado mayor; sede en Kiev, Ucrania)
Iglesia Greco-Católica Bielorrusa (también llamada Católica Bizantina Bielorrusa)
Iglesia Greco-Católica Rusa (sede en Novosibirsk, Rusia)
Iglesia Greco-Católica Búlgara (eparquía; sede en Sofía, Bulgaria)
Iglesia Católica Bizantina Eslovaca (metropolitanado; sede en Prešov, Eslovaquia)
Iglesia Greco-Católica Húngara (metropolitanado; sede en Nyíregyháza, Hungría)
Iglesia Católica Bizantina de Croacia y Serbia (eparquía; sedes en Križevci, Croacia, y Ruski Krstur, Serbia)
Iglesia Greco-Católica Rumana (arzobispado mayor; sede en Blaj, Rumanía)
Iglesia Católica Bizantina Rutena (metropolitanado; sede en Pittsburgh, Estados Unidos)
Iglesia Católica Bizantina Albanesa (eparquía; sede en Fier, Albania)
Iglesia Greco-Católica Macedónica (exarcado o exarquía; sede en Skopje, Macedonia)
Tradición litúrgica armenia:
Iglesia Católica Armenia (patriarcado; sede en Beirut, Líbano)
Tradición litúrgica maronita:
Iglesia Maronita (patriarcado; sede en Bkerke, Líbano)
Tradición litúrgica antioquena o siríaca occidental:
Iglesia Católica Siríaca (patriarcado; sede en Beirut, Líbano)
Iglesia Católica Siro-Malancar (arzobispado mayor; sede en Trivandrum, India)
Tradición litúrgica caldea o siríaca oriental:
Iglesia Católica Caldea (patriarcado; sede en Bagdad, Iraq)
Iglesia Católica Siro-Malabar (arzobispado mayor; sede en Cochín, India)
Aleiteia

Decálogo para saber envejecer

El verano y las vacaciones son, sin duda, una época propicia para rejuvenecer, para mostrar nuestra mejor silueta, para considerarnos más en forma.
Todo el mundo quiere ser joven y parecerlo. Incluso las personas de edad más avanzada. Quizás porque, como decía alguien, “nada nos hace envejecer con mayor rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos”. Por eso, lo mejor será pensar que aún somos jóvenes.
Como suele decir Manuel Alcántara, con su fino humor: “Y dentro de cien años, cuando todos seamos jóvenes…”. Pues, eso. Acaso lo más interesante, y además, gran verdad, sea pensar que “toda edad tiene sus propios frutos; hace falta saberlos recoger”. Para quien quiera conocer los secretos de “saber envejecer”, valga este decálogo fácil y sencillo.
1. “Cuidarás tu presentación cada día”. Arréglate como si fueras a una fiesta. ¡Qué más fiesta que la vida! Que al verte se alegren los ojos de los demás.
2. “No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación”. Saldrás a la calle y al campo de paseo: “El agua estancada se pudre”.
3. “Amarás el ejercicio físico”. Un rato de gimnasia, una caminata razonable dentro o fuera de casa, por lo menos abrir la puerta, regar las rosas, contestar el teléfono.
4. “Evitarás actitudes y gestos de viejo derrumbado”. La cabeza gacha, la espalda encorvada, la mirada perdida, no favorecen nada. Que la gente diga un piropo cuando pasas: “¡Qué recto va el señor! ¡Qué guapa la señora!”.
5. “¡No hablarás de tu edad, ni te quejarás de tus achaques reales o imaginarios!”. Acabarás por creerte más viejo y más enfermo de lo que eres. A la gente no le gusta oír historias de hospital. Cuando te pregunten cómo estás, dirás que. ¡muy bien!
6. “Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas”. Al mal tiempo, buena cara. Sé positivo y`de buen humor. La vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo. El corazón no envejece.
7. “Tratarás de ser útil a los demás”. Ayuda con una sonrisa, un consejo, un servicio. No te coloques el cartel de “inservible”.
8. “Trabajarás con tus manos y con tu mente”. Haz lo que puedas. El trabajo es la terapia infalible.
9. “Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas”. Desde luego, las que se anudan en el hogar, integrándote a todos los miembros de tu familia.
10. “No pensarás que todo el tiempo pasado fue mejor”. Deja de estar condenando tu mundo y maldiciendo tu momento.
Fáciles consejos que todos podemos poner en práctica. Nos irá fenomenal.
Zenit

Cardenal Bagnasco: “La crisis del mundo es sobre todo una crisis espiritual”

Fue asesinado el 10 de agosto del 258 por orden del emperador romano Valeriano porque no estaba dispuesto a negociar su fe en Cristo. El martirio de san Lorenzo es todavía actual. Lo es en la medida en la que, en el mundo, muchos cristianos están dispuestos a aceptar sacrificios por no aceptar al pensamiento dominante.
Lo dijo este miércoles el cardenal Angelo Bagnasco, en la misa celebrada en ocasión de la fiesta de san Lorenzo, patrón de la catedral de Génova, de la que es arzobispo el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana.
La historia de san Lorenzo sugiere al purpurado italiano una comparación con la época contemporánea: “mientras continúan las persecuciones clásicas, que conocemos de una historia que se creía lejana, hoy se añaden formas refinadas pero no menos crueles, legalizadas pero no menos injustas”. Su referencia es a “nuestro viejo occidente”, “enfermo como está en las propias ideologías fracasadas”, que presume de “derechos” mientras que “discriminan el cristianismo cada vez más”. Sin embargo –advirtió el cardenal– ningún poderoso de la tierra podrá poseer para siempre el corazón del hombre a través de la propaganda de las mentiras, con promesas trucadas, democracias aparentes.
Hoy, añadió el presidente de la CEI, en nombre de valores como la igualdad, la tolerancia, los derechos, se pretende marginar el cristianismo y se quiere crear un orden mundial sin Dios, donde la diversidad por una parte es exaltada y por otro es aplastada. Existe “la voluntad prepotente de homologar, de querer condicionar las visiones profundas de la vida y de los comportamientos, el sistemático restablecimiento de las identidades culturales”.
Se está llevando a cabo en Europa –según el cardenal Bagnasco– una refundación continental dañina que los pueblos sienten pesada y arrogante, donde el cristianismo viene considerado divisivo porque no se postrar a los emperadores de turno. Pero “la historia demuestra que cuando los poderosos se concentran en la propia supervivencia para ambiciones personales, y renuncian a los intereses públicos, es la hora de la decadencia”.
El arzobispo de Génova recordó que “la crisis del mundo es sobre todo una crisis espiritual” y “nuestro continente, frente a los desafíos actuales, tartamudea porque está perdido y asustado, porque ya no sabe quién es, habiendo cortado sus orígenes culturales y religiosos, hasta sentir vergüenza de las propias tradiciones, de los propios símbolos y de los propios ritos”.
A propósito de san Lorenzo, el cardenal Bagnasco precisó el valor que el cristianismo da al martirio: “El mártir no es aquel que pierde la vida en el intento de quitarla a los otros, sino aquel que ofrece su vida para que los otros la tengan”. Como recuerda el Evangelio de esta memoria litúrgica: “Si el grano de trigo muere, produce mucho fruto” y “los frutos verdaderos son vida, no muerte”.
Por otro parte, “la vida humana es sagrada porque viene de Dios” por tanto –la conclusión del arzobispo de Génova– es que “va siempre respetada y nadie se la puede quitar a sí mismo o a los otros”.
Zenit

Por lo tercos que sois os permitió Moisés divorciaros de vuestras mujeres; pero, al principio, no era así.


Evangelio según San Mateo 19,3-12.

Se acercaron a él algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: "¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?".

El respondió: "¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, los hizo varón y mujer; y que dijo: Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne?

De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido". 

Le replicaron: "Entonces, ¿por qué Moisés prescribió entregar una declaración de divorcio cuando uno se separa?".

El les dijo: "Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era así.

Por lo tanto, yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio".

Los discípulos le dijeron: "Si esta es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse".

Y él les respondió: "No todos entienden este lenguaje, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido.

En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!".

jueves, 11 de agosto de 2016

5 Anécdotas de Santa Clara de Asís


El pan y la cruz
En una de las visitas del Papa al Convento, dándose las doce del día, Santa Clara invita a comer al Santo Padre pero el Papa no accedió. Entonces ella le pide que por favor bendiga los panes para que queden de recuerdo, pero el Papa respondió:
– Quiero que seas tú la que bendigas estos panes.
Santa Clara le dice que sería como un irrespeto muy grande de su parte hacer eso delante del Vicario de Cristo. El Papa, entonces, le ordena bajo el voto de obediencia que haga la señal de la Cruz. Ella bendijo los panes haciéndole la señal de la Cruz y al instante quedó la Cruz impresa sobre todos los panes.
Exceso de humildad
Santa Clara guardaba finas atenciones a las hermanas que mendigaban fuera del monasterio. Hasta llegaba a lavarles los pies.
En una ocasión, después de haber lavado los pies, quiso besarlos. La hermana, no soportando tanta humildad, retiró el pie y golpeó el rostro de Clara. Pese al moretón y quizás al hilo de sangre de la nariz, volvió a tomar con ternura el pie y bajo la misma planta estampó un apretado beso.
Esta santa monjita…
Santa Clara estuvo enferma 27 años en el convento de San Damián, soportando todos los sufrimientos de su enfermedad con paciencia heroica. En su lecho bordaba, hacía costuras y oraba sin cesar.
El Sumo Pontífice la visitó dos veces y exclamó:
– Ojalá yo tuviera tan poquita necesidad de ser perdonado como la que tiene esta santa monjita.

El Santísimo Sacramento
En 1241 los sarracenos atacaron la ciudad de Asís. Cuando se acercaban a atacar el convento que está en la falda de la loma, en el exterior de las murallas de Asís, las monjas se fueron a rezar muy asustadas y Santa Clara, cuya fe en el Santísimo Sacramento era prácticamente inquebrantable, tomó en sus manos la custodia con la hostia consagrada y se les enfrentó a los atacantes.
Ellos experimentaron en ese momento tan grande terror que huyeron despavoridos…

Patrona de la televisión
Hallándose una vez Santa Clara gravemente enferma, hasta el punto de no poder ir a la iglesia para rezar el oficio con las demás monjas, llegó la solemnidad de la natividad de Cristo. Todas las demás fueron a rezar, quedando ella sola en la cama, afligida por no poder ir con ellas. Pero Jesucristo, su esposo, no quiso dejarla sin aquel consuelo y la hizo transportar milagrosamente a la iglesia de San Francisco y asistir a todo el oficio de los maitines y de la misa de media noche. Además pudo recibir la comunión, y acto seguido, fue llevada de nuevo a su cama.
Las monjas, terminado el oficio en San Damián, fueron a ver a Santa Clara y le dijeron:

– Ay madre nuestra, sor Clara! ¡Cuánto consuelo hemos tenido en esta santa noche de Navidad! Quisiera Dios que hubieras estado con nosotras.
Y Santa Clara respondió:
– Yo doy gracias y alabanzas a mi Señor Jesucristo bendito, hermanas e hijas mías amadísimas, porque he tenido la dicha de asistir, con gran consuelo de mi alma, a toda la función de esta noche santa y ha sido mayor que la que han tenido ustedes. Por intercesión de mi padre San Francisco y por la gracia de mi Señor Jesucristo, me he hallado presente en la iglesia, y he oído con mis oídos espirituales y corporales todo el canto y la música del órgano, y hasta he recibido la sagrada comunión. Alégrense, entonces, y den gracias a Dios por esta gracia tan grande que me ha hecho.
Es por esto que Santa Clara fue nombrada patrona de la televisión.
Artículo originalmente publicado por recursoscatolicos.com.ar