sábado, 23 de julio de 2016

SANTA BRÍGIDA DE SUECIA, PATRONA DE EUROPA


Santa Brígida (1303-1373), fue madre de ocho hijos. 

Además, junto con Santa Catalina de Siena, fue una de las grandes propugnadoras de la vuelta del Papa a Roma desde Aviñón. 

Escribió libros que, aunque no destacan por su calidad literaria, sí fueron importantes en el terreno de la mística. 

Peregrina a Santiago de Compostela y a Tierra Santa, su mensaje reformador de unidad dentro de la Iglesia tuvo eco en el mundo de su tiempo. 

"La pasión por la unidad cristiana sostuvo su vida. 

Este compromiso ha llegado hasta nosotros a través de la misteriosa corriente de la gracia que supera las barreras del tiempo y el espacio", expresó Juan Pablo II en referencia a ella. 

La Santa hizo gestiones a favor de la paz entre Francia e Inglaterra durante la Guerra de los Cien Años, y entre las facciones católicas surgidas del exilio del Papa a la ciudad francesa de Aviñón. 

La Iglesia canonizó a Birgitta Birgersdotter en 1391. Santa Brígida es hasta ahora la única santa de nacionalidad sueca. Su fiesta litúrgica se celebra el 23 de julio.


Elevación de la mente a Cristo salvador, De las oraciones atribuidas a santa Brígida

Alabanza eterna a ti, mi Señor Jesucristo, por todos y cada uno de los momentos que, en la cruz, sufriste las mayores amarguras y angustias por nosotros, pecadores; porque los dolores agudísimos procedentes de tus heridas penetraban intensamente en tu alma bienaventurada y atravesaban cruelmente tu corazón sagrado, hasta que dejó de latir y exhalaste el espíritu e, inclinando la cabeza, lo encomendaste humildemente a Dios, tu Padre, quedando tu cuerpo invadido por la rigidez de muerte.
Bendito seas tú, mi Señor Jesucristo, que con tu sangre preciosa y tu muerte sagrada redimiste las almas y, por tu misericordia, las llevaste del destierro a la vida eterna.
Bendito seas tú, mi Señor Jesucristo, que, por nuestra salvación, permitiste que tu costado y tu corazón fueran atravesados por la lanza y, para redimirnos, hiciste que de él brotara con abundancia tu sangre preciosa mezclada con agua.
Gloria a ti, mi Señor Jesucristo, porque quisiste que tu cuerpo bendito fuera bajado de la cruz por tus amigos y reclinado en los brazos de tu afligidísima madre, que ella lo envolviera en lienzos y fuera enterrado en el sepulcro, permitiendo que unos soldados montaran guardia.
Honor por siempre a ti, mi Señor Jesucristo, que enviaste el Espíritu Santo a los corazones de los discípulos y aumentaste en sus almas el inmenso amor divino.
Bendito seas tú, glorificado y alabado por los siglos, Señor Jesús, que estás sentado sobre el trono en tu reino de los cielos, en la gloria de tu divinidad, viviendo corporalmente con todos tus miembros santísimos, que tomaste de la carne de la Virgen. Y así has de venir el día del juicio a juzgar a las almas de todos los vivos y los muertos: tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

"La enfermedad más grave no es la lepra o la tuberculosis, sino la soledad" El Papa Francisco prologa un libro sobre madre Teresa de Calcuta.

«La enfermedad más grave no es la lepra o la tuberculosis, sino la soledad...Esta es la causa de tantos desordenes, divisiones y guerras que hoy nos afligen», lo dice el Papa Francisco en el prefacio al libro"Amamos a quien no es amado" ("Amiamo chi non è amato"), publicado en esta mañana en el diario italiano el Corriere della Sera. El texto recoge dos intervenciones inéditas pronunciadas por Madre Teresa de Calcuta en 1973, en Milán, donde encontró a un grupo de jóvenes y religiosas.
En el prefacio, el Santo Padre se dirige a los jóvenes a quienes encontrará la próxima semana en Polonia con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud: "Sean constructores de puentes para romper la lógica de la división, del rechazo, del miedo de unos contra otros, pónganse al servicio de los pobres...". El Papa ha resumido su reflexión sobre el texto en cinco palabras: oración, caridad, misericordia operosa, familia y jóvenes.

Hablando de la oración, el Pontífice recuerda que "la Madre Teresa nos invita incansablemente a recurrir a la fuente del Amor, Jesús crucificado y resucitado, presente en el sacramento de la Eucaristía, para luego tener la fuerza de socorrerlo en los más pobres entre los pobres, con el corazón lleno de alegría". La Madre Teresa, señala el Papa, iniciaba su jornada participando a la Santa Misa y la terminaba con la adoración a Jesús Sacramentado, sólo así, podía transformar su trabajo en oración.
"La caridad, la segunda palabra que indica el Papa, significa hacerse próximos a las periferias de los hombres y de las mujeres que encontramos cada día, sentir compasión por los hombres en el cuerpo y en el espíritu - sólo es posible cuando la necesidad y las heridas de los demás son acogidos en el corazón - es hacerse testigos de la caricia de Dios para cada herida humana". De este modo seremos capaces, agrega el Pontífice, de ofrecer lo que las personas necesitan, es decir, la presencia y cercanía de Dios misericordioso.
Efectivamente, la tercera palabra es misericordia operosa. También se podría decirobras de misericordia corporales y espirituales señala el Obispo de Roma, es decir, hacerse cargo de cada hombre y de todos los hombres, especialmente en este Año Santo de la Misericordia. En este sentido, la Madre Teresa había hecho de las páginas del Evangelio la guía de su vida, el camino hacia la santidad, y también podría serlo para nosotros".
Familia es la cuarta palabra con la cual el Papa resume el texto. En ella sobre sale la figura y la presencia de la madre, como nos lo recuerda la Madre Teresa: "Las madres son el corazón de la casa y son ellas las que forman la familia, aceptando, amando y cuidando amorosamente a sus hijos... De hecho, muchos sufrimientos de los jóvenes son causados en la vida familiar. Es la madre quien hace de la casa un nido de amor. A veces ser madre puede ser una experiencia verdaderamente ardua, puede ser una cruz; pero está con nosotros la Virgen, la mejor de las madres que siempre nos enseña a tener ternura con nuestros hijos".
Finalmente, juventud, la quinta palabra. Y es precisamente a ellos, a los jóvenes a quienes se dirige el Papa Francisco, a ellos les pide no perder la esperanza, no dejarse robar el futuro, que está en sus manos. A los jóvenes los invita a permanecer en el Señor y amarlo con todas sus fuerzas, para así ser constructores de puentes para romper la lógica de la división, del rechazo, del miedo de unos contra otros, de ponerse al servicio de los pobres, de afrontar con valentía la vida, que es un don de Dios.

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO DE HOY: PARÁBOLA DEL TRIGO Y LA CIZAÑA



La parábola del trigo y la cizaña afronta el problema del mal en el mundo y pone de relieve la paciencia de Dios. La escena tiene lugar en un campo donde el dueño siembra el trigo; pero una noche llega el enemigo y siembra la cizaña, término que en hebreo deriva de la misma raíz del nombre «Satanás» y remite al concepto de división. Todos sabemos que el demonio es un «sembrador de cizaña», que siempre busca dividir a las personas, las familias, las naciones y los pueblos. 

Los servidores querrían quitar inmediatamente la hierba mala, pero el dueño lo impide con esta motivación: «No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo». Porque todos sabemos que la cizaña, cuando crece, se parece mucho al trigo, y hay peligro de que se confundan.

La enseñanza de la parábola es doble. Ante todo, dice que el mal que hay en el mundo no proviene de Dios, sino de su enemigo, el Maligno. Es curioso, el maligno va de noche a sembrar la cizaña, en la oscuridad, en la confusión; él va donde no hay luz para sembrar la cizaña. Este enemigo es astuto: ha sembrado el mal en medio del bien, de tal modo que es imposible a nosotros los hombres separarlos claramente; pero Dios, al final, podrá hacerlo.

Y aquí pasamos al segundo tema: la contraposición entre la impaciencia de los servidores y la paciente espera del propietario del campo, que representa a Dios. Nosotros a veces tenemos una gran prisa por juzgar, clasificar, poner de este lado a los buenos y del otro a los malos... Dios en cambio sabe esperar. 

Él mira el «campo» de la vida de cada persona con paciencia y misericordia: ve mucho mejor que nosotros la suciedad y el mal, pero ve también los brotes de bien y espera con confianza que maduren. Dios es paciente, sabe esperar. Qué hermoso es esto: nuestro Dios es un padre paciente, que nos espera siempre y nos espera con el corazón en la mano para acogernos, para perdonarnos. Él nos perdona siempre si vamos a Él.

La actitud del propietario es la actitud de la esperanza fundada en la certeza de que el mal no tiene ni la primera ni la última palabra. Y es gracias a esta paciente esperanza de Dios que la cizaña misma, es decir el corazón malo con muchos pecados, al final puede llegar a ser buen trigo. 

Pero atención: la paciencia evangélica no es indiferencia al mal; no se puede crear confusión entre bien y mal. Ante la cizaña presente en el mundo, el discípulo del Señor está llamado a imitar la paciencia de Dios, alimentar la esperanza con el apoyo de una firme confianza en la victoria final del bien, es decir de Dios. 

Al final, en efecto, el mal será quitado y eliminado: en el tiempo de la cosecha, es decir del juicio, los encargados de cosechar seguirán la orden del patrón separando la cizaña para quemarla. 

Ese día de la cosecha final el juez será Jesús, Aquél que ha sembrado el buen trigo en el mundo y que se ha convertido Él mismo en «grano de trigo», murió y resucitó. Al final todos seremos juzgados con la misma medida con la cual hemos juzgado: la misericordia que hemos usado hacia los demás será usada también con nosotros. 

Pidamos a la Virgen, nuestra Madre, que nos ayude a crecer en paciencia, esperanza y misericordia con todos los hermanos”.
(Papa Francisco, Ángelus del 20-7-2014)

PARÁBOLA DEL TRIGO Y LA CIZAÑA




Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,24-30):

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. 

Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: 

"Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?" 

Él les dijo: "Un enemigo lo ha hecho." 

Los criados le preguntaron: "¿Quieres que vayamos a arrancarla?" 

Pero él les respondió: "No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.»

Palabra del Señor

viernes, 22 de julio de 2016

María Magdalena, "apóstol de los apóstoles"

María Magdalena es una de las figuras femeninas más intrigantes para quien lee las Escrituras. Lo escribe Enzo Bianchi añadiendo que está presente en todos los evangelios junto a las otras discípulas de Jesús, mujeres de Galilea, es san Juan quien subraya su papel como mujer cercana al Señor y primer testigo de su resurrección.
Es significativo que en el cuarto evangelio aparezca junto a la cruz con la madre de Jesús, la hermana de la madre, María de Cleofás, y el discípulo amado del Señor. En la hora de Jesús, en la hora de la elevación del Hijo del hombre (cf. Jn, 3, 14; 8, 28) y su glorificación (cf. Jn, 12, 23), bajo la cruz se hallan presentes los amigos del Señor, los que están unidos a él por el amor y ahora han sido llamados para ser la comunidad de Jesús, con la escandalosa ausencia de todos los discípulos, menos uno.
Ahora María Magdalena está ahí, bajo la cruz, en la hora extrema de la vida de Jesús(cf. Jn, 19, 25), mientras los demás discípulos han huido, abandonándolo. Precisamente ella y el discípulo amado son los únicos testigos de la muerte de Jesús y su resurrección. En la cruz no dice nada y no hace nada, pero el tercer día después de la muerte, es decir, el primer día de la semana judía, de madrugada, cuando aún estaba oscuro, María va al sepulcro (cf. Jn, 20, 1-2.11-18). Según el cuarto evangelista, la suya es una iniciativa personal, pero en realidad el hecho de ir a la tumba, como figura típica y ejemplar, también representa a las demás mujeres que, según los evangelios sinópticos, también fueron con ella; por eso habla en plural, también en su nombre: «No sabemos dónde le han puesto».
Sin embargo hay que reconocer que, si es verdad que María Magdalena se ha ganado en Oriente el título de «isapóstolos», es decir, «igual que un apóstol», y en Occidente el de «apóstol de los apóstoles», en realidad nunca se le ha reconocido ningún valor eclesial, ni ninguna calidad ministerial.
Nos hallamos muy lejos de habernos tomado en serio las palabras de Rabano Mauro, un monje y obispo que vivió entre los siglos VIII y IX, el cual, en su biografía de María de Magdala (Vida de santa María Magdalena, 26-27), comenta la aparición a María de Jesús resucitado, subrayando que este hecho le confiere a esta mujer discípula una función decisiva en la Iglesia: «María cree en el Cristo, encontrando su fe en él al escuchar la deseada voz del Señor, y con su presencia tan deseada (...) Creyó firmemente que el Cristo, hijo de Dios, que ella vio resucitado, era el verdadero Dios, aquel que ella había amado cuando estaba vivo; que verdaderamente había resucitado de entre los muertos, aquel al que había visto morir (...) El Salvador, convencido de que el de María era un purísimo amor, (...) la eligió apóstol de su ascensión (...) como poco antes la había erigido en evangelista de la resurrección (...) Ella, elevada a tan alta dignidad de honor y de gracia por el mismo hijo de Dios y salvador nuestro, (...) no dudó en ejercer el ministerio de apóstol con el cual había sido honrada (...) María, con sus co-apóstoles, anunció el Evangelio de la resurrección de Cristo con las palabras: «He visto al Señor» (Jn, 20, 18), y profetizó su ascensión con las palabras: «Subo a mi Padre y vuestro Padre» (Jn, 20, 17)».
(Osservatore Romano)

El cardenal Parolin expresa su preocupación por Turquía


Poco después que el secretario de Estado de la Santa Sede, Pietro Parolin, expresó su preocupación por la situación que atraviesa Turquía, llega la noticia de que el Gobierno del presidente Recep Tayipp Erdogan  ha anunciado este jueves, la suspensión momentánea de la aplicación de la Convención Europea de los Derechos Humanos.
La medida ha sido anunciada por el viceprimer ministro turco Numan Kurtulmus, mientras el Parlamento se prepara para debatir el decreto que autoriza por tres meses la vigencia del Estado de Emergencia, indicando que “también Francia lo hizo”.
El miércoles, el Consejo de Ministros aprobó el decreto del Estado de Emergencia para combatir a los responsables del fallido golpe de Estado, destinado a derrocar al actual presidente Erdogan elegido democráticamente, por un gobierno favorable a un estado más laico.
La suspensión, de la Convención Europea permitiría a Turquía, cambiando la Constitución, que sea restablecida la pena de muerte, sin deber rendir cuentas a la Unión Europea (UE).
Turquía no pertenece a la UE, pero aspira a ser miembro de ella y una medida de este tipo fortalece las razones de quienes consideran que el país no se encuentra preparada para poder integrarse.
El secretario de Estado de la Santa Sede, Pietro Parolín señaló que lo está sucediendo no es positivo y es fuente de preocupación para todos. Añadió que la tensión está aumentado en el mundo y esto no es una buena condición para enfrentar y resolver los problemas.
“Esperemos que la sabiduría y la humanidad prevalgan y ayuden a las personas a buscar y encontrar las soluciones justas” dijo.
Dos días atrás el cardenal subrayó que en este momento histórico el punto de partida para resolver las actuales crisis en el mundo es “el respeto de la persona y de su dignidad”. Contrariamente, aseguró “viviremos cada vez más estas situaciones de odio, de violencia y de división, las cuales aumentarán”.
Zenit

Francisco envía su bendición al funeral de Carmen Hernández

El papa Francisco envió un mensaje con motivo del funeral de Carmen Hernández, cofundadora del Camino Neocatecumenal. La Misa de hoy en Madrid ha sido presidida por el cardenal arzobispo Carlos Osoro quien leyó el texto, y concelebrada por el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Ricardo Blázquez, y los cardenales Mons. Antonio María Rouco Varela y Mons. Carlos Amigo.
El Papa reconoce que se ha emocionado al recibir la noticia del deceso de la señora Carmen y manifiesta su cercanía a los familiares y a todo el Camino Neocatecumenal. Agradece a Dios por el testimonio que ella ha dado y porque ha llevado el mensaje del Evangelio hasta las personas más olvidadas. Tras exhortar a los neocatecumenales a seguir en su empeño evangelizador, impartió en el rito de las exequias la bendición apostólica.
El texto completo del mensaje:
“Al Sr. Francisco (Kiko) Argüello
Camino Neocatecumenal
Madrid

He recibido con emoción la noticia de la muerte de la Sra. Carmen Hernández, después de una larga existencia marcada por su amor a Jesús y por un gran entusiasmo misionero.
En esta hora de dolorosa separación estoy espiritualmente cercano con mi afecto a todos los familiares y a todo el Camino Neocatecumenal, del que ella ha sido co-iniciadora, como también a cuantos han apreciado su ardor apostólico concretizado sobre todo al indicar un itinerario de redescubrimiento del bautismo y de educación permanente en la fe.
Doy gracias al Señor por el testimonio de esta mujer, animada por un sincero amor a la Iglesia, que ha gastado su vida en el anuncio de la Buena Noticia en cada lugar, también aquellos más alejados, no olvidando a las personas más marginadas.
Confío su alma a la Divina Bondad para que la acoja en el gozo de la Pascua eterna y anime a aquellos que la han conocido y a cuantos son parte del Camino Neocatecumenal a mantener viva su ansia evangelizadora, en una comunión activa con los obispos y sacerdotes y ejercitando la paciencia y la misericordia con todos.
Con este deseo, invoco la intercesión materna de la Virgen María e imparto a cuantos están presentes en el rito de exequias la bendición apostólica.
Franciscus PP”.
Fuente: Zenit

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO DE HOY: MARÍA MAGDALENA ANUNCIA LA RESURECCIÓN


“La Resurrección de Jesús es una alegría auténtica, profunda, basada en la certeza que Cristo resucitado ya no muere más, sino que está vivo y operante en la Iglesia y en el mundo.

Tal certeza habita en el corazón de los creyentes desde esa mañana de Pascua cuando las mujeres fueron al sepulcro de Jesús y los ángeles les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?» (Lc 24, 5). «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?». 

Estas palabras son como una piedra miliar en la historia; pero también una «piedra de tropiezo», si no nos abrimos a la Buena Noticia, si pensamos que da menos fastidio un Jesús muerto que un Jesús vivo. En cambio, cuántas veces, en nuestro camino cotidiano, necesitamos que nos digan: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?». 

Cuántas veces buscamos la vida entre las cosas muertas, entre las cosas que no pueden dar vida, entre las cosas que hoy están y mañana ya no estarán, las cosas que pasan... «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?».

Lo necesitamos cuando nos encerramos en cualquier forma de egoísmo o de auto-complacencia; cuando nos dejamos seducir por los poderes terrenos y por las cosas de este mundo, olvidando a Dios y al prójimo; cuando ponemos nuestras esperanzas en vanidades mundanas, en el dinero, en el éxito. 

Entonces la Palabra de Dios nos dice: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?». ¿Por qué lo estás buscando allí? Eso no te puede dar vida. Sí, tal vez te dará una alegría de un minuto, de un día, de una semana, de un mes... ¿y luego? «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?». Esta frase debe entrar en el corazón...

No es fácil estar abiertos a Jesús. No se da por descontado aceptar la vida del Resucitado y su presencia en medio de nosotros. El Evangelio nos hace ver diversas reacciones: la del apóstol Tomás, la de María Magdalena y la de los dos discípulos de Emaús: nos hace bien confrontarnos con ellos. 

Tomás pone una condición a la fe, pide tocar la evidencia, las llagas; María Magdalena llora, lo ve pero no lo reconoce, se da cuenta de que es Jesús sólo cuando Él la llama por su nombre; los discípulos de Emaús, deprimidos y con sentimientos de fracaso, llegan al encuentro con Jesús dejándose acompañar por ese misterioso caminante. Cada uno por caminos distintos. Buscaban entre los muertos al que vive y fue el Señor mismo quien corrigió la ruta. 

Y yo, ¿qué hago? ¿Qué ruta sigo para encontrar a Cristo vivo? Èl estará siempre cerca de nosotros para corregir la ruta si nos equivocamos.

Hoy se dirige también a nosotros este interrogativo. Tú, ¿por qué buscas entre los muertos al que vive, tú que te cierras en ti mismo después de un fracaso y tú que no tienes ya la fuerza para rezar? ¿Por qué buscas entre los muertos al que está vivo, tú que te sientes solo, abandonado por los amigos o tal vez también por Dios? ¿Por qué buscas entre los muertos al que está vivo, tú que has perdido la esperanza y tú que te sientes encarcelado por tus pecados? ¿Por qué buscas entre los muertos al que está vivo, tú que aspiras a la belleza, a la perfección espiritual, a la justicia, a la paz?

Tenemos necesidad de escuchar y recordarnos recíprocamente la pregunta del ángel. Esta pregunta, «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?», nos ayuda a salir de nuestros espacios de tristeza y nos abre a los horizontes de la alegría y de la esperanza. Esa esperanza que mueve las piedras de los sepulcros y alienta a anunciar la Buena Noticia, capaz de generar vida nueva para los demás. 

Mirad hermanos y hermanas, Él está vivo, está con nosotros. No vayamos a los numerosos sepulcros que hoy te prometen algo, belleza, y luego no te dan nada. ¡Él está vivo! ¡No busquemos entre los muertos al que vive! Gracias”.

(Papa Francisco, catequesis del 23 de abril de 2014)

EVANGELIO DE HOY: MARÍA MAGDALENA ANUNCIA LA RESURECCIÓN


Lectura del santo evangelio según san Juan (20,1.11-18):
El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando.
Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?»
Ella les contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.»
Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?»
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré.»
Jesús le dice: «¡María!»
Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!»
Jesús le dice: «Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro."»
María Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho esto.»

Frei Betto: "La crisis no es un accidente del camino. Es la esencia del camino"


"No hay nada nuevo bajo el sol", destaca el Cohelet, autor del Eclesiastés. De hecho, todo cuanto nos causa preocupación e indignación -corrupción, violencia, irrespeto a los derechos humanos, etc.- ha sucedido siempre. La diferencia está en que antes vivíamos aislados en nuestra aldea y no existían, como hoy, medios de comunicación que globalizaran la información.
Desde que fui alumno de periodismo aprendí que el perro atropellado en la calle de mi barrio me interesa más que los dos mil chinos muertos en el terremoto de Shangai. Por eso nos afecta tanto la crisis brasileña. Y por consiguiente a nuestra vida espiritual. Nos vuelve más irritables, agresivos, pesimistas. Dejamos que la emoción se sobreponga a la razón.
Todos tenemos espiritualidad, incluso los desprovistos de fe religiosa. No se debe confundir espiritualidad y religión. Ésta es una institución; aquélla una vivencia. Y hay prácticas religiosas que ya no son fuentes de espiritualidad, así como hay espiritualidades que no son religiones, como el budismo.
La espiritualidad es la fuerza interior, cultivada en la oración o en la meditación, que nos mantiene vivos. Es alimentada también por el amor que nos une a la familia, la autoestima profesional, los valores que rigen nuestras actitudes y esperanzas (sueños, proyectos, etc.) y mueven nuestros pasos en dirección al futuro.
En tiempos de crisis todos nuestros paradigmas parecen desmoronarse. Amenaza el desempleo, decepciona la política, se oscurece el horizonte utópico, los valores pierden credibilidad. Es como la turbulencia de un avión: no tenemos el control para saber cuándo cesará, y en cualquier dirección que se mire hay un inmenso vacío...
El pueblo de la Biblia conoció situaciones semejantes a la nuestra. Y escribió dos libros que expresan muy bien la espiritualidad en tiempos de crisis: Eclesiastés y Job. En el primero el autor nos invita a no dar importancia a ninguna cosa. "Vanidad de vanidades, todo es vanidad". Todo es pasajero. "Travesía", que dijo Guimarães Rosa como última palabra de Grande Sertão. Veredas. Así, quien más despegado está, menos sufre. Lección enseñada por Buda cinco siglos antes de Cristo.
Job fue víctima de una crisis profunda, que le arrebató hijos, amigos, bienes y salud. Menos la esperanza. No le quedó más que la confianza en Dios. Miraba el revés del bordado y creía que las líneas asimétricas formaban un hermoso dibujo oculto a sus ojos. Hasta que comenzó a encarar los hechos bajo otro prisma. Dios, al que conocía solamente de "oír hablar" de él, se volvió una presencia amorosa en su vida.
La crisis no es un accidente del camino. Es la esencia del camino. Son los "dolores de parto" de la Creación, en opinión del apóstol Pablo. Ante la crisis la espiritualidad nos da sustento y aliento, sobre todo cuando la encaramos desde la óptica histórica, como enseñó Jesús a los discípulos de Emaús.
Tanta desgracia alrededor -miseria, terrorismo, asesinatos- indujo a un hombre indignado a querer romper el silencio de Dios: "Y tú, Señor, ¿no haces nada?" y él respondió: "¡Ya lo hice. Tú!"
(Frei Betto)
- Traducción de J. L. Burguet

jueves, 21 de julio de 2016

¿Quién muere?


Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco, y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en si mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.

Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.

Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce, o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar. Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad. 

Pablo Neruda

«Quien aparta la mirada de los pobres no es cristiano»

En palabras de un teólogo americano, la doctrina social es «el secreto mejor guardado de la Iglesia», pero su potencial transformador es enorme. Francisco regalará a los jóvenes en Cracovia el Docat, una iniciativa de la Fundación YouCat, para animarles a ir «a las periferias» y a meterse «en el fango» junto a los excluidos de la sociedad
«Mi predecesor, el Papa Benedicto XVI, puso en vuestras manos un catecismo para jóvenes, el YouCat. Yo quisiera haceros hoy entrega de un nuevo catecismo, el Docat, que recoge la doctrina social de la Iglesia», escribe Francisco en el prólogo al nuevo compendio para jóvenes, que será presentado el 26 de julio en Cracovia, un día antes de la llegada del Pontífice, en un acto presidido por el cardenal Schönborn, arzobispo de Viena, para el que Francisco ha grabado un vídeo. El día 27 habrá una segunda presentación a cargo del cardenal Tagle, arzobispo de Manila y presidente de Cáritas Internationalis.
Se trata, en palabras del obispo de Roma, «de algo así como un libro de instrucciones que nos ayuda primero a transformarnos a nosotros mismos con el Evangelio, después nuestro entorno inmediato y, finalmente, el mundo entero». El comunismo y el capitalismo han dejado nuestro mundo en ruinas y los jóvenes tienen hoy la tarea de arreglarlo. Para este objetivo Francisco quiere reclutar voluntarios entre los participantes a la JMJ.
El Papa anima a los jóvenes a tomar conciencia de que no necesitan buscar soluciones a los problemas que afrontan las sociedades contemporáneas en ideologías alejadas de la fe, ya que la doctrina social de la Iglesia tiene el poder de transformar el mundo. Para ello les pide pasar a la acción. «Al invitaros a conocer realmente la doctrina social de la Iglesia –afirma–, sueño no solo con grupos que se sienten bajo los árboles a discutirla. ¡Eso está bien! ¡Hacedlo!», escribe. Pero «mi sueño es algo más grande: me gustaría tener a un millón de jóvenes cristianos, sí, mejor a una generación entera, que sean para sus contemporáneos doctrina social andante y parlante. Ninguna otra cosa cambiará el mundo, sino solo personas que, consagradas a Jesús, vayan a las periferias y se metan en el fango».
«El mundo no puede seguir por el mismo camino», les dice el Papa a los chicos y chicas, a quienes desafía a rebelarse contra las injusticias sociales. «En estos días, si un cristiano aparta la mirada de las necesidades de los más pobres de entre los pobres, entonces realmente no es un cristiano».
Un millón de voluntarios
Tomando como referente el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, publicado en 2004 por el Consejo Pontificio Justicia y Paz, el Docat aborda una amplia variedad de cuestiones, que van desde la familia a la ecología, pasando por las nuevas tecnologías, la pena de muerte, el buen gobierno o las migraciones.
Igual que el YouCat que encontraron en sus mochilas los peregrinos a la JMJ de Madrid 2011, el contenido se presenta en formato de preguntas y respuestas entre gran profusión de ilustraciones. Hay abundancia de citas bíblicas, de santos y Papas, e incluso de personalidades como Bill Gates, J.P. Morgan, Hannah Arendt o Marilyn Monroe. Pero a menudo las citas más impactantes son las del propio Francisco, como la que utilizó en Nápoles, cuna de la Camorra, cuando denunció en marzo de 2015 que «la corrupción apesta, la sociedad corrupta apesta, como apesta un animal muerto».
El libro, escrito originariamente en alemán, será publicado en 2016 en más 30 idiomas. En España, Ediciones Encuentro lo distribuirá en las librerías a partir de septiembre.
Para los impulsores de la iniciativa, igual de importante o más es la aplicación para teléfonos móviles que será lanzada la próxima semana de forma gratuita –aunque inicialmente solo en inglés– para las personas inscritas en la JMJ de Cracovia, y «a un coste reducido» para los demás interesados. Junto al contenido del Docat, esta app, diseñada por la agencia Saatchi & Saatchi, ofrecerá soporte para la creación de grupos de debate juveniles sobre doctrina social, y una serie de retos diarios para su puesta en práctica. Los diseñadores se han fijado como modelo en una exitosa aplicación de nutrición y fitness. Recogiendo el reto expresado por Francisco, los responsables del proyecto aspiran a reclutar a un millón de voluntarios que quieran formar parte del «sueño del Papa» de aquí a la JMJ de 2019.
La génesis del proyecto
Al regreso de la JMJ de Madrid, un grupo de peregrinos de EE.UU. envió un correo electrónico a los creadores del YouCat, alabando aquel catecismo que «nos ayuda a entender las enseñanzas de la fe», pero pedían una segunda parte con un enfoque más práctico. «Sería genial saber qué debemos hacer si queremos vivir nuestra fe. Por favor, escribid un Docat», pedían. Así fue como nació el proyecto y surgió el propio nombre.
La elección de Francisco en 2013 supuso un revulsivo. El arzobispo Claudio Maria Celli, presidente entonces del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, animó a los responsables de la Fundación YouCat a emprender dos trabajos que, aseguró, serían del agrado del nuevo Pontífice: una biblia juvenil (el libro finalmente vio la luz en octubre de 2015, con prólogo de Francisco) y un compendio de doctrina social.
Si el YouCat bíblico ha tenido hasta ahora un éxito más bien limitado fuera de Alemania, el Docat ha contado desde el principio con el mecenazgo de la Asociación Católica Alemana para el Comercio y la Administración (KKV), que contactó con un grupo de expertos colaboradores del cardenal Marx, arzobispo de Múnich, ofreciéndose a financiar iniciativas para la divulgación de la doctrina social.
Al frente del grupo de expertos ha estado Peter Schallenberg, quien logró juntar a «muchos colaboradores de distintas escuelas de pensamiento y sensibilidades» para redactar «un catecismo global sobre cuestiones de ética social», explica el sacerdote a este semanario en conversación telefónica. «Inevitablemente –reconoce–, el primer borrador contenía una visión muy europea», por lo que se buscó la opinión de episcopados de otros continentes. Posteriormente el texto se envió a la Conferencia Episcopal Austríaca, y de ahí el documento pasó a Roma, en particular a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Durante el proceso de revisión, se introdujeron referencias a la encíclicaLaudato si, publicada en aquellos meses. Varios grupos de jóvenes han desempeñado un papel protagonista en la elaboración de los contenidos, siguiendo la máxima de la Fundación YouCat de que «si quieres hacer algo para jóvenes, tienes que hacerlo con jóvenes»
El segundo de a bordo de Schallenberg, Arnd Kueppers, coautor con el cardenal Marx del libro El capital, destaca la cálida acogida que encontró la iniciativa en el Papa cuando le fue presentado el resultado final en junio. Además de escribir el prólogo, Francisco accedió a grabar un vídeo.
Lo que más llamó la atención del Pontífice –asegura Kueppers a Alfa y Omega– es la dimensión práctica del Docat, que muestra que «la doctrina social de la Iglesia responde a las cuestiones acuciantes de nuestro tiempo en el ámbito social o político de un modo mucho más eficaz que ideologías como el neoliberalismo o un primitivo anticapitalismo». «El problema es solo que, para muchos, la doctrina social es desconocida. Un teólogo americano dijo que la doctrina social es el secreto mejor guardado de la Iglesia». Pero con este proyecto, «estamos convencidos de que será posible acercarla a muchos jóvenes».
Ricardo Benjumea
Fuente: Alfa y Omega 

ORAR CON EL SALMO DE HOY: EN TI, SEÑOR, ESTÁ LA FUENTE DE LA VIDA


Del Salmo 35:
 En ti, Señor, está la fuente de la vida
Tu misericordia, Señor, llega hasta el cielo, 
tu fidelidad hasta las nubes. 
Tu justicia es como las altas montañas, 
tus juicios, como un océano inmenso. 


 En ti, Señor, está la fuente de la vida
Tú socorres a los hombres y a las bestias: 
¡qué inestimable es tu misericordia, oh Dios! 
Por eso los hombres se refugian a la sombra de tus alas. 
Se sacian con la abundancia de tu casa, 
les das de beber del torrente de tus delicias.


 En ti, Señor, está la fuente de la vida
En ti está la fuente de la vida, 
y por tu luz vemos la luz. 
Extiende tu gracia sobre los que te reconocen, 
y tu justicia sobre los rectos del corazón. 


 En ti, Señor, está la fuente de la vida

Respeto y redes sociales

La muerte del torero Víctor Barrio a causa de una cornada en el pecho en la plaza de toros de Teruel se ha convertido lamentablemente en actualidad, no sólo por la tragedia que ha supuesto, sino también por la cantidad de burlas y mensajes vejatorios de celebración de su muerte por parte de algunos antitaurinos. No es la primera vez que esto se produce, como tampoco lo es que tales comentarios se hagan virales. Mensajes sin ningún tipo de respeto al difunto y a su familia. Mensajes que desatan el odio en la sociedad. Mensajes hirientes. Mensajes que, una vez más, nos hacen preguntarnos si es necesario poner límites a la libertad de expresión en las redes sociales.
¿Se puede expresar todo? ¿Se puede ofender impunemente? ¿Eso es libertad de expresión? No existe libertad de expresión cuando impides con tus palabras la expresión del otro porque no coincide con la tuya. La libertad de expresión se ampara en el respeto y nunca en el odio, la mentira o la violencia.
El artículo 20 de la Constitución Española establece que «Se reconocen y protegen los derechos: a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción». Cuando se redactó la Constitución las redes sociales no existían; pero ello no justifica desconocer una de las partes más importantes de este precepto, que resulta igualmente aplicable a este medio de comunicación «estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título (…) y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia». Uno de los derechos fundamentales protegidos en nuestra Constitución es precisamente la dignidad del ser humano. Ofender voluntariamente, desde el odio, atenta contra la dignidad del ofendido. El límite a la libertad de expresión debe ser siempre el respeto al semejante.
Las redes sociales son una excelente vía de comunicación. Hoy resultan imprescindibles y, bien usadas, ayudan eficazmente a expresar ideas y pensamientos; pero si esa libertad se utiliza marginando la libertad y la dignidad de la persona frente a la que se ejerce, deja de ser libertad de expresión para convertirse en un auténtico atentado contra ella.
Hoy todos en cierta manera somos periodistas. Nuestros mensajes en redes sociales, en blogs y en otras plataformas que permiten llegar a muchas personas pueden hacer bien, pero también generar odio y, sobre todo, sembrar mentira. La libertad de expresión tiene límites: la verdad y el respeto a uno mismo y a los demás.
Grupo Areópago

Fuente: Alfa y Omega



Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 10-17. 

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron:

– ¿Por qué les hablas en parábolas?

El les contestó:

– A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del Reino de los Cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender.

 Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: «Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure». Dichosos vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.