domingo, 24 de septiembre de 2017

El Vaticano pide en la ONU protección de las minorías religiosas


El secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede, Mons. Paul R. Gallagher, hizo ayer viernes una intervención en la sede de las Naciones Unidas de New York.
Las palabras del ‘ministro de exteriores’ del Vaticano fueron pronunciadas el ámbito de su Asamblea General en el evento paralelo titulado “Protección de las minorías religiosas en conflicto”.
Señaló que la guerra y el conflicto a menudo proporcionan el telón de fondo para que las minorías religiosas sean objeto de persecución y todas las formas de violencia física y limpieza étnica, incluida las leyes ‘antiblasfemia’. No es un fenómeno aislado y 38 países muestran violaciones significativas de la libertad religiosa y 23 persecución absoluta, dijo.
Es necesario por ello sensibilizar; defender la libertad religiosa y protestar cuando se viola; una colaboración entre Iglesia y Estado para defenderla sin confundir los roles; que los líderes religiosos condenen la violencia y el terrorismo contra otras religiones; que el diálogo interreligioso sea antídoto a la violencia; una sólida educación religiosa para prevenir la radicalización que lleva al extremismo; y bloquear el flujo de dinero y las armas destinadas a aquellos que pretenden utilizarlos para atacar a las minorías religiosas.
A continuación el texto completo de la intervención de Mons. Paul R. Gallagher
«Excelencias, distinguidos compañeros de mesa, señoras y señores: Es un honor participar en el acto paralelo de esta mañana sobre la Protección de las Minorías Religiosas en Conflicto, patrocinado por la Misión Permanente de Hungría en colaboración con la Misión Permanente de Observación de la Santa Sede y el Instituto de Diplomacia Cultural.
La necesidad de centrarse en la salvaguardia de las minorías religiosas en situaciones de guerra y conflicto surge de la indignante realidad  de que, como todos hemos visto en los últimos años en varias partes del mundo ensangrentadas, la guerra y el conflicto a menudo proporcionan el telón de fondo para que  las minorías religiosas sean objeto de persecución, de violencia sexual y todas las formas de violencia física, la subyugación, la detención falsa, la expropiación de bienes, la esclavitud, el exilio forzado, el asesinato, la limpieza étnica y otros crímenes de lesa humanidad.
La experiencia reciente hace de la protección de las minorías religiosas una de las responsabilidades más urgentes de la comunidad internacional. Esta protección debe ir más allá de la mera prevención de la aniquilación intencionada o real de las minorías, pero debe incluir el examen y tratamiento de las causas profundas de la discriminación y la persecución contra ellas y estimular la defensa y la protección enérgicas de su dignidad humana,  de sus derechos a la libertad de conciencia y religión.
Cuando examinamos la situación mundial, vemos que la persecución de las minorías religiosas no es un fenómeno aislado en una región, como, por ejemplo, las atrocidad cometidas por ISIS en el Oriente Medio.
La Comisión de los Estados Unidos sobre la Libertad Religiosa Internacional en su Informe Anual de 2016 dijo que hay severas violaciones continuas sistemáticas y flagrantes de la libertad religiosa en 27 países diferentes.
El Informe sobre la Libertad Religiosa en el Mundo de 2016 de Ayuda a la Iglesia Necesitada afirmaba que 38 de los 196 países del mundo mostraban una evidencia inconfundible de violaciones significativas de la libertad religiosa, y 23 de persecución absoluta.
El Informe Provisional de 2016 del Sr. Heiner Bielefeldt, entonces Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Libertad de Religión o Creencia, describió que las violaciones de los derechos religiosos de las minorías superan las violaciones metódicas, continuas y atroces cometidas por actores estatales y no estatales como el terrorismo, la vigilancia policial ,los asesinatos en masa e individuales, las deportaciones forzadas, la limpieza étnica, la violación y el rapto de mujeres y su venta en esclavitud, la destrucción y confiscación de bienes, los  ataques contra los conversos y las personas que se supone que los han inducido, el impulso y la tolerancia de la violencia contra los no creyentes y las personas pertenecientes a las minorías religiosas.
También incluyen, prosigue, la legislación anti-apostasía y anti blasfemia, el acoso burocrático y las cargas administrativas con respecto a la construcción de lugares de culto y escuelas, estructuras discriminatorias en derecho familiar y educación y estigmatización de las personas como incrédulas o herejes.
En resumen, estos tres exhaustivos informes del año pasado demuestran que los ataques contra las minorías religiosas están bastante extendidos. Mientras que casi todos los grupos de fe identificables experimentan algún grado de persecución en algún lugar del mundo, los cristianos siguen siendo los más perseguidos. Además, ha habido un aumento de los ataques antisemitas, especialmente en partes de Europa, y los musulmanes enfrentan serias persecuciones, a menudo de grupos fundamentalistas que no comparten la misma interpretación de los principios de su fe.
En este contexto, ¿qué se necesita para proteger a las minorías religiosas? Quisiera mencionar brevemente siete elementos esenciales.
En primer lugar, existe la necesidad de actuar. Los recientes ejemplos de salvajismo contra las minorías religiosas deben sacudir a la comunidad internacional de toda inercia. Aquellos a quienes se les confía la salvaguardia del respeto de los derechos humanos fundamentales deben cumplir con su responsabilidad de proteger a los  que corren peligro de sufrir atroces crímenes.
Debemos sensibilizar sobre las emergencias humanitarias y responder generosamente. Asimismo, en lo que respecta a la situación en el Oriente Medio, es necesario establecer  y garantizar las condiciones para que las minorías religiosas y étnicas regresen a sus lugares de origen y vivan con dignidad y seguridad, y con los marcos sociales, económicos y políticos básicos necesarios para garantizar la cohesión comunitaria. No es suficiente reconstruir casas, lo cual es un paso crucial, como  sucede en varias ciudades de la llanura de Nínive, gracias a la generosidad de gobiernos como Hungría o de  organizaciones caritativas como Ayuda a la Iglesia Necesitada o  los Caballeros de Colón. Lo que se necesita también es reconstruir la sociedad sentando las bases de una coexistencia pacífica.
En segundo lugar, el Estado de derecho y la igualdad ante la ley basada en el principio de la ciudadanía, independientemente de su religión, raza o etnia son esenciales para establecer y mantener una convivencia armoniosa y fructífera entre los individuos, las comunidades y las naciones. La ley debe garantizar igual e inequívocamente  los derechos de todos los ciudadanos, entre los cuales se encuentra el derecho a la libertad de religión y de conciencia, que implica el derecho a cambiar libremente la propia religión sin sufrir discriminación ni ser condenados a muerte.
Incluso en los lugares en los que a una religión se le concede un estatus constitucional especial, debe reconocerse y defenderse el derecho de todos los ciudadanos y comunidades religiosas a la libertad de religión, la igualdad ante la ley y los medios adecuados para recurrir cuando se violan sus derechos. Un Estado que funcione adecuadamente y que trabaje por el bien común es un requisito previo para proteger a las minorías religiosas y garantizar su futuro.
En tercer lugar, debe haber una autonomía mutua y una colaboración positiva entre las comunidades religiosas y el Estado. Ambos, en sus propios campos, son autónomos e independientes entre sí. Sin embargo, ambos, bajo diferentes títulos, están dedicados al bienestar de la misma persona que es a la vez fiel y ciudadana.
Cuanto más fomenten la cooperación más sólida entre sí, respetando la autonomía del otro, más eficaz será su servicio para el bien de todos. Cuando las comunidades religiosas y el Estado se confunden o se mezclan, como dijo el Papa Francisco en abril en la Universidad Al-Azhar de El Cairo, “la religión corre el riesgo de ser absorbida en la administración de los asuntos temporales y tentada por el atractivo de los poderes mundanos que de hecho la explotan”.
Cuarto, los líderes religiosos tienen la responsabilidad grave y específica de confrontar y condenar el abuso de las creencias y sentimientos religiosos para justificar el terrorismo y la violencia contra los creyentes de otras religiones. Deben afirmar constantemente que nadie puede matar justamente a los inocentes en el nombre de Dios. Como dijo el Papa Francisco en Egipto y antes en Albania y en muchos otros escenarios, debe haber un «¡No!» firme y claro a todas las formas de violencia, venganza y odio llevadas a cabo en nombre de la religión o en el nombre de Dios “. Las cuestiones sociales, políticas y económicas que los demagogos pueden explotar para incitar a la violencia también deben abordarse.
Quinto, existe una necesidad urgente de un diálogo interreligioso eficaz como antídoto contra el fundamentalismo con el objetivo de superar la hipótesis cínica de que los conflictos entre creyentes religiosos son inevitables y de desafiar la interpretación estrecha de los textos religiosos que demonizan o deshumanizan a los de diferentes creencias. El diálogo interreligioso eficaz puede, debe y suele mostrar el paradigma de las conversaciones políticas e interpersonales necesarias para la armonía social.
En sexto lugar, la educación. Una buena educación en general y una sólida educación religiosa en particular son claves para prevenir la radicalización que lleva al extremismo, la persecución de las minorías religiosas y el terrorismo. La sociedad cosecha lo que siembra. Es clave que la enseñanza en las escuelas, en los púlpitos y a través de Internet no fomente la intransigencia y la radicalización extremista sino el diálogo, el respeto por los demás y la reconciliación. En la Universidad Al-Azhar de El Cairo, el Papa Francisco subrayó que la educación en “una apertura respetuosa y un diálogo sincero con los demás, reconociendo sus derechos y libertades fundamentales, en particular la libertad religiosa, representa la mejor manera de construir juntos el futuro, . … La única alternativa a la civilidad del encuentro es la incivilidad del conflicto. … Para contrarrestar con eficacia la barbarie de los que fomentan el odio y la violencia, tenemos que acompañar a los jóvenes, ayudarlos en el camino de la madurez y enseñarles a responder a la lógica incendiaria del mal trabajando pacientemente para el crecimiento de la bondad. De esta manera, los jóvenes, como los árboles bien plantados, pueden estar firmemente arraigados en el suelo de la historia y,  apuntar cada vez más hacia el cielo en la compañía del otro, pueden transformar diariamente el aire contaminado del odio en el oxígeno de la fraternidad.
Séptimo y último. Debemos bloquear el flujo de dinero y las armas destinadas a aquellos que pretenden utilizarlos para atacar a las minorías religiosas. Como señaló el Papa Francisco al final de su discurso en Al-Azhar: “Hay que poner fin a la proliferación de las armas; si se producen y se venden, tarde o temprano se usarán “. Detener las atrocidades no sólo implica abordar el odio y los cánceres del corazón que generan violencia, sino también eliminar  los instrumentos por los cuales ese odio realmente lleva a cabo esa violencia.
La protección de las minorías religiosas en conflicto es, de hecho, una de las responsabilidades más urgentes de la comunidad internacional en la actualidad. Doy las gracias a la Misión Permanente de Hungría, al Instituto de Diplomacia Cultural y a todos ustedes por venir hoy para asegurarse de que reciban la atención que merecen.
(ZENIT – Ciudad del Vaticano, 23 Sept. 2017) 

XXV Domingo del tiempo ordinario. Una puerta abierta a todos


Sabemos que quien prepara un discurso, especialmente si va a tener repercusión pública, a menudo ayuda a los periodistas a que se centren en frases o expresiones significativas que sirven de titular. Son locuciones que suelen condensar en pocas palabras cuanto se ha dicho en varias líneas o, incluso, páginas. Este recurso es un instrumento muy útil para la comunicación. Los textos bíblicos y, en concreto, los evangélicos, también contienen no pocas veces este tipo de frases de especial resonancia, que, ya sea por su presencia más abundante en la liturgia, ya sea por su contenido o forma, destacan más que otras. No es raro encontrar estas expresiones al final del pasaje que es leído en la Misa. Si tuviéramos que escoger una frase que resumiera el Evangelio de este domingo, probablemente nos decantaríamos por «los últimos serán primeros y los primeros, últimos».
Pero lo que a primera vista es una ayuda hacia la claridad de lo que se pretende transmitir, puede ser al mismo tiempo un obstáculo. Con la Escritura se corre el riesgo de percibir estas expresiones como meros eslóganes publicitarios, a no ser que se ahonde en su significado. No basta, pues, con concluir que el Evangelio nos advierte de que en la vida eterna habrá como una especie de cambio de tornas.
El significado del denario
Si hay un factor común en todos los jornaleros que el propietario contrata para trabajar en la viña es que todos obtendrán un denario por día trabajado. Evidentemente, si reducimos el pasaje a términos económicos, no se comprende lo sucedido y, hasta resulta injusto, tal y como el Señor señala al explicar la parábola. Tampoco es suficiente, en cierto sentido, invocar la omnipotencia de Dios, justificando decisiones arbitrarias por su parte. En realidad, el significado del denario es la vida eterna. Jesús nos está diciendo que la paga que el Señor da a sus trabajadores es la participación en su propia vida. Ese es el salario que Dios reserva a todos, hayan llegado antes o después. Y esto es algo que no puede convertirse en simple moneda. Precisamente, quienes son considerados últimos, si lo aceptan, se convierten en los primeros, mientras que estos pueden correr el riesgo de acabar últimos.
Ser llamados a trabajar en la viña
La parábola comienza con un nítido mensaje: es Dios quien sale a llamar a los trabajadores. Además, no se observa reticencia por parte de los contratados a la hora de aceptar el nuevo empleo. Ser llamado constituye de por sí una recompensa: poder trabajar en su viña. Colaborar con su obra es ya un premio para quien ha sido alcanzado por el Señor. Así lo constata la expresión «nadie nos ha contratado», denotando cierta tristeza por parte de quienes se encuentran con el dueño de la viña ya que, naturalmente, desean participar del salario que se les ofrece. Por otra parte, el propietario quiere que todos trabajen en su viña. Desea que todos los hombres participen en una tarea que él nos encomienda.
Las necesidades de cada persona
Cuanto aquí se ha afirmado nos muestra también que cada persona tiene unas necesidades y unos momentos particulares. La misma sociedad ha comprendido que no puede basarse únicamente en la justicia distributiva. El pasaje de hoy permite comprobar que las personas no somos simples medios de producción de resultados, casi siempre económicos. Al mismo tiempo, nos estimula a valorar la importancia y la suerte que supone poder disfrutar del trabajo. De ahí la frase del Señor: «¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?».
Daniel A. Escobar Portillo
Delegado episcopal de Liturgia adjunto de Madrid

Evangelio
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo: “Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido”. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”. Le respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña”. Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado solo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.
Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”. Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».
Mateo 20, 1-16

«Con dogmatismos no llegamos al corazón del otro»


La Delegación de Familia de Madrid y la Universidad Francisco de Vitoria organizan la III Jornada de Formación para COF, centrada en la sexualidad y la fecundación in vitro
La fecundación in vitro, vista desde un Centro de Orientación Familiar (COF), no es un debate abstracto ni puramente teórico. «Vienen matrimonios, algunos muy de Iglesia, pero que ante la desesperación por no poder tener un hijo piensan que todo vale», explica Olga Hernica, coordinadora de los once COF diocesanos de Madrid. Son casos cada vez más frecuentes –explica–, porque «la gente se casa cada vez más tarde, la falta de estabilidad económica dificulta tener hijos, tenemos una vida de mucho estrés…».
La fecundación in vitro y los vientres de alquiler serán dos temas a debate en la III Jornada de Formación para COF, que organiza este sábado la Delegación diocesana de Pastoral Familiar en colaboración con la Universidad Francisco de Vitoria. La Misa de clausura estará presidida por el cardenal Carlos Osoro.
El curso va dirigido fundamentalmente a personal de los COF. Se espera a un centenar de asistentes, la mayoría procedentes de Madrid, Getafe y Alcalá, aunque los habrá también de diócesis más lejanas.
Más que una formación teórica, se trata es de compartir experiencias para «poder acompañar mejor a personas que lo están pasando muy mal», prosigue Hernica. «El otro día vino a mi COF una chica que lleva cinco procesos de fecundación in vitro, con el enorme desgaste que eso supone para la pareja. Tienes que acercarte desde el cariño, sin dogmatismos, porque aquí no valen teorías», aunque sin caer tampoco en actitudes permisivas que «no ayudan a la persona». «Lo que hay que aprender es a transmitir el magisterio de la Iglesia en positivo, presentando sus razones», que «valen tanto para creyentes como no creyentes», porque son «propuestas humanizadoras».
En esas mismas claves se hablará en la jornada sobre sexualidad y sobre la importancia de «una buena educación afectivo sexual en la infancia». Es la forma, afirma la responsable de los COF de Madrid, de que se interiorice «el valor de la vida y de la dignidad de persona», y de prevenir problemáticas sobre la sexualidad que aparecen después en el noviazgo y el matrimonio. Dentro de esas problemáticas figura cómo detectar los abusos sexuales.
Con la sexualidad hay una dificultad añadida, reconoce María Lacalle, directora del Centro de Estudios de la Familia de la Universidad Francisco de Vitoria, anfitriona de la jornada. «No hemos sabido comunicar bien que la sexualidad que propone la Iglesia es un camino que conduce a la felicidad».
Con todo, más que elocuencia, lo que a juicio de Lacalle resulta hoy más necesario es «capacidad de escucha», «una escucha que nos permita comprender el corazón del otro y cómo está viendo el mundo, para desde ahí ayudarlo a sanar sus relaciones. Esa, afirma, es una de las claves de la exhortación Amoris laetitia, que «nos ha reafirmado en la necesidad de acercarnos a la persona sin juzgarla», con un «acompañamiento desde la misericordia, aunque sin ocultar la verdad, ya que solo desde la verdad podemos ofrecer una ayuda». Pero esa verdad –matiza– no se comunica con «discursos metafísicos»; «con actitudes dogmáticas no llegamos al corazón del otro».
Ese arte de acompañar no se aprende en los libros. «Un elemento esencial de estos cursos es tejer una red para intercambiar experiencias», añade Lacalle. Pero incluso la propia investigación universitaria –asegura– se ha ido adaptando a las necesidades que se detectan a pie de COF. «Estas jornadas nos han hecho más conscientes de que debemos ofrecer respuestas prácticas, no solo especulativas», afirma.
Ricardo Benjumea
Alfa y Omega

Un obispo, en la sede de Facebook: cinco claves para debatir en Internet


«Facebook tiene un extraordinario poder espiritual para conectar a la gente», dijo el obispo auxiliar de Los Ángeles, Robert Barron, ante los empleados de la compañía en su sede central de Menlo Park, California, en una intervención que pudieron seguir por streaming 2.500 personas y que ya han reproducido 125.000 en la red social
Barron, conocido por su apostolado en Internet y en las redes sociales, afirmó que «hoy hay un montón de energía en torno a las noticias sobre religión, pero a menudo circulan muchas palabras airadas y sin embargo muy poco debate. Eso es porque con este tema estamos pisando el suelo sagrado del interior de cada persona».
En asuntos religiosos hay dos extremos que evitar, «uno, el imponer a los demás mi religión y mi forma de ver las cosas; el otro es simplemente tolerar cada punto de vista. Hay una tercera opción, que es tener un debate real. El debate es un camino hacia la paz».
De este modo, lamentó que «si no sabemos cómo debatir acerca de religión, entonces nos pondremos a luchar por la religión». Por eso, «la gente necesita aprender a discutir mejor por Internet, especialmente sobre religión».
Barron dio en este sentido varias pistas:
1. Date cuenta de que la fe no se opone a la razón, no es algo fanático, no es aceptarlo todo. No es infraracional, sino supraracional.
2. La fe no se opone a la ciencia, pero tenemos que vencer el cientificismo. La tecnología ha alcanzado grandes logros que nos han beneficiado de muchas maneras, pero el cientificismo reduce el conocimiento exclusivamente al método científico y a la experimentación. Lo que dice Shakespeare en sus obras no es científico, pero que alguien me diga si lo que transmite no es verdad. O los Diálogos de Platón, o la Divina Comedia de Dante. El método científico no es el único modo de conocimiento.
3. Tenemos que ser intolerantes con la mera tolerancia. No podemos aceptar que se perciba la religión como si fuera una mera práctica privada. Al final la religión se convertiría en un hobby personal. El cristianismo tienen muchas afirmaciones de verdades objetivas: que Dios existe, que Cristo resucitó de la muerte… La afirmación de una verdad no pueden ser simplemente una cuestión privada, porque entonces alguien nos podría decir: «Vale, eso está muy bien para ti, pero no para mí». La privatización de la religión es precisamente lo que hace el debate imposible.
4. Evita el voluntarismo: «las cosas son verdad porque yo quiero que sean verdad», o «las cosas son verdad porque Dios lo ha dicho», lo que da una imagen de Dios lejana y arbitraria. Esto al final provoca un choque de voluntades, a ver quién es más fuerte, a ver quién grita más. Ahí se rompe el debate y solo queda la violencia.
5. Busca primero, con una gran paciencia, entender la posición de tu interlocutor, porque puede ser muy tentador simplemente “disparar” y decirle al otro que está equivocado. En lugar de señalar sus errores, deberíamos subrayar aquello en lo que el otro tiene razón. Cuando hay un debate encendido, es bueno parar y repetir las palabras del otro para intentar entenderlas; eso alivia la pasión del debate. O ver el valor positivo en sus argumentos, o mostrarse interesado por su situación personal.
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Alfa Y Omega

24 de septiembre: Nuestra Señora de la Merced


Alfonso el Sabio, en plena Edad Media, ya empleaba el término merced relacionándolo con la redención de los cautivos: «sacar a los omes de captivo es cosa que place mucho a Dios, porque es obra de merced». Así empleaba el término para expresar misericordia, gracia, caridad o limosna. Indudablemente, para él, los cautivos son «aquellos que caen en prisión de omes de otra religión».
Santa María de la Merced fue el nombre mediterráneo de la Virgen en el siglo XIII. Siglos de lucha y de fe. Son aguas infectadas de turcos y sarracenos que abordan barcos en el mar; cuando pisan las costas dejan a su paso ruina y destrucción. El viejo abuso de la sociedad que se llama esclavitud era el pan de cada día. Fruto de luchas religiosas. Pedro Nolasco no podía sufrir este mal social. Pedía a la Virgen el remedio corporal y espiritual para los pobres desgraciados cautivos. Más, vendió sus bienes y, como mercader, se propuso tratar la compra y rescate de los cautivos.
La fundación de la Merced es uno de los acontecimientos religiosos más notables acaecidos durante el reinado de Jaime I rey de Aragón, protagonista de la incorporación a sus dominios de Mallorca y del reino de Valencia. La fecha de fundación fue objeto de largas controversias; pero hay que situarla alrededor de 1212. Según la tradición, en la noche del 2 de agosto de 1218, la Virgen se apareció a Pedro Nolasco, nativo del sur de Francia, a Ramón (Raimundo) de Penyafort y al rey Jaime I para manifestarle su voluntad consistente en fundar una orden religiosa que tuviera como fin la imitación de Jesús con la redención de los cristianos cautivos de los infieles, dándose si fuera necesario a cambio. Fue el 10 de agosto de 1218, en Barcelona, en la catedral y en el altar de santa Eulalia, cuando el obispo Berenguer vistió el hábito blanco, con las armas reales bajo la cruz en el pecho, a Pedro Nolasco y a otros jóvenes fundándose la orden de la Merced. El rey la protegió largamente, ha sido venerado siempre como patrono y fundador, le concedió privilegios y en los últimos años de su vida se los confirmó.
Su organización era muy parecida a la de las órdenes militares y, hasta 1312, sus maestros generales eran caballeros laicos. En 1235, el Papa Gregorio IX, a instancias de Ramón de Penyafort, les autorizó a constituirse en orden religiosa. Adoptaron la regla de san Agustín. Pronto se le une una caterva de jóvenes llenos de fe dispuestos a secundarle.
Rápidamente se fundaron conventos en Barcelona, Mallorca, Santa María del Puig, Valencia, etc. La orden tuvo amplia difusión en la Cristiandad por su función religiosa, humanitaria y social.
En torno a la redención de los cautivos, hay en el mercedario primacía de lo espiritual y una intensa predicación de Cristo entre los infieles.
Es preciso recabar fondos para conseguir la libertad. Y eso se hace con una intensa predicación de la caridad en nombre de la Virgen de la Merced. Se habla a nobles y sencillos; hay un pulular de mercedarios por los templos, los castillos, las calles y los campos pidiendo limosna para ayudar a otros. Es preciso motivar a la gente con el fin de que, por Dios, piensen en los demás. Lo que hace creíble a la Iglesia de todos los tiempos es la caridad.
Luego viene la oferta y la demanda en tierra de moros para liberar cautivos. Fez, Argel, Tetuán y otros puntos son el terreno propio de la transacción. Se busca a los cautivos principalmente en las cárceles y desde allí se tocan las almas de los que se tienen a sí mismos como perdidos para la fe, otros están flacos, en muchos casos se previene la apostasía y se combate el error del Corán, manteniendo una presencia de la Iglesia allí donde hay tanto sufrimiento.
Y, si llega el triste momento de que peligrara la fe, el mercedario sustituye al cautivo como lo atestigua el número de los mártires mercedarios. Y entre tanto, la Virgen, la oración, la esperanza, el consuelo y la ilusión hasta que se rompan los grilletes de la esclavitud.
La vuelta, el regreso a los puertos españoles, franceses e italianos es triunfal y rayana en lo apoteósico. Esperan las novias o esposas, las madres y los hijos de los cautivos. Se escuchan cantos de libertad con estandarte de redención. No puede faltar la acción de gracias al Señor que lo ha hecho posible y la Procesión con la Virgen de la Merced.
Después, hace falta prestar atención médica, alimentos, descanso y disponer las cosas para que los centenares de cautivos puedan reintegrarse a su hogar. Así va corriendo de boca en boca el nombre de la Virgen de la Merced por los caminos y posadas, y se le nombra en los puertos y ciudades y se celebra su mediación en las iglesias y en las casas. Lo cantan los poetas. Gratitud y alabanza.
Venerada públicamente la Virgen de la Merced ya desde el 1230.
La Cofradía de la Merced colabora con los misioneros mercedarios.
Y las primeras mercedarias aparecen en 1265 con María de Cervellón.
Conocer, amar y servir a Santa María está en la médula de vivir mercedario. ¡Qué bien nos vendría hoy una actividad apostólica mercedaria intensa que ayudara a librar tanto cautivo de las nuevas esclavitudes!
Archimadrid.org

Omella pide "cordura" ante los "momentos complejos en nuestro país"


Celebramos la fiesta de nuestra patrona, la Virgen de la Merced, que significa Misericordia. ¡Qué bella advocación, qué bello título! Nuestro mundo está muy necesitado de misericordia, de comprensión y de ternura, hasta el punto de que sin ella difícilmente caminaremos por la senda del bien.
Me sorprende y me duele mucho, por ejemplo, constatar que cada día hay más niños y jóvenes que viven crispados, tensos, con mucha agresividad en su interior. Son muchos los casos, demasiados, en los que determinadas decisiones de sus padres les llegan a abrir duras heridas, difíciles de cerrar y de cicatrizar. La ruptura familiar produce mucho dolor, y los chavales no han podido vivir en un clima de paz el amor, la ternura, la misericordia.
El próximo año 2018 celebraremos el 800 aniversario de la fundación de la Orden de la Merced por san Pedro Nolasco en la ciudad de Barcelona. Cuando Pedro Nolasco y los mercedarios rescataban a los esclavos les mostraban la ternura de una comunidad, de unas familias que los acogían y ese amor les daba esperanza. El amor engendra esperanza. Por eso, a la Virgen también le damos el bello título de Madre de la Esperanza.
La verdadera esperanza tiene su fundamento en Dios. Si no es así, si no se fundamenta en Dios, acaba por derrumbarse porque, al final, uno descubre que tarde o temprano los seres humanos fallamos. Sin embargo, nuestra experiencia como creyentes nos enseña que Dios no nos falla nunca. Él es esencialmente fiel. Fiel a sí mismo, fiel a las promesas, fiel a los humanos creados a su imagen y semejanza. Él tarda más o menos en cumplir sus promesas, pero las cumple siempre y en ello se fundamenta la esperanza.
Hermanos, no perdamos la esperanza en Dios. Él cumple siempre sus promesas y no abandona a su pueblo que confía en Él. Eso es lo que nos enseña la Virgen de la Merced, nuestra patrona. Ella confió siempre en el Amor bondadoso del Señor. La esperanza nos lleva a confiar, a esperar, también en los hermanos, los hombres. A veces se oyen voces que nos llevan a desconfiar de todos, a encasillar a todos y a no creer que puedan cambiar y ser mejores. Dios siempre confía en el ser humano. Confía en cada uno de nosotros y espera siempre nuestra conversión a Él.
Sé que estamos viviendo momentos complejos en nuestro país. No podemos ni debemos ser agoreros de calamidades. Debemos trabajar todos para poner ternura y misericordia a nuestro alrededor. Debemos evitar la confrontación, la violencia, el desprecio a los demás. Pidamos a la Virgen de la Merced que nos ayude a mantener firme nuestra esperanza también en las personas que nos rodean. Pidamos cordura para nosotros y nuestros dirigentes, para las familias y los pastores de la Iglesia. Dios lo puede todo. Confiemos en su ayuda.
Recemos especialmente por las personas privadas de libertad que están en las cárceles y por sus familiares, ya que la Virgen de la Merced es también la patrona de los reclusos. Que santa María nos mantenga firmes en la fe y nos haga testigos de esperanza en medio de nuestro mundo, a pesar de todas las dificultades y problemas que encontremos.
† Cardenal Juan José Omella
Arzobispo de Barcelona

No desvirtuar la bondad de Dios

A lo largo de su trayectoria profética, Jesús insistió una y otra vez en comunicar su experiencia de Dios como "un misterio de bondad insondable" que rompe todos nuestros cálculos. Su mensaje es tan revolucionario que, después de veinte siglos, hay todavía cristianos que no se atreven a tomarlo en serio.
Para contagiar a todos su experiencia de ese Dios bueno, Jesús compara su actuación con la conducta sorprendente del señor de una viña. Hasta cinco veces sale él mismo en persona a contratar jornaleros para su viña. No parece preocuparle mucho su rendimiento en el trabajo. Lo que quiere es que ningún jornalero se quede un día más sin trabajo.
Por eso mismo, al final de la jornada, no les paga ajustándose al trabajo realizado por cada grupo. Aunque su trabajo ha sido muy desigual, a todos les da "un denario": sencillamente, lo que necesitaba cada día una familia campesina de Galilea para poder sobrevivir.
Cuando el portavoz del primer grupo protesta porque ha tratado a los últimos igual que a ellos, que han trabajado más que nadie, el señor de la viña le responde con estas palabras admirables: "¿Vas a tener envidia porque yo soy bueno?". ¿Me vas a impedir con tus cálculos mezquinos ser bueno con quienes necesitan su pan para cenar?
¿Qué está sugiriendo Jesús? ¿Es que Dios no actúa con los criterios de justicia e igualdad que nosotros manejamos? ¿Será verdad que Dios, más que estar midiendo los méritos de las personas, como haríamos nosotros, busca siempre responder desde su bondad insondable a nuestra necesidad radical de salvación?
Confieso que siento una pena inmensa cuando me encuentro con personas buenas que se imaginan a Dios dedicado a anotar cuidadosamente los pecados y los méritos de los humanos, para retribuir un día exactamente a cada uno según su merecido. ¿Es posible imaginar un ser más inhumano que alguien entregado a esto desde toda la eternidad?
Creer en un Dios Amigo incondicional puede ser la experiencia más liberadora que se pueda imaginar, la fuerza más vigorosa para vivir y para morir. Por el contrario, vivir ante un Dios justiciero y amenazador puede convertirse en la neurosis más peligrosa y destructora de la persona.

Hemos de aprender a no confundir a Dios con nuestros esquemas estrechos y mezquinos. No hemos de desvirtuar su bondad insondable mezclando los rasgos auténticos que provienen de Jesús con trazos de un Dios justiciero tomados de aquí y de allá. Ante el Dios bueno revelado en Jesús, lo único que cabe es la confianza.
José Antonio Pagola

¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 20, 1-16
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.
Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo:
"Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido"
Ellos fueron.
Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:
"¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?".
Le respondieron:
"Nadie nos ha contratado."
Él les dijo:
"Id también vosotros a mi viña".
Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:
"Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros."
Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.
Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:
"Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno."
Él replicó a uno de ellos:
"Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?".
Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».
Palabra del Señor.

sábado, 23 de septiembre de 2017

«No quería tener a mi bebé por si salía terrorista como su padre, pero mi obispo me convenció»


Una antigua prisionera de Boko Haram, Rebeca, cuenta en esta entrevista cómo sobrevivió a las torturas y violaciones del grupo terrorista más sanguinario del mundo. Ahogaron a un hijo suyo para que dejara de llorar. Tras escapar, la señalaron como yihadista por haber alumbrado el hijo de uno de sus captores
Como mujer joven y cristiana, un botín muy preciado por los yihadistas de Boko Haram, Rebeca Bitrus le arrancó una segunda oportunidad a la vida tras lograr escapar de las garras de la banda terrorista más sanguinaria del planeta. En su odisea, Rebeca pasó de ser torturada incontables veces durante sus dos años de cautiverio a recuperar incluso la libertad de practicar su fe sin el pesado aliento en su nuca de los hombres armados que en varios campamentos yihadistas de Nigeria, Camerún y Chad le imponían la sharía. Pero ser una mujer «señalada» en Nigeria por el secuestro no es fácil: a su vuelta sufre el rechazo y la revictimización por haber sido chica Boko Haram y, además, con el hijo de un terrorista bajo el brazo.
«Agradezco a los españoles cómo me han recibido, no como en Nigeria, donde muchos me están rechazando pese a lo que me ha ocurrido, salvo el obispo (de quien depende por completo su manutención) que me está ayudando», dice Rebeca nada más empezar la entrevista con ABC. Tumbada en un sofá, con un fuerte dolor de espalda y visiblemente agotada en su visita a Madrid para sensibilizar la tragedia de las mujeres cristianas en el norte del gigante africano, la joven de 29 años recuerda el drama de las mujeres de Boko Haram en su regreso a la sociedad tras escapar a Chad, desde donde, con la ayuda de un soldado, volvió a entrar en Nigeria. «Al principio es muy duro y en la mayoría de los casos hay un problema con la gente. Yo tuve al menos la suerte de llegar a un campamento donde me conocían, sabían que mi familia era cristiana. Pero hay una desconfianza entre la gente por si volvemos a hacer daño», explica con ayuda de un intérprete.

Rebeca, que ha logrado reunirse de nuevo con su marido en un campo de desplazados junto con otras 25 familias en la ciudad de Maiduguri –sostenido por Ayuda a la Iglesia Necesitada–, quedó embarazada fruto de la violación de un terrorista. Fue conocer su estado y el agresor se esfumó de su vida. «Al principio no quería al niño porque tenía miedo de que saliera como su padre y compartieran sangre y alma. Pero con las palabras del obispo y la enseñanza de la fe tengo esperanza de que salga un buen hijo», subraya. Meses antes, un combatiente había tirado a uno de sus hijos al río hasta ahogarlo para que se callara. Según un estudio del think tank Crisis Group, los niños nacidos de mujeres que fueron violadas por los combatientes de Boko Haram son acusados en los campamentos de desplazados internos y comunidades de acogida en Maiduguri y en otras partes del nordeste del país como portadores de «mala sangre» y como potenciales yihadistas en el futuro: «El hijo de una serpiente es una serpiente», es uno de los prejuicios más extendidos en estas comunidades, tal como recoge la ONG International Alert. El presidente nigeriano Mohamed Buhari trató públicamente de contrarrestar este estigma sosteniendo a un niño Boko Haram en sus brazos.
La «delgada línea» entre combatiente de Boko Haram, esclava, esposa, víctima y simpatizante ha tatuado a sangre y fuego el estigma sobre muchas mujeres y niñas. «Esa marca –aún mayor si tienen hijos nacidos de hombres de Boko Haram– es un obstáculo importante para la reintegración en la vida comunitaria», reza el informe del Crisis Group. El aumento del uso de mujeres suicidas en todo Nigeria, incluyendo menores de 18 años, ha reforzado el estigma hacia las mujeres y niñas. Hasta un 55% de los ataques suicidas de la banda yihadista han sido perpetrados por mujeres, según un estudio del Combating Terrorism Center, perteneciente a la academia militar estadounidense West Point. A Rebecalos yihadistas le trataron de forzar para que se colocara un cinturón explosivo y se hiciera explotar. «Me han ofrecido varias veces ponerme explosivos para atacar alguna iglesia de sus objetivos, diciendo que atacando esa iglesia iría al cielo con Dios». Logró escabullirse. «Conocí a una de las chicas de Chibok a la que le pusieron los explosivos para ir a la Iglesia. Le enseñaron a activar y desactivar la bomba. Cuando la activó, y la tiró con fuerza. Explotó. Por suerte, ella se fue corriendo y logró huir. Ahora está en Abuya».

Con el secuestro de las niñas de Chibok, se popularizó el lema «Traigan de vuelta a nuestras niñas», con Michelle Obama y personalidades pidiendo en redes sociales y televisión que liberara a las estudiantes. «Desafortunadamente, mientras que el enfoque en las niñas victimizadas ayudó a obtener apoyo internacional, el esfuerzo pasó por alto el papel que las mujeres y las niñas juegan en las operaciones e ideología de la insurgencia», opina la investigadora de la Georgia State University y renombrada especialista en yihadismo Mia Bloom.
Las mujeres han sido un objetivo prioritario de Boko Haram en la última década: no solo suponen un botín de guerra sino un potente atractivo para sus jóvenes cachorros. Así lo cree Rebeca, en tratamiento psicólogico, y que tan solo busca retomar la paz y su puesto de venta ambulante: «La mayoría de los musulmanes que se unen a Boko Haram lo hacen para acostarse con muchas mujeres y tener dinero».
F.J. Calero – fj_calero (ABC)
Alfa y Omega

23 de septiembre: san Pío de Pietrelcina, religioso capuchino


Es común el vicio de hablar mucho de lo que se sabe poco. Está claro que los que padezcan de insuficiente información sobre un tema estén desautorizados para asegurar algo que no conocen con profundidad en ese ámbito del saber, por muy peritos que sean de otras ciencias, y que la veracidad de sus afirmaciones no quede garantizada. Digo esto porque no es infrecuente oír que hoy no hay santos. Los afirmantes son en ocasiones personas religiosas, aunque con no mucha formación, o bien gente que no suele gastar los suelos de las iglesias. Y lo dicen entre la ironía, el lamento y la desilusión. Algunos –los irónicos–, porque la pretendida carencia de santos con hechos prodigiosos en sus vidas les sirve de disculpa y apoyo para mantener su poca disposición a ser buenos cristianos, y de disculpa para seguir viviendo al estilo agnóstico, como si Dios no existiera. Otros –los del lamento–, porque bien quisieran poder exhibir un buen número de personas entre los contemporáneos que sirvieran como puntos de referencia incuestionables para la fe. Finalmente, los de la desilusión querrían contar con algún botón de muestra en que apoyarse y llegar a descabalgar de la increencia a los que la montan. Contemplar la figura del padre Pío, religioso capuchino, de nuestros días, sacerdote humilde, predicador, y maravillosamente adornado con fenómenos místicos y prodigios inexplicables, les servirá a todos.
Francesco Forgione nació en Pietralcina, pueblecito de la provincia de Benevento (Italia) el 25 de mayo de 1887, se hizo capuchino el 6 de enero de 1903 y se ordenó sacerdote el 10 de agosto de 1910. Residió casi todo el tiempo de su vida sacerdotal en San Giovanni Rotondo –al este de Italia– hasta su muerte ocurrida el 23 de setiembre de 1968.
El día 2 de mayo de 1999, acabándose el segundo milenio cristiano y cuando ya cae a la Tierra la vetusta Estación Mir por obsoleta, se reunió en Roma la mayor multitud de fieles conocida para asistir a la ceremonia de beatificación que realizaría el Papa Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro y que podía seguirse por la televisión del mundo. De esta manera se ha cumplido el vaticinio del propio padre Pío, que llegó a decir que su persona atraería más fieles «muerto que en vida»; y eso que su santuario es visitado anualmente, hasta el momento, por más de siete millones de peregrinos. En la ceremonia de beatificación se reunió toda clase de personas de Italia, Europa y América. Estaban presentes las más altas autoridades del Estado y del Gobierno italiano y el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede.
¿Qué hizo en su vida el Padre Pío para ser tan venerado y para aglutinar a gente tan diversa? La respuesta es clara: llenar su vida de Dios; todo lo que salió hacia el prójimo, tanto lo que se conoce de extraordinario como lo que no pasa de vulgar, no es más que la consecuencia de esa plenitud de fidelidad.
Fue un estigmatizado. Desde la mañana del 20 de setiembre de 1918, en que recibió el don celeste reservado solo a los místicos, llevó en su cuerpo las heridas sufridas por Cristo clavado en la cruz. Las dos manos, los dos pies y el tórax del Padre Pío las llevaron –dolientes y sangrantes– por lo que dura medio siglo.
Pero este fenómeno místico tan llamativo no impedía el ejercicio habitual de su ministerio sacerdotal, sino que más bien lo animaba y alimentaba: predicación, confesiones, ánimo a las almas para subir, liturgia bien realizada y vivida. Oración, penitencia y mucha expiación.
Sus ochenta y un años de vida dieron para mucho más en hechos prodigiosos. Vaticinó el futuro en varias ocasiones; una de ellas –poco mencionada por sus biógrafos– bien la conocía el papa que le elevaba a los altares, porque al mismo Juan Pablo II, cuando solo era un simple sacerdote, le predijo en 1946 que llegaría a papa, que sufriría una violencia física (el atentado de Alí Agca), aunque no moriría por ella.
Pero también tuvo visiones de ángeles y de ánimas.
Además, fue repetidas veces bilocado cuando aún vivía; bien se sabe que el don de la bilocación consiste en dejarse ver por distintas personas al mismo tiempo en diversos y distantes lugares; una de ellas tuvo lugar a dos tripulantes de un bombardero americano durante la Segunda Guerra Mundial con el aviso de que no dejaran caer su carga destructora sobre San Giovanni Rotondo, cosa que se cumplió.
Otro de los fenómenos inexplicables, durante la vida del padre Pío, fue la falta de apetito y de sueño. ¿Cómo podrían explicarse los médicos que pudiera vivir con las escasas cien calorías que ingería cada día?
Ha dejado a la humanidad como testamento, además del Hospital Casa Alivio del Sufrimiento, los Grupos de oración: asociaciones de laicos, reconocidas por la Santa Sede, que hoy se encuentran esparcidas por los cinco continentes. Se trata de fieles que se reúnen bajo la guía de un sacerdote para formarse espiritualmente y llevar una vida cristiana coherente, en obediencia al propio obispo. En el mundo hay más de tres mil grupos con medio millón largo de miembros.
Muchas curaciones se le han atribuido, entre ellas la de la prestigiosa psiquiatra polaca Wanda Poltawska, pero no fue la única; la milagrosa recuperación de una grave enfermedad de Consiglia de Martino ha sido reconocida oficialmente por la Iglesia.
No faltó en la homilía de la pontifical de la beatificación una alusión a lo que supuso el fenómeno estigmático en la vida del Padre Pío: fueron «dones singulares» que suponían «una participación en la Pasión» y llevaban consigo «sufrimientos interiores y místicos» que le permitieron llegar a tener «una experiencia plena y constante de los padecimientos del Señor».
Entre los dones que Juan Pablo II recibió de la Orden Capuchina, había una preciosa reliquia consistente en un estuche que contenía, en marco de plata, uno de los paños con los que el padre Pío enjugaba la sangre que manaba de sus heridas.
Aunque para tener fe y vivir según ella no nos hacen falta más milagros que los del Evangelio, agradecemos rendidamente a Dios que también hoy se prodigue su bondad en algunos hombres y mujeres cuya vida deje boquiabiertos a los listillos de la ciencia, imposibilitados para explicar lo inexplicable, y ponga en pie a los buenos cristianos tanto para no ceder en lo que debe mantenerse con firmeza como para comunicar al mundo confiadamente dónde esta la verdad.
Archimadrid.org

Lo de la tierra buena son los que guardan la palabra y dan fruto perseverancia


Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8, 4-15
En aquel tiempo, habiéndose reunido una gran muchedumbre y gente que salía de toda la ciudad, dijo Jesús en parábola:
«Salió el sembrador a sembrar su semilla.
Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron.
Otra parte cayó en terreno pedregoso y, después de brotar, se secó por falta de humedad.
Otro parte cayó entre abrojos, y los abrojos, creciendo al mismo tiempo, la ahogaron.
Y otra parte cayó en tierra buena y, después de brotar, dio fruto al ciento por uno».
Dicho esto, exclamó:
«El que tenga oídos para oír, que oiga».
Entonces le preguntaron los discípulos qué significaba esa parábola.
Él dijo:
«A vosotros se os ha otorgado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los demás, en parábolas,” para que viendo no vean y oyendo no entiendan”.
El sentido de la parábola es este: la semilla es la palabra de Dios.
Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.
Los del terreno pedregoso son los que, al oír, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan.
Lo que cayó entre abrojos son los que han oído, pero, dejándose llevar por los afanes y riquezas y placeres de la vida, se quedan sofocados y no llegan a dar fruto maduro.
Lo de la tierra buena son los que escuchan la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia».
Palabra del Señor.

Papa: Los católicos que se escandalizan por la Misericordia

“La puerta para encontrar a Jesús es reconocerse pecador”. Lo dijo el Papa en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. En su reflexión del 21 de septiembre, Francisco se refirió a la conversión de San Mateo, en el día en que la Iglesia lo festeja.
Entre las etapas de la vicisitud: el encuentro, la fiesta y el escándalo. Jesús había curado a un paralítico y se encuentra con Mateo, sentado en el banco de los impuestos. Hacía pagar al pueblo de Israel para entregar después la recaudación a los romanos y por esta razón era despreciado y considerado un traidor de la patria.
Jesús lo miró y le dijo: “Sígueme”. Y él se levantó y lo siguió, tal como narra el Evangelio propuesto por la liturgia del día. Por una parte, la mirada de San Mateo, una mirada desalentada: miraba “de lado”, “con un ojo a Dios”, con el otro miraba “al dinero”, “aferrado al dinero como lo pintó Caravaggio”,  y también con una mirada hosca. Por otra parte, la mirada misericordiosa de Jesús que – dijo el Santo Padre – “lo miró con tanto amor”. La resistencia de aquel hombre que quería el dinero “cae”: se levantó y lo siguió. “Es la lucha entre la Misericordia y el pecado”, sintetizó el Papa.
El amor de Jesús pudo entrar en el corazón de aquel hombre porque “sabía que era pecador”, sabía que “nadie lo quería”, que era despreciado. Y precisamente “esa conciencia de pecador abrió la puerta a la Misericordia de Jesús”. Por tanto, “dejó todo y se fue”. Éste es el encuentro entre el pecador y Jesús.
“Es la primera condición para ser salvado: sentirse en peligro; la primera condición para ser curado: sentirse enfermo. Y sentirse pecador es la primera condición para recibir esta mirada de misericordia. Pensemos en la mirada de Jesús, tan bella, tan buena, tan misericordiosa. Y también nosotros, cuando rezamos, sentimos esta mirada sobre nosotros. Es la mirada del amor, la mirada de la misericordia, la mirada que nos salva. No tener miedo”.
Como Zaqueo, también Mateo sintiéndose feliz invitó después a Jesús a comer a su casa. La segunda etapa es, en efecto, precisamente “la fiesta”. Mateo invitó a sus amigos, “los del mismo sindicato”, pecadores y publicanos. Seguramente en la mesa, hacían preguntas al Señor y Él respondía. Al respecto el Papa puso de manifiesto lo que Jesús dice en el Capítulo XV del Evangelio de San Lucas: “Habrá  más fiesta en el Cielo por un pecador que se convierte que por cien  justos que permanecen justos”. Se trata de la fiesta del encuentro con el Padre, la fiesta de la Misericordia”.  En efecto, Jesús “derrocha Misericordia”, por todos, dijo Francisco.
Y el tercer momento: el del “escándalo”. Los fariseos ven que los publicanos y pecadores se sentaron a la mesa con Jesús. Y decían a sus discípulos: “¿Por qué su Maestro come junto a los publicanos y a los pecadores?”. “Siempre un escándalo comienza con esta frase: ‘¿Por qué?’”, destacó el Papa. “Cuando ustedes escuchen esta frase, sepan que huele mal” – subrayó – “detrás viene el escándalo”. Se trataba de la “impureza de no seguir la ley”. Conocían perfectamente “la Doctrina”, sabían cómo ir “por el camino del Reino de Dios”, conocían “mejor que todos cómo se debía hacer” pero “se habían olvidado del primer mandamiento del amor”. Y, por tanto, “fueron encerrados en la jaula de los sacrificios”, tal vez pensando: “Pero hagamos  un sacrificio a Dios”, hagamos  todo lo que se debe hacer, “así nos salvamos”. En síntesis, creían que la salvación venía de ellos mismos, se sentían seguiros. “¡No! Nos salva Dios, nos salva Jesucristo”, reafirmó Francisco.
“Ese ‘cómo es posible’ que tantas veces hemos oído entre los fieles católicos cuando veían obras de misericordia. ¿Por qué? Y Jesús es claro, es muy claro: “Vayan a aprender”. Y los ha enviado a aprender, ¿no? “Vayan y aprendan qué quiere decir misericordia – (aquello que) Yo quiero – y no sacrificios, porque Yo, en efecto, no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”. Si tú quieres que Jesús te llame, reconócete pecador”.
Por último el Pontífice exhortó a reconocerse pecadores, no de modo abstracto sino con “pecados concretos”: con tantos, porque “todos nosotros los tenemos”, dijo. “Dejémonos mirar por Jesús con esa mirada misericordiosa y llena de amor”, pidió. Y deteniéndose una vez más en el escándalo, añadió:
“Hay tantos, tantos… Y siempre, también hoy en la Iglesia. Dicen: “No, no se puede, está todo claro, es todo, no, no… Son pecadores aquellos, debemos alejarlos”. También muchos santos han sido perseguidos y considerados sospechosos. Pensemos en Santa Juana de Arco, condenada a la hoguera porque pensaban que era una bruja. ¡Una santa! Piensen en Santa Teresa, a la que sospechaban de herejía; piensen en el Beato Rosmini. “Misericordia, Yo quiero, y no sacrificios”. Y la puerta para encontrar a Jesús es reconocer cómo somos, la verdad. Pecadores. Y Él viene, y nos encontramos. ¡Es tan hermoso encontrar a Jesús!”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)