martes, 2 de agosto de 2016

La alegría perfecta: Qué es y cómo se encuentra


Tengo el corazón lleno de recuerdos. Algunos buenos, otros malos. No sé por qué me empeño en centrarme en los malos. Hoy elijo los buenos. Busco ese amor que me haga descansar en sus manos. Un amanecer lleno de esperanza.
Quiero afirmar con san Francisco de Asís: Si fueses perseguido, rechazado, etc. y te alegras en Dios, habrás encontrado la alegría perfecta.
Quiero alegrarme en Dios en medio de mi cruz, en medio de mis heridas. Alegrarme por lo que tengo, sin amargarme por lo que he perdido. Recordar lo bueno, dejar a un lado esos malos recuerdos.
Es la memoria buena de la que hablaba el papa Francisco: “¿Cómo ha sido mi vida? ¿cómo ha sido mi jornada hoy, o cómo ha sido este último año? Memoria. ¿Cómo han sido mis relaciones con el Señor? Memoria de las cosas bellas, grandes que el Señor ha hecho en la vida de cada uno de nosotros”.
En medio de mi vida real, esa que no me convence del todo, esa que no me gusta, o inquieta. En medio de esa vida que vivo en la que a veces me siento incómodo… ahí quiero tener memoria buena y recordar la belleza de mi vida.
No quiero detenerme en la memoria mala: “La memoria negativa es la que fija obsesivamente la atención de la mente y del corazón en el mal, sobre todo el cometido por otros”.
No quiero recordar sólo lo malo, quedarme amargado en lo que me hiere, en lo que no me gusta, en lo que me envenena. No quiero huir a esconderme en una realidad virtual para cazar alegrías. Vanidad de vanidades, todo es vanidad. No quiero buscar la apariencia que encandila.
Buscar fotos que me traigan recuerdos buenos. No lo sé, a veces no sé qué hay detrás de las fotos que cuelgo en las redes sociales. ¿Es todo lo que parece? Sonrisas. Risas. ¿Alegría? La verdad de mi vida sé que pesa y duele. Sé que hay lágrimas y sonrisas. Llanto y risas.
Pero es mi vida, es mi memoria. Son mis recuerdos grabados a fuego en el corazón. Ahí no quiero el brillo que deslumbra. Beso con esperanza el peso opaco de mi vida. Con alegría, conmovido. La realidad dura de mi vida.
A veces la realidad virtual me encandila y hace que me aleje de mi vida real. La tensión entre la apariencia y la verdad.
La verdadera alegría nace de la aceptación de mi vida como es. Quiero alegrarme de ser como soy, de tener lo que tengo, de hacer lo que hago. Quiero vivir en paz conmigo mismo y con los que viven a mi alrededor.
No quiero ser tan rico como otros. No quiero hacer tantos viajes como otros. No quiero tener tantos éxitos como otros. No quiero. Sólo quiero ser quien soy. Nada más. Eso me consuela y alegra y me da fuerzas para la vida. Sólo necesito que mi corazón se ensanche. Un poco más.
Como el de ese niño llamado Rafa, que cuando tenía nueve años, escribió en su cuaderno: “Cuando recibí a Jesús sentí que una cruz entraba en mi corazón y se hacía más grande”. Me gusta esa mirada sobre la eucaristía. Así quiero vivir yo y que mi corazón se ensanche cada vez que reciba a Jesús. Así de sencillo. El corazón más grande.
Aleteia
Carlos Padilla Esteban





Juntos en tu búsqueda



Aquí estamos, Señor

Jesús: juntos en tu
búsqueda.
Aquí estamos con el corazón en alas de libertad.
Aquí estamos, Señor, juntos como amigos. Juntos.
Tú dijiste que estás en medio de los que caminan juntos.



Señor Jesús, estamos juntos y a pie descalzo.
Juntos y con ganas de hacer camino, de hacer desierto.
Juntos, como en un solo pueblo, como en racimo.
Juntos como piña
apretada, como espiga,
como un puño.



Danos, Señor Jesús,
la fuerza de caminar juntos.
Danos, Señor Jesús,
la alegría de sabernos juntos.
Danos, Señor Jesús,
el gozo del hermano
al lado.Danos, Señor Jesús,
la paz de los
que buscan en grupo.

Reflejos de Luz

"Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios"


Evangelio según San Mateo 14,22-36.

En seguida, obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud.

Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.

La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra.

A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar.

Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. "Es un fantasma", dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.

Pero Jesús les dijo: "Tranquilícense, soy yo; no teman".

Entonces Pedro le respondió: "Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua".

"Ven", le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él.
Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: "Señor, sálvame".

En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?".

En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó.

Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: "Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios".
Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret.

Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos, rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron curados.

lunes, 1 de agosto de 2016

Dios y el mundo

Papa Francisco escribe un mensaje por la fiesta de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo

Querido hermano:
Dentro de pocos días celebramos la fiesta de San Cayetano. Por medio tuyo quiero hacer llegar mi saludo y bendición a tantos hombres y mujeres que se congregarán en los diversos templos del país dedicados al Santo para pedir pan y trabajo o para agradecer el hecho de que no les falte.
Recuerdo conmovido los 7 de agosto en Buenos Aires. La Misa en el Santuario de Liniers y luego el recorrido de la cola de la gente hasta el Estadio de Velez. Saludar, escuchar, acompañar la fe de ese pueblo sencillo... y tantas veces, ante la angustia de hombres y mujeres que quieren y buscan trabajo y no encuentran..., sólo atinaba a un apretón de manos, una caricia, mirar esos ojos humedecidos de dolor, y llorar dentro. Llorar sí, porque es duro cruzar to vida con un padre de familia que quiere trabajar y no tiene posibilidad de lograrlo.
A San Cayetano pedimos pan y trabajo. El pan es más fácil conseguirlo porque siempre hay alguna persona o institución buena que to lo acerca, al menos en Argentina donde nuestro pueblo es tan solidario. Hay lugares en el mundo que ni esa posibilidad tienen. Pero trabajo es tan difícil lograrlo, sobre todo cuando seguimos viviendo momentos en los cuales los índices de desocupación son significativamente altos. El pan te soluciona una parte del problema, pero a medias, porque ese pan no es el que ganás con tu trabajo. Una cosa es tener pan para comer en casa y otra es llevarlo a casa como fruto del trabajo. Y esto es lo que confiere dignidad.
Cuando pedimos trabajo estamos pidiendo poder sentir dignidad; y en esta celebración de San Cayetano pedimos esa dignidad que nos confiere el trabajo; poder llevar el pan a casa. Trabajo, esa T (que junto con las otras dos T: Techo y Tierra) está en el entramado básico de los Derechos Humanos; y cuando pedimos trabajo para llevar el pan a casa estamos pidiendo dignidad.
La sabiduría de nuestro pueblo usa un dicho para calificar a quien, pudiendo trabajar no lo hace: "ése vive de arriba". Y nuestra gente menosprecia a quienes "viven de arriba", porque arteramente atisban en ellos una cierta falta de dignidad.
Querido Arancedo: que en esta fiesta de San Cayetano todos los Obispos sepamos acompañar a nuestros hermanos que piden pan y trabajo. Y lo hagamos con cariño, cercanía y oración, y pidamos también para nosotros esa gracia: que nunca nos falte trabajo, ese trabajo al que nos envía el Señor y que nos confiere dignidad.
Por favor, nos to olvides de rezar por mí. Que Jesús to bendiga y la Virgen Santa to cuide. Fraternalmente,
Francisco 

Sólo Dios. Crónicas desde la JMJ


Esto ha llegado a su fin. Todo pasa, y eso es bueno y necesario. Esta JMJ no iba a ser menos. Ya es oficial que para volver a vivir una de nuevo tendremos que esperar tres años y cruzar el charco. Dios proveerá, pero también pondremos todas las ganas, ilusión y fuerzas para poder estar allí.
La misa de envío ha sido realmente emotiva (y calurosa). Hemos cumplido con la tradición de una JMJ: un calor sofocante en el fin de semana, cuando no hay nada que hacer para combatirlo. Pero bueno, todo pasó y al fin y al cabo pudimos aprovechar mucho la eucaristía. Ahora toca devolver todo lo vivido, ahora toca sembrar y compartir la semilla que han dejado en nuestro corazón estos días. Esto ha sido un regalo de Dios, y los regalos compartidos saben mejor.
Mirad, el día de hoy ha sido muy sencillo: nos han despertado a las 7 la megafonía del Campus Misericoridae, hemos celebrado la misa de envío, y hemos salido del Campus hacia Cracovia andando. En total, 20 km recorridos de los cuales unos 16 a pie en unas 4 horas. Más de uno se estará llevando las manos a la cabeza pensando la barbaridad que ha sido, y sí, lo admito, lo ha sido. Estoy ahora mismo reventado, bajo mínimos. Pero la experiencia de peregrinar, o más bien, de volver del peregrinar ha sido una maravilla.
El calor no cesaba, pero la generosidad de los polacos tampoco. Los encargados nos repartían agua continuamente. Entre todos nos ayudábamos, entre todos nos animábamos, y entre todos tirábamos para adelante. He aquí una gran experiencia de esta JMJ: la fuerza del grupo. Sin duda alguna la fe cristiana no está hecha para vivirla individualmente. Somos seres sociales, y Dios nos llama a la comunidad. Hasta en estos momentos tan mundanos se observa la fuerza del grupo.
Bueno, había gente cantando, bailando, echándose fotos... hasta que claro, no podíamos faltar la siguiente tradición ya: la tormenta de rigor. Os prometo que no veía tormenta igual desde aquella noche en Cuatro Vientos en 2011. Pero de nuevo, aún sabiendo que estábamos cerca de la desesperación, la fuerza del grupo ha hecho subir ánimos, acompañar, aconsejar. De nuevo, comunidad.
Sobre las 16:30 llegábamos por fin al Centro de Cracovia, nuestra JMJ como tal había terminado (aunque aún nos quedan tres días en Polonia). He sentido cierta pena y melancolía en ese momento, para qué engañarnos. Pero una metáfora que pensaba ayer me ha ayudado a que se me pase pronto.
Mirad, mi sector en el Campus estaba justo detrás del altar, era imposible ver nada. Claro, muchos de nosotros nos desilusionamos, yo entre ellos. Pero solo hasta que vi una pantalla a lo lejos que por supuesto retransmitiría todos los actos. Y aquí viene la reflexión: por muy lejos de Dios que estemos, aún estando a sus espaldas, siempre habrá alguien que sea tu pantalla hacia Dios. Los jóvenes que hoy hemos sido enviados por el Papa a nuestros lugares de origen debemos ser esa pantalla de Dios para todas esas personas que aún no han encontrado su camino, no conocen a Dios, o directamente están a 'las espaldas' de Él. Bonito reto.
Para acabar, quiero compartir con vosotros el último pensamiento que he tenido en esta Jornada Mundial de la Juventud. Al ir caminando de vuelta a Cracovia he vuelto a observar el río de banderas que había, de miles de sitios diferentes. Lo llevaba viendo todos los días pero en fin, los tiempos de Dios son diferentes y ha querido que sea hoy cuando caiga en la cuenta de esto.
Me preguntaba al ver tanta bandera que por qué hay tantas divisiones y que al fin y al cabo lo único que hacemos al llevar estas banderas tan a gala es marcar las divisiones de los hombres. Es entonces cuando he comprendido realmente el por qué de tantas y tantas banderas: donde otros se empeñan en ver colores, fronteras, razas y diferencias, en definitiva banderas, y a separar en vez de unir, los jóvenes católicos del mundo hemos demostrado que no nos importa nada todas estas barreras impuestas por la locura humana. Llevamos nuestras banderas para demostrar que solo Cristo es capaz de reunir a dos millones de personas gritando a una misma voz. Llevamos nuestras banderas para mostrarle al mundo que sabemos caminar juntos respetando nuestras diferencias, nuestras culturas, nuestras razas, porque para nosotros solo Dios importa, y Dios nos une a todos como hermanos.
Éramos, dicen, casi tres millones de personas hoy en el Campus Misericordiae. Sinceramente, ¿alguién es capaz de decirme algún otro colectivo capaz de aglomerar tal cantidad de personas? Pues mirad, no, no lo hay, porque solo Dios es capaz de hacerlo. Para que luego digan que Dios está pasado de moda.
- Francisco Javier Garrido Hernández, peregrino de Cracovia 2016. @MJS_es

Multiplicación de los panes y los peces



Evangelio según San Mateo 14,13-21.

Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie.


Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos.

Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: "Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos".

Pero Jesús les dijo: "No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos".

Ellos respondieron: "Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados".

"Tráiganmelos aquí", les dijo.

Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud.

Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas.

Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Francisco en el avión de regreso de Cracovia: "No es justo decir que el islam es terrorista"


El papa Francisco volvió a pedir hoy durante el vuelo en el que regresaba a Roma desde Cracovia que no se identifique al islam con el terrorismo y aseguró que también hay fundamentalistas católicos. Francisco ya había defendido con decisión este concepto en el vuelo hacia la ciudad polaca para participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) cuando manifestó que el mundo está en guerra, pero que "no se trata de una guerra entre religiones".
Pero hoy en la rueda de prensa que concedió a los medios de comunicación, entre ellos EFE, que volaron con él desde Cracovia, incidió en la idea cuando se le inquirió sobre la reciente muerte de un sacerdote francés a manos de dos jóvenes en nombre del islam.
Explicó que no le gusta hablar "de violencia islámica ya que todos los días se leen en los periódicos violencias de todo tipo" y también cometidas por católicos.
Y entonces para hablar de violencia puso  como ejemplo los numerosos casos de feminicidios en Italia.
"Por ejemplo, en Italia hay cada día casos de hombres que matan a la novia, a la suegra y se trata de católicos bautizados", destacó.
"Sí, yo no hablo de violencia islámica o de violencia católica. Los islámicos no son violentos ni tampoco los católicos. Es como una macedonia, hay de todo", comparó.
Para Francisco "en todas las religiones hay un pequeño grupo fundamentalista" y aseguró que también hay fundamentalistas entre los católicos.
Recordó el largo discurso que mantuvo hace algunos meses en el Vaticano con el gran imán de la universidad islámica de El Cairo Al Azhar, Ahmed Al Tayeb, y que ahí pudo comprobar cómo desde el islam "buscan la paz y el encuentro".
Francisco también destacó cómo en Europa se ha dejado solos a muchos jóvenes y que han acabado en grupos fundamentalistas".
"¿Cuántos jóvenes hemos dejado los europeos vacíos de ideales, sin trabajo y que han caído en las drogas y el alcohol y entonces van allí y se enrolan en grupos fundamentalistas", dijo.
En cambio, manifestó que el denominado Estado Islámico "sí se puede decir que es violento" cuando enseña cómo degüella, "pero este es un grupo fundamentalista y se llama Estado Islámico, pero no se puede decir y no es verdad y tampoco justo decir que el islam es terrorista", reiteró.
El terrorismo y la violencia ha estado muy presente en este viaje del papa a Polonia para participar en la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia.
Desde su discursos a los jóvenes para que no reaccionen "al odio con odio" y prefieran el diálogo hasta la oración que pronunció en la iglesia de san Francisco de Cracovia para "convertir los corazones de los terroristas y se den cuenta del mal que hacen".
Por otra parte, Francisco estuvo mucho más cauto a la hora de contestar a otras preguntas de actualidad como la situación en Turquía tras el fallido golpe de Estado, de la que dijo que aún no se puede expresar hasta que no conozca bien lo que ha ocurrido ya que "aún no está claro".
Lo mismo ocurrió sobre Venezuela, donde sólo confirmó la posibilidad de que el Vaticano pueda entrar en el grupo de ex presidentes mediadores para sacar al país de la crisis.
Mientras que sobre el caso de la investigación por presuntos abusos a menores sobre el cardenal australiano George Pell, el "ministro" de Finanzas del Vaticano, dijo que se expresará cuando "hable la Justicia".
Francisco explicó que de todas las denuncias se está ocupando la Justicia y por tanto "no se puede juzgar antes de que la Justicia lo haga" y recordó que "además siempre hay que tener en cuenta el principio de 'in dubio pro reo' (en caso de duda se falla a favor del reo)". (RD/Efe)

"Festejar desde el mismo infierno" Jóvenes de Alepo también celebran la JMJ


Sin duda hay dos imágenes de la Jornada Mundial de la Juventud que van a quedar grabadas en mi memoria. El silencio orante del Papa Francisco en la celda de Auschwitz donde murió San Maximiliano Kolbe y la alegría desbordante de los jóvenes sirios de Alepo celebrando a su modo esta jornada que convoca tantas esperanzas.
La reflexión profunda de Auschwitz ha sido la del silencio, ese silencio de Dios que muchos increpan cuando recuerdan las atrocidades perpetradas en estos campos de la muerte y la sin razón. Un silencio orante, venerando cada piedra, cada poste, cada lugar; allí donde estaban los hornos crematorios, allí donde eran ejecutados los prisioneros. El silencio es la respuesta del Papa y es un silencio orante, con unas escuetas palabras escritas desde el anonadamiento en el libro de visitas: "Señor, ten piedad de tu pueblo. Señor, perdón por tanta crueldad".
Y entre los escombros de Alepo esa ciudad castigada por las bombas y la guerra surge la figura de una juventud vital y apasionada que celebraba las Jornadas del Papa y que se une a los jóvenes que están en Polonia. Dos imágenes impactantes.
No sé si el número de personas que ha acudido a esta jornada es mayor que el de otras convocatorias. Pero eso carece de importancia, porque lo que ha demostrado el evento es que se puede festejar desde el mismo infierno, orar y celebrar siguiendo los pasos de Francisco, el Papa que increpa a los jóvenes e interpela a todo creyente, que nos invita a salir de la comodidad y servir a los demás. "Quien no vive para servir, no sirve para vivir". Una fuerte frase de muchas lecturas, escueta y profunda. Como tantas otras que ha ido desgranando el Papa en su viaje.
Me quedo con ese sacudir al personal para que despierte de su letargo, para que reaccione ante el mundo implicándose en las zonas de periferia, donde se es más necesario. Me quedo con esa llamada de atención a los sacerdotes y religiosos para que tampoco sean funcionarios de lo sagrado, para que sacudan sus zapatillas y salgan ligeros de equipaje.
Pero sobre todo guardo como oro precioso en la retina la figura de los jóvenes de Alepo, a quienes desde aquí rindo un sentido homenaje, por su valentía al reunirse y celebrar estas jornada entre las ruinas de su ciudad. Si ellos no tienen miedo de manifestar su fe, el mundo está en buenas manos. Hay esperanza de que estas juventud forje una civilización más humana y fraterna.
En este día de San Ignacio hombre de fe y de batallas la respuesta de un jesuita hacia el mundo es que a la guerra se la vence con la fraternidad. "Frente a lo odio la división y el consumismo hay que construir puentes". Dios sabe qué deseos de unión hacen brotar estas palabras del Papa Francisco. En ellas se resume el Evangelio de la misericordia que va predicando por allí por donde pasa.
Una jornada más de la juventud, un festival de la fraternidad multicolor, mundial, universal. Que Dios quiera que tenga muchos frutos en esta sociedad enferma de tantas lepras y codicias en las que Jesús nos muestra en su evangelio de hoy que no podemos tener el corazón puesto en aquello que es fútil y frágil. Sino precisamente en lo que importa de verdad, en la construcción del Reino.
(Carmen Bellver)

El Papa improvisó en castellano un divertido speech a los voluntarios de la JMJ Francisco se despide de los jóvenes pidiéndoles "memoria, coraje y sembrar para el futuro"

Si algo le faltaba a esta JMJ era una improvisación del Papa. Aunque Francisco ofreció palabras diarias a los que aguardaban bajo su balcón cada noche, no fue hasta la ceremonia de despedida de los voluntarios cuando el Papa entregó el discurso preparado -"Tengo un discurso, cinco páginas.... Un poco aburrido. Se lo dejo al obispo para que él os lo diga"- y se arrancó a hablar en castellano, para pedir a los jóvenes que, si quieren ser "esperanza para el futuro", han de reunir tres requisitos: "tener memoria, tener coraje y sembrar para el futuro".
Un futuro que dará sus frutos en la JMJ de Panamá, en 2019, reunión para la que "yo no sé si voy a estar, pero les puedo asegurar una cosa, que Pedro va a estar en Panamá, y Pedro les va a preguntar si hablaron con los ancianos, si tuvieron valentía y sembraron cosas para el futuro. Y a Pedro le van a responder".
El Papa se despidió de los jóvenes voluntarios de la JMJ de Cracovia. El ambiente era, poco menos, el de una macrodiscoteca, con un gran escenario, luces y música. Era el momento de aquellos que, durante semanas, han dado todas las horas del día para que el peregrinaje de casi dos millones de personas, Francisco incluido, fuera un éxito.
Los jóvenes que han donado todo su tiempo, sus ilusiones, su esfuerzo, recibieron cumplida recompensa con el agradecimiento del Papa. También hubo lugar para el saludo de los voluntarios de la próxima JMJ de Panamá.
"No tengáis miedo". La impronta de Juan Pablo II estuvo presente desde el primer instante hasta el momento de la partida de Francisco. Esa continuidad discontinua que se ha empeñado en explicitar hasta el extremo. Sin embargo, en sus palabras improvisadas, Bergoglio les reconoció que "preparar una JMJ es toda una aventura. Y llegar, servir, trabajar, hacer... y después despedirse".
"Yo les quiero agradecer a ustedes, voluntarios, benefactores, todo lo que han hecho. Quiero agradecer las horas de oración que han hecho, porque yo sé que esta jornada se amasó con mucho trabajo pero mucha oración". Un gracias que se hizo extensivo a los sacerdotes, religiosos y consagrados, antes de hacerles la gran pregunta: "¿Quieren ser esperanza para el futuro?". El "Sí" fue atronador.
"Pues hay dos condiciones", señaló el Papa. "No, no hay que pagar la entrada". "La primera condición, tener memoria. Preguntarme de dónde vengo. Memoria de mi pueblo, de mi familia, de toda mi historia", porque "un joven desmemoriado no es esperanza para el futuro, ¿está claro?"
¿Y qué hacer para tener memoria? "Habla con tus padres, con los mayores. Sobre todos habla con tus abuelos. Si querés ser esperanza de futuro, tenés que recibir la antorcha de tu abuelo y de tu abuela", dijo en porteño. "Pregúntenles: son la sabiduría de un pueblo".
Si los jóvenes son la esperanza del futuro, y han de mirar a los abuelos para tener memoria, "para el presente hay que tener coraje, ser valiente". Y aquí, Francisco se emocionó, recordando al joven voluntario, encargado del diseño de los logos de la JMJ, que falleció víctima del cáncer. "Quería estar aquí y no llegó, pero tuvo coraje de enfrentar, y de seguir luchando, aún en la peor de las condiciones. Ese joven hoy no está acá, pero ese joven sembró esperanza para el futuro".
"Si tienen, ¿qué era lo primero? (memoria) Y lo segundo (coraje) Van a (sembrar para el futuro) ¿Está clarito todo?" y los jóvenes gritaban, en castellano, respondiendo a las preguntas del Papa.
Jesús Bastante

domingo, 31 de julio de 2016

Viaje a Polonia, Francisco inicia la despedida


(ZENIT – Roma).- El papa Francisco se despide este domingo por la tarde de Polonia, después de un viaje apostólico de cinco días en los que participó de la Jornada Mundial de la Juventud, pero también visitó lugares de gran significado, como el santuario de Czestochowa y los campos de concentración de Auchwitz y Brikenau.
Hoy domingo por la tarde, ya poco después de las 16, el Pontífice se asomó al balcón del arzobispado y a los varios miles de personas allí presentes que le esperaban bajo la lluvia les dijo:
“Muchas gracias por esta compañía por este acercarse a despedirse. Muchas gracias por la calurosa acogida de estos días”. Dijo, y precisó que “ahora antes de irme les quiero dar la bendición pero también les quiero pedir que no se olviden de rezar por mi. Recemos juntos a la Virgen cada uno en su propia lengua: Dios te salve María… E impartió su bendición.
Y se despidió pronunciando su ‘adiós’ en polaco, despertando la ovación y aplausos de los varios miles allí presentes.

El Papa clausura la JMJ: ‘A Dios no le importa qué móvil tienes, le importas tú’


El papa Francisco ha celebrado en el Campus Misericordiae de Cracovia la misa de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud. Entre dos y dos millones y medio, según indica al organización, se encontraban allí esperando para celebrar juntos este gran momento. Muchos de ellos, un millón y medio, ya se encontraban allí desde la tarde del sábado en la que también celebraron la vigilia con el Papa. Jóvenes de todos los rincones del mundo que han pasado la noche orando y celebrando la alegría de la fe. Hoy concluye una semana de encuentros, catequesis, oración y amistad y tras la que no volverán a sus casas indiferentes tal y como les pidió ayer el Papa en un motivador discurso
Mientras que en la homilía de esta mañana, el Papa ha querido recordar a los jóvenes que Dios cuenta con ellos por lo que son, no por lo que tienen. “Ante Él, nada vale la ropa que llevas o el teléfono móvil que utilizas; no le importa si vas a la moda, le importas tú. A sus ojos, vales, y lo que vales no tiene precio”. 
El Santo Padre ha hecho referencia a la lectura del día, el encuentro de Jesús con Zaqueo, para explicar que Él “desea acercarse a la vida de cada uno”, “recorrer nuestro camino hasta el final, para que su vida y la nuestra se encuentren realmente”. 
Zaqueo, tal y como ha recordado Francisco, era un rico colaborador de los “odiados ocupantes romanos”. Sin embargo, “el encuentro con Jesús cambió su vida, como sucedió, y cada día puede suceder, con cada uno de nosotros”. De este modo, el Santo Padre ha desarrollado su homilía indicando que Zaqueo tuvo que superar al menos tres obstáculos “que también pueden enseñarnos algo a nosotros”.
El primero es la baja estatura. Una tentación –ha precisado– que no solo tiene que ver con la autoestima, sino que afecta también la fe. Esta es nuestra estatura, nuestra identidad espiritual: “somos los hijos amados de Dios, siempre”. Así, ha subrayado que “no reconocer nuestra identidad más auténtica es como darse la vuelta cuando Dios quiere fijar sus ojos en mí”, “significa querer impedir que se cumpla su sueño en mí”. ¡Tú eres importante!, ha exclamado recordando a los jóvenes que “Dios cuenta contigo por lo que eres, no por lo que tienes”. Dios, ha precisado, nos ama más de lo que nosotros nos amamos, cree en nosotros más que nosotros mismos, “está siempre de nuestra parte, como el más acérrimo de los hinchas”. En este punto, el Santo Padre ha invitado a los jóvenes a rezar cada mañana: “Señor, te doy gracias porque me amas; haz que me enamore de mi vida”.
El segundo obstáculo del que ha hablado es “la vergüenza paralizante”. Por eso ha recordado que Zaqueo superó la vergüenza y subió al árbol “porque la atracción de Jesús era más fuerte”. Zaqueo “sintió que Jesús era de tal manera importante que habría hecho cualquier cosa por él, porque él era el único que podía sacarlo de las arenas movedizas del pecado y de la infelicidad”. El Papa ha contado también a los jóvenes un “secreto de la alegría”: “no apagar la buena curiosidad, sino participar, porque la vida no hay que encerrarla en un cajón”. Ante Jesús, “no podemos quedarnos sentados esperando con los brazos cruzados”, no podemos responderle con “un simple mensajito”.
El Papa ha exhortado a los jóvenes a no avergonzarse de llevar todo a Jesús, “especialmente las debilidades, las dificultades y los pecados, en la confesión”.  Él sabrá –ha asegurado– sorprenderos con su perdón y su paz.
El tercer y último obstáculo no estaba en un  interior sino “a su alrededor”: la multitud que murmura, que primero lo bloqueó y luego lo criticó. Así, Francisco ha pedido a los jóvenes “no tengáis miedo” y que recuerden el lema de la JMJ: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”. Del mismo modo les ha invitado a no desanimarse porque “con vuestra sonrisa y vuestros brazos abiertos predicáis la esperanza y sois una bendición para la única familia humana, tan bien representada por vosotros aquí”.
La mirada de Jesús –ha añadido– va más allá de los defectos para ver a la persona. “No se detiene en el mal del pasado, sino que divisa el bien en el futuro”, “no se resigna frente a la cerrazón, sino que busca el camino de la unidad y de la comunión”, “no se detiene en las apariencias, sino que mira al corazón”. El Pontífice también ha pedido a los jóvenes que instalen “bien la conexión más estable, la de un corazón que ve y transmite el bien sin cansarse”.
Para finalizar la homilía, el Santo Padre, haciendo referencia a las palabras de Jesús a Zaqueo “hoy tengo que alojarme en tu casa”, ha asegurado que la JMJ “comienza hoy y continúa mañana, en casa”, porque es allí donde Jesús quiere encontrarnos a partir de ahora. Jesús espera que, entre tantos contactos y chats de cada día, “el primer puesto lo ocupe el hilo de oro de la oración”. Jesús desea que su Palabra “se convierta en tu ‘navegador’ en el camino de la vida”. Jesús –ha recordado el Papa a los jóvenes– te llama por tu nombre. “Tu nombre es precioso para Él”, ha indicado. La memoria de Dios no es “un disco duro” que almacena todos nuestros datos, “sino un corazón tierno de compasión, que se regocija eliminando definitivamente cualquier vestigio del mal”. De este modo ha invitado a “imitar la memoria fiel de Dios y custodiar el bien que hemos recibido en estos días”.
Zenit

AVISOS PARA EL VERANO



Puede parecer que las lecturas de este domingo son contraculturales. Cuando comienza el éxodo del mes de agosto, que para muchos significa el mes de las vacaciones, en el que se proyecta disfrutar de la vida con un mayor consumo de servicios, de bebida y de comida, no parece adecuado ponerse a hacer advertencias restrictivas.
Sin embargo, si se desea descansar, recuperar fuerzas, serenar el alma, gustar la belleza de la creación y disfrutar de las relaciones humanas, es importante no caer en la falsa emulación de aquellos que consumen más de lo que se puede y se debe. El evangelista, como si adivinara el riesgo que se corre durante las vacaciones, aconseja: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.» (Lc).
El exhibicionismo físico y de bienes al final produce tristeza. La medida justa, el equilibrio, la sobriedad, a la hora de plantear el tiempo de descanso, son beneficiosos, y evitan el síndrome posvacacional. ¡Es tan fácil caer en la tentación de aparentar, para demostrar ante los vecinos que se tiene recursos! ¡Que no se es menos!

El tiempo es una realidad transitoria; no solo el tiempo de vacaciones, sino la misma existencia. El salmista pone en nuestros labios una expresión orante, llena de sabiduría: “Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato” (Sal).
Sin caer en el escepticismo ni perder la alegría que supone gozar de los merecidos días de descanso, es bueno recordar la sentencia: “¡Vanidad de vanidades, todo es vanidad!” (Ecl).

Los medios de comunicación suelen proyectar durante este tiempo imágenes un tanto frívolas, placenteras, bohemias, como si la vida más deseable fuera la fiesta continua, la extroversión, las experiencias novedosas más excitantes.
¡Ojalá el verano suponga un tiempo para drenar el cansancio y el agotamiento, y ojalá preste energía, ilusión y recuperación de fuerzas! En definitiva, como dice san Pablo: “No sigáis engañándoos unos a otros. Despojaos del hombre viejo, con sus obras, y revestíos del nuevo” (Col).
Conozco a muchas personas que plantean los días de vacaciones como tiempo propicio para la lectura, la oración, la convivencia familiar, en espacios de la geografía interior.
En cualquier caso, te deseo un feliz descanso.
Ángel Moreno de Buenafuente