lunes, 21 de noviembre de 2011

NUESTRO ÚLTIMO EXAMEN

Entonces dirá el rey a los de su derecha:


"Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme."

Entonces los justos le contestarán:
"Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte

Y el rey les dirá
"Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis."
Y entonces dirá a los de su izquierda
"Apartaos de mi, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis.
Entonces también éstos contestarán:
"Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistirnos?"
 él replicará
"Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo."
Algunas personas hemos hecho muchos exámenes en nuestra vida, otros no tantos, pero esos exámenes no tenían tanta importancia como el examen que nos falta a todos los que todavía disfrutamos de vivir. Nos falta el único examen que importa de verdad, nos falta el último examen: NOS TENEMOS QUE EXAMINAR DEL AMOR.
Al final de nuestra vida, a todos, de todas la naciones, de todas culturas, de todas ideologías, nos van a preguntar si hemos amado a los demás, si hemos ayudado a los que nos necesitaban, si hemos consolado a los tristes y hemos visitado a los enfermos.
Si hemos visto a Cristo en los demás, sobre todo si lo hemos visto en los más necesitados, no solo de cosas materiales, sino también necesitados de amor y compañía.

Pidamos al Señor que nos ayude a librarnos de nuestro egoísmo y amemos a los demás como él nos ama.
JME

sábado, 19 de noviembre de 2011

EL PECADO

En algunos lugares es fácil encontrar a católicos que han perdido la idea del pecado. De ahí se deriva la desafección hacia el sacramento de la confesión y, en no pocos lugares, la costumbre de comulgar sin ninguna inquietud acerca de si uno posee o no posee las disposiciones suficientes para participar en la Mesa del Señor. Otros llevan la pérdida del sentido del pecado mucho más lejos: dejan de comulgar, se alejan poco a poco de una Iglesia que “no les sirve”, apagan en su interior todo anhelo detranscendencia al dejarse invadir por las preocupaciones del mundo.

A través de la catequesis de adultos, de lasdiversas actividades pastorales de la parroquia, de la predicación dominical, se hace urgente un esfuerzo por superar este tipo de interpretaciones equivocadas e insuficientes.
Para descubrir lo que es el pecado necesitamos reconocer que nuestra vida está íntimamente relacionada con Dios, que existimos como seres humanos desde un proyecto de amor maravilloso. Es entonces cuando nos damos cuenta de que Dios llama a cada uno de sus hijos a una vida feliz y plena en el servicio a los hermanos, y que nos pide, para ello, que vivamos los mandamientos.

Porque existe Dios, porque tiene un plan sobre nosotros, entonces sí que podemos comprender qué es el pecado, qué enorme tragedia se produce cada vez que optamos por seguir nuestros caprichos: nos apartamos del camino del amor.

Es triste haber cometido tantas faltas, haberle fallado a Dios, haber herido al prójimo. Es doloroso reconocer que hemos incumplido buenos propósitos, que hemos cedido a la sensualidad o a la soberbia, que hemos preferido el egoísmo a la justicia, que hemos buscado mil veces la propia satisfacción y no la sana alegría de quienes viven a nuestro lado. Pero la mirada puesta en Cristo, el descubrimiento de la Redención, debería sacarnos de nosotros mismos, debería llevarnos a la confianza: la misericordia es mucho más fuerte que el pecado, el perdón es la palabra decisiva de lahistoria humana, de mi vida concreta y llena de heridas.

Al mismo tiempo, si al mirar a Dios reconocemos que existe el pecado, también podemos descubrir que existe El misterio de la Cruz, de la misericordia, está presente en el sacramento de la Penitencia. Pero, de modo especial, en la Eucaristía. Allí no sólo recordamos, sino que participamos nuevamente en la entrega del Hijo al Padre, en la donación del Amor más grande, que por salvar al esclavo no dudó en entregar al Hijo, como recordamos en el solemne pregón que se canta en la Vigilia Pascual.
Con los ojos puestos en el Crucificado, que también es el Resucitado, podemos descubrir la maldad del pecado y la fuerza de la misericordia. Desde el abrazo profundo de Dios Padre nace en los corazones la fuerza queacerca al sacramento de la confesión, el arrepentimiento profundo que aparta del mal camino, la gratitud que lleva a amar mucho, porque mucho se nos ha perdonado (cf. Lc 7,37-50). Son verdades que los mismos sacerdotes necesitamos vivir en lo más profundo de nuestra alma, son verdades que necesitamos transmitir como una experiencia maravillosa a la que todos están invitados.l perdón, la misericordia,especialmente a la luz del misterio de Cristo.

P. Fernando Pascual

martes, 15 de noviembre de 2011

¡Señor, yo creo en ti, pero aumenta mi fe!

"Sucedió que, al acercarse él a Jericó, estaba un ciego sentado junto al camino pidiendo limosna; al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello. Le informaron que pasaba Jesús el Nazareno y empezó a gritar, diciendo: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!» Los que iban delante le increpaban para que se callara, pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!» Jesús se detuvo, y mandó que se lo trajeran y, cuando se hubo acercado, le preguntó: «¿Qué quieres que te haga?» El dijo: «¡Señor, que vea!» Jesús le dijo: «Ve. Tu fe te ha salvado». Y al instante recobró la vista, y le seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios."


El ciego de Jeericó nos da una enseñanza clara, hay que tener mucha fe. Nosotros solemos pedir cosas al Señor, pero como no nos las concede o tarda más de lo que pensamos, nos desanimamos enseguida.

El ciego gritaba y gritaba, estaba seguro de que el Señor le iba a curar, ¿estamos nosotros tan seguros? ¿O necesitamos que Jesús nos aumente la fe?

A veces Dios puede tardar tanto en concedernos nuestras peticiones, quizás porque no nos conviene, que nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, como dice San Pablo. Y otras veces porque no lo pedimos con suficiente fe, nuestro Padre está esperando que acudamos a Él con amor y mucha fe.

"Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre".

También nos damos cuenta que el ciego después de curado sigue alabando a Dios, esto también debe se una gran enseñanza para nosotros.

¡Señor, yo creo en ti, pero aumenta mi fe!

MEMM

sábado, 12 de noviembre de 2011

LA CRUZ

No es posible prescindir de la cruz de la vida ; pero no nos engañemos en imaginar cruces raras ; la cruz toma la forma de mil circustancias diarias en nuestra vida .

El cumplimiento de nuestros múltipres deberes suele ser cruz que gravita sobre nuestros hombros ; la fiel ejecucion de nuestras obligaciones familiares ; profesionales o ciudadanas ; la práctica sincera del amor a todos , aun a los que no nos resultan simpáticos , la puesta al servicio de los demás aun a costa de nuestra propia incomodidad , para que los demás esten y se sientan cómodos ; la aceptación de las cosas molestas que nosotros no buscamos , pero que nos vinieron solas , sin saber de donde ni por que ; todo eso constituye frecuentemente una cruz pesada , o no , pero al fin una cruz .

Feliz aquel que sufre y sabe para qué sufre ; feliz quien sufre para que los otros sufran menos . La verdadera cruz cristiana tiene como trazo vertical la tensión hacia el cielo y como trazo horizontal el esfuerzo continuo por mejorar la tirra .

Triste es sufrir ; mucho maás triste es no saber sufrir ; el cristiano conoce que debe sufrir con Cristo y por aquellos que fueron redimidos por Cristo . Del libro los cinco minutos de DIOS .
 
ISABEL

miércoles, 9 de noviembre de 2011

EL NÚMERO 7 EN LA BIBLIA

El número 7 tiene el simbolismo más conocido de todos.


El numero 7, representa la Divinidad, lo completo y perfecto. Es el número que para los judíos les significaba lo sagrado de Dios.

Pedro pregunto ¿Hasta siete? Porque era el número de la perfección(Mat. 18:21).

Este número es el que describe el orden en la vida del hombre en todas sus acciones porque toma en cuenta a Dios. La creación fue terminada en Siete días. (Gen. 2:2)

El siete era usado para referirse al séptimo día conocido como el día de reposo (Exo. 20:8)

Siete días duraba la fiesta de la pascua (Exo. 12:15); Siete semanas era el periodo largo para las fiesta conocida como “la fiesta de las semanas” (Lev. 23:15)

La Palabra de Dios es descrita como plata refinada en horno de tierra, purificada por fuego “siete veces” (Salmos 12:6)

Muchos de los ritos para la purificación tenían que hacerse siete veces (Lev 14, 15, 25)

Naamán el sirio tenía que lavarse en el río Jordán siete veces para quedar libre de lepra. (2 Reyes 5:10)

Son siete las virtudes del Espíritu Santo que el profeta Isaías usa para referirse al Espíritu de Dios que iba a estar en Jesús. (Isa. 11:2-3)

Los judíos daban especial atención a las profecías de Daniel respecto a las “setenta semanas” (Dan. 9:24)

El apóstol Juan, escribió a siete iglesias en Asia (Apo. 1:12) Y en uno de sus mensajes, se refirió a Cristo como quien tiene en su mano las siete iglesias para dar confianza y animo a la iglesia misma en medio de gran tribulación. (Apo. 1:16)

En esta tribulación que la iglesia atravesaba en el primer siglo, son siete los ángeles que pronuncian juicio contra los enemigos de Cristo y de la iglesia por medio de siete trompetas (Apo. 8:2)

El Apocalipsis es el que más lo emplea: 54 veces para describir simbólicamente las realidades divinas: las 7 Iglesia del Asia, los 7 espíritus del trono de Dios, las 7 trompetas, los 7 candeleros, los 7 cuernos, etc.

La tradición cristiana continuó este simbolismo del 7, y por eso fijó en 7 los sacramentos, los dones del Espíritu Santo, las virtudes.

CRISTIANOS DEL SIGLO XXI

Ya los primeros cristianos vivían preocupados, mejor aún muy preocupados por la segunda venida al fin de los tiempos, pero San Pablo sale el encuentro de la dificultad, y los invitaba  con fuertes  palabras a dejar ya de ser los cristianos sumidos ciertamente en la esperanza pero al mismo tiempo en la inactividad: “A ustedes hermanos, ese día (el día de la aparición gloriosa de Cristo) no los tomará  por sorpresa, como unladrón, porque ustedes no viven en tinieblas, sino que son hijos de la luz y del día, no de la noche y de las tinieblas.

Hoy tendríamos queescuchar la voz del Papa Benedicto XVI en la convocación para el Año de la fe: “Habrá que intensificar la reflexión sobre la fe para ayudar a todos los creyentes en Cristo a que su adhesión al Evangelio sea más consciente y vigorosa, sobre todo en un momento de profundo cambio como el que la humanidad está viviendo. Tendremos la oportunidad de confesar la fe en el Señor Resucitado en nuestras catedrales e iglesias de todo el mundo; en nuestras casas y con nuestras familias, para que cada uno sienta con fuerza la exigencia de conocer y transmitir mejor a las generaciones futuras la fe de siempre. En este Año, las comunidades religiosas, así como las parroquiales, y todas las realidades eclesiales antiguas y nuevas, encontrarán la manera de profesar públicamente el Credo”.

Esa es entonces la ilusión, que los cristianos de hoy,vivamos en profundidad  nuestra fe, pero no en la penumbra de nuestros templos sino iluminando este mundo en el que nos desarrollamos y en el que nos ha tocado vivir para que la luz de Cristo resplandezca verdaderamente haciéndolo brillar en su Resurrección, después de haber pasado nosotros mismos por el camino de la cruz, de la entrega y de la fidelidad.  Esto es precisamente  lo que Cristo nos anuncia con la parábola del amo que al irse de viaje a un país lejano, quiso dejar a sus tres servidores una fortuna para que la trabajaran hasta su regreso. Dos de ellos, según su capacidad, doblaron la cantidad, pero un tercero, temeroso, tímido quizá o a lo mejor hasta flojo, fue y escondió el dinero bajo tierra, hasta que volviera el patrón. Y su castigo fue ejemplar, pues no fue capaz ni siquiera de meter el dinero al banco para que hubiera producido sus intereses.  

No escatimemos pues nuestro esfuerzopara que nuestra fe ilumine los hogares con un amor que se vea y se sienta entre dos esposos que se aman, en el trabajo con un trato de persona a persona donde cada uno mire con responsabilidad por la empresa de la que todos comen, y en nuestra relación con los demás, como una comunidad de hermanos que caminan no hacia el  final de esta vida, sino al encuentro con la paz, la alegría y el verdadero descanso eterno.
P. Alberto Ramírez Mozqueda

domingo, 6 de noviembre de 2011

Nuestros difuntos

El día 2  rezamos por los difuntos que están en el purgatorio. Los que han ido al cielo son santos y no necesitan oración.  Pero como no sabemos con seguridad si un difunto está en el purgatorio (a no ser que la Iglesia lo haya declarado santo en cuyo caso está en el cielo), es bueno rezar por todos los difuntos.

Intercedemos por todos los difuntos, en especial nuestros familiares y conocidos, para que pronto se encuentren con el Señor en el cielo.
Aunque es doloroso perder a un ser querido, hasta Jesús lloró cuando se enteró de la muerte de Lázaro, debemos pensar que van a ver o ya están viendo a Dios cara a cara. Y los cristianos no podemos pensar en otra felicidad mayor.

El  apóstol san Pablo en su primera carta a los Tesalonicenses 4, 13-18, nos dijo

"Hermanos, no queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los hombres sin esperanza.
Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo, a los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con él."

 Santo Tomás:
 Rezar por los difuntos es la mayor obra de misericordia, aún más que rezar por los vivos, ya que éstos pueden valerse por sí mismos.

martes, 1 de noviembre de 2011

SER SANTOS, POR BENEDICTO XVI

Durante todo el año celebramos la fiesta de muchos santos famosos. Pero la Iglesia ha querido recordar que en el cielo hay innumerables santos que no cabrían en el calendario. Por eso nos regala esta solemne fiesta de Todos los Santos que abarca a todos nuestros hermanos que ya están en el cielo. Multitudes de santos desconocidos por nosotros pero amadísimos de Dios. Entre ellos pueden haber familiares nuestros, amigos, vecinos...

La fiesta de Todos los Santos no es solo para recordar sino también una llamada a que vivamos todos nuestra vocación a la santidad, cada uno según su propio estado de vida (como solteros, casados, viudos, consagrados, etc.).

Dios nos creó para que seamos santos. Según Benedicto XVI, "El santo es aquel que está tan fascinado por la belleza de Dios y por su perfecta verdad que éstas lo irán progresivamente transformando. Por esta belleza y verdad está dispuesto a renunciar a todo, también a sí mismo. Le es suficiente el amor de Dios, que experimenta y transmite en el servicio humilde y desinteresado del prójimo".

El cristiano, «ya es santo, pues el Bautismo le une a Jesús y a su misterio pascual, pero al mismo tiempo tiene que llegar a ser santo, conformándose con Él cada vez más íntimamente».

«A veces se piensa que la santidad es un privilegio reservado a unos pocos elegidos. En realidad, ¡llegar a ser santo es la tarea de cada cristiano, es más, podríamos decir, de cada hombre!».

«Todos los seres humanos están llamados a la santidad que, en última instancia, consiste en vivir como hijos de Dios, en esa “semejanza” a Él, según la cual, han sido creados»

«todos los seres humanos son hijos de Dios, y todos tienen que llegar a ser lo que son, a través del camino exigente de la libertad».

«Dios les invita a todos a formar parte de su pueblo santo. El “Camino” es Cristo, el Hijo, el Santo de Dios: nadie puede llegar al Padre si no por Él»,
Benedicto XVI

sábado, 29 de octubre de 2011

HIMNO AL SEÑOR

Buenos días, Señor, a ti el primero
encuentra la mirada
del corazón, apenas nace el día:
Tú eres la luz y el sol de mi jornada.

Buenos días, Señor, contigo quiero
andar por la vereda:
Tú, mi camino, mi verdad, mi vida;
Tú, la esperanza firme que me queda.

Buenos días, Señor, a ti te busco,
levanto a ti las manos
y el corazón, al despertar la aurora:
quiero encontrarte siempre en mis hermanos.

Buenos días, Señor resucitado,
que traes la alegría
al corazón que va por tus caminos
¡vencedor de tu muerte y de la mía! Amén

Magnificat

viernes, 28 de octubre de 2011

Nada ni nadie nos debe apartar del amor de Dios

Vivimos en un mundo complicado, rodeados de injusticias, de falta de caridad con el hermano, y no solo hablamos de cuestiones económicas, hay una falta de caridad que produce mucho dolor a quién la padece. Si miramos alrededor, la mayoría de las veces no vemos amor, podemos ver indiferencia, lucha por conseguir un puesto más alto en la sociedad....y en algunos casos agresividad. Puede producirnos una cierta desazón y preocupación; pero entonces debemos recordar la frase de San Pablo:

"Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él?"

Es difícil no tener problemas, que en mayor o menor medida nos producen tristeza y angustia. Podemos, en algunos momentos, sufrir una sensación de desconcierto e incapacidad de resolver nuestra vida y parece que todo se derrumba a nuestro alrededor. En estos momentos es cuando más fuerte debemos agarrarnos a la mano del Señor, porque él nos está cubriendo con sus alas, nos está abrazando y protegiendo. Con nosotros está el Señor amándonos.

Como dijo San Pablo:

"¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?.

 Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro."

Señor, ayúdanos a estar siempre de tu mano y que nada ni nadie nos aparte de tu amor.

H. de Carmen

jueves, 27 de octubre de 2011

PLEGARIA A LA VIRGEN

Hoy María junto a tus pies he sentido  gran alegría al ver  a tus hijos visitarte en tu catedral de Madrid .
 Me preguntaba cual seria el motivo de la visita . ¿ quien sabe ? lo que encierra el corazón de cada uno solo tu lo sabes  .
Sea el que sea yo he pedido que todo  hermano que pase  junto a ti lleve la marca de tú amor como madre del cielo en su corazón gravada .
Tú eres el amparo en los momentos claves de nuestras vidas  nos consuelas nos calmas con tú calor de  madre amorosa  . En los instantes de alegría  estás presente y gozas junto a nosotros  .
En este día mi suplica es que intercedas por todos y seas el espejo  donde  nos miremos  y te imitemos dando el SI a DIOS igual que ´tu lo hiciste en el instante  de la Anunciacíón .
Nos enseñas a seguir a Jesús, diciéndonos: " haced lo que él os diga" .
Ruega por nosotros para que seamos  misioneros incansables  anunciando el Evangelio  de tú hijo
Jesucristo y hermano nuestro donde quiera que nos envíe Amen  .

ISABEL

martes, 25 de octubre de 2011

Salud del cuerpo y salud del alma

Todos nos maravillamos de los milagros que realizaba Jesús.¡Y cuántas veces le hemos pedido la curación de alguna enfermedad, nuestra o de alguna persona a la que queremos!

Parece como si Dios hubiera dejado en manos de los médicos el cuidado del cuerpo para poder dedicar a los sacerdotes, sus más íntimos colaboradores, a la tarea más importante: el cuidado espiritual. Es  increíble recuperar la vida de gracia y de intimidad con Dios. Es  maravilloso ver nacer a Cristo cada día en la Eucaristía.

Porque la vida espiritual, aunque esté oculta a los ojos, tiene una dimensióninfinitamente superior a las acciones puramente materiales. Por ejemplo, un acto de caridad hecho por amor a Dios embellece al alma de tal manera que nos quedaríamos extasiados si pudiéramos contemplarla. Es impresionante lo que realizan en nosotros los sacramentos. Porque recibimos gracias especiales de Dios. Sin embargo, tenemos que reconocer que estamos sujetos a las realidades de la tierra y que no podemos percibir nuestra transformación en el mundo espiritual. Pero si tenemos fe, y perseveramos hasta el final, un día podremos ver con claridad, sin misterios, la grandeza de cada alma humana.

Padre, aydame a que estos momentos de oración me ayuden con tu gracia a valorar los sacramentos y a no solo preocuparme por la salud del cuerpo sino por la de mi alma.
P. Luis Gralla

viernes, 21 de octubre de 2011

CRISTO EL MÁS GRANDE DE LA HISTORIA

«Cristo el más grande de la Historia», es porque en toda la historia de la Humanidad jamás ha habido nadie como Cristo. De niño asusta a un rey: Herodes. De joven deja admirados a los Doctores en el Templo. De mayor curó a ciegos y leprosos, y resucitó muertos. Pudo ser rico y se hizo pobre: nació en una cuadra, murió en una cruz y fue enterrado en una tumba prestada. No escribió ningún libro, pero no hay en el mundo ningunabiblioteca donde quepan todos los libros que se han escrito sobre Él.
No fue político, pero jamás en la Historia ha habido un hombre que haya tenido tantos seguidores. Jamás en la Historia ha habido un hombre que haya sido amado tanto como Jesús. Cristo es el hombre más amado de la Historia.
Ha habido hombres grandes en la Historia, pero estos hombres son hoy admirados, no amados. Cristo ha sido amado más allá de su tumba. Esto es inconcebible en la Historia. Todos sabemos quién fue Miguel Angel o Cervantes. Pero, ¿hay hoy alguien que ame a Miguel Angel? ¿Hay hoy alguien que ame a Cervantes? De los grandes hombres de la Historia queda su admiración, pero no queda amor a ellos. El amor a una persona sólo permanece pocos años en el corazón de sus parientes.
Cristo hace dos mil años que murió, y hoy se le ama con entusiasmo. Se le ama hasta la muerte. Hay mártires que dan la vida por Cristo; hoy, ayer y mañana también. Miles y miles de muchachos y muchachas que consagran a Él su vida. Es un martirio lento, gota a gota. Unos dan la vida de golpe, como el mártir. Otros la dan gota a gota, a lo largo de toda su vida; viven sólo para Cristo y sólo piensan en Cristo.
Monjas que renuncian a todo, por amor a Cristo. Hace falta amor para que una chica, llena de posibilidades, de atractivos, y de ilusiones del mundo, se meta entre cuatro paredes por amor a Cristo. Miles y miles. Y hombres que podrían tener un porvenir más o menos brillante, y lo dejan todo por amor a Cristo. Para seguir a Cristo. Para vivir para Cristo. No hay en la Historia nadie a quien se haya amado tanto como a Cristo.
Cristo es la persona más digna de ser amada de toda la Humanidad. ¿Por qué? Porque Cristo no sólo era un hombre maravilloso,además era Dios. Pues este Cristo-Dios es en quien creemos y en quien esperamos. Démosle gracias porque nos ha dado fe en Él. Vivamos nuestra fe lo mejor que sepamos, y confiemos que en la hora de la muerte Él recibirá con los brazos abiertos, en la otra vida, a los que en ésta hemos creído en Él, le hemos servido con buena voluntad y le hemos amado con fervor.
P Jorge Loring

Nuevo artículo recomendado

Javier nos vuelve a enviar un interesante artículo sobre los diáconos en la Iglesia, su historia y sus misiones dentro de la Iglesia.
Gracias Javier


Interesante creo:
"El diaconado permanente - Un sano y justo equilibrio en el servicio"

http://www.revistacriterio.com.ar/iglesia/un-sano-y-justo-equilibrio-en-el-servicio/