viernes, 3 de febrero de 2012

Presentación de Jesús en el templo

Celebramos la fiesta litúrgica de la Presentación de Jesús en el templo. Cuarenta días después del nacimiento de Jesús, María y José lo llevaron a Jerusalén, siguiendo las prescripciones de la Ley de Moisés. En efecto, todo primogénito, según las Escrituras, pertenecía al Señor y, por tanto, había que rescatarlo con un sacrificio. En este acontecimiento se manifiesta la consagración de Jesús a Dios Padre y, unida a ella, la de María Virgen. ( Benedicto XVI )

Jesús no solo se hizo hombre como nosotros, también quiso acatar  la ley de Moisés. Sus padres, como otros padres judíos, lo llevaron al templo para rescatarlo con un sacrificio, podía ser un cordero o  un par de tórtolas para los pobres.

José y María rescataron a Jesús con un par de tórtolas; además de hacerse hombre se hizo pobre, vino al mundo por todos, pero muy especialmente por los pobres y necesitados. Y Él era el cordero del sacrificio que moriría en la cruz por nuestros pecados.

Jesús quiso hacerse semejante a nosotros, excepto en el pecado, por eso nos comprende tan bien, por eso debemos acudir a Él en los momentos difíciles, por eso debe ser nuestro Amigo más querido, Él nunca nos abandona y es nuestra unión con el Padre.
H. de Carmen

Levantar el corazón

No podemos realizar tantas cosas que desearíamos... A veces, por factores que escapan a nuestro control. Otras veces, por culpa nuestra. Fallamos en la organización, o quisimos ir más allá de nuestras posibilidades, o prometimos lo que no podíamos dar, o dejamos de lado el propio deber para encontrarnos, al final, sin recursos y sin tiempo.

Al llegar a una situación de fracaso, el corazón corre el riesgo de hundirse. Duele no conseguir un deseo fuertemente anhelado. Duele ver fracasar una obra que prometía tantos resultados. Duele descubrir que las manos están vacías y que no se ha conseguido prácticamente nada.

Son momentos en los que quisiéramos llorar. Será, tal vez, con lágrimas de pena, sobre todo si le hemos fallado a otros. Será, puede ocurrirnos, con lágrimas de amargura, que nos atan todavía más a la desesperanza. Será, ojalá, con lágrimas de quien mira al cielo y pide ayuda.
Porque en lo más hondo de la fosa cualquier cristiano puede levantar el corazón y recordar que Dios vino para todos. También para quien fracasa y siente en su alma pena por sí mismo y pena por otros.

Miramos, entonces, hacia el cielo. Descubrimos que allí se encuentra un Sumo Sacerdote que fue en todo, menos en el pecado, semejante a nosotros. Sentimos la seguridad de que podemos encontrar un ancla que nos acerque a la morada eterna y segura, la que nos ha preparado para siempre Cristo (cf. Heb 6,18-20; Jn 14,1-3).
Entonces llega el momento de tomar, nuevamente, el arado. No mirar hacia atrás, pues queda mucho camino por recorrer. No llorar con amargura, porque las lágrimas sólo sirven si nos acercan al consuelo divino y nos permiten volver a empezar. No sentirnos nunca solos, porque tenemos siempre a nuestro lado, también después de un fracaso, a un Amigo bueno, fiel, dispuesto a consolarnos.
P. Fernando Pascual

miércoles, 1 de febrero de 2012

ORACIÓN DE LA MAÑANA

Buenos días, Señor, a ti el primero
encuentra la mirada
del corazón, apenas nace el día:
Tú eres la luz y el sol de mi jornada.

Buenos días, Señor, contigo quiero
andar por la vereda:
Tú, mi camino, mi verdad, mi vida,
Tú, la esperanza firme que me queda.

Buenos días, Señor, a ti te busco
levanto a ti las manos
y el corazón, al despertar la aurora:
quiero encontrarte siempre en mis hermanos.

Buenos días, Señor, resucitado,
que traes la alegría
al corazón que va por tus caminos,
¡vencedor de tu muerte y de la mía!

Gloria al Padre de todos, gloria al Hijo, y al Espíritu Santo;
Por los siglos te alabe nuestro canto.
Amén

lunes, 30 de enero de 2012

LA SEGUNDA TENTACIÓN

Llega una tentación. De avaricia o de lujuria, de envidia o de soberbia, de pereza o de egoísmo, de vanidad o de ira.

Si no estuvimos atentos, si no recurrimos a la ayuda divina, la tentación penetra, poco a poco, en el alma. Luego crece desde las pasiones, entre dudas y ansiedades. Al final, sucumbimos. Hemos pecado.
Entonces puede insinuarse la segunda tentación. Esa que nos hace pensar que no ha pasado nada. O esa que nos dice que es imposible volver a empezar. O esa que nos aparta de Dios: si hemos sido tan malos, ¿con qué cara podemos pedir misericordia?

La segunda tentación es terrible: paraliza el corazón, encadena la voluntad, hiere mortalmente la esperanza, prepara el terreno a nuevos pecados, nos aparta de Dios.

Si el pecado ha vencido en nuestras vidas, si nos ha robado la amistad con Dios y la unión con los hermanos, necesitamos más que nunca pedir la gracia del perdón. No podemos permitir que la segunda tentación nos hunda más y más en el mal cometido. No podemos dejar crecer el monstruo de la desconfianza que destruye tantas vidas. No podemos abrir las puertas al pecado diabólico por excelencia: pensar que ni siquiera Dios es capaz de perdonarnos.

Resistir la primera tentación es posible sólo con Dios. Si el pecado se hizo presente por nuestra culpa, necesitamos más que nunca volver a Dios para resistir al más terrible de los males: la segunda tentación.

Para ello, hemos de aprender a ver nuestro pecado como Dios lo ve: como la herida en un hijo. Porque para Dios el hijo no deja de serlo si está enfermo. Somos también suyos en medio del lodo del pecado.

La mirada paterna del Dios de misericordia nos da fuerzas para reemprender la lucha, para acudir al sacramento de la confesión, para amar más porque hemos sido muy amados, para perdonar a mis hermanos porque también yo, mil y mil veces, he sido perdonado...

P. Fernando Pascual

¡Cuántas veces nos ponemos tristes por que no hemos hecho bien las cosas! , por contestar de malas formas al hermano, no ayudar al que lo necesita, sin darnos cuenta de que Dios es nuestro Padre misericordioso y siempre nos va a perdonar si estamos arrepentidos. Él nos da fuerza, si lo olvidamos cada vez nos pondremos más tristes y nos iremos alejando de Él, que es toda nuestra vida.

viernes, 27 de enero de 2012

Ven Espíritu Santo, Enciende nuestro Corazón



Canto que clama a Jesús, para que envíe la Promesa del Espíritu Santo sobre nuestos corazones. (en el video se pueden apreciar imágenes de la Capilla Redemptoris Mater de la Basilica de S. Pedro en el Vaticano)

LLAMA DE AMOR VIVA-S. JUAN DE LA CRUZ



Una hermosa poesia cantada con mucha pasion,san Juan nos hace recordar a Dios,y el anhelo que debemos tener hacia El son mas que versos son sus vivencias.

CÁNTICO ESPIRITUAL DE SAN JUAN DE LA CRUZ




"Oh ninfas de Judea", forma parte del Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz musicado e interpretado por Amancio Prada. Con Hilary Fielding y Rafael Domínguez al violonchelo y la Escolanía de Segovia dirigida por Marisa Martín. Teatro de La Abadía, Madrid, febrero 2011.

jueves, 26 de enero de 2012

Siempre llamas .

Con cariño cada dia que amanece .
Con susurros en el silencio de la noche .

Con ternura cuando el cansancio nos vence .

A gritos en el ruido del mundo .

Con constancia cuando nos equivocamos de camino .

Desde el dolor de los que sufren sin consuelo .

Desde la alegria de los que cantan a la vida .

Desde el amor de los que atienden al prójimo .

Desde la pasión de los que se olvidan de si mismos .

Siempre llamas .

ULIBARRI FI .

ISABEL

Cristianos perseguidos en el mundo.

Nos ha llegado a la parroquia una carta impactante, es de una agencia de viajes, pero nos ayuda a ver la situación de muchos cristianos en el mundo.
DEBEMOS REZAR MUCHO POR ELLOS.


Querido amigo:
Paz
Mientras que nosotros andamos preocupados con lo más próximo, a veces, se nos olvida estar un poco más atentos a los más lejanos.
Un hermoso grupo acabamos de estar en Egipto donde la situación de los cristianos, ante la llegada del próximo gobierno es, al menos, de incertidumbre. Esta situación sumada a la escasez de peregrinos les hace sentir una gran soledad. Aún con todas las necesidades, y son muchas, el pueblo, cristianos y no cristianos, sigue sonriendo, en ese país todavía se confía en Dios para que cada día haya un plato de comida en la mesa es decir, para vender algo, lo que sea, a quien vaya a visitarles. Un país rico en todo tipo de historia desde los Faraones, Moisés, La Sagrada Familia e incluso de Santos.
Pero los cristianos que sufren en el mundo son muchos, como muestra, puedes pinchar en el siguiente enlace para ver el video que te adjuntamos (dura unos 4 minutos) Queremos avisar de la dureza de las imágenes a la vez que de los testimonios de verdadero seguimiento a Dios.

http://www.youtube.com/watch?v=455X6ddYnlc

Y si ellos sufriendo lo que sufren no niegan a Dios deberíamos de preguntarnos si, a veces, nuestra cultura nos lleva de una forma más engañosa a negarle

El motivo de esta carta es hacer una apuesta por ellos a la vez que una apuesta para que nuestra fe sea cada vez más robusta y resistente, y la mejor manera que tenemos en Ain Karen de hacerlo es a través del conocimiento más directo: La peregrinación. Pensamos que aquellos que caminan con su pastor hacen posible una gran comunidad. Por eso estamos a tu disposición por si deseas organizar tu peregrinación en este año 2012.
Emilio Pinto

miércoles, 25 de enero de 2012

Sin hablar por hablar (Mc 1,14-20)


Se suele decir, que cuando no hay nada de que hablar es recurrente e inocuo hablar del tiempo. No de algo o de alguien que nos interesa y nos determina, sino de algo que queda tan afuera del corazón, tan al margen de nuestras preguntas, que hablando del tiempo es hablar por hablar.

Y esto podría ocurrir incluso cuando hablamos de Dios: se comentan las lluvias y los fríos, sin que ello cambie la situación en la que para bien o para mal vivimos los comentaristas. Pero, ¿qué tiene que ver ésto con el problema de la recesión económica que nos aprieta en la cuesta-arriba-de-cada-mes? ¿qué tiene que ver con la absurda enemistad que nos lleva a ignorarnos, a odiarnos, a matarnos en tantos frentes y trincheras lejanas y cercanas? ¿qué tiene que ver con esa enfermedad ideseada o con esa muerte inesperada que cambian el rumbo de nuestra existencia y que parecen ganar el pulso a nuestra frágil esperanza? ¿qué tiene que ver todo esto con mis soledades, con todos esos come-come que me llenan de pesadumbre hasta respirar tristeza y depresión? Y así tantas preguntas, de las que tienen nombre y peso y espesor, las cuales tenían en la época de Jesús y tienen en la nuestra muy poco que ver con un hablar tontamente del tiempo.

Pero vino Jesús y paró el tiempo viejo para hacer sonar el despertador de la historia: se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios, está ya entre vosotros... convertíos y creed la Buena Noticia (Mc 1,14-15). Él ha traído la buena noticia del “¡ya está bien!”, del “¡se ha cumplido el plazo!”. Porque ha dado comienzo otra realidad: se acabaron los caínes fratricidas, las babeles pretenciosas, los becerros de oro de turno. Es posible comenzar otra historia, otro modo de ser humanos: recuperar el proyecto de Dios... estrenándolo de una vez. Y para eso vino Jesús: para mostrarlo en su Persona, para concedérnoslo con su Gracia, para acompañarlo con su Presencia y su Palabra, para recordarlo con su Iglesia.

Hace 2000 años hubo gente que escuchó este Evangelio y sin embargo siguió hablando del tiempo. Hubo otros que lo creyeron, le dieron tanto crédito que cambiaron su vida, es decir, se convirtieron. Fue un modo de escuchar esa noticia buena que se transformó en seguimiento de su Portavoz, Jesucristo, y se fueron con Él a vivir y a desvivirse por Él y los demás. El tiempo de Dios había empezado a sonar. Pequeñas pero imparables, comenzaron a sonar las campanadas de la esperanza y la alegría, de la paz y la caridad. Era la gracia de Dios hecha acontecimiento para la historia.

Nosotros podemos hablar del tiempo o acoger este Evangelio, siguiendo a Jesús, viviendo con y como Él, construyendo el Reino de Dios. Es el riesgo apasionante de nuestra libertad.
+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo
22 enero 2012
3º Domingo tiempo ordinario  (de azamadrid)

viernes, 20 de enero de 2012

Señor, otra vez necesito tu ayuda

Muchos hombres y mujeres necesitan ayuda. En sus cuerpos, porque están enfermos o sufren hambre. En sus corazones, porque necesitan el bálsamo de la misericordia.

Cristo vino al mundo precisamente para anunciar un mensaje de salvación y de consuelo. Dio de comer a las multitudes, curó a enfermos, consoló a los tristes, resucitó muertos, perdonó pecados.

Despues nos dijo que nosotros debíamos hacer lo que pudiésemos por los demás, consolar a los tristes, dar de comer a los hambrientos, de beber a los sedientos, perdonar siempre, enseñar la Buena Nueva, visitar a los enfermos....

Pero a algunos cristianos que queremos seguir a Jesús, de verdad, esto nos sobrepasa, ¡hay tanta gente a nuestro alrededor que necesita consuelo!, ¡vemos a tantas personas que necesitan techo y comida!, que nos sentimos agobiados, necesitados de saber exactamente lo que debemos hacer,

Queremos hacer la voluntad del Señor, pero en algunos momentos no es tan sencillo, hay veces que sientes que Jesús quiere que hagas más, pero Señor ¿qué?. Supongo que necesitamos orar más, confiar más en el Señor. Estar seguros de que Él no nos dejará solos y nos irá indicando el camino a seguir.

Señor, otra vez, te pido ayuda, enseñáme el camino que debo seguir. Ya sabes que sin Ti no soy nada, estoy perdido.
Gracias Señor, confío en Ti.
MEMM

Jesucristo reza por nosotros

El Santo Padre comenta en la audiencia del 11 de enero del 2012 la oración de Jesús en la última cena.
Quisiera resaltar sólo un pequeño detalle: la oración que hace Jesús por Pedro: yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague.

Nuestro Señor dirige esa frase a Pedro justo después de predecirle su triple negación. Jesús está a punto de salir para Getsemaní para agonizar en el huerto, pero sabe que también Pedro sufrirá una gran prueba y quiere decirle que a pesar de sucumbir, que siga adelante, que ha rezado por él. Precisamente la oración de Jesús sostiene la debilidad de sus discípulos durante la prueba.

Esto es un consuelo para nosotros, pues significa que ante las pruebas de la vida no dependemos exclusivamente de la fuerza de nuestra propia oración. Por un lado, a veces sufrimos pruebas tan grandes que lo último que nos apetece hacer en ese momento es rezar. Por otro, nuestros momentos de oración pueden llegar a ser tan distraídos que realmente poca fuerza podemos esperar de ellos. Perdemos la confianza en nuestra propia oración.

Pero saber que Cristo ha rezado por nosotros, para sostenernos en los momentos de debilidad, para que sepamos levantarnos después de habernos caído, es un gran consuelo. ¿Qué oración puede ser más eficaz que la del mismo Cristo?

Si no confías en tu propia oración, no te preocupes. Cristo ha rezado por ti.

 P. Francisco Armengol

sábado, 14 de enero de 2012

PRUDENCIA DE MARÍA

Una prueba muy elocuente de la prudencia de una persona consiste en saber callar y saber hablar en el momento oportuno; pues, como dice el Eclesiástico (III,7) hay un tiempo para callar y un tiempo para hablar. En lo uno y en lo otro, María fue incomparable.

Podría haber hablado, observa justamente un piadoso autor, manifestando a José el secreto misterio que se había obrado en Ella, despejando así el desconcierto del amantísimo Esposo; pero eso hubiera sido revelar el secreto del Rey del Cielo; se hubiera convertido en una celebridad para Ella; prefirió, pues, callar y dejó que hablase Dios por medio del Ángel.

Habría podido hablar en Belén, cuando le fue negado el hospedaje, dando a conocer la nobleza de su linaje, su sublime dignidad; la humildad profunda y el deseo de sufrir, de conformarse con la voluntad divina, La llevaron al silencio y calló.
Cuántas cosas habría podido decir a los Pastores y a los Magos que fueron a visitar al Divino Infante. Esto podría haber alborotado la adoración y la contemplación de esos santos personajes delante de Jesús: la gloria de Dios, la caridad para con los Magos y los Pastores le impedían hablar y se calló.
Oía con admiración todo lo que decían para gloria del Hijo, de su celestial doctrina, de sus milagros; María, más que los demás Lo admiraba en su corazón, y en éste conservaba con cuidado aquellas palabras y aquellos hechos.

El anciano profeta Simeón le predijo los destinos del Hijo y sus futuros y atrocísimos tormentos; María no dice una sola palabra, pues está dispuesta para todo; no ensalza su resignación, escucha, se ofrece a Sí misma en holocausto juntamente con el Hijo y calla
Por las mismasjustísimas razones, se calla al pie de la Cruz, se calla en las tribulaciones, en las humillaciones, como por modestia, se calla en la alegría y en la gloria. Estas son las pruebas admirables de prudencia divina que nos ofrece el silencio de María: Tempus tacendi.

Maestra insuperable en el saber hablar

Maestra incomparable en el callar cuando se debe callar, se mostró también maestra insuperable en el hablar a tiempo, en lugar y manera conveniente, es decir, cuando y cuanto conviene para dar gloria a Dios y hacer bien a los hombres.
También están aquí los hechos que lo prueban. Habló al Arcángel San Gabriel y no podemos dejar de admirar la prudencia de sus palabras. Habló a su prima Santa Isabel y sus palabras hicieron saltar de gozo, antes de su nacimiento, al futuro Precursor de su Hijo. Sus palabras fueron una profesión de humildad, degratitud, un cántico de alabanza, un himno sublime de agradecimiento al Omnipotente: Magnificat anima mea Dominum
Habló con el Hijo en el Templo y sus palabras fueron una admirable demostración de afecto y de solicitud maternales.
Habló en las bodas de Caná y con sus palabras quedó patente su compasiva misericordia con los necesitados y su ilimitada confianza en Dios. ¡Oh admirable prudencia de María, prudencia incomparable, tanto en el hablar como en el callar!...
Juan S. Clá Díaz .Fuente: Catholic.net

Madre, ayúdanos a parecernos un poco a ti.