miércoles, 4 de enero de 2017

En el año 2016 han sido asesinados 28 agentes pastorales católicos



En el año 2016 han sido asesinados en todo el mundo 28 agentes pastorales católicos. Por octavo año consecutivo, el número más alto se ha registrado en América, incrementándose dramáticamente el número de religiosas asesinadas, que este año son 9, más del doble en comparación con el año 2015.
Según la información recopilada por la Agencia Fides, durante el año 2016 han sido asesinados de forma violenta 14 sacerdotes, 9 religiosas, 1 seminarista y 4 laicos. En cuanto a la división continental, en América han sido asesinados 12 agentes de pastoral (9 sacerdotes y 3 religiosas); en África han perdido la vida 8 agentes de pastoral (3 sacerdotes, 2 religiosas, 1 seminarista y 2 laicos); en Asia han sido asesinados 7 agentes de pastoral (1 sacerdote, 4 religiosas y 2 laicos); en Europa ha sido asesinado 1 sacerdote.
Como viene sucediendo en los últimos años, la mayor parte de los agentes pastorales han sido asesinados como resultado de intentos de robo o hurto, y en algunos casos agredidos con ferocidad, una señal del clima de decadencia moral, de pobreza económica y cultural, que genera violencia y desprecio por la vida misma.
En estas situaciones, similares en todas las latitudes del mundo, los sacerdotes, las religiosas y los laicos asesinados formaban parte de esas personas que denuncian a gritos la injusticia, la discriminación, la corrupción, la pobreza, en el nombre del Evangelio. Por esta razón también ellos lo han pagado con dolor, como en el caso del sacerdote José Luis Sánchez Ruiz, de la diócesis de San Andres Tuxtla (Veracruz, México), secuestrado y luego liberado con «signos evidentes de tortura», según un comunicado de la diócesis. En los días anteriores al secuestro había recibido amenazas, sin duda por su dura crítica contra la corrupción y el crimen rampante (véase Fides 14/11/2016). Como ha señalado el Papa Francisco en la fiesta del primer mártir San Esteban, «el mundo odia a los cristianos por la misma razón que odiaba a Jesús porque Él trajo la luz de Dios y el mundo prefiere la oscuridad para ocultar sus malas obras» ( Ángelus 26.12.2016).
Todos ellos vivían en la vida cotidiana dando su testimonio: administrando los sacramentos, ayudando a los pobres y los marginados, cuidando de los huérfanos y de los drogadictos, siguiendo proyectos de desarrollo o simplemente tendiendo la mano a quienes pudiesen necesitarlo. Algunos fueron asesinados por las mismas personas a las que ayudaban. Es difícil que las investigaciones llevadas a cabo por las autoridades locales puedan conducir a la identificación de los autores o de los instigadores de estos homicidios o ha descubrir los motivos.
Genera gran preocupación la suerte de los agentes pastorales secuestrados o desaparecidos, de los cuales no se han recibido noticias desde hace tiempo.
La lista anual de Fides, que sin duda es incompleta, no se refiere sólo de los misioneros ad gentes en sentido estricto, sino a todos los agentes pastorales asesinados de forma violenta. No se utiliza el término «mártires», si no sólo en su sentido etimológico de «testigos» para no entrar en el juicio que la Iglesia podrá dar a algunos de ellos, y también por las pocas noticias que se consigue recoger sobre su vida y las circunstancias de la muerte.
A la lista provisional realizada anualmente por la Agencia Fides, siempre hay que añadir la larga lista de aquellos muchos, de los cuales tal vez nunca se tendrá noticia o de los que ni siquiera se sabrá el nombre, que en todos los rincones del planeta sufren y pagan con sus vidas, su fe en Jesucristo. El Papa Francisco nos recuerda a menudo que «hoy en día hay cristianos asesinados, torturados, encarcelados, sacrificados porque no reniegan a Jesucristo»… «los mártires de hoy son más numerosos que los de los primeros siglos».
Agencia Fides
Zenit

Estambul. Mons. Bizzeti: “El Isis no hace distinciones, también hay musulmanes entre las víctimas”


El terrorismo del Isis no hace distinciones, porque matan también a musulmanes y no solamente a los cristianos”. Lo explicó el vicario apostólico de Anatolia, Mons. Paolo Bizzeti, en una entrevista concedida al Tg2000, el telediario de la televisión católica TV2000, al comentar el atentado de la noche del año nuevo en Turquía.
El Isis reivindicó el atentado definiéndolo como “una venganza contra Turquía por el trabajo de Rusia contra el Isis”, dijo.
“No creo sea un problema específico de los cristianos -explicó Mons. Bizzetti- contrariamente habrían realizado atentados contra las iglesias. Estos terroristas atacan con otros criterios”. Porque “el Isis no es expresión del islam, pero del delirio de esta gente”.
La identidad de estas personas no está directamente conectada a un factor religioso. Los primeros que lamentan y condenan tales atentados son los mismos musulmanes con los cuales vivimos. En Turquía la gente está furiosa contra el Isis porque ha causado evidentes daños económicos especialmente al turismo”.
“Como sucedió en París –añade el vicario apostólico de Anatolia– estos terroristas intentan tener el máximo de la resonancia para hacer creer a la opinión pública que ellos son fuertes y potentes. Esto no debe asombrarnos porque detrás hay una estrategia repetida. El atentado es seguramente doloroso y absolutamente condenable”.
“Hay que pedirse –concluyó Mons. Bizzeti– como sea posible que el Isis en todos estos años haya podido proliferar. Aquí todos están llamados en causo porque Europa y Estados Unidos se han quedado mirando y haciendo bien poco. Todos hicieron poco para erradicar este Estado Islámico”.
“Peor aún, sabemos que detrás hay un floreciente comercio de armas. Sería necesario reflexionar sobre el terreno en el cual el Isis puso raíces y siguió trabajando por diversos años. El Isis no ha sido en absoluto combatido de manera eficaz y coordinada”, concluyó Mons. Bizzeti.
Zenit

Cardenal Osoro: «Más fuerte que la violencia es la paz que viene de Jesucristo»


El arzobispo de Madrid subrayó el pasado domingo, 1 de enero, en la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, que hoy el hombre no sabe quién es y es la Virgen la que se lo muestra y la que le dice cómo ha de vivir al dar vida a Jesús: «Este es el Hijo de Dios, este es el Hijo de Dios que ha tomado rostro humano en mi vientre, que os lo doy para que lo metáis en vuestro corazón, para que sintáis la protección de Dios».
Los hombres se convierten en «hijos en el hijo» y así en hermanos, por lo que «los demás no son unos extraños, nadie es extraño para mí, con todos tengo que construir la paz, a todos tengo que dar esta noticia». «La Iglesia tiene la tarea en este mundo de ofrecer este regalo, sí, a Cristo; el espíritu de Cristo que hace posible que los hombres rompamos todas las fronteras y que nos sintamos hermanos», aseveró.
Aludiendo al mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz, celebrada ese mismo día, el cardenal Osoro incidió en que «estamos en un mundo fragmentado, roto, dividido y lo rompemos más cuanto más retiramos a Dios de nuestra vida». «Cada uno de nosotros nos hacemos dioses y creemos que la verdad está en nosotros, y no somos capaces de perdonar, de dar la mano al otro, sea quien sea, porque no hemos aprendido juntos a decir Padre y a sentir que este mundo es una familia», abundó.
En tiempos de Jesús también había «tremendas violencias» y su respuesta fue, según detalló el purpurado, «un plus de amor y un plus de bondad, un plus de fraternidad, de construcción de la fraternidad»: «No había fronteras. Con las gentes con las que se encontraba Él eran muy distintas y a todas regalaba su amor, la fraternidad, su bondad, les regalaba el sentir y el percibir que eran hijos de Dios, ¿es que no lo vamos a poder hacer nosotros, hermanos? Más fuerte que la violencia es el amor de Dios, más fuerte que la violencia es la paz que viene de Jesucristo. Eliminemos esta violencia de este mundo».
Epifanía y Bautismo del Señor
Esta celebración se enmarca en las numerosas celebraciones de Navidad que está acogiendo la catedral estos días. Este viernes, 6 de enero, el cardenal Osoro presidirá la Eucaristía de la Epifanía del Señor, que dará comienzo a las 12:00 horas. Y este domingo, 8 de enero, a las 12:00 horas, la Misa en la festividad del Bautismo del Señor, durante la cual impartirá el sacramento del Bautismo a un grupo de niños.
Infomadrid / S.M. / R.P.

COMENTARIO AL EVANGELIO DE SAN JUAN (1,35-42) POR BENEDICTO XVI:



“El evangelio nos revela ... que en un primer momento Andrés (hermano de San Pedro, n.d.r.) era discípulo de Juan Bautista; y esto nos muestra que era un hombre que buscaba, que compartía la esperanza de Israel, que quería conocer más de cerca la palabra del Señor, la realidad de la presencia del Señor. 

Era verdaderamente un hombre de fe y de esperanza; y un día escuchó que Juan Bautista proclamaba a Jesús como "el cordero de Dios" (Jn 1, 36); entonces, se interesó y, junto a otro discípulo cuyo nombre no se menciona, siguió a Jesús, a quien Juan llamó "cordero de Dios". El evangelista refiere: "Vieron dónde vivía y se quedaron con Él" (Jn 1, 37-39). 

Así pues, Andrés disfrutó de momentos extraordinarios de intimidad con Jesús. La narración continúa con una observación significativa: "Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Encontró él luego a su hermano Simón, y le dijo: "Hemos hallado al Mesías", que quiere decir el Cristo, y lo condujo a Jesús" (Jn 1, 40-43), demostrando inmediatamente un espíritu apostólico fuera de lo común. 

(...) Las tradiciones evangélicas mencionan particularmente el nombre de Andrés en otras tres ocasiones, que nos permiten conocer algo más de este hombre. La primera es la de la multiplicación de los panes en Galilea, cuando en aquel aprieto Andrés indicó a Jesús que había allí un muchacho que tenía cinco panes de cebada y dos peces: muy poco —constató— para tanta gente como se había congregado en aquel lugar (cf. Jn 6, 8-9). (...) Jesús, sin embargo, supo hacer que fueran suficientes para la multitud de personas que habían ido a escucharlo. 

La segunda ocasión fue en Jerusalén. Al salir de la ciudad, un discípulo le mostró a Jesús el espectáculo de los poderosos muros que sostenían el templo. La respuesta del Maestro fue sorprendente: dijo que de esos muros no quedaría piedra sobre piedra. Entonces Andrés, juntamente con Pedro, Santiago y Juan, le preguntó: "Dinos cuándo sucederá eso y cuál será la señal de que todas estas cosas están para cumplirse" (cf. Mc 13, 1-4). 

Como respuesta a esta pregunta, Jesús pronunció un importante discurso sobre la destrucción de Jerusalén y sobre el fin del mundo, invitando a sus discípulos a leer con atención los signos del tiempo y a mantener siempre una actitud de vigilancia. De este episodio podemos deducir que no debemos tener miedo de plantear preguntas a Jesús, pero, a la vez, debemos estar dispuestos a acoger las enseñanzas, a veces sorprendentes y difíciles, que Él nos da. 

Los Evangelios nos presentan, por último, una tercera iniciativa de Andrés. El escenario es también Jerusalén, poco antes de la Pasión. Con motivo de la fiesta de la Pascua —narra san Juan— habían ido a la ciudad santa también algunos griegos, probablemente prosélitos o personas que tenían temor de Dios, para adorar al Dios de Israel en la fiesta de la Pascua. Andrés y Felipe, los dos Apóstoles con nombres griegos, hacen de intérpretes y mediadores de este pequeño grupo de griegos ante Jesús. 

La respuesta del Señor a su pregunta parece enigmática, como sucede con frecuencia en el evangelio de Juan, pero precisamente así se revela llena de significado. Jesús dice a los dos discípulos y, a través de ellos, al mundo griego: "Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. En verdad, en verdad os digo: si el grano de trino no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere da mucho fruto" (Jn 12, 23-24). 

¿Qué significan estas palabras en este contexto? Jesús quiere decir: sí, mi encuentro con los griegos tendrá lugar, pero no se tratará de una simple y breve conversación con algunas personas, impulsadas sobre todo por la curiosidad. Con mi muerte, que se puede comparar a la caída en la tierra de un grano de trigo, llegará la hora de mi glorificación. De mi muerte en la cruz surgirá la gran fecundidad: el "grano de trigo muerto" —símbolo de mí mismo crucificado— se convertirá, con la resurrección, en pan de vida para el mundo; será luz para los pueblos y las culturas. (...)

Según tradiciones muy antiguas, Andrés (...) fue el heraldo y el intérprete de Jesús para el mundo griego. Pedro, su hermano, llegó a Roma desde Jerusalén, pasando por Antioquía, para ejercer su misión universal; Andrés, en cambio, fue el apóstol del mundo griego: así, tanto en la vida como en la muerte, se presentan como auténticos hermanos; una fraternidad que se expresa simbólicamente en la relación especial de las sedes de Roma y Constantinopla, Iglesias verdaderamente hermanas. 

Una tradición sucesiva... narra la muerte de Andrés en Patrás, donde también él sufrió el suplicio de la crucifixión. Ahora bien, en aquel momento supremo, como su hermano Pedro, pidió ser colocado en una cruz distinta de la de Jesús. En su caso se trató de una cruz en forma de aspa, es decir, con los dos maderos cruzados en diagonal, que por eso se llama "cruz de san Andrés". 

(...) Como se puede ver, hay aquí una espiritualidad cristiana muy profunda que, en vez de considerar la cruz como un instrumento de tortura, la ve como el medio incomparable para asemejarse plenamente al Redentor, grano de trigo que cayó en tierra. Debemos aprender aquí una lección muy importante: nuestras cruces adquieren valor si las consideramos y aceptamos como parte de la cruz de Cristo, si las toca el reflejo de su luz. Sólo gracias a esa cruz también nuestros sufrimientos quedan ennoblecidos y adquieren su verdadero sentido. 

Así pues, que el apóstol Andrés nos enseña a seguir a Jesús con prontitud (cf. Mt 4, 20; Mc 1, 18), a hablar con entusiasmo de Él a aquellos con los que nos encontremos, y sobre todo a cultivar con Él una relación de auténtica familiaridad, conscientes de que sólo en Él podemos encontrar el sentido último de nuestra vida y de nuestra muerte”.

(Benedicto XVI, catequesis del 14 de junio de 2006)

¡HEMOS ENCONTRADO AL MESÍAS! (EVANGELIO DE HOY)





Lectura del santo evangelio según san Juan (1,35-42):

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.»

Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?»

Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?»

Él les dijo: «Venid y lo veréis.»

Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).»

Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).»

Palabra del Señor

martes, 3 de enero de 2017

El decálogo de Juan XXIII: sólo hoy, intentaré hacer el bien




1. Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente este día, sin querer resolver de una sola vez el problema de mi vida.

2. Sólo por hoy pondré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis modales, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, salvo a mí mismo.

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3. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos.

4. Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiem­po a una buena lectura; recordando que como el ali­mento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.


5. Sólo por hoy haré una buena acción sin decírselo a nadie.
 
6. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer; y si me sintiera ofendido procuraré que nadie lo sepa.

7. Sólo por hoy seré feliz, en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en este mundo, sino también en el otro.

8. Sólo por hoy haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

9. Sólo por hoy creeré firmemente, aunque las circunstancias demuestren lo contrario, que la buena pro­videncia de Dios se ocupa de mí como si nadie existie­ra en el mundo.

10. Sólo por hoy no tendré temores: De manera par­ticular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.

Articulo publicado por Mercabá
Aleteia


Siria: oración ecuménica por la paz, en Alepo liberada



En Siria la frágil tregua alcanzada el 30 de diciembre con la mediación de Rusia, Turquía, con apoyo de Irán y de la que quedó fuera el Estado islámico está resistiendo. Una tregua amenazada también por hechos imprevistos, como el reciente atentado en Turquía.
En la ciudad de Alepo, el patriarca Mar Ignatios Aphrem II, primado de la Iglesia siro-ortodoxa ha presidido el primero de enero una oración por la paz en Siria en la catedral siro-ortodoxa de Efrén, junto a obispos cristianos y al obispo maronita Josph Tobji.
En esta iniciativa de oración común, al comienzo del nuevo año y con motivo de la Jornada Mundial por la Paz, han participado también sacerdotes de la Iglesia siria-ortodoxa, el obispo caldeo Antoine Audo y el reverendo Ibrahim Nseir, de la Iglesia Evangélica Árabe.
El Patriarca, los obispos y todos los presentes han rezado juntos por la paz en Siria y por el fin de la violencia, y en la oración han pedido de nuevo el retorno a sus hogares de los dos metropolitanos de Alepo desaparecidos en abril de 2013, el greco ortodoxo Boulos Yazigi y el sirio ortodoxo Mar Gregorios Yohanna Ibrahim.
El 13 de diciembre, monseñor Georges Abou Khazen, vicario apostólico de Alepo para los católicos de rito latino, le indicó a ZENIT: “La ciudad de Alepo finalmente esta por ser completamente liberada y unificada después de cuatro largos años de división y de muerte sembrada por varios grupos armados sirios y no sirios”. Indicó también que “estos grupos pertenecen todos a la galaxia del fundamentalismo islámico e imponían a la población los preceptos y las formas de vida que enseña el fanatismo, totalmente extrañas a la tradición del pueblo sirio”.
Zenit

3 de enero: Santísimo Nombre de Jesús


Ocho días después de su nacimiento el hijo de María recibió el nombre de Jesús, que significa Salvador, como lo había ordenado el ángel Gabriel antes de que María concibiera. El Evangelio menciona la razón de ser de dicho nombre: «Porque va a salvar a su pueblo del pecado». Jesús iba a obrar la Redención con los más atroces sufrimientos, «humillándose –dice San Pablo– no sólo hasta la muerte sino hasta la muerte de cruz. Por ello Dios lo exaltó (…) y al nombre de Jesús se doble toda rodilla».
La fiesta del Santísimo Nombre de Jesús, instituida en el año 1721, es la fiesta titular de la Compañía de Jesús. Durante un tiempo no tuvo hueco en el Misal Romano hasta que fue restablecida por San Juan Pablo II. «Al nombre de Jesús toda rodilla se doble, en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre». (Flp, 2, 10-11).
J.M. Ballester Esquivias (@jmbe12)
Alfa y Omega

Alberto Ortega, nuncio en Irak y Jordania: «Es importante plantear el regreso de los cristianos


La batalla para liberar Mosul del Daesh ha dejado al millón de personas que quedan en la ciudad en una situación «muy difícil», cuenta a Alfa y Omega desde Irak monseñor Alberto Ortega, nuncio en este país y en Jordania. Desde la ofensiva del Daesh en 2014, en Mosul «apenas quedan cristianos. Tuvieron que irse para no renegar de su fe»; como los del resto de la llanura de Nínive. Tras expulsar a los yihadistas de gran parte de esta zona, desde el 17 de octubre las fuerzas iraquíes y una coalición internacional disputan a los yihadistas, barrio a barrio, la capital de la provincia. Escasean el agua, la electricidad y los alimentos, y es muy difícil conseguir asistencia sanitaria. Más de 100.000 personas han abandonado la ciudad. «La mayoría están en campos de refugiados», explica el nuncio. Afortunadamente, «está llegando ayuda internacional», y varias instituciones de la ONU «y otras se están empeñando seriamente» en asistirlos. A través de Cáritas, también «la Iglesia intenta ayudar en la medida de sus posibilidades».
¿Cómo han recibido los cristianos la liberación de sus pueblos?
Con satisfacción y esperanza. Sin embargo, cuando han podido acercarse se han quedado tristes al ver la situación de las iglesias y las casas. Muchas han sido quemadas. Habrá que hacer un gran trabajo de reconstrucción. Todavía hay que quitar las minas, limpiar la zona para que sea segura y garantizar la infraestructura mínima para volver. No obstante, la vida recomienza muy poco a poco. Ojalá muchos cristianos y otros grupos puedan regresar cuanto antes.
¿Cuáles son las necesidades más urgentes de la población?
Además de la asistencia humanitaria, una necesidad urgente es la paz y la reconciliación. Un gran desafío es poder trabajar todos juntos, más allá de pertenencias religiosas o étnicas, en la construcción de la sociedad. Será también la mejor manera de contrarrestar el terrorismo. El terrorismo es una plaga que hay que afrontar no solo a nivel militar, sino político, económico… y sobre todo a nivel de las ideas, promoviendo la educación, el dialogo y la colaboración. Como dice el Papa en el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, «que la caridad y la no violencia guíen el modo de tratarnos».
En esta guerra hay muchos actores regionales e internacionales…
Es triste constatar que muchas veces los intereses regionales e internacionales de países o grupos condicionan la política en modo tal que se provoca el sufrimiento de muchos. Por eso es fundamental poner en el centro de toda política la dignidad de la persona y el bien común.
¿Es realista pensar que los cristianos vuelvan, cuando sus vecinos han podido colaborar o beneficiarse de la presencia del Daesh?
Es muy importante plantearse el regreso de los cristianos, así como de otros grupos minoritarios. Como han dicho los últimos Papas, sería inimaginable pensar en Medio Oriente sin cristianos. La disminución de su número es una grave pérdida para la Iglesia y toda la sociedad. Por supuesto que para regresar tienen que tener las condiciones adecuadas de seguridad, de vivienda, de trabajo, etc. Es responsabilidad de todos. Además habrá que reconstruir las heridas que hayan podido producirse en la convivencia y en la confianza mutua. Pero con la ayuda del Señor todo se puede superar. En este sentido me gusta recordar la dimensión social de la misericordia. Cada vez me convenzo más de que la misericordia es la única posibilidad de una verdadera convivencia.
¿Tienen futuro en Oriente Medio?
El futuro de los cristianos se puede ver condicionado por la política hasta cierto punto, pero hay siempre un elemento que la supera. Muchas veces, la persecución ha hecho a los cristianos todavía más fuertes en su fe y, de un modo misterioso, ha favorecido incluso la difusión del cristianismo. Los cristianos tienen una misión fundamental que cumplir en todas partes, y sobre todo en Medio Oriente, que es Tierra Santa. Ser conscientes de esta misión, que es continuación de la del Señor, les ayudará a permanecer y estar presentes en contextos no fáciles. Por eso, gracias a Dios, creo que siempre habrá futuro para ellos en Medio Oriente.
María Martínez López

El Papa Francisco exige «tolerancia cero» ante los curas pedófilos


En una misiva dirigida a todos los obispos, les insta a tomar «el coraje necesario para implementar todas las medidas necesarias y proteger en todo la vida de nuestros niños, para que tales crímenes no se repitan más»
El Papa Francisco ha instando a los obispos a mostrar «tolerancia cero» ante los casos de abuso sexual de menores por parte de miembros del clero,en una carta con motivo de la festividad de los «Santos Inocentes» difundida este lunes.
«Tomemos el coraje necesario para implementar todas las medidas necesarias y proteger en todo la vida de nuestros niños, para que tales crímenes no se repitan más. Asumamos clara y lealmente la consigna “tolerancia cero” en este asunto», animó el Pontífice.
En la misiva dirigida a los obispos el pasado 28 de diciembre, Francisco invitó a los obispos a escuchar «el llanto y el gemir de estos niños” y también de la Iglesia, que, dijo, «llora no solo frente al dolor causado en sus hijos más pequeños, sino también porque conoce el pecado de algunos de sus miembros».
«El sufrimiento, la historia y el dolor de los menores que fueron abusados sexualmente por sacerdotes. Pecado que nos avergüenza. Personas que tenían a su cargo el cuidado de esos pequeños han destrozado su dignidad», lamentó Bergoglio.
Como ya ha hecho en otras ocasiones, el Papa expresó sus disculpas por estos hechos, por «el pecado de omisión de asistencia, el pecado de ocultar y negar y el pecado del abuso de poder», y llamó a unirse al dolor de las víctimas.
Francisco repasó las dramáticas situaciones que afectan a millones de niños en todo el mundo, con motivo de la festividad de los Santos Inocentes, celebrada el 28 de diciembre.
Recordó, «a modo de ejemplo», que en la actualidad 75 millones de niños han tenido que interrumpir su educación a raíz de las emergencias y las crisis prolongadas, y que en 2015 el 68 % de las víctimas de trata sexual fueron niños.
Francisco señaló que un tercio de los niños que han tenido que vivir fuera de sus países lo han hecho a causa de «desplazamientos forzosos». «Vivimos en un mundo donde casi la mitad de los niños menores de 5 años que mueren lo hacen a causa de la malnutrición», lamentó.
Añadió que en 2016 se calcula que 150 millones de niños han realizado trabajo infantil, «viviendo muchos de ellos en condición de esclavitud». Por último, valiéndose de un informe realizado por Unicef, el Santo Padre advirtió de que «si la situación mundial no se revierte», en 2030 serán 167 millones los niños que vivirán en la extrema pobreza, 69 millones de menores de 5 años morirán entre 2016 y ese año y 60 millones de niños no asistirán a la escuela básica primaria.
Por eso, el Papa ha instado a los obispos a cuidar a la infancia. «No dejemos que les roben la alegría. No nos dejemos robar la alegría, cuidémosla y ayudémosla a crecer», instó.
Agencias
Alfa y Omega

COMENTARIO AL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (1,29-34) POR EL PAPA FRANCISCO:




"He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado", ¡pero quita el pecado con la raíz y todo! Esta es la salvación de Jesús, con su amor y su mansedumbre. Al oír esto que dice Juan el Bautista, que da testimonio de Jesús como Salvador, debemos crecer en la confianza en Jesús.

Muchas veces tenemos confianza en un médico: es bueno, porque el médico está para sanarnos; tenemos confianza en una persona: los hermanos, y las hermanas están para ayudarnos. Es bueno tener esta confianza humana entre nosotros. 

Pero nos olvidamos de la confianza en el Señor: esta es la clave del éxito en la vida. La confianza en el Señor: encomendémonos al Señor. "Pero, Señor, mira mi vida: estoy en la oscuridad, tengo esta dificultad, tengo este pecado...", todo lo que tenemos: "Mira esto: ¡yo confío en ti!"

Y esta es una apuesta que tenemos que hacer: confiar en Él y nunca decepciona. Nunca, ¡Nunca! Escuchen bien, chicos y chicas, que comienzan la vida ahora: Jesús nunca decepciona. Nunca. Este es el testimonio de Juan: Jesús, el bueno, el manso, que terminará como un cordero: asesinado. Sin gritar. Él ha venido a salvarnos, para quitar el pecado. El mío, el tuyo y el del mundo: todo, todo.» (S.S. Francisco, 19 de enero de 2014).

ESTE ES EL HIJO DE DIOS (Evangelio de hoy)





Lectura del santo Evangelio según san Juan (1,29-34):

Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: "Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo." Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua para que sea manifestado a Israel.»

Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado el Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre Él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo." Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»

Palabra del Señor

El Papa a los Obispos: “Protejan a los niños del mundo de los nuevos Herodes”

“Hoy en nuestros pueblos, lamentablemente, se sigue escuchando el gemido y el llanto de tantas madres, de tantas familias, por la muerte de sus hijos, de sus hijos inocentes”, lo escribe el Papa Francisco en la Carta dirigida a los Obispos con ocasión de la Fiesta de los Santos Inocentes, celebrado el 28 de diciembre pasado y publicado hoy por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
En la misiva, el Santo Padre recuerda la alegre noticia del anuncio del nacimiento del Salvador, hecha por el ángel a los pastores. “Nos hace bien escuchar una y otra vez este anuncio – afirma el Pontífice – volver a escuchar que Dios está en medio de nuestro pueblo. Esta certeza que renovamos año a año es fuente de nuestra alegría y esperanza”. Por ello, en estos días podemos experimentar cómo la liturgia nos toma de la mano y nos conduce al corazón de la Navidad, nos introduce en el Misterio y nos lleva paulatinamente a la fuente de la alegría cristiana.
“Como pastores – precisa el Papa – hemos sido llamados para ayudar a hacer crecer esta alegría en medio de nuestro pueblo. Se nos pide cuidar esta alegría”. Pero la Navidad, mal que nos pese, señala el Obispo de Roma, viene acompañada también del llanto. “Los evangelistas no se permitieron disfrazar la realidad para hacerla más creíble o apetecible. Al contrario, nos anuncian el nacimiento del Hijo de Dios también envuelto en una tragedia de dolor”. Es el gemido de dolor de las madres que lloran las muertes de sus hijos inocentes frente a la tiranía y ansia de poder desenfrenada de Herodes.
“Un gemido que hoy también podemos seguir escuchando – subraya el Pontífice – que nos llega al alma y que no podemos ni queremos ignorar ni callar”. Ya que, contemplar el pesebre es también contemplar este llanto, es también aprender a escuchar lo que acontece a su alrededor y tener un corazón sensible y abierto al dolor del prójimo, más especialmente cuando se trata de niños, y también es tener la capacidad de asumir que hoy se sigue escribiendo ese triste capítulo de la historia.
Hoy también a nosotros, Pastores, alienta el Papa Francisco, se nos pide lo mismo, que seamos hombres capaces de escuchar y no ser sordos a la voz del Padre, y así poder ser más sensibles a la realidad que nos rodea. “Estamos invitados a custodiarla de los Herodes de nuestros días. Y al igual que san José, necesitamos coraje para asumir esta realidad, para levantarnos y tomarla entre las manos. El coraje de protegerla de los nuevos Herodes de nuestros días, que fagocitan la inocencia de nuestros niños”. Estamos invitados a escuchar el llanto y el gemir de estos niños, afirma el Papa; escuchemos el llanto y el gemir también de nuestra madre Iglesia, que llora no sólo frente al dolor causado en sus hijos más pequeños, sino también porque conoce el pecado de algunos de sus miembros: el sufrimiento, la historia y el dolor de los menores que fueron abusados sexualmente por sacerdotes. Pecado que nos avergüenza, agrega el Pontífice. “Personas que tenían a su cargo el cuidado de esos pequeños han destrozado su dignidad. Esto lo lamentamos profundamente y pedimos perdón. Nos unimos al dolor de las víctimas y a su vez lloramos el pecado. El pecado por lo sucedido, el pecado de omisión de asistencia, el pecado de ocultar y negar, el pecado del abuso de poder”.
Hoy, recordando el día de los Santos Inocentes, concluye el Papa Francisco, quiero que renovemos todo nuestro empeño para que estas atrocidades no vuelvan a suceder entre nosotros. “Tomemos el coraje necesario para implementar todas las medidas necesarias y proteger en todo la vida de nuestros niños, para que tales crímenes no se repitan más. Asumamos clara y lealmente la consigna tolerancia cero en este asunto”.
(Renato Martinez – Radio Vaticano)

lunes, 2 de enero de 2017

La no violencia, una propuesta realista



Al cumplirse 50 años de la instauración de la Jornada Mundial de la Paz, el Papa hace suya la aspiración original de Pablo VI de promover la resolución de las controversias en el mundo por las vías de la razón, el derecho, la justicia y la equidad.
La condena de la guerra ha ido concretándose en diversos mensajes papales cada 1 de enero como apuesta explícita por la no violencia, heterogéneo movimiento político de gran importancia en el siglo XX, protagonista en la descolonización de la India, el fin del apartheid en Sudáfrica o la caída del comunismo en Europa del este.
Benedicto XVI –recuerda Francisco– se refirió a la no violencia como una propuesta «realista» en un mundo donde sobra violencia, y donde solo «un plus de amor, un plus de bondad» es capaz de romper situaciones enquistadas.
En continuidad con su predecesor, Francisco presenta la no violencia como la forma de resolución de conflictos más acorde al Evangelio, aclarando a la vez que «no es un patrimonio exclusivo de la Iglesia católica». Ni tampoco exclusivamente un movimiento político, puesto que la no violencia comienza «dentro de los muros de casa» y en cada corazón humano, que el Papa define como «el verdadero campo de batalla en el que se enfrentan la violencia y la paz».
Alfa y Omega

COMENTARIO AL EVANGELIO DE SAN JUAN (1,19-28) POR SAN AGUSTÍN, OBISPO:



Juan era la voz, pero «en el principio ya existía la Palabra» (Jn 1,1). Juan, una voz por un tiempo; Cristo, la Palabra desde el principio, la Palabra eterna. Quita la palabra, ¿qué es la voz? Allí donde no hay nada para comprender, hay un ruido vacío. La voz sin la palabra percute el oído, y no edifica el corazón. 

Sin embargo, descubramos cómo las cosas se van encadenando en nuestro corazón que es lo que se trata de edificar: Si pienso en lo que debo decir, la palabra está ya en mi corazón; pero cuando te quiero hablar busco la manera de hacer pasar a tu corazón lo que ya tengo en el mío. 

Si busco, pues, cómo la palabra que ya está en mi corazón podrá unirse al tuyo y establecerse en tu corazón, me sirvo de la voz, y es con esta voz con la que te hablo: el sonido de la voz hace que llegue a ti la idea que está contenida en mi palabra. Entonces, es verdad, el sonido se pierde; pero la palabra que el sonido ha hecho llegar hasta ti está desde entonces en tu corazón sin haber abandonado el mío.

Cuando la palabra ha llegado hasta ti ¿no es verdad que el sonido parece decir, como Juan Bautista: «Él tiene que crecer y yo que menguar»? (Jn 3,30). El sonido de la voz ha resonado para hacer su servicio y después ha desaparecido como queriendo decir: «Esta alegría mía está colmada» (v. 29). Retengamos, pues, la Palabra; no dejemos que se marche la Palabra concebida en lo más profundo de nuestro corazón”.