martes, 22 de agosto de 2017

22 de agosto: santa María Virgen, Reina


Esta fiesta de la Virgen fue instituida por Pío XII en 1954, respondiendo a la creencia unánime de toda la Tradición que ha reconocido desde siempre su dignidad de Reina, por ser Madre del Rey de reyes y Señor de señores. La coronación de María como Reina de todo lo creado, que contemplamos en el quinto misterio glorioso del Santo Rosario, está íntimamente unida a su Asunción al Cielo en cuerpo y alma.
El dogma de la Asunción, que celebramos la pasada semana, nos lleva de modo natural a la fiesta que hoy celebramos, la Realeza de María. Ella fue trasladada al Cielo en cuerpo y alma para ser coronada por la Santísima Trinidad como Reina; así lo enseña el concilio Vaticano II: «terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria y fue ensalzada por el Señor como Reina universal con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de señores (cfr. Ap 19, 16) y vencedor del pecado y de la muerte». Esta verdad ha sido afirmada desde tiempos antiquísimos por la piedad de los fieles y enseñada por el Magisterio de la Iglesia.
Juan Pablo II, en la encíclica Redemptoris Mater, enseña: «La Madre de Cristo es glorificada como Reina universal. La que en la anunciación se definió como esclava del Señor fue durante toda su vida terrena fiel a lo que este nombre expresa, confirmando así que era una verdadera «discípula» de Cristo, el cual subrayaba intensamente el carácter de servicio de su propia misión: el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos (Mt 20, 28).
Por esto María ha sido la primera entre aquellos que, «sirviendo a Cristo también en los demás, conducen en humildad y paciencia a sus hermanos al Rey, cuyo servicio equivale a reinar» (Const. Lumen gentium, 36), y ha conseguido plenamente aquel «estado de libertad real», propio de los discípulos de Cristo: «¡servir quiere decir reinar! (…). La gloria de servir no cesa (…); asunta a los cielos, ella no termina aquel servicio suyo salvífico…».
Santa María es una Reina sumamente accesible, pues todas las gracias nos vienen a través de su mediación maternal.
En la institución de esta fiesta, Pío XII invitaba a todos los cristianos a acercarse a este «trono de gracia y de misericordia de nuestra Reina y Madre para pedirle socorro en las adversidades, luz en las tinieblas, alivio en los dolores y penas», quiso alentar a todos a pedir gracias al Espíritu Santo y a esforzarnos para llegar a aborrecer el pecado, «para poder rendir un vasallaje constante, perfumado con la devoción de hijos», a quien es Reina y tan gran Madre. Adeamus ergo cum fiducia ad thronum gratiae, ut misericordiam consequamur… Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de la gracia, a fin de que alcancemos misericordia y encontremos la gracia que nos ayude en el momento oportuno(Hb 4, 16).
De nuevo en la Biblia, concretamente en el Apocalipsis, leemos que «apareció en el cielo una señal grande, una mujer vestida de sol, con la luna debajo de sus pies y sobre su cabeza una corona de doce estrellas». Esta mujer, además de representar a la Iglesia, simboliza a María, la Madre de Jesús, confiada a Juan en el Calvario. Cuando, ya anciano, escribía estas visiones, María ejercía su realeza desde el Cielo.
Los tres rasgos descritos son símbolo de esta dignidad: vestida de sol, resplandeciente de gracia por ser Madre de Dios; la luna bajo sus pies indica la soberanía sobre todo lo creado; la corona de doce estrellas es la expresión de su corona real, de su reinado sobre los ángeles y los santos. Así se lo recordamos cada día en las letanías del Rosario: reina de los ángeles, de los patriarcas, de los profetas, de los apóstoles, de los mártires, de las vírgenes, de todos los santos…
Pero también es nuestra Reina. De ahí que sea muy frecuente expresar este título de María mediante la costumbre de coronar las imágenes de la Santísima Virgen de forma canónica solemne, y que el arte cristiano haya representado a María como Reina, sentada en trono real, con las insignias de la realeza y rodeada de ángeles. El pueblo cristiano le levanta ermitas y santuarios donde recurre a Ella con esas oraciones –Salve Regina, Ave Regina coelorum, Regina coeli laetare…– tantas veces repetidas.
El reinado de María se ejerce diariamente en toda la tierra, distribuyendo a manos llenas la gracia y la misericordia del Señor. A Ella acudimos en cada jornada; pedimos su protección musitando aquella entrañable Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura, esperanza nuestra… ¡o cantándola!
Archimadrid.org

El Arzobispado de Madrid ante las palabras de Santiago Martín: «No hay más culpables que los terroristas»


El Arzobispado de Madrid ha salido al paso de las declaraciones del sacerdote de la diócesis Santiago Martín, que rápidamente se han hecho virales y en las que el presbítero aseguró que la alcaldesa de Barcelona tiene «una parte de culpa» en los ataques terroristas al no haber instalado bolardos en las ramblas tal y como sugirió el Ministerio del Interior.
«No hay más culpables que los terroristas», ha expresado el Arzobispado en un comunicado emitido poco después de que se conociera públicamente las declaraciones de Martín. Son estos «quienes solo buscan generar miedo y odio y cuyo comportamiento es intrínsecamente perverso, como señaló el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, en la Eucaristía de La Almudena» celebrada este domingo por las víctimas del atentado.
Asimismo, en el comunicado se subraya la necesidad, «en estos momentos», de «estar unidos», tal y como pidió el cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, en la Misa por las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils y a la que acudieron un nutrido grupo de representantes políticos de todo signo político, así como los reyes de España.
Las declaraciones de Santiago Martín se produjeron este domingo durante su homilía de la Misa que celebró en la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles, de Madrid. En ellas, también afirmó que «si yo fuera abogado de las víctimas estaría ya planteando una denuncia contra el Ayuntamiento de Barcelona por cooperación».
El sacerdote se refirió igualmente a la alcaldesa de Madrid [Manuela Carmena], a la que tildó, como «la de Barcelona, de «comunistas radicales». Las palabras contra la regidora madrileña fueron justificadas por Santiago porque, según relató durante la homilía, el sábado estuvo paseando por la Puerta del Sol y la Plaza Mayor, que estaban «abarrotadas de gente» y «si un asesino hubiese querido hacer una matanza, la habría hecho».
A este respecto, el Arzobispado recuerda en su comunicado una cita bíblica: «No he venido para juzgar al mundo, sino para salvarlo»; y señala que «frente a la lacra del terrorismo, la tarea de la Iglesia es estar al lado de las víctimas y del pueblo que sufre, y recordar la dignidad de todo ser humano».
J. C. de A.
Alfa y Omega

COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (19,23-30) POR SAN IRENEO DE LYON, OBISPO, MÁRTIR Y DOCTOR DE LA IGLESIA:




Tratado: Jesús no nos llama para quitarnos de nada
Por haber seguido la Palabra de Dios, su llamada, espontánea y libremente con la generosidad de su fe, Abrahán fue “el amigo de Dios” (Sant 2,23). No fue porque le faltase algo que el Verbo de Dios adquirió esta amistad de Abrahán, ya que el Verbo es perfecto desde su origen. “Antes que Abrahán, Yo soy!” (Jn 8,58) 

Lo hizo en su gran bondad para poder dar a Abrahán la vida eterna… Tampoco en el principio, cuando Dios modeló a Adán, no lo hizo por una necesidad, sino por tener a alguien en quien depositar sus beneficios.

Del mismo modo, Jesús tampoco necesita nuestro servicio, sino que nos llama a su seguimiento para darnos la salvación. Ya que seguir al Señor es tener parte en la salvación, como el que sigue la luz tiene parte en la luz. 

Cuando los hombres caminan en la luz, no son ellos los que iluminan la luz ni la hacen brillar, antes bien son iluminados y resplandecientes gracias a ella… 

Dios concede sus beneficios a los que le sirven porque le sirven y a los que lo siguen porque le siguen. Pero no recibe de ellos beneficio alguno ya que Él es perfecto y no necesita nada.

Si Dios solicita los servicios de los hombres es para poder conceder sus beneficios de bondad y misericordia a los que perseveran en su servicio. Porque, si Dios no necesita nada, el hombre sí que necesita de la comunión con Dios. 

La gloria del hombre es que persevere en el servicio de Dios. Por esto, el Señor dijo a sus discípulos: “No me elegisteis vosotros a mí; fui yo quien os elegí a vosotros,” (Jn 15,16) indicando así que…por haber seguido al Hijo de Dios, serían glorificados con Él: “Padre, quiero que todos estos que tú me has dado puedan estar conmigo donde esté yo, para que contemplen la gloria que me has dado, porque Tú me amaste antes de la creación del mundo.” (Jn 17,24).

EVANGELIO DE HOY: DIOS LO PUEDE TODO



Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,23-30):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios.»

Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: «Entonces, ¿quién puede salvarse?»

Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo.»

Entonces le dijo Pedro: «Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?»

Jesús les dijo: «Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. 

El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros.»

Palabra del Señor

“Dialogo”. Cardenal Parolin lleva la Palabra del Papa a Rusia

La visita a Moscú del Secretario de Estado vaticano, cardenal Pietro Parolin, se encuentra bajo el signo de un renovado dialogo ecuménico. Lo resalta el mismo purpurado italiano en una entrevista a la agencia de noticias rusa Tass.  El Secretario de Estado vaticano subraya que el encuentro con la "Jerarquía ortodoxa testimonia la apertura que se ha instaurado en los últimos años, hasta el encuentro en la Habana del año pasado" entre el Papa Francisco y el Patriarca Kirill.  Aquel encuentro, observa Parolin, ha servido "a dar nuevos ojos para mirarse no con el trasfondo del pasado" sino con aquel de la "comunión deseada y perseguida".  Es esta la condición, agrega, "para que se puedan dar nuevos y, agregaría, inéditos pasos para el desarrollo del dialogo ecuménico" entre católicos y ortodoxos.
El cardenal Parolin responde también sobre el terrorismo, peligro - subraya - que "debe ser enfrentado", pero ponderando "con mucha atención las eventuales modalidades de intervención, con la finalidad de evitar que acciones de fuerza desaten a su vez nuevas espirales de violencia". Es ampliando el horizonte, advierte, que en las relaciones internacionales "madura cada vez más la conciencia que las políticas o estrategias basadas sobre la confrontación abierta y encendida", casi "un dialogo entre sordos", o peor aún "alimentadas por el miedo y el terror de las armas atómicas o químicas, no abran la puerta hacia soluciones justas y duraderas a los problemas entre las naciones".  Es necesario escuchar al Papa Francisco, observa el purpurado en la entrevista, cuando  pide a  los líderes mundiales "construir la paz" y "no cerrarse en intereses nacionales o parciales".
(RC-RV)
(from Vatican Radio)

lunes, 21 de agosto de 2017

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (19,16-22)




Una vez les pregunté: ¿Dónde está su tesoro? ¿En qué descansa su corazón?

Nuestros corazones pueden apegarse a tesoros verdaderos o falsos, en los que pueden encontrar auténtico reposo o adormecerse, haciéndose perezosos e insensibles.

El bien más precioso que podemos tener en la vida es nuestra relación con Dios. ¿Lo creen así de verdad? ¿Son conscientes del valor inestimable que tienen a los ojos de Dios? ¿Saben que Él los valora y los ama incondicionalmente? 

Cuando esta convicción desaparece, el ser humano se convierte en un enigma incomprensible, porque precisamente lo que da sentido a nuestra vida es sabernos amados incondicionalmente por Dios. 

¿Recuerdan el diálogo de Jesús con el joven rico? El evangelista Marcos dice que Jesús lo miró con cariño, y después lo invitó a seguirle para encontrar el verdadero tesoro.

Les deseo... que esta mirada de Cristo, llena de amor, les acompañe durante toda su vida.» 
(Del Mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud 2015).

EVANGELIO DE HOY: VENDE TODO LO QUE TIENES, VEN Y SÍGUEME





Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,16-22):

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: «Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?».

Jesús le dijo: «¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos».

«¿Cuáles?», preguntó el hombre. 

Jesús le respondió: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo».

El joven dijo: «Todo esto lo he cumplido: ¿qué me queda por hacer?».

«Si quieres ser perfecto -le dijo Jesús- ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme».

Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes. 

Palabra del Señor

Mensaje del Papa para Jornada Mundial de migrantes y refugiados: acoger, proteger, promover e integrar

«Acoger, proteger, promover e integrar a los emigrantes y refugiados». Es el título y la exhortación del Mensaje del Papa Francisco para la 104 Jornada Mundial, que la Iglesia universal dedica a los emigrantes y refugiados.
Reiterando la preocupación que manifestó desde el comienzo de su pontificado por la «triste situación de tantos emigrantes y refugiados que huyen de las guerras, de las persecuciones, de los desastres naturales y de la pobreza», el Obispo de Roma afirma que «se trata indudablemente de un ‘signo de los tiempos’» que, desde su visita a Lampedusa, en 2013, ha «intentado leer invocando la luz del Espíritu Santo».
Tras recordar asimismo que en el nuevo Dicasterio que instituyó para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, quiso que una sección especial dirigida temporalmente por él fuera una expresión de la solicitud de la Iglesia hacia los emigrantes, los desplazados, los refugiados y las víctimas de la trata, el Papa Francisco hace hincapié, con el Evangelio de Mateo en que «cada forastero que llama a nuestra puerta es una ocasión de encuentro con Jesucristo, que se identifica con el extranjero acogido o rechazado en cualquier época de la historia (cf. Mt 25,35.43)».
«A cada ser humano que se ve obligado a dejar su patria en busca de un futuro mejor, el Señor lo confía al amor maternal de la Iglesia», escribe el Santo Padre, citando al Papa Pío XII. Y señala que «esta solicitud ha de concretarse en cada etapa de la experiencia migratoria: desde la salida y a lo largo del viaje, desde la llegada hasta el regreso. Es una gran responsabilidad que la Iglesia quiere compartir con todos los creyentes y con todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que están llamados a responder con generosidad, diligencia, sabiduría y amplitud de miras —cada uno según sus posibilidades— a los numerosos desafíos planteados por las migraciones contemporáneas».
En este contexto, el Papa Francisco reafirma que «nuestra respuesta común se podría articular entorno a cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar».
En el primer verbo, acoger, el Papa escribe que «sería deseable un compromiso concreto para incrementar y simplificar la concesión de visados por motivos humanitarios y por reunificación familiar». Destacando también la necesidad de corredores humanitarios para los refugiados más vulnerables, y advirtiendo que «las expulsiones colectivas y arbitrarias de emigrantes y refugiados no son una solución idónea, sobre todo cuando se realizan hacia países que no pueden garantizar el respeto a la dignidad ni a los derechos fundamentales».
«En nombre de la dignidad fundamental de cada persona – señala también el Papa - es necesario esforzarse para preferir soluciones que sean alternativas a la detención de los que entran en el territorio nacional sin estar autorizados».
En lo que respecta a proteger, el Mensaje del Papa subraya que la protección debe empezar en la propia patria, prosiguiendo asimismo en el país de inmigración. Y dedica una atención especial a los menores, recordando que la Convención internacional sobre los derechos del niño ofrece una base jurídica universal para la protección de los emigrantes menores de edad. El Santo Padre señala también que «la apatridia en la que se encuentran a veces los emigrantes y refugiados puede evitarse fácilmente por medio de «leyes relativas a la nacionalidad conformes con los principios fundamentales del derecho internacional».
Destacando la importancia del tercer verbo, promover, el Papa Francisco escribe  que «quiere decir esencialmente trabajar con el fin de que a todos los emigrantes y refugiados, así como a las comunidades que los acogen, se les dé la posibilidad de realizarse como personas en todas las dimensiones que componen la humanidad querida por el Creador». Señalado asimismo que «la dimensión religiosa ha de ser reconocida en su justo valor, garantizando a todos los extranjeros presentes en el territorio la libertad de profesar y practicar su propia fe».
En el último verbo, integrar, el Papa aclara que «la integración no es «una asimilación, que induce a suprimir o a olvidar la propia identidad cultural». Y reiterando el compromiso de la Iglesia, de acuerdo con su tradición pastoral, destaca que para obtener los resultados esperados es imprescindible la contribución de la comunidad política y de la sociedad civil —cada una según sus propias responsabilidades—.
Con la Cumbre de la ONU de 2016, y el compromiso de los Estados de elaborar y aprobar antes de finales de 2018 dos pactos globales (Global Compacts), uno dedicado a los refugiados y otro a los emigrantes, el Papa Francisco recuerda que «los próximos meses representan una oportunidad privilegiada e invita a «compartir este mensaje con todos los agentes políticos y sociales que están implicados —o interesados en participar— en el proceso que conducirá a la aprobación de los dos pactos globales».
(CdM – RV)
(from Vatican Radio)

El Papa suplica a Dios liberar al mundo de la "deshumana violencia” del terrorismo


Queridos hermanos y hermanas,
En nuestros corazones llevamos el dolor por los actos terroristas que, en los últimos días, han causado numerosas víctimas, en Burkina Faso, en España y en Finlandia. Rezamos por todos los difuntos, por los heridos y por sus familiares; y suplicamos al Señor, Dios de la misericordia y de la paz, de liberar al mundo de esta deshumana violencia. Rezamos juntos, en silencio y después a la Virgen (rezo).
Dirijo un cordial saludo a ustedes, queridos peregrinos italianos y de diferentes países. En particular, saludo a los miembros de la Asociación francesa “Roulons pour l’Espoir” (Paseo por la Esperanza), llegados en bicicleta desde Besanzón, a los nuevos Seminaristas con los Superiores del North American College de Roma; a los Clérigos de Rivoltella en Brescia y a los chicos de Zevio en Verona.
A todos les deseo un buen domingo. Por favor, no se olviden de rezar por mí. Buen almuerzo y hasta la vista. 
(Mireia Bonilla para RV)
(from Vatican Radio)

“El Buen Pastor nos quiere en camino juntos”, lo escribe el Papa al Sínodo metodista y valdense

Se lleva a cabo desde el domingo 20 hasta el 25 de este mes en la ciudad italiana de Torre Pellice, Turín, el Sínodo anual de las Iglesias metodistas y valdenses. El Papa Francisco les ha enviado una Carta manifestando su personal cercanía y la de la Iglesia Católica. "Conservo vivos en la memoria nuestros recientes encuentros en Turín y en Roma, así como aquellos en Argentina", escribe el Santo Padre. "Estoy  agradecido por los hermosos testimonios que he recibido y por los muchos rostros que no puedo olvidar. Les deseo que estos días de compartir y reflexionar, que se realizan en el 500° aniversario de la Reforma, estén animados por la alegría de colocarse delante del rostro de Cristo: su mirada, que se dirige hacia nosotros, es la fuente de nuestra paz, porque nos hace sentir hijos amados por el Padre y nos hace ver de una forma nueva a los demás, al mundo y a la historia". "La mirada de Jesús – desea el Pontífice - ilumine también nuestras relaciones, para que no sean solo formales y correctas, sino fraternas y vivaces. El Buen Pastor nos quiere en camino juntos y su mirada nos abraza ya a todos, discípulos suyos que Él desea ver plenamente unidos. Caminar hacia la unidad plena, con la mirada de esperanza que reconoce la presencia de Dios más fuerte que el mal, es muy importante", enfatiza el Papa. "Lo es especialmente hoy, en un mundo marcado por violencia y miedo, por heridas e indiferencia, donde el egoísmo de afirmarse en perjuicio de los otros opaca la simple belleza de acogerse, compartir y amar. Pero nuestro testimonio cristiano no puede ceder a la lógica del mundo: ¡ayudémonos entre nosotros a elegir y vivir la lógica de Cristo!", se augura Francisco, concluyendo su Carta pidiendo no olvidarse de rezar por él y por todos los hermanos y hermanas.
(RC- RV) 

domingo, 20 de agosto de 2017

20 de agosto: san Bernardo, abad y doctor de la Iglesia



Este hombre es un ciclón y un contemplativo. Parece como si los dos polos se hubieran dado cita en su grado máximo para estar presentes en la misma persona, que a veces se ve envuelta en torbellinos de agitación y, en otras ocasiones, casi sin solución de continuidad, arrebatado por embelesos de la más alta mística. Todo se encuentra en él en extraña y simpática mezcolanza: es soldado y asceta, político y director de almas, guerrero y apóstol, fundador de monasterios y pescador de vocaciones, místico y mediador de conflictos entre príncipes. Supo conjugar su condición de fraile pío, devoto, recogido y ensimismado en el amor con la de consultor de nobles, obispos y papas. Asiste a concilios, disputa con los herejes y predica la Cruzada; pero supo sacar tiempo para ser también prolífico escritor y predicador de Jesús y de su Madre, Santa María, amados con arrobamientos.
Es un borgoñón nacido en Dijon, cerca de la llamada Suiza francesa. Hijo de Tescelin y Aleta, que tuvieron siete hijos. El padre es oficial del duque de Borgoña y la madre está dentro de la parentela del duque. Por orden descendente, Bernardo hace el número tres. La madre murió pronto.
Hacía poco que Roberto de Molesme había fundado el monasterio del Cister. Bernardo quiere hacerse uno de sus monjes, pero tropieza con la general oposición familiar que las mismas amistades apoyan, cerrando filas. La sorpresa fue mayúscula al llegar a convencerlos a varios para que le acompañasen en la decisión de entrega y son en número de treinta los que van con él a pedir el hábito al abad, al que poco le faltó para el desmayo, porque, en los catorce años de fundación, se mantenían los mismos veintiuno que comenzaron sin que se hubiera aumentado ni siquiera una unidad.
A los dos años de monje, le nombran abad de Claraval, teniendo solo veinticinco años. Es tiempo de abundantes herejías y de desaliento en la Iglesia. Tuvo que intervenir con firmeza y empleando todos los recursos de la dialéctica; pero mostró siempre talante conciliador, dejando puerta abierta y mano tendida al adversario para facilitar la reconciliación, como se vio en la lucha casera entre los cluniacenses (monjes negros) y los cistercienses (monjes blancos).
En el concilio de Estampes, intervino con ocasión del cismático y enojoso asunto del antipapa Anacleto II (Pedro Petri Leonis), apoyado por el duque de Aquitania y Roger de Sicilia, contra el papa legítimo, y logrando que el antipapa se arrodillase y pidiese perdón al verdadero sucesor de Pedro, Inocencio II. Pero esta actitud reverente con el papado no impidió que, con santa libertad, censurara personalmente al papa Honorio por haberse dejado engañar por los diplomáticos franceses, poniendo en peligro a la Iglesia.
Sacó a la luz errores teológicos y demostró con fulminante dialéctica, en el concilio de Sens, diecisiete proposiciones heréticas de Abelardo, que era el teólogo de moda, sobre la Trinidad; pero lo hizo sin humillar.
Ya cansado, y esperando el fin de su vida, le llega otro encargo que convierte en aventura, desplegando una actividad prodigiosa. Tiene ya cincuenta y seis años, pero el papa Eugenio III –llamado también Bernardo– le encarga predicar la segunda cruzada para liberar los Santos Lugares del poder musulmán. Toca a asamblea y reúne en Vécelay al rey de Francia, prelados y caballeros, nobles de todas partes y gente del pueblo; enciende y convence a Francia, Alemania y Flandes; manda emisarios a España, Italia, Hungría y Polonia. Mucho movió para obtener con la pelea unos resultados desastrosos.
Igual que en su juventud se arrojó con decisión impetuosa a un estanque helado para apagar la tentación, puso idéntica fuerza y empeño en la atención y cuidado de pobres, enfermos y menesterosos, atribuyéndose a su intervención diversos milagros de curaciones.
Fue la piedad el motor de toda su actividad, pasando al recogimiento del monje más observante a continuación del ajetreo más desenfrenado. No fueron dos vidas las de Bernardo, sino una sola y plena de amor a la Humanidad Santísima de Jesucristo –síntesis y expresión del amor de Dios al hombre– y a la Santísima Virgen –Madre de Dios y de los hombres–; ante cuya contemplación se encontraba, a pesar de su ciencia, como con un balbuceo embelesante.
En la celebración de su octavo centenario, el 24 de mayo de 1953, el papa Pío XII publica la encíclica Doctor Mellifluus, afirmando de la enseñanza de Bernardo que «Jesús es miel en los labios, melodía en los oídos y júbilo en el corazón». De María, desarrolla su papel medianero, afirmando que «nada quiso darnos el Señor que no viniera por manos de María», sentando premisas que no podrá desatender la mariología posterior, y condensando para la piedad de los fieles el contenido de la oración Memorare o Acordaos que ya rezaron nuestros bisabuelos.
La producción teológica del Doctor Bernardo no cabe en el espacio que me queda; baste como muestra de sus escritos apologéticos, Apología; de los teológicos, La Gracia y el libre albedrío; ascéticos, Los doce grados de humildad y del orgullo; místicos, Comentarios sobre el Cantar de los Cantares, y los Sermones en las fiestas de la Presentación, Anunciación y Asunción o sobre Las doce prerrogativas de la Virgen María.
El pintor sevillano Murillo (1517-1682) y su contemporáneo asturiano Juan Carreño de Miranda (1614-1685), Goya (1746-1828) y otros inmortalizaron en sus lienzos a Bernardo, expresando con pinceles los éxtasis místicos que la sola palabra es incapaz de expresar.
Archimadrid.org

El cardenal Omella llama a la paz y a la unión en la misa por las víctimas de los atentados

En un clima de oración, tristeza y esperanza, y en el marco incomparable del templo de Gaudí, el cardenal Omella presidió la misa por la paz y la concordia en el templo de la Sagrada Familia de Barcelona. Con la presencia de los Reyes y demás autoridades nacionales y autonómicas. Y con una apelación, en su homilía, a la paz y a la unión.
Entre los presentes, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la vicepresidenta, Saenz de Santamaría, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, el vocepresidente y líder de Esquerra, Jonqueras , y las alcaldesas de Barcelona, Ana Colau y de Madrid, Manuela Carmena.
Acompañan al cardenal Omella, todos los obispos de Catalunya, asi como el arzobispo emérito de Barcelona, cardenal Sistach
El obispo auxiliar de barcelona, monseñor Taltavull, introduce la ceremonia:
"Santa misa, para pedir por la paz y la concordia para nuestro pueblo y rezamos por las vívtimas de los atentados"
"Tenemos muy presentes a los heridos"
"Nuestra oración por ellos y sus familiares
"Han sido estos dias, dias de lágrimas, de muchas lágrimas, pero sobre todo de mucha humanidad"
"Hemos podido comprobar y vivir el esfuerzo de todos los ciudadanos"
"Toda esta dura realidad queremos verla transformada en una situación de paz. Una paz trabajada con el esfuerzo de todos"
"Nuestra solidaridad en nombre de todos"
Lectura del libro de Isaías: "Todos los pueblos llamarán a mi templo casa de oración"
Segunda lectura de la carta de Pablo a los Romanos: "Los dones y la llamada de Diosd son irrevocables..."
Lectura del Evangelio de Mateo: "Señor, hijo de David, ten compasión de mí...La cananea lo alcanzó y se postró ante Él...No está bien echar a los perros el pan de los hijos...Es verdad, Señor, pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos...Mujer, qué grande es tu fe..."

lgunas frases de la homilía del cardenal Omella
"Saludo a sus Majestades, al presidente de Portugal...al señor cardenal Sistach...
"Saludo al presidente del Gobierno, al presidente de la autonomía, a las alcaldesas..."
"Estamos unidos también a los de Cambrils, que celebran, en estos momentos, una eucaristía"
"Todos hemos recibidio estos días muestras de cercanía y de repulsa por los atentados sufridos en Barcelona y en Cambrils"
"Quiero destacar el mensaje de Su Santidad"
"El Santo Padre condenam una vez más la violencia ciega, que es una ofensa gravísima al Creador"
"Ayer por la tarde, el Papa me dejó un mensaje en el móvil: "Cardenal Omella, además, del mensaje del cardenal Parolin, quiero personalmente hacerme cercano a usted y acompañarlo en la misa que va a celebrar. Estoy cerca de ustedes en este momento doloroso. Les acompaño mucho. Que Dios les bendiga. Rezo por ustedes y ustedes recen por mí"
"Estamos en este lugar sagrado, la basílica de Gaudí, un templo reparador"
"¿No es un pecado gravísimo atentar contra la vida de unos inocentes?"
"Nuestra presencia es signo de repulsa del atentado"
"Que Dios cambie nuestros corazones de piedra y nos dé corazones de carne"
"Jesús propone como modelo de fe a la cananea"
"Para decirle al Señor que cure a quienes han quedado heridos o destrozados por estos atentados"

"La paz es el mejor alimento de nuestras vidas"
"Que todos seamos constructores y artesanos de paz"
"Unidos todos en torno al altar: autoridades del Estado y autonómicas..."
"Hermoso mosaico sobre el que se construye toda sociedad: la paz, el respeto y la convivencia y el amor solidario"
"La unión nos hace fuertes. La división nos corroe y nos destruye"
"Ponemos en nuestros corazones los nombres de las víctimas de los atentados"
"Señor, haz que la paz reine en el mundo y en nuestros corazones"
"Pon, Señor, el bálsamo del consuelo en el corazón de todos"
"Quiero acabar, agradeciendo a las fuerzas de seguridad del Estaod, de la autonomía y de Barcelona la generosidad con la que actúan siempre"
"A los profesionales de la sanidad, su generosidad"
"Hay mucha reserva de generosidad en nuestra tierra"
"Da gusto sentirse ciudadanos de esta sociedad"
Religión Digital

Jesús es de todos



Una mujer pagana toma la iniciativa de acudir a Jesús, aunque no pertenece al pueblo judío. Es una madre angustiada que vive sufriendo con una hija «maltratada por un demonio». Sale al encuentro de Jesús dando gritos: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David».
La primera reacción de Jesús es inesperada. Ni siquiera se detiene para escucharla. Todavía no ha llegado la hora de llevar la Buena Noticia de Dios a los paganos. Como la mujer insiste, Jesús justifica su actuación: «Dios me ha enviado solo a las ovejas perdidas del pueblo de Israel».
La mujer no se echa atrás. Superará todas las dificultades y resistencias. En un gesto audaz se postra ante Jesús, detiene su marcha y, de rodillas, con un corazón humilde, pero firme, le dirige un solo grito: «Señor, socórreme».
La respuesta de Jesús es insólita. Aunque en esa época los judíos llamaban con toda naturalidad «perros» a los paganos, sus palabras resultan ofensivas a nuestros oídos: «No está bien echar a los perrillos el pan de los hijos». Retomando su imagen de manera inteligente, la mujer se atreve desde el suelo a corregir a Jesús: «Eso es cierto, Señor, pero también los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de los amos».
Su fe es admirable. Seguro que en la mesa del Padre se pueden alimentar todos: los hijos de Israel y también los «perros» paganos. Jesús parece pensar solo en las «ovejas perdidas» de Israel, pero también ella es una «oveja perdida». El Enviado de Dios no puede ser solo de los judíos. Ha de ser de todos y para todos.
Jesús se rinde ante la fe de la mujer. Su respuesta nos revela su humildad y su grandeza: «Mujer, ¡qué grande es tu fe!, que se cumpla como deseas». Esta mujer está descubriendo a Jesús que la misericordia de Dios no excluye a nadie. El Padre bueno está por encima de las barreras étnicas y religiosas que trazamos los humanos.
Jesús reconoce a la mujer como creyente, aunque vive en una religión pagana. Incluso encuentra en ella una «fe grande», no la fe pequeña de sus discípulos, a los que recrimina más de una vez como «hombres de poca fe». Cualquier ser humano puede acudir a Jesús con confianza. Él sabe reconocer su fe, aunque viva fuera de la Iglesia. Todos podrán encontrar en él un Amigo y un Maestro de vida.
Los cristianos hemos de alegrarnos de que Jesús siga atrayendo hoy a tantas personas que viven fuera de la Iglesia. Jesús es más grande que todas nuestras instituciones. Él sigue haciendo mucho bien, incluso a aquellos que se han alejado de nuestras comunidades cristianas.

José Antonio Pagola

Mujer, qué grande es tu fe

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 15, 21-28
En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró a la región de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:
«Ten compasión de mi, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo».
Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle
«Atiéndela, que viene detrás gritando».
Él les contestó:
«Sólo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel».
Ella se acercó y se postró ante él diciendo:
«Señor, ayúdame».
Él le contestó:
«No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».
Pero ella repuso:
«Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos».
Jesús le respondió:
«Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas».
En aquel momento quedó curada su hija.
Palabra del Señor.