viernes, 25 de noviembre de 2016

Ruanda tilda de "inadecuada" la disculpa de obispos por el genocidio


El Gobierno de Ruanda ha tildado de "inadecuada" la disculpa emitida recientemente por obispos de la Iglesia Católica del país por el genocidio de 1994, resaltando que "dada la escala de los crímenes, estaría justificada una disculpa de Vaticano".
El domingo, obispos católicos de Ruanda publicaron una carta de disculpa por el papel de miembros de la Iglesia en la planificación y ejecución del genocidio, que se saldó con 800.000 muertos.
Los tribunales de Ruanda y el tribunal especial de Naciones Unidas han juzgado a numerosos sacerdotes por su papel durante las matanzas. Por ello, el Gobierno ruandés ha dicho que "apunta la reciente iniciativa de nueve obispos católicos de disculparse, de forma general, por algunos de los actos cometidos por miembros de la Iglesia durante el genocidio".
"Este paso es bienvenido, como expresión individual de remordimiento. Sin embargo, es profundamente inadecuado y sólo sirve para recalcar lo lejos que está la Iglesia de reconocer total y honestamente sus responsabilidades morales y legales", ha añadido.
En este sentido, ha argumentado que "al disculparse en nombre de unos pocos individuos, los obispos parecen dar el paso de exonerar a la Iglesia Católica en su conjunto", según ha informado el diario ruandés 'KTPress'. Por ello, ha recalcado "la importancia de combatir la ideología del genocidio", asegurando que "continuará participando en un diálogo franco y abierto con líderes de la Iglesia para que haga frente a su pasado sin excusas ni miedo".
El genocidio
El 6 de abril de 1994 el avión en que viajaba el presidente de Ruanda Juvénal Habyarimana (miembro de la mayoría hutu) fue derribado por un misil.
El incidente fue el inicio de un genocidio en el que murieron más de 800.000 personas, la mayoría de ellas miembros de la minoría tutsi y hutus moderados. La masacre se extendió durante cien días ante la retirada del país de la misión de Naciones Unidas (UNAMIR), que retiró del país a la mayoría de efectivos después de que diez 'cascos azules' belgas fueran asesinados el 7 de abril.
Ante la desprotección internacional, las matanzas se cobraron en tres meses la vida de al menos 800.000 personas, en su mayoría asesinados con machetes y otras armas blancas. En este mismo periodo se cometieron entre 250.000 y 500.000 violaciones, según la ONU. (RD/Ep)

Homilía del Papa: Elegir alejarse del Señor es la condenación eterna


 Elegir alejarse del Señor es la condenación eterna. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Santo Padre advirtió que no hay que dialogar jamás con el diablo, seductor y estafador, sino que hay que acercarse al último encuentro con el Señor, en el día del Juicio, con corazón humilde.
En estos dos últimos días del año litúrgico, la Iglesia lleva a cumplimiento la reflexión sobre el fin del mundo y el Pontífice aludió a este tema a partir de la primera Lectura del Apocalipsis de Juan. ¿Cómo será el Juicio Universal y el encuentro final con Jesús?
El diablo, es el seductor que nos arruina la vida, de modo que jamás hay que dialogar con él
La primera imagen del Apóstol es el juicio del “dragón, la serpiente antigua, que es el diablo”, al que el ángel venido del cielo arroja en el abismo, encadenado, “para que ya no seduzca a las naciones: porque él es el seductor, subrayó el Obispo de Roma:
“Él es mentiroso, es más, es el padre de la mentira, él genera mentiras, es un estafador. Te hace creer que si comes esta manzana serás como un Dios. Te la vende así y tú la compras, y al final te estafa, te engaña, te arruina la vida. ‘Pero, padre, ¿cómo podemos hacer nosotros para no dejarnos engañar por el diablo?’. Jesús nos enseña: jamás dialogar con el diablo. Con el diablo no se dialoga. ¿Qué hacía Jesús con el diablo? Lo expulsaba, le preguntaba el nombre pero no dialogaba”.
En efecto, también en el desierto – subrayó el Papa – Jesús “jamás usó una palabra propia porque estaba muy consciente del peligro”. “En las tres respuestas que ha dado al diablo, se ha defendido con la Palabra de Dios”, la “Palabra de la Biblia”. Por tanto, jamás dialogar con este “mentiroso” y “estafador” – reafirmó Francisco – “que busca nuestra ruina” y que por esta razón “será arrojado al abismo”.
En la página del Apocalipsis aparecen después las almas de los mártires, los “humildes” – observó el Papa Bergoglio –  que han testimoniado a Jesucristo y no han adorado al diablo y a sus secuaces, “el dinero, la mundanidad, la vanidad”, dando la vida por esto.
La condenación es lejanía de Dios, no una sala de tortura
El Señor juzgará a grandes y pequeños por sus obras, se lee también en el Apocalipsis, y los condenados son arrojados en el “lago de fuego”. Francisco se detuvo a considerar esta “segunda muerte” diciendo:
“La condenación eterna no es una sala de tortura, ésta es una descripción de esta segunda muerte: es una muerte. Y aquellos que no serán recibidos en el Reino de Dios es porque no se han acercado al Señor. Son aquellos que siempre han ido por su camino, alejándose del Señor y pasan ante el Señor y se alejan solos. Es la condenación eterna, es este alejarse continuamente de Dios. Es el dolor cada vez más grande, un corazón insatisfecho, un corazón que ha sido hecho para encontrar a Dios, pero por la soberbia, por estar seguro de sí mismo se aleja de Dios”.
Lejanía para siempre del “Dios que da la felicidad”, del “Dios que nos quiere mucho”, éste es el “fuego” – reafirmó el Sucesor de Pedro –  éste es “el camino de la condenación eterna”. Pero la última imagen del Apocalipsis abre a la esperanza, al igual que Francisco.
Abrir el corazón a Jesús con humildad da la salvación
Si “abrimos nuestros corazones”, como nos pide Jesús,  y no vamos por nuestro camino, tendremos “la alegría y la salvación”. “Cielo y tierra nuevos” de los que se narra en la primera Lectura. Por tanto, dejarse “acariciar” y “perdonar” por Jesús, sin el orgullo, sino con la esperanza, fue su invitación final:
“La esperanza que abre los corazones al encuentro con Jesús. Esto nos espera: el encuentro con Jesús. ¡Es bello, es muy bello! Y Él sólo nos pide que seamos humildes y que digamos: ‘Señor. Bastará aquella palabra y Él hará el resto”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).
(from Vatican Radio)

25 de noviembre: santa Catalina de Alejandría


Santa Catalina es una incansable y bella buscadora de la verdad. En su camino encuentra la fe y se bautiza. Se niega a ofrecer sacrificios al emperador y reta a los sabios del imperio a un debate, el cual gana. El emperador, movido por la ira, manda asesinar a la cristiana. Catalina es martirizada empotrada contra una rueda con pinchos, los cuales llegan a saltar hiriendo a sus verdugos. Finalmente le cortan la cabeza con una espada. Es la patrona de los filósofos, de los estudiantes y de los oficios relacionados con las ruedas.
Pocos datos biográficos se conocen de la hagiografía de santa Catalina de Alejandría. La tradición la considera una joven bella y muy inteligente nacida en una familia de noble posición de Alejandría. Catalina tenía un profundo conocimiento de la filosofía de la época y eso le llevaba a preguntarse incansablemente por la verdad. Tanto busca la verdad que se siente atraída por la fe cristiana y se bautiza, prometiéndose en virginidad para Cristo.
Siendo Catalina ya cristiana, acudió el emperador Majencio a Alejandría para celebrar una fiesta pagana y ordenó a todos sus súbditos ofrecer sacrificios a los dioses. Catalina entró en el templo y en vez de hacer un sacrificio hizo la señal de la cruz. Catalina se dirigió al emperador invitándole a conocer a Dios. Fue llevada a palacio, donde volvió a negarse a realizar sacrificios y retó al emperador a un debate.
Santa Catalina se enfrenta a los sabios del Imperio de Oriente. Descubre sus sofismas y termina por convertirlos. La victoria de la razón la convierte en enemiga de muchos, que quieren vencer a la santa con la fuerza de las armas. El emperador, movido por la ira, ordena acabar con la cristiana. Catalina es martirizada empotrada contra una rueda con pinchos, los cuales llegan a saltar hiriendo a sus verdugos. Finalmente le cortan la cabeza con una espada. En la cárcel, antes de morir, Catalina consigue convertir a un oficial y a 200 soldados.
La santa es venerada en Oriente y en Occidente. Sus restos reposan en el monte Sinaí en el monasterio que lleva su nombre. Es la patrona de los filósofos, de los estudiantes y de los oficios relacionados con las ruedas.
José Calderero @jcalderero
Alfa y Omega

'El Espíritu, fuente de esperanza', las predicaciones de adviento del padre Cantalamessa



Bebamos, sobrios, la embriaguez del Espíritu. Este es el tema de las cuatro meditaciones que el predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa, realizará en presencia del papa Francisco en los viernes de adviento, en la capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólico.
«En la reflexión teológica –subraya el capuchino en el Osservatore Romano explicando la elección del tema– se va afirmando cada vez más la que es denominada como ‘la teología del tercer artículo’, entendiendo con eso el artículo del Credo del Espíritu Santo». «Se trata de una corriente –añade el padre Cantalamessa– que no pretende sustituir a la teología tradicional, sino más bien ponerse a su lado y vivificarla». Y así proponerse «hacer del Espíritu Santo no solamente el objeto del tratado al que se refiere, sino por así decir la atmósfera en la que se desarrolla toda la vida de la Iglesia y, en particular, toda búsqueda teológica».
En esta línea –concluye el predicador de la Casa Pontificia– las meditaciones de adviento se proponen reflexionar sobre el Espíritu Santo como la novedad teológica y espiritual más importante de después del Concilio y la mayor fuente de esperanza de la Iglesia.
A las cuatro predicaciones están invitados los cardenales, arzobispos y obispos, los secretarios de las Congregaciones, los prelados de la Curia Romana y del Vicariato de Roma, los superiores generales y los procuradores de las órdenes religiosas que forman parte de la Capilla pontificia.
Zenit

Cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios



Lectura del santo Evangelio según san Lucas 21, 29-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos una parábola :
-«Fijaos en la higuera y en todos los demás árboles: cuando veis que ya echan brotes, conocéis por vosotros mismos que ya está llegando el verano.
Igualmente vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.
En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán».
Palabra del Señor.

¿QUÉ HA DICHO REALMENTE EL PAPA FRANCISCO SOBRE EL ABORTO?


Queridos amigos, en estos días estamos leyendo artículos en algunos medios de comunicación y comentarios en las redes sociales que dan la impresión de que las palabras del Papa Francisco sobre el aborto en la carta apostólica “Misericordia et misera” no han sido transmitidas o comprendidas correctamente. Para algunos, incluso es como si el Papa hubiera dicho que el aborto es aceptable.

Por eso hemos pensado en compartir con ustedes el texto de la carta donde el Papa habla de la cuestión. En primer lugar, el Papa afirma que es necesario volver a dar al sacramento de la confesión un lugar central en la vida cristiana, de forma que toda persona sinceramente arrepentida pueda acceder al perdón de Dios. 

En segundo lugar, el Papa reafirma con fuerza que “el aborto es un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente”. 

Pero el Pontífice desea que quien ha pecado y se ha arrepentido verdaderamente, pueda reconciliarse con el Señor. Para facilitar el retorno al Padre de las personas verdaderamente arrepentidas, el Papa ha concedido a todos los sacerdotes la facultad de absolver a quienes hayan cometido el pecado del aborto. Con anterioridad, este pecado solo podía ser absuelto por el obispo o por los sacerdotes que él hubiera delegado. 

En definitiva: El aborto sigue siendo un pecado gravísimo. En palabras del propio Papa Francisco, es “un crimen, es un mal absoluto", como ha declarado en numerosas ocasiones. Pero quien comprende la gravedad de lo que ha hecho y se arrepiente de corazón, encontrará ahora menos obstáculos para reconciliarse con Dios.

Cabe subrayar que el sacerdote absuelve, pero es Dios quien perdona los pecados (este es otro punto en el que existe confusión). Basta recordar la fórmula que utiliza el sacerdote cuando vamos a confesar: “Dios, Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo por la muerte y la resurrección de su Hijo y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda, por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz... 

Aquí les dejamos los párrafos de la carta “Misericordia et misera” en los que se trata de este tema. Escribe el Papa Francisco: 

«Nosotros, confesores, somos testigos de tantas conversiones que suceden delante de nuestros ojos (...) El Sacramento de la Reconciliación necesita volver a encontrar su puesto central en la vida cristiana; por esto se requieren sacerdotes que pongan su vida al servicio del “ministerio de la reconciliación” (2 Co 5,18), para que a nadie que se haya arrepentido sinceramente se le impida acceder al amor del Padre, que espera su retorno, y a todos se les ofrezca la posibilidad de experimentar la fuerza liberadora del perdón. (...) 

12. En virtud de esta exigencia, para que ningún obstáculo se interponga entre la petición de reconciliación y el perdón de Dios, de ahora en adelante concedo a todos los sacerdotes, en razón de su ministerio, la facultad de absolver a quienes hayan procurado el pecado del aborto. Cuanto había concedido de modo limitado para el período jubilar, lo extiendo ahora en el tiempo, no obstante cualquier cosa en contrario. 

Quiero enfatizar con todas mis fuerzas que el aborto es un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente. Con la misma fuerza, sin embargo, puedo y debo afirmar que no existe ningún pecado que la misericordia de Dios no pueda alcanzar y destruir, allí donde encuentra un corazón arrepentido que pide reconciliarse con el Padre. Por tanto, que cada sacerdote sea guía, apoyo y alivio a la hora de acompañar a los penitentes en este camino de reconciliación especial”.
News.va

Aliento del Papa a los participantes en el encuentro «Narcóticos: problemas y soluciones para esta plaga mundial»

Ilustres señores y señoras:
         Saludo cordialmente a cada uno de los presentes y agradezco las palabras que me ha dirigido el Presidente de la Pontificia Academia de las Ciencias.
         La droga es una herida en nuestra sociedad. Una herida que atrapa a mucha gente en las redes. Ellas son víctimas que han perdido su libertad para caer en esta esclavitud; esclavitud de una dependencia que podríamos llamar «química». Es cierto que se trata de una «nueva forma de esclavitud», como otras muchas que flagelan al hombre de hoy y a la sociedad en general.
         Es evidente que no hay una única causa que lleva a la dependencia de la droga, sino que son muchos los factores que intervienen, entre otros: la ausencia de familia, la presión social, la propaganda de los traficantes, el deseo de vivir nuevas experiencias, etc. Cada persona dependiente trae consigo una historia personal distinta, que debe ser escuchada, comprendida, amada y, en cuanto posible, sanada y purificada. No podemos caer en la injusticia de clasificar al drogadicto como si fuera objeto o un trasto roto. Cada persona ha de ser valorada y apreciada en su dignidad para poder ser sanada. La dignidad de la persona es lo que hemos venido a encontrar. Siguen teniendo, y más que nunca, una dignidad en cuanto personas que son hijos de Dios.
         Y no es de extrañar que haya tanta gente que caiga en la dependencia de la droga, pues la mundanidad nos ofrece un amplio abanico de posibilidades para alcanzar una felicidad efímera, que al final se convierte en veneno, que corroe, corrompe y mata. La persona se va destruyendo y, con ella, a todos los que están a su alrededor. El deseo inicial de huida, buscando una felicidad momentánea, se transforma en la devastación de la persona en su integridad, repercutiendo en todas las capas sociales.
         En este sentido, es importante conocer cuál es el alcance del problema de la droga, -que es destructor, es esencialmente destructor- y, sobre todo, la vastedad de sus centros de producción y de su sistema de distribución. Las redes, que posibilitan la muerte de una persona. La muerte no física, la muerte psíquica, la muerte social. El descarte de una persona. Redes inmensas, poderosas, que van atrapando a personas responsables en la sociedad, en los gobiernos, en la familia. Sabemos que el sistema de distribución, más aún que la producción, representa una parte importante del crimen organizado, pero un desafío es identificar el modo de controlar los circuitos de corrupción y las formas de blanqueo de dinero. Están unidos, están unidos. Para ello, no queda otro camino que el de remontar la cadena que va desde el comercio de drogas en pequeña escala hasta las formas más sofisticadas de lavado, que anidan en el capital financiero y en los bancos que se dedican al blanqueo del dinero sucio.
         Un juez de mi país empezó a trabajar en serio. Tenía varios miles de kilómetros de frontera en su jurisdicción. Trabajar en serio sobre el problema de la droga. Al poco tiempo recibió una foto de su familia, en el correo: “Tu hijo va a tal escuela, tu esposa hace esto…”, nada más. Un aviso mafioso. O sea, cuando se quiere buscar y ascender por las redes de distribución, uno se encuentra con esa palabra de cinco letras: mafia. Pero en serio. Porque, así como en la distribución se mata al que es esclavo de la droga, en la consumación así también se mata a quien quiera destruir esta esclavitud.
         Es cierto que para frenar la demanda del consumo de drogas se necesita realizar grandes esfuerzos e implementar amplios programas sociales orientados a la salud, al apoyo familiar y, sobre todo, a la educación, que considero fundamental. La formación humana integral es la prioridad; ella da a las personas la posibilidad de tener instrumentos de discernimiento, con los cuales puedan desechar las diferentes ofertas y ayudar a otros. Esta formación principalmente está orientada a los vulnerables de la sociedad, como pueden ser los niños y los jóvenes, pero también es valioso extenderla a las familias y a los que sufren algún tipo de marginación. Sin embargo, el problema de la prevención de la droga como programa siempre se ve frenado por mil y un factor de ineptitud de los gobiernos: por un sector del gobierno de acá, de allá o de allá. Y programas de prevención de droga casi no existen exitosos. Y una vez que avanzó, y ya se radicó en la sociedad, es muy difícil. Pienso en mi patria: hace 30 años era un país de tránsito; después, de consumo, y hasta algo de producción. En 30 años. Este es el progreso que se da gracias al compromiso mafioso de los responsables…
         Si bien la prevención es camino prioritario, es fundamental también trabajar por la plena y segura rehabilitación de sus víctimas en la sociedad, para devolverles la alegría y para que recobren la dignidad que un día perdieron. Mientras esto no esté asegurado, también desde el Estado y su legislación, la recuperación será difícil y las víctimas podrán ser re-victimizadas.
         El más necesitado de nuestros hermanos, que aparentemente no tiene nada para dar, lleva un tesoro para nosotros: el rostro de Dios, que nos habla y nos interpela. Les animo a que sigan adelante con su labor y concreten, dentro de sus propias posibilidades, las felices iniciativas que han emprendido al servicio de los que más sufren en este campo de guerra. La lucha es difícil, y siempre que uno da la cara y empieza a trabajar, en esto corre el riesgo de ese juez de mi patria de recibir una cartita con alguna insinuación. Pero estamos defendiendo a la familia humana, defendiendo a los jóvenes, a los niños. Como se dice en el campo: “Defendiendo la cría, defiendo el futuro”. No es una cosa de disciplina momentánea, es una cosa que se proyecta hacia delante.
         Muchas gracias por lo que hacen.

(from Vatican Radio)

jueves, 24 de noviembre de 2016

COMENTARIO AL EVANGELIO DE SAN LUCAS (21,20-28) POR SAN AGUSTÍN, OBISPO Y DOCTOR DE LA IGLESIA





«Levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación» (Lc 21,28).

“Vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, aclamen los árboles del bosque, delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra.”(Sal 95,12-13). El Señor vino una primera vez y vendrá de nuevo. Ha venido una primera vez “sobre las nubes” (Mt 26,64) en su Iglesia. 

¿Cuáles son las nubes que lo trajeron? Los apóstoles, los predicadores…; ha venido una primera vez traído por sus predicadores y ha llenado la tierra. ¡No nos resistamos a su primera venida para no temer la segunda!…

¿Qué tiene que hacer, pues, el cristiano? Usar del mundo pero no servir al mundo. ¿En qué consiste esto? “Poseer como si no poseyera.” (cf 1Cor 7,30). 

Esto es lo que dice San Pablo: “Digo esto, hermanos, que el momento es apremiante. Queda como solución que… los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él. Porque la representación de este mundo se termina. Quiero que os ahorréis preocupaciones.” (cf 1Cor 7,29ss) 

El que está libre de toda preocupación espera con seguridad la venida del Señor. Porque ¿es posible amar al Señor si se teme su venida? Hermanos míos ¿no os da vergüenza? Lo amamos ¿y tememos su venida? ¿Lo amamos de verdad, o bien amamos más nuestros pecados? Aborrezcamos, pues, nuestros pecados y amemos a Aquél que ha de venir…

“Vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, aclamen los árboles del bosque, delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra.” (Sal 95,12) Porque el Señor ha venido una primera vez… Ha venido y vendrá para juzgar la tierra. Entonces encontrará llenos de alegría a todos aquellos que habrán creído en su primera venida.
(Del Discurso sobre los Salmos - Salmo 95, n. 14).

LEVANTAOS, ALZAD LA CABEZA, SE ACERCA VUESTRA LIBERACIÓN




Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,20-28):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que entonces está cerca su destrucción.

Entonces los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en medio de Jerusalén, que se alejen; los que estén en los campos, que no entren en ella; porque estos son “días de venganza” para que se cumpla todo lo que está escrito.

¡Ay de las que estén encintas o criando en aquellos días!
Porque habrá una gran calamidad en esta tierra y un castigo para este pueblo.

“Caerán a filo de espada”, los llevarán cautivos “a todas las naciones”, y “Jerusalén será pisoteada por gentiles”, hasta que alcancen su plenitud los tiempos de los gentiles.

Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas.

Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria.

Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación».

Palabra del Señor

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Dar un buen consejo y enseñar a quien no sabe son actos de amor. Catequesis del Papa


El papa Francisco, en la audiencia general de este miércoles, ha reflexionado sobre dos obras de la misericordia: dar buen consejo al que lo necesita y enseñar al que no sabe. De este modo, ha recordado que la Iglesia, a lo largo de los siglos, ha sentido la exigencia de comprometerse en el ámbito de la educación porque su misión de evangelización conlleva el compromiso de restituir la dignidad a los pobres. Además, el Santo Padre ha reconocido que “expresar la misericordia hacia los que tienen dudas” equivale a “calmar ese dolor y ese sufrimiento que proviene del miedo y de la angustia que son consecuencias de la duda”. Es por lo tanto  –ha explicado– un acto de verdadero amor con el que se pretende apoyar a una persona en la debilidad provocada por la incertidumbre.
Publicamos a continuación el texto completo de la catequesis del Papa
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
La reflexión sobre las obras de misericordia espiritual se refiere hoy a dos acciones fuertemente unidas entre ellas: dar buen consejo al que lo necesita y enseñar al que no sabe. Son obras que se pueden vivir tanto en una dimensión sencilla, familiar, a mano de todos, tanto –especialmente la segunda, la de enseñar– como en el plano más institucional, organizado. Pensemos por ejemplo en cuántos niños sufren todavía analfabetismo, falta de instrucción. Es una condición de gran injusticia que socava la dignidad misma de la persona. Sin instrucción después se convierten fácilmente en presa de la explotación y de varias formas de malestar social.
La Iglesia, a lo largo de los siglos, ha sentido la exigencia de comprometerse en el ámbito de la educación porque su misión de evangelización conlleva el compromiso de restituir la dignidad a los pobres. Desde el primer ejemplo de una “escuela” fundada precisamente aquí en Roma por san Justino, en el siglo II, para que los cristianos conocieran mejor la sagrada Escritura, hasta a san José de Calasanz, que abrió las primeras escuelas populares gratuitas de Europa, hemos tenido una larga lista de santos y santas que en varias épocas han llevado educación a los más desfavorecidos, sabiendo que a través de este camino podían superar la miseria y las discriminaciones. Cuántos cristianos, laicos, hermanos y hermanas consagradas, sacerdotes, han dado la propia vida en la educación, en la educación de los niños y de los jóvenes. Esto es grande: ¡os invito a hacerles un homenaje con un gran aplauso! [aplauso de los fieles]. Estos pioneros de la educación habían comprendido a fondo la obra de misericordia e hicieron un estilo de vida tal que transformaron la sociedad. ¡A través de un sencillo trabajo y pocas estructuras han sabido restituir la dignidad a muchas personas! Y la educación que daban estaba a menudo orientada también al trabajo. Es así que han surgido muchas y diferentes escuelas profesionales, que preparaban para el trabajo mientras que educaban en los valores humanos y cristianos. La educación, por lo tanto, es realmente una forma peculiar de evangelización. Cuanto más crece la educación, las personas adquieren más certezas y conciencia, que todos necesitamos en la vida. Una buena educación nos enseña el método crítico, que comprende también un cierto tipo de duda, útil para proponer preguntas y verificar los resultados alcanzados, en vista a una conciencia mayor. Pero la obra de misericordia de aconsejar a los que tienen dudas no se refiere solo a este tipo de dudas. Expresar la misericordia hacia los que tienen dudas equivale, sin embargo, a calmar ese dolor y ese sufrimiento que proviene del miedo y de la angustia que son consecuencias de la duda. Es por lo tanto un acto de verdadero amor con el que se pretende apoyar a una persona en la debilidad provocada por la incertidumbre.
Pienso que alguno podría decirme: “Padre, pero yo tengo muchas dudas sobre la fe, ¿qué debo hacer? ¿Usted no tiene nunca dudas?” Tengo muchas… ¡Es verdad que en algunos momentos nos vienen dudas a todos! Las dudas que tocan la fe, en sentido positivo, son un signo de que queremos conocer mejor y más profundamente a Dios, Jesús, y el misterio de su amor hacia nosotros. “Pero, yo tengo esta duda: busco, estudio, veo o pido consejo sobre qué hacer”. ¡Estas son las dudas que hacen crecer! Es un bien, por tanto, que nos hagamos preguntas sobre nuestra fe, porque de esta manera estamos empujados a profundizarla. Las dudas, sin embargo, también se superan. Por eso es necesario escuchar la Palabra de Dios, y comprender lo que nos enseña. Un camino importante que nos ayuda mucho en esto es el de la catequesis, con la que el anuncio de la fe viene a encontrarnos en lo concreto de la vida personal y comunitaria. Y hay, al mismo tiempo, otro camino igualmente importante, el de vivir lo más posible la fe. No hacemos de la fe una teoría donde las dudas se multiplican. Hagamos más bien de la fe nuestra vida. Tratemos de practicarla en el servicio a los hermanos, especialmente a los más necesitados. Y entonces muchas dudas desaparecen, porque sentimos la presencia de Dios y la verdad del Evangelio en el amor que, sin nuestro mérito, vive en nosotros y compartimos con los otros.
Como se puede ver, queridos hermanos y hermanas, tampoco estas dos obras de misericordia son lejanas a nuestra vida. Cada uno de nosotros puede comprometerse a vivirlas para poner en práctica la palabra del Señor cuando dice que el misterio de amor de Dios no se ha revelado a los sabios y a los inteligentes, sino a los pequeños (cfr Lc 10,21; Mt11,25-26). Por lo tanto, la enseñanza más profunda que estamos llamados a transmitir es la certeza más segura para salir de dudas, es el amor de Dios con el que hemos sido amados (cfr 1 Gv 4,10). Un amor grande, gratuito y dado para siempre. ¡Dios nunca da marcha atrás con su amor! Va siempre adelante y espera; dona para siempre su amor, del que debemos sentir fuerte la responsabilidad, para ser testigos ofreciendo misericordia a nuestros hermanos. Gracias.

 Zenit

La Santa Sede lanza el portal del Óbolo de San Pedro


Desde este 21 de noviembre está en red el portal del Óbolo de San Pedro www.obolodisanpietro.va, lo informa en un comunicado de prensa la Secretaría de Estado de la Santa Sede.
A la colecta que tradicionalmente se desarrolla en todo el mundo católico en la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y que representa la ayuda económica que los fieles ofrecen al Santo Padre para las necesidades de la Iglesia Universal y para las obras de caridad a favor de los más necesitados, se agrega ahora la posibilidad de una más amplia participación.
La antigua iniciativa de solidaridad llega a internet a través de un sitio dedicado y completamente nuevo, disponible en italiano, inglés y español. El portal será actualizado con imágenes y palabras del Papa Francisco y pronto será traducido en otros idiomas.
El sitio, nacido por voluntad de la Santa Sede, es el fruto de una importante sinergia entre la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, la Secretaría para la Comunicación y el Instituto para las Obras de Religión.
Además de los contenidos, se ha trabajado con gran atención en la parte técnica y la navegabilidad del sitio, dirigido a los fieles de todo el mundo, que podrán así profundizar sobre el significado de su gesto y ofrecer, también en línea, su aporte concreto a las obras de misericordia, de caridad cristiana, de paz y de ayuda a la Santa Sede.

CANTAD AL SEÑOR UN CÁNTICO NUEVO PORQUE HA HECHO MARAVILLAS



Del Salmo 97: 

 Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. 

Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.

El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.

Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.

Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos,
aclamen los montes.

Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.

Al Señor, que llega
para regir la tierra.
Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud.

Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.

COMENTARIO DE SAN AMBROSIO DE MILÁN, OBISPO Y DOCTOR DE LA IGLESIA, AL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (21,12-19):



«Os echarán mano, os perseguirán… por causa de mi nombre» (Lc 21,12).

¿En qué son justos los juicios de Dios? En el sentido de que es por el esfuerzo y las pruebas como se alcanza la recompensa del cielo. De la misma manera que por el juicio de los hombres el premio se atribuye a los atletas que combaten, lo mismo la palma de la victoria es concedida por el juicio de Dios a los cristianos que luchan (cf 1Co 9,25). “Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono”, dice el Señor (Ap 3,21).

Así como el metal es refinado por el fuego, nuestra vida es probada por el fuego, con el fin de que la fuerza de nuestra virtud se manifieste en los combates… 

En efecto, ¿qué hacemos de grande si mostramos satisfacción a Dios en el bienestar, cuando nada desagradable nos enturbia? 

Lo que es admirable, es mostrarse satisfecho ante la voluntad de Dios en medio de las dificultades y las vejaciones, si no te rebelas en la privación, si no te impide alabar su justicia. Cuanto más grandes son las pruebas, mayor será el consuelo que te está reservado. 

Sin embargo, para no caer, cuanto más te veas cercado por duras pruebas, más le debes rogar al Señor Dios que te dé valor.

(Del Sermón 10)

CON VUESTRA PERSEVERANCIA SALVARÉIS VUESTRAS ALMAS




Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,12-19):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi Nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio.

Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.

Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi Nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

Palabra del Señor

Homilía del Papa: la muerte no da miedo si somos fieles al Señor

 «La fidelidad al Señor no defrauda»: aun en el momento de nuestra muerte y del Juicio de Dios, si hemos sido fieles, no tendremos miedo. Lo dijo el Papa Francisco, en la Misa matutina en la Casa de Santa Marta. Poniendo en guardia contra el engaño de la ‘alienación’, es decir,  del vivir «como si nunca tuviéramos que morir», invitó a pensar  en «qué huella deja nuestra vida».
En la última semana del Año Litúrgico, la Iglesia nos invita a reflexionar sobre la llamada del Señor a pensar en serio en el fin de nuestra vida,  porque cada uno de nosotros tendrá su fin.
Pensemos en la huella que deja nuestra vida
Constatando que pensar en estas cosas, es algo que no gusta, el Papa contó que tiene una agenda, donde apunta la fecha en la que alguien muere y cada día piensa en cómo ha pasado el tiempo. Y ello nos obliga a pensar en qué cosa dejamos, en cuál es la huella de nuestra vida. Con la lectura del día, del Apocalipsis de Juan, el Papa recordó que para cada uno de nosotros habrá un juicio:
«Nos hará bien pensar: ¿cómo será ese día en el que estaré ante Jesús? Cuando Él me pregunte sobre los talentos que me ha dado, qué hice con ellos. Cuando Él me pregunte cómo estuvo mi corazón cuando calló la semilla, como un camino o como espinas: esas Parábolas del Reino de Dios. ¿Cómo recibí la Palabra? ¿Con el corazón abierto? ¿Hice que germinara por el bien de todos o a escondidas?»
Todos seremos juzgados: no al engaño de la alienación
«Tengan cuidado: no se dejen engañar», con las palabras de Jesús en Evangelio de Lucas, el Papa puso en guardia contra la «alienación», contra el engaño de las «cosas que son superficiales», que «no son trascendentes». El engaño del vivir como si nunca se fuera a morir»:
«Me acuerdo que cuando era niño, cuando iba al catecismo, nos enseñaban cuatro cosas: muerte, juicio, infierno o gloria. Después del juicio hay esta posibilidad. ‘Pero, Padre, eso es para asustarnos…’ ‘No, ¡es la verdad! Porque si no cuidas tu corazón, para que el Señor esté contigo y vives alejado del Señor siempre, quizá esté el peligro, el peligro de seguir estando lejos del Señor para la eternidad ¡Esto es feísimo!».
Si somos fieles al Señor no tendremos miedo a la muerte
Es la fidelidad hasta la muerte, para recibir del Señor la corona de la vida, la que nos libera del miedo de nuestro fin, reiteró el Santo Padre recordando que el Señor es bueno  y alentando a permanecer fieles, a pesar de nuestra debilidad:
«La fidelidad al Señor: esto no desilusiona. Si cada uno de nosotros es fiel al Señor, cuando llegará la muerte, diremos como Francisco: ‘hermana muerte ven’… No nos asusta. Y cuando será el día del juicio, miraremos al Señor: ‘Señor tengo tantos pecados, pero he intentado serte fiel’. Y el Señor es bueno. Les doy este consejo: ‘Sé fiel hasta la muerte – dice el Señor – y te daré la corona de la vida’. Con esta fidelidad no tendremos miedo al final, no tendremos miedo el día del juicio».
(CdM – RV)
(from Vatican Radio)