domingo, 21 de mayo de 2017

Jornada de oración por la paz en Venezuela: «Hace falta que Papá Dios meta su mano aquí»



«No caminamos ni oramos por ser de la oposición o del Gobierno, sino porque somos Venezuela, y ahora lo primordial son los derechos humanos y civiles», explica una religiosa venezolana. Todas las comunidades católicas del país están convocadas este domingo a una jornada de oración por la paz y el fin de la represión del régimen chavista
En Venezuela, «la gente está rezando mucho. Las familias van rezando el rosario hacia el lugar convocado para las concentraciones, y también hay grupos de personas que en ellas rezan, incluso hacen alguna lectura de la Sagrada Escritura y peticiones». Algunos lo llaman una «pequeña Misa». Madre Ana Zamorano, religiosa de las Hermanas de María de Schönstatt, describe así cómo los venezolanos unen las protestas en la calle contra el régimen de Nicolás Maduro con la oración a Dios para que alcance la paz al país.
Sus hermanas en el país latinoamericano comparten en sus comunicaciones que los venezolanos «tienen conciencia de que el Señor tiene que sacarles de esta situación y, además de acudir con gran valentía a la convocatoria de las marchas o concentraciones, aunque saben que corren riesgo, acuden a las iglesias a rezar y se reúnen con vecinos».
Estas iniciativas de oración se multiplican este domingo con motivo de la Jornada de oración convocada por la Conferencia Episcopal Venezolana para pedir por el cese de la violencia, la represión oficial y por la búsqueda de caminos para el entendimiento y la reconciliación.
Via Lucis joven
Cada diócesis, parroquia y comunidad religiosa se sumará a esta convocatoria «de acuerdo a su creatividad», explica a Alfa y Omega la hermana Rosalía Cordero, secretaria general de las Hermanitas de los Pobres de Maiquetía.
Sin embargo, sí se han convocado algunas iniciativas con más repercusión. Por ejemplo, el Via Lucis por Venezuela que organizará en la zona de Chacao, en Caracas, Juventud Católica Organizada.
En otras ocasiones, la oración será menos visible, pero no por ello menos eficaz. «En Caracas –comparte la hermana Cordero– tenemos cuatro comunidades, pero todas nos vamos a reunir en una capilla central y tendremos el Santísimo expuesto todo el día».
«Perdimos el miedo»
Aunque su plan del domingo sea este, a la religiosa no le da miedo salir: « Ya perdimos el miedo de estar en la calle. El mes pasado religiosos, sacerdotes y seminaristas de Caracas hicimos una caminata de oración. No pedimos ningún permiso a nadie, y llegamos hasta la misma comandancia de Policía. Solo ocupábamos un carril de la calle. Duró casi cuatro horas y estuvo muy bien».
Esta misma convocatoria se va a repetir el martes 23, «con un trayecto bastante largo, desde la iglesia de los capuchinos hasta la catedral. Si nos echan de un lado nos iremos a otro. Lo importante es hacernos presentes –subraya la hermana Cordero–. No caminamos ni oramos por ser de la oposición o del Gobierno, sino porque somos Venezuela, y ahora lo primordial son los derechos humanos y civiles».
Feligreses pro-Maduro
En Carora, una ciudad de 200.000 habitantes en la zona centro-occidental del país, el padre Gilberto Canto, párroco de Nuestra Señora de Coromoto, quería organizar para el domingo una procesión rogativa con la imagen de la patrona de la ciudad. Pero está esperando instrucciones de sus superiores, porque le da miedo que se interprete como una manifestación política.
Incluso si al final no ve prudente esta opción, ofrecerá la Eucaristía dominical por esta intención y expondrá el Santísimo. Lo mismo hace todos los jueves, también por la paz en Venezuela. «Este jueves hemos tenido una vigilia hasta el amanecer. Y el 19 de abril tuvimos adoración toda la mañana y luego celebramos la Misa en el cementerio por todos los caídos y asesinados».
El hecho de ser una ciudad pequeña no ha hecho que Carora se libre de la violencia. «El miércoles un grupo de afectos al Gobierno agredieron a varios concejales de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) que aquí tiene mayoría». La tensión ha llegado al seno de la propia parroquia, donde «hay feligreses muy afectos al Gobierno». Para calmar los ánimos, el padre Canto ha decidido organizar, este sábado, una cena comunitaria en la calle, con lo que aporte cada uno.
Gas lacrimógeno en un hospital infantil
Desde Maracaibo, la misionera española Jesusa Barrena, de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, explica que ellas se sumarán a lo que se haga en la parroquia que les corresponde. «Todavía no sabemos qué va a ser. Pero oraremos, porque hace falta que Papá Dios meta su mano aquí. Esto no tiene ni pies ni cabeza. Aquí, la policía lanzó bombas lacrimógenas contra el hospital infantil y tuvieron que sacar a los niños corriendo. Y a nosotras hace poco nos entraron a robar en casa. Entraron en el patio, no en los edificios, pero se llevaron las máquinas de coser».
María Martínez López
Alfa y Omega

Le pediré al Padre que os dé otro Paráclito



Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 15-21
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros.
No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
Palabra del Señor.

Papa: tecnología y ética al servicio de la dignidad humana del trabajo. Evangelio y doctrina social de la Iglesia

 El Papa Francisco alentó los esfuerzos que la Fundación Centesimus Annus Pro Pontefice realiza para llevar la luz del Evangelio y la riqueza de la doctrina social de la Iglesia para construir un  mundo más justo, libre y en armonía para toda la familia humana.
El Santo Padre recibió a los participantes en la Conferencia internacional dedicada a encontrar alternativas constructivas en la actual situación global del trabajo y la tecnología, para impulsar la dignidad humana, la solidaridad y la virtud cívica:
«Expreso mi aprecio por vuestros esfuerzos en encontrar modos alternativos de comprensión de la economía, del desarrollo y del comercio, para responder a los desafíos éticos planteados por la imposición de nuevos paradigmas y formas de poder, derivadas de la tecnología, la cultura del descarte y de estilos de vida que ignoran a los pobres y desprecian a los débiles (cfr Enc. Laudato si’, 16)»
El Papa destacó que la lucha contra la pobreza exige una comprensión profunda de la misma como fenómeno humano y no meramente económico
«Promover el desarrollo humano integral requiere diálogo e implicación con las necesidades y los anhelos de la gente. Requiere escuchar a los pobres y su cotidiana experiencia de privaciones múltiples y sobrepuestas, ideando respuestas específicas a situaciones concretas. Ello requiere dar vida, en el interior de las comunidades y entre las comunidades y el mundo de los negocios, a estructuras de mediación capaces de reunir a las personas y los recursos, iniciando procesos en los cuales los pobres sean protagonistas principales y beneficiarios. Este enfoque de la actividad económica, basado en la persona, alentará la iniciativa y la creatividad, el espíritu empresarial y a las comunidades de trabajo y de empresa, de modo que se pueda favorecer la inclusión social y el crecimiento de una cultura de solidaridad eficaz».
El Obispo de Roma hizo hincapié en su preocupación ante el desempleo que afecta a la juventud y a los adultos que no disponen de medios para promoverse a sí mismos:
«Es un problema que ha asumido proporciones verdaderamente dramáticas tanto en los países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo y que pide ser afrontado por sentido de justicia entre las generaciones y de responsabilidad para el futuro. Del mismo modo, los esfuerzos para afrontar el conjunto de las cuestiones enlazadas con el desarrollo de las nuevas tecnologías, con la transformación de los mercados y con las legítimas aspiraciones de los trabajadores, deben considerar no sólo a los individuos, sino también a las familias. Ésta, como saben, ha sido una preocupación expresada en las recientes asambleas sinodales sobre la familia, que han destacado cómo la incertidumbre en las condiciones laborales aumenta la presión y los problemas de la familia y tiene un efecto sobre la capacidad de la familia de participar fructuosamente en la vida de la sociedad».
(CdM – RV)
(from Vatican Radio)

sábado, 20 de mayo de 2017

Así cambió el cristianismo la sociedad romana


Normalmente es poco conocida la influencia que el cristianismo ejerció en la transformación de la sociedad antigua mediante la cristianización del derecho romano y la legislación posterior de los reinos germánicos. Sin embargo, supuso un gran avance en la promoción del ser humano
El emperador Constantino, aconsejado e inspirado por hombres de Iglesia y por laicos cristianos desde el Edicto de Milán del año 313, comenzó a impregnar de ideas cristianas el antiguo derecho romano con elementos como el respeto a la persona y un nuevo espíritu de justicia. Nos encontramos así con normas para impedir coger los bueyes del campesino y protegerle contra las usurpaciones de los propietarios ricos, la defensa de la herencia de los hijos huérfanos de madre frente al padre y la prohibición de marcar a fuego a los delincuentes en el rostro porque este «ha sido formado a imagen de la belleza celeste». Hacia el año 320 hallamos una primera floración de la legislación cristianizada, que tendrá su pleno desarrollo años más tarde. Surgen entonces medidas a favor de la Iglesia, así como el reconocimiento del derecho de liberar a los esclavos con la simple declaración hecha en un templo en presencia de los sacerdotes, además de que los clérigos podrían concedérsela a los suyos, incluso sin formalidad legal alguna.
En las cuestiones económico-sociales, de beneficencia y de costumbres, hay hechos que resultan igualmente importantes: la institución del domingo como día de descanso obligatorio, la condena del rapto de muchachas y de la prostitución de las domésticas de albergue, la protección de los prisioneros contra la brutalidad de los carceleros y de los esclavos contra sus dueños. También el Estado se hizo cargo de la tutela de huérfanos y viudas.
Las iglesias como lugares de refugio
Una medida importante fue conceder a la Iglesia el derecho de asilo, es decir, el reconocimiento de las iglesias como lugares de refugio. Asimismo, se dio a los obispos el derecho de interceder ante los jueces con el fin de obtener la gracia de los condenados, y en este sentido intervinieron en varias ocasiones san Agustín y san Ambrosio.
Muy notoria fue la modificación que la Iglesia promovió en los derechos que la patria potestas romana daba al padre sobre los hijos y que, en ocasiones, podía ser terrible, tendiendo ahora hacia la paterna pietas, con un impulso grande del papel de la madre y de los propios derechos de los hijos. Esto posibilitó la libertad de los hijos para contraer matrimonio, la influencia de la madre en la educación del hijo, el deber de sustentar a los hijos y también el de los hijos de atender a los padres cuando se hallasen necesitados…
La Iglesia condenaba también la venta de los hijos por los padres y el abandono de los niños (los llamados expósitos), algo muy frecuente en la sociedad antigua y que, en realidad, era una consecuencia de la extensión de la patria potestas; muchos de estos niños expósitos solían acabar en la esclavitud, el amancebamiento, la pederastia o la prostitución, por lo cual los escritores eclesiásticos lucharon ardientemente contra ello. Constantino impuso una primera restricción a esta práctica y varios emperadores orientales favorecerían luego la labor de la Iglesia en la acogida y promoción humana y social de estos niños.
Combatiendo el aborto desde el siglo IV
La Iglesia también combatió el aborto, igual que ya lo había hecho la medicina antigua, pues había alcanzado una gran propagación. La legislación sinodal se ocupó del asunto desde comienzos del siglo IV y defendió intrépidamente el derecho a la vida del no nacido. Otro aspecto singular de la influencia cristiana sobre la sociedad fue la abolición de los combates de gladiadores.
No hay que olvidar la reducción de la esclavitud, mediante la recomendación del buen trato a las personas que se encontraban en este estado, las manumisiones llevadas a cabo por amos cristianos, la recaudación de las limosnas de la libertad para liberar esclavos, el reconocimiento legal del matrimonio entre ellos o la veneración de santos esclavos. Constantino otorgó toda una serie de disposiciones que suavizaban sus condiciones de vida, entre ellas la supresión de la crucifixión como castigo, y permitió que los senadores se casaran con esclavas. San Agustín pensaba que la esclavitud era contraria a la voluntad de Dios y opinaba que había surgido por la injusticia y la violencia entre los hombres, pues Dios había creado al hombre libre.
Santiago Cantera, OSB

Alfa y Omega

No sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo




Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 18-21
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- «Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.
Recordad lo que os dije: "No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.
Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió».
Palabra del Señor.

Papa: Las ideologías cierran el corazón al Espíritu Santo

La verdadera doctrina une. En cambio, la ideología divide. Lo afirmó el Santo Padre, en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. En su reflexión, el Papa aludió al llamado Concilio de Jerusalén que, alrededor del año 49, decidió que los paganos convertidos al cristianismo no debían circuncidarse como pedía la Ley mosaica.
Ante la Primera Lectura propuesta por la liturgia del día, tomada de los Hechos de los Apóstoles, Francisco observó que también en la primera comunidad cristiana “había celos, luchas de poder, y algún que otro astuto que quería ganar y comprar el poder”. De modo que “los problemas siempre existieron”. “Somos humanos – dijo el Papa – somos pecadores” y las dificultades también están en la Iglesia, pero el hecho se ser pecadores nos lleva a la humildad y a acercarnos al Señor, “como Salvador de nuestros pecados”.
A propósito de los paganos a los que “el Espíritu Santo llama a convertirse en cristianos”, el Pontífice puso de manifiesto que los apóstoles y los ancianos eligen a algunos de ellos para ir a Antioquía junto a Pablo y Bernabé. Son dos los grupos de personas descriptos, y había “fuertes discusiones”, pero con “buen espíritu” y que causaba “confusión”:
“El grupo de los apóstoles que quieren discutir el problema y los otros que van y crean problemas, dividen, dividen a la Iglesia. Dicen que lo que predican los apóstoles no es lo que dijo Jesús, y que no es la verdad”.
Los apóstoles – destacó el Papa Francisco – discuten entre ellos y al final se ponen de acuerdo:
“Pero no es un acuerdo político, es la inspiración del Espíritu Santo que los lleva a decir: nada de cosas, nada de exigencias. Sólo estos que dicen: no comer carne en aquel tiempo, la carne sacrificada a los ídolos, porque era como hacer comunión con los ídolos, abstenerse de la sangre, de los animales sofocados y de las uniones ilegítimas”.
El Santo Padre evidenció a continuación la “libertad del Espíritu” que “pone de acuerdo”, Así – dijo – los paganos pueden entrar en la Iglesia “sin pasar por la circuncisión”. Se trató, en el fondo, de un “primer Concilio” de la Iglesia – añadió Francisco – “el Espíritu Santo y ellos, el Papa con los obispos, todos juntos”, que se reunió “para aclarar la doctrina” y que fue seguido, a lo largo de los siglos, por ejemplo por el de Éfeso o el del Vaticano II, porque “es un deber de la Iglesia aclarar la doctrina” a fin de que “se comprenda bien lo que Jesús ha dicho en los Evangelios, o cuál es el Espíritu de los Evangelios”:
“Pero siempre existió aquella gente que sin ningún cargo va a turbar a la comunidad cristiana con razonamientos que trastornan a las almas: ‘Eh, no. Éste que ha dicho eso es herético, aquello no se puede decir, aquello no, la doctrina de la Iglesia es ésta…”. Y son fanáticos de cosas que no son claras, como estos fanáticos que iban allí sembrando cizaña para dividir a la comunidad cristiana. Y éste es el problema: cuando la doctrina de la Iglesia, la que viene del Evangelio, la que se inspira en el Espíritu Santo – porque Jesús dijo: ‘Él les enseñará y les hará recordar lo que yo he enseñado’ – aquella doctrina se vuelve ideología. Y ésta es la gran equivocación de esta gente”.
Estos individuos –  explicó el Papa Francisco al concluir su reflexión – “no eran creyentes, estaban ideologizados”, tenían una ideología “que cerraba el corazón a la obra del Espíritu Santo”. En cambio, los apóstoles seguramente discutieron con fuerza, pero no estaban ideologizados. “Tenían el corazón abierto a lo que el Espíritu decía.
La exhortación final del Pontífice fue que no debemos asustarnos frente a las “opiniones de los ideólogos de la doctrina”. Sí, porque la Iglesia tiene “su propio magisterio, el magisterio del Papa, de los obispos, de los Concilios”, y debemos ir por este camino “que viene de la predicación de Jesús y de la enseñanza y asistencia del Espíritu Santo”, que es “siempre abierta, siempre libre”, porque la doctrina une, los Concilios unen a la comunidad cristiana”, mientras “la ideología divide”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

viernes, 19 de mayo de 2017

Un Papa que gobierna


En un plazo de solo dos semanas el Papa Francisco ha hecho un viaje sin precedentes a El Cairo y una peregrinación al santuario de Fátima. Los medios internacionales los han seguido, como siempre, con el máximo interés. En la Universidad de Al-Azhar, centro teológico de los musulmanes sunníes, Francisco ha dado su apoyo al decidido esfuerzo de los líderes religiosos para desautorizar cualquier violencia en nombre de Dios. En Fátima, ha honrado a la Virgen y canonizado a los pastorcitos que fallecieron jóvenes, Francisca y Jacinto.
Pero la visibilidad de los viajes del Papa y de los encuentros que mantiene en Roma –la próxima semana recibe a Donald Trump– deja a veces en segundo plano la importancia de su trabajo ordinario, en sintonía cercana con los obispos de todo el mundo.
Las visitas ad limina, por ejemplo, tienen ahora un tono muy familiar. Son una especie de manantial oculto que mejora la alegría de los pastores y dinamiza el trabajo de evangelización en países fáciles –si los hay– o problemáticos. En la visión de una Iglesia más colegial y más sinodal ese trabajo de equipo con los obispos está al mismo nivel que el de la Curia vaticana, donde el Papa ha enseñado a muchos monsignori a valorar y respetar cada vez más el trabajo que los sucesores de los apóstoles realizan en todos los lugares del planeta. De puertas adentro, al cabo de cuatro años ha quedado claro que el gobierno de la Iglesia corresponde al Papa y no a la Curia vaticana, que es un simple equipo de colaboradores.
Francisco tiene buena información de primera mano, pues recibe muchas visitas, mantiene una correspondencia intensa, hace frecuentes llamadas telefónicas y vive en la misma casa que sus colaboradores directos. Los ve en su estudio, pero también en el comedor o en los pasillos. Es fácil trabajar en tiempo real. Cada tres meses, el Papa dedica tres días enteros a reuniones con el consejo de nueve cardenales que, a su vez, están en contacto estrecho con los obispos de los respectivos continentes.
Francisco es un Papa que gobierna. Que agarra el toro por los cuernos cuando hay que cesar al obispo de Dax o al gran maestre de la Orden de Malta por el bien de sus respectivas organizaciones.
A veces aconseja un trío de virtudes que facilitan la tarea de gobernar: «Humildad, firmeza, mansedumbre». Rodeada por las otras dos, la firmeza se ve menos. Pero, envuelta en ellas, multiplica su eficacia.
Juan Vicente Boo
Alfa y Omega

La Justicia no ve «ni un solo razonamiento» para que el Ayuntamiento de Zaragoza reclame La Seo



Varapalo judicial para el Ayuntamiento de Zaragoza, liderado por Zaragoza en Común (ZEC), en su reclamación de la titularidad de dos edificios de la Iglesia –La Seo y la iglesia de la Magdalena–, pues el Tribunal Superior de Justicia de Aragón acaba de decidir la suspensión del acuerdo, tras ser recurrido por el Arzobispado de Zaragoza, por el que el Gobierno municipal decidió llevar a los tribunales las inmatriculaciones de los citados templos.
El tribunal da así la razón a la Iglesia, decisión que justifica al no ver razones que puedan justificar las acciones legales anunciadas en el informe del consistorio de la capital aragonesa. «No contiene un solo razonamiento explícito sobre la viabilidad de la acción y sobre la procedencia o no de adoptar el acuerdo de interposición de acciones judiciales», explica el auto. Y añade: «Tampoco consta el más mínimo indicio a los posibles derechos que pudiera ostentar el Ayuntamiento de Zaragoza sobre los referidos templo».
Así, le recuerda que para iniciar acciones judiciales se debe tener «una previa opinión experta para hacer más difícil que un órgano administrativo inicie un pleito irreflexivamente o sin conocimiento de lo que son sus derechos, el modo de ejercitarlos y las razonables posibilidades de obtener una respuesta favorable».
Tras conocer la decisión, el Arzobispado de Zaragoza manifestó «satisfacción» y destacó que reconoce que su petición tiene «una apariencia de buen derecho especialmente intensa, que subraya que el acuerdo carece del informe preceptivo que señale la viabilidad y las acciones emprendidas por parte del Gobierno municipal, que lo que está en juego es el interés general».
Por su parte, el Ayuntamiento anunció que va a estudiar el auto para decidir el siguiente paso a dar.
F. Otero

EVANGELIO DE HOY: NADIE TIENE AMOR MÁS GRANDE QUE EL QUE DA LA VIDA POR SUS AMIGOS




Lectura del santo evangelio según san Juan (15,12-17):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Este es mí mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.

Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca.

De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros».

Palabra del Señor

La persona humana tiene una dignidad que nadie ni nada le puede quitar: el Papa a los enfermos de Huntington


Queridos hermanos y hermanas:
Los recibo con alegría y los saludo a cada uno de los que están aquí presentes en esta reunión y reflexión dedicada a la enfermedad de Huntington. Doy las gracias sinceramente a todos los que se han esforzado para que esta jornada se pudiera realizar. Agradezco a la señora Cattaneo y al señor Sabine sus palabras de presentación. Me gustaría extender mi saludo a todos los que llevan en su cuerpo y en su vida las huellas de esta enfermedad, así como a los que sufren otras enfermedades denominadas raras.
Sé que algunos de ustedes han tenido que realizar un viaje muy largo y difícil para estar hoy aquí. Se los agradezco y me alegro de su presencia. He escuchado sus historias y las dificultades que cada día tienen que afrontar; conozco la tenacidad y la dedicación con que sus familias, los médicos, el personal sanitario y los voluntarios están a su lado en este camino lleno de cuestas arriba, algunas muy duras.
Durante mucho tiempo, los temores y las dificultades que han caracterizado la vida de las personas enfermas de Huntington han provocado a su alrededor malentendidos, barreras, verdaderas marginaciones. En muchos casos, los enfermos y sus familias han experimentado el drama de la vergüenza, del aislamiento, del abandono. Pero hoy estamos aquí porque queremos decir a nosotros mismos y al mundo: «HIDDEN NO MORE!», «NUNCA MÁS OCULTA», «MAI PIÙ NASCOSTA!». No se trata simplemente de un eslogan, sino de un compromiso que todos debemos asumir. La fuerza y ​​la convicción con que pronunciamos estas palabras se derivan precisamente de la misma enseñanza de Jesús. Durante su ministerio, Él se encontró con muchos enfermos, se hizo cargo de su sufrimiento, derribó los muros del estigma y de la marginación que a muchos de ellos les impedía sentirse respetados y queridos. Para Jesús, la enfermedad nunca ha sido obstáculo para acercarse al hombre, sino todo lo contrario. Él nos ha enseñado que la persona humana es siempre valiosa, que tiene siempre una dignidad que nada ni nadie le puede quitar, ni siquiera la enfermedad. La fragilidad no es un mal. Y la enfermedad, que es expresión de la fragilidad, no puede y no debe llevarnos a olvidar el inmenso valor que siempre tenemos ante Dios.
También la enfermedad puede ser una oportunidad para el encuentro, la colaboración, la solidaridad. Los enfermos que se encontraban con Jesús quedaban regenerados sobre todo por esta toma de conciencia. Se sentían escuchados, respetados, amados. Ninguno de ustedes se debe sentir nunca solo, ninguno se debe sentir una carga, ninguno debe sentir la necesidad de escapar. Ustedes son valiosos para Dios, son valiosos para la Iglesia.
Me dirijo ahora a las familias. Quien sufre la enfermedad de Huntington sabe que nadie puede superar la soledad y la desesperación si no tiene a su lado personas que con abnegación y constancia se transforman en «compañeros de viaje». Ustedes son todo esto: padres, madres, esposos, esposas, hijos, hermanos y hermanas, que cada día, de manera silenciosa pero eficaz, acompañan a sus familiares en este duro camino. También para ustedes el camino se hace a veces cuesta arriba. Por eso los animo también a que no se sientan solos; a que no cedan a la tentación del sentimiento de vergüenza y de culpa. La familia es un lugar privilegiado de vida y dignidad, y pueden contribuir a crear esa red de solidaridad y de ayuda que sólo la familia es capaz de asegurar y a la que está llamada a vivir en primer lugar.
Y me dirijo a ustedes, médicos, personal sanitario, voluntarios de las asociaciones que se dedican a la enfermedad de Huntington y a las personas afectadas por ella. Entre ustedes hay también personal del Hospital «Casa Sollievo della Sofferenza» que, con su atención y su investigación, son una manifestación de la aportación que la Santa Sede quiere dar en este ámbito tan importante a través de una obra suya. El servicio de todos ustedes es muy valioso, porque la esperanza y el impulso de las familias que se confían a ustedes depende ciertamente de su compromiso e iniciativa. Son muchos los retos que plantea la enfermedad desde el punto de vista diagnóstico, terapéutico y asistencial. Que el Señor bendiga su trabajo: que sean un punto de referencia para los pacientes y sus familias, que en muchas ocasiones se ven obligados a hacer frente a las ya duras pruebas que la enfermedad comporta en un contexto socio-sanitario que, con frecuencia, no corresponde a la dignidad de la persona humana. Así las dificultades aumentan. Con frecuencia, la enfermedad se agrava por la pobreza, las separaciones forzadas y una sensación general de confusión y desconfianza. Por eso, las asociaciones y los organismos nacionales e internacionales son decisivos. Son como las manos de Dios que siembran esperanza. Son la voz de estas personas que quieren reivindicar sus derechos.
Por último, están aquí presentes genetistas y científicos que sin escatimar energías se dedican desde hace tiempo al estudio y la búsqueda de una terapia para la enfermedad de Huntington. Es obvio que se mira a su trabajo con mucha expectativa: la esperanza de encontrar un camino para la curación definitiva de la enfermedad depende de sus esfuerzos, pero también para la mejora de las condiciones de vida de estos hermanos y para su acompañamiento, especialmente en la etapa delicada del diagnóstico, cuando aparecen los primeros síntomas. Que el Señor bendiga sus esfuerzos. Los animo a realizarlo siempre con medios que no contribuyan a alimentar esa «cultura del descarte» que a veces se insinúa también en el mundo de la investigación científica. Algunas líneas de investigación, de hecho, utilizan embriones humanos provocando inevitablemente su destrucción. Pero sabemos que ningún fin, aunque en sí mismo sea noble ―como la posibilidad de una utilidad para la ciencia, para otros seres humanos o para la sociedad―, puede justificar la destrucción de embriones humanos.
Hermanos y hermanas, como ven son una comunidad grande y motivada. Que la vida de cada uno de ustedes, marcada directamente por la enfermedad de Huntington o comprometida cada día en acompañar el dolor y la dificultad de los enfermos, sea un testimonio vivo de la esperanza que Cristo nos ha dado. Incluso a través del dolor pasa un camino fecundo de bien que podemos recorrer juntos.
Gracias a todos. Por favor, no se olviden de rezar por mí, igual que yo rezaré por ustedes.

(from Vatican Radio)

Papa: El amor de Jesús es infinito, no a los amores mundanos


El amor de Jesús es sin medidano como los “amores mundanos” que buscan el poder y la vanidad. Lo afirmó el Santo Padre en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Papa Francisco subrayó que la misión cristiana es “dar alegría a la gente” y reafirmó que el amor de Dios es el núcleo de la vida de un cristiano.
Así “como el Padre me ha amado a mí, del mismo modo yo los he amado a ustedes”. El Papa Bergoglio desarrolló su reflexión a partir de la afirmación del Señor que subraya que su amor es infinito. Y observó que Jesús nos pide que permanezcamos en su amor “porque es el amor del Padre”, a la vez que nos invita a poner en práctica sus Mandamientos.
Ciertamente – dijo el Obispo de Roma – los Diez Mandamientos son la base, el fundamento, pero es necesario seguir “todas las cosas que Jesús nos ha enseñado, estos mandamientos de la vida cotidiana”, que representan “un modo de vivir cristiano”.
Hay “amores” que nos alejan del verdadero amor de Jesús
El Pontífice también afirmó que es muy amplia la lista de los mandamientos de Jesús, si bien puso de manifiesto “que el núcleo es uno”, a saber: “el amor del Padre hacia Él y el amor de Él hacia nosotros”:
“Existen otros amores. También el mundo nos propone otros amores: el amor al dinero, por ejemplo, el amor a la vanidadpavonearse, el amor al orgullo, el amor al poder, y también haciendo tantas cosas injustas para tener más poder… Son otros amores, éstos no son de Jesús, ni son del Padre. Él nos pide que permanezcamos en su amor, que es el amor del Padre. Pensemos también en estos otros amores que nos alejan del amor de Jesús. Además, hay otras medidas para amar: amar a medias, y esto no es amar. Una cosa es querer y otra cosa es amar”.
El amor de Dios es sin medida, no es tibio ni interesado
“Amar – reafirmó el Sucesor de Pedro – es más que querer”. Y se preguntó: ¿“Cuál es la medida del amor?”. “La medida del amor – dijo Francisco – es amar sin medida”:
“Y así, cumpliendo estos mandamientos que Jesús nos ha dado, permaneceremos en el amor de Jesús que es el amor del Padre, es el mismo. Sin medida. Sin este amor tibio o interesado. ‘Pero, ¿por qué Señor, tú nos recuerdas estas cosas?’, podemos decirle. ‘Para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena’. Si el amor del Padre va a JesúsJesús nos enseña el camino del amor: el corazón abierto, amar sin medida, dejando de lado otros amores”.
La misión del cristiano es obedecer a Dios y dar alegría a la gente
“El gran amor a Él – dijo Papa al concluir su homilía – es permanecer en este amor “, donde está “la alegría”. Y añadió que el “amor y la alegría son un don”. Dones que debemos pedir al Señor:
“Hace poco tiempo un sacerdote fue nombrado obispo. Fue a ver a su papá, a su anciano papá para darle la noticia. Este hombre anciano, ya jubilado, un hombre humilde, que fue obrero toda su vida, que no había ido a la universidad, pero que tenía la sabiduría de la vida, le aconsejó a su hijo sólo dos cosas: ‘Obedece y da alegría a la gente’. Este hombre había comprendido esto: obedece al amor del Padre, sin otros amores, obedece a este don, y después, da alegría a la gente. Y nosotros, los cristianos, laicos, sacerdotes, consagrados, obispos, debemos dar alegría a la gente. Pero, ¿por qué? Por esto. Debemos ir por el camino del amor, sin intereses, sólo por el camino del amor. Nuestra misión cristiana es dar alegría a la gente”.
Tal como hemos pedido en la oración – terminó diciendo Francisco – “que el Señor custodie este don de permanecer en el amor de Jesús para poder dar alegría a la gente”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

jueves, 18 de mayo de 2017

OMENTARIO DEL PAPA BENEDICTO XVI AL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (15,9-11)




Dios nos ama. Ésta es la gran verdad de nuestra vida y que da sentido a todo lo demás. No somos fruto de la casualidad o la irracionalidad, sino que en el origen de nuestra existencia hay un proyecto de amor de Dios. Permanecer en su amor significa entonces vivir arraigados en la fe, porque la fe no es la simple aceptación de unas verdades abstractas, sino una relación íntima con Cristo que nos lleva a abrir nuestro corazón a este misterio de amor y a vivir como personas que se saben amadas por Dios.

Si permanecéis en el amor de Cristo, arraigados en la fe, encontraréis, aun en medio de contrariedades y sufrimientos, la raíz del gozo y la alegría. La fe no se opone a vuestros ideales más altos, al contrario, los exalta y perfecciona... no os conforméis con menos que la Verdad y el Amor, no os conforméis con menos que Cristo.

Precisamente ahora, en que la cultura relativista dominante renuncia y desprecia la búsqueda de la verdad, que es la aspiración más alta del espíritu humano, debemos proponer con coraje y humildad el valor universal de Cristo, como salvador de todos los hombres y fuente de esperanza para nuestra vida. Él, que tomó sobre sí nuestras aflicciones, conoce bien el misterio del dolor humano y muestra su presencia amorosa en todos los que sufren. Estos, a su vez, unidos a la pasión de Cristo, participan muy de cerca en su obra de redención. Además, nuestra atención desinteresada a los enfermos y postergados, siempre será un testimonio humilde y callado del rostro compasivo de Dios.

Queridos amigos, que ninguna adversidad os paralice. No tengáis miedo al mundo, ni al futuro, ni a vuestra debilidad. El Señor os ha otorgado vivir en este momento de la historia, para que gracias a vuestra fe siga resonando su Nombre en toda la tierra...

Os invito a pedir a Dios que os ayude a descubrir vuestra vocación en la sociedad y en la Iglesia y a perseverar en ella con alegría y fidelidad. Vale la pena acoger en nuestro interior la llamada de Cristo y seguir con valentía y generosidad el camino que Él nos proponga.

A muchos, el Señor los llama al matrimonio, en el que un hombre y una mujer, formando una sola carne (cf. Gn 2, 24), se realizan en una profunda vida de comunión. Es un horizonte luminoso y exigente a la vez. Un proyecto de amor verdadero que se renueva y ahonda cada día compartiendo alegrías y dificultades, y que se caracteriza por una entrega de la totalidad de la persona. Por eso, reconocer la belleza y bondad del matrimonio, significa ser conscientes de que solo un ámbito de fidelidad e indisolubilidad, así como de apertura al don divino de la vida, es el adecuado a la grandeza y dignidad del amor matrimonial.

A otros, en cambio, Cristo los llama a seguirlo más de cerca en el sacerdocio o en la vida consagrada. Qué hermoso es saber que Jesús te busca, se fija en ti y con su voz inconfundible te dice también a ti: «¡Sígueme!» (cf. Mc 2,14)...

EVANGELIO DE HOY: SI GUARDÁIS MIS MANDAMIENTOS, PERMANECERÉIS EN MI AMOR




Lectura del santo evangelio según san Juan (15,9-11):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 

«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.

Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud».

Palabra del Señor