viernes, 18 de marzo de 2016

Homilía del Papa: la esperanza es fundamental en la vida del cristiano

La esperanza cristiana es una virtud humilde y fuerte que nos sostiene y hace que no nos ahoguemos en las tantas dificultades de la vida. Lo recordó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice reafirmó que la esperanza en el Señor jamás decepciona y es fuente de alegría que da paz a nuestro corazón.

Jesús habla con los doctores de la ley y afirma que Abraham “exultó en la esperanza” de ver su día. El Santo Padre se inspiró en el pasaje del Evangelio del día para subrayar que la esperanza es fundamental en la vida del cristiano. Abraham – dijo Francisco – “tuvo sus tentaciones por el camino de la esperanza”, pero creyó y obedeció al Señor, y así se puso en camino hacia la tierra prometida.

La esperanza nos conduce hacia adelante con alegría

El Papa Bergoglio también destacó que hay como un “hilo de la esperanza” que une “toda la historia de la salvación” y es “fuente de alegría”:
“Hoy la Iglesia nos habla de la alegría de la esperanza. En la primera oración de la Misa hemos pedido a Dios la gracia de custodiar la esperanza de la Iglesia, para que no ‘fracase’. Y Pablo, hablando de nuestro padre Abraham, nos dice: ‘Crean contra toda esperanza’. Cuando no hay esperanza humana, está aquella virtud que te lleva adelante, humilde, sencilla, pero que te da una alegría, a veces una gran alegría, a veces sólo la paz, pero la seguridad de que aquella esperanza no decepciona. La esperanza no decepciona”.

Esta “alegría de Abraham”, esta esperanza – dijo también el Pontífice – “crece en la historia”. Y admitió que “a veces se esconde, no se ve”; mientras otras veces “se manifiesta abiertamente”. Francisco citó el ejemplo de Isabel embarazada que exulta de alegría cuando la visita su prima María. Es la “alegría de la presencia de Dios – dijo – que camina con su pueblo. Y cuando hay alegría, hay paz. Esta es la virtud de la esperanza: de la alegría a la paz”. Esta esperanza – prosiguió diciendo el Papa – “no decepciona jamás”, ni siquiera en los “momentos de la esclavitud”, cuando el pueblo de Dios estaba en tierra extranjera.

La esperanza nos sostiene y hace que no nos ahoguemos en las dificultades

Este “hilo de la esperanza” comienza con Abraham, “Dios que habla a Abraham”, y “termina” con Jesús. El Obispo de Roma se detuvo a considerar las características de esta esperanza. Y añadió que, si en efecto se puede decir que se tiene fe y caridad, es más difícil responder acerca de la esperanza:
“Tantas veces podemos decir esto fácilmente, pero cuando se nos pregunta: ‘¿Tú tienes esperanza? ¿Tú tienes la alegría de la esperanza?’ ‘Pero, padre, no entiendo, explíquemelo’. La esperanza, aquella virtud humilde, aquella virtud que corre bajo el agua de la vida, pero que nos sostiene para que no nos ahoguemos en las tantas dificultades, para no perder aquel deseo de encontrar a Dios, de encontrar aquel rostro maravilloso que todos veremos un día: la esperanza”.

La esperanza no decepciona: es silenciosa, humilde y fuerte

Hoy – dijo el Papa al concluir su homilía – “es un lindo día para pensar en esto: el mismo Dios, que llamó a Abraham y lo hizo salir de su tierra sin que supiera a dónde debía ir, es el mismo Dios que va a la cruz, para cumplir la promesa que había hecho”:
“Es el mismo Dios que en la plenitud de los tiempos hace que aquella promesa llegue a ser una realidad para todos nosotros. Y lo que une aquel primer momento a este último momento es el hilo de la esperanza; y lo que une mi vida cristiana a nuestra vida cristiana, de un momento al otro, para ir siempre hacia adelante – pecadores, pero adelante – es la esperanza; y lo que nos da paz en los feos momentos, en los momentos peores de la vida es la esperanza. La esperanza no decepciona, está siempre allí: silenciosa y humilde, pero fuerte”.

(María Fernanda Bernasconi - RV).

jueves, 17 de marzo de 2016

Cardenal Amigo: "La Iglesia católica está en un momento espléndido"."El Papa Francisco ha llegado en el momento que la Iglesia necesitaba"

El cardenal y arzobispo emérito de Sevilla, Carlos Amigo, ha asegurado hoy que la Iglesia "no es un programa de acción hecho en un despacho", sino que "mira a la realidad y trata de dar respuesta a la realidad que se encuentra delante, de los católicos y de los necesitados, no católicos".
Amigo ha realizado estas declaraciones a Efe antes de pronunciar mañana, día 17, el Pregón de la Semana Santa, que este año se estrena con la declaración de Interés Turístico Nacional, y que ha organizado la Hermandad de Cofradías de la Pasión de la ciudad de Logroño.

Según Amigo, "la Iglesia católica está en un momento espléndido" y ha puesto como ejemplo al Papa Francisco, "con un prestigio moral enorme en el mundo y un atractivo enorme no solo por los católicos, sino por otras religiosas".

A pesar de incidir en esta buena aceptación que cree que tiene el Papa Francisco, ha dicho que "la Iglesia no comienza nunca con un nuevo Papa, sino que hay una trayectoria y una progresión del misterio del verbo de Dios".
Ha recordado que fue el Papa Juan Pablo II el que dijo que "Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba"; y fue su sucesor, Benedicto XVI, quien "empezó a asumir los problemas fuertes de la organización vaticana respecto a las finanzas".

"El Papa Francisco -ha recalcado- ha llegado en el momento que la Iglesia necesitaba", pero, más allá de ser una persona "muy valorada", la Iglesia católica "está en una renovación permanente y es un organismo vivo, que necesita esta renovación, no en los contenidos fundamentales de la fe, sino en la forma, muchas veces, de explicar ese mensaje".

También ha subrayado que "la dimensión caritativa y social" que cree que tiene actualmente la Iglesia es "espléndida", en un momento en el que, además, "está haciendo todo lo que puede por ayudar a los más deprimidos, a los más pobres, en un sitio y en otro".

Sin embargo, ha precisado que la Iglesia está en "una situación de ser consciente de su obligación en el mundo y está muy preocupada, no por el aplauso, sino por ser fiel a Jesucristo".
Sobre la Semana Santa y su carácter religioso, ha dicho que le resulta un "honor" ser pregonero de esta festividad en Logroño, donde esta festividad tiene "unas raíces muy profundas y La Rioja es una región que tiene una fama muy justificada de una religiosidad austera y auténtica".
Para el prelado, España es un país en el que "la Semana Santa se celebra durante todo el año y es algo más que turismo, sobre todo, por la continuidad que dan las cofradías a sus actos".
"Logroño, como tantas ciudades españolas, tienen unas representaciones magníficas para su Semana Santa, con un gusto excelente para sus procesiones, unas imágenes de una gran belleza y ello, en conjunto, atrae turismo", ha indicado.

Por ello, ha considerado que el turismo "no es un peligro" para la Semana Santa en la medida en que "se sepa conservar" la faceta religiosa de esta fiesta.

Para él, "el peligro está en querer despojar a la Semana Santa de cualquier contenido religioso", que entiende que es algo que está ocurriendo y que es "lamentable", ya que "una procesión no es un museo por la calle ni un museo itinerante, sino una procesión de fe en el misterio de Cristo redentor". (RD/Efe)

Siria: El Vaticano denuncia crímenes contra la humanidad


La Santa Sede denunció este martes en el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, que en Siria se están cometiendo «crímenes contra la humanidad» que quedan «impunes», entre ellos «ataques diarios contra la población civil».
Lo informó el programa en inglés de la Radio Vaticano, que en su web publica la intervención de monseñor Richard Gyhra, observador ad interim de la misión permanente de la Santa Sede en Ginebra.
Durante el conflicto en Siria –que ha cumplido cinco años este mes– se han registrado más de 270 mil muertos, más de 4,5 millones de refugiados y unos 7 millones de desplazados internos, según los datos de las organizaciones internacionales.
Monseñor Gyhra señaló en su intervención que «los recientes acontecimientos que están sucediendo en Siria parecen reforzar el sentimiento de abandono delante de una tragedia humana sin fin causada por la continuación del conflicto y el éxodo de los refugiados, el desprecio de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario».
El observador de la Santa Sede señaló además que es urgente enviar ayuda humanitaria a la región e invitó a todas las partes a participar en el proceso de paz.
Y explicó que «una dimensión crucial que debe ser observada en la construcción sostenible del proceso de paz es el respeto hacia una sociedad plural, en la cual se reconozca a las minorías étnicas, religiosas y lingüísticas un lugar como miembros de pleno derecho en la sociedad y el Estado sirio».
«La supervivencia y el bienestar de estas minorías –señaló Mons. Gyhra– son la garantía de un Estado democrático, respetuoso de las diferencias». Además el retorno de los refugiados y los desplazados internos se vuelve «una condición esencial para la reconciliación, la reconstrucción y la sostenibilidad» en cualquier solución al conflicto.
Zenit/Sergio Mora

Ratzinger apoya a Francisco: "Es la misericordia lo que nos mueve hacia Dios, mientras que la justicia nos asusta ante ella"

"Es un signo de los tiempos que la misericordia sea cada vez más central y dominante"
"Papa Francisco se encuentra completamente en sintonía con esta línea. Su práctica pastoral se expresa justamente en el hecho de que él nos habla continuamente de la misericordia de Dios. Es la misericordia lo que nos mueve hacia Dios, mientras que la justicia nos espanta". En unas pocas líneas, Benedicto XVI ha mostrado respaldo al pontificado de su sucesor, Francisco.
En un libro-entrevista publicado en Italia, Ratzinger destaca la parábola del buen samaritano y se muestra, como Bergoglio, crítico con "los representantes de la religión" que "se rindieron, por decirlo así, inmunes en relación con Dios".
Acaba de publicarse el libro "Por medio de la fe. Doctrina de la justificación y experiencia de Dios en la predicación de la Iglesia", en el que Ratzinger cita por primera vez públicamente a su sucesor, el papa Francisco, y su práctica pastoral centrada en el misericordia.
El volumen, del jesuita Daniele Libanori, publica los actos de un congreso teológico celebrado en Roma el pasado mes de octubre. En esta ocasión, monseñor Georg Gänswein leyó el texto de una entrevista con el papa Benedicto XVI realizada por el teólogo jesuita Jacques Servais titulado "Qué es la fe y cómo se llega a creer", casi completamente centrada sobre el tema de la misericordia.

"Para mí es un signo de los tiempos el hecho de que la idea de la misericordia de Dios se convierta cada vez más central y dominante" dice en el coloquio el Papa emérito, citando dos santos. Primero a la mística polaca Faustina Kowalska cuyas visiones reflejan "el deseo de la bondad divina que es proprio del hombre de hoy", después a Juan Pablo II que la canonizó y dedicó un domingo a la Divina misericordia, publicando después la encíclica "Dios rico de misericordia", en 1980.
Wojtyla - dice Benedicto XVI - "estaba profundamente impregnado por este impulso, también si esto no siempre surgía de forma explícita. Pero no es casualidad que su último libro, que vio la luz precisamente inmediatamente antes de su muerte, habla de la misericordia de Dios. A partir de las experiencias en las cuales desde los primeros años de vida que tuvo que constatar toda la crueldad de los hombres, él afirma que la misericordia es la única verdadera y última reacción eficaz contra el poder del mal. Solo allí donde haya misericordia termina la crueldad, termina el mal y la violencia".
De este modo, el Papa emérito cita a Francisco que -subraya- "se encuentra completamente de acuerdo con esta línea. Su práctica pastoral se expresa precisamente en el hecho de que él nos habla continuamente de la misericordia de Dios. "Es la misericordia lo que nos mueve hacia Dios, mientras que la justicia nos asusta ante ella", prosigue. Asimismo, Benedicto XVI en la entrevista indica que en su punto de vista esto pone de manifiesto que bajo la pátina de seguridad de sí mismo y de la propia justicia, el hombre de hoy esconde un profundo conocimiento de sus heridas y de su indignidad frente a Dios. Él espera la misericordia".
Al preguntarle Servais sobre el tema de la entrevista "qué es la fe y cómo se llega a creer", Benedicto XVI explica que "la fe es un contacto profundamente personal con Dios, que me toca en mi tejido más íntimo y me pone frente al Dios viviente en absoluta inmediatez de forma que yo pueda hablarle, amarle y entrar en comunión con él". Al mismo tiempo, "esta realidad principalmente personal tiene que ver de forma inseparable con la comunidad: forma parte de la esencia de la fe el hecho de introducirme en el nosotros de los Hijos de Dios, en la comunidad que peregrina de hermanos y hermanas".
La Iglesia no se ha hecho a sí misma -concluye el Papa emérito- sino que ha sido creada por Dios y viene continuamente formada por Él, encontrando su expresión en los sacramentos, sobre todo en el bautismo.


RECURRAN AL SEÑOR, A SU PODER, BUSQUEN SU ROSTRO

Sal 104,4-5.6-7.8-9

El Señor se acuerda de su alianza eternamente
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su Rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente
¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
Él gobierna toda la tierra.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente
Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac.

El Señor se acuerda de su alianza eternamente

"Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás".

Evangelio según San Juan 8,51-59. 

Jesús dijo a los judíos: 
"Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás". 
Los judíos le dijeron: "Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también, y tú dices: 'El que es fiel a mi palabra, no morirá jamás'. 

¿Acaso eres más grande que
 nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?". 

Jesús respondió: "Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo al que ustedes llaman 'nuestro Dios', 

y al que, sin embargo, no conocen. Yo lo conozco y si dijera: 'No lo conozco', sería, como ustedes, un mentiroso. Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra. 

Abraham, el padre de ustedes, se estremeció de gozo, esperando ver mi Día: lo vio y se llenó de alegría". 

Los judíos le dijeron: "Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham?". 
Jesús respondió: "Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy". 

Entonces tomaron piedras para apedrearlo, pero Jesús se escondió y salió del Templo.

CATEQUESIS DEL PAPA: EL SEÑOR ES FIEL, NO ABANDONA EN LA DESOLACIÓN

Queridos amigos, les ofrecemos el texto completo de la catequesis de hoy del Papa Francisco, que continúa el ciclo que está dedicando a la misericordia divina en la Biblia:
«Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En el Libro del profeta Jeremías, los capítulos 30 y 31 son llamados “libro de la consolación”, porque en ellos la misericordia de Dios se presenta con toda su capacidad de confrontar y abrir el corazón de los afligidos a la esperanza. Hoy queremos también nosotros escuchar este mensaje de consolación.
Jeremías se dirige a los israelitas que han sido deportados a tierras extranjeras y pre-anuncia el regreso a la patria. Este regreso es signo del amor infinito de Dios Padre que no abandona a sus hijos, sino que los cuida y los salva.
El exilio había sido una experiencia catastrófica para Israel. La fe había vacilado porque en tierra extranjera, sin el templo, sin el culto, después de haber visto el país destruido, era difícil continuar creyendo en la bondad del Señor.
Me viene a la mente la cercana Albania y como después de tantas persecuciones y destrucciones ha logrado levantarse en su dignidad y en la fe. Así habían sufrido los israelitas en el exilio.
También nosotros podemos vivir a veces una especie de exilio, cuando la soledad, el sufrimiento, la muerte nos hacen pensar de haber sido abandonados por Dios. Cuántas veces hemos escuchado esta palabra: “Dios se ha olvidado de mi”. Muchas veces personas que sufren y se sienten abandonadas.
Y cuántos de nuestros hermanos en cambio están viviendo en este tiempo una real y dramática situación de exilio, lejos de su patria, en sus ojos todavía las ruinas de sus casas, en el corazón el miedo y muchas veces, lamentablemente, ¡el dolor por la pérdida de personas queridas! En estos casos uno puede preguntarse: ¿Dónde está Dios? ¿Cómo es posible que tanto sufrimiento pueda golpear a hombres, mujeres y niños inocentes?
Y cuando tratan de entrar en otra parte les cierran la puerta. Y están ahí, al límite porque tantas puertas y tantos corazones están cerrados. Los migrantes de hoy que sufren el aire, sin alimentos y no pueden entrar, no reciben la acogida. ¡A mí me gusta mucho escuchar, cuando veo a las naciones, los gobernantes que abren el corazón y abren las puertas!
El profeta Jeremías nos da una primera respuesta. El pueblo exiliado podrá regresar a ver su tierra y a experimentar la misericordia del Señor. Es el gran anuncio de consolación: Dios no está ausente, ni siquiera hoy en estas dramáticas situaciones, Dios está cerca, y hace obras grandes de salvación para quien confía en Él. No se debe ceder a la desesperación, sino continuar a estar seguros de que el bien vence al mal, y de que el Señor secará toda lágrima y nos liberará de todo temor.
Por eso Jeremías da su voz a las palabras del amor de Dios por su pueblo: «Yo te amé con un amor eterno, por eso te atraje con fidelidad. De nuevo te edificaré y serás reedificada, virgen de Israel; de nuevo te adornarás con tus tamboriles y saldrás danzando alegremente» (31,3-4).
El Señor es fiel, no abandona en la desolación. Dios ama con un amor sin fin, que ni siquiera el pecado puede frenar, y gracias a Él el corazón del hombre se llena de alegría y de consolación.
El sueño consolador del regreso a la patria continua en las palabras del profeta, que dirigiéndose a cuantos regresaran a Jerusalén dice: «Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor, hacia el trigo, el vino nuevo y el aceite, hacia las crías de ovejas y de vacas. Sus almas serán como un jardín bien regado y no volverán a desfallecer» (31,12).
En la alegría y en la gratitud, los exiliados retornaran a Sión, subiendo al monte santo hacia la casa de Dios, y así podrán de nuevo elevar himnos y oraciones al Señor que los ha liberado.
Este regreso a Jerusalén y a sus bienes es descrito con un verbo que literalmente quiere decir “afluir, correr”. El pueblo es considerado, en un movimiento paradójico, como un río caudaloso que corre hacia la altura de Sión, subiendo hacia la cima del monte. ¡Una imagen audaz para decir cuánto es grande la misericordia del Señor!
La tierra, que el pueblo había debido abandonar, se había convertido en presa de los enemigos y desolada. Ahora, en cambio, retoma vida y florece. Y los exiliados mismos serán como un jardín irrigado, como una tierra fértil. Israel, llevado a su patria por su Señor, asiste a la victoria de la vida sobre la muerte y de la bendición sobre la maldición.
Y así el pueblo es fortificado y – esta palabra es importante: ¡consolado! – es consolado por Dios. Los repatriados reciben vida de una fuente que gratuitamente los irriga.
A este punto, el profeta anuncia la plenitud de la alegría, y siempre en nombre de Dios proclama: «Yo cambiaré su duelo en alegría, los alegraré y los consolaré de su aflicción» (31,13).
El salmo nos dice que cuando regresaron a su patria la boca se les llenó de sonrisa; ¡es una alegría tan grande! Es el don que el Señor quiere hacer también a cada uno de nosotros, con su perdón que convierte y reconcilia.
El profeta Jeremías nos ha dado el anuncio, presentando el regreso de los exiliados como un gran símbolo de la consolación dado al corazón que se convierte. El Señor Jesús, por su parte, ha llevado a cumplimiento este mensaje del profeta. El verdadero y radical regreso del exilio y la confortante luz después de la oscuridad de la crisis de fe, se realiza en la Pascua, en la experiencia llena y definitiva del amor de Dios, amor misericordioso que dona alegría, paz y vida eterna».
(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)

miércoles, 16 de marzo de 2016

Monseñor Audo, obispo de Aleppo (Siria): «Los cristianos me preguntan “¿dónde está Dios?” “¿Qué hace por nosotros?”»

Decenas de miles de refugiados cristianos llegaron a Siria entre 2007 y 2010 procedentes de Irak. Monseñor Antonie Audo era el único obispo de rito caldeo –el mayoritario en el país vecino–, y por eso se hizo cargo de su asistencia. Cuando en 2011 estalló la guerra en Siria, ese bagaje le permitió poner a punto Cáritas Siria para enfrentarse a la mayor crisis de su historia. «De un día para otro, hubo que formar a los voluntarios y trabajadores en asistencia humanitaria. No era suficiente con tener caridad en el corazón, hacía falta profesionalización», cuenta a Alfa y Omega durante su estancia en Madrid, que visitó la pasada semana invitado por la Fundación Promoción Social de la Cultura.
Cáritas llega a las zonas bajo control del Gobierno sirio y asiste a unas 300 mil personas con cestas de comida, alojamiento, medicinas o educación. «El 80 % de los sirios vive en la pobreza severa, y con la inflación resulta imposible acceder a bienes básicos», asegura el obispo de Alepo, la segunda ciudad del país, si bien su mitad oeste resulta inaccesible por encontrarse bajo control de grupos islamistas, que han obligado a huir de sus casas a los cristianos y a muchos vecinos musulmanes.
La ONG de la Iglesia no solo presta una ayuda humanitaria preciosa en tiempos de guerra, también construye ciudadanía en Siria, «por encima de las diferencias étnicas o religiosas». «No hacemos distinción en la ayuda», asegura Audo. «Eso sorprende a los musulmanes, porque, en su mentalidad, solo es posible ayudar a los del propio grupo. Está habiendo testimonios muy positivos. Hace poco, saliendo de Obispado, un musulmán viejo y muy pobre estaba sentado en el suelo, muy sucio… Cuando me vio, saltó y empezó a señalarme, gritando, como si fuera un profeta: “Ahora sabemos quiénes son los cristianos. Ahora sabemos que son un pueblo verdadero. Son oro puro, no son falsos”. Yo estaba muy sorprendido». «Cuando la guerra termine –prosigue el obispo–, los cristianos vamos a tener una misión importante de ayudar a reconciliarse a las comunidades enfrentadas: a sunitas con chiítas y alauitas. Nosotros no tenemos problema con nadie».
Pero también es necesario frenar la desmoralización entre los cristianos, a menudo entre dos fuegos y blanco preferente de los radicales. De los más de 250.000 que había en Aleppo antes del conflicto, hoy quedan solo unos 50 mil, los que no han podido o no han querido emigrar. «Muchos sacerdotes y familias están dando un testimonio heroico, pero otros están muy desanimados. La situación es difícil. Yo no le puedo decir a un padre de familia: “no os vayáis”. No culpabilizo a nadie por marcharse, aunque, si me preguntan, les explico que Europa no es el paraíso. Pero entiendo que quieran viajar».
En medio de multitud de dramas humanos –añade el obispo–, «muchas veces me preguntan: “¿dónde está Dios?’ “¿Qué hace por nosotros?”. En momentos así, no sirve hacer homilías. Yo me limito a estar con ellos, a rezar, a intentar consolar».

Ricardo Benjumea
Fuente: Alfa y Omega

"Risen (Resucitado)": la película imprescindible de esta Semana Santa. La Resurrección, en los ojos de un centurión romano

Está llamada a ser la película de esta Semana Santa. El próximo 23 de marzo se estrena en toda España "Risen"(Resucitado) y producida por Sony Pictures. Protagonizada por Joseph Fiennes (Lutero) y Tom Felton (Malfoy en Harry Potter), Risen nos sitúa en el Jerusalén del siglo primero, cincuenta días después de la muerte de Jesucristo.
En la ciudad no se habla de otra cosa y por ello Poncio Pilato manda a Clavius, un centurión romano agnóstico, a que investigue la realidad del asunto. La misión que le encomiendan consiste en localizar el cuerpo desaparecido de Jesús de Nazaret para zanjar y dar fin al tema de la resurrección.
Sin embargo, a lo largo de la misión, las dudas aumentan en el centurión, respecto a la existencia de lo sobrenatural y se veráconfrontado con los apóstoles, otros personajes bíblicos y los misteriosos acontecimientos que tuvieron lugar después de la crucifixión.
Dirigida por Kevin Reynolds (Waterworld y Robin Hood: príncipe de los ladrones), Risen mezcla épica, historia y acción. Junto a Fiennes y Felton, se encuentran Peter Firth y Cliff Curtis, y las españolas Leonor Watling y María Botto, su estreno en España está previsto para el próximo 23 de marzo de 2016.

‘Resucitado' es la épica historia bíblica sobre la resurrección, contada desde los ojos de un no creyente. Clavius (Joseph Fiennes), un poderoso militar romano y su ayudante Lucius (Tom Felton), son asignados para resolver el misterio sobre lo que le ocurrió a Jesús en las semanas posteriores a su crucifixión, con el fin de combatir los rumores del mesías resucitado y prevenir una revuelta en Jerusalén.


COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (8,31-42) POR BENEDICTO XVI

«Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Jn 8,31). En este texto del Evangelio, Jesús se revela como el Hijo de Dios Padre, el Salvador, el único que puede mostrar la verdad y dar la genuina libertad. 

Su enseñanza provoca resistencia e inquietud entre sus interlocutores, y Él los acusa de buscar su muerte, aludiendo al supremo sacrificio en la cruz, ya cercano. Aun así, los conmina a creer, a mantener la Palabra, para conocer la verdad que redime y dignifica.

En efecto, la verdad es un anhelo del ser humano, y buscarla siempre supone un ejercicio de auténtica libertad. Muchos, sin embargo, prefieren los atajos e intentan eludir esta tarea. Algunos, como Poncio Pilato, ironizan con la posibilidad de poder conocer la verdad (Jn 18, 38), proclamando la incapacidad del hombre para alcanzarla o negando que exista una verdad para todos. 

Esta actitud, como en el caso del escepticismo y el relativismo, produce un cambio en el corazón, haciéndolos fríos, vacilantes, distantes de los demás y encerrados en sí mismos. Personas que se lavan las manos como el gobernador romano y dejan correr el agua de la historia sin comprometerse.

Por otra parte, hay otros que interpretan mal esta búsqueda de la verdad, llevándolos a la irracionalidad y al fanatismo, encerrándose en «su verdad» e intentando imponerla a los demás. Son como aquellos legalistas obcecados que, al ver a Jesús golpeado y sangrante, gritan enfurecidos: «¡Crucifícalo!» (cf. Jn 19, 6).

Sin embargo, quien actúa irracionalmente no puede llegar a ser discípulo de Jesús. Fe y razón son necesarias y complementarias en la búsqueda de la verdad. Dios creó al hombre con una innata vocación a la verdad y para esto lo dotó de razón. No es ciertamente la irracionalidad, sino el afán de verdad, lo que promueve la fe cristiana. Todo ser humano ha de indagar la verdad y optar por ella cuando la encuentra, aun a riesgo de afrontar sacrificios.

Además, la verdad sobre el hombre es un presupuesto ineludible para alcanzar la libertad, pues en ella descubrimos los fundamentos de una ética con la que todos pueden confrontarse, y que contiene formulaciones claras y precisas sobre la vida y la muerte, los deberes y los derechos, el matrimonio, la familia y la sociedad, en definitiva, sobre la dignidad inviolable del ser humano.

Este patrimonio ético es lo que puede acercar a todas las culturas, pueblos y religiones, las autoridades y los ciudadanos, y a los ciudadanos entre sí, a los creyentes en Cristo con quienes no creen en Él.


El cristianismo, al resaltar los valores que sustentan la ética, no impone, sino que propone la invitación de Cristo a conocer la verdad que hace libres. El creyente está llamado a ofrecerla a sus contemporáneos, como lo hizo el Señor, incluso ante el sombrío presagio del rechazo y de la cruz. El encuentro personal con quien es la verdad en persona nos impulsa a compartir este tesoro con los demás, especialmente con el testimonio. 

Queridos amigos, no vacilen en seguir a Jesucristo. En él hallamos la verdad sobre Dios y sobre el hombre. Él nos ayuda a derrotar nuestros egoísmos, a salir de nuestras ambiciones y a vencer lo que nos oprime.

El que obra el mal, el que comete pecado, es esclavo del pecado y nunca alcanzará la libertad (cf. Jn 8,34). Sólo renunciando al odio y a nuestro corazón duro y ciego seremos libres, y una vida nueva brotará en nosotros. 
(Benedicto XVI, homilía del 28 de marzo de 2012 en La Habana)

CONOCERÁN LA VERDAD Y LA VERDAD LES HARÁ LIBRES


Lectura del santo evangelio según san Juan (8,31-42):
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en Él: «Si permanecéis en mi Palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.»
Le replicaron: «Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: "Seréis libres"?».
Jesús les contestó: «En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres.
Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque mi palabra no cala en vosotros. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre».
Ellos replicaron: «Nuestro padre es Abrahán».
Jesús les dijo: «Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que escuché a Dios, y eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre».
Le replicaron: «Nosotros no somos hijos de prostitución; tenemos un solo padre: Dios».


Jesús les contestó: «Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y he venido. Pues no he venido por mi cuenta, sino que Él me envió».

martes, 15 de marzo de 2016

El Papa Francisco canonizará a Madre Teresa de Calcuta el 4 de septiembre en Roma

El Vaticano acaba de anunciar la fecha de canonización de la Madre Teresa de Calcuta, fundadora de la congregación de las Misioneras de la Caridad, para el próximo 4 de septiembre en Roma. El anuncio fue comunicado por la Santa Sede tras la celebración del consistorio público para la canonización de cinco beatos: José Sánchez del Río (México); el Cura Brochero (Argentina); Elizabeth Hesselblad (Suecia); Estanislao de Jesús y María (Polonia).
La Canonización de la conocida también como ‘Santa de los pobres’ será uno de los eventos más destacados del Jubileo de la Misericordia. Según el calendario, el 4 de septiembre de 2016 se celebrará el Jubileo de los voluntarios y operadores de la misericordia, en memoria justamente de la Madre Teresa cuya fiesta es el 5 de septiembre, día en que murió en el año 1997.
El pasado 18 de diciembre el Vaticano anunció la aprobación del milagro atribuido a la Madre Teresa, la curación de un hombre brasileño que sufría de abscesos cerebrales.
La vida de la Madre Teresa
Agnes Gonxha Bojaxhiu nació el 26 de agosto 1910, en Skopje, Macedonia. Era la menor de tres hijos, asistió a un grupo de jóvenes dirigido por un sacerdote jesuita que la hizo considerar una vocación de servicio como monja misionera.
Se unió a las Hermanas de Loreto a los 17 años y fue enviada a Calcuta, donde enseñó en una escuela secundaria. Después de contraer tuberculosis, fue enviada a descansar en Darjeeling, y fue en medio de esa enfermedad cuando descubrió "una orden" de Dios para dejar el convento y vivir entre los pobres.
El Vaticano le concedió permiso para salir de las Hermanas de Loreto y vivir su nuevo llamado, bajo la dirección del Arzobispo de Calcuta.
La Madre Teresa comenzó a trabajar en los barrios pobres, enseñaba a los niños y asistía enfermos en sus hogares. Un año más tarde, algunos de sus exalumnos se le unieron y juntos se hicieron cargo de hombres, mujeres y niños que agonizaban en las calles.
En 1950, las Misioneras de la Caridad nacieron como una congregación de la Diócesis de Calcuta. En 1952, el gobierno les concedió una casa desde la cual continuaron su misión de servir a los pobres y olvidados de Calcuta.
La congregación creció rápidamente y de tener una sola casa para moribundos y pobres extremos, llegó a tener 500 casas en todo el mundo.
La Madre Teresa estableció albergues para prostitutas, mujeres maltratadas, orfanatos para niños pobres y hogares para víctimas del SIDA. Fue una férrea defensora de los no nacidos.
Murió el 5 de septiembre 1997, y fue beatificada sólo seis años más tarde por San Juan Pablo II 19 de octubre 2003.
ACI/Alvaro de Juana


Homilía del Papa: Jesús se aniquila por amor y vence el mal

Si queremos conocer “la historia de amor” que Dios tiene con nosotros, es necesario mirar al Crucifijo, en el que hay un Dios que se ha “vaciado de la divinidad”, se ha “ensuciado” con el pecado con tal de salvar a los hombres. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta.

La historia de la salvación que relata la Biblia tiene que ver con un animal, el primero que es nombrado en el Génesis y el último que se lee en el Apocalipsis: la serpiente. Un animal que, en la Escritura, es símbolo poderoso de condenación y, misteriosamente – afirmó Francisco – de redención.

El misterio de la serpiente

Para explicar el misterio de la serpiente, el Santo Padre relacionó la Lectura tomada del Libro de los Números con el pasaje del Evangelio de Juan. La primera contiene el célebre paso del pueblo de Israel que, cansado de vagar por el desierto con poco alimento, impreca contra Dios y contra Moisés. También aquí son protagonistas, dos veces, las serpientes. Las primeras enviadas por el cielo contra el pueblo infiel, que siembran miedo y muerte hasta que la gente no implora a Moisés que pida perdón. Y la segunda, reptil singular que llegados a ese punto entra en la escena:
Dios dice a Moisés: ‘Haz una serpiente y ponla sobre un asta (la serpiente de bronce). Quien habrá sido mordido y la mirará, permanecerá con vida’. Es misterioso: el Señor no hace morir a las serpientes, las deja. Pero si una de éstas hace mal a una persona, miras a aquella serpiente de bronce y te curarás. Levantar a la serpiente”.

La salvación está en lo alto

El verbo “levantar” está, en cambio, en el centro de la dura confrontación entre Cristo y los fariseos tal como lo describe el Evangelio. En un momento determinado, Jesús afirma: “Cuando habrán levantado al Hijo del hombre, entonces entenderán que soy Yo”. Ante todo – notó el Papa – “Yo Soy” es también el nombre que Dios había dado de Sí mismo a Moisés para que se lo comunicara a los israelitas. Y después – añadió Francisco – está esa expresión que vuelve: “Levantar al Hijo del hombre…”:

“La serpiente, símbolo del pecado. La serpiente que mata. Pero una serpiente que salva. Y éste es el Misterio de Cristo. Pablo, hablando de este Misterio, dice que Jesús se vació, se humilló a sí mismo, se aniquiló para salvarnos. Es más fuerte aún: ‘Se ha hecho pecado’. Usando este símbolo se ha hecho serpiente. Este es el mensaje profético de estas Lecturas de hoy. El Hijo del hombre, que como una serpiente, ‘hecho pecado’, es levantado para salvarnos”.

El aniquilamiento de Dios

El Pontífice afirmó que “ésta es la historia de nuestra redención, ésta es la historia del amor de Dios. Y añadió que si queremos conocer el amor de Dios, debemos mirar al Crucificado: un hombre torturado”, un Dios “vaciado de la divinidad”, “ensuciado” por el pecado”. Pero un Dios que – concluyó el Obispo de Roma – aniquilándose destruye para siempre el verdadero nombre del mal, aquel que el Apocalipsis llama “la serpiente antigua”:

“El pecado es la obra de Satanás y Jesús vence a Satanás ‘haciéndose pecado’ y desde allí nos levanta a todos nosotros. El Crucifijo no es un ornamento, no es una obra de arte, con tantas piedras preciosas, como vemos: el Crucifijo es el Misterio del ‘aniquilamiento’ de Dios, por amor. Y aquella serpiente que profetiza en el desierto la salvación: elevada y quien la mira es curado. Y esto no ha sido hecho con la varita mágica de un Dios que hace las cosas: ¡no! ¡Ha sido hecho con el sufrimiento del Hijo del hombre, con el sufrimiento de Jesucristo!”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)