jueves, 13 de octubre de 2016

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO según san Lucas (11,47-54)



El Papa Francisco centró su homilía en el pasaje evangélico de Lucas (11, 47-54) que relata la advertencia de Jesús a los doctores de la ley —«Ay de vosotros, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia; vosotros no habéis entrado y a los que intentaban entrar se lo habéis impedido»—, asociando a ello la imagen de «una iglesia cerrada» en la que «la gente que pasa delante no puede entrar» y de donde «el Señor que está dentro no puede salir». 

De aquí la referencia a esos «cristianos que tienen en su mano la llave y se la llevan, no abren la puerta»; o peor, «se detienen en la puerta» y «no dejan entrar».

¿Pero cuál es la causa de todo ello? El Santo Padre la identificó en la «falta de testimonio cristiano», que se presenta aún más grave si el cristiano en cuestión «es un sacerdote, un obispo, un Papa». 

Por lo demás, Jesús es muy claro cuando dice: «Id, salid hasta los confines del mundo. Enseñad lo que yo he enseñado. Bautizad, id a las encrucijadas de los caminos y traed a todos dentro, buenos y malos. Así dice Jesús. ¡Todos dentro!».

En el cristiano que asume «esta actitud de “llave en el bolsillo y puerta cerrada”» existe, según el Pontífice, «todo un proceso espiritual y mental» que lleva a que la fe pase «por un alambique» transformándola en «ideología». Pero «la ideología —advirtió— no convoca. En las ideologías no está Jesús. Jesús es ternura, amor, mansedumbre, y las ideologías, de cualquier sentido, son siempre rígidas». Se corre el riesgo de hacer al cristiano «discípulo de esta actitud de pensamiento» antes que «discípulo de Jesús».

Por ello sigue siendo actual el reproche de Cristo: «Vosotros os habéis llevado la llave del conocimiento», pues «el conocimiento de Jesús se ha transformado en un conocimiento ideológico y también moralista», según el mismo comportamiento de los doctores de la ley que «cerraban la puerta con tantas prescripciones». 

El Papa recordó al respecto otra advertencia de Cristo —contenida en el capítulo 23 del Evangelio de Mateo— contra escribas y fariseos que «lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros». Es precisamente a causa de estas actitudes que se desencadena un proceso por el que «la fe se convierte en ideología ¡y la ideología espanta! La ideología expulsa a la gente y aleja a la Iglesia de la gente».

El Papa Francisco definió «una enfermedad grave la de los cristianos ideólogos»; pero se dijo también consciente de que se trata de «una enfermedad no nueva». Ya había hablado de ello el apóstol Juan en su primera carta, describiendo a «los cristianos que pierden la fe y prefieren las ideologías»: su «actitud es hacerse rígidos, moralistas, “eticistas”, pero sin bondad».

Entonces es necesario preguntarse qué provoca «en el corazón de ese cristiano, de ese sacerdote, de ese obispo, o de ese Papa» una actitud así. Para el Papa Francisco la respuesta es sencilla: «Ese cristiano no reza. Y si no hay oración», se cierra la puerta. 

Así que «la llave que abre la puerta a la fe es la oración». Porque «cuando un cristiano no ora, su testimonio es soberbio». Y él mismo es «un soberbio, es un orgulloso, es uno seguro de sí, no es humilde. Busca la propia promoción. En cambio, cuando un cristiano ora, no se aleja de la fe: habla con Jesús».

El Santo Padre puntualizó al respecto que el verbo «orar» no significa «decir oraciones», porque también los doctores de la ley «decían muchas oraciones», pero sólo «para hacerse ver». En efecto, «una cosa es orar y otra es decir oraciones». En este último caso se abandona la fe, transformándola precisamente «en ideología moralista» y «sin Jesús».

Quienes oran como los doctores de la ley —apuntó el Pontífice— reaccionan de igual modo «cuando un profeta o un buen cristiano les reprocha», utilizando el mismo método que se usó contra Jesús: «Al salir de allí los escribas y los fariseos empezaron a acosarlo implacablemente —dijo, repitiendo las palabras del pasaje evangélico— y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, tendiéndole trampas para cazarle con alguna palabra de su boca». Porque —comentó— «estos ideólogos son hostiles e insidiosos. ¡No son transparentes! Y, pobrecitos, ¡son gente ensuciada por la soberbia!».

De ahí la invitación conclusiva a pedir al Señor la gracia de no dejar nunca «de orar para no perder la fe» y de «permanecer humildes» a fin de no transformarse en personas cerradas «que cierran el camino al Señor».
(Homilía del Papa Francisco en Santa Marta el 17-10-2013)

LOS QUE CIERRAN LA PUERTA PARA NO DEJAR ENTRAR A LOS DEMÁS




Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,47-54):


En aquel tiempo, dijo el Señor: «¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, después que vuestros padres los mataron! Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron, y vosotros les edificáis sepulcros. 

Por algo dijo la sabiduría de Dios: "Les enviaré profetas y apóstoles; a algunos los perseguirán y matarán"; y así, a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario. 

Sí, os lo repito: se le pedirá cuenta a esta generación. ¡Ay de vosotros, maestros de la Ley, que os habéis quedado con la llave del saber; vosotros, que no habéis entrado y habéis cerrado el paso a los que intentaban entrar!»

Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, para cogerlo con sus propias palabras.

Palabra del Señor

Apremiantes llamamientos del Papa: cese del fuego en Siria y prevención desastres naturales en el mundo

Una vez más, en la Plaza de San Pedro se elevó la voz del Obispo de Roma para expresar su cercanía a las víctimas inocentes del cruel conflicto en la amada Siria. El Papa Francisco renovó su apremiante llamamiento implorando a los responsables un inmediato cese del fuego para favorecer la ayuda humanitaria:
«Quiero subrayar y reiterar mi cercanía a todas las víctimas del inhumano conflicto en Siria. Consciente de la urgencia, renuevo mi llamamiento, implorando con todas mis fuerzas, a los responsables, para que se provea a un inmediato cese del fuego, que se imponga y respete por lo menos durante el tiempo necesario para consentir la evacuación de los civiles, sobre todo de los niños, que aún están atrapados bajos los cruentos bombardeos»
En la víspera del Día Internacional para la Reducción de los Desastres 2016, el Obispo de Roma alentó la promoción de una cultura de prevención y tutela de nuestra casa común, con especial atención a los más necesitados:
«Mañana, 13 de octubre, se celebra el Día Internacional para la Reducción de los Desastres naturales, que este año propone el tema: ‘Reducir la mortalidad’. En efecto, los desastres naturales se podrían evitar o por lo menos limitar, puesto que sus efectos se deben a menudo a faltas en el cuidado del ambiente por parte del hombre. Aliento, por lo tanto, a aunar los esfuerzos de manera previsora en la tutela de nuestra casa común, promoviendo una cultura de prevención, con la ayuda también de los nuevos conocimientos, reduciendo los riesgos para las poblaciones más vulnerables».
Haciendo hincapié en el Año Jubilar de la Misericordia el Santo Padre recordó la importancia de impulsar la revolución cultural de la caridadque tanto necesita nuestro mundo indiferente:
«Queridos peregrinos, algunos simples gestos de misericordia, a través de la caridad que expresan, pueden cumplir una verdadera revolución cultural de la que nuestro mundo indiferente tiene tanta necesidad. Dejemos que el Espíritu Santo encienda en nosotros el anhelo de brindar  a los demás la ternura y la proximidad de Dios»
Algunas horas antes del II Partido por la Paz organizado en la capital italiana el saludo y aliento del Papa:
«Dirijo un saludo especial a los organizadores y a los participantes en el ‘Partido para la paz y la solidaridad’, que tendrá lugar en el Estadio Olímpico».
El ejemplo, la ternura y dulzura del amor de padre de San Juan XXIII, en las palabras de aliento del Papa Francisco a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados:
«Ayer celebramos la memoria de San Juan XXIII. Invoquen su celeste intercesión, queridos jóvenes, para imitar la dulzura de su amor paternal. Récenle en los momentos de la cruz y del sufrimiento, queridos enfermos, para afrontar las dificultades con su misma mansedumbre. Aprendan de Él, queridos recién casados, el arte de educar a sus hijos con su ternura y ejemplo».
(CdM – RV) 
(from Vatican Radio)

El Papa en la catequesis: “Las obras de misericordia, antídoto contra la indiferencia”

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En las catequesis anteriores nos hemos ido metiendo un poco a la vez en el gran misterio de la misericordia de Dios. Hemos meditado sobre el actuar del Padre en el Antiguo Testamento y luego, a través de las narraciones evangélicas, hemos visto como Jesús, en sus palabras y en sus gestos, sea la encarnación de la Misericordia. Él, a su vez, ha enseñado a los discípulos: «Sean misericordiosos como el Padre» (Lc 6,36). Es un empeño que interpela la conciencia y la acción de todo cristiano. De hecho, no basta tener la experiencia de la misericordia de Dios en la propia vida; es necesario que quien la reciba también se convierta en signo e instrumento para los demás. La misericordia, además, no está reservada solo para los momentos particulares, sino abraza toda nuestra experiencia cotidiana.
Por lo tanto, ¿Cómo podemos ser testigos de misericordia? No pensemos que se trate de realizar grandes esfuerzos o gestos sobre humanos. No, no es así. El Señor nos indica un camino mucho más simple, hecho de pequeños gestos pero que ante sus ojos tienen un gran valor, a tal punto que nos ha dicho que sobre esto seremos juzgados. De hecho, una página entre las más bellas del Evangelio de Mateo nos presenta la enseñanza que podríamos considerar de alguna manera como el “testamento de Jesús” por parte del evangelista, que experimentó directamente en sí la acción de la Misericordia. Jesús dice que cada vez que damos de comer a quien tiene hambre y de beber a quien tiene sed, que vestimos a una persona desnuda y acogemos a un forastero, que visitamos a un enfermo o a un encarcelado, lo hacemos a Él (Cfr. Mt 25,31-46). La Iglesia ha llamado a estos gestos “obras de misericordia corporales”, porque ayudan a las personas en sus necesidades materiales.
Existen también otras siete obras de misericordia llamadas “espirituales”, que se refieren a otras exigencias también importantes, sobre todo hoy, porque tocan el interior de las personas y muchas veces hacen sufrir más. Todos ciertamente recordamos uno que ciertamente ha entrado en el lenguaje común: “Soportar pacientemente a las personas molestas”. ¡Y existen eh! ¡Existen personas molestas! Podría parecer una cosa poco importante, que nos hace sonreír, en cambio contiene un sentimiento de profunda caridad; y así es también para las otras seis, que es bueno recordar: aconsejar a los inciertos, enseñar a los ignorantes, corregir al que se equivoca, consolar a los afligidos, perdonar las ofensas, rezar a Dios por los vivos y por los difuntos. ¡Son cosas de todos los días! “Pero yo estoy afligido…” “Dios te ayudará, no tengo tiempo”. ¡No! ¡Me detengo, lo escucho, pierdo el tiempo y lo consuelo, este es un gesto de misericordia y esto nos es hecho sólo a él, sino es hecho a Jesús!
En las próximas Catequesis nos detendremos sobre estas obras, que la Iglesia nos presenta como el modo concreto de vivir la misericordia. A lo largo de los siglos, muchas personas sencillas las ha puesto en práctica, dando así un genuino testimonio de fe. La Iglesia por otra parte, fiel a su Señor, nutre un amor preferencial por los más débiles. Muchas veces son las personas más cercanas a nosotros las que tienen necesidad de nuestra ayuda. No debemos ir en búsqueda de quien sabe qué acciones por realizar. Es mejor iniciar por aquellas más sencillas, que el Señor nos indica como las más urgentes. En un mundo lamentablemente herido por el virus de la indiferencia, las obras de misericordia son el mejor antídoto. Nos educan, de hecho, a la atención hacia las exigencias más elementales de nuestros «hermanos más pequeños» (Mt 25,40), en los cuales está presente Jesús.
Siempre Jesús está presente allí donde hay necesidad, una persona que tiene necesidad, sea material que espiritual, pero  Jesús está ahí. Reconocer su rostro en aquel que está en necesidad es un verdadero desafío contra la indiferencia. Nos permite estar siempre vigilantes, evitando que Cristo pase a nuestro lado sin que lo reconozcamos. Me viene a la mente la frase de San Agustín: «Timeo Iesum transeuntem» (Serm., 88, 14, 13), “Tengo miedo que el Señor pase” y no lo reconozca, que el Señor pase delante a mí en una de estas personas pequeñas, necesitadas y yo no me dé cuenta que es Jesús. Tengo miedo que el Señor pase y no lo reconozca. Me he preguntado porque San Agustín ha dicho temer el paso de Jesús. La respuesta, lamentablemente, está en nuestro comportamiento: porque muchas veces estamos distraídos, indiferentes, y cuando el Señor pasa a nuestro lado perdemos la ocasión del encuentro, de encuentro con Él.
Las obras de misericordia despiertan en nosotros la exigencia y la capacidad de hacer viva y operante la fe con la caridad. Estoy convencido que a través de estos simples gestos cotidianos podemos cumplir una verdadera revolución cultural, como lo ha sido en el pasado. Si cada uno de nosotros, cada día, hace una de estas, esta será una revolución en el mundo. ¡Pero todos eh! Cada uno de nosotros. ¡Cuántos santos hoy son todavía recordados no por las grandes obras que han realizado, sino por la caridad que han sabido transmitir! Pensemos en Madre Teresa, canonizada hace poco: no la recordamos por las casas que ha abierto en el mundo, sino porque se inclinaba en cada persona que encontraba en medio de la calle para restituirle la dignidad. ¡Cuántos niños abandonados ha abrazado entre sus brazos; cuantos moribundos ha acompañado al umbral de la eternidad sujetándolos por la mano! Estas obras de misericordia son los rasgos del Rostro de Jesucristo que cuida de sus hermanos más pequeños para llevar a cada uno la ternura y la cercanía de Dios. Que el Espíritu Santo nos ayude, que el Espíritu Santo encienda en nosotros el deseo de vivir con este estilo de vida: al menos hacer una cada día. Aprendamos de nuevo de memoria las obras de misericordia corporales y espirituales y pidamos al Señor nos ayude a ponerlos en práctica cada día y en el momento en el cual veamos a Jesús en una persona que está necesitada.
(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)
(from Vatican Radio)

miércoles, 12 de octubre de 2016

La Corte Suprema de Pakistán revisará el caso de Asia Bibi este jueves «Es un momento clave y se necesita la oración de todos para que Asia pueda ser liberada»


«Se trata de un momento decisivo en el que se necesita la constante oración de todos los cristianos y de todos los hombres de buena voluntad, para que Asia pueda ser liberada», asegura Joseph Nadeem, tutor de la familia de Bibi
La audiencia ante la Corte Suprema para revisar el caso de Asia Bibi, la mujer cristiana condenada a muerte por blasfemia, ha sido fijada para este jueves 13 de octubre.
Es la tercera y última instancia del juicio que se ha fijado para que se examine el caso de la mujer que fue condenada a muerte en 2009, cuya condena fue ratificada en 2014 por la Corte de Apelación y suspendida en 2015 por la Corte Suprema de Pakistán.
Así lo confirma a la Agencia Fides Joseph Nadeem, tutor de la familia de la mujer, que asegura que «se trata de un momento decisivo en el que se necesita la constante oración de todos los cristianos y de todos los hombres de buena voluntad, para que Asia pueda ser liberada».
El caso será presentado por el abogado musulmán Saiful Malook, legal oficial de Asia Bibi, que alberga «una gran esperanza» y señala «los defectos en derecho y las pruebas que demuestran la inocencia de la mujer».
Asia Bibi se encuentra en la cárcel de mujeres de Multan, en una celda individual. La mujer fue detenida en junio de 2009, según la ley de blasfemia, después de una discusión con algunas campesinas, compañeras suyas de trabajo en los campos. Ese mismo año fue condenada a muerte y la condena fue ratificada en 2014 por la Corte de Apelación. Un año después, el 22 de julio de 2015, la Corte Suprema suspendió la sentencia y ordenó un nuevo examen del caso.
Agencia Fides/Alfa y Ome

Pilar de fe


Queridos diocesanos: celebramos un año más las tradicionales fiestas de la Virgen del Pilar, Patrona de Zaragoza, de Aragón y Reina y Madre de la Hispanidad, con un rico programa de actos religiosos, culturales, deportivos y lúdicos. Con esta carta pastoral saludo a todos los diocesanos y visitantes.
El alma de los pueblos es su propia historiay la historia milenaria de Zaragoza está indisolublemente unida al Pilar, que es su esencia. Zaragoza es la ciudad mariana de España. Como Arzobispo Metropolitano de Zaragoza me alegro de poder celebrar con todos los zaragozanos y aragoneses las Fiestas del Pilar.
Año tras año, de generación en generación, fieles de todo el mundo vienen a venerar la sagrada columna y a rezar ante la Virgen del Pilar. Ella es Pilar de fe. "Tenemos por guía una Columna que no faltó delante de su pueblo jamás, ni de día ni de noche". Esta es la inscripción que figura en el centro de la Plaza del Pilar, "salón de la ciudad", y que explica a todos en el umbral del templo la realidad del sagrado Pilar, que se venera en la Santa Capilla.
Herencia de fe mariana
Esta herencia de fe mariana de tantas generaciones - decía el Papa Juan Pablo II en su estancia en Zaragoza, 6 de noviembre de 1982 - ha de convertirse no sólo en recuerdo, sino en punto de partida hacia Dios. Las oraciones y sacrificios ofrecidos, el latir vital de un pueblo, que expresa ante María sus seculares gozos, tristezas y esperanzas, son piedras nuevas que elevan la dimensión sagrada de una fe mariana".
Evocar la historia no es nostalgia del pasado o regodeo narcisista; es vivir el memorial de una tradición que llega viva hasta nosotros y nos impulsa a mirar hacia el futuro con esperanza. Sin atenerse a las raíces del ayer, los pueblos, las instituciones y las gentes no tienen profundidad. La historia viva es lo que otorga espesor y sentido a la existencia humana. No hay proyecto sin historia ni utopía sin memoria.
Una Iglesia en salida y conversión
La Diócesis de Zaragoza, que comienza el curso con una nueva Programación Pastoral 2016-2017, que tiene como lema Una Iglesia en salida y conversión, siente la necesidad de poner de relieve la presencia singular de la Madre de Cristo en la historia de nuestro pueblo de Aragón. La devoción y el culto a la Virgen del Pilar hoy nos empuja a una vida más humana y más evangélica. Ella nos ayuda a no dejarnos dominar por el miedo y la desesperanza, a comprometernos con pasión en la construcción de un mundo en paz, más justo, más fraterno, más solidario.
Una Iglesia en salida implica: tomar la iniciativa; arriesgarse a salir al encuentro; acercarse e ir al paso de los que se encuentran en el camino; aprender a acompañar como Jesús; escuchando, involucrándose con los que acompaña, hablándoles al corazón.
La conversión pastoral no es opcional: es indispensable e impostergable. Sin la renovación y conversión de los discípulos no puede haber discípulos misioneros, ni tampoco habrá misión. La evangelización es un proceso que comienza con la alegría del primer anuncio y luego camina hacia el compromiso de seguir a Jesús y sentir el impulso de su Espíritu.
La Madre del Evangelio viviente es manantial de alegría para nosotros, porque María aprendió a descubrir la profundidad de la presencia y acción del Espíritu en su vida. Nuestra Señora es modelo de evangelizadores, pues es portadora del Salvador como la esclava del Señor, mostrándolo y entregándolo a la comunidad cristiana. Que nos acompañe en nuestro camino de este curso 2016-2017 la poderosa intercesión de la Virgen María.
En estas Fiestas de la Virgen del Pilar bajo su manto protector ponemos nuestra Iglesia diocesana y sociedad de Zaragoza, nuestra tierra, sus pueblos y sus gentes. Bajo su cuidado maternal encomendamos a todos los que sufren, especialmente a los refugiados y migrantes. ¡Feliz Fiestas de la Virgen del Pilar 2016!
Con mi afecto y bendición,
+ Vicente Jiménez Zamora
Arzobispo de Zaragoza

12 de octubre: Nuestra Señora del Pilar

El día 12 de octubre une para la historia a España y a las naciones de habla hispana del mundo impresionantemente multiforme descubierto por Colón en el 1492.
Por la secular tradición, España fue evangelizada por el Apóstol Santiago, en el más bien corto espacio de tiempo entre Pentecostés y su muerte por espada mandada por el rey Herodes –el hijo de Aristóbulo y nieto de Herodes el Grande– en Jerusalén, en el año 44 de la era cristiana. Santiago el Mayor es uno de los hermanos Zebedeo, diferente del otro Santiago, hijo de Alfeo, que menciona la literatura neotestamentaria –recordado como Santiago el Menor– que gobernó la iglesia de Jerusalén hasta su muerte en el año 62 y autor de la carta canónica que lleva su nombre.
Vino, dice la misma tradición, a España –como otros fueron a Siria o a Etiopía– para poner por obra el mandato que Jesús les dio cuando marchó al Cielo, para desparramar por el mundo su doctrina y bautizar a los que creyeran y se salvaran. A pesar de ser Santiago uno de los temibles Boanarges, parece que sufrió el terror del desaliento por el escaso fruto de su actividad como predicador de la Nueva Buena salvadora. Por ello, a darle ánimos vino aún en carne mortal la Virgen María. Le animó en el mal momento y le pidió que hiciera una iglesia donde sería honrado su Hijo y Señor de todos, con la promesa de que no faltarían creyentes –eso encierra como símbolo la columna– en la dura tierra que el apóstol sembraba. Pocas cosas auguraban entonces que los descendientes de aquella pobre y terca gente pudieran disponer en el futuro de uno de los templos más visitados de la Cristiandad.
Las dificultades para aceptar como verdadera y ciertamente histórica esta tradición no han faltado ni son de poca entidad. Unas han nacido de personas que estrictamente requieren la presencia formal de aquellos elementos que postula la rama de saber que se llama Historia; otras dificultades provienen de quienes están llenos de prejuicios racionalistas que, por principio, se cierran a todo lo que tenga un presupuesto sobrenatural y convierten así sus conclusiones en un modo de saber práctico pero corto, por limitar a lo experimentable la verdad.
Solo aparecen documentos escritos en pro de la tradición aludida a partir del siglo IX. Antes de ese tiempo, todo es silencio en los escritores prolíficos Isacio, Orosio, Leandro, Isidoro, Julián de Toledo; no hay mención alguna en la liturgia mozárabe y silencia el origen del culto en el Pilar el mismo Prudencio, que era del terruño. A partir de la segunda mitad del siglo IX se dispone de abundante documentación que atestigua el culto dado a Santa María en el sitio del Pilar en la Hispania celtibérica: donaciones numerosas a Santa María la Mayor de Zaragoza, bula del papa Gelasio II concediendo indulgencias para reconstruir el templo destrozado por el poder musulmán, los reyes aragoneses se ponen bajo su protección, también lo hicieron Sancho el Fuerte de Navarra, el conde Berenguer de Barcelona y un largo etcétera. Cierto que, en apéndice manuscrito del códice gregoriano catedralicioLos Morales de San Gregorio Magno, se encuentra referencia de por qué en ese sitio se da culto a la Madre de Dios, con un lenguaje poco verosímil aunque encantador; se pensaba que el escrito era del siglo VI, pero la rica investigación histórica arrojó agua fría a los defensores a ultranza de la visita de la Virgen en carne mortal por datarlo, según criterios científicos, en el siglo XIII y, por tanto, no viene el códice en ayuda de explicar el tiempo anterior. ¿Es entonces invento de hombres la antigua tradición famosa? La ligereza para afirmarlo sería peligrosa sin tener en cuenta que lo que pudo escribirse también pudo quemarse cuando lo mandó hacer Diocleciano con todos los escritos cristianos de cualquier naturaleza; tampoco ha de extrañar que desaparecieran, de haber existido, con la acción destructora del tiempo (y aquí se estaría hablando del espacio de veinte siglos). También debe quedar claro que lo sobrenatural –en este caso se trataría de una traslación o de una bilocación– no ha de negarse ni afirmarse solo por el hecho subjetivo de que a alguien le parezca verosímil o inverosímil; ocasiones hubo y no pocas en que fue así, teste historia. Una cosa más. ¿Es necesario dejar por escrito como testimonio para la posteridad algo que se posee pacíficamente como verdad? Ni siquiera los archivos civiles que aseguran la referencia de la paternidad existieron desde siempre, y no por ello nacen los hijos sin padre conocido; perdón, sin padres conocidos.
El día que se celebraba en España la fiesta de Nuestra Señora del Pilar fue el mismo día en que la voz de Rodrigo de Triana dio el grito de ¡Tierra! Lo oyó el Almirante y sosegó a los hermanos Pinzón. Ponía fin aquella voz a la desesperación y al agotamiento del peregrinaje por el mar, cuando parecía a todos los expedicionarios que estaban abocados a la perdición sin remedio. La empresa, financiada desde España y mandada por el Almirante Colón, descubrió el 12 de octubre de 1492 para el mundo viejo una tierra nueva desconocida e inmensa. A la acción de gracias siguió la evangelización de sus gentes. A los indios llegó el Padrenuestro, la Salve, la lengua, la cultura, la fe en la Madre de Dios.
La fiesta vieja de España, honrando a la Virgen María del Pilar, por ser Ella y por vigilar su evangelización, se ensancha en Hispanidad nueva, por ser Ella y por velar por la extensión del Evangelio de su Hijo.
Archimadrid.org

COMENTARIO DE BENEDICTO XVI AL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 11,42-46




En el pasaje de hoy, Jesús amonesta a los escribas y fariseos, que en la comunidad desempeñaban el papel de maestros, porque su conducta estaba abiertamente en contraste con la enseñanza que proponían a los demás con rigor. 

Jesús subraya que ellos «dicen, pero no hacen»; más aún, «lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar». Es necesario acoger la buena doctrina, pero se corre el riesgo de desmentirla con una conducta incoherente.

Por esto Jesús dice: «Haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen» (Mt 23, 3). La actitud de Jesús es exactamente la opuesta: Él es el primero en practicar el mandamiento del amor, que enseña a todos; y puede decir que es un peso ligero y suave precisamente porque nos ayuda a llevarlo juntamente con Él (cf. Mt 11, 29-30).

Pensando en los maestros que oprimen la libertad de los demás en nombre de su propia autoridad, san Buenaventura indica quién es el auténtico Maestro, afirmando: «Nadie puede enseñar, ni obrar, ni alcanzar las verdades conocibles sin que esté presente el Hijo de Dios». 

Jesús se sienta en la “cátedra” como el Moisés más grande, que extiende la Alianza a todos los pueblos. ¡Él es nuestro verdadero y único Maestro! Por ello, estamos llamados a seguir al Hijo de Dios, al Verbo encarnado, que manifiesta la verdad de su enseñanza a través de la fidelidad a la voluntad del Padre, a través del don de sí mismo. 

(...) Jesús condena enérgicamente también la vanagloria y asegura que obrar «para que los vea la gente» (Mt 23, 5) pone a merced de la aprobación humana, amenazando los valores que fundan la autenticidad de la persona.

Queridos amigos, el Señor Jesús se presentó al mundo como siervo, se despojó totalmente de sí mismo y se rebajó hasta dar en la cruz la más elocuente lección de humildad y de amor. De su ejemplo brota la propuesta de vida: «El primero entre vosotros será vuestro servidor» (Mt 23, 11). 

Invoquemos la intercesión de María santísima y pidamos, de modo especial, por aquellos que en la comunidad cristiana están llamados al ministerio de la doctrina, para que testimonien siempre con obras las verdades que transmiten con la palabra.
(Benedicto XVI, Ángelus del 30-10-2011)

CONTRA LA HIPOCRESÍA





Lectura del santo evangelio según San Lucas 11,42-46:

En aquel tiempo, el Señor dijo: «¡Ay de vosotros, los fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar aunque sin omitir aquello. 

¡Ay de vosotros, los fariseos, que amáis el primer asiento en las sinagogas y que se os salude en las plazas! ¡Ay de vosotros, pues sois como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!». 

Uno de los legistas le respondió: «¡Maestro, diciendo estas cosas, también nos injurias a nosotros!». 

Pero Él dijo: «¡Ay también de vosotros, los legistas, que imponéis a los hombres cargas intolerables, y vosotros no las tocáis ni con uno de vuestros dedos!».

Palabra del Señor

martes, 11 de octubre de 2016

La Iglesia y los homosexuales



Francisco no ha venido a abolir la ley antigua ni la doctrina de la Iglesia, sino a recordarnos que nuestra norma suprema es la caridad
Un día después de asegurar en Georgia que «hoy hay una guerra mundial para destruir el matrimonio» por medio de la ideología de género, el Papa sorprendía a propios y extraños en su respuesta a una pregunta sobre «qué le diría a una persona que ha sufrido» porque «su aspecto físico no se corresponde con lo que él o ella considera su identidad sexual». Francisco recurrió a un ejemplo práctico y contó cómo el entonces obispo de Plasencia, monseñor Amadeo Rodríguez Magro, y después él mismo acogieron a Diego Neira, un transexual con grandes dosis de sufrimiento a sus espaldas, buena parte originado por la dureza de algunos corazones dentro de la Iglesia.
El Papa da una lección de sentido común y jerarquía de valores. Porque si condenable es una ideología que siembra confusión en los niños y destruye las bases de la familia, no menos destructivo es el desprecio a una persona por razón de su orientación sexual (o de cualquier otra). Las situaciones son muy diversas, algunas de enorme complejidad, pero Francisco dejó claro en el avión de regreso de Azerbaiyán que al dogmatismo de la ideología de género no se le combate con un rigorismo moral farisaico: «La vida es la vida, y las cosas se tienen que tomar como vienen. El pecado es el pecado. Las tendencias o los desequilibrios hormonales dan muchos problemas y hay que tener cuidado de no decir: “Todo es lo mismo, vamos a celebrarlo”. No, no es eso. Hay que acoger cada caso, acompañarlo, discernirlo e integrarlo».
El discernimiento consiste en fijarse en el Evangelio para iluminar la realidad concreta de hoy. Y así Francisco subraya que Jesús jamás diría: «Vete porque eres homosexual». No por ello, claro, daría por buena cualquier situación, si bien lo que de ningún modo toleraría es el rechazo a una persona desde una fingida superioridad moral. Más bien nos pediría que acompañáramos cada situación con respeto, ternura y paciencia, que es lo que anima a hacer Francisco. Tampoco él, por cierto, ha venido a abolir la ley antigua ni la doctrina de la Iglesia, sino a recordarnos que nuestra norma suprema es la caridad.
Alfa y Omega

Papa: Jesús nos pide que hagamos el bien con humildad


Jesús nos pide que hagamos el bien con humildad, escapando del aparecer, o del fingir que se hace algo. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, en la memoria litúrgica de San Juan XXIII.
El Pontífice advirtió acerca del peligro de una “religión maquillada” reafirmando que el camino del Señor es el de la humildad.
La libertad cristiana proviene de Jesús y “no de nuestras obras”. El Santo Padre desarrolló su homilía a partir de la Carta de San Pablo a los Gálatas para dirigir después su atención al Evangelio del día, según el cual Jesús reprende a un fariseo concentrado en las apariencias y no en la sustancia de la fe.
Jesús nos pide que aceptemos la justicia que viene de Dios
A aquel Doctor de la Ley que había criticado a Jesús porque no había hecho las abluciones antes del almuerzo – recordó el Papa – el Señor responde de modo claro:
“‘Ustedes los fariseos limpian la parte exterior de la copa y del plato, pero su interior está lleno de avidez y de maldad’. Y esto Jesús lo repite a esta gente muchas veces en el Evangelio: ‘Su interior es malo, no es justo, no es libre. Son esclavos porque no han aceptado la justicia que viene de Dios, la justicia que nos ha dado Jesús’”.
En otro pasaje del Evangelio – prosiguió diciendo el Papa Bergoglio – Jesús pide que se rece sin hacerse ver, sin aparecer. Algunos – destacó – eran “caraduras”, “no tenían vergüenza”: rezaban y daban la limosna para hacerse admirar. El Señor, en cambio, indica el camino de la humildad.
No a la “religión maquillada”, rechazar las apariencias
Francisco continuó su reflexión diciendo que “lo que importa, según dice Jesús, es la libertad que nos ha dado la redención, que nos ha dado el amor, que nos ha dado la recreación del Padre”:
“Aquella libertad interior, aquella libertad de hacer el bien a escondidas, sin hacer sonar la trompeta porque el camino de la verdadera religión es el mismo de Jesús: la humildad, la humillación. Y Jesús – dice Pablo a los Filipenses – se humilló a sí mismo, se desojó de sí mismo. Es el único camino para quitar de nosotros el egoísmo, la avidez, la soberbia, la vanidad, la mundanidad. Al contrario, esta gente a la que Jesús reprende, es gente que sigue la ‘religión del maquillaje’: la apariencia, el aparecer, hacer de cuenta que uno parece, pero dentro… Jesús, para esta gente usa una imagen muy fuerte: ‘Ustedes son sepulcros blanqueados, bellos por fuera, pero dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre’”.
Pidamos al Señor que nos ayude a rechazar la religión del aparecer
“Jesús – añadió el Obispo de Roma – nos llama, nos invita a hacer el bien con humildad”. “Tú – dijo –  puedes hacer todo el bien que quieras, pero si no lo haces humildemente, como nos enseña Jesús, este bien no sirve, porque es un bien que nace de ti mismo, de tu seguridad, y no de la redención que Jesús nos ha dado”. La redención – agregó el Papa – “viene por el camino de la humildad y de las humillaciones porque jamás se llega a la humildad sin las humillaciones. Y vemos a Jesús humillado en la cruz”:
“Pidamos al Señor que no nos cansemos de ir por este camino, que no nos casemos de rechazar esta religión del aparecer, del parecer, del hacer de cuenta que... E ir, en silencio, haciendo el bien, gratuitamente así como nosotros gratuitamente hemos recibido nuestra libertad interior. Y que Él custodie esta libertad interior de todos nosotros. Pidamos esta gracia”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

Cáritas Española pone en marcha una campaña de solidaridad con Haití



Cáritas Internationalis ha lanzado un llamamiento a todas las Cáritas donantes del mundo por importe de 250.000 euros para financiar en Haití las primeras operaciones de respuesta inmediata a los damnificados por el huracán "Mattew".
En respuesta a esa petición, Cáritas Española ha puesto ya a disposición de Cáritas Haitíuna partida de 50.000 euros y ha lanzado la campaña "Cáritas con Haití" para canalizar la solidaridad de los donantes españoles hacia ese país caribeño.

Campaña «CÁRITAS CON HAITÍ»
Teléfono de donaciones: 900.33.99.99
SANTANDER
ES85 0049 1892 6124 1329 0941
POPULAR
ES58 0075 0001 8206 0800 9151
Y EN LAS CUENTAS ABIERTAS
POR TODAS LAS CÁRITAS DIOCESANAS

A medida que los equipos de emergencia de Cáritas Haití han podido acceder a las áreas siniestradas del sureste de la isla -Jérémie y Les Cayes, principalmente- se ha ido tomando conciencia del grado de devastación causado por "Mattew", cuyo saldo en pérdidas de vidas humanas se acerca al millar de fallecidos.
Se calcula, además, que 350.000 personas necesitan ayuda urgente en un escenario de máxima precariedad: el 80 por ciento de las viviendas han quedado arrasadas y se han perdido el 90 por ciento de los cultivos y la cabaña ganadera, una auténtica tragedia si se tiene en cuenta que se trata de una zona dedicada mayoritariamente a la actividad agropecuaria y que no se había visto afectada por los efectos de terremoto de 2010.
Los mayores retos a los que se enfrentan las Cáritas locales en estos momentos, aparte de garantizar el reparto de productos de primera necesidad a los damnificados, es poder acceder a las zonas que permanecen aisladas a causa del corte de carreteras y puentes. Otra prioridad es el suministro de agua potable, ya que todos los acuíferos han quedado contaminados tras el paso del huracán, con el consiguiente riesgo de brotes de cólera y disentería.
Hasta el momento, las Cáritas de las zonas más afectadas han podido distribuir ayuda de primera necesidad a las víctimas, gracias al acopio realizado en los centros parroquiales y diocesanos en los días previos al impacto de "Matthew". De todos modos, el nivel de destrucción es tal, que las previsiones son insuficientes y urge enviar a las zonas afectadas nuevos suministros. Para ello, mientras las Cáritas Diocesanas del resto del país están canalizando ayuda hacia las zonas devastadas, la red Cáritas en la región ha comenzado a organizar el flete hacia Haití de suministros de emergencia desde la República Dominicana y los países vecinos.
El plan de respuesta inmediata que ha puesto en marcha Cáritas Haití prevé garantizar ayuda de primera necesidad en las próximas semanas -alimentos y productos de higiene-a 13.500 personas tanto en las áreas de Jamel, Nippes, Jeremie y Les Cayes, como en las zonas del oeste y del noroeste. La prioridad de la acción de Cáritas serán las personas alojadas en refugios temporales, mujeres embarazadas, niños y adultos con discapacidad.
 Cáritas

Dad limosna, y lo tendréis limpio todo



Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 37-41
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo le rogó que fuese a comer con él.
Él entró y se puso a la mesa.
Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo:
-«Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, pero por dentro rebosáis de rapiña y maldad.
¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Con todo, dad limosna de lo que hay dentro, y lo tendréis limpio todo».
Palabra del Señor.

Francisco recuerda que «María nos permite comprender lo que significa ser discípulo de Cristo»

La oración del rosario es la síntesis de la historia de la misericordia de Dios que se transforma en historia de salvación para quienes se dejan plasmar por la gracia. Lo ha explicado este sábado por la tarde, en la plaza de San Pedro, el Santo Padre, al presidir la oración del Santo Rosario con ocasión del Jubileo Mariano, que se celebra en Roma del 7 al 9 de octubre, en el marco del Año de la Misericordia. Antes de la llegada del papa Francisco, los participantes han vivido un momento de oración, cantos y testimonios. Distintas advocaciones marianas de varios países del mundo han sido llevadas en procesión frente a la Basílica de San Pedro.
En su discurso, el Papa ha explicado que en la vigilia, rezando el rosario, se han recorrido los momentos fundamentales de la vida de Jesús, en compañía de María. La Resurrección «como signo del amor extremo del Padre que devuelve vida a todo y es anticipación de nuestra condición futura». La Ascensión «como participación de la gloria del Padre, donde también nuestra humanidad encuentra un lugar privilegiado». Pentecostés, «expresión de la misión de la Iglesia en la historia hasta el fin de los tiempos, bajo la guía del Espíritu Santo». Además, en los dos últimos misterios se contempla a la Virgen María «en la gloria del Cielo, Ella que desde los primeros siglos ha sido invocada como Madre de la Misericordia».
Los misterios que contemplamos –ha explicado el Pontífice– son gestos concretos en los que se desarrolla la actuación de Dios para con nosotros. Por medio de la plegaria y de la meditación de la vida de Jesucristo, «volvemos a ver su rostro misericordioso que sale al encuentro de todos en las diversas necesidades de la vida», ha precisado. Así, ha asegurado que «María nos acompaña en este camino, indicando al Hijo que irradia la misericordia misma del Padre». Ella, «la Madre que muestra el camino que estamos llamados a recorrer para ser verdaderos discípulos de Jesús». Por otro lado, ha señalado que la oración del rosario «no nos aleja de las preocupaciones de la vida»; por el contrario, «nos pide encarnarnos en la historia de todos los días para saber reconocer en medio de nosotros los signos de la presencia de Cristo». Al respecto, ha asegurado que cada vez que contemplamos un misterio de la vida de Cristo, «estamos invitados a comprender de qué modo Dios entra en nuestra vida», para luego «acogerlo y seguirlo».
El Papa ha recordado que «somos discípulos», pero también «somos misioneros y portadores de Cristo allí donde Él nos pide estar presentes». Por tanto, «no podemos encerrar el don de su presencia dentro de nosotros», ha advertido el Papa. Por el contrario, «estamos llamados a hacer partícipes a todos de su amor, su ternura, su bondad y su misericordia».
El Pontífice ha recordado que María «nos permite comprender lo que significa ser discípulo de Cristo». Ella fue «elegida desde siempre para ser la Madre, aprendió a ser discípula».
Sin embargo, el Papa ha explicado que no basta solo escuchar, que es sin duda el primer paso. Después lo que se ha escuchado «es necesario traducirlo en acciones concretas». El discípulo, en efecto, «entrega su vida al servicio del Evangelio».
Por otro lado, ha recordado que a lo largo de su vida, «María ha realizado lo que se pide a la Iglesia: hacer memoria perenne de Cristo». En su fe, «vemos cómo abrir la puerta de nuestro corazón para obedecer a Dios». En su abnegación, «descubrimos cuánto debemos estar atentos a las necesidades de los demás». En sus lágrimas, «encontramos la fuerza para consolar a cuantos sufren». En cada uno de estos momentos, «María expresa la riqueza de la misericordia divina, que va al encuentro de cada una de las necesidades cotidianas».
Para finalizar, el Papa ha invitado a invocar a la «Madre del cielo» con la oración más antigua con la que los cristianos se dirigen a Ella, «con la certeza de saber que somos socorridos por su misericordia maternal». A continuación todos los presentes han rezado: «Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, Oh Virgen gloriosa y bendita».
Zenit/Rocío Lancho García

«Ser cardenal supone estar dispuesto a dar la vida por Pedro»



El cardenal electo Carlos Osoro ha aprovechado el rezo del ángelus en la catedral de la Almudena para agradecer las muestras de afecto recibidas por parte de la Curia y de los fieles de Madrid. Varias personas le han parado a su llegada al templo para felicitarle o pedirle bendiciones. El arzobispo de Madrid ha agradecido la cercanía y confianza del Papa Francisco «por el gesto que ha tenido hacia la archidiócesis a través de mi persona», y ha pedido oraciones «para que no os defraude y no le defraude al Papa».
Comentando el Evangelio del día, monseñor Osoro ha reivindicado el ideal de una «Iglesia en salida», porque «no solamente somos los cristianos; hay mucha gente que busca» y «se hace preguntas». Estas personas buscan «signos». Por tanto, «hagamos signos, signos de cercanía a todos los hombres», sin distinción. «Signos de que la Iglesia no está para mirarse a sí misma». «Vayamos allá donde hay un conflicto, donde hay división, donde hay dudas...», para que así «la gente perciba que Cristo ha resucitado».
La confianza del Papa le reafirma al arzobispo y aumenta sus «ganas de estar en la calle, con la gente...», había dicho poco antes el arzobispo durante un encuentro con la prensa. De hecho, la mayor parte de las preguntas fueron en la línea del modelo de Iglesia abierta e inclusiva que promueve monseñor Osoro, siguiendo el ejemplo del Papa. «Para llevar la alegría del Evangelio, hay que salir, estar con los hombres, como él lo está haciendo», dijo. El Papa proyecta una imagen de la Iglesia alejada del boato, y pegada a las preocupaciones de la gente. «Esa es la forma de evangelizar», añadió.
En cuanto a las críticas que ese estilo pastoral o el propio Papa reciben a veces, monseñor Osoro respondió que «Jesús quiere que hagamos sitio a los demás», pero algunos «no quieren moverse y hacer un sitio a otros en el sillón».
Además de teorías, el arzobispo fue, de algún modo, sometido a un examen práctico, con la irrupción de un activista que entró en el salón de actos de Alfa y Omega profiriendo gritos contra la Iglesia. Informado previamente acerca de la presencia de esta persona, monseñor Osoro había pedido que no se le expulsase, porque «no está bien echar a nadie», ni siquiera «al que me insulta». Además, añadió, «nos viene bien» escuchar a todos.