domingo, 16 de agosto de 2015

María, luz de la Misericordia de Dios, muéstranos a Jesús, oración del Papa

Queridos hermanos y hermanas, buenos días y ¡buena fiesta de la Virgen!
Hoy la Iglesia celebra una de las fiestas más importantes dedicadas a la Santísima Virgen María: la fiesta de su Asunción. Al final de su vida terrena, la Madre de Cristo subió en cuerpo y alma al Cielo, es decir, en la gloria de la vida eterna, en plena comunión con Dios.
El Evangelio de hoy (Lc 1,39-56) nos presenta a María, que, inmediatamente después de haber concebido a Jesús por obra del Espíritu Santo, se dirige a ver a su anciana pariente Isabel, también ella milagrosamente a la espera de un hijo. En este encuentro lleno del Espíritu Santo, María expresa su alegría con el cántico del Magnificat, porque ha tomado plena conciencia de las grandes cosas que están ocurriendo en su vida: a través de ella se llega al cumplimiento de toda la espera de su pueblo.
Pero el Evangelio también nos muestra cual es el motivo más verdadero de la grandeza de María y de su beatitud: el motivo es la fe. De hecho Isabel la saluda con estas palabras: «Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor». (Lc 1:45). La fe es el corazón de toda la historia de María; ella es la creyente, la gran creyente; ella sabe - y así lo dice - que en la historia pesa la violencia de los prepotentes, el orgullo de los ricos, la arrogancia de los soberbios. Sin embargo, María cree y proclama que Dios no deja solos a sus hijos, humildes y pobres, sino que los socorre con misericordia, con premura, derribando a los poderosos de sus tronos, dispersando a los orgullosos en las tramas de sus corazones. Y ésta es la fe de nuestra Madre, ¡esta es la fe de María!

El Cántico de la Virgen también nos permite intuir el sentido cumplido de la vivencia de María: si la misericordia del Señor es el motor de la historia, entonces no podía «conocer la corrupción del sepulcro aquella que, de un modo inefable, dio vida en su seno y carne de su carne al autor de toda vida» (Prefacio). Todo esto no tiene que ver sólo con María. Las “grandes cosas” hechas en ella por el Omnipotente nos tocan profundamente, nos hablan de nuestro viaje por la vida, nos recuerdan la meta que nos espera: la casa del Padre. Nuestra vida, vista a la luz de María asunta al Cielo, no es un deambular sin rumbo, sino una peregrinación que, aún con todas sus incertidumbres y sufrimientos, tiene una meta segura: la casa de nuestro Padre, que nos espera con amor. Es bello pensar en esto: que nosotros tenemos un Padre que nos espera con amor y que nuestra Madre María también está allá arriba, y nos espera con amor.

Mientras tanto, mientras transcurre la vida, Dios hace resplandecer «para su pueblo, todavía peregrino sobre la tierra, un signo de consuelo y de segura esperanza». Aquel signo tiene un rostro, aquel signo tiene un nombre: el rostro radiante de la Madre del Señor, el nombre bendito de María, la llena de gracia, bendita porque ella creyó en la palabra del Señor. ¡La gran creyente! Como miembros de la Iglesia, estamos destinados a compartir la gloria de nuestra Madre, porque, gracias a Dios, también nosotros creemos en el sacrificio de Cristo en la cruz y, mediante el Bautismo, somos insertados en este misterio de salvación.
Hoy todos juntos le rezamos para que, mientras se desanuda nuestro camino sobre esta tierra, ella vuelva sobre nosotros sus ojos misericordiosos, nos despeje el camino, nos indique la meta, y nos muestre después de este exilio a Jesús, fruto bendito de su vientre. Y decimos juntos: ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Traducción del italiano: Griselda Mutual, Radio Vaticano


sábado, 15 de agosto de 2015

¡ Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 39-56

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:

-«¡ Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»

María dijo:

-«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia - como lo había prometido a nuestros padres - en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»

María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.
Palabra del Señor.

Nota Eclesial: La Virgen de la Consolación

La Madre de Dios asunta al cielo en cuerpo y alma, es la Virgen de la Consolación, intercesora de los afligidos siendo oyente, orante, madre, y oferente como la presenta el Papa Pablo VI en la Exhortación Apostólica Marialis Cultus (MC). Siendo consoladora le veneramos como modelo de espiritualidad de la vida cristiana en el orden de la esperanza, la caridad y la perfecta unión con Cristo.
La Virgen María consuela a sus hijos primeramente porque es “Virgen oyente” tiene la paciencia materna de atender cada suplica. Pero principalmente porque “acoge con fe la palabra de Dios: fe, que para ella fue premisa y camino hacia la Maternidad   divina” (MC 17), que luego la hace también Madre de la humanidad.
Es de igual manera “Virgen orante” que testifica su permanente dialogo con Dios, en un espíritu de alabanza e intercesión. Los relatos bíblicos permiten contemplarla en oración en su visita a Santa Isabel, recitando su oración por excelencia: el Magníficat (Lucas 1, 46-55); o suplicando a su Hijo por las necesidades en la Boda de Cana (Juan 2, 1-12); y luego en oración persevante junto a los apóstoles. Resalta Pablo VI su importancia porque la “presencia orante de María en la Iglesia naciente y en la Iglesia de todo tiempo, porque Ella, asunta al cielo, no ha abandonado su misión de intercesión y salvación” (MC 18).
De manera especial los creyentes percibimos el consuelo de la “Virgen Madre” que no desampara a sus hijos, y que muestra está “prodigiosa maternidad constituida por Dios como ‘tipo’ y ‘ejemplar’ de la fecundidad de la Virgen-Iglesia, la cual se convierte ella misma en Madre, porque con la predicación y el bautismo engendra a una vida nueva e inmortal a los hijos, concebidos por obra del Espíritu Santo, y nacidos de Dios" (MC 19).  ´
También el Papa Pablo VI reflexiona sobre la “Virgen oferente”, teniendo en cuenta la Presentación de Jesús en el Templo (Lucas 2, 22-35) que orienta hacia el misterio salvífico de la cruz, siendo una “continuidad de la oferta fundamental que el Verbo encarnado hizo al Padre al entrar en el mundo” (MC 20). Por lo cual vemos a la Virgen que consuela cooperando con la obra salvadora de Jesucristo.
La Virgen de la Consolación así se nos presenta como maestra de espiritualidad que sabe acoger la Palabra, para vivirla en la misión del mismo evangelio siendo cercana a sus hijos, escuchando sus suplicas y llevándoles a Jesucristo, para dar consuelo ante la adversidades del mundo.
(P. Johan Pacheco, RV)
(from Vatican Radio)

viernes, 14 de agosto de 2015

Carlos Osoro: "No hay discípulos de primera, de segunda o de tercera"

El arzobispo de Madrid y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE),Carlos Osoro, ha abogado este jueves porno juzgar y no condenar a divorciados que se vuelven a casar, a los homosexuales ni a los transexuales porque "Dios ha querido que el ser humano sea imagen y semejanza" suya.

Así ha contestado preguntado por las palabras del Papa Francisco, que la semana pasada dijo que los divorciados que se han vuelto a casar no están excomulgados y no deben ser tratados como tales, y por las del obispo de Bilbao, Mario Iceta, quien ha calificado de "reto pastoral de primera magnitud" acompañar a los homosexuales en la Iglesia, así como por Álex Salinas, un transexual al que finalmente se le permite ser padrino en el bautizo de un sobrino suyo en San Fernando (Cádiz).

En declaraciones a los medios antes de intervenir en el ciclo 'Conocimiento y Valores', en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), Osoro ha reivindicado que la Iglesia "da siempre y da el amor del Señor", lo que significa que "se sitúa al lado de todos los heridos y de todas las situaciones en las que estén los hombres, sean las que fueren", incluidos divorciados, homosexuales y transexuales.

De esta forma, ha asegurado que lo que el Pontífice quiere, en el Año de la Misericordia, es que "el ser humano viva y pase por cuatro estaciones que necesariamente hay que pasar: no juzgar, perdonarse, no condenar y dar". En este sentido, ha defendido que lo que da la Iglesia es "lo máximo que se da, el gran y amor y cariño" que, según ha añadido, es lo que cada persona recibe de sus padres.

Asimismo, ha recordado las palabras de Jesucristo, quien "cuando vino a este mundo, dijo 'He venido a salvar a los hombres, no a condenarlos'". "Porque en definitiva, lo que tiene que hacer (la Iglesia) es lo mismo que él (Jesucristo): 'He venido a salvaros'", ha proclamado Osoro, quien ha asegurado que el "problema real" no es permitir que los divorciados vuelvan a comulgar -aspecto que se está debatiendo de cara al Sínodo de Obispos del próximo mes de octubre-, sino que "estemos al lado de todos los seres humanos, estén en la situación que estén".

De esta forma, ha dado más importancia a que "todos los que son creyentes y por diversas circunstancias tuvieron que tomar una decisión en la vida, que sepan que son miembros de la Iglesia y que la Iglesia también les necesita".

"Eso es lo que ha dicho el Papa y lo que seguirá diciendo la Iglesia a través de todos los tiempos. Son discípulos de Cristo. No hay de primera, de segunda y de tercera, somos discípulos de Cristo todos aquellos que hemos sido bautizados y tenemos la vida del Señor en nuestra vida", ha manifestado. Así, ha dicho que él ve a todos los seres humanos "como imágenes de Dios que son".

"Esto es lo más sencillo y lo más maravilloso de un cristiano y es que no puede mirar a nadie por las ideas que tenga o por lo que haya hecho. Les tiene que mirar como les mira Dios", ha incidido Osoro. En este sentido, ha subrayado que Dios "ha querido que el ser humano sea imagen y semejanza" suya, al tiempo que ha señalado que él mismo no ve a las demás personas "como un enemigo", sino alguien "ante el cual me tengo que arrodillar, nada más, porque sé que eres imagen de Dios". "Y ojalá lo supiera hacer con todos. Yo ya sé que tengo mis deficiencias y no lo sé hacer con todos", ha concluido.

(RD/Ep)

«VAMOS A SUBIR AL MONTE DEL SEÑOR» SAN AGUSTÍN

Mira a aquel cuyas manos y pies fueron traspasados por los clavos, cuyos huesos pudieron contarse cuando pendía en la cruz, cuyas vestiduras fueron sorteadas; mira cómo reina ahora el mismo que ellos vieron pendiente de la cruz. Ve cómo se cumplen aquellas palabras: Lo recordarán y volverán al Señor hasta de los confines del orbe; en su presencia se postrarán las familias de los pueblos. Y, viendo esto, exclama lleno de gozo: Lo que habíamos oído lo hemos visto. Con razón se aplican a la Iglesia llamada de entre los gentiles las palabras del salmo: Escucha, hija, mira: olvida tu pueblo y la casa paterna. Escucha y mira: primero escuchas lo que no ves, luego verás lo que escuchaste. Un pueblo extraño —dice otro salmo— fue mi vasallo; me escuchaban y me obedecían. Si obedecían porque escuchaban es señal de que no veían. 

¿Y cómo hay que entender aquellas palabras: Verán algo que no les ha sido anunciado y entenderán sin haber oído? Aquellos a los que no habían sido enviados los profetas, los que anteriormente no pudieron oírlos, luego, cuando los oyeron, los entendieron y se llenaron de admiración. Aquellos otros, en cambio, a los que habían sido enviados, aunque tenían sus palabras por escrito, se quedaron en ayunas de su significado y, aunque tenían las tablas de la ley, no poseyeron la heredad. [...]

No se engrían los que dicen: El Mesías está aquí o está allí. El que dice: Está aquí o está allí induce a división. Dios ha prometido la unidad: los reyes se alían, no se dividen en facciones. 

De los comentarios de san Agustín, obispo, sobre los salmos
(Salmo 47, 7: CCL 38, 543-545)


Fuente: News.va

jueves, 13 de agosto de 2015

La fiesta es un valioso regalo que Dios ha hecho a la familia humana, el Papa en la catequesis

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy abrimos un pequeño camino de reflexión sobre tres dimensiones que marcan, por así decir, el ritmo de la vida familiar: la fiesta, el trabajo y la oración.

Comenzamos por la fiesta. Hoy hablaremos de la fiesta. Y decimos inmediatamente que la fiesta es un invento de Dios. Recordamos la conclusión de la narración de la creación, en el Libro del Génesis que hemos escuchado: «El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día y lo consagró, porque en él cesó de hacer la obra que había creado» (2,2-3). Dios mismo nos enseña la importancia de dedicar un tiempo a contemplar y a gozar de lo que en el trabajo ha sido bien hecho. Hablo de trabajo, naturalmente, no sólo en el sentido del arte manual y de la profesión, sino en el sentido más amplio: cada acción con la cual nosotros los hombres y mujeres podemos colaborar a la obra creadora de Dios.

Por lo tanto, la fiesta no es la pereza de quedarse en el sofá o la emoción de una tonta evasión… No, la fiesta es en primer lugar una mirada amorosa y grata sobre el trabajo bien hecho; festejamos un trabajo. También ustedes, recién casados, están festejando el trabajo de un lindo tiempo de noviazgo: ¡y esto es bello! Es el tiempo para ver a los hijos, o los nietos, que están creciendo, y pensar: ¡qué bello! Es el tiempo para mirar nuestra casa, los amigos que hospedamos, la comunidad que nos rodea, y pensar: ¡qué buena cosa! Dios ha hecho así cuando ha creado el mundo. Y continuamente hace así, porque Dios crea siempre, ¡también en este momento!

Puede suceder que una fiesta llegue en circunstancias difíciles y dolorosas, y se celebra quizá “con un nudo en la garganta”. Y sin embargo, también en estos casos, pedimos a Dios la fuerza de no vaciarla completamente. Ustedes mamás y papás saben bien esto: cuántas veces, por amor a los hijos, son capaces de apartar las penas para dejar que ellos vivan bien la fiesta, ¡gusten el sentido bueno de la vida! ¡Hay tanto amor en esto!

También en el ambiente de trabajo, a veces - ¡sin fallar a los deberes! - nosotros sabemos “filtrar” alguna chispa de fiesta: un cumpleaños, un matrimonio, un nuevo nacimiento, como también una despedida o una nueva llegada…, es importante. Es importante hacer fiesta. Son momentos de familiaridad en el engranaje de la máquina productiva: ¡nos hace bien!

Pero el verdadero tiempo de la fiesta, suspende el trabajo profesional, y es sagrado, porque recuerda que el hombre y la mujer que han sido hechos a imagen de Dios, el cual no es esclavo del trabajo, sino Señor, por lo tanto también nosotros no debemos ser nunca esclavos del trabajo, sino “señores”. Hay un mandamiento para esto, un mandamiento que se aplica a todos, ¡ninguno es excluido! Y en cambio sabemos que hay millones de hombres y mujeres, e incluso ¡niños esclavos del trabajo! En este tiempo existen esclavos ¡Son explotados, esclavos del trabajo y esto es en contra de Dios y en contra de la dignidad de la persona humana! La obsesión por el beneficio económico y el eficientismo de la técnica amenaza los ritmos humanos de la vida, porque la vida tiene sus ritmos humanos.

El tiempo del reposo, sobre todo el dominical, está destinado a nosotros para que podamos gozar de aquello que no se produce y no se consume, no se compra y no se vende. Y por el contrario vemos que la ideología de la ganancia y del consumo quiere devorar también la fiesta: y también ésta a veces se reduce a un “negocio”, un modo para ganar dinero y gastarlo. Pero ¿es para eso que trabajamos? La codicia del consumir, que comporta el desperdicio, es un virus feo que, entre otros, nos hace estar más cansados que antes. Perjudica el verdadero trabajo, consume la vida. Los ritmos desregulados de la fiesta causan víctimas, a menudo jóvenes.

Finalmente, el tiempo de la fiesta es sagrado porque Dios habita en modo especial. La Eucaristía dominical lleva a la fiesta toda la gracia de Jesucristo: su presencia, su amor, su sacrificio, su hacerse comunidad, su estar con nosotros… Y es así, como cada realidad recibe su sentido pleno: el trabajo, la familia, las alegrías y los cansancios de cada día, también el sufrimiento y la muerte; todo se trasfigura por la gracia de Cristo.

La familia está dotada de una competencia extraordinaria para entender, dirigir y sostener el auténtico valor del tiempo de la fiesta. Pero ¡que bellas son las fiestas en familia, son bellísimas! Y en particular del domingo. No es casualidad si las fiestas en las cuales hay lugar para toda la familia ¡son aquellas que salen mejor!

La misma vida familiar, mirada con los ojos de la fe, aparece mejor de los cansancios que implican. Nos aparece como una obra de arte de sencillez, bella porque no es artificial, no fingida, sino capaz de incorporar en sí misma todos los aspectos de la vida verdadera. Nos aparece como una cosa “muy buena”, como Dios dice al final de la creación del hombre y de la mujer (cfr Gen 1, 31). Por lo tanto, la fiesta es un valioso regalo de Dios; un valioso regalo que Dios ha hecho a la familia humana: ¡no la arruinemos! Gracias.
(Traducción por Mercedes De La Torre – RV)

No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete

Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 21-19, 1
En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús:
-«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le contesta:
-«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.
El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo."
El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo:
"Págame lo que me debes."
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré."
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
"¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?"
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»
Cuando acabó Jesús estas palabras, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.
Palabra del Señor.

BENDITO SEA EL NOMBRE DEL SEÑOR PARA SIEMPRE


Del Salmo 113: 

Bendito sea el Nombre del Señor para siempre

Aleluya! Alaben, servidores del Señor,
alaben el nombre del Señor.
Bendito sea el Nombre del Señor,
desde ahora y para siempre.
Bendito sea el Nombre del Señor para siempre

Desde la salida del sol hasta su ocaso,
sea alabado el nombre del Señor.
El Señor está sobre todas las naciones,
su gloria se eleva sobre el cielo,

Bendito sea el Nombre del Señor para siempre

¿Quién es como el Señor, nuestro Dios,
que tiene su morada en las alturas,
y se inclina para contemplar
el cielo y la tierra?

Bendito sea el Nombre del Señor para siempre

Él levanta del polvo al desvalido,
alza al pobre de su miseria,
para hacerlo sentar entre los nobles,
Él honra a la mujer estéril en su hogar,
haciendo de ella una madre feliz


Bendito sea el Nombre del Señor para siempre

miércoles, 12 de agosto de 2015

BENDITO SEA DIOS, QUE NO RECHAZÓ MI ORACIÓN


Del Salmo 65:

 Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida

Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria.
Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!»
Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida

Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres.
Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,
haced resonar sus alabanzas.
Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida

Fieles de Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo:
apenas mi boca clamó hacia Él,
mi lengua comenzó a alabarlo.
Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida

Bendito sea Dios,
que no rechazó mi oración
ni apartó de mí su misericordia.

Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida

SI DOS DE USTEDES SE UNEN PARA PEDIR ALGO, EL PADRE SE LO CONCEDERÁ


Evangelio según San Mateo 18,15-20.

Jesús dijo a sus discipulos:

"Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano.

Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos.

Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano.

Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.

También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos".

martes, 11 de agosto de 2015

En el 42% de los países del mundo no hay libertad religiosa. Cristianos sufren persecuciones y judíos reacciones violentas

Las violaciones más graves se dan en los países musulmanes.
Una ciudad que hasta hace poco albergaba a 30 mil cristianos, de repente ya no tiene ninguno y tras 1600 años no hay misa
En cifras, se calcula que hay 55 países en donde la realidad de los fieles es crítica. En otras 26 naciones esta situación empeora, al punto que personas de un culto específico arriesgan su vida si hacen manifestaciones públicas de su religión.

Pese a que el informe destaca algunos avances de tolerancia con relación a la libertad religiosa, hay 20 países que generan preocupación media y alta, entre ellos: Irán, Emiratos Árabes Unidos, Cuba y Qatar; le sigue Zimbabue y Taiwán, que están en las categorías "preocupante" y "alarma baja", respectivamente.

Con relación a la influencia del islam extremista, ligada a la persecución religiosa, este fenómeno está presente en 14 naciones, de ellas sobresale: Afganistán, Arabia Saudí, Egipto, Irán, Iraq, Libia, Maldivas, Nigeria, Paquistán, República Centroafricana, Somalia, Siria, Sudán y Yemen. Y en 6 Estados (Azerbaiyán, China, Corea del Norte, Eritrea, Birmania y Uzbekistán) los responsables de la persecución son los regímenes autoritarios.

Las violaciones más graves se dan en los países musulmanes. Contrario sucede en occidente, especialmente en naciones que históricamente han sido cristianas.

Según el informe, en América y Europa, principalmente, predomina un desacuerdo sobre el papel que debe representar la religión en la "vida pública" y la apertura a la libertad religiosa está amenazada por la creciente preocupación por el extremismo.

Respecto a los creyentes más perseguidos, en primer lugar están los cristianos, debido a su amplia difusión geográfica y a su elevado porcentaje; seguido por los musulmanes, quienes sufren un alto grado de persecución y discriminación, tanto a manos de otros musulmanes como de Gobiernos autoritarios; y de tercero los judíos, que son víctimas de violencia y otros malos tratos de baja intensidad. No obstante este tipo de problemas han aumentado, provocando una mayor emigración de esta comunidad hacia Israel.

El principal foco de preocupación está en Oriente Medio donde prevalece el Estado monoconfesional en el que solo puede existir una religión desconociendo la libertad de culto, explícita en el Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. "En lugares en los que antes los cristianos y musulmanes llevaban siglos conviviendo, hoy se observa una tendencia creciente a que el grupo religioso dominante se empeña, a través de la imposición de la ley islámica o las "leyes de blasfemia" en la aceptación universal de su práctica religiosa", señala el informe.

Como anécdota, el documento resalta que en julio de 2014 los yihadistas expulsaron de Mosul, ciudad del norte de Iraq que habían tomado un mes antes, a todas las comunidades religiosas, incluidos los musulmanes no suníes. Obligaron a los cristianos a elegir entre convertirse o marcharse. Les impusieron una fecha límite y el Estado Islámico declaró que para quienes no cumpliesen la orden "solo quedaba la espada". Una ciudad que hasta hace poco albergaba a 30 mil cristianos, de repente ya no tiene ninguno y por primera vez en 1.600 años no se celebra misa o liturgia dominical.

Otros datos revelan la situación alarmante de los creyentes en Oriente Medio. Por ejemplo, el número de cristianos en Siria bajó de 1'750.000 a principios de 2011 a escasamente 1'200.000 en el verano de 2014, una reducción de un 30 por ciento en tres años. En Iraq la disminución es incluso mayor. Según ACNUR, el número de desplazados y refugiados es superior a 50 millones, indicador que por primera vez alcanza la cifra de la Segunda Guerra Mundial. 

Panorama en Europa

Según el Observatorio sobre la Intolerancia y la Discriminación contra los Cristianos en Europa, existen actualmente 241 casos de persecución a creyentes, entre ellos la bomba que explotó en 2013 en la Basílica del Pilar de Zaragoza (España) y el cóctel molotov lanzado contra una iglesia recién reformada en Lucca (Italia).

Igualmente se han registrado 41 leyes que afectan negativamente a los cristianos, por ejemplo cuando los padres no pueden optar por sacar a sus hijos de una educación sexual obligatoria contraria a sus convicciones religiosas y cuando enfermeras y médicos se ven obligados a realizar acciones que consideran que atentan contra su moral. De hecho, las restricciones a las objeciones de conciencia por motivos religiosos son muy comunes en Francia, Noruega, Reino Unido y Suecia.
La violencia contra los musulmanes y los judíos también preocupa. Estos últimos han sido afectados, especialmente, por el lanzamiento de explosivos contra la sinagoga Bergische en la ciudad de Wuppertal (Alemania); la muerte de palestinos, con niños incluidos, durante los bombardeos israelís de Gaza; y por el asesinato del soldado Lee Rigby a manos de extremistas islámicos en 2013 como represalia a una serie de ataques continuados contra musulmanes y mezquitas en el Reino Unido.
Religión digital.

“Vence la indiferencia y conquista la paz”. El Papa anuncia el tema del Mensaje para la 49a Jornada Mundial de la Paz 2016

La indiferencia mal de nuestro tiempo

La indiferencia de nuestro siglo, se lee en el comunicado, “es a menudo, vinculada a diversas formas de individualismo que producen aislamiento, ignorancia, egoísmo y, esto lleva al desinterés”. Y “el aumento de las informaciones de por sí no es sinónimo de aumento de atención a los problemas, si no es acompañado de una apertura de las conciencias en sentido solidario; para obtener tal objetivo es indispensable la contribución que pueden dar todos los actores sociales”.

Tierra de conquista

El esfuerzo común demuestra como la paz va conquistada. “No es, precisa el Dicasterio Vaticano, un bien que se obtiene sin esfuerzos, sin conversión, sin creatividad y sin dialéctica”. “Se trata, se señala en el documento, de sensibilizar y formar al sentido de responsabilidad respecto a las gravísimas cuestiones que afligen la familia humana, como el fundamentalismo y sus masacres, las persecuciones a causa de la fe y de la pertenencia étnica, las violaciones de la libertad y de los derechos de los pueblos, el abuso y la esclavitud de las personas, la corrupción y el crimen organizado, las guerras que causan el drama de los refugiados y de los emigrantes forzados”. Actuando de este modo, se logrará tener acceso, también a las oportunidades y posibilidades para combatir estos males, en esta óptica se lee en el comunicado, la maduración de una cultura de la legalidad, de la educación al diálogo y a la cooperación, que en este contexto, son formas fundamentales de reacción constructiva”.

No más esclavos

El tema para la Jornada Mundial de la Paz 2016 está relacionado al del presente año, «No más esclavos, sino hermanos», con el cual el Papa Francisco habia evidenciado el dramático argumento de la esclavitud moderna. Continuando con la reflexión desarrollada el primero de enero pasado, el comunicado del Pontificio Consejo recuerda que “un punto de partida para que todos los hombres de buena voluntad, y en particular aquellos que operan en la instrucción, en la cultura y en los medios de comunicación, actúen cada uno de acuerdo a las propias posibilidades y de acuerdo a las mejores aspiraciones para construir juntos un mundo más consciente y misericordioso, y por tanto más libre y justo”. “La paz, concluye el documento, es posible allí donde el derecho de todo ser humano es reconocido y respetado, según la libertad y la justicia”.

(Renato Martinez - RV)

El Papa pide a los jóvenes del Encuentro de Ávila que "no se conformen con una vida mediocre"

El Papa Francisco envió un mensaje de ánimo a los participantes del Encuentro Europeo de Jóvenes, que se celebró en Ávila del 5 al 9 de julio y que reunió a más de 6.000 personas, donde les pedía que “no se conformarsen con una vida mediocre y sin aspiraciones».

El mensaje, firmado por el secretario de Estado de Su Santidad, el cardenal Pietro Parolin, fue leído durante la misa de clausura del evento por el secretario de la Conferencia Episcopal Española (CEE), José María Gil Tamayo.

Mensaje del Papa Francisco firmado por el cardenal Parolin:

«Señor cardenal Ricardo Blázquez Pérez, arzobispo de Valladolid, presidente de la Conferencia Episcopal Española.
El Papa Francisco saluda cordialmente a los organizadores y participantes en el Encuentro Europeo de Jóvenes, que se celebra en Ávila, para crecer, profundizar y dar testimonio de su fe y de su amor a la Iglesia, siguiendo el ejemplo y la enseñanza de Santa Teresa de Jesús, en el V Centenario de su Nacimiento.

La expresión de Santa Teresa, “en tiempos recios, amigos fuertes de Dios”, tiene una resonancia especial cuando se dirige a los jóvenes y a su anhelo de verdad, bondad y belleza. Por eso, el Santo Padre les anima a no conformarse con una vida mediocre y sin aspiraciones, y a esforzarse en cambio crecer en una profunda vida de amistad con Cristo, a tomar cada día más conciencia del don inmenso recibido en el bautismo y la confirmación, que nos impulsa a llevar el amor de cristo a nuestros semejantes.Su santidad, al recordarles la necesidad de crecer siempre en el amor a la Iglesia y a los hermanos, les ruega que recen por él, a la vez que, con afecto los encomienda a la protección de la Virgen María y les imparte de corazón la implorada bendición apostólica.
Cardenal Pietro Parolin
Secretario de estado de su santidad»

Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños

Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 1-5. 10. 12-14
En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
-«¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?»
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
-«Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mi.
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial.
¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.»
Palabra del Señor.