Este blog se crea con el objetivo de que todos los que formamos parte de de la comunidad cristiana, podamos expresar nuestras opiniones, consultar nuestras dudas y, sobre todo, ayudarnos unos a otros en este caminar con Jesús y hacia Jesús. Anímate y participa
jueves, 20 de mayo de 2010
Pedir ayuda al Espíritu Santo
Realmente pregúntate: ¿tú trabajas aliado a Él? ¿Lo recuerdas? ¿Cuántas veces lo sientes en tu vida, en tus oraciones, en tus recreos, en el comedor, en todo tu tiempo?
¿Cuántas veces te percatas de que cuentas y estás con el Espíritu Santo santificador trabajando por lograr aquellos actos, que parecen intrascendentes, tu santificación personal?
Trabaja pues y haz todo esto con una gran confianza y estrecha unión con el “socio”, con el que vas hacer la obra más importante de tu vida: la obra de tu santificación. No hay socio mejor ni amigo mejor.
Tú ya tiene un “socio” para poder santificarte. Tú tienes que trabajar con tu “socio” para poder santificarte. Tú tienes que trabajar con tu “socio” para preparar el mármol, la piedra, el material donde Él y tú van a esculpir la imagen viviente de nuestro Señor Jesucristo. Así es como tú desde la santidad y desde la amistad con el Espíritu Santo vas a lograr llegar a ser otro Cristo, un testimonio viviente del Evangelio. Así es como va a cumplirse en ti aquello de: que Cristo sea vuestra vida.
Catholic.net
Realmente por mucho que lo intentemos no podemos realizar nada solos, es como si inténtasemos mover una gran roca, por mucha fuerza que hagamos día tras día no se mueve ni un milímetro, necesitamos ayuda exterior. Necesitamos la ayuda del Espíritu Santo, para que como dice el árticulo, Dios nos vaya moldeando, nos vaya quitando esos trozos de barro que nos sobran y nos afean, nuestros pecados, y haga una imagen nuestra cada vez más cercana a la que Dios quiere de nosotros.
Pero para eso también necesita nuestra colaboración y sobre todo que se lo pidamos de corazón, que le pidamos su ayuda y le preguntemos: ¿Señor, qué quieres de mí?. Que yo voy a hacer tu voluntad.
MEMM
jueves, 13 de mayo de 2010
Voluntariado para la JMJ 2011
Un saludo y gracias por vuestra atención.
martes, 11 de mayo de 2010
Necesitamos el amor de Dios
viernes, 7 de mayo de 2010
Virgen de la Parroquia, Virgen del Colegio. Virgen María

El miércoles celebrábamos en la parroquia la festividad de Nuestra Señora de Europa.
Primero hubo una ofrenda de flores a la Virgen y después una misa concelebrada por los tres sacerdotes de nuestra parroquia y por tres sacerdotes más. Unos de ellos, presidía la Eucaristía, el párroco de Nuestra Señora de las Delicias.
Una homilía clara y entrañable, la misa estuvo amenizada por los dos coros de nuestra parroquia.
Se sentía que éramos una verdadera comunidad, hijos de María, y creo que todos nos emocionamos muchísimo cuando el coro cantó la oración de Santa Teresa: Nada te turbe, nada te falte, solo Dios basta....
Me imagino, que igual que yo otras personas, retrocedimos unos cuantos años, y volvimos al colegio cuando cantamos: Salve Madre que en la tierra de mis amores....... Cuando íbamos de casa en casa pidiendo flores para María y un coro de voces infantiles y juveniles cantábamos a la Virgen la misma canción con toda nuestra inocencia.
Han pasado unos cuantos años, para unos más y para otros menos, y seguimos cantando y rezando a nuestra Madre, quizás no con tanta inocencia, pero con el mismo Amor y la misma entrega.
¡ Madre, intercede por nosotros! y "si mi amor te olvidare, tú no te olvides de mí".
Os dejo esta cita:
“María dio Fe a las palabras del ángel y por la Fe concibió y fue escogida para que, por su medio, naciera entre los hombres nuestra Salud. María es bienaventurada porque oyó la palabra de Dios y la puso en práctica; por que más guardó la verdad en su mente que en su seno" San Agustín
MEMM
martes, 4 de mayo de 2010
Virgen fiel, poderosa y clemente. Juan Pablo II

Oh Virgen naciente, esperanza y aurora de la salvación para todo el mundo!, vuelve benigna tu mirada maternal hacia todos nosotros, reunidos aquí para celebrar y proclamar tus glorias.
¡ Oh Virgen fiel, que fuiste siempre solícita y dispuesta a recibir, conservar y meditar la Palabra de Dios!, haz que también nosotros, en medio de las dramáticas vicisitudes de la historia, sepamos mantener siempre intacta nuestra fe cristiana, tesoro preciado transmitido por nuestros padres.
¡Oh Virgen poderosa, que con tu pie aplastas la cabeza de la serpiente tentadora!, haz que cumplamos, día tras día, nuestras promesas bautismales, con las que hemos renunciado a Satanás, a sus obras y seducciones, y sepamos dar al mundo un gozoso testimonio de esperanza cristiana.
¡ Oh Virgen clemente, que siempre has abierto tu corazón maternal a las invocaciones de la humanidad, a veces lacerada por el desamor y hasta, desgraciadamente, por el odio y la guerra! enséñanos a crecer, todos juntos, según las enseñanzas de tu Hijo, en la unidad y en la paz, para ser dignos hijos del único Padre Celestial. Amén
viernes, 30 de abril de 2010
Heridas que ahogan el alma
Los golpes de la vida dejan heridas. Algunas, gracias a Dios, cicatrizan con cierta velocidad. Otras tardan en cerrarse. Otras siguen abiertas por semanas, meses, incluso años.
Las heridas del corazón tienen un comportamiento parecido. Una ofensa, una traición, un desengaño, un fracaso, pueden hacernos daño durante un tiempo breve, pero sin dejar grandes huellas en la propia vida. Otras veces tardan más tiempo, pero al final cicatrizan. Pero existen heridas del alma que sangran durante un tiempo largo, muy largo, casi asfixiante.
Esas heridas ahogan el corazón y lo sumergen en depresiones intensas, en miedos que aturden, en odios que destruyen, en sospechas hacia todos y hacia todo, en desesperanza, en agonía interior.
Es casi imposible evitar los malos momentos, los golpes fuertes en el camino de la vida. Pero es importante saber afrontarlos con un corazón sano y con un realismo sereno. Sobre todo, con la esperanza puesta en Dios.
En el mundo no todos son buenos, pero tampoco todos son malos. No todas mis decisiones llevan a buenos resultados, pero no todas están condenadas al fracaso. Entre mis amigos no todos son fieles y sinceros, pero gracias a Dios no son todos traidores y miserables.
Las heridas forman parte de la vida, constituyen un ingrediente inevitable entre quienes emprenden un camino. A veces, porque uno mismo es torpe y no supo prever dónde estaba el peligro. Otras veces, porque los otros, con o sin culpa, obstruyen nuestra vida, provocan heridas en el cuerpo o en el alma, cortan nuestros mejores sueños o también (gracias a Dios) impiden que llevemos a cabo planes absurdos.
No puedo permitir que esas heridas paralicen mi alma. Tengo entre mis manos mil horizontes que se harán realidad si empiezo a dar un nuevo paso. Hay ojos y corazones amigos que piden, que suplican, que me levante de mi pena, que deje mis angustias, que supera ofensas, que pida perdón a Dios y a quien he dañado de algún modo, que ponga en marcha mi inteligencia y mi voluntad para conquistar metas buenas.
Hoy es un día en el que mi corazón puede recibir una terapia profunda, intensa, desde las manos de un Dios que no dejará nunca de amarme, porque soy obra de sus manos. Basta simplemente que le dé permiso para que limpie, para que cosa, para que le deje hablar en lo más íntimo del alma, para que consuele mi dolor, para que perdone mi pecado, y para que me lleve, suavemente, a perdonar a todo aquel que me haya provocado alguna herida en este camino misterioso del existir humano.
MEMM
Frases de Santa Catalina de Siena para pensar
Quien posee el amor de Dios, encuentra en ello tanta alegría que cualquier amargura se transforma en dulzura, y todo gran peso se vuelve ligero. Dios es amor; el que está en el amor habita en Dios y Dios habita en él.
Viviendo en Dios, por tanto, no se puede tener amargura alguna, porque ¡Dios es delicia, dulzura y alegrías infinitas!
¡Es esta la razón por la que los amigos de Dios son siempre felices! Aun enfermos, indigentes, afligidos, atribulados, perseguidos, nosotros estamos alegres.
Abraza a Jesús crucificado, amante y amado, y en él encontrarás la vida verdadera, porque es Dios que se ha hecho hombre. ¡Ardan tu corazón y tu alma por el fuego de amor obtenido de Jesús clavado en la cruz!.
Debes, entonces, transformarte en amor, mirando al amor de Dios, que tanto te ha amado, no porque tuviera ninguna obligación, sino por pura donación, empujado sólo por su inefable amor.
martes, 27 de abril de 2010
Escuchar al Señor
En tan sólo cinco palabras se manifiesta claramente el sentido profundo de la relación del alma con Cristo: escuchar la voz del Señor.lunes, 26 de abril de 2010
Benedicto XVI presenta a San Isidoro de Sevilla

Un correo de ánimo de Jeacqueline
Muchas gracias, amiga, si ayudamos a una persona, ya nos sentimos satisfechos.
Un abrazo
Postmaster de la parroquia Nuestra Señora de Europa.
jueves, 22 de abril de 2010
Ayuda para cuando se está cansado o deprimido
Vengan a mi todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo, y aprendan de mi, que soy sencillo y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus vidas. Por que mi yugo es suave y mi carga es ligera. Mateo, 11, 28-30martes, 20 de abril de 2010
¿Me amas?

¿Cuántas veces hemos negado nosostros al Señor?. Seguro que no se pueden contar, sin embargo Jesús siempre esta ahí, amándonos y preguntándonos: ¿me amas?
Las palabras de Jesús antes de subir al cielo fueron definitivas: ¿Me amas?. Él necesita que Le amemos como nosotros necesitamos Su amor, y desde luego ese amor hay que demostrarlo tal y como Él mismo nos pide, y si nos lo pide El Rey de Reyes, cuanto más nosotros que somos débiles necesitaremos de ese amor.
¡Qué suerte tenemos los cristianos!. cuando todo falla, cuando parece que estamos solos y todo se nos desmorona, Él está con nosotros amándonos y acompañándonos en nuestra tristeza. Pero sobre todo amándonos y diciéndonos: ¿Me amas?.
domingo, 18 de abril de 2010
Muchas gracias a los sacerdotes. María
¿Y POR QUE NOLO HACEMOS? CONTEMOS TODO LO BUENO QUE HAN DEJADO EN NUESTRAS VIDAS LOS SACERDOTES Y DEMOS GRACIAS POR ELLO.Gracias al sacerdote que me bautizo, me acompañó en mi infancia y me dio la primera comunión, siempre le recuerdo con mucho cariño ,y pienso cuanto le hubiese gustado casarme, pero ya no pudo ser,se encontraba en un lugar mejor, sin duda.Recuerdo con infinita ternura su cara de alegría cuando corríamos por la calle a saludarle, su sonrisa cuando correteábamos por la iglesia, su paciencia en las clases de preparación para la primera comunión, cuando hacíamos apuestas para ver quien se colaba por las escaleras del campanario para tocar la campana.Han pasado muchos años y todos los que le conocimos le recordamos con gratitud y cariño.Fue un ejemplo y un referente para nosotros.Me hubiese gustado mucho decírselo, peor cuando eres niño no estas a esas cosas,lo que si se es que sabia de mi cariño.Guardo como un tesoro la foto del momento exacto en que me dio mi primera comunión,por muchas circunstancias fue un momento único, y él con su cariñoo hacia mi padre,que estaba pasando por una dura enfermedad, hizo que fuese aun más especial .Gracias!.
¡Gracias al sacerdote de mi grupo de confirmación y de mi juventud, cuantos buenos momentos pasamos todo el grupo con él, y que paciencia infinita tenia .Su forma de acercarnos a Jesus continua en nosotros.Tanto empeño y cariño no podía perderse. No podemos olvidar las celebraciones de navidad, las excursiones, las charlas, esa paciencia cuando opinábamos de todo sin mesura. Gracias! ¡Gracias al sacerdote que en un momento dado me hizo enfadarme por sus comentarios, gracias a todos los demás que han pasado por mi vida y gracias a Dios que nunca me abandona, sus palabras me alejaron de sus misas pero ni un milímetro de Jesús .Le doy las gracias poque me hice mas fuerte en mis convicciones, el mal no debe alejarte del bien, al contrario te debe hacer luchar más por acercarte a Jesús y hacerte fuerte en tu Fe y en tu verdad.Gracias a los sacerdotes que fueron mis profesores de religión en el colegio(siendo sincera a algunos más que otros)pero a todos les recuerdo con una sonrisa.Gracias a aquellos sacerdotes que han pasado por momentos de mi vida, y que sin conocerme me han ayudado y acompañado alentándome en los malos momentos y alegrándose en los buenos : Gracias al sacerdote que me caso;al que me preparo en el cursillo del matrimonio;al que me visito en el hospital;a los que han compartido momentos familiares bonitos y a los que nos han acompañado en los tristes.A todos gracias,..
Gracias a los sacerdotes de nuestra parroquia , por hacer de ella un lugar tan cercano a Dios. Se puede rezar y encontrar a Dios en cualquier sitio, tan bueno es el banco de la Iglesia como el sillón de casa, pero merito de ellos es que sintamos tanta paz en el banco de Iglesia, y que encontremos refugio y cariñoo en ella,un lugar donde llorar y donde dar gracias,un lugar donde escuchar la palabra de Dios,un lugar donde encontrar ejemplo.Gracias..Y gracias infinitas al sacerdote que en estos momentos tan duros de mi vida me ayuda y me guarda por el camino correcto, no tengo palabras suficientes para darle las gracias, es para mi alguien admirable y por su dedicación y su vocación un ejemplo en la vida.A todos ellos mi cariño y mis oraciones por ellos, su vida demuestra que existen los ángeles sin alas, son esas personas que te encuentras en la vida y que dan luz al camino, su sola presencia ilumina la vida de los pasamos a su lado, y sin duda son un regalo de Dios.
María Torralba
viernes, 16 de abril de 2010
¡Gracias por ser sacerdote!
Pero hay y habrá sacerdotes porque hay y habrá hombres dispuestos a responder a un Amor más grande. Cada una de sus historias se explican desde la llamada del Dios que vino al mundo para curar heridas, para limpiar pecados, para encender esperanzas, para enseñar senderos de cariño verdadero.
Miles y miles de sacerdotes han seguido y siguen las huellas del Maestro. Con su mirada y su palabra, con su silencio y su sonrisa, con sus manos temblorosas al tomar el pan y decir palabras divinas, con sus pies cansados tras recorrer caminos polvorientos o ciudades llenas de bombillas y vacías de ilusiones verdaderas.
Gracias al sacerdote miles de hombres y mujeres han escuchado la Palabra, y han recibido el Cuerpo del Hijo Amado. El Amor se hizo Pan tierno, la esperanza surgió con nuevas fuerzas, la fe quedó nuevamente iluminada, la justicia se hizo presente en un mundo hambriento y dolorido.
Gracias a un sacerdote fui acogido en la Iglesia con las aguas del bautismo. Gracias a muchos sacerdotes recibí el perdón en confesiones sencillas e infantiles, o más profundas mientras crecía en estatura y problemas. Gracias a muchos sacerdotes encontré palabras de consuelo, luz para las dudas, reflexión para tomar opciones decisivas, invitaciones a dejar egoísmos y a compartir mis bienes y mi tiempo con tantos hermanos deseosos de encontrarse con Jesús el Nazareno.
Muchos sacerdotes, en los casi 2000 años de nuestra Iglesia, ya están con Dios. Fueron misioneros, como Francisco Javier. Fueron amigos de esclavos, como Pedro Claver. Fueron confesores apasionados, como el cura de Ars o el Padre Pío. Fueron consejeros de almas, como Francisco de Sales. Fueron soldados del Evangelio y defensores del Papa, como Ignacio de Loyola. Fueron callados testigos de Dios en el desierto, como Charles de Foucauld.
A los sacerdotes de ayer y los de hoy, a los que yacen enfermos y a los entusiastas por su juventud perenne, a los que trabajan entre libros y a los que no paran de ir de casa en casa... A tantos sacerdotes enamorados de Cristo, testigos de amor y compañeros de esperanza, de corazón, ¡gracias, gracias, gracias!
domingo, 11 de abril de 2010
¡SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO!
Nosotros nos comportamos muchas veces como el bueno de Tomás. Tal vez su incredulidad y escepticismo eran fruto de la crisis tan profunda en la que había caído. ¡En sólo tres días habían ocurrido cosas tan trágicas, tan duras y contradictorias que le habían destrozado totalmente el alma! Su Maestro había sido arrestado, condenado a muerte, maltratado de una manera bestial, colgado de una cruz y asesinado. Y ahora le vienen con que ha resucitado... ¡Demasiado bello para ser verdad! Seguramente habría pensado que con esas cosas no se juega y les pide que lo dejen en paz. Había sido tan amarga su desilusión como para dar crédito a esas noticias que le contaban ahora sus amigos...A nosotros también nos pasa muchas veces lo mismo. Nos sentimos tan decepcionados, tan golpeados por la vida y tan desilusionados de las cosas como para creer que Cristo ha resucitado y realmente vive en nosotros. Nos parece una utopía, una ilusión fantástica o un sueño demasiado bonito para que sea verdad. Y, como Tomás, exigimos también nosotros demasiadas pruebas para creer."
Son palabras del P. Sergio Córdova.
¡Y qué razón tiene!. ¡Cuánto nos cuesta creer, dentro de nuestro corazón, que Jesús ha resucitado!. ¡Que nos ama y que siempre nos acompaña!. ¡Que vela por nosotros y que hace lo más conveniente para nuestra salvación!. Si creyéramos hasta en lo más íntimo de nuestro ser, actuariámos de otra forma, confiaríamos totalmente en Él, porque para Él nada es imposible.
Pidamos que nuestra creencia en Cristo Resucitado sea totalmente sincera y que cuando digamos ¡Señor mío y Dios mío!, todo nuestro ser se una al Señor.
MEMM
