jueves, 9 de junio de 2016

Homilía del Papa: Jesús enseña un sano realismo

Querer “esto o nada” no es católico, es “herético”. Fue la admonición de Francisco en su homilía de la Misa de la mañana celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, que estuvo centrada en el “sano realismo” que el Señor ha enseñado a sus discípulos. El Papa se refirió al mal que los hombres de Iglesia causan al pueblo de Dios cuando hacen lo contrario de lo que dicen. Y exhortó a liberarse de un idealismo rígido que no nos permite reconciliaros entre nosotros.
“Su justicia debe superar a la de los escribas y fariseos”. El Papa Francisco se inspiró en esta exhortación de Jesús, según el Evangelio del día, para detenerse en la importancia del realismo cristiano. El Pontífice afirmó que el pueblo estaba “un poco disperso” porque “los que enseñaban la ley no eran coherentes” en su “testimonio de vida”. Por tanto, Jesús pide que se supere esto de “ir hacia arriba”.
Insultar al hermano es como dar una bofetada a su alma
“Esto – dijo el Papa – hace bien oírlo en este tiempo, en el que estamos tan acostumbrados a calificativos y tenemos un vocabulario tan creativo para insultar a los demás”. Y esto “es pecado” – dijo el Santo Padre –, “es matar, porque es dar una bofetada al alma del hermano”, a su “dignidad”. Y con amarga ironía – añadió – frecuentemente decimos tantas malas palabras, “con mucha caridad, pero se las decimos a los demás”.
El Obispo de Roma reafirmó que un hombre de Iglesia que hace lo contrario de lo que dice Jesús escandaliza, y añadió que a “este pueblo desorientado” le pide que mire “hacia arriba” y vaya “adelante”. Si bien no dejó de destacar cuánto mal hace al pueblo el contra-testimonio de los cristianos:

“Cuántas veces nosotros en la Iglesia escuchamos estas cosas: ¡cuántas veces! ‘Pero, aquel sacerdote, aquel hombre, aquella mujer de la Acción Católica, aquel obispo, aquel Papa, nos dicen: ‘¡Deben hacer así!’, y él hace lo contrario. Ese es el escándalo que hiere al pueblo y no deja que el pueblo de Dios crezca, que vaya adelante. No libera. También este pueblo había visto la rigidez de estos escribas y fariseos e incluso cuando venía un profeta que les daba a ellos un poco de alegría lo perseguían y hasta lo amenazaban: no había lugar para los profetas allí. Y Jesús dice a los fariseos: ‘Ustedes han matado a los profetas, han perseguido a los profetas: aquellos que traían el aire nuevo’”.
Seguir el sano realismo de la Iglesia, no a idealismos ni rigidez
“La generosidad, la santidad”, que nos pide Jesús, “es salir pero siempre, siempre hacia arriba. Salir hacia arriba”. Esta – dijo el Santo Padre – es la “liberación” de la “rigidez de la ley y también de los idealismos que no nos hacen bien”. Jesús – comentó el Papa – “nos conoce bien”, “conoce nuestra naturaleza”. Nos exhorta, por tanto, a ponernos de acuerdo cuando tenemos un contraste con el otro. “Jesús  – prosiguió – nos enseña también un sano realismo”. “Tantas veces  – añadió – no se puede llevar a la perfección, pero al menos hagan lo que puedan, pónganse de acuerdo”:
“Este sano realismo de la Iglesia católica: la Iglesia católica jamás enseña ‘o esto, o esto’. Eso no es católico. La Iglesia dice: ‘Esto y esto’. ‘Haz lo perfecto: reconcíliate con tu hermano. No insultarlo. Ámalo. Pero si hay algún problema, al menos ponte de acuerdo, para que no estalle la guerra’. Este sano realismo del catolicismo. No es católico ‘o esto, o nada’: eso no es católico. Eso es herético. Jesús siempre sabe caminar con nosotros, nos da el ideal, nos acompaña hacia el ideal, nos libera de este enjaularse de la rigidez de la ley y nos dice: ‘Pero, hagan hasta el punto que puedan hacer’. Y él nos entiende bien. Este es nuestro Señor, esto es lo que nos enseña a nosotros”.
Reconciliarse entre nosotros, es la “santidad pequeñita” del negociado
El Señor también nos pide que no seamos hipócritas, que no vayamos a alabar a Dios con la misma lengua con la que se insulta al hermano. “Hagan lo que puedan”, añadió, “es la exhortación de Jesús”, “al menos eviten la guerra entre ustedes, pónganse de acuerdo”:
“Y me permito decirles esta palabra que parece un poco extraña: es la santidad pequeñita de la negociación. ‘Pero, no puedo todo, pero quiero hacer todo, me pongo de acuerdo contigo, al menos no nos insultamos, no hacemos la guerra y vivamos todos en paz’. ¡Jesús es grande! Nos libera de todas nuestras miserias. Incluso de aquel idealismo que no es católico. Pidamos al Señor que nos enseñe, primero, a salir de toda rigidez, pero salir hacia arriba, para poder adorar y alabar a Dios; que nos enseñe a reconciliarnos entre nosotros; y también que nos enseñe a ponernos de acuerdo hasta el punto de que nosotros podamos hacerlo”.
(María Fernanda Bernasconi - RV). (from Vatican Radio)

VE PRIMERO A RECONCILIARTE CON TU HERMANO Y LUEGO PRESÉNTATE AL SEÑOR


Evangelio según San Mateo 5,20-26. 

Jesús dijo a sus discípulos: 

"Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos. 

Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. 

Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego. 

Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda. 

Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. 

Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo". 

“Las bodas de Caná, una Alianza nueva y definitiva”, el Papa en la catequesis

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Antes de comenzar la catequesis, quisiera saludar a un grupo de parejas – ahí al final – que celebran cincuenta años de matrimonio. ¡Aquello sí que es el vino bueno de la familia! El suyo es un testimonio que los nuevos esposos – que saludare después – y los jóvenes deben aprender. Es un bello testimonio. Gracias por su testimonio. Después de haber comentado algunas parábolas de la misericordia, hoy  nos detenemos en uno de los primeros milagros de Jesús, que el evangelista Juan llama “signos”, porque Jesús no los hizo para suscitar maravilla, sino para revelar el amor del Padre. El primero de estos signos prodigiosos es narrado justamente por Juan (2,1-11) y se cumplió en Caná de Galilea. Se trata de una especie de “puerta de ingreso”, en la cual se han esculpido palabras y expresiones que iluminan el entero misterio de Cristo y abren el corazón de los discípulos a la fe. Veamos algunos.
En la introducción encontramos la expresión «Jesús también fue invitado con sus discípulos» (v. 2). A aquellos que Jesús ha llamado a seguirlo, los ha ligado a sí en una comunidad y ahora, como una única familia, son invitados todos a la boda. Dando inicio a su ministerio público en las bodas de Caná, Jesús se manifiesta como el esposo del pueblo de Dios, anunciado por los profetas, y nos revela la profundidad de la relación que nos une a Él: es una nueva Alianza de amor. ¿Qué cosa hay en el fundamento de nuestra fe? Un acto de misericordia con el cual Jesús nos ha ligado a sí. Y la vida cristiana es la respuesta a este amor, es como la historia de dos enamorados. Dios y el hombre se encuentran, se buscan, se hallan, se celebran y se aman: exactamente como el amado y la amada del Cantar de los Cantares. Todo lo demás viene como consecuencia de esta relación. La Iglesia es la familia de Jesús en el cual se vierte su amor; es este amor que la Iglesia cuida y quiere donar a todos.
En el contexto de la Alianza se comprende también la observación de la Virgen: «No tienen vino» (v. 3). ¿Cómo es posible celebrar las bodas y hacer fiesta si falta aquello que los profetas indicaban como un elemento típico del banquete mesiánico (Cfr. Am 9,13-14; Jo 2,24; Is 25,6)? El agua es necesaria para vivir, pero el vino expresa la abundancia del banquete y la alegría de la fiesta. Es una fiesta de bodas en la cual falta el vino; los nuevos esposos pasan vergüenza, sienten vergüenza y se avergüenzan de esto. Pero imaginen terminar una fiesta de bodas bebiendo te; sería una vergüenza. El vino es necesario para la fiesta. Transformando en vino el agua de las tinajas destinadas «a los ritos de purificación de los Judíos» (v. 6), Jesús realiza un signo elocuente: transforma la Ley de Moisés en Evangelio, portador de alegría. Como dice en otro pasaje el mismo Juan: «La Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo» (1,17).
Las palabras que María dirige a los sirvientes coronan el cuadro nupcial de Caná: «Hagan todo lo que él les diga» (v. 5). Es curioso: son sus últimas palabras reportadas en los Evangelio: son la herencia que nos entrega a todos nosotros. También hoy la Virgen nos dice a todos nosotros: «Hagan todo lo que él les diga». Es la herencia que nos ha dejado: ¡es bello! Se trata de una expresión que evoca la fórmula de fe utilizada por el pueblo de Israel en el Sinaí como respuesta a las promesas de la alianza: «Estamos decididos a poner en práctica todo lo que ha dicho el Señor» (Ex 19,8). Y en efecto en Caná los sirvientes obedecen. «Jesús dijo a los sirvientes: Llenen de agua estas tinajas. Y las llenaron hasta el borde. Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete. Así lo hicieron» (vv. 7-8). En estas bodas, de verdad viene estipulada una Nueva Alianza y a los servidores del Señor, es decir a toda la Iglesia, le es confiada la nueva misión: «Hagan todo lo que él les diga». Servir al Señor significa escuchar y poner en práctica su Palabra. Es la recomendación simple pero esencial de la Madre de Jesús y es el programa de vida del cristiano. Para cada uno de nosotros, sacar de las tinajas equivale a confiar en la Palabra de Dios para experimentar su eficacia en la vida. Entonces, junto al encargado del banquete que ha probado el agua convertida en vino, también nosotros podemos exclamar: «Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento» (v. 10). Si, el Señor continúa reservando aquel vino bueno para nuestra salvación, así como continua brotando del costado atravesado del Señor.
La conclusión de la narración suena como una sentencia: «Este fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él» (v. 11). Las bodas de Caná son mucho más que una simple narración del primer milagro de Jesús. Como en un cofre, Él cuida el secreto de su persona y el fin de su venida: el esperado Esposo da inicio a las bodas que se cumplen en el Misterio pascual. En estas bodas Jesús liga a sí a sus discípulos con una alianza nueva y definitiva. En Caná los discípulos de Jesús se convierten en su familia y en Caná nace la fe de la Iglesia. ¡A estas bodas todos nosotros estamos invitados, porque el vino nuevo no faltará más! Gracias.
(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)

miércoles, 8 de junio de 2016

“Si cuidas el planeta, combates la pobreza” de Cáritas, Manos Unidas, REDES, Confer y Justicia y Paz.La Iglesia española lanza sus “diez mandamientos” para la lucha por el medio ambiente y contra la desigualdad


La “Laudato Si”, eje de una campaña para cambiar el sistema que esquilma los recursos naturales y a las personas.  "Si cuidas planeta, combates la pobreza". La Iglesia española, a través de sus principales organizaciones sociales, se une al Papa Francisco y lanza sus "Mandamientos" por el cuidado de la hermana Tierra y de quienes formamos parte de ella. A partir del impulso dado por la encíclica "Laudato Si", Cáritas, Confer, Manos Unidas, Justicia y Paz y REDES se han agrupado en torno a "Enlázate por la Justicia".
Estos son los "diez mandamientos" de la Iglesia para el cuidado de la creación, que centrarán el trabajo en los dos próximos años, desde este mes de junio hasta mediados de 2018:
ü  Apoyarás la causa de los pobres;
ü  Redescubrirás el valor de la simplicidad en tu propia vida;
ü  Valorarás la importancia de tus comportamientos cotidianos;
ü  Apreciarás la diversidad de nuestro mundo;
ü  Animarás una conversión personal, eclesial y comunitaria;
ü  Impulsarás las decisiones necesarias, aunque sean costosas;
ü  No supeditarás tu acción a los intereses económicos;
ü  Bucearás en tu propia tradición espiritual;
ü  Asumirás los consensos científicos;
ü  y Superarás el paradigma tecnocrático.
 "Si cuidas el planeta, combates la pobreza". Una campaña que retoma el impulso lanzado por estas organizaciones, y que busca entender, con el Papa, que no se puede trabajar por el medio ambiente sin defender los derechos de los empobrecidos y que, a la par, no se puede acabar con la pobreza si no cambiamos un sistema económico injusto, que esquilma las recursos naturales y humanos.
Así se expresó Ana Isabel González, responsable de Justicia y Paz en la rama de Confer, para quien este proyecto "es fruto de la campaña que iniciamos desde Enlázate por la Justicia, que desde hace más de dos años llevamos a cabo Cáritas, Manos Unidas, Justicia y Paz, Confer y Redes". Un proceso de "reflexión sobre nuestra identidad, sobre lo que podemos aportar a la Iglesia en el ámbito de la lucha contra la pobreza". Porque, pese a quien pese, la presencia social de la Iglesia en el mundo de los empobrecidos es muy fuerte, aunque haya que reforzarla públicamente. Por ello, representantes de la Conferencia Episcopal acompañaban la presentación de la campaña, que subrayaron el apoyo directo de los obispos, especialmente de monseñor Omella, presidente de la Comisión de Pastoral Social, y la implicación de las diócesis.
"Hace justo un año -explica Ana- el Papa publicaba 'Laudato Si'", la auténtica hoja de ruta de este tercer milenio, "y ya entonces acogimos con agradecimiento este documento y expresamos el deseo de que esta idea central, que pone en estrecha vinculación la degradación medioambiental y la injusticia que padecen muchos pueblos, nos impulsaba a poner en marcha un marco común de trabajo".

Un esfuerzo por denunciar "el actual modelo de desarrollo basado en el crecimiento y el consumo, que esquilma el planeta, que prioriza el bienestar de unos pocos sobre los derechos de las personas más vulnerables". Y es que "la comunidad católica en España tenemos el reto de aplicar las cuestiones medioambientales como elemento fundamental de nuestro trabajo por el Reino. El Papa nos ha llamado a una conversión ecológica. Reconocemos la grandeza del desafío que se nos presenta".
Jesús Bastante


EL PASO DEL JORDÁN. ORÍGENES


En el paso del río Jordán, el arca de la alianza guiaba al pueblo de Dios. Los sacerdotes y levitas que la llevaban se pararon en el Jordán, y las aguas, como en señal de reverencia a los sacerdotes que la llevaban, detuvieron su curso y se amontonaron a distancia, para que el pueblo de Dios pudiera pasar impunemente. Y no te has de admirar cuando se te narran estas hazañas relativas al pueblo antiguo, porque a ti, cristiano, que por el sacramento del bautismo has atravesado la corriente del Jordán, la palabra divina te promete cosas mucho más grandes y excelsas, pues te promete que pasarás y atravesarás el mismo aire. Oye lo que dice Pablo acerca de los justos: Seremos arrebatados en la nube, al encuentro del Señor, en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor. 

Nada, pues, ha de temer el justo, ya que toda la creación estará a su servicio. Oye también lo que Dios promete al justo por boca del profeta: Cuando pases por el fuego, la llama no te abrasará, porque yo, el Señor, soy tu Dios. Vemos, por tanto, cómo el justo tiene acceso a cualquier lugar, y cómo toda la creación se muestra servidora del mismo. Y no pienses que aquellas hazañas son meros hechos pasados y que nada tienen que ver contigo, que los escuchas ahora: en ti se realiza su místico significado. En efecto, tú, que acabas de abandonar las tinieblas de la idolatría y deseas ser instruido en la ley divina, eres como si acabaras de salir de la esclavitud de Egipto. Al ser agregado al número de los catecúmenos y al comenzar a someterte a las prescripciones de la Iglesia, has atravesado el mar Rojo y, como en aquellas etapas del desierto, te dedicas cada día a escuchar la ley de Dios y a contemplar la gloria del Señor, reflejada en el rostro de Moisés. 

Cuando llegues a la mística fuente del bautismo y seas iniciado en los venerables y magníficos sacramentos, por obra de los sacerdotes y levitas, parados como en el Jordán, los cuales conocen aquellos sacramentos en cuanto es posible conocerlos, entonces también tú, por ministerio de los sacerdotes, atravesarás el Jordán y entrarás en la tierra prometida, en la que te recibirá Jesús, el verdadero sucesor de Moisés, y será tu guía en el nuevo camino. Entonces tú, consciente de tales maravillas de Dios, viendo cómo el mar se ha abierto para ti y cómo el río ha detenido sus aguas, exclamarás: ¿Qué te pasa, mar, que huyes, y a ti, Jordán, que te echas atrás? ¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros; colinas, que saltáis como corderos? Y te responderá el oráculo divino: En presencia del Señor se estremece la tierra, en presencia del Dios de Jacob; que transforma las peñas en estanques, el pedernal en manantiales de agua.


De las homilías de Orígenes, presbítero, sobre el libro de Josué
(Hom. 4, 1: PG 12, 842-843)

Fuente: News. Va

COMENTARIO DE BENEDICTO XVI AL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 5,17-19.



“Después de las «bienaventuranzas», que son su programa de vida, Jesús proclama la nueva Ley, su Torá, como la llaman nuestros hermanos judíos. 
En efecto, el Mesías, con su venida, debía traer también la revelación definitiva de la Ley, y es precisamente lo que Jesús declara: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud». 

Y, dirigiéndose a sus discípulos, añade: «Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos» (Mt 5, 17.20). Pero ¿en qué consiste esta «plenitud» de la Ley de Cristo, y esta «mayor» justicia que él exige?

Jesús lo explica mediante una serie de antítesis entre los mandamientos antiguos y su modo proponerlos de nuevo. Cada vez comienza diciendo: «Habéis oído que se dijo a los antiguos...», y luego afirma: «Pero yo os digo...». Por ejemplo: «Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”; y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: “todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado”» (Mt 5, 21-22). Y así seis veces. 
Este modo de hablar suscitaba gran impresión en la gente, que se asustaba, porque ese «yo os digo» equivalía a reivindicar para sí la misma autoridad de Dios, fuente de la Ley. La novedad de Jesús consiste, esencialmente, en el hecho que Él mismo «llena» los mandamientos con el amor de Dios, con la fuerza del Espíritu Santo que habita en Él.

Y nosotros, a través de la fe en Cristo, podemos abrirnos a la acción del Espíritu Santo, que nos hace capaces de vivir el amor divino. Por eso todo precepto se convierte en verdadero como exigencia de amor, y todos se reúnen en un único mandamiento: ama a Dios con todo el corazón y ama al prójimo como a ti mismo. «La plenitud de la Ley es el amor», escribe san Pablo (Rm 13, 10). 

Queridos amigos, quizás no es casualidad que la primera gran predicación de Jesús se llame «Sermón de la montaña». Moisés subió al monte Sinaí para recibir la Ley de Dios y llevarla al pueblo elegido. Jesús es el Hijo de Dios que descendió del cielo para llevarnos al cielo, a la altura de Dios, por el camino del amor.

Es más, Él mismo es este camino: lo único que debemos hacer es seguirle, para poner en práctica la voluntad de Dios y entrar en su reino, en la vida eterna”.
(Benecdicto XVI, Ángelus del 13 de febrero de 2011)

QUIEN CUMPLA Y ENSEÑE LOS MANDAMIENTOS SERÁ GRANDE EN EL REINO DE LOS CIELOS


Evangelio según San Mateo 5,17-19. 

Jesús dijo a sus discípulos: 

«No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. 

Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. 

El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. 

En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.» 

martes, 7 de junio de 2016

Homilía del Papa: Que el cristiano sea luz para todos

La batería del cristiano para iluminar es la oración. Es cuanto afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa de la mañana celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice puso en guardia a los cristianos para que no se conviertan en sal insípido, y añadió que es necesario vencer la tentación de la “espiritualidad del espejo” según la cual uno se empeña más en iluminarse a sí mismo que en llevar la luz de la fe a los demás.
Luz y sal
Al comentar el Evangelio del día el Santo Padre recordó que Jesús siempre habla con “con palabras fáciles, con comparaciones fáciles, para que todos puedan comprender el mensaje”. De ahí la definición del cristiano, que debe ser luz y sal. Pero ninguna de las dos cosas – observó Francisco – es para sí misma: “La luz es para iluminar al otro, y la sal para dar sabor y conservar al otro”.
La batería del cristiano para iluminar es la oración
¿Pero cómo puede el cristiano entonces hacer que la sal y la luz no se desvirtúen – se preguntó el Pontífice – es decir, hacer que no se termine el aceite para encender las lámparas?
“¿Cuál es la batería del cristiano para hacer la luz? Sencillamente la oración. Tú puedes hacer tantas cosas, tantas obras, incluso obras de misericordia, puedes hacer tantas cosas grandes por la Iglesia – una universidad católica, un colegio, un hospital… – hasta te harán un monumento como benefactor de la Iglesia, pero si no rezas, aquello será un poco oscuro o sombrío. Cuantas obras se vuelven oscuras por falta de luz, por falta de oración. Lo que mantiene, lo que da vida a la luz cristiana, lo que ilumina, es la oración”.
La oración “verdadera” – dijo el Papa –, “la oración de adoración al Padre, de alabanza a la Trinidad, la oración de agradecimiento y también la oración que pide cosas al Señor, pero la oración del corazón”.
El cristiano sazona la vida de los demás con el Evangelio
Se trata del “aceite” – dijo Francisco – de la “batería que da vida a la luz”. Y agregó que la sal no da sabor a sí misma:
“La sal se vuelve sal cuando se da. Y ésta es otra actitud del cristiano: darse; sazonar la vida de los demás, sazonar tantas cosas con el mensaje del Evangelio. Darse. No conservarse a sí mismo. La sal no es para el cristiano, es para darla. El cristiano la tiene para darla, es sal para darse, pero no es para sí mismo. Ambas –  es curioso esto –, luz y sal, son para los demás, no para sí mismas. La luz no se ilumina a sí misma; la sal no se sazona a sí misma”.
Ciertamente – observó el Obispo de Roma – cabe preguntarse hasta cuándo podrían durar la sal y la luz si seguimos dándolas sin cesar. La respuesta de Francisco fue que “aquí entra la fuerza de Dios, porque el cristiano es sal donada por Dios en el Bautismo”, es “una cosa que te es dada como un don, y sigue siéndote dada como don si tú sigues dándola, iluminando y dando. Y jamás termina”.
Atentos a la tentación de la “espiritualidad del espejo”
Según la Primera Lectura esto es precisamente lo que sucede a la viuda de Sarepta que confía en el profeta Elías y así su harina y el aceite jamás se agotan. De ahí que el Papa haya dirigido un pensamiento a la vida presente del cristiano:
“Ilumina con tu luz, pero defiéndete de la tentación de iluminarte a ti mismo. Ésta es una cosa fea, es un poco la espiritualidad del espejo: me ilumino a mí mismo. Defiéndete de la tentación de curarte a ti mismo. Se luz para iluminar, se sal para sazonar y conservar”.
La sal y la luz – reafirmó el Santo Padre al concluir su homilía – “no son para sí mismas”, son para darlas a los demás “en obras buenas”. Para que así – exhortó – “resplandezca su luz ante los hombres. ¿Para qué? Para que vean sus obras buenas y den gloria a su Padre que está en los cielos. Es decir, volver a Aquel que te ha dado la luz y te ha dado la sal”. “Que el Señor nos ayude en esto  – dijo el Papa  – a estar atentos siempre a la luz, a no esconderla, sino a ponerla en lo alto”. Y a la sal, “a dar lo justo, aquello que es necesario, pero darla”, porque así aumenta. “Son estas las buenas obras del cristiano”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

Escuchaba con los ojos.




Había oído la expresión hablar con los ojos, pero nunca había visto escuchar con los ojos, si se puede decir así. Y es cierto; lo vi en una misa, en directo, en la catedral de san Agustín.

El P. Rene Robert hablaba a los sordomudos en su lenguaje. Cuando él callaba, Maureen Ann Longo traducía a los presentes. Johnny Mayoral, que hacía de monaguillo, tenía una traductora para él sólo. Al presenciar esta maravilla de comunicación pensé que Dios habla a cada uno acomodándose a nuestro lenguaje.

El Señor se complace en aquellos que escuchan su palabra y los colma de bendiciones (Gn 22,17), da vida al alma (Is 55,1-3) y establece su morada en medio de su pueblo (Lv 26,12). Escuchar a Dios es la fuente de la felicidad y de la vida. Hemos de escuchar a Dios en el momento presente y llevar lo que se escucha a la vida.

Dios nos escucha en silencio y propone el mismo método para escucharle. "Dios es la Palabra y, al mismo tiempo, el gran Oyente, que acoge nuestras palabras dispersas, despeinadas, inquietas, y les va restituyendo su profundidad. Quien se ha ejercitado en oír y escuchar el Silencio es capaz de entender lo que no es dicho", dice Melloni.

Dios habla, se revela, pero hace falta que alguien recoja su palabra lanzada. Dios se revela en la Palabra que necesita ser escuchada, para que nazca la fe y se dé el cambio en la persona. La fe nace de la escucha.

El Señor constantemente suplica a su pueblo que le escuche: "Escucha, Israel" (Dt 6,4). "Escuchad mi voz y yo seré vuestro Dios" (Jr 7,23). "Éste es mi hijo muy amado... Escuchadlo" (Mc 9,7). La escucha es la condición primera y fundamental para el amor de Dios, y es este amor a Dios el mejor fruto que se puede conseguir. Todo el afán de la Sabiduría será llevar al creyente a la escucha.

Escuchar supone abandonarse en fe, esperanza y amor, tener la misma actitud de Abraham, Samuel y María. La escucha requiere confianza en los interlocutores.

Quien es de Dios escucha a Dios (Jn 8,47) y ha de escuchar al pobre, al huérfano y al necesitado (St 5,4). Escuchar la voz del Señor es no endurecer el corazón (Hb 3,7). Quien escucha al Señor encontrará vida en su alma (Is 55,2-3). Todo el que es de Dios escucha sus palabras (Jn 8,47) y las pone en práctica (Mt 7,26). Todo el que pertenece a la verdad escucha su voz (Jn 18,37).

Dios me habla hoy, a mí, en este mismo momento. Él quiere dialogar conmigo. Me ofrece su vida y su amistad.

Quien quiera tener vida deberá alimentarse de todo lo que sale de la boca de Dios, tendrá que escucharlo "hoy" y grabarlo en el corazón.

P. Eusebio Gómez Navarro

El arzobispo de Barcelona apoya abrir un debate para ampliar el papel de la mujer en la Iglesia Omella: "Quizás el día de mañana el obispo podría ser una mujer, ¿por qué no?"


El arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, ha llamado este lunes a abrir un debate sobre el papel de la mujer en la Iglesia, que avanza cada vez más en puestos de servicio -"entendiendo el poder en la Iglesia como un servicio"--, como en los secretariados y comisiones, pero que se enfrenta a un problema teológico en lo sacramental, con cargos como diaconisas o mujeres sacerdote.
Durante una conferencia que ha pronunciado en el Parlament, y preguntado sobre cuál opina que es el papel que debería tener la mujer, Omella se ha alineado a favor de las afirmaciones del Papa Francisco, y ha explicado que en el Vaticano hay mujeres con cargos, como secretarias, ante las que tienen que rendir cuentas los obispos: "Quizás el día de mañana el obispo podría ser una mujer, ¿por qué no?".
"Abramos la reflexión y veamos si es verdad o no que hubo en la Iglesia primitiva mujeres diacas", ha manifestado, y ha defendido que actualmente no puede tomar una ordenación sacramental, pero que en el resto de cargos puede tomarlos todos, dentro de una congregación.
Preguntado por los conflictos de los Bienes de Sijena y de la Franja, Omella ha reconocido que el del patrimonio es un tema que "le toca la llaga", porque es un conflicto muy largo y ha tenido que trabajar en él, y ha dicho que en el caso de la sentencia eclesiástica de los bienes de Barbastro, debería cumplirse por parte de Lleida, pero que son temas diferentes.
Ha relatado que en una pequeña montaña al lado de su pueblo había un poblado ibérico, el de Cretas, con unas pinturas rupestres que no se protegían, pero desde Catalunya reconocieron "la joya" que son y las compraron, y ahora están en un museo de Barcelona, y ha explicado que está orgulloso de que sean de su pueblo pero le parece bien que estén en la ciudad catalana.
El arzobispo ha llamado a la clase política a preguntarse qué han hecho para que los jóvenes recelen y rechacen a los partidos que han tenido más incidencia en la vida pública, un "examen de conciencia" que ha trasladado también a la Iglesia.
"Me pregunto qué ha hecho la Iglesia para que los jóvenes se alejen o busquen alternativas", que desconoce a dónde llevarán, y ha señalado la necesidad de que los políticos y los religiosos se pregunten cómo habría que actuar a largo plazo para mejorar la sociedad --más allá de las elecciones, en el caso de los políticos--.
También ha llamado a los políticos y a la sociedad a huir de la búsqueda del dinero y el poder y ponerse al servicio de los pobres y los desprotegidos, y ha urgido en la necesidad de "avanzar hacia una conversión ecológica", porque el modelo económico actual se dirige hacia un crecimiento sin limites, pero el planeta tiene límites y hay que cuidarlo.
"Desafortunadamente la política se presenta como una lucha de intereses contrapuestos; muchas veces las frases chillonas y los eslóganes dan pie a un sensacionalismo ampliado por los medios", ha dicho, y ha añadido que el querer estar cada día en las portadas conduce a comunicar sin sentido.
Omella ha pedido "más políticos a los que les duela de verdad la pobreza", y ha descrito las ocho bienaventuranzas para los políticos del cardenal Van Thuan, en proceso de beatificación, y ha destacado la necesidad de que los políticos se pregunten si están trabajando para el pueblo y para el bien común, y si actúan en coherencia a sus promesas electorales.
También ha pedido que no se permita que "ideologías emergentes" vayan en contra de la familia, ante el gran trabajo que han hecho las familias para reducir el impacto de la crisis.
En la introducción de la conferencia, organizada por la Associació d'Antics Diputats del Parlament de Catalunya, la expresidenta del Parlament Núria de Gispert ha afirmado que el pueblo catalán se encuentra actualmente movilizado y aspira a decidir un futuro mejor, y ha asegurado que en "el diseño de una nueva Catalunya" no puede faltar la Iglesia católica, así como la ayuda al diálogo de Omella.