lunes, 11 de julio de 2011

El sembrador. Benedicto XVI

-«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron.
Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó.
Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron.
El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta."

¿Qué tienen que ver con mi vida estas semillas? Todo. Sencillamente todo. En ellas está nuestra realización personal, y la verdadera autenticidad como cristianos. Las semillas son la palabra de Dios, lo dijo Cristo; pero no sólo son la palabra de Dios sino cualquier regalo que nos hace. Lo interesante es qué hacemos con estas semillas.

Las primeras caen al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Esto es cuando al escuchar la palabra de Dios - que nos puede hablar de muchas maneras, por el sacerdote que nos da la homilía en la Santa misa, por un amigo que nos ayuda, por una situación que estamos pasando, por nuestros padres, etc. - le hacemos caso más bien a esas otras muchas voces y no a lo que Dios quiere de nosotros ajenas al querer de Dios. Cuando un amigo nos dice que necesitamos ser más maduros y serios en nuestra vida, pero le preferimos hacer “oídos sordos” y escuchar a los medios de comunicación que nos enseñas que sólo conseguimos la madures madurez y la felicidad abandonando nuestros principios...Echamos en saco roto la palabra y los regalos de Dios.

Las siguientes caen en terreno pedregoso. Oyes los consejos y quieres ponerlos en práctica. En tu interior ves brotar los primeros retoños de una primavera prometedora, pero el viento sopla muy fuerte. En un inicio las otras voces que te quieren alejar de Dios parecen brisas que se apagan, pero luego se levantan tornados. Tu tierra no era profunda. Cuando buscaste en tu alma te diste cuenta que habías cavado poco. Viste entonces cómo las flores que se prometían nunca se abrieron, o se consumieron por el miedo a mostrar la belleza de lo que habían recibido. En ese momento se secó la planta.
Otras cayeron entre zarzas. ¿Cuáles son las zarzas en nuestra vida? Son todas aquellas seducciones que nos tiende el mundo: el dinero, las vanidades, los lujos, las comodidades superfluas, etc. La semilla es recibida por la tierra. Es una buena tierra, es una buena persona. El problema llega cuando chocan la palabra de Dios que hemos recibido y esto que se pone al alcance de la mano lo fácil del mundo para proporcionarnos que proporciona “felicidad” fácil y efímera. Hay que tener la valentía de escoger la felicidad verdadera porque sólo ella ilumina la conciencia y nos llena de vida.
Las últimas caen en tierra buena. Tierra buena es esa que ha sido abonada y preparada con antelación, haciéndose para que sea fértil. ¡Debemos ser tierra buena para la semilla del amor! Amor de Dios que se nos muestra en los hombres, en nuestros amigos, en nuestra familia. Estos son los cristianos en los que ha fructificado la palabra de Dios. Han recibido la simiente y ha dado raíces. Las raíces sólo ayudan a que la planta pueda dar dos grandes dones a quienes lo rodean: La flor y el fruto. Flor que es la alegría de sentirse regalado por Dios. Flor que es el amor a Dios. Y Fruto, que no es otra cosa sino la manifestación de ese amor en quienes nos rodean. El Cristiano autentico es el que lo demuestra en sus obras. Es el que vive con la conciencia de que la palabra de Dios es viva y eficaz y hace que él obre según la voluntad de Dios, que lo único que busca es su felicidad.

Benedicto XVI. Catholic.net

Debemos pensar en qué situación está ahora nuestra vida. Casi todos hemos pasado a lo largo de nuestra existencia por todas o casi todas las fases.
Ayer, en la homilía, el sacerdote nos hacía ver dos cosas importantes de este evangelio: "El sembrador, que es Jesús, salió a sembrar". Jesús viene el primero hacia nosotros, nos llama y nos llama  a cada uno de nosotros todos los días. Él sale a nuestro encuentro, no espera que nos acerquemos a Él, nos sale al camino.
Y las semillas son  la Palabra de Dios, entre otras cosas, debemos preguntarnos  si le dedicamos tiempo a Él, si leemos la Biblia, si meditamos sobre lo que nos dice la Biblia. Para querer a Jesús hay que conocerlo, leer los evangelios, meditarlos, recibir los sacramentos, hablar con Él, pedirle que nos en señe a orar. Ya los apóstoles le pidieron que les enseñara a orar y por eso tenemos El  PadreNuestro.
Que estas vacaciones, en las que tenemos más tiempo y estamos más relajados, dediquemos más tiempo a Él  y a su palabra. Para que, con su ayuda, las semillas den buen fruto en nuestro corazón.
MEMM

domingo, 10 de julio de 2011

La parábola del sembrador por San Gregorio Magno

Retened en vuestro corazón las palabras del Señor que habéis escuchado con vuestros oídos; porque la palabra de Dios es el alimento del alma; y la palabra que se oye y no se conserva en la memoria es arrojada como el alimento, cuando el estómago está malo. Pero se desespera de la vida de quien no retiene los alimentos en el estómago; por consiguiente, temed el peligro de la muerte eterna, si recibís el alimento de los santos consejos, pero no retenéis en vuestra memoria las palabras de vida, esto es, los alimentos de justicia.

Ved que pasa todo cuanto hacéis y cada día, queráis o no queráis, os aproximáis más al juicio extremo, sin perdón alguno de tiempo. ¿Por qué, pues, se ama lo que se ha de abandonar? ¿Por qué no se hace caso del fin a donde se ha de llegar? Acordaos de que se dice: Si alguno tiene oídos para oír que oiga. Todos los que escuchaban al Señor tenían los oídos del cuerpo; pero el que dice a todos los que tienen oídos: Si alguno tiene oídos para oír, que oiga, no hay duda alguna que se refería a los oídos del alma.

Procurad, pues, retener en el oído de vuestro corazón la palabra que escucháis. Procurad que no caiga la semilla cerca del camino, no sea que venga el espíritu maligno y arrebate de vuestra memoria la palabra. Procurad que no caiga la semilla en tierra pedregosa, y produzca el fruto de las buenas obras sin las raíces de la perseverancia. A muchos les agrada lo que escuchan, y se proponen obrar bien; pero inmediatamente que empiezan a ser molestados por las adversidades abandonan las buenas obras que habían comenzado.
La tierra pedregosa no tuvo suficiente jugo, porque lo que había germinado no lo llevó hasta el fruto de la perseverancia. Hay muchos que cuando oyen hablar contra la avaricia, la detestan, y ensalzan el menosprecio de las cosas de este mundo; pero tan pronto como ve el alma una cosa que desear, se olvida de lo que se ensalzaba. Hay también muchos que cuando oyen hablar contra la impureza, no sólo no desean mancharse con las suciedades de la carne, sino que hasta se avergüenzan de las manchas con que se han mancillado; pero inmediatamente que se presenta a su vista la belleza corporal, de tal manera es arrastrado el corazón por los deseos, como si nada hubiera hecho ni determinado contra estos deseos, y obra lo que es digno de condenarse, y que él mismo había condenado al recordar que lo había cometido.

Muchas veces nos compungimos por nuestras culpas y, sin embargo, volvemos a cometerlas después de haberlas llorado. Así vemos que Balaán, contemplando los tabernáculos del pueblo de Israel, lloró y pedía ser semejante a ellos en su muerte, diciendo: Muera mi alma con la muerte de los justos y mis últimos días sean parecidos a los suyos; pero inmediatamente que pasó la hora de la compunción, se enardeció en la maldad de la avaricia, porque a causa de la paga prometida, dio consejos para la destrucción de este pueblo a cuya muerte deseara que fuera la suya semejante, y se olvidó de lo que había llorado, no queriendo apagar los ardores de la avaricia
Homilías sobre los Evangelios, col. Neblí, nn. 9 y 13, Madrid 1957. Tomado de "Piedras Vivas"

viernes, 8 de julio de 2011

¿Qué es lo que distingue a un buen cristiano?

Un buen cristiano se distingue por el hecho de que cree en Dios, de que confía; se distingue por el hecho de que conoce a Cristo, de que lo conoce cada vez mejor y presta oídos a él. Conocer significa leer la Biblia, hablar con Cristo, dejarse llamar por él, asemejarse a él.

De ese modo, el cristiano se siente cada vez más apremiado a actuar socialmente, a comprometerse por otros como lo hizo Jesús, que curó a los hombres, llamó a sus discípulos, criticó a los poderosos, lanzó advertencias a los ricos y recibió a los extranjeros.

Así se llega a ser un hombre que se siente sostenido e impulsado por Dios. En el momento de la muerte —y quiera Dios que así sea—, podrás decir: tú me sostienes, en ti estoy cobijado, tú me aceptas.

Carlo M. Martini en el libro: Coloquios nocturnos en Jerusalén

miércoles, 6 de julio de 2011

En vacaciones ten tiempo para Dios

Para los cristianos hay un libro que es la expresión de toda su fe : el Evangelio .
Pero con el Evangelio no se puede jugar a las margaritas: " Evangelio, si; Evangelio, no; Evangelio, ahora si; Evangelio, ahora no".
Al Evangelio no se le pueden subrayar páginas o frases, todo el Evangelio en su integridad ha de ser subrayado, porque todo él ha de ser vivido en toda su plenitud, en toda su dimensión, en todas sus variadas vertientes y aplicaciones vitales.

Se ha escrito un libro con el título de Evangelios molestos; es que, si nos ponemos a vivirlo en toda su plenitud, toda el Evangelio es molesto, por la sencilla eazón de que para cumplerlo debemos esforzarnos negarnos y siempre resulta molesto, negarse a sí mismo y a sus gustos y conveniencias.

El evangelio no pasó " en aquel tiempo " ; no se predicó " para aquellas gentes " , sinó que se predica " para nosotros " .

El evangelio no se nos puede caer de las manos ; hay que hacer de él " una constante revisión de vida ", hasta llegar a " ver, juzgar y actuar" segun sus normas y su espiritu.

" Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida ". ( jn. 6, 63 )
 
Isabel

lunes, 4 de julio de 2011

Ser manso y humilde

“Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón y hallarán descanso para sus almas”.


Siempre me han impresionado mucho estas palabras de Jesús y como me gustaría ser un poco más como Él, pero que difícil es. Somos hombres mortales, frágiles y débiles, tenemos buenos sentimientos, queremos ser humildes como Jesús, y sin embargo enseguida caemos en querer quedar por encima de los hermanos, ser famosos, importantes, que nos admiren e incluso parecer mejores que los demás.

Jesús quiere que nos hagamos como niños, que no presumamos de nuestras obras, que no creamos que estamos por encima de los demás, que sepamos que dependemos de Él, que todas nuestras obras son gracias a Él. Que nos sintamos pecadores y que esperemos su perdón. Sólo así sentiremos paz interior y verdadero descanso para nuestras almas.

Él mismo nos dio un gran ejemplo de humildad en la Última Cena lavando los pies de sus apóstoles.
San Agustín dijo:

«No a crear el mundo, no a hacer en él grandes prodigios, sino aprended de mí a ser manso y humilde de corazón. ¿Quieres ser grande? Comienza entonces por ser pequeño. ¿Tratas de levantar un edificio grande y elevado? Piensa primero en la base de la humildad. Y cuanto más trates de elevar el edificio, tanto más profundamente debes de cavar su fundamento. ¿Y hasta dónde ha de tocar la cúpula de nuestro edificio? Hasta la presencia de Dios».

También escribió San Agustín: "Donde hay humildad hay caridad, donde hay caridad hay paz".

Pidámosle al Señor la gracia de aprender esta difícil lección de la humildad evangélica, y de encontrar en ella la verdadera alegría.

H de Carmen

Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón

Al presidir este mediodía (hora local) el rezo de la oración mariana del Ángelus, el Papa Benedicto XVI resaltó que el amor de Dios, el amor a los hermanos que brota de Él, es el verdadero remedio que cura todas las heridas humanas.

En su reflexión ante miles de fieles en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre se refirió al Evangelio de hoy en el que San Mateo propone las palabras del Señor Jesús: "vengan a mí todos los que están fatigados y sobrecargados, y yo les daré descanso. Tomen sobre ustedes mi yugo, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera".
El Papa dijo que esa mirada de Cristo se extiende hasta hoy y se posa sobre mucha gente oprimida por condiciones de vida difíciles, "pero también desprovista de puntos válidos de referencia para encontrar un sentido y una meta a la existencia. Multitudes extenuadas que se encuentran en los países más pobres, probadas por la indigencia; y también en los países más ricos son muchos los hombres y las mujeres insatisfechos, incluso enfermos de depresión".

Según informa la nota de Radio Vaticana, el Santo Padre explicó que a todos, sin excepción, Jesús anima a tomar "’mi yugo, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón’. ¿Qué es este ‘yugo’, que en lugar de pesar, aligera, y en lugar de aplastar, levanta?".

"El ‘yugo’ de Cristo –dijo Benedicto XVI– es la ley del amor, es su mandamiento, que ha dejado a sus discípulos. El verdadero remedio para las heridas de la humanidad, tanto materiales, como el hambre y las injusticias; así como para las psicológicas y morales, causadas por un falso bienestar, es una regla de vida basada en el amor fraterno, que tiene su fuente en el amor de Dios".

"Por esto es necesario abandonar el camino de la arrogancia, de la violencia utilizada para procurarse posiciones cada vez de mayor poder, para asegurarse el éxito a toda costa. También en referencia al medio ambiente es necesario renunciar al estilo agresivo que ha dominado en los últimos siglos y adoptar una razonable ‘mansedumbre’".

Pero sobre todo, subrayó el Papa, "en las relaciones humanas, interpersonales, sociales, la regla del respeto y de la no violencia, es decir, la fuerza de la verdad contra todo atropello, es la que puede asegurar un futuro digno del hombre".

Finalmente el Pontífice alentó a que la Virgen María "nos ayude a ‘aprender’ de Jesús la humildad verdadera, a tomar con decisión su yugo ligero, para experimentar la paz interior y llegar a ser capaces, a nuestra vez, de consolar a otros hermanos y hermanas que recorren con fatiga el camino de la vida".
Fuente: Aciprensa

jueves, 30 de junio de 2011

SAN PEDRO Y SAN PABLO. ORACIÓN POR LOS SACERDOTES

SAN PEDRO Y SAN PABLO

LX aniversario de la ordenación sacerdotal de Benedicto XVI Oración ante el Santísimo por los sacerdotes y las vocaciones

TESTIMONIO DE PEDRO

“Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron para atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: ¿También voso tros queréis marcharos? Simón Pedro le contestó: Señor, ¿a quién va mos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios” (Juan 6, 67-69).

TESTIMONIO DE PABLO

“Vivo de la fe en el Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí” (Gálatas 2,20).

“Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesu cristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mun do” (Gálatas 6,14).

“Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero vive en mí. Y mientras vivo en esta carne, Dios, que me amó y se entregó por mí” (Gal 2,19-20).

TESTIMONIO DE BENEDICTO XVI

“Para mí este es un momento de alegría y de viva gratitud (...) en parti cular porque ahora, al final, he podido volver una vez más a la catedral de Freising. (...) Ahora que me encuentro en esta catedral, me vienen a la memoria muchos recuerdos al ver a antiguos compañeros y a jóvenes sacerdotes que transmiten el mensaje, la antorcha de la fe. Me vienen recuerdos de mi ordenación (...): cuando estaba yo postrado en tierra y en cierto modo envuelto por las letanías de todos los santos, por la in tercesión de todos los santos, caí en la cuenta de que en este camino no estamos solos, sino que el gran ejército de los santos camina con noso tros, y los santos aún vivos, los fieles de hoy y de mañana, nos sostie nen y nos acompañan. Luego vino el momento de la imposición de las manos.., y, por último, cuando el cardenal Faulhaber nos dijo: ‘1am non dico vos servos, sed amicos’, ‘Ya no os llamo siervos, sino amigos’, ex perimenté la ordenación sacerdotal como inserción en la comunidad de los amigos de Jesús, llamados a estar con él y a anunciar su mensa je” (Benedicto )(VI).

martes, 28 de junio de 2011

Reflexión

El trigo va granando en la espiga; pero solamente se llegará a convertir en hostia de elevación cuando sea puesto sobre la patena, para llegar a ser Eucaristia .

Cada uno de los actos de tu vida podrá llegar a ser transformado en vida, en acción, en fecundidad, en Dios.

Pero antes deberás ponerlo en la patena de tu ofrecimiento, a fin de que se eleve sobre la materialidad de tu vida y se llegue a convertir en espiritu.

Y asi toda tu vida será una verdadera misa que trasforme y cambie tu existir, que te acerque a Dios y te haga comunión y sacrificio.

Un sacrificio redentor y transformador; desaparecerás tú y, en cambio,en lugar tuyo aparecerá Dios .

Y cuando Dios aparece, todo se ve de otra forma y de otro color, a todo se le da otro significado y otra dimensión ; en todo se descubre una proyección más dilatada y prometedora.

Isabel.  Del libro los cinco minutos de Dios.

viernes, 24 de junio de 2011

El cuerpo y la sangre de Cristo

Melquisedec ofrece el pan y el vino como elementos para un sacrificio incruento agradable a Dios. O signo anunciador del sacramento eucarístico.

Lectura del libro del Génesis 14, 18-20

"En aquellos días, Melquisedec, rey de Salén, sacerdote del Dios altísimo, sacó pan y vino y bendijo a Abrán, diciendo:
- «Bendito sea Abrán por el Dios altísimo, creador de cielo y tierra; bendito sea el Dios altísimo, que te ha entregado tus enemigos.»
Y Abrán le dio un décimo de cada cosa."

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 11, 23-26

"Hermanos:
Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido:
Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó un pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo:
- «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.»
Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo:
- «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía.»
Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva."
San Pablo nos recuerda la presencia real y sutancial de Cristo en la Eucaristía, que significa "acción de gracias", Jesús está presente en cada fragmento de la Eucaristía.

Gracias Jesús, después de marcharte con tu Padre, no nos dejaste solos, nos dejaste el mejor regalo, tu cuerpo y tu sangre para que nos sirva de alimento. Te pedimos que aumentes nuestra fe y que cada vez que nos acerquemos a comulgar seamos totalmente conscientes que Tu te estás dando a cada uno de nosotros como alimento.
H de Carmen

martes, 21 de junio de 2011

Mensajes de amigos de la parroquia: José Antonio y Richard

Estos días hemos recibido dos mensajes, uno de José Antonio, que nos decía lo siguiente:

"He seguido la Misa de hoy por television, como hago siempre, y no he conseguido ver los cuadros que teneis a los lados de la iglesia, ahora voy a vuestra estupenda pagina web y tampoco consigo verlos pese a que se aprecian. ¿Hay algun problema para su reproduccion? Gracias. Un saludo."

Ya le hemos contestado a su correo, pero por si a más personas les interesa, para ver los cuadros: Entrar en el botón: El ayer de la Parroquia, Arquitectura y Cuadros. Se pueden ver en tamaño pequeño y pulsando en cada uno de ellos, en tamaño grande. Gracias José Antonio por visitar nuestra página.

El otro mensaje es de Richard, y nos comenta algo tan importante como que "Hay que amar a Dios sobre todas las cosas"
¡Qué razón tienes Richard! y ¡ Qué dificil es llevarlo a cabo!. Siempre tenemos miedo de sucumbir al actractivo de otros "dioses", el dinero, el poder, la fama....Pero debemos ser fuertes y pensar que Dios nos quiere a cada uno de nosotros con un amor infinito. Y además el nos ama primero, cuando nos levantamos y pensamos en el Señor Él ya nos está amando y lo demuestra a cada momento. Además nuestro corazón y nuestra alma necesita de ese Amor y necesita amar a Dios sobre todas las cosas, si no es así nunca encontraremos la verdadera felicidad.


Ya decía San Agustín: Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón estará insatisfecho hasta que descanse en tí...

Y : ¡Oh Dios, separarse de ti es caer; volverse a ti levantarse; permanecer en ti estar seguro! ¡Oh Dios, salir de ti es morir; volver a ti revivir; habitar en ti vivir! San Agustín de Hipona

Gracias Richard, aunque ya lo sabemos, es bueno que nos lo recuerden

lunes, 20 de junio de 2011

Lo bueno para mí

Ante los conflictos de cada día, ¿cómo encontrar el camino correcto? ¿Qué es lo bueno para mí en esta hora, en estas circunstancias, en el círculo de personas más cercanas o respecto de las que viven tal vez lejos?

Las preguntas muestran la dificultad de encontrar lo bueno concreto para mí. Cerrar los ojos al problema y seguir simplemente el primer impulso puede llevarme a callejones sin salida, a daños en la propia vida o a penas en quienes me rodean.

¿Cómo, entonces, reconozco lo bueno para mí? Con una mirada serena, con un corazón atento, con una disciplina que me aparte del capricho inmediato y me abra a la justicia. También con la ayuda de consejos de quienes, desde la madurez adquirida tras buenas elecciones, pueden ofrecerme algo de luz.

Sobre todo, encontraré lo bueno para mí (y para otros) con una oración sencilla, confiada, a Dios. En ella le pediré un corazón grande y una mente dispuesta a descubrir en cada momento ese bien que puedo realizar en los próximos pasos de mi caminar humano.
P. Fernando Pascual

martes, 14 de junio de 2011

Las manos de Jesús

Todos pedimos y todos esperamos conseguir lo que pedimos:  mejoras, confort, comodidades, privilegios ...

Todos pedimos y son pocos los que dan.

Son pocos los que imitan a Cristo, cuyas manos nunca pidieron y siempre dieron; y porque siempre dieron, se le fueron gastando de tal forma,que hasta se le llegaron a perforar.

Nuestras manos,a semejanza de las suyas,tambièn pueden gastarse y romperse de tanto dar: dar consuelo,dar ayuda, dar comprensión, dar fuerza; dar, dar y siempre dar.

Es la mejor manera de realizarse uno mismo, aun a costa de que se nos perforen las manos, como las de Cristo.

No debemos contentarnos con dar, ni aun con darnos esporadicamente; debemos estar en constante disposición y actitud de darnos; debemos hacer del darnos algo asi como una especie de estado de vida.
 
Isabel, del libro "Los cinco minutos de Dios" 

domingo, 12 de junio de 2011

EL ESPÍRITU SANTO SEGÚN SAN AGUSTÍN

«La vida del cuerpo es el alma, y la vida del alma, Dios. El Espíritu de Dios habita en el alma y, a través del alma, en el cuerpo, para que también nuestros cuerpos sean templos del Espíritu Santo, don que nos otorga Dios. El Espíritu de Dios viene a nuestra alma, porque la caridad de Dios se ha derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado, y lo posee todo quien posee lo principal». (SAN AGUSTÍN, Sermón 161, 6).

«El espíritu Santo ha comenzado a habitar en vosotros. ¡Que no se tenga que marchad No lo excluyáis de vuestros corazones. Es buen huésped: si os encuentra vacíos, os llena; si hambrientos, os alimenta; finalmente, sí os halla sedientos, os embriaga. Sea El quien os embriague, pues dice el Apóstol: No os embriaguéis de vino, en el cual está todo desenfreno. Y, como queriendo enseñarnos de qué debemos embriagarnos, añadió: Antes bien llenaos del Espíritu Santo, cantando entre vosotros con himnos, salmos y cánticos espirituales,- cantando al Señor en vuestros corazones (Ef 5,18-19)». (SAN AGUSTÍN, Sermón 225, 4).

jueves, 9 de junio de 2011

DIOS ES EL DIOS DE LA PAZ. SAN FRANCISCO DE SALES

Como el amor sólo mora en la paz, cuidad de conservar la santa tranquilidad de corazón.

Todos los pensamientos que nos causan inquietud y agitación del alma no son en absoluto de Dios, que es el Príncipe de la Paz. Son tentaciones del enemigo y, por consiguiente, hay que rechazarlas y no tomarlas en cuenta.

Sobre todo, es preciso vivir pacíficamente. Aunque nos llegue el dolor, interior o exterior, debemos recibirlo pacíficamente. Si nos llega la alegría, es preciso recibirla pacíficamente sin estremecernos de gozo. ¿Hay que huir del mal? Hay que hacerlo pacíficamente, sin preocuparnos, porque, de otro modo, al huir podríamos caer y proporcionar al enemigo el placer de matarnos. Hay que hacer el bien, hay que hacerlo pacíficamente, pues afanándonos, cometeríamos numerosas faltas. Hay que vivir pacíficamente


PAZ Y HUMILDAD

La paz nace de la humildad.
Nada nos altera como el amor propio y la estima que tenemos de nosotros mismos. ¿Qué significa si no el hecho de que nos sorprendamos, nos sintamos confusos e impacientes cuando caemos en alguna imperfección o en algún pecado? Indudablemente, creíamos ser buenos, firmes y sólidos; y, en consecuencia, cuando comprobamos que no hay nada de eso y que hemos dado con nuestros huesos en el suelo, nos sentimos engañados, y en consecuencia alterados, ofendidos e inquietos. Si supiéramos bien quienes somos, en lugar de sentimos sorprendidos por vernos por los suelos, nos sorprenderíamos de poder permanecer en pie.

PAZ ANTE NUESTROS DEFECTOS

Es preciso aborrecer nuestros defectos, pero con un aborrecimiento tranquilo y pacífico, no con un odio despechado e inquieto; hay que tener paciencia al descubrirlos y sacar el provecho de un santo desprecio de nosotros mismos. Si no es así, vuestras imperfecciones, que veis sutilmente, os inquietarán aún más sutilmente, y a causa de esto se mantienen, pues no hay nada que conserve más nuestras taras que la inquietud y la prisa por arrancarlas.

San Francisco de Sales. Del libro "La paz interior" de Jacques Philippe

lunes, 6 de junio de 2011

DESPUÉS DE LA ASCENSIÓN

Después de la Ascensión ya no va a ser Jesús el que anuncie la Buena Nueva. Ahora nos toca a nosotros, sus discípulos, hacerlo. Los Sacerdotes predicando(sobre todo)con la palabra, los laicos predicando(sobre todo) con el ejemplo, los padres de familia predicando con la palabra y el ejemplo.

Después de la Ascensión ya no va a ser Jesús el que compadezca a los pobres y lo enfermos. Ahora nos toca a nosotros.
Después de la Ascensión ya no va a ser Jesús el que multiplique los panes y los pescados para alimentar a las multitudes. Esa es ahora nuestra tarea, multiplicando nuestros esfuerzos para dar de comer sino a las multitudes, por lo menos a los pobres que podamos.
Después de la Ascensión ya no va a ser Jesús el que cuide a sus ovejas. Ahora nosotros tenemos que velar por ellas, especialmente por aquellas (el cónyuge, los hijos, los hermanos, los trabajadores) que Dios nos ha encomendado a cada uno.

Después de la Ascensión a nosotros nos toca ser la voz de Jesús para alentar y consolar. Sus manos para tenderlas a todo el que necesite ayuda. Sus pies para llevarlo a donde no lo conocen.
Después de la Ascensión:
¡No podemos quedarnos mirando al Cielo!

Autor: Karime Alle

Fuente: Catholic.net