sábado, 15 de julio de 2017

Nuestra Señora la Virgen del Carmen – 16 de julio



 La Virgen, Stella Maris, tiene en ésta advocación del Carmen una de las más bellas que se le han conferido. Ha sido adoptada por los valientes hombres y mujeres de la mar que van meciéndola entre las olas, mientras de sus gargantas brotan las notas de la Salve Marinera, esa oración que elevan al cielo y que les acompaña noche tras noche mientras faenan, plegaria que nubla los ojos y conmueve el corazón. Emoción y sentimiento, la devoción y la fe, se abren paso este día entre las sirenas de las embarcaciones y traineras tributando un sentido canto de amor a la Madre que es su guía y su luz, para dejarlo impreso en el aire perfumado del estío.
La tradición sitúa esta devoción en el Monte Carmelo, lugar de ancestral y rica historia eremítica, que tuvo su amparo en la Virgen María. En este monte el profeta Elías vivió con esperanza la vuelta del pueblo de Israel al Dios de la vida, después de haberse apartado de Él. Más tarde, además de su discípulo Eliseo, numerosos ermitaños moraron en las oquedades de la montaña llevando vida ascética. Ellos fueron secundados por sucesivas generaciones de monjes en los siglos II y III d.C. Tomando el testigo que dejaron estos venerables hombres de Dios, la Orden de los carmelitas, cuyo origen se halla en las laderas del monte, ha difundido la veneración por la Virgen del Carmen en todo el mundo, especialmente en los lugares donde fueron estableciéndose a través del tiempo. Se cuenta que cuando los sarracenos invadieron el Monte Carmelo, y los carmelitas se vieron obligados a abandonar el lugar, entonaron la Salve Regina a la Madre, y Ella se les apareció súbitamente asegurándoles que sería su Estrella del Mar. Las sedes del Apostolado del Mar radicadas en los establecimientos portuarios llevan este nombre de Stella Maris. Es así como los carmelitas, ya en la Edad Media, consideraban a la Madre de Dios.
Esta festividad se conmemora el 16 de julio porque un día como éste, pero de 1251, fecha no constatada pero acogida por la mayoría, la Virgen del Carmen, rodeada de ángeles, se le apareció al carmelita y general de la Orden, san Simón Stock; le hizo entrega de su escapulario, diciéndole: «Este será el privilegio para ti y todos los carmelitas; quien muriere con él no padecerá el fuego eterno, es decir, el que con él muriere se salvará». Él la denominó «Flor del Carmelo». En un inciso, cabe recordar que el pasado 29 de marzo en esta sección “Santos y beatos, epopeyas de amor” de ZENIT, se dio cumplida cuenta de los orígenes de esta Orden al exponer la vida del beato Bertoldo del Monte Carmelo. Y el 16 de mayo la inserción de la biografía de san Simón Stock en la mencionada sección permitió matizar convenientemente lo relativo al escapulario y a la milagrosa aparición de la Virgen del Carmen.
Desde luego, los marineros españoles no tardaron en ponerse bajo el amparo de María bajo esta advocación, aunque la popularidad de esta festividad tiene un hito singular en el siglo XVIII cuando un almirante de Mallorca, Antonio Barceló Pont de la Terra, se convirtió en el máximo difusor de esta celebración. Hasta ese momento, el patrón de los marineros era san Telmo, pero a partir de esa fecha, la Virgen del Carmen, a la que se encomiendan depositando en Ella sus vidas tantas veces expuestas a las violentas tempestades, fue convirtiéndose en su patrona, como lo es de la Armada. Pero en otros países de Europa y de Latinoamérica también le profesan gran devoción y se hallan igualmente bajo su amparo y patronazgo. Tal sucede en Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Chile, Guatemala, Panamá, Perú y Venezuela, entre otros.
ZENIT

China diez años después



El 30 de junio de 2007 se publicaba un importante documento de Benedicto XVI dirigido a la Iglesia en China. Una carta que constituía un referente magisterial sobre la particular situación de la Iglesia católica en el gigante asiático, aplicando a un tiempo los principios fundamentales sobre la naturaleza de la Iglesia y la comunión eclesial. A pesar de la amplia difusión de esta carta, todavía no se ha conseguido acotar la particular situación que vive la Iglesia en un país con unos 15 millones de católicos.
Los criterios de análisis y las propuestas eclesiológicas del documento siguen hoy aportando luz a la delicada situación de la comunidad católica en China, que se debate en un continuo contraste entre la apertura de una sociedad cada vez económicamente más desarrollada, al mismo tiempo que en el orden de la libertad religiosa sigue afrontando situaciones de un control cada vez más restrictivo.
El Papa Francisco, a la pregunta de un periodista el 19 de agosto de 2014, en el momento en el que por primera vez un Romano Pontífice pudo sobrevolar el espacio aéreo del territorio de la República Popular de China, contestaba diciendo: «Nosotros respetamos al pueblo chino; solamente la Iglesia pide libertad para su misión, para su trabajo, ninguna otra condición». Y continuó citando el documento de Benedicto XVI: «Esta carta hoy es actual. […] Es siempre la Santa Sede quien se abre a los contactos: siempre, porque tiene una verdadera estima por el pueblo chino».
Este deseo de diálogo con las autoridades chinas sigue siendo una de las actitudes fundamentales por parte de la Santa Sede para dotar a la Iglesia en China de los cauces de libertad y comunión que le permitan llevar a cabo su labor evangelizadora como en otras partes del mundo. Un diálogo que viene expresado en el respeto mutuo pero que no puede cuestionar temas fundamentales que afecten a la naturaleza misma de la Iglesia y a su misión. Por ello el camino que recorrer todavía parece largo pues son numerosos los desafíos que afectan tanto a las autoridades del Gobierno chino como a la misma Iglesia.
En su carta el Papa Benedicto XVI fijó el 24 de mayo como Jornada de Oración por la Iglesia en China, una iniciativa que nos debe animar a todos a seguir rezando por este noble pueblo, por sus gobernantes y por la Iglesia en esta gran nación.
Esteban M. Aranaz

«La Amoris laetitia ha ampliado la superficie de contacto con la realidad»


«Ni los unos son unos heterodoxos ni los otros unos ultramontanos». Los disensos en torno a la renovación de la pastoral familiar impulsada por el Papa se han exagerado, pero «nos ha faltado sentarnos unos con otros y ver que el de enfrente no tiene cuernos», afirma el jesuita Pablo Guerrero, uno de los mayores expertos en pastoral familiar
«La exhortación apostólica Amoris laetitia supone un giro en el paradigma de la pastoral de familia». Este es el punto de partida del nuevo máster de Pastoral de la Familia. Su director, Pablo Guerrero (Gijón, 1963), acaba de ser nombrado coordinador del Área Familia para la Compañía de Jesús en España.
¿De verdad es tan grande el cambio con la Amoris laetitia?
Sí, e incluso diría que el Papa ha querido empezar la conversión pastoral de la Iglesia por la familia. La hoja de ruta la trazó en la Evangelii gaudium, que es la Iglesia en salida, la Iglesia que va a los problemas reales de la gente y que, antes de hablar, sabe escuchar. Esto lo ha aplicado a la pastoral familiar. A veces tenemos respuestas muy buenas para preguntas que no se hace la gente. El Papa rompe con eso, va a las situaciones concretas sin miedo a asumir riesgos, porque prefiere una Iglesia manchada de barro que otra toda limpita por no salir de la sacristía. Se trata, en definitiva, de ampliar la superficie de contacto de con la realidad.
¿Eso es la «conversión pastoral»?
Lo primero es mirar la familia y quererla, apreciar el milagro que significa, porque a veces hemos pecado de discursos apocalípticos. ¿Qué dice el Papa? Vamos a ver qué está funcionando y vamos a empoderar a las familias, que sean no solo objeto de la pastoral, sino también sujeto de evangelización. Eso está en la tradición de la Iglesia. Lo nuevo son los modos de ofrecer esta riqueza con un lenguaje actual y teniendo en cuenta la realidad sociológica de nuestro tiempo.
¿Algún ejemplo?
Las parejas de hecho. No responden al 100 % de lo que creemos los cristianos, ¿pero eso significa que no hay nada valioso en ellas? Ese es uno de los planteamientos del Papa que algunos no han querido entender. Yo no sé tú, pero yo tampoco llego en mi vida al 100 % del ideal evangélico. Y lo que la nueva pastoral familiar nos dice es que hay que mirar con ternura a esas familias. Pero ojo: la Amoris laetitia es mucho más que la familia en dificultad. El Papa nos está recordando que el marido y la mujer son correa privilegiada del amor de Dios y que en ellos se transparenta cómo Cristo ama a su Iglesia. Por eso cuando escuchas que Francisco no valora el matrimonio… ¡Por Dios!
Lo que sí ha criticado y mucho es la preparación que se ofrece para el sacramento del matrimonio.
No tiene sentido. Para la Primera Comunión tenemos a los niños dos o tres años en catequesis; para Confirmación, uno o dos años; para ser sacerdote, ni te cuento… Y con el matrimonio en algunas diócesis lo único que se pide es un curso de cuatro horas. Tenemos que administrar este sacramento con más responsabilidad. Y no quedarnos solo en esto. El Papa está dejando entrever una pastoral familiar a varias velocidades, con itinerarios diferentes para las parejas. A todas habrá que darles una formación suficiente y una ayuda, pero podemos ofrecer itinerarios prolongados, no obligatorios, por ejemplo a las parejas que quieren vivir su noviazgo con profundidad cristiana. Y luego, a los matrimonios jóvenes tenemos que acompañarlos. Y ver de qué manera podemos adaptar las parroquias a las necesidades de las familias con hijos pequeños, porque muchas veces hacemos ofertas que las excluyen, y así tenemos a parejas cristianas comprometidas que se quedan fuera durante 10 o 15 años, mientras sus hijos son pequeños. Como mucho, pueden ir a Misa los domingos, y depende de dónde, porque a veces el cura les mira mal si hacen ruido.
¿Qué papel juegan en este esquema los Centros de Orientación Familiar diocesanos y la ayuda a parejas en situaciones de crisis?
Esto en el fondo es un problema económico. No es lo mismo una diócesis como Madrid que otra pequeña. Las posibilidades de contar con profesionales en el ámbito de la asesoría, de la terapia, del derecho… no tienen nada que ver. Claro que recursos nunca sobran. Yo, cuando hago terapia de pareja, en la primera sesión les pregunto si están dispuestos a trabajar por salvar su matrimonio o si acuden simplemente a ver si les puedo ayudar a divorciarse amistosamente. Si es lo segundo, les digo que hay muchos psicólogos a los que pueden acudir. Porque en esto hay que poner toda la carne en el asador. Si al final el proceso termina en ruptura, no será porque no hayamos intentado evitarlo.
La Amoris laetitia plantea también la pastoral familiar como un medio para llegar a personas que se han alejado de la Iglesia. ¿De verdad ocurre esto en la práctica?
No son multitudes, pero sí estamos asistiendo a un movimiento de regreso a la fe significativo. Se trata sobre todo de personas que, por lo que sea, abandonaron, no la fe, pero sí la práctica religiosa. Y ahora piden para sus hijos catequesis o un colegio concertado religioso y deciden por coherencia que van a empezar a participar en determinadas actividades. En este sentido, creo que debemos de tomar más conciencia de la importancia de dos instituciones que son clave en la pastoral familiar: la parroquia y la escuela. Yo soy un enamorado, por ejemplo, de la catequesis familiar durante la preparación para la Comunión; es un método que permite verdaderamente incidir en una familia e ir incorporándola a la parroquia. Y con los colegios, resulta que tenemos una escuela concertada que abarca todo el espectro económico e ideológico. Ahí tenemos un potencial enorme.
¿Qué resorte habría que accionar para poner en marcha de manera definitiva la renovación que pide Amoris laetitia?
Coordinarnos mucho mejor y meter aquí lo mejor que tengamos, priorizar la pastoral familiar con medios humanos y materiales, mejorar la formación de sacerdotes y laicos, poner en común las buenas prácticas…
¿Es posible esa renovación cuando estamos viendo tan fuertes debates en torno a la pastoral familiar?
Yo estoy convencido de que sí. Tenemos muchísimas más cosas en común. A veces es cuestión de acentos. O de que, como no nos rozamos mucho, desconfiamos unos de otros. Que hay sensibilidades diferentes es evidente en ámbitos como la comunión a los divorciados, la paternidad responsable, la reconciliación y la mediación… Pero también creo que hay mucho ruido sin consistencia. Y ves que algunas de las críticas al Papa son desleales. Se le está haciendo decir lo que no dice, y esto es tremendo. Pero sigo pensando que hay un mínimo común múltiplo suficientemente amplio. Falta sentarnos unos con otros y ver que el de enfrente no tiene cuernos, que los unos no son unos heterodoxos y los otros unos ultramontanos. Cada uno tenemos nuestra tradición y nuestra espiritualidad, nuestras circunstancias y nuestra manera de mirar la realidad. Lo de juzgar se lo tenemos que dejar a Dios, que ya nos dice Mateo 25 cuáles son sus criterios: «tuve hambre y me diste de comer…».
La misericordia…
Las dos grandes palabras que está dando el Papa a la Iglesia en este momento son misericordia y discernimiento. Misericordia es descubrir cómo es Dios, y discernimiento es preguntarte qué quiere en tu vida. Ante el hombre que acaban de apalear, podemos dar un rodeo o podemos pararnos, montarlo en nuestra cabalgadura y llevarlo a un hospital. En esto soy optimista. Se van viendo reacciones como la de los obispos de la región de Buenos Aires, los de Malta, los belgas, los alemanes…
Los obispos de Polonia se han pronunciado en una línea distinta a todas estas.
Hay que leer lo que dicen. Yo entiendo que en un titular no cabe todo el documento, pero a veces se transmite una idea muy parcial. Lo que es evidente es que los pastores están incardinados en su realidad. Es diferente la católica Polonia que Alemania, que lleva siglos en diálogo entre luteranos y católicos. Pero volviendo al tema de las diferencias: siempre ha habido unos de Apolo y otros de Cefas; lo que ocurre es que ahora se deja lugar al disenso. Hay gente que no entiende cómo el Papa no es más severo con algunas críticas. Pero si no responde es porque es cristiano. Y porque es padre. Y porque es humilde.
Se habla ahora de que prepara una reforma del Pontificio Instituto Juan Pablo II para la Familia.
Por lo que he leído la idea es incardinarlo en una universidad. Esto es positivo, porque hoy no podemos hacer pastoral familiar sin contar con las ciencias humanas, prescindiendo de la psicología o de la sociología. La interdisciplinaridad es cada vez más necesaria. De nuevo aquí se trataría ampliar la superficie de contacto con la realidad.
Ricardo Benjumea
Alfa y Omega

15 de julio: san Buenaventura, obispo y doctor de la Iglesia


Se llamaba Juan Fidanza, nació en la aldea toscana de Bagnoreggio, cerca de Viterbo, en Italia. Se puso de pequeño tan malo que su madre –como tantas– lo puso bajo la protección del santo de Asís para que lo librara. Precisamente iba a ser el franciscanismo el modo de vida que eligiera en la primera juventud y la causa de que cambiara el nombre de Juan por Buenaventura.
En la universidad de París se le vio como estudiante y diez años como Maestro. Cuando fray Buenaventura llegó a París en 1235, para completar sus estudios bajo las enseñanzas de Alejandro de Hales, aquel emporio del saber pasaba una racha de enormes tensiones entre teólogos rivales que discutían apasionadamente sobre Aristóletes y Averroes; no era infrecuente pasar del arte de la dialéctica, a las apasionadas discusiones, y de ahí se saltaba al terreno de las calumnias, y hasta el de la violencia física. En medio de tal algarabía nada ejemplar se encontraban los frailes. La humildad aprendida del Poverello sirvió de freno al de Bagnoreggio para lograr la serenidad y equilibrio que hizo exclamar al maestro de Hales: «Conociéndole, se diría que Adán no pecó», para expresar el dominio patente de las pasiones que demostraba Buenaventura. En París trabajó para integrar la visión aristotélica en la tradición de san Agustín, aceptando gran parte de la filosofía científica de Aristóteles, pero rechazando cuanto conocía de su metafísica por insuficiente, ya que, según Buenaventura, al filósofo no le guiaba la luz de la fe cristiana. La doctrina de la iluminación del alma por Dios –una forma de identificar la verdad o falsedad del juicio– la tomó de las doctrinas de san Agustín. Dejó rastro en la universidad luchando por unir la verdad con la caridad, porque, si no fuera así, la ciencia teológica no pasaría de ser un burdo remedo de la verdadera ciencia de Dios, sin Dios.
Lo eligieron general de la Orden franciscana cuando solo tenía treinta y seis años, el 2 de febrero de 1257. Las funciones de gobierno le hicieron viajar por Francia, Italia, Alemania y España para celebrar capítulos generales y provinciales y atender a las necesidades de los franciscanos que no eran pocas en ese momento, por encontrarse la Orden abismalmente dividida. Puso empeño en quedar precisos y determinados los puntos en los que hacía falta buscar el punto medio entre dos peligrosos extremos en materias tan importantes como el cultivo de la ciencia teológica en nada opuesto a la virtud, y entre la observancia rigorista y el pernicioso relajo. Estructuró a la Orden de forma tan sobrenatural y firmemente entroncada con el espíritu fundacional que alguien llegó a decir de él que fue como el segundo fundador de los franciscanos.
Un todo terreno para la predicación. Sin renunciar a la inteligencia y al saber, insistió siempre en que «cualquier mujeruca ignorante puede amar y conocer mejor a Dios que un sabio teólogo». Llevó la palabra de Dios a la gente sencilla, a sus frailes, a ellas y ellos en los monasterios, a obispos y reyes, haciendo inteligible el mensaje de Dios, según el medio en que se situaba.
Los Papas le consultaron asuntos trascendentales para el gobierno de la Iglesia.
Gregorio X lo consagró personalmente obispo de Albano y luego lo nombró cardenal.
Intervino como legado en el II Concilio de Lyon convocado para solventar el cisma con la Iglesia oriental y conseguir la unión de los griegos con Roma.
Dejó su obra científica en el campo de la teología y de la mística. Comentarios a la Sagrada Escritura como BreviloquiumComentario el libro de las Sentencias de Pedro Lombardo, numerosos sermones y pequeños tratados místicos como Itinerario del alma a Dios y la versión oficial de la Vida de san Francisco de Asís. En sus escritos está presente un profundo cristocentrismo y una devoción y afecto a la Virgen María escritos con fina claridad, exactitud y precisión, apreciándose en muchas ocasiones no la fría inteligencia, sino el sabor añadido de la ciencia divina vivida en la experiencia personal de los fenómenos tratados y expuestos.
Sus biógrafos resaltan entre las virtudes apreciadas la humildad, la pobreza, la mortificación y la bendita paciencia.
Murió el 15 de julio de 1274, en Lyon.
Lo canonizó el Papa Sixto IV en 1482; Sixto V lo nombró doctor de la Iglesia con el título de «Doctor Seráfico».
Se refiere como anécdota reveladora de su sencillez, que, cuando le fueron a transmitir con júbilo la noticia de su elevación al cardenalato y le llevaban el palio de cardenal, lo encontraron metido en la cocina, lavando los platos empleados en el día; para no tocar el atributo cardenalicio con las manos húmedas y grasientas, pidió el favor a los ilustres que le llevaban el encargo del papa de que se lo dejaran colgado en la rama de un árbol próximo, mientras comentaba: «ahora, eso será más duro».
Archimadrid.org

Un nuevo estudio de la Sabana Santa descarta que se trate de un lienzo medieval



Dos institutos de investigación italianos avalan que las manchas pertenecen a una persona que sufrió «un polilitraumatisco severo, como la tortura»
La Sábana Santa, el trozo de lino que según la tradición envolvió el cadáver de Cristo después de la crucifixión, no pudo ser una pintura medieval, pues las manchas halladas en el tejido son sangre humana real.
Son las conclusiones de un nuevo estudio realizado sobre el Lienzo, por dos institutos de investigación italianos: el Istituto Officina dei Materiali (IOM-CNR) de Trieste y el Istituto di Cristallografia (IC-CNR) de Bari, junto al Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Padua.
El artículo, que ha estudiado las partículas del Lienzo mediante estudios de resolución atómica, muestran, según Elvio Carlino, director de la investigación, que «la fibra de lino está llena de creatinina, de dimensiones entre 20 e 90nm (un nanometro equivale a una millonésima de milímetro), ligada a pequeñas partículas de hidrato de hierro de dimensiones entre 2nm y 6nm, típicas de la ferritina».
Según el profesor Giulio Fanti, dela Universidad de Padua, las partículas observadas, «por dimensión, tipo y distribución, no pueden ser una obra realizada siglos después en el tejido de la Sábana Santa».

Al contrario, según las investigaciones, el tejido realmente entró en contacto con la sangre de un hombre muerto que había sufrido múltiples heridas graves. Según Fanti, «la amplia presencia de partículas de creatinina unidas a partículas de ferrihidrita no es una situación típica de suero sanguíneo de un organismo humano sano».
«De hecho – añade– un alto nivel de creatinina y ferritina se relaciona con pacientes que padecen un politraumatismo severo, como la tortura. De ahí que la presencia de estas nanopartículas biológicas halladas durante nuestros experimentos señale a una muerte violenta para el hombre envuelto en el sudario de Turín».
El artículo que detalla los hallazgos y las medidas en el descubrimiento se publicó en la revista científica estadounidense PlosOne, con el título New Biological Evidence from Atomic Resolution Studies on the Turin Shroud [Nueva evidencia biológica a partir de estudios de resolución atómica sobre el sudario de Turín].
Este estudio confirma lo que otros estudios habían ya descubierto hace décadas: dos estudios, llevados a cabo paralelamente en 1978 por Baima Bollone en Italia y Heller y Adler en EE.UU. demostraron la presencia de bilirrubina en las huellas de la Síndone.
Aleteia / Vatican Insider

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 24-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados!
No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse.en
Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea.
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo. en la “gehenna”. ¿No se venden un par de gorriones por unos céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; valéis más vosotros que muchos gorriones.
A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».
Palabra del Señor.

Mensaje del Papa al Congreso Internacional «Laudato si’ y Grandes Ciudades»

El Papa Francisco envió un Mensaje al Card. Lluís Martínez Sistach, Arzobispo emérito de Barcelona, con motivo del Congreso Internacional «Laudato si’ y Grandes Ciudades».  Evento celebrado en Río de Janeiro - del 13 al 15 de julio – con especial atención a tres temas como el agua potable, la contaminación ambiental y calidad del aire y los residuos.
Reiterando lo que escribió en su Carta encíclica sobre el cuidado de la casa común, refiriéndose a varias necesidades físicas que tiene el hombre de hoy en las grandes ciudades y que necesitan ser afrontadas con respeto, responsabilidad y relación», el Papa hace hincapié en que son tres «R» que ayudan a interactuar de forma conjunta ante los imperativos más esenciales de nuestra convivencia».
En la primera «R», el Papa señala que «el respeto es la actitud fundamental que el hombre ha de tener con la creación. Ésta la hemos recibido como un don precioso y debemos esforzarnos para que las generaciones futuras puedan seguir admirándola y disfrutándola. Este cuidado debemos enseñarlo y transmitirlo».
En lo que respecta a la importancia del agua, elemento que es también indispensable para la vida el Obispo de Roma recuerda que es «un derecho fundamental, que toda sociedad debe garantizar (cf. Laudato si’, 30). Cuando no se le presta la atención que merece se transforma en fuente de enfermedades y su escasez pone en peligro la vida de millones de personas. Es un deber de todos crear en la sociedad una conciencia de respeto por nuestro entorno; esto nos beneficia a nosotros y a las generaciones futuras».
En la segunda «R», recordando que «la responsabilidad ante la creación es el modo con el que debemos interactuar con ella y constituye una de nuestras tareas primordiales», el Papa advierte que «no podemos quedarnos con los brazos cruzados, cuando advertimos una grave disminución de la calidad del aire o el aumento de la producción de residuos que no son adecuadamente tratados». Y destaca que «cada territorio y gobierno debería incentivar modos de actuar responsables en sus ciudadanos para que, con inventiva, puedan interactuar y favorecer la creación de una casa más habitable y más saludable. Poniendo cada uno lo poco que le corresponde en su responsabilidad, se estará logrando mucho».  
En la tercera «R», el Santo Padre reflexiona sobre la creciente falta de relación que se observa en las grandes ciudades y en las zonas rurales, y pone en guardia contra «la falta de raíces y el aislamiento de algunas personas, que son formas de pobreza, que pueden degenerar en guetos y originar violencia e injusticia».
Por lo que «es importante que la sociedad trabaje conjuntamente en ámbito político, educativo y religioso para crear relaciones humanas más cálidas, que rompan los muros que aíslan y marginan. Esto se puede lograr a través de agrupaciones, escuelas, parroquias, etc., que sean capaces de construir con su presencia una red de comunión y de pertenencia, para favorecer una mejor convivencia y lograr superar tantas dificultades. De esta manera, «cualquier lugar deja de ser un infierno y se convierte en el contexto de una vida digna» (Laudato si’, 149)».
Encomendando «a la intercesión de la Virgen Santa, Reina de cielo y tierra, estas jornadas de estudio y de reflexión», el Papa desea que «su consejo y guía oriente sus decisiones en favor de una ecología integral que proteja nuestra casa común y construya una civilización cada vez más humana y solidaria».
(CdM – RV)

viernes, 14 de julio de 2017

5 advertencias del Papa Francisco sobre la ideología de género

A continuación, 5 claras advertencias que ha hecho el Santo Padre sobre este polémico tema:
1. La ideología de género es una colonización ideológica
A finales de julio de 2016 y dirigiéndose a los obispos de Polonia, el Pontífice afirmó que “en Europa, América, América Latina, África, en algunos países de Asia, hay verdaderas colonizaciones ideológicas. Y una de estas –lo digo claramente con nombre y apellido– ¡es la ideología de género!”.
“Hoy a los niños –¡a los niños!–, en la escuela se les enseña esto: que el sexo cada uno lo puede elegir. ¿Y por qué enseñan esto? Porque los libros son de las personas e instituciones que te dan el dinero. Son las colonizaciones ideológicas, sostenidas también por países muy influyentes. Esto es terrible”.
2. Presenta una sociedad sin diferencias de sexo y vacía el fundamento antropológico de la familia
En la exhortación apostólica postsinodal Amoris Laetitia, sobre el amor en la familia publicada en marzo de 2016, el Santo Padre explica en el numeral 86 que la ideología de género “presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia”, además procura una identidad humana que puede determinarse de forma individual y ser cambiada en el tiempo.
“Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer”, denuncia el Santo Padre.
3. Se exporta desde Europa y crea confusión
En marzo de 2015, el Papa Francisco se refirió a las “colonizaciones ideológicas” que afectan seriamente a la familia, ya que son “modalidades y propuestas que existen en Europa y llegan también de la otra orilla del Océano. Y luego esa equivocación de la mente humana que es la teoría de género, que crea tanta confusión”.
4. Cancelar las diferencias sexuales es dar un paso atrás
En abril de 2015, el Papa dirigió una catequesis sobre el ser humano creado por Dios como hombre y mujer, en la que dijo: “la cultura moderna y contemporánea ha abierto nuevos espacios, nuevas libertades y nuevas profundidades para el enriquecimiento de la comprensión de esta diferencia. Pero ha introducido también muchas dudas y mucho escepticismo. Por ejemplo, yo me pregunto si la así llamada teoría del género no sea también expresión de una frustración y de una resignación, orientada a cancelar la diferencia sexual porque ya no sabe confrontarse con la misma. Sí, corremos el riesgo de dar un paso hacia atrás. La remoción de la diferencia, en efecto, es el problema, no la solución”.
5. Denunciar la ideología de género no implica negar ayuda o compañía a los homosexuales
En la habitual conferencia de prensa que concede en el retorno de sus viajes internacionales, específicamente en el vuelo de Azerbaiyán a Roma, el Papa señaló que “las personas se deben acompañar como las acompaña Jesús. Cuando una persona que tiene esta condición llega hasta Jesús, Jesús no le dirá seguramente vete porque eres homosexual. No. Lo que yo he dicho, es esa maldad que hoy se hace en el adoctrinamiento de la teoría del género.
Me contaba un papá francés que en la mesa hablaba con los hijos, católicos ellos y la esposa, católicos no tan comprometidos, pero católicos; y le preguntaba al niño de 10 años, ‘¿Tú qué quieres ser cuando seas grande?’ ‘Una muchacha’.
El papá se acordó que el libro del colegio enseñaba la teoría del género, y esto va contra las cosas naturales. Una cosa es que una persona tenga esta tendencia, esta opción, e incluso que cambie de sexo, y otra cosa es hacer la enseñanza en la escuela en esta línea para cambiar la mentalidad. A esto yo llamo colonizaciones ideológicas”.


Cuerpo y sacramentos


Una de las raíces más profundas de la crisis de los sacramentos se encuentra en la idea de que la materia es ajena a la salvación
Parece bastante claro que los sacramentos están en crisis. Hoy en día la figura de Jesús es objeto de un extraordinario interés; la acción social y caritativa de la Iglesia suscita por lo general respeto y admiración; en cambio, la actividad sacramental es considerada como cuestión exclusivamente intraeclesial. Más aún, entre no pocos despierta recelos, porque les da la impresión de que se trata de una evasión que aliena al hombre, lo aleja de su existencia cotidiana y de sus semejantes.
La crisis es especialmente aguda en lo que se refiere a la Eucaristía. Concurren en ella circunstancias propias que agravan lo dicho sobre los sacramentos en general. Una de ellas es que la ciencia moderna, por un lado, y la fenomenología existencial, por otro, consideran superada la categoría de sustancia, con lo cual, una noción tan fundamental como la de transustanciacion resulta difícil de aceptar. Al hombre de hoy también le resultan problemáticos los conceptos de sacrificio y expiación, propios de sociedades primitivas e incompatibles con la idea ilustrada de Dios.
Por una curiosa paradoja, lo sacramental nunca había estado tan presente en la reflexión teológica como en el siglo XX. La categoría de sacramento se ha convertido en una de las claves –si no la clave– de los tratados de eclesiología (Semmelroth, Rahner), cristología y antropología (Schillebeeckx). Rahner, en su epocal artículo Zur Theologie des Symbols propone una ontología del símbolo en la que aparece como el modo fundamental de darse el ser. A partir de esta concepción propone repensar la teología.
La paradoja del sacramento
Pienso que ambos fenómenos están interrelacionados. Ante la crisis señalada, los teólogos emprenden un esfuerzo por enriquecer la reflexión acerca de lo sacramental y mostrar así al hombre actual su razonabilidad.
Una de las raíces más profundas de la crisis se encuentra en la idea de que la materia es ajena a la salvación. Bultmann hablaba en 1948 de «la paradoja del sacramento», que él formulaba en los siguientes términos: «¿Cómo pueden fuerzas espirituales estar unidas a elementos materiales que las contienen?».
Esta concepción de la materia conduce, a su vez, a una relativización de la dimensión corpórea e institucional de la Iglesia. «¿Está Dios en las instituciones, en los acontecimientos, en las palabras? Dios, que es eterno, ¿no nos llama desde dentro? […] Dios no necesita de ningún intermediario para entrar en el alma del hombre, porque está más dentro de él que el hombre mismo, y no hay nada ni nadie que pueda llegar más cerca y más hondo al hombre que quien palpa a esa criatura en lo más profundo de su interioridad. Para salvar al individuo no se necesita ni la Iglesia, ni la historia de la salvación, ni la encarnación, ni la pasión de Dios en el mundo». Este texto procede de un pasaje muy expresivo de la Introducción al Cristianismo de Ratzinger (1968), en el cual el teólogo bávaro intenta meterse en la mente de un hombre de nuestra época y pone en su boca las palabras citadas.
El mismo Ratzinger, en un artículo publicado en 1976, afirma que la raíz de esta actitud moderna hacia lo material e institucional se encuentra en el dualismo cartesiano: «A pesar del redescubrimiento del cuerpo, a pesar de la glorificación de la materia, seguimos, hasta ahora, profundamente marcados por la división cartesiana de la realidad: no queremos introducir a la materia en nuestras relaciones con Dios. La tenemos por incapaz de convertirse en expresión de la relación con Dios o en el medio al menos a través del cual Dios nos alcanza. Hoy como antes, intentamos reducir la religión tan solo al ámbito del espíritu y de la conciencia y llegamos hasta el punto de atribuir a Dios solo la mitad de la realidad, incurriendo así en un craso materialismo, que no acierta a percibir en la materia ninguna capacidad de transformación».
Manuel Aroztegi Esnaola
Catedrático de Teología de la Universidad San Dámaso


Mensaje urgente de los obispos de Venezuela a los católicos y personas de buena voluntad



Los obispos de Venezuela al concluir su Asamblea plenaria ordinaria que se celebró en Caracas del 7 al 12 de julio, han publicado un “Mensaje urgente a los católicos y personas de buena voluntad en Venezuela”.
“En nuestro país se percibe de manera muy clara cómo la violencia ha adquirido un carácter estructural” indican. Añaden que además “existe un menosprecio de la dignidad humana que se expresa en la violación y negación continua de los derechos humanos por parte de las autoridades”.
Sobre “la iniciativa del Gobierno de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, cuestionada y rechazada por la mayoría del pueblo venezolano”, consideran que “todo deja entrever que lo que se busca es instaurar un Estado socialista, marxista y militar con la desaparición de la autonomía de los poderes, especialmente el legislativo”.
Reitera así “haciéndonos eco de los clamores de la inmensa mayoría de nuestro pueblo”, que el gobierno “retire su propuesta de una asamblea constituyente” y a la “fuerza armada que cumpla su deber de estar al servicio de todo el pueblo y no simplemente de un régimen, partido o gobernante”. El mensaje termina con una invitación a participar en la Jornada de Oración y ayuno convocada para el 21 de julio.
Texto completo:

Mensaje urgente a los católicos y personas de buena voluntad en Venezuela

1. Con nuestro afectuoso saludo, los Obispos de Venezuela nos dirigimos al pueblo venezolano. Le reiteramos nuestra cercanía en estos tiempos difíciles y duros que vivimos. De modo especial, queremos ratificar nuestro acompañamiento a quienes más sufren. Les transmitimos el saludo y la bendición del Santo Padre Francisco, quien, además de seguir de cerca los acontecimientos de nuestra nación, nos invita a buscar soluciones urgentes en paz y concordia entre todos. Nos sentimos unidos y en plena comunión con él, quien nos ha señalado: “en la voz de los obispos venezolanos también resuena mi voz”.
“LOS CLAMORES DE MI PUEBLO SE OYEN POR TODO EL PAIS” (Jer. 8,13).
2. Hacemos nuestros los clamores de la gente que se siente golpeada por el hambre, la falta de garantías para la salud, la difícil adquisición de medicinas y la inseguridad en todos los sentidos. Aunque el pueblo mantiene la esperanza y la capacidad de superar las dificultades, hoy sufre mucho más. Pide le sea respetada su voluntad democrática, lo estipulado en el ordenamiento jurídico y constitucional, así como la real posibilidad de vivir en concordia, paz, libertad y con un creciente desarrollo humano integral.
3. En nuestro país se percibe de manera muy clara cómo la violencia ha adquirido un carácter estructural. Son variadas sus expresiones: desde la represión irracional, con su dolorosa cuota de muertos y heridos, los daños a viviendas y estructuras residenciales; y persecuciones, hasta la desatención frente a las necesidades básicas de la gente. La represión oficial genera, en ocasiones, respuestas violentas, lo cual contribuye a crear un clima de tensión y anarquía, con sus peligrosas consecuencias. Nos encontramos ante una terrible escalada de la violencia. La detención de numerosas personas, sobre todo jóvenes, por disentir del Gobierno agrava más la situación. Se escuchan serias denuncias acerca de torturas y de maltratos; hay detenidos que son procesados arbitrariamente ante la justicia militar en contra de la Constitución y las leyes y que han sido llevados indebidamente a cárceles de máxima seguridad (El Dorado y otros centros penitenciarios) como si fueran peligrosos delincuentes. También hay muchos detenidos en instalaciones militares y confinados en lugares insalubres y condiciones infrahumanas. Existe un menosprecio de la dignidad humana que se expresa en la violación y negación continua de los derechos humanos por parte de las autoridades.
4. Muchas de nuestras comunidades e instituciones son azotadas por grupos paramilitares ilegales que actúan bajo la mirada complaciente de las autoridades. Ejemplo de ello son los acontecimientos del pasado 5 de julio en el ataque a los diputados de la Asamblea Nacional, sólo visto en el asalto del 24 de enero de 1848 al Congreso Nacional por orden del Presidente Monagas. La Asamblea Nacional, expresión de la “soberanía popular”, es heredera del Congreso de 1811. Tiene un auténtico valor histórico y real. Por eso, la Guardia Nacional Bolivariana que reside allí tiene la misión de brindar seguridad al recinto y a los diputados y no debe permitir ataques de grupos irregulares.

“CUALQUIERA QUE TOCA A MI PUEBLO, TOCA LA NIÑA DE MIS OJOS, DICE EL SEÑOR DIOS” (Zacarías 2,13).
5. Es hora de un cambio de rumbo en la orientación política del Gobierno. Aunque la crisis que padecemos los venezolanos data de varios años, en los últimos meses se ha profundizado por la iniciativa del Gobierno de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, cuestionada y rechazada por la mayoría del pueblo venezolano. Esta propuesta ha ignorado rotundamente que es el pueblo, en el ejercicio de su propia soberanía, quien la puede y debe convocar. Los venezolanos hemos de recordar que “la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo” (CRBV, art. 5). “El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario” (art 347). Sólo él puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente.
6. La Constitución ha sido violada nuevamente, y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y el Consejo Nacional Electoral (CNE) avalan lo que propone el Ejecutivo, sin tener en cuenta los principios básicos de la democracia participativa establecidos en la Constitución. El mencionado proyecto constituyentista pretende imponer al país un régimen dictatorial. Además, al privilegiar, en su conformación, unas bases comiciales sectoriales sin asidero jurídico, se viola el derecho de todos a elegir y a ser elegidos y el principio constitucional (Art. 63 CRBV) de la representación proporcional de la población según su distribución territorial. Asimismo, la Asamblea Nacional Constituyente tendría un poder supraconstitucional con el propósito de eliminar los actuales órganos del Estado, principalmente la Asamblea Nacional, elegida legítimamente por el pueblo. Tampoco se establecen límites en el ejercicio de sus funciones y extensión en el tiempo. Todo deja entrever que lo que se busca es instaurar un Estado socialista, marxista y militar con la desaparición de la autonomía de los poderes, especialmente el legislativo.
7. El próximo 16 de julio, promovida por la Asamblea Nacional, tendrá lugar una consulta popular que goza de toda legitimidad. Consideramos una provocación de parte del gobierno y del CNE convocar, para ese mismo día, un simulacro de votaciones en algunos centros electorales del país, pues puede generar lamentables conflictos. El pueblo sigue exigiendo el respeto a su dignidad y a sus propios derechos.

COMO PASTORES PREOCUPADOS POR SUS OVEJAS (EZEQUIEL 34,12).
8. Como pastores de la Iglesia en Venezuela, haciéndonos eco de los clamores de la inmensa mayoría de nuestro pueblo, queremos elevar nuestra voz y exigir:

a) AL GOBIERNO NACIONAL: que retire su propuesta de una Asamblea Constituyente, y posibilite la realización de las elecciones establecidas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Es hora de que el Gobierno reconozca la autonomía de los Poderes públicos; abandone la represión inhumana de las manifestaciones de quienes disientan, y se desmantelen y sancionen los grupos armados que, con sus acciones, llenan de zozobra a amplios sectores de la sociedad. La medida acordada recientemente en favor de un importante líder político de los factores de oposición, debe llevar a la liberación de todos los privados de libertad por razones políticas. Es urgente también avocarse a solucionar los gravísimos problemas de la gente y de permitir la apertura de un canal de carácter humanitario para que puedan llegar medicinas y alimentos a los más necesitados en Venezuela.
b) A LA FUERZA ARMADA NACIONAL BOLIVARIANA: que, según lo señala la Constitución Nacional, cumpla su deber de estar al servicio de todo el pueblo en el respeto y garantía del orden constitucional y no simplemente de un régimen, partido o gobernante. “Las personas que prestan su servicio en las fuerzas armadas, tienen el deber específico de defender el bien, la verdad y la justicia…Los militares son plenamente responsables de los actos que realizan, cuando violan los derechos de las personas y de los pueblos” (COMPENDIO DE DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA, 502 y 503).. Apelamos a la conciencia de todos sus miembros: no olviden que también forman parte del pueblo y que deberán rendir cuenta de sus actos ante la Justicia humana y divina.
c) A LA DIRIGENCIA POLITICA: que, en el ejercicio de su vocación ciudadana, esté siempre comprometida sólo con el pueblo y nunca en la búsqueda de propios intereses. Urge seguir dando los pasos para hacer respetar la voluntad democrática de todo el pueblo venezolano y buscar los mecanismos transparentes para encuentros y negociaciones que conduzcan eficazmente a la superación de la crisis.
d) A LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS Y CULTURALES: que colaboren a crear conciencia política y así elevar el nivel sociocultural en todos los ciudadanos.
9. Fieles a nuestro ministerio de pastores nos comprometemos a seguir acompañando solidariamente a nuestro pueblo, particularmente a los más pobres y excluidos. En este sentido pedimos a todos los miembros de la Iglesia actuar según los criterios del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia, para iluminar y para derribar todo muro de división existente en nuestro país y contribuir a la recuperación de nuestra nación, rehacer el tejido social e ir dando los pasos para la reconciliación en el encuentro fraterno entre todos. Alentamos todos los esfuerzos que se puedan realizar a favor de la paz y la convivencia, basados en la ley del amor fraterno. Acompañamos a los jóvenes y estudiantes, quienes son defensores con sus propias vidas de la libertad y de la actual Constitución.
10. A todos los miembros de la Iglesia y personas de buena voluntad les invitamos a hacer realidad la opción preferencial por los más pobres y excluidos. Además de sostener con la oración, la reflexión y otras iniciativas todo esfuerzo para la salida de la crisis, les pedimos manifestar la solidaridad con quienes pasan hambre, necesidad y desconsuelo. Fortalezcamos las diversas obras y acciones que, desde la pastoral social, permiten ayudar a muchas personas necesitadas de alimento, atención en salud, protección de sus derechos, educación integral. La acción de Pastoral Social-Caritas en sus diversos ámbitos (nacional, diocesano y parroquial) es un signo de nuestro compromiso con todos, sin excepción de ninguna clase.
11. Invitamos a nuestros hermanos en la fe y a otros creyentes a una Jornada de Oración y Ayuno el próximo viernes 21 de julio, a fin de pedir a Dios que bendiga los esfuerzos de los venezolanos por la libertad, la justicia y la paz. Imploramos las luces del Espíritu Santo para cada uno de nosotros, pedimos a Dios siga protegiendo a este pueblo y que la maternal protección de María de Coromoto nos aliente a seguir edificando la paz y la convivencia fraternA
ZENIT

Vida y familia, más allá de las batallas ideológicas


«Una nueva estrategia. Un proyecto ambicioso». Así resume Vincenzo Paglia la misión de la Iglesia para la defensa de la vida y la familia en tiempos de Francisco. No se trata de renunciar a las luchas de siempre. Pero tampoco de fosilizarse en posiciones de retaguardia. En entrevista con Alfa y Omega, el presidente de la Pontificia Academia para la Vida y gran canciller del Instituto Juan Pablo II explica los porqués de un nuevo rumbo que ha desatado no pocas controversias
¿Qué desea el Papa Francisco con la reforma a la Academia para la Vida?
Hoy existe una cultura mayoritaria según la cual cualquier cosa es matrimonio, cualquier cosa es familia. Este horizonte cultural exige de parte de la Iglesia, según el Papa Francisco, una reflexión adecuada. Eso implica una reestructuración de organismos de la Curia Romana. La academia, que estaba concentrada en cuestiones relativas a la bioética, exige una ampliación de horizontes. Se trata de entender la vida como las edades de la vida. Tomar las dimensiones de la vida humana en su complejidad, en todos sus aspectos y condiciones, vinculada a la relación entre el hombre y la creación. Es la «ecología humana» de Juan Pablo II y Benedicto XVI. Todo esto exige un rediseño, una ampliación de las perspectivas, una multiplicación de los temas, un recambio.
¿Se retira la Iglesia de la lucha en defensa de la vida no nacida?
No. Está claro que existen ciertos prejuicios sobre este tema; a veces se han convertido en batallas ideológicas situaciones muy delicadas y complejas que exigen una atención detallada. La vida, si la comprendemos en sentido global, requiere un abordaje mucho más articulado que simplemente repetir un principio llamado no negociable. Nadie quiere negociar nada, al contrario. Reivindico la necesidad de una mayor profundidad al defender la vida, una mayor eficacia e involucrar a la mayor cantidad de aliados posible. Es una nueva estrategia, mucho más compleja y extendida. Eso nos lleva a mar abierto, no nos cierra en posiciones a la defensiva, sino que nos da la responsabilidad de fermentar la cultura contemporánea. El proyecto es muy ambicioso: nosotros no queremos defender, queremos cambiar el mundo. Esto requiere un cuerpo a cuerpo, recorrer senderos nuevos, caminos polvorientos, a veces pasar entre las espinas. Este itinerario debe ser manejado, no sufrido. Las batallas deben ser afrontadas para ganarlas, no para ser derrotados.
¿Usted sabe que, para muchos católicos, lo que usted dice es percibido como una renuncia a luchar por los valores cristianos?
Yo pienso exactamente lo contrario. Estoy tan convencido de la fuerza de los valores cristianos que no los debo defender yo, se defienden solos. Con esa actitud no solo no silencio la identidad, al contrario, la vuelvo tan fuerte que es capaz de tocar a quien no cree. Sé bien que vivimos en un cambio de época dramático, pero justamente por eso o nos salvamos juntos, o no nos salvamos. Reivindico la fuerza del Evangelio, que es más que una ideología; reivindico la fuerza del diálogo, que no es diplomacia, es mucho más. Esta es la estrategia de quien piensa que la fe no tiene necesidad de fortines, la fe es mucho más fuerte que el príncipe de este mundo.
¿Este es el sentido de los cambios aplicados en la academia en los últimos tiempos? Como el cambio de los estatutos, donde se quitó el juramento obligatorio de los académicos.
Debo aclarar una cosa: sobre el cambio de los estatutos, yo solo recogí lo que se había decidido precedentemente.
¿Se estaba ya trabajando antes sobre eso?
Ya estaba todo listo antes de mi llegada. Eran propuestas de la administración anterior, yo solo recogí el material y se lo llevé al Papa. No es Paglia quien cambió todo, nosotros solo ampliamos la participación [entre los académicos] a algunos exponentes de otras religiones y confesiones, incluso no creyentes. Pero todos ellos deben estar dentro de un cuadro de defensa de la vida. No acepté a científicos favorables a la guerra, por poner un ejemplo. Algunas posiciones pueden ser un poco diferenciadas, pero con la certeza de que ninguno actuará contra el pensamiento católico.
¿Esto lo saben los académicos? El nombramiento de algunos generó encendidas polémicas.
Lo saben. El escenario es tan dramático que debemos tener el mayor número posible de científicos que reman en una misma dirección. El camino es ese. Algunos quizás están en el borde, pero están dentro del camino. Hoy está en juego la humanidad, hoy existe la tentación de poder crear la vida, de manipular el universo… Son desafíos gigantescos que nos piden alianzas lo más amplias posible.
¿Eso implica descartar las definiciones históricas de la Iglesia en bioética?
Al contrario. Pero si solo nos detenemos en una o dos batallas, estoy seguro de que perderemos incluso esas.
¿Están trabajando sobre una comisión para reformar la encíclica Humanae vitae?
No existe ninguna comisión, eso ha sido todo inventado. De todas maneras, estoy convencido de que uno de los temas centrales de nuestro tiempo, visto entonces por Pablo VI, es la procreación. ¿Cuál es el problema? Existe la tentación de querer cómo se genera vida: en China se obliga a tener solo un hijo. Luego el que puede engendrar no lo hace. El que no puede se vuelve loco por engendrar hasta bombardear su propio cuerpo. El crecimiento está descuadrado por los pocos nacimientos y la extensión de la vida anciana. Ante esto es miope plantear el problema en términos anticonceptivos sí o no, cuando hoy los hijos se hacen en probeta, existen los vientres de alquiler, la teoría de género… El riesgo es que, de tanto mirar para atrás, perdamos la batalla de la cultura. ¿Cómo anunciar el Evangelio de siempre a los hombres de hoy, individualistas, que pretenden controlar la procreación? Este es el gran desafío. Enorme. Y nosotros jugando a ver quién es más tradicionalista.
¿Y el Instituto Juan Pablo II sobre matrimonio y familia perderá su nombre? ¿Cerrará?
¡Es una locura! Estas son noticias falsas, una mentira dicha por quien no quiere entender. No solo conserva el nombre, el instituto necesita ser reforzado. Queremos ampliarlo, darle prestigio en el campo internacional. Nosotros enriqueceremos las enseñanzas, fortaleceremos académicamente el instituto y conservará su nombre, Juan Pablo II. No puede ser de otra manera.
¿Siente que existe una campaña mediática con todas estas informaciones falsas?
A mí me entristece que existan estas acusaciones, falsedades y detracciones. Lo que estoy diciendo es lo que se hará. He pedido a las conferencias episcopales que manden alumnos. Querían cerrar la sede australiana y yo me opuse, llamando a otro obispo para cambiarlo de diócesis pero para que continúe. Es más, propuse su apertura también en algún país de África.
Y utilizarlo para estudiar fenómenos como la poligamia, que tanto preocupa a los obispos africanos…
Para que se reflexione sobre todas estas situaciones. La Conferencia Episcopal de Mozambique me escribió porque quiere abrir una sección. Quisiera que nazca también en el África anglófona. Es indispensable reforzar el nivel cultural del instituto en su sede central, para que los afiliados puedan alzar ellos también el nivel y reflexionar así, en manera más detallada, las situaciones del mundo contemporáneo.
¿Qué responde a quienes cuestionan su compromiso en defensa de la vida?
Algunos amigos estadounidenses dudan de que yo defienda la vida. Yo les dije: la vida no solo la defiendo, faltaría más que yo estuviera a favor del aborto, ¿pero estamos locos? Lo que me pregunto es: ¿por qué ellos no están en contra de la pena de muerte? En estos últimos cinco meses 6.500 personas murieron por armas de fuego en Estados Unidos. ¿Alguien habla de ellos? La vida de estas personas, muchas veces jóvenes, ¿vale menos? ¿Tenemos que estar callados? ¿Por qué no las defendemos? Por esto acuso de no defender la vida. Pongamos todo sobre la mesa, eso quisiera yo.
Andrés Beltramo Álvarez
Ciudad del Vaticano