martes, 6 de marzo de 2012

AMAR COMO DIOS NOS AMA

La generosidad es una de las virtudes fundamentales del cristiano. La generosidad es la virtud que nos caracteriza en nuestra imitación de Cristo, en nuestro camino de identificación con Él. Esto es porque la generosidad no es simplemente una virtud que nace del corazón que quiere dar a los demás, sino la auténtica generosidad nace de un corazón que quiere amar a los demás. No puede haber generosidad sin amor, como tampoco puede haber amor sin generosidad. Es imposible deslindar, es imposible separar estas dos virtudes.

¿Qué amor puede existir en quien no quiera darse? ¿Y qué don auténtico puede existir sin amor?  Esta unión, esta intimidad tan estrecha entre la generosidad y la misericordia, entre la generosidad y el amor, la vemos clarísimamente reflejada en el corazón de nuestro Señor, en el amor que Dios tiene para cada uno de nosotros, y en la forma en que Jesucristo se vuelca sobre cada una de  nuestras vidas dándonos a cada uno todo lo que necesitamos, todo lo que nos es conveniente para nuestro crecimiento espiritual.

El cristiano tiene que aprender a abrir su corazón verdaderamente a todos los que lo rodean, y entonces, las prioridades cambian: ya no me preocupo si esto me interesa o no; la única preocupación que acabo por tener es si me estoy entregando totalmente o me estoy entregando a medias; si estoy dándome, incluso a costa de mí mismo, o estoy dándome calculándome a mí mismo. En el fondo, estos dos modelos que aparecen son aquellos que, o siguen a Cristo, o se siguen así mismos.

Ser perfectos no es, necesariamente, ser perfeccionistas. Ser perfectos significa ser capaces de llevar hasta el final, hasta todas las consecuencias el amor que Dios ha depositado en nuestro conrazón. Ser perfecto no es terminar todas las cosas hasta el último detalle; ser perfecto es amar sin niguna medida, sin ningún límite, llegar hasta el final consigo mismo en el amor.
Para todos nosotros, que tenemos una vocación cristiana dentro de la Iglesia, se nos presenta el interrogante de si estamos siendo perfeccionistas o perfectos; si estamos llegando hasta el final o estamos calculando; si estamos amando a los que nos aman o estamos entregándonos a costa de nosotros mismos.
Estas preguntas, que en nuestro corazón tenemos que atrevernos a hacer, son las preguntas que nos llevan a la felicidad y a corresponder a Dios como Padre nuestro, y, por el contrario, son preguntas que, si no las respondemos adecuadamente, nos llevan a la frustración interior, a la amargura interior; nos llevan a un amor partido y, por lo tanto, a un amor que no satisface el alma.
Pidámosle a Jesucristo que nos ayude a no fragmentar nuestro corazón, que nos ayude a no calcular nuestra entrega, que nos ayude a no ponernos a nosotros mismos como prioridad fundamental de nuestro don a los demás. Que nuestra única meta sea la de ser perfectos, es decir, la de amar como Cristo nos ama a nosotros.
 P. Cipriano Sánchez

viernes, 2 de marzo de 2012

Oración Cuaresmal con el Salmo 31 (32 )

3 Mientras que callaba, 
mis huesos se consumían 
entre continuos lamentos, 
4 porque día y noche tu mano 
pesaba sobre mí; 
mi savia se secaba 
por los ardores del verano. 
5 Pero yo reconocí mi pecado, 
no te escondí mi culpa. Me dije: 
«Confesaré mis pecados al Señor». 
¡Y tú perdonaste mi culpa 
y mi pecado!
 

Habla un creyente  que estuvo apesadumbrado por sus pecados hasta que  decidió confesarlos al Señor. Entonces experimentó la alegría del perdón. El  Señor no hizo pesar sobre él su mano, sino que se reveló como su  refugio, como el que le libra de los peligros y le llena de alegría con  su salvación. Por eso, el salmista no puede evitar  expresar su  deseo: ¡que todos los fieles supliquen al Señor!

Tú también has pecado. ¿Has vivido también tú la experiencia de angustia, el deseo de esconderlo todo y la certeza de que esto no es posible? ¿Alguna vez has experimentado a Dios como un castigador que te persigue?
Tienes también la experiencia de haber tomado la decisión de confesar tus pecados. Y sabes cuales han sido sus consecuencias.
La liberación. La alegría del perdón. La experiencia de ser amado más allá de lo que te has merecido. Dios como refugio tuyo y como fuente de alegría. Recuerda, revive esos momentos, sobre todo los
más importantes de tu vida. Y hoy, a estas alturas  de tu vida, al comienzo de esta cuaresma, atrévete, toma una decisión: 
Acércate de nuevo a ser renovado por el amor de Dios por medio de la confesión.

8 Yo te instruiré, te enseñaré 
el camino que debes seguir; 
con los ojos puestos en ti, 
seré tu consejero. 



 Dios mismo toma la palabra. Dios revela que su mirada no es fiscalizadora, como a veces tememos, sino misericordiosa. Él no busca el castigo del culpable, sino ayudarle. Tras dar su perdón a quién confesó sus pecados, Dios se ofrece  a ser su instructor, su guía, para ayudarle a recorrer el camino verdadero. El Dios que antes parecía una amenaza, se revela ahora como un aliado.
Está dirigido a ti. Es Dios  quien habla. Y te habla a ti. Escucha su promesa. Puedes confiar en Él. Su palabra no falla. Él es fiel. ¿Qué quieres decirle en respuesta?

jueves, 1 de marzo de 2012

LA VIDA ES UN ESPEJO

Le preguntaron a Mahatma Gandhi cuáles son los factores que destruyen al ser humano . Él respondió así :
La Politica sin principios, el Placer sin compromiso, la Riqueza sin trabajo, la Sabiduria sin carácter, los Negocios sin moral, la Ciencia sin humanidad y la Oración sin caridad.
La vida me ha enseñado que la gente es amable, si yo soy amable; que las personas están tristes, si estoy triste; que todos me qieren, si yo los quiero ; que todos son malos, si yo los odio; que hay caras sonrrientes, si les sonrrío; que hay caras amargas, si estoy amargado; que el mundo está feliz, si yo soy feliz; que la gente es enojona, si yo soy enojón; que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido . La vida es como un espejo: Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa.La actitud que tome frente a la vida,la misma que la vida tomará ante mí.
"El que quiera ser amado, que ame".


ISABEL

martes, 28 de febrero de 2012

La oración por Benedicto XVI

La verdadera oración no es en absoluto ajena a la realidad. Si orar os alienara, os sustrajera de vuestra vida real, estad en guardia: ¡no sería verdadera oración!

Al contrario: el diálogo con Dios es garantía de verdad, de verdad con uno mismo y con los demás, y así de libertad. Estar con Dios, escuchar su Palabra, en el Evangelio, en la liturgia de la Iglesia, defiende de los desaciertos del orgullo y de la presunción, de las modas y de los conformismos, y da la fuerza para ser auténticamente libres, también de ciertas tentaciones disfrazadas de cosas buenas.

 Me habéis preguntado: ¿cómo podemos estar «en» el mundo sin ser «del» mundo?
 Os respondo: precisamente gracias a la oración, al contacto personal con Dios. No se trata de multiplicar las palabras lo decía Jesús, sino de estar en presencia de Dios, haciendo propias, en la mente y en el corazón, las expresiones del «Padre Nuestro», que abraza todos los problemas de nuestra vida, o bien adorando la Eucaristía,meditando el Evangelio en nuestra habitación o participando con recogimiento en la liturgia.

 Todo esto no aparta de la vida, sino que ayuda a ser verdaderamente uno mismo en cada ambiente, fieles a la voz de Dios que habla a la conciencia, libres de los condicionamientos del momento. (Encuentro con los jóvenes, Benedicto XVI, 4 de julio de 2010)

lunes, 27 de febrero de 2012

ANTE LA OFENSA EL PERDON.

Les persiguen por amar a Dios por encima de todas las cosas , por seguir la Palabra de Cristo hasta las útimas consecuencias .
Por servir y acoger a " los más pobres  de entre los pobres ", que tanto amó la Beata Teresa de Calcuta, y por darles oportunidades de progreso .

En India,remanso aparente de paz y espiritualidad, cristianos, como tú y como yo, son victimas hoy del odio más irracional. "Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán" (Juan 15:20), dice Jesús. Acatando este mensaje el católico indio víctima del odio, del desprecio, de la violencia más cruel, responde con la única arma del autentico cristiano: la oracíón por quien nos ofende y el perdón incondicional.
Isabel
Mapa  de los paises donde los cristianos son perseguidos

¿Qué es la Cuaresma?

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Domingo de Ramos, día que se inicia la Semana Santa. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.

La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.

La práctica de la Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada

viernes, 24 de febrero de 2012

Oración ante el Santísimo, primer jueves de cuaresma. Salmo 91 (90)

Mi vida entera está bajo tu protección, Señor, y quiero acordarme de ello cada hora y cada minuto, según vivo mi vida en la plenitud de mi actividad y en el descanso de tu cuidado.
No temerás el espanto nocturno,
ni la flecha que vuela de día,
ni la peste que se desliza en las tinieblas,
ni la epidemia que de vasta a mediodía.

De día y de noche, en la luz y en la oscuridad, tú estás a mi lado, Señor. Necesito esa confianza para enfrentarme a los peligros que me acechan por todas partes. Este mundo no es sitio seguro ni para el alma ni para el cuerpo, y no puedo aventurarme solo en terreno enemigo. Quiero escuchar una y otra vez las palabras que me aseguran tu protección cuando empiezo un nuevo día al levantarme y cuando entrego mi cuerpo al sueño por la noche, para sentirme así seguro en el trabajo y en el descanso bajo el cariño de tu providencia.

No se te acercará la desgracia,
ni la plaga llegará hasta tu tienda,
porque a sus ángeles ha dado órdenes
para que te guarden en tus caminos;
te llevarán en sus palmas,
para que tu píe no tropiece en la piedra.

Hermosas palabras llenas de consuelo. Hermoso pensamiento de ángeles que vigilan mis pasos para que no tropiece en ninguna piedra. Hermosa imagen de tu providencia que se hace alas y revolotea sobre mi cabeza con mensaje de protección y amor. Gracias por tus ángeles, Señor. Gracias por el cuidado que tienes de mí. Gracias por tu amor.

Y ahora quiero escuchar de tus propios labios las palabras más bellas que he oído en mi vida, que me traen el mensaje de tu providencia diaria como signo eficaz de la plenitud de la salvación que en ellas se encierra. Dilas despacio, Señor, que las escucho con el corazón abierto.

Se puso junto a mí: lo libraré;
lo protegeré, porque conoce mi nombre;
me invocará y lo escucharé.
Con él estaré en la tribulación,
lo defenderé, lo glorificaré;

lo saciaré de largos días,
y le haré ver mi salvación.

Gracias, Señor.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Rosa nos recomienda un libro de meditación

Quisiera recomendar un libro de meditación que para el tiempo de cuaresma puede estar muy bien. Se titula "la libertad interior" de Jacques Philippe. Editoiral PATMOS.

Es un libro sencillo que pretende descubrir cual es la verdadera felicidad aunque en nuestra vida  haya muchas cosas que nos hagan sufrir.

Podeis encontrarlo fácilmente en la papelería de CECADI c/ San Buenaventura 4.

Muchas gracias Rosa, lo tendremos muy en cuenta.

ORACION DE MADRE TERESA DE CALCUTA

Que hoy reine la paz .
Que confies en Dios en que estás exactamente donde tienes que estar .
Que no olvides las infinitas posibilidades que nacen de la fe .
Que utilices aquellos dones que has recibido y que compartas el amor que te ha sido dado .
Que estés contento de saber que eres un hijo de Dios .
Deja que esta presencia de asiente en tus huesos y le permita a tu alma la libertad de cantar, bailar , orar y amar .Madre Teresa de Calcuta .

Nos la recomienda Isabel

domingo, 19 de febrero de 2012

El peor mal de todos anida en el corazón del hombre

El peor mal de todos anida en el fondo del corazón del hombre. Y Jesús así nos lo deja ver cuando le presentan al paralítico. Antes de preocuparse por su enfermedad física, se compadece de su mal moral: "Confía, hijo -le dice-Tus pecados te son perdonados". Ése es el verdadero mal del ser humano, la causa y raíz de todos sus problemas: el pecado que lo esclaviza y paraliza. Y Cristo, Señor de la vida, va a liberar a ese hombre de su mal, comenzando a curar la parálisis de su alma.

Los escribas y fariseos, que escuchan a Jesús, comienzan a murmurar de Él: “Éste blasfema. ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?”. Y Jesús no desmiente esa afirmación. Pero les va a demostrar enseguida, con sus obras, que Él tiene ese poder que sólo pertenece a Dios, porque Él es verdaderamente el Hijo de Dios: “¿Qué es más fácil decir: tus pecados te son perdonados, o decir levántate y anda? Pues para que vean que el Hijo del hombre tiene en latierra poder de perdonar los pecados, le dijo al paralítico: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. Sus obras, sus milagros son sólo una manifestación exterior de lo que su palabra y su poder operan realmente en el interior del ser humano.

¿Por qué, entonces, muchos cristianos dicen que no necesitan confesarse? ¿Que cómo Cristo los va a perdonar a ellos? O que ellos se confiesan en "línea directa" con Dios. Jesús acaba de hacer una confesión sacramental con este hombre. Y les mandó a sus apóstoles hacer ellos lo mismo: "A quienes les perdonen los pecados, les serán perdonados; y a quienes se los retengan, les quedan retenidos" (Jn 20,23). La palabra de Cristo es eficaz y Él sana de verdad las heridas más profundas del alma, nos libera de nuestros males y de nuestras angustias. Nos da vida eterna.

Pero, para ello, nos son necesarias tres cosas muy sencillas: tener fe en Él. Confianza en su poder y en su gracia, en su amor redentor y transformante. Y acercarnos a Él con la humildad del paralítico, sabiendo que Él nos dará la vida que tanto anhelamos.
P.Sergio Córdova

Señor, dame un corazón transparente como el tuyo.

Señor,
limpia mi corazón,
limpia lo empañado de mi corazón,
ilumina lo oscuro de mi corazón...

Señor, dame un corazón transparente como el tuyo.

Señor,
purifica mi corazón,
limpia mi mente de juicios negativos
y segundas intenciones,
libera micorazón de los apegos.

Señor, dame un corazón transparente como el tuyo.

Señor,
transforma mi corazón y mi mente,
que mis ruidos se silencien,
que lo complicado se simplifique,
que mi oscuridad se ilumine.

Señor,
dame un corazón limpio y transparente,
dame un corazón libre de apegos y prejuicios,
dame un corazón sencillo y humilde...

Señor, dame un corazón transparente como el tuyo.

Señor,
ábreme los ojos del corazón
para descubrirte en mi alma,
para descubrirte en el corazón de los demás.

Señor,
ábreme los ojos iluminados del corazón
para descubrirte en todas las cosas....

Señor, dame un corazón transparente como el tuyo.

Del libro "En ti vivimos Señor" De Manuel J. Fernández

jueves, 16 de febrero de 2012

ORACION DE MADRE TERESA DE CALCUTA


Que hoy reine la paz .
Que confies en Dios en que estás exactamente donde tienes que estar .
Que no olvides las infinitas posibilidades que nacen de la fe .
Que utilices aquellos dones que has recibido y que compartas el amor que te ha sido dado .
Que estés contento de saber que eres un hijo de Dios .
Deja que esta presencia de asiente en tus huesos y le permita a tu alma la libertad de cantar, bailar , orar y amar .
Madre Teresa de Calcuta
Mandado por Isabel

¿Quién es Cristo para mí?

«Según todos los evangelistas, la confesión de Simón sucedió en un momento decisivo dela vida de Jesús, cuando, después de la predicación en Galilea, se dirige decididamente a Jerusalén para cumplir, con la muerte en la cruz y la resurrección, su misión salvífica.

 Los discípulos se ven implicados en esta decisión: Jesús los invita a hacer una opción que los llevará a distinguirse de la multitud, para convertirse en la comunidad de los creyentes en él, en su "familia", el inicio de la Iglesia.
Hay dos modos de "ver" y de "conocer" a Jesús: uno, el de la multitud, más superficial; el otro, el de los discípulos, más penetrante y auténtico. Con la doble pregunta: "¿Qué dice la gente?", "¿qué decís vosotros de mí?, Jesús invita a los discípulos a tomar conciencia de esta perspectiva diversa. La gente piensa que Jesús es un profeta. Esto no es falso, pero no basta; es inadecuado. En efecto, hay que ir hasta el fondo; es preciso reconocer la singularidad de la persona de Jesús de Nazaret, su novedad.

 También hoy sucede lo mismo: muchos se acercan a Jesús, por decirlo así, desde fuera. Grandes estudiosos reconocen su talla espiritual y moral y su influjo en la historia de la humanidad, comparándolo a Buda, Confucio, Sócrates y a otros sabios y grandes personajes de la historia. Pero no llegan a reconocerlo en su unicidad. Viene a la memoria lo que Jesús dijo a Felipe durante la última Cena: "¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? (Jn 14, 9).

 A menudo Jesús es considerado también como uno de los grandes fundadores de religiones, de los que cada uno puede tomar algo para formarse una convicción propia. Por tanto, como entonces, también hoy la "gente" tiene opiniones diversas sobre Jesús.

 Y como entonces, también a nosotros,discípulos de hoy, Jesús nos repite su pregunta: "Y vosotros ¿quién decís que soy yo?". Queremos hacer nuestra la respuesta de san Pedro. Según el evangelio de san Marcos, dijo: "Tú eres el Cristo" (Mc 8, 29); en san Lucas, la afirmación es: "El Cristo de Dios" (Lc 9, 20); en san Mateo: ”Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo" (Mt 16, 16); por último, en san Juan:  "Tú eres el Santo de Dios" (Jn 6, 69). Todas esas respuestas son exactas y valen también para nosotros». (Benedicto XVI, Homilía del 29 de junio de 2007).

miércoles, 15 de febrero de 2012

El amor de Dios es más fuerte que cualquier mal por Benedicto XVI

Como cada domingo, el Santo Padre se asomó hoy a la ventana de su estudio, en el Palacio Apostólico, para rezar el Ángelus con los fieles reunidos en la plaza de San Pedro. Benedicto XVI introdujo la oración mariana recordando que “Jesús, en su vida pública, curó muchos enfermos, revelando que Dios quiere para el hombre la vida, la vida en plenitud”.

El Evangelio de hoy muestra a Jesús “en contacto con la enfermedad considerada como la más grave en aquellos tiempos”, la lepra, que hacía a la persona “impura” y la excluía de las relaciones sociales. Mientras Jesús predicaba en Galilea, un leproso se le acercó pidiéndole la curación. “Jesús no rehúsa el contacto con ese hombre -señaló el Papa-; por el contrario, impulsado por una profunda participación en su condición, extiende la mano y lo toca, superando la prohibición legal, y le dice: `Lo quiero, sé purificado`. En este gesto y en estas palabras de Cristo está toda la historia de la salvación, está encarnada la voluntad de Dios de curarnos, de purificarnos del mal que nos desfigura y estropea nuestras relaciones”.

“En ese contacto entre la mano de Jesús y el leproso -continuó el Pontífice-, se abate toda barrera entre Dios y la impureza humana, entre lo Sagrado y su opuesto, no para negar el mal y su fuerza negativa, sino para demostrar que el amor de Dios es más fuerte que cualquier mal, incluso el más contagioso y horrible. Jesús ha tomado sobre Sí nuestras enfermedades, se ha hecho `leproso` para que nosotros fuéramos purificados. (…) La victoria de Cristo es nuestra curación profunda y nuestra resurrección a una vida nueva”.

Finalmente, Benedicto XVI animó a los fieles a rezar a la Virgen María: “A través de su madre, Jesús viene a nuestro encuentro para librarnos de toda enfermedad del cuerpo y del alma. Dejémonos tocar y purificar por Él, y seamos misericordiosos con nuestros hermanos”.  

martes, 14 de febrero de 2012

Curación del leproso

“Vino hacia Él un leproso que, suplicando de rodillas, le decía: ‘Si quieres, puedes limpiarme'”. 
 
La lepra fue siempre una enfermedad dramática, de indescriptible sufrimiento físico y graves secuelas sociales. Además, en esos tiempos era incurable la mayoría de las veces.
La lepra era la enfermedad más temida por los judíos, y muchas veces la creían un castigo de Dios;cuando se indignaban contra alguien, sólo le deseaban esta plaga en casos extremos .
Al ser declarado impuro por el sacerdote, el leproso era inmediatamente excluido de las relaciones sociales.
El leproso del Evangelio de hoy debía tener un tanto de vida interior, hallándose habituado de cierto modo a la oración. Por eso, al arrodillarse manifiesta en el fondo la misma fe y humildad del centurión cuando dijo a Jesús: “Señor, no soy digno” (Mt 8,8).

 Enternecido, Jesús extendió su mano, le tocó y dijo: ‘Quiero, queda limpio'. Al instante desapareció la lepra y quedó limpio”.
La reacción de Jesús no fue de extrañeza, mucho menos de desprecio ni de horror, sino de compasión
Al tocar al leproso, hace aún más evidente su ternura hacia él. “¿Por qué ‘le tocó' el Señor, cuando la ley prohibía tocar a los leprosos?” —pregunta Orígenes, y responde— “Le tocó para mostrar que ‘todas las cosas son limpias para el limpio' (Tt 1, 15), ya que la suciedad de unos no se adhiere a otros, ni la inmundicia ajena mancha a los inmaculados. Además le tocó para demostrar humildad, para enseñarnos a no despreciar a nadie, para no odiar a nadie, para no despreciar a nadie en razón de las heridas o manchas del cuerpo, que son una imitación del Señor y fue por lo que Él mismo lo hizo… Al extender la mano para tocarle, la lepra desapareció; la mano del Señor no encontró la lepra, sino que tocó un cuerpo ya curado.
Consideremos ahora nosotros, queridísimos hermanos, que no haya en nuestra alma la lepra de ningún pecado; que no retengamos en nuestro corazón ninguna contaminación de culpa, y si la tuviéramos, al instante adoremos al Señor y digámosle: ‘Señor, si quieres, puedes limpiarme' (Mc 1, 40)”.
Jamás debemos desesperar de la cura para nuestras miserias espirituales. Por peores que éstas puedan ser, nunca podrán superar el infinito poder de Dios, a quien le bastará siempre un mero acto de voluntad.