miércoles, 7 de septiembre de 2016

"Pidamos el don de la fe para ser instrumentos de misericordia", el Papa en la catequesis

Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!
Hemos escuchado un pasaje del Evangelio de Mateo (11,2-6). El intento del evangelista es aquel de hacernos entrar más profundamente en el misterio de Jesús, para recibir su bondad y su misericordia. El episodio es el siguiente: Juan Bautista envía a sus discípulos a Jesús –Juan estaba en la cárcel- para hacerles una pregunta muy clara: «¿Eres tú quien debe venir o debemos esperar a otro?» (v. 3). Era justo en el tiempo de la obscuridad…
El Bautista esperaba con ansias el Mesías y en su predicación lo había descrito con colores fuertes como un juez que finalmente habría instaurado el reino de Dios y purificado a su pueblo, premiando a los buenos y castigando a los malos. Él predicaba así: «El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles: por eso el árbol que no produce buen fruto será cortado y arrojado al fuego» (Mt 3,10). Ahora Jesús ha iniciado su misión pública con un estilo distinto; Juan sufre y en la doble obscuridad –en la obscuridad de la cárcel, en la obscuridad de la celda, y en la obscuridad del corazón no comprende este estilo y quiere saber si es Él el Mesías, o si más bien debe esperar a otro.
Y la respuesta de Jesús parece a primera impresión que no corresponde a la solicitud del Bautista. Jesús, de hecho, dice: «Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres. ¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de escándalo!». (Lc 7, 22-23). Esta es la respuesta de Jesús.
Aquí queda claro el intento del Señor Jesús: Él responde que es el instrumento concreto de la misericordia del Padre, que va al encuentro de todos llevando la consolación y la salvación, y de este modo manifiesta el juicio de Dios. Los ciegos, los paralíticos, los leprosos, los sordos recuperan su dignidad y no son más excluidos por su enfermedad, los muertos vuelven a vivir, mientras que a los pobres le es anunciada la Buena Noticia. Y esta se convierte en la síntesis del actuar de Jesús, que en este modo hace visible y tangible el actuar mismo de Dios.
El mensaje que la Iglesia recibe de esta narración de la vida de Cristo es muy claro. Dios no ha mandado a su Hijo en el mundo para castigar a los pecadores ni para aniquilar a los malvados. A ellos, en cambio, se les dirige la invitación a la conversión de modo que, viendo los signos de la bondad divina, puedan reencontrar el camino de regreso. Como dice el Salmo: «Si tienes en cuenta las culpas, Señor, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero en ti se encuentra el perdón, para que seas temido» (Salmo 130,3-4).
La justicia que el Bautista colocaba al centro de su predicación, en Jesús se manifiesta en primer lugar como misericordia. Y las dudas del Precursor no hacen más que anticipar el desconcierto que Jesús suscitará a continuación con sus obras y sus palabras. Se comprende, entonces, la conclusión de la respuesta de Jesús. Dice: «Feliz aquel para quien yo no sea motivo de escándalo!». Escándalo significa “obstáculo”. Por eso Jesús advierte sobre un particular peligro: si el obstáculo a creer es sobre todo sus acciones de misericordia, eso significa que si tiene una falsa imagen del Mesías. Bienaventurados en cambio aquellos que, de frente a los gestos y a las palabras de Jesús, dan gloria al Padre que está en los cielos.
La amonestación de Jesús es siempre actual: también hoy el hombre construye imágenes de Dios que le impiden disfrutar su presencia real. Algunos se recortan una fe que “cada uno hace a su medida” y que reduce a Dios en el espacio limitado de los propios deseos y de las propias convicciones. Pero esta fe no es conversión al Señor que se revela, más bien, impide el provocar nuestra vida y nuestra conciencia. Otros reducen a Dios a un falso ídolo; usan su santo nombre para justificar los propios intereses o incluso el odio y la violencia. Para otros todavía Dios es solamente un refugio psicológico para ser tranquilizados en los momentos difíciles: se trata de una fe plegada en sí misma, impermeable a la fuerza del amor misericordioso de Jesús que empuja hacia los hermanos. Otros todavía consideran a Cristo solo un buen maestro de enseñanzas éticas, uno entre tantos de la historia. Finalmente, hay quien sofoca la fe en una relación puramente intimista con Jesús, anulando su impulso misionero capaz de transformar al mundo y la historia. Nosotros cristianos creemos en el Dios de Jesucristo, y su deseo es aquel de crecer en la experiencia viva de su misterio de amor.
Por lo tanto, comprometámonos a no interponer algún obstáculo al actuar misericordioso del Padre, pero pidamos el don de una fe grande para ser también nosotros signos e instrumentos de misericordia. Gracias.
(Traducción del italiano Mercedes De La Torre – RV).
(from Vatican Radio)

Con la Virgen María y Santa Teresa de Calcuta, misioneros de misericordia, pide el Papa a peregrinos del mundo

- En su primera audiencia general de septiembre, en la víspera del día en el que la Iglesia Universal celebra la Natividad de la Virgen María, el Papa Francisco invitó a los peregrinos de tantas partes del mundo a rogar la intercesión de la Madre de Dios, para que dejándonos asombrar por la misericordia de su Hijo, que transforma el mundo, seamos misericordiosos:
«Mañana festejaremos la Natividad de la virgen María. Los invito, por su intercesión, a asombrarse ante las obras de misericordia que Jesús cumple en nuestras vidas, para convertirnos y llegar a ser nosotros mismos artesanos de misericordia.
Encomendándolos al amor compasivo de Dios Padre, rezo para que colmados de paz y alegría, se conviertan en misioneros de la misericordia de Jesús hacia todos, en sus hogares y comunidades».
Una vez más el Papa hizo hincapié en el Jubileo de la Misericordia, con sus mejores deseos para los peregrinos jubilares:
«Queridos amigos, les deseo que esta peregrinación reavive en ustedes la fe en el Dios de Jesucristo, que nos enseña que la misericordia es más poderosa que cualquier pecado.
A todos deseo que su peregrinación jubilar sea rica en frutos espirituales, para que, pasando con fe por la Puerta Santa, obtengan la indulgencia para ustedes, para sus seres queridos y para los difuntos.
Hermanos y hermanas, en particular durante este Año del Jubileo extraordinario de la Misericordia, abramos nuestros corazones a los dones de la bondad divina, del amor y del perdón. Roguemos por el fortalecimiento de nuestra fe, para llegar a ser signos e instrumentos de misericordia».
Y en la alegría que sigue vibrando en los corazones por la canonización de la Fundadora de las Misioneras y de los Misioneros de la Caridad, el Papa saludó y alentó a los jóvenes a los enfermos y a los recién casados:
«El Domingo pasado celebramos la canonización de la Madre Teresa de Calcuta. Queridos jóvenes, sean como ella artesanos de misericordia. Queridos enfermos, sientan su cercanía compasiva, en especial en la hora de la cruz. Y, ustedes, queridos recién casados, invóquenla para que nunca falte en las familias el cuidado y la atención hacia los más débiles».
(CdM – RV)
(from Vatican Radio)

Papa Francisco recibe 3 millones de oraciones gracias a aplicación de móvil



La aplicación gratuita para teléfonos móviles (IOS y Android) Rezar por el Papa rompió el récord de más de 3 millones de oraciones provenientes de 120 países, las cuales fueron dirigidas al Papa Francisco.
Esta iniciativa nació de la red social MayFeelings.com, un lugar donde personas de distintas partes del mundo rezan las unas por las otras.
Rezar por el Papa permite rezar por el Santo Padre todos los días. Los creadores recuerdan que con esta aplicación buscan responder al constante pedido que hace el Papa Francisco desde el inicio de su pontificado, algo que también solicita a las personas con quienes se encuentra y que solía hacer cuando era arzobispo de Buenos Aires: «Recen por mí».
Para descargar la aplicación para rezar por el Papa se puede acceder a este enlace.

Osoro: "Santa Teresa de Calcuta fue portavoz del grito más necesario: 'Amaos los unos a otros'"


Cientos de madrileños han abarrotado este lunes la catedral de Santa María la Real de la Almudena para celebrar la fiesta de santa Teresa de Calcuta, canonizada el domingo por el Papa Francisco. Dirigiéndose especialmente a las misioneras de la Caridad presentes en el templo, quienes no pudieron acudir a Roma para celebrar el ascenso a los altares de su fundadora, y a una representación de las personas que estas acompañan en Madrid, el arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, ha recordado que madre Teresa fue «portavoz del grito más necesario para los hombres de parte de Dios: "Amaos los unos a otros"».
«Nos dice con su vida y con sus obras que lo que más necesita el hombre es amar y ser amado» y al hacerlo cambiaba a todos los que se acercaban a ella, «sin distinción de ningún tipo». Nos mostró que «el amor es entrega, sangre derramada, paciencia, sonrisa, compañía, escucha, comprensión», palabras que «tantas veces ella utilizó» y encarnó «sin ningún límite».
Según ha incidido el prelado, madre Teresa se convirtió en «profeta del siglo XXI» al advertir de que «las fronteras, la división, los motivos de enfrentamiento, no son más que la consecuencia de que el hombre ha abandonado a Dios» y mostrar precisamente el rostro de este en su trabajo diario y el de la congregación que impulsó. «No hay alternativa a la caridad. Lo hemos escuchado en el Evangelio que hemos proclamado -dedicado a las obras de misericordia-, nuestra vocación de discípulos de Cristo es la caridad», ha abundado monseñor Osoro.
Por su parte, una misionera de la Caridad ha agradecido al arzobispo y a los numerosos asistentes a la celebración que hayan compartido con ellas la «alegría» que sienten tras la canonización de su fundadora. «Dejemos que el amor de Jesús posea nuestros corazones como a ella», ha aseverado.
Han concelebrado el arzobispo castrense, monseñor Juan del Río; el obispo auxiliar de Madrid, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, SJ; el secretario general de la Conferencia Episcopal Española, José María Gil Tamayo; un consejero de la Nunciatura en representación del nuncio de Su Santidad en España; varios vicarios episcopales y numerosos presbíteros.
En términos similares a los empleados por monseñor Osoro, hace unos días, en una entrevista en el programa El Espejo de la Cadena COPE, el coordinador del Movimiento Corpus Christi para sacerdotes en España, delegado diocesano de Misiones y capellán de las Misioneras de la Caridad en Madrid, José Mª Calderón, subrayó que «para la madre Teresa mucho más pobre que el que no tiene pan, es el que ha perdido el amor, y por lo tanto la misericordia es devolverle esa dignidad».

Carlos Osoro organiza la "Fiesta del Perdón y la Misericordia" en Madrid

 Los días 22, 23 y 24 de septiembre tendrá lugar en Madrid la Fiesta del Perdón y la Misericordia; tres días de encuentros festivos y culturales, de oración y de celebraciones sacramentales en la plaza de la catedral de la Almudena para extender el abrazo de la Iglesia a todo el mundo y recibir la inmensa gracia de este Año Jubilar de la Misericordia.
Coincidiendo con la recta final del Año de la Misericordia y en el marco de los trabajos del Plan Diocesano de Evangelización, el Arzobispado invita a participar en la Fiesta del Perdón y la Misericordia. En su programación, cuenta con proyecciones de cine, conciertos musicales, teatro, talleres, así como encuentros y momentos de anuncio del perdón y la misericordia divina, de oración y de celebración, fundamentalmente del sacramento de la Reconciliación. Tres días de fiesta para «poner los ojos en Jesús y acoger de nuevo lo que desde lo más profundo de su corazón nos regala: su amor infinito, su ternura entrañable», afirma el arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro.
Los días 22, 23 y 24, a las 20:00 horas, habrá un momento especial de cantos, testimonios y encuentros, mientras sacerdotes estarán disponibles para celebrar el sacramento de la Reconciliación con todos los que lo deseen. Las confesiones se atenderán en diferentes idiomas.
El jueves 22 de septiembre a las 21:30 horas, en la plaza de la Armería (entre la catedral de la Almudena y el Palacio Real), se instalará una inmensa pantalla para disfrutar de unatarde-noche de cine al aire libre con la proyección de la película Cartas de la Madre Teresa, protagonizada por Juliet Stevenson. Esla última cinta que se ha estrenado sobre la Santa recientemente canonizada; ha sido ganadora del premio del público en el Festival del Sedona y del premio a la mejor actriz y director en el Festival Mirabile Dictu del Vaticano.
Inspirados en la vida y obra de madre Teresa, los participantes de la Fiesta del Perdón y la Misericordia que lo deseen pueden llevar la tarde del jueves 22 alimentos no perecederos que recogerán los voluntarios y se donarán a Banco de Solidaridad, una asociación que asiste a familias en situación de necesidad.
El viernes 23, tras la Fiesta del Perdón, donde habrá cantos y testimonios, a las 21:00 horas, en el interior de la catedral de la Almudena, tendrá lugar el concierto Su amor infinito y su ternura entrañable. Música con orquesta, coro y la participación del coro rociero El Encuentro. Será una tarde-noche conmovedora. Entre pieza y pieza, se leerán hermosos textos sobre la misericordia.
El sábado 24, a lo largo de todo el día, se desarrollará la Fiesta del Perdón y la Misericordia. Por la mañana, están invitadas a participar especialmente las familias. Habrá para ellas diferentes actividades: a las 12:00 horas, un encuentro festivo; a las 12:30 horas, una suelta de globos con los deseos de los más pequeños; a las 12:45 horas, unespectáculo de magia y diferentes actividades; a las 13:15 horas, un flashmob y a las 19:00 horas, un taller de flamenco para bailar todos juntos.
La tarde-noche del sábado 24, los jóvenes del grupo de teatro Áncora representarán el musical Los miserables. Una adaptación de la obra de Víctor Hugo que, gracias a las imponentes voces y a la interpretación de los cincuenta miembros del grupo, nos hará disfrutar de esta gran historia que nos habla de perdón y misericordia.
«En este Año de la Misericordia, queremos cantar desde el corazón a todo Madrid que siempre, a pesar de que la oscuridad y las dificultades de la vida, siempre, Dios hace salir el Sol. Es la historia de un hombre que ve con odio al mundo, a Dios, sintiéndose profundamente miserable, que se encuentra con uno que es diferente, que no lo juzga, que se abaja hasta su miseria para levantarle y decirle: Yo te Amo y tras encontrar a Jesús a través de un sacerdote, se levanta y comienza una nueva vida, sembrando amor», explica Fran Pérez, director del musical.
Durante este «tiempo de gracia», los participantes en la Fiesta del Perdón y la Misericordiapueden obtener la indulgencia jubilar al realizar la peregrinación a la Puerta Santa en la catedral de la Almudena o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión. Es necesario, asimismo, recibir el perdón de los pecados -esto puedes ser unos días antes o después de haber realizado la peregrinación-, comulgar, hacer la profesión de fe (recitación del credo) en el templo jubilar y rezar por las intenciones del Papa.
¿Quieres ser voluntario en la Fiesta del Perdón y la Misericordia? Inscríbete en el siguiente enlace.

Dichosos los pobres por san Gregorio de Nisa



Dichosos los pobres”

      Puesto que casi todos los hombres son, naturalmente, víctimas del orgullo, el Señor comienza las Bienaventuranzas alejando el mal que origina la suficiencia y aconseja imitar al voluntariamente Pobre que es el verdadero bienaventurado –de manera que se le pueda asemejar por una pobreza voluntaria, según esté a nuestro alcance, para tener parte en su bienaventuranza, en su felicidad. “Tened entre vosotros los sentimientos propios de una vida en Cristo Jesús. Él, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo” (Flp 2,5-7).

      ¿Es que hay algo más miserable para Dios que tomar la condición de esclavo? ¿Algo más ínfimo para el Rey del universo que compartir nuestra naturaleza humana?. El Rey de reyes y Señor de los señores, el Juez del universo paga impuestos al César (1Tm 6,17; Hb12,23; Mc 12,17). El Amo de la creación abraza este mundo, entra en una gruta, no encuentra lugar para él en un hostal y se refugia en un establo, en compañía de animales faltados de razón. El que es puro e inmaculado toma sobre él las inmundicias de la naturaleza humana, y después de haber compartido toda nuestra miseria, llega hacer, incluso, la experiencia de la muerte. ¡Considera la desproporción de su pobreza voluntaria! La Vida gusta la muerte, el Juez es llevado ante el tribunal, el Señor de la vida de todos se somete a un magistrado, el Rey de los poderes celestes no se sustrae a las manos de los verdugos. Dice el apóstol Pablo que es con este ejemplo que se mide su humildad (Flp 2,5-7).

Bienaventurados los pobres. Ay de vosotros, los ricos


Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 20-26

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía:
«Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.
Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.
Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.
Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.
Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya habéis rcibido vuestro consuelo.
¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre!
¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis!
¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas».
Palabra del Señor.

martes, 6 de septiembre de 2016

Adolfo Nicolás, sj.: “Era un imposible pensar que uno de los nuestros fuese elegido Papa”


"Para los jesuitas era un imposible pensar que uno de los nuestros fuese elegido papa, sólo doscientos años tras la supresión y veinticinco después de una intervención papal en el gobierno de la Compañía". Las más prestigiosas revistas jesuitas europeas publican este mes de septiembre la entrevista que el jesuita Antonio Spadaro, director de La Civiltà Cattolica, ha hecho al Padre General de la Compañía de Jesús, Adolfo Nicolás Pachón, quien renunciará a su cargo el próximo mes.
En España, la encargada de su publicación ha sido la centenaria Razón y Fe. Puedes descargártela aquí. Para él "habiendo ya sucedido lo improbable, la elección de un Superior General bajo el pontificado del Papa Francisco, jesuita él mismo y por tanto buen conocedor de la Compañía, adquiere un significado especial".
Nicolás espera de la Congregación General, además de que elija un "buen Superior General", que el Papa se dirija a los participantes y les presente "sus sentimientos y preocupaciones", y que su fruto sea "una mejor vida religiosa en el espíritu del Evangelio y una renovada capacidad de imaginación (...) Necesitamos audacia, fantasía y valentía".
Y es que para este palentino de 80 años, que lleva en el cargo desde 2008, la Iglesia necesita "un lenguaje nuevo que use la sabiduría de los sabios, o la sabiduría del pueblo, para hablar una lengua que el mundo sea capaz de entender". Porque su visión del mundo es contracultural: "Tenemos ya que comenzar a concebir la humanidad como una unidad y no como un conjunto de países separados uno de otros por sus tradiciones, sus culturas y sus prejuicios. Es necesario pensar en una humanidad que necesita a Dios, que necesita una profundidad que sólo puede venir de la unión de todos".
Cree también que a la Iglesia le falta formación: "A la formación de los sacerdotes le falta algo. En primer lugar le falta una lectura más exigente del Nuevo Testamento. Para que el magisterio del Papa sea una realidad viva, hace falta hacer de la formación del clero ‘una formación para el discernimiento'".
El P. General responde con una serenidad interior que sabe mirar al pasado y al futuro sin sombras. Considera que "la vida religiosa va bien" y "se ha creado también una nueva esperanza en torno al Papa Francisco, que nos conoce muy bien y conoce el lugar que ocupa y la misión que tiene la vida religiosa en la Iglesia".
En 2013, durante otra entrevista concedida al mismo Spadaro, el Papa Francisco afirmó que los jesuitas debían ser personas "de pensamiento incompleto, de pensamiento abierto". Para el P. General eso significa que "tenemos mucho que aprender del silencio, de la humildad, de la sencilla discreción. El jesuita, como dije una vez en África, debe oler a tres cosas: a oveja, esto es, a lo que vive su gente, su comunidad; a biblioteca, es decir, a reflexión en profundidad; y a futuro, es decir a una apertura radical a la sorpresa de Dios. Creo que estas cosas pueden hacer del jesuita un hombre de pensamiento abierto".
Considera el P. General que los problemas de la Compañía de Jesús, "son los problemas de la humanidad, es decir la pobreza, el paro, la falta de sentido, la violencia, la ausencia de alegría". Y la pregunta es por tanto ¿cómo afrontar estos problemas? Para Nicolás Pachón "aquí entra el factor religioso, que lleva consigo poner al ‘otro' en primer lugar, con ese tipo de desasimiento que permite ir allá donde perdemos nuestra habitual seguridad".
 Religión Digital

El vídeo del Papa para una sociedad más humana.

Santa Teresa de Calcuta: El significado espiritual del relicario en su canonización


El relicario en el que se colocó las reliquias de Santa Teresa de Calcuta durante la Misa de canonización tenía un profundo significado espiritual.
La Oficina de Prensa del Vaticano, en colaboración con la postulación de la causa de canonización de la Madre Teresa, explicó que el relicario, que contiene un cabello y sangre de la Santa, está hecho de madera y tiene forma de cruz «porque desde el patíbulo de la Cruz Cristo hizo oír a la Madre Teresa sus tremendas palabras: ‘Tengo sed’. Cada leproso, enfermo, cada persona abandonada era como si repitiera estas sublimes palabras pronunciadas por el Señor».
La parte posterior de la cruz está tallada de un pedazo único de cedro del Líbano, y se ha elegido esta madera porque se considera emblema «de nobleza, magnificencia y belleza».
La parte anterior ha sido confeccionada con varias piezas de madera provenientes de personas y lugares «donde el sufrimiento aún prosigue», además de un pedazo de madera de un confesionario, «signo del perdón sacramental».
Como los miembros «del único cuerpo de Cristo aún sufren y piden el agua del amor», la parte donde están contenidas las reliquias de la Madre Teresa «tiene la forma de gota de agua para saciar la sed del sentido del sufrimiento vivido en la soledad».
La parte izquierda, «que muestra las tres líneas azules del sari (hábito) de la Madre Teresa, tiene forma curva que era como siempre estaba ella en oración y meditación, encorvada al servir a los pobres y para poder dar la idea de que ella siempre se nutría de la ternura de Dios».
La parte derecha tiene una superficie de color blanco, representando también el otro color del sari de Madre Teresa. Allí se han colocado las palabras en inglés «I thirst», en la caligrafía original de la Santa: las palabras que oyó de Jesús el 10 de septiembre de 1946.
Las dos partes del corazón resaltan porque están unidas por una línea circular que expresa el dinamismo de la misión de la Madre Teresa.
La elección de los colores blanco y azul, los colores del sari de las Misioneras de la Caridad, también representan a la Virgen María, de quien la Madre Teresa era muy devota.
La cruz de manera se colocó sobre una base metálica de fierro poco labrado para representar «cómo la sociedad siempre ha visto a la gente pobre que la Madre Teresa amaba con todo su corazón, a la que consideraba como un medio precioso para llegar a la plena unión con Jesús».
ACI

Francisco invita a pizza a 1500 pobres que asisten a la canonización de Madre Teresa


1.500 pobres, atendidos por las Misioneras de la Caridad en Italia, recibirán un regalo del Papa muy especial al finalizar la misa de canonización de Madre Teresa. Tal y como explica un comunicado distribuido por la oficina de prensa de la Santa Sede, en el atrio del Aula Pablo VI podrán comer pizza napolitana.
Los invitados, que proceden de los albergues que las hermanas gestionan en Italia –Milán, Bolonia, Florencia y Nápoles–, han viajado toda la noche en autobuses para participar primero en la canonización y después en la comida.
El almuerzo será servido por unas 250 hermanas de Madre Teresa, 50 hermanos de la congregación masculina y algunos voluntarios.
Las pizzas serán preparadas por una pizzería napolitana con su equipo de casi 20 personas y con el equipamiento móvil formado por 3 hornos.
Zenit

Padre Ángel: "Los voluntarios son los nuevos misioneros del siglo XXI"

Lleva años haciéndose presente en las catástrofes del mundo. Especialista en llevar consuelo a las tragedias más espeluznantes, el Padre Ángel quiso aprovechar su viaje a Roma, a la canonización de la Madre Teresa, para acercarse a Amatrice, la zona cero del reciente terremoto que sacudió el centro de Italia. Y para animar a los voluntarios de Remar que, en colaboración con Mensajeros, tiene allí montada su 'camper' desde el primer momento del seísmo.
Hay controles, como es lógico, en los accesos al pueblo. Nos dejan pasar porque vamos con David, uno de los voluntarios de Remar-Mensajeros. Me llama la atención que, cuando pasamos cerca de Rieti, la capital de la zona, no se percibe rastro alguno del seísmo. La comarca es bella, en plenos Apeninos, reluce de verdor y de vegetación en esta época del año.
Seguimos subiendo por carretera de montaña llena de curvas y llegamos a Montereale, una villa a 23 kilómetros de Amatrice, y ni rastro del terremoto. Pasamos por Aringo, a 13 kilómetros, y todo sigue incólume.
Por fin, divisamos Amatrice, en las faldas de dos impresionantes montañas. Desde la carretera se ve parte del pueblo en el fondo del valle con sus casas en pie. Solo cuando estamos entrando en la localidad, percibimos la primera señal del seísmo: el puente de los tres ojos, que cruza el río que pasa por el pueblo, se ha derrumbado. Pero los equipos de socorro italianos han levantado ya un nuevo puente, que permite cruzar el río sin problema.
Pero aún allí, a las puertas de Amatrice solo se palpa la cercanía de la tragedia por la abrumadora presencia de todo tipo de vehículos de protección civil, ambulancias, bomberos, cuerpos de seguridad, así como camiones, grúas y todo tipo de vehículos del Ejército. Hasta un helicóptero. 
Aparcamos la furgoneta al lado de la Camper de Remar-mensajeros y saludamos a los voluntarios. Seguimos sin  ver rastro de la tragedia. Pero no está lejos y todavía hoy, diez días después del terremoto, ha tenido que ser horrible. Se nota en la cara de pena de los voluntarios.
Guiados por ellos, nos acercamos a la zona cero, a unos 200 metros. Por el camino vemos los primeros signos de destrucción: una casa de cuatro pisos con los dos primeros destruidos y los otros dos prácticamente intactos.
Los voluntarios nos dan la primera explicación. Éste no fue un terremoto ondulatorio sino de sacudidas de abajo arriba. Por eso, se derrumbaron sobre sí mismas las construcciones cuyos cimientos fallaron. Las que aguantaron, algunas se rajaron, pero otras muchas se mantuvieron sin un rasguño. Sobre todo en la parte moderna de la localidad.
La panorámica cambia por completo en el centro del pueblo antiguo. Metido en un valle, sus casas se derrumbaron por completo. Hasta la iglesia se vino abajo y solo quedó de pie el campanario, con su reloj parado en las 3:37 de la madrugada. Y allí sigue, recordando la hora maldita.
En esta zona, que sólo nos permiten ver de lejos, la desolación es total. Las casas parecen tartas aplastadas por un gigante maligno. Algunas están absolutamente destruidas sobre sí mismas y conservan por encima de las ruinas parte del tejado y de la buhardilla.
"En esta casa perecieron aplastados una familia entera: padre, madre y dos hijos pequeños", nos cuentan los voluntarios. El padre Ángel se acerca, se agacha, señala tres peluches entre los escombros y coge un libro, un libro infantil sin tapas y con varias hojas arrancadas, y lo guarda en su bolsa de El Corte Inglés. "Son mis reliquias", dice, para explicar su gesto.

En cambio, a unos 50 metros de la zona cero, hay algunas casas colapsadas junto a otras sin apenas un rasguño. Un pabellón entero de la escuela primaria se derrumbó, mientras los otros dos aguantaron. La iglesia de San Agustín, en la parte alta del pueblo parece bombardeada: perdió parte del campanario y la zona del ábside. El resto sigue en pie, testigo mudo del dolor y la tragedia.
Han pasado 10 días de la tragedia y las televisiones siguen aquí. Tienen instalado un set improvisado en la calle para las conexiones, con la casa que sólo conserva la buhardilla de fondo. "¡Ojalá sigan aquí mucho tiempo. Mientras estén ellos, no se irán los miembros de las instituciones oficiales!", explica un voluntario de Remar-Mensajeros.
El Padre Ángel no puede menos que comparar la destrucción de Amatrice con otras catástrofes que vivió en primera persona. "Comparado con el terremoto de Haití no es nada, a pesar de ser toda una tragedia, especialmente por los casi 300 muertos. En Haití estaba todo arrasado. Hasta la catedral. La verdad es que los pobres siempre pagan más estas tragedias".
Y, cuando nos cruzamos con un grupo de voluntarios que saludan a los de Remar-Mensajeros, el Padre vuelve a comentar: "Éstos, los voluntarios, son los nuevos misioneros del siglo XXI y los que plasman en sus vidas y con sus obras la enorme solidaridad que hay hoy en la sociedad". De hecho, nos cuentan que, tras el terremoto, se lanzó una campaña solidaria por sms y, en sólo una semana, se recogieron 11 millones de euros.
Ante una casa totalmente destruida, el Padre Ángel, acompañado del inspector de los salesianos españoles, Juan Carlos Pérez Godoy, se detiene y reza en silencio, mientras cae la tarde y, a los lejos, se oye el canto de un gallo.
A su lado, Rubenei, un voluntario brasileño de Remar-Mensajeros, comenta casi con lágrimas en los ojos: "Somos nosotros los que destruimos la naturaleza. Éste es otro recado que Dios nos manda, una señal para decirnos 'estad atentos a mi creación'". No sabía el joven maestro de capoeira que, estaba repitiendo, sin saberlo, algo muy parecido a lo que había dicho el Papa.
En su mensaje para la Jornada de la Creación, Francisco proclama: "La tierra grita, porque hemos pecado. Escuchemos el grito de la tierra y de los pobres". Se lo comento a Rubenei y se queda estupefacto. Profundamente evangélico, no había leído ni escuchado el mensaje del Papa, pero se alegra de coincidir con él. Y añade: "Rezo para que los gobernantes miren más a los pobres y terminen con el sistema corrupto que padecemos tanto aquí como en Brasil, en todo el mundo".
Y es que, en el ambiente flota la sospecha de que algunas de las casi 300 víctimas podrían haberse evitado, si las rehabilitaciones de las viviendas se hubiesen hecho a conciencia. Como siempre en Italia, planea la sombra de los negocios interesados de la mafia.
De vuelta a la zona donde está la Camper de Remar-Mensajeros, el padre Ángel les anima a seguir en la brecha, les entrega un donativo y regresamos a Roma. Con el corazón encogido y una oración en los labios por las víctimas inocentes de este seísmo. A lo lejos, las montañas impertérritas y majestuosas, testigos del dolor de Amatrice.
Religión Digital

Pasó la noche orando. Escogió a doce y los nombró apóstoles





Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 12-19
En aquellos días, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Simón, llamado el Zelotes; Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Después de bajar con ellos, se paró en un llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.
Palabra del Señor.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Santa Teresa de Calcuta – 5 de septiembre



Pocos dudan de que la vida de Teresa es conmovedora y fascinante, aunque determinadas críticas mordaces atenten contra su nombre y quehacer. A través de ella ha irradiado la misericordia de Dios en los deprimidos rincones de Calcuta con una fuerza tal que se siente la tentación de considerarla irrepetible. Y ciertamente cada ser humano lo es ante el Padre. Pero esta mujer, de la que hoy se hace eco este santoral de ZENIT, acogió la gracia con tanto brío que multiplicó con creces los numerosos talentos que recibió, sembrándolos en el tembloroso corazón de esos hermanos y hermanas que jamás conocieron otro consuelo que el que ella les dio. Digan lo que digan sus detractores cuesta dudar de la presencia de Dios y de su infinita bondad cuando se examina el testimonio de Agnes Gonxha Bojaxhiu. El sello de los justos es fácil de reconocer porque tras de sí dejan una huella inextinguible, como la suya.
«Soy un lápiz en manos de Dios», le gustaba decir. Era albanesa. Había nacido en Skopje, hoy Macedonia, el 26 de agosto de 1910. En 1950 adquirió la ciudadanía india. Fue la benjamina de la familia. Influenciada por la honda fe materna, poco antes de cumplir los 12 años, y cuatro después de morir su padre, ya barajó la posibilidad de hacerse misionera. Participaba activamente en la parroquia del Sagrado Corazón. Un día, hallándose ante la imagen de la Virgen de Letnice, sintió que debía consagrarse a Dios. A la espera de tener edad para entrar en una Orden, se afilió a las Hijas de María, donde nació su vocación por los desfavorecidos. A los 18 años ingresó en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María (hermanas de Loreto) sito en una localidad irlandesa. Y queriendo emular a la santa de Lisieux, tomó el nombre de Teresa. Pocos meses más tarde se trasladó a la India. Llegó a Calcuta el 6 de enero de 1929. En 1931 comenzó a ejercer la docencia en la escuela femenina St. Mary, regida por la comunidad. En 1944 fue designada directora de la misma, y como tal ejerció hasta 1948. Cesó al ser autorizada para dedicarse por entero a la atención de los«más pobres de entre los pobres». Poseía todas las cualidades para ello: audacia, abnegación, espíritu de sacrificio, compasión, osadía, temple, misericordia, fortaleza, fidelidad, dotes organizativas, una fe insondable, etc. Y todo lo que hacía estaba impregnado de alegría.
Pero antes, como era una mujer de profunda oración, en ella fue vislumbrando la nueva vía que debía seguir. La denominó «llamada dentro de la llamada». Sucedió el 10 de septiembre de 1946 cuando iba de camino a Darjeeling para realizar el retiro anual y marcó el inicio de una travesía irreversible en la que su anhelo de amar a Cristo y a los demás llenó su vida por completo. En medio de una serie de locuciones y visiones se fue incrementando su sed por hallar «víctimas de amor» para Cristo. En una de ellas sintió que Él le decía: «Ven y sé mi luz. No puedo ir solo». Y fue dirigida por Cristo hacia el colectivo más desfavorecido de la tierra, para lo cual, según Él mismo le indicó, debía fundar una Congregación. Pasó dos años de pruebas y dificultades hasta que en agosto de 1948, obtenido el permiso correspondiente y vestida con su inmaculado sari de algodón, se dispuso a paliar todo el sufrimiento humano que le fuese posible sin ahorrar ningún esfuerzo, ni escatimar sacrificios.
Tras brevísima estancia con las Hermanas Médicas Misioneras de Patna, especializándose para su misión, y con las Hermanitas de los Pobres, en diciembre de ese mismo año comenzó su labor. Recibía la Eucaristía, y salía rosario en mano a buscar a los enfermos y moribundos, «los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba»; tanto daban hombres, mujeres, niños o ancianos, y lo mismo sucedía con el tipo de enfermedades que padeciesen. Ni repugnancia, ni temor a contagios, ninguna selección, la Madre Teresa no tenía otro horizonte que cubrir con su ternura al sufriente. Atendía, lavaba y curaba con delicadeza y misericordia a todos ellos en las calles donde se encontraban y también en sus casas. Vio la simbiosis entre amor y oración: «Dios nos ha creado para amar y para ser amados, y este es el comienzo de la oración, saber que Él me ama, que yo he sido creado para obras mayores», y que la santidad no es un lujo selectivo sino un deber de todos.
Pronto se fueron uniendo a la labor algunas de sus antiguas alumnas y surgió la congregación de las Misioneras de la Caridad, fundada en octubre de 1950 y aprobada por Pablo VI en 1965. Después nacieron los Hermanos Misioneros de la Caridad, los Misioneros de la Caridad Contemplativos y los Padres Misioneros de la Caridad. Creó también los colaboradores de Madre Teresa, y los colaboradores Enfermos y Sufrientes. Además, inició el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi. Luchó contra el aborto –«el niño es un regalo de Dios para la familia», decía, y la eutanasia. Abrió centros en distintos puntos del mundo para la atención de leprosos, ciegos, ancianos, enfermos de SIDA, así como orfanatos para niños pobres y abandonados. Consideraba que «las obras de amor son siempre obras de paz».
Espiritualmente vivió una prolongada «noche oscura» hasta el fin de sus días, que acrecentó su sed de amor divino. «El amor, para que sea auténtico, debe costarnos  […]. Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, y podemos confiar plenamente en Él»Por su heroica labor fue galardonada con premios significativos como el Nobel de la Paz que obtuvo en 1979. En 1986 Juan Pablo II la visitó en Calcuta, en la conocida «Casa del moribundo». El 5 de septiembre de 1997, con el gozo de haber dejado nombrada una nueva superiora general, y su fundación extendida por diversos países, murió. El gobierno le dispensó un funeral de Estado, y de forma inmediata fue aclamada con fama de santidad en todo el mundo. Juan Pablo II la beatificó el 19 de octubre de 2003. Fue canonizada el 4 de septiembre de 2016 por el papa Francisco.
Zenit

Los monjes de Silos inauguran una web para ayudar al discernimiento vocacional



Sermonje.eu es una «herramienta» con la que los monjes de la abadía de Silos pretenden «ayudar a aquellos que buscan la voluntad de Dios». Ofrece la posibilidad de inscribirse a realizar una experiencia monástica con los hermanos de la comunidad
«Una web para conocer el carisma monástico; una ayuda para discernir una vocación que nos llama a despertar el mundo». Así definen el nuevo sitio web que han creado los monjes benedictinos de Santo Domingo de Silos, un proyecto en el que llevan embarcados desde hace un año y que ahora ve por fin la luz en sermonje.eu. «Buscamos ser un instrumento de cara al discernimiento de la vocación monástica, una herramienta con la que poder ayudar a aquellos que buscan la voluntad de Dios», se lee en la web, en la que destacan grandes fotografías y una cuidada visualización.
Se trata de un nuevo sitio en el que los monjes de Silos pretenden «dar a conocer lo específico de la espiritualidad monástico-benedictina, mostrar la sencillez de una vida que gira en torno al ora et labora y la grandeza de una vocación que es capaz de iluminar no solo el presente sino también el futuro». Son las palabras que resumen este proyecto que queda reflejado en el editorial de su publicación «Ausculta», que se puede descargar en pdf desde esta página web.
Experiencia monástica
Con un diseño adaptado a todos los dispositivos y con una visualización moderna y sencilla basada en grandes fotografías, los monjes de Silos muestran en su web cómo es la vida de un monje y los votos que realiza, acompañados de testimonios de varios benedictinos del monasterio. Además, se ofrece la posibilidad de apuntarse a realizar una «experiencia monástica», «una ocasión para vivir unos días en el seno de una comunidad monástica y recibir ayuda para reflexionar sobre la vocación y los medios adecuados para responder al amor de Dios».
Archidiócesis de Burgos