jueves, 11 de mayo de 2017

Andrea Riccardi: «Hacen falta más laicos, hombres y mujeres, que hablen de Dios»



Andrea Riccardi, fundador de Sant´Egidio, habla en Madrid sobre conversión pastoral
La conversión pastoral desde las periferias según el Papa Francisco es el tema sobre el que ha hablado este miércoles Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de Sant´Egidio, durante el homenaje que la archidiócesis de Madrid ha prestado a los presbíteros que este año cumplen sus bodas de oro y plata sacerdotales.
«En este tiempo pascual debemos darnos cuenta de que no siempre es fácil encontrar a Cristo resucitado», afirmó Riccardi, pues «el mismo Evangelio muestra que solo lo podemos encontrar si salimos. Jesús se encuentra cuando salimos de nuestro ambiente habitual. El Resucitado siempre nos espera en el futuro y en otro lugar; el presente es un tiempo poco acogedor para el Evangelio. Por eso el Papa repite insistentemente su invitación a salir de los lugares donde nos encontramos más cómodos».
En esta dinámica de Iglesia en salida, el fundador de Sant´Egidio alertó: «Hoy el conservadurismo pastoral nos dice: “Con que hagas lo que siempre se ha hecho, harás bien”. Sin embargo, el Papa nos empuja a comunicar el Evangelio dejando de lado nuestro aparato ideológico y estructural. En cierta manera, es el último tren que podemos coger para llegar a un tiempo nuevo».
En este sentido, Riccardi resaltó la responsabilidad de los laicos en la evangelización, pues «hoy la Iglesia es muchas veces demasiado clerical, y sin embargo hacen falta hombres y mujeres que hablen de Dios. Los sacerdotes son necesarios como pastores, guías y directores de conciencia, pero la Iglesia como pueblo profético requiere laicos misioneros. No laicos clericalizados, sino laicos que hablen del Evangelio, que creen un clima de amistad con los demás, que hagan realidad lo que el Papa dice acerca de que el Evangelio no crece por proselitismo, sino por atracción. Esta es la clave fundamental para la evangelización hoy».
Para el fundador de Sant´Egidio, «el calor y la amistad son más atractivos que la predicación. Una Iglesia de amigos verdaderos sabe comunicar la misericordia en el mundo», porque lamentablemente «nuestras ciudades son ciudades sin amigos», y por eso «no hay misión sin amistad».
Riccardi recordó asimismo que «no hay evangelización sin conversión personal, porque no se trata de ir aplicando las directrices del Papa, sino de convertirnos», y junto a ello tener la capacidad de «ver con el corazón», especialmente las necesidades de «los pobres, los enfermos, los jóvenes y las familias».
Amar a todos sin excepción
Las palabras de Andrea Riccardi abrieron el acto de homenaje a los 20 sacerdotes que este año cumplen sus bodas de plata sacerdotales, y a los 37 que ya llevan 50 años en el ministerio. A ellos el cardenal Osoro recordó que «es una maravilla nuestra vocación, esa pasión de Cristo por amar a pesar de todo». El arzobispo de Madrid invitó a los sacerdotes a vivir «desde la lógica del Evangelio, que no es la del dominio, sino la de la entrega de la vida a los demás». Por eso «no podemos ir con dureza, ni detenernos ante los límites del otro». Al contrario, «nuestra caricia nunca debe terminar, sino que debemos dársela a todos sin excepción, incluso a aquellos que piensan todo lo contrario que nosotros».
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Alfa y Omega

Iglesias que curan heridas



La Red de Iglesias Hospital de Campaña, que lideran San Antón en Madrid y Santa Anna en Barcelona, se extenderá por otras ciudades del mundo con el apoyo de la Santa Sede. Octubre es la fecha probable de lanzamiento. Antes, se presentará a los arzobispos de cada urbe
«Yo, en las iglesias, no entro. Pero en una así, estoy dispuesto a hacerlo». La confesión es de un cámara de televisión a Peio Sánchez, rector de Santa Anna en Barcelona, cuando se presentó el proyecto de un templo abierto las 24 horas escondido en el centro de Barcelona, a un paso de las Ramblas y de la plaza Cataluña, justo detrás del Banco de España.
En Madrid, en San Antón, la iglesia que gestiona Mensajeros de la Paz con el padre Ángel a la cabeza en pleno barrio de Chueca, el que entra es José Miguel. Cocinero venezolano, recién llegado, sin papeles, sin dinero… Con una maleta gigante como única propiedad. Allí encuentra una casa, un lugar donde dormir, algo que llevarse a la boca, gente que le escucha, y que, tras meses de acompañamiento y acogida, le paga un billete de avión a Londres para no perder el trabajo de su vida. Lleva diez días en Londres y ninguno de ellos ha dejado de escribir a Esther Colado, la directora de San Antón. Y también ha buscado oportunidades para que otros, que estuvieron en su situación, puedan seguir sus pasos.
San Antón y Santa Anna, ejemplos de un nuevo paradigma de iglesia en las grandes ciudades que, desde España, pronto se extenderá por otras urbes internacionales para formar la Red de Iglesias Hospital de Campaña. Tal y como confirma a este semanario Peio Sánchez, esta red se constituirá el próximo mes de octubre, cuando esté listo el libro que sobre esta nueva realidad se está realizando, con artículos, entre otros, del padre Ángel, Victoria Molins o Dario Edoardo Viganò, por parte de la Santa Sede. Ese texto se propondrá a todos los arzobispos de grandes ciudades para que implementen estas iglesias hospital de campaña. Por el momento, solo las citadas iglesias de San Antón y Santa Anna tienen confirmada su presencia en la red, aunque, tal y como explica Peio Sánchez, existen casos parecidos en otros países que son susceptibles de sumarse a esta iniciativa.
La propuesta va muy en línea con la Pastoral de las Grandes Ciudades, que en los últimos años se ha trabajado a nivel internacional con el liderazgo de Barcelona, que acogió, con el apoyo explícito del Papa Francisco, dos encuentros –uno de expertos y otro de pastores– en 2014. Entonces, Francisco ya indicó el camino que seguir: «Hay que realizar un cambio en nuestra mentalidad pastoral. ¡Se debe cambiar! En la ciudad necesitamos otros mapas, otros paradigmas, que nos ayuden a volver a ubicar nuestros pensamientos y nuestras actitudes». Y añadía: «El testimonio concreto de la misericordia y ternura que trata de estar presente en las periferias existenciales y pobres, actúa directamente sobre los imaginarios sociales, generando orientación y sentido para la vida de la ciudad». Y así quedó de manifiesto en el documento de síntesis del encuentro de expertos, que recoge el cardenal arzobispo emérito de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, en el libro La Pastoral de las Grandes Ciudades (PPC): «Las iglesias de la gran ciudad deben ser puertos de salvación de la humanidad que habita en ella, lugares apetecibles y deseables que suscitan la elevación del espíritu y el rencuentro con el propio corazón. La gran ciudad necesita que las iglesias estén abiertas y sean lugares de silencio, encuentro y oración».
Propuesta simbólica y efectiva
En definitiva, no son más que hospitales de campaña, como el mismo nombre del proyecto reza, que siguen las indicaciones del Papa de «curar heridas y dar calor a los corazones de los fieles, cercanía y proximidad». Una metáfora que Carlo María Galli, teólogo de cabecera de Francisco, considera «elocuente», pues insiste en la necesidad «de salir, de ser callejera e itinerante, aunque pueda accidentarse». «Una Iglesia herida, doliente y compasiva puede desplegar una comunicación pastoral, simbólica y efectiva, cordial y solidaria de la misericordia de Dios a la humanidad contemporánea», sostiene el autor de Dios vive en la ciudad. Hacia una nueva pastoral urbana a la luz de Aparecida y del proyecto misionero de Francisco (Herder). Peio Sánchez, apostilla: «Por eso tomamos esta imagen, para curar a los heridos, pero también para ejercer la hospitalidad».
En Barcelona, esta propuesta rondaba a un grupo de personas tras la experiencia del padre Ángel en Madrid y fue una ola de frío, el pasado mes de enero, la que dio el impulso definitivo. Y así comenzó un proyecto de «puertas abiertas», donde todos pueden sentirse «acogidos, escuchados, confortados y acompañados». Acogida en la capilla de la Piedad, nada más cruzar la puerta del templo, un lugar pensado fundamentalmente para los sin techo, pero también para la acogida a todas las personas. En ese lugar se ofrecen también desayunos, café durante el día y asesoramiento de todo tipo por parte de los voluntarios. Allí está un matrimonio desahuciado, cuya hija, menor de edad, vive con una voluntaria mientras la abogada le encuentra una solución habitacional. El rector reconoce que tener a los pobres ahí, también durante las celebraciones, le ha acarreado críticas, pero responde que en Santa Anna «se acaba la dicotomía, que tiene que ver con un proceso de secularización, de que lo social va por un lado y la pastoral va por otro». Y afirma que, además, tiene mucho significado, «pues estás atendiendo a la gente y ahí está la imagen de la Piedad». También se refiere a la presencia de los pobres en esta capilla cuando hay alguna celebración en la nave central: «Cuando nos toca predicar y, de repente, sale el tema de los pobres, estamos oyéndolos. Están ahí y, por tanto, las referencias son más directas y la palabra se sella con el testimonio de la acción».
Cuatro espacios diferentes
Del espacio de la acogida al espacio de la escucha, porque Santa Anna tiene un lugar, la capilla del Santo Sepulcro y los cristianos perseguidos, para la escucha tanto ministerial como humana. Están a disposición sacerdotes y psicólogos que, en un espacio acogedor con mesas y butacas, escucharán y ayudarán a quien se acerque. Completan la propuesta de Santa Anna una capilla para la oración y el silencio, la de la Virgen de Montserrat, donde rezar ante el Santísimo y la nave central y el presbiterio, que es el lugar de culto. «La pastoral se mantiene y la presencia de los pobres inspira y sirve a la pastoral. Mucha gente se acerca porque es una iglesia que se abre…», añade Peio Sánchez.
La ventaja de Santa Anna es, entre otras cosas, el espacio. Cuenta, al ser un antiguo monasterio, con diversas estancias: un claustro donde realizar todo tipo de actividades, una sala capitular, así como habitaciones donde se han establecido oficinas. Espacios que se utilizan, por ejemplo, para celebraciones, encuentros o conciertos, como los que se han bautizado como Artistas en el Hospital de Campaña, cada domingo por la tarde.
En San Antón no deja de entrar gente, entre voluntarios, transeúntes y usuarios. Son miles las personas que han pasado por allí desde que se abriera hace ya más de dos años. Dos personas rezan en la capilla dedicada a la adoración; dos sin techo duermen en dos sillas –«Probablemente no había sitio cuando vinieron esta noche y duermen ahora», nos cuenta Esther Collado–; un sacerdote se pone a disposición del que lo necesite; un voluntario, que además duerme allí cada noche, se encarga del lavavajillas del desayuno. Una imagen a tamaño natural del Papa Francisco llama la atención; a su lado, el tuit del día. Detrás del altar, reza una frase, también del Papa: «Les pido perdón por todas las veces que los cristianos delante de una persona pobre o de una situación pobre, miramos para otro lado».
En San Antón no se mira hacia otro lado. Ni siquiera con los que no se dejan ayudar. Cuenta la directora que son muchos los rostros que llegaron destrozados por la droga, el alcohol, la calle… a esta iglesia y hoy tienen una vida digna. En los rostros siguen las marcas del sufrimiento, pero este ya es parte del pasado. Algunos se dejan ver por allí. «Si hubiesen encontrado la puerta cerrada, no habría estas oportunidades», sentencia.
Fran Otero @franoterof
Alfa y Omega

El que recibe a quien yo envíe me recibe a mí


Lectura del santo Evangelio según san Juan 13, 16-20
Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo:
- «En verdad, en verdad os digo: el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: "El que compartía mi pan me ha traicionado." Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy.
En verdad, en verdad os digo: el que recibe a quien yo envíe me recibe a mí; y el que me recibe a mí recibe al que me ha enviado».
Palabra del Señor.

El Papa: “María nos dice: Levántate, mira adelante, mira el horizonte, porque es Madre de esperanza”


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En nuestro itinerario de catequesis sobre la esperanza cristiana, hoy miramos a María, Madre de la esperanza. María ha atravesado más de una noche en su camino de madre. Desde la primera aparición en la historia de los Evangelios, su figura emerge como si fuera el personaje de un drama. No era simplemente responder con un “si” a la invitación del ángel: sin embargo ella, mujer todavía en la flor de la juventud, responde con valentía, no obstante no sabía nada del destino que le esperaba. María en aquel instante se presenta como una de las tantas madres de nuestro mundo, valerosa hasta el extremo cuando se trata de acoger en su propio vientre la historia de un nuevo hombre que nace.
Aquel “si” es el primer paso de una larga lista de obediencias – ¡larga lista de obediencias! – que acompañaran su itinerario de madre. Así María aparece en los Evangelios como una mujer silenciosa, que muchas veces no comprende todo aquello que sucede a su alrededor, pero que medita cada palabra y cada suceso en su corazón.
En esta disposición hay fragmento bellísimo de la psicología de María: no es una mujer que se deprime ante las incertidumbres de la vida, especialmente cuando nada parece ir por el camino correcto. No es mucho menos una mujer que protesta con violencia, que injuria contra el destino de la vida que nos revela muchas veces un rostro hostil. Es en cambio una mujer que escucha: no se olviden que hay siempre una gran relación entre la esperanza y la escucha, y María es una mujer que escucha, que acoge la existencia así como esa se presenta a nosotros, con sus días felices, pero también con sus tragedias que jamás quisiéramos haber encontrado. Hasta la noche suprema de María, cuando su Hijo es clavado en el madero de la cruz.
Hasta ese día, María había casi desaparecido de la trama de los Evangelios: los escritores sagrados dejan entrever este lento eclipsarse de su presencia, la suya permanece muda ante el misterio de un Hijo que obedece al Padre. Pero María reaparece justamente en el momento crucial: cuando buena parte de los amigos han desaparecido por motivo del miedo. Las madres no traicionan, y en aquel instante, a los pies de la cruz, ninguno de nosotros puede decir cual haya sido la pasión más cruel: si aquella de un hombre inocente que muere en el patíbulo de la cruz, o la agonía de una madre que acompaña los últimos instantes de la vida de su hijo. Los Evangelios son lacónicos, y extremamente discretos. Registran con un simple verbo la presencia de la Madre: ella “estaba” (Jn 19,25). Ella estaba. No dicen nada de su reacción: si lloraba, si no lloraba… nada; ni mucho menos una pincelada para describir su dolor: sobre estos detalles se habrían luego lanzado la imaginación de los poetas y de los pintores regalándonos imágenes que han entrado en la historia del arte y de la literatura. Pero los Evangelios solo dicen: ella “estaba”. Estaba allí, en el momento más feo, en momento cruel, y sufría con su hijo. “Estaba”.
María “estaba”, simplemente estaba ahí. Estaba ahí nuevamente la joven mujer de Nazaret, ya con los cabellos canosos por el pasar de los años, todavía luchando con un Dios que debe ser sólo abrazado, y con una vida que ha llegado al umbral de la oscuridad más densa. María “estaba” en la oscuridad más densa, pero “estaba”. No se había ido. María está ahí, fielmente presente, cada vez que hay que tener una candela encendida en un lugar de neblina y tinieblas. Ni siquiera ella conoce el destino de resurrección que su Hijo estaba en aquel instante abriendo para todos nosotros los hombres: está ahí por fidelidad al plan de Dios del cual se ha proclamada sierva desde el primer día de su vocación, pero también a causa de su instinto de madre que simplemente sufre, cada vez que hay un hijo que atraviesa una pasión. Los sufrimientos de las madres… todos nosotros hemos conocido mujeres fuertes, que han llevado adelante tantos sufrimientos de sus hijos…
La reencontraremos el primer día de la Iglesia, ella, Madre de esperanza, en medio a aquella comunidad de discípulos así tan frágiles: uno había negado, muchos habían huido, todos habían tenido miedo (Cfr. Hech 1,14). Pero ella, simplemente estaba allí, en el más normal de los modos, como si fuera del todo natural: en la primera Iglesia envuelta por la luz de la Resurrección, pero también por las vacilaciones de los primeros pasos que debía cumplir en el mundo.
Por esto todos nosotros la amamos como Madre. No somos huérfanos: tenemos una Madre en el cielo: es la Santa Madre de Dios. Porque nos enseña la virtud de la esperanza, incluso cuando parece que nada tiene sentido: ella siempre confiando en el misterio de Dios, incluso cuando Él parece eclipsarse por culpa del mal del mundo. En los momentos de dificultad, María, la Madre que Jesús ha regalado a todos nosotros, pueda siempre sostener nuestros pasos, pueda siempre decirnos al corazón: “Levántate. Mira adelante. Mira el horizonte”, porque Ella es Madre de esperanza. Gracias.
CLICK para ver las imágenes de la Audiencia General del Santo Padre.
(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)

Video mensaje del Papa Francisco por la peregrinación al Santuario de Fátima



A dos días de emprender su peregrinación al Santuario de Fátima, en ocasión del centenario de las Apariciones de la Beata Virgen María en la Cova da Iria, el Papa Francisco envió un video mensaje al pueblo portugués. Éstas son las palabras del Pontífice:

¡Querido pueblo portugués!
Faltan pocos días para nuestra peregrinación hasta la Vírgen de Fátima. Vivo una feliz expectativa por nuestro encuentro en la casa de la Madre. Sé bien que ustedes me quisieran tener también en sus casas y comunidades, en sus pueblos y ciudades. ¡He recibido la invitación! Me gustaría decir que quisiera aceptarla, pero ¡no me es posible! Desde ya, agradezco la comprensión con la cual las diferentes Autoridades han acogido mi decisión de limitar la visita a los momentos y eventos propios de la peregrinación al Santuario de Fátima, dando cita a todos ustedes a los pies de la Virgen Madre.
De hecho, es como pastor universal que me preparo a presentarme ante Ella, ofreciéndole el ramo de las más bellas ‘flores’ que Jesús me ha confiado para su cuidado (cf. Jn 21, 15-17), o sea los hermanos y las hermanas de todo el mundo, rescatados por su sangre, sin excluir a ninguno. ¿Lo ven? Tengo necesidad de tenerlos conmigo; necesito su unión (física o espiritual, lo importante es que sea de corazón) para mi ramo de flores, mi ‘rosa de oro’. Volviéndome junto a ustedes ‘un solo corazón y una sola alma’ (cf. Hch 4, 32), confiaré a todos a la Virgen, pidiéndole susurrar a cada uno: “Mi Corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios” (Aparición de junio 1917).
«Con María, peregrino en la esperanza y en la paz»: así dice el lema de esta peregrinación que es un entero programa de conversión. Me alegra saber que están preparando con intensa oración este momento bendito que lleva a la  conclusión de un centenario de momentos benditos. Esto ensancha nuestros corazones y los prepara a recibir los dones de Dios. Les agradezco por las oraciones y los sacrificios que ofrecen todos los días por mí y de los que tengo tanta necesidad, porque soy un pecador entre los pecadores, «un hombre de los labios impuros que vive en medio de un pueblo de los labios impuros». La oración ilumina mis ojos para saber mirar a los otros como Dios los ve, para amar a los otros como Él los ama.
En su nombre, voy hasta ustedes con la alegría de compartir con ustedes el Evangelio de la esperanza y de la paz. ¡El Señor los bendiga y la Virgen Madre los proteja!
(RC-RV)
(from Vatican Radio)

miércoles, 10 de mayo de 2017

«La autoridad moral del Papa hizo posible la reconciliación»


El arzobispo emérito de La Habana presentó ayer en Madrid Encuentro, diálogo y acuerdo (San Pablo)
Las conversaciones entre Cuba y EE. UU. estaban ya encarriladas cuando, en 2014, cada parte, por separado, pide al Papa que intervenga. ¿Por qué era necesaria esa mediación?
Se trabó la negociación sobre un intercambio de prisioneros [el espía Alan Gross a cambio de tres agentes cubanos del Grupo de los Cinco, NdR]. «Uno por tres», se quejaban los duros en Estados Unidos. Por eso fue fundamental la aparición en escena de alguien como el Papa con la aceptación de ambas partes. La única persona con esa autoridad moral era Francisco, como me reconoció en un encuentro el embajador norteamericano, Jeffrey DeLaurentis. Raúl Castro me había dicho palabras similares: «El Papa es la única autoridad moral que queda en el mundo». Gracias a eso fue posible la reconciliación.
¿Cómo acogió Francisco la petición?
Rezó mucho durante tres meses antes de tomar una decisión. Obama le visita en marzo de 2014. Es ahí cuando él le dice algo sobre las medidas económicas muy antiguas [el embargo], que eran un peso para el pueblo cubano y un obstáculo para las relaciones de EE. UU. con toda América Latina, no solo con Cuba. La reacción del presidente fue muy positiva, pero le explicó que eso no dependía de él, sino del Congreso. Y cuando el Papa insistió, Obama le dijo: «Pero es que hay también un problema de prisioneros…». Y el Papa le dijo: «¿No puede haber un gesto?». Ahí quedó la conversación. Cuando en abril yo fui a Roma a la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII, el Papa me llamó y me preguntó: «¿Qué se puede hacer?».
Unas semanas después Francisco le entrega sendas cartas para que se las entregue personalmente a los dos presidentes. El mensaje –cuenta usted en su libro– les toca «el corazón» y «la mente» a ambos. ¿Cómo una cuestión técnica, el intercambio de prisioneros, es reconducida al terreno personal?
El centro de las conversaciones entre Cuba y EE. UU. estuvo puesto en el intercambio de prisioneros, pero el Papa desestima este enfoque como inadecuado para su intervención directa. Lo que pretende él es que aquellos dos personajes se pongan en contacto, que hablen, para que así resuelvan sus conflictos de todo tipo, con la esperanza de que esto propicie una solución, digamos, global de acercamiento entre dos países que estaban separados desde hacía mucho tiempo. Hasta entonces, había habido diálogo sobre asuntos puntuales, pero de conversaciones con un planteamiento más global, solo hay un antecedente de la época de Clinton. Hasta que aquello se paró con el derribo de los dos aviones [del grupo Hermanos al rescate, dedicados a auxiliar a balseros cubanos].
Entonces Bill Clinton se queda sin argumentos para no firmar la ley Helms-Burton, que refuerza el bloqueo a Cuba. Unos años después, el congresista Richard Burton acudió a usted a disculparse.
Sí, a través de un asesor. Me dijo: «Yo quisiera hacer algo para ayudar a Cuba, no dejarles a mis electores solo la herencia de esta ley». Yo le di las gracias, pero él era ya un hombre en retiro. Fue más algo como un testimonio personal de arrepentimiento.
¿Teme usted que el acercamiento lo pueda revertir ahora Donald Trump?
Hay que esperar. Ha habido mucha discreción por parte de Cuba y no ha habido tampoco declaraciones duras por parte de Trump ni nombramientos de funcionarios con actitudes agresivas. En una visita reciente a La Habana, [el expresidente del Senado] Patrick Leahy y un grupo de senadores estadounidenses me vinieron a ver después de reunirse con Raúl Castro, y me dijeron que era muy positivo que el deseo de diálogo continuara. Además, las circunstancias han cambiado: las líneas aéreas tienen vuelos regulares a Cuba, hay cruceros americanos que vienen a Cuba, el flujo de visitas de americanos a Cuba y de cubanos a EE. UU. también continúa con normalidad…
¿Qué dijo el Papa sobre este tema durante la visita ad limina de obispos cubanos la pasada semana?
Él lo enfoca con serenidad, en el sentido de que lo obtenido es muy probable que se pueda conservar. Pero fue una conversación muy larga y sobre todo tipo de temas relacionados con la vida interna de la Iglesia y de su futuro. Tiene una gran memoria y un gran conocimiento del país, sabe el nombre de cada obispo y de dónde viene… Pudimos incluso intercambiar delante de él criterios que son diversos entre nosotros, y él mantenía una postura de escucha, introduciendo palabras muy acertadas, sobre todo insistiendo en el sentido del diálogo.
Durante la conversación que relata usted con Jorge Bergoglio en el cónclave solo unas horas antes de su elección como Papa, hablaron de los cambios políticos en América Latina inspirados en la revolución cubana y de cómo debía responder la Iglesia. ¿Cuál es esa respuesta?
Lo que respondió Jorge Bergoglio es que no podemos ser simples espectadores ni adoptar una postura hipercrítica, sino acompañar esos procesos desde dentro, en un ambiente –digamos– de participación, aunque sin decir que sí a todo. Pero en estos cuatro años ha cambiado América latina. Ha habido un proceso, dependiendo de la perspectiva de cada cual, de involución, con algunos cambios muy bruscos, al estilo del Brasil, con esa decisión parlamentaria de cesar a la presidenta. Hoy el mundo ha entrado en una etapa de incertidumbre, donde lo inesperado puede pasar. Cuando se hablaba de cambio hace cuatro años era para avanzar hacia una economía más social. Hoy todo el mundo quiere un cambio, pero no se sabe ya para qué. Desde el punto de vista global, estamos en un momento difícil. Pero lo que sí creo que va a perdurar, a pesar de los fracasos en este o en aquel país, es el deseo de integración continental en América Latina. El hecho de que se hable del muro con Estados Unidos ha hecho que México se vuelva más hacia América Latina. También favorece la integración que Trump haya dado la espalda al Acuerdo Transpacífico, que incluía a algunos países latinoamericanos. El comercio en la región está aumentando. Con la CELAC [la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, creada en 2011, que incluye a los 33 países de la región, excluyendo a EE. UU. y a Canadá] se están dado también pasos muy importantes.
Ricardo Benjumea

Alfa y Omega

Siria: consagrarán Alepo a la Virgen de Fátima durante la peregrinación del Papa a Portugal


La ciudad siria de Alepo será consagrada el 13 de mayo a la Virgen de Fátima en coincidencia con el viaje del papa Francisco al santuario mariano de Portugal este próximo jueves y viernes.
Un gesto simbólico de gran importancia en una ciudad devastada por años de guerra de la llamada batalla de Alepo, iniciada a mitad de 2015, con la división de la ciudad en dos partes una del Gobierno y otra de los rebeldes. Una guerra de posiciones que concluyó a final de diciembre de 2016 con la conquista de toda la ciudad por parte de las tropas gubernativas.
En la ciudad no caen misiles, pero se vive sin electricidad ni agua corriente, en condiciones de pobreza extrema, indicó a Radio Vaticano el sacerdote franciscano Ibrahim Alsabagh.
La consagración será durante la misa concelebrada por todos los obispos y sacerdotes de Alepo y presidida por el Eparca Antoine Audo, sj.
La iniciativa que partió de la parroquia latina de San Francisco inicia el 11 de mayo las celebraciones, sigue durante todo el viernes 12, cuando además se realizarán actividades varias, y concluye en la festividad de María con una procesión con la imagen de Nuestra Señora de Fátima y la consagración de la ciudad de Alepo a la Virgen María, con la participación de todos los ritos del norte de Siria.
Sobre el evento Mons. Audo declaró a Asia News que “todo el mes de mayo es importante para la comunidad cristiana de Alepo. Todas las iglesias están llenas de fieles que rezan el Rosario, se acercan a la Eucaristía, recitan las letanías. Este es un momento muy importante de oración y comunión en torno a María, una tradición agradable y arraigada en el tiempo”.
De hecho, el pueblo de Alepo “ama mucho la devoción popular”, desea “participar” y perpetrar una “profunda tradición”, que une a las iglesias y las familias en torno a María. Esto, dijo, “es muy bonito, ya que crea una atmósfera de serenidad. Mayo es el mes preferido para orar por la paz, por el fin de todos los conflictos”.
La consagración de Alepo a María, el tema de la paz – añade el obispo caldeo – son  fuente de esperanza y un signo de nuestra presencia. Queremos aprovechar el evento para revivir los temas de diálogo, la unidad y el encuentro no sólo entre las diferentes denominaciones cristianas, sino también con los musulmanes aprovechando la gran repercusión que ha tenido el viaje del Papa a Egipto. Es un evento del que todavía se habla hoy, un testimonio hecho más con gestos que con palabras”.
Al drama de la guerra, concluye Mons. Audo, se puede responder “con el fanatismo o con la comunión: la Iglesia ha ayudado a optar por la segunda. La fe cristiana es firme y fuerte, y esto genera optimismo, a pesar de que oermanecen las incertidumbres y  las sombras en lo que concierne al futuro”.
Zenit

Año jubilar de Fátima: el Papa concede indulgencia plenaria



El santuario de Fátima anunció la concesión de una indulgencia plenaria por mandato del papa Francisco, durante este año jubilar que inició el 27 de noviembre de 2016 y concluirá el 26 de noviembre de 2017.
Durante este Año Jubilar, la indulgencia será concedida:
A los fieles que visiten en peregrinación el Santuario de Fátima y participen devotamente de alguna celebración o oración en honor de la Virgen María, recen la oración del Padre Nuestro, reciten el Símbolo de la Fe (Credo) e invoquen a Nuestra Señora de Fátima;
A los fieles que visiten devotamente una imagen de la Virgen de Fátima expuesta a la veneración en iglesias, capillas o lugares adecuados en los días del aniversario de las Apariciones (día 13 de cada mes, de mayo a octubre de 2017), participen en celebraciones o oraciones en honor de la Virgen María, recen la oración del Padre Nuestro, reciten el Símbolo de la Fe (credo) e invoquen a Nuestra Señora de Fátima;
– a los fieles que por razón de edad, enfermedad o graves motivos no puedan moverse, estén arrepentidos de sus pecados y tengan la firme intención de poner en práctica, tan pronto como sea posible, las tres condiciones indicadas ante una pequeña imagen de la Virgen de Fátima; Y en los días de las Apariciones, se unan espiritualmente a las celebraciones jubilares, ofreciendo con confianza a Dios misericordioso, por medio de María, sus oraciones, sufrimientos y dificultades.
Para obtener la indulgencia plenaria, los fieles sinceramente arrepentidos y animados por la caridad deben cumplir las siguientes condiciones: confesión sacramental, comunión eucarística y oraciones por las intenciones del Papa.

Secuestrada y violada por Boko Haram, Rebeca invocaba a Dios cuando le hacían rezar hacia la Meca



Al pequeño Zacarías, de dos años, los terroristas de Boko Haram le lanzaron al lago Chad, donde murió ahogado, porque su madre se negaba a tener relaciones sexuales con los milicianos. Era el segundo hijo que Rebeca perdió después de ser secuestrada por el grupo terrorista, que era tal la violencia que ejercía sobre ella que le rompieron hasta las muelas y perdió al hijo que estaba esperando.
El calvario de Rebeca comenzó cuando Boko Haram atacó su pueblo, Baga, situado al noroeste de Nigeria. Tuvo que salir corriendo junto a su marido, Vitrus, y sus dos hijos, Zacarías, de 2 años, y Jonathan, de 1. Pero Rebeca, de 24 años y embarazada, no podía seguir el ritmo. El matrimonio decidió separarse porque el grupo terrorista asesina directamente a los hombres y secuestra a las mujeres. Boko Haram dio alcance a la mujer cristiana y a sus dos hijos y acto seguido se escuchó una ráfaga de disparos. Rebeca pensó que habían asesinado a Vitrus, y este pensó que habían matado a Rebeca.
La llevaron a un campo de entrenamiento de Boko Haram, junto con el resto de mujeres cristianas de Maiduguri, donde la obligaron a trabajar de sol a sol y donde se convirtió en esclava sexual de los milicianos. Rebeca se negaba a entregar su cuerpo a los terroristas, lo que le costó un sinfín de palizas que provocaron la muerte del bebé que estaba esperando y que asesinaran a su hijo Zacarías en el lago Chad.
También quisieron que Rebeca renegara de Jesucristo y le obligaban a rezar el Corán cinco veces al día. Pero cuando, de rodillas, inclinaba la cabeza hacia la Meca, recitaba en su interior: «En el nombre de Jesús, te quiero Señor Jesús». Incluso los terroristas la forzaban a rezar el rosario musulmán y en cada cuenta, ella paladeaba un avemaría a la Virgen.
Finalmente, Rebeca fue violada y se quedó embarazada de un terrorista de Boko Haram, al que convirtió en padre nueve meses después.
Tras dos años en este infierno, la mujer cristiana pudo escapar. Salió corriendo del campo de entrenamiento con su hijo Jonathan y el hijo del miliciano. Rebeca pasó semanas perdida en el norte de Nigeria hasta que pudo llegar a su pueblo, donde se reencontró con su marido. Vitrus, pensando que su mujer había fallecido, estaba apunto de casarse con otra mujer.
La historia de Rebeca fue uno de los testimonios que se escuchó este lunes en la Noche de los Testigos, organizada por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) y presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, en la catedral de la Almudena. La historia de la mujer nigeriana se hizo presente en esta vigilia de oración por boca de Raquel Martín, responsable de Comunicación de ACN-España y que conoció personalmente a Rebeca en marzo en un viaje que la fundación pontificia organizó al país africano.
«Gracias a su comunidad y a la iglesia local, el matrimonio emprendió un camino [de reparación] que les ha permitido volver a estar juntos y que Vitrus acepte el hijo fruto de la violación del terrorista», aseguró Raquel. «Yo he tenido a Cristóbal –nombre de bautizo del hijo del miliciano– en mis brazos y les aseguro que sin la presencia de Jesús es humanamente imposible que esa familia esté ahora unida, que el niño haya sido aceptado, que Rebeca le mire con infinito amor sin estar determinada por el odio hacia su padre, el terrorista, algo que he podido comprobar».
Rebeca, dijo Martín antes de concluir su intervención, «ha sido capaz de poner a Jesucristo por encima de absolutamente todo» y su historia «se ha convertido en un faro que ilumina mi fe y cuya relación tan real con Jesús hace que me pregunte cada mañana: “¿Quién es Jesús para mí? ¿Es Él lo más grande de mi vida?».
Ciudadanos de segunda
En la Noche de los Testigos también alzó la voz el carmelita de Vietnam Francisco Javier Tien, quien aseguró que «la Iglesia católica» en el país asiático «ha sido perseguida desde los comienzo de su existencia en el siglo XVI». Desde entonces, apuntó el padre Tien, «se estima que el número de cristianos vietnamitas que murieron por su fe oscila entre los 130.000 y los 300.000».
Entre los mártires se encuentran, continuó el carmelita, todos los habitantes de la aldea de la madre del cardenal Van Thuan, que en 1885 «fueron quemados vivos en la iglesia parroquial». El propio cardenal vietnamita, que este jueves fue declarado venerable por el Papa Francisco, sufrió en sus propias carnes la persecución que se vivía contra los católicos. Van Thuan fue recluido durante 13 años en una cárcel comunista, nueve de los cuales los pasó en régimen de aislamiento.
En la actualidad, la Iglesia en Vietnam sigue sufriendo el hostigamiento del partido comunista. A pesar de que «ya no ha persecución como la de antes», según el padre Tien, «los cristianos son considerados ciudadanos de segunda clase» y tienen prohibido, por ejemplo, «celebrar cualquier actividad religiosa fuera de las parroquias sin el permiso del Gobierno». Tampoco se puede, según la ley, que se establezcan nuevas órdenes religiosas en el país sin el reconocimiento oficial del Estado, algo que Francisco Javier –que fundó la primera comunidad carmelitana en el país– pidió hace cuatro años y «todavía no nos han dado el reconocimiento oficial».
La persecución religiosa no ha conseguido ahogar la fe de los cristianos, que siguen creciendo en número en el país asiático. «Seguimos queriendo ser [una nación] cristiana porque Dios es nuestra verdadera felicidad y, gracias a la sangre de nuestros santos mártires, también nuestra herencia», concluyó el carmelita.

10 de mayo: san Juan de Ávila, sacerdote


La condición de cristiano nuevo en su tiempo era dar a entender a la gente que su ascendencia procedía de nuevas cepas implantadas en el cristianismo y que sus antecesores solo habían sido o judíos o más probablemente discípulos del Profeta. Esto ponía graves trabas a quienes padecían inculpablemente la novedad. En el ambiente eclesiástico no había puestos que escalar y en la vida de los cristianos era un baldón permanente a soportar; a la más mínima denuncia, aunque fuera adobada con el condimento de la envidia, ya podía el cristiano nuevo echarse a temblar. Juan de Ávila era uno de esos cristianos nuevos.
Nació en Almodóvar del Campo. Hizo estudios de Teología y Derecho en Salamanca y Alcalá. Obtuvo grados y, más importante que todo ello, quiso ponerlos a disposición del Señor, que le había puesto fuego en el alma. Ya sacerdote en 1525, mira como posibilidad la difusión del Evangelio en las Indias y mantiene contacto con los dominicos –principalmente con Garcés– que quizá pudieran abrirle puertas.
Pero el sur de España fue su parcela de siembra, el arzobispo don Alonso Manrique supo retenerlo en Sevilla. En Écija comienza su predicación y a leer públicamente las epístolas de san Pablo, reúne niños en la misma casa donde se hospeda para enseñarles el catecismo, a los mayores les comenta la Pasión y junta a un grupo de sacerdotes celosos, predicadores y austeros. Lo mismo hizo en Alcalá de Guadaira. Su actividad poco común, la reciedumbre de su predicación y la claridad en la doctrina conjugada con la ascética personal más dura le valieron la envidia tan terriblemente frecuente en el estamento clerical de todos los tiempos; por eso no pudo publicar con su firma el conjunto de libros espirituales, entre ellos uno sobre el modo de rezar el rosario; los publicó como anónimos, como hizo con la traducción del Kempis que por largo tiempo se atribuyó al también dominico Luis de Granada. No aconsejaba otra cosa el proceso de casi dos años al que lo sometió el Tribunal de la Inquisición y que se resolvió sin nota condenatoria.
Su actividad se traslada a Córdoba y, luego, a Granada donde, ya como maestro, tiene sitio y parte apostólica activa en la universidad recién creada por el arzobispo don Gaspar de Ávalos rodeándose de sacerdotes apostólicos, bien formados y santos. La mayor parte de ellos –sin exclusividad– son también cristianos nuevos que tienen bien cerradas las puertas de los mejores puestos por prejuicios seculares. (Con harta frecuencia, los cargos donde trabaja el clérigo no se dan al buen pastor, sino al amigo del dueño.) Pero a pesar de ello, forman un numeroso grupo, es ya todo un movimiento sacerdotal de predicadores y confesores cuyo director es el Maestro Ávila, que les inculca frecuencia en la confesión, amor a la Eucaristía, oración, contemplación de la Pasión de Cristo y familiaridad con las Sagradas Escrituras; en la vida práctica, viven con un desprendimiento completo de los bienes y ni tan siquiera cobran dineros por las predicaciones y ministerio. El amplio campo de apostolado ulterior de cada uno de ellos solo es la consecuencia normal del espíritu que se desborda.
Desde el principio, en el 1538, supo ser en Baeza alma y maestro de la universidad fundada por don Rodrigo y don Pedro López; aquello más que un centro de estudios superiores parece uno de los seminarios que todavía no había inventado el Concilio grande de la Iglesia que en aquel tiempo se celebraba en Trento y al que envió memoriales a ruegos de los obispos allí reunidos para reformar la Iglesia que Juan de Ávila ya reformaba desde hacía tiempo. Además hay que contar su estancia en Montilla y Priego, el trato con los importantes duques de Feria, el rastro que deja en tierras extremeñas, las cartas y escritos espirituales, el tratado de vida cristiana Audi filia compuesto a modo de cartas escritas a doña Sancha Carrillo, la compañía frecuente con fray Luis de Granada, que le admiraba, y la fundación de numerosos –hasta quince– colegios.
Tan popular es su figura, tan evangélico su mensaje, tan claro su ejemplo, tan sincera su entrega y tan cargado de frutos su celo que el jesuitismo incipiente se plantea seriamente incorporarlo a sus filas para el bien de la Iglesia y del Reino. Será el mismísimo jesuita Villanueva, encargado por Ignacio del negocio de estudiar la conveniencia y de invitarlo a incorporarse a ellos, quien llegó a comentar con veraz y certera intuición después de haberle tratado por algún tiempo: «En tanta conformidad, no parece que haya otro acuerdo: o que él se una a nosotros o que nosotros nos unamos con él». Llegaron las enfermedades con su compañía de achaques, limitación y dolores que ya no desaparecerán hasta la muerte. Entonces se plantea Juan dejar a la Compañía la herencia de hombres y colegios, pero la persecución del cardenal Silíceo obliga a tomar precauciones a la Compañía ante los conversos y cristianos nuevos.
Murió Juan de Ávila el 10 de mayo de 1569 con humildad y piedad ejemplar, repitiendo los nombres de Jesús y María. Fue beatificado en 1894; Pío XII lo proclama patrón del clero español en 1946, y lo canoniza Pablo VI en 1970, el 31 de mayo.
Se ve que a Dios le importa menos que a los eclesiásticos la condición de «nuevos o viejos» que tengan sus hijos; para que las cosas salgan a su manera y hagan bien a la Iglesia solo es preciso que sean fieles, santos.
Archimadrid.org

Yo he venido al mundo como luz



Lectura del santo Evangelio según san Juan 12, 44-50

En aquel tiempo, Jesús dijo, gritando:
- «El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí, ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas.
Al que oiga mis palabras y no las cumpla, yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, esa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo, lo hablo como me ha encargado el Padre».
Palabra del Señor.

martes, 9 de mayo de 2017

Guy Consolmagno: “Si hay fe, estudiar el universo con la ciencia es un acto de oración”



 “Al inicio del tiempo Dios habló con nosotros a través de lo creado, dice la carta de san Pablo a los Romanos. Por lo tanto estudiar el universo con la ciencia es un acto de oración, un modo de encontrar a Dios”, pero para ello “antes es necesario encontrar a Dios, como padre, como Abba, contrariamente no se puede encontrar a Dios en la Ciencia”. O sea que “la Fe está antes si se quiere poder ver a Dios en la creación”.
Lo explicó el astrónomo Guy Consolmagno, conversando con ZENIT, al margen del encuentro que se realizó hoy lunes en la Sala de Prensa de la Santa Sede, donde se presentó el Congreso científico sobre los agujeros negros, las ondas gravitacionales y la peculiaridad del espacio-tiempo, que se realizará del 9 al 12 de mayo en el Observatorio Astronómico Vaticano de Castel Gandolfo.
El astrónomo estadounidense Guy Consolmagno, cuando ya contaba con un brillante curriculum científico, ingresó en 1989 a la Compañía de Jesús, tomando votos en 1991. En 2015 fue nombrado director de la Specola Vaticana, u Observatorio astronómico del Vaticano. En el 2000 la Unión Astronómica Internacional le dio su nombre a un asteroide de la faja principal, 4597 Consolmagno, conocido también como “Little Guy”.
Interrogado sobre Dios que como dice Santo Tomás, no es una evidencia, y sobre el universo como un reflejo de Dios señaló: “Dios es la evidencia de la existencia del Universo. Porque si no se cree en un Dios se podría pensar que el universo no existe, que es todo una imaginación”.
Añadió que “si no se cree en un Dios como en el Dios del cristianismo, no se puede creer en el universo que obra con leyes y con un sistema” contrariamente “sería un universo del caos, de los dios naturaleza, como Jove o Júpiter”. Precisó así que “esta no es nuestra idea de Dios. La idea es de un Dios sobrenatural que da espacio para las leyes de la Ciencia”.
“También creemos –añadió Consolmagno– en un Dios bueno que ha creado el Universo por su voluntad y no por un accidente o por un caso”. En un Dios “que ha dicho que el Universos es bueno, y que dijo ‘Esto es bueno’.
Sobre el evento que realizarán esta semana en Castel Gandolfo, precisó: “Es un congreso científico que quiere juntar a tantos expertos de varios campos especialistas en agujeros negros”. Y precisó que el congreso reúne no solo los teóricos de los agujeros negros, sino también aquellos que observan y a los que los estudian desde otras perspectivas científicas.
“Porque muchas veces sucede que hay un convenio de observadores, otros de teóricos, otros de agujeros negros, etc. Pero aquí queremos poner a los diversos científicos juntos, como en un taller”. Además porque “faltará siempre el tiempo para hacer presentaciones y discusiones, por ello queremos favorecer el intercambio libre de ideas”.
ZENIT

El Papa en Santa Marta: Abrirse al Espíritu Santo, quien sorprende siempre


El Espíritu Santo mueve a la Iglesia y hace que la comunidad cristiana se ponga en movimiento”. Por lo tanto hay evitar resistir a las inspiraciones del Espíritu Santo, y en cambio hay que “estar siempre abiertos a las sorpresas de Dios”. Lo explicó el santo padre Francisco en homilía de la misa que celebró este lunes en la Casa Santa Marta en el Vaticano.
El santo Padre centró su homilía en esta verdad indicada en los Actos de los Apóstoles: “El Espíritu Santo hace milagros, cosas nuevas y algunos seguramente tenían miedo de estas novedades en la Iglesia”.
En cambio “el Espíritu es el don de Dios, de este Dios, Padre nuestro, que siempre nos sorprende. El Dios de las sorpresas. ¿Por qué? Porque es un Dios vivo, es un Dios que vive en nosotros, un Dios que mueve nuestro corazón, un Dios que está en la Iglesia y camina con nosotros y en este camino nos sorprende siempre. Es así como Él tuvo la creatividad de crear el mundo y tiene la creatividad de crear cosas nuevas todos los días. El Dios que sorprende”.
“Esto puede –prosiguió el Papa– crear dificultades, como le sucedió a Pedro, que fue criticado por los otros discípulos, porque habían sabido que también los paganos habían acogido la Palabra de Dios. Para ellos, Pedro había ido demasiado lejos y lo reprendían porque, según ellos, era un escándalo, hasta decirle: ‘Tú, Pedro, la piedra de la Iglesia, ¿adónde nos llevas?’”,
Francisco señala que “Pedro contó su visión, un signo de Dios que le hizo tomar una decisión valiente. Pedro es capaz de acoger la sorpresa de Dios. Ante tantas sorpresas del Señor, entonces, los Apóstoles deben reunirse, discutir y llegar a un acuerdo para dar el paso adelante que el Señor quiere”.
“Desde los tiempos de los profetas existe el pecado de resistir al Espíritu Santo” y este es “el pecado de San Esteban reprocha a los miembros del Sinedrio”.Explicando así el Evangelio de hoy centrado en el Buen Pastor, Francisco indicó que el Señor nos pide de no endurecer nuestro corazón, porque hay otros pueblos y otros rebaños ‘que no pertenecen’ pero después ‘habrá un solo rebaño y un solo pastor’.
El decir: ‘siempre fue así’, es una frase que cierra, que “asesina la libertad, la alegría, la fidelidad al Espíritu Santo que siempre actúa hacia adelante, llevando hacia adelante a la Iglesia”.
¿Cómo hacer para saber si una cosa es inspiración del Espíritu Santo o del espíritu del diablo? Hay que pedir la gracia del discernimiento, que nos lo da el propio Espíritu Santo, indicó el Papa.
Y retomando las palabras de un monje de los primeros siglos, San Vincezo di Lerino, el papa subrayó que “las verdades de la Iglesia van adelante: se consolidan con los años, se desarrollan con el tiempo, se profundizan con la edad”.
Y concluyó: “Pidámosle al Señor la gracia del discernimiento para no equivocar el camino y no caer en la inmovilidad, en la rigidez y en el encerramiento del corazón”.
ZENIT

En Vietnam «los cristianos son considerados ciudadanos de segunda clase»


La Iglesia en Vietnam ha sido perseguida desde que llegó al país en el siglo XVI. Testigo de ello es el carmelita vietnamita, Francisco Javier Tien, que este lunes dará su testimonio en la vigilia de oración La Noche de los Testigos. El acto, organizado por Ayuda a la Iglesia Necesitada y presidido por el cardenal arzobispo de Madrid, se celebrará en la catedral de la Almudena a las 19:30 horas
Desde que la Iglesia Católica llegó a Vietnam en el siglo XVI ha sido perseguida. Se estima que el número de cristianos vietnamitas que murieron desde entonces por su fe en el país asiático oscila entre los 130.000 y los 300.000.
Entre los mártires se encuentran, por ejemplo, todos los habitantes de la aldea de la madre del cardenal Van Thuan, que en 1885 fueron quemados vivos en la iglesia parroquial. El propio cardenal vietnamita, que este jueves fue declarado «venerable» por el Papa Francisco, sufrió en sus propias carnes la persecución que se vivía contra los católicos. Van Thuan fue recluido durante 13 años en una cárcel comunista, nueve de los cuales los pasó en régimen de aislamiento.
En la actualidad, la Iglesia en Vietnam sigue sufrien a pesar de que «ya no ha persecución como la de antes», según el padre Tien, «los cristianos son considerados ciudadanos de segunda clase» y tienen prohibido celebrar cualquier actividad religiosa fuera de las parroquias sin el permiso del Partido Comunista que gobierna el país. La prohibición afectó, por ejemplo, a «un obispo del norte de Vietnam» que «acudió a una pequeña comunidad cristiana que no tienen iglesia y quiso celebrar Misa en una casa privada. La policía se lo impidió», asegura el carmelita.
La persecución religiosa no ha conseguido ahogar la fe de los cristianos, que siguen creciendo en número en el país asiático. «Seguimos queriendo ser [una nación] cristiana porque Dios es nuestra verdadera felicidad y, gracias a la sangre de nuestros santos mártires, también nuestra herencia», explica Francisco Javier Tien.
Oración por los cristianos perseguidos
La Noche de los Testigos se enmarca dentro de los actos organizados por Ayuda a la Iglesia Necesitada con motivo del Día de Oración por los Cristianos Perseguidos que la fundación pontificia celebra el 13 de mayo, festividad de la Virgen de Fátima.
José Calderero @jcaldererodo el hostigamiento del partido comunista. Testigo de ello es el carmelita de Vietnam, Francisco Javier Tien, que este lunes 8 de mayo dará su testimonio en la vigilia de oración Noche de los testigos. El acto, organizado por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada y presidido por el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, se celebrará en la catedral de la Almudena a las 19:30 horas.
Ciudadanos de segunda
A pesar de que «ya no ha persecución como la de antes», según el padre Tien, «los cristianos son considerados ciudadanos de segunda clase» y tienen prohibido celebrar cualquier actividad religiosa fuera de las parroquias sin el permiso del Partido Comunista que gobierna el país. La prohibición afectó, por ejemplo, a «un obispo del norte de Vietnam» que «acudió a una pequeña comunidad cristiana que no tienen iglesia y quiso celebrar Misa en una casa privada. La policía se lo impidió», asegura el carmelita.
La persecución religiosa no ha conseguido ahogar la fe de los cristianos, que siguen creciendo en número en el país asiático. «Seguimos queriendo ser [una nación] cristiana porque Dios es nuestra verdadera felicidad y, gracias a la sangre de nuestros santos mártires, también nuestra herencia», explica Francisco Javier Tien.
Oración por los cristianos perseguidos
La Noche de los Testigos se enmarca dentro de los actos organizados por Ayuda a la Iglesia Necesitada con motivo del Día de Oración por los Cristianos Perseguidos que la fundación pontificia celebra el 13 de mayo, festividad de la Virgen de Fátima.
José Calderero @jcalderero
Alfa y Omega

Fátima, mi periferia



Pareceré un descreído, un desconfiado o un racionalista, pero me cuesta mucho creer en las apariciones marianas de último cuño, con incontables mensajes cifrados a través de un enjambre de intermediarios y de un laberíntico calendario que parece una tabla de logaritmos. Me cuesta creer en revelaciones catastrofistas que no suenan ni a Buena Noticia, ni a esperanza. Me cuesta creer que la Virgen Santísima sea, como dice el Papa Francisco, una empleada de un servicio de correos. Creo más en que el Espíritu Santo asiste al Sucesor de Pedro y a los sucesores de los apóstoles, no solo cuando nos santifican o nos alientan, sino también cuando nos enseñan y, sobre todo, creo firmemente en Cristo Jesús como última y definitiva revelación de Dios.
En cambio, no me cuesta nada creer en que hace un siglo la Madre de Dios se manifestó en Cova de Iría, un rincón de Portugal olvidado, no de la mano de Dios, pero sí de las manos de los hombres. No me cuesta nada creer que avisase a unos niños pobres e inocentes de la llegada de un eclipse de fe y de amor en un siglo en el que se quiso matar a Dios y terminaron matándose, como nunca antes, los hombres unos a otros. No me cuesta nada creer que la Madre de la Iglesia y de la humanidad nos previese entonces ante el peligro y nos dejase un mensaje, esta vez sí, de confianza y de esperanza.
Y, sobre todo, no me cuesta nada creer –porque lo he visto con mis propios ojos– en que Fátima, 100 años después, siga siendo un lugar sagrado, un lugar donde se respira, se palpa, se huele, se oye y se ve la ternura de Dios bajo el manto de la ternura de su Madre, la humilde doncella de Nazaret, que canta a su prima Isabel al Dios que derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. No me cuesta nada creer en esa periferia de la geografía y de la historia que es Fátima, en la que si no fuera por el testimonio de aquellos niños ni habrían llegado nunca las cámaras de televisión, ni aparecería en los buscadores de internet, porque como todas las periferias del mundo, son las elegidas por la providencia divina para jugar con el hombre al escondite de su presencia. Como bien nos enseña Francisco, el Papa que esta providencia divina ha elegido para celebrar el centenario de las apariciones de Fátima, Dios nos espera siempre en las periferias del mundo, geográficas y existenciales, porque donde el ojo de Dios enfoca es precisamente donde no están los focos de los hombres ni sus sofisticadas cámaras.
Manuel María Bru
Alfa y Omega