sábado, 16 de abril de 2016

Lesbos: los tres líderes cristianos piden una respuesta a la crisis humanitaria

El papa Francisco, el patriarca Bartolomeo I y el arzobispo Jerónimo II, firmaron una declaración conjunta
Durante el viaje apostólico a la isla griega de Lesbos, en el campo de refugiados de Moria, el papa Francisco firmó este sábado 16 de abril junto al patriarca Bartolomé I y del arzobispo de Atenas, Jerónimo II, un documento.
“Desde Lesbo hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que responda con coraje, afrontando esta enorme crisis humanitaria y las causas relacionadas, mediante iniciativas diplomáticas, políticas caritativas y a través de esfuerzos conjuntos, sea en Medio Oriente que en Europa” dice el documento.
Y añade: “Juntos imploramos solemnemente el final de la guerra y de la violencia en Oriente Medio, una paz justa y duradera y un retorno honroso de quienes fueron obligados a abandonar sus casas”.A continuación el texto de la DECLARACIÓN CONJUNTA
“Nosotros, el Papa Francisco, el Patriarca Ecuménico Bartolomé y el Arzobispo de Atenas y de Toda Grecia Ieronymos, nos hemos encontrado en la isla griega de Lesbos para manifestar nuestra profunda preocupación por la situación trágica de los numerosos refugiados, emigrantes y demandantes de asilo, que han llegado a Europa huyendo de situaciones de conflicto y, en muchos casos, de amenazas diarias a su supervivencia.
La opinión mundial no puede ignorar la colosal crisis humanitaria originada por la propagación de la violencia y del conflicto armado, por la persecución y el desplazamiento de minorías religiosas y étnicas, como también por despojar a familias de sus hogares, violando su dignidad humana, sus libertades y derechos humanos fundamentales.
La tragedia de la emigración y del desplazamiento forzado afecta a millones de personas, y es fundamentalmente una crisis humanitaria, que requiere una respuesta de solidaridad, compasión, generosidad y un inmediato compromiso efectivo de recursos. Desde Lesbos, nosotros hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que responda con valentía, afrontando esta crisis humanitaria masiva y sus causas subyacentes, a través de iniciativas diplomáticas, políticas y de beneficencia, como también a través de esfuerzos coordinados entre Oriente Medio y Europa.
Como responsables de nuestras respectivas Iglesias, estamos unidos en el deseo por la paz y en la disposición para promover la resolución de los conflictos a través del dialogo y la reconciliación. Mientras reconocemos los esfuerzos que ya han sido realizados para ayudar y auxiliar a los refugiados, los emigrantes y a los que buscan asilo, pedimos a todos los líderes políticos que empleen todos los medios para asegurar que las personas y las comunidades, incluidos los cristianos, permanezcan en su patria y gocen del derecho fundamental de vivir en paz y seguridad.

Es necesario urgentemente un consenso internacional más amplio y un programa de asistencia para sostener el estado de derecho, para defender los derechos humanos fundamentales en esta situación que se ha hecho insostenible, para proteger las minorías, combatir la trata y el contrabando de personas, eliminar las rutas inseguras, como las que van a través del mar Egeo y de todo el Mediterráneo, y para impulsar procesos seguros de reasentamiento. De este modo podremos asistir a aquellas naciones que están involucradas directamente en auxiliar las necesidades de tantos hermanos y hermanas que sufren. Manifestamos particularmente nuestra solidaridad con el pueblo griego que, a pesar de sus propias dificultades económicas, ha respondido con generosidad a esta crisis.
Juntos imploramos firmemente por fin de la guerra y la violencia en Medio Oriente, una paz justa y duradera, así como el regreso digno de quienes fueron forzados a abandonar sus hogares. Pedimos a las comunidades religiosas que incrementen sus esfuerzos para recibir, asistir y proteger a los refugiados de todas las confesiones religiosas, y que los servicios de asistencia civil y religiosa trabajen para coordinar sus esfuerzos. Hasta que dure la situación de necesidad, pedimos a todos los países que extiendan el asilo temporal, ofrezcan el estado de refugiados a quienes son idóneos, incrementen las iniciativas de ayuda y trabajen con todos los hombres y mujeres de buena voluntad por un final rápido de los conflictos actuales.
Europa se enfrenta hoy a una de las más graves crisis humanitarias desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Para afrontar este desafío serio, hacemos un llamamiento a todos los discípulos de Cristo para que recuerden las palabras del Señor, con las que un día seremos juzgados: «Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme… Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,35-36.40).
Por nuestra parte, siguiendo la voluntad de Nuestro Señor Jesucristo, decidimos con firmeza y con todo el corazón de intensificar nuestros esfuerzos para promover la unidad plena de todos los cristianos. Reiteramos nuestra convicción de que «la reconciliación (entre los cristianos) significa promover la justicia social en todos los pueblos y entre ellos… Juntos queremos contribuir a que los emigrantes, los refugiados y los demandantes de asilo se vean acogidos con dignidad en Europa» (Charta Oecumenica, 2001).
Deseamos cumplir la misión de servicio de las Iglesias en el mundo, defendiendo los derechos fundamentales de los refugiados, de los que buscan asilo político y los emigrantes, como también de muchos marginados de nuestra sociedad.
Nuestro encuentro de hoy se propone contribuir a infundir ánimo y dar esperanza a quien busca refugio y a todos aquellos que los reciben y asisten. Nosotros instamos a la comunidad internacional para que la protección de vidas humanas sea una prioridad y que, a todos los niveles, se apoyen políticas de inclusión, que se extiendan a todas las comunidades religiosas. La situación terrible de quienes sufren por la crisis humanitaria actual, incluyendo a muchos de nuestros hermanos y hermanas cristianos, nos pide nuestra oración constante.
Lesbos, 16 de abril de 2016

Francisco Bartolomé  (ZENIT – Roma)

Papa: en Lesbos late el corazón de la humanidad. Llamamiento, gratitud, aliento y esperanza

Queridos hermanos y hermanas
         Desde que Lesbos se ha convertido en un lugar de llegada para muchos emigrantes en busca de paz y dignidad, he tenido el deseo de venir aquí. Hoy, agradezco a Dios que me lo haya concedido. Y agradezco al Presidente Paulopoulos haberme invitado, junto al Patriarca Bartolomé y al Arzobispo Jerónimo.
         Quisiera expresar mi admiración por el pueblo griego que, a pesar de las graves dificultades que tiene que afrontar, ha sabido mantener abierto su corazón y sus puertas. Muchas personas sencillas han ofrecido lo poco que tenían para compartirlo con los que carecían de todo. Dios recompensará esta generosidad, así como la de otras naciones vecinas, que desde el primer momento han acogido con gran disponibilidad a muchos emigrantes forzados.
         Es también una bendición la presencia generosa de tantos voluntarios y de numerosas asociaciones, las cuales, junto con las distintas instituciones públicas, han llevado y están llevando su ayuda, manifestando de una manera concreta su fraterna cercanía.
         Quisiera renovar hoy mi apremiante llamamiento a la responsabilidad y a la solidaridad frente a una situación tan dramática. Muchos de los refugiados que se encuentran en esta isla y en otras partes de Grecia están viviendo en unas condiciones críticas, en un clima de ansiedad y de miedo, a veces de desesperación, por las dificultades materiales y la incertidumbre del futuro.
         La preocupación de las instituciones y de la gente, tanto aquí en Grecia como en otros países de Europa, es comprensible y legítima. Sin embargo, no debemos olvidar que los emigrantes, antes que números son personas, son rostros, nombres, historias. Europa es la patria de los derechos humanos, y cualquiera que ponga pie en suelo europeo debería poder experimentarlo. Así será más consciente de deberlos a su vez respetar y defender. Por desgracia, algunos, entre ellos muchos niños, no han conseguido ni siquiera llegar: han perdido la vida en el mar, víctimas de un viaje inhumano y sometidos a las vejaciones de verdugos infames.
         Ustedes, habitantes de Lesbos, demuestran que en estas tierras, cuna de la civilización, sigue latiendo el corazón de una humanidad que sabe reconocer por encima de todo al hermano y a la hermana, una humanidad que quiere construir puentes y rechaza la ilusión de levantar muros con el fin de sentirse más seguros. En efecto, las barreras crean división, en lugar de ayudar al verdadero progreso de los pueblos, y las divisiones, antes o después, provocan enfrentamientos.
         Para ser realmente solidarios con quien se ve obligado a huir de su propia tierra, hay que esforzarse en eliminar las causas de esta dramática realidad: no basta con limitarse a salir al paso de la emergencia del momento, sino que hay que desarrollar políticas de gran alcance, no unilaterales. En primer lugar, es necesario construir la paz allí donde la guerra ha traído muerte y destrucción, e impedir que este cáncer se propague a otras partes. Para ello, hay que oponerse firmemente a la proliferación y al tráfico de armas, y sus tramas a menudo ocultas; hay que dejar sin apoyos a todos los que conciben proyectos de odio y de violencia. Por el contrario, se debe promover sin descanso la colaboración entre los países, las organizaciones internacionales y las instituciones humanitarias, no aislando sino sosteniendo a los que afrontan la emergencia. En esta perspectiva, renuevo mi esperanza de que tenga éxito la primera Cumbre Humanitaria Mundial, que tendrá lugar en Estambul el próximo mes.
         Todo esto sólo se puede hacer juntos: juntos se pueden y se deben buscar soluciones dignas del hombre a la compleja cuestión de los refugiados. Y para ello es también indispensable la aportación de las Iglesias y Comunidades religiosas. Mi presencia aquí, junto con el Patriarca Bartolomé y el Arzobispo Jerónimo, es un testimonio de nuestra voluntad de seguir cooperando para que este desafío crucial se convierta en una ocasión, no de confrontación, sino de crecimiento de la civilización del amor.
         Queridos hermanos y hermanas, ante las tragedias que golpean a la humanidad, Dios no es indiferente, no está lejos. Él es nuestro Padre, que nos sostiene en la construcción del bien y en el rechazo al mal. No sólo nos apoya, sino que, en Jesús, nos ha indicado el camino de la paz. Frente al mal del mundo, él se hizo nuestro servidor, y con su servicio de amor ha salvado al mundo. Esta es la verdadera fuerza que genera la paz. Sólo el que sirve con amor construye la paz. El servicio nos hace salir de nosotros mismos para cuidar a los demás, no deja que las personas y las cosas se destruyan, sino que sabe protegerlas, superando la dura costra de la indiferencia que nubla la mente y el corazón.
         Gracias a ustedes, porque son los custodios de la humanidad, porque se hacen cargo con ternura de la carne de Cristo, que sufre en el más pequeño de los hermanos, hambriento y forastero, y que ustedes han acogido (cf. Mt 25,35).

El papa Francisco se lleva a Roma a una docena de refugiados de Lesbos. Lombardi: "El Papa ha querido dar un signo de acogida a los refugiados"


Tres familias musulmanas, con seis menores, cuyos hogares fueron bombardeados
 La acogida y la manutención de las tres familias correrá a cargo del Vaticano. La hospitalidad inicial estará garantizada por la Comunidad de San Egidio
El papa Francisco ha dado una nota final de sorpresa a su visita a la isla griega de Lesbos y se ha llevado en el avión papal a una docena de refugiados. El papa ha sumado un gesto práctico al llamamiento lanzado previamente por él y los líderes de la iglesia ortodoxa, Bartolomé de Constantinopla y Jerónimo II, arzobispo de Atenas, a los líderes internacionales en los que les pidieron mostrar más responsabilidad en esta crisis.
Según informan los medios griegos, se trata de ocho sirios y dos afganos, miembros de tres familias, aunque algunos hablan de hasta 12 personas.
Todos provienen del centro de acogida de Kara Tepé, un campamento abierto, situado en las cercanías del centro de Moria, el que visitó hoy el papa y que alberga a los grupos más vulnerables.
Los medios italianos hablan de doce personas y señalan que serán acogidas por la comunidad Sant'Egidio.
Con este gesto, Francisco culmina una breve visita cargada de simbolismo a Lesbos y especialmente a Moria, convertido en centro de detención en virtud del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía que contempla la devolución de refugiados.
El avión papal partió del aeropuerto de Mitilene a las 15.15 hora local (12.15 GMT) y se espera que llegue a Roma a 16.30 hora local (14.30 GMT).
En el aeropuerto Francisco volvió a reunirse brevemente con el primer ministro, Alexis Tsipras, por un lado, y con el arzobispo de Atenas y toda Grecia Jerónimo II y el patriarca ecuménico Bartolomé, por el otro.
Durante su visita a Lesbos, el papa recorrió junto a los otros dos líderes religiosos elcampo de refugiados de Moria, donde escucharon los testimonios de muchos refugiados y donde almorzaron con varias familias.
En el puerto de Mitilene, la capital de Lesbos, Francisco habló ante ciudadanos y junto con Bartolomé y Jerónimo II arrojaron al mar tres coronas de laurel al mar, en recuerdo de las víctimas de la migración. (RD/Agencias)
Declaración del Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede
El Papa ha querido dar un signo de acogida a los refugiados acompañando a Roma en su mismo avión a tres familias de refugiados sirios, doce personas, de las cuales seis menores de edad. Se trata de personas que estaban ya en los campos de acogida de Lesbos antes del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía.
La iniciativa del Papa se ha realizado a través de los contactos de la Secretaría de Estado con las autoridades competentes, griegas e italianas.
Los miembros de las tres familias son musulmanes. Dos de ellas vienen de Damasco y una de Deir Azzor (en la zona ocupada por el Daesh). Sus hogares han sido bombardeados.

La acogida y la manutención de las tres familias correrá a cargo del Vaticano. La hospitalidad inicial estará garantizada por la Comunidad de San Egidio.

"Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna".


Evangelio según San Juan 6,60-69. 

Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: "¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?". 
Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Esto los escandaliza? 
¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes? 
El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida. 
Pero hay entre ustedes algunos que no creen". En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. 
Y agregó: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede". 
Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo. 
Jesús preguntó entonces a los Doce: "¿También ustedes quieren irse?". 
Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. 
Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios". 

Actividades del Papa Francisco en la isla de Lesbos. Programa completo

El Santo Padre saldrá del aeropuerto romano de Fiumicino a las 7.00 (hora de Roma) y llegará al aeropuerto de Mytilene en Lesbos a las 10.20 hora local (9:20 hora de Roma), donde tendrá lugar la ceremonia de bienvenida. El Papa será recibido por el primer ministro Alexis Tsipras y saludado por su Santidad Bartolomé, Patriarca Ecuménico de Constantinopla, su Beatitud Jerónimo, arzobispo de Atenas y de toda Grecia y a continuación por el obispo Fragkiskos Papamanolis OFM Cap, presidente de la Conferencia Episcopal Griega.
Después de un encuentro en privado con el primer ministro el Papa se trasladará en minibus desde al aeropuerto al campo de refugiados de Mòria, acompañado por el Patriarca Bartolomé y por el Arzobispo Jerónimo. El campo, que dista 16 kms del aeropuerto, alberga alrededor de 2.500 refugiados que solicitan asilo. Una vez llegados al campo, los tres líderes religiosos serán saludados por 150 menores de edad residentes en Móira y atravesarán el patio dedicado al registro de los prófugos para llegar a una tienda de campaña donde saludarán individualmente a 250 personas allí acogidas. Hacia las 12.25 (hora local) el Arzobispo Jerónimo, el Patriarca Bartolomé y el Papa Francisco pronunciarán sendos discursos desde el podio instalado en el patio y firmarán una declaración conjunta. Los tres almorzarán con algunos refugiados en un prefabricado detrás del podio.
Posteriormente se desplazarán al puesto de la Guardia Costera en el puerto de Mytilene donde encontrarán a la población y a la comunidad católica y el Papa pronunciará un discurso, al que seguirá una breve oración individual de cada uno de los tres líderes religiosos por las víctimas de las migraciones. Tras un minuto de silencio recibirán de tres niños coronas de laurel que arrojarán al mar.
A las 14.15, el Papa se trasladará en minibus al aeropuerto de la isla donde se encontrará en privado con el Arzobispo Jerónimo, con el Patriarca Ecuménico y con el Primer Ministro y después de la ceremonia de despedida emprenderá el regreso a Roma, donde su avión aterrizará a las 16.30, hora de Roma.
(RC-RV)

viernes, 15 de abril de 2016

La Iglesia española se vuelca con la colecta convocada por Francisco para aliviar el drama en Ucrania

Gil Tamayo: "El Papa tiene un sexto sentido especial ante el sufrimiento"

"Con el Papa, por Ucrania" se llevará a cabo el próximo 24 de abril en todas las parroquias

Siguiendo la llamada del Papa Francisco, la Iglesia española se moviliza. El próximo 24 de abril, secundado la convocatoria papal y por primera vez en mucho tiempo, la Conferencia Episcopal, junto a Confer, Manos Unidas, Cáritas y Ayuda a la Iglesia Necesitada capitalizan la colecta en todas las parroquias de nuestro país para ayudar a los damnificados por la crisis en Ucrania.
"Con el Papa, por Ucrania", es el título de una colecta que servirá para atender a las necesidades del país, sobre el terreno. "Es una campaña de emergencia humanitaria", subrayó el portavoz de la CEE, José María Gil Tamayo, recordando las palabras de Francisco: "Este gesto de caridad, además de aliviar los sufrimientos materiales, quiere expresar mi personal cercanía y solidaridad y la de toda la Iglesia".
Tamayo subrayó que la colecta se hará "sin limitaciones confesionales" y agradeció la"sensibilidad especial del Papa, ese sexto sentido ante el sufrimiento y situaciones de atención humanitaria". "Le vemos ahora en Ucrania, pero mañana va a Lesbos, y antes fue a Lampedusa. Es un referente moral frente al egoísmo y la cerrazón, en el caso de los refugiados y el sufrimiento del pueblo de Ucrania". "Tenemos un reto al que dar respuesta desde nuestras raíces cristianas: no podemos cerrarnos ante quienes huyen de situaciones de guerra y conflictos. No podemos revestir de legalidad lo que es una injusticia".
Para el portavoz episcopal, "existe una situación de desgracia y sufrimiento en un país grande, con una gran historia". La colecta se llevará a cabo en todas las parroquias de España y su objetivo es ayudar, "no en claves políticas, sino de socorro y solidaridad, por encima de fronteras y divisiones que levantan las ideologías o las opciones políticas partidistas".
Los datos son estremecedores. Desde que comenzaran las hostilidades, más de 10.000 personas han muerto, y otros 20.000 han sido heridos. En Ucrania existen 1,6 millones de desplazados internos, aunque los afectados superan los 3,7 millones. Más de un millón de personas sufren inseguridad alimentaria, tres millones no tienen acceso regular al agua potable.
La sitaució afecta especialmente a los pequeños: medio millón de niños están en riesgo de sufrir polio, y otros 140.000 padecen malnutrición. El 93% de los chicos y chicas ucranianos padecen estrés, y 1,5 millones han visto recortado el acceso a una educación regular.
Rafael del Río, presidente de Cáritas Española, puso especial hincapié en el problema de prostitución y tráfico de personas que se esconde detrás del conflicto bélico en Ucrania. Por su parte, la secretaria general de Confer, Julia García Monge, relató la presencia de la vida religiosa en el país, siendo "la caricia de Dios a estos hermanos nuestros". Todas las congregaciones se volcarán en la campaña.
Ricardo Loy, secretario general de Manos Unidas, subrayó que, aunque la ONG no desarrolla proyectos en Ucrania, sí realiza un trabajo de concienciación en la sociedad española contra la desnutrición. Un ejemplo más del "trabajo en red" que supone esta campaña en el ámbito de la Iglesia española.
Por su parte, Javier Menéndez Ros, de Ayuda a la Iglesia Necesitada, agradeció al Papa su "sensibilidad ante un conflicto del que nadie habla". Ucrania "es un país que necesita nuestra solidaridad, pero también estar presente". El país es uno de los primeros que atendió AIN en su historia. En 2014 fue el país que más ayuda recibió a nivel mundial, para más de doscientos proyectos, fundamentalmente evangelizadores. "Son conflictos que continúan aunque nadie hable de ellos".
Finalmente, el padre Iván Lypka, capellán de la iglesia greco-católica ucraniana en Madrid, relató el sufrimiento de centenares de miles de personas en el país.
(Jesús Bastante


Homilía del Papa: permitir que Dios nos abra el corazón

 A un corazón duro que elige abrirse con “docilidad” a su Espíritu, Dios siempre da la gracia y la “dignidad” para volverse a levantar, realizando, “si fuera necesario”, un acto de humildad. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, al comentar el pasaje bíblico de la conversión de San Pablo.
Tener fervor por las cosas sagradas no quiere decir tener un corazón abierto a Dios. El Papa Francisco puso el ejemplo de un hombre fervoroso en la fidelidad a los principios de su fe,Pablo de Tarso, pero con el “corazón cerrado”, totalmente sordo a Cristo, es más, “de acuerdo” con exterminar a sus secuaces hasta el punto de hacerse autorizar a encadenar a quienes vivían en Damasco.
La humillación que ablanda el corazón
Todo sucede precisamente a lo largo del camino que lo lleva a esta meta y la de Pablo – afirmó el Papa se convierte en la “historia de un hombre que deja que Dios le cambie el corazón”. Pablo es envuelto por una luz potente, oye una voz que lo llama, cae y se vuelve ciego momentáneamente. Saulo el fuerte, el seguro, estaba por el suelo, comentó Francisco. Y subrayó que en esa condición, “comprende su verdad, que no es “un hombre como Dios quería, porque Dios nos ha creado a todos nosotros para estar de pie, con la cabeza alta”. Sin embargo, la voz del cielo no dice sólo: “¿Por qué me persigues?”, sino que invita a Pablo a levantarse:
“‘Levántate y te será dicho’. Ti debes aprender aún. Y cuando comenzó a levantarse no podía, porque se dio cuenta de que estaba ciego: en aquel momento había perdido la vista. ‘Y se dejó guiar’: comenzó, el corazón, a abrirse. Así, guiándolo de la mano, los hombres que estaban con él lo condujeron a Damasco y durante tres días permaneció ciego y no tomó alimento ni bebida. Este hombre estaba por el suelo, pero entendió inmediatamente que debía aceptar esta humillación. Precisamente el camino para abrir el corazón es la humillación. Cuando el Señor nos envía humillaciones o permite que vengan las humillaciones es precisamente para esto: para que el corazón se abra, sea dócil, [para que] el corazón se convierta al Señor Jesús.
Protagonista es el Espíritu Santo
El corazón de Pablo se ablanda.  En aquellos días de soledad y ceguera, cambia su vista interior. Después Dios le envía a Ananías, que le impone las manos y los ojos de Saulo vuelven a ver. Pero hay un aspecto en esta dinámica que – afirmó el Pontífice –, se debe tener muy en cuenta:
“Recordemos que el protagonista de estas historias no son ni los doctores de la ley, ni Esteban, ni Felipe, ni el eunuco, ni Saulo… Es el Espíritu Santo. Protagonista de la Iglesia es el Espíritu Santo que conduce al pueblo de Dios. E inmediatamente se le cayeron de los ojos como dos escamas y recuperó la vista. Se levantó y fue bautizado. La dureza del corazón de Pablo – Saulo, Pablo – llega a ser docilidad al Espíritu Santo”.

La dignidad de volver a levantarse
“Es bello – concluyó diciendo el Obispo de Roma  – ver cómo el Señor es capaz de cambiar los corazones” y hacer que “un corazón duro, terco, se transforme en un corazón dócil al Espíritu”:
“Todos nosotros tenemos durezas en el corazón: todos nosotros. Si alguno de ustedes no las tiene, levante la mano, por favor. Todos nosotros. Pidamos al Señor que nos haga ver que estas durezas nos echan al piso. Que nos envíe la gracia y también  – si fuera necesario – las humillaciones para que no permanezcamos en el piso y levantarnos, con la dignidad con la que nos ha creado Dios, es decir, la gracia de un corazón abierto y dócil al Espíritu Santo”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

Francisco: "Es necesaria la valentía de los mártires"

El Papa recibe a los seminaristas del Pontificio Colegio Escocés en su 400 aniversario

"También nosotros vivimos en tiempos de martirio y en una cultura a menudo hostil al Evangelio", "es necesaria la valentía de los mártires". Lo afirmó el Sucesor de Pedro al recibir en audiencia en la Sala del Consistorio a los superiores y seminaristas del Pontificio Colegio Escocés, a 400 años de su transformación en Seminario para la formación sacerdotal.

Conmemorando el martirio de san John Ogilvie, jesuita, que cuatrocientos años atrás fuera torturado y asesinado durante la persecución anticatólica en Escocia, y haciendo el punto en la valentía de dieciséis hombres que, por una decisión nacida a partir de la sangre de aquel mártir, regresaron a Escocia para predicar el Evangelio arriesgando sus vidas, el Papa Francisco exhortó a los religiosos a tener "el mismo espíritu de dedicación que tuvieron sus predecesores": "Amen a Jesús por sobre todas las cosas", les dijo, y "asegúrense de que su "sí", esté marcado por la firme resolución de entregarse totalmente a su formación sacerdotal", "de modo que sus años en Roma puedan prepararlos para regresar a Escocia y ofrecer su vida por completo".

"Si ustedes -siguió diciendo el Papa - tienen el mismo ardor de sus hermanos de hace cuatro siglos atrás, aquel mismo amor por la Iglesia y Escocia, harán honor a la historia y a los sacrificios que hoy recordamos. Se convertirán también en nuestros días en un signo para el pueblo de Escocia, especialmente para los jóvenes, si los encontrarán en su vida cotidiana, si alcanzarán a aquellos que están alejados de Cristo".

"Muestren a todos y a cada uno de ellos, que Dios está siempre con nosotros y que su misericordia permanece para siempre".


El Obispo de Roma concluyó su discurso rezando para que el Señor conceda a los miembros del Pontificio Colegio Escocés "la valentía y la gracia de ser fieles a Su voluntad", "dedicándose a la oración, amando a Jesús especialmente en la santa Eucaristía" y encomendándose a la protección de la Virgen María.

«Aunque vuestros pecados sean como púrpura, blanquearán como nieve» De la primera Apología de san Justino, mártir, en defensa de los cristianos


Cristo dijo: El que no nazca de nuevo, no podrá entrar en el reino de los cielos. Ahora bien, es evidente para todos que no es posible, una vez nacidos, volver a entrar en el seno de nuestras madres.

También el profeta Isaías nos dice de qué modo puede librarse de sus pecados quienes pecaron y quieren convertirse: Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido, defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces venid y litigaremos, dice el Señor. Aunque vuestros pecados sean como púrpura, blanquearán como nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán como lana. Si sabéis obedecer, lo sabroso de la tierra comeréis; si rehusáis y os rebeláis, la espada os comerá. Lo ha dicho el Señor.

Los apóstoles nos explican la razón de todo esto. En nuestra primera generación, fuimos engendrados de un modo inconsciente por nuestra parte, y por una ley natural y necesaria, por la acción del germen paterno en la unión de nuestros padres, y sufrimos la influencia de costumbres malas y de una instrucción desviada. Mas, para que tengamos también un nacimiento, no ya fruto de la necesidad natural e inconsciente, sino de nuestra libre y consciente elección, y lleguemos a obtener el perdón de nuestros pecados pasados, se pronuncia, sobre quienes desean ser regenerados y se convierten de sus pecados, mientras están en el agua, el nombre de Dios, Padre y Soberano del universo, único nombre que invoca el ministro cuando introduce en el agua al que va a ser bautizado. [...]

También se invoca sobre el que ha de ser iluminado el nombre de Jesucristo, que fue crucificado bajo Poncio Pilato, y el nombre del Espíritu Santo que, por medio de los profetas, anunció de antemano todo lo que se refiere a Jesús.

El que coma de este pan vivirá eternamente

Evangelio según San Juan 6,52-59. 

Los judíos discutían entre sí, diciendo: "¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?". 

Jesús les respondió: "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. 

El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. 

Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. 

El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. 

Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. 

Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente". 

Jesús enseñaba todo
 esto en la sinagoga de Cafarnaún. 

jueves, 14 de abril de 2016

La Conferencia episcopal valora la exhortación 'Amoris laetitia' de Francisco.Carlos Osoro: "La Iglesia no condena a nadie para siempre"


No hay cambio de doctrina, pero ésta ya no puede aplicarse de la misma manera". Ésta es la frase con la que los cuatro expertos, convocados por la Conferencia episcopal española, resumieron la reciente exhortación postsinodal del Papa, 'Amoris laetitia'. Se trata de pasar de la Iglesia-aduana a la Iglesia-hospital de campaña, que, como explicó, el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, "no condena a nadie para siempre".
Presentación poliédrica de la exhortación papal en la sala de prensa de la CEE, presidida por el vicepresidente del episcopado, Carlos Osoro. Con expertos de reconocido prestigio, como el rector de la Universidad Comillas, padre Julio Martínez, el rector de la Universidad San Dámaso, Javier Prades, el profesor de la Pontificia de Salamanca, José Luis Segovia, y el profesor de Comillas, Pablo Guerrero.
Desde la perspectiva teológica, Javier Prades, alabó la fundamentación escriturística de la exhortación papal, lo que no le impide, a su juicio, "poner los pies en la tierra y acompañar con realismo". De dos formas, "apelando a las razones y a la hermosura de la familia" y valorando "la educación como un proceso".
En contra de lo que sostuvo recientemente el cardenal Burke, que aseguraba que el documento papal contiene meras afirmaciones personales sin valor magisterial, el rector de San Dámaso lo calificó, evidentemente, de "claro magisterio doctrinal" del Papa. O como subrayó el secretario del episcopado, José Maria Gil, "un magisterio luminoso sobre la familia, al que nos adherimos sin fisuras".
En este sentido, Carlos Osoro explicó que "ningún obispo se opone a la doctrina del Papa" y que la exhortación implica "un nuevo modo de actuar pastoralmente ante todas las situaciones", para lo que los propios pastores han de prepararse y, en ocasiones, cambiar de mentalidad y de forma de actuar.
Porque, como señaló, a preguntas de los informadores, el padre Julio Martínez, en referencia al reciente documento de los obispos de Alcalá y Getafe, "estos obispos tienen que recibir la exhortación postsinodal y armonizarse con lo que aquí se dice".
Sólo así se pueden adecuar a la "misericordia pastoral", que es, para el rector de Comillas, la clave de lectura de la 'Amoris laetitia'. Porque, para poner esta misericordia en marcha, como pide el Papa, hay que juntar "la espiritualidad, la pastoral y la moral". Eso significa, en concreto, que "no se pueden separar a puros e impuros, a buenos y malos" y que los pastores "tienen que tener los pies en la tierra".
A juicio de Julio Martínez, la Iglesia y las familias tienen que hacer un "mayor esfuerzo en la educación moral" en las situaciones concretas de la vida cotidiana. Con una clave fundamental: el respeto a la conciencia. "El Papa quiere que la moral ponga en el centro la conciencia, que como decía el cardenal Newman, es el vicario de Cristo".
Una nueva educación moral que, "desde el pleno respeto al magisterio no es incompatible con el debate" y con el reconocimiento de una moral basada en "las actitudes fundamentales", como explicó el rector jesuita.
El profesor de la Pontificia de Salamanca y vicario de pastoral social de Madrid, José Luis Segovia, insistió en que se trata de un texto "marcadamente pastoral", que "no contiene condenas ni concreciones jurídico-morales". Porque lo que el papa pretende es "acompañar, integrar, comprender y abrazar, especialmente a los que más sufren".
Se trata, a su juicio, de "superar el rigorismo doctrinal" y acercarse a la misericordia. Porque "la Iglesia es madre y maestra, por este orden, y sólo una Iglesia que ejerce de madre pueda encaminar a los fieles hacia la utopía creyente".
Por último, el profesor de Comillas, Pablo Guerrero, subrayó que "tenemos la suerte de tener un Papa que nos habla del amor, que es la entraña del Evangelio" y que nos invita a "retomar la ternura, la atención y el cuidado del más débil".
A su juicio, la exhortación "rezuma Evangelio", porque la familia es, precisamente, "escuela de Evangelio", con dos misiones: construir un buen nido y enseñar a volar. Sólo así, la Iglesia, como decía el padre Arrupe, "no dará respuestas de ayer a problemas del mañana".


(José M. Vidal)

El Papa en Sta. Marta: ‘La docilidad al Espíritu es fuente de alegría’

En la homilía de este jueves, el Santo Padre invita a rezar cada día al Señor con estas palabras: ‘Habla Señor, que tu siervo escucha’
(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- Es necesario ser dócil al Espíritu Santo y no mostrarle resistencia. Así lo ha asegurado el papa Francisco en la homilía de la misa matutina en Santa Marta. El Papa ha advertido sobre los que justifican tal resistencia con una “llamada fidelidad a la ley”. Y de este modo, ha invitado a todos los fieles a pedir la gracia de la docilidad al Espíritu Santo.
En la primera lectura de la liturgia del día, se narra el pasaje de Felipe que evangeliza al etíope, ministro de la reina Candace. De este modo, el Santo Padre ha tomado como referencia este episodio para hablar de la docilidad al Espíritu Santo.
El protagonista de este encuentro no es tanto Felipe ni el etíope, sino el Espíritu Santo, ha precisado. “Es Él quien hace las cosas. Está el Espíritu que hace nacer y crecer la Iglesia”, ha añadido.
Tal y como ha recordado el Pontífice, en los días pasados la Iglesia nos ha propuesto el drama de la resistencia al Espíritu: los corazones cerrados, duros, tontos, que resisten al Espíritu.  “Veíamos las cosas –la sanación del cojo hecha por Pedro y Juan en la Puerta del Templo; las palabras y las cosas grandes que hacía Estaban… — pero se quedaron cerrados a estos signos del Espíritu y han mostrado resistencia al Espíritu. Y buscaban justificar esta resistencia con una llamada fidelidad a la ley, es decir, a la lectura de la ley”.
Hoy –ha observado el Santo  Padre– la Iglesia nos propone lo opuesto: no la resistencia al Espíritu, sino la docilidad al Espíritu, que es precisamente la actitud del cristiano. “Ser dócil al Espíritu y esta docilidad hace que el Espíritu pueda actuar e ir adelante para construir la Iglesia”, ha exhortado.
Por otro lado ha aseverado que aquí estaba Felipe, “ocupado como todos los obispos y ese día seguramente tenía sus planes de trabajo”. Pero el Espíritu le dice que deje lo que tenía programado y vaya donde el etíope, “y él obedeció”. Y ha añadido que el Espíritu “trabaja en el corazón del etíope”, le ofrece “el don de la fe y este hombre sintió algo de nuevo en el corazón”. Finalmente pide ser bautizado, es dócil al Espíritu Santo.
Dos hombres –ha explicado el Papa– un evangelizador y uno que no sabía nada de Jesús, pero el Espíritu había sembrado la curiosidad sana y no esa curiosidad de los chismorreos. Al final el etíope sigue su camino con alegría, “la alegría del Espíritu, la docilidad al Espíritu”.
Así, ha asegurado que la docilidad al Espíritu es fuente de alegría. “Pero yo quiero hacer algo, esto… Pero siento que el Señor me pide otra cosa. ¡La alegría la encontraré allí, donde está la llamada del Espíritu!”, ha exclamado el Obispo de Roma en su homilía.
A continuación, el Santo Padre ha indicado que un bonita oración para pedir esta docilidad se encuentra en el Primer Libro de Samuel, la oración que el sacerdote Elías sugiere al joven, que por la noche escucha una voz que lo llamaba: “Habla Señor, que tu siervo escucha”.
Para concluir ha indicado el Papa que esta es una bonita oración que podemos hacer nosotros, siempre: Habla Señor, porque yo escucho.
La oración para pedir esa docilidad al Espíritu Santo y con esta docilidad llevar adelante la Iglesia, ser instrumento del Espíritu para que la Iglesia pueda ir adelante. El Santo Padre ha sugerido hacer esta oración varias veces al día. “Cuando tengamos una duda, cuando no sabemos o cuando simplemente queramos rezar. Y con esta oración pidamos la gracia de la docilidad del Espíritu Santo”, ha indicado.

BENDITO SEA EL SEÑOR, QUE NO RECHAZA MI SÚPLICA

Del Salmo 65:

Bendecid, pueblos, a nuestro Dios

Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,
haced resonar sus alabanzas,
porque Él nos ha devuelto la vida
y no dejó que tropezaran nuestros pies.

Bendecid, pueblos, a nuestro Dios

Fieles de Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo:
a Él gritó mi boca
y lo ensalzó mi lengua.

Bendecid, pueblos, a nuestro Dios

Bendito sea Dios,
que no rechazó mi súplica
ni me retiró su favor.

Bendecid, pueblos, a nuestro Dios

Comentario del santo Evangelio según san Juan 6, 44-51 por el Papa francisco


«Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

(…) Jesús dijo: «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día» (Jn 6, 54). El estupor de los que lo escuchan es comprensible; Jesús, de hecho, usa el estilo típico de los profetas para provocar en la gente —y también en nosotros— preguntas y, al final, suscitar una decisión. 

Antes que nada las preguntas: ¿qué significa «comer la carne y beber la sangre» de Jesús? ¿es sólo una imagen, una forma de decir, un símbolo, o indica algo real? Para responder, es necesario intuir qué sucede en el corazón de Jesús mientras parte el pan para la muchedumbre hambrienta. 

Sabiendo que deberá morir en la cruz por nosotros, Jesús se identifica con ese pan partido y compartido, y eso se convierte para Él en «signo» del Sacrificio que le espera. Este proceso tiene su culmen en la Última Cena, donde el pan y el vino se convierten realmente en su Cuerpo y en su Sangre. Es la Eucaristía, que Jesús nos deja con una finalidad precisa: que nosotros podamos convertirnos en una sola una cosa con Él. 

De hecho dice: «El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él» (v. 56). Ese «habitar»: Jesús en nosotros y nosotros en Jesús. La comunión es asimilación: comiéndole a Él, nos hacemos como Él. Pero esto requiere nuestro «sí», nuestra adhesión de fe.

A veces, se escucha esta objeción sobre la Santa Misa : «Pero, ¿para qué sirve la Misa? Yo voy a la iglesia cuando me apetece, y rezo mejor en soledad». Pero la Eucaristía no es una oración privada o una bonita experiencia espiritual, no es una simple conmemoración de lo que Jesús hizo en la Última Cena. 
Nosotros decimos, para entender bien, que la Eucaristía es «memorial», o sea, un gesto que actualiza y hace presente el evento de la muerte y resurrección de Jesús: el pan es realmente su Cuerpo donado por nosotros, el vino es realmente su Sangre derramada por nosotros. La Eucaristía es Jesús mismo que se dona por entero a nosotros. 

Nutrirnos de Él y vivir en Él mediante la Comunión eucarística, si lo hacemos con fe, transforma nuestra vida, la transforma en un don a Dios y a los hermanos. Nutrirnos de ese «Pan de vida» significa entrar en sintonía con el corazón de Cristo, asimilar sus elecciones, sus pensamientos, sus comportamientos. Significa entrar en un dinamismo de amor y convertirse en personas de paz, personas de perdón, de reconciliación, de compartir solidario. Lo mismo que hizo Jesús.

Jesús concluye su discurso con estas palabras: «El que come este pan vivirá para siempre» (Jn 6, 58). Sí, vivir en comunión real con Jesús en esta tierra, nos hace pasar de la muerte a la vida. El Cielo comienza precisamente en esta comunión con Jesús».

(Papa Francisco, Ángelus del 16 de agosto de 2015)