sábado, 1 de julio de 2017

El Papa Francisco relevará a Müller al frente de Doctrina de la Fe

Era una de las "sorpresas" del verano que auguraban algunos vaticanistas, y parece que va camino de cumplirse. Este viernes, el Papa Francisco recibió, en una audiencia que se prolongó más de lo previsto (Bergoglio pidió disculpas al Instituto Italo-Americano), al prefecto de Doctrina de la Fe, Gerhard Müller, cuyo mandato expira este domingo, y en el que, según distintas fuentes, no continuará.
Según destaca Elisabetta Piqué en La Nación, aunque no fue confirmado por el Vaticano, que prefirió el silencio, Francisco le habría ofrecido a Müller otro puesto en el Vaticano, que el purpurado habría rechazado, por lo que se espera que vuelva a Alemania. Según Vatican Insider, el elegido será conocido hoy, y será el mallorquín Luis Ladaria Ferrer, actual número dos del Dicasterio.

Aunque la noticia sonó dramática en los sectores más conservadores de la Iglesia, no lo es tanto. Müller, teólogo conservador de 69 años, que jamás ocultó estar en las antípodas de Francisco en cuanto a pastoral y doctrina, había sido designado al frente del ex Santo Oficio por el papa emérito Benedicto XVI, el 2 de julio de 2012.
Después de ser elegido, en marzo de 2013, por respeto a su predecesor, Francisco mantuvo en el cargo a Müller. Y muchos esperaban que lo relevara al cumplir los cinco años de mandato. Algo que, según todos los indicios, sucederá.
Ya en junio, tal y como adelantó RD, tres de los vaticanistas más prestigiosos del mundo angloparlante. John L. Allen, Austen Ivereigh y Charles Collins dieron voz a sus predicciones papales para el período estival en un programa de radio para Crux.
Entre ellas, se encontraba la publicación de una encíclica sobre los refugiados y, especialmente, el relevo de Müller. Así, John Allen especuló con la posibilidad de que un relevo al frente de esta Congregación se produzca en los próximos meses. En favor bien del cardenal Sean O'Malley -recientemente nombrado por Francisco a la misma Congregación-, bien del arzobispo argentino Víctor Manuel Fernández. Aunque el primero puede tener más posibilidades, el editor de Crux admite que este último puede aportar más a la revolución franciscana desde su actual puesto como rector de la Universidad Católica de Argentina.
Junto a estos dos nombres, medios italianos apuntan a otros dos candidatos: el arzobispo italiano Bruno Forte, que jugó un papel importante en los dos sínodos sobre la familia, y el tapado para muchos, el cardenal austríaco Christoph Schönborn, arzobispo de Viena.
Jesús Bastante

En oración por el pequeño Charlie



Al pequeño Charlie Gard, niño de 12 meses internado en un hospital de Londres debido a una rara enfermedad incurable. Este viernes debía seguirse la sentencia, aunque el Hospital Great Ormond Street, decidió aplazarla algunos días. Los papás han perdido una batalla legal que llegó hasta la Corte Europea de los derechos humanos y no pudieron llevar al niño a Estados Unidos para una terapia experimental. Ahora pidieron que al menos le dejen morir en su casa.
Mons. Vincenzo Paglia, presidente de la Pontificia Academia para la Vida hizo un llamado a respetar la voluntad de los papás. “El caso del pequeño niño inglés, Charlie Gard, y de sus padres nos impresiona a todos nosotros por su carga de dolor y de esperanza”. Y asegura su cercanía a quienes “se ocuparon de él y han luchado por él”.
La Conferencia Episcopal Católica de Inglaterra y Gales ha publicado “un comunicado que antes de todo reconoce la complejidad de la situación, el dolor de los papás, la búsqueda del bien para Charlie que han puesto en campo todas las personas involucradas”.
El texto reitera “que no se puede poner en práctica ningún gesto que ponga fin intencionalmente a una existencia humana, incluida la suspensión de la nutrición y de la hidratación”.
Entretanto el obispo señala que “es necesario reconocer también los límites de lo que se puede hacer, dentro de un servicio al enfermo que tienen que continuar hasta la muerte natural”.
Citando la Evangelium Vitae de san Juan Pablo II, Mons. Paglia subraya que “tenemos que cumplir todo aquello que favorezca a la salud y juntos reconocer los límites de la medicina” o sea es necesario “evitar cada insistencia terapéutica desproporcionada o demasiado gravosa”.
Pero sobre todo, indica el presidente de la Pontificia Academia de la Vida, “hay que respetar y escuchar la voluntad de los padres, y al mismo tiempo es necesario ayudarles a reconocer la peculiaridad difícil de su condición”, motivo por el cual “no pueden ser dejados solos para tomar decisiones tan dolorosas”.
“Cuando la alianza terapéutica entre pacientes (en este caso sus padres) y los médicos se interrumpe –concluye Mons. Paglia– todo se vuelve más difícil y se entra a recorrer la extrema solución de la vía jurídica, con los riesgos de manipulación ideológica y política, que en cambio hay que evitar, así como las campañas mediáticas muchas veces tristemente superficiales”.
ZENIT

Cardenal Urosa: En Venezuela hay «una guerra del gobierno contra el pueblo»


En la celebración de la solemnidad de san Pedro y san Pablo, el arzobispo de Venezuela denunció que la represión violenta de los cuerpos de seguridad del Estado y grupos paramilitares armados por el gobierno contra los manifestantes ha causado más de 90 víctimas mortales. A las familias de los fallecidos, el cardenales Urosa les pide «no dejarse llevar por el rencor ni por el odio»
El arzobispo de Caracas ha pedido al gobierno de Nicolás Maduro que «recapacite, que deponga esa actitud de querer implantar en Venezuela un sistema totalitario marxista y ahora también militar, militarista; y por supuesto, que desista de estar utilizando recursos legales para desmantelar el Estado».
El cardenal Jorge Urosa denunció que grupos paramilitares actúan en complicidad con cuerpos de seguridad del Estado causando muertes en la población y considera que en la situación actual del país «se podría hablar de una guerra del gobierno contra el pueblo».

«Todo eso es reprochable e intolerable y no es el camino que desea la mayoría del pueblo venezolano», advirtió el purpurado.
Urosa hizo estas declaraciones al término de la Misa que presidió en la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, de Caracas, con motivo de la solemnidad de San Pedro y San Pablo, y en el marco del 98 aniversario de fallecimiento del Venerable José Gregorio Hernández, un médico venezolano que espera por un milagro para su beatificación.
El cardenal Urosa, aunque habló en nombre propio, dijo que el sentir de sus palabras es el mismo de la Conferencia Episcopal Venezolana, cuya comunión y sintonía con el Papa Francisco fue ratificada en reciente visita al Vaticano.
En este contexto, el arzobispo de Caracas se refirió la situación del país, catalogándola de «sumamente grave», y rechazó la represión tanto por los cuerpos de seguridad del Estado como por grupos paramilitares en contra de los manifestantes, que a lo largo de tres meses han causado más de 90 personas fallecidas en Venezuela.
«Esas bandas armadas y cuerpos de seguridad del Estado, han causado muertes de una manera verdaderamente criminal, como por ejemplo, disparar armas de fuego directamente a la cabeza o disparar perdigones a corta distancia o las bombas lacrimógenas para causar daños mortales», denunció.
«No se puede llamar de otra manera a esa represión cruel que se ha desatado, inclusive con asedio a conjuntos de viviendas, ingreso forzado a esos lugares, ataque a las personas en sus casas sin órdenes de allanamiento», agregó.
También envió un mensaje a las familias que han perdido a sus hijos, la mayoría jóvenes, en las manifestaciones, expresando su solidaridad, su pésame y cercanía. «Las invitó a no dejarse llevar por el rencor ni por el odio, sino más bien pedirle a Dios esperanza y consuelo porque Jesucristo nos llama a participar para siempre de la vida eterna», expresó tras finalizar la misa.
Respecto a la situación de escasez de alimentos y medicamentos, el cardenal Urosa hizo un llamamiento al Gobierno para que resuelva esa situación porque las familias no tienen como hacerlo. Precisó que el Gobierno está en mora con la población y no ha cumplido con su obligación de garantizar la seguridad alimentaria a los venezolanos.
«Todo quieren resolverlo con la importación cuando nosotros tenemos una naturaleza verdaderamente generosa. Aquí, en Venezuela, no haría falta que nosotros tuviéramos que estar importando nada. Es el Gobierno el que tiene que resolver esta situación terrible y dramática de hambre, de carestía cada vez mayor», indicó.
AICA
Alfa y Omega

El Papa reduce su agenda pública durante julio y agosto



El Papa reducirá su agenda pública durante los meses de julio y agosto, si bien por sexto año consecutivo renunciará a pasar el verano en la villa pontificia de Castel Gandolfo, un palacio fortificado del siglo XVII, a orillas del Lago Albano.
Francisco permanecerá en la habitación 201 del segundo piso de Casa Santa Marta, donde reside habitualmente, trabajando, aunque con un ritmo más pausado. En el mes de julio, el Pontífice cancela las audiencias generales públicas de los miércoles, que se retomarán en agosto en el Aula Pablo VI, y no en la plaza de San Pedro, para evitar el calor de Roma, así como las recepciones privadas y la Misa que cada día a primera hora de la mañana celebra en la capilla de la Casa Santa Marta.
La única cita pública que mantendrá será cada domingo el ángelus, el rezo semanal que realiza asomado a la ventana de su estudio privado en el Palacio Apostólico del Vaticano.
Francisco, que se levanta todos los días a las 4:00 de la mañana para rezar y durante todo el año, incluidos sábados y domingos, recibe visitas desde primera hora de la mañana hasta antes de cenar, suele aprovechar el periodo estival para trabajar en la redacción de documentos y discursos para el resto del año.
El primer gran compromiso de su agenda tras el verano, será el viaje apostólicos del 6 al 11 de septiembre a Colombia, donde visitará las ciudades de Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena.
Europa Press

Vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 8, 5-17
En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole:
«Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho».
Le contestó:
«Voy yo a curarlo».
Pero el centurión le replicó:
«Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le dijo a uno: "Ve" y va; al otro: "Ven", y viene; a mi criado: "Haz esto", y lo hace».
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían:
«En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac: y Jacob en el reino de los cielos; en cambio, a los hijos del reino los echarán fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes».
Y dijo al centurión:
-«Vete; que te suceda según has creído».
Y en aquel momento se puso bueno el criado.
Al llegar Jesús a casa de Pedro, vio a su suegra en cama con fiebre; le tocó su mano y se le pasó la fiebre; se levantó y se puso a servirle.
Al anochecer, le llevaron muchos endemoniados; él, con su palabra, expulsó los espíritus y curó a todos los enfermos para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades».
Palabra del Señor.

“Los países de América Latina son un ejemplo para toda la comunidad internacional” el Papa a la organización Italo-Latino Americana



Estimadas señoras y señores:

Ante todo les pido disculpas por el retraso. No estaba en la agenda venir atrasado, pero se fueron alargando las Audiencias, así que pido excusas.

Les doy la bienvenida y los saludo en el 50 aniversario de la Organización Italo-Latino Americana. Agradezco al Presidente y al Vicepresidente las palabras que han introducido nuestro encuentro.
En el Convenio de creación de vuestra Organización se expresan las finalidades de la misma, entre ellas: promover el desarrollo y la coordinación, como también individuar las posibilidades de asistencia recíproca y de acción común en los países miembros (cf. Art. 1). Ante este compromiso, deseo destacar tres aspectos que me parecen importantes en el momento actual. 

En primer lugar individuar las potencialidades. Los países de América latina son ricos en historia, cultura, recursos naturales; además sus gentes son «buenas» y solidarias con los demás pueblos. Esto se ha comprobado ante las recientes catástrofes naturales, cómo se han ayudado unos a otros, siendo un ejemplo para toda la comunidad internacional. Todos estos valores sociales están ahí pero tienen que ser apreciados para ser potenciados. No obstante estos bienes del continente, la actual crisis económica y social ha golpeado a la población y ha hecho que crezca la pobreza, la desocupación, la desigualdad social, como también que se explote y se abuse nuestra casa común. Y ésto a un nivel que no hubiéramos imaginado 10 años atrás.

Ante esta situación se necesita un análisis que tenga en cuenta la realidad de las personas concretas, la realidad de nuestro pueblo (cf. Enc. Laudato si’, 144). Esto nos ayudará a darnos cuenta de las necesidades reales que existen, como también a apreciar la riqueza que cada persona y pueblo encierra en sí misma.

Si el primer punto era “individuar”, el segundo es coordinar esfuerzos para dar respuestas concretas y hacer frente a los ruegos y necesidades de los hijos e hijas de nuestros Países. Coordinar no es dejar hacer al otro, y al final dar el visto bueno; sino que conlleva mucho tiempo y esfuerzo; es un trabajo escondido y poco valorado, pero necesario. Ante un mundo globalizado y cada vez más complejo, América Latina debe aunar esfuerzos para hacer frente al fenómeno de la emigración; y gran parte de sus causas se podían haber ya afrontado desde hace tiempo, pero nunca es tarde (cf. Discurso al Cuerpo Diplomático ante la Santa Sede, 11 enero 2016). La emigración ha existido siempre, pero en los últimos años se ha incrementado de una manera nunca antes vista.
Nuestra gente, impulsada por la necesidad, va en busca de «nuevos oasis», donde puedan encontrar mayor estabilidad y un trabajado que dé mayor dignidad a sus vidas. Pero en esa búsqueda, muchas personas sufren la violación de sus derechos; muchos niños y jóvenes son víctimas de la trata y son explotados, o caen en las redes de la criminalidad y la violencia organizada. La emigración es un drama de división: se dividen las familias, los hijos se separan de sus padres, se alejan de su tierra de origen, hasta los mismos gobiernos y los países se dividen ante esta realidad. Se necesita fomentar una política conjunta de cooperación para abordar este tema. No se trata de buscar culpables y de eludir la responsabilidad, sino que todos estamos llamados a trabajar de manera coordinada y conjunta.
Y por último, el tercer aspecto, promover. De entre las muchas acciones que se podrían realizar, considero que resalta por su importancia la promoción de una cultura del diálogo. Algunos países están atravesando momentos difíciles a nivel político, social y económico. Los ciudadanos que tienen menos recursos son los primeros en notar la corrupción que existe en las distintas capas sociales y la mala distribución de las riquezas. Sé que muchos países trabajan y luchan para lograr una sociedad más justa, promoviendo una cultura de la legalidad. La promoción del diálogo político es esencial, ya sea entre los distintos miembros de esta Asociación, así como también con países de otros continentes, de modo especial con los de Europa, por los lazos que los unen.

En esta colaboración y diálogo se encuentra la diplomacia como instrumento fundamental y de solidaridad para alcanzar la paz (cf. Discurso al Cuerpo Diplomático ante la Santa Sede, 9 enero 2017). El diálogo es esencial; pero no el «diálogo de sordos». Se pide una actitud receptora que acoja sugerencias y comparta inquietudes. Capacidad de escucha. Es un intercambio recíproco de confianza, que sabe que al otro lado está un hermano con la mano tendida para ayudar, que desea el bien de las partes y estrechar vínculos de fraternidad y amistad para avanzar por caminos de justicia y de paz.
Los animo en su compromiso en favor del bien común en nuestro continente americano y que la colaboración entre todos pueda favorecer a la creación de un mundo cada vez más humano y más justo. 
Muchas gracias.

viernes, 30 de junio de 2017

Los números de la crisis


  • El 49,3 % de los hogares llega peor a fin de mes que en 2008.
  • El 59,5 % de los hogares tiene menos capacidad de ahorro que entonces.
  • El 39,9 % no tiene nada ahorrado.
  • En el 40,3 % de los hogares alguien ha aceptado un trabajo mal pagado, y en el 28,8 %, uno sin contrato.
  • El 20,9 % de los hogares se han visto forzados a compartir casa.
  • 1 de cada 3 trabajadores no tiene ni espera conseguir un contrato estable.
  • Solo el 19,9 % de los hogares cree que su situación mejorará en cinco años.
Fecha de Publicación: 29 de Junio de 2017

La mitad de las familias son más vulnerables que en 2008


La crisis no ha acabado todavía para siete de cada diez familias. Muchas han agotado sus recursos y no pueden hacer frente a más problemas. «Corremos el riesgo de pensar que esto no va a cambiar y que no pasa nada», afirman los autores del Informe FOESSA
«¿Que ya no hay crisis?», pregunta escéptica María desde La Rioja. «Pues para mí sigue. Si no hay trabajo, ni puedes alquilar un piso…». En 2008, el marido de María perdió su empleo. Como consecuencia dejaron de poder asumir la hipoteca, y no lograron negociar con el banco ni acceder a un alquiler social. En diciembre pasado dieron su casa en pago, y aunque a su marido le surgió un trabajo temporal, «con eso nadie te alquila».
Encontró ayuda en su parroquia: «Si no es por ellos, estaríamos en la calle», con dos hijos de 8 y 1 año. Ahora viven en una de las 13 viviendas que Cáritas La Rioja ofrece a familias en situaciones similares.
El 91 % de pobres sigue en crisis
Como esta familia, el 70 % de los hogares de España no ha notado en su día a día la salida de la crisis. De quienes viven bajo el umbral de la pobreza, solo el 9 % ha visto alguna mejoría. Así lo recoge el informe Desprotección social y estrategias familiares, de la Fundación FOESSA, presentado el 22 de junio por Cáritas Española. «Hemos logrado parar la extensión de la pobreza, pero la intensidad y la cronicidad se han incrementado –dijo Sebastián Mora, su secretario general–. Los más pobres siguen empobreciéndose, aunque los que tienen más posibilidades noten la mejoría».
Fernando Lorenzo, director del comité técnico de FOESSA, subrayó que «la crisis la pagaron sobre todo los más débiles, y son los que están tardando más en salir». De hecho, es difícil que se recuperen del todo. Esto hace que la desigualdad crezca y que «haya personas que se queden definitivamente fuera» de la sociedad del bienestar.
Eloísa Galarreta, técnico del programa de vivienda de Cáritas La Rioja, dibuja lo que supone esta cronificación: no solo les sigue llegando gente que no puede pagar un alquiler –los precios se están encareciendo–, sino que, en la mitad de los casos, existe una situación más compleja de fondo. Por ejemplo, problemas de salud causados por llevar tiempo desempleado: «Pasan los meses, las personas se desmotivan y se produce un deterioro. Esto influye también en los niños».
Rescate a los hogares
Una de las conclusiones del Informe FOESSA es que este debilitamiento de los hogares es un lastre de cara al futuro. El 50,1 % afirma que está peor preparado que en 2008 para resolver nuevos problemas económicos. Esto se debe a que, desde que empezó la crisis, las familias han ido agotando sus ahorros y su red de seguridad al tomar decisiones cada vez más drásticas: reducir el consumo energético –encendiendo menos la calefacción–, aceptar empleos precarios, mudarse a una casa más pequeña, compartir su vivienda o volver a casa de los padres. Todas estas vías ya están agotadas, y las soluciones para salir adelante se acaban. También alarma a los autores del informe que «estamos aceptando determinados niveles de precariedad y corremos el riesgo de pensar que esto no va a cambiar y no pasa nada», lamentó Lorenzo. De hecho, la mayoría de los encuestados cree que es inútil tanto votar (el 75,6 %) como movilizarse (61,2 %) y asociarse (56,9%) para mejorar las cosas.
Si para muchas familias se perpetúa la crisis –concluye Cáritas–, se debe a que sus causas estructurales siguen ahí. «Las estrategias de reducción de la pobreza centradas solo en el crecimiento económico están abocadas al fracaso», afirmó Mora. Por eso pidió a las administraciones «un nuevo orden de prioridades en el que destaque la lucha contra la pobreza». En este rescate a los hogares entrarían medidas como las que Cáritas propuso antes de las últimas elecciones: garantizar los ingresos en los hogares en pobreza severa y el acceso de todos a la salud; cambios estructurales que hagan realidad el derecho a la vivienda, y crear empleo justo y digno.
María Martínez López
Alfa y Omega

Oriente Medio, de nuevo en manos de María: «Protégenos de la violencia»


En el año 2013, el patriarca maronita decidió blindar a su país frente a la guerra de Siria volviendo a consagrarlo a la Virgen, una entrega que se repite cada año desde entonces. En el centenario de las apariciones de Fátima, 2.000 libaneses peregrinaron al santuario portugués para pedir a la Madre de Dios la paz para su región, y para un país donde también los musulmanes la veneran
Dos mil voces se unieron al unísono el domingo 25 en la gran basílica de la Santísima Trinidad, en Fátima, para pedir en árabe a la Virgen que derramase su «ternura sobre tu amado Líbano y todo Oriente Medio, esta región cuyo suelo fue testigo» de la redención; que intercediera para «que vivamos la comunión de amor entre nosotros y demos testimonio de los valores humanos y cristianos en nuestra familia, vida social y nacional».
Pero probablemente la petición que más resonó en los corazones era la que pedía a María: «Protege a esta región de todo lo que amenaza, de la violencia, el extremismo y las turbulencias, de la degradación de la dignidad de la persona humana y la violación de sus derechos, libertad e integridad. Te pedimos que guíes a todos los hijos de este Oriente, en su diversidad, para que sus mentes sean iluminadas» por la luz divina y «cada persona busque construir un futuro brillante sobre los cimientos de la convergencia, la participación, el amor y la justicia».
Una tradición que inició san Juan Pablo II
Lo pedían los participantes en la peregrinación para consagrar el Líbano y todo Oriente Medio al Inmaculado Corazón de María, en el centenario de las apariciones de Fátima. Entre los peregrinos, había libaneses llegados directamente de su país y de Siria, pero también de la diáspora (Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia, Qatar, Kuwait o Nigeria). Los actos estuvieron presididos por el cardenal Bechara Boutros Rai, patriarca maronita, pero en ellos también participaron el patriarca siro-católico Youssef III Younan y el vicario patriarcal católico armenio, Georges Assadourian.
El padre Khalil Alwan, secretario general del Consejo de Patriarcas Católicos de Oriente y organizador de la peregrinación, explica a “Alfa y Omega” que el acto celebrado en Fátima es la renovación de la consagración que celebró san Juan Pablo II en 1995, cuando en su visita al Líbano consagró este país y todo el Oriente a la Virgen. En 2004, el entonces patriarca maronita, cardenal Nasrallah Boutros Sfeir, consagró el Líbano al Inmaculado Corazón de María. El padre Alwan relaciona esta consagración con la retirada de las tropas sirias del Líbano un año después.
Una nueva amenaza
Tal vez por este motivo, el cardenal Rai quiso repetir la consagración en 2013, un año después de que el conflicto sirio llevara de nuevo la guerra a las puertas del país de los cedros. Esta consagración se renueva cada año desde entonces, y se vivió con especial intensidad en 2015, cuando la imagen peregrina de Fátima visitó el país.
Una Iglesia mariana…
El responsable de la peregrinación comparte además que «la Virgen María tiene una veneración y devoción especial en todas las Iglesias apostólicas y católicas orientales». Entre estas iglesias, la maronita «es reconocida como una Iglesia [especialmente] mariana –subraya el sacerdote libanés–. En todas las oraciones litúrgicas hay siempre un gran lugar para pedir la intercesión de María».
Por otro lado, «el rezo del rosario se conoce en oriente desde hace siglos, gracias a los cistercienses, dominicos, franciscanos, etc.». Precisamente esta oración fue una de las protagonistas del fin de semana en Fátima, como no podía ser de otra forma después de que la Virgen lo pidiera con insistencia durante sus apariciones hace un siglo.
El rosario rezado en árabe y arameo y la procesión de antorchas abrieron la vigilia del sábado, que después se prolongó hasta las tres de la madrugada con la exposición del Santísimo. Durante estos actos, se concedió al patriarca Rai, de forma excepcional, acceder a la zona de la capilla de las apariciones reservada solo para el Papa.
… y musulmanes que celebran la Anunciación
En el fin de semana en Fátima no participaron delegaciones musulmanas, pero «sí algunos individuos de esta religión a título personal», explica el padre Alwan. Los musulmanes, en cambio, sí participan en la solemnidad de la Anunciación, que es fiesta nacional en el Líbano.
«Cada año hay, por este motivo, oraciones comunes entre musulmanes y cristianos –detalla el secretario de los Patriarcas Católicos de Oriente–. Son una especie de oraciones de intercesión, o de himnos cantados por corales mixtas, o lecturas cantadas del Evangelio y el Corán. El Corán cita a María varias veces. Hay todo un capítulo dedicado a ella. Es la única mujer a la que cita».
La devoción de los musulmanes a la Virgen se puede comprobar también en el santuario de Nuestra Señora del Líbano, en Harissa, donde los mahometanos «vienen a rezar y a encender velas. Cada año se recibe a 300.000 visitantes iraníes, aparte de los musulmanes de otras naciones».
Como recuerdo del pasado fin de semana, queda en Fátima una antorcha esculpida por el artista Raffi Yedalian, y que se encendió durante el rezo del rosario internacional. Esta obra es gemela de otra que también se encendió en Fátima pero ha vuelto al santuario de Harissa.
María Martínez López
Alfa y Omega

30 de junio: Protomártires de la Iglesia Romana



Tanto el historiador pagano Tácito, en su obra Annales o Historiae –el primero de sus dos principales trabajos: la historia del Imperio romano desde el 69 hasta el asesinato del emperador Domiciano en el 96–, como el Papa Clemente, en su Carta a los Corintios, testifican que muchos cristianos sufrieron martirio en medio de indecibles tormentos con la persecución desencadenada por el emperador Nerón después del incendio de Roma, en el año 64.
En ese verano hubo en la Ciudad que llaman Eterna un pavoroso incendio, posiblemente el mayor que ha conocido Roma a lo largo de su historia, a pesar de ser tan larga y de tanta guerra y saqueo, porque, según cuentan lenguas, aquel no fue ocasional, ni bélico; se debió al desenfrenado deseo lúdico de la maldad del loco que se hacía llamar dios y deseaba tener motivo de inspiración poética digna de dioses.
Luego, para acallar los rumores populares y los ayes de la desgracia, desvió la responsabilidad soberana haciendo que las miradas se fijasen en una casta suficientemente odiada por el pueblo por sus desmesurados excesos, llamada vulgarmente como los cristianos.
El historiador pagano de los Anales refiere que «el autor de este nombre fue Cristo, el cual, imperando Tiberio, había sido ajusticiado por orden de Poncio Pilato, procurador de la Judea; y aunque por entonces se reprimió algún tanto aquella perniciosa superstición, tornaba otra vez a reverdecer, no solamente en Judea, origen de este mal, sino también en Roma».
«Fueron, pues, detenidos al principio los que profesaban públicamente esta religión, y después, por delaciones de aquellos, una multitud infinita, no tanto por el delito del incendio que se les imputaba, como por hallarse convictos de aborrecimiento al género humano. Añadióse a la justicia que se hizo de estos la burla y escarnio con que se les daba la muerte».
«A unos vestían de pellejos de fieras, para que de esta manera los despedazasen los perros; a otros ponían en cruces; a otros echaban sobre grandes rimeros de leña a los que pegaban fuego para que, ardiendo con ellos, sirviesen de alumbrar en las tinieblas de la noche».
Así se cuentan los hechos que hicieron tantos mártires cristianos anónimos, desconocidos. Aunque seguramente la mayor parte eran gente humilde, del pueblo, no es improbable que también se contaran importantes políticos, militares o ricos. No se sabe. Cierto es que Nerón empezó a castigar a los culpados de ser cristianos con todas las exquisiteces de tormentos inventadas hasta el momento. Y hasta es posible que la estupidez humana adquiriera cotas tan altas que justificara aquello como bueno. Fue por estos tiempos por los que testificaron al máximo el amor a Cristo Pedro y Pablo.
Archimadrid.org

COMENTARIO DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (1, 40 - 45) POR BENEDICTO XVI




Queridos hermanos y hermanas:

En estos domingos, el evangelista san Marcos ha ofrecido a nuestra reflexión una secuencia de varias curaciones milagrosas. Hoy nos presenta una muy singular, la de un leproso sanado (cf. Mc 1, 40-45), que se acercó a Jesús y, de rodillas, le suplicó: "Si quieres, puedes limpiarme". Él, compadecido, extendió la mano, lo tocó y le dijo: "Quiero: queda limpio". Al instante se verificó la curación de aquel hombre, al que Jesús pidió que no revelara lo sucedido y se presentara a los sacerdotes para ofrecer el sacrificio prescrito por la ley de Moisés. Aquel leproso curado, en cambio, no logró guardar silencio; más aún, proclamó a todos lo que le había sucedido, de modo que, como refiere el evangelista, era cada vez mayor el número de enfermos que acudían a Jesús de todas partes, hasta el punto de obligarlo a quedarse fuera de las ciudades para que la gente no lo asediara.

Jesús le dijo al leproso: "Queda limpio". Según la antigua ley judía (cf. Lv 13-14), la lepra no sólo era considerada una enfermedad, sino la más grave forma de "impureza" ritual. Correspondía a los sacerdotes diagnosticarla y declarar impuro al enfermo, el cual debía ser alejado de la comunidad y estar fuera de los poblados, hasta su posible curación bien certificada. Por eso, la lepra constituía una suerte de muerte religiosa y civil, y su curación una especie de resurrección.

En la lepra se puede vislumbrar un símbolo del pecado, que es la verdadera impureza del corazón, capaz de alejarnos de Dios. En efecto, no es la enfermedad física de la lepra lo que nos separa de él, como preveían las antiguas normas, sino la culpa, el mal espiritual y moral. Por eso el salmista exclama: "Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado". Y después, dirigiéndose a Dios, añade: "Había pecado, lo reconocí, no te encubrí mi delito; propuse: "Confesaré al Señor mi culpa", y tú perdonaste mi culpa y mi pecado" (Sal 32, 1.5).

Los pecados que cometemos nos alejan de Dios y, si no se confiesan humildemente, confiando en la misericordia divina, llegan incluso a producir la muerte del alma. Así pues, este milagro reviste un fuerte valor simbólico. Como había profetizado Isaías, Jesús es el Siervo del Señor que "cargó con nuestros sufrimientos y soportó nuestros dolores" (Is 53, 4). En su pasión llegó a ser como un leproso, hecho impuro por nuestros pecados, separado de Dios: todo esto lo hizo por amor, para obtenernos la reconciliación, el perdón y la salvación.

En el sacramento de la Penitencia Cristo crucificado y resucitado, mediante sus ministros, nos purifica con su misericordia infinita, nos restituye la comunión con el Padre celestial y con los hermanos, y nos da su amor, su alegría y su paz.

Queridos hermanos y hermanas, invoquemos a la Virgen María, a quien Dios preservó de toda mancha de pecado, para que nos ayude a evitar el pecado y a acudir con frecuencia al sacramento de la Confesión, el sacramento del perdón, cuyo valor e importancia para nuestra vida cristiana hoy debemos redescubrir aún más.
ÁNGELUS   Domingo 15 de febrero de 2009


Si quieres, puedes limpiarme



Lectura del santo Evangelio según san Mateo 8, 1-4
Al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente.
En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo:
«Señor, si quieres, puedes limpiarme».
Extendió la mano y lo tocó, diciendo:
«Quiero, queda limpio».
Y en seguida quedó limpio de la lepra.
Jesús le dijo:
«No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».
Palabra del Señor.

jueves, 29 de junio de 2017

Juan José Omella: «En la Iglesia debemos dejar de mirarnos el ombligo»



Cree en el diálogo interreligioso. Y con los no creyentes. A todos tiende la mano para trabajar por la sociedad desde un espíritu de servicio. Incluso ha abierto la elaboración del Plan Pastoral de Barcelona a la participación de cualquier vecino, sea o no católico. «En ese diálogo está la Iglesia en salida», afirma Juan José Omella (Cretas –Teruel–, 1946), que recibió este miércoles el birrete cardenalicio de manos del Papa. En un Consistorio plagado de sorpresas, la suya fue la única púrpura previsible, no tanto por la importancia de la diócesis (Francisco ha dejado claro que para él no existen sedes automáticamente cardenalicias), sino por la estrecha relación de confianza que mantiene con el Pontífice, con quien comparte una misma visión sobre la misión hoy de la Iglesia.
Se habla de usted como una de las personas de mayor confianza del Papa en España. ¿Qué tipo de cosas le pregunta el Papa, de qué temas hablan?
Con cualquier obispo que va a hablar con él, lo que a él le preocupa siempre es cómo estás, la situación de tu Iglesia particular, tus dificultades y tus logros… Es casi como cuando uno le cuenta las cosas de su trabajo a su padre, a su mujer, a su marido… Con el Papa te puedes desahogar porque sabes que siempre te escucha. A la Conferencia Episcopal Española le tiene además un cariño especial, la sigue muy de cerca. Él se interesa por todas las Iglesias, pero de manera especial por la de España, a la que considera un poco como su propia casa. Y en el contacto que tenemos, las preguntas siempre suelen pertenecer a este nivel. Él, como buen padre, nos anima a seguir adelante en ese camino que estamos recorriendo todos los obispos, que es de comunión –esto es muy importante–, para evangelizar esta tierra de raíces cristianas que es España y que es Europa.
¿Y cómo propone el Papa llevar adelante esa labor de evangelización?
Él nos está dando las claves. Nos está pidiendo que no seamos una Iglesia autorreferencial, cerrada sobre sí misma. Nos dice: «Ábranse, ábranse al mundo, que el mundo tiene hambre del mensaje de Jesucristo». Yo creo que es eso lo que tenemos que captar: dejar de mirarnos tanto el ombligo y pensar más en la sociedad, en qué es lo que necesita, que al final son testimonios, testigos y pruebas de esperanza, de amor y de cariño, especialmente hacia los más pobres. Eso es el Evangelio de Jesucristo. Y nos está diciendo también: «Sean pastores». No solo el sacerdote. Porque también es pastor el catequista, el padre de familia, el maestro católico… Estamos llamados a ir delante por donde el Evangelio nos dice que debemos caminar. Pero ir también en medio de la gente, compartiendo sus esperanzas, sus dificultades, sus problemas… E ir también detrás, recogiendo a los más pobres, a los más vulnerables, a los más pequeños… El Papa es un modelo de pastor que se mete entre la gente, como lo hacía en Buenos Aires cuando viajaba en el metro, visitaba los suburbios, lloraba y reía con todos… Es así como se evangeliza.
Háblenos de su trabajo en la Congregación de los Obispos. Forjado en responsabilidades diocesanas, experiencia pastoral, conocimiento del seminario… ¿Este podría ser el retrato robot de los nuevos obispos, frente a otras épocas en las que, quizá, se ponía más el acento en la solvencia doctrinal?
El Papa no da unos criterios que todos conocemos, porque habla de esto abiertamente. Él quiere un obispo que sea ante todo pastor. Que esté muy en contacto con la gente e impulse una Iglesia en salida. Y que trabaje sinodalmente con todos, en comunión con los laicos y con los hermanos obispos. Esas son las claves que él nos va dando, y la congregación trata de buscar esos pastores, aunque yo creo que la gran mayoría de obispos ya son así (por no decir todos, que podría sonar un poco pretencioso). Después, entre los posibles candidatos, hay que elegir. Por el camino se quedan sacerdotes que hubiesen sido igual o mejores obispos, pero no todos los sacerdotes pueden ser obispos, igual que no todos los bautizados pueden ser sacerdotes.
En entornos sociológicamente cada vez más plurales, como Barcelona, ¿qué ajustes se requieren en el modelo de presencia para una Iglesia en salida con una presencia socialmente significativa?
De entrada, no podemos olvidar algo que decía san Agustín: a las ovejas que están dentro del redil hay que darles de comer. No podemos abandonarlas. A quienes participan ya en la Eucaristía y en los sacramentos tenemos que acompañarlos para ayudarlos a vivir y a crecer en santidad. Pero no podemos quedarnos ahí. Tenemos que salir a buscar también a las personas que están fuera. Por eso es tan importante el diálogo con el mundo, con la cultura… Y por eso mi antecesor [el cardenal Lluís Martínez Sistach], siguiendo las indicaciones de Benedicto XVI, llevó a cabo aquel diálogo a través del Atrio de los Gentiles y promovió la evangelización de las grandes ciudades. En Barcelona hay una realidad social muy plural con presencia de otras muchas religiones. Hay una presencia significativa, por ejemplo, de musulmanes que debemos tener en cuenta y estar en contacto con ellos desde una actitud de respeto, de escucha y de convivencia, porque todos buscamos servir al Señor y a la humanidad. Y luego, están las personas del mundo del ateísmo, que también buscan servir a la humanidad. Yo creo en el diálogo con ellos. Pío XII decía que hay ateos porque hay malos cristianos. Por nuestro mal ejemplo se alejan muchos de la Iglesia. Pero siguen teniendo un corazón con hambre de verdad, de justicia, de libertad, de unión, de convivencia… Creo que nos podemos encontrar trabajando juntos por el bien de la sociedad. En ese diálogo está la Iglesia en salida.
Usted ha abierto la elaboración del nuevo Plan Pastoral a la participación de todos, ni siquiera solo los católicos.
Sí. El Plan Pastoral lo hemos abierto no solo a los seglares y a las parroquias, sino a todo aquel que quiera aportar sus ideas, aunque no pertenezca a la Iglesia. No sé si participarán muchos o pocos no creyentes. El hecho es que es bueno que escuchemos a los que no piensan como nosotros y nos digan en qué creen que debemos mejorar.
También se ha dirigido a los sacerdotes y a los diáconos para plantearles cambios en la línea pastoral. ¿En qué sentido deben ser esos cambios?
Cuando llegué a Barcelona [el 26 de diciembre de 2015] mucha gente me advirtió: «Mire, las cosas han cambiado, y aquí tenemos muchas estructuras que vienen de tiempos antiguos y que a lo mejor ya no necesitamos». Hacía falta reestructurar, sabiendo que hoy no tenemos tantos brazos para llevar adelante la misión de la Iglesia. Y también me pidieron que, al venir un obispo nuevo, hubiera un relevo, un gobierno nuevo. Estos cambios, en lugar de hacerlos yo solo, me pareció que era bueno consultarlos con los sacerdotes y los diáconos, que llevan muchos años aquí trabajando y conocen Barcelona mejor que yo. Y la verdad es que me están escribiendo para darme buenas ideas… Eso es, en el fondo, una Iglesia sinodal. Igual que el Papa consulta a todos, yo he querido preguntar a la base, a las parroquias, a los jóvenes… No siempre coincidiremos todos en las opiniones, pero escuchar a todos siempre viene bien, igual que siempre uno agradece que le pregunten su opinión.
Y en medio de este proceso tiene usted ya a los dos obispos auxiliares que le pidió al Papa.
Es un regalo de Dios que lleguen justo cuando estamos haciendo esta recogida de propuestas para que así puedan integrarse en esta reflexión y en estas nuevas propuestas, y empecemos a caminar juntos todos en este nuevo camino, que en el fondo es seguir el que ya existía antes, pero dándole algún matiz, algún refuerzo, alguna corrección.
Ante una sociedad dividida en cuestiones políticas, ¿cuál debe ser el papel de la Iglesia?
El papel de la Iglesia es abrir las puertas y acoger a todos. Y facilitar que el diálogo crezca y se evite la confrontación. Estamos para animar a todos a trabajar por el bien común. Eso es lo más importante. La Iglesia hace ese papel de intermediario en la medida de lo posible.
Ricardo Benjumea

29 de junio: san Pedro y san Pablo


Es significativo que celebremos en un solo día la fiesta de estos dos santos tan importantes. Aunque en otras jornadas celebremos la conversión de San Pablo o la Cátedra de san Pedro, no por ello deja de ser llamativo este hecho. En el prefacio de hoy leemos: «por caminos diversos, los dos congregaron la única Iglesia de Cristo, y los dos, coronados por el martirio, celebra hoy tu pueblo con una misma veneración».
Pedro y Pablo siguieron caminos distintos. Uno acompañó a Jesús durante su vida pública, mientras que al otro se le apareció el Señor resucitado. Pedro fue nombrado jefe de la Iglesia y Pablo apóstol de los gentiles. En algún momento parece que hay tensiones entre ambos respecto de las tradiciones heredadas de los judíos, pero los dos son columna importantes de la Iglesia. Y no recordamos la singularidad de cada uno de ellos sino la misericordia que Dios tuvo con ellos y su servicio en la edificación de la Iglesia, que ambos coronaron con la efusión de su sangre. Por ello, en la oración de poscomunión se pide: «perseverando en la fracción del pan y en la doctrina de los apóstoles, tengamos un solo corazón y una sola alma, arraigados firmemente en tu amor».
Porque, en sus diferencias, que no eran tantas ni tan graves, ambos apóstoles caminaron unidos por un mismo amor y una misma fe. Por ello también en la oración colecta de hoy, invocando la protección de ambos apóstoles, pedimos a Dios que la «Iglesia se mantenga siempre fiel a las enseñanzas de aquellos que fueron fundamento de nuestra fe cristiana».
Las lecturas de hoy nos recuerdan también que la predicación de Pedro y Pablo no fue fácil. Ambos conocieron la persecución, la incomodidad de la cárcel y, finalmente, ambos compartieron el martirio. Pero en la vida de ambos se manifiesta cómo lo que actúa es el poder de la gracia de Cristo. Así lo confiesa Pablo, sabedor de que su muerte es inminente.
También aparece en la primera lectura que, con todo su dramatismo, tiene un aire más divertido. San Pedro está en la cárcel y parece que no va a poder cumplir con su misión de cabeza de los Apóstoles y guía de la Iglesia.
Sin embargo un ángel lo libera de la cárcel. Él cree que está soñando hasta que recapacita y dice: «Pues era verdad; el Señor ha enviado a su ángel para librarme…». Esa sorpresa que corresponde al perfil de Pedro nos indica su toma de conciencia de que la Iglesia es de Cristo, no de Pedro, y que es el Señor quien la guía. Cuando parece que todo está perdido, y tantas veces nos lo parece a lo largo de la historia, el Señor nos muestra un camino imprevisto. Porque Dios no deja a la Iglesia en manos de los hombres sino que elige a hombres para que le ayuden en el servicio.
Respecto del Evangelio, que trata de la confesión de fe de san Pedro y de la misión que Jesús le encomienda, pueden iluminarnos estas palabras de Benedicto XVI: «Las tres metáforas que utiliza Jesús son en sí muy claras: Pedro será el cimiento de roca sobre el que se apoyará el edificio de la Iglesia; tendrá las llaves del reino de los cielos para abrir y cerrar a quien parezca oportuno; por último, podrá atar o desatar, es decir, podrá decidir o prohibir lo que considere necesario para la vida de la Iglesia, que es y sigue siendo de Cristo».
En este día pedimos de una manera especial por el Papa Francisco, que ha recibido el encargo de custodiar el depósito de la fe y de anunciarlo a los hombres y mujeres de nuestra generación. Que el Espíritu Santo no deje de conducirlo para que sus enseñanzas nos ayuden a todos a seguir con mayor entusiasmo y entrega el evangelio de Cristo.
Archimadrid.org

COMENTARIO DE BENEDICTO XVI AL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (16,13-19)




En el pasaje del Evangelio de san Mateo que hemos escuchado hace poco, Pedro hace la propia confesión de fe a Jesús reconociéndolo como Mesías e Hijo de Dios; la hace también en nombre de los otros apóstoles. 

Como respuesta, el Señor le revela la misión que desea confiarle, la de ser la «piedra», la «roca», el fundamento visible sobre el que está construido todo el edificio espiritual de la Iglesia (cf. Mt 16, 16-19). Pero ¿de qué manera Pedro es la roca? ¿Cómo debe cumplir esta prerrogativa, que naturalmente no ha recibido para sí mismo? 

El relato del evangelista Mateo nos dice en primer lugar que el reconocimiento de la identidad de Jesús pronunciado por Simón en nombre de los Doce no proviene «de la carne y de la sangre», es decir, de su capacidad humana, sino de una particular revelación de Dios Padre. 

En cambio, inmediatamente después, cuando Jesús anuncia su pasión, muerte y resurrección, Simón Pedro reacciona precisamente a partir de la «carne y sangre»: Él «se puso a increparlo: … [Señor] eso no puede pasarte» (16, 22). Y Jesús, a su vez, le replicó: «Aléjate de mí, Satanás. Eres para mí piedra de tropiezo…» (v. 23). 

El discípulo que, por un don de Dios, puede llegar a ser roca firme, se manifiesta en su debilidad humana como lo que es: una piedra en el camino, una piedra con la que se puede tropezar.

Así se manifiesta la tensión que existe entre el don que proviene del Señor y la capacidad humana; y en esta escena entre Jesús y Simón Pedro vemos de alguna manera anticipado el drama de la historia del mismo papado, que se caracteriza por la coexistencia de estos dos elementos: por una parte, gracias a la luz y la fuerza que viene de lo alto, el papado constituye el fundamento de la Iglesia peregrina en el tiempo; por otra, emergen también, a lo largo de los siglos, la debilidad de los hombres, que sólo la apertura a la acción de Dios puede transformar.

En el Evangelio de hoy emerge con fuerza la clara promesa de Jesús: «el poder del infierno», es decir las fuerzas del mal, no prevalecerán, «non praevalebunt». (...) La promesa que Jesús hace a Pedro es ahora mucho más grande que las hechas a los antiguos profetas: Éstos, en efecto, fueron amenazados sólo por enemigos humanos, mientras Pedro ha de ser protegido de las «puertas del infierno», del poder destructor del mal... Pedro es confortado con respecto al futuro de la Iglesia, de la nueva comunidad fundada por Jesucristo y que se extiende a todas las épocas, más allá de la existencia personal del mismo Pedro.

Pasemos ahora al símbolo de las llaves, que hemos escuchado en el Evangelio... En el Evangelio hay otra palabra de Jesús dirigida a los escribas y fariseos, a los cuales el Señor les reprocha de cerrar el reino de los cielos a los hombres (cf. Mt 23,13). Estas palabras también nos ayudan a comprender la promesa hecha a Pedro: a él, en cuanto fiel administrador del mensaje de Cristo, le corresponde abrir la puerta del reino de los cielos, y juzgar si aceptar o excluir (cf. Ap 3,7). 

Las dos imágenes – la de las llaves y la de atar y desatar – expresan por tanto significados similares y se refuerzan mutuamente. La expresión «atar y desatar» forma parte del lenguaje rabínico y alude por un lado a las decisiones doctrinales, por otro al poder disciplinar, es decir a la facultad de aplicar y de levantar la excomunión. El paralelismo «en la tierra… en los cielos» garantiza que las decisiones de Pedro en el ejercicio de su función eclesial también son válidas ante Dios.

En el capítulo 18 del Evangelio según Mateo, dedicado a la vida de la comunidad eclesial, encontramos otras palabras de Jesús dirigidas a los discípulos: «En verdad os digo que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos» (Mt 18,18). 

Y san Juan, en el relato de las apariciones de Cristo resucitado a los Apóstoles, en la tarde de Pascua, refiere estas palabras del Señor: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos» (Jn 20,22-23). A la luz de estos paralelismos, aparece claramente que la autoridad de atar y desatar consiste en el poder de perdonar los pecados. 

Y esta gracia, que debilita la fuerza del caos y del mal, está en el corazón del misterio y del ministerio de la Iglesia. La Iglesia no es una comunidad de perfectos, sino de pecadores que se deben reconocer necesitados del amor de Dios, necesitados de ser purificados por medio de la Cruz de Jesucristo. Las palabras de Jesús sobre la autoridad de Pedro y de los Apóstoles revelan que el poder de Dios es el amor, amor que irradia su luz desde el Calvario. 
(De la homilía del 29 de junio de 2012)