miércoles, 20 de julio de 2016

El Vaticano no teme por la seguridad del Papa durante la JMJ en Polonia


El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, explicó hoy que no preocupa la cuestión de la seguridad durante el viaje del papa Francisco a Polonia, del 27 al 31 de julio próximos, y que se está organizando con total "normalidad y tranquilidad".
Lombardi aseguró que tras los últimos atentados que se han vivido en Europa, desde los organizadores polacos llegan sólo noticias de tranquilidad, durante la rueda de prensa de presentación de la visita del papa a Polonia con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud.
"No se vive ninguna preocupación en Polonia y recientemente han tenido la cumbre de la OTAN que se ha celebrado normalmente", recordó el portavoz, quien aseguró que tampoco se conoce que haya habido peregrinos que hayan renunciado por temor.
Francisco mantendrá en este viaje varios actos multitudinarios con los jóvenes, ya que se esperan cerca dos millones de peregrinos, visitará santuarios y también acudirá los campos de exterminio nazis de Auschwitz y Birkenau. Antes de pasar al programa, el Director de la Oficina de Prensa vaticana explicó que "el objetivo principal de este viaje, pero no el único, es la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia, que tiene como tema Beatos los misericordiosos, porque encontrarán misericordia" y "que representa - dijo - el gran Jubileo de los jóvenes en el marco de Año de la Misericordia y es por lo tanto el Jubileo de los jóvenes que se desarrolla precisamente en Cracovia".
El padre Lombardi destacó el "vínculo estrechísimo" entre la JMJ y el Jubileo de la Misericordia" ya que Cracovia - dijo - es lugar fundamental para la revelación del mensaje de la misericordia", como Juan Pablo II nos ha enseñado ya sea con su Encíclica ‘Dives in Misericordia' como con sus tantas referencias a la misericordia de Dios", ya sea con la beatificación y canonización de Santa Faustina que con la institución del Domingo de la Divina Misericordia, el domingo después de Pasqua, entre otros".
"Al mismo tiempo - prosiguió padre Lombardi - este viaje es también un viaje a Cracovia y por lo tanto a Polonia y existen eventos y circunstancias que no están estrechamente vinculados a la JMJ sino más bien a Polonia, a sus circunstancias y a los lugares que el Papa visitará, también diversos de Cracovia y en particular Czestochowa y Auschwitz. "Por consiguiente, hay dos dimensiones", aseguró. "Lo vimos también con el video mensaje de ayer", en el cual el Papa se dirige a los jóvenes y también, precisamente, al pueblo polaco".

Durante el encuentro con los periodistas el Director de la Oficina de Prensa de la Santa sede recordó asimismo que se trata del 15° viaje apostólico del Papa Francisco, el 23° país visitado. "Para él - afirmó - Polonia es una novedad, no la conoce, no ha estado todavía en el curso de su vida. Mientras, como sabemos, los Papas anteriores estuvieron en Polonia: Juan Pablo II venía de Polonia y volvió nueve veces, de las cuales 7 pasó por Cracovia. En Polonia ya se realizó una Jornada Mundial de la Juventud en Czestochowa, en el '91. Luego el Papa Benedicto XVI hizo un importantísimo viaje a Polonia en el 2006, que fue precisamente un homenaje a su predecesor". Y en este sentido el padre Lombardi recalcó las muchas ocasiones en la cuales el Papa Benedicto XVI demostró su "veneración, gratitud y atención por su predecesor" y por ello - afirmó - "ciertamente el viaje que realizó a Polonia estaba también en este marco". "Recordamos el viaje de Benedicto en particular por la visita a Auschwitz que tuvo un significado especial porque era el Papa alemán".
 Finalmente la explicación del logo de este viaje, que el Director de la Oficina de Prensa vaticana definió "complejo, pero bastante legible": con una línea que define sobre el fondo la forma de Polonia, la Cruz central de la que parten "como dos brazos, que se identifican con los brazos del joven, que simbolizados de manera estilizada, recuerdan también los rayos que salen del corazón de Cristo en la visión, en el cuadro de Jesús Misericordioso" - explica padre Lombardi - y de este modo "está el tema de la misericordia, el tema del abrazo del joven hacia Jesús". Y los colores, son los de Cracovia: azul, rojo y amarillo, "que son los colores oficiales de la ciudad".
En síntesis, "el tema está claramente vinculado a la misericordia, el tema central de la JMJ, pero también sobre el fondo de Polonia, como país que hospeda este evento", puntualizó Lombardi.
En cuanto al programa de las actividades que el Pontífice realizará en Polonia, destacamos:
El miércoles 27 de julio el Pontífice llegará alrededor de las 16:00 al Aeropuerto Internacional Juan Pablo II Cracovia - Balice donde tendrá lugar la ceremonia de bienvenida.
Una hora más tarde (a las 17:00) está prevista la llegada del Pontífice al Castillo Real de Wawel donde mantendrá un encuentro con las autoridades y el cuerpo diplomático. A continuación, y tras su visita de Cortesía al Presidente de la República de Polonia, el Santo Padre celebrará un encuentro con los obispos de esta nación en la Catedral de Wawel (a las 18:30). En este lugar tendrá lugar la oración silenciosa ante la tumba de San Estanislao donde también se encuentran las reliquias de san Juan Pablo II, el Papa venerará el Santísimo Sacramento en la capilla que se encuentra detrás del altar y dirigirá un discurso. Mientras al atardecer, en la Residencia de los Obispos de Cracovia y después de la cena, el Santo Padre se asomará a la Ventana Papal para saludar a la multitud reunida en la plaza que se encuentra frente al edificio.
El jueves 28 de julio por la mañana el Papa se trasladará a Balice, con una parada en el Convento de las Hermanas de la Presentación. Las religiosas de esta comunidad, junto con algunos estudiantes, lo esperarán en la entrada de la Capilla de San Juan Bautista y San Juan Apóstol donde realizarán una oración comunitaria.
A continuación, el Pontífice se trasladará en helicóptero a Częstochowa, para llegar alrededor de las 9:45 am al Monasterio de Jasna Góra, donde rezará en la Capilla de la Imagen Milagrosa de la Virgen Negra antes de presidir (a las 10:30) la Santa Misa en el marco de la Celebración de los 1.050 años del Bautismo de Polonia.
Esta Misa es un evento de importancia nacional, que se coloca en el marco del Jubileo del Bautismo de Polonia. El área del Santuario puede albergar a unos 300 mil fieles, donde los Obispos y muchos sacerdotes polacos concelebrarán, y a la que asistirán el Presidente de la República y las más altas autoridades del país.
A las 17:00 en la plaza frente a la sede del Arzobispado, el Presidente de Cracovia entregará las llaves de la ciudad al Santo Padre. Luego, el Papa viajará en tranvía hacia Parque Błonia con un grupo de jóvenes discapacitados. A su llegada Francisco se trasladará entre los fieles en Papamóvil, donde se espera la presencia de unos 600.000 jóvenes. A las 17:30 tendrá lugar la ceremonia de acogida. Después de la cena, el Santo Padre se asomará a la Ventana Papal para saludar a la multitud reunida en la plaza frente a la Residencia de los Obispos de Cracovia.
El viernes 29 de julio el Papa celebrará la Misa a las 7:00 de modo privado en la Capilla de la residencia de los Obispos en Cracovia. A continuación se trasladará en helicóptero a Oswięcim. A las 9:30 visitará el campo de concentración de Auschwitz, en el año en que se cumple el 75º aniversario del martirio de San Maximiliano Kolbe. Francisco traspasará solo la puerta de entrada y en la entrada de la barraca 11. El Santo Padre se encontrará personalmente con quince supervivientes. A lo que seguirá la oración privada en la celda del martirio del Padre Kolbe. Y a las 10:30 visitará el campo de Birkenau.
Ese mismo día a las 16:30 se trasladará a Prokocim donde visitará el Hospital Pediátrico Universitario, uno de los más importantes de Polonia, donde se atiende a 30.000 pacientes internados y 200.000 niños con tratamiento ambulatorios por año. Unos 50 niños se encontrarán reunidos en la sala de recepción del hospital junto con sus padres, donde el Santo Padre pronunciará un discurso. También realizará una visita privada a algunas áreas de la guardia de emergencia en la planta baja, acompañado por el Director y los padres de algunos niños y rezará en la capilla del hospital.
A las 18:00 el Pontífice realizará el Vía Crucis con los jóvenes en el Parque Błonia. Una vez concluida esta piadosa práctica el Santo Padre dirigirá unas palabras a los fieles. También en esta ocasión, después de la cena, el Obispo de Roma se asomará a la Ventana Papal para saludar a la multitud reunida en la plaza frente a la Residencia de los Obispos de Cracovia.
El sábado 30 de julio a las 8:30 el Pontífice realizará una visita al Santuario de la Divina Misericordia en Łagiewniki.
A las 9:00 el Papa entrará en el Santuario a través de la Puerta Santa de la Misericordia. A continuación tendrá lugar la Liturgia de la Reconciliación en la que participarán los jóvenes.El Santo Padre confesará a cinco jóvenes en italiano, español y francés. El Papa Francisco, recordamos, es el tercer Papa, luego de san Juan Pablo II y Benedicto XVI, que visitará el Santuario de la Divina Misericordia, pero el primero que confesará allí.
A las 10:30 tendrá lugar la celebración de la Santa Misa en el Santuario Juan Pablo IIen la que participarán numerosos sacerdotes, consagrados y seminaristas de Polonia. Se ha previsto la presencia en el Santuario de unas 2.000 personas, además de la participación de 5.000 en la Misa, reunidas delante del templo.
A las 13:00 el Santo Padre almorzará con el Arzobispo de Cracovia con un traductor y doce jóvenes representantes de diferentes países: una chica y un chico de cada continente y un chico y una chica de Polonia.
A las 19:00 el Papa llegará al Campus Misericordiae. Tras el pasaje de la Puerta de la Misericordia junto con cinco representantes de la juventud, tendrá lugar la Vigilia de oración con los jóvenes de todo el mundo.
El domingo 31 de julio Francisco regresará al Campus Misericordiae donde procederá a la bendición de los dos edificios de Cáritas: La Casa de la Misericordia para pobres y ancianos y la Casa del Pan, que corresponde a un almacén de alimentos para los más necesitados.
Tras hacer su recorrido entre los miles de jóvenes a las 10:00 comenzará la celebración de la Misa conclusiva de la Jornada Mundial de la Juventud. También procederá al envío de los jóvenes como testigos de la Divina Misericordia y anunciará el lugar en el que se llevará a cabo la próxima.
A las 17:00 Francisco llegará a la Arena Tauron donde se encontrará con los voluntarios de la JMJ y del Comité Organizador Local junto a los patrocinadores, a quienes les dirigirá un discurso.
A las 18:15 tendrá lugar la ceremonia de despedida en el aeropuerto de Cracovia Balice.
A las 20:25 está prevista la llegada del Papa Francisco al aeropuerto romano de Ciampino.
 Fuente: Religión digital

La diócesis de Nápoles dona sus apartamentos a los pobres



La curia de Nápoles donará apartamentos de su propiedad a los pobres. Así lo ha anunciado por sorpresa el sábado pasado el cardenal Crescenzio Sepe, durante la presentación de la carta pastoral sobre la tercera obra de misericordia «Vestir al desnudo», explicando que se trata de una promesa hecha al Papa en el pasado.
De este modo, el arzobispo ha precisado que unos sesenta «ocupantes sin techo» de las casas de la archidiócesis se convertirán en propietarios del alojamiento en el que viven. Se trata de casas todas en las zonas más marginales de la ciudad.
En Nápoles, subrayó el cardenal Sepe, las primeras «desnudeces» son la casa y el trabajo, por lo que la curia donará los alojamientos de sus propiedad a aquellos que por la crisis ya no logran pagar los gastos del alquiler. La cesión –explicó el purpurado– implicará solo a las casas de la diócesis, no los alojamientos que pertenecen a las órdenes religiosas y que son gestionados de forma autónoma por cada congregación.
En seguida se procederá al reconocimiento del patrimonio inmobiliario y, mientras tanto se está estudiando un plan para hacer sostenible a los más pobres la novedad de ser propietarios de una casa, con todos los gastos y las tasas que eso implica.
«Tenemos que revestir a aquellos a los que se les han negado los derechos, privados de los vestidos de dignidad», afirmó el arzobispo de Nápoles. Asimismo, indicó que muchos padres le escriben cada día «lamentándose del hecho de que no consiguen llevar a casa un plato para dar de comer a sus hijos». El camino –añadió– es el de la caridad que «a través del compromiso socio-político mira e interviene en las causas del degrado y se dirige hacia el bien común, los intereses generales de la ciudad».
Para el purpurado, otra de las mayores tragedias de la desnudez de su pueblo es la que se deriva de la falta de trabajo: «verdadera calamidad social».
Por eso, en el próximo año pastoral –anunció– se intervendrá «sobre la carencia del trabajo y sobre sus graves consecuencias de orden moral y social».
Zenit

Francisco envía un videomensaje a los jóvenes que participarán en la JMJ de Cracovia. "Deseo ofrecer al mundo un mosaico de rostros diferentes, de tantas razas, lenguas, pueblos y culturas"


Cracovia se prepara para la Jornada Mundial de la juventud, que comenzará el martes 26 de julio con la ceremonia de apertura. Esa tarde, el Cardenal Stanisław Dziwisz, Arzobispo de Cracovia - quien durante muchos años fue secretario personal de San Juan Pablo II - presidirá la Santa Misa en el Parque Błonia. Mientras el Papa Francisco llegará al día siguiente.
En efecto, el próximo miércoles, 27 de julio, comenzará el Viaje Apostólico del Santo Padre a Polonia, con ocasión de la 31ª Jornada Mundial de la Juventud que concluirá el domingo 31 de julio.
Mediante un video mensaje, Francisco se dirige a estos queridos hermanos y hermanas recordando en primer lugar la inminente Jornada Mundial de la Juventud, que le permitirá encontrarse con los jóvenes del mundo en Cracovia, y que también le ofrecerá la oportunidad de encontrarse con la querida nación polaca. Y explica que todo estará marcado por el signo de la misericordia, en este Año jubilar, y por la memoria agradecida y devota de San Juan Pablo IIquien fue, precisamente, el artífice de estas Jornadas, además de guía del pueblo polaco en su reciente camino histórico hacia libertad.
El Obispo de Roma agradece a los jóvenes polacos todo lo que están haciendo en favor de este gran encuentro, y también se dirige a los de toda Europa, África, América, Asia y Oceanía, con su bendición para sus países de origen, sin olvidar los deseos que tienen a fin de que la cita de Cracovia represente una peregrinación de fe y de fraternidad.
Además de manifestarles el gran deseo que tiene de encontrarse con todos ellos, para ofrecer al mundo "un nuevo signo de armonía, un mosaico de rostros diferentes, de tantas razas, lenguas, pueblos y culturas, pero todos unidos en el nombre de Jesús, que es el Rostro de la Misericordia", afirma que siente que es un gran don del Señor estar con el pueblo polaco, "que en su historia ha atravesado tantas pruebas, algunas muy duras, y ha salido adelante con la fuerza de la fe, sostenido por la mano materna de la Virgen María".
De ahí que el Santo Padre manifieste su certeza de que la peregrinación al Santuario de Częstochowa será para él una inmersión en esta fe probada, que le hará mucho bien. Al mismo tiempo, Francisco agradece a los Obispos y sacerdotes, a los religiosos y religiosas, y a los fieles laicos, especialmente a las familias, a quienes lleva espiritualmente su Exhortación apostólica postsinodal Amoris laetitia. Porque como les dice el Pontífice la salud moral y espiritual de una nación se ve por sus familias.
Éste es el texto del videomensaje:
Queridos hermanos y hermanas:
Está ya cercana la trigésima primera Jornada Mundial de la Juventud, que me lleva a encontrar a los jóvenes del mundo, convocados en Cracovia, y que me ofrece también la feliz oportunidad de encontrarme con la querida nación polaca. Todo va a estar marcado por el signo de la misericordia, en este Año jubilar, y por la memoria agradecida y devota de san Juan Pablo II, que fue el artífice de la Jornada Mundial de la Juventud, y fue el guía del pueblo polaco en su reciente camino histórico hacia libertad.
Queridos jóvenes polacos, sé que desde hace tiempo estáis preparando, sobre todo con la oración, el gran encuentro de Cracovia. Os agradezco de corazón todo lo que estáis haciendo, y el amor con el que lo hacéis; desde ahora, os abrazo y os bendigo.
Queridos jóvenes de toda Europa, África, América, Asia y Oceanía, bendigo también vuestros países, vuestros deseos y vuestros pasos hacia Cracovia, para que sean una peregrinación de fe y de fraternidad. Que el señor Jesús os conceda la gracia de experimentar en vosotros mismos estas palabras suyas: «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mt 5,7).
Deseo mucho encontrarme con vosotros, para ofrecer al mundo un nuevo signo de armonía, un mosaico de rostros diferentes, de tantas razas, lenguas, pueblos y culturas, pero todos unidos en el nombre de Jesús, que es el Rostro de la Misericordia.
Y ahora me dirijo a vosotros, queridos hijos e hijas de la nación polaca. Siento que es un gran don del Señor el estar entre vosotros, por que sois un pueblo que en su historia ha atravesado tantas pruebas, algunas muy duras, y ha salido adelante con la fuerza de la fe, sostenido por la mano materna de la Virgen María. Estoy convencido de que la peregrinación al Santuario de Częstochowa será para mí una inmersión en esta fe probada, que me hará mucho bien. Os agradezco las oraciones con las que estáis preparando mi visita. Doy las gracias a los Obispos y sacerdotes, a los religiosos y religiosas, a los fieles laicos, especialmente a las familias, a las que llevo en espíritu la Exhortación apostólica postsinodal Amoris laetitia. La «salud» moral y espiritual de una nación se ve por sus familias; por eso, san Juan Pablo II se interesaba especialmente por los novios, los jóvenes esposos y por las familias. Continuad por este camino.
Queridos hermanos y hermanas, os envío este mensaje como prueba de mi afecto. Permanezcamos unidos en la oración. ¡Y nos vemos en Polonia!
  

COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO AL EVANGELIO DE LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR



Cuando habla al pueblo, Jesús usa muchas parábolas: un lenguaje comprensible a todos, con imágenes tomadas de la naturaleza y de las situaciones de la vida cotidiana. 

... La verdadera protagonista de esta parábola es precisamente la semilla, que produce mayor o menor fruto según el terreno donde cae. Los primeros tres terrenos son improductivos: a lo largo del camino los pájaros se comen la semilla; en el terreno pedregoso los brotes se secan rápidamente porque no tienen raíz; en medio de las zarzas las espinas ahogan la semilla. El cuarto terreno es el terreno bueno, y sólo allí la semilla prende y da fruto.

En este caso, Jesús no se limitó a presentar la parábola, también la explicó a sus discípulos. La semilla que cayó en el camino indica a quienes escuchan el anuncio del reino de Dios pero no lo acogen; así llega el Maligno y se lo lleva. El Maligno, en efecto, no quiere que la semilla del Evangelio germine en el corazón de los hombres. Esta es la primera comparación. 

La segunda es la de la semilla que cayó sobre las piedras: ella representa a las personas que escuchan la Palabra de Dios y la acogen inmediatamente, pero con superficialidad, porque no tienen raíces y son inconstantes; y cuando llegan las dificultades y las tribulaciones, estas personas se desaniman enseguida. 

El tercer caso es el de la semilla que cayó entre las zarzas: Jesús explica que se refiere a las personas que escuchan la Palabra pero, a causa de las preocupaciones mundanas y de la seducción de la riqueza, se ahoga. 

Por último, la semilla que cayó en terreno fértil representa a quienes escuchan la Palabra, la acogen, la custodian y la comprenden, y la semilla da fruto. El modelo perfecto de esta tierra buena es la Virgen María. 

Esta parábola habla hoy a cada uno de nosotros, como hablaba a quienes escuchaban a Jesús hace dos mil años. Nos recuerda que nosotros somos el terreno donde el Señor arroja incansablemente la semilla de su Palabra y de su amor. ¿Con qué disposición la acogemos? 

Y podemos plantearnos la pregunta: ¿cómo es nuestro corazón? ¿A qué terreno se parece: a un camino, a un pedregal, a una zarza? Depende de nosotros convertirnos en terreno bueno sin espinas ni piedras, pero trabajado y cultivado con cuidado, a fin de que pueda dar buenos frutos para nosotros y para nuestros hermanos. 

Y nos hará bien no olvidar que también nosotros somos sembradores. Dios siembra semilla buena, y también aquí podemos plantearnos la pregunta: ¿qué tipo de semilla sale de nuestro corazón y de nuestra boca? Nuestras palabras pueden hacer mucho bien y también mucho mal; pueden curar y pueden herir; pueden alentar y pueden deprimir. Recordadlo: lo que cuenta no es lo que entra, sino lo que sale de la boca y del corazón. 

Que la Virgen nos enseñe, con su ejemplo, a acoger la Palabra, custodiarla y hacerla fructificar en nosotros y en los demás. 

(Del Ángelus del Papa Francisco el 13-7-2014)

PARÁBOLA DEL SEMBRADOR



Evangelio según San Mateo 13, 1-9

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Acudió tanta gente, que tuvo que subirse a una barca; se sentó y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas:

– Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. 

Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó, y por falta de raíz se secó. 

Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. 

El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga.

martes, 19 de julio de 2016

La misericordia en el arte: María que nos cubre con su manto


Entrevista a María Grazia Bernandini, organizadora de la exposición “La misericordia en el Arte, itinerario jubilar entre las obras famosas de los grandes artistas italianos”
Con motivo del Jubileo de la Misericordia, el palacio municipal de Roma y antigua residencia papal, Il Campidoglio, acoge un recorrido alternativo sobre el tema de la misericordia, a través de una exposición artística.
Con el título “La misericordia en el Arte, itinerario jubilar entre las obras famosas de los grandes artistas italianos”, está abierta al público hasta el 27 de noviembre de este año.
La responsable de la exposición, María Grazia Bernandini ha hablado con ZENIT y ha indicado algunos particulares interesantes sobre cómo la Virgen irrumpe en el arte como Madre de Misericordia, en particular desde la Edad Media, comentarios que compartimos con nuestros lectores.
¿Cómo nace la idea de esta exposición?— María Grazia Bernandini: Nace con motivo del Jubileo de la Misericordia, ya que las obras de arte sacro que nos llegan del pasado transmiten un fuerte mensaje cristiano y católico, porque el arte ha estado muchas veces cercano a la Iglesia. Por ello hemos individuado algunas obras de arte a través de las cuales realizar un recorrido jubilar alternativo.
Háblenos un poco de estas obras de arte…
María Grazia Bernandini: Al hablar de la misericordia en el arte partimos del políptico de la Madonna della Misericordia de Piero della Francesca, que se encuentra en la localidad deBorgo San Sepolcro. Pero son muchos los artistas que la han representado, desde Simone Martini a Lippo Memmi, de Bartolomeo Caporali a Pietro Perugino.

¿Y cómo la representaron?
— María Grazia Bernandini: Hemos partido del concepto de la Virgen de la Misericordia y en estas obras podemos entender cómo Ella era venerada. Es la Virgen que intercede junto a Dios y al Cristo Juez, Nuestra Señora que se presenta como mujer misericordiosa. Hasta tal punto esto es verdad que en la alta Edad Media, en los siglos XIII y XIV, nace la oración Salve Regina Mater Misericordiae, y es el culto de la Virgen como una madre.

¿Qué significado tiene en estos cuadros la Virgen con su manto?
— María Grazia Bernandini: Hay diversos cuadros de la Virgen Misericordiosa que abre su manto, lo que en la Edad Media tenía un significado también jurídico, cubrir con el manto era un acto simbólico. Un niño nacido fuera del matrimonio, por ejemplo, si era cubierto por el manto significaba que era adoptado, o un condenado a muerte, si era cubierto significaba que era agraciado.

Así, cuando los fieles veían a esta figura de María, incluso pintada más grande en las proporciones del cuadro, que cubría a sus fieles con la propia capa, significaba que Nuestra Señora protege, ayuda, socorre. Se tiene así una imagen inmediata.
Además, la imagen de la Madre de la Misericordia era llevada en los estandartes y gonfalones de las Compañías de la Misericordia. De esta manera, Nuestra Señora de la Misericordia se vuelve un símbolo del amor de la madre que lleva a realizar obras caritativas.
¿Cuáles son las obras más famosas?
— María Grazia Bernandini: Seguramente La Carità, di Guido Reni; o el san Camilo de Lellis que ayuda a los enfermos, un bajorelieve de Pietro Bernini, padre del famoso Gianlorezo Bernini, el cual representa a san Martín de Tours que dona la mitad de su capa a un pobre. Y tenemos también una Madonna della Misericordia de Vincenzo Tamagni, un pintor menos famoso pero siempre extraordinario.

Las dos grandes obras de Piero della Francesca y de Caravaggio, debido a lo delicado de las mismas, no están presentes pero sí documentadas en los paneles didácticos.

El Papa asegura que “un joven que no es inquieto es un viejo”


En un vídeo mensaje enviado a un evento celebrado en Washington, el Santo Padre subraya que Jesús es el único que puede dar una respuesta a las inquietudes del joven
 El papa Francisco ha enviado un vídeo mensaje a los jóvenes participantes del evento llamado “Juntos 2016”, que se celebró el pasado sábado en Washington, Estados Unidos. La iniciativa, de carácter ecuménico, informa Radio Vaticano, ha sido organizada por el movimiento de oración y evangelización “Pulse” fundado por Nick Hall.
Queridos jóvenes –dice Francisco hablando en español—sé que hay algo en vuestros corazones que les agita y les hace estar inquietos, porque un joven que no es inquieto es un viejo. Porque “la juventud crea inquietud”, asegura.
De este modo, el Papa les pregunta “¿cuál es tu inquietud?”.  Y les recuerda que Jesús “es el único que puede dar una respuesta a tal inquietud”.
“Puedes estar seguro, te lo garantizo: no te sentirás frustrado. Dios no decepciona a nadie”, precisa el Pontífice. Finalmente les recuerda que Jesús les espera, “es Él quien ha plantado en tu corazón las semillas de la inquietud”.
Zenit

19 de julio: santas Justa y Rufina, mártires

La acción se desarrolla en el marco de la ciudad de Sevilla. Justa y Rufina vienen presentadas, desde la lejanía del siglo III y con el agradecimiento de los reconocidos sevillanos posteriores a ellas en la fe y en el tiempo, como pobres y virtuosas. Su oficio es el de alfareras; allá están con su torno de madera, girando con los pies la mesa y rozando hábilmente con las manos la húmeda arcilla hasta que, ya moldeada, se ha convertido en vasija utilitaria o jarrón de ornamento, dispuestos para el horno.
En Sevilla mandan ahora los romanos fuertes y guerreros. Pero son idólatras y han traído a la ciudad, con la paz, todos los vicios de una ciudad dorada y opulenta. Los cristianos notan que hay una ola más de corrupción y desenfreno.
Justa y Rufina viven y respiran según el Evangelio. Así lo aprendieron en su casa porque sus padres se bautizaron de los primeros. Con el producto de su trabajo honrado viven ellas y benefician al prójimo; la gente comenta que su caridad va con mano larga y también eso se nota por los miserables que salen de su casa con un puchero lleno de algo caliente para calmar al estómago y restaurar las fuerzas.
La fiesta de Salambó –que ese es el modo de llamar a Venus– vino a alterar su tranquila y laboriosa existencia. Han salido las damas nobles por las calles, llevando a hombros su estatua; van remedando gritos y lamentos, fingen gemidos y ademanes de dolor imitando la angustia de Venus que llora la muerte de su enamorado Adonis.
A su paso está organizado un petitorio para costear la fiesta y hacer más brillante la solemnidad de los sacrificios. Cuando llegan a la altura de la casa-tienda-taller de Justa y Rufina y pedirles limosna para los festejos, las dos hermanas se niegan al unísono a cooperar con el culto pagano. Además se despachan a gusto –¡pues buenas eran aquellas hermanas de Trajana, hoy Triana, puestas en jarras!– hablando de Dios, de Jesucristo el Señor, de la falsedad de su ídolo, obra del demonio, sin vida ni poder, aborrecible y despreciable. Hasta tal punto –cuentan las crónicas– se enervaron las ilustres damas paganas, que dejan caer la estatua llevada en andas y su descuido hizo que, tanto los cacharros en venta como el ídolo portado, acabaran hechos pedazos en el suelo.
Ahora, como venganza, son acusadas de sacrílegas ante Diogeniano que es el que preside en Sevilla, como gobernador de la Bética, y que se propone darles un castigo ejemplar. Fue Triana, fuera de la ciudad y al otro lado del río, el lugar de su juicio y condena. Pudieron mantenerse firmes en la fe del bautismo a pesar del ecúleo o caballete y de los garfios de hierro; las meten en la cárcel para debilitar con hambre sus fuerzas por fuera y por dentro; también las obligan a caminar descalzas por malos terrenos, pero resisten sin claudicar a pesar de los pies sangrantes. Justa muere en la cárcel por su debilidad y arrojan su cuerpo muerto a un pozo para impedir que los cristianos le dieran culto. A Rufina le reservan la muerte en el anfiteatro de Itálica para que un león la destrozara; pero con asombro pudieron ver los paganos que la fiera se volvió mansa y se echó a su lado. La orden de Diogeniano salió tajante de su boca y el verdugo le rompió el cuello. Su cuerpo lo quemaron.
Dicen que, luego, el obispo Sabino, reverente, recuperó las cenizas y los restos de las hermanas.
Pronto comenzó el culto a las mártires sevillanas. Son testigos el código Veronense y los templos que muy pronto se levantaron en su honor. En los breviarios antiguos se reza que san Leandro se enterró en Sevilla en la iglesia de las santas Justa y Rufina.
Entre las iconografías de Justa y Rufina destaca el grupo escultórico del siglo XVIII del sevillano Duque Cornejo que se venera en un altar de la catedral hispalense. La sacristía de la misma catedral tiene a las santas en un cuadro de Goya que las representa no jóvenes, sino como dos matronas, con un león a sus pies. También en el Museo Provincial de Bellas Artes de Sevilla está resumida pictóricamente la historia de su vida y de su fidelidad a la fe cristiana inmortalizadas por Murillo; el pintor quiso dibujarlas en el lienzo con las palmas martiriales y entre la cacharrería de su oficio, predicando el patronazgo de las dos mártires sobre la ciudad con el anacrónico símbolo de sostener ambas con sus manos a la Giralda. Los artistas son así.
Archimadrid.or
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 12, 46-50

En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él. Uno se lo avisó:

–Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo.

Pero él contestó al que le avisaba:

–¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?

Y señalando con la mano a los discípulos, dijo:

–Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

lunes, 18 de julio de 2016

Jorge Costadoat sj: "No se necesitan sacerdotes más divinos, sino que su fe los haga más humanos"

Amoris laetitia es un documento de enorme importancia. Permite mirar más allá del tema de la familia, en el cual se concentra. Me detengo en un punto. El Papa Francisco con esta exhortación apostólica replantea las relaciones entre los sacerdotes y los laicos. Hasta ahora estas relaciones han operado en una dirección vertical.
Pero, desde que el Concilio Vaticano II subrayó la importancia del bautismo como el factor de unión entre los cristianos, estas relaciones han debido ser más horizontales, fraternales: los sacerdotes han tenido que orientar a los fieles en la medida que estén dispuestos a aprender de ellos, de sus vidas y de su experiencia de Dios.
El Vaticano II nos ha recordado que el Evangelio es un testimonio entre personas antes que doctrinas con que adoctrinar. Y, precisamente, lo que falta en la Iglesia hoy es un clero que en vez de anunciar una experiencia personal del Evangelio recurre a enunciados teológicos abstractos y a frases comunes.
El método que el Papa Francisco fijó para la ejecución del Sínodo señala un giro para el futuro de la Iglesia. El procedimiento de elaboración de esta exhortación papal comenzó con 39 preguntas que el Papa entregó al Pueblo de Dios por los medios de comunicación. No fueron preguntas retóricas. Tampoco interesaba a Francisco averiguar si los católicos sabían la doctrina. Lo principal fue oír lo que el Espíritu ha ido gestando en los católicos en el mundo actual, en esta época y en sus diversas culturas.
Así, la autoridad eclesiástica se ha abierto a aprender para enseñar. Los obispos reunidos en el Sínodo han recogido las respuestas a estas preguntas y han procedido a pensar cómo volver a plantear la enseñanza tradicional de la Iglesia en términos actuales.
Esta posibilidad se ha liberado justo allí donde Amoris laetitia subraya la importancia de la libertad y del respeto de la conciencia de los fieles. Dice el papa: "Estamos llamados a formar las conciencias, pero no a pretender sustituirlas" (AL 37). Francisco ha reconocido que es un error que los sacerdotes quieran dirigir la vida de las personas. Ni ellos ni nadie debiera pedir cuenta a los fieles, por ejemplo, del método anticonceptivo que usan las parejas.
El celo por la ayuda espiritual a las personas no puede legitimar una falta de respeto a sus conciencias. El Papa lamenta que los confesionarios hayan sido usados como salas de tortura (cf. AL 305). Algo parecido tendrá que ocurrir con los laicos que se encuentran en una situación matrimonial irregular y que desean participar plenamente en la vida de su Iglesia. No serán los sacerdotes los que han de autorizarlos. Estos han de acompañarlos en un discernimiento que acabará en una decisión en conciencia de los mismos laicos, sea para comulgar, sea para abstenerse de hacerlo.
¿Dónde se formarán los sacerdotes del futuro? ¿Cómo se hace para formar personas capaces de exponerse a las vidas ajenas más desagarradas y ofrecerles, a partir de la propia experiencia, procesada con la enseñanza tradicional de la Iglesia, una palabra nueva, genuina, espiritualmente liberadora, no culpabilizante, una palabra efectivamente orientadora? No se necesita sacerdotes más divinos, sino que su fe los haga más humanos.
Lo que está en juego en última instancia es la trasmisión de la fe. Los jóvenes se han descolgado en una proporción muy alta de una Iglesia que trató a sus padres como niños. Ellos han nacido en una sociedad abierta, no siempre más adulta, inmadura bajo muchos respectos, pero más respetuosa de la libertad y de las búsquedas personales. No puede decirse que los jóvenes no sean capaces de una experiencia de Dios porque no quieren ser católicos. Ellos piensan que la Iglesia les es inhabitable por razones que no se pueden despreciar.
Las relaciones entre sacerdotes y fieles han sido bastante infantiles. Donde no ha habido suficiente respeto a la libertad y al discernimiento de los laicos, laicos y sacerdotes no han podido crecer en su fe. El modo de elaboración de Amoris laetitia, y sus más valiosas conclusiones, augura el surgimiento de una Iglesia más adulta.
(Jorge Costadoat sj)

Donde haya odio ponga paz

Hoy más que nunca se hace actual y necesaria la oración por la paz que se atribuye a san Francisco de Asís.
"Donde haya odio ponga paz...", refleja todo una propuesta para este tiempo que parece opacar la búsqueda de una paz verdadera. El santo de Asís promueve una forma de ser y estar en el mundo que implica renunciar a la violencia, al odio y a toda actitud que impida la paz y la fraternidad.
Esta es la idea que ha pronunciado, a su modo, la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos frente a los sucesos acaecidos en Niza, al decir: "la oscuridad de la violencia no puede atenuar las aspiraciones más altas de la humanidad para vivir en paz".
Cierto es que estos hechos lamentables resultan incomprensibles y cuestionan muchos elementos fundamentales de la existencia -paradigmas de convivencia, de pensamiento, de tolerancia, etcétera- que se tenían como válidos. Ante esto no nos queda más que volver a nuestras raíces, nuestra tradición cristiana y responder como san Francisco de Asís.
En octubre del año 2015, el rabino y filósofo Jonathan Sacks publicó un libro titulado Not in God's Name. Confronting Religious Violence (No en Nombre de Dios. Luchar contra la violencia religiosa), y defiende desde su perspectiva la idea franciscana de la búsqueda de la paz. Una de las tesis que argumenta es que "el siglo XXI no será un siglo de secularización, sino que será una era de des-secularización y de conflictos religiosos".
Sacks prosigue, el "secularismo olvidó que el Homo Sapiens es un animal en busca de sentido", algo que no proveen las grandes instituciones" ni los grandes sistemas de pensamiento. La ausencia de sentido ha hecho que "el siglo XXI deje un máximo a la elección y un mínimo al sentido". El ser humano ha retornado a la religión porque ha experimentado que es muy difícil vivir sin sentido y sin orientación.
Es muy difícil conseguir la paz sin la ayuda de la religión. Para Sacks, la religión en sí misma no causa violencia, es el fanatismo religioso que elige parcialmente ciertos elementos de una religión y genera una mentalidad que divide el mundo entre aquellos impecablemente buenos y los otros irremediablemente malos. A esta tendencia Sacks lo denomina dualismo patológico y reconoce que en la historia de la humanidad ha habido dualismos -Gnósticos, Maniqueísmo, entre otros- pero que no han sido violentos.
Resulta, por ende, inconcebible pretender vincular la violencia con Dios. "Invocar el nombre de Dios para justificar la violencia contra los inocentes no es un acto religioso, es un sacrilegio. Es un tipo de blasfemia. Es tomar el nombre de Dios en vano". ¿Cómo es posible que la gente mate en nombre del Dios de la vida? ¿Cómo es posible que se promueva la guerra en nombre del Dios de la paz? ¿Cómo es posible el odio en nombre del Dios del amor? ¿Cómo es posible la práctica de la crueldad en nombre del Dios de la compasión?
Ante tales cuestionamientos el pensador judío propone el recurso a la figura del Abraham. Abraham no es simplemente el padre en la fe, es la alternativa a la violencia de su época. "Abraham no tenía un imperio, no dirigió un ejército, no conquistó territorios, no hizo milagros ni anunció profecías, pero sí vivió, pensó y creyó de una forma muy diversa a la de sus vecinos" y eso cambió el rumbo de la historia.
El libro del Génesis está lleno de violencia y conflictos -Caín-Abel, Isaac-Ismael, Jacob-Esaú, José y sus hermanos- que no se reducen a simples conflictos de diversos sistemas de pensamiento y opciones de vida, sino que es una rivalidad entre hermanos. Al final de todo este "rompecabezas" de conflictos y rivalidades que nos ofrece el primer Testamento, la "pieza" fundamental que da el toque definitivo es Abraham.
Ante el fanatismo religioso que produce violencia, el trabajo que queda por hacer no es responder en la misma media, sino elaborar una teología que genere una forma de vivir, de pensar y de creer donde la integración de la religiones resultan imprescindibles. Abraham está presente en las tres religiones y podría ser un paradigma de integración. Del mismo modo, Francisco de Asís, podría ser una figura que aúna a todos como hermanos, en una fraternidad universal.
Por lo tanto, no es tiempo para continuar dedicando esfuerzos en marginar las raíces de nuestra cultura, estamos en un tiempo para hacer silencio y escuchar al Dios de todos los tiempos que nos habla en nuestro tiempo. La empatía, la simpatía, el conocimiento y la racionalidad son usualmente suficientes para vivir en paz con los demás, pero no en tiempos difíciles.
Si de los conflictos narrados en el libro del Génesis nació el pacto familiar y de los conflictos del libro Éxodo nació el pacto nacional, el mensaje implícito es que no es suficiente que las familias vivan en paz, es posible que nazca una nueva nación en donde "Judíos, Cristianos y Musulmanes puedan estar juntos en defensa de la humanidad, la santidad de la vida, la libertad religiosa y el verdadero culto a Dios".
En el paradigma abrahámico subyace el mensaje: No odies a la gente que te persigue. Aprende de esa experiencia para construir una sociedad sin persecución. Genera vida, familia, futuro y esperanza. El odio nos hace esclavos. Educa en el perdón, en la paz y en la misericordia.

(Lucio Nontol, corresponsal en NY) Religión digital.

Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará



Lectura del santo Evangelio según san Mateo 12,38-42

En aquel tiempo, un grupo de letrados y fariseos dijeron a Jesús:

– Maestro, queremos ver un milagro tuyo.

El les contestó:

– Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará más signo que el del profeta Jonás.

Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo: pues tres días y tres noches estará el Hijo del Hombre en el seno de la tierra.

Cuando juzguen a esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.

Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

domingo, 17 de julio de 2016

Ángelus del Papa: una cosa es necesaria, escuchar a Jesús

Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!
En el Evangelio de hoy el evangelista Lucas narra de Jesús, que mientras estaba en camino hacia Jerusalén, entra en un poblado y es recibido en casa de dos hermanas: Marta y María (cfr Lc 10,38-42). Ambas ofrecen acogida al Señor, pero lo hacen en diferentes modos. María se sienta a los pies de Jesús y escucha su palabra (cfr v. 39), en cambio Marta está ocupada preparando cosas; y a un cierto punto dice a Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude” (v. 40). Y Jesús le responde: “Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada” (vv. 41 – 42).
En sus quehaceres y ocupaciones, Marta corre el riesgo de olvidarse. Y este es el problema: corre el riesgo de olvidar la cosa más importante, es decir la presencia del huésped, que era Jesús en este caso. Se olvida la presencia del huésped. Y el huésped no es simplemente servido, alimentado, cuidado en todos los sentidos. Es necesario sobre todo que sea escuchado. Recuerden bien esta palabra: ¡escuchar! Porque el huésped es acogido como persona, con su historia, su corazón rico de sentimientos y de pensamientos, para que se pueda sentir verdaderamente en familia. Pero si tú recibes a un huésped en tu casa y continúas a hacer las cosas, lo haces sentarse allí, callado él, callado tú, es como si fuera de piedra: el huésped de piedra. ¡No! El huésped es escuchado. Cierto, la respuesta que Jesús da a María –cuando le dice que una sola cosa es necesaria- encuentra su pleno significado en referencia a la escucha de la palabra de Jesús mismo, aquella palabra que ilumina y sostiene todo lo que somos y que hacemos. Si nosotros vamos a rezar -por ejemplo- delante al Crucifijo y hablamos, hablamos, hablamos y hablamos, y después nos vamos: ¡no escuchamos a Jesús! No dejamos hablar a Él a nuestro corazón. Escuchar: aquella palabra es clave. ¡No olviden! No debemos olvidar que la Palabra de Jesús nos ilumina, nos sostiene y sostiene todo lo que somos y que hacemos. Pero no debemos olvidar que también en la casa de Marta y María, Jesús, antes de ser Señor y Maestro, es peregrino y huésped. Por lo tanto, su respuesta tiene este primer y más inmediato significado: “Marta, Marta, ¿por qué te afanas tanto por el huésped hasta olvidar su presencia? ¡El huésped de piedra! Para acogerlo no son necesarias muchas cosas; más bien, es necesaria una cosa sola: escucharlo -la palabra: escucharlo-  demostrarle una actitud fraterna, de modo que se sienta en familia, y no en un alojamiento provisional”.
Así entendida, la hospitalidad, que es una de las obras de misericordia, aparece verdaderamente como una virtud humana y cristiana, una virtud que en el mundo de hoy corre el riesgo de ser descuidada. De hecho, se multiplican las casas de descanso y los hospicios, pero no siempre en estos ambientes se practica una hospitalidad real. Se da vida a varias instituciones que atienden muchas formas de enfermedad, de soledad, de marginación, pero disminuye la probabilidad para quien es extranjero, marginado, excluido de encontrar alguno dispuesto a escucharlo. Porque es extranjero, prófugo, migrante. ¡Escuchen aquella dolorosa historia! Incluso en la propia casa, entre los propios familiares, puede suceder que se encuentren más fácilmente servicios y cuidados de varios tipos que escucha y acogida.
Hoy estamos tan atrapados, con frenesí, por tantos problemas -y algunos de ellos no importantes- que nos falta la capacidad de escucha. Estamos ocupados continuamente y así no tenemos tiempo para escuchar. Yo quisiera preguntarle a ustedes, hacerles una pregunta, cada uno responda en su propio corazón: ¿Tú marido, tienes tiempo para escuchar a tu esposa? ¿Y tú, mujer, tienes tiempo para escuchar a tu esposo? ¿Ustedes padres tienen tiempo, tiempo ‘para perder’, para escuchar a sus hijos o a sus abuelos, los ancianos? –pero, los abuelos siempre dicen las mismas cosas, son aburridos…- ¡Pero necesitan ser escuchados!”. Escuchar. Les pido aprender a escuchar y dedicarles más tiempo. En la capacidad de escucha está la raíz de la paz.
La Virgen María, Madre de la escucha y del servicio premuroso, nos enseñe a ser acogedores y hospitalarios hacia nuestros hermanos y nuestras hermanas.
(from Vatican Radio)

Necesario y urgente. José Antonio Pagola

Mientras el grupo de discípulos sigue su camino, Jesús entra solo en una aldea y se dirige a una casa donde encuentra a dos hermanas a las que quiere mucho. La presencia de su amigo Jesús va a provocar en las mujeres dos reacciones muy diferentes.
María, seguramente la hermana más joven, lo deja todo y se queda «sentada a los pies del Señor». Su única preocupación es escucharle. El evangelista la describe con los rasgos que caracterizan al verdadero discípulo: a los pies del Maestro, atenta a su voz, acogiendo su Palabra y alimentándose de su enseñanza.
La reacción de Marta es diferente. Desde que ha llegado Jesús, no hace sino desvivirse por acogerlo y atenderlo debidamente. Lucas la describe agobiada por múltiples ocupaciones. Desbordada por la situación y dolida con su hermana, expone su queja a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano».
Jesús no pierde la paz. Responde a Marta con un cariño grande, repitiendo despacio su nombre; luego, le hace ver que también a él le preocupa su agobio, pero ha de saber que escucharle a él es tan esencial y necesario que a ningún discípulo se le ha de dejar sin su Palabra «Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; solo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor y no se la quitarán».
Jesús no critica el servicio de Marta. ¿Cómo lo va a hacer si él mismo está enseñando a todos con su ejemplo a vivir acogiendo, sirviendo y ayudando a los demás? Lo que critica es su modo de trabajar de manera nerviosa, bajo la presión de demasiadas ocupaciones.
Jesús no contrapone la vida activa y la contemplativa, ni la escucha fiel de su Palabra y el compromiso de vivir prácticamente su estilo de entrega a los demás. Alerta más bien del peligro de vivir absorbidos por un exceso de actividad, en agitación interior permanente, apagando en nosotros el Espíritu, contagiando nerviosismo y agobio más que paz y amor.
Apremiados por la disminución de fuerzas, nos estamos habituando a pedir a los cristianos más generosos toda clase de compromisos dentro y fuera de la Iglesia. Si, al mismo tiempo, no les ofrecemos espacios y momentos para conocer a Jesús, escuchar su Palabra y alimentarse de su Evangelio, corremos el riesgo de hacer crecer en la Iglesia la agitación y el nerviosismo, pero no su Espíritu y su paz. Nos podemos encontrar con unas comunidades animadas por funcionarios agobiados, pero no por testigos que irradian el aliento y vida de su Maestro.
José Antonio Pagola