miércoles, 22 de junio de 2016

Omella pide a los políticos "sentido común y altura de miras" en el ejercicio del poder


El arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, pidió ayer a los políticos que evitasen "la imposición y la confrontación" en el ejercicio del poder y les pidió que su consciencia prevalezca por encima de los intereses personales y de partido.

Las palabras de Omella se produjeron en una homilía con motivo de la festividad de Santo Tomás Moro, patrón de los políticos, y que todos los años se celebra el 22 de junio. Este año se adelantó "por motivos de agenda", subraya la diócesis. El arzobispo se encuentra en estos momentos en Roma participando de una reunión de la Congregación de Obispos.

Durante la Eucaristía, el prelado pidió a los políticos que tuvieran "sentido común y altura de miras" y afirmó sentir "dolor" por la falta de respeto por los Derechos Humanos y por el maltrato de inocentes e indefensos.

Por otra parte, el arzobispo lamentó que los políticos no hablen públicamente de Dios en sus alocuciones públicas y recordó que en otros países occidentales los cargos públicos acostumbran a empezar sus intervenciones invocando a Dios y encomendándose a él.
Finalmente, el arzobispo abogó ante los políticos congregados en la iglesia de Sant Ramon de Penyafort de Barcelona por comprometerse a favor de la justicia, la paz y la fraternidad.
 (RD/Agencias)


«EL CRISTIANO ES OTRO CRISTO»



Pablo, mejor que nadie, conocía a Cristo y enseñó, con sus obras, cómo deben ser los que de él han recibido su nombre... 

Y también dice: Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí. 

Él nos hace ver la gran virtualidad del nombre de Cristo, al afirmar que Cristo es la fuerza y sabiduría de Dios, al llamarlo paz y luz inaccesible en la que habita Dios, expiación, redención, gran sacerdote, Pascua, propiciación de las almas, irradiación de la gloria e impronta de la substancia del Padre, por quien fueron hechos los siglos, comida y bebida espiritual, piedra y agua, fundamento de la fe, piedra angular, imagen del Dios invisible, gran Dios, cabeza del cuerpo que es la Iglesia, primogénito de la nueva creación, primicias de los que han muerto, primogénito de entre los muertos, primogénito entre muchos hermanos, mediador entre Dios y los hombres, Hijo unigénito coronado de gloria y de honor, Señor de la gloria, origen de las cosas, rey de justicia y rey de paz, rey de todos, cuyo reino no conoce fronteras. 

Estos nombres y otros semejantes le da, tan numerosos que no pueden contarse. Nombres cuyos diversos significados, si se comparan y relacionan entre sí, nos descubren el admirable contenido del nombre de Cristo y nos revelan, en la medida en que nuestro entendimiento es capaz, su majestad inefable. 

Del tratado de san Gregorio de Nisa, obispo, sobre el perfecto modelo del cristiano (PG 46, 254-255)
Fuente: News.Va.

Por sus frutos los reconocerán


Evangelio según San Mateo 7,15-20. 

Jesús dijo a sus discípulos: 

Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 

Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? 

Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. 

Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos.
 
Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. 

Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán. 

martes, 21 de junio de 2016

San Luis Gonzaga – 21 de junio

 «Patrono de la juventud, vivió rodeado de santos. Luchó por su vocación a la que se oponía su familia y fue desde niño un dechado de virtudes. Conquistó la gloria a temprana edad. Es una de las grandes figuras de la Compañía de Jesús»
Ciertas hagiografías ofrecieron un relato de su vida que no se corresponde con la realidad. En ellas aparece adornado de una ingenuidad casi pueril, cuando era una persona de férrea voluntad. En la brevísima etapa del siglo XVI que le tocó vivir, época postridentina, coexistían herejes y mártires. La reforma protestante y la contrarreforma se medían con los signos de un floreciente Renacimiento en España, un Siglo de Oro literario nunca igualado hasta ahora, y el importante papel de la Iglesia en la expansión y colonización europea, entre otros. A nada de ello fue ajeno el santo, testigo del asesinato de dos de sus hermanos. En este contexto histórico se calibra el alcance de su entrega.
Primogénito del marqués de Castiglione delle Stiviere y sobrino del duque de Mantua, nació en la fortaleza que la familia tenía en esta región de Lombardía, Italia, el 9 de marzo de 1568. Tras un parto complicado, su madre lo consagró a María. Su padre Ferrante dispuso que recibiera una esmerada educación, acorde con el futuro prometedor que soñaba para él, y creyó que haría méritos siguiéndole en la carrera militar. Era un niño cuando se vio rodeado de soldados y diverso armamento; un extraño mundo de juegos del que extrajo lecciones de valentía y espíritu de sacrificio, escenario de alguna travesura. En él se contaminó puntualmente con expresiones malsonantes, impropias de su edad y alcurnia, hecho que le hizo ver su preceptor y por el cual se afligió sobremanera. Y eso que se produjo en su infancia, sin ápice de malicia. Sucedió lo que cabía esperar hallándose en tan rudo entorno, donde estas manifestaciones verbales eran ordinarias. A los 7 años se fue decantando por la vida de perfección. En 1577 su padre lo condujo junto a sus hermanos a Florencia, cuna de los Medici, faro en ese momento de la cultura europea. Allí se formó en diversas disciplinas con excelentes resultados.
No era un joven frágil ni pusilánime. Perfectamente consciente de su procedencia y de los privilegios que tenía, no se le escapaban ciertas licencias que se cometían en el ambiente de la corte, un mundo opaco que no era para él. Su padre pronto iba a constatar que no estaba dispuesto a dejarse cautivar por el esplendor ni la opulencia. :«Su modelo de vida era Cristo y con su gracia doblegaría la voluntad de su progenitor. Antes de proceder, se preguntaba¿De qué sirve esto para la eternidad?». En un momento dado, reconoció: «Dios me dio la gracia de no pensar sino en lo que quiero». El 25 de marzo de 1578 en la basílica florentina de la Anunciación se consagró a Dios. Era su íntima y radical respuesta a los desórdenes del tiempo y lugar en que crecía. También le dolían las pésimas amistades con las que se mezcló temporalmente. A la vista de tanta miseria, sentía crecer en su interior el anhelo de ser casto, pobre y obediente.
Poco antes de cumplir 12 años, se trasladó a la corte del duque de Mantua. Contrajo una enfermedad renal, y la sobrellevó envuelto en la oración, lecturas de vidas de santos y diversos textos espirituales; también impartía catequesis. En ese ambiente recogido se despertó su idea de ser sacerdote. Aunque no logró reponerse por completo –le quedaron secuelas de por vida–, comenzó a practicar un riguroso ascetismo marcado por durísimas mortificaciones y disciplinas. Recibió la primera comunión en 1580 de manos de san Carlos Borromeo.
En 1581 llegó a España con su familia. No alteró el camino de perfección emprendido. El día de la Asunción de 1583, al comulgar en la iglesia de los jesuitas de Madrid, escuchó: «Luís, ingresa en la Compañía de Jesús». Este alto ideal fue un desafío que importunó a su padre, pero llenó de gozo a la madre que comentó en una ocasión: «Si Dios se dignase escoger a uno de vosotros para su servicio, ¡qué dichosa sería yo!». Luís respondió vivamente: «Yo seré el que Dios escogerá». Un jesuita le advirtió que precisaba el permiso paterno. Ferrante se mostró inflexible. En 1584 regresaron a Italia. Allí Luís comenzó los ejercicios espirituales. Actuaba evangélicamente, insistiendo sin desfallecer ante su padre. Incluso en una ocasión, hallándose en Castiglione, se escapó de casa. Después de acaloradas discusiones entre ambos, severos castigos y fracasados intentos de Ferrante para disuadirle, éste aceptó lo inevitable y escribió al general de los jesuitas notificándole la decisión de Luís; le confesó que se desprendía de lo que más amaba en el mundo.
A finales de 1585 el joven, que renunció a sus derechos sucesorios a favor de su hermano, se trasladó a Roma y comenzó el noviciado bajo tutela de san Roberto Belarmino; poco antes había sido recibido por el papa Sixto V. Seis meses más tarde murió su padre confortado por su testimonio. Vivía prendido de las cosas celestiales. Sus mortificaciones y pautas penitenciales eran tan extremas que sus superiores las vigilaban velando para que no las efectuara en las horas del refrigerio. Belarmino le hizo ver que le convenía dedicarse a un apostolado directo y no encerrarse tanto en sus devociones particulares. Su delicada salud le condujo a Nápoles. Después, se trasladó al Colegio Romano con el fin de culminar sus estudios.
Profesó en 1587. Al año siguiente recibió las órdenes menores en San Juan de Letrán. Era muy profundo; una lección que dio sobre la Eucaristía causó gran impacto en los oyentes. Durante una breve estancia en Milán se le reveló su pronta muerte. 1591 trajo a Roma la temible peste y con ella su hora postrera. Se afanó en el hospital de los jesuitas, animando y consolando a enfermos y moribundos con visible heroicidad. Un día cargó sobre sus hombros un contagiado que vio en la calle, lo trasladó al hospital y quedó infectado por él. Preso de fiebre entonaba alabanzas a Dios. Falleció el 21 de junio. Tenía 23 años. Paulo V lo beatificó el 19 de octubre de 1605. Benedicto XIII lo canonizó el 13 de diciembre de 1726, declarándole Patrono de la juventud, título ratificado por Pío XI el 13 de junio de 1926.
Zenit

Compartiendo vida. Construir murallas.



Hay murallas que surgen en nuestra vida sin apenas darnos cuenta, son murallas que con frecuencia construimos nosotros mismos, en otras ocasiones las construyen los otros impidiéndonos atravesarlas para  llegar a ellos.

Construyo murallas dentro de mí cuando me cierro en mi mismo debilitando todas las posibilidades que Dios me concede para darme a los otros con gratuidad.

Construyo murallas cuando impido a los demás pasar la frontera de lo que simplemente ven sin dejarles pisar, aunque sea un poco, algo de mi tierra sagrada.

Construyo murallas cuando no dejo a nadie adentrarse en "mi terreno", dificultando con esto un conocimiento mayor de lo que soy y vivo.

Las murallas nunca unen, por el contrario, dividen y separan.

No construyamos una muralla dentro de nosotros mismos, no demos paso al rencor, al aislamiento ni a la soledad.

Abramos nuestras puertas al amor, a la compañía, a la amistad y al darnos a conocer.

Solo desde el conocimiento personal, desde el deseo de caminar por espacios abiertos, podremos vencer y destruir esas murallas que nos impiden llegar a los otros y... que los otros lleguen a nuestra vida.

Encar_AM

Te escucho, Señor




Te escucho, Señor, llamándome y prometiéndome tu paz, aun cuando yo esté todavía atrapada en los placeres y vanidades de este mundo. Pero tú deseas tanto que te ame, y procure la paz de tu compañía, que, de un modo u otro, no me dejas de llamar. 

Tú me has esperado ansiosamente muchos días, y aun muchos años. He sido, lo sé, lenta para responder, inhábil y poco dispuesta para cumplir enseguida tus mandatos. 

Pero no debo desconsolarme si tú puedes encontrar en mi corazón perseverancia y deseos de responder a tu llamado de paz. 

Porque si te tengo a ti, mi Dios, nada me faltará. Sólo tú bastas.

Fuente: Blog Reflejos de Luz

CRISTO ES REY Y SACERDOTE ETERNO.


Nuestro Salvador fue verdaderamente ungido, en su condición humana, ya que fue verdadero rey y verdadero sacerdote, las dos cosas a la vez, tal y como convenía a su excelsa condición. El salmo nos atestigua su condición de rey, cuando dice: Yo mismo he establecido a mi rey en Sión, mi monte santo. Y el mismo Padre atestigua su condición de sacerdote, cuando dice: Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. Aarón fue el primero en la ley antigua que fue constituido sacerdote por la unción del crisma y, sin embargo, no se dice: “Según el rito de Aarón”, para que nadie crea que el Salvador posee el sacerdocio por sucesión. Porque el sacerdocio de Aarón se transmitía por sucesión, pero el sacerdocio del Salvador no pasa a los otros por sucesión, ya que él permanece sacerdote para siempre, tal como está escrito: Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. 

El Salvador es, por lo tanto, rey y sacerdote según su humanidad, pero su unción no es material, sino espiritual. Entre los israelitas, los reyes y sacerdotes lo eran por una unción material de aceite; no que fuesen ambas cosas a la vez, sino que unos eran reyes y otros eran sacerdotes; sólo a Cristo pertenece la perfección y la plenitud en todo, él, que vino a dar plenitud a la ley. Los israelitas, aunque no eran las dos cosas a la vez, eran, sin embargo, llamados cristos (ungidos), por la unción material del aceite que los constituía reyes o sacerdotes. Pero el Salvador, que es el verdadero Cristo, fue ungido por el Espíritu Santo, para que se cumpliera lo que de él estaba escrito: Por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido con aceite de júbilo entre todos tus compañeros. Su unción supera a la de sus compañeros, ungidos como él, porque es una unción de júbilo, lo cual significa el Espíritu Santo. Sabemos que esto es verdad por las palabras del mismo Salvador. 

En efecto, habiendo tomado el libro de Isaías, lo abrió y leyó: El Espíritu del Señor está sobre mi; porque él me ha ungido; y dijo a continuación que entonces se cumplía aquella profecía que acababan de oír. Y, además, Pedro, el príncipe de los apóstoles, enseñó que el crisma con que había sido ungido el Salvador es el Espíritu Santo y la fuerza de Dios, cuando, en los Hechos de los apóstoles, hablando con el centurión, aquel hombre lleno de piedad y de misericordia, dijo entre otras cosas: La cosa empezó en Galilea, cuando Juan predicaba el bautismo. Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo. Vemos, pues, cómo Pedro afirma de Jesús que fue ungido, según su condición humana, con la fuerza del Espíritu Santo. Por esto, Jesús, en su condición humana, fue con toda verdad Cristo o ungido, ya que por la unción del Espíritu Santo fue constituido rey y sacerdote eterno.

Del tratado de Faustino Luciferano, presbítero, sobre la Trinidad
(Núms. 39-40: CCL 69, 340-341)

El nuevo obispo de Palencia abandona el Palacio y se va a vivir al Seminario


El obispo de Palencia, Manuel Herrero, en un encuentro mantenido con los medios de comunicación, pidió al nuevo gobierno que se respete la libertad de educación, algo que calificó de «fundamental». Asimismo, el nuevo prelado insistió en que la Iglesia «no busca privilegios ni los pretende». Además, el recién ordenado obispo de la diócesis palentina demandó, en primera instancia, «el bien común para todos los ciudadanos».
Durante el desayuno informativo celebrado este lunes por el obispado de Palencia, Herrero hizo referencia a la crisis de los refugiados, aprovechando la celebración del Día Mundial del Refugiado, y reivindicó el papel de Cáritas como institución de la Iglesia que «acoge a muchos refugiados».
Por otro lado, el nuevo obispo destacó que ve en el envejecimiento y en la despoblación la problemática principal de la diócesis de Palencia y explicó que «hay que romper las fronteras y abrir los límites parroquiales», porque las comunidades cristianas «cada vez son más reducidas».
Asimismo, el prelado definió como una de sus actuaciones más inmediatas mantener encuentros con los disintios sacerdotes de las parroquias de la provincia para «palpar sus necesidades», unos encuentros que comenzaron ayer con el arciprestazgo del Cerrato y del Camino. En este sentido, el nuevo obispo aseguró que en su agenda tiene previsto mantener distintas reuniones con las instituciones palentinas para conocer a los representantes de las mismas.
Además, durante el encuentro celebrado esta mañana en el Palacio Espiscopal, Manuel Herrero mostró su voluntad de ser «un obispo cercano, ya que ello supone «eguir el estilo cristiano», concretó.
Como hecho anecdótico, el prelado desveló que ha fijado como residencia el antiguo seminario de Palencia, en lugar el Palacio, donde convivirá con otros 24 sacerdotes mayores, algo que atribuye a su condición de agustino y a que «siempre he vivido en comunidad», concluye.
Fuente: Religión digital


En ciudad más devastada Siria, los niños tienen un oratorio «a prueba de bombas»


En Aleppo -la ciudad más está devastada por la guerra en Siria- existe un oratorio «a prueba de bombas» donde 350 niños cristianos se reúnen bajo el lema ‘Sean misericordiosos como nuestro Padre’ para orar por su país y por la conversión de los yihadistas.
«No tenemos miedo debido a que cada día desafiamos a las bombas y a la muerte con nuestra alegría de vivir», expresó el P. Firas Lutfi, sacerdote responsable del oratorio de la parroquia latina de San Francisco en Aleppo, al diario Avvenire de la Conferencia Episcopal Italiana.
Los niños que lo conforman son de distintas confesiones cristianas - católicos, ortodoxos, armenios, melquitas- con edades entre 3 y 15 años. En este espacio también cantan, juegan y hacen amigos.
Según el sacerdote, esta iniciativa es «una luz para una ciudad mártir de la guerra civil siria» que, según la ONU, es la más sangrienta después de la Segunda Guerra Mundial con 250 mil muertos y millones de desplazados.
Este año la Asociación Pro Terra Sancta, que está al servicio de la Custodia de Tierra Santa, pidió que en las parroquias de Italia se replique este «oratorio» como una obra de misericordia para que los niños sirios sientan que no están solos.
También se espera que a través de esta iniciativa los niños italianos conozcan el tipo de vida que llevan los cristianos en Oriente.
Al respecto, el P. Lutfi, manifestó que «tenemos necesidad de esta comunión con ustedes».
Por su parte, el párroco de San Francisco, P. Ibrahim Alsabagh, indicó que en una Aleppo semidestruida la alegría de estar juntos logra sobreponerse dentro de la experiencia de vida y de la amistad en nombre de Jesús.
ACI/María Ximena Rondón

Un sacerdote católico fue quien propuso la teoría del Big Bang


Para muchos el padre de la teoría del Big Bang (la gran explosión), es el físico ruso nacionalizado estadounidense, George Gamov; sin embargo, pocos saben que años antes esta teoría que busca explicar el origen del universo ya había sido propuesta por el sacerdote jesuita Georges Lemaître.
Este domingo se han cumplido 50 años del fallecimiento de este formidable matemático que desde muy joven, descubrió su doble vocación de religioso y científico.
El P. Lemaître nació en Charleroi (Bélgica), en 1894. Era hijo de un médico y ya desde su infancia se distinguió por su habilidad para las matemáticas y su espíritu curioso. Atracción por las ciencias que enriquece con su vocación sacerdotal.
Gracias a sus estudios, en la década de 1920 tuvo la intuición de que el universo tenía una historia y se encontraba en evolución; oponiéndose así a la concepción de todos los científicos de época, especialmente Albert Einstein.
Así, en 1930 propuso un modelo de universo bajo el nombre de universo Lemaître-Esinstein o hipótesis del átomo primitivo, el cual más tarde fue conocido como Big- Bang. Su reflexión se apoyó en los datos brindados por la observación de los espectros de ciertas galaxias recientemente descubiertas.
Según el sacerdote, la historia del universo se divide en tres periodos.
El primero es llamado «la explosión del átomo primitivo», según la cual hace cinco mil millones de años existía un núcleo de materia hiperdensa e inestable que explotó bajo la forma de una super-radioactividad. Esta explosión se propagó durante mil millones de años y los astrónomos perciben sus efectos en los rayos cósmicos y las emisiones X.
Luego viene el período de equilibrio o el universo estático de Einstein. Afirma que finalizada la explosión, se establece un equilibrio entre las fuerzas de repulsión cósmicas en el origen del acontecimiento, y las fuerzas de gravitación, durante esta fase de equilibrio que dura dos mil millones de años, se forman los nudos y dan nacimiento a las estrellas y galaxias.
Finalmente siguen los períodos de expansión, iniciados hace dos mil millones de años. Afirma que el universo se encuentra en expansión a una velocidad de 170 km. por segundo de manera indefinida.
En Estados Unidos recibe rechazo, al igual que de parte de Albert Einstein. El P. Lemaître, que nunca buscó honores ni reconocimiento, deja sus trabajos de cosmología.
Años después, en 1948, Gamov propone una nueva descripción del comienzo del universo; y aunque es considerado hoy como el padre de la teoría del Big Bang, las líneas maestras estaban nítidamente presentes en la cosmología del P. Lemaître, que presidió la Pontificia Academia de las Ciencias en 1960. Finalmente, fallece en 1966.
Fuente:Archimadrid

Lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo con ellos


Evangelio según San Mateo 7,6.12-14.
No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos. 

Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas. 

Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. 

Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.

lunes, 20 de junio de 2016

Cáritas Europa denuncia que la situación de los refugiados pone en entredicho los valores europeos

 
Con motivo del Día Mundial del Refugiado, Cáritas Europa recuerda a la Unión Europea y sus Estados miembros que existen soluciones a la actual crisis de solidaridad en Europa. No es necesario poner las vidas de los migrantes y los refugiados en peligro, y prolongar innecesariamente su sufrimiento. Cáritas sigue creyendo que valores europeos como la dignidad, la igualdad y el respeto de los derechos humanos no son meras palabras huecas, sino que tienen más sentido que nunca.
"Nuestro hermano fue secuestrado por ISIS y no tenemos ninguna noticia de él. Nuestra situación se volvió insoportable, así que decidimos salir de Afganistán a pie y hemos viajado un mes y medio para llegar a Grecia. Lamentablemente, durante el viaje, en Irán, perdimos a nuestro padre y no sabemos dónde está. Para llegar desde Turquía a Grecia tuvimos que pagar a los contrabandistas 1.000 euros por persona para un trayecto de 5 horas, sin saber si íbamos a sobrevivir al viaje. Esperamos que nuestro padre y nuestro hermano estén vivos y que nos podamos reunir con ellos en un lugar más seguro. No fue un viaje. Fue una ruta asesina", explican Mujdah y Mohebullah, hermanos afganos de 15 y 8 años.
Según las Naciones Unidas, desde 2014 al menos 10.000 personas han perdido la vida al intentar encontrar refugio seguro en Europa. Las políticas restrictivas de la Unión Europea impiden que las personas puedan entran en Europa de forma segura, lo que da como resultado un insoportable peaje de muerte. La creciente externalización de las políticas de asilo y migración de la UE a través de acuerdos con terceros países revela una flagrante falta de solidaridad con las personas que huyen de la guerra y la persecución.
"Sueño una Europa que promueva y proteja los derechos de cada uno, sin olvidar los deberes para con todos. Sueño una Europa de la cual no se pueda decir que su compromiso por los derechos humanos ha sido su última utopía ", afirmó el Papa Francisco en su discurso de recepción del Premio Carlomagno 2016.
Europa tiene los medios para poner fin a las muertes innecesarias y el sufrimiento de personas que necesitan de manera urgente protección, solidaridad y compasión. Cáritas Europa aboga por soluciones políticas que son factibles y realistas. Voluntad política y compromiso con los derechos humanos son los únicos elementos que faltan en la ecuación que permita convertir en realidad estas soluciones.
Cáritas Europa pide a la UE y, especialmente, a sus Estados miembros:
- Invertir con eficacia para salvar vidas en el mar
- Abrir más canales seguros y legales de entrada en la UE, como introducir visados humanitarios más asequibles y accesibles y participar en más reasentamientos.
- Facilitar la reunificación familiar de refugiados y migrantes, y por lo tanto, fomentar la integración en los países de acogida.
- Detener y revertir la externalización de las políticas de migración.
- Deje de utilizar los acuerdos de retorno y readmisión como condición para la ayuda al desarrollo.

HOY, JORNADA MUNDIAL DEL REFUGIADO. PAPA FRANCISCO: ACOGER AL OTRO ES ACOGER A DIOS



Queridos amigos, hoy se celebra la Jornada Mundial del Refugiado, promovida por la ONU. Les ofrecemos a continuación algunos fragmentos del mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado de este año: 

"Queridos hermanos y hermanas:

Cada vez con mayor frecuencia, las víctimas de la violencia y de la pobreza, abandonando sus tierras de origen, sufren el ultraje de los traficantes de personas humanas en el viaje hacia el sueño de un futuro mejor. Si después sobreviven a los abusos y a las adversidades, deben hacer cuentas con realidades donde se anidan sospechas y temores. 

Además, no es raro que se encuentren con falta de normas claras y que se puedan poner en práctica, que regulen la acogida y prevean vías de integración a corto y largo plazo, con atención a los derechos y a los deberes de todos. 

Más que en tiempos pasados, hoy el Evangelio de la misericordia interpela las conciencias, impide que se habitúen al sufrimiento del otro e indica caminos de respuesta que se fundan en las virtudes teologales de la fe, de la esperanza y de la caridad, desplegándose en las obras de misericordia espirituales y corporales...

Los emigrantes son nuestros hermanos y hermanas que buscan una vida mejor lejos de la pobreza, del hambre, de la explotación y de la injusta distribución de los recursos del planeta, que deberían ser divididos ecuamente entre todos. ¿No es tal vez el deseo de cada uno de ellos el de mejorar las propias condiciones de vida y el de obtener un honesto y legítimo bienestar para compartir con las personas que aman?...

Queridos hermanos y hermanas emigrantes y refugiados. En la raíz del Evangelio de la misericordia el encuentro y la acogida del otro se entrecruzan con el encuentro y la acogida de Dios: Acoger al otro es acoger a Dios en persona. 

No se dejen robar la esperanza y la alegría de vivir que brotan de la experiencia de la misericordia de Dios, que se manifiesta en las personas que encuentran a lo largo de su camino. 

Los encomiendo a la Virgen María, Madre de los emigrantes y de los refugiados, y a san José, que vivieron la amargura de la emigración a Egipto. Encomiendo también a su intercesión a quienes dedican energía, tiempo y recursos al cuidado, tanto pastoral como social, de las migraciones. Sobre todo, les imparto de corazón la Bendición Apostólica".

Fuente: News. Va.

Papa: Que los cristianos se miren al espejo antes de juzgar


Antes de juzgar a los demás hay que mirarse al espejo para ver cómo somos. Fue la exhortación del Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice subrayó la diferencia existente entre el juicio de Dios y el nuestro que no está en la omnipotencia, sino en la misericordia.  
El juicio pertenece sólo a Dios, por tanto, si no queremos ser juzgados, tampoco nosotros debemos juzgar a los demás. Lo subrayó el Pontífice en su homilía centrada en el Evangelio del día en que observó que todos nosotros queremos que en el Día del Juicio, “el Señor nos mire con benevolencia, que Jesús se olvide de tantas cosas feas que hemos hecho en la vida”.
Jesús nos llama hipócritas cuando juzgamos a los demás
Por esta razón, dijo textualmente el Obispo de Roma, si “tú juzgas continuamente a los demás, con la misma medida serás juzgado”. Y añadió que el Señor nos pide que nos miremos al espejo:
“Mírate al espejo, pero no para maquillarte, para que no se vean las arrugas. No, no, no, ¡ese no es el consejo! Mírate al espejo para ver cómo eres. ‘¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no te das cuenta de la viga que tienes en el tuyo?’ ¿O como dirías a tu hermano: ‘Deja que te quite la paja de tu ojo’, mientras en tu ojo hay una viga?’ ¿Y cómo nos califica el Señor, cuando hacemos esto? Una sola palabra: ‘Hipócrita, quita primero la viga de tu ojo y entonces verás bien para quitar la paja del ojo de tu hermano’.
Rezar por los demás, en lugar de juzgarlos
Se ve que el Señor – dijo también el Santo Padre – “aquí se enoja un poco”, nos llama hipócritas cuando nos ponemos “en el lugar de Dios”. Y recordó que la serpiente convenció a Adán y a Eva cuando les dijo: “Si ustedes comen esto, serán como Él”. Y ellos – añadió Francisco – “querían ponerse en el lugar de Dios”:
“Por esto es tan feo juzgar. El juicio ¡sólo a Dios, sólo a Él! A nosotros el amor, la comprensión, rezar por los demás cuando vemos cosas que no son buenas, pero también hablarles a ellos: ‘Escucha, yo veo esto, quizás…’. Pero jamás juzgar. Jamás. Esto es la hipocresía, si nosotros juzgamos.”
A nuestro juicio le falta la misericordia, sólo Dios puede juzgar
Cuando juzgamos – reafirmó el Papa– “nos ponemos en el lugar de Dios”, pero “nuestro juicio es un pobre juicio”, jamás “puede ser un juicio verdadero”. “¿Por qué el nuestro no puede ser como el de Dios? – se preguntó Francisco –. ¿Por qué Dios es Omnipotente y nosotros no?”. No – fue la respuesta del Pontífice – “porque a nuestro juicio le falta la misericordia. Y cuando Dios juzga, juzga con misericordia”:
“Pensemos hoy en esto que el Señor nos dice: no juzgar, para no ser juzgado; la medida, el modo, la medida con la que juzgamos será la misma que usarán con nosotros; y, tercero, mirémonos al espejo antes de juzgar. ‘Pero ésta hace esto… éste hace aquello…’. ‘Pero, espera un momento…’, mi miro al espejo y después pienso. De lo contrario seré un hipócrita, porque me pongo en el lugar de Dios y, además, mi juicio es un pobre juicio; le falta algo sumamente importante que tiene el juicio de Dios, le falta la misericordia. Que el Señor nos haga entender bien estas cosas”. 
(María Fernanda Bernasconi - RV) (from Vatican Radio)


NO JUZGUEN, PARA NO SER JUZGADOS.


Evangelio según San Mateo 7,1-5. 

Jesús dijo a sus discípulos: 

"No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes. 

¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: 'Deja que te saque la paja de tu ojo', si hay una viga en el tuyo? 

Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano".