miércoles, 19 de julio de 2017

Justicia vaticana: «Cada uno debe rendir cuentas»


Primero fue el juicio del siglo, contra el mayordomo de Benedicto XVI en 2012. Luego, en 2016, el Vatileaks 2 con cinco imputados, entre ellos el clérigo español Lucio Angel Vallejo Balda y la relaciones públicas Francesca Immacolata Chaouqui. Esta semana el tribunal civil del Estado Vaticano reabrió sus puertas para juzgar a dos altos funcionarios del hospital Bambino Gesù por el desvío de recursos usados para reestructurar el ático del ex secretario de Estado Tarcisio Bertone. Y aunque todavía algunos observadores hablan de procesos «farsa», la justicia vaticana avanza, dejando claro que va en serio su compromiso con la transparencia y la buena gestión. «Es justo que cada uno dé cuentas de los propios comportamientos», ha dicho el cardenal Parolin, actual secretario de Estado
Cuando en 2015 explotó el caso mediático del departamento del cardenal Bertone, pocos creían de verdad que una investigación reservada de oficio podría acabar en denuncia y en juicio. Pero, así como ocurrió durante el pontificado de Joseph Ratzinger con el cuervo del Vatileaks 1, el mayordomo Paolo Gabriele (enjuiciado por robo de documentos confidenciales, condenado e indultado), también en tiempos de Jorge Mario Bergoglio el Papa ha decidido ir adelante con un juicio independiente contra quienes, presuntamente, desviaron dinero.
Se trata de Giuseppe Profiti y Massimo Spina, expresidente y extesorero de la fundación del hospital pediátrico del Vaticano, el Bambino Gesù. Se les acusa de utilizar «de modo ilícito» y a favor del empresario Gianantonio Bandera, la cantidad de 422.000 euros. Según el decreto que los envió a juicio, fechado el 13 de junio pasado y firmado por el juez Giuseppe Dalla Torre, esos recursos estaban en su disponibilidad «con razón de los cargos por ellos ostentados».
El mismo documento dejó claro que, para los promotores de justicia (fiscales vaticanos) Gian Pietro Milano y Roberto Zannotti, el dinero que debía ser utilizado en materiales sanitarios y otros menesteres vinculados a la institución hospitalariaen realidad sirvió «para fines completamente extrainstitucionales».
Bertone, dispuesto a devolver el dinero
Por primera vez en la historia, un decreto judicial vaticano habla del posible involucramiento –aunque sea tangencialmente– de un cardenal en un presunto delito. De hecho, se indica abiertamente que los recursos fueron usados «para efectuar trabajos de reestructuración de un inmueble propiedad de la Gobernación (del Vaticano), destinado a la residencia del secretario de Estado emérito». A pesar de todo, Tarcisio Bertone no fue citado por los magistrados tras declarar públicamente que nunca estuvo al corriente del origen de los pagos.
En su decreto, el juez constató que el supuesto delito fue cometido dentro del territorio de la Ciudad del Vaticano entre noviembre de 2013 y el 28 de mayo de 2014. Y convocó a los imputados a comparecer en el tribunal este martes 18 de julio a las 10 horas en una primera audiencia de un juicio que podría extenderse. Por lo pronto, Profiti y Spina comparecen ante un colegio compuesto por los jueces Paolo Papanti-Pelletier, Venerando Marano y Carlo Bonzano.
Todo este caso se remonta al interregno papal de 2013 y al periodo inmediatamente posterior. En los primeros meses del pontificado de Francisco, el todavía secretario de Estado Bertone dio por hecho que ya no continuaría ocupando el apartamento propio de su cargo, ubicado en el segundo piso del Palacio Apostólico. Así logró la asignación de una nueva morada en el Palacio de San Carlos, ubicado a pocos pasos de la actual residencia papal de Santa Marta.
Dos apartamentos contiguos liberados por empleados vaticanos formaron una superficie de poco más de 300 metros cuadrados. Pero, a juicio del cardenal, requerían de una reforma. Los trabajos fueron asignados, sin concurso ni licitación, a la empresa Cartelli Re del constructor Bandera. Meses después, la triangulación se filtró a la prensa y estalló el escándalo. Ante el clamor periodístico, el ex secretario de Estado argumentó que desconocía el origen de los recursos y que estaba dispuesto a devolver el dinero. Según sus propias palabras, depositó 300.000 euros de su bolsillo para abonar las facturas que le envió la Gobernación del Estado Vaticano. Pero a esa cifra se le deben sumar los 422.000 que ahora reclaman los magistrados.
«Una decisión estratégica»
Giuseppe Profiti, nombrado al frente de la fundación por el propio Bertone en 2008, reconoció haber pagado la reestructuración con dinero del hospital porque, dijo, se trataba de «una inversión para un más amplio proyecto de desarrollo», una «decisión estratégica». En abril de 2016 precisó: «La definí estratégica porque en aquel lugar habríamos realizado, en los próximos años, algunas importantes iniciativas para la fundación. El apartamento del secretario de Estado emérito servía para las reuniones finalizadas a recoger fondos».
Efectivamente. Algunos correos electrónicos entre el cardenal y el funcionario demuestran la idea de involucrar al primero en actos sociales encaminados a obtener un «retorno institucional y económico relativo». Para sostener su defensa, Profiti ya afirmó que, gracias al involucramiento de Bertone en primera persona, las donaciones a la fundación que él presidía se elevaron notablemente. En su momento, el purpurado había prometido por carta involucrar «a terceros» en los gastos de refacción, pero nada se supo de estas personas y sus aportaciones.
Ahora, tres años después, llegó el momento de la justicia vaticana. Como anticipó estos días el actual secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, se trata de actuar «en línea con aquella transparencia que debe haber dentro de la Iglesia, en la cual el Papa ha insistido tanto». Y apuntó: «Es justo que cada uno dé cuentas de los propios comportamientos».
El mismo Francisco ya se manifestó sobre este caso, aunque de modo indirecto. Lo hizo recibiendo a la comunidad del hospital (directivos, médicos, enfermeros, pacientes y familiares), el 15 de diciembre de 2016, durante una audiencia en el Aula Pablo VI del Vaticano. Guiaba aquel numeroso grupo de personas Natalia Enoc, nueva presidenta de la fundación y responsable de poner orden tras la anterior gestión.
Ese día, el Papa decidió salirse del discurso preparado e improvisar algunas frases incisivas, clarificadoras. «El Bambino Gesù tuvo una historia no siempre buena: no siempre, tantas veces ha sido buena pero algunas épocas no tanto… con la tentación de hacer la uniformidad, de transformar una cosa tan bella como un hospital de niños en una empresa y hacer negocios: los médicos se vuelven negociantes, los enfermeros…, ¡todos negociantes!», señaló el Pontífice.
Y, más adelante, sentenció: «No digo que todo sea perfecto para quien trabaja en el Bambino Gesù, pero la marca de fábrica [del hospital] es estar cansado, sudado, sucio, también con ganas de irse a casa, pero con ganas de quedarse, dar la vida ahí. Pero de una sola cosa tengo miedo: de la corrupción. Miren a los niños: ¿Yo puedo hacer negocios corruptos con estos niños? ¡No! Yo puedo terminar la jornada sudado, sucio, cansado, con ganas de decir una palabra un poco… y mandar alguno allá lejos, sí, pero sin corrupción, que no viene de un día a otro. Se resbala lentamente, hoy un soborno aquí, mañana un soborno allá, pasado mañana una recomendación allá y lentamente, sin darnos cuenta, se termina en la corrupción. Los niños no son corruptos. Y en este mundo en el cual se hacen tantos negocios con la salud, se engaña a tanta gente con la industria de la enfermedad, el Bambino Gesù debe saber decir no. Pecadores somos todos, pero corruptos jamás».
Andrés Beltramo Álvarez
Ciudad del Vaticano
Alfa y Omega

Has escondido estas cosas a los sabios y se las has revelado a los pequeños




Lectura del santo Evangelio según san Mateo 11, 25-27

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Si, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Palabra del Señor.

martes, 18 de julio de 2017

Te escucho


Escuchar es un arte que se aprende con la experiencia. Nadie te lo puede enseñar, solo se aprende escuchando. Y a todos los sacerdotes de parroquias nos ocurre con frecuencia lo mismo. 
Un ejemplo habitual: llega una señora que pide hablar contigo, o la trae una amiga suya, que la anima a hablar con el sacerdote. Te muestras amable y acogedor en un primer instante. 
Ella comienza a hablar. Va contando lo que oprime su corazón. Su pareja la desprecia, la insulta. Pero es que su hijo también. Ya no puede reprimir las lágrimas y se pone a llorar. Coge los pañuelos que tenemos en el confesionario. Pide perdón por llorar. Yo le sonrío y le digo que Dios la escucha como a una hija. 
Sigue narrando. No se perdona a sí misma haberse prostituido una temporada, y un par de abortos hace unos años. Hasta que llega a narrar los abusos que recibió de niña. Y sigue contando. 
Se abre ante mis ojos un abismo de terror, un pozo de miseria, una herida demasiado grande. Llevamos una hora hablando, exactamente una hora hablando ella y yo escuchando. Y sigue. De una cosa salta a otra y vuelve sobre sus heridas más dolorosas. Lo que ha hecho y lo que le han hecho. Se juntan demasiadas tragedias y demasiados sufrimientos. 
Y, ¿qué puede hacer uno? Escuchar. Una escucha atenta, comprensiva, compasiva. Al final, ¿qué consejos se le puede dar? ¿Cómo vas a analizar uno por uno sus dramas? No es posible. Simplemente la has escuchado. Cosas que nunca había contado a nadie. Pero ha funcionado: la escucha ha abierto una ventana de vida y de luz en su alma. La esperanza es posible. Queda mucho por hacer, pero el primer paso –decisivo y eterno– ya está dado. Esta alma ha sido rescatada.
José Manuel Horcajo
Párroco de san Ramón Nonato. Madrid

"VOY A SEGUIR" DE YOLANDA SALANOVA

Peregrinos de la ex-Unión Soviética en Fátima por el centenario del mensaje que habla de Rusia


- Una grupo de peregrinos procedentes de varios países de la ex Unión Soviética llegó a Fátima este jueves, con motivo del centenario de la aparición de Nuestra Señora en la que hizo una referencia directa a Rusia.  La evocación de las apariciones de julio de 1917 tiene como tema ‘La Virgen María, Reina de la Paz’.
Monseñor Clemens Pickel, obispo de la diócesis de San Clemente en Saratov, Rusia indicó a la agencia Ecclesia que “durante el comunismo, muchas personas en Rusia rezaban. Sabían de Fátima, pero era peligroso hablar de eso y si hablaban de Fátima o de los pastorcitos por ejemplo, podrían ser condenados a 10 años en los campos de trabajo forzado de Siberia”. Y añadió: “Era un sueño y ahora pudimos realizarlo”.
En estos días además de la peregrinación de los católicos de los países de idioma ruso, el Santuario recibe a unos 110 grupos de peregrinos, procedentes de 24 países.
También el arzobispo de Moscú Paolo Pezzi estuvo en Fátima, y recordó las persecuciones contra los cristianos en el siglo XX, alertando para las consecuencias de los totalitarismos en la vida de las sociedades.
Los videntes revelaron que en la aparición del 13 de julio de 1917, Nuestra Señora les dijo: “Para impedir la guerra, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los primeros sábados”.
“Si atienden a mis peticiones Rusia se convertirá y tendrán paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas. Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará “, así lo recordó Sor Lucía, fallecida en el 2005.
En esta aparición tuvo lugar la visión del infierno y la revelación del sufrimiento de la Iglesia y de un obispo vestido de blanco, la trilogía que constituye el llamado Secreto de Fátima.
ZENIT

Cardenal venezolano retenido dentro de una iglesia por grupos armados


El cardenal Jorge Urosa Savino, arzobispo de Caracas, fue retenido en contra de su voluntad dentro de una iglesia por los “colectivos de Maduro” que asesinaron a una mujer, indicaron diversos medios, entre los cuales Radio Vaticano, que señala lo ocurrido, cuando en Roma el Papa dirigía “un saludo especial a la comunidad venezolana en Italia, renovando la oración por vuestro amado país”.
En Venezuela lo indicó el arzobispo Urosa, tras haber acudido a celebrar la misa con motivo de la festividad de Nuestra Señora del Carmen, cuando al terminar el oficio religioso a las 12:30 horas aproximadamente, junto a más de cuatrocientas personas quedó secuestrado por los colectivos violentos vinculados al Gobierno de Nicolás Maduro.
El arzobispo de Caracas fue elevado a cardenal el 24 de marzo de 2006 en una ceremonia en la Ciudad del Vaticano, formando parte del Colegio Cardenalicio, papable y elector de los cónclaves hasta el cumplimiento de sus 80 años, en agosto de 2022. En Roma tiene a su cargo la iglesia Santa María ai Monti, cercana al Coliseo romano.
El cardenal Urosa,  en la oficina de prensa del arzobispado de Caracas, narró la terrible experiencia en una iglesia ubicada al oeste de la capital de Venezuela.
“Cuando terminó la misa, vinieron unos colectivos y dispararon ocasionando varios heridos, y las personas que ahora se encuentran dentro de la iglesia, las cuales  eran sometidas bajo asedio”, añadió el purpurado venezolano.
Urosa dejó claro que “la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, no tuvo nada que ver con el punto electoral de afuera”.
De hecho en Venezuela se estaba realizando un plebiscito contra la gestión del presidente Nicolás Maduro, quien convocó una constituyente para modificar la Carta magna del país y eternizarse en el poder. La legalidad de la consulta del domingo es cuestionada por el gobierno de Maduro, pero la oposición sacó a más de siete millones de personas a las calles.
El cardenal Urosa añadió que desde las 15:30 que funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana sirvieron de mediadores con los colectivos violentos. El Urosa añadió: “Es importantísimo que se resuelva esta situación porque esto es gravísimo y es un atropello contra ciudadanos indefensos dentro de una iglesia. Es gravísimo”.
La retención de la máxima autoridad religiosa de Caracas concluyó a las 16:30 de la tarde, aproximadamente, tiempo en el que también comenzaron a salir del templo las demás personas.
En la Plaza de San Pedro, Radio Vaticano entrevistó a Assunta Maria Di Pino, dell’Associazione Latino-Americana Italia (ALI), quien dijo que “para el pueblo venezolano fue una gran emoción, porque ha dado un saludo y una esperanza espontánea, al rezar por Venezuela”. Y que el voto del domingo fue “un decir basta”. Porque aseguró, “el pueblo de venezolano quiere un cambio inmediato, quiere votaciones”.
ZENIT

18 de julio: Sinforosa y sus siete hijos, mártires


Sinforosa, la mujer de Getulio, formó con generosidad una familia numerosa, aunque nunca dispuso de carné, ni obtuvo beneficios económicos en los transportes o en los colegios de los hijos.
Bien puede mostrarse como ejemplo de tantas madres cristianas que han encontrado en la propia familia el campo natural donde Dios las ha querido apóstoles; allí hacen recia la fe de los suyos, entre los suyos desparraman a manos llenas –como el sembrador– las bondades evangélicas con olvido de sí mismas, y desde dentro del hogar facilitan el crecimiento del bien entre las malas yerbas del egoísmo.
Sinforosa intenta hacer en su casa lo que Dios quiere y de este modo, al tiempo que realiza su vocación personal, se santifica y contribuye al bien de la sociedad y de la Iglesia. Supo descubrir que el bien para sus hijos no había de consistir en proporcionarles las vacaciones, oportunidades o bienes materiales que los padres anhelaron en su día y no tuvieron; con la luz de Dios conoce que no tenía que educarlos para que llegaran a ser «triunfadores» en la sociedad competitiva con la que habían de toparse en el tiempo futuro. Bien claro tuvo que su función de madre no había de consistir en facilitar a sus hijos todos los caprichos y gustos que apetecieran, ni siquiera procurarles como bien absoluto la salud del cuerpo. Con una sensatez digna de monumento y sin que estuviera de moda, sí se ocupó en prepararlos a servir, proporcionándoles una escala de valores en la que Dios ocupara el lugar primero; acertó cuando les daba motivaciones serias para obrar y cuando les inculcaba responsabilidad para que la cacareada libertad no fuera solo una palabra bonita sin contenido. Hicieron falta y vinieron bien las palabras; pero, cuando llegó el momento, les mostró el camino con la entrega de su vida. No hay mejor medio, ni más efectivo, en la pedagogía o didáctica.
Ella fue cuñada, mujer y madre de mártires. La familia vivió en Roma un tiempo, yendo y viniendo a las propiedades que el padre de familia, el tribuno Getulio –llamado también Zotico–, tenía en Tívoli. Dios les ha dado siete hijos; son familia cristiana y, en una casa bien dispuesta, llenan las horas del día viviendo en paz y armonía entre trabajos y aprendizajes mezclados con juegos, gritos y rezos.
El supersticioso emperador Adriano se ha convertido en un perseguidor cruel de los cristianos. Entre otros muchos, aprisiona a Getulio y a Amancio, su hermano y también militar. Prisioneros primero, acaban con la cabeza cortada en la orilla del Tíber.
Durante todo el tiempo de la persecución, Sinforosa ha salido con los suyos de Roma hacia Tívoli y allí procura preparar a sus hijos para la amenaza presente que se promete larga y que ya ha acabado con la vida de su padre. Les habla del amor de Dios y del premio, de fortaleza y fidelidad, de lealtad a Dios con las obras hasta la muerte como ha sido la actitud de su propio padre. Tuvo que pasar oculta siete meses con sus hijos, escondiéndose en una cisterna seca por el temor a ser descubiertos, cuando arreciaba la persecución. Sin fingimiento inútil, los prepara hablándoles del peligro que corren, de los bienes futuros prometidos a los que son fieles y de la confianza en Jesucristo; también les pone al corriente de la dureza que supone el martirio y confiesa sus miedos ante la posibilidad de que claudique alguno de ellos. La familia responde haciéndose una piña en torno a la madre y se conjuran para estar dispuestos a la muerte antes que adorar a los ídolos.
Llegaron un día los guardias a por la madre y los hijos. Sinforosa es clara y firme en el juicio: «No queremos adorar falsos dioses; seremos fuertes como mi marido y mi cuñado; mis hermanos cristianos están dispuestos a la muerte y lo mismo haré yo con mis hijos». El juez quiere colgarla por los cabellos junto al templo de Hércules; pero, comprendiendo que el espectáculo contribuirá a afianzar la fe de los cristianos que permanecen ocultos entre el pueblo, cambia el propósito, disponiendo que sea arrojada al río Teverone, próximo a Tívoli, con una pesada piedra atada al cuello.
Sus hijos Crescente, Juliano, Nemesio, Primitivo, Justino, Estacteo y Eugenio, jóvenes y algunos niños, se resisten firmemente a sacrificar y aseguran con claridad ante el juez que se ha ofrecido con promesas a hacer de padre y madre para ellos: «No seremos menos fuertes ni menos cristianos que nuestros padres». Entonces es el potro alrededor del templo de Hércules el que entra en juego. A fuerza de ser estirados les descoyuntan los miembros, pero ellos bendecían a Dios en medio del tormento. Luego vienen los garfios que van rompiendo las carnes y, por último, vencido y humillado el juez por no poder torcer la voluntad de los fuertes y jóvenes reos, manda que los verdugos terminen con sus vidas atravesándoles con espadas y puñales.
Enterraron sus cuerpos en una fosa común que los paganos llamaron luego «Biothanatos», queriendo expresar el desprecio a la muerte que mostraron al juzgarles. Cuando se calma de furia de Adriano en cosa de año y medio, los cristianos pudieron dar digna sepultura a los que llamaban ya, distinguiéndolos, como «Los Siete Hermanos» y levantaron una pequeña y pobre iglesia a Sinforosa. Posteriormente, sus reliquias se trasladaron a Roma y se pusieron, junto a las de Getulio, en la Iglesia de san Miguel.
Esto es lo que dicen contando la vida y la muerte de una familia cristiana de los primeros tiempos. Quizá nunca se pueda comprobar cada paso de ella y, posiblemente, haya adorno en el relato, como si fuera un bonito y bien tramado cuento; pero no cabe duda de que quienes adornaron el hecho, si es que adornaron, sabían bien qué cosa decían y cuánto importaba el testimonio de los que murieron.
Archimadrid.org

Seis claves del Papa Francisco a los catequistas



La semana pasada tuvo lugar en Buenos Aires un encuentro internacional de catequesis, al que el Papa Francisco hizo llegar un mensaje en el que da a los catequistas seis claves para su misión:
1. «La catequesis no es un «trabajo» o una tarea externa a la persona del catequista, sino que se «es» catequista y toda la vida gira en torno a esta misión».
2. «El catequista debe volver constantemente al primer anuncio o kerygma».
3. «El catequista camina desde y con Cristo, no es una persona que parte de sus propias ideas y gustos, sino que se deja mirar por él, por esa mirada que hace arder el corazón».
4. ¿Cuál es el modelo de un catequista? «El ejemplo nos lo da Jesús mismo: se retiraba para rezar al Padre e inmediatamente salía al encuentro de los hambrientos y sedientos de Dios, para sanarlos y salvarlos».
5. «El catequista es además creativo; busca diferentes medios y formas para anunciar a Cristo. Hay que saber cambiar, adaptarse, para hacer el mensaje más cercano».
6. «En la búsqueda creativa de dar a conocer a Jesús no debemos sentir miedo porque él nos precede en esa tarea. Él ya está en el hombre de hoy, y allí nos espera».
Alfa y Omega

El patriarca caldeo a los cristianos: «Volved a vuestras tierras en vez de pelearos»


Días antes de que una milicia cristiana irrumpiera en una base de otro grupo paramilitar también cristiano, el líder de la Iglesia caldea propone la creación de un equipo de líderes «sabios y leales» que den voz a los cristianos por encima de intereses partidistas
Los iraquíes, especialmente los cristianos, «deben volver rápidamente a tomar sus tierras antes de que otros lo hagan, en vez de perder el tiempo esperando, peleándose y dividiendo a la comunidad». El patriarca caldeo Luis Rafael Sako lanzó la semana pasada este llamamiento a sus fieles, de cara a la nueva situación a la que se enfrenta el país tras la expulsión del Daesh de Mosul.
La petición parece más necesaria que nunca, pues se produjo pocos días antes de un nuevo encontronazo entre milicias cristianas. Las Unidades de Protección de la Llanura de Nínive (NPU por sus siglas en inglés) han acusado a las Brigadas Babilonia de irrumpir el sábado en una de sus bases y robar material militar.
Lo más sorprendente del caso es que las Brigadas Babilonia, formadas por cristianos pero vinculadas a las milicias chiíes de las Unidades de Protección Popular, supuestamente también liberaron a seis de sus milicianos, a los que las NPU habían arrestado por saquear casas e iglesias, incluido el monasterio de Mar Behnam.
La fragmentación de los combatientes cristianos preocupa a la Iglesia. En marzo de 2016, el patriarca Sako reiteró que la Iglesia caldea «no tiene ninguna conexión, ya sea directa o indirecta, con las denominadas Brigadas Babilonia o con ninguna milicia armada que se presente como cristiana». Por el contrario, siempre ha animado a los cristianos a alistarse en las fuerzas gubernamentales.
«Adherirse a la tierra de sus padres»
En este caso, el mensaje es más general y busca la unidad de toda la comunidad cristiana para «reconstruir lo que ha sido destruido, alcanzar paz, seguridad y estabilidad» y «adherirse de forma eficaz a la tierra de sus padres y abuelos, a su identidad, su historia y su patrimonio».
Por eso, y pasando a un terreno mucho más concreto, el patriarca considera necesario reclamar compensaciones por lo que los cristianos han perdido, obtener ayuda y asegurarse la protección de las fuerzas gubernamentales tanto del Gobierno central como de la región autónoma del Kurdistán y de la comunidad internacional.
Pide que se cree un equipo «pequeño y efectivo de siete a diez políticos sabios, capaces y leales, que actúen como portavoces de los cristianos», ya que son varios los partidos que los representan. Los que aspiren a liderar a sus hermanos en la fe deben «renunciar al interés personal y olvidar diferencias anteriores», así como cooperar con los musulmanes y otros grupos.
Por otro lado, el patriarca opina que debería crearse un centro mediático cristiano que, con una visión amplia y un trabajo profesional, haga que se escuche la voz de los cristianos.
Alfa y Omega

El día del juicio le será más llevadero a Tiro y Sidón y a Sodoma que a vosotras.


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 11, 20-24

En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho la mayor parte de sus milagros, porque no se habían convertido:
«¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza.
Pues os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.
Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo.
Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy.
Pues os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti».
Palabra del Señor.

Satisfacción del Cardenal Sandri tras su visita a Ucrania


Acaba de concluir la visita a Ucrania que comenzó el Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, que realizó por invitación del Arzobispo Mayor de Kiev, Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk, con ocasión de la Peregrinación nacional al Santuario de Zarvanytsia.
pasado 11 de julio el Cardenal
De los momentos más significativos destacamos el saludo a los jóvenes, la tarde del sábado 15; la reflexión que ofreció a los peregrinos al término de la procesión con las velas encendidas y el Moleben,  es decir, el servicio de intercesión y de súplica, que consiste en una liturgia típica de las Iglesias Ortodoxas Orientales dirigida a Jesucristo, a la Madre de Dios, a un santo o con ocasión de una fiesta religiosa que, en este caso, se realizó desde la noche del sábado y terminó el domingo en que el Purpurado argentino pronunció la homilía de la Divina Liturgia.
También visitó, en Leópolis, la Catedral greco-católica de San Jorge, a la vez que rezó ante las tumbas del Metropolita Andrey Sheptytsky y del Cardenal Joseph Slipyj, Padres de la Iglesia ucraniana.
Antes de regresar a Rina el Cardenal Sandri se detuvo para saludar brevemente al Arzobispo Latino de Kiev.
El Santo Padre Francisco le había pedido al Purpurado que llevara su saludo a todos los fieles católicos, greco-católicos y latinos, sin excluir a los hermanos y hermanas ortodoxos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, con su bendición.
El Papa Bergoglio, además, ha querido hacerse presente espiritualmente con un renovado gesto de afecto y cercanía por la población que padece sufrimientos y privaciones a causa de los conocidos conflictos y, al mismo tiempo, animar a todos a fin de que trabajen por la paz, la reconciliación, en el respeto del derecho, y por las obras de caridad y solidaridad para socorrer a los tantos desalojados e indigentes.
De ahí que la Peregrinación nacional al Santuario de la Virgen María de Zarvanytsia haya sido la ocasión para encomendar a la Madre de Dios las intenciones del Santo Padre, mediante el empeño de todos los participantes con la oración y con gestos de conversión personal y comunitaria.
Escuchemos el balance que el mismo Cardenal Leonardo Sandri ha trazado ante el micrófono de Sergio Centofanti:
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

lunes, 17 de julio de 2017

No he venido sembrar paz, sino espadas



Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 34-11,1
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espada. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.
El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mi; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mi no es digno de mi; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mi. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mi, la encontrará.
El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.
El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, sólo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.
Palabra del Señor.

Ángelus del Papa: «Confesión y oración, claves para que la "semilla de Jesús" crezca en tierra fértil»

 El Domingo 16 de julio, solemnidad de Nuestra Señora del Carmen, el Papa Francisco se dio cita con miles de peregrinos que acudieron a la Plaza de San Pedro para rezar juntos la oración mariana del Ángelus.
Haciendo alusión a la lectura del Evangelio dominical de San Mateo, que narra la Parábola del Sembrador, el Santo Padre señaló que Jesús es el Sembrador y que con esta imagen nos da a entender que Él no se impone, sino que propone: “no nos atrae conquistándonos sino entregándose”.
“Él derrama con paciencia y generosidad su Palabra”, continuó diciendo Francisco. Una Palabra “que no es una jaula o una trampa, sino una semilla que puede dar fruto”, siempre y cuando nosotros estemos dispuestos a recibirlo.
En referencia a los “tipos de tierra” donde el Sembrador realiza su labor, el Sucesor de Pedro indicó que el “terreno bueno” es el camino que debemos seguir. No obstante, el Pontífice puso en guardia sobre otros dos tipos de terrenos que pueden crecer en nuestro corazón impidiendo que la "semilla de Jesús dé fruto": el terreno pedregoso, en el cual la semilla germina pero no llega a dar raíces profundas y el terreno espinoso, "lleno de espinos que sofocan a las buenas plantas", espinos que podemos comparar con "las preocupaciones del mundo y la seducción de la riqueza".
"Cada uno de nosotros puede reconocer estos grandes o pequeños espinos que habitan en su corazón", dijo Francisco, “estos arbustos más o menos enraizados que no agradan a Dios y nos impiden tener un corazón limpio”.
Por último el Santo Padre, destacó que es posible "sanear el terreno" de nuestro corazón, presentando al Señor a través de la confesión y la oración, "nuestras piedras y espinos". "Preguntémonos si nuestro corazón está abierto para acoger con fe la semilla de la Palabra de Dios", dijo el Obispo de Roma. "Preguntémonos si en nosotros las piedras de la pereza son todavía muchas y grandes; identifiquemos y llamemos por nombre a los espinos de los vicios". 
"Que la Madre de Dios, a quien recordamos hoy bajo el título de Bienaventurada Virgen del Monte Carmelo, insuperable en la acogida de la Palabra de Dios y en su puesta en práctica (cf. Lc 8,21), nos ayude a purificar el corazón y a custodiar                          

SEMBRAR

Al terminar el relato de la parábola del sembrador, Jesús hace esta llamada: "El que tenga oídos para oír que oiga". Se nos pide que prestemos mucha atención a la parábola. Pero, ¿en qué hemos de reflexionar? ¿En el sembrador? ¿En la semilla? ¿En los diferentes terrenos?
Tradicionalmente, los cristianos nos hemos fijado casi exclusivamente en los terrenos en que cae la semilla, para revisar cuál es nuestra actitud al escuchar el Evangelio. Sin embargo es importante prestar también atención al sembrador y a su modo de sembrar.
Es lo primero que dice el relato: "Salió el sembrador a sembrar". Lo hace con una confianza sorprendente. Siembra de manera abundante. La semilla cae y cae por todas partes, incluso donde parece difícil que pueda germinar. Así lo hacían los campesinos de Galilea, que sembraban incluso al borde de los caminos y en terrenos pedregosos.
A la gente no le es difícil identificar al sembrador. Así siembra Jesús su mensaje. Lo ven salir todas las mañanas a anunciar la Buena Noticia de Dios. Siembra su Palabra entre la gente sencilla, que lo acoge, y también entre los escribas y fariseos, que lo rechazan. Nunca se desalienta. Su siembra no será estéril.
Desbordados por una fuerte crisis religiosa, podemos pensar que el Evangelio ha perdido su fuerza original y que el mensaje de Jesús ya no tiene garra para atraer la atención del hombre o la mujer de hoy. Ciertamente, no es el momento de "cosechar" éxitos llamativos, sino de aprender a sembrar sin desalentarnos, con más humildad y verdad.
No es el Evangelio el que ha perdido fuerza humanizadora; somos nosotros los que lo estamos anunciando con una fe débil y vacilante. No es Jesús el que ha perdido poder de atracción. Somos nosotros los que lo desvirtuamos con nuestras incoherencias y contradicciones.
El Papa Francisco dice que, cuando un cristiano no vive una adhesión fuerte a Jesús, "pronto pierde el entusiasmo y deja de estar seguro de lo que transmite, le falta fuerza y pasión. Y una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie".
Evangelizar no es propagar una doctrina, sino hacer presente en medio de la sociedad y en el corazón de las personas la fuerza humanizadora y salvadora de Jesús. Y esto no se puede hacer de cualquier manera. Lo más decisivo no es el número de predicadores, catequistas y enseñantes de religión, sino la calidad evangélica que podamos irradiar los cristianos. ¿Qué contagiamos? ¿Indiferencia o fe convencida? ¿Mediocridad o pasión por una vida más humana?

José Antonio Pagola