jueves, 19 de noviembre de 2015

¿Dónde estaba Dios la noche del viernes en París?


Desde luego, no en la acción de los terroristas que mataban en su Nombre. Nada hay más ajeno al Dios verdadero que la destrucción de sus hijos y de sus criaturas. El Magisterio de la Iglesia recuerda que los musulmanes se dirigen al mismo Dios Padre que los cristianos. Y Dios es amor.

Tampoco estaba en los arrebatos de ira y de racismo visceral que estas acciones suelen hacer surgir hasta en personas de bien, aunque no lo exterioricen. El odio incrementa el odio, porque es el alimento del diablo. Y desde luego, no estaba de brazos cruzados mirando para otro lado, insensible a lo que les suceda a los hombres.

¿Dónde estaba Dios, entonces? ¿Es el mal una muestra de que no existe?

En absoluto. La noche del viernes, Dios estaba siendo asesinado por la libertad mal empleada. Dios fue hecho rehén y fue muerto. Fue degollado, tiroteado, graneado. Dios estaba consolando y compadeciendo (padeciendo con) a cada familiar y amigo afectado de lleno por los terroristas. Dios estaba gritando desagarradoramente silencioso en cada sagrario, llorando en el Sacramento para que los terroristas no atentasen. Dios estaba preso de su amor, que dio libertad a los hombres. Dios estaba, de nuevo, crucificado en el dolor.

Y estaba, y está, en el corazón de todos los hombres y mujeres que no desean devolver mal por mal. Que anhelan la paz y la justicia. Que desean que a los asesinos se les frene, no por sed de venganza, sino por deseo de concordia.

Fuente: "Alfa y Omega":

serpersona.info

El arzobispo de Madrid presidió una misa por las víctimas de París, y por la paz

Osoro: "La mayor victoria del terrorismo sería colonizar los corazones de odio"
El arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, presidió anoche una Misa en la catedral de Santa María la Real de la Almudena por las víctimas de los atentados de París y por la paz. En su homilía, ha recordado que «una tragedia provocada por manos humanas ha puesto de luto a todos los pueblos de la tierra, después de inundar de dolor la ciudad de París» y ha incidido en que, en la celebración, «recordamos a los fallecidos y los presentamos con todo nuestro cariño a Dios, pedimos por el restablecimiento de los heridos, y no dejamos de rezar por la paz en el mundo, en las guerras conocidas y olvidadas», con una mención especial a los cristianos perseguidos en Oriente Medio.
En este sentido, el prelado ha denunciado de nuevo el uso blasfemo por parte de los terroristas del «nombre de Dios», al cual «las grandes religiones confesamos como el Señor de la Vida, el que es Compasivo y Padre Misericordioso». Y ha reivindicado la fraternidad como camino para conseguir la paz. Esa fraternidad, que «es una palabra sagrada también dentro del imaginario de nuestra nación hermana Francia», proviene de reconocernos hijos de un padre común, tal como se reza en el Padrenuestro, la oración cristiana por excelencia. «Aprendamos a decir y a vivir diciendo Padrenuestro; así vendrá la paz, paz en el corazón, en las relaciones interpersonales, en las relaciones internacionales», ha añadido.
Además, monseñor Osoro ha apelado a la esperanza de la fe ante tragedias para las que, humanamente, «no hay explicación», sin olvidar «nuestra responsabilidad» tras la matanza. «Los actos terroríficos no pueden embotarnos el corazón», ha dicho, antes de asegurar que «la mayor victoria del terrorismo sería que colonizase nuestro corazón con el odio y nuestra razón, haciéndonosla perder, con respuestas creadoras de más violencia».
«No podemos confundir a los verdugos con las víctimas. Esta tragedia nos debe llevar a ejercer la sabiduría y la prudencia. Pero ni puede ni debe anestesiarnos ante el dolor ajeno. No podemos permanecer insensibles ante las grandes tragedias humanas que llaman a nuestras puertas, como las personas víctimas del fundamentalismo, de la violencia o del hambre. No dejemos ganar al terrorismo. Su mayor victoria sería enajenarnos el alma; el alma de una Europa construida sobre unos valores de honda raigambre cristiana y que son tan universales y actuales», ha aseverado.

Junto al arzobispo de Madrid, han concelebrado el nuncio de Su Santidad en España, monseñor Renzo Fratini, y varios obispos, entre ellos un prelado en representación del episcopado francés; el arzobispo de Urgel y copríncipe de Andorra, monseñor Joan-Enric Vives; el arzobispo de Malabo, monseñor Juan Nsue Edjang Mayé; el secretario general de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo; así como los vicarios episcopales y el Cabildo de la catedral. Han participado también varios representantes de las Iglesias ortodoxas, evangélica y anglicana.

Entre las autoridades, han estado presentes el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes; la delegada del Gobierno en Madrid, Concepción Dancausa; la presidenta de la Asamblea, Paloma Adrados; el presidente del Consejo de Estado, José Manuel Romay Beccaría, y la defensora del Pueblo, Soledad Becerril; además de varios representantes diplomáticos, entre ellos el embajador de Francia en España, Yves Saint-Geours, a quien muchos asistentes a la celebración se han acercado para mostrarle su solidaridad y apoyo.
Archidiócesis d Madrid

Homilía del Papa: Jesús llora por el mundo que mata y no comprende la paz


“Todo el mundo” hoy  “está en guerra”, por la cual “no hay justificación”. Y el rechazo del  “camino de la paz” hace que Dios mismo, que Jesús mismo, lloren. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.
“Jesús ha llorado”. Con estas palabras el Pontífice comenzó su homilía, en la que resonó el eco del Evangelio de Lucas leído poco antes, un pasaje tan breve cuanto conmovedor.

El mundo disfrazado de fiesta

Jesús se acerca a Jerusalén y – probablemente desde un punto más alto que le permite verla  – la observa y llora, dirigiendo estas palabras a la ciudad: “¡Si hubieras comprendido también tú, en este día, lo que conduce a la paz! Pero ahora ha sido escondido a tus ojos”. Francisco las repitió una a una y añadió:
Pero también hoy Jesús llora. Porque nosotros hemos preferido el camino de las guerras, el camino del odio, el camino de las enemistades. La Navidad está cerca: habrá luces, habrá fiestas, árboles iluminados, también pesebres… todo falsificado: el mundo sigue haciendo la guerra, sigue haciendo las guerras. El mundo no ha comprendido el camino de la paz.

Guerra para los bolsillos de los traficantes

El Santo Padre recordó las recientes conmemoraciones de la Segunda Guerra Mundial, las bombas de Hiroshima y Nagasaki, su visita a Redipuglia, el año pasado con motivo del aniversario de la Gran Guerra. “Matanzas inútiles”, repitió con las palabras del Papa Benedicto. “Hoy hay guerra por doquier, hay odio”, constató. Y se preguntó: “¿Qué queda de una guerra, de ésta, que estamos viviendo ahora?”:
¿Qué queda? Ruinas, miles de niños sin educación, tantos muertos inocentes: ¡tantos!, y tanto dinero en los bolsillos de los traficantes de armas.

Una vez Jesús dijo: “No es posible servir a dos patrones: o a Dios, o las riquezas”. La guerra es precisamente la elección por las riquezas: “Construyamos armas, así la economía se equilibra un poco, y vamos adelante con nuestro interés”. Hay una palabra fea del Señor: “¡Malditos!”. Porque Él ha dicho: “¡Bienaventurados los constructores de paz!”. Estos que trabajan por la guerra, que hacen las guerras, son malditos, son delincuentes. Una guerra se puede justificar – entre comillas – con tantas, tantas razones. Pero cuando todo el mundo, como sucede hoy, está en guerra, ¡todo el mundo!: es una guerra mundial – a pedazos: aquí, allá, allá, por doquier… no hay justificación. Y Dios llora. Jesús llora.

Que el mundo llore por sus crímenes

“Y mientras los traficantes de armas hacen su trabajo  – prosiguió diciendo el Pontífice  – están los pobres agentes de paz que sólo para ayudar a una persona, a otra, a otra, y a otra, dan su vida”. Como hizo “un icono de nuestros tiempos, Teresa de Calcuta”. Contra la cual también – observó – “con el cinismo de los potentes, se podría decir: ‘¿Pero qué ha hecho aquella mujer? ¿Ha perdido su vida ayudando a la gente a morir?”. No se comprende el camino de la paz…”:
Nos hará bien también a nosotros pedir la gracia del llanto, por este mundo que no reconoce el camino de la paz. Que vive para hacer la guerra, con el cinismo de decir que no hay que hacerla. Pidamos la conversión del corazón. Precisamente en el umbral de este Jubileo de la Misericordia, que nuestro júbilo, nuestra alegría sea la gracia para que el mundo vuelva a encontrar la capacidad de llorar por sus crímenes, por lo que hace con las guerras.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

¡Si comprendieras lo que conduce a la paz!


Lectura del santo evangelio según san Lucas 19, 41-44
En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando:
-« ¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz!
Pero no: está escondido a tus ojos.
Llegará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra.
Porque no reconociste el momento de mi venida.»
Palabra del Señor

miércoles, 18 de noviembre de 2015

El Estado Islámico vuelve a amenazar al Vaticano "Conquistaremos Roma, romperemos sus cruces y esclavizaremos a sus mujeres, con el permiso de Alá"

Después de los ataques en París, el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) ha mostrado un video desde Salahudinne, provincia norteña de Irak. En él puede verse a varios de sus combatientes reivindicando su accionar en la capital francesa y amenazando al Vaticano. "Conquistaremos Roma, romperemos sus cruces y esclavizaremos a sus mujeres, con el permiso de Alá".
En las primeras horas de hoy se conoció un nuevo comunicado de ISIS, emitido desde su capital de facto Raqqa, Siria, por su vocero oficial, Abu Muhammad al Adnani. El periódico saudita Al Sharq al Awsat, basado en Londres, hace mención del comunicado pero indica que se niega a publicarlo (al igual que varios diarios árabes) para no difundir las amenazas terroristas que llaman de forma mucho más dura y directa que el anterior que dio a conocer Al Adnani en septiembre último y que fue publicado por Europa Press.
Abu Muhammad al Adnani, el vocero del grupo terrorista, apeló a sus milicianos y seguidores en Occidente para que maten de "la manera que puedan y del modo que sea" a norteamericanos, franceses, rusos y europeos, como también a ciudadanos de los países árabes que apoyan la coalición militar en su contra en Irak y Siria, al tiempo que advierte a estas naciones que pagarán un "alto precio" por los ataques aéreos y las operaciones en el territorio bajo su dominio.
"Atáquenlos, asesinen soldados, jefes y tropas de los tawaghit (los que exceden las enseñanzas y los limites dictados por Alá). Maten a sus policías, agentes de seguridad y de Inteligencia, así como a los traidores apostatas y sus serviles agentes del mundo islámico. Destruyan sus ciudades y sus hogares. Amarguenles la vida y ocúpense de ellos de forma aplastante", indico Abu Muhammad al Adnani en un comunicado publicado en internet y difundido en el foro islamista adicto al grupo terrorista, Al Shams al Ansar Islam.
En su comunicado, el vocero del Estado Islámico amenaza a EEUU, a Rusia y Francia, y a "todos" sus "aliados", a los que conceptualiza como "cruzados e infieles".
"Los infieles no deben ignorar que el peligro de sus ciudades es mucho peor de lo que han imaginado y mayor de lo que han pensado", aseguró. "Les hemos advertido que hoy estamos en una nueva era, en la que el Estado Islámico reinará en el mundo, sus soldados y sus hijos no son esclavos. Somos personas que desde hace tiempo no conocen la derrota", asevero.
"Cruzados, han experimentado en París que somos capaces de cumplir y llevar adelante nuestras palabras, lo que vosotros llamáis amenazas es una realidad del ISIS, ahora tiemblan temerosos porque no conocen la cura a sus males y tampoco la descubrirán, porque no hay cura posible. Si luchan contra nosotros, eso nos hace más fuertes y duros. Si nos dejan solos, crecemos y nos expandimos", sostuvo Al Adnani.
El vocero islamista ha hecho hincapié en que la operación aérea de Francia sobre Raqqa, la capital del califato del Estado Islámico, será su "campaña final". "Terminará en derrota, acabarán muertos quienes pongan un pie en la tierra del islam, como todas las campañas previas que fueron derrotadas por los hijos de Alá, aunque en esta ocasión los perseguiremos luego de matarlos aquí y ustedes no tendrán paz en sus países y ciudades. Conquistaremos Roma, romperemos sus cruces y esclavizaremos a sus mujeres, con el permiso de Alá, el elevado", ha afirmado.
Al Adnani advirtió también al presidente francés, Francois Hollande, que terminará "decepcionado" por no lograr sus objetivos militares y dejo claro que tanto los franceses como los estadounidenses, los rusos y los europeos en general deben temer al ISIS pues "los hombres del Califato los asesinarán en el momento oportuno en el lugar en el que estén", finalizó.

(RD/Agencias)

¡Familias abran las puertas de sus casas, sean un pequeño gran signo de la Misericordia! Catequesis del Papa

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Con esta reflexión hemos llegado a umbral del Jubileo, está cerca. Delante de nosotros se encuentra la puerta, pero no sólo la puerta santa, la otra: la gran puerta de la Misericordia de Dios – ¡y esta es una puerta hermosa! –, que acoge nuestro arrepentimiento ofreciendo la gracia de su perdón. La puerta es generosamente abierta, se necesita un poco de valentía de nuestra parte para cruzar el umbral. Cada uno de nosotros tiene dentro de sí cosas que pesan, ¿o no? Todos, ¿no? ¡Todos somos pecadores! Aprovechemos de este momento que se acerca y pasemos por el umbral de esta misericordia de Dios que nunca se cansa de perdonar, ¡jamás se cansa de esperarnos! Nos mira, está siempre junto a nosotros. ¡Animo! ¡Entremos por esta puerta!
Del Sínodo de los Obispos, que hemos celebrado el pasado mes de octubre, todas las familias, y la Iglesia entera, han recibido un gran aliento para encontrarse bajo el umbral de esta puerta. La Iglesia ha sido animada a abrir sus puertas, para salir con el Señor al encuentro de sus hijos y de sus hijas en camino, a veces inciertos, a veces perdidos, en estos tiempos difíciles. Las familias cristianas, en particular, han sido animadas a abrir la puerta al Señor que espera para entrar, trayendo su bendición y su amistad. 
Y si la puerta de la misericordia de Dios está siempre abierta, también las puertas de nuestras iglesias, del amor de nuestras comunidades, de nuestras parroquias, de nuestras instituciones, de nuestras diócesis, deben estar abiertas, para que así, todos podamos salir a llevar esta misericordia de Dios. El Jubileo significa la grande puerta de la misericordia de Dios, pero también las pequeñas puertas de nuestras iglesias abiertas para dejar entrar al Señor o muchas veces dejar salir al Señor prisionero de nuestras estructuras, de nuestro egoísmo y tantas cosas.
El Señor no fuerza jamás la puerta: Él también pide permiso para entrar: ¡el Señor pide permiso, no fuerza la puerta! El Libro del Apocalipsis dice: «Yo estoy junto a la puerta y llamo – pero imaginémonos, ¡el Señor que toca a la puerta de nuestro corazón! – Si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos” (3,20). Y en la última gran visión de este Libro del Apocalipsis, así se profetiza de la Ciudad de Dios: «Sus puertas no se cerrarán durante el día», lo que significa para siempre, porque «no existirá la noche en ella» (21,25). Existen lugares en el mundo en los cuales no se cierran las puertas con llave, todavía quedan. Pero existen tantos otros donde las puertas blindadas se han convertido en normales. No debemos rendirnos a la idea de tener que aplicar este sistema, que también es de seguridad, en toda nuestra vida, en la vida de la familia, de la ciudad, de la sociedad. Y mucho menos en la vida de la Iglesia. ¡Sería terrible! Una Iglesia inhóspita, así como una familia cerrada en sí misma, mortifica el Evangelio y marchita el mundo. ¡Ninguna puerta blindada en la Iglesia, ninguna! ¡Todo abierto!
La gestión simbólica de las “puertas” – de los umbrales, de los caminos, de las fronteras – se ha hecho crucial. La puerta debe proteger, cierto, pero no rechazar. La puerta no debe ser forzada, al contrario, se pide permiso, porque la hospitalidad resplandece en la libertad de la acogida, y se oscurece en la prepotencia de la invasión. La puerta se abre frecuentemente, para ver si afuera esta alguno que espera, y tal vez no tiene la valentía, o ni siquiera la fuerza de tocar. Cuanta gente ha perdido la confianza, no tiene la valentía de tocar a la puerta de nuestro corazón cristiano, a las puertas de nuestras iglesias… Y están ahí, no tienen el coraje, le hemos quitado la confianza: por favor, que esto no suceda nunca. La puerta dice muchas cosas de la casa, y también de la Iglesia. La gestión de la puerta necesita un atento discernimiento y, al mismo tiempo, debe inspirar gran confianza. Quisiera expresar una palabra de agradecimiento para todos los vigilantes de las puertas: de nuestros condominios, de las instituciones cívicas, de las mismas iglesias. Muchas veces la sagacidad y la gentileza de la recepción son capaces de ofrecer una imagen de humanidad y de acogida de la entera casa, ya desde el ingreso. ¡Hay que aprender de estos hombres y mujeres, que son los guardines de los lugares de encuentro y de acogida de ciudad del hombre! A todos ustedes custodios de tantas puertas, sean puertas de habitaciones, sean puertas de las iglesias, ¡muchas gracias! Pero siempre con una sonrisa, siempre mostrando la hospitalidad de esa casa, de esa iglesia, así la gente se siente feliz y acogida en ese lugar.
En verdad, sabemos bien que nosotros mismos somos los custodios y los siervos de la Puerta de Dios, y ¿Cómo se llama la puerta de Dios? ¿Quién puede decirlo? ¿Quién es la puerta de Dios? Jesús. ¿Quién es la puerta de Dios? ¡Fuerte! ¡Jesús! Él nos ilumina en todas las puertas de la vida, incluso aquella de nuestro nacimiento y de nuestra muerte. Él mismo ha afirmado: «Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento» (Jn 10,9). Jesús es la puerta que nos hace entrar y salir. ¡Porque el rebaño de Dios es un amparo, no es una prisión! La casa de Dios es un amparo, no es una prisión, y la ¿la puerta se llama? ¡Una vez más! ¿Cómo se llama? ¡Jesús! Y si la puerta está cerrada, decimos: “¡Señor, abre la puerta!”. Jesús es la puerta y nos hace entrar y salir. Son los ladrones, aquellos que tratan de evitar la puerta: es curioso, los ladrones siempre tratan de entrar por otra parte, por la ventana, por el techo, pero evitan la puerta, porque tienen malas intenciones, y se meten en el rebaño para engañar a las ovejas y aprovecharse de ellas. Nosotros debemos pasar por la puerta y escuchar la voz de Jesús: si sentimos su tono de voz, estamos seguros, somos salvados. Podemos entrar sin temor y salir sin peligro. En este hermoso discurso de Jesús, se habla también del guardián, que tiene la tarea de abrir al buen Pastor (Cfr. Jn 10,2). Si el guardián escucha la voz del Pastor, entonces abre, y hace entrar a todas las ovejas que el Pastor trae, todas, incluso aquellas perdidas en el bosque, que el buen Pastor ha ido a buscarlas. Las ovejas no los elige el guardián, no las elige el secretario parroquial o la secretaria de la parroquia – no, ¡no las elige, eh! – las ovejas son todas invitadas, son escogidas por el buen Pastor. El guardián – también él – obedece a la voz del Pastor. Entonces, podemos bien decir que nosotros debemos ser como este guardián. La Iglesia es la portera de la casa del Señor, la Iglesia es la portera, no es la dueña de la casa del Señor.
La Sagrada Familia de Nazaret sabe bien qué cosa significa una puerta abierta o cerrada, para quien espera un hijo, para quien no tiene amparo, para quien huye del peligro. Las familias cristianas hagan del umbral de sus casas un pequeño gran signo de la Puerta de la misericordia y de la acogida de Dios. Es así que la Iglesia deberá ser reconocida, en cada rincón de la tierra: como la custodia de un Dios que toca, como la acogida de un Dios que no te cierra la puerta en la cara, con la excusa que no eres de casa. Con este espíritu nos acercamos todos al Jubileo, estará la puerta santa, pero también ¡la puerta de la misericordia de Dios grande! Que también haya una puerta en nuestro corazón para recibir todos el perdón de Dios o dar nuestro perdón y recibir a todos aquellos que tocan a nuestra puerta. Gracias.
(Traducción del italiano, Renato Martinez - Radio Vaticano)

COMENTARIO AL EVANGELIO DE HOY DEL P. RANIERO CANTALAMESSA, PREDICADOR DE LA CASA PONTIFICIA:

“En el pasado el significado de esta parábola ha sido habitualmente tergiversado, o al menos muy reducido. Cuando escuchamos hablar de los talentos, pensamos en seguida en las dotes naturales de inteligencia, belleza, fuerza, capacidades artísticas… El uso no es del todo equivocado, pero sí secundario. 

Jesús no pretendía hablar de la obligación de desarrollar las dotes naturales de cada uno, sino de hacer fructificar los dones espirituales recibidos de Él. A desarrollar las dotes naturales, ya nos empuja la naturaleza, la ambición, la sed de ganancia. A veces, al contrario, es necesario poner freno a esta tendencia de hacer valer los talentos propios porque puede convertirse fácilmente en afán por hacer carrera y por imponerse a los demás.

Los talentos de los que habla Jesús son la Palabra de Dios, la fe, el reino que ha anunciado. En este sentido la parábola de los talentos conecta con la del sembrador. A la suerte diversa de la semilla que Él ha echado -que en algunos casos produce el sesenta por ciento, en otros en cambio se queda entre las espinas, o se lo comen los pájaros del cielo-, corresponde aquí la diferente ganancia realizada con los talentos.

Los talentos son, para nosotros cristianos de hoy, la fe y los sacramentos que hemos recibido. La Palabra nos obliga a hacer un examen de conciencia: ¿qué uso estamos haciendo de estos talentos? ¿Nos parecemos al siervo que los hace fructificar o al que los entierra? Para muchos el propio bautismo es verdaderamente un talento enterrado. Yo lo comparo a un paquete regalo que uno ha recibido por Navidad y que ha sido olvidado en un rincón, sin haberlo nunca abierto o tirado.

Los frutos de los talentos naturales acaban con nosotros, o como mucho pasan a los herederos; los frutos de los talentos espirituales nos siguen a la vida eterna y un día nos valdrán la aprobación del Juez divino: "Bien, siervo bueno y fiel, has sido fiel en lo poco, te daré autoridad sobre lo mucho: toma parte en el gozo de tu señor".

Nuestro deber humano y cristiano no es solo desarrollar nuestros talentos naturales y espirituales, sino también de ayudar a los demás a desarrollar los suyos”.

Fuente: News.va

Tatary pide "no meter en el mismo saco" a musulmanes y yihadistas. Pide no caer en un brote de islamofobia

Un 40% de los 1,8 millones de musulmanes del país son españoles
El presidente de la Comisión Islámica de España (CIE), Riay Tatary, ha pedido "nometer en el mismo saco" a los musulmanes y a los yihadistas que cometieron los atentados de París porque el Islam "es una religión de paz", no de "derramar sangre", y ha apelado a la conciencia del pueblo español para no caer en un brote de islamofobia.
"Hace falta cambiar el discurso. Los musulmanes formamos parte integrada totalmente en la sociedad. No pertenecemos a una religión que mata y derrama sangre, el Islam es una religión de paz, armonía y convivencia", ha precisado Tatary en declaraciones a Europa Press, para pedir a los ciudadanos que "no caigan en la trampa de meter a todos en el mismo saco".
Sobre un posible brote de islamofobia tras los atentados de París, Tatary ha apelado a "la conciencia del pueblo español" y ha recordado que en España ya son generaciones de musulmanes nacidos en el país. Según el último Estudio Demográfico de la Población Musulmana elaborado por la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE) y el Observatorio Andalusí, en España viven 1,8 millones de musulmanes, de los que casi un 40% son españoles.
"Tal y como dije en 2004 -tras los atentados en Madrid-, ustedes nos conocen, nosotros no pertenecemos a ninguna formación de esta índole y condenamos enérgicamente lo que se ha hecho en nombre del Islam", ha subrayado, al tiempo que ha lamentado que "cualquiera" puede utilizar el nombre de Dios.
"En su momento, formaciones terroristas invocaron la democracia, invocaron la independencia y, sin embargo, nadie les dio la razón porque ellos lo que pretendían simplemente era demostrar que ellos tenían la razón y no la tenían", ha apuntado.
En cualquier caso, Tatary confía en los españoles y en que no habrá un repunte de la islamofobia, y cree que si se produce algún acto contra los musulmanes -como lo que ocurrió esta semana en el pueblo de Don Benito, en Extremadura, donde quemaron la puerta de la mezquita-, vendrá de grupos islamófobos que intentan "hacer daño". "Pero nosotros estamos trabajando también para demostrar nuestra convivencia sana y pacífica con los demás", ha añadido.
Además, el presidente de la CIE, que ha asegurado que en la mezquita central de Madrid ha reinado estos días un ambiente "normal al 100%", ha apostado por "la educación y la formación" de los jóvenes para combatir el terrorismo. "No tenemos otra -ha precisado-. No se trata de quitar libertad a los niños pero al mismo tiempo hay que ayudarles a orientarse adecuadamente".

(RD/Ep)

Al despertar, Señor, me saciaré de tu semblante.

Sal 16, 1. 5-6. 8 y 15 

Al despertar, Señor, me saciaré de tu semblante.
Señor, escucha mi apelación, 
atiende a mis clamores, 
presta oído a mi súplica, 
que en mis labios no hay engaño.
Al despertar, Señor, me saciaré de tu semblante.
Mis pies estuvieron firmes en tus caminos, 
y no vacilaron mis pasos. 
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; 
inclina el oído y escucha mis palabras.
Al despertar, Señor, me saciaré de tu semblante.
Guárdame como a las niñas de tus ojos, 
a la sombra de tus alas escóndeme. 
Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia, 
y al despertar me saciaré de tu semblante.
Al despertar, Señor, me saciaré de tu semblante.

HAGAN PRODUCIR SUS TALENTOS HASTA QUE YO REGRESE


Lectura del santo evangelio según san Lucas 19, 11-28
En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén, y se pensaban que el reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro.
Dijo, pues:
-«Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después.
Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles:
"Negociad mientras vuelvo."
Sus conciudadanos, que lo aborrecían, enviaron tras él una embajada para informar:
"No queremos que él sea nuestro rey."
Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno.
El primero se presentó y dijo:
"Señor, tu onza ha producido diez."
Él le contestó:
"Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades."
El segundo llegó y dijo:
"Tu onza, señor, ha producido cinco."
A ése le dijo también:
"Pues toma tú el mando de cinco ciudades."
El otro llegó y dijo:
"Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo, porque eres hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras."
Él le contestó:
"Por tu boca te condeno, empleado holgazán.
¿Conque sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro?
Pues, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco?
Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses."
Entonces dijo a los presentes:
"Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez."
Le replicaron:
"Señor, si ya tiene diez onzas."
"Os digo: 'Al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.'
Y a esos enemigos míos, que no me querían por rey, traedlos acá y degolladlos en mi presencia."»
Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.
Palabra del Señor

martes, 17 de noviembre de 2015

Jordania: en las fronteras de la Tierra Prometida

Monte Nebo, Mukawir, el Jordán, el Mar Muerto, Beatnia, Madaba, Sodoma, Gomorra...

De Moisés a Jesús, de Lot a María. Jordania acoge en su territorio más de un centenar de enclaves narrados en la Biblia. Lugares clave, como el Monte Nebo, desde donde Moisés avistó la Tierra Prometida; Mukawir, donde Herodes ajustició a Juan el Bautista, tras la danza de Salomé; el sitio delbautismo de Jesús; Betania, donde reunió por primera vez a sus discípulos; Sodoma y Gomorra; el mar Muerto; o Madaba, donde se encuentra el mapa de Tierra Santa más antiguo que se conserva.
El país fue testigo de numerosos hechos narrados en la Biblia. Incluso si no se es religioso, visitar lugares de importancia bíblica puede resultar una experiencia emocionante. Si recorremos el país de norte a sur, por el histórico Camino de los Reyes, estos son algunos de los lugares que se pueden descubrir y de los que se ya se hacía mención en el Antiguo y Nuevo Testamento.
Anjara: esta ciudad se menciona en la Biblia como el lugar en el que Jesús, su madre María y sus discípulos pasaron y descansaron en sus viajes del Mar de Galilea hasta Betania.
Hoy en día hay un moderno santuario dedicado a la Virgen de la Montaña. Fue uno de los lugares de Peregrinación del Jubileo 2000. Éstos son algunos de los principales enclaves para el peregrino que visita Jordania.
Betania de Transjordania: es el enclave bíblico más importante de Jordania situado en la orilla este del río Jordan. Aquí se estableció Juan Bautista y donde Jesús fue bautizado. También fue el lugar dónde Jesús oró por primera vez ante Dios y reunió a sus primeros discípulos. Actualmente hay una iglesia de época bizantina y se han encontrado restos de cinco iglesias paleocristianas.
Madaba: la ciudad se menciona en el Antiguo Testamento como Medeba. Se la conoce como la ciudad de los mosaicos ya que posee una de las colecciones más importantes de mosaicos bizantinos del mundo. La joya de Madaba se sitúa en el suelo de la Iglesia de San Jorge. Se trata de un mapa que reproduce Tierra Santa y Jerusalén considerado como el mapa religioso de Tierra Santa más antiguo.
Monte Nebo: lugar donde Moisés llegó desde Egipto y vislumbró Tierra Prometida. Se dice que Moisés fue enterrado aquí aunque no se conoce el lugar exacto. Desde Monte Nebo hay unas bonitas vistas al Mar Muerto, al valle del río Jordan, Jericó y a las colinas de Jerusalén. En el año 2000, el Papa Juan Pablo II ya visitó este lugar y lo designó lugar de Peregrinación Oficial del Jubileo 2000.

Mar Muerto: en la zona del punto más bajo de la tierra se vivieron los trágicos acontecimientos de Sodoma y Gomorra y donde la mujer de Lot se convirtió en estatua de sal tras desobedecer a Dios. De hecho, en una zona frente al Muer Muerto hay una formación rocosa que se dice que es "la estatua de sal de la mujer de Lot". Cerca de la ciudad de Safi se encuentran una iglesia y un monasterio dedicados a Lot, construidos en los alrededores de la cueva en la que se cree, se refugiaron Lot y sus hijas.
Mukawir: esta zona se identifica como el palacio de Herodes, gobernador romano de la región durante la época de Jesucristo. Se dice que en este palacio Herodes apresó a Juan Bautista y lo decapitó tras la famosa danza de Salomé.
Petra: la que probablemente sea la ciudad más hermosa de Medio Oriente fue, con casi total segurida, la última parada de los Magos camino a Belén.
Fuente: Religión digital 

Homilía del Papa: Evitar las tentaciones de una vida mundana

 Atentos a la mundanidad que nos “lleva a la doble vida”. Es la admonición que hizo elPapa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice reafirmó que, para custodiar la identidad cristiana, es necesario ser coherentes y evitar las tentaciones de una vida mundana.
El anciano Eleazar “no permite que el espíritu de la mundanidad” lo debilite y prefiere morir, antes que rendirse a la apostasía del “pensamiento único”. El Papa Bergoglio se inspiró en laprimera lectura, tomada del segundo libro de los Macabeos, para advertir nuevamente a los cristianos acerca de las tentaciones de la vida mundana. Eleazar, ya con 90 años, no aceptó comer carne de cerdo como le pedían también sus “amigos mundanos” preocupados por salvarle la vida. Y observó que este anciano mantuvo su dignidad “con aquella nobleza” que le venía “de una vida coherente”, que va al martirio y da testimonio”.

La mundanidad nos aleja de la coherencia de la vida cristiana

“La mundanidad espiritual nos aleja de la vida coherente – refirmó el Santo Padre  nos hace incoherentes”, uno “finge ser así” pero vive “de otra manera”. Y la mundanidad – añadió – “es difícil conocerla desde el inicio porque es como la carcoma que lentamente destruye, degrada la tela y después esa tela se vuelve inservible” y el hombre que “se deja llevar adelante por la mundanidad, pierde su identidad cristiana”:
“La carcoma de la mundanidad ha arruinado su identidad cristiana, es incapaz de coherencia. ‘Oh, yo soy tan católico, Padre, yo voy a Misa todos los domingos, tan católico’. Y después vas a trabajar, a realizar tu profesión: Pero si tú me compras esto, hacemos este tráfico de influencias y tú recibes el soborno’. Esta no es coherencia de vida, ésta es mundanidad, para dar un ejemplo. La mundanidad te conduce a la doble vida, a la que aparece y a la que es verdadera, y te aleja de Dios y destruye tu identidad cristiana”.

Pedir al Señor apoyo contra las tentaciones mundanas


Por esto – prosiguió explicando el Papa – Jesús es “tan fuerte” cuando pide al Padre que salve a los discípulos del espíritu mundano, “que destruye la identidad cristiana”. Un ejemplo de bastión contra este espíritu es precisamente Eleazar que piensa en los jóvenes que si hubieran cedido al espíritu mundano, se habrían perdido por su culpa:
“El espíritu cristiano, la identidad cristiana, jamás es egoísta, siempre trata de cuidar con la propia coherencia, cuidar, evitar el escándalo, cuidar a los demás, dar un buen ejemplo. ‘Pero no es fácil, Padre, vivir en este mundo, donde las tentaciones son tantas, y el truco de la doble vida nos tienta todos los días, no es fácil’. Para nosotros no sólo no es fácil, es imposible. Sólo Él es capaz de hacerlo. Y por esto hemos rezado en el Salmo: ‘El Señor me sostiene’. Nuestro apoyo contra la mundanidad que destruye nuestra identidad cristiana, que nos lleva a la doble vida, es el Señor”.
Tener el coraje de llevar adelante la identidad cristiana

El Señor es el único que puede salvarnos – dijo nuevamente el Santo Padre – y nuestra oración humilde será: “Señor, soy pecador, verdaderamente, todos lo somos, pero te pido tu apoyo, dame tu apoyo para que, por una parte, no finja ser cristiano y, por otra, viva como un pagano, como mundano”:
“Si ustedes tienen hoy un poco de tiempo, tomen la Biblia, el segundo libro de los Macabeos, capítulo sexto, y lean esta historia de Eleazar. Les hará bien, les dará valor para ser ejemplo para todos y también les dará fuerza y apoyo para llevar adelante la identidad cristiana, sin componendas, sin doble vida”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

JESÚS HA VENIDO A BUSCAR Y SALVAR A QUIEN ESTABA PERDIDO


Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,1-10):

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.

Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.» Él bajó en seguida y lo recibió muy contento.

Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.»

Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: «Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.»

Jesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahám. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»
Fuente:News.va