Muchos hombres y mujeres necesitan ayuda. En sus cuerpos, porque están enfermos o sufren hambre. En sus corazones, porque necesitan el bálsamo de la misericordia.
Cristo vino al mundo precisamente para anunciar un mensaje de salvación y de consuelo. Dio de comer a las multitudes, curó a enfermos, consoló a los tristes, resucitó muertos, perdonó pecados.
Despues nos dijo que nosotros debíamos hacer lo que pudiésemos por los demás, consolar a los tristes, dar de comer a los hambrientos, de beber a los sedientos, perdonar siempre, enseñar la Buena Nueva, visitar a los enfermos....
Pero a algunos cristianos que queremos seguir a Jesús, de verdad, esto nos sobrepasa, ¡hay tanta gente a nuestro alrededor que necesita consuelo!, ¡vemos a tantas personas que necesitan techo y comida!, que nos sentimos agobiados, necesitados de saber exactamente lo que debemos hacer,
Queremos hacer la voluntad del Señor, pero en algunos momentos no es tan sencillo, hay veces que sientes que Jesús quiere que hagas más, pero Señor ¿qué?. Supongo que necesitamos orar más, confiar más en el Señor. Estar seguros de que Él no nos dejará solos y nos irá indicando el camino a seguir.
Señor, otra vez, te pido ayuda, enseñáme el camino que debo seguir. Ya sabes que sin Ti no soy nada, estoy perdido.
Gracias Señor, confío en Ti.
MEMM
Este blog se crea con el objetivo de que todos los que formamos parte de de la comunidad cristiana, podamos expresar nuestras opiniones, consultar nuestras dudas y, sobre todo, ayudarnos unos a otros en este caminar con Jesús y hacia Jesús. Anímate y participa
viernes, 20 de enero de 2012
Jesucristo reza por nosotros
El Santo Padre comenta en la audiencia del 11 de enero del 2012 la oración de Jesús en la última cena.
Quisiera resaltar sólo un pequeño detalle: la oración que hace Jesús por Pedro: yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague.
Nuestro Señor dirige esa frase a Pedro justo después de predecirle su triple negación. Jesús está a punto de salir para Getsemaní para agonizar en el huerto, pero sabe que también Pedro sufrirá una gran prueba y quiere decirle que a pesar de sucumbir, que siga adelante, que ha rezado por él. Precisamente la oración de Jesús sostiene la debilidad de sus discípulos durante la prueba.
Esto es un consuelo para nosotros, pues significa que ante las pruebas de la vida no dependemos exclusivamente de la fuerza de nuestra propia oración. Por un lado, a veces sufrimos pruebas tan grandes que lo último que nos apetece hacer en ese momento es rezar. Por otro, nuestros momentos de oración pueden llegar a ser tan distraídos que realmente poca fuerza podemos esperar de ellos. Perdemos la confianza en nuestra propia oración.
Pero saber que Cristo ha rezado por nosotros, para sostenernos en los momentos de debilidad, para que sepamos levantarnos después de habernos caído, es un gran consuelo. ¿Qué oración puede ser más eficaz que la del mismo Cristo?
Si no confías en tu propia oración, no te preocupes. Cristo ha rezado por ti.
P. Francisco Armengol
Quisiera resaltar sólo un pequeño detalle: la oración que hace Jesús por Pedro: yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague.
Nuestro Señor dirige esa frase a Pedro justo después de predecirle su triple negación. Jesús está a punto de salir para Getsemaní para agonizar en el huerto, pero sabe que también Pedro sufrirá una gran prueba y quiere decirle que a pesar de sucumbir, que siga adelante, que ha rezado por él. Precisamente la oración de Jesús sostiene la debilidad de sus discípulos durante la prueba.
Esto es un consuelo para nosotros, pues significa que ante las pruebas de la vida no dependemos exclusivamente de la fuerza de nuestra propia oración. Por un lado, a veces sufrimos pruebas tan grandes que lo último que nos apetece hacer en ese momento es rezar. Por otro, nuestros momentos de oración pueden llegar a ser tan distraídos que realmente poca fuerza podemos esperar de ellos. Perdemos la confianza en nuestra propia oración.
Pero saber que Cristo ha rezado por nosotros, para sostenernos en los momentos de debilidad, para que sepamos levantarnos después de habernos caído, es un gran consuelo. ¿Qué oración puede ser más eficaz que la del mismo Cristo?
Si no confías en tu propia oración, no te preocupes. Cristo ha rezado por ti.
P. Francisco Armengol
sábado, 14 de enero de 2012
PRUDENCIA DE MARÍA
Una prueba muy elocuente de la prudencia de una persona consiste en saber callar y saber hablar en el momento oportuno; pues, como dice el Eclesiástico (III,7) hay un tiempo para callar y un tiempo para hablar. En lo uno y en lo otro, María fue incomparable.
Podría haber hablado, observa justamente un piadoso autor, manifestando a José el secreto misterio que se había obrado en Ella, despejando así el desconcierto del amantísimo Esposo; pero eso hubiera sido revelar el secreto del Rey del Cielo; se hubiera convertido en una celebridad para Ella; prefirió, pues, callar y dejó que hablase Dios por medio del Ángel.
Habría podido hablar en Belén, cuando le fue negado el hospedaje, dando a conocer la nobleza de su linaje, su sublime dignidad; la humildad profunda y el deseo de sufrir, de conformarse con la voluntad divina, La llevaron al silencio y calló.
Cuántas cosas habría podido decir a los Pastores y a los Magos que fueron a visitar al Divino Infante. Esto podría haber alborotado la adoración y la contemplación de esos santos personajes delante de Jesús: la gloria de Dios, la caridad para con los Magos y los Pastores le impedían hablar y se calló.
Oía con admiración todo lo que decían para gloria del Hijo, de su celestial doctrina, de sus milagros; María, más que los demás Lo admiraba en su corazón, y en éste conservaba con cuidado aquellas palabras y aquellos hechos.
El anciano profeta Simeón le predijo los destinos del Hijo y sus futuros y atrocísimos tormentos; María no dice una sola palabra, pues está dispuesta para todo; no ensalza su resignación, escucha, se ofrece a Sí misma en holocausto juntamente con el Hijo y calla
Por las mismasjustísimas razones, se calla al pie de la Cruz, se calla en las tribulaciones, en las humillaciones, como por modestia, se calla en la alegría y en la gloria. Estas son las pruebas admirables de prudencia divina que nos ofrece el silencio de María: Tempus tacendi.
Maestra insuperable en el saber hablar
Maestra incomparable en el callar cuando se debe callar, se mostró también maestra insuperable en el hablar a tiempo, en lugar y manera conveniente, es decir, cuando y cuanto conviene para dar gloria a Dios y hacer bien a los hombres.
También están aquí los hechos que lo prueban. Habló al Arcángel San Gabriel y no podemos dejar de admirar la prudencia de sus palabras. Habló a su prima Santa Isabel y sus palabras hicieron saltar de gozo, antes de su nacimiento, al futuro Precursor de su Hijo. Sus palabras fueron una profesión de humildad, degratitud, un cántico de alabanza, un himno sublime de agradecimiento al Omnipotente: Magnificat anima mea Dominum
Habló con el Hijo en el Templo y sus palabras fueron una admirable demostración de afecto y de solicitud maternales.
Habló en las bodas de Caná y con sus palabras quedó patente su compasiva misericordia con los necesitados y su ilimitada confianza en Dios. ¡Oh admirable prudencia de María, prudencia incomparable, tanto en el hablar como en el callar!...
Juan S. Clá Díaz .Fuente: Catholic.net
Madre, ayúdanos a parecernos un poco a ti.
Juan S. Clá Díaz .Fuente: Catholic.net
Madre, ayúdanos a parecernos un poco a ti.
jueves, 12 de enero de 2012
ASI ORABA GANDHI
Señor.
Si me das fortuna, no me quites la razón .
Si me das éxito ,no me quites la humildad .
Si me das humildad , no me quites la dignidad .
Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla , no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo .
Enséñame a querer a la gente como a ti mismo y a no juzgarme como a los demás .
No me dejes caer en el orgullo si triunfo,ni en la desesperación si fracaso .
Más bien , recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo .
Isabel
Isabel
miércoles, 11 de enero de 2012
Señor, dame un corazón pobre
Señor, dame un corazón pobre.
Señor, dame un corazón libre de apegos.
Señor, dame un corazón desprendido de ambiciones.
Señor, libérame de mis deseos de poseer.
Señor, libérame del afán de tener cosas.
Señor, que sepa aceptar la vida como viene.
Señor, que sepa acoger cada circunstancia como es.
Señor, libérame de la necesidad de " llevar razón" siempre.
Señor, que sepa vivir acogiendo la realidad de cada situación.
Señor, que viva desprendido de mi necesidad de controlar todo.
Señor, enséñame a " soltar " y a soltarse.
Señor, libera mi corazón y dame alas para volar.
Señor, que descubra la riqueza de tu amistad.
Señor, que descubra que el verdadero tesoro eres tú en mí y en los demas.
Señor, que viva tu reino en mí y en los demás.
Señor, dame un corazón pobre.
Señor, dame un corazón semejante al tuyo.
martes, 10 de enero de 2012
El bautismo de Jesús
En este acto del Bautismo aparece la humildad de Jesús: Él, el Hijo de Dios, aunque es consciente de que su misióntransformará profundamente la historia del mundo, no comienza su ministerio con propósitos de ruptura con el pasado, sino que se sitúa en el cauce de la tradición judaica, representada por el Precursor. Esta humildad queda subrayada especialmente en el Evangelio de San Mateo, que refiere las palabras de Juan Bautista: "Soy yo quien debe ser por Tí bautizado, ¿y vienes Tú a mí?" (3, 14). Jesús responde, dejando entender que en ese gesto se refleja su misión de establecer un régimen de justicia, o sea, de santidad divina, en el mundo: "Déjame hacer ahora, pues conviene que cumplamos toda justicia" (3, 15). La intención de realizar a través de su humanidad una obra de santificación, anima el gesto del bautismo y hace comprender su significado profundo. El bautismo que administraba Juan Bautista era un bautismo de penitencia con miras a la remisión de lospecados. Era conveniente para los que, reconociendo sus culpas, querían convertirse y retornar a Dios. Jesús, absolutamente santo e inocente, se halla en una situación diversa. No puede hacerse bautizar para la remisión de sus pecados. Cuando Jesús recibe un bautismo de penitencia y de conversión, es para la remisión de los pecados de la humanidad. Ya en el Bautismo comienza a realizarse todo lo que se había anunciado sobre el siervo doliente en el oráculo del libro de Isaías: allí el siervo es representado como un justo que llevaba el peso de los pecados de la humanidad y se ofrecía en sacrificio para obtener a los pecadores el perdón divino (53, 4-12).
El Bautismo de Jesús es, pues, un gesto simbólico que significa el compromiso en el sacrificio para la purificación de la humanidad. El hecho de que en ese momento se haya abierto el Cielo, nos hacecomprender que comienza a realizarse la reconciliación entre Dios y los hombres. El pecado había hecho que el cielo se cerrase; Jesús restablece la comunicación entre el Cielo y la tierra. El Espíritu Santo desciende sobre Jesús para guiar toda su misión, que consistirá en instaurar la alianza entre Dios y los hombres.
Como nos relatan los Evangelios, el Bautismo pone de relieve la filiación divina de Jesús: el Padre lo proclama su Hijo predilecto, en el que se ha complacido. Es clara la invitación a creer en el misterio de la Encarnación y, sobre todo, en el misterio de la Encarnación redentora, porque está orientada hacia el sacrificio que logrará la remisión de los pecados y ofrecerá la reconciliación al mundo. Efectivamente, no podemos olvidar que Jesús presentará más tarde este sacrificio como un bautismo, cuando preguntea dos de sus discípulos: "¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber o ser bautizados con el bautismo con que yo he de ser bautizado?" (Mc 10, 38). Su Bautismo en el Jordán es sólo una figura; en la Cruz recibirá el Bautismo que va a purificar al mundo.
He aquí, pues, la gran verdad: el bautismo, al hacernos partícipes de la Muerte y Resurrección del Salvador, nos llena de una vida nueva. En consecuencia, debemos evitar el pecado o, según la expresión del Apóstol Pablo, "estar muertos al pecado", y "vivir para Dios en Cristo Jesús" (Rom 6, 11).
Juan PabloII
Audiencia General miércoles 11 de enero de 1984
viernes, 6 de enero de 2012
Vida en plenitud
Ésa es la sed inmensa que vibra en todas las fibras de nuestro ser. Ésa es la llamada interior que nos impulsa a vivir la VIDA con mayúsculas, que es la vida plena, feliz, luminosa y llena de amor. Una vida que saborea la paz interior, pacificadora y en armonía con todas las personas y con toda la creación.
Es difícil conformarse con una vida a medias, arrastrándola desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. No podemos, ni queremos, aceptar como talante normal una vida que nos cuesta vivir.
Por otro lado, dudamos de la posibilidad real de una vida feliz y plena. Nos parece imposible que pueda darse en las circunstancias concretas de nuestra vida ordinaria, tan complicada y conflictiva.
Cuando leemos y escuchamos en labios de Jesús: "No os agobiéis por nada" nos parece un sueño irrealizable.
Sin embargo, no es así. Jesús nos invita a una vida en plenitud: "No os preocupéis por nada", "Buscad el reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura", no os agobiéis, porque "El Reino de Dios está dentro de vosotros".
Jesús nos invita a mirar dentro de nosotros y descubrir la Verdad de nuestra vida. Existe una Vida que nos llena por dentro de Dios, única fuente de plenitud. Existe dentro de nosotros un aliento de vida que es el mismo Espíritu de Dios. Un aliento de vida que nos plenifica, nos abre horizontes inmensos de luz, de vida y
de amor. Existe dentro de nosotros la paz infinita de Dios y la armonía de una vida gozosa en manos de nuestro Padre Dios
Esa vida existe, es infinita y eterna. Es la Vida de Dios. Es Dios. ES DIOS EN NOSOTROS Y NOSOTROS EN DIOS.
¡Ojalá escuchemos en nuestro corazón esta llamada del Maestro interior que nos invita a despertar a una Vida en Plenitud.
Del libro:" En ti vivimos, Señor" de Manuel J. Fernández Márquez
jueves, 5 de enero de 2012
Seguir a Jesús y adorarle
Los pastores y los Reyes Magos adoraron a Jesús recién nacido, ellos sabían que era el hijo de Dios.Primero los pastores, los más pobres y considerados pecadores por los judios, creyeron el anuncio del ángel, fueron al portal y sobrecogidos se arrodillaron ante Él.
Nosotros, ¿estamos seguros de buscar de verdad a Dios?, ¿tenemos la suficiente fe para reconocer y agradecer al Señor todos los dones recibidos?
Jesús no nos pide que hagamos cosas extraordinarias, quiere que le sigamos, que le amemos, que nos dejemos amar por Él. Quiere nuestras obras, pero sobre todo nos quiere a nosotros.
Debemos hacer lo que nos pida, ¡es difícil en algunas ocasiones!, pero si prestamos atención a su Palabra, si nos encontramos con Él en la oración y en los sacramentos, seguramente iremos comprendiendo que quiere de cada uno de nosotros.
Siempre con la ayuda de su Madre, la Virgen María, nuestra madre.
H. de Carmen
miércoles, 4 de enero de 2012
Unos sabios de oriente se presentaron en Jerusalén
Unos sabios de oriente se presentaron en Jerusalén (v. 1)
Estos personajes, (magos, sabios) presentados por Mateo, significan:
- la necesidad de los humanos de encontrarse con el verdadero Dios;
- desde la realidad de la vida de cada uno (familia, profesión, trabajo...), cada persona ha de preguntarse siempre dónde y cómo se presenta Dios en la vida de cada uno;
- la decisión da abandonar su casa y su país simboliza el proceso que constantemente realiza el que con sinceridad quiere encontrarse con el Señor;
- la estrella que les guía es la luz de la fe, la llamada de Dios, que comienza a iluminar la oscuridad de su situación religiosa;
- estos rasgos manifiestan el deseo de iniciar un camino, un proceso, para encontrar a Dios.
En Jerusalén, los sabios
- dan testimonio de la llamada de Dios: Hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarlo (v. 2);
- vencen las malas intenciones de Herodes;
- y la ignorancia de los sacerdotes y de los maestros de la ley;
- se dejan orientar por la Palabra de Dios, en la profecía de Miqueas (5, 2), que los maestros de la Ley indican (vs. 5-6);
- nuevamente la estrella de la fe los guía hasta Belén (v. 9).
Vieron al Niño con su madre María y lo adoraron (v. 11)
Al experimentar de nuevo la iluminación de la fe en su camino, se llenaron de una inmensa alegría (v. 10). El esfuerzo de los viajeros por seguir la luz incipiente de la fe logró, al fin, encontrar al Niño con su Madre. María es figura de la Iglesia, en la cual encontramos al Salvador.
Lo adoraron como a Dios postrados en tierra. Abrieron sus cofres y le ofrecieron como regalo oro, incienso y mirra (v. 11).
Los sabios de oriente reconocen al Mesías en aquel Niño desvalido y pobre. Dios los ha orientado y fortalecido a lo largo de su camino de fe, poniendo de su parte el interés y el sacrificio por salvar enormes dificultades y, al fin, encontrar al Salvador.
Los dones que ofrecen al Niño son símbolo de su propio reconocimiento, agradecimiento y ofrenda de sí mismos y de sus vidas.
Lo adoraron. Adorar es, sobre todo, reconocer y agradecer el don de la vida en Dios, recibido gratuitamente, que nos lo regala desde su infinito amor. La semilla de la fe la recibimos en el bautismo, de manos de nuestra Madre la Iglesia, sin nosotros merecerla ni buscarla.
La catequesis nos tiene que conducir a reconocer en Jesús al mismo Dios, que nos ama y nos llena de sus dones, del mejor don, que es Él mismo, con Jesús en el Espíritu.
Regresaron a su país por otro camino (v. 12). Una vez que los sabios de oriente adoraron al Señor, entregándose a Él, quedaron transformados por el encuentro con el Mesías. Y regresaron a su tierra, convertidos, como personas nuevas, contentos de la experiencia vivida en aquella humilde vivienda.
P. Martín Irure
Estos personajes, (magos, sabios) presentados por Mateo, significan:
- la necesidad de los humanos de encontrarse con el verdadero Dios;
- desde la realidad de la vida de cada uno (familia, profesión, trabajo...), cada persona ha de preguntarse siempre dónde y cómo se presenta Dios en la vida de cada uno;
- la decisión da abandonar su casa y su país simboliza el proceso que constantemente realiza el que con sinceridad quiere encontrarse con el Señor;
- la estrella que les guía es la luz de la fe, la llamada de Dios, que comienza a iluminar la oscuridad de su situación religiosa;
- estos rasgos manifiestan el deseo de iniciar un camino, un proceso, para encontrar a Dios.
En Jerusalén, los sabios
- dan testimonio de la llamada de Dios: Hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarlo (v. 2);
- vencen las malas intenciones de Herodes;
- y la ignorancia de los sacerdotes y de los maestros de la ley;
- se dejan orientar por la Palabra de Dios, en la profecía de Miqueas (5, 2), que los maestros de la Ley indican (vs. 5-6);
- nuevamente la estrella de la fe los guía hasta Belén (v. 9).
Vieron al Niño con su madre María y lo adoraron (v. 11)
Al experimentar de nuevo la iluminación de la fe en su camino, se llenaron de una inmensa alegría (v. 10). El esfuerzo de los viajeros por seguir la luz incipiente de la fe logró, al fin, encontrar al Niño con su Madre. María es figura de la Iglesia, en la cual encontramos al Salvador.
Lo adoraron como a Dios postrados en tierra. Abrieron sus cofres y le ofrecieron como regalo oro, incienso y mirra (v. 11).
Los sabios de oriente reconocen al Mesías en aquel Niño desvalido y pobre. Dios los ha orientado y fortalecido a lo largo de su camino de fe, poniendo de su parte el interés y el sacrificio por salvar enormes dificultades y, al fin, encontrar al Salvador.
Los dones que ofrecen al Niño son símbolo de su propio reconocimiento, agradecimiento y ofrenda de sí mismos y de sus vidas.
Lo adoraron. Adorar es, sobre todo, reconocer y agradecer el don de la vida en Dios, recibido gratuitamente, que nos lo regala desde su infinito amor. La semilla de la fe la recibimos en el bautismo, de manos de nuestra Madre la Iglesia, sin nosotros merecerla ni buscarla.
La catequesis nos tiene que conducir a reconocer en Jesús al mismo Dios, que nos ama y nos llena de sus dones, del mejor don, que es Él mismo, con Jesús en el Espíritu.
Regresaron a su país por otro camino (v. 12). Una vez que los sabios de oriente adoraron al Señor, entregándose a Él, quedaron transformados por el encuentro con el Mesías. Y regresaron a su tierra, convertidos, como personas nuevas, contentos de la experiencia vivida en aquella humilde vivienda.
P. Martín Irure
sábado, 31 de diciembre de 2011
ORACIÓN AL SEÑOR AL TERMINAR EL AÑO
tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.
Al terminar este año quiero darte gracias
por todo aquello que recibí de TI.
Gracias por la vida y el amor, por las flores,
el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto
fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cunato hice en este año, el trabajo
que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos
y lo que con ellas pude construir.
Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé
los más cercanos a mí y los que están más lejos,
los que diero su mano y aquellos a los que pude ayudar,
con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.
Pero también, Señor, hoy quiero pedirte perdón,
perdón por el tiempo perdido, y el amor desperdiciado.
También por la oración que poco a poco fui aplazando
y que ahora vengo a presentarte.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios
nuevamente te pido perdón.
En los próximos días iniciaremos un nuevo año
y detengo mi vida ante el nuevo calendario
aún sin estrenar y te presento estos días
que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.
Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría,
la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.
Cólmame de bondad y de alegría para que cuantos
conviven conmigo o se acerquen a mí,
encuentren en mi vida un poquito de Tí.
Danos un año feliz y enséñanos
a repartir felicidad. Amén
ISABEL
viernes, 30 de diciembre de 2011
Los pastores de Belén
No fueron los grandes de este mundo, sino los pastores. Por humildes y sencillos, por ser dóciles al mensaje Divino
Al nacimiento de Jesús fueron invitados unos pastores, gente sencilla y buena.
No fueron invitados los cortesanos de Herodes, ni los fariseos, ni los miembros del Sanedrín.
No fueron los grandes de este mundo, sino los pastores.
Por humildes y sencillos, por ser dóciles al mensaje Divino.
Hoy siguen siendo invitados los humildes, los que aceptan a Dios y sus mandamientos, los sencillos, los pobres de espíritu.
Jesús es el patrón de los desamparados, de los sin techo, de los emigrantes, de todos los miserables, enfermos, hambrientos…
Cristo nace como un gitano.
Para el Creador del mundo un establo de animales.
No había lugar para Él en ninguna casa de Belén.
Para enseñarnos que las cosas materiales no son la felicidad del hombre sino las celestiales.
¡Qué contraste tan brutal con ese afán nuestro de poseer más y más cosas!
Nunca estamos satisfechos con lo que tenemos.
“He encontrado a Cristo y por tanto la alegría de vivir”…
Ojalá que esta Navidad, tú también puedas decir eso: He encontrado a Cristo y por tanto la alegría de vivir…
Porque de lo contrario, “aunque Cristo naciese mil veces en Belén, si no nace en ti, seguirás eternamente perdido”.
Autor: P Mariano de Blas LC
Autor: P Mariano de Blas LC
Fuente: Catholic.net
Ojala nosotros hayamos preparado nuestro corazón de manera que Jesús se haya sentido confortable al volver a nacer en él,.
Que sintamos verdaderamente lo que significa la Navidad. Que nos sintamos priviligiados, que sepamos que Dios vino por todos, pero vino también por cada uno de nosotros.
Ojala todos podamos decir: "He encontrado a Cristo y por tanto la alegría de vivir"
miércoles, 28 de diciembre de 2011
FELICITACIÓN DE JOSÉ ANTONIO, SACERDOTE DE NUESTRA PARROQUIA
http://www.contuparroquia.com/FeliNav2011.htm
Gracias José Antonio, por tu bonita felicitación de Navidad y también por todo el tabajo que estás haciendo en la parroquia, con mucho amor, junto con Lucas e Isidro.
Gracias José Antonio, por tu bonita felicitación de Navidad y también por todo el tabajo que estás haciendo en la parroquia, con mucho amor, junto con Lucas e Isidro.
martes, 27 de diciembre de 2011
Benedicto XVI llama a dejar a un lado el consumismo navideño
Durante la conocida Misa de Gallo ofrecida en la Basílica de San Pedro, el Papa Benedicto XVI llamó a los fieles a olvidarse del fenómeno comercial de la época, para avocarse en el nacimiento de Jesús olvidando la obsesión por lo material.
“Dios se ha hecho pobre. Su hijo ha nacido en la pobreza del establo. En el niño Jesús, Dios se ha hecho dependiente, necesitado del amor de personas humanas, a las que ahora puede pedir su amor, nuestro amor [...] La Navidad se ha convertido hoy en una fiesta de los comercios, cuyas luces destellantes esconden el misterio de la humildad de Dios, que nos invita a la pobreza y a la sencillez”, instó Ratzinger.
“Dios se ha hecho pobre. Su hijo ha nacido en la pobreza del establo. En el niño Jesús, Dios se ha hecho dependiente, necesitado del amor de personas humanas, a las que ahora puede pedir su amor, nuestro amor [...] La Navidad se ha convertido hoy en una fiesta de los comercios, cuyas luces destellantes esconden el misterio de la humildad de Dios, que nos invita a la pobreza y a la sencillez”, instó Ratzinger.
Así, la homilía de Noche Buena estuvo enfocada a retomar el camino de la extrema sencillez exterior e interior, además de abandonar los propios prejuicios y opiniones, con la disposición de ver al Dios que se oculta en la humildad de un niño recién nacido.
“Celebremos así la liturgia de esta noche santa y renunciemos a la obsesión por lo que es material, mensurable y tangible. Dejemos que nos haga sencillos ese Dios que se manifiesta al corazón que se ha hecho sencillo”, dijo.
San Esteban por Benedicto XVI
Con el corazón aún lleno de asombro e inundado de la luz que proviene de la gruta de Belén, donde con María, José y los pastores, hemos adorado a nuestro Salvador, hoy recordamos al diácono san Esteban, el primer mártir cristiano. Su ejemplo nos ayuda a penetrar más en el misterio de la Navidad y nos testimonia la maravillosa grandeza del nacimiento de aquel Niño, en el que se manifiesta la gracia de Dios, que trae la salvación a los hombres (cf. Tt 2, 11). De hecho, el niño que da vagidos en el pesebre es el Hijo de Dios hecho hombre, que nos pide que testimoniemos con valentía su Evangelio, como lo hizo san Esteban, quien, lleno de Espíritu Santo, no dudó en dar la vida por amor a su Señor.Como su Maestro, muere perdonando a sus perseguidores y nos ayuda a comprender que la llegada del Hijo de Dios al mundo da origen a una nueva civilización, la civilización del amor, que no se rinde ante el mal y la violencia, y derriba las barreras entre los hombres, haciéndolos hermanos en la gran familia de los hijos de Dios.
San Esteban es también el primer diácono de la Iglesia, que haciéndose servidor de los pobres por amor a Cristo, entra progresivamente en plena sintonía con él y lo sigue hasta el don supremo de sí. El testimonio de san Esteban, como el de los mártires cristianos, indica a nuestros contemporáneos, a menudo distraídos y desorientados, en quién deben poner su confianza para dar sentido a la vida. De hecho, el mártir es quien muere con la certeza de saberse amado por Dios y, sin anteponer nada al amor de Cristo, sabe que ha elegido la mejor parte. Configurándose plenamente a la muerte de Cristo, es consciente de que es germen fecundo de vida y abre en el mundo senderos de paz y de esperanza. Hoy, presentándonos al diácono san Esteban como modelo, la Iglesia nos indica asimismo que la acogida y el amor a los pobres es uno de los caminos privilegiados para vivir el Evangelio y testimoniar a los hombres de modo creíble el reino de Dios que viene.
La fiesta de san Esteban nos recuerda igualmente a los numerosos creyentes que en varias partes del mundo se ven sometidos a pruebas y sufrimientos a causa de su fe. Encomendándolos a su celestial protección, comprometámonos a sostenerlos con la oración y a realizar sin cesar nuestra vocación cristiana, poniendo siempre en el centro de nuestra vida a Jesucristo, a quien en estos días contemplamos en la sencillez y en la humildad del pesebre. Por eso, invoquemos la intercesión de María, Madre del Redentor y Reina de los mártires, con la oración del Ángelus.
domingo, 25 de diciembre de 2011
FELIZ NAVIDAD
Tienes derecho y razón de ser feliz.
Si en Navidad sientes deseos de hacer las paces con todo el mundo, hazlo sin dudar
Los ángeles te lo indican:
Paz a los hombres de buena voluntad.
Si tienes deseos
de hacer las paces con Dios en Navidad,
¿por qué esperar?
Es el momento más adecuado.
No todos los días sientes los mismos deseos.
Es mejor pedir perdón a un Niño
que a un Hombre.
Mejor acudir al tribunal de la Misericordia
que al de la Justicia.
Si te sientes triste en Navidad,
no has entendido.
¿Triste cuando Dios viene a tu encuentro
lleno de amor y ternura?
Si sigues odiando en Navidad,
no has comprendido.
Navidad es la fiesta del Amor,
del Perdón, de la Paz,
por si no lo sabías.
Si sigues siendo un pecador en este tiempo,
la Navidad no existe para ti.
La Navidad te invita a recuperar tu alma de niño,
el niño inocente que fuiste alguna vez.
Al nacimiento de Jesús fueron invitados unos pastores,
gente sencilla y buena.
No fueron invitados los cortesanos de Herodes,
ni los fariseos, ni los miembros del Sanedrín.
No fueron los grandes de este mundo,
sino los pastores.
Por humildes y sencillos,
por ser dóciles al mensaje Divino.
Hoy siguen siendo invitados los humildes,
los que aceptan a Dios y sus mandamientos,
los sencillos, los pobres de espíritu.
Jesús es el patrón de los desamparados,
de los sin techo, de los emigrantes,
de todos los miserables, enfermos, hambrientos...
Cristo nace como un gitano.
Para el Creador del mundo un establo de animales.
No habíalugar para Él en ninguna casa de Belén.
Para enseñarnos que las cosas materiales
no son la felicidad del hombre sino las celestiales.
¡Qué contraste tan brutal con ese afán nuestro
de poseer más y más cosas!
Nunca estamos satisfechos con lo que tenemos.
“He encontrado a Cristo y por tanto la alegría de vivir”...
Ojalá que esta Navidad,
tú también puedas decir eso:
He encontrado a Cristo y por tanto la alegría de vivir...
Porque de lo contrario,
“aunque Cristo naciese mil veces en Belén,
si no nace en ti, seguirás eternamente perdido”.
P. Mariano de Blas
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