sábado, 15 de noviembre de 2014

Dar a los niños ejemplos de fe y no palabras, pidió el Papa en su homilía

Para transmitir la fe a  los niños y a los jóvenes de hoy, y ayudarlos a experimentar “la verdad y el amor”, los adultos deben ofrecerles ejemplos más que palabras. Lo afirmó el Papa Francisco durante la homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, en la que participó un grupo de niños y adolescentes de una parroquia romana.


¿Cómo se transmite la fe a los nativos digitales? Con la modalidad que mejor puede impactar a quien vive constantemente estimulado por las imágenes: el ejemplo. Mientras los chicos presentes en esta misa pierden su inicial timidez para responder después a las preguntas del Papa, Francisco se pone en los paños del catequista y, al mismo tiempo, del formador de los catequistas. Parece que estamos en la “Misa de los chicos”, dijo el Obispo de Roma al ver a estos niños y jóvenes, y prosiguió diciendo “es ver una promesa, es ver el mundo que vendrá”. Y se preguntó: ¿Pero qué dejaremos a nuestro futuro?:
“¿Enseñamos lo que hemos oído en la Primera lectura: caminar en el amor y en la verdad? ¿O lo enseñamos con las palabras, pero nuestra vida va por otra parte? ¡Pero para nosotros ver a los chicos es una responsabilidad! Un cristiano debe cuidar con solicitud a los chicos, a los niños y transmitirles la fe, transmitir lo que vive, que está en su corazón. ¡Nosotros no podemos ignorar a las plantitas que crecen!”.

Todo, afirmó el Papa Francisco, depende de la justa actitud hacia los niños. Y volvió a preguntarse: ¿Cómo es mi actitud? ¿Es una actitud de hermano, de padre, de madre, de hermana, que lo hace crecer o es una actitud de indiferencia: “ellos crecen, yo hago mi vida…?”:

“Todos nosotros tenemos la responsabilidad de dar lo mejor que tenemos y lo mejor que tenemos es la fe. Darla a ellos, ¡pero darla con el ejemplo! Con las palabras no sirve, con las palabras… ¡Hoy las palabras no sirven! En este mundo de la imagen, todos estos tienen el celular y las palabras no sirven… ¡Ejemplo! ¡Ejemplo! ¿Qué cosa les doy a ellos?”

A este punto, comenzó el diálogo. El Papa preguntó a los chicos por qué participaban en esta misa, y alguno, después de cierto tiempo, se armó de valor y admitió: “Para verte…”. El Papa Francisco replicó:  “También a mí me agrada verlos a ustedes”. Y se informó acerca de si ya recibieron la Primera Comunión, y también la Confirmación, y repitió a todos que el Bautismo “abre la puerta a la vida cristiana” y que, inmediatamente después, inicia un “camino largo cuanto toda la vida”.

El recorrido descripto en la Carta de Juan escuchado poco antes: “Caminar en la verdad y en el amor”. Y más adelante, indicó el Papa, llegarán otros Sacramentos como el  matrimonio. Pero este camino, reafirmó, “es importante saber vivirlo, saber vivirlo como Jesús”:

“¿En estos Sacramentos – les pregunto – la oración es un Sacramento?... ¡Fuerte!… ¡No! ¡Es verdad!, ¿no? La oración no es un Sacramento, pero debemos rezar. ‘¿No saben si deben rezar? Bien… ¡Sí! Rezar al Señor, rezar a Jesús, rezar a la Virgen, para que nos ayuden en este camino de la verdad y del amor. ¿Entendieron? Han venido para verme. ¿Quién de ustedes lo había dicho? Tú. Es verdad. Pero también para ver a Jesús. ¿De acuerdo? ¿O dejamos de lado a Jesús? Ahora viene Jesús al altar. ¡Y lo veremos todos! ¡Es Jesús! En este momento debemos pedir a Jesús que nos enseñe a caminar en la verdad y en el amor. ¿Lo decimos juntos? ‘Caminar en la verdad y en el amor’”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

«la vida humana es siempre sagrada, válida e inviolable»

«¡Estamos en un tiempo en el que ‘se juega con la vida’ y eso es pecado contra Dios!» Ante una ‘falsa compasión’ que  presenta como ayuda el aborto, la eutanasia, la ‘producción de un hijo’ y los experimentos sobre la vida humana, - que «son pecados contra el Creador» - cuidar a la persona, amarla y defenderla sobre todo cuando sufre, es frágil e indefensa, con valentía fue la exhortación del Papa Francisco, este sábado, a los miembros de la Asociación de médicos católicos italianos. Alentándolos a tener la valentía de ir contracorriente y de la objeción de conciencia en su misión humana y espiritual, que es un verdadero apostolado laical. Recordando la importancia de la ética en la ciencia y la medicina, el Obispo de Roma reiteró asimismo la misión de la Iglesia de presentar el Evangelio, impulsando la tutela de la vida humana:
«La atención a la vida humana, en especial a la que está en mayor dificultad, es decir, al enfermo, al anciano y al niño implica profundamente la misión de la Iglesia. La Iglesia se siente llamada a participar en el debate que tiene como objeto la vida humana, presentando su propia propuesta fundada en el Evangelio. Para muchos la calidad de la vida está ligada prevalentemente a las posibilidades económicas, al ‘bienestar’ a la belleza y a la vida física, olvidando otras dimensiones más profundas – relacionales, espirituales y religiosas – de la existencia. En realidad, a la luz de la fe y de la recta razón, la vida humana es siempre sagrada y siempre ‘de calidad’. No existe una vida humana cualitativamente más significativa que otra, sólo en virtud de medios, derechos, oportunidades económicas y sociales mayores. Esto es lo que ustedes, médicos católicos, intentan afirmar, ante todo con su estilo profesional. Su obra quiere testimoniar con la palabra y el ejemplo que la vida humana es siempre sagrada, válida e inviolable y como tal debe ser amada, defendida y cuidada».

Tras invitar a los médicos católicos a colaborar con cuantos, también desde distintas perspectivas religiosas o de pensamiento, reconocen la dignidad humana de cada persona, el Papa Bergoglio los alentó a la cercanía, la compasión verdadera y la ayuda concreta - con las palabras de Jesús y como el Buen Samaritano. Y a actuar con valentía, llegando a la objeción de conciencia,  contra cierta opinión pública que presenta una ‘falsa compasión’ y no respeta la dignidad de la vida humana, en todas sus etapas. El significado de  ‘matar’ es siempre el mismo ayer y hoy, advirtió el Santo Padre, poniendo en guardia contra los pecados contra Dios:
«El pensamiento dominante propone a veces una ‘falsa compasión’: la que se presenta como una ayuda a la mujer el favorecer el aborto; como acto de dignidad procurar la eutanasia; como una conquista científica ‘producir’ un hijo considerado como un derecho y no como un don; o usar vidas humanas como conejillos de Indias para salvar presumiblemente a otras. La compasión evangélica, sin embargo, es la que acompaña en el momento de la necesidad, es decir la del Buen Samaritano, que ‘ve’, ‘se compadece’, se acerca y ofrece ayuda concreta. (cfr Lc 10,33). La misión de los médicos los pone cada día en contacto con tantas formas de sufrimiento: los aliento a hacerse cargo de ellos como ‘buenos samaritanos’, cuidando de forma especial a los ancianos, a los enfermos y a los discapacitados. La fidelidad al Evangelio de la vida y al respeto de la misma como don de Dios requiere a veces opciones valientes y contracorriente que, en particulares circunstancias, pueden llegar a la objeción de conciencia.
Y a tantas otras consecuencias sociales... Estamos en un tiempo en el que se hacen experimentos con la vida... Mal... Se ‘hacen’ hijos, en lugar de acogerlos como don de Dios. En un tiempo en que se ‘juega con esa vida’ ¡Cuidado! ¡Éste es un pecado contra el creador! ¡Contra Dios Creador! Que creó las cosas así.
Cuando tantas veces me preguntaban a mí como sacerdote si es un problema religioso, no. No es un problema religioso. No es filosófico. Es ‘científico’. Porque es una vida humana y no es lícito liquidad, matar una vida humana para resolver un problema. Pero es el pensamiento moderno...  ¡Escucha, en el pensamiento antiguo y en el pensamiento moderno la palabra ‘matar’ significa lo mismo!  Y lo mismo vale para la eutanasia. La eutanasia escondida, en la cultura del descarte, con los ancianos... ¡Es pecado contra Dios! ¡Piensen bien en ello!».
Al coincidir esta audiencia pontificia con el 70 aniversario de la Asociación de Médicos Católicos Italianos, el Papa Francisco concluyó su discurso alentándolos a perseverar en su camino, inspirándose en san Camilo de Lelis, patrono de los enfermos, con el amparo de la Madre de Dios:
«Les deseo que los setenta años de vida de su Asociación impulsen un ulterior camino de crecimiento y de maduración. Que puedan colaborar de forma constructiva con todas las personas e instituciones que comparten con ustedes el amor a la vida y se esperan en el servicio a su dignidad, sacralidad e inviolabilidad. San Camilo de Lelis, sugiriendo la forma más eficaz para cuidar a los enfermos decía simplemente: «Pongan más corazón en esas manos». Y éste es también mi deseo. Que la Virgen Santa, Salud de los enfermos, sostenga los propósitos con los que se esmeran e proseguir su acción. Les pido por favor que recen por mí y de corazón los bendigo. (CdM – RV)

viernes, 14 de noviembre de 2014

: DIOS QUIERE ENTRAR EN TU ALMA. san Cesáreo de Arlés, obispo



«Después del bautismo, nos convertimos en templos de Cristo. Y, si pensamos con atención en lo que atañe a la salvación de nuestras almas, tomamos conciencia de nuestra condición de templos verdaderos y vivos de Dios. Dios habita no sólo en templos construidos por hombres ni en casas hechas de piedra y de madera, sino principalmente en el alma hecha a imagen de Dios y construida por él mismo, que es su arquitecto. Por esto, dice el apóstol Pablo: El templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros. [...] 

No debemos destruir en nosotros, con nuestras malas obras, el templo vivo de Dios. Lo diré de una manera inteligible para todos: debemos disponer nuestras almas del mismo modo como deseamos encontrar dispuesta la iglesia cuando venimos a ella.

¿Deseas encontrar limpia la basílica? Pues no ensucies tu alma con el pecado. Si deseas que la basílica esté bien iluminada, Dios desea también que tu alma no esté en tinieblas, sino que sea verdad lo que dice el Señor: que brille en nosotros la luz de las buenas obras y sea glorificado aquel que está en los cielos. Del mismo modo que tú entras en esta iglesia, así quiere Dios entrar en tu alma como tiene prometido: Habitaré y caminaré con ellos.»

(Sermón 229,1-3: CCL 104, 905-908)

NUEVO LLAMAMIENTO DEL PAPA EN FAVOR DE LOS CRISTIANOS PERSEGUIDOS



Durante la audiencia general de hoy, el Papa Francisco ha dirigido un llamamiento a los políticos y a todas las personas de buena voluntad, en favor de los cristianos perseguidos: 

“Sigo con especial participación los dramáticos eventos que viven los cristianos en varias partes del mundo, perseguidos y asesinados a causa de su creencia religiosa. Siento la necesidad de expresar mi profunda cercanía espiritual a las comunidades cristianas duramente probadas por una violencia absurda que no muestra signos de detenerse; animo a los pastores y a los fieles a ser fuertes y firmes en la fe. 

Una vez más, lanzo un apremiante llamamiento a todos los responsables políticos, tanto a nivel local como internacional, así como a todas las personas de buena voluntad, para que comience una vasta movilización de las conciencias a favor de los cristianos perseguidos. Ellos tienen derecho a encontrar de nuevo seguridad y serenidad en sus propios países, profesando libremente su fe”.
Fuente News.va

martes, 11 de noviembre de 2014

Que los cristianos no transformen el servicio en poder, pidió el Papa Francisco

Jesús habla de la fuerza de la fe, explicando que debe ser enmarcada en el servicio. El Papa Francisco se inspiró en el Evangelio del día sobre “el siervo inútil” para detenerse precisamente en lo que significa servir para un cristiano. El Santo Padre añadió que Jesús habla de este siervo que después de haber trabajado durante toda la jornada, una vez que llega a su casa, en lugar de descansar, debe aún servir a su señor:

“Alguno de nosotros aconsejaría a este siervo que vaya a pedir algún consejo al sindicato, para ver cómo hacer con un patrón de este tipo. Pero Jesús dice: ‘No, El servicio es total’, porque Él ha hecho camino con esta actitud de servicio; Él es el siervo. Él se presenta como el siervo, aquel que ha venido a servir y no a ser servido: así lo dice, claramente. Y así, el Señor hace sentir a los apóstoles el camino de aquellos que han recibido la fe, aquella fe que hace milagros. Sí, esta fe hará milagros por el camino del servicio”.

El Papa afirmó además que un cristiano que recibe el don de la fe en el Bautismo, pero que “no lleva adelante este don por el camino del servicio,  se convierte en un cristiano sin fuerza, sin fecundidad”. Y al final, dijo, se convierte en “un cristiano para sí mismo, para servirse a sí mismo”. De modo que su vida es una “vida triste”, puesto que “tantas cosas grandes del Señor” son “derrochadas”. Y observó que el Señor nos dice que “el servicio es único”, porque no se puede servir a dos patrones: “O a Dios, o a las riquezas”. Nosotros – prosiguió explicando el Pontífice –, podemos alejarnos de esta “actitud de servicio, ante todo, por un poco de pereza”. Y ésta –  afirmó – “hace tibio el corazón, la pereza te vuelve cómodo”:

“La pereza nos aleja del servicio y nos lleva a la comodidad, al egoísmo. Tantos cristianos así… son buenos, van a Misa, pero el servicio hasta acá… Y cuando digo servicio, digo todo: servicio a Dios en la adoración, en la oración, en las alabanzas; servicio al prójimo, cuando debo hacerlo; servicio hasta el final, porque Jesús en esto es fuerte: ‘Así también ustedes, cuando habrán hecho todo aquello que les ha sido ordenado, ahora digan somos siervos inútiles’. Servicio gratuito, sin pedir nada”.

La otra posibilidad de alejarnos de la actitud de servicio – añadió Francisco – “es un poco la de adueñarnos de las situaciones”. Algo que – recordó –  “ha sucedido a los discípulos, a los mismos apóstoles”: “Alejaban a la gente para que no molestaran a Jesús, pero para estar cómodos ellos”.
Los discípulos –  añadió el Papa –   “se adueñaban del tiempo del Señor, se adueñaban del poder del Señor: lo  querían para su grupito”. Y después –  dijo –  “se adueñaban de esta actitud de servicio, transformándolo en una estructura de poder”. Algo que se comprende observando la discusión acerca de quién era el más grande entre Santiago y Juan. Y la madre – afirmó el Santo Padre – que “va a pedir al Señor que uno de sus hijos sea el primer ministro y el otro el ministro de economía, con todo el poder en sus manos”. Esto sucede también hoy cuando “los cristianos se vuelven patrones: patrones de la fe, patrones del Reino, patrones de la Salvación”. Esto –  constató el Papa – “sucede, es una tentación para todos los cristianos”. En cambio el Señor –  dijo –  nos habla de servicio: “servicio en humildad”, “servicio en esperanza, y ésta es la alegría del servicio cristiano”:

“En la vida debemos luchar tanto contras las tentaciones que tratan de alejarnos de esta actitud de servicio. La pereza lleva a la comodidad: servicio a mitad; y al adueñarnos de la situación, y de siervo convertirse en patrón, que lleva a la soberbia, al orgullo, a tratar mal a la gente, a sentirse importantes ‘porque soy cristiano, tengo la salvación, y tantas cosas así. Que el Señor nos dé estas dos gracias grandes: la humildad en el servicio, a fin de que podamos decir: ‘Somos siervos inútiles – pero siervos – hasta el final; y la esperanza en espera de la manifestación, cuando el Señor venga a encontrarnos”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).


Carta del Papa al G-20: ''La responsabilidad con los pobres y marginados debe ser elemento esencial de toda decisión política''

Ciudad del Vaticano, 11 noviembre 2014(VIS).-El Santo Padre ha escrito una carta pontificia a Tony Abbott, Primer Ministro de Australia, que presidirá la Cumbre de los Jefes de Estado y
Gobierno de 20 países (G-20) que tendrá lugar el 15 y 16 de noviembre en Brisbane. La agenda de la reunión se concentrará en los esfuerzos para relanzar un crecimiento sostenible de la economía y en el imperativo -surgido durante la preparación de la Cumbre- de crear oportunidades de trabajo dignas y estables para todos. Ofrecemos a continuación amplios extractos del mensaje del Papa.

''Quisiera pedir a los Jefes de Estado y de Gobierno del G-20 que no olviden que detrás de estas discusiones políticas y técnicas están en juego muchas vidas y que sería lamentable que tales discusiones se quedasen sólo en declaraciones de principio. En el mundo, incluso dentro de los países pertenecientes al G-20, hay demasiadas mujeres y hombres que sufren a causa de la desnutrición severa, del crecimiento en el número de parados, por el altísimo porcentaje de jóvenes sin trabajo y por el aumento la exclusión social que puede desembocar en la actividad criminal e ,incluso, en el reclutamiento de terroristas. Además, hay una agresión constante al ambiente natural, resultado de un consumismo desenfrenado y todo ello producirá graves consecuencias en la economía mundial''.

''Tengo la esperanza de que se logre un consenso sustancial y real sobre los temas del programa. Del mismo modo, espero que la evaluación de los resultados de este consenso no se limite a los índices mundiales, sino que tenga también en cuenta la mejora real en las condiciones de vida de las familias más pobres y la reducción de todas las formas de desigualdad inaceptable. Expreso estas esperanzas de cara a la Agenda post-2015, que será aprobada durante la actual Asamblea de las Naciones Unidas y que debería incluir los temas vitales del trabajo decente para todos y del cambio climático''.

''El mundo entero espera del G-20 un acuerdo cada vez más amplio que pueda  llevar, en el marco de la ordenación de las Naciones Unidas, al fin definitivo en Oriente Medio de la injusta agresión contra diferentes grupos, religiosos y étnicos, incluidas las minorías. También tendría que llevar a la eliminación de las causas profundas del terrorismo que ha alcanzado proporciones hasta ahora inimaginables; entre esas causas están la pobreza, el subdesarrollo y la exclusión. Cada vez es más evidente que la solución a este grave problema no puede ser exclusivamente de naturaleza militar, sino que también debe centrarse en aquellos que de una u otra manera alientan a los grupos terroristas con el apoyo político, el comercio ilegal de petróleo o el suministro de armas y tecnología. También es necesario un esfuerzo educativo y una conciencia más clara de que la religión no puede utilizarse como forma de justificar la violencia''.

''Estos conflictos dejan cicatrices profundas y producen en varias partes del mundo situaciones humanitarias insoportables. Aprovecho esta oportunidad para pedir a los Estados Miembros del G20 que sean ejemplo de generosidad y solidaridad a la hora de hacer frente a las necesidades de las víctimas de estos conflictos, especialmente de los refugiados''.

''La situación en Oriente Medio ha replanteado el debate sobre la responsabilidad de la Comunidad internacional de proteger a los individuos y los pueblos de los ataques extremos a los derechos humanos y del total desprecio del derecho humanitario. La Comunidad internacional y en particular los Estados Miembros del G20, deberían también preocuparse de la necesidad de proteger a los ciudadanos de cada país de formas de agresión, que son menos evidentes, pero igualmente reales y graves. Me refiero específicamente a los abusos en el sistema financiero, tales como las transacciones que condujeron a la crisis de 2008, y en particular a la especulación desligada de vínculos políticos o jurídicos, y a la mentalidad que ve en el máximo beneficio el objetivo final de toda actividad económica. Con una mentalidad que, en último término descarta a las personas nunca se logrará la paz y la justicia. Tanto a nivel nacional como a nivel internacional, la responsabilidad con los pobres y marginados debe ser, por lo tanto, un elemento esencial de toda decisión política''.


Sacramento de nuestra reconciliación. De las Cartas de San León Magno , papa



De las Cartas de San León Magno , papa ( Epist . 28 ad Flavianum , 3-4: PL 54, 763-767)
"La bajeza fue asumida por la majestad, la debilidad por el poder, la mortalidad por la eternidad. Para saldar la deuda de nuestra condición humana, la naturaleza inviolable se unió a la naturaleza posible, con el fin de que, como lo exigía nuestra salvación, el único y mismo «mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús», tuviera, a un mismo tiempo, la posibilidad de morir, en lo que le corresponde como hombre, y la imposibilidad de morir, en lo que le corresponde como Dios.

Así, pues, el Dios verdadero nació con una naturaleza humana íntegra y perfecta, manteniendo intacta su propia condición divina y asumiendo totalmente la naturaleza humana, es decir, la que creó Dios al principio y que luego hizo suya para restaurarla.

Pues aquella que introdujo el Engañador y que admitió el hombre engañado, no afectó lo más mínimo al Salvador. Ni del hecho de que haya participado de la debilidad de los hombres, se sigue que haya participado de nuestros delitos.

Asumió la forma de siervo sin la mancha del pecado, enriqueciendo lo humano sin empobrecer lo divino. Pues, el anonadamiento, por el que se manifestó visiblemente quien de por sí era invisible, y por el que aceptó la condición común de los mortales quien era el creador y Señor de todas las cosas, fue una inclinación de su misericordia, no una pérdida de su poder. Por lo tanto, el que subsistiendo en la categoría de Dios hizo al hombre, ese mismo se hizo hombre en la condición de esclavo.

Entra, pues, en lo más bajo del mundo el Hijo de Dios, descendiendo del trono celeste pero sin alejarse de la gloria del Padre, engendrado de una manera nueva por una nueva natividad.

De una nueva forma, porque, invisible por naturaleza, se ha hecho visible en nuestra naturaleza; incomprensible, ha querido ser comprendido; el que permanecía fuera del tiempo ha comenzado a existir en el tiempo; dueño del universo, ha tomado la condición de esclavo ocultando el resplandor de su gloria; el impasible, no desdeñó hacerse hombre pasible, y el inmortal, someterse a las leyes de la muerte.

El mismo que es Dios verdadero, es también hombre verdadero. No hay en esta unión engaño alguno, pues la limitación humana y la grandeza de Dios se relacionan de modo inefable.

Al igual que Dios no cambia cuando se compadece, tampoco el hombre queda consumido por la dignidad divina. Cada una de las dos formas actúa en comunión con la otra, haciendo cada una lo que le es propio: el Verbo actúa lo que compete al Verbo, y la carne realiza lo propio de la carne.

La forma de Dios resplandece en los milagros, la forma de siervo soporta los ultrajes. Y de la misma forma que el Verbo no se aleja de la igualdad de la gloria del Padre, tampoco su carne pierde la naturaleza propia de nuestro linaje.
Es uno y el mismo, verdadero Hijo de Dios y verdadero hijo del hombre. Dios porque «en el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios y la Palabra era Dios»; hombre porque la «Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros». "

lunes, 10 de noviembre de 2014

Auméntanos la fe.



Lectura del santo Evangelio según san Lucas 17, 1-6

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

–Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar.
 

Tened cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: «lo siento», lo perdonarás.

Los apóstoles le pidieron al Señor:

–Auméntanos la fe.

El Señor contestó:

–Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate en el mar», y os obedecería.



LOS QUE BUSCAN AL SEÑOR

Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella,
el mundo y todos sus habitantes
porque Él la fundó sobre los mares,
Él la afirmó sobre las corrientes del océano.

¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor
y permanecer en su recinto sagrado?
El que tiene las manos limpias
y puro el corazón;

el que no rinde culto a los ídolos
ni jura falsamente:
él recibirá la bendición del Señor,
la recompensa de Dios, su Salvador.

Así son los que buscan al Señor,
los que buscan tu rostro, Dios de Jacob.
¡Puertas, levanten sus dinteles,
levántense, puertas eternas,
para que entre el Rey de la gloria!

¿Y quién es ese Rey de la gloria?
Es el Señor, el fuerte, el poderoso,
El Rey de la gloria
es el Señor de los ejércitos.

De News:va

Francisco: jamás dar escándalo, siempre perdonar y tener fe

Todo cristiano, cualquiera que sea su vocación, debe saber perdonar siempre y no dar jamás escándalo, porque el “escándalo destruye la fe”. Son palabras del Papa Francisco comentando las lecturas bíblicas de la Misa matutina, celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.
Mejor arrojarse al mar con una piedra atada al cuello. Jesús, prefiere una imagen cruda a cualquier otra expresión endulzada, cuando dice a sus discípulos que cosa piensan de quienes dan escándalo a los otros, especialmente si son indefensos. El Papa Francisco estructura su homilía centrándose en el pasaje del Evangelio de Lucas, enunciando tres palabras claves: escándalo, perdón y fe. “Ay de aquellos que escandalizan”, afirma perentorio Cristo, mientras en el pasaje de la Carta a Tito, San Pablo da indicaciones precisas sobre cómo debe ser el estilo de vida de un sacerdote – no violento, sobrio – en una palabra “irreprensible”, mejor dicho lo contrario al escándalo. Pero esto, afirma el Papa, vale para todos los cristianos. Escándalo, agrega el Pontífice, “es decir y profesar un estilo de vida – ‘soy cristiano’ – y luego vivir como pagano, que no cree en nada”. Esto da escándalo “porque falta el testimonio”, mientras “la fe confesada – subraya el Papa Francisco – es vida vivida”:

“Cuando un cristiano o una cristiana, que va a la iglesia, que va a la parroquia, no vive así, escandaliza. Pero cuantas veces hemos escuchado: ‘Pero yo no voy a la Iglesia – hombres y mujeres – porque es mejor ser honesto en casa y no ir como aquel o aquella que van a la Iglesia y luego hacen esto, esto, esto…’ ¡El escándalo destruye, destruye la fe! Y por esto Jesús es tan fuerte: ‘!Estén atentos! !Estén atentos!’. Y esto nos hará bien repetirlo hoy: !Estén atentos a ustedes mismos!. Todos nosotros somos capaces de escandalizar”.

Del mismo modo y al contrario, todos deberíamos saber perdonar. Y perdonar “siempre”, insiste el Papa haciendo eco de las palabras de Cristo, que invita a hacerlo incluso “siete veces en un día” si quien nos ha hecho una falta nos los pide arrepentido. Jesús, observa el Papa Francisco, “exagera para hacernos entender la importancia del perdón”, porque “un cristiano que no es capaz de perdonar, escandaliza: no es cristiano”:

“Debemos perdonar, porque somos perdonados. Y esto está en el Padre nuestro: Jesús nos lo ha enseñado ahí. Y esto no se entiende en la lógica humana, la lógica humana te lleva a no perdonar, a la venganza; te lleva al odio, a la división. Cuántas familias divididas por no perdonarse: ¡cuántas familias! Hijos alejados de sus padres, marido y mujer alejados… es tan importante pensar en esto: si yo no perdono no tengo, parece que no tengo derecho – parece – de ser perdonado o no he entendido que cosa significa que el Señor me haya perdonado. Esta es la segunda palabra, perdón”.
Se entiende entonces, concluye el Papa Francisco, “porque los discípulos, escuchando estas cosas, le dijeron al Señor: ‘Auméntanos la fe’”:

“Sin la fe no se puede vivir sin escandalizar y siempre perdonando. Solamente la luz de la fe, de aquella fe que nosotros hemos recibido. De la fe en un Padre misericordioso, de un Hijo que ha dado su vida por nosotros, de un Espíritu que está dentro de nosotros y nos ayuda a crecer, la fe en la Iglesia, la fe en el pueblo de Dios, bautizado, santo. Y esto es un don, la fe es un regalo. Ninguno con los libros, asistiendo a conferencias, puede tener la fe. La fe es un regalo de Dios que te dan y por esto los apóstoles pedían a Jesús: ‘Auméntanos la fe’”.


La Catedral de Letrán hace de “madre” de las iglesias del mundo, dijo el Papa

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!,

Hoy la liturgia recuerda la Dedicación de la Basílica de Letrán, que es la catedral de Roma y que la tradición define “madre de todas las iglesias de la ciudad y del mundo”. Con el término “madre” nos referimos no tanto al edificio sagrado de la Basílica, cuanto a la obra del Espíritu Santo que en este edificio se manifiesta, fructificando mediante el ministerio del Obispo de Roma, en todas las comunidades que permanecen en la unidad con la Iglesia que él preside.
Cada vez que celebramos la dedicación de una iglesia, se nos recuerda una verdad esencial: el templo material hecho de ladrillos es un signo de la Iglesia viva y operante en la historia, esto es, de aquel “templo espiritual”, como dice el apóstol Pedro, del cual Cristo mismo es “piedra viva, rechazada por los hombres, pero elegida y preciosa delante de Dios” (1 Pedro 2,4-8). Jesús, en el Evangelio de la liturgia de hoy, hablando del templo ha revelado una verdad asombrosa, esto es: que el templo de Dios no es solamente el edificio hecho con ladrillos, sino que es su Cuerpo, hecho de piedras vivas.


En virtud del Bautismo, cada cristiano, forma parte del “edificio de Dios”(1 Cor 3,9), es más, se convierte en la Iglesia de Dios. El edificio espiritual, la Iglesia comunidad de los hombres santificados por la sangre de Cristo y por el Espíritu del Señor resucitado, pide a cada uno de nosotros ser coherentes con el don de la fe y cumplir un camino de testimonio cristiano. Y no es fácil -  lo sabemos todos - la coherencia en la vida, entre la fe y el testimonio; pero nosotros debemos ir hacia adelante y tener en nuestra vida esta coherencia cotidiana. “¡Esto es un cristiano!”, no tanto por aquello que dice, sino por aquello que hace; por el modo en que se comporta. Esta coherencia que nos da vida es una gracia del Espíritu Santo que debemos pedir. La Iglesia, en el origen de su vida y de su misión en el mundo, no ha sido más que una comunidad constituida para confesar la fe en Jesucristo Hijo de Dios y Redentor del hombre, una fe que obra por medio de la caridad  - ¡van juntas! También hoy la Iglesia está llamada a ser en el mundo la comunidad que, radicada en Cristo por medio del bautismo, profesa con humildad y valentía la fe en Él, dando testimonio de ella en la caridad. Con esta finalidad esencial deben ordenarse también los elementos institucionales, las estructuras y los organismos pastorales. Para esta finalidad esencial: testimoniar la fe en la caridad. La caridad es precisamente la expresión de la fe, y la fe, es la explicación y el fundamento de la caridad.
La Fiesta de hoy, nos invita a meditar sobre la comunión de todas las Iglesias, es decir, de esta comunidad cristiana. Por analogía nos estimula a comprometernos para que la humanidad pueda superar las fronteras de la enemistad y la indiferencia, para construir puentes de comprensión y diálogo, para hacer del mundo entero una familia de pueblos reconciliados entre sí, fraternos, y solidarios. De esta nueva humanidad la Iglesia misma es signo y anticipación, cuando vive y difunde con su testimonio el Evangelio, mensaje de esperanza y de reconciliación para todos los hombres.
Invocamos la intercesión de María Santísima, para que nos ayude a convertirnos como ella, en “casa de Dios”, templo vivo de su amor.
Traducción del italiano: Griselda Mutual, RV


domingo, 9 de noviembre de 2014

Monseñor Carlos Osoro a los jóvenes: "Tenéis que ayudarme a anunciar a Jesucristo"

En su alocución, Mons. Osoro ha explicado que "nos reúne aquí la Santísima Virgen María para acercarnos a Cristo a nuestra vida y a nuestro corazón". "Cristo está en medio de nosotros, ha afirmado,  Cristo ha triunfado, ha resucitado. Y esto es una alegría que tenemos que anunciar a todos los hombres". "Dios, ha dicho, nace de una mujer, María. Es la que nos reúne hoy". "Ella ha prestado su vida para que Dios tomase rostro humano. Y nos invita a hacer lo mismo", porque "los hombres tienen sed, tienen oscuridad. No están a gusto con lo que se les ha dado. Están robando al ser humano la imagen de Dios". Ante esta situación, ha afirmado que "no podemos estar tranquilos. Si el hombre tiene sed, hay que darle de beber". Pero, ha advertido, "no podemos con nuestras fuerzas".

Para Mons. Osoro, el Señor, "de una u otra manera, ha hecho que escuchemos su voz" en algún momento de nuestra vida. Hoy, "reunidos como una gran familia que escucha, que acoge a la Virgen María, en Madrid bajo la advocación de Nuestra Señora de la Almudena, Ella quiere romper  los muros, quiere estar en el centro, y decirnos fundamentalmente tres cosas". La primera, "abrámonos a Dios, sin miedo. Dios nos puede pedir mucho. Yo, en nombre del Señor, me atrevo a pedíroslo". En segundo lugar, "dejemos que entre en nuestra vida, con todas las consecuencias". Y, por último, "salgamos a los caminos de este mundo para dar el rostro  Dios".

"Dios, ha asegurado, nos puede pedir la vida. Es cierto. Nos puede pedir que hagamos presente a Cristo en nuestra vida. Pero si abrimos nuestra vida a Dios, seguro que habrá alguna llamada, para mantener viva la maternidad en la iglesia, en una consagración total y absoluta a Dios". Por eso, ha invitado a los jóvenes a dejar "que la vida de Dios entre en nuestra existencia". Así, "si dejas entrar a Dios, harás cosas que no te imaginabas". "Queremos hacer llegar el amor de Dios a todos los hombres, como hizo María". Todo esto, ha señalado, se aprende en la Escuela de María.

Ha exhortado a los jóvenes a abrirse "a Dios como María". "El Señor, ha dicho, saluda a todos los hombres, porque para él todos somos hermanos. El se acerca a todos", aunque "no todos le escuchan". "Hoy nos dice, como a la Santísima Virgen su Madre, que no tengamos miedo. Gozamos del favor de Dios. Abramos nuestra vida a Dios".

Por último, ha exhortado a salir a los caminos, "donde están los hombres". Pero "hay que salir desde el centro, que es Dios". "Que toda vuestra vida esté ocupada por Dios", ha señalado, recordando que "la gran intérprete de la salida es María". "Salgamos al mundo" para llegar a todos los hombres. "Hay que salir", ha insistido, "haremos creíble al Señor si provocamos en los demás que digan de nosotros dichosos porque creemos en Dios".

En este sentido, ha pedido a los jóvenes: "tenéis que ayudarme a anunciar a Jesucristo, a hacerlo creíble. Pero hay que hacerlo asistiendo a la Escuela de María".

Y ha concluido diciendo a los jóvenes: "que esta Catedral sea un lugar especial para nosotros, para que podamos venir a arrodillarnos junto a la Virgen para decir al Señor, como Ella: hágase en mi según tu
palabra".

JESUS EXPULSA A LOS MERCADERES DEL TEMPLO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 2, 13-22

Como ya se acercaba la fiesta de la pascua de los judíos, Jesús fue a Jerusalén. En el templo se encontró con los vendedores de bueyes, ovejas y palomas; también a los cambistas de dinero con sus mesas.

Al ver aquello, Jesús hizo un látigo de cordeles y los echó del templo a todos, con sus ovejas y bueyes; volcó las mesas de los cambistas y les tiró al suelo las monedas; y a los vendedores de palomas les dijo:
"Quiten esto de aquí: no conviertan en un mercado la casa de mi Padre".

En ese momento sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: El celo por tu casa me devora. 

Intervinieron los judíos y le preguntaron: "¿Qué señal nos das como prueba de tu autoridad para actuar así?"

Jesús respondió: "Destruyan este templo, y en tres días yo lo levantaré de nuevo".

Replicaron los judíos: "Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y piensas tú reconstruirlo en tres días?"

Pero el templo del que Jesús hablaba era su propio cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, recordaron sus discípulos lo que había dicho, y creyeron en la Escritura y en las palabras que Él había pronunciado.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Consolar al que me consuela

Casi puedo acostumbrarme: tras el pecado, Dios se volcó nuevamente sobre mi alma. Me invitó a la confianza, me alentó al arrepentimiento, me acercó al sacramento de la confesión, me abrazó con su misericordia. ¡Es tanto lo que Dios ha hecho y hace tantas veces por mí!



Sí: puedo acostumbrarme, hasta el punto de ver casi como algo seguro el hecho de que mi Padre volverá mañana a buscarme para limpiar pecados, para encender la esperanza, para resucitar el amor que se apagaba. Pero si tan sólo recordase qué precio fue pagado por mi rescate, si tuviese ante mis ojos los esfuerzos tan grandes que pasó el Hijo para redimirme...

Necesito, por eso, tener un alma abierta, profunda, agradecida. El amor que recibo sólo puede pagarse con amor. Por eso, al que mucho se le perdona mucho ama (cf. Lc 7,47).

Pero no me basta simplemente con la gratitud. Hay momentos en los que siento que también Él necesita algún consuelo. Su grito en el Calvario, escuchado por la Madre Teresa de Calcuta y por miles y miles de católicos de todos los tiempos, llega a mi corazón: "Tengo sed" (cf. Jn 19,28).

Es cierto: mis heridas son mayores que las suyas, pues el pecado pone en peligro el sentido bueno de mi vida, mientras que los clavos del madero no enturbiaron el amor de Cristo hacia su Padre y hacia los hombres. Pero no por ello el Señor deja de anhelar consoladores para su sed de amor, para sus sueños de encender un fuego en el mundo, para que la oveja perdida vuelva pronto al hogar donde será amada.

Jesús quiere ser consolado. Precisamente por aquellos que tantas veces hemos recibido su consuelo. Esa será la mejor manera de decirle, desde lo más íntimo de mi alma, ¡gracias! por tantas ocasiones en las que me ha susurrado, con la voz humilde de un sacerdote, "yo te absuelvo de tus pecados...".

P. Fernando Pascual

LOS HIJOS DE ESTE MUNDO SON MÁS ASTUTOS QUE LOS HIJOS DE LA LUZ

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 16, 1-8.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido”.

El administrador se puso a echar sus cálculos: “¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”.

Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi amo?”. Este respondió: “Cien barriles de aceite”. Él le dijo: “Aquí está tu recibo: aprisa, siéntate y escribe cincuenta”. Luego dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?”. Él contestó: “Cien fanegas de trigo”. Le dijo: “Aquí está tu recibo: escribe ochenta”.

Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido.

Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz».