jueves, 30 de abril de 2015

"Sin la riqueza de los pobres, no descubrimos el rostro de Cristo"

El Papa Francisco se unió - este martes - a los huéspedes de los centros de acogida de Caritas de Roma, reunidos en el teatro Brancaccio, de la capital italiana, en una representación teatral titulada ‘Si no fuera por ti', para contar sus vivencias difíciles, deabandono y marginación y también su amora los hijos, a los padres, a la vida y a Dios. Y lo hizo por medio de un vídeo mensaje:
«Estoy contento de estar entre ustedes, de este modo, complaciéndome por su coraje, para decirles que no pierdan la esperanza ¡Dios los quiere, los quiere a todos!»
El Obispo de Roma destacó su gran anhelo:
«Cuánto quisiera que Roma pudiera brillar de pietás por los que sufren, de acogida por los que huyen de guerras y muerte, de disponibilidad, de sonrisa y de magnanimidad por el que ha perdido la esperanza. Cuánto quisiera que la Iglesia de Roma se manifestara cada vez más como madre atenta hacia los débiles. Todos tenemos debilidades, cada uno las propias. ¡Cuánto quisiera que las comunidades parroquiales en oración, al entrar un pobre en la iglesia, se arrodillaran en veneración, así como hacen cuando entra el Señor! ¡Cuánto quisiera esto, que se toque la carne de Cristo presente en los pobres de esta ciudad!».
«¿Quién piensa que un sintecho es una persona de la cual aprender?» ¿Quién piensa que puede ser un santo?», preguntó Francisco, destacando esta ocasión de diálogo e intercambio significativo, así como de escucha y de enseñanza sobre el amor, sobre la solidaridad, sobre cómo en las dificultades se encuentra el amor de Dios.
Con la gran enseñanza que nos ha dado Jesús, reiteró que lo que nos da verdadera libertad, salvación y felicidad es «su amor de compasión, de ternura y de compartir». «El Buen Samaritano que nos recoge a nosotros, que fuimos golpeados por los ladrones».
 El Obispo de Roma hizo suyas las palabras de San Gregorio de Nisa y de San Agustín sobre Cristo y los pobres: «Ustedes no son un peso. Son la riqueza, sin la cual son vanos nuestros intentos de descubrir el rostro del Señor». Y recordó que, pocos días después de su elección pontificia recibió una carta de felicitación, asegurándole sus oraciones. A la que él respondió inmediatamente diciéndoles que los lleva en el corazón y que está a su disposición. Palabras que confirmó también en esta ocasión, pidiéndoles que sigan rezando por él.
El Papa agradeció de forma especial a todos los agentes de Caritas:
«Los siento como mis manos, las manos del Obispo, al tocar el cuerpo de Cristo», dijo, sin olvidar a los voluntarios romanos y de otros lugares de Italia, que «descubren un mundo que requiere atención y solidaridad:
«Hombres y mujeres que buscan afecto, relación, dignidad, con las cuales todos podemos experimentar la caridad aprendiendo a acoger, escuchar y donarse».

Deseando poder encontrarlos pronto personalmente, como fue en la Capilla Sixtina, con el anhelo de que «el Señor nos ayude a reconocerlo en el rostro del pobre», y «que la Virgen María nos acompañe en este camino», les dio su bendición.

miércoles, 29 de abril de 2015

Jesús nos enseña que la obra de arte de la sociedad es la familia, dijo el Papa

La familia: el matrimonio (I)
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Nuestra reflexión sobre el designio originario de Dios sobre la pareja hombre-mujer, después de haber considerado las dos narraciones del Libro del Génesis, se dirige ahora directamente a Jesús.

El evangelista Juan, al comienzo de su Evangelio, narra el episodio de las bodas de Caná, en las cuales estaban presentes la Virgen María y Jesús, con sus primeros discípulos (cfr. Jn 2, 1-11). ¡Jesús no sólo participó en aquel matrimonio, sino que “salvó la fiesta” con el milagro del vino! Por lo tanto, el primero de sus signos prodigiosos, con el cual Él revela su gloria, lo cumplió en el contexto de un matrimonio y fue un gesto de gran simpatía por aquella familia naciente, solicitado por el apremio materno de María. Y esto nos hace recordar el libro del Génesis, cuando Dios terminó la obra de la creación y hace su obra maestra; la obra maestra es el hombre y la mujer. Y aquí precisamente Jesús comienza sus milagros, con esta obra maestra, en un matrimonio, en una fiesta de bodas: un hombre y una mujer. Así Jesús nos enseña que la obra maestra de la sociedad es la familia: ¡el hombre y la mujer que se aman! ¡Ésta es la obra maestra!

Desde los tiempos de las bodas de Caná, tantas cosas han cambiado, pero aquel “signo” de Cristo contiene un mensaje siempre válido.

Hoy, no parece fácil hablar del matrimonio como de una fiesta que se renueva en el tiempo, en las diversas estaciones de la entera vida de los cónyuges. Es un hecho que las personas que se desposan son siempre menos. Esto es un hecho: los jóvenes no quieren casarse. En muchos países en cambio aumenta el número de las separaciones, mientras disminuye el número de los hijos. La dificultad para quedarse juntos – ya sea como pareja que como familia – lleva siempre a romper los vínculos siempre con mayor frecuencia y rapidez, y precisamente los hijos son los primeros en pagar las consecuencias. Pero pensemos que las primeras víctimas, las víctimas más importantes, las víctimas que sufren más en una separación son los hijos. Si experimentas desde pequeño que el matrimonio es un vínculo “a tiempo determinado”, inconscientemente para ti será así. En efecto, muchos jóvenes son llevados a renunciar al proyecto mismo de un vínculo irrevocable y de una familia duradera. Creo que debemos reflexionar con gran seriedad sobre el porqué tantos jóvenes “no se sienten” de casarse. Existe esta cultura de lo provisorio…todo es provisorio, parece que no hay algo definitivo.


Ésta de los jóvenes que no quieren casarse es una de las preocupaciones que surgen en el día de hoy: ¿por qué los jóvenes no se casan? ¿Por qué a menudo prefieren una convivencia y tantas veces “a responsabilidad limitada”? ¿Por qué muchos – también entre los bautizados – tienen poca confianza en el matrimonio y en la familia? Es importante tratar de entender, si queremos que los jóvenes puedan encontrar el camino justo para recorrer. ¿Por qué no tienen confianza en la familia?

Las dificultades no son sólo de carácter económico, si bien estas son realmente serias. Muchos consideran que el cambio sucedido en estos últimos decenios haya sido puesto en marcha por la emancipación de la mujer. Pero ni siquiera este argumento es válido. ¡Pero ésta es también una injuria! ¡No, no es verdad! Es una forma de machismo, que siempre quiere dominar a la mujer. Hacemos el papelón que hizo Adán, cuando Dios le dijo: “¿Pero por qué has comido la fruta?” Y él: “Ella me la dio”. Es culpa de la mujer. ¡Pobre mujer! ¡Debemos defender a las mujeres, eh! En realidad, casi todos los hombres y las mujeres querrían una seguridad afectiva estable, un matrimonio sólido y una familia feliz. La familia está en la cima de todos los índices de agrado entre los jóvenes; pero, por miedo de equivocarse, muchos no quieren ni siquiera pensar en ella; no obstante son cristianos, no piensan al matrimonio sacramental, signo único e irrepetible de la alianza, que se transforma en testimonio de la fe. Quizás, precisamente este miedo de fracasar es el más grande obstáculo para acoger la palabra de Cristo, que promete su gracia a la unión conyugal y a la familia.

El testimonio más persuasivo de la bendición del matrimonio cristiano es la vida buena de los esposos cristianos y de la familia. ¡No hay modo mejor para decir la belleza del sacramento! El matrimonio consagrado por Dios custodia aquel vínculo entre el hombre y la mujer que Dios ha bendecido desde la creación del mundo; y es fuente de paz y de bien para la entera vida conyugal y familiar. Por ejemplo, en los primeros tiempos del Cristianismo, esta gran dignidad del vínculo entre el hombre y la mujer venció un abuso considerado entonces completamente normal, es decir, el derecho de los maridos de repudiar a las esposas, también con los motivos más falsos y humillantes. El Evangelio de la familia, el Evangelio que anuncia precisamente este sacramento ha vencido esta cultura de repudio habitual.

El germen cristiano de la radical igualdad entre los cónyuges hoy debe traer nuevos frutos. El testimonio de la dignidad social del matrimonio se hará persuasivo precisamente por este camino, el camino del testimonio que atrae, el camino de la reciprocidad entre ellos, de la complementariedad entre ellos.

Por esto, como cristianos, debemos hacernos más exigentes a este respecto. Por ejemplo: sostener con decisión el derecho a la igual retribución por igual trabajo ¿por qué se da por cierto que las mujeres deben ganar menos que los hombres? ¡No! ¡El mismo derecho! ¡La disparidad es un puro escándalo! Al mismo tiempo, reconocer como riqueza siempre válida la maternidad de las mujeres y la paternidad de los hombres, a beneficio sobre todo de los niños. Igualmente, la virtud de la hospitalidad de las familias cristianas reviste hoy una importancia crucial, especialmente en las situaciones de pobreza, de degrado, de violencia familiar.

Queridos hermanos y hermanas, ¡no tengamos miedo de invitar a Jesús a la fiesta de bodas! Y no tengamos miedo de invitar a Jesús a nuestra casa, para que esté con nosotros y custodie la familia. ¡Y también a su madre, María! Los cristianos, cuando se desposan “en el Señor” son transformados en un signo eficaz del amor de Dios. Los cristianos no se desposan sólo por sí mismos: se desposan en el Señor en favor de toda la comunidad, de la entera sociedad.

De esta bella vocación del matrimonio cristiano, hablaré en la próxima catequesis. Gracias.

(Traducción del italiano: Maria Cecilia Mutual - RV)

YO SOY LA LUZ

Evangelio según San Juan 12,44-50.

Jesús exclamó: "El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió.

Y el que me ve, ve al que me envió.

Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas.

Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo.

El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día.

Porque yo no hablé por mí mismo: el Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar; y yo sé que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo ordenó".

ASIA/NEPAL - Jesuitas y Salesianos participan en las operaciones de socorro y asistencia

Katmandú - El epicentro del terremoto que sacudió este sábado 25 de abril el Nepal está localizado a medio camino entre las ciudades de Katmandú y Pokhara en el centro de Nepal. Tambien se han reportado muertes y destrucción en el Tíbet, Bangladesh, Bután y en el norte de la India, pero la mayoría de los daños se sitúan en Nepal. El padre Borniface Tigga, Superior Regional de los Jesuitas de Nepal informa de que los 68 jesuitas en el país, al igual que otras comunidades religiosas y del Vicariato mismo, no han sufrido pérdida de vidas ni lesiones graves, aunque algunos edificios de instituciones religiosas si que han sufrido daños. “Cuando pase el peligro de las réplicas del terremoto evaluaremos más detenidamente la situación para poner al seguro aquellos a quienes servimos”, dice el padre Tigga en la nota enviada a la Agencia Fides desde la Curia de los Jesuitas. 

“Las comunidades locales y todos aquellos que no se han visto afectados por el terremoto están involucrados en las operaciones de rescate – continua el p. Tigga -. Los jesuitas de Nepal han respondido de inmediato a esta terrible tragedia. El Colegio de San Francisco Javier ha llegado a dos aldeas remotas en el distrito de Dhading con lonas para crear refugios y alimentos básicos. Además se está distribuyendo material en el distrito de Kavre. Muchas carreteras están cortadas por lo que es difícil llegar a muchos lugares”. 

Los Salesianos y las Hijas de María Auxiliadora presente en Nepal también están todos bien, como informa Ans, y aunque afectados por la conmoción y el miedo, están trabajando juntos para hacer frente a la emergencia. Sólo alguna pared de sus obras se ha derrumbado tras el terremoto, pero no han sufrido daños irreparables. Como toda la población, por orden del gobierno, no pueden regresar a sus hogares y por lo tanto buscan refugio en tiendas de campaña al externo, mientras tratan de llevar ayuda y consuelo a las personas tan probadas.

Los salesianos están presentes en Nepal desde los años 90, dependiendo de la Provincia de India-Calcuta, y animan dos obras en Katmandú, en el suburbio de Lubhu, y dos más en otras zonas del país. Las Hijas de María Auxiliadora han abierto su casa a Katmandú en 2007.

martes, 28 de abril de 2015

Abiertos a las sorpresas

Pedir al Señor «la gracia de no tener miedo cuando el Espíritu, con seguridad, me dice que dé un paso adelante». Y pedir el «valor apostólico de llevar vida y no hacer de nuestra vida cristiana un museo de recuerdos». Esta es la doble recomendación con la que el Papa Francisco concluyó, el martes 28 de abril por la mañana, la homilía de la misa en la capilla de la Casa Santa Marta.
Al comentar las lecturas del día, el Pontífice se centró especialmente en la primera, tomada de los Hechos de los Apóstoles (11, 19-26), en la que –recordó– se narra que «después de los primeros días de gozo, después de la efusión del Espíritu Santo, había en la Iglesia momentos bellos, pero también muchos problemas». Uno de estos era el hecho de que algunos predicaran «el Evangelio a los griegos, a los paganos, a los que no eran israelitas». En efecto, explicó el Papa Francisco, «esto era muy extraño, parecía una nueva doctrina». Por lo demás, observó, ya había «ocurrido el episodio de Pedro en la casa de Cornelio» que había suscitado indignación: «Pero tú fuiste allí, entraste en una casa pagana, has quedado impuro», le reprocharon.
Ahora sucedía algo parecido: «tras la persecución, tras el martirio de Esteban» los discípulos se habían dispersado y en Jerusalén quedaban solamente los apóstoles. Algunos de los discípulos habían «llegado a Antioquía y predicaban en las sinagogas, a los judíos». Pero «otros, llegados de Chipre y de Cirene, comenzaron a hablar también a los griegos, anunciando que Jesús es el Señor: “Y la mano del Señor estaba con ellos y así un gran número creyó y se convirtió”».
Así, cuando «la noticia “llegó a los oídos de la Iglesia de Jerusalén”, creó inquietud». Hasta el punto que los apóstoles «enviaron una especie de “visita canónica”, diciendo a Bernabé: “Ve, visítalos y luego veremos qué se hace». Sin embargo, «cuando Bernabé llegó y vio la gracia de Dios, se alegró y llevó tranquilidad y paz a la Iglesia de Jerusalén».
En definitiva para el Papa el episodio narrado en los Hechos de los Apóstoles habla una vez más de «novedad», que irrumpe «en esa mentalidad» según la cual Jesús había venido solamente «para salvar a su pueblo, el pueblo elegido por el Padre». Una mentalidad incapaz incluso de percibir «cómo otros pueblos formaran parte» del plan divino de salvación.

«Pero –advirtió el Pontífice, citando el libro de Isaías– estaba en las profecías». Sin embargo, ellos «no comprendían. No entendían que Dios es el Dios de las novedades: yo realizo algo nuevo, nos dice»; no comprendían «que el Espíritu Santo vino precisamente a esto, a renovarnos y obra continuamente para renovarnos». Es más, constató, «esto nos da temor. En la historia de la Iglesia podemos ver, desde entonces hasta hoy, cuántos miedos han suscitado las sorpresas del Espíritu Santo. Es el Dios de las sorpresas». Y a quien quisiera objetar: «Pero, padre, hay novedades y novedades. Algunas novedades, se ven que son de Dios, otras no», el Papa Francisco respondió con las palabras de Pedro a los hermanos de Jerusalén, cuando le reprocharon por haber entrado en la casa de Cornelio: «Cuando vi que se les había dado lo que nosotros recibimos, ¿quién era yo para negar el bautismo?».
Es la misma idea presente en el pasaje de la liturgia del día acerca de Bernabé, calificado como «hombre virtuoso», y «lleno del Espíritu Santo». Destacando que «en los dos está el Espíritu Santo, que hace ver la verdad». Algo que, en cambio, «solos» no podemos. «Con nuestra inteligencia no podemos», destacó el Papa, explicando: «Podemos estudiar toda la historia de la salvación, podemos estudiar toda la teología, pero sin el Espíritu no podemos entender. Es precisamente el Espíritu quien nos hace entender la verdad o –usando las palabras de Jesús– es el Espíritu quien nos hace conocer la voz de Jesús: “mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen”».
En definitiva para el Papa Francisco «el seguir adelante de la Iglesia es obra del Espíritu Santo.
Es él quien actúa». El mismo «Jesús dijo a los apóstoles: “Yo os enviaré el don del Padre, será Él quien os vaya recordando y os enseñe todo”». ¿Cómo? Recordando lo que Jesús dijo y refiriéndose a las profecías: «Por eso, en los primeros discursos, también en el de Esteban, hay una relectura —aclaró el Pontífice— de todas las profecías. Es obra del Espíritu Santo, que hace recordar la historia en clave de Jesús resucitado: “y Él os enseñará el camino”».
Al respecto el Papa sugirió también «cómo hacer» para estar seguros de que la voz que escuchamos es la de Jesús y que lo que oímos que se debe hacer es obra del Espíritu Santo. Es necesario, reiteró «rezar. Sin oración no hay cabida para el Espíritu»; se necesita «pedir a Dios que nos mande este don: “Señor, danos el Espíritu Santo para que podamos discernir en todo tiempo qué tenemos que hacer”». Prestando atención al hecho de que eso «no significa repetir siempre lo mismo. El mensaje es el mismo: pero la Iglesia va hacia adelante, la Iglesia va hacia adelante con estas sorpresas, con estas novedades del Espíritu Santo».
Por lo tanto «se necesita discernir y para discernir se requiere rezar, pedir esta gracia». Como hizo Bernabé que «estaba lleno del Espíritu Santo y lo entendió de inmediato», y Pedro que «vio y dijo: “Pero, ¿quién soy yo para negar aquí el bautismo?”». De hecho, el Espíritu Santo «no nos deja equivocarnos».
También en este caso el Papa dijo ser consciente de las objeciones que podrían aducirse a su razonamiento: «Pero, padre, ¿por qué crearse tantos problemas? Hagamos las cosas como las hemos hecho siempre, así estamos seguros». Y la respuesta es que esta hipótesis podría ser «una alternativa», pero se trataría de «una alternativa estéril; una alternativa de “muerte”». Mientras que es mucho mejor, concluyó, «asumir el riesgo, con la oración, con la humildad, de aceptar lo que el Espíritu nos pide que cambiemos según el tiempo en el que vivimos: este es el camino».

La Iglesia en Nepal reza y ayuda a las víctimas del terremoto: las estructuras católicas no presentan daños graves


Una misa en memoria de las víctimas del terremoto ha sido celebrada esta mañana por el Vicario Apostólico de Nepal, el obispo católico Paul Simick: según lo informado a la Agencia Fides, el Obispo ha rezado por las víctimas e instado a los fieles de Nepal a realizar “un esfuerzo de conforto y solidaridad, para mostrar el amor misericordioso del Padre”. 

“La pequeña Iglesia nepalesa cuenta también con la ayuda internacional, visto la tragedia que ha asolado el país”, señala el padre Pius Perumana, director de Cáritas Nepal, narrando el compromiso de la organización después del violento terremoto de magnitud 7,9 que ha devastado Katmandú este sábado 25 de abril. 

“La cifra de muertos sigue aumentando de manera constante”, señala. Ya van más de tres mil muertos, pero las estimaciones, considerando los distritos afectados, podrían llegar a alcanzar las seis mil personas. Muchos cuerpos están aún bajo los escombros y los equipos militares y de protección civil participen plenamente en las operaciones de rescate. Se estima que hay unos 5.000 heridos y miles de personas se han quedado sin hogar”, dice el padre Pius. 

“Hemos visitado los lugares afectados. En este momento la Cáritas, que ya ha lanzado un llamamiento internacional, está trabajando para proporcionar los primeros auxilios a los supervivientes, como tiendas de campaña, agua y comida. Nuestro trabajo también es el de animar a la gente”, señala el sacerdote. 
El Director de Caritas continúa: “Las estimaciones sobre las víctimas y las personas afectadas son todavía muy inciertas, ya que a muchas zonas remotas afectadas por el terremoto, no se puede llegar. Todavía estamos en una situación de emergencia”, dice, añadiendo: “Me gustaría señalar que el terremoto ha ocurrido durante el día y un día festivo, por lo que muchas de las personas estaban fuera de casa; esto ha evitado un número aún mayor de víctimas”. Sin embargo, según UNICEF, ya son más de 900 mil los niños nepaleses que necesitan urgentemente asistencia humanitaria. 

Muchos templos hindúes y monasterios budistas se han visto dañados. En Katmandú, una iglesia protestante se ha derrumbad, provocando la muerte de 70 fieles en su interior. Según la información de la Agencia Fides, las iglesias, escuelas y estructuras católicas no han sufrido daños graves. (PA)

Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos.

Evangelio según San Juan 10,22-30.

Se celebraba entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, y Jesús se paseaba por el Templo, en el Pórtico de Salomón.

Los judíos lo rodearon y le preguntaron: "¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías, dilo abiertamente".

Jesús les respondió: "Ya se lo dije, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas.

Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen.

Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos.

Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre.

El Padre y yo somos una sola cosa".

lunes, 27 de abril de 2015

«EL BAUTISMO DEL NUEVO NACIMIENTO»

Vamos a exponer de qué manera, renovados por Cristo nos hemos consagrado a Dios.

A quienes aceptan y creen que son verdad las cosas que enseñamos y exponemos y prometen vivir de acuerdo con estas enseñanzas, les instruimos para que oren a Dios con ayunos, y pidan perdón de sus pecados pasados, mientras nosotros, por nuestra parte, oramos y ayunamos también juntamente con ellos.
Luego los conducimos a un lugar donde hay agua, para que sean regenerados del mismo modo que fuimos regenerados nosotros. Entonces reciben el baño del bautismo el nombre de Dios, Padre y Soberano del universo, y nuestro Salvador Jesucristo, y del Espíritu Santo.

Pues Cristo dijo: El que no nazca de nuevo, no podrá entrar en el reino de los cielos. Ahora bien, es evidente para todos que no es posible, una vez nacidos, volver a entrar en el seno de nuestras madres.

También el profeta Isaías nos dice de qué modo puede librarse de sus pecados quienes pecaron y quieren convertirse: Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido, defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces venid y litigaremos, dice el Señor. Aunque vuestros pecados sean como púrpura, blanquearán como nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán como lana. Si sabéis obedecer, lo sabroso de la tierra comeréis; si rehusáis y os rebeláis, la espada os comerá. Lo ha dicho el Señor.

Los apóstoles nos explican la razón de todo esto. En nuestra primera generación, fuimos engendrados de un modo inconsciente por nuestra parte, y por una ley natural y necesaria, por la acción del germen paterno en la unión de nuestros padres, y sufrimos la influencia de costumbres malas y de una instrucción desviada. Mas, para que tengamos también un nacimiento, no ya fruto de la necesidad natural e inconsciente, sino de nuestra libre y consciente elección, y lleguemos a obtener el perdón de nuestros pecados pasados, se pronuncia, sobre quienes desean ser regenerados y se convierten de sus pecados, mientras están en el agua, el nombre de Dios, Padre y Soberano del universo, único nombre que invoca el ministro cuando introduce en el agua al que va a ser bautizado.

Nadie, en efecto, es capaz de poner nombre al Dios inefable, y si alguien se atreve a decir que hay un nombre que expresa lo que es Dios es que está rematadamente loco.

A este baño lo llamamos «iluminación» para dar a entender que los que son iniciados en esta doctrina quedan iluminados.

También se invoca sobre el que ha de ser iluminado el nombre de Jesucristo, que fue crucificado bajo Poncio Pilato, y el nombre del Espíritu Santo que, por medio de los profetas, anunció de antemano todo lo que se refiere a Jesús.
De la primera Apología de san Justino, mártir, en defensa de los cristianos, s. II (Cap. 61: PG 6, 419-422)
Fuente: News. va

Yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia.

Evangelio según San Juan 10,1-10.
Jesús dijo a los fariseos: "Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante.

El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas.

El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir.
Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz.
Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz".

Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.
Entonces Jesús prosiguió: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas.

Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado.

Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento.

El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia."
Fuente: News. Va

Seguir a Jesús Buen Pastor, como siervo no como mánager, pide el Papa a cuantos tienen misión de guía en la Iglesia

«El cuarto Domingo de Pascua, éste, llamado ‘Domingo del Buen Pastor’, cada año nos invita a redescubrir, con estupor siempre nuevo, esta definición que Jesús dio de sí mismo, releyéndola a la luz de su pasión, muerte y resurrección.
"El buen pastor da su vida por las ovejas" (Jn 10,11): estas palabras se realizaron plenamente cuando Cristo, obedeciendo libremente a la voluntad del Padre, se inmoló en la cruz. Entonces se vuelve completamente claro qué significa que Él es "el buen pastor": da la vida, ofreció su vida en sacrificio por todos nosotros: por ti, por ti, por ti, por mí ¡por todos. ¡Y por ello es el buen pastor!
Cristo es el pastor verdadero, que realiza el modelo más alto de amor por el rebaño: Él dispone libremente de su propia vida, nadie se la quita (cfr. v. 18), sino que la dona en favor de las ovejas (v 17). En abierta oposición a los falsos pastores, Jesús se presenta como verdadero y único pastor del pueblo: el pastor malo piensa en sí mismo y explota a las ovejas; el pastor bueno piensa en las ovejas y se dona a sí mismo. Al contrario del mercenario, Cristo pastor es una guía que cuida y participa en la vida de su rebaño, no busca otro interés, no tiene otra ambición que la de guiar, alimentar, proteger a sus ovejas. Y todo esto al precio más alto, el del sacrificio de su propia vida.
En la figura de Jesús, pastor bueno, contemplamos a la Providencia de Dios, su solicitud paterna para cada uno de nosotros ¡No nos deja solos! La consecuencia de esta contemplación de Jesús Pastor verdadero y bueno es la exclamación de conmovido estupor que encontramos en la segunda Lectura de la liturgia de hoy: ¡Miren cómo nos amó el Padre! ¡Miren cómo nos amó el Padre! …(1 Jn 3,1). ¡Es verdaderamente un amor sorprendente y misterioso, porque donándonos a Jesús como Pastor que da su vida por nosotros, el Padre nos ha dado lo más grande y precioso que nos podía donar! Es el amor más alto y más puro, porque no está motivado por ninguna necesidad, no está condicionado por ningún cálculo, no está atraído por ningún interesado deseo de intercambio. Ante este amor de Dios, experimentamos una alegría inmensa y nos abrimos al grato reconocimiento por lo que hemos recibido gratuitamente.
Pero contemplar para agradecer no basta. También hay que seguir al Buen Pastor. En particular, cuantos tienen la misión de guía en la Iglesia – sacerdotes, Obispos, Papas – están llamados a asumir no la mentalidad del mánager sino la del siervo, a imitación de Jesús que, despojándose de sí mismo, nos ha salvado con su misericordia. A este estilo de vida pastoral – de Buen Pastor - están llamados también los nuevos sacerdotes de la diócesis de Roma, que he tenido la alegría de ordenar esta mañana en la Basílica de San Pedro.
Y dos de ellos se van a asomar para agradecer las oraciones de todos ustedes y para saludar…
Que María Santísima obtenga para mí, para los Obispos y para los sacerdotes de todo el mundo la gracia de servir al pueblo santo de Dios mediante la alegre predicación del Evangelio, la sentida celebración de los Sacramentos y la paciente y mansa guía pastoral».
(Traducción del italiano: Cecilia de Malak – RV)

domingo, 26 de abril de 2015

Cáritas Internationalis y Cáritas Europa reclaman a la Unión Europea un cambio de sus políticas migratorias

Los secretarios generales de Cáritas Internationalis y de Cáritas Europa, Michel Roy y Jorge Nuño, han remitido una carta a los jefes de Estado y de Gobierno participantes en la reunión del Consejo Europeo extraordinario celebrada ayer en Bruselas en la que instan “a la UE y a sus Estado miembros a cambiar sus políticas migratorias”. 

Este es el texto íntegro de la carta: 
A los Jefes de Estado y de Gobierno 
Carta al Consejo Europeo extraordinario, 23 de abril 2015 

La tragedia que tuvo lugar frente a la costa de Libia el sábado pasado, donde hasta 900 personas perdieron sus vidas, ha causado conmoción en Europa. Estas muertes masivas suponen un paso atrás en el Proyecto Europeo, basado en la solidaridad y defensa de la dignidad de cada ser humano. La Unión Europea y sus Estados Miembros deben cambiar sus políticas migratorias. 

El peor desastre marítimo registrado en el Mediterráneo desde la Segunda Guerra Mundial pone el foco de atención en la responsabilidad, no sólo de los traficantes sin escrúpulos que embarcan a estas personas, sino también de la UE. Lamentablemente, esta no es la primera tragedia humana de esta naturaleza y no será la última en futuro próximo. 

Valoramos positivamente el hecho de que los Estados Miembros hayan decidido actuar rápidamente. Sin embargo, los diez puntos de acción presentados de forma conjunta el 20 de abril por la Comisión de interior y la Comisión de Exteriores del Consejo están lejos de plantear una solución efectiva. 

Antes de nada, debe plantearse una operación de búsqueda y rescate en las fronteras exteriores como acción prioritaria. Salvo por un pequeño esfuerzo duplicando los recursos de Frontex, que no tiene un mandato específico de salvamento, los Estados Miembros siguen poniendo el foco en medidas represivas. 

La lucha contra los traficantes o tomar las huellas de todas las personas migrantes no son medidas para salvar vidas ni están destinadas a lo que la Unión Europa puede y debe hacer: abrir canales seguros y legales para aquellos que buscan protección huyendo de la guerra y de la persecución, y abrir vías legales para la inmigración. 

Recordamos a los líderes europeos que sus anteriores declaraciones sobre "acciones concretas para evitar la pérdida de vidas "(04/12/2013) no han dado lugar a un menor número de muertos en el Mediterráneo. El deber de todos los países europeos es presentar acciones inmediatas y a largo plazo que sustenten sus declaraciones. 

Hacemos un llamamiento a los líderes de la UE para que en la reunión extraordinaria del Consejo de la UE de este jueves muestren un compromiso claro para salvar vidas en el Mediterráneo y en todas las fronteras de la UE. 

Europa tiene que reemplazar la Operación Tritón por una operación de búsqueda y rescate en toda regla, que tenga los buenos resultados de la operación italiana "Mare Nostrum" puesta en marcha a finales de 2014. 

Saludos cordiales. 

Michel Roy, secretario general de Cáritas Internationalis 
Jorge Nuño Mayer, secretario general de Cáritas Europa 

“Es necesario afrontar juntos la cuestión migratoria. No se puede tolerar que el mar Mediterráneo se convierta en un gran cementerio” (Discurso del Papa Francisco al Parlamento Europeo, 25 de noviembre de 2014)
Fuente: Archidiocésis de Madrid

ACERCARNOS Y CONOCERNOS. Escrito por José Antonio Pagola

Jn 10, 11-18

Cuando entre los primeros cristianos comenzaron los conflictos y disensiones entre grupos y líderes diferentes, alguien sintió la necesidad de recordar que, en la comunidad de Jesús, solo él es el Pastor bueno. No un pastor más, sino el auténtico, el verdadero, el modelo a seguir por todos.

Esta bella imagen de Jesús, Pastor bueno, es una llamada a la conversión, dirigida a quienes reivindican el título de «pastores» en la comunidad cristiana. El pastor que se parece a Jesús, solo piensa en sus ovejas, no «huye» ante los problemas, no las «abandona». Al contrario, está junto a ellas, las defiende, se desvive por ellas, «expone su vida» buscando su bien.

Al mismo tiempo, esta imagen es una llamada a la comunión fraterna entre todos. El Buen Pastor «conoce» a sus ovejas y las ovejas le «conocen» a él. Solo desde esta cercanía estrecha, desde este conocimiento mutuo y esta comunión de corazón, el Buen Pastor comparte su vida con las ovejas. Hacia esta comunión y mutuo conocimiento hemos de caminar también hoy en la Iglesia.

En estos momentos no fáciles para la fe, necesitamos como nunca aunar fuerzas, buscar juntos criterios evangélicos y líneas maestras de actuación para saber en qué dirección hemos de caminar de manera creativa hacia el futuro.

Sin embargo, no es esto lo que está sucediendo. Se hacen algunas llamadas convencionales a vivir en comunión, pero no estamos dando pasos para crear un clima de escucha mutua y diálogo. Al contrario, crecen las descalificaciones y disensiones entre obispos y teólogos; entre teólogos de diferentes tendencias; entre movimientos y comunidades de diverso signo; entre grupos y «blogs» de todo género...

Pero, tal vez, lo más triste es ver cómo sigue creciendo el distanciamiento entre la jerarquía y el pueblo cristiano. Se diría que viven dos mundos diferentes.

En muchos lugares los «pastores» y las «ovejas» apenas se conocen. A muchos obispos no les resulta fácil sintonizar con las necesidades reales de los creyentes, para ofrecerles la orientación y el aliento que necesitan. A muchos fieles les resulta difícil sentir afecto e interés hacia unos pastores a los que ven alejados de sus problemas.

Solo creyentes, llenos del Espíritu del Buen Pastor, pueden ayudarnos a crear el clima de acercamiento, mutua escucha, respeto recíproco y diálogo humilde que tanto necesitamos.


José Antonio Pagola

Conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí


Evangelio según San Juan 10,11-18.

Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas.

El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa.

Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas.

Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí -como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre- y doy mi vida por las ovejas.

Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor
.
El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla.

Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre".
De News.va

“Crear trabajo en África para detener la inmigración ilegal” afirma el Cardenal Njue

 Nairobi - Hay que crear nuevas oportunidades de empleo en África para frenar los flujos migratorios ilegales a Europa. Lo ha dicho el cardenal John Njue, Arzobispo de Nairobi y Presidente de la Conferencia Episcopal de Kenia, durante una conferencia de prensa en Mónaco, organizada por Missio München. El cardenal ha recordado la masacre de Garissa, en el norte de Kenia, en la que 148 personas perdieron la vida por su afiliación religiosa. “Alrededor de la mitad de las personas asesinadas eran cristianos”, ha precisado el cardenal, quien también ha subrayado que los líderes religiosos musulmanes de Kenia han condenado el ataque.

Después de la masacre, cometida por los Shabaab de Somalia, el gobierno de Nairobi ha decidido cerrar el campamento de Dadaab, el mayor campo de refugiados del mundo , afirmando que en la estructura se ocultan los cómplices fundamentalistas somalíes. “Oficialmente, 350.000 personas viven en la zona situada cerca de la frontera entre Somalia y Kenia”, ha comentado el cardenal Njue. “Se sospecha que la milicia islámica se ha infiltrado en Dadaab, cerrar el campamento significa castigar a los inocentes poniéndolos en peligro al enviarlos de nuevo a Somalia”. El cardenal ha expresado la esperanza de que el campo no sea cerrado y ha afirmado que la Iglesia está negociando una solución aceptable con las autoridades en Nairobi.


sábado, 25 de abril de 2015

Misa en Santa Marta- Un encuentro para cada uno

Cada hombre tiene un encuentro personal con el Señor. Un encuentro verdadero, concreto, que puede cambiar radicalmente la vita. El secreto no está sólo en darse cuenta de ello, sino también en nunca perder la memoria del mismo, para conservar su frescura y belleza. Lo afirmó el Papa en la misa que celebró el viernes 24 de abril, por la mañana, en la capilla de Santa Marta. Con alguna «tarea para hacer en casa» y dos sugerencia prácticas: rezar para pedir la gracia de recordar y luego releer el Evangelio para reflejarse en los numerosos encuentros de Jesús.
La primea lectura (Hch 9, 1-20), destacó inmediatamente el Papa Francisco, relata precisamente «la historia de Saulo - Pablo», el hecho de estar «convencido de su doctrina, incluso acérrima». Pero «este celo lo llevaba a perseguir al nuevo camino que había nacido allí, es decir, a los cristianos». Así Saulo «pidió las cartas para las sinagogas de Damasco con el fin de ser autorizado para conducir a los cristianos encadenados». Y «esto lo hacía con el celo de Dios».
Luego, explicó el Papa, «sucedió lo que hemos escuchado y que todos sabemos: la visión, y él cayó del caballo». En ese punto, recordó el Papa Francisco, «el Señor le habla: “Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?” —“¿Quién eres, Señor?”— “Soy Jesús”». Se da así «el encuentro de Pablo con Jesús».
Hasta ese momento Pablo «creía que todo lo que decían los cristianos eran historias». Pero «he aquí que se encuentra con Él y jamás olvidará ese encuentro: le cambia la vida y lo hace crecer en el amor al Señor que antes perseguía y ahora ama». Un encuentro, añadió el Papa, que lleva a Pablo «a anunciar el nombre de Jesús al mundo como instrumento de salvación». Así, pues, es cómo sucedió y lo que significó «el encuentro de Pablo con Jesús».
«En la Biblia —afirmó el Papa Francisco— hay muchos otros encuentros». También «en el Evangelio». Y son «todos distintos» entre sí. Verdaderamente «cada uno tiene su encuentro con Jesús». Pensemos, sugirió el Papa, «en los primeros discípulos que seguían a Jesús y permanecieron con Él toda la tarde —Juan y Andrés, el primer encuentro— y fueron felices por esto». En tal medida que «Andrés fue al encuentro de su hermano Pedro —se llamaba Simón en ese tiempo— y le dijo: “Hemos encontrado al Mesías”». Es «otro encuentro entusiasta, feliz, y condujo a Pedro hacia Jesús». Siguió, luego, «el encuentro de Pedro con Jesús» que «fijó su mirada en él». Y Jesús le dijo: «Tú eres Simón, hijo de Juan. Te llamarás Cefas», «es decir piedra».


Los «encuentros», recordó el Papa Francisco, son verdaderamente muchos. Está, por ejemplo, «el de Natanael, el escéptico». Inmediatamente «Jesús con dos palabras lo tira por los suelos». De tal modo que el intelectual admite: «¡Tú eres el Mesías!». Está también «el encuentro de la Samaritana que, a un cierto punto, se siente en medio de un problema e intenta ser teóloga: “Pero este monte, el otro…”». Y Jesús le responde: «Pero tu marido, tu verdad». La mujer «en el propio pecado encuentra a Jesús y va a anunciarlo a los de la ciudad: “Me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será tal vez el Mesías?”».
El Papa Francisco quiso también que se reviviera «el encuentro del leproso, uno de los diez curados, que regresa para agradecer». Y, además, «el encuentro de la mujer enferma desde hacía dieciocho años, que pensaba: “Si al menos lograra tocar el manto estaría curada” y encuentra a Jesús». Y también «el encuentro con el endemoniado del que Jesús expulsa tantos demonios que se dirigen hacia los cerdos» y después «quiere seguirlo y Jesús le dice: “No, vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo”».
Así, resumió el Pontífice, «podemos hallar muchos encuentros en la Biblia, porque el Señor nos busca para tener un encuentro con nosotros» y «cada uno de nosotros tiene su propio encuentro con Jesús». Quizá, destacó el Pontífice, «lo olvidamos, perdemos la memoria» hasta el punto de preguntarnos: «Pero ¿cuándo yo me encontré con Jesús o cuándo Jesús me encontró?». Seguramente, precisó el Papa Francisco, Jesús «te encontró el día de tu Bautismo: eso es verdad, eras niño». Y con el Bautismo, añadió, «te ha justificado y te ha hecho parte de su pueblo».
«Todos nosotros –afirmó el Papa– hemos tenido en nuestra vida algún encuentro con Él», un encuentro verdadero en el que «sentí que Jesús me miraba». No es una experiencia sólo para santos». Y «si no recordamos, será bonito hacer un poco de memoria y pedir al Señor que nos dé la memoria, porque Él se acuerda, Él recuerda el encuentro». Al respecto el Papa Francisco hizo referencia al libro de Jeremías donde se lee: «Recuerdo tu cariño juvenil, el amor que me tenías de novia». Habla, por lo tanto, de «aquel encuentro entusiasta del inicio, aquel encuentro nuevo: Él jamás olvida, sino que nosotros olvidamos el encuentro con Jesús».
Una «buena tarea para hacer en casa» sugirió el Papa Francisco, sería precisamente volver a pensar «cuando sentí verdaderamente al Señor cerca de mí», «cuando sentí que tenía que cambiar de vida y ser mejor o perdonar a una persona», «cuando sentí al Señor que me pedía algo» y, por ello, «cuando me encontré al Señor».

Nuestra fe, de hecho, «es un encuentro con Jesús». Precisamente «este es el fundamento de la fe: he encontrado a Jesús como Saúl» tal y como lo relata el pasaje de los Hechos de los apóstoles propuesto por la liturgia.
Y así, prosiguió el Papa Francisco, si uno se dice a sí mismo «no me acuerdo» del encuentro con el Señor, es oportuno que pida la gracia: «Señor, ¿cuándo fui consciente de encontrarte? ¿Cuándo me dijiste algo que cambió mi vida o me invitaste a dar aquel paso hacia adelante en la vida?». Y, recomendó el Papa, «esta es una bonita oración, hacedla cada día». Y cuando después «te acuerdes, regocíjate en ese recuerdo que es un recuerdo de amor».
«Otra bonita tarea», propuso el Papa, «sería tomar los Evangelios» y releer las muchas historias que hay para «ver como Jesús encuentra a la gente, como elige a los apóstoles». Y darse cuenta, quizá, de que alguno de los encuentros se «asemeja al mío», porque «cada uno tiene su propio» encuentro.
He aquí entonces las dos sugerencias prácticas y concretas del Papa, «que nos harán bien». En primer lugar «rezar y pedir la gracia de la memoria» y preguntarnos: «¿Cuándo, Señor, fue ese encuentro, ese primer amor?». Para «no escuchar el reproche que el Señor hace en el Apocalipsis: “Pero tengo contra ti que has abandonado tu amor primero”».
La segunda sugerencia del Papa es, precisamente, «tomar el Evangelio y ver los numerosos encuentros de Jesús con muchas personas diversas». Resulta evidente, explicó, que «el Señor quiere encontrarnos, quiere que la relación con nosotros sea cara a cara». Seguramente «en nuestra vida hubo un encuentro fuerte que nos guió a cambiar un poco la vida y a ser mejores».
Precisamente la celebración eucarística, concluyó el Pontífice, es «otro encuentro con Jesús, para realizar lo que hemos escuchado» en el Evangelio (Juan 6, 52-59): «El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él». Sí, precisamente para permanecer así «en el Señor, vamos ahora hacia este encuentro cotidiano».